domingo, 4 de febrero de 2024

EL DESTRUCTOR ‘LEPANTO’ FRENTE A LAS COSTAS DE MELILLA. JULIO DE 1936.

 

Declaraciones de la dotación del destructor ‘Lepanto’ al semanario “La Armada”, publicadas el 18 de septiembre de 1938.






Era la madrugada del 17 de Julio, cuando el destructor ‘Lepanto’ se hacía a la mar desde Cartagena con rumbo a Almería.

La dotación creía hallarse ante uno de esos viajes grises que se realizaban. De ahí que cayera presa de la mayor extrañeza al recibir orden, durante el trayecto, de tener preparadas las armas automáticas de a bordo.

No obstante, al arribar a Almería.  Se observó que la mayor tranquilidad reinaba entre la población. Ello contribuyó a desvanecer los recelos y dudas originadas con la anterior medida.

Sin embargo fueron de notar las numerosas visitas al buque realizadas durante toda la tarde por elementos oficiales para hablar con el comandante, el CN Valentín Fuentes, figurando entre los visitantes el Gobernador Civil y el diputado socialista por la provincia Gabriel Pradal.

A eso de las nueve de la noche, la mayor parte de la dotación, que estaba paseando en tierra, fue llamada urgentemente al buque, y una hora más tarde el ‘Lepanto’ salía rumbo a Melilla.

Rumores de un alzamiento militar en nuestro protectorado marroquí empezaron a llegar a la dotación. Un despacho del Ministerio de Marina, previniendo contra todo transporte de  fuerzas a la Península, fue recibido en la estación de radio en las primeras horas de la madrugada.


Protectorado español en Marruecos


Al amanecer del día 18 avistamos a los destructores ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’, que se hallaban evolucionando frente a Melilla. Al cruzar frente al ‘Sánchez Barcaíztegui, insignia de nuestra Flotilla, nuestro comandante preguntó al Jefe del Estado Mayor de la misma. ¿Qué noticias nuevas hay?, a lo que se le respondió: La plaza está en estado de guerra, ahora iré ahí, a bordo.



La misma mañana se recibió un despacho radiotelegráfico del Ministerio de Marina, dirigido a los tres buques, ordenando estar listos para abrir fuego sobre los objetivos militares de Melilla que un hidroavión señalaría oportunamente. El comandante del ‘Lepanto’ mandó prepararse para cumplir con lo ordenado. En estos momentos, desde la capitana, se ordena a los barcos de la Flotilla la formación en línea de fila natural, a cuyo final nos incorporamos, hasta que con asombro, vemos que los otros dos destructores enfilan decididamente la entrada del puerto de la plaza sublevada. A la vista de ello, Valentín Fuentes ordenó salir de la formación y mantenernos por aquellas aguas, mientras convocaba en el puente junta de oficiales decía: 

Esos barcos, desobedeciendo al Gobierno, van a entrar en Melilla.

Rápidamente subieron al puente todos los oficiales. Se les podía ver muy preocupados. Una vez reunidos, el comandante dio lectura al radiotelegrama anteriormente señalado, así como a este otro recibido a las 15,30 horas del día: 

Inmediatamente a recibir este radio, romperán el fuego los tres barcos sobre campamentos y cuarteles de regulares, centros militares y agrupaciones de fuerzas. La República Española espera, de la lealtad y disciplina de esas dotaciones, sabrán hacer honra a la tradición brillante de la Marina. Continuarán el fuego hasta la solicitud de tregua o haber consumido la mitad de los cargos. En todo caso, darán cuenta inmediatamente del fiel cumplimiento de estas órdenes. Evitarán disparos sobre edificios enclavados en el casco de la población. 



El comandante añadió: 

Como los otros dos barcos que han de intervenir también en la operación nos han abandonado, entrando en la plaza a cañonear, ante la delicada situación presente y la eventualidad de un desastre, creo conveniente pedirles a ustedes su opinión. 

