domingo, 11 de diciembre de 2016

EN EL CRUCERO "LIBERTAD" DEL 17 AL 21 DE JULIO DE 1936




El 17 de julio, en El Ferrol

Crucero "Libertad"
Aquel memorable día de 1936, nuestro crucero se hallaba en la Base de El Ferrol. Serían las once de mañana, recibimos orden de estar listos para hacernos a la mar, con rumbo a La Coruña, a las tres de la tarde, en cuya población, al decir de los elementos fascistoides de a bordo, reinaba un fuerte movimiento huelguista de carácter político-social.

Esta salida, no obstante, por causas aún no conocidas, no llegó a efectuarse, suspendiéndose posteriormente. Así es que, por la tarde, a la hora acostumbrada, salieron los francos a tierra, donde ya se iba generalizando el rumor de un levantamiento militar en África. Al día siguiente, causó sorpresa general, cuando, en vez de darse los consabidos francos de ría, se dijo que, a las dos de la tarde, saldríamos para Algeciras. Y se hacen víveres, petróleo y agua, quedando el barco listo para la marcha.

Antes de nuestra salida, vemos al "Miguel de Cervantes" salir de la dársena en que estaba, aprestándose también a petrolear. El otro crucero del mismo tipo, el "Almirante Cervera", quedaba en dique. Horas más tarde, cuando hasta la ría ferrolana llegasen los estruendos de la sublevación se privaría a la República de uno de sus mejores buques, propiciando su caída en manos de los sublevados, pese a la valiente defensa hecha del mismo por un puñado de camaradas fieles al Gobierno, quienes, finalmente. sucumbieron ante el aplastante número de los asaltantes que, desde tierra, les tenían cercados por todas partes.

Rumbo a Algeciras

A las  13'48 horas de dicho día 18, a régimen de 25 millas, el «Libertad» abandonaba su Base, arrumbando seguidamente hacia el Sur. Por ser verano y haberse concedido los reglamentarios permisos, las dotaciones de los barcos quedaban reducidas a sus dos tercios. Cuando iniciamos la navegación, ya era de dominio general, a bordo, el hecho de la sublevación en Marruecos, así como el de que tropas legionarias y moras estaban desembarcando en Cádiz y Algeciras. Sabíamos también que el Gobierno nos ordenaba ir contra ellas, a la vez que evitar nuevos desembarcos. Todos teníamos la impresión de que aquello era cosa de días...

Una cosa nos extrañó poderosamente durante la travesía: se ordenó que no se nos informara de lo que estaba aconteciendo. Sin embargo, por si estaba dictada contra los pusilánimes que pudieran dejarse impresionar por el movimiento subversivo, nada objetamos. Por lo demás, los radiotelegrafistas de confianza del buque iban dando noticias de la marcha de los sucesos a los elementos de probada lealtad de la dotación. Así, se fue formando un pequeño núcleo de gente adicta al Gobierno de la República, el cual fue engrosando aceleradamente, firmemente dispuesto a afrontar los acontecimientos.

Este mismo personal radiotelegráfico fue quien nos puso en antecedentes de la circular dirigida por el general Franco, en la propia mañana, desde la estación de Las Palmas, a los generales jefes de las ocho regiones militares del país, así como a los jefes de los departamentos navales, concebido en estos términos: 

En radiograma de esta fecha, digo a general jefe Circunscripción Oriental de África, lo siguiente: 

¡Gloria al Ejército de África ¡España sobre todo! Recibid el saludo más entusiasta de estas guarniciones, que se unen a vosotros y demás compañeros de la Península en estos momentos históricos. ¡Viva España con honor!

