lunes, 6 de julio de 2015

EL BLOQUEO DE LA REPÚBLICA Y LA AYUDA PORTUGUESA



Serrano Suñer, Franco y Salazar en Sevilla. Foto:ABC
Es sobradamente conocido, o debería serlo, el abandono a su suerte de la República Española llevado a cabo por países como Inglaterra, Francia o Estados Unidos. El denominado acuerdo de No-Intervención en el "conflicto" español, fue realmente un bloqueo a los ejércitos y la marina de la República, o lo que es lo mismo a la defensa de la nación española. Las actuaciones de estos países junto con su permisividad total ante la flagrante ayuda de todo tipo que alemanes, italianos y portugueses prestaron desde el inicio de la guerra al ejercito sublevado, sin duda marcaron el curso de la guerra y decidieron su resultado.

Según Benavides (1), las guerras se hacen con máquinas y municiones, y las máquinas y municiones para el Ejército republicano debían venir o traerse del extranjero. No nos las dejaron traer. Nuestra relativa superioridad naval , la mejor técnica de los marinos leales y el valor combativo de las dotaciones, fueron contrarrestados por Alemania e Italia con sus marinas y por Inglaterra, con sus atracos al Derecho Internacional.

El bloqueo de España lo estableció el Comité de No-Intervención. En virtud del mismo se privaba al Gobierno de la República de la posibilidad de adquirir, en el exterior, los medios para defenderse. Italia, Alemania y Portugal se obligaban, al igual que los otros signatarios, a prohibir "Las exportaciones directas o indirectas, la reexportación o el tránsito por España, por las posesiones españolas o por la zona española de Marruecos, de armas, municiones y material de guerra".

La política de No-Intervención, aplicada unilateralmente por el Comité de Londres, bajo la dirección de Inglaterra, terminó por constituir un verdadero bloqueo de la España republicana. El 7 de octubre de 1936, el Delegado soviético propuso la "discusión del control de los puertos portugueses". Portugal había sido convertido en la base principal de aprovisionamiento de los facciosos. La replica de Lord Pylmouth, presidente del comité, fue hecha pública el 15 de octubre: La petición se desestimaba porque faltaba la evidencia de que el acuerdo estuviera siendo violado en efecto. El 30 de octubre, Mr.Eden se refirió a lo mismo en la cámara de los Comunes: "Debo afirmar categóricamente que el Gobierno, jamás ni por un momento, admitió tal proposición. No poseemos prueba alguna que permita sostener las alegaciones soviéticas".

Está claro que los ingleses "no sabían" porque "no querían". A través de sus consulados en Galicia le era fácil conocer los que realmente sucedía en relación con las intervenciones alemana e italiana, por ejemplo la existencia de baterías antiaéreas nazis en Ferrol. También obviaron la llegada en 1937 de una comisión italiana acompañada por Suances, para analizar la capacidad de los astilleros ferrolanos para montar destructores con piezas traídas desde Italia. La idea se descartó, la marina italiana prefirió ceder a Franco los destructores "Falco", "Aquila" "Guglielmo Pepe" y Alexandro Poerio" y dos submarinos a los que los rebeldes bautizaron como "Sanjurjo" y "Mola" y a los que se les hizo responsables del torpedeo del "Cervantes", cuando en realidad el ataque fue efectuado por un submarino italiano en presencia de un destructor inglés.

El 2 de enero de 1937 desembarcaron en Cádiz 10.000 italianos, los mismos que participaron en la toma de Málaga y en la Batalla de Guadalajara. Tras la derrota de los fascistas en Guadalajara, los nazis consiguieron que Inglaterra, Italia, Alemania y Francia autorizasen el bloqueo de España por los Pirineos, la frontera con Francia fue cerrada y se entregó la vigilancia de los puertos republicanos a las marinas alemana e italiana. La tenaz defensa de los derechos españoles hecha por el delegado soviético en el Comité de Londres se estrelló contra la voluntad inglesa de favorecer a Franco y dejar libre el camino a italianos y alemanes. Igualmente la URSS politicamente tuvo que mirar para otro lado ante el apresamiento o hundimiento de barcos rusos cargados de suministros para la República, (17 buques mercantes entre agosto y diciembre de 1936), su intervención habría sido considerada como una efectiva declaración de guerra.

La ayuda alemana e italiana a los sublevados está sobradamente puesta de manifiesto en infinitas publicaciones y siempre ha sido de dominio público, no así la intervención portuguesa, decisiva para el resultado de la guerra pero prácticamente desconocida por la mayoría de los españoles.

