viernes, 8 de febrero de 2019

UNA LAUREADA AL CRUCERO "CANARIAS" POR APRESAR A UN BARCO MERCANTE DESARMADO



Los protagonistas


Mercante "Mar Cantábrico", de 128 metros de eslora, desarmado, prestando servicio de transporte para la República durante la Guerra de España.

"Mar Cantábrico)
Crucero pesado "Canarias". 194 metros de eslora. Cinturón blindado: 50 mm/110 mm, en cubierta: 25/110 mm, en torres: 25 mm. Armado con 8 cañones de 203 mm en 4 torres. 8 cañones de 120 mm.(4 por banda). 12 tubos lanzatorpedos de 533 mm. (6 por banda). Al servicio de la Armada sublevada desde el 18/07/1936.

Crucero pesado "Canarias"

La gran hazaña



Marzo de 1937. A pocas millas de la costa de Santander. 

El Mar Cantábrico regresaba de Estados Unidos con un cargamento de aviones y armamento para las tropas leales al gobierno de España. 

La marina franquista logró localizarlo gracias a conseguir descifrar mensajes de Indalecio Prieto dirigidos al presidente de Euskadi.

Alertado el crucero sublevado "Canarias", zarpó de Ferrol, capturando al "Mar Cantábrico" y escoltando al mismo  hasta Ferrol. 

Las consecuencias


La mitad de su tripulación la constituía una "brigada internacional" de sesenta hombres, todos fueron fusilados en la Punta del Martillo, en el Arsenal Militar y posteriormente enterrados en una fosa común del cementerio de San Mateo.

Los civiles españoles que iban a bordo del mercante fueron "juzgados", de ellos fueron ejecutados veinticinco de sus tripulantes, dos de ellos menores de edad. Parece ser que sus restos reposan en fosas comunes de los cementerios de O Val, Serantes y Canido.   

En el "proceso judicial" tuvo participación muy destacada Luciano Conde Pumpido Tourón, designado por Franco en 1936 como Vocal del Alto Tribunal de Justicia Militar.

El premio al "heroísmo" 


Franco concede la Cruz Laureada, de forma colectiva, a toda la tripulación del "Canarias", una condecoración que tiene por objeto: "Honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España",...todo ello por apresar a un mercante desarmado. 


La tripulación del "Canarias" celebrando
la concesión de la Laureada.
(Imagen: Biblioteca Digital Hispánica)



Otras acciones "heroicas" del crucero "Canarias durante la Guerra de España

Lo que viene a continuación es prácticamente toda la actividad de "combate" que llevó a cabo el crucero sublevado "Canarias" durante la Guerra de España, como puede verse toda una lección de heroísmo y pericia en el combate naval:

29 de septiembre de 1936.- Solo dos unidades de la Flota Republicana patrullan en el Estrecho de Gibraltar, los destructores "Gravina" y "Almirante Ferrándiz", el resto de la Flota se encuentra en el Norte. El "Canarias" localiza al "Almirante Ferrándiz", navegando en solitario a una distancia de  entre 16.000 y 20.000 metros, a esa distancia la artillería del destructor no es operativa, si la del crucero que lo cañonea y hunde, mueren en el mar 160 tripulantes del destructor.

30 de octubre de 1936.- Bombardea Rosas (Gerona).

10 de noviembre de 1936.- Bombardea la zona portuaria de Barcelona.

16 de noviembre de 1936.- Bombardea la zona portuaria de Palamós (Gerona).

12 de diciembre de 1936.-  Hunde al mercante soviético desarmado "Komsomol" frente a las costas de Orán.

20 de diciembre de 1936 y 8 de enero de 1937.- Bombardea el puente de ferrocarril de Colera (Gerona).

8 de febrero de 1937.- Cañonea y ametralla a la población civil indefensa que huía de Málaga por carretera hacia Almeria. Los civiles muertos, hombres, mujeres y niños, se cuentan por millares.

