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sábado, 21 de noviembre de 2020

LOS NÁUFRAGOS DEL "BALEARES" Y LA GRAN BRETAÑA.

 


Noche del 5 al 6 de marzo de 1938.- Una vez hundido el crucero faccioso “Baleares” por buques de la Flota Republicana, dos destructores ingleses proceden a recoger a los náufragos, entregándolos después a la marina sublevada. 



El que fuera contralmirante de la Armada Republicana, Valentín Fuentes López, Subsecretario de Marina en la fecha del hundimiento, no conforme con la entrega de los náufragos a los franquistas, con fecha del 13 de marzo de 1938 se dirige por Oficio a Indalecio Prieto, ministro de Defensa en los siguientes términos:


MINISTERIO DE MARINA

Excmo. Sr. Ministro de Defensa Nacional

Consultado el Jefe de la Asesoría Jurídica de esta Subsecretaría sobre los hechos acaecidos con motivo del combate naval últimamente celebrado, me manifiesta lo siguiente:

En cumplimiento a su respetable orden, tengo el honor de informar a V.E. lo siguiente: En el combate naval celebrado en Cabo de Palos el día 5 del actual, entre la Flota Republicana y los cruceros facciosos “Baleares”, “Canarias” y “Almirante Cervera”, con el resultado ya conocido, es notorio que dos horas después del encuentro llegaron a aquel lugar los destructores ingleses “Boreas” y “Kempenfelt”, encontrándose el “Baleares” abandonado por los demás buques de su escuadra y hundiéndose lentamente envuelto en llamas.

Ambos destructores ingleses prestaron auxilio a los tripulantes del crucero rebelde y a ellos se debe el salvamento de los supervivientes, está probado que cuando, ya de día, acudieron los demás cruceros facciosos no se decidieron a arriar los botes y emprendieron inmediatamente la fuga al presentarse la aviación leal. No se le oculta al Asesor que suscribe el generoso gesto de la Marina de Guerra británica, merced al cual salvaron la vida de unos náufragos, abandonados en trance de muerte por sus compañeros. Y el Gobierno legítimo de la República, que lo es de todos los españoles, debe agradecer el auxilio oportuno de los buques de esa nación amiga, y se complace en reconocerlo así. 

A esta noble intervención humanitaria nada habría de añadirse después de lo dicho, sino que fuera que después de haber quedado los náufragos al amparo del pabellón británico y gozado con ello del beneficio de esta territorialidad, al pisar las cubiertas de esos buques de guerra, fueron devueltos aquellos a los buques facciosos, con lo que se facilitó al rebelde el concurso de tripulaciones avezadas que puedan tomar de nuevo las armas contra el Gobierno legítimo de su nación.

Con el Gobierno de S.M. Británica sostiene el de España relaciones de amistad, que se han fortalecido, negándole aquel reiteradamente a los sublevados el derecho de beligerancia y manteniendo su representación diplomática con el de la República soberana.

Por Decretos de 25 de julio y 14 de agosto de 1936, declaró el Gobierno legítimo que los buques rebeldes quedaban fuera de la ley, excluidos de las listas de la marina militar y sin derecho a usar el pabellón español, perdiendo todo carácter militar las dotaciones que los tripulan, y debiendo, en consecuencia, ser considerados como piratas, que podían ser detenidos y apresados en alta mar o en cualquier puerto en que se encontrasen, para ser juzgados sus tripulantes, con arreglo a las normas internacionales que persiguen la piratería y conforme a la legislación penal del país del buque que realizase su captura.

Conforme al artículo segundo del Convenio signado con la Gran Bretaña, el 4 de julio de 1878, se pactó que ambos estados se concederían recíprocamente la extradición por los siguientes crímenes según el artículo veintiuno. Crímenes que se cometan en el mar: Apartado a) Piratería.

Más como la entrega inmediata de  de los delincuentes a los buques del mando rebelde, efectuada por los destructores ingleses que intervenían en el salvamento, invalidó la acción del Gobierno legítimo de la República para formalizar su demanda de extradición contra los culpables, resultando evidente que por los buques “Boreas” y “Kempenfelt” se infringió el artículo 1º del Convenio y se ha colocado el caso en una situación irreparable que perjudica al Gobierno de España. Debe llamar el que informa a V.E la atención, respecto a la paradójica consecuencia que el caso expuesto revela.

Si Inglaterra hubiera reconocido la beligerancia a los rebeldes, el obligado cumplimiento de las leyes internacionales hubiera hecho preciso el internamiento de los náufragos. Pero la realidad es otra; el Gobierno de la Gran Bretaña no ha reconocido el derecho a beligerancia a los sublevados y, según ha declarado explícitamente, no reconoce otro representante de la nación que el de la República Española. Ahora bien, si en el primer caso, más favorable a los rebeldes, era obligado el internamiento de los náufragos, en el segundo, más favorable a Gobierno legítimo, se imponía, cuando menos, una solución de este tipo, cosa que, por otra parte, hubiera supuesto una interpretación errónea del mencionado Convenio de extradición.

Lo que tengo el honor de trasladar a V.E. a los efectos que sean oportunos. Barcelona 13 de marzo de 1938.- El Subsecretario.- Valentín Fuentes –rubricado-.

