martes, 3 de diciembre de 2019

PEDRO PRADO MENDIZÁBAL, JEFE DEL ESTADO MAYOR DE LA MARINA REPUBLICANA



Se acaba de publicar un  libro basado en la biografía de Pedro Prado Mendizábal, Capitán de Navío,  Jefe del Estado Mayor de la Marina de la República en abril de 1938. El autor, Luis Miguel Cerdera, nos relata la vida de este marino, y lo hace apoyado en la información y documentos, inéditos y de primera mano, recibidos de uno de sus hijos, Jorge Prado Fernández, además de en abundante documentación obtenida en archivos y hemerotecas. El libro nos lleva por la trayectoria de Pedro Prado desde su infancia, reflejando con detalle su incansable actividad en defensa de la libertad, ideales llevados a la práctica durante la Guerra de España (1936-1939), la II Guerra Mundial, y la Cuba inmediata al triunfo de su revolución, acompañado todo ello de la exposición novedosa de hechos acontecidos durante los tres periodos citados.

Entresacado del libro, dejo a continuación un pequeño, mínimo, resumen de la vida de Pedro Prado Mendizábal, a modo de anticipo de lo que Luis Miguel Cerdera nos relata a través de las 383 páginas de que consta su obra: "Bajo cinco banderas", Editorial Siníndice, ISBN: 978-84-17235-50.5. Un libro imprescindible por su rigor en cuanto a la vida de Prado, y también por las novedosas e inéditas informaciones que contiene en relación con la sublevación militar (1936) y la Guerra de España (1936-1939).

Pedro Prado Mendizábal nace en Lugo el 26 de junio de 1902, segundo hijo de Juan Prado López, comandante de caballería, y Esperanza Mendizábal Esparza. A finales de 1918 aprueba los exámenes de ingreso en la Escuela Naval Militar, el 10 de enero de 1920 ingresa en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz). 

Durante su periodo de formación ya expresa su alejamiento del ambiente tradicional reinante en el Cuerpo General de la Armada, nos dice:
...En la Escuela Naval me eduqué en un ambiente de tipo aristocrático, religioso y de tradiciones reaccionarias. Ya en ella se manifestaron en mí el espíritu de rebeldía hacia todo ello, y mi negativa a formar parte de una expedición para ir a visitar el Papa durante un viaje de prácticas en Italia, me costó serios disgustos..

El uno de diciembre de 1920 llega a Guardiamarina, en sus prácticas embarca en el crucero "Reina Regenta", el crucero "Cataluña" y el acorazado "Pelayo". Ya como alférez de fragata presta servicio en el crucero "Carlos V" y en el acorazado "Alfonso XIII".

El 20 de marzo de 1924 es habilitado de alférez de navío, graduación a la que llega oficialmente el uno de septiembre del mismo año. Con esta graduación sirve en el "Almirante Lobo", el crucero "Reina Regenta", el acorazado "Alfonso XIII y el remolcador "Cíclope". En el periodo comprendido entre 1924 y 1926 participa en diversas operaciones de la campaña del Rif. En 1925 toma parte en el desembarco de Alhucemas. Es condecorado con la Cruz Roja del Mérito Naval, la Cruz Blanca del Mérito Militar y la medalla de África.

En 1926 es promovido como alumno de submarinos, dos años más tarde es ascendido a teniente de navío, sirviendo como tal en el buque de salvamento de submarinos "Kanguro" y en el submarino B-2. En 1926 embarca en el acorazado "Jaime I" con el cargo de Oficial de Derrota, del acorazado pasa al submarino C-4, donde presta servicio durante dos años, teniendo a su cargo los departamentos de torpedos, radio y electricidad. En el otoño de 1929 el C-4 participa en las maniobras llevadas a cabo en el Mediterráneo y el Cantábrico, Pedro Prado está a bordo. En junio de 1931 es nombrado segundo comandante del submarino B-2, contaba 29 años.