5 de marzo de 1937.- Previo enfrentamiento con dos bacaladeros vascos armados con dos cañones de 101.6 mm y dos ametralladoras, apresa al mercante "Galdames", que se dirigía a Bilbao con 173 pasajeros.

13 de abril de 1937.- Bombardea San Carlos de la Rápita y Alcanar (Tarragona).

14 de abril de 1937.- Bombardea la zona portuaria de Tarragona.

25 de abril de 1937.- Junto con el también sublevado crucero "Baleares", se enfrenta a unidades de la escuadra de la República en aguas cercanas a Cartagena. Se produce un corto intercambio de disparos, tras el cual los dos crucero sublevados huyen del escenario de combate.

8 de junio de 1937.- Bombardea los núcleos urbanos de Palamós, Calella de Palafrugell, Sant Feliu de Guíxols, Tossa de Mar, Blanes y Mataró.

9 de junio de 1937.- Bombardea Palamós, ciudad y puerto.

22 de julio de 1937.- Bombardea el litoral de Barcelona y Mataró.

15 de agosto de 1937.- Cañonea la ciudad de Alicante.

14 de diciembre de 1937.- Bombardea Palamós.

18 de febrero de 1938.- Bombardea las zonas portuarias de Palamós, Sant Feliu de Guíxols y Calonge.

6 de marzo de 1938.- Unidades de la Flota Republicana se enfrentan, en la denominada Batalla del Cabo de Palos, a los cruceros sublevados "Baleares" y "Canarias". El "Baleares" resulta hundido, tras ello el "Canarias" huye a toda máquina.

Acabada la guerra, ya en mayo de 1940, estando el "Canarias" en Santa Cruz de Tenerife, se hizo entrega al crucero de una bandera roja y negra de Falange y las gualdrapas para la banda de cornetas y tambores, confeccionadas por la Sección Femenina de Falange. 




Benito Sacaluga.








martes, 5 de febrero de 2019

EUROPA HIZO QUE LA REPÚBLICA PERDIERA LA GUERRA





Acorazado "Admiral Graf Spee"
Presente en el Mediterráneo
durante la Guerra de España.(4)
(Imagen: www.eurasia1945)
(1) De acuerdo con el planteamiento expuesto por el general italiano Ettore Grasseti (2), recogido por Dominguez Benavides, Francia e Inglaterra entregaron el Mediterráneo occidental a Franco y sus aliados. Perdido el dominio de ese mar por la República, la guerra estaba perdida, al quedar los combatientes sin el suministro de material de guerra y la retaguardia sin artículos de primera necesidad. La opinión de Manuel Chaves Nogales en 1938 es elocuentemente ilustrativa al respecto:
"Después de dos años y medio de guerra, es evidente que Franco ya no tiene ninguna esperanza de triunfar por las armas y no le queda sino una posibilidad para la victoria: rendir al adversario mediante el hambre. El hambre en la España republicana es, de hecho, una realidad innegable. La zona leal se encuentra sometida desde hace ya largos meses a un régimen de subalimentación que ha empezado a producir terribles consecuencias en las masas populares: la tuberculosis y el raquitismo infantil están haciendo estragos...La táctica consistente en matar de hambre a la España republicana, es la consecuencia lógica del nuevo giro que Mussolini y Hitler le han dado a su política de intervención en España teniendo en cuenta, por un lado el fracaso militar del Caudillo, y por otro, los excelentes frutos cosechados en la conferencia de Munich" (3)
Las aguas cercanas a los puertos de Levante se convertirían en tumbas de numerosos buques cargados de armas, alimentos y medicinas.

Lo peor de todo era que tanto la armada británica como la francesa estaban bien presentes en el Mediterráneo. Tan asiduas eran sus visitas a los puertos peninsulares, que fueron incluso testigos de ataques a los buques de la Armada republicana. La presencia en el Mediterráneo de buques de guerra alemanes e italianos, especialmente submarinos, apoyando claramente a los sublevados, es de sobra conocida por franceses y británicos sin que hagan nada por evitarlo. Finalizada la guerra el propio Mussolini no tendrá empacho en reconocerlo. 