 


En los Archivos y unida a lo anterior se encuentra el siguiente párrafo: 

Séptimo.- Al ser transbordados a otros navíos facciosos, o desembarcados en territorio sometido a los rebeldes, los supervivientes del “Baleares” que recogieron los navíos británicos, transbordo y desembarque seguramente efectuados sin tomar siquiera la filiación de los náufragos, el Gobierno Británico, implicado en el Comité de No Intervención, ha perdido una magnifica coyuntura para probar que otras naciones, partícipes de dicho Convenio  lo infringen con pleno descaro, pues seguramente habría podido descubrir entre los tripulantes del “Baleares” a individuos de nacionalidad italiana y alemana pertenecientes a las respectivas flotas militares que coadyuvan a la acción de los rebeldes españoles a bordo de los buques de que estos disponen, como coadyuvan a la misma acción en el ejercito de tierra y las fuerzas aéreas de la facción muchos individuos que pertenecen a los ejércitos de tierra y del aire de Italia y Alemania.

A buen seguro que el Gobierno de España pondría lo sucedido en conocimiento del Gobierno británico, pero como bien se dice en la comunicación al ministro de Defensa la actuación de los destructores ingleses era ya irreparable. Lo peor de todo es que este tipo de "condescendencias" de los ingleses para con la armada sublevada y sus socios italianos y alemanes fue habitual durante toda la guerra; muchas, y a todos los niveles, fueron las quejas presentadas por el Gobierno republicano ante las autoridades encargadas del cumplimiento de los términos del Pacto de No Intervención, pero todas fueron en vano y las consecuencias de tales incumplimientos decidieron contundentemente el desarrollo y resultado de la guerra.

 

Fuente del documento: PARES

viernes, 6 de noviembre de 2020

EL COMBATE NAVAL DE CABO DE PALOS



Una visión técnica.

(Publicado en Nuestro Ejército. Abril de 1938)



Casi todos los días llegaba a nosotros, en tono derrotista, la información de la superioridad naval de la Escuadra facciosa. Si ésta se medía de unidad a unidad, era justo el apreciarlo así, pero es totalmente falso el juzgar de esta forma la superioridad o inferioridad de una flota. Para justipreciar el valor de las fuerzas navales, se hace imprescindible tener en cuenta desde luego, la potencialidad militar de cada unidad, hacer un conjunto-flota, estudiar el valor militar de él, y al compararlo con el enemigo podremos sacar una conclusión que más se acerque a la realidad.

Es sabido que nuestros cruceros son inferiores a los iguales del tipo “Baleares”; esta inferioridad desaparecería porque nuestra flota está compuesta, además, de tres cruceros, por la escuadrilla de destructores, arma valiosa, máxime cuando se tiene enfrente una Escuadra que no cuenta con categoría de buques y esto, unido a la capacidad del Mando y demás personal de las dotaciones, fue lo que nos dio la victoria.

Indudablemente que jugó un rol importante en este combate naval, el hecho de verse el enemigo entre nuestros buques y tierra y el temor de ser lanzado a la costa le llevó a tratar de romper nuestra formación, separando la escuadrilla de destructores de nuestros cruceros, lo que, para él, significaba asegurarse el éxito del combate.

Este movimiento táctico, que le hubiera dado buen resultado de contar con destructores que pudiera emplear a vanguardia, fue una parte esencial de su derrota, puesto que así acercó sus cruceros a tiro de torpedo. Dos mil quinientos metros era la distancia que separaba a las dos flotas. 

Mando firme y temple sereno, incapaz de hacer inmutar a los hombres ante las siluetas potentes de cruceros rebeldes que avanzaban a toda la velocidad de sus turbinas, era la condición precisa para que el tiro de nuestros destructores fuese infalible. Y así fue. Para mejor comprender el desarrollo del combate naval, la capacidad del Mando, la preparación específica del Cuerpo Auxiliar, de cabos y marineros, la valentía y coraje de todos, en fin, vamos a señalar las características relevantes de la capacidad militar de los buques que se enfrentaban.

La flota facciosa estaba compuesta por los cruceros «Canarias», «Baleares» y «Almirante Cervera» (los primeros de la clase “County” británica, modernos y reputados como uno de los mejores en la actualidad) el último igual a los nuestros tipo «Libertad» (hay una nota en que se dice que además eran acompañados por varios destructores tipo «Poerio», pero esto no está confirmado). La flota de la República estaba integrada por los cruceros «Libertad» y «Miguel de Cervantes» (este último inferior en desplazamiento y poder ofensivo a todos los anteriores) y por la flotilla de destructores compuesta por el «Sánchez Barcaiztegui», «Lepanto» y «Antequera» ; «Gravina» y «Lazaga», este último inferior a los demás.

Los ocho cañones que montan los cruceros tipo «Canarias», de un diámetro de 203 mm., tienen un alcance de 30 km., con un peso de proyectil de 116 kg., lo que hace un total de peso por andanada de 928 kg. El armamento del «Cervera» es de 6 cañones de 152 mm. de diámetro, con un peso de proyectil de 45 kg., lo que significa un total por andanada de 360 kg. y con un alcancede 14 km. De estos datos se desprende que, además de la enorme ventaja en alcance de la artillería enemiga, en lo que respecta a los buques tipo «Canarias», el peso total por andanada de sus barcos que entraron en acción es de 2.216 kg., mientras que la de los nuestros es de 630 kg., pues hay que tener en cuenta que el crucero «Méndez Núñez» sólo lleva seis cañones de 152 mm.