Su ideología izquierdista le lleva a conseguir en 1931 la confianza del ministro de Marina, José Giral. Prado colabora activamente en las reformas emprendidas por la República en relación con la Marina de Guerra, reformas que no fueron aceptadas de buen grado por la mayoría de los componentes del Cuerpo General, compuesto casi en su totalidad por oficiales de familias acaudaladas de extremado conservadurismo, Prado escribe desde la Secretaría de Marina:
...En esta época, conocido por mis ideas progresistas, mis compañeros del Cuerpo General me mantenían aislado como si se tratase de una serpiente venenosa, aunque me temían...
El 25 de septiembre de 1932 acompaña al ministro de Marina y al presidente de la República, Manuel Azaña, a Barcelona, ciudad donde se celebra un acto de homenaje a la República y se procede a la entrega oficial del Estatuto de Cataluña. Realiza varios viajes oficiales más, nacionales e internacionales acompañando al ministro de Marina, hasta que durante el primer periodo del gobierno de Lerroux (Bienio Negro), por convicciones ideológicas, pide el cese en el Ministerio y solicita ser destinado nuevamente a la Armada. En octubre de 1933 es nombrado segundo comandante del submarino C-4, al mismo tiempo trabaja como profesor en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena (Murcia).

Pedro Prado Mendizábal en 1938
Tras las elecciones de febrero de 1936, en las que la izquierda recupera el poder, es llamado a Madrid para ser nombrado Secretario Técnico de Marina, cargo que ocupa hasta la sublevación militar de julio de 1936, ese mismo mes Pedro Prado asume el cargo de la Jefatura de Operaciones Navales, recién creada en sustitución del Estado Mayor de la Armada. Con la llegada de Indalecio Prieto, en septiembre de 1936, como nuevo ministro de Marina y Aire, dan comienzo las diferencias irreconciliables entre Prado y Prieto, situación que se mantendrá hasta el cese de Prieto en 1938. Prado, que en 1936 se afilia al Partido Comunista de España (PCE), en relación con los colaboradores de Prieto llega a escribir:
...Había en la Flota republicana bastantes elementos anarquistas, muchos honrados y valientes luchadores antifascistas, pero unos pocos aventureros, que habían intentado escalar puestos y apoderarse de las tripulaciones, cosa que yo había impedido. Pero apenas entró Prieto de ministro, estos elementos turbios fueron a verle y el los apoyó y se apoyó en ellos...
El enfrentamiento de Prado con Indalecio Prieto comienza ya en septiembre de 1936. Se opone frontalmente a Prieto en su decisión de enviar la Flota al Cantábrico, Prado no firma la Orden a la Escuadra, en su lugar como Jefe de Operaciones, la firma (Por Orden) un afín a Prieto, Manuel Naranjo, Auxiliar de Máquinas del submarino C-4. Prado intentó por todos los medios evitar esta operación, pero Prieto la lleva a cabo,  y el 21 de septiembre de 1936 el grueso de la Flota sale rumbo al Norte de España. Operación desastrosa que vino a suponer la pérdida del control republicano del Estrecho de Gibraltar, y posiblemente con ello también la guerra. Pedro Prado es cesado por Prieto de su puesto de Jefe de Operaciones Navales en ese mismo mes de octubre, y destinado al crucero "Méndez Núñez" como comandante del mismo. En mayo de 1937 Pedro Prado es ascendido a capitán de corbeta. Permanece en el "Méndez Núñez" hasta septiembre de 1937, fecha en la que recibe una orden urgente de Prieto (ministro de Marina) para trasladarse a Brest (Francia) y recuperar los submarinos C-2 y C-4, llevados hasta allí por marinos desertores, submarinos que los franquistas intentaban recuperar para su flota en colaboración con el servicio de espionaje francés. Prado evita el intento franquista, repara los submarinos, purga de traidores las dotaciones  y los traslada a España con la colaboración a bordo de oficiales de la marina soviética como comandantes. En abril y junio de 1938 los submarinos parten desde Burdeos (Francia) con rumbo a Cartagena, puerto republicano al que llegan el C-4 el 23 de abril y el C-2 el 26 de junio.

En abril de 1938, con Prieto ya fuera del Gobierno, Prado, que se encuentra entonces en Francia, es nombrado Jefe del Estado Mayor de Marina y vuelve a España. En los finales de la guerra marcha nuevamente a Francia al objeto de organizar el repliegue de las tropas republicanas y población civil desde una Cataluña ya ocupada.

En Francia reside en varias ciudades, incluida París, desde donde espera órdenes del Gobierno republicano, órdenes que no llegarán. Finalmente en el puerto de Le Havre y en la noche del 8 de abril embarca con su familia en el mercante ruso "Smolny" con rumbo a Rusia. Tras una accidentada navegación, el 13 de abril llega a Leningrado.

