lunes, 5 de diciembre de 2016

LA FLOTA REPUBLICANA Y SUS MARINOS




Destructor "Escaño"
(1) Se necesita poner mucha atención y disfrutar de una capacidad relevante, para glorificar, cual merece, lo que en sí encierra el heroísmo de los marinos que prestan sus servicios en nuestra Flota Republicana.

Triste es para quien desde estas líneas trata de elogiar a la Marina, más que por nada por carecer de esa capacidad que se requiere para poder darle el realce merecido. Otros más competentes sabrán darle algún día la importancia valiosa que tiene, como resultado de los constantes y valiosos servicios que ha realizado en el transcurso de la guerra. No obstante, quiero, modestamente, hacer resaltar en pequeña cosa impresiones que a todo luchador antifascista le satisfacen y atraen.

No han habido pocos botarates que, desconociendo en absoluto los servicios de guerra de nuestra Marina Republicana, como el heroísmo de sus combatientes, han alegado una serie de quejas injustificadas—desde el despacho, el cine y el café— por la actuación de la Marina, llegando hasta el insulto, además, de quienes forman el complemento que son sus dotaciones y, en especial, a quienes por sus cargos son directamente más responsables en el cumplimiento del deber defendiendo la justa causa de la República española, cumpliendo y haciendo cumplir sin vacilación todas las órdenes que emanan del Gobierno.

Hecho demostrado recientemente con el hundimiento del buque faccioso «Baleares», ha hecho a muchos variar de opinión y a todos demostrar lo que es, representa y puede representar todavía en el desarrollo de nuestra contienda, la Flota Republicana.

Nuestros marinos no han sido solamente valientes y abnegados luchadores antifascistas el día que hundieron al pirata del Mediterráneo. Lo fueron mucho antes como lo serán después. Porque antes, entonces y después de echar a pique al «Baleares», en nuestros marinos existió siempre—debido a un gran trabajo de organización y sacrificio— el espíritu combativo de todo buen antifascista y en su ánimo no ha cabido otro anhelo que cumplir cuantas misiones se les ha encomendado y efectuarlas de la mejor manera que han podido realizarse en todas las circunstancias y sin mirar peligros, por lo que, algún día, de todo ello podrán darse vastos detalles, hasta que se empapen bien los más curiosos y los más criticones.

Lo que ocurre— y es muy importante— es que los hombres sobre quienes pesa enorme responsabilidad desde los altos cargos que ocupan en la Flota Republicana, han preferido trabajar intensamente sin querer darle importancia a su trabajo, porque ven que la guerra de invasión que padecemos exige eso: TRABAJAR MUCHO Y CHILLAR POCO. Ojalá desde que estalló la guerra hubieran seguido todos la conducta de los marinos de la Flota Republicana.

Todavía es tiempo y pueden seguir su ejemplo todos los que sienten verdadero afán por Ja victoria del pueblo antifascista español, que ha de conseguirla a toda costa, trabajando mucho y guardando silencio, que es el tributo como sacrificio que saben rendir nuestros heroicos y disciplinados marinos, para que las frases que emplean de ¡Viva la República! cada vez que se hacen a la mar, siempre con la ilusión de buscar y pelear con el enemigo, sean coronadas con el aplastamiento total del fascismo y el triunfo de nuestra República.

Antonio Boiofer

Comisario Político del destructor «Escaño»  




(1) Artículo "La Flota Republicana y sus marinos". Revista "La Armada" Órgano Oficial de los Marinos de la República. (02 abril 1938)





viernes, 25 de noviembre de 2016

ALBERTO BAYO: "PERDIMOS MALLORCA, PERDIMOS LA GUERRA"




Alberto Bayo con Indalecio Prieto
Imagen: Memoria Civil Baleares
(1) De origen cubano, Alberto Bayo, nace en 1899, un año después de la Guerra Hispano-Americana y de la pérdida de las últimas colonias. Atraído desde joven por la vida militar y procedente por tanto como muchos otros del ejército, descubre las grandes posibilidades del arma aérea. Entonces funciona la Academia de aviación de Albacete y los campos de prácticas de Cuatro Vientos y los Alcázares. La escuadrilla de los Henri-Potez en Melilla serán la oportunidad para todos aquellos pilotos de desempeñar un decisivo papel en la guerra en Marruecos. Después serán los Breguet XIX, aparatos de grandes posibilidades de observación y ametrallamiento.