(2) Aunque el gobierno portugués no manifiesta claramente su apoyo a los sublevados hasta que corta relaciones con el gobierno de Madrid actúa, desde el primer momento, como si de hecho estuviese ya en hostilidades con aquel; a todos los efectos sus acciones conducen a un inestimable apoyo al ejército insurrecto tanto en el plano internacional, con maniobras dilatorias en las negociaciones de los acuerdos, como en la ayuda material. No se puede ocultar la colaboración oficiosa del gobierno de Salazar con los sublevados siendo Portugal la principal base de encuentro de los rebeldes; autoridades civiles y militares andaban abiertamente por Lisboa donde tenían su centro político a través del cual obtenían material de guerra para el ejército sublevado. La libertad de maniobra es manifiesta y se dispuso del territorio portugués como lugar de conspiración donde relevantes personalidades de la derecha española encontraban todo tipo de facilidades otorgadas por parte del Estado Novo, y, aunque esta ayuda se presenta en los medios diplomáticos como un mero gesto de cortesía y de hospitalidad a los emigrados políticos del país vecino, no tiene nada de extraño que Lisboa conociese la preparación del levantamiento contra la República Española.

El gobierno de Salazar ofrecería un auxilio de primordial importancia dando facilidades para la adquisición y transporte de material vía Portugal. Esta nación no podía aportar armas pero permitió la utilización de su territorio para que otras naciones facilitaran el abastecimiento necesario y fue allí donde tuvo lugar la llegada de los primeros aviones de los que Burgos carecía, tras las diligencias efectuadas antes de estallar la insurrección.  Si los aeropuertos portugueses fueron lugar de escala de los aviones que Hitler enviaba a los sublevados, el suelo lusitano sirvió de paso para traslados de tropas y material y los puertos estuvieron abiertos a los navíos con abastecimiento bélico . Otro aspecto, también de gran importancia, de la ayuda de facto a los sublevados  fueron las facilidades concedidas para las operaciones financieras. Agentes nacionalistas podían adquirir material en fábricas extranjeras a través de industrias portuguesas; igualmente firmas nacionales lusitanas hacían transacciones con el extranjero y luego con los sublevados españoles, directamente o a través del Estado portugués.

Pero mucho más que un refugio de preparación política, un cuartel general para sus actividades, un lugar donde encuentran hospitalidad figuras relevantes del 18 de julio, un camino por donde atraviesa el material de guerra, una actividad doctrinaria en la radio y la prensa, Salazar va a ofrecer a la causa nacionalista toda una máquina diplomática a su servicio; ciertamente, si valioso es el apoyo de Salazar a Franco en el terreno peninsular, su mayor batalla la va llevar a cabo en la escena internacional donde «Portugal defiende la causa nacionalista con el mismo interés que defiende la cuestión nacional». Cuando estalla la sublevación Salazar tenía tomada la decisión. Desde el principio Portugal define una postura de apoyo a los sublevados. Portugal decide desde el mismo 19 de julio utilizar sus medios políticos y diplomáticos al servicio de los golpistas.

Portugal nunca ocultó su decidido apoyo a Franco, el presidente Salazar así lo puso de manifiesto ante la Asamblea Nacional el 22 de mayo de 1939:
«En todos los dominios en que era libre nuestra acción, ayudamos en lo que pudimos al nacionalismo español ...enfrentados por todas partes a la incomprensión y a la ceguera de Europa, donde la España nacional tan pocas amistades contaba, fuimos desde la primera hora lo que debimos ser: amigos fieles de España, en el fondo, peninsulares. Perdimos vidas, corrimos riesgos, compartimos sufrimientos, y no tenemos cuentas que presentar. Vencimos, es todo» 
Olvidaba aquí el dictador Salazar su adhesión al Pacto de No Intervención que firmó el 27 de agosto de 1936.

