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domingo, 8 de mayo de 2022

ALFÉREZ DE NAVÍO CARLOS MOYA BLANCO, DESERTOR DE LA FLOTA REPUBLICANA

 

El destructor republicano "José Luís Díez", se desplazó al Cantábrico el 21/09/1936, junto con el grueso de la Flota. Fondeó en El Musel el 25/09/1936. Cuando la Flota regresó al Mediterráneo, a mediados de octubre, el "José Luís Díez" quedó en el Norte junto a los submarinos C-2, C-5 y el torpedero T-3. En el mes de noviembre de 1936 se lleva a cabo una reestructuración de los mandos de los buques de guerra (Decreto del Ministerio de Marina de fecha 10 de noviembre) y  pasa a ser su comandante el alférez de navío Carlos Moya Blanco, partidario de los facciosos. El destructor se mantuvo inactivo en Bilbao durante largos periodos de tiempo.


Destructor "José Luís Díez"

Lo sucedido en el Cantábrico, que se relata a continuación, viene a confirmar lo que no pocos comandantes de buques de guerra republicanos hicieron para procurar que la guerra la ganasen los sublevados contra la República.

El día 2 de enero de 1937, el Jefe de Marina del Gobierno Vasco emite el siguiente informe para el Consejero de Defensa:


ESTUDIO CRÍTICO DE LA PERSECUCIÓN EFECTUADA POR EL DESTRUCTOR "JOSÉ LUIS DÍEZ" A VARIOS BOUS FACCIOSOS, DIA 2 DE ENERO DE 1937 (1)


Del informe precedente, se deduce que el destructor "José Luís Díez" desde las 11,30 en que se le sitúa a la altura de entre Plencia y Arminza, hasta las 13,00 en que demoraba a 9º al N 1/4 NE. de Lekeitio ha navegado 23'5 millas en una hora y diez minutos a un promedio de 20 millas por hora.

Velocidad ésta muy inferior a la normal, ya que dicho destructor puede desarrollar en condiciones normales hasta 35 millas por hora.

Los bous facciosos, desde las 10,45 horas en que salían de Pasajes, hasta las 12,40 horas en que aun seguían navegando rumbo al O han llegado a navegar 25'5 millas en una hora y cincuenta minutos, a razón de 13 millas por hora, que aunque bien podían desarrollarla alguno de los barcos que componían la flotilla parece algo excesiva para aplicar al conjunto de la misma.

No obstante, se mantendrán en este estudio las velocidades de veinte millas y trece millas por hora respectivamente para el destructor y la flotilla facciosa.

A las 13 horas según las situaciones e informaciones, los bous demoraban a 6 millas al E del destructor, o sea en el límite de alcance de los cañones de éste.

En caso de decidirse el destructor, confiando en su superior potencia artillera, a internarse en la zona de fuego batida por los bous hubiera podido alcanzarles y cortado la retirada hacia las 13,30 o 13,35. En ese momento se hubieran encontrado situados a 10,5 millas de Zumaya, a 14,50 de Donostia, 17 de Pasajes y a 10 de la tierra más próxima, fuera por lo tanto del peligro de las baterías de costa. Pero no ha sido así.

Bou "Galerna"
Bacaladero armado.
Gouache sobre cartón
Autor: José Ramón Rica de la Sota
(Euskadi eus)

Han sido las 15,00 cuando el destructor "Díez" ha abierto fuego contra los bous. De mantener los andares respectivos, debía mediar en ese momento entre ellos la distancia de 5 millas, o sea el límite máximo a que podía alcanzar el cañón de popa instalado en el bou faccioso "Galerna" y que era el único de este calibre que de momento podían valerse en el conjunto de la flotilla facciosa. Teniendo en cuenta que éstos se retiraban a todo vapor a puerto, la única artillería de que podían valerse era la que llevan instalada a popa, pues de haberse permitido el zig-zag, con el retraso consiguiente en su retirada, hubieran dado lugar a que se echaran encima los bous nuestros que acudían al lugar, con lo cual se hubiera apurado más aún la situación crítica en que se encontraban los facciosos.

Por lo tanto, la artillería que ante sí se oponía al "Díez" era en su conjunto la de un cañón de 101 mm, emplazado a popa del "Galerna", más cinco cañones de 47 mm a popa de cada uno de los bous y dos más a cada costado del "Galerna". O sea que en el momento de iniciar el el fuego el destructor se encontraba en situación muy ventajosa para, manteniéndose siempre fuera del alcance de los bous facciosos, poder batirle a su vez con eficacia, ya que dominándoles en marcha por su superior velocidad se podía haber permitido maniobrar convenientemente persiguiéndoles siempre y castigándoles con el total de sus cuatro cañones de 120 mm. En estas condiciones se hubiera podido mantener hasta las 13,50, manteniéndose siempre a más de 10 millas de la costa a fin de resguardarse de las baterías enemigas emplazadas en tierra.