Se prepara la dotación frente a cualquier contingencia. El día 19 amaneció espléndido. Navegábamos ya a una velocidad de 27 millas, vibrando sobremanera el barco a impulso de sus máquinas. Hacia las nueve de la mañana, el cabo de radio camarada Fernando Pérez avisó a dos compañeros de los del núcleo leal, indicándoles que, según noticias recogidas en la estación, el movimiento subversivo se extendía por la Península, muchas de cuyas capitales estaban ya en poder de los rebeldes, añadiéndoles que el Presidente de la República y el Gobierno habían estado hablando por radio, desde Madrid al pueblo, así como al Ejército, Marina y Aviación, haciendo un llamamiento a todos para sofocar la sublevación, por lo que se impone, terminó diciendo el cabo Pérez,  el apoderarnos de nuestro buque antes de que el personal dudoso nos haga una traición.

Estas mismas palabras fueron dichas seguidamente a numerosos cabos y marineros de confianza, incluyendo a fogoneros, maquinistas y algunos auxiliares. Como consecuencia de todo esto, se consolidó el núcleo adicto, que ansiaba entrar en acción. A las 14'50 horas, el Ministerio de Marina enviaba al Comandante del "Libertad" el siguiente despacho: 

«Estaciónese proximidad Cádiz. Establezca contacto por radio con jefe rebelde plaza, conminándole a rendirse. De no hacerlo, bombardeará puntos estratégicos de la plaza en poder rebelde. En la tarde de hoy, escuadrilla aviación, con la que establecerá contacto por radio, cooperará con los buques en la rendición de los rebeldes».

Llegando frente a Cádiz, vimos como el Mando, en vez de preparar los cañones de 152 mm., únicos útiles para una acción sobre la costa, lo hacía solamente con los de 47 mm., de saludo, cosa que ya nos puso en guardia a todos los que estábamos enterados del radiotelegrama del Ministerio, pensando que se acercaba el momento decisivo. Bueno será decir que los oficiales, durante todo el día, estuvieron fiscalizando enormemente a la dotación, disolviendo corrillos que comentaban las incidencias de tierra y llamando la atención de la gente sobre otras cosas insustanciales, no permitiendo a nadie la entrada en sollados, como no fuera debidamente justificada.

La dotación, dueña del buque

Por la tarde, viendo a la dotación bastante excitada y recelosa, el Mando ordenó subir de los pañoles municiones para las piezas de 152 milímetros, previa llamada a los artilleros, coincidiendo ésta con una reunión que se celebraba en el sollado 4 de fogoneros (lugar apenas frecuentado por la oficialidad), donde hicieron acto de presencia bastantes cabos, fogoneros y marineros, ultimándose el propósito de afrontar la situación. Cuando los artilleros se dirigían a sacar los proyectiles ordenados, el cabo Romero, so pretexto de ir al pañol a recoger saquetes para los mismos, fue a proa y, en compañía de varios cabos marineros, cogieron los fusiles que, de antemano, habían depositado en el citado sollado 4, con las correspondientes municiones, tomadas del pañol del condestable. Inmediatamente se cursó un aviso a los camaradas de popa para que se armaran también. A los cinco minutos, gran parte de la dotación, toda ella gente de confianza, estaba armada, provista de diversos elementos. Un grupo se dirigió al puente y otros a ocupar los puntos estratégicos de cubierta, procediéndose a la detención de todos los oficiales, que apenas ofrecieron resistencia, a los cuales se quitaron las pistolas y mandó al sollado 3, bajo guardia.

El crucero "Libertad" había sido mantenido para la República por su dotación... Surgió el problema de la falta de petróleo para poder actuar con el dinamismo que acuciaba el momento crítico.

Bombardeos frente a Cádiz

Cádiz estaba ya, al poco, a la vista, ofreciendo un aspecto de ciudad en plena actividad devastadora, ardiendo por sus cuatro costados y oyéndose más y más, a medida que nos acercábamos, fuerte tiroteo. Cuando estábamos ya frente a la plaza, vimos salir del puerto un vaporcito que arbolaba, al parecer, una bandera roja, dirigiéndose hacia nosotros. Para prevenir sorpresas, fuimos siguiendo la marcha de la embarcación con nuestros cañoncitos de saludo, dando vuelta inopinadamente la misma y regresando a puerto.