El dictador Salazar y el dictador Franco establecieron a lo largo de dos décadas una relación de conveniencia con la que pretendieron reforzar sus posiciones en el contexto internacional. Los dos dictadores ibéricos no llegaron a ser amigos, se aproximaron y alejaron en varias ocasiones, pero se ayudaron y fueron solidarios el uno con el otro. A pesar de existir la desconfianza característica cuando se trata de una relación entre vecinos, Franco y Salazar supieron sacar sus dividendos.(3)


Benito Sacaluga




(1) La Escuadra la mandan los cabos. Manuel Dominguez Benavides
(2) Portugal ante la Guerra Civil Española. Soledad Gómez de las Heras Hernandez
(3) ABC (31.07.2013)

viernes, 12 de junio de 2015

MUERTE EN FERROL TRAS EL 18 DE JULIO DE 1936




Contralmirante D. Antonio Azarola
Es el triunfo de los alzados en Ferrol lo que determina la caída de todo el territorio de su influencia en menos de diez días, como caen las fichas de un dominó. Pero la importancia de Ferrol va más allá de ser centro de comarca: su pérdida para la República es la caída de la Base Naval lo que es determinante para el triunfo del alzamiento en Galicia y para el dominio marítimo en el Atlántico Norte y en el Cantábrico. ¿Habría triunfado el alzamiento en esa base si los mejores navíos no hubiesen sido enviados a intentar detener el paso de tropas a la península por el Estrecho? Desde luego que no, fue providencial para el éxito del levantamiento la salida del Arsenal de los cruceros "Libertad" y "Cervantes" el día 18 con órdenes gubernamentales de dirigirse al sur, ya que eran los dos mejores barcos de los disponibles junto al acorazado "Jaime I", el día 19 en Vigo, que recibió idéntica orden. El "España" estaba prácticamente desarmado y el "Almirante Cervera" en dique seco limpiando fondos. Los otros buques del Arsenal no tenían gran valor militar, por anticuados o por hallarse en reparaciones. 

Los cruceros "Libertad" y "Cervantes", y el acorazado "Jaime I", que habían salido por estar en mejor situación de navegación y combate, se mantuvieron fieles al Gobierno, por la acción de suboficiales y marinería. Probablemente Ferrol no hubiese sido ganado por el bando sublevado de haber permanecido en Galicia esos tres navíos, con más de dos mil hombres. Al salir hacia el sur los cruceros y el acorazado pasaban a formar parte de la flota de la República, pero se había perdido la Base de Ferrol, en la que se hallaban en construcción dos modernos cruceros -el "Canarias" y el "Baleares"- y cuatro minadores que enseguida prestarían servicio a los sublevados.

Una vez que la sublevación fascista triunfa en Ferrol, y casi inmediatamente, comienzan las actuaciones contra aquellos marinos que intentaron sofocarla o que simplemente no se adhirieron a ella desde el primer momento. El segundo maquinista de la Armada, Don Pedro López Amor, es sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo acusado de un delito de sedición a bordo del acorazado “España”. Este consejo de guerra, presidido por el contralmirante Franco Villalobos y del que forman parte el coronel maquinista Manso, el teniente coronel maquinista Mauriz, el coronel de infantería de Marina Liaño, el teniente coronel de infantería de Marina De las Huertas y el capitán de fragata Luis Vierna, mientras actúa de fiscal el coronel auditor de la Base Conde Pumpido, condena a muerte a López Amor.

Su ejecución tuvo lugar el jueves 30 de madrugada, por disparos de una sección de infantería de Marina en el cementerio de Canido. No se ha hallado en los archivos el sumario abierto contra Amor, que entra el 26 de julio en el “Plus Ultra”, del que desembarca el 29 por orden del Estado Mayor de la Base -como consta en su expediente personal-, por lo que consideramos probable que el maquinista hubiese sido fusilado sin sentencia, dada la extrema rapidez con la que se obró en este caso. De ser así, el primer fusilado tras consejo de guerra en Ferrol sería el contralmirante Azarola, el 4 de agosto. 

Pero no es necesaria la celebración de un proceso sumarísimo, muchas veces se pasa por las armas sin juicio. El domingo 16 de agosto es sacado del “Plus Ultra” un grupo de quince que son abatidos en el cementerio de Canido. Uno de ellos es Jaime Quintanilla Martínez, presidente de la Federación Provincial Socialista (PSOE). Médico de profesión, contaba 45 años y dejaba viuda a la maestra Ángela Ulla, con la que había tenido dos hijos, Jaime, militante de Juventud Socialista, y Ángel.  Juan García Niebla, maestro de escuela en Ferrol, de la Institución Libre de Enseñanza, director de una revista pedagógica, es otro de esos quince. Su ingreso en el “Plus Ultra” como detenido por Marina tiene lugar el 11 de agosto. 

