domingo, 27 de mayo de 2012

LOS COMANDANTES DE LOS DESTRUCTORES DE LA FLOTA EL 22 JULIO DE 1936





Una vez que D.Fernando Navarro Capdevila toma posesión efectiva de la Jefatura de la Flota Republicana procede a efectuar los nombramientos de los que serán los nuevos comandantes de los destructores en esos momentos operativos bajo bandera gubernamental, los cuales quedan a continuación relacionados, no se citan los destructores Ciscar, Gravina,Escaño, Jorge Juan y Ulloa por no encontrarse en esas fechas operativos.


Destructor Sánchez Barcaiztegui
Alférez de navío D.Alvaro Calderón

Destructor Almirante Valdés
Teniente de navío D.Fernando Oliva

Destructor Alsedo
Alférez de navío D.Federico Vidal

Destructor Alcalá Galiano
Teniente de navío D. Eugenio Calderón

Destructor Almirante Antequera
Alférez de navío D. Ricardo Noval

Destructor José Luis Díez
Capitán de corbeta D.Luis Gonzalez de Ubieta

Destructor Almirante Miranda
Capitán de corbeta D. Nicolás Piñero

Destructor Almirante Ferrandiz
Alférez de navío D.José Luis Barbastro

Destructor Churruca
Teniente de navío D.Manuel Nuñez

Destructor Lepanto
Capitán de fragata D. Valentín Fuentes

Destructor Lazaga
Capitán de Corbeta D.José Mª  García Freire

Estos 11 destructores, junto con los otros 5 citados al principio,el acorazado Jaime I, los cruceros Libertad, Miguel de Cervantes y Mendez Nuñez, el cañonero Laya, 12 submarinos y 4 guardacostas constituyeron los efectivos de combate de la Flota Republicana.

Del estado de las unidades, su capacidad e incidencias se da cuenta en un informe firmado por el Jefe del Estado Mayor, D.Luis Gonzalez de Ubieta el dos de enero de 1937, dirigido a Indalecio Prieto Ministro de Marina y Aire desde el 4 de septiembre de 1936

"Jaime I.- Su escaso poder militar se halla aún más debilitado debido al mal estado de las tuberías de calderas, que no permiten sostener su velocidad durante el tiempo necesario para el desarrollo de una operación.
Libertad.-En buen estado de casco y máquinas, solo tienen en su contra el tiempo que hace que no entró en dique (ultima entrada noviembre de 1935).Su artillería, en buen estado.
Cervantes.- Averiado por el torpedeamiento sufrido el 22 de noviembre pasado, está en Cartagena, esperando, pacientemente, que el dique de esa Base quede libre para proceder a su reparación. Aparte de ello, una vez reparadas sus averías, quedara en perfecto estado de eficiencia.
Méndez Nuñez.- Este barco adolece de la desventaja de su pequeña velocidad (26 nudos en la actualidad). Su artillería, de proyección en los destructores SB,LP,JD,CH,AG hace que su alcance sea inferior a la de estos. En acción conjunta y al tener estos que subordinarse a su velocidad, le disminuirían una de sus cualidades tácticas.
Destructores.- La artillería de estos buques era de cinco cañones de 12,4 c/m, de cierre de tornillo y saquete para la carga de proyección en los SB,LP,JD,CH,AD y AV, y de cierre de cuña y casquillo metálico para los restantes.Los AM,G,E y C De esta segunda serie, al comenzar el movimiento fascista, solo estaba navegando el AA; sucesivamente fueron armandose los AM,G,E y C, en total seis cañones de 101,6 m/m y 40 calibres; a los siete destructores restantes les fue montado un cañón de 12,4 c/m (seis de tornillo y uno de cuña) que se encontraban en el Arsenal de Cartagena.