Mientras el Gobierno nos diera órdenes, contestando al despacho elevado al hacernos cargo del buque, empezamos a dar vueltas frente a Cádiz. Seguramente fue captado por los facciosos de la plaza el anterior despacho, identificándonos, por cuanto no tardó mucho en presentarse un avión, que nos lanzó cinco bombas por el costado de babor, sin alcanzarnos, afortunadamente. El Ministerio nos señaló que fondeásemos en Rota, donde vendría un petrolero a rellenarnos de combustible. Pero, después de bombardearnos el aparato, en la incertidumbre de si los destructores y submarinos permanecían o no fíeles al Gobierno (los facciosos se jactaban ya de poseer algunas unidades), no nos pareció prudente pasar la noche en el punto ordenado, máxime cuando todo el litoral parecía sernos hostil, y pusimos proa a Tánger, en cuyo puerto se estaba concentrando la Escuadra.

A las siete de la tarde, un radiotelegrama del Ministerio nos advertía respecto a los cañoneros "Laya»"y "Dato", que andaban por el Estrecho y cuya actitud no estaba todavía definida, pues no contestaban a las llamadas que se les hacía por radio. A las 21 horas, navegando todo el camino con las luces apagadas, entrábamos en el puerto de Tánger. Aquella misma noche, nombróse comandante del "Libertad", provisionalmente, al auxiliar naval camarada Dopico. A las 23'59 horas, un despacho circular del Ministerio ponía en guardia a todas las unidades de Mar, Tierra y Aire contra la estación radio telegráfica EBC, de San Fernando, en poder de los rebeldes.

Estuvimos pendientes siempre de las noticias que iba dando el Gobierno sobre la marcha de los acontecimientos. Por ellas, nos enteramos, contrariamente a lo que aseguraban los facciosos, que Madrid, Barcelona, Valencia, Cartagena, Alicante, las provincias del Norte y algunas otras capitales de importancia seguían en poder de la República, así como los destructores y submarinos, lo que nos alegró extraordinariamente. Aquella agitada noche, todo el personal durmió con el fusila la cabecera...

Concentración de la Flota en Tánger

Durante todo el día 20, fueron concentrándose en Tánger las unidades navales adictas. Llegó, primero, el guardacostas “Uad-Lucus”; luego, el destructor “Churruca”, que, después de haber realizado un transporte de tropas a la Península a favor de los rebeldes, su dotación había detenido a jefes y oficiales, manteniendo el barco para la República; y siguieron arribando: el cañonero «Laya», crucero "Miguel de Cervantes", destructores "Almirante Ferrándiz" y "Sánchez Barcáiztegui"...

Cada vez que se incorpora un nuevo buque, el entusiasmo entre las dotaciones, al cual se unen muchos habitantes de la ciudad, es delirante.  En la madrugada de este día, el "Tofiño" nos comunicó, para su traslado al Gobierno, el radiograma siguiente, captado a los facciosos:

 «El general Franco a generales de división y comandantes militares. —
Visto persisten algunos focos de rebeldía, es necesario aplastar con toda energía todo conato resistencia, imponiendo medidas de rigor en proporción a los excesos cometidos.— El movimiento es arrollador y triunfante.— No deben permitir jamás la huida a cabecillas responsables. No dar el menor crédito a patrañas que, en su desesperación, extienden los cercados y divulgar la verdad con notas por las radios locales».

En contestación a una llamada apremiante nuestra, interesando la posesión del navío por su dotación, a mediodía, recibíase a bordo del "Libertad" un despacho de la dotación del acorazado "Jaime I", en el que se nos decía haberse hecho dueña del buque la misma, noticia que, al ser divulgada entre las dotaciones de todos los barcos surtos en el puerto, produjo indescriptible alegría, dado el valor decisivo del navío en cuestión.

No hace más que cruzar el espacio, durante toda la jornada, un avión rebelde, volando a gran altura y sin arrojar explosivo alguno, habida cuenta de que estamos en un puerto internacional. 