Hay que decir que la versión oficial sobre la muerte de Niebla y Quintanilla es ejemplo de como se justifican los crímenes por referencias a pesquisas y, conjuntamente, por intentos de huida. La comunicación de la Delegación de Orden Público de Ferrol, publicada en “La Voz de Galicia” el 18 de agosto bajo el titular "QUINCE FUSILADOS POR DESARMAR A LOS FALANGISTAS", señala que varios detenidos en el "Plus Ultra" son conducidos por fuerzas de la Guardia Civil y falangistas, de noche, a un lugar no concretado, con el objeto de practicar gestiones sobre un supuesto depósito de armas y concretar cargos, cuando de repente los detenidos se lanzan en masa sobre sus guardianes, tras el llamamiento de García Niebla a por ellos y abajo los fascistas, desarmando a dos falangistas, es entonces cuando el jefe de la GC da la orden de disparar y mueren los detenidos.

Los quince son enterrados en una fosa común del camposanto de Canido, como consta en el libro registro de este cementerio, lugar donde se producían casi a diario los paseos de grupos enteros de presos sacados del “Plus Ultra” y de la Escollera. Algunos afirman que el fusilamiento del exalcalde y sus compañeros fue en el castillo de San Felipe, en el municipio de Serantes, lo que hubeira provocado el esfuerzo de llevar luego los cuerpos hasta el cementerio de Ferrol. Realmente, lo que se procuraba en las ejecuciones, como en la mayoría de las actividades humanas, era ahorrar trabajo: los condenados, sobre todo si nos referimos a los paseados, eran eliminados lo más cerca posible de su sepultura. La lista completa de asesinados ese 17 de agosto en Canido es ésta:

Alfonso Abrodes Rey, obrero de 23 años.
José Pérez Cisneros, 24, carpintero, vecino de Fene.
Ramón Souto González, 36, industrial, alcalde de Fene; candidato del PSOE a diputado en 1933.
Jesús Tenreiro Prim, 34 años, secretario del Ayto. de Fene.
Alfonso Raja Coronado, auxiliar del acorazado "España", 33 años.
Ángel Monteagudo Carro, maquinista del “España”, 33 años.
Avelino Parrilla Ares, suboficial de la Armada, de Mugardos.
Jaime Quintanilla Martínez, 45 años, médico, socialista.
Juan García Niebla, 60 años, maestro, natural de La Graña-Ferrol.
Ángel García Toribio, 36 años, de Pontedeume, registrador de la propiedad, de Izquierda Republicana.
Ramón Ríos Sordo, maquinista naval retirado, teniente de alcalde de Mugardos, militante de Izquierda Republicana.
Cipriano Canosa Caruncho, 39 años, maquinista.
Manuel Besteiro Luaces, 37 años, radiotelegrafista.
Manuel Serantes Canosa, oficial del “España”.
Juan Romalde Prieto, 40 años, oficial 3º de artillería de la Armada.

Según la época predominó una u otra forma de represión: el método ilegal fue el más utilizado en los primeros meses, entre agosto y octubre de 1936, a partir de noviembre de ese año el "paseo"(1) decayó (sin desaparecer) y fue la actividad incesante de los consejos de guerra la que le sustituyó como medio represor: la apariencia de legalidad se imponía. Sin embargo, entre julio de 1936 y diciembre de 1939 de los 709 ejecutados en Ferrol y comarca, un 65 por cien fueron víctimas de un paseo, lo que hace concluir que la represión en la comarca, y probablemente en toda Galicia, se caracterizó por el predominio de ejecuciones extralegales.

Agosto y setiembre de 1936 son los meses más sangrientos, con trescientas ochenta víctimas. Se producen ejecuciones colectivas sin juicio previo; se saca a los detenidos de la Escollera, del “Plus Ultra”. El camposanto de Canido ve la muerte de Jaime Quintanilla (alcalde desde 1931), Juan García Niebla (maestro), Guillermo Cedrón (del PCE), José López Bouza, el exsacerdote Matías Usero (de Unión Republicana), el sindicalista Mario Rico...; el 22 de setiembre treinta y tres personas en el cementerio de Serantes; en el mismo lugar a finales de ese mes cuarenta y dos del mercante “Udondo” son pasados por las armas por decisión de las autoridades de Marina. ¡Viva la muerte! La borrachera de la violencia baja en los meses siguientes, quizás por falta de víctimas, dada la amplia mortalidad anterior, y son los consejos de guerra los que ahora provocan fusilamientos a veces masivos, como el de treintay dos marinos del “España” en diciembre. La aplicación de la pena máxima, o duras penas de cárcel, a los opositores al nuevo régimen se mantiene como norma y sobrepasará el final de la guerra.