En un documento del Duce dado a la prensa italiana para su publicación finalizada la guerra, el líder fascista llegará a afirmar:
"Nuestra Marina contribuyó silenciosa, pero eficazmente a la victoria de Franco. El transporte de tropas y material de guerra pudo hacerse gracias a una perfecta organización de nuestras bases y medios, dedicándose a el noventa y dos barcos que llegarían a realizar doscientos veinte viajes. El número de unidades de superficie que tomaron parte en acciones de guerra y escolta fue de noventa y una. Se verificaron ochocientos setenta servicios de vigilancia y escolta. Las acciones de guerra ejecutadas por nuestras unidades fueron noventa y una, hundiendo en pocos días dieciocho mercantes con un total de setenta y dos mil ochocientas toneladas"
El trabajo de Laureano Rodriguez, anteriormente reproducido, son apenas dos páginas, de un total de 50, dedicadas en parte al papel que la Armada de la República desempeñó en la Guerra de España, desde el golpe militar de 1936 hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que la Flota Republicana parte de Cartagena para poner a salvo los buques a causa de la sublevación de la ciudad promovida por el último traidor a la República, por el coronel Casado. (Ver: Coronel Casado, cronología y consecuencias de una traición)

En el texto anteriormente reproducido se pone de manifiesto, y documenta por medio de las declaraciones de Mussolini, la impunidad con la que fascistas y nazis actuaron en contra de la República en apoyo sin limitaciones a un general sublevado. Los buques alemanes e italianos actuaron como auténticos piratas, navegando a sus anchas por las costas españolas y el Mediterráneo Occidental, incumpliendo el Pacto de No Intervención, firmado en Londres en agosto de 1936, con el que se buscaba evitar la intervención extranjera en la Guerra Civil Española y la internacionalización del conflicto. Alemania, Italia y Portugal nunca cumplieron con lo firmado en Londres. La Flota republicana no podía atacar a estos buques de guerra extranjeros. Las patrullas de Francia e Inglaterra miraron para otro lado ante los constantes y evidentes incumplimientos. Portugal proporcionó al bando sublevado importantes apoyos de todo tipo, entre otros, permitir el paso por su territorio de los ejércitos sublevados, el desembarco en sus puertos de las ayudas de todo tipo proporcionadas por fascistas y nazis a los ejércitos de Franco, y un enclave perfecto para el espionaje franquista, alemán e italiano. De nada sirvieron las constantes quejas diplomáticas del Gobierno de la República ante el Comité de No Intervención.

Antonio de Oliveira Salazar y Francisco Franco

Tres dictadores, Hitler, Mussolini y Oliveira Salazar fueron los artífices de la victoria de Franco, a la postre otro dictador más. En España la guerra acabó en 1939, pero el destino quiso que ese mismo año comenzara en Europa la II Guerra Mundial, provocada y orquestada por los mismos que ayudaron Franco, por los mismos a los que Francia e Inglaterra no supieron parar los pies en España. Desde luego pagaron muy cara su indiferencia ante la destrucción de las libertades que supuso el resultado de la Guerra de España, durante cinco largos años (1939-1945) tuvieron que sentir en sus propias carnes el horror de nazis y fascistas. Sin embargo, curiosidades del destino, fueron miles los republicanos españoles, aquellos mismos a los que Francia abandonó, los que colaboraron con Francia en la lucha contra la invasión nazi, buena parte de ellos, integrados en la División Leclerc, fueron los primeros en entrar en agosto de 1944 en un París liberado.



Benito Sacaluga.






(1) Laureano Rodriguez."La Armada Española durante la guerra de los tres años (1936-1939)".Congreso homenaje al ingeniero y general D. Salvador Padilla Escabí. 