Réplica a una amenaza telegráfica facciosa

En la mañana del día 21, se hizo cargo de la Jefatura de la Flota el capitán de fragata don Fernando Navarro, enviado por el Gobierno el día anterior. Horas antes, se había captado un despacho cursado por el general Franco al jefe de la Base Naval de Cádiz, concebido en estos términos: 

Acabo de recibir el siguiente radio de la estación de la guardia civil de Burgos:
«Guarniciones Norte España pertenecientes 5.*, 6.", 7.“ Divisiones, inflamadas elevado espíritu patriótico y secundadas con entusiasmo y eficacia por la población civil en sagrada misión salvar patria, se mantienen con orgullosa actitud y -envían efusivo saludo a las fuerzas que, con mismo entusiasmo, participan movimiento Andalucía, convencidos próximo triunfo final.— Contrariamente noticias absolutamente falsas radiadas desde Madrid, estas fuerzas dominan situación, reinando casi absoluta tranquilidad.— Fuerzas motorizadas, equipos móviles, se dirigen rápidamente a Madrid, desde Zaragoza, Pamplona, Logroño, Burgos y Valladolid, secundando movimiento convergente columnas Algeciras y...»  (hasta aquí lo captado).

La propia mañana, la estación de Cádiz hacía público este radio:

Jefe División a todos los Aeródromos y para general conocimiento.— 
Manifiesto solemnemente que, en el mismo momento que sean bombardeados por algún aparato los cuarteles o edificios de esta ciudad de Cádiz, ordenaré inmediatamente fusilamiento del general Núñez de Prado, que se encuentra aquí detenido. ¡Viva España! ¡Viva la República!

El Mando de la Flota contestó de esta forma: 
«La Flota fiel al Gobierno a sediciosos Cádiz.—
Si Escuadra tiene conocimiento se procede fusilamiento general Núñez de Prado, fusilará 90 jefes y oficiales y un general del Cuerpo General que tiene prisioneros.»
A la mayor brevedad, los rebeldes contestaban: 

«General Franco a Escuadra. —
 Esperamos que la caballerosidad con que se ha portada siempre la Marina evite derramamiento de sangre».

Ese mismo día 21 de Julio, cerca del atardecer, salimos para Gibraltar a petrolear, en unión del crucero gemelo "Miguel de Cervantes". Íbamos con propósitos de cañonear, al pasar, los objetivos de Ceuta; pero la niebla reinante nos lo impidió. A las diez de la noche, estábamos ya en la Base Naval inglesa, desde donde llamamos al "Jaime I", que había entrado y quedado en Tánger, para que se nos incorporase, arribando después de la medianoche, junto con el "Torpedero 14", que había escapado de Algeciras. Aquella noche, desde la emisora sevillana, el beodo Queipo de Llano diría que nuestro acorazado había sido hundido en el Estrecho y seriamente averiados los cruceros "Libertad" y "Miguel de Cervantes"...

Durante aquellas horas, recibimos una angustiosa llamada radio telegráfica del cañonero "Cánovas del Castillo", diciéndonos estaban dentro del arsenal de La Carraca, batiéndose con el crucero "República", cañonero "Lauria" y buque escuela "Elcano", los cuales estaban en manos de los facciosos, por lo que era indispensable y urgentísimo que fuera en su ayuda uno de nuestros cruceros, advirtiéndonos, finalmente, que no hiciéramos caso de las noticias que lanzaban el "República" y “Elcano”, pues eran tendenciosas e inexactas.