Expuestos los respectivos pareceres, la mayoría de la oficialidad se mostró opuesta a cumplir la orden ministerial, salvo el Maquinista de cargo, Ginés Jorquera, que se mantuvo firme y abogó por la fidelidad al Gobierno republicano.

Vista la posición, mayoritaria de los oficiales, Jorquera para ir ganando tiempo y preparar a la dotación frente a los presuntos sediciosos, propuso el envío de un despacho al Gobierno indicándole el paso al enemigo de los destructores ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’, así como el desconocimiento de los objetivos a cañonear sobre Melilla, por no haber podido ver el hidro de referencia. El comandante hizo suya la propuesta, pero no así los oficiales.

Mientras tanto, el jefe de máquinas, apellidado Pastor, aprovechándose de que el comandante se hallaba enfrascado en tal reunión, bajó del puente y llamó aparte a los elementos más antiguos de los Cuerpos Auxiliares y les dijo que en España no existía ya Gobierno, y que lo más prudente era sumarse al movimiento sublevado. Los interesados, por toda respuesta exclamaron: 

¡No obedecemos más órdenes que las del Gobierno legítimo¡. 

Jorquera, en una escapada, tomó contacto con algunos de la dotación, exponiéndoles la situación que se daba a bordo y previniendo contra ella.



C.N. Valentín Fuentes López


Ante la actitud intransigente de los oficiales, se desestimó  el radiotelegrama propuesto por Jorquera, conviniéndose enviar otro con el siguiente texto, que fue cursado a las 17,15: 

“Estoy completamente solo ante Melilla. Dada superioridad fuerzas contrarias, que harán estéril toda actuación mía, con segura destrucción barco, sin conseguir objetivos consulto a V.E,”

Pero ya, un poco antes, Valentín Fuentes, mediante despacho cifrado, había puesto en conocimiento del Ministerio la verdad del paso de los otros dos destructores, que era precisamente lo que no quería confesar la oficialidad.

Hubo un momento en el que el ‘Lepanto’ parecía enfilar también la entrada del puerto. Algunos elementos de la dotación subieron presurosos al puente para mostrar su extrañeza al comandante, a la par que su decisión inquebrantable de permanecer fieles a la República y al Gobierno legítimo. Valentín Fuentes les aseguró que nada tenían que temer y que el barco no entraría en Melilla.

A las 19,45 horas se recibió otro radio desde el Ministerio: 

Consérvese a prudente distancia frente a situación exacta del ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’ procurando impedir salida buques mercantes. Escuadrilla submarina va en su socorro.

Otra vez el ‘Lepanto’ impulsado por no se qué influencias extrañas, de las que no andaba muy ajeno el Oficial de Guardia, que intentaba de continuo, aprovecharse del nerviosismo del momento, parecía volver a enfilar la entrada a Melilla. Nuevamente subió la gente a hablar con el comandante, que les reiteró sus anteriores palabras y ordenó corregir el rumbo.

Bueno será advertir, a todo esto, que el barco llevaba encendidas solo dos calderas, conviniendo el comandante con el maquinista Manuel Sáncha, y contra la opinión del jefe de máquinas, que se encendiesen las dos calderas restantes, para poder afrontar, llegado el caso de ser atacados por el ‘Sánchez Barcaíztegui’ y el ‘Almirante Valdés’, semejante eventualidad, que de otro modo sería fatal dada la desigualdad de fuerzas.

Bien pronto, a las pocas horas, iba a despejarse la incógnita en torno a ambos destructores, cuya incierta actividad hasta entonces había intrigado enormemente a los del ‘Lepanto’, que no sabían si tenerlos por amigos o por enemigos, aunque, dada su presencia en Melilla más cabía pensar lo segundo.

Al amanecer vimos salir del puerto al ‘Sánchez Barcaíztegui’, que tomó rumbo noroeste. Apenas se distinguía  ya su silueta. Luego, unas dos horas más tarde y con el mismo rumbo, salía también, muy despacio, el ‘Almirante Valdés’.

Nosotros, que continuábamos en servicio de vigilancia por aquellas aguas, pensábamos: ¿Será este un plan convenido para atacarnos cada buque por un costado?