(2) Pedro Mª Egea Bruno, "La represión al término de la guerra civil. El modelo de Cartagena". Anales de Historia Contemporánea, nº 7 (1989), págs: 156-157.

"La línea costera de Sardinia y Sicilia, constituye, con las Islas Baleares, una vez colocadas bajo nuestro control, un sistema que neutraliza la arteria inglesa Gibraltar-Malta. Con la influencia italiana en Palma de Mallorca y la influencia alemana en Ceuta y Melilla, el Eje Roma-Berlín se prolonga dentro del Mediterráneo Occidental (Mallorca, Cagliari y Trapani), corta la gran arteria británica por su cabeza en Gibraltar y continua su influencia hasta el Este con la isla de Pantelaria. En relación a Francia, Casablanca-Orán, en el Oeste, de Algeciras Y Philipville en el Centro, y de Suez a Túnez en el Oeste. De esta manera, el sistema arterial de la metrópoli francesa al norte de África gala, base de la movilización general francesa, puede ser cortado". Manuel Dominguez Benavides.

(3) Manuel Chaves Nogales. "La España de Franco" Córdoba, 2012.

(4) Acorazado de 186 metros de longitud, 21’6 metros de manga, 7’4 metros de calado y 12.100 toneladas de desplazamiento. Impulsado por ocho motores diésel Man de potencia total 52.771 C.V. Velocidad máxima 28,50 nudos. Nueve cañones de 280 mm en tres torretas triples, ocho piezas de 150 mm en los costados (4+4), seis baterías L/45 de 88 mm. sobre pedestales abiertos, ocho antiaéreos de 37 mm, diez ametralladoras de 20 mm y ocho tubos lanzatorpedos de 530 mm.

El "Graf Spee" entró a servir en la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) el 9 de Abril de 1936 al mando del capitán Conrad Patzig. Al cabo de tres meses, en Agosto, formó parte del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española, realizando una navegación en torno a las Islas Canarias y el África Occidental Francesa, antes de llevar a cabo hasta un total de cuatro patrullas alrededor de España. (Fuente: Eurasia 1945). 









domingo, 3 de febrero de 2019

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA FLOTA REPUBLICANA






Al anochecer del 3 de marzo de 1939 las fuerzas de tierra en Cartagena se sublevan contra el Gobierno de Juan Negrín, siguiendo el plan golpista del coronel Casado. La traición se lleva a cabo comandada por Fernando Oliva, Jefe del Estado Mayor de la Base Naval, con el apoyo del coronel de artillería Gerardo Armentia y el comandante quintacolumnista Manuel Lombardero, se toma el control de la Base y del puerto. El 5 de marzo los buques de la Flota Republicana zarpan con rumbo al norte de África. El 6 de marzo la 206ª Brigada Mixta del ejercito republicano entra en Cartagena ocupando el Arsenal, varias baterías costeras y toma el control del suministro eléctrico y líneas de comunicación. El día 7 toman las baterías de costa restantes y el Parque de Artillería. A mediodía la 206ª Brigada Mixta ya se había hecho con el control total de Cartagena y apresado a los traidores y quintacolumnistas. (Ver: Cartagena Sublevada. Quinta Columna). Cartagena vuelve a ser republicana.

Juan Negrín, a las 0.21 horas del día 6, desde su cuartel general, "Posición Yuste", en Elda (Alicante), emite el siguiente teletipo: "El ministro de Defensa Nacional a jefe flota. Dominada situación creada en Cartagena, disponga que flota se reintegre a la base". A las 4,28 horas, desde Portman, Negrin emite otro teletipo: "Dominada situación en Cartagena, sírvanse reintegrarse a la base naval". A las 5,54 el jefe de la flota cambia el rumbo y los buques ponen proa a Cartagena. Poco después se intercepta un mensaje de los sublevados confirmando que las baterías de costa de Cartagena volvían a estar en su poder,  (una información errónea que perjudicó incluso a los barcos sublevados que se dirigían a tomar Cartagena y que provocó el hundimiento del "Castillo de Olite" por los disparos efectuados desde la batería de la Parajola). En base a esta información se decide retornar al rumbo que les conduciría a Äfrica. La flota pretende fondear en Argel y allí repostar combustible, desconocen la realidad de lo que sucede en Cartagena, todo aconseja preservar la Flota. En la mañana del día 6 los buques republicanos esperan para entrar en Argel, pero las autoridades francesas se lo impiden y les ordenan poner rumbo a Bizerta, puerto al que arriban por la noche.