Hay que decir que Bayo se manifestó como un magnífico piloto, ganando popularidad y ascendiendo por méritos, por lo que al comienzo de la Guerra Civil ostenta el grado de teniente coronel de Aviación. Con tal uniforme, estrellas y distintivos, lo podemos ver en las fotografías de las operaciones republicanas que dirigió contra Mallorca e Ibiza desde la segunda semana de Agosto del 36 a los primeros días de septiembre del mismo año. Con treinta y siete años y una larga experiencia, Bayo, al que las fuerzas populares llaman capitán por ser el jefe de una expedición que comprende además de una gran masa de milicianos, efectivos de Tierra, Mar y Aire, es entonces un hombre robusto, moreno, de cara ancha y redonda, cejas gruesas, ojos negros y penetrantes, nariz aguileña, labios finos y alargados, mentón prominente ...

Breguet XIX
Imagen: Aviones increibles

Todo en conjunto hace un rostro enérgico que debía inspirar no sólo confianza y admiración a sus subordinados de la aventura balear sino también una cierta fe en la victoria que nunca llegaría. Ya no tan popular debido al reembarque, Bayo tiene que cargar con toda la responsabilidad de una mala gestión gubernamental. Nuevamente en la península, lo encontraremos en la defensa de Madrid, colaborando con la Junta de Defensa que está bajo las órdenes del general Miaja y del que forma parte entre otros Santiago Carrillo. Experto en tácticas guerrilleras, Bayo entrena entonces a las milicias republicanas en Getafe y participa activamente en todas las acciones de ese frente. Con la derrota definitiva, será uno más de los que toman el camino del exilio, eligiendo México como lugar de forzada residencia.

Alberto Bayo en el exilio
Imagen:expediciobayo.wordpress
Allí, en Guadalajara, en el año 1944, publicará un libro de excepcional valor de testimonio para la historia de Baleares  y que todavía no es suficientemente conocido. Se titula "Mi desembarco en Mallorca". A lo largo de sus páginas intenta justificar las causas de la fracasada invasión. Creemos que Fidel Castro tuvo que conocer este texto que por otra parte calificaba a Bayo como buen estratega en la lucha de guerrillas. cuestión es que cuando en 1955, el revolucionario cubano, condenado a trabajos forzados en la Isla de Pinos por el dictador Fulgencio Batista, acaba por recibir el indulto, marcha a México y allí funda el Movimiento 26 de Julio, en recuerdo de la asalto al Cuartel de Moncada, el primer brote de insurrección castrista. Y precisamente en México es donde Castro preparó sus guerrilleros, con Bayo ya incorporado a su movimiento, al que aporta su experiencia.

El desembarco tendrá lugar en Diciembre de 1956, en el Sur de la Provincia de Oriente, cerca de Sierra Maestra. Aquí y al contrario de lo que sucedió en Mallorca, los desembarcados tienen el apoyo del pueblo y la quinta columna es un hecho. Día tras día, campesinos y descontentos, pasan a aumentar la tropa revolucionaria. Los 81 compañeros del primer día se convertirán en miles de combatientes, en un ejército de guerrilleros que verá coronados sus esfuerzos en las batallas de Río de la Plata y Alegría del Pino donde los batallones de Batista son vencidos. Es probable que Bayo pasara luego a Yaguajay, en el centro de la isla, donde se había abierto un segundo frente que dirigía Raúl Castro. Sigue la lucha y el 8 de enero de 1959, los castristas entran triunfalmente en La Habana.







(1) Fuente: Memoria Civil, núm. 17, Baleares, 27 abril 1986. Autor: M. Ferrà i Martorell