No obstante, y con gran extrañeza del Jefe que suscribe, a las 13,25 horas la distancia que mediaba entre el perseguidor y los perseguidos era la de 9 millas, por lo que se supone que al iniciar el combate el destructor debió de moderar, o aún parar su marcha, abandonando la persecución, y más tarde a las 13,30 viraba decididamente dirigiéndose hacia el O; solo cabe añadir a juicio del Jefe que suscribe que la ocasión de hoy se ha presentado esplendida para, de una vez, haber terminado con la flotilla facciosa de Pasajes, pues todas las circunstancias se han presentado favorables para capturar o destrozar a los referidos bous facciosos por el destructor "José Luís Díez".

Es cuanto tengo el alto honor de elevar al conocimiento de V.E. a los fines que se digne estimar más convenientes.

Bilbao, a 2 de enero de 1937

El Jefe de Marina





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El Informe anteriormente reproducido, ampliamente dotado de datos objetivos, debe ser considerado como ajustado a la realidad de lo que sucedió. Una vez más el comportamiento de los mandos desafectos ponían su grano de arena para la derrota republicana. En marzo de 1937 y durante el combate de Cabo Machichaco, el todavía comandante del "José Luís Díez" Carlos Moya Blanco llevó el destructor hasta Burdeos donde desertó junto a varios oficiales más.

El bou "Galerna" siguió activo durante toda la guerra, llevando a cabo numerosas misiones, especialmente contra el tráfico marítimo de suministros para la República. Peter Gretton, en su libro "El factor olvidado. La marina británica y la Guerra Civil Española"(1984), dice del "Galerna": "Se encontraba en todas partes"

Benito Sacaluga



(1) Archivo de Documentación de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi




 

sábado, 20 de junio de 2020

EL "TRAMONTANA"





Originalmente era un bacaladero de la compañía PYSBE (Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España), gemelo del "Mistral", luego transformado en bou "Gipuzkoa". No llegó a incorporarse a la Marina Auxiliar de Euzkadi porque en septiembre de 1936 fue reclamado por el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, cuando estaba seleccionado para ser artillado.


El "Tramontana" operó el resto de la guerra en el Mediterráneo, convertido en un buque muy singular. Se le destinó a cometidos especiales, generalmente bajo dependencia directa del Estado Mayor de la Marina. Durante toda la guerra mantuvo a la mayoría de su primitiva tripulación de PYSBE, que encabezaba Mariano Manresa capitán de corbeta de la Reserva Naval, santanderino; como Primer Oficial iba el lequeitiarra Isaac Echave, con categoría de teniente de navío; de jefe de máquinas, el capitán maquinista Alvaro Arechavaleta, de Erandio; de 2º Manuel Aberasturi, de Arteaga, y de 3º Eduardo Echaniz, de Elgoibar. Más adelante se incorporarían los alféreces de navío de la Reserva: Antón Brouard, de Lequeitio, y Amadeo Uribe, de Busturia. También la mayoría de los subalternos y marinería eran vascos y alguno cántabro.

Prieto reclamó el buque para dedicarlo al traslado de oro del Banco de España desde Cartagena a Marsella con el fin de pagar compras de material militar hechas en Francia. El "Tramontana" realizó cuatro de estos viajes el 12 y 29 de octubre de 1936, el 9 de diciembre y el 10 de enero de 1937, transportando 1.688 cajas con más de 110 toneladas de oro sin sufrir ningún percance. Una vez finalizados los transportes de oro, se dedicó a labores de transporte de guerra, realizando un viaje mensual entre Cartagena y los puertos republicanos del Mediterráneo. En el verano de 1937 se le instaló a popa una ametralladora antiaérea y desembarcó Mariano Manresa, asumiendo el mando del buque el teniente de navío Isaac Echave.

Después del verano los viajes como transporte continuaron al mismo ritmo. En el transcurso de uno de ellos, el 14 de octubre, el "Tramontana" fue atacado por el submarino italiano "Galileo Galilei" (CC Alfredo Criscuolo) que, operando bajo bandera española como "General Mola II", le lanzó tres torpedos. El ataque se produjo de madrugada cuando el barco cruzaba frente a Tarragona en dirección a Barcelona, a la altura del cabo de Salou. Dos torpedos pasaron por proa y popa sin alcanzar al barco y el tercero, bien centrado, pasó afortunadamente por debajo.

En febrero de 1938 trasladó a Rosas 250 minas que debían servir para establecer las defensas submarinas del puerto. Durante el mes de junio se le montó en Cartagena 1 cañón Vickers de 101’6 mm. a proa, conservando a popa la ametralladora antiaérea. Nunca llegaría a emplear el cañón en acción de guerra y la ametralladora sólo en una ocasión, durante un ataque aéreo contra Barcelona. En julio fue asignado a la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Valencia, muy mermada por varios ataques aéreos, aunque el "Tramontana" siguió prestando los mismos servicios de transporte entre Cartagena, Valencia y Almería.