Ingresa en La Academia Superior Militar Voroshilov, institución fundada en 1936 y que representaba la flor y nata de las escuelas militares soviéticas. Solamente los mejores y más brillantes oficiales de las Fuerzas Armadas Soviéticas eran seleccionados para poder asistir a la más prestigiosa institución de enseñanza militar. Los estudiantes eran admitidos a partir de rangos de teniente coronel, coronel y general de Brigada. Junto con Prado también fueron seleccionados otros cinco militares españoles , entre ellos otro marino español, Eugenio Rodriguez Sierra, maquinista de la Armada.

Con la II Guerra Mundial en marcha, Prado es incorporado (1943) al Ministerio de la Marina de Guerra, a las órdenes del Jefe del Estado Mayor de la Flota Soviética y asignado al Servicio de Inteligencia de la Marina, con el grado equivalente al de capitán de navío, cambiando su nombre por el de Boris Ivánovich Potapov. En 1946, acabada la guerra, abandona la Inteligencia Militar y se íntegra en la docencia castrense durante poco más de un año. En 1948 el régimen de Stalin ordena la desmovilización forzosa de todos los militares extranjeros que continuaban en la Unión Soviética, Prado es uno de ellos y es cesado.  Es destinado a Biblioteca Estatal de Literatura Extranjera, ubicada en Moscú, con el rango de Bibliotecario Superior, allí junto con varios compañeros participa en la edición de:
  • Diccionario Español-Ruso
  • Diccionario Militar Español-Ruso/Ruso-Español
Como autor único, la Editorial Enciclopedia Soviética publica su obra: Diccionario Politécnico Español-Ruso.

Tras la muerte de Stalin y la entrada de España en la ONU, se empiezan albergar esperanzas sobre la posibilidad de la vuelta a España de los militares y civiles españoles ubicados en la Unión Soviética, incluyendo a los denominados "Niños de la Guerra" y a aquellos que habían prestado servicio en la División Azul y eran aún prisioneros en Rusia. Por razones que en el libro de Cerdera se detallan, Prado no regresa a España.

Fidel Castro había solicitado ayuda a la Unión Soviética para el envío de un contingente de militares españoles allí residentes. La petición es trasladada a Dolores Ibarruri quién inicia los trámites con el presidente soviético Jrushchov.

Prado lleva enraizado en su espíritu idealista la condición de marino de guerra y en junio de 1961 llega a Cuba. Había sido reclamado por el coronel Francisco Ciutat (compañero y amigo suyo en la Academia Voroshilov), además de con la intervención de Ibarruri.

En La Habana, Pedro Prado trabaja como asesor técnico para el Ejército cubano, cambia su nombre por el de Juan Lamela Viñas. En septiembre de 1961 es nombrado Asesor Técnico Naval en la Marina de Guerra Revolucionaria. Desde ese puesto se vuelca en las organización de la Marina de Guerra cubana, amén de un largo etcétera de iniciativas, trabajos y publicaciones, todo ello descrito con exactitud en el libro que nos ocupa.

Prado espera en Cuba la ocasión de regresar a España, espera que se prolonga hasta el 3 de junio de 1977, fecha en la que en vuelo directo La Habana - Madrid, junto a su esposa,  vuelve a pisar tierra española después de 38 años. Ese día Pedro Prado contaba con 75 años de edad. Después de su azarosa vida consiguió por fin su sueño de vivir junto a los suyos en su país natal y hacerlo en libertad. El Ministerio de Defensa reconoció su grado y derechos como militar, como Capitán de Navío Rtd. del Cuerpo General de la Armada.

Como consecuencia de una hemorragia digestiva, producida  a causa de una úlcera de estómago que padeció durante casi toda su vida, el 21 de septiembre de 1985 Pedro Prado fallece en Madrid, en el Hospital de Ejército del Aire. Actualmente sus restos descansan en el madrileño Cementerio de La Almudena, junto a los de su esposa, fallecida en 1983.



Capitán de navío Pedro Prado Mendizábal

Imagen: Tina Paterson (twitter)



Benito Sacaluga












jueves, 21 de noviembre de 2019

LOS BUQUES PRINCIPALES DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA



Insignia del Ministro de Marina de la República
En 1931, cuando se proclamó la II República, la Armada contaba con un considerable número de buques de guerra, a la que se incorporaron otros más construidos durante el periodo 1931-1936, además de los buques de combate se contaba con otras muchas unidades auxiliares de apoyo y servicio no destinadas al combate naval.