Otra ventaja de los buques enemigos es la mayor velocidad; si bien es cierto que todos ellos dieron una velocidad de 33 nudos al ser entregados a la Marina, a excepción del «Méndez Núñez», que dio 29, hay que tener muy en cuenta el tiempo que llevan navegando, pues ello significa desgaste y, por lo tanto, pérdida de potencia en sus turbinas. Nuestros cruceros hace diez años que navegan, mientras el «Canarias» y el «Baleares» fueron puestos a navegar, por los facciosos, después del 18 de julio de 1936.

El poder defensivo de estos buques (tipo «Canarias») es también superior. El blindaje de cintura de estos cruceros es de 101 mm., y el de los buques leales es de 75 mm.; además, los primeros cuentan con cubierta blindada ,de cuya defensa carecen nuestros cruceros.

En la preparación del combate, como en el desarrollo del mismo, nuestro mando tuvo en cuenta el valor agresivo y defensivo de las dos flotas, y considerando la potencia militar que daba a la nuestra la flotilla de destructores empleándola en un golpe audaz, que bien podía compensar la desproporción entre los cruceros, ordenó un movimiento estratégico que, como decimos más arriba, obligó al enemigo a colocarse a una distancia inferior a 3.000 metros de nuestros destructores, haciendo eficaz, por lo tanto, el ataque por torpedos, de tal forma, que alguno de los buques facciosos tenía que ser tocado.



El feliz resultado de esta acción, en la que se ha demostrado plenamente la capacidad táctica y el perfecto estado de la disciplina y entrenamiento de las dotaciones, ha tenido una gran importancia, toda vez que casi ha igualado la potencialidad naval en lo que respecta a los buques de línea. En cuanto a las fuerzas sutiles (destructores, submarinos) siempre fué superior nuestra Armada, puesto que los facciosos cuentan únicamente con el destructor “Velasco” aparte, claro está, de los destructores y submarinos que les ceden los italianos y alemanes, cuyo número es imposible precisar.

Si tenemos en cuenta la experiencia de este combate y ponemos en tensión todos nuestros recursos, podremos en breve plazo estar dispuestos a batir el resto de la flota rebelde, en forma absoluta, aun con la pretendida «superioridad» naval de los facciosos, y lo que esto nos traería de posibilidades para nuestra lucha sería inmenso.  


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miércoles, 10 de junio de 2020

LA DOTACIÓN DEL "LAZAGA" QUE COMBATIÓ EN CABO DE PALOS




El destructor "Lazaga" participó, integrado en una flotilla de destructores, en el combate naval de Cabo de Palos (6 de marzo de 1938), durante el transcurso de cual resultó hundido el crucero rebelde "Baleares". Por el elevado número de unidades navales que participaron, el combate de Cabo de Palos está considerado como la mayor batalla naval de la Guerra de España. 

El comandante del "Lazaga", el capitán de corbeta Ramón Guitart de Virto, con fecha del 28 de abril de 1938, a requerimiento del mando, envía a la Jefatura del Estado Mayor de la Flota una relación de los marinos que estaban a bordo durante el mencionado combate, a efectos de la concesión por el Gobierno de la República del "Distintivo de Madrid" (1) condecoración que alcanzó a todas las dotaciones y buques que participaron en Cabo de Palos. Al comandante de la Escuadra, Luis González de Ubieta, le fue impuesta la "Placa Laureada de Madrid", así denominada por considerarse a Madrid la capital mundial del antifascismo; había sido creada por Decreto el 5 de marzo de 1937, y estaba pensada para premiar hechos extraordinariamente heroicos o de capacidad militar.


Distintivo de Madrid


Solo tres militares republicanos recibieron esta recompensa: el general José Miaja Menant (concedida el 12 de junio de 1937 por la defensa de Madrid), el general Vicente Rojo Lluch (concedida el 10 de enero de 1938 por la conquista de Teruel) y, finalmente, tal como se ha dicho anteriormente, el capitán de corbeta Luis González de Ubieta (concedida el 16 de marzo de 1938 por el hundimiento del "Baleares".


Laureada de Madrid



RELACIÓN DE PERSONAL QUE ESTABA A BORDO DEL DESTRUCTOR "LAZAGA" DURANTE LA NOCHE DEL DÍA 6 DE MARZO DE 1938 (2)