El 31 de agosto desembarcó el comandante Isaac Echave y varios tripulantes, reclamados por el ministro de Hacienda para que se presentaran en Barcelona. Más adelante se trasladarían a Francia con Mariano Manresa, el antiguo comandante del buque, para hacerse cargo del tesoro de la República. A ellos se les encomendó conducirlo a México, a bordo del yate "Vita". La tripulación del yate estaba formada por oficiales y marineros vascos y cántabros, bajo el mando del capitán José Ordorika, de Lequeitio, y de Mariano Manresa como administrador responsable de la operación. El tesoro llegó a Veracruz en el "Vita" el 23 de marzo de 1939 y sirvió para auxiliar a los republicanos en el exilio después de la guerra. A Echave le sustituyó en el mando del "Tramontana" el teniente de navío Manuel Hoyos Amenabar de Santurce, que sólo estaría un mes, pues a finales de septiembre tomaría el mando el alférez de navío Amadeo Uribe, antiguo oficial del bou "Donostia" y permanecería en él hasta el fin de la guerra.

El "Vita"

El episodio final de la Guerra Civil en el mar, el abandono de Cartagena por la Flota Republicana, tuvo también nombres vascos entre sus protagonistas. El 5 de marzo de 1939, la Flota se vio obligada a abandonar su base de Cartagena al estallar en la ciudad una rebelión de signo franquista, al tiempo que en Madrid triunfaba el golpe de Estado del coronel Casado. Otros buques también siguieron a la Flota en su salida, como el "Tramontana" y el "Transporte T-C" (ex SAC-2), cargados de personas que escapaban de la ciudad presintiendo el final.

En vista de que la situación no estaba clara, el Jefe de la Flota, decidió no regresar y puso rumbo a las costas de Argelia. Una de las pocas voces discordantes fue la del comandante del destructor "Almirante Antequera", el ya teniente de navío del Cuerpo General Pedro Marcos Bilbao, que pretendió regresar a Cartagena para no abandonar a los republicanos que habían quedado allí, pero el Jefe de la Flota le obligó a reincorporarse a la formación. A bordo del buque insignia, el crucero "Miguel de Cervantes", varios mandos socialistas y el Jefe del Estado Mayor detuvieron a una treintena de marinos, entre ellos al 2º comandante, capitán de corbeta Rafael Menchaca, por temor a que intentaran apoderarse del buque para regresar a Cartagena.

Finalmente la Flota entró en el puerto tunecino de Bizerta el 7 de marzo, después de solicitar asilo para sus tripulaciones. El "Tramontana", el "T-C" y otras embarcaciones lo hicieron en Orán el mismo día, iniciando un goteo de llegadas de buques sueltos que se prolongaría todo el mes. La guerra había concluido en el mar. Muchos marinos vascos fueron a parar a campos de concentración: Marcos Bilbao, Menchaca, Azkune, Uribe, Palacios, Iribar, Agirre, Acha, ... Para ellos empezó entonces el largo camino del exilio.



Fuente: Publicado en guipuzkoakultura. Marinos Vascos en la Armada Republicana. 

lunes, 27 de abril de 2020

EL "TIBURÓN", PRIMERO FRANQUISTA, DESPUÉS REPUBLICANO



(1) El "Tiburón", ex Willian Labkin, ex Nelli Crawford, IMO5360900, distintivo de llamada EHFN, fue construido en 1919 como patrullero por J. Duthie Torry en Aberdeen, para la Royal Navy. Tenía 278 TRB, 42 metros de eslora y 8 de manga y estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión Belliss & Morcon, alimentada por una caldera cilíndrica de llamas en retorno quemando carbón. Terminada la IGM se le convirtió en pesquero de arrastre. En 1921 fue comprado por Ramón Carranza, armador de Huelva, y abanderado en España. 


Recreación del Bou armado "Guipuzcoa"

El 18 de julio de 1936, el "Tiburón" se encontraba en el puerto de A Coruña, donde fue requisado por los franquistas, en el Arsenal de Ferrol se le despojó de todos sus arreos de pesca, se le desmontó el palo de popa, y se le artilló con un cañón de 76/45 en popa y otro de 47/45 en proa. Embarcaron 300 proyectiles y 7 fusiles.

En cuanto a su tripulación, conservó parte de su tripulación civil, a la que se le añadieron unos cuantos voluntarios y el siguiente personal militar:

- Comandante, TN Patricio Montojo Nuñez.
- 2º Comandante, Manuel Gen Canosa.
- Jefe de Maquinas, TM Juan Lobeiras Moreda.(2)
- 1º Maquinas, TM Luis Malde Fontela.
- 2º Maquinas, TM Juan Mauriz.
- Practicante, Enrique Vidal.

Como dotación de seguridad metieron a bordo siete soldados de artillería del Ejército. En total iban a bordo 33 almas.