Durante la Guerra de España se perdieron o quedaron inservibles muchas de éstas unidades, terminada la guerra la Armada quedó en una situación precaria. Un informe elaborado en 1940 por el entonces contralmirante golpista y ministro de Marina, Salvador Moreno Fernández, entre otras "hazañas" responsable de la masacre de la carretera Málaga-Almería, nos dice:

"...De los seis cruceros, sólo tres eran operativos: “Canarias”, “Navarra" (1), y “Almirante Cervera”.  Los otros tres, “Méndez Núñez”, “Galicia” (2) y “Miguel de Cervantes”, se encontraban en astilleros, sin dotación, en una inaplazable operación de reacondicionamiento. 
En cuanto a los destructores, una cuarta parte tenían una edad que se aproximaba a los veinte años, carecían de valor militar y cumplían funciones de escuela. La mitad de los submarinos estaban en circunstancias parecidas".
A continuación relaciono por clase y orden de antigüedad en la Armada, las unidades de combate en servicio durante el periodo 1931-1936. Junto a su nombre se indica con (R) las que quedaron al servicio de la República en julio de 1936, y con (S) aquellas que fueron incautadas por los sublevados.



Acorazados

Acorazados "Jaime I" y "España"

  • España (S). Hundido el 30 de abril de 1937
  • Jaime I (R). Hundido el 17 de junio de 1937

Cruceros Pesados
  • Canarias (S). Entró en servicio en septiembre de 1936
  • Baleares (S). Entró en servicio en diciembre de 1936. Hundido el 6 de marzo de 1938.

Cruceros Ligeros

Crucero "Miguel de Cervantes"

  • República (S)
  • Blas de Lezo. Hundido en 1932
  • Méndez Nuñez (R)
  • Libertad (R)
  • Almirante Cervera (S)
  • Miguel de Cervantes (R)

Cruceros Acorazados

Crucero acorazado "Carlos V"
  • Carlos V. Dado de baja en diciembre de 1931

Cruceros Protegidos
  • Río de la Plata. Desguazado a finales de 1931
Crucero protegido "Eio de la Plata"


Destructores


Destructor "Alsedo"
  • Proserpina. Dado de baja en 1931
  • Villaamil. Dado de baja a finales de 1932
  • Alsedo (R)
  • Velasco (S)
  • Lazaga (R)
  • Sánchez Barcaiztegui (R)
  • José Luis Díez (R)
  • Almirante Ferrándiz (R). Hundido en septiembre de 1936
  • Lepanto (R)
  • Churruca (R)
  • Alcalá Galiano (R)
  • Almirante Valdés (R)
  • Almirante Antequera (R)
  • Ciscar (R)
  • Escaño (R)
  • Gravina (R)
  • Jorge Juan (R)
  • Ulloa (R)
Destructor "Jorge Juan"

Portahidroaviones

Portahidroaviones "Dédalo"
  • Dédalo. Dado de baja en abril de 1936.

Submarinos

Submarino B-5

  • B1 (R)
  • B2 (R)
  • B3 (R)
  • B4 (R)
  • B5 (R) Desaparecido en octubre de 1936
  • B6 (R) Hundido n 1936
  • C1 (R) Hundido en 1938
  • C2 (R)
  • C3 (R) Hundido en diciembre de 1936 por un submarino alemán.
  • C4 (R)
  • C5 (R) Desaparecido en enero de 1937
  • C6 (R) Hundido por su tripulación en octubre de 1937 para evitar su toma por los sublevados.
Ni que decir tiene que todas las unidades navales que seguían a flote después de la guerra quedaron en manos franquistas; algunas de ella siguieron prestando servicio hasta la década de los 60'.

Al final de la guerra la inmensa mayoría de la población española estaba en situación de extrema pobreza, se pasaba mucha hambre, hambre de verdad, y la atención sanitaria era escasa o nula, sobre todo en las zonas rurales. Sin embargo esta situación no impidió que la dictadura, cinco meses después de acabada la guerra, concretamente el 8 de septiembre de 1939, promulgase una Ley aprobando la construcción de "cuatro acorazados, dos cruceros protegidos doce cruceros ligeros, cincuenta y cuatro destructores, treinta y seis torpederos, cincuenta submarinos, cien lanchas rápidas, buques auxiliares, pertrechos y repuestos". Este faraónico programa naval suponía, además de una cantidad ingente de dinero, la adecuación de nuestros astilleros y la ayuda técnica y material de países como Gran Bretaña, Alemania o Italia, por otro lado muchas de las unidades programadas serían encargadas a astilleros extranjeros, afortunadamente para la población española el insultante proyecto naval franquista no puso llevarse a cabo a causa del estallido de la II Guerra Mundial.


Benito Sacaluga




(1) Ex "República"
(2) Ex "Príncipe Alfonso", ex "Libertad"