lunes, 12 de marzo de 2018

REPUBLICANOS FUSILADOS EN SAN FERNANDO (CÁDIZ) EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 1936




(1) Ya estaba España sentenciada, dividida en dos, el terror rojo en la zona republicana, según nos decían, y el terror blanco en esta zona que estábamos viviendo, viendo y sufriendo. Fallaron los politicos europeos, falló la propuesta francesa de "no intervención", falló el gobierno Giral, incapaz de sofocar la rebelión militar en sus comienzos, falto de muchas precauciones y otras medidas... pero este no es el caso de estas crónicas, no debo lanzarme a un análisis crítico  y politico del gobierno republicano, que sería duro e interminable. Con los medios de que dispongo pretendo referirme principalmente a lo acaecido en La Isla, aunque para aclarar situaciones deba hacer comparaciones y referir hechos ocurridos en otros lugares.

Penal naval militar de La Casería de Ossio
Imagen: El Exilio de los Marinos Republicanos (2)
Si, ese mismo dia diez de septiembre de ese mismo año trágico, que no glorioso, como pretendieron hacernos creer, tratando de tergiversar los hechos y darnos gatos rabiosos por conejos inocentes, ese día, repito, fueron despertados brutalmente doce personas, doce hombres, para ser fusilados; así de fácil, así de brutal e inexorable, del Penal de la Casería, aproximadamente a las seis de la mañana. 




Fueron los siguientes:


Manuel Barea Varo

Domingo Moreno Martínez

Horacio Rodríguez. Marinero de Segunda.

José López Hermoso

Miguel Blanco Ferrer. Pastor protestante. Secta irlandesa. Se negó a confesar y a ser bautizado. Vivía en la calle San Servando.

Manuel Varela Herrera

Félix Hernández Coco

Leocadio Fernández Alama. Natural de Guijo (Córdoba). 41 años. Casado con Adelaida Blanco Silva. Hijo de Domingo y Sebastiana. Dejó de ser carabinero antes del alzamiento. Se negó a confesar. Dejó tres hijos, el último, Leopoldo, póstumo. Vivía en la calle Hernán Cortés.

Antonio Pérez Heredia. Concejal. Confesó antes de morir, devolvió el escapulario de la Virgen del Carmen y se negó a recibir la absolución.

Ramón Campos Chaves. Vivía en la calle Rosario,37, Cádiz. Mecánico de la Armada.

Francisco Marchante Noria.

Antonio Girón Casulla. Maestro Nacional.

Una vez más quedaron al descubierto aquellos esbirros y sus perfidias, asesinando a un modesto y sencillo pastor protestante sin causa ni razón. No cabian explicaciones aditivas, se habían saltado a la torera los slóganes que tanto cacareaban y que pretendían usar como tapadera a sus ignominias, contra los comunistas, socialistas, masones, judíos, etc., porque el pastor era un señor respetable, muy conocido y no pertenecía a ninguna de esas banderas. Fue víctima de la locura desatada por aquellas hordas, impostores, verdugos, inquisidores, ferinos..."Abominable jurisprudencia la de sostener la religión por medio de verdugos", frase esta de Voltaire, dicha allá por el año de 1768, aplicable, tristemente, a aquellos días, meses y años de terror franquista.

Imperaba la misma psicosis destructiva que en 1492. El escritor I.Ehremburg decía: 

"Pero los bárbaros que adaptaron el cristianismo a la mezquita de Córdoba no eran niños, eran unos degenerados. Odiaban el espíritu mundial de la mezquita. Cegados por el dogma eran enemigos de la razón. Eran fanáticos por su conducta, sabían destruir mezquitas, quemar herejes, pero carecían de la inspiración de los fanáticos. En su fuero interno, estos fracasados envidiaban seguramente la pericia de los arquitectos árabes que habían levantado la Mezquita que ellos afeaban".

Aquí en La Isla hay algunos que temen, tanto a la verdad histórica como a la crueldad que ellos mismos ejercieron durante muchos años, porque la conocen bien. Recientemente, Rosa Castelló, del Instituto Genus, en la revista Interviú, nº 32, págs. 23-29, dijo que la iglesia crea enfermos mentales o psíquicos. Yo no lo creo así, pues los enfermos mentales no saben defenderse tan bien ni vivir sin producir el material necesario para sostener la vida, dejando a los demás que se lo produzcan, a no ser que haya querido referirse al rebaño domesticado, obediente y productor.