Del total de ejecutados en tres años (709), los domiciliados en la comarca ferrolana serían algo más de quinientos represaliados. Con domicilio en Ferrol y Serantes (estos dos municipios se unen en 1940) más de doscientos, le siguen en cuantía los vecinos de Fene (39), Mugardos (36), Cedeira (31), Pontedeume (24), Narón (23), Ortigueira (19), Ares (16), Mañón (12), Monfero (11), Cabanas (9), Cerdido (9), Neda (9), Miño (8), As Pontes (7), Valdoviño (5), Vilarmaior (3) y Moeche (1). Del exterior destacan los procedentes del resto de Galicia, de la zona norte (Asturias, Vizcaya, Cantabria) y de otras costeras (de Murcia, Barcelona, Valencia). En la lista aparecen doce mujeres, hay por tanto mayoría abrumadora de varones; por edades se puede hablar de una cierta juventud de los represaliados: casi el setenta por cien tenía menos de 41 años, siete de cada diez, mientras que el cuarenta y cuatro de cada cien era menor de 31 años, con 45 casos que no llegaban a los 21 años, los más jóvenes sólo tenían dieciséis o diecisiete años. La represión afectó a todos los sectores sociales, pero lo hizo en mayor proporción sobre los asalariados, obreros de la construcción naval, trabajadores del mar, labradores y militares sobre todo de la Armada, en su mayor parte marineros o fogoneros, cabos y suboficiales, por este orden. Esos dos grupos aportan más de la mitad de los ejecutados, pero el perfil profesional de los represaliados muestra un amplio abanico, con estamentos de clase media (funcionarios, maestros, oficiales militares,abogados, comerciantes, propietarios rentistas, profesionales por cuenta propia...) junto a clases populares, todos interesados en la defensa de un régimen de derechos individuales y libertades que garantizaba la Constitución de 1931.

Lo anterior no es más que un brevísimo resumen, una mínima muestra de la represión llevada a cabo en Ferrol por los golpistas en los días inmediatos a su levantamiento en armas contra la República. La represión y el terror se extendió durante toda la guerra y continuó durante la dictadura, tanto en Galicia como en el resto de España.


Benito Sacaluga.



Extractado de: "DE PERPETUA A MUERTE. HISTORIAS DE LA GUERRA CIVIL..." Autor: XOSÉ MANUEL SUÁREZ.



(1) En el llamado paseo, no se precisaban retorcer las normas del Derecho: las víctimas eran sacadas de las cárceles (barcos, prisiones del Arsenal, cuarteles...), para ser fusilados contra los muros de un cementerio, cerca de una fosa común preparada al efecto. Luego una nota de la comandancia de la Guardia Civil, del Jefe de Policía o del Delegado de Orden Público, bastaba para justificar la“ejecución” un intento de fuga de los reos, o simplemente las victimas quedaban en el anonimato, desaparecidas.

lunes, 11 de mayo de 2015

LA BASE NAVAL DE MAHÓN EN JULIO DE 1936





Considerada una base menor, la Base Naval de Mahón (Menorca) prestaba apoyo logístico a la flotilla de submarinos allí destacados. Excelente para fuerzas ligeras, pero por sus reducidas dimensiones no lo era tanto para una fuerza naval de mediana importancia. El fracaso del golpe en ella supondrá un durísimo coste para la oficialidad sublevada.




1916. COMENZABAN LOS TRABAJOS DE CONSTRUCCIÓN DE LOS 3 PANTALANES PARA EL NUEVO APOSTADERO DE SUBMARINOS DE LA BASE NAVAL DE MAHÓN (Archivo Fernando Andreu)

Proclamado el estado de guerra en la isla de Menorca en la mañana del 18 de julio, por el gobernador militar, general José Bosch Atienza y por el jefe de la Base, contraalmirante Luis Pascual del Pobil, la nueva situación provoca un estado de tensión y desagrado entre las clases subalternas, tanto de la Armada como del Ejército, presionados por los suboficiales del Ejército, que se han hecho con el mando de la guarnición, impidiendo el traslado a Mallorca de Bosch Atienza para sustituir a Goded en la Comandancia General de Baleares. Tenido conocimiento del fracaso de este último en el intento de sublevar Barcelona, los auxiliares de la Base y la marinería proceden a desarmar y detener a jefes y oficiales, que quedan detenidos, incluido el comandante de la misma Pascual del Pobil.


