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martes, 5 de agosto de 2025

A BORDO DEL CRUCERO LIBERTAD. JULIO DE 1936 A MARZO DE 1938.

 



Relato de la dotación del crucero “Libertad” publicado en el semanario “La Armada” en octubre y noviembre de 1938.


ÍNDICE


1.- El crucero "Libertad y el 18 de julio de 1936

2.- Bombardeos frente a Cádiz

3.- Hacia Tánger

4.- Concentración de la Flota en Tánger

5.- Réplica a una amenaza telegráfica facciosa

6.-¡Aquellos valientes camaradas del «Cánovas del Castillo...!

7.- El desembarco en la Isla de Mallorca

8.- La expedición al Norte

9.- Barrido sobre la costa rebelde andaluza

10.- Cañoneo de Ibiza

11.- En busca de un convoy y del «Almirante Antequera»

12.- El Combate de Cherchel

13.- La Batalla de Cabo de Palos



1.- El crucero "Libertad" y el 18 de julio de 1936


2.- Bombardeos frente a Cádiz

Cádiz estaba ya, al poco, a la vista, ofreciendo un aspecto de ciudad en plena actividad devastadora, ardiendo por sus cuatro costados y oyéndose más y más, a medida que nos acercábamos, fuerte tiroteo. Cuando estábamos ya frente a la plaza, vimos salir del puerto un vaporcito que arbolaba, al parecer, una bandera roja, dirigiéndose hacia nosotros. Para prevenir sorpresas, fuimos siguiendo la marcha de la embarcación con nuestros cañoncitos de saludo, dando vuelta inopinadamente la misma y regresando a puerto.

Mientras el Gobierno nos diera órdenes, contestando al despacho elevado al hacernos cargo del buque, empezamos a dar vueltas frente a Cádiz. Seguramente fue captado por los facciosos de la plaza el anterior despacho, identificándonos, por cuanto no tardó mucho en presentarse un avión, que nos lanzó cinco bombas por el costado de babor, sin alcanzarnos, afortunadamente.

El Ministerio nos señaló que fondeásemos en Rota, donde vendría un petrolero a rellenarnos de combustible.


3.- Hacia Tánger


Pero, después de bombardearnos el aparato, en la incertidumbre de si los destructores y submarinos permanecían o no fíeles al Gobierno (los facciosos se jactaban ya de poseer algunas unidades), no nos pareció prudente pasar la noche en el punto ordenado, máxime cuando todo el litoral parecía sernos hostil, y pusimos proa a Tánger, en cuyo lugar se estaba concentrando la Escuadra.

A las siete de la tarde, un radiotelegrama del Ministerio nos advertía respecto a los cañoneros "Laya" y "Dato", que andaban por el Estrecho y cuya actitud no estaba todavía definida, pues no contestaban a las llamadas que se les hacía por radio. A las 21 horas, navegando todo el camino con las luces apagadas, entrábamos en el puerto de Tánger.

Aquella misma noche, se nombró comandante del «Libertad», provisionalmente, al auxiliar naval camarada Dopico. A las 23'59 horas, un despacho circular del Ministerio ponía en guardia a todas las unidades de Mar, Tierra y Aire contra la estación radiotelegráfica EBC, de San Fernando, en poder de los rebeldes. Estuvimos pendientes siempre de las noticias que iba dando el Gobierno sobre la marcha de los acontecimientos. Por ellas, nos enteramos, contrariamente a lo que aseguraban los facciosos, que Madrid, Barcelona, Valencia, Cartagena, Alicante, las provincias del Norte y algunas otras capitales de importancia seguían en poder de la República, así como los destructores y submarinos, lo que nos alegró extraordinariamente. Aquella agitada noche, todo el personal durmió con el fusil a la cabecera...


4.- Concentración de la Flota en Tánger


Durante todo el día 20, fueron concentrándose en Tánger las unidades navales adictas. Llegó, primero, el guardacostas “Uad-Lucus”; luego, el destructor “Churruca”, que, después de haber realizado un transporte de tropas a la Península a favor de los rebeldes, su dotación había detenido a jefes y oficiales, manteniendo el barco para la República; y siguieron arribando: el cañonero “Laya”, crucero “Miguel de Cervantes”, destructores “Almirante Ferrándiz” y “Sánchez Barcaiztegui».

Cada vez que se incorpora un nuevo buque, el entusiasmo entre las dotaciones, al cual se unen muchos habitantes de la ciudad, es delirante.  En la madrugada de este día, el “Tofiño” nos comunicó, para su traslado al Gobierno, el radiograma siguiente, captado a los facciosos: 


«El general Franco a generales de división y comandantes militares. — 

Visto persisten algunos focos de rebeldía, es necesario aplastar con toda energía todo conato resistencia, imponiendo medidas de rigor en proporción a los excesos cometidos. — El movimiento es arrollador y triunfante. — No deben permitir jamás la huida a cabecillas responsables. No dar el menor crédito a patrañas que, en su desesperación, extienden los cercados y divulgar la verdad con notas por las radios locales».