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CAÑONES VICKERS DE 101,6


Esta distribución provoca la consiguiente complicación en el municionamiento, ya que la distribución y estiba de pañoles de estos buques es para artillería de 12,4 c/m, cierre de cuña.
Desde luego se ve la necesidad de suprimir el puzzle que representa la  artillería del AM y tratar de darle al G un artillado similar al de los demás. Asimismo el E, que tiene instalaciones de pañoles para casquillo metálico y en cambio su artillería es de cierre de tornillo (carga de saquete), sería necesario cambiarle la artillería.
En cuanto a defensas A/A es aún mayor la desigualdad en las instalaciones : todos tienen el cañón de 76,2 a/a, unos tienen instaladas ametralladoras de 25 mm en montaje doble, como el JD, otros sencillos como el CH, lleva montaje doble de 15,2 mm el AM y el E y ninguna los SB,LP,AV,AA,G v C. Se comprende la necesidad de la uniformidad y que esta fuese a base de ametralladoras de 25 mm en el lugar de emplazamiento del cañon 3.
Submarinos.-  Desdichadamente desde el comienzo de la sublevación fascista, se han sufrido perdidas en este tipo de buques.Han sido hundidos el B5,B6,y C3; ha sido dado de baja el B3, y los restantes están en las condiciones siguientes :

El C3, torpedeado y hundido el 12-12-1936 en las costas de Málaga por el submarino alemán  U34

B1.- En reparación. Quedará, en el caso más favorable. solamente para acciones muy limitadas y puramente costeras.
B2.- Listo, pero en las condiciones del anterior.
B4.- Averiado uno de los tubos lanzatorpedos de proa.Pedido reconocimiento del casco, con grandes posibilidades de ser dado de baja.

Submarino B2

C1.- Reparando en Cartagena las averías producidas por una bomba de aviación.Quedará listo a finales de enero, pero tendrá que cambiar de batería.
C2.- Su batería solo le permite una inmersión de cuatro horas. Prácticamente inútil y de utilización muy peligrosa mientras no cambie su batería.
C4.- En recorrido de motores, con un mes de obras.
C5.- Listo y en buen estado.
C6.- Listo y en buen estado.
Es decir, queda reducida a un mínimo la potencialidad submarina, pues en los momentos actuales solo se cuenta con un C en el Cantábrico y otro en el Mediterráneo".

Realmente se trata de un informe hasta aquí poco o nada detallado, con una carga evidente de pesimismo y ausencia general de aporte de soluciones, de peticiones encaminadas a fortalecer los buques de la escuadra, solo contiene una sugerencia relativa al artillado de los destructores. Después de leerlo da la impresión de que una flota de navíos de guerra compuesta por 36 buques no es más que chatarra sin capacidad de combate,en contradicción con lo que refleja el apartado de necesidades que lo finaliza, -que próximamente publicaré- y en el que con pocas actuaciones y suministros, esta Flota, aparentemente inútil , puede llegar a convertirse en eficaz. Bueno sería analizar este informe desde su carga evidente de derrotismo, componente éste que desgraciadamente está presente en todos los análisis que se han llevado a cabo sobre la participación de la Flota en la contienda. El informe consta de más apartados y su extensión total es considerable, pero en ninguno de ellos se hace mención alguna a las dotaciones de los buques, ni al personal de las Bases en tierra, tanto del cuerpo general como de los auxiliares, el factor humano parece que no cuenta, que carece de importancia, y no debemos olvidar que el informe lo firma el Jefe del Estado Mayor Central de la Armada.

La inconsistencia y falta de valor analítico del informe obligó a que se efectuase a posteriori un informe complementario, con especial enfoque en el acorazado y los cruceros.

Benito Sacaluga




Fuentes: Gaceta de Madrid y AGM.







martes, 22 de mayo de 2012

EL PRIMER JEFE DE LA FLOTA REPUBLICANA.