A las once de la noche quedaba la situación completamente despejada. Los radiotelegrafistas de los tres destructores, mediante comunicaciones cruzadas entre sí, nos hacían conocer la buena nueva de que, tanto el uno como el otro de los barcos salidos de Melilla habían sido ganados por su dotaciones, devolviéndolos a la República, para lo cual mandaban ambos a Málaga y Cartagena respectivamente.



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jueves, 1 de febrero de 2024

MAQUINISTAS, FOGONEROS Y MECÁNICOS NAVALES DE LA MARINA MERCANTE EN LA FLOTA REPUBLICANA

 

El 10 de octubre de 1937 el Ministerio de Defensa Nacional emite una Orden derivada del Decreto de 12 de junio de 1937, relativa a los Maquinistas, Fogoneros y Mecánicos Navales de la Marina Mercante que prestan servicio en la Flota de la República, extensiva a los que en un futuro se pudieran incorporar.



Justo del Río Goiriena 

Segundo Maquinista Naval de la Marina Mercante

Capitán Maquinista de la Reserva Naval


Según la Orden se asimilan categorías  y se fijan las normas para el ingreso en la Reserva Naval de estos marinos mercantes.

Según lo estipulado en el citado Decreto, las categorías que como personal de máquinas en los buques tendrán estos marinos serán: la de Capitán Maquinista para los que posean el título de Primer Maquinista Naval; Teniente Maquinista para los que lo posean de Segundo Maquinista Naval; Auxiliar 1º de Máquinas para los Fogoneros habilitados de Maquinistas o Primeros Mecánicos Navales, y de Auxiliar 2º de Máquinas para los Segundos Mecánicos Navales.

En atención a los servicios prestados, se reconocen con categoría de Comandante y Capitán Maquinista respectivamente, a los Primeros y Segundos Maquinistas Navales ya embarcados, los cuales pasan a formar parte de la Reserva Naval con arreglo al siguiente escalafón:


ESCALAFÓN y ANTIGUEDAD 


COMANDANTES MAQUINISTAS DE LA RESERVA NAVAL

(Primeros Maquinistas Navales)


SATURNINO MARCO CASADO 

(18/7/36)

SANTIAGO JIMÉNEZ ALFONSO 

(18/7/36)

JOSÉ SUÁREZ RODRÍGUEZ

(18/7/36)

DANIEL YAÑEZ LORENZO

(1/8/36)

AGUSTÍN MARTÍNEZ ALONSO

(1/8/36)

JUAN LLONA CAR

(5/3/37)


CAPITANES MAQUINISTAS DE LA RESERVA NAVAL

(Segundos Maquinistas Navales)


MANUEL CAMPOS PULIDO

(18/7/36)

JUSTO DEL RÍO GOIRIENA (1)

(1/6/37)

JUAN M. ORDORICA GONZÁLEZ

(1/6/37)



Galleta de manga de uniforme de los 
Maquinistas de la Marina Mercante

El personal de Fogoneros Habilitados y Segundos Mecánicos Navales ya embarcado, pasan a formar parte de la Reserva Naval según el siguiente escalafón:


ESCALAFÓN Y ANTIGUEDAD


AUXILIARES PRIMEROS DE MÁQUINAS

(Fogoneros y Mecánicos Navales)


MANUEL DOPAZO POSES

(18/7/36)

JOSÉ MARTÍNEZ ORTEGA

(18/7/36)

ENRIQUE VALLES ZAHONERO

(18/7/36)

JESÚS S. EMETERIO RIVAS

(27/7/36)

PEDRO TORRALBO RUEDA

(1/8/36)

CAYO CASTILLO CALLEJA

(1/8/36)

JOSÉ GARCÍA NOGUEIRA

(20/8/36)

JUAN LUCAS PAREDES

(27/11/36)

IGNACIO JORDÁN RAMOS

(1/12/36)

JUAN CASTELLÓ MARÍ

(10/12/36)

JUAN BERENGUER CASTRO

(10/12/36)

ANTONIO RIPOLL ORTS

(10/12/36)


AUXILIARES SEGUNDOS DE MÁQUINAS

(Segundos Mecánicos Navales)


VICENTE SANZ SORIANO

(26/8/36)


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1.- Justo del Río Goiriena. Natural de Linares (Jaén). Afiliado a la U.G.T. Embarcado en el Bou armado 'Gazteiz' de la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi desde Abril a Junio del 37 y en el destructor 'Ciscar' de la Flota republicana desde Junio a Octubre de 1937.