Cap. De Corbeta (Cmte) Ramón Guitart de Virto
Comte. Reserva Naval Francisco Bayona Soler
Tte. de Navío Reserva Naval Antonio Fernández Santos
Comisario Político Manuel Palacios Rey
Of.1º Naval (2º Cmte) Manuel Huertas Morion
Capitán Maquinista Bartolomé Gibert Quetglas
Teniente Maquinista Felipe Fernández Feal
Teniente Maquinista Manuel Vázquez Vergara
Teniente Maquinista Alfonso Chao García
Teniente Maquinista Manuel Abeledo Alonso
Of. 2º Elect. y Torpedos José Campoy Ureña
Auxiliar de Artillería Rafael Brotons Carbonell
Auxiliar de Sanidad Francisco González Benitez
Auxiliar de Máquinas José López Borrego
Auxiliar de Máquinas David Laencina Vázquez
Auxiliar de Máquinas Manuel Suano Gómez
Auxiliar de Máquinas Andrés Francés Morales
Aux. Alumno Naval Francisco Luna Benitez
Aux. Alumno Elect. yTorp. Ismael de Andrés Sanz
Aux. Alumno Elect. yTorp. Manuel García Serna
Aux. Alumno Artillería Juan Moya Nieto
Aux. Alumno Artillería Manuel Iglesias Tapia
Aux. Alumno Artillería Julio Moreno Peña
Aux. Alumno Artillería Vicente García Ruiz
Aux. Alumno Máquinas José Alonso Cabrera
Aux. Alumno Máquinas Angel Martín Benito
Aux. Alumno Radio Francisco García Ruiz
Aux. Alumno Radio Alfredo Salvador Cuesta
Aux. Alumno Electricidad Julio Méndez Durán
Aux. Alumno Electricidad Joaquín Crespi Martinez
Oficial 1º Elect. Cifrador Antonio Antolín Bregua
Cabo de Marinería Francisco Ros Maiquez
Cabo de Marinería Aurelio Llorach Rubio
Cabo de Marinería Salvador Cascales Hernández
Cabo Electricista Miguel Jiménez Galvez
Cabo de Oficinas Julio Gómez Rey
Marinero Enfermero Lucinio Basanta Viapo
Marinero Despensero Benjamín Gutierrez Suárez
Marinero Cocinero Eduardo Laraudogoitia V.
Marinero Cocinero Joaquín Garvín Ramirez
Marinero Carpintero Basilio Crespo González
Marinero Amanuense Antonio Tárraga Sánchez
Marinero Armero Pedro Tárrraga Sánchez
Marinero Telemetrista Victoriano Orbaneja Noriega
Cabo Apuntador Francisco Jorquera Egea
Cabo Apuntador Rafael Dasi Navarro
Cabo Apuntador Bartolomé Núñez Toledo
Cabo Apuntador Juan Nicolás Cuadrado
Marinero Apuntador Miguel Moreno Rubio
Marinero Apuntador Manuel Cañagueral Boyer
Marinero Apuntador Sebastián Sánchez Gutierrez
Marinero Señalero Raul Silva Legorburu
Marinero Señalero Francisco Amadeo Díaz
Marinero Señalero Luis Clavería Rodrigo
Marinero de 1ª Sebastián Diaz Gonzalez
Marinero de 1ª Antonio Sánchez Gallardo
Marinero de 1ª Salvador Mateo Fernández
Marinero de 1ª Antonio Montoya Martínez
Marinero de 1ª Andrés Lassus Denclás
Marinero de 2ª Salvador Navarro Gallardo
Marinero de 2ª José Torres Martín
Marinero de 2ª Alfonso Bernal Fuentes
Marinero de 2ª Javier González García
Marinero de 2ª Luis Roig Prunellas
Marinero de 2ª José Robert Cardona
Marinero de 2ª Manuel Botias Turpín
Marinero de 2ª Manuel Cuevas Díaz
Marinero de 2ª José Hernández López
Marinero de 2ª Gregorio Sánchez la Blanca


Nota.- La dotación asignada en esta clase de destructores (Alsedo) era de +- 86 marinos, el listado anterior suma 69 miembros. Es posible que el listado esté incompleto en relación con la Marinería.





Benito Sacaluga.






(1) El Distintivo de Madrid estaba equiparado en cuanto a méritos a la Placa Laureada de Madrid, hasta el punto de pasar a regirse según su Reglamento. Este distintivo lo ostentaban las banderas o enseñas de las unidades recompensables, aunque también existió un distintivo personal, que podía lucirse, bordado en seda verde, en la manga izquierda de la camisa. El diseño había de ser el mismo que el de la Placa Laureada de Madrid. Además, la bandera de la unidad (en este caso buque) ostentaría el mismo Distintivo en triple tamaño, amén de una corbata con los colores nacionales y dos pequeños distintivos bordados en sus puntas.

Para la ocasión que nos ocupa se creó otro diseño, detallado en una Circular de la Subsecretaría de Marina de agosto de 1938, (DO nº 196). Esta versión del distintivo refleja con meridiana claridad la misma esencia de la distinción, es decir el mito de la ciudad de Madrid como emblema de la lucha por la República española; de hecho, el diseño se corresponde totalmente con el escudo de la Villa de Madrid, bordado en oro y plata. Este modelo de distintivo aparece presentado en dos modalidades. La primera debía bordarse sobre un gallardete; en este caso los laureles se bordaban en verde, para que destacara sobre el amarillo de la enseña nacional. El otro modelo era para el uniforme. Ambos son idénticos y presentan bajo el escudo de Madrid la inscripción "6-3-1938" bordada en rojo.

(2) Fuente:  Archivo General de la Marina Alvaro de Bazán,





sábado, 4 de noviembre de 2017

LA BATALLA NAVAL DE CABO DE PALOS




(1) La salida a la mar de la Flota republicana, en aquella tarde del 5 de marzo de 1938, hacía presagiar que ésta tendría hondas repercusiones. Los cruceros "Libertad" y Méndez Núñez" eran el grueso de la Flota; cerraban la marcha los destructores "Sánchez Barcáiztegui", "Almirante Antequera", "Lepanto", "Gravina" y "Lazaga". Se trataba de proteger la primera flotilla, que había salido horas antes, en una misión delicada que se le había confiado.

Crucero "Libertad"
Imagen: Foro Militar General


Apenas abandonada Cartagena, se hizo rumbo Este, navegándose así sin novedad alguna hasta la una menos cuarto de la madrugada, en la que por sorpresa, y destacándose en la oscuridad de la noche, aparecieron tres grandes barcos de guerra cuyas luces iban apagadas, a excepción de las de alcance. Bien pronto se les identificó como el "Canarias" y "Baleares", en la cabeza, y el "Almirante Cervera" detrás.