El 20 de julio de 1936 el Gobierno de la República nombra Jefe de la Flota al Capitán de Fragata D.Fernando Navarro Capdevila. Previamente había sido enviado desde Madrid a Cartagena para tratar de sofocar la rebelión de la plaza, a su llegada es detenido y hecho prisionero hasta que el Arsenal vuelve a  ser controlado por mandos gubernamentales. Rápidamente y desde Valencia, comandando el Almirante Ferrandiz parte hacia Tánger  donde se hace cargo de la Flota, como primera medida para la reorganización de la misma, una vez sofocadas las sublevaciones de los golpistas en los buques que finalmente la componen.



Carta del Estrecho con
inclusión de Tánger.


El nombramiento se telegrafía a los mandos de todos los buques afectos al gobierno : 

"El Gobierno de la República ha nombrado Jefe de la Flota al capitán de fragata Navarro, al que deberán obedecer todas las fuerzas leales al este Gobierno."


El mismo día de su nombramiento y previamente a su toma de posesión se hacen llegar a todos los buques  las siguientes instrucciones :

Independientemente del sistema adoptado en cada buque para el gobierno del mismo, queda establecido el Crucero Libertad como sede de la jefatura de la Flota, de la que se hace cargo el capitán de Corbeta Monreal, hasta que se presente a bordo el Capitán de Fragata designado por el Gobierno, D.Fernando Navarro Capdevila. Con objeto de establecer el servicio de colaboración con el comando general de la Flota, queda operativo en el buque "Libertad" un control de coordinación para el mejor servicio del almirante que la mande.
Todos los buques de la Flota darán con la mayor rapidez posible y sirviéndose de señales luminosas, en ningún caso por radio, el número de toneladas de combustible de que dispone, así como también detalle de víveres. Los comandantes de los buques , de acuerdo con el consejo de gobierno de los mismos, establecerá un servicio de racionamiento de vivires y agua que será ejecutado al máximo; queda suprimido, bajo la más severa sanción, el consumo de agua para lavarse.Se reducirán al máximo el numero de luces en evitación de consumo de combustible. A las once de la noche todos los buques apagarán el alumbrado de cubierta y pondrán los portillos ciegos, se comprobará que desde el exterior no pueda observarse ninguna señal luminosa que delate la posición del buque. Durante la noche todos los buques tendrán operativo el servicio de proyectores, así como también tendrán  en lugar adecuado para su más rápida utilización cantidad suficiente de granadas de alto explosivo o metrallas con espoletas de tiempo para protegerse de ataques de la aviación enemiga. Este servicio de coordinación de la Flota, ruega a todas las dotaciones la más firme y perseverante colaboración con las personas que lo mandan. Comunicamos que si alguna unidad tiene que hacer reservas a estas instrucciones envié rápidamente un delegado a este buque.Todas las instrucciones y servicios establecidos tienen por objeto asegurar el mejor funcionamiento de los servicios republicanos para defensa de los intereses populares.
Compañeros antifascistas de la Marina de Guerra : SALUD Y REPÚBLICA.
A bordo del buque almirante "Libertad" el 20 de julio de 1.936
Nota: A partir de esta fecha queda establecido en todos los buques el caldero común(1)

A día siguiente el capitán Monreal, Jefe interino de la Flota, encontrándose ya en Tánger el "Almirante Ferrandiz" y a bordo el nuevo Jefe de la Flota D. Fernando Navarro Capdevila, emite las siguientes instrucciones complementarias :