Fuentes:

  • Gaceta de la República del 20 de octubre de 1937
  • La Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi






martes, 30 de enero de 2024

LA "DIMISIÓN" DE INDALECIO PRIETO COMO MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL

 


Indalecio Prieto fue nombrado Ministro de Marina y Aire en septiembre de 1936, más tarde, en mayo de 1937, coincidiendo con la llegada de Juan Negrín a la Presidencia del Consejo de Ministros, Prieto se hizo cargo de la recién creada cartera de Defensa Nacional, un ministerio que englobaba a todas las fuerzas armadas de la República. 


Caricatura de Indalecio Prieto


Durante toda su etapa como ministro, Prieto cometió numerosos e importantes errores, el peor de todos fue enviar al grueso de la Flota al Cantábrico en septiembre de 1936, una decisión a la que se opusieron frontalmente todos los mandos de la Flota, y que vino a suponer el hundimiento del destructor 'Almirante Ferrándiz' por el crucero faccioso 'Canarias' el 29/9/1936, casi 160 marinos murieron en el ataque,  destructor que solo junto con el 'Gravina' y sin apoyo aéreo quedaron encargados de vigilar el paso del Estrecho, un suceso grave y doloroso, pero que carece de importancia si lo comparamos con la pérdida total de la hegemonía republicana en las aguas del Estrecho de Gibraltar a partir de primeros de octubre de 1936, la gran consecuencia negativa de la decisión de Prieto, sobre esta pérdida Michael Alpert comenta:

"No se puede minimizar la importancia del control nacional sobre el Estrecho de Gibraltar. Los nacionales (sublevados) dominaban una posición central, controlando una ruta marítima estrecha, y dominaban también el hinterland donde se encontraban las bases de apoyo. Al dominar el Estrecho se abrió la posibilidad, de gran significación para los meses venideros, de establecer una base avanzada en Palma de Mallorca, cuyo abandono por las fuerzas expedicionarias de la República llegaría a adquirir ahora una significación evidente".

Varios historiadores de prestigio escriben negativamente sobre Prieto, a modo de ejemplo:

En "Las acciones navales de la Guerra Civil Española" se puede leer: 

“…El dominio del Estrecho, primero republicano y más tarde nacional, la campaña del Cantábrico totalmente favorable para la Armada nacional y la guerra en el Mediterráneo, ya en la última fase de la contienda, dieron la victoria final a quienes mejor supieron utilizar la herramienta naval que poseían. La decisión de Indalecio Prieto fue la peor de toda la guerra civil".

Benavides en su libro “La Escuadra la mandan los Cabos” escribe sobre Prieto y nos dice: 

De su gestión puede decirse lo que se dice del rayo de sol que entra por el cristal sin romperlo, Prieto entró en la Armada y salió de ella sin enterarse y sin haber puesto el pie en la cubierta de un buque. Ahora bien, a diferencia del rayo de sol que no mancha el cristal, Prieto manchó la Marina, peor aún, la pringó.

También Cerezo opina sobre Prieto y escribe:

 "Al tomar la decisión de enviar la Flota al Cantábrico, a Indalecio Prieto le ha sobrado osadía; la osadía propia de los ignorantes cuando resuelven una cuestión que desconocen"

Otro de sus grandes errores fue la liberación de las prisiones republicanas de marinos inicialmente sublevados para su incorporación a la Flota, fue un gran error y la causa de un extremo colaboracionismo con el enemigo junto con un gran número de sabotajes de todo tipo, pero Prieto lo defendió a capa y espada. 