Como se ha dicho, el 5 de marzo la Flota Republicana zarpa de Cartagena, y lo hace sin saber cual sería el futuro de sus buques y sus marinos. El día 7 de marzo de 1939 los buques bajo bandera republicana fondean en Bizerta (Túnez), en total tres cruceros: "Cervantes", "Libertad" y "Mendez Núñez; ocho destructores "Lepanto", "Almirante Valdés", "Almirante Antequera", "Gravina", Jorge Juan", "Almirante Miranda", "Escaño" y "Ulloa", al día siguiente se les une el submarino "C-4". 

El 27 de marzo de 1939 el destructor sublevado "Ciscar" llega a Bizerta, al mando del capitán de fragata Diaz del Río-Pita da Veiga, llevando a bordo al 2º Jefe del Estado Mayor de la Armada franquista, contralmirante Salvador Moreno, junto con un representante diplomático, el vizconde Montblanch, nombrado ministro plenipotenciario de España, para gestionar ante las autoridades de la entonces colonia francesa de Túnez la toma de posesión de los buques republicanos allí fondeados.  Recordemos aquí que el 25 de febrero de 1939 Francia y Gran Bretaña habían reconocido como legítimo al gobierno de Franco y suprimido sus relaciones con el Gobierno de la República. Desde el 14 de marzo la Flota Republicana quedó bajo vigilancia francesa, obligada dicha Flota a arriar la bandera republicana de sus unidades (16 de marzo).

Nada más llegar a Túnez, el contralmirante franquista y el representante diplomático inician las gestiones encaminadas a la recepción de la Flota Republicana ante el almirante M. Brery, prefecto marítimo de Bizerta. Se acuerda que las dotaciones republicanas, internadas desde el 15 de marzo en el campo Maknassy, que quisieran volver a España se concentrarian en el crucero "Cervantes", y que los buques serían entregados dos días más tarde, por los franceses y no por los mandos republicanos, devolviendose a los buques, para su rearme, los cierres y llaves de fuego de sus cañones y las ametralladoras, que, previamente habían sido desmontadas y trasladadas a tierra por las guardias francesas que habían ocupado los buques el 14 de marzo. (1)

El día 30, el mismo día que Casado y su grupo de golpistas contra Negrín abandonan Denia en el "Galatea", los buques republicanos son entregados al contralmirante Salvador Moreno, el cual el 2 de abril, a las 18,30 horas, radiaba al Jefe del Estado Mayor franquista lo siguiente: "En este momento salgo del lago Bizerta con toda la escuadra sin novedad". Un día más tarde acababa la guerra y comenzaba la dictadura y la represión en toda España.

Durante la travesía hasta la península los marineros republicanos que, confiando en las promesas franquistas decidieron volver a España, ya prisioneros fueron obligados a rendir homenaje a los muertos del "Baleares" en el mismo lugar donde lo habían hundido los buques republicanos. La venganza empezaba. Moreno insistía en que los marinos republicanos repatriados voluntariamente incluían a "significados criminales" e "individuos de cuidado", para los que deberían prepararse campos de concentración (2)Después de su llegada a la península comenzaron los Consejos de Guerra Sumarísimos para los marinos republicanos engañados en Bizerta, penas de muerte y de prisión de 1 a 30 años coparon las sentencias.