Imagen: Asociación Cultural Mesaches

El descubrimiento mutuo realizado por ambas fuerzas fue tan fugaz, que apenas hubo tiempo para nada, a excepción del "Sánchez Barcáiztegui" que lanzó dos torpedos.

El mando de la Flota republicana, formado esta vez por el jefe Luis Gonzalez de Ubieta y por el comisario general Bruno Alonso, dió orden de virar en pos del adversario y de estar listos para un nuevo encuentro.


Por su parte, la flota sublevada, al mando de Manuel de Vierna y Belando, hizo también lo propio, pues al poco tiempo, a las dos y veinte de la madrugada, las flotas se divisaban nuevamente. De forma inmediata, los buques sublevados abrieron fuego con sus poderosos cañones de 203.siendo replicados en el acto por el "Libertad", mientras la sección de destructores de babor hacia su lanzamiento de torpedos. El "Sánchez Barcáiztegui" disparó cuatro, cinco el "Almirante Antequera" y tres el "Lepanto", con un tiro tan certero, que una luz vivísima, cuya columna se elevaba a las alturas, se produjo de pronto. Se trataba del crucero "Baleares", que había sido tocado y herido de muerte.

Los impactos de artillería recibidos por el "Baleares" en el puente, además de originar su completa destrucción, ocasionaron la muerte de Manuel de Vierna, y su Estado Mayor, sus jefes, oficiales, suboficiales y marineros que se encontraban en su puesto de combate en el puente. Seguidamente recibió el impacto de un torpedo que le produjo la destrucción de los pañoles de proa, graves incendios, explosiones internas y la inutilización de las calderas.

Al final, el "Baleares" se hundía a las cinco de la mañana, llevándose con él a un total de 788 vidas, entre ellas un contralmirante, un capitán de navío, un capitán de fragata, cuatro capitanes de corbeta, treinta oficiales, sesenta y dos suboficiales, treinta y dos cabos y seiscientos cincuenta y siete marineros. Los náufragos del "Baleares" fueron rescatados por los destructores británicos "Kempenfelt", "Boreas", "Blanche" y "Brillant".

Durante el combate, al mando de las unidades republicanas iban los siguientes comandantes: el teniente de navío Eduardo Armada Sabau, en el "Libertad"; el teniente de navío Pedro Prado Mendizabal, en el "Méndez Núñez"; el alferez de navío Alvaro Calderón Martinez, en el "Sánchez Barcáiztegui"; el alférez de navío Ricardo Noval Ruiz, en el "Almirante Antequera"; el alférez de navío David Gasca Aznar, en el "Lepanto" y el teniente de navío Ramón Guitart de Virto, en el "Lazaga".







(1) Cartagena Histórica. Cuaderno Monográfico núm. 15. Editorial Aglaya

viernes, 16 de enero de 2015

EL DIRECTOR DE TIRO DEL ACORAZADO JAIME I



Juan de Oyarzabal y Orueta nació el 7 de febrero de 1913 en la misma casa que su madre, en Cortina del Muelle 65, Málaga, España, según consta en su acta de nacimiento del Registro Civil de Málaga, Tomo Nº 90, Folio Nº 266 de la Sección 1, en la cual se asienta que nació a las 18 horas.

Su padre fue don Juan de Oyarzabal Smith (30/09/1876-13/10/1939), comerciante de pasas y su madre doña María de Orueta y Duarte (23/10/1872-27/07/1917), ambos naturales de la ciudad y provincia de Málaga. Sus abuelos paternos fueron don Juan de Oyarzabal y Bucelli (14/08/1835), natural de Málaga y doña Annie Margarita Smith Guthrie, nacida en Glasgow (Escocia) y sus maternos don Domingo de Orueta y Aguirre (15/10/1833-19/02/1895) y doña Francisca Duarte Cardenal (18/12/1837-28/12/1882), también malagueños. Con su hermana, María Teresa de Oyarzabal (05/11/1911-24/08/2003) mantuvo un vínculo tan cercano, que a la muerte de su padre, al finalizar la Guerra de España, decidió que la herencia completa pasara a manos de ella, y pese a un intento de encontrarse en Gibraltar durante 1962, jamás se volvieron a ver. 

En España, Oyarzabal realizó los siguientes estudios:

  • Bachillerato en el Instituto Nacional y Técnico de Málaga de 1922 a 1927
  • Estudios preparatorios en Málaga y San Fernando (Cádiz) de 1927 a 1930
  • Estudios profesionales en la Escuela Naval Militar de San Fernando de 1931 a 1936.

Durante el cuarto y quinto año de carrera naval navegó 10 meses en el buque escuela "Juan Sebastián Elcano". En el primer viaje dió la vuelta al mundo por el Canal de Suez, el Mar Índico, Ceilán, la India, Vietnam, Manila, Shanghai, Japón, Hawai, San Francisco, Panamá, Nueva York y España.

En el segundo viaje fue de España a Brasil, Uruguay, Argentina, Cabo de Buena Esperanza, Nigeria, Lagos, Pernambuco, nuevamente Brasil, Nueva Orleans, Nueva York, Cuba y España donde, al término de este recorrido, cuando iniciaba su último año de carrera, se produjo el alzamiento militar faccioso.