Desde el mismo momento que embarcó, el jefe de máquinas se puso a dar la tabarra con el estado de la caldera, en mi opinión no le hizo demasiada gracia que lo forzaran a tomar partido por los sublevados y embarcar en un cascarón para patrullar las costa "enemiga", estando como estaba en casita, en Freigeiro, disponible sin hacer nada, y además de todo eso en contra del poder legalmente instituido.

El 13/08/36, el "Tiburón" salió de Ferrol para unirse a la flotilla de bous de Ribadeo. El día 15 salieron para Gijón, para vigilar la costa. Al "Tiburón" le tocó la zona de Santander, recibió la orden de su capitana, el "Denis", de vigilar la bocana del puerto y recabar información sobre un petrolero que había allí amarrado. A 06.00 del 16 se encontraban por el través de Cabo Mayor, adentrándose en la ría de Santander a las 10.30 y asegurándose, por una lancha que salía del puerto, que el petrolero era el "Campoamor"  de Campsa.  Invirtieron la marcha trasmitiendo al "Denis" la identidad del petrolero.


Petrolero "Campoamor", 
(Imagen: Vida Marítima)

Petrolero "Campeador", gemelo del "Campoamor"
Hundido en agosto de 1937 por dos destructores italianos.
(Imagen: Vida Marítima)

Como único equipo de comunicaciones el "Tiburón" llevaba OM en fonía, que no servía nada más que para comunicarse con el resto de la flotilla a corta distancia. Santander Radio no paró de conminar a la tripulación a la rendición, mensajes que nunca llegaron a ser recibidos. Momentos después, un avión bimotor General Aircraft Monospar ST-25, casi seguro el nº de serie 38, matrícula G-ADSN, habilitado para lanzar pequeñas bombas de 12 kilos, que tiraban por un agujero abierto en el piso de la célula, tripulado por Eloy Fernandez Navamuel (3), llevando como observador y bombardero al Teniente de Guardias de Asalto Sebastian Camacho. El avión hizo por el bou que se encontraba a 16 millas de Cabo Mayor. La primera pasada la dió a 5.000 pies lanzando una docena de bombas que cayeron por los alrededores sin herir a nadie, pero sembrando el pánico abordo, pánico que aprovecho el Jefe Lobeiras para intentar convencer a la tripulación de la rendición, ordenando a la gente de maquinas de guardia que saliera a cubierta.


Recreación de un Monospar ST 25
(Imagen: Todocolección)

Después subió al puente en busca del comandante y tuvieron una fuerte bronca entre los dos, marchando el comandante para su el camarote. La segunda pasada la dió el Monospar 15 minutos después, a 3.000 pies, lanzando otras cuatro bombas que cayeron en el agua pero que fueron suficientes para que colgaran una toalla blanca en el palo de proa y se rindieran, siguiendo las indicaciones del avión de entrar en puerto.


El Monospar de Fdez.Navamuel, él está situado a la izquierda,
enfrente del ala.
Fotografía tomada en otoño de 1936,
 en el aeródromo Llanes,  después de una misión.

Poco después el comandante ordenó meter hacia tierra y fondear en la ría de Santander. Según los datos que tengo, no hubo sublevación a bordo, fue un fallo y falta de autoridad del comandante.  La tripulación fue juzgada, no hubo condenas a muerte, los tripulantes civiles fueron absueltos. Los maquinistas de la Armada, Juan Lobeiras, Luis Malde y Juan Mauriz fueron enviados a Cartagena.

Al teniente de navío franquista Patricio Montojo lo condenaron a cadena perpetua y lo mandaron a trabajos forzados al frente, fue herido por metralla y llevado al Hospital de Valdecilla, cuando los franquistas tomaron Santander, Montojo se presentó en la Comandancia de Marina. A finales de diciembre fue juzgado en Ferrol en Consejo de Guerra y condenado a reclusión militar perpetua como responsable de debilidad militar en acto de servicio. No llegaron a meterlo en el Penal, anduvo un tiempo encerrado en dependencias del Arsenal e indultado después. Acabada la guerra siguió en el cuerpo llegando a Capitán de Navío, estudió también Ingeniería en la Universidad de Lieja. El TN Montojo fue el único comandante franquista que entregó su barco sin luchar.

En Cartagena, el Teniente Maquinista Luis Malde fue Ayudante de Profesor en la Escuela Naval Popular de Cartagena. Condenado por los franquistas a seis años de reclusión y separación del servicio, (Causa 208/39)

El "Tiburón" fue desartillado y posteriormente vuelto a armar para incorporarlo a las Fuerzas Navales del Cantábrico. Cuando los franquistas entraron el Bilbao se lo encontraron allí y lo devolvieron a sus armadores.