Del jefe accidental de la flota a todos los buques de la misma :
Se encuentra a bordo del destructor "Almirante Ferrandiz" el jefe designado por el Gobierno de la República para tomar el mando de estas fuerzas navales,tan pronto determine el pasar a ocupar la comandancia general de la Escuadra, avisará este buque por medio de la bandera O del código y el gallardete A puesto por debajo de la bandera. A esta señal todos los buques de la Flota situados en el puerto cubrirán pasamanos dando las siete vivas reglamentarias, suprimiéndose el saludo de cañón en evitación de alarmas. Igualmente se coordinaran  los servicios dentro de los buques procediéndose del modo siguiente :
1.- Se nombrará un comité de gobierno que disfrute de la plena confianza de la tripulación.
2.- Este comité de gobierno designará una guardia militar que debidamente armada estará encargada de la vigilancia, seguridad y buen orden interior del buque
3.- Solo el comité de gobierno y la guardia militar tendrán armas en su poder.
4.- Todas las armas pasarán a sus debidos lugares con objeto de poder utilizarlas cuando sea preciso.A pesar de abandonar el armamento, cada individuo de la tripulación llevará dos peines de máuser
5.- Supone este buque, y por tanto no entiende como precisas las recomendaciones, que el celo en el servicio, subordinación y rígido cumplimiento de las ordenes no necesitará de estímulos, y por tanto sin duda de ninguna especie se obedecerá ciegamente al capitán de fragata D.Fernando Navarro, representante del Gobierno de la República y por extensión de España misma, que hoy se bate en defensa de la Constitución Española.
A bordo del Crucero Libertad, puerto de Tánger, 21 de julio de 1936.

Señores comandantes del Libertad, Cervantes, Churruca, Almirante Ferrandiz, Sánchez Barcaiztegui, Tofiño, Laya, Uad-Muluya, Uad-Lucus.




El 22 de julio de 1936, D.Fernando Navarro Capdevila toma posesión del mando de la Flota.

Benito Sacaluga





Fuentes : Gaceta de Madrid. Diario Oficial de la Marina.

(1) Raciones a caldero son las entregadas a los marineros a bordo del buque donde se encuentran destinados.














miércoles, 9 de mayo de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL JAIME I





El 17 de junio de 1937 el acorazado Jaime I, el navío más poderoso de la Flota Republicana se hunde en el Muelle de La Curra del Arsenal de Cartagena, donde se encontraba  reparando los daños causados en el mes de mayo por los impactos de varios proyectiles frente a  las costas de Almería. Pasadas las 3 de la tarde varias explosiones iniciadas en la torre número 3 acabaron con el acorazado. Aún hoy en día se desconocen exactamente las causas de las explosiones, existiendo varias versiones que van desde la causalidad fortuita hasta el sabotaje o el accidente. Desde aquí trataremos de proporcionar argumentos encaminados a concretar los motivos de las explosiones, de la voladura del buque.


Construido en los astilleros de El Ferrol, fue puesto en quilla el 23 de febrero de 1910 aunque no fue entregado a la Armada hasta finales de 1921. Media 139 metros de eslora, 24 de manga y tenía un calado de 7,70 metros. Desplazaba 15.700 toneladas a una velocidad que superaba los 19 nudos. Su armamento estaba compuesto por cuatro torres dobles con 2 cañones de 305/50 mm cada una, 10 cañones de  101 mm por banda, dos piezas de 75 mm y dos de 45 mm. Su dotación era de 850 hombres. Formaba junto con los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes el núcleo de la Flota. El 18 de julio de 1936 Benito Sacaluga se encontraba a bordo del buque en calidad de Comandante de Máquinas.

Acorazado Jaime I

Las desafortunadas actuaciones llevadas a cabo por parte de miembros de su Comité y su constituida Guardia Roja, muy especialmente las relacionadas con los incidentes de los buques prisión Rio Sil y España 3 el dieciocho de agosto de 1936 le convirtieron en objetivo prioritario de la armada sublevada.

Pasados los primeros meses desde la sublevación y después de una reorganización de la estructura de mando y la influencia comunista, el Jaime I se convirtió en  potenciador destacado de la defensa de la libertad. A bordo se empezó a editar el diario Amanecer, conteniendo partes de guerra, noticias y consignas, además de resúmenes de discursos de destacados lideres políticos. Colaboraban en Amanecer miembros de la dotación del buque (Benito Sacaluga publicó varios artículos, uno de ellos fue utilizado como prueba de cargo en su Consejo de Guerra), también participaba con regularidad la dotación del crucero Libertad y el Comisario de la Flota D. Bruno Alonso.