Combatió al lado de la II República española, primero como Director de Tiro del acorazado "Jaime I", después como Segundo Comandante del destructor "Almirante Antequera" y finalmente, habiendo sido nombrado a los 25 años Capitán de Fragata, como Comandante del destructor "Almirante Valdés", puesto que ocupó hasta el final de la guerra. Marchó con la Flota a Bizerta, donde con el resto de las tripulaciones leales fue ingresado en un campo de concentración.

Como parte del Cuerpo General de la Armada, Oyarzabal perteneció a las siguientes unidades: 

  • Acorazado "Jaime I" (15/12/1936 al 02/07/1937) Dotación. Director de Tiro
  • Destructor "Almirante Antequera" (02/07/1937 al 20/12/1937) 2º. Comandante
  • Destructor "Almirante Valdés" (20/12/1937 al 29/03/1939) Comandante.

Durante la Guerra de España participó, entre otras, en las siguientes acciones navales de la Flota Republicana:
  • Combate de Cherchel, Argelia el 7 de septiembre de 1937.
  • Combate de Barcelona, el 15 de septiembre de 1937, ambos contra el "Baleares".
  • Combate del Estrecho de Gibraltar el 29 de diciembre de 1938 contra baterías de tierra y minadores.
  • Bombardeo de Motril el 24 de abril de 1937.
  • 64 combates antiaéreos en Cartagena, Almería, Valencia, Barcelona y en el mar.
  • El 6 de marzo de 1938 la Flota de la República hundió al crucero facciosos "Baleares" en el Combate del Cabo de Palos. Oyarzabal, al mando del "A.Valdés", formaba parte de la 1ª. flotilla de destructores que iban protegiendo a las lanchas rápidas soviéticas que precedieron al ataque de la 2ª. flotilla a la flota facciosa. 




Oyarzabal viajó a México a través del comité sueco “Ayuda a España”. El itinerario que efectuó antes de llegar a México: Túnez, Marsella, París, Londres, Copenhague, Estocolmo, Amsterdam, Southampton, Nueva York, Nuevo Laredo. Se embarca en Southampton el 2 de junio de 1939 en el vapor President Roosevelt, llega a Nueva York el 17 de junio de 1939. La ayuda le vino de su tía Isabel Oyarzabal Smith, quien en ese momento destacaba como la segunda mujer embajadora del mundo, a nombre de la II República española, en Suecia. En junio de 1939 llegó a México gracias a la decisión del Presidente Lázaro Cárdenas que abría las puertas del país a los refugiados españoles. El 18 de marzo de 1941 se nacionalizó mexicano.

Tras cuatro años de sobrevivir en múltiples actividades se estableció e inició sus estudios de física ingresando en 1943 en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la entonces Facultad de Física, ubicada en el Palacio de Minería y que más tarde, ya como Facultad de Ciencias, cambiaría su sede a la Ciudad Universitaria.

Formó parte de las primeras generaciones de físicos de México, se graduó en 1960, después de haber cursado, simultáneamente a la carrera de física, la primaria, la secundaria y la preparatoria ya que los documentos correspondientes a su formación en España se perdieron en la explosión por sabotaje que sufrió el acorazado "Jaime I" durante la Guerra de España.

Durante más de treinta años de actividad académica, impartió clases en la Escuela Nacional Preparatoria, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Por espacio de 33 años fue profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias de la UNAM, así mismo trabajó como investigador en el Instituto de Física de la propia UNAM, dedicado al estudio de la teoría de las partículas elementales.

Miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Física, Presidente de la Comisión Dictaminadora del Instituto de Física, Asesor de la Comisión Nacional de Energía Nuclear y Jefe del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias.

La biblioteca del Instituto de Física y un Aula Magna de la Facultad de Ciencias llevan su nombre.

Dentro de su labor científica publicó varias obras desde niveles básicos hasta investigaciones complejas, también publicó poesía propia y traducida al Esperanto.

En su época de marino escribió y publicó El Naval (S/Fecha); La Odisea -Tragedia muy trágica en tres actos y en verso, Obra de teatro para ser representada por los tripulantes del buque escuela "Juan Sebastián Elcano" (1936); Singladuras -Poemas Marineros- (1936); Poemario de la Mar en Guerra (1938); Poemillas de la Mar Perdida (1941); La Mar en 7 Postales (S/Fecha).

En México, como investigación en el plano histórico, escribió Descubrimientos Oceánicos -Capítulos de Historia de la Marina de Guerra Española- (1940) y El Descubrimiento del Amazonas (inédito. 1941)

En 1972 publicó el libro Lecciones de Física, y posteriormente a su muerte se publicaron sus Ensayos sobre Mecánica Clásica.

Simultáneamente a la Física fue poeta, historiador, mago, arquero, filatelista y esperantista. Como filatelista ganó el primer premio de Filatelia en México por su composición dedicada a los físicos, obra que donó en vida a la Biblioteca del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México. El esperanto constituyó una de sus principales preocupaciones y ganó en dos ocasiones el premio de la Sociedad Mundial de Esperanto tanto por sus poemas originales en ese idioma que se titulan Fluadoj y Ce l’bordo de l’Rivero, como por haber traducido a dicho idioma poesía de diversos autores como Rubén Darío. Suyos son también los poemas físicos: ¿Qué es la Física?, La segunda ley de Newton y otro dedicado a las Leyes de Ohm. 

