viernes, 28 de mayo de 2010

LA NAVEGACIÓN A VAPOR

España fue de los países, con flotas importantes, que más tiempo tardó en incorporar maquinas propulsoras a sus barcos. Como todo lo nuevo, los modernos sistemas de propulsión eran recibidos con recelo por los expertos marinos acostumbrados a la navegación a vela. En 1.787. en Estados Unidos, se instaló la primera rudimentaria maquina de vapor en un barco.



No fue hasta transcurrido más del primer cuarto del siglo XIX cuando empezaron a utilizarse máquinas de vapor en los navíos, en un principio incorporando éstas como elementos de apoyo a la navegación a vela.


Estos navíos estaban construidos lógicamente en base a la utilización del viento como energía y  velas como propulsores, no disponiendo de los espacios más idóneos y necesarios para la ubicación de los nuevos motores, sus elementos accesorios y sus combustibles (carbón y agua). Los pioneros en utilizar este sistema de propulsión fueron los barcos fluviales por medio de las ruedas de paletas.

De la misma forma no existía personal de marinería instruido en el manejo de esta máquinas y los especialistas en su manejo no estaban acostumbrados a los rigores de las travesías marítimas.

Las máquinas de vapor utilizadas y más concretamente sus calderas presentaban un peligro añadido a la navegación a causa de las no pocas posibilidades de explosión al ser manejadas por manos inexpertas,  bien con  las máquinas o con el medio.

Esta máquinas de vapor se instalaban en los barcos sin una correcta valoración de su capacidad y potencia con relación a las características de la nave, no porque sus diseñadores careciesen de los conocimientos necesarios en la teoría, sino porque cualquier valoración en tierra deja de ser válida en la mar como consecuencia de las variaciones extremas en las condiciones del viento, el oleaje o la carga del barco, valoraciones que solo se podían optimizar en aquellos tiempos, hace más de 200 años, con la práctica y a la vista del comportamiento del motor en diversas condiciones externas. Bien ... siempre quedaba la opción de izar el aparejo y navegar empujados por el viento. 

Otro elemento imprescindible lo constituían el eje y  las hélices,( su introducción no tuvo lugar hasta 1.847). Tuvo que pasar mucho tiempo para que los ingenieros diseñaran hélices a la medida de las prestaciones y características de los motores y ejes, que transmitieran la energía generada por el motor con la menor perdida, ausencia de vibraciones y fiabilidad para las largas travesías.

Desde las dos palas iniciales de las hélices se evolucionó a tres y cuatro palas (actualmente lo motores fuera borda pueden incorporar hélices de hasta 6 palas) , el dimensionamiento y forma se calculaba en relación con el diseño más o menos aerodinámico del barco,  y toneladas desalojadas en carga, denominándose paso de hélice al avance teórico que genera la hélice al girar una vuelta. Así a más presión en caldera mas revoluciones de eje y  hélice y por tanto mayor velocidad.  

Aunque a simple vista parezca una cuestión sencilla, los diseños del eje y de las hélices dieron más quebraderos de cabeza a los ingenieros que la propia máquina de vapor.

Desde este punto de la historia, se crearon nuevas profesiones que se incorporan a la navegación, principalmente :
  • Maquinistas expertos en el manejo y mantenimiento de los motores.
  • Fogoneros encargados de suministrar el carbón y el agua a las calderas.
  • Engrasadores para las piezas móviles del sistema (ejes, bielas, etc...)
Este nuevo sistema de navegación representaba un enorme avance, permitiendo travesías de menor duración gracias a la garantía de "viento en popa" que los motores brindaban.


La propulsión a máquina de los barcos  era una realidad, desde el más pequeño hasta el Titanic , los grandes veleros fueron dejándose de construir pero...aún los admiramos.



Los ingenieros navales y los astilleros tuvieron que reinventarse a si mismos para adecuarse al nuevo reto y no perder competitividad en relación con sus competidores europeos, principalmente Inglaterra y de  los Estados Unidos. 




Benito Sacaluga

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