(1) Trigo Tronzado. José Casado Montado. 1992. ISBN: 84-604-3726-4



(2) El Exilio de los Marinos Republicanos



miércoles, 31 de enero de 2018

MARINOS REPUBLICANOS FUSILADOS EN SAN FERNANDO (CÁDIZ) EL DIECIOCHO DE SEPTIEMBRE DE 1936




(1) Aquel día, 18 de septiembre, un corresponsal decía que: "La adopción de la bandera rojo y gualda por parte de las tropas nacionalistas frente a la tricolor republicana, patentiza la existencia de "dos España" que luchan cada una bajo su propia bandera". 

Esta división hecha de España se acentúa con el reconocimiento, por parte de algunas naciones, de la Junta de Defensa de Burgos como el legítimo gobierno de España, mientras que otros países solo reconocen a la República como verdadero gobierno. El enfrentamiento no puede ser, pues, más claro. Al mismo tiempo el cardenal primado de España, Pla y Daniel, declaraba en Salamanca que: "La guerra es una cruzada contra los hijos de Caín", con lo cual legitimaba el alzamiento de la nación en armas. De este modo la Iglesia se situó claramente del lado nacionalista.

Mientras tanto, por aquí, la fiera desatada estaba en su apogeo criminal y aquel mismo dieciocho de septiembre organizaron otra de sus ejecuciones colectivas. Como drogados con el síndrome de abstinencia, pero esta vez de sangre y muertes. Eran unos seres malvados e irrecuperables.

La selección fue de madrugada y se componía de hombres jóvenes e inocentes, que fueron llevados al caño de "La Jarcia", cerca del Penal de La Carraca y allí acribillados a balazos.

Ninguno de ellos confesó, no se dejó convencer de que confesándose estaría mejor en la otra vida, así que el cura y su presencia resultó de la más absoluta inutilidad ante aquellos martires, minutos antes de morir.

Fueron ejecutados los siguientes:

Ramon Dehesa Morales. Cabo de Radio de la Armada.

José María Fernández Lafón. Marinero de Segunda. En Cádiz tenía un tío, José Lafon Sánchez, en la calle A. de Castro-13-3º. Vivía en Linares (Jaén).

Cesar López Mosquera. Marinero de Segunda.

José Antonio Moreno Jaspe. Cabo primera. Natural de Ferrol, 30 años. Casado con Casilda Aspiasun. Hijo de Antonio y María del Carmen. Tenía hijos. Vivía en Fuenterrabia (Guipuzcoa).

Avelino Ortas Valdés. Marinero fogonero.

Modesto Parada Ruiz. Soldado de Infantería de Marina.

Baldomero Cerezuela Galván. Marinero de segunda.

Fueron enterrados en San Fernando pero una vez más no hay indicios del lugar. Podría haber sido en el cementerio militar que estaba situado en los Mixtos, por la vuelta afuera, o en fosa clandestina. Una vez más no puedo creer que hubiera motivos para su fusilamiento. Había que imponer el terror y a aquellos les tocó servir de cabeza de turco. 

Nuestro Alcalde, D. Cayetano Roldán, seguía preso en la cárcel del mismo ayuntamiento y el bandido rebelde que lo reemplazó por la gracia de Olivera Manzorro, Capitán Isasi, estaba en su esplendor, nunca había soñado siquiera ser alcalde de una ciudad de cincuenta mil almas. Flotaba de vanidad cuartelera por tantas reverencias recibidas, tantos "buenos días Sr. Alcalde", y tanto pelotilleo a su servicio...para salvar a España y a la cristiandad, nos decían hasta atosigarnos y añadía que en la otra zona, los rojos, estaban matando sin parar, mientras que en la nuestra, "gracias a Dios", no ocurría nada de esas cosas, características en exclusiva de los rojos malos, ¡ que va !, por aquí solo les daban, muy tempranito, una taza de Maggi, que estaba muy de moda por aquellos años.

Se apoderaron de todo, aquella banda de pelotilleros, capillitas, chupatintas e inútiles, y así nos fue la cosa. Nos convertimos en un pueblo apático, sin dinamismo, insensible, herido en nuestro centro, sangrando y debilitándose lentamente, temeroso y, como regla, odiando los recuerdos dolorosos que nos dejaron y si no hubiesemos sido así, no seriamos personas humanas, seriamos salvajes, como ellos.