Don Juan de Oyarzabal murió en la Ciudad de México el 2 de enero de 1977, a las 16:30 horas, teniendo 63 años de edad, por accidente cerebral vascular, arteriosclerosis generalizada, como consta en su acta de defunción, del 4 de enero de 1977, Libro 1, Foja 37, del Juzgado 6 del Registro Civil de la Ciudad de México. Fue incinerado y parte de sus cenizas depositadas en el Mar Mediterráneo por su esposa Graciela Salcedo Guerrero y el resto mezcladas con las de ella a finales de julio de 1983.

En su casa en México siempre tuvo colgados un largo lienzo con la bandera tricolor: roja amarilla y morada que ceñía a su kepí, firmada por la tripulación del "Almirante Valdés" (encabezada por su segundo, Pepe Rodríguez), que cruzaba en 'Z' la pared de su estudio, y tres listones negros, como de cuarenta centímetros de longitud y dos centímetros de ancho con letras doradas y los nombres de los barcos "Jaime I", "Almirante Antequera" y "Almirante Valdés". Fue incinerado con esa bandera.



Fuente: http://juandeoyarzabal.blogspot.com.es/

domingo, 3 de marzo de 2013

EL AFÁN POR AMARRAR AL BUQUE INSIGNIA DE LA FLOTA REPUBLICANA





Crucero ligero "Libertad"
En anteriores entradas, se ha puesto de manifiesto la ligereza con la que algunos comandantes de los buques de combate y auxiliares de la Flota Republicana solicitaban al Mando de la Flota la ejecución de reparaciones de diversa índole, reparaciones cuya realización suponía en la inmensa mayoría de los casos la inmovilización del navío durante largos periodos de tiempo, con la consiguiente imposibilidad de realizar ningún tipo de misión, además de convertirse en un blanco fácil para la aviación enemiga.

Ante tales situaciones, el Mando de la Flota ordenó a la Jefatura de Máquinas de la misma la realización de un informe lo más detallado posible sobre el alcance las supuestas averías, la necesidad de su reparación, el tiempo máximo previsible para la ejecución de los trabajos y la necesidad o no de que el buque en cuestión permaneciese fuera de servicio durante las reparaciones.

No podemos olvidar que la situación era de guerra y por tanto imprescindible para el Gobierno contar con todos sus efectivos, y además en adecuado estado para el combate. También ha quedado de manifiesto la falta de colaboración por parte de los mandos de las instalaciones de tierra en aras de conseguir la rapidez y eficacia necesaria y deseada por la Jefatura de Máquinas en las labores de reparación, así como una extrema lentitud del aparato burocrático para tomar y poner en práctica las decisiones. Desde la solicitud de reparaciones por parte del comandante del buque hasta la resolución sobre la conveniencia de las mismas y su alcance podía pasar más de un mes, tiempo durante el cual,  sin estar el buque oficialmente en reparación, mantenía una situación de escasa o nula disposición para la realización de misiones en base a las deficiencias operativas que su comandante esgrimía como excusa para permanecer amarrado en puerto.

Estas situaciones alcanzan a toda la Flota, incluso a su buque insignia, el crucero "Libertad". Este crucero, antes "Príncipe Alfonso" y "Galicia" después de 1939 ya con pabellón franquista, tuvo lugar destacado en los enfrentamientos con la marina sublevada acaecidos en marzo de 1938, durante el conocido como combate naval de Cabo de Palos, en el que el "Libertad", el "Méndez Núñez" y cinco destructores consiguieron el hundimiento del crucero sublevado "Baleares", después de que éste fuese alcanzado por varios disparos de la artillería del "Libertad" y dos torpedos lanzados por el destructor "Lepanto".

Sobre este acontecimiento conviene saber que un mes antes de la batalla el comandante del crucero solicitó la ejecución de varias reparaciones en el buque, reparaciones que finalmente no se ejecutaron por no considerarse urgentes por la Jefatura de Máquinas de la Flota, circunstancia ésta que permitió al "Libertad" comandar la flota que participó en el enfrentamiento de  Cabo de Palos, en lugar de quedarse amarrado en Cartagena, como así hubiese sido de haberse aceptado por el Tcol. Sacaluga la urgencia de las reparaciones defendida por el comandante del buque.

Un mes después de la batalla, el comandante del "Libertad" vuelve a insistir en la necesidad de efectuar las reparaciones ya solicitadas en el mes de febrero y aún sin realizar.

Siguiendo órdenes del Mando de la Flota, el Tte.Coronel Maquinista Sacaluga, Jefe de los Servicios  de Inspección de Máquinas de la Flota, emite el siguiente informe en relación con las reparaciones solicitadas por el comandante del crucero, el TN Eduardo Armada Sabau:

Referente a la relación de obras que en los aparatos auxiliares del crucero “Libertad” solicitó el Mando de dicho buque a propuesta del Jefe de Máquinas del mismo en el mes de febrero último, y que el Estado Mayor de la Flota remitió a esta Jefatura para su informe, informe  que se devolvió limitando dicha relación a las obras consideradas como imprescindibles, contando para ello con el tiempo que se empleara en reparar los desperfectos del casco y superestructura y habiendo informado verbalmente a V.E. que a pesar de las deficiencias acusadas por alguno de los aparatos auxiliares que de los que se solicitaba su reparación, el buque estaba en condiciones de navegar con total seguridad.
En relación con las reparaciones y en el caso de que se llevasen a cabo, aun contando con el personal y medios suficientes, estas se demorarían más de 60 días. Aparte de estas reparaciones se ha propuesto y aceptado por el Mando el reemplazo de las tapas de los condensadores, obra esta que requiere practicar una entrada en la superestructura y protectriz para darle paso; con relación a esto último se ha comunicado  al Mando que dichas tapas no se encuentran en un estado que aconseje su cambio, ni constituye su estado ningún peligro o inseguridad, siendo por tanto su sustitución innecesaria. Como, según manifestaciones del Jefe del Ramo de  Ingenieros del Arsenal, se van a ir ejecutando las obras pedidas, sucesivamente y de modo que al recibirse la orden de alistar al buque pueda este desempeñar comisión a los siete días de recibida aquella, y habiéndose empezado a desmontar las bombas de aire de la máquina de proa, los calentadores de una sección de caldera, bombas de alimentación y achique de la misma, más los accesorios y tapas de los condensadores de proa, a tenor de todo ello esta Jefatura tiene el honor de manifestar a V.E. en este escrito lo que verbalmente ya le ha comunicado con anterioridad, esto es :
  • Que los aparatos auxiliares del crucero Libertad no exigen de modo imprescindible la reparación propuesta como consecuencia de su actual estado, y que de tener el buque que desempeñar comisión tal y como en la actualidad se encuentra no habría objeción técnica que oponer referente a su eficacia, pudiéndose navegar con total seguridad, lo cual no podría asegurarse categóricamente en el caso probable de que después de desmontados algunos de ellos hubiera que volverlos a montar precipitadamente sin haber terminado su reparación.
  • Que las obras propuestas a V.E. por el Jefe que suscribe eran de carácter necesario, pero no imprescindibles, debiendo aprovecharse para su ejecución el tiempo que el buque tuviera que estar inmovilizado para el arreglo, si así procedía, del casco y la superestructura, y siempre asegurándose antes de disponer de personal cualificado suficiente.
  • Que con respecto a las tapas de los condensadores, no se aconseja su sustitución aunque puede ser conveniente su reconocimiento mientras esté el buque inmovilizado y que en caso de observar alguna zona débil se podría reparar rápidamente como así se actuó con la del grupo de proa Er. al mismo tiempo que se aprovecharía para obtener sus dimensiones y plantillas necesarias para su construcción y que seccionándolas convenientemente puedan ser reemplazadas en caso de necesidad, sin tener que abrir paso a través de la superestructura y protectriz disminuyendo el tiempo de ejecución de los trabajos a la mitad.
  • Por último, que no conociendo esta Jefatura concreta y directamente el procedimiento que se empleará en la ejecución de las obras de máquinas, ni las que están aprobadas por el mando, como tampoco las condiciones en que se han de llevar a cabo, y temiendo en base a casos análogos precedentes que dichos procedimientos y condiciones determinen una prolongada inmovilidad del buque y lo sitúe separado del servicio bastante tiempo , es por lo que cree el Jefe que suscribe cumplir con su deber al hacerle a V,E. las anteriores puntualizaciones, limitándose esta Inspección en lo que a tales obras se refiere a observar su desarrollo y dar cuenta al mando del comienzo de cada una, su término y resultado.
A bordo “Libertad”, Cartagena 2 de mayo de 1.938
El Jefe de los Servicios de Inspección de Máquinas de la Flota


Está claro, Sacaluga llegó a tiempo para impedir que el "Libertad" quedase en dique y consiguió así que pudiese participar en el combate de Cabo de Palos, comandando la Flota y colaborando en el hundimiento del Baleares; pero los encargados de que los barcos republicanos estuviesen el mayor tiempo posible inactivos hacían valer sus galones y superioridad (Ramo de Ingenieros), y no pararon hasta que el buque insignia "Libertad" quedase finalmente inmovilizado, mientas que Sacaluga veía como una vez más todos sus esfuerzos para mantener la Flota operativa quedaban obstaculizados por el largo brazo de los quintacolumnistas. El último párrafo del informe hace evidente su enfado, y hasta impotencia, a causa de unas decisiones tomadas en contra de su criterio, y de la inexcusable exigencia de operatividad que una Marina de Guerra debe mantener, operatividad que era continuamente saboteada por cualquier medio.


Benito Sacaluga




Fuente : Archivo General de la Marina Alvaro de Bazan.



miércoles, 17 de agosto de 2011

FRENTE AL CABO DE PALOS



Dejo a continuación copia de la letra de la canción "Frente al cabo de Palos" compuesta con motivo del hundimiento del crucero Baleares por parte de la marina republicana. 





Frente al Cabo de Palos
sobre las aguas
retumban los cañones
sobre las llamas.


¿Qué será? ¡Ay! ¿Qué pasará,
qué habrá sucedido?
Que en el campo faccioso
todo es fingido.


¿Qué será? ¡Ay! Qué pasará
¡ay! ¿qué habrá pasado?
Que ruge Mussolini
y suspira Franco.


Para qué tantos humos
tantos faroles
si nuestros marineros
son españoles.


¿Qué será? ¡Ay! 
¿Qué pasará, qué estará pasando?
La Marina española
que está luchando.


¿Qué será? ¡Ay! ¿Qué pasará,
qué habrá sucedido?
La Marina española
que ya ha vencido.


Tanto Alemán que tienen,
tanto Italiano,
y a un Español le basta
sólo una mano.


Y lo ven
y lo van a ver
como al «Baleares»
Al «Cervera» y «Canarias»
bajo los mares.


Y lo ven
y lo saben bien
y ya lo habéis visto
Qué hacen los Españoles
con el fascismo.












Benito Sacaluga