LA EXPLOSIÓN


El 17 de junio de 1937 pasadas las tres de la tarde el Comisario de la Flota D. Bruno Alonso se encontraba a bordo del crucero Libertad, siendo testigo ocular de lo sucedido y que relata así:

“Acabábamos de llegar a nuestro camarote en el crucero Libertad cuando una explosión terrible impresionó nuestro espíritu, penetrando una ráfaga de fuego por el portillo abierto. Era la primera explosión del Jaime I que se hallaba a 200 metros de distancia. Me apresuré a salir a cubierta y desde allí, presencié la repetición de unas 40 explosiones de pólvora y proyectiles que arrojaban al aire trozos de hierro y cuerpos humanos.....”
El número aproximado de muertos fue de 300 y más de 100 los heridos, entre ellos marineros en formación de prácticas de artillería y obreros de la Constructora Naval. Gracias a que un maquinista acertó a abrir las válvulas de inundación se impidió que la multiplicación de las explosiones alcanzara al resto de la Escuadra antes de que los buques maniobraran para alejarse del acorazado.

Después de la voladura solo quedaba enterrar a las victimas, se les dio sepultura el día 18 con los debidos honores. En un principio se pensó en la posibilidad de reflotar el acorazado, llegándose a abrir suscripciones populares para recaudar fondos, al final no fue posible y se desguazó una vez terminada la guerra. De forma inmediata se procedió al cese de Valentín Fuertes,  Jefe de la Base, ninguno de los mandos del acorazado fue molestado.

LA INVESTIGACIÓN


Para esclarecer lo sucedido se procedió a la apertura de un sumario, el cual quedó a cargo de D. Ricardo Calderón, magistrado de la Sala Sexta del Tribunal Supremo, las pruebas periciales se encargaron al Director de la Constructora Naval (1), D. Esteban Calderón. Las primeras investigaciones apuntaron que durante la mañana se estuvo extrayendo munición de las torres uno y cuatro, no habiéndose operado en la número tres, lugar del accidente, al estar averiado el montacargas a consecuencia del ataque sufrido en Almería, conservándose en esa torre gran numero de proyectiles del 30,5, antiaéreos con espoleta y cartuchos de muy fácil explosión.

Dos hipótesis se contemplaron, una la del sabotaje basada en el quinta-columnismo propiciado por las rehabilitaciones de personal, y la de imprudencia temeraria. En nuestros días Cerezo y Fernández Bastarreche han incluido la posibilidad del desencadenamiento fortuito, aunque sin argumentos medianamente consistentes.

En los años 90 se tuvo acceso a la documentación de las indagaciones que se encomendaron a los cuerpos de Seguridad y que recoge los testimonios de jefes y supervivientes, informes oficiales (en cursiva) del entonces Consejo Nacional Superior de Seguridad en Cartagena (CNSSC), de los que se desprenden entre otras las siguientes manifestaciones y conclusiones :

El primer dato a destacar es la diferencia de opinión entre superiores y clases sobre la consideración de lo sucedido :

“... existe una disparidad de criterios respecto al origen por parte del personal de marinería y personal de la oficialidad, solidarizándose los primeros en la idea de que ha sido producida la explosión por una mano criminal que ha atentado contra las personas y los intereses del Estado./ En contraposición a ello la oficialidad opina que ha sido una imprudencia temeraria...Unos y otros rechazan la posibilidad de una contingencia aleatoria.”