En aquellos primeros días del alzamiento, el buque escuela "Juan Sebastian Elcano" se encontraba en La Carraca. Formaron en cubierta y el Comandante ordenó que pusiéranse aparte los que querían seguir fieles a la República y como la radio, entre noticias a favor de los golpistas y marchas militares, daba vivas a la República a la que habían jurado fidelidad, que de todas formas era lo mismo, aparentemente, que defendian a los rebeldes, puesto que la vitoreaban. Así que, una vez seleccionados por el mandamás aquel, ordenó ingresarlos en el Penal del Arsenal y días después fueron todos fusilados.

El cañonero "Canovas del Castillo", también estaba en el muelle del Arsenal y, relativamente cerca, del también cañonero "Lauria", que se encontraba fondeado en el lugar denominado "La Clica". Este buque permaneció fiel a la República y su Constitución y no se entregaba. Entonces ordenaron disparar contra el "Canovas", pero la tripulación se negó. Entraron fuerzas rebeldes en este último buque y seleccionaron a los que fueron llevados días más tarde al paredón tras pasar por Cuatro Torres. Luego, ya se sabe, dispararon contra el "Lauria", sobre la línea de flotación, hundiendolo y, a la dotación la llevaron a...confesar sus faltas, primera etapa para acabar fusilados después...




(1) Trigo Tronzado. ( (La represión franquista en 1936 en San Fernando – Cádiz). Autor: José Casado Montado. Libro escrito a escondidas. La publicación original fue secuestrada por orden judicial. Autoeditado en 1992. Reeditado a finales de 2016 gracias al "Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla" y a una campaña de micromecenazgo. 






















domingo, 3 de diciembre de 2017

EL HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO C-6




La apertura de los archivos navales soviéticos permitió a los investigadores acceder a nuevas informaciones sobre la guerra de España, así como a datos de la participación soviética en ella. De la mano de Willard C.Frank, Jr., Profesor Asociado de Historia en la Universidad de Old Dominion, Norfolk, Virginia y Profesor Adjunto en la Academia Naval de los Estados Unidos, Annapolis. nos llegan una serie de informes emitidos por oficiales de la marina soviética que participaron en nuestra guerra al servicio de la República.

La Revista de Historia Naval, editada por el Ministerio de Defensa e integrada en el Instituto de Historia y Cultura Naval, recoge en sus números 64 y 69, publicados en los años 1999 y 2000 respectivamente, parte del trabajo de Willard C.Frank,Jr, bajo el título de "Submarinos republicanos españoles bajo mando soviético", (1) en el que se dan a conocer por primera vez informes en poder del Archivo Estatal de la Marina Rusa, elaborados por los oficiales de la marina soviética I.A. Burmistrov y N.P Eguipko en relación con su paso por el arma submarina española, concretamente en los submarinos de la Clase C.

El "kapitan-leitenat" Nicolai Pavlovich Eguipko, que actuó en España bajo los seudónimos de "Severino Moreno López" y "Matisse", experimentado comandante de submarinos de la flota soviética en el Pacífico, nos deja su relato sobre el hundimiento del "C-6" en la madrugada del 20 de octubre de 1937, aproximadamente a 3 millas náuticas del puerto de El Musel (Gijón). La transcribo a continuación:

Cuando quedó claro a nuestro consejero naval que Santander estaba predestinado a caer, resultó obvio que la totalidad de la Flota del Norte no podía basarse en el puerto de Gijón, pues ello conduciría a su destrucción. Esta opinión fue trasladada a nuestros jefes de Valencia y al Ministerio de Defensa Nacional. Se recibió un telegrama de respuesta del ministro, ordenando "que la flota quedase basada en el puerto de Gijón". (2) 

Willard C.Frank,Jr
Las condiciones técnicas del submarino "C-6" eran muy pobres. Hasta un total de quince equipos distintos de la maquinaria estaban totalmente inoperativos, no siendo posible su reparación, por no contarse allí con una base de reparaciones. En octubre de 1937 la batería suministraba únicamente la mitad de su potencia, de 3.000 a 3.500 amperios hora. Fue precisamente el camarada Burmistrov quien en su informe de 19 de junio de 1937, dirigido al jefe de la Flota del Norte, había dejado ya expuesto que las condiciones de la baterías eran tan pobres que en dos meses quedarían fuera de servicio.