A la vista de ello, se envió a estos camaradas un despacho preguntándoles si podían salir con el cañonero. Los camaradas del «Cánovas del Castillo» nos enviaron, finalmente, este nuevo y viril despacho:

En contestación a vuestro radio, podemos decir que es imposible salir de este Arsenal de La Carraca por encontrarnos en reparación.— Tenemos maquinarías desmontadas.— Rogamos máxima urgencia en nuestra ayuda.— Tenemos continuo tiroteo con los mandos y tropas insurrectas.— Esperamos hagan posible darnos ayuda.— De no ser por barcos, podría ser por aviación, a la cual esperamos sin desmayar, ya que, de no venir nadie, nos encontramos perdidos. ¡Viva la República, hermanos¡

Cañonero "Canovas del Castillo"



Fuente: Semanario "La Armada" números 87 y 88, 22 y 29 de octubre de 1938










lunes, 5 de diciembre de 2016

LA FLOTA REPUBLICANA Y SUS MARINOS




Destructor "Escaño"
(1) Se necesita poner mucha atención y disfrutar de una capacidad relevante, para glorificar, cual merece, lo que en sí encierra el heroísmo de los marinos que prestan sus servicios en nuestra Flota Republicana.

Triste es para quien desde estas líneas trata de elogiar a la Marina, más que por nada por carecer de esa capacidad que se requiere para poder darle el realce merecido. Otros más competentes sabrán darle algún día la importancia valiosa que tiene, como resultado de los constantes y valiosos servicios que ha realizado en el transcurso de la guerra. No obstante, quiero, modestamente, hacer resaltar en pequeña cosa impresiones que a todo luchador antifascista le satisfacen y atraen.

No han habido pocos botarates que, desconociendo en absoluto los servicios de guerra de nuestra Marina Republicana, como el heroísmo de sus combatientes, han alegado una serie de quejas injustificadas—desde el despacho, el cine y el café— por la actuación de la Marina, llegando hasta el insulto, además, de quienes forman el complemento que son sus dotaciones y, en especial, a quienes por sus cargos son directamente más responsables en el cumplimiento del deber defendiendo la justa causa de la República española, cumpliendo y haciendo cumplir sin vacilación todas las órdenes que emanan del Gobierno.

Hecho demostrado recientemente con el hundimiento del buque faccioso «Baleares», ha hecho a muchos variar de opinión y a todos demostrar lo que es, representa y puede representar todavía en el desarrollo de nuestra contienda, la Flota Republicana.

Nuestros marinos no han sido solamente valientes y abnegados luchadores antifascistas el día que hundieron al pirata del Mediterráneo. Lo fueron mucho antes como lo serán después. Porque antes, entonces y después de echar a pique al «Baleares», en nuestros marinos existió siempre—debido a un gran trabajo de organización y sacrificio— el espíritu combativo de todo buen antifascista y en su ánimo no ha cabido otro anhelo que cumplir cuantas misiones se les ha encomendado y efectuarlas de la mejor manera que han podido realizarse en todas las circunstancias y sin mirar peligros, por lo que, algún día, de todo ello podrán darse vastos detalles, hasta que se empapen bien los más curiosos y los más criticones.

Lo que ocurre— y es muy importante— es que los hombres sobre quienes pesa enorme responsabilidad desde los altos cargos que ocupan en la Flota Republicana, han preferido trabajar intensamente sin querer darle importancia a su trabajo, porque ven que la guerra de invasión que padecemos exige eso: TRABAJAR MUCHO Y CHILLAR POCO. Ojalá desde que estalló la guerra hubieran seguido todos la conducta de los marinos de la Flota Republicana.

Todavía es tiempo y pueden seguir su ejemplo todos los que sienten verdadero afán por Ja victoria del pueblo antifascista español, que ha de conseguirla a toda costa, trabajando mucho y guardando silencio, que es el tributo como sacrificio que saben rendir nuestros heroicos y disciplinados marinos, para que las frases que emplean de ¡Viva la República! cada vez que se hacen a la mar, siempre con la ilusión de buscar y pelear con el enemigo, sean coronadas con el aplastamiento total del fascismo y el triunfo de nuestra República.

Antonio Boiofer

Comisario Político del destructor «Escaño»  




(1) Artículo "La Flota Republicana y sus marinos". Revista "La Armada" Órgano Oficial de los Marinos de la República. (02 abril 1938)