En el sentido indicado se expresó el comandante del buque, Francisco Benavente y García de la Vega que se encontraba en Madrid cuando se produjo el percance :

“...No sabe a que atribuir, exactamente, lo ocurrido, siendo su impresión la de que alguna imprudencia, cometida por alguien que se introdujera subrepticiamente en el pañol haya sido el origen del suceso./ Descarta la teoría de la temperatura excesiva, ya que al ser tomada, sobre las 14 horas aproximadamente, se ordenó fueran puestos en marcha los termo-tanques para refrigerar los pañoles, lo cual se hizo, estando funcionando cuando ocurrió el siniestro...”. 
Esta última suposición es por supuesto acertada, máxime teniendo en cuenta que el compartimiento número dos, lindante con la zona afectada, resistió cuando se alcanzaron centenares de grados.

El segundo comandante, José Morales, profundizaba en la misma línea eliminando otra eventualidad;
“... a consecuencia del bombardeo de Almería fue rota la cubierta primera en las inmediaciones de la torre número 3, estando colocados sobre la segunda cubierta sacos terreros, los cuales se mojaban constantemente para evitar posible riesgo de incendio al trabajar en sus inmediaciones con sopletes los obreros de la Constructora, estimando imposible que alguna chispa desprendida pudiera introducirse y pegar fuego en el pañol...”
Al desecharse cualquier imprevisto, incluido el mal estado de las pólvoras, tomaban cuerpo las dos alternativas mencionadas, sabotaje o accidente. En opinión de los que sustanciaban la causa ambas gozaban de entera viabilidad alegando la atmósfera que prevalecía a bordo:
“...por otro lado se aprecia una inobservancia casi absoluta de lo reglamentado para el estado de guerra, lo cual, da lugar a que pueda ser cometido cualquier acto de sabotaje como cualquier imprudencia, ya que al no estar custodiada debidamente una parte tan vital e importante, cual son las torres y pañoles, facilita la acción criminal o imprudente”
Sendas explicaciones se daban la mano al ser el buque frecuentado por el tránsito de  obreros y alumnos en prácticas, que gozaban además de una completa movilidad. Alcanzar la santabárbara no ofrecía una gran dificultad, pues aunque
“... los pañoles, según ordenes, debían estar constantemente cerrados y las llaves en situación de permanencia en puerto en una caja destinada al efecto (...) dado a como está montado el servicio si es fácil el que alguien por el interior de la torre pueda bajar a los pañoles y maniobrar...”
El argumento de la impremeditación será interesadamente remarcado por Manuel Gómez, oficial de cargo de artillería y principal sospechoso:
“... al manifestarle nuestra condición de informadores demostró una prisa grande evacuando el informe de forma precipitada manifestando que con ocasión de tener que estar constantemente en plan de combate, cuando estaban en Almería, lo cual llevaba anejo el que durmieran, comieran e hicieran su vida dentro de las torres y pañoles los sirvientes de los mismos, casi afirma que el primer día se hacía lo reglamentado cual era no fumar en los pañoles los sirvientes de los mismos, pero que consideraba que durante días sucesivos y conforme se iba adquiriendo confianza en el lugar de la permanencia, os sirvientes de los pañoles fumaban, quizás al principio con precaución, pero al ver que no ocurría nada, es su opinión que llegaron a fumar con total tranquilidad y confianza, admitiendo la hipótesis de que el accidente fuera producido bien por estar alguno o algunos de los alumnos en prácticas en dicho buque o personal de la Constructora, fumando e indebidamente manipulando en las jarras de pólvora fácilmente, pues en los momentos actuales, debido a las circunstancias, las frisas de dichas jarras estaban aflojadas y sin esfuerzo alguno podrían abrirse...”

También se valoró la experiencia de los que allí realizaban su aprendizaje, que operaban con los sacos de pólvora, concurriendo quien indicó
“...que dada la oscuridad de dichos pañoles, por averías en la instalación producidas en el bombardeo de Almería, encendieran alguna luz cuya llama se pusiese en contacto con alguna materia inflamable produciendo la explosión...”. 
Es cierto que aquel mismo día se impartió enseñanza, pero fue en la torre número dos, sin olvidar que los aspirantes iban acompañados de profesores y especialistas.