A pesar de las relativamente pobres condiciones técnicas del submarino salí a la mar periódicamente para realizar operaciones de combate en las que el submarino jugaba un papel más importante como apoyo moral que como medio capaz de infligir daños materiales al enemigo. Salí para efectuar la última de estas operaciones en la noche del 14 al 15 de octubre. Al amanecer atacamos con éxito al enemigo mediante un fondeo de minas, ya que los torpedos no funcionaban. En la noche del 15 al 16 de octubre regresé a la base. Esta salida tuvo una duración de un solo día, porque al estar la batería agotada se elevaba tanto su temperatura al cargarla, que la carga tenía que realizarse fraccionadamente a lo largo de dos o tres noches.

Nicolai Pavlovich Eguipko
La batería no podía cargarse durante el día debido a los inesperados ataques de aviación al puerto de Gijón. Se inició una carga en la noche del 16 al 17 de octubre, continuandose durante la noche siguiente y las horas diurnas del 18, día en que suponíamos podríamos terminar la reparación de la única bomba de achique de sentinas de que disponíamos y que podríamos salir en la noche del 18 al 19 de octubre. En la mañana de ese mismo día entró en Gijón un mercante panameño con armas. Fue descubierto por el enemigo, el cual inició un bombardeo aéreo excepcionalmente intenso sobre el puerto, continuándolo hasta que el buque se hundió. Durante este bombardeo cayeron dos bombas en las proximidades del costado del submarino "C-6", originándose orificios en el pantoque de sus cascos exterior y resistente, y el desprendimiento de muchos remaches. Estallaron todos los elementos de la batería de popa, derramándose el electrolito en el pocete del cajón de ésta. Estallaron también algunos elementos de la batería de proa y quedó fuera de servicio la aguja giroscópica. Se produjeron fendas en los diesel e importantes deformaciones de mamparos. Muchos elementos de la maquinaria fueron arrancados de sus basadas y otros quedaron totalmente averiados. En tales condiciones el submarino quedó incapacitado para salir a la mar, tanto en superficie como en inmersión.

Con objeto de determinar las condiciones técnicas del submarino, el jefe de la Flota designó el 19 de octubre una comisión constituida por un maquinista de la Flota y dos ingenieros civiles pertenecientes a la industria militar. A instancias mías, esta comisión vino a mi buque durante las horas diurnas del día 19, aunque por mostrarse temerosos de los bombardeos diurnos se resistían a ello. Este mismo día se llegó a la conclusión de que Gijón sería capturado por el enemigo en uno o dos días. Dada mi responsabilidad sobre el submarino y preocupado porque no cayese en manos del enemigo, insistí enérgicamente en que la citada comisión realizase sus trabajos a bordo del submarino en horas diurnas, incluso aunque hubiese bombardeos. La comisión llegó a la conclusión de que era imposible la salida al mar del submarino.

El jefe de la Flota envió un telegrama al Ministerio de Defensa solicitando autorización para hundir el submarino, autorización que se recibió al final de la tarde. Como no me fue posible encontrar al jefe de la Flota, y dado que esta noche era la última de que se disponía, saqué el submarino a la mar a las 23:30 horas, sin notificárselo, utilizando un remolcador y uno de los motores diesel.

Hundí el buque a unas 2,5 - 3 millas del puerto. El equipo de once hombres que realizó el hundimiento vino en una lancha y regresó en ella a Gijón. Al amanecer de esa misma noche, nuestro último grupo ruso, incluyéndome a mí, abandonó Gijón en avión. Esta ciudad fue capturada por el enemigo en la tarde del día 20 o en la mañana del 21 de octubre.

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Algunos datos sobre el "C-6" (3):

Submarino de la Marina Española, botado el 26-12-29 en Cartagena y construido en 1930 por la Sociedad Española de Construcción Naval. Al comenzar la guerra estaba en Cartagena. Realizó dos viajes al Cantábrico en agosto y septiembre de 1936, sin ningún resultado práctico. Volvió al Norte en mayo de 1937, bajo mando de un oficial soviético. Fue averiado durante un ataque aéreo en Portugalete (12-5-37) que le causó 6 muertos. Para cubrir las bajas y sustituir algún tripulante indisciplinado, su comandante solicitó personal a la Marina de Euzkadi que le facilitó 9 hombres. Fue el submarino republicano que más se destacó en la guerra por su combatividad, lanzando torpedos contra el crucero Cervera (20-6-37), el crucero Baleares (24-7-37) y el minador Júpiter (15-10-37), aunque sin lograr ningún blanco. Fue inutilizado en Gijón por un bombardeo aéreo (19-10-37), por lo que su tripulación lo hundió cerca de Cabo Torres el día 20 para evitar su captura. Fue reflotado el 27-11-47, pero volvió a hundirse cuando era conducido al desguace el 28-3-48.