La noche del 10/08/38 se encontraba faenando en el Cantábrico, y un grupo de diez polizones armados lo obligaron a entrar en Saint Nazaire, donde quedó a disposición del Gobierno de la República. Después de una reclamación judicial, a final de año fue devuelto a sus legítimos armadores. Su ultimo armador fue López Merallo, de A Coruña. El "Tiburón" fue dado de baja y desguazado en la primavera de 1972.






(1) Extractado de artículo publicado por Sebastian Cabot en webmar

(2) Información complementaria recogida en "El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española". Edi.Mº de Defensa):

Juan Lobeiras Moreda. En 1936 Disponible Forzoso en Ferrol. En 1938 Capitán Maquinista, nº 32 en el Escalafón; Jefe de Máquinas del destructor "Churruca". Consejo de guerra, 17 años de reclusión. Separación del servicio en 1942.

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(3) Eloy Fernández Navamuel. Torrelavega 1899. Piloto de aviación. Participa destacadamente en el Desembarco de Alhucemas (1925). En 1931 se acoge al retiro según los establecido en la Ley Azaña. Tras la sublevación militar del 18/7/36, se incorpora a la lucha contra los sublevados. Viaja a París y consigue traer a España un avión bimotor ligero civil, General Aircraft ST-25  (Monospar), que adapta como bombardero.  El 25 de agosto, Fernández Navamuel fue nombrado Jefe de los Servicios de Aviación del Norte de España. El 10 de noviembre, sin abandonar sus funciones de piloto, tomó el mando de una columna de 300 milicianos, que comenzó a operar desde el frente de Reinosa.

El día 21 de noviembre fue ascendido a capitán, en recompensa de méritos en campaña. El 14 de abril de 1937 es nombrado comandante y se pone al frente de la 3.ª División santanderina,  más tarde 54ª División.

Tras la caída de Asturias (agosto 1937), y con las tropas franquistas ya en Torrelavega, parte en su avión hacia Francia, junto con su hermano José, capitán de Caballería. Las autoridades de la República lo acusaron formalmente de deserción. Permanece en Francia, en Aloutte (Burdeos), hasta agosto de 1939, mes en el que parte hacia la República Dominicana. A finales de 1947 emprende viaje a Maracay (Venezuela). En 1963 regresa a España, estableciéndose en Madrid, ciudad en la que fallece el 11 de marzo de 1964. Sus restos reposan en el cementerio de Torrelavega.






lunes, 9 de marzo de 2020

LOS HÉROES DE MACHICHACO



Ya se ha publicado en este blog un excelente relato de lo que dió en llamarse "El combate naval de cabo Machichaco", su autor nos ofrece una narración de los hechos ampliamente documentada y solvente, que cuenta, entre otras fuentes, con datos del combate tomados de los cuadernos de bitácora de algunos de los actores. El artículo se publicó en mayo de 2018, accesible a través de este enlace: "El desigual combate naval de Cabo Machichaco (1937)".

Sin la minuciosidad, calidad, rigor  y extensión que posee el artículo citado, teniendo en cuenta que acaba de cumplirse el 83 aniversario del combate, y al objeto de rendir, una vez más, homenaje a los marinos que dieron su vida por la libertad, reproduzco a continuación un artículo sobre el combate, una versión libre publicada en el diario "La Libertad" (Diario republicano independiente. Órgano de expresión del Frente Popular), el 9 de febrero de 1938, casi un año después de la fecha del combate de Machichaco, (05/03/1937).

La lucha en el mar Cantábrico entre un crucero faccioso y los bous leales. Emocionante relato de un periodista inglés


Barcelona,8.- Un periodista inglés, testigo del desarrollo de los acontecimientos más trascendentales del curso de la guerra en Euzkadi, acaba de publicar un libro titulado “El árbol de Guernica”, en el cual relata cómo en ocasión de volver con dirección a Bilbao, desde Bayona, el vapor correo del Gobierno vasco “Galdames", custodiado por los bous “Navarra”, “Guipúzcoa”, Vizcaya” y “Donostia”, se encontraron con el buque faccioso “Canarias”.

A su encuentro salieron el “Vizcaya” y el “Donostia”, armados con cañones del 7,5. El “Galdames”, que traía unas 200 personas, se vio atacado por el “Canarias”.  Este barco  lanzó varios cañonazos, y las mujeres que había en el “Galdames”, aterrorizadas, pidieron al capitán del buque que se rindiera. Izó bandera blanca, y el “Canarias” se dirigió al “Galdames”, mientras el “Guipuzcoa” y el “Navarra” disparaban sus pequeños cañones.




El “Vizcaya” hizo una maniobra magnífica, y dirigiéndose hacia un barco estoniano que llevaba apresado el “Canarias”,  le obligó a que le siguiera.  Consiguieron los pequeños bous llevarse el barco estoniano hasta el puerto de Bermeo. El barco apresado era el mayor que había entrado en aquel lugar. Contenía rifles y municiones para los facciosos.