Los marinos republicanos que se quedaron en Túnez comenzaron su trágico exilio y su paso por los campos de concentración. Unas experiencias sobrecogedoras recogidas por Victoria Fernández Díaz en su  excelente libro "El Exilio de los Marinos Republicanos".



Benito Sacaluga.





(1) Cartagena Histórica. Manuel Rolandi Sánchez-Solis
(2) Michael Alpert. La Guerra Civil Española en el Mar. 








martes, 25 de diciembre de 2018

LA CORBETA "NAUTILUS"




Corbeta "Nautilus"
(1) La ley de Fuerzas Navales para 1932 publicada en la «Gaceta» hace más de dos meses, ha sufrido importantes modificaciones antes de empezar a regir, debido a las órdenes ministeriales que por razón de economías han dispuesto que se den de baja diversas unidades de la flota y que pasen otras a situación de parcial desarme.

Entre los barcos que desaparecen definitivamente de la lista de nuestra Marina de Guerra, figura la “Nautilus”, el navío más veterano y de mayor circulación de la flota militar española que durante muchos años paseó el pabellón nacional por los mares más lejanos.

Cerca de medio siglo ha permanecido la “Nautilus” prestando servicios a la Marina, aunque en la última época de su vida desempeñase un papel muy pasivo, fondeada en el Ferrol como pontón dedicado a escuela flotante de aprendices marineros.

Entre los buques de guerra de estos últimos tiempos, los hay cuyo nombre resulta inseparable al de algún preclaro marino: la “Numancia” y Méndez Núñez, el “Reina Cristina” y Cadarso, el “Vizcaya” y Eulate, el “María Teresa” y Cervera y Concas, el “Oquendo” y Lazaga, la “Nautilus” y Villaamil. Los más por la muerte heroica de sus comandantes, y otros por motivos trágicos.

Los nombres de Villaamil y la “Nautilus” pasarán juntos a las páginas históricas de nuestra Marina, porque obra personal de aquel esclarecido oficial que pereció en Santiago de Cuba, a bordo del “Furor” fue la adquisición de la “Nautilus”, que mandó en su célebre viaje de circunnavegación, del que escribió la crónica. Estando don Fernando Villaamil destinado en el ministerio el año 1886, se le encomendó el estudio de un proyecto para organizar la instrucción del personal, que redactó en breve plazo, proponiendo la adquisición de tres veleros para emplearlos en instruir a los guardiamarinas y otras clases de la Armada. La idea no cayó en terreno baldío. Para la instrucción de los guardiamarinas se empleaba entonces una vieja fragata, de manejo costoso y finalidad inadecuada. El ministro, almirante Pezuela, comisionó a Villaamil para comprar en Inglaterra un buque mercante de convenientes proporciones, sin más limitación que su coste, por lo exiguo de la consignación presupuestaria.

En quince días desempeñó don Fernando su cometido, comprando el clipper “Carrik Castle”, de 1.700 toneladas, por doce mil duros. Se había construido en los astilleros Eider, de Glasgow, en 1866. El buque vino de Londres a España cargado con todo el material para defensas submarinas adquirido en Inglaterra, economizando así un flete que valía más de las 60.000 pesetas, de manera que la “Nautilus” ha sido el buque cuya adquisición ha resultado más barata a nuestra Marina.

Cambió aquel Gobierno y se varió de criterio respecto a la instrucción de guardiamarinas. La “Nautilus” quedó desmantelada en Cádiz algunos años, hasta que la carencia absoluta de buque escuela hizo volver la mirada al clipper y ordenar su transformación en barco-escuela. Como era lógico, fue nombrado Villaamil su comandante y se le dieron poderes para disponer su habilitación y ordenar el plan del viaje e instrucción de los cadetes embarcados.