 

En contestación a una llamada apremiante nuestra, interesando la posesión del navío por su dotación, a mediodía, se recibía a bordo del "Libertad" un despacho del acorazado "Jaime I", en el que se nos decía haberse hecho dueña del buque la misma, noticia que, al ser divulgada entre las dotaciones de todos los barcos surtos en el puerto, produjo indescriptible alegría, dado el valor decisivo del navío en cuestión.

No hace más que cruzar el espacio, durante toda la jornada, un avión rebelde, volando a gran altura y sin arrojar explosivo alguno, habida cuenta de que estamos en un puerto internacional.


Acorazado "Jaime I"


5.- Réplica a una amenaza telegráfica facciosa


En la mañana del día 21 se hico cargo de hizo cargo de la Jefatura de la Flota el capitán de fragata don Fernando Navarro, enviado por el Gobierno el día anterior.

Horas antes, se había captado un despacho cursado por el general Franco al jefe de la Base Naval de Cádiz, concebido en estos términos: 


“Guarniciones Norte España pertenecientes 5.ª, 6.ª, 7.ª y 8.ª Divisiones, informadas elevado espíritu patriótico y secundadas con entusiasmo y eficacia por la población civil en sagrada misión salvar patria, se mantienen con orgullosa actitud envían efusivo saludo a las fuerzas que, con mismo entusiasmo, participan movimiento Andalucía, convencidos próximo triunfo final.  Contrariamente noticias absolutamente falsas radiadas desde Madrid, estas fuerzas dominan situación, reinando casi absoluta tranquilidad. Fuerzas motorizadas, equipos móviles, se dirigen rápidamente a Madrid, desde Zaragoza, Pamplona, Logroño, Burgos y Valladolid, secundando movimiento convergente columnas Algeciras

y...” (hasta aquí lo captado).

La propia mañana, la estación de Cádiz hacía público este radio:

«Jefe División a todos los Aeródromos y para general conocimiento. —

Manifiesto solemnemente que, en el mismo momento que sean bombardeados por algún aparato los cuarteles o edificios de esta ciudad de Cádiz, ordenaré inmediatamente fusilamiento del general Núñez de Prado, que se encuentra aquí detenido. ¡Viva España! ¡Viva la República!

El Mando de la Flota contestó de esta forma: 

«La Flota atenta al Gobierno a sediciosos Cádiz. —

Si Escuadra tiene conocimiento se procede fusilamiento general Núñez de Prado, fusilará 90 jefes y oficiales y un general del Cuerpo General que tiene prisioneros.»

A la mayor brevedad, los rebeldes contestaban: 

«General Franco a Escuadra. — 

Esperamos que la caballerosidad con que se ha portado siempre la Marina evite derramamiento de sangre».


6.- ¡Aquellos valientes camaradas del "Cánovas del Castillo"...!


Ese mismo día 21 de Julio, cerca del atardecer, salimos para Gibraltar a petrolear, en unión del crucero gemelo "Miguel de Cervantes". íbamos con propósitos de cañonear, al pasar, los objetivos de Ceuta; pero la niebla reinante nos lo impidió.



A las diez de la noche, estábamos ya en la Base Naval inglesa, desde donde llamamos al "Jaime I"—que había entrado y quedado en Tánger— , para que se nos incorporase, arribando después de la medianoche, junto con el "Torpedero 14", que había escapado de Algeciras. Aquella noche, desde la emisora sevillana, el beodo Queipo de Llano diría que nuestro acorazado había sido hundido en el Estrecho y seriamente averiados los cruceros "Libertad" y "Miguel de Cervantes".

Durante aquellas horas, recibimos una angustiosa llamada radiotelegráfica del cañonero "Cánovas del Castillo", diciéndonos estaban dentro del arsenal de La Carraca, batiéndose con el crucero "República", cañonero "Lauria" y buque escuela "Elcano", los cuales estaban en manos de los facciosos, por lo que era indispensable y urgentísimo que fuera en su ayuda uno de nuestros cruceros, advirtiéndonos, finalmente, que no hiciéramos caso de las noticias que facilitaban el "República" y “Elcano", pues eran tendenciosas e inexactas.

A la vista de ello, se envió a estos camaradas un despacho preguntándoles si podían salir con el cañonero. Los camaradas del "Cánovas del Castillo" nos enviaron, finalmente, este nuevo y viril despacho:

"En contestación a vuestro radio, podemos decir que es imposible salir de este Arsenal de La Carraca por encontrarnos en reparación. — Tenemos maquinarías desmontadas. — Rogamos máxima urgencia en nuestra ayuda. — Tenemos continuo tiroteo con los mandos y tropas insurrectas. — Esperamos hagan posible darnos ayuda. — De no ser por barcos, podría ser por aviación, a la cual esperamos sin desmayar, ya que, de no venir nadie, nos encontramos perdidos"

¡Viva la República, hermanos!