Mientras tanto, los otros bous seguían luchando contra el “Canarias”. El “Guipúzcoa” estaba ya envuelto en llamas, y el “Navarra” había sido tocado cuatro veces. Cuando ya el fuego del “Gipuzcoa” amenazaba con llegar al depósito de municiones, se retiró al Nervión, llegando al malecón de Las Arenas. La cuarta parte de su tripulación había muerto. El “Navarra” se había decidido a arrostrar la lucha desigual. Luchó con el “Canarias”  hasta la caída de la noche. 


Bou "Navarra"

Este combate lo presenta el escritor Inglés como el más valeroso de la guerra civil. Los disparos del “Canarias” alcanzaron en varias ocasiones al pequeño bou. El “Navarra” ardía de popa a proa, pero no hizo intención de retirarse. El “Donostia”, desde lejos, vigilaba para ver si izaba bandera blanca.

Mediada la tarde, fue echado al agua, desde el “Navarra", un bote, aproximándose al “Donostia”. Todos sus ocupantes estaban heridos. Creyeron los del “Donostia» que se rendían; pero estos dijeron: 
“Tenemos que regresar pronto; pero necesitamos cubas de agua para apagar el fuego y vendas, que se nos han terminado”. 
Todavía combatió el “Navarra” con el “Canarias” durante dos horas más. Llevaba 190 disparos, y cuando el cañón de proa quedó inservible, siguió disparando con el de popa. Eran las siete de la tarde cuando hizo el último disparo. Se había producido un nuevo incendio. Las máquinas estaban destrozadas y el barco se hundía, y de su dotación de 58 hombres no quedaban más que 14, entre ellos el capitán y los oficiales, excepto uno. 

Cuando se perdía el buque se echó al mar un bote de remos. Del “Canarias” saltó otro bote en persecución de los fugitivos; pero cuando estaban a tiro, éstos lanzaron sobre ellos bombas de mano. Los 14 «supervivientes fueron apresados y desembarcados en Pasajes, y después encerrados en .San Sebastián. Parece que no fueron fusilados gracias a la intervención del comandante del “Canarias”, quien dijo que eran unos héroes y que merecían  la vida. 






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domingo, 23 de febrero de 2020

LA SITUACIÓN NAVAL EN EL CANTÁBRICO EN OCTUBRE DE 1936




Jose Antonio de Aguirre
(1) Dos acontecimientos de gran trascendencia política jalonaron la jornada del 1 de octubre de 1936. Por una parte, en el bando de los sublevados, el general Francisco Franco asumía el cargo como Jefe del Gobierno del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. En el lado republicano, las Cortes Generales aprobaban el mismo día el Estatuto Vasco. Una semana después, José Antonio de Aguirre y Lekube era elegido Presidente del Gobierno Provisional del País Vasco, en el que además asumía la Consejería de Defensa.





La organización definitiva de la Marina sublevada

Con el nombramiento de Franco la Junta de Defensa Nacional desaparecía y se creaba una Junta Técnica del Estado que desempeñaría las funciones de Gobierno. En el Cuartel General del Generalísimo, que se situaría en Salamanca, se integraban los jefes de los Estados Mayores del Ejército y la Marina y la Jefatura de la Aviación. En lo que a la Marina se refiere, el 28 de octubre se designó Jefe del Estado Mayor de la Armada al vicealmirante Juan Cervera Valderrama. Al constituirse este órgano, las fuerzas navales dejaron de depender de los Ejércitos del Norte y del Sur y se estructuraron en tres núcleos, la Flota y las Bases Navales de El Ferrol y Cádiz. Esta configuración se mantendría básicamente hasta el final de la guerra.

La Flota quedó constituida por los cruceros "Canarias" y "Almirante Cervera" y algunos cruceros auxiliares y pasó a operar preferentemente en el Mediterráneo; siguió mandándola Francisco Moreno, habilitado de contralmirante desde el 11 de noviembre. A la Base Naval de El Ferrol, luego denominada Departamento Marítimo de El Ferrol, bajo el mando del contralmirante Luis de Castro Arizcún, se adscribieron el acorazado "España", el destructor "Velasco", los cruceros auxiliares "Dómine" -desarmado en enero de 1937- y "Ciudad de Valencia", las Flotillas de Patrulleros de Ribadeo y Pasajes y los buques menores y auxiliares encargados de la vigilancia de las rías gallegas y la zona de Pasajes-Bidasoa. A la Base Naval -luego Departamento Marítimo- de Cádiz, bajo mando del contralmirante Manuel Ruiz de Atauri, se asignaron tres cruceros auxiliares, las Fuerzas Navales del Norte de África y la Flotilla de Patrulleros del Estrecho.