Para la tripulación lo acontecido dejaba pocos resquicios a la duda, así se desprende de la denuncia vertida contra el precitado Manuel Gómez:
“... es elemento de dudosa garantía y estaba vigilado, narrando un hecho sucedido al oficial de cargo cual es: que por el Alférez de navío D. Federico Vidal se le dijo al referido oficial de cargo que al hacer la descarga del material, debía descargarse primeramente la pólvora, por ser lo más peligroso y después los proyectiles, contestándole que como oficial de cargo hacia lo que estimaba más conveniente. Que sobre las doce y media, aproximadamente, del día de hechos, lo vio salir en traje de gala, saltando a tierra, ignorando las causas de dicha marcha...”

Benavides extraerá consecuencias, culpando directamente al comandante Francisco Benavente, uno de los aprovechables :
“...alcohólico, zaragatero y fascista. Fue este quien , en complicidad con el ramo de Artillería naval ordenó desalojar los pañoles de proyectiles con preferencia a los de pólvoras, prologo del sabotaje que ocasionó la explosión de los últimos y la destrucción del acorazado...”
Identificará igualmente al autor material:
“... un cabo electricista de  las promociones hechas por Ángel Cervera, tipo meloso, de un catolicismo infrahumano...” Actuaría movido por el deseo de venganza, ya que la expeditiva Guardia Roja había acabado con la vida de su hermano. Al parecer concluida la guerra, recibirá como premio la Laureada de San Fernando.

Las consideraciones expuestas son asumidas por el Comité Comarcal de Cartagena :
“...No es cierto tampoco que la perdida del Acorazado Jaime I fuera como resultado de las imprecauciones de los marinos que fumaban en las cercanías de los pañoles de pólvora. Es verdad que la disciplina era débil en el Jaime I, pero su pérdida se debió a un sabotaje, del cual tuvimos noticias que se preparaba e informamos de ello al Comité Central del Partido...”
Rodríguez Sierra, (oficial maquinista, uno de los fundadores de la Unión Militar Antifascista), lo conceptuará como el lógico desenlace de la política entreguista del Ministro Prieto:
“...Hoy se sabe que la voladura fue planeada y llevada a la práctica en combinación de los elementos fascistas de la Flota protegidos de Prieto con los agentes del General Franco pasados a nuestro campo y embarcados en ella con el beneplácito de Prieto...”
Las causas del siniestro nunca fueron oficialmente esclarecidas. A la vista de lo expuesto podemos intuir las razones. Si la CNT deseaba ocultar sus censurables desatinos, el PSOE no estimará oportuno desentrañar unos sucesos que apuntaban, cuando menos una dirección tan sectaria como errónea en la política naval seguida por el titular de la cartera de Marina Indalecio Prieto.

En el actual estado de la investigación histórica son limitados los riesgos planteados para establecer la certeza absoluta de lo ocurrido. En cualquier caso la mediación prietista – que en aras de una  supuesta eficacia revitalizó el Cuerpo General y destruyó las organizaciones de clase – debió ser la verdadera etiología : un sabotaje, si no realizado directamente, si propiciado al relajarse intencionadamente la disciplina por unos cuadros – con las salvedades de rigor – nada proclives a la causa republicana.

¿Qué habría sido preferible : carecer de mandos o tenerlos desafectos?

El acorazado permaneció semi-hundido, no fue hasta finales de 1942 cuando la Armada procedió a su desguace, durante el mismo aún se encontraron en su interior restos humanos de la tripulación. Se procedió a entierro de los restos encontrados en el cementerio cartagenero de Los Remedios en noviembre de 1943. Desconozco por el momento si fueron identificados y avisadas las familias o, lo más probable, se depositaron en una fosa común sin proceder a su identificación tal y como era la costumbre franquista.

Benito Sacaluga.



Fuente consultada : Extractado de "Contribución al estudio de la Flota Republicana".Mvrgetana nº93(1996). Pedro María Egea Bruno.