Incluso al Estado Mayor de la Flota incorporó Prieto a marinos sublevados, tales como Vicente Agulló, Navarro y Gerardo López de Arce. Hasta tal punto estaban recolocados en los Estados Mayores, Bases y en la Flota  marinos inicialmente sublevados que públicamente se comentaba :

"...en caso de triunfo fascista no habrá necesidad de hacer cambios ni en el Ministerio, ni en Cartagena, ni en la Flota.."

Errores a los que hay que sumar sus caprichosos y constantes enfrentamientos con los marinos republicanos que ocupaban puestos relevantes en la Armada.

Hubo que esperar al mes de abril de 1938 para que Juan Negrín le cesase en el cargo, (Gaceta de la República del seis de abril de 1938), si bien es cierto que oficialmente el cese se camufló de dimisión. A partir del cese de Prieto y hasta el fin de la guerra la cartera de Defensa Nacional quedó en manos de Juan Negrín, ministerio que compaginó con su Presidencia del Consejo de Ministros.


Benito Sacaluga




lunes, 29 de enero de 2024

JEFES Y OFICIALES DE LOS CUERPOS DE INGENIEROS Y ECLESIÁSTICO EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPUBLICA DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936

 


RELACIÓN DE JEFES Y OFICIALES DE LOS CUERPOS DE INGENIEROS Y ECLESIÁSTICO EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA




CUERPO DE INGENIEROS




RELACIÓN DE EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPUBLICA 


20 EXPULSADOS DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936


GENERALES


JOSÉ J. TOGORES Y BALDOLA


CORONELES


JOSÉ EMILIO DÍAZ HIDALGO

JOSÉ AGUILAR VELÁZQUEZ


TENIENTES CORONELES


ENRIQUE DUBLANG Y TOLOSANA

JAIME GONZÁLEZ ALEDO

JUAN A. CERRADA Y GONZÁLEZ DE SARRALDE


COMANDANTES


ADOLFO MARIÑO LODEIRO

ANTONIO ZARANDONA Y ANTÓN

FELIPE LAFITA LABIO

IGNACIO DÍAZ DE ESPADA Y MERCADER

LUIS TAVIEL DE ANDRADE

JOSÉ MANUEL CAVANILLES

RAMÓN SAINZ DE LOS TERREROS Y VILLACAMPA

PEDRO GARCÍA BERMUDEZ

RAMÓN CARLOS-ROCA


CAPITANES


AGUSTÍN FERNÁNDEZ MORALES

BENITO CAÑAS CONESA

EMILIO RIPOLLÉS DE LA CRUZ

JESÚS GALVACHE GERÓN


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RESUMEN



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CUERPO ECLESIÁSTICO




RELACIÓN DE EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA


3 EXPULSADOS DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936


COMANDANTES


RECAREDO GARCÍA SABATER


CAPITANES


CASTOR RODRÍGUEZ ANDRÉS

LUIS RUIZ LEDESMA



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RESUMEN



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NOTA.- 

Las expulsiones fueron en su inmensa mayoría a causa de unirse voluntariamente a la sublevación contra el Gobierno de la República. También se tuvieron en cuenta a aquellos marinos a los que la sublevación les cogió en las zonas donde la rebelión triunfó desde el primer momento, especialmente en Ferrol y Cádiz, y que se mantuvieron al servicio de la Armada sublevada, también a los que se opusieron, muy pocos, casi ninguno, y que fueron fusilados por los rebeldes en el periodo tratado o en los meses inmediatos. Otros, en número insignificante, fueron reincorporados a la Armada republicana tras la revisión de sus expedientes, especialmente durante la época en la que Indalecio Prieto fue ministro de Marina y Aire.


Benito Sacaluga



Fuentes:

DECRETOS PUBLICADOS EN:
GACETA DE MADRID DEL 28 DE JULIO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 30 DE JULIO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 03 DE AGOSTO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 22 DE AGOSTO DE 1936 
GACETA DE MADRID DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 30 DE SEPTIEMBRE DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 17 DE OCTUBRE DE 1936