Por lo que a la costa guipuzcoana se refiere, el capitán de navío Luis García Caveda sustituyó a Manuel Moreu como Jefe del Sector Marítimo del Cantábrico Oriental y Comandante de Marina de San Sebastián. La Flotilla de Pasajes se reforzó brevemente en octubre con los bous "Juan Mary" y "Santa Urbana", que a finales de noviembre volvieron a Ferrol para pasar a continuación al Mediterráneo. El 21 de noviembre se incorporó el bacaladero "Galerna", una vez artillado en Ferrol y clasificado como guardacostas; su comandante, capitán de corbeta Pablo Suanzes Jáudenes, asumió además el mando de la Flotilla.

La organización de la Marina Republicana

Miguel Buiza
Al tomar posesión de su cargo el nuevo Presidente del Gobierno Provisional de Euzkadi el 7 de octubre, la Flota Republicana estaba fondeada en Bilbao. Seis días más tarde, la Flota abandonaba definitivamente el Cantábrico, rumbo a Cartagena. A su salida quedaron en Bilbao el destructor "José Luis Díez" (AN Carlos Moya Blanco), los submarinos C-2 (TN Eugenio Calderón Martínez) y C-5 (CC José Lara Dorda) y el Torpedero nº3 (AN Julián Sánchez-Gómez), y en Santander quedaron 3 hidroaviones (Capitán Fernando Beneito). Esta agrupación, provisionalmente al mando del capitán de corbeta Lara, conservó por unos días el nombre de Fuerzas Navales del Norte que pronto fue sustituido por el de Fuerzas Navales del Cantábrico.

La Marina Republicana quedaba formada así, por la Flota (CC Miguel Buiza), las Fuerzas Navales del Cantábrico (CC José Lara Dorda) y las Bases Navales de Cartagena (TN Antonio Ruiz González), Mahón (Oficial 1º Naval Nicanor Menéndez) y la recién creada de Málaga (2º Maquinista Baudilio San Martín).

Con la Flota operaban los principales buques de combate (acorazado, cruceros, destructores y submarinos), salvo los que quedaron con las FNC; a las Bases Navales se adscriben los buques menores, torpederos, guardacostas y pesqueros armados, dedicados a labores de vigilancia y escolta. A diferencia de la Marina franquista, no existe un Estado Mayor que planifique y coordine las operaciones navales y todas las fuerzas dependen directamente del ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto. La experiencia adquirida durante la guerra obligará a crearlo en diciembre de 1936.

El 24 de octubre el capitán de corbeta Federico Monreal y Pilón asumía la Jefatura de las Fuerzas Navales del Cantábrico, en sustitución de Lara; como Jefe de Estado Mayor continuaba el oficial 2º radiotelegrafista Emilio Alcedo Aranzasti. Desgraciadamente para la eficacia operativa de esta unidad, nacía con el mal endémico que padeció la Marina Republicana durante toda la guerra: la escasez de oficiales y que muchos de los existentes simpatizaban con los sublevados. Fueron tan pocos los oficiales verdaderamente leales que su actitud fue fácilmente sofocada o manejada por los demás. Basta comprobar, por ejemplo, que más de la mitad de los oficiales del Cuerpo General que estuvieron destinados en las Fuerzas Navales del Cantábrico se pasaron al enemigo en diversos momentos de la contienda, entre ellos un Jefe de las FNC, varios miembros del Estado Mayor, tres comandantes de destructores y dos de submarinos y de otro más se sospecha que provocó el hundimiento de su submarino, muriendo con él. Para cuando estas deslealtades se conocieron ya era demasiado tarde.

Era evidente que las recién creadas Fuerzas Navales del Cantábrico disponían de medios muy limitados para desempeñar sus misiones: evitar el bloqueo de la costa republicana por las unidades navales enemigas, asegurando las comunicaciones con el exterior y garantizando el libre ejercicio de la pesca. Por eso la Jefatura de las FNC, en un intento por ampliar los medios disponibles, decidió artillar los bacaladeros de PYSBE (2), para que actuaran en misiones auxiliares de vigilancia costera y escolta del tráfico mercante. Eran buques de construcción sólida y excelentes condiciones marineras, diseñados para soportar largas campañas en aguas difíciles como las de Terranova o Islandia.

Bou armado "Nabara"
Para su artillado se disponía de 4 cañones de 101’6 mm., marca Vickers, que habían sido desmontados y desembarcados del acorazado "Jaime I" durante su estancia en Bilbao. El primer barco en ser artillado fue el "Mistral". Las obras de acondicionamiento necesarias se llevaron a cabo en los astilleros Euskalduna, quedando listo a mediados de octubre. Su gemelo, el "Tramontana" no pudo serlo porque había zarpado el 29 de septiembre para el Mediterráneo, reclamado por el ministro de Marina para cumplir misiones especiales. El segundo bacaladero seleccionado fue el "Galerna", pero antes de iniciarse los trabajos de acondicionamiento fue apresado por los bous de la Flotilla de Pasajes. El hecho provocó la suspensión del servicio de enlace con Bayona mediante bacaladeros, utilizándose en adelante buques de menor porte. A falta del "Galerna", sucesivamente irían pasando por Euskalduna para artillar el "Vendaval" -listo a finales de octubre- el "Euzkal-Erria" y el "Hispania" armados ya en noviembre. A todos se les instaló un cañón de 101’6 mm. a proa, dos ametralladoras antiaéreas Steyr de 8 mm. en el puente y se les proporcionó un fusil ametrallador, 22 fusiles y bombas de mano como armamento portátil para la dotación. Además al "Mistral" se le añadió a popa un cañón Vickers de 76’2 mm. procedente del bou "Tiburón" capturado en agosto por la aviación republicana de Santander.