BANDO FRANQUISTA DECLARANDO EL ESTADO DE GUERRA EN MENORCA

BANDO

Don José Bosch Atienza, general de brigada, Comandante Militar de Mahón. 
HAGO SABER: que en esta fecha acuerda y declara el estado de guerra en esta isla y en su consecuencia 
ORDENO Y MANDO:
Artículo. 1.- Serán repelidos por la fuerza sin previa intimación todos los actos de violencia realizados contra cuarteles, polvorines, dependencias militares, conducciones de agua y energía eléctrica y los que se cometan contra edificios públicos y particulares, bancos, fábricas y establecimientos, estén o no custodiados por fuerzas del Ejército y Seguridad.
Artículo. 2.- Queda suprimido el derecho a la huelga, debiendo reintegrarse al trabajo todos los obreros a la orden de empezar. Los directivos de las Sociedades Obreras serán directamente responsables del incumplimiento de este artículo siendo sometidos a juicio sumarísimo.
Artículo  3.- Queda terminantemente prohibida la formación de grupos que excedan de tres personas así como la celebración de reuniones, mítines, conferencias o manifestaciones públicas, ni aun las juntas generales ordinarias o extraordinarias de asociaciones y sindicatos sin mi autorización. Los infractores de la primera serán violentamente disueltos por la fuerza pública sin intimación de ninguna clase; los organizadores de los segundos serán sujetos asimismo a juicio sumarísimo. 
Artículo  4.- Las autoridades o Corporaciones civiles continuarán funcionando en todos los asuntos que no se relacionen con el orden público, limitándose en cuanto a éste a las facultades que mi Autoridad les delegue. 
Artículo  5.- Los funcionarios o Corporaciones que no presten el inmediato auxilio que por mi Autoridad o por mis subordinados sea reclamado, o que se opongan en cualquier concepto al exacto cumplimiento de este bando, serán juzgados inmediatamente en juicio sumarísimo. 
Artículo  6.- Se declaran incautados y a mi disposición los automóviles de carga, viajeros, motocicletas y vehículos de todas clases, quedando absolutamente prohibida la circulación rodada, tanto en el interior de las poblaciones como fuera del caso de las misma y en las carreteras, caminos, pistas y veredas, debiendo los conductores proveerse de una licencia especial para cada caso y viaje que será solicitada de mi Autoridad o de la que en caso designe. 
Mahón 18 de julio de 1936. El Comandante Militar José Bosch.

Pedro Marqués Barber, brigada de Artillería, es quien toma la iniciativa para anular los efectos de la proclamación del estado de guerra en Menorca, lo hace en unión de los también brigadas Francisco Martínez Sánchez-Moreno, Jaime Palou Msanet, y José Montaña Galbán, junto a los sargentos Antonio Venegas Ibarra, Pedro Quintanilla Quintanilla y Jesús Gabaldón Paños. Después de neutralizar y detener a los sublevados, envía al Gobierno el siguiente mensaje: 
“De comandante militar accidental de Mahón a Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra (Giral): Al tomar mando militar de la plaza por haberme sublevado en unión Cuerpo suboficiales y tropa, acatando la voluntad pueblo y Gobierno constituido, saludo a V.E. y Gobierno en pleno, ofreciendo la más leal, entusiasta y fiel colaboración a la obra de la República”.
En cuanto a lo ocurrido en el interior de la Base Naval, la iniciativa de los suboficiales de la Armada de detener a los jefes sublevados y hacerse con el control de la Base parte del Oficial 1º Naval Nicanor Menéndez Casanovas, que tras la destitución del contraalmirante Pascual del Pobil pasa a ser nuevo jefe de la misma, seguido del Auxiliar 1º de Oficinas José Sánchez Sepulcre como jefe de Estado Mayor, Auxiliar 1º de Torpedos José Cortázar Zabala jefe de la Flotilla de Submarinos, Oficial 3º de Radio Antonio Hernández Domínguez jefe de Comunicaciones, Segundo Maquinista Antonio Barrera Rodríguez jefe de Máquinas, Oficial 1º de Servicios Técnicos Antonio Romero Díaz jefe de Ingenieros, Auxiliar 1º Antonio Otero Brañas Jefe de Sanidad, Auxiliar 2º de Oficinas Fernando Quintas Miranda Comisario Habilitado, Auxiliar 1º de Aeronáutica Naval don Francisco Sauri Servera jefe de la Escuadrilla de Hidros, Oficial 2º de Artillería Francisco Martínez Roldán jefe de Artillería, Oficial 2º Torpedista Joaquín Coronilla Parejo jefe de Defensas Submarinas y Auxiliar 2º de Artillería Pedro Pena Sixto ayudante del jefe militar de la Base. 