Comandantes

CC Mariano Romero Carnero (Ago.36)
AN Julian Sanchez Gómez (Sep.36)
CC Remigio Verdía y Jolí (Sep.36-Ene.37)
CC Fidel Emparanza Zabala (Ene.37-Feb.37)
CC "Luis Martinez" (Ivan Alekseevich Burmistrov) (Feb.37-Jul.37)
CC "Severino Moreno" (Nikolai Pavlovich Eguipko) (Jul.37-Oct.37)


Imagen: Foro Naval


Benito Sacaluga.



(1) En la presentación de estos trabajos, el contralmirante José Ignacio González-Aller, director del Instituto de Historia y Cultura Naval, reconoce los errores cometidos en el libro "Submarinos Republicanos en la Guerra Civil Española", del que es autor junto al capitán de navío Gonzalo Rodríguez Martín Granizo. Errores, apreciaciones sin fundamento, en relación con la falta de capacidad de los oficiales soviéticos que participaron como submarinistas en la Flota Republicana, en este sentido nos dice:

...(sic) Es de justicia consignar que estábamos equivocados, a juzgar por los informes que enviaron a sus superiores dos de los citados mandos: I.A.Burmistrov y N.P. Eguipko, y que, gracias a la amabilidad del incansable investigador de la guerra civil española Willard C.Frank,Jr, hemos tenido acceso a ellos y hoy se dan a conocer por primera vez.

Un reconocimiento de los errores que les honra y que es de agradecer y mucho, tanto como deseable es que otros autores rectifiquen sus trabajos ya publicados en base a las constantes informaciones y documentos que se van desclasificando.

(2) Otro error más de los innumerables cometidos por Indalecio Prieto, y que en esta ocasión nos costó un submarino.

(3) La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (1936-39). Gipuzkoakuktura.net



sábado, 18 de noviembre de 2017

ALGO MÁS SOBRE LA VOLADURA DEL "JAIME I"




En enero de 2009, Manuel Rolandi Sánchez-Solís, investigador histórico, descubre entre los papeles guardados por su padre, Enrique Rolandi Gaite, oficial destinado en el crucero "Canarias" durante la Guerra de España (1936-1939), una serie de documentos escritos por un marino republicano sobre los bombardeos aéreos de Cartagena y la voladura del acorazado "Jaime I".  Los documentos relacionados con la explosión producida en el acorazado, están representados por dos cuartillas mecanografiadas, dentro de un sobre dirigido al "Camarada Augusto Pérez", embarcado en el crucero "Libertad". Estos documentos carecen de firma, por lo que no puede acreditarse su autoría, aunque queda claro que el autor es uno de los supervivientes a la explosión.

Mucho se ha escrito y especulado sobre los motivos que provocaron la explosión que se produjo en el "Jaime I" el 17 de junio de 1937, mientras se encontraba atracado en el puerto de Cartagena. Son varios los testimonios de otros supervivientes y testigos, entre ellos el del Comisario General de la Flota, D. Bruno Alonso. Existen varias versiones e hipótesis de lo sucedido, entre las que destaco el trabajo llevado a cabo por el historiador Pedro Mª Egea Bruno, de título "Contribución al estudio de la Flota Republicana durante la Guerra Civil: La voladura del acorazado Jaime I en el puerto de Cartagena", publicado en Mugertana, núm:93 (1996).   En este otro enlace: "La explosión del Jaime según Benavides" se aportan datos que apuntan a que dicha explosión fue un acto de sabotaje.

Los documentos aportados por Manuel Rolandi nada aportan al esclarecimiento de los motivos de la explosión, no obstante el indudable interés de los mismos recomienda su difusión, y a tal fin lo transcribo a continuación:

Recreación del "Jaime I"
(Imagen: domestica.org)