Los barcos conservaron inicialmente sus tripulaciones de PYSBE, pagadas por el Gobierno Vasco y reforzadas con algunos artilleros de la Armada. Sí desembarcaron, en cambio, todos los comandantes y algunos oficiales. Como nuevos comandantes -que hasta su paso a la Marina de Euzkadi se denominaron Capitanes- fueron designados Manuel Galdós Uzkanga para el Mistral, Enrique Moreno Plaza para el Vendaval, Augusto Fernández González de Linares para el Euzkal-Erría y Santiago de Asolo y Landea para el Hispania. Todos ellos eran capitanes mercantes sin preparación militar; los tres primeros procedentes de la oficialidad de PYSBE y el cuarto de Sota y Aznar.

Los únicos medios adicionales con que contaban las FNC eran los dragaminas de las Delegaciones Marítimas y una amplia red de semáforos y puestos de observación, comunicados telefónicamente entre sí y que se extendía desde Cabo Busto a Ondárroa.

Joaquín de Egía y Untzueta
El 15 de octubre de 1936, José Antonio de Aguirre creaba una Sección de Marina dentro del Departamento de Defensa y nombraba para dirigirla al anterior responsable de los asuntos marítimos de la Junta de Defensa de Vizcaya, Joaquín de Egia y Untzueta. En una memoria elaborada año y medio después, Egia indicaba las causas que habían llevado al Gobierno Vasco a crear unas fuerzas navales propias, que resumidas eran las siguientes:

l) El acoso de los buques rebeldes, atacando el tráfico mercante republicano y obstaculizando el libre ejercicio de la pesca, minando los accesos al puerto de Bilbao y bombardeando objetivos costeros.

2) La desmoralización que tales acciones causaba en la Marina mercante y de pesca y en la población civil.

3) La posible utilización de la vía marítima para fugas de enemigos de la República o actividades de espionaje.

La misión confiada a esta Sección -que comenzó a actuar el 25 de octubre- consistía en la formación de una fuerza auxiliar de la Marina de Guerra Republicana que se dedicara a la protección de la pesca y de la libre navegación en aguas territoriales y mantuviera libres de obstáculos los accesos a puertos vascos. Esta fuerza auxiliar tenía, por tanto, como objeto el descargar de tareas secundarias, en aguas de Euskal Herria, a las Fuerzas Navales del Cantábrico, que así podrían centrar su labor en el combate contra las unidades enemigas y las escoltas a gran distancia de la costa. Con este fin, Joaquín de Egia constituyó la Marina de Guerra Auxiliar de
Euzkadi.

Sus medios iniciales fueron muy modestos, apenas una decena de embarcaciones procedentes de los Servicios Marítimos de las Milicias Vascas o seleccionados entre los pesqueros de la Flota de Pasajes y alrededor de un centenar de hombres. Sin embargo, la incapacidad de las FNC para cumplir sus tareas, conduciría a que la Marina de Guerra Auxiliar asumiera algunas de ellas y llevara prácticamente el peso de la campaña naval hasta la caída de Bilbao. 

A mediados de 1937 encuadraba ya acerca de medio centenar de embarcaciones y unos 650 hombres, distribuidos entre las oficinas y servicios de tierra, buques artillados, dragaminas, lanchas y canoas auxiliares y el personal destinado a los servicios y buques de las FNC. Durante los diez meses de vida operativa la Marina Auxiliar, aunque modesta y limitada, se convirtió en una fuerza naval eficaz que cumplió los cometidos asignados, supliendo su falta de preparación militar con un elevado espíritu de servicio.

La Marina Auxiliar no dependía de las Fuerzas Navales del Cantábrico, sino directamente del consejero de Defensa y, a la vez, Presidente del Gobierno Vasco. La Sección de Marina se ocupaba de la dirección administrativa y operativa de los buques auxiliares, mientras que Fuerzas Navales del Cantábrico ceñía su jurisdicción a los buques de guerra propiamente dichos. La planificación y preparación de las operaciones era asumida por el Estado Mayor de las FNC, quien se encargaba de redactar las órdenes de operaciones correspondientes a los servicios que le encomendaba el Gobierno de Euzkadi





(1) Extractado de "La Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi (1936-39)". Juan Pardo San Gil. Edición del Museo Naval de San Sebastián. 

(2) Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España.