El nuevo poder naval comunica la situación al Ministerio de Marina mediante un despacho redactado en los siguientes términos: 
“Comité Cuerpos Auxiliares, Segunda Sección Maquinistas y marineros a Ministro de Marina.- Habiendo permitido autoridades esta Base y Cuerpos patentados de la misma que se de cumplimiento a bando autoridad militar esta plaza declarando estado de guerra contrario a lo ordenado por el poder legalmente constituido, este Comité los declara facciosos, y más cuando con anuencia y beneplácito de estos ha sido llevado por hidro a Barcelona el general Goded sin que esta autoridad de esta Base tomase resolución alguna no mereciendo confianza a este Comité el personal de los Cuerpos Patentados, los cuales en todo momento han demostrado su adhesión entusiasta a los enemigos del régimen republicano; constituido éste, han acordado nombrar jefe militar de esta Base al oficial 1º Naval Nicanor Menéndez haciendo nombramientos de los demás servicios.- Después de haber efectuado estos nombramientos acordó detener en su domicilio bajo vigilancia al almirante de esta Base y a los demás jefes y oficiales de los Cuerpos Patentados en el pabellón de submarinos, procediendo antes al desarme de dicho personal con toda la marinería de esta Base que voluntariamente se ha unido a nuestra voz de mando.- El brigada con mando en la plaza nos ha ofrecido fuerzas por si las necesitábamos agradeciendo su ofrecimiento puesto que las nuestras como siempre esperábamos nos han sido leales.- Esperamos que esta nuestra determinación merezca la aprobación de V.E. o en caso contrario, sus órdenes.- ¡Viva la República!”.


La Base Naval de Mahón, al igual que toda la isla de Menorca, no desempeñó ningún papel crucial en la guerra, aunque tuvo que soportar importantes bombardeos aéreos. Una vez perdida Cataluña, Menorca quedó sin contacto con los territorios republicanos. La isla se rindió en febrero de 1939 con la mediación del gobierno británico.


Benito Sacaluga.



Fuente: La Armada Española durante la Guerra de los tres años.



viernes, 1 de mayo de 2015

CARTAGENA NUNCA SE SUBLEVÓ (ll)




En la entrada anterior puse de manifiesto la lealtad republicana de Cartagena ante la revolución Casadista de la primera semana de marzo de 1939. En esta ocasión quiero referirme al comportamiento de la Base Naval y el Arsenal de Cartagena observaron ante el golpe de estado fascista de julio de 1936. Si bien los mandos de  las Bases y Arsenales de San Fernando (Cádiz), Ferrol (Coruña) junto con las Escuelas de Tiro de la Armada ubicadas en la ría de Marín (Pontevedra) y la Comisión Hidrográfica de Las Palmas (Canarias) se adhirieron con entusiasmo al levantamiento, la Base y Arsenal de Cartagena y la Base de  Mahón (Menorca) consiguieron hacer fracasar el golpe en esas plazas y permanecieron fieles a la República.

En Cartagena y su Arsenal el fallo de interconexión de los marinos sublevados con el ejército al mantenerse éste leal a la República tanto en la propia ciudad como en Valencia hará que el Bando de Guerra nunca llegue a leerse. Con una buena parte de los jefes y oficiales de la Base conjurados a favor de Franco, sin embargo, el tiempo perdido a la espera de la proclamación del estado de guerra por el gobernador militar de la plaza, general Martínez Cabrera, o por la jefatura de la División en Valencia, será aprovechado por los leales al Gobierno para hacer fracasar el golpe.

En la madrugada del 17 al 18 de julio, se recibe en el Arsenal y en algunos buques radiograma de Franco invitando a los jefes de las Divisiones, Escuadra y Bases Navales a unirse al levantamiento dándose cuenta del mismo de inmediato al jefe de la Base, vicealmirante Francisco Márquez Román, que envía una comisión a entrevistarse con el Gobernador Militar, el cual recomienda esperar hasta tanto no se tengan noticias de lo que esté ocurriendo en Valencia. Eso lleva al jefe del Arsenal, contraalmirante Camilo Molíns Carreras, a suspender la salida de dicha dependencia de las compañías de Marinería preparadas para intervenir en la proclamación del estado de guerra, al tiempo que una sección de guardias de asalto se sitúa en sus alrededores para tratar de impedir cualquier salida de fuerza naval hacia la población.