17 de junio.
Día trágico para la Marina Republicana. Me encontraba a bordo del “Jaime I” dando clase a varios compañeros en la casamata número ocho cuando una explosión, percibida más por sus efectos que por el ruido que suele acompañarlas, me empujó en unión de los compañeros hacia el mamparo de popa de la casamata, donde permanecimos unos instantes en la más completa obscuridad y notando como aumentaba la producción de gases al oír unos ruidos parecidos a los que se originan en una botella o tubería de aire comprimido cuando por rotura u otra causa sale el aire al exterior a través de un orificio relativamente pequeño si se le compara con la presión del aire. 
La atmósfera era irrespirable a consecuencia principalmente de la gran cantidad de carbón que, finamente pulverizado contenía; también contenía humo, pero sin que se percibiese olor a pólvora. Pasó por mi imaginación la idea de una potente bomba de aviación sin embargo la conmoción notaba no era tan violenta como suelen ser las producidas por bombas o proyectiles. A tientas me acerqué al cañón de popa para ver si por alguno de los huecos que dan al exterior se podía respirar mejor, observando que por los correspondientes a los anteojos no solamente no entraba aire, sino que aún salía humo y polvillo de carbón de la casamata, por lo cual la respiración se hacía allí todavía más difícil; bajé de la plataforma del cañón y buscando aire más respirable , me agaché a la parte inferior del mantelete, pareciéndome que entraba algo de aire del exterior por el resquicio que hay entre el mantelete, móvil horizontalmente con el cañón, y el costado, debido a lo cual se respiraba algo mejor. Indiqué a los demás que aquello pasaría y procurasen mientras tanto respirar lo mejor posible por la nariz; se notó un pequeño aumento de la presión y temperatura, dando la impresión de que algún incendio se había producido, en cuyo momento supuse que no era bomba de aviación el origen de aquello; no obstante, unas explosiones que se empezaron a oír y que producían alguna sacudida en el buque me hicieron nuevamente dudar al creer que eran disparos contra aviones.
Continuaron las explosiones y al ver que el aire era cada vez más irrespirable abandoné la idea de los aviones y supuse que era algo más grave, por lo cual dije a los demás: “Hay que procurar salir de la casamata; yo se donde está la puerta y veré si por ella se puede salir”; me acerqué a ella pero la salida no era fácil, pues la puerta era precisamente una de las entradas de humo y carbón, de modo que salir era peor. Dije: "Por la puerta no se puede salir, hay que buscar otra salida”. “No hay salidas" –oí–; "bueno, pues intentemos sacar un cañón de batería, tal vez si lo logramos rápidamente podamos salir por la tronera antes de que sea demasiado tarde".
Pronto, sin embargo, hube de convencerme de que aquello era más fácil decirlo que hacerlo, pues en medio de aquella obscuridad que no permitía dar un paso con seguridad, al buscar febrilmente las herramientas tropezábamos unos con otros y con todo menos con lo que buscábamos; esto unido a la asfixia que ponía en aprieto nuestras vidas, determinaba una confusión que me hizo pensar que si no había otro procedimiento para salir, bien perdidos estábamos. Las explosiones se sucedían, y en medio de este caos, notamos otra especie de onda explosiva débil, que nos envolvió, y al pasar unos instantes oí decir: “parece que por allí se ve algo de luz o salida de humo”. Y pensé: A ese pobre hombre la asfixia ya lo ha privado de la razón; no obstante miré como los demás en todas direcciones y no vi nada, pero al pasar escasamente un segundo me pareció que también lo veía hacia proa de la casamata; allí me dirigí y ya había dos o tres cuando llegué, uno de los cuales precisamente al tratar de saltar puso un pie en el vacío y seguramente hubiera caído de no encontrar con los brazos los cuerpos de los compañeros, a los que se aferró fuertemente, evitando así la caída. 
En efecto, allí había una escotilla de carbonear abierta, por la que entraba una débil luz, y en el piso de la casamata estaba la otra escotilla debajo de la anterior, por la que estuvo a punto de caer aquel compañero; ayudándonos unos a otros pudimos salir todos, y al preguntar desde arriba si quedaba alguno más y no obtener contestación, cada uno se fue por su lado, yo me dirigí a la toldilla, desde donde salté a la barandilla y de allí a un bote que, como se abrió en aquel momento, caí al agua y nadé hasta el malecón, donde después de ayudar a transportar algún herido, cogí el chinchorro de a bordo que me trajo al “Libertad”.

El "Jaime I" en la primavera de 1936

Estado de la torre nº3 después de la voladura
(Imagen: ascnaval)


Benito Sacaluga





Fuente:

" Algo más sobre los bombardeos de Cartagena y la voladura del acorazado Jaime I ". Manuel Rolandi Sánchez-Solís. Cartagena Histórica nº 31.Octubre-Noviembre 2009.