Emprendió la “Nautilus” su circunnavegación el día 30 de noviembre de 1892, rindiendo viaje en San Sebastián el 16 de julio de 1894, día de la Virgen del Carmen, Patrona de la Marina. Su itinerario fue el siguiente: Plymouth, Nueva York, Bahía (Brasil), Montevideo y Buenos Aires, pasó al Pacífico, recalando en Valparaíso, dos puertos de Nueva Zelanda y cuatro de Australia, dobló el cabo de Buena Esperanza, fondeando en Capetown, Cabo Verde, Canarias y Pasajes.

En la dotación de la “Nautilus” figuraban entonces como alféreces de navío el ex ministro don Mateo García de los Reyes y don Alvaro Guitián, actual contralmirante y comandante en jefe de la escuadra. Llevaba 31 guardiamarinas.

El libro que Villaamil escribió sobre este viaje de 18 meses y medio, es una  obra interesantísima, de edición completamente agotada. Se titula  Viaje de circunnavegación de la corbeta “Nautilus”, y se publicó en 1895. Está escrito con la ingenuidad y simpático desaliño literario de quien nunca presumió de escritor, pero blasonó justamente de hombre sincero. La candorosa, emotividad de su autor, lo pintoresco de las descripciones, y el amor a la patria, a la Marina, a sus subordinados y al mismo barco, resplandecen constantemente en las páginas de la obra. Los días pasados en fiesta continua en los antípodas, donde no se conocía la bandera española, y en puertos que a partir de entonces apenas la han vuelto a contemplar, el encuentro de compatriotas casi perdidos en latitudes tan lejanas, sugieren a Villaamil hermosos y certeros comentarios.

Después de aquel su primer viaje, la “Nautilus” siguió practicando otros anuales algunos transatlánticos, para la educación de mar de los guardiamarinas, siendo por espacio de dos décadas el único buque de la Armada que frecuentaba el extranjero. A su bordo completaron la instrucción náutica muchas generaciones de marinos de guerra y allí se fomentaron esperanzas e ilusiones que la realidad desvaneció duramente en Cavite y Santiago de Cuba. Los vientos que hincharon las velas de la “Nautilus” orearon la reacción que siguió al desastre de 1898.

Crucero "Reina Regente"
En los primeros tiempos de servicio de la “Nautilus”, el buque estaba en su misión de escuela a tono con los de su clase en las demás flotas. La Gran Bretaña tenía su fragata “Britannia” y Francia su “Melpoméne”, navíos de vela tan queridos por las generaciones de marinos que en ellos recibieron instrucción de mar, evocados por Percy Scott en su “De la Marina de velas al Dreadnought” y por Rondeleux en su “Últimos tiempos de la marina de velas”. Pero cambiaron los tiempos, y con ellos la moda y las ideas. Aparecieron en las flotas extranjeras los buques escuelas mixtos de vapor y velas o se dedicaron a este objeto acorazados y cruceros un tanto anticuados. En España, siendo Silvela ministro de Marina, intentó la adquisición de un buque mixto para sustituir a la “Nautilus”, pero por vicisitudes de la política no se cumplieron sus propósitos. Años más tarde se adquirieron los motoveleros “Minerva” y “Galatea” para buques escuelas de guardiamarinas y de aprendices marineros. Fue una mala adquisición. En 1916 los guardiamarinas de la promoción hicieron ya su viaje de prácticas en el crucero “Reina Regente”, y en años sucesivos en el “Cataluña”. La “Nautilus” quedó relegada a pontón para depósito y enseñanza de los aprendices marineros. Este descenso de rango ha durado quince años. Sustituyó la “Nautilus” en tal cometido a la vieja corbeta “Villa de Bilbao”, y ahora parece que el designio  ministerial es instalar la escuela de aprendices en tierra, hasta que embarquen para las prácticas de navegación en el motovelero "Galatea".

Con la “Nautilus”, que ahora se desguazará tras una vida laboriosa, desaparece toda una época de nuestra Marina de Guerra, llevándose un mundo de recuerdos y añoranzas.

JUAN B. ROBERT 



(1) Articulo publicado en La Vanguardia el 24 de diciembre de 1931.