En la mañana del 19 se sabe que la base aérea de San Javier ha sido asaltada por la plantilla de auxiliares apoyada por personal del aeródromo de Los Alcázares siendo sofocado el amago de sublevación de sus mandos, que quedan detenidos. 

A primeras horas de la mañana del 20 el Gobierno de la República, fracasados todos los intentos de los sublevados de la Armada de proclamar en Cartagena el estado de guerra, domina y controla la situación en la Base Naval, de la que el vicealmirante Márquez entrega el mando al teniente de navío Antonio Ruiz González, el cual publica de inmediato en la Orden del Departamento un mensaje dando cuenta de la nueva situación. El texto del mismo, de clara e inequívoca significación republicana, dice:

“Marinos: La insensatez y locura de unos malos patriotas están haciendo pasar en estos momentos horas de dolor a nuestra España, a este pueblo heroico, que en los momentos más decisivos de la historia, supo tener gestos gloriosos que sirvieron de admiración y ejemplo al mundo entero. Al dirigirme hoy a vosotros, dotaciones todas de los buques y dependencias a mis órdenes, lo hago con el propósito de agradeceros la eficacísima ayuda que estáis prestando a la defensa de una causa justa, como es la de mantener las libertades del pueblo español. Me siento orgulloso de tener a mis órdenes hombres tan bravos, hombres tan dispuestos a cualquier sacrificio; en una palabras, hombres tan hombres. La República necesita, en estos momentos, de todos los que se sientan españoles honrados. Fuerte ha sido hasta ahora el estado de vuestro espíritu, y así debe continuar hasta el aplastamiento de los traidores, ya en estos momentos debatiéndose en sus últimas resistencias a las fuerzas leales al régimen.
Por las calles de las ciudades y en el campo, las milicias del Frente Popular, las tropas leales y la aviación, conscientes de su deber, se baten y dan su vida generosa por la República; pero vosotros, en vuestro lugar, no habéis cumplido menos que los otros; a vosotros, dotaciones todas, os cabe el orgullo de haber contribuido a ahogar, en su nacimiento, este criminal intento; a vosotros os corresponde quedaros en vuestro sitio, pero siempre dispuestos a cumplir las órdenes que, para el bien de España, os den vuestros superiores, dentro de la mayor disciplina, el mayor orden y la mayor serenidad, para que nunca puedan achacaros delitos que el enemigo comete; continuad siendo fieles; aprestaros a la lucha y, cuando sea hora, demostrad con vuestra fuerza al servicio de la justicia, que todo lo dais por una patria noble a la que unos bastardos han intentado deshonrar en su criminal intento. De esta manera salvaréis a la República y daréis honor a la Marina, cuyo glorioso uniforme, para el bien de España, vestís. 
Pocas horas le quedan a los traidores de resistir el impetuoso ataque que nuestras fuerzas le dirigen; pero por pocas que sean, aún seguirán regando el suelo patrio con la sangre generosa de los españoles honrados. Hay que vengar esa sangre derramada, pero para eso es preciso que, pensando en España, continuéis dispuestos a defenderla. Hasta ahora habéis dado un buen ejemplo. ¡Seguid dándolo!
Dotaciones de mi mando: ¡Viva España! ¡Viva la República! ¡Viva la valiente Marina republicana! 
Vuestro jefe: Antonio Ruiz. Vicealmirante jefe de esta Base Naval”.

En el Arsenal mientras tanto, su jefe hasta ese momento, el contraalmirante Molins, traspasará sus poderes al segundo maquinista don Manuel Gutiérrez Pérez. La lista de nuevos nombramientos, refrendada por el Ministerio de Marina, la completan Jesús Hernández Guirao, oficial 1º de Oficinas, y Eusebio Vivancos Cerezuela, nombrados jefe y segundo jefe de Estado Mayor de la Base; Carlos Balandrón Vences, auxiliar 1º Naval, ayudante mayor del Arsenal; José Meliá García, auxiliar 2º de Oficinas y Archivos secretario del anterior; por último se nombra jefe de la Flota al capitán de Fragata, Fernando Navarro Capdevila. Aquí, en Cartagena, el medallero golpista, al contrario de lo ocurrido en San Fernando y Ferrol, brillará por su ausencia.


Benito Sacaluga




Fuente: LA ARMADA ESPAÑOLA DURANTE LA GUERRA DE LOS TRES AÑOS (1936-1939)