7.- El desembarco en la Isla de Mallorca

El día 1 de septiembre acompañados del "Jaime I", salimos hacia las Baleares, a media velocidad, no llegando a Mahón h a s t a la noche del siguiente día por haber tenido que dar un rodeo grandísimo, para que nuestro paso permaneciera en el mayor secreto para los facciosos mallorquines.

En la madrugada del día 3, nos dirigimos al Sur de Mallorca, frente a Manacor, donde nos encontramos al "Jaime I", al "Torpedero 17", un submarino tipo B, al guardacostas "Tetuán" y el trasatlántico "Marqués de Comillas", además del mercante "Mar Negro”.

Se trata de protegerla retirada y reembarque de la columna leal que había desembarcado en la isla bastantes días antes. Es jefe de dicha columna el Capitán Bayo, quien se e encontraba, no obstante, confiado en la pronta caída de la isla en poder de las armas republicanas.


El capitán Bayo durante la operación de Mallorca


Como la Flota ha de cooperar con sus fuegos a la operación de reembarco, unos miembros del E. M. de la columna vienen al acorazado y a nosotros para marcarnos los objetivos a cañonear.

El "Jaime I" empieza seguidamente a actuar sobre el pueblo costero en cuyas inmediaciones estamos, siguiéndole después nosotros, que disparamos cuatro salvas sobre una batería emplazada al lado de una iglesia, tres de cuyos cañones desmontamos. Las fuerzas leales están ya en tierra concentrándose para la retirada. En dichos momentos llegó a nuestro costado el "Torpedero 17", a cuyo bordo va el ¡efe de la columna de desembarco, Capitán Bayo, al cual se le había mandado aviso. Nos saluda a todos el visitante, pasando a hablar seguidamente con el Jefe de la Flota y Comité Central, a quienes dice que, a pesar de lo difícil de la operación, tiene confianza en llevarla a cabo bien. Se contraría bastante cuando se le comunica la orden recibida del Ministerio, a virtud de la cual, loa barcos deben salir para Málaga.

A las tres, nos atacan dos trimotores facciosos, sin consecuencias. Nuevamente sufrimos otro ataque de aviación, a las 7’30, aunque esta vez por cuatro aparatos, con igual resultado negativo.

La columna de desembarco encuentra muchas dificultades en tierra, pues los rebeldes han concentrado frente a ella todas sus fuerzas. Y acabamos por enterarnos de que el Mando de las fuerzas combinadas ha decidido realizar inmediatamente la operación, reembarcando a la gente para trasladarla a los frentes de la Península, donde hacía más falta por el momento. Los milicianos no se resignan a ello, pero acaban por convencerse de la necesidad. A las 10 de la noche, se nos acerca el "Tetuán", con instrucciones de Bayo, para que nos acercásemos lo más posible a tierra, frente a Cala Cervera, al objeto de empezar a recoger la fuerza desembarcada, cosa que verificamos enseguida nosotros y el acorazado.

Son las dos, cuando llegan las primeras barcazas con la gente, operación que se prolonga toda la noche, hasta que, a eso de las ocho de la mañana del nuevo día, nos hicimos a la mar convoyando al «Mar Negro».


8.- La expedición al Norte


Como ya se ha dicho más de una vez, a las 5 de la tarde del día 21 de septiembre salía de Málaga la Flota Republicana, rumbo al Cantábrico. Hasta la mañana del día 25, no avistamos Cabo de Peñas, en cuyas proximidades vislumbramos un pequeño bulto, que luego resultó ser nuestro sumergible "C 4", el cual vino hacia nosotros para trasladarnos una orden del Ministerio, por virtud de la cual, tres destructores tenían que seguir a Santander, entrando el grueso de la Flota en Gijón.

Antes de la entrada en el Cantábrico, se hicieron ejercicios de combate en todas las unidades, proviniéndonos, además, contra la posibilidad de minas, ya que parecía haber estado dedicado a su fondeo, previamente, el destructor en poder de los facciosos "Velasco", que patrullaba por aquellas aguas.

AI parecer, según nos contaron las autoridades civiles y militares, así como los dirigentes politices y sindicales venidos a bordo o nuestra entrada en el puerto asturiano, nuestra presencia había causado, al primer momento, gran confusión, dada la semejanza del "Jaime I" con el "España" y la nuestra con el «Almirante Cervera», tomándonos algunos por rebeldes y creyendo que los destructores, en vez de acompañarnos, estaban evolucionando para atacamos. Pero esta impresión errónea fue muy fugaz, desechándose inmediatamente,

Entre las personalidades que vinieron a saludarnos, figuraban los dirigentes revolucionarios socialistas González Peña y Belarmino Tomás, además del comunista Manso, quienes arengaron a las dotaciones. Por la tarde, multitud de embarcaciones rodeaban a nuestros barcos, destacando en ellas el personal femenino, que parecía muy entusiasta.

Cuando, al día siguiente, abandonábamos dicho puerto, distinguimos, a lo lejos, un buque de guerra que nos llenó de sospechas. Destacáronse a reconocerlo nuestros destructores, resultando ser un crucero alemán, que se dirigía al propio Gijón y que, al vernos salir, dio vuelta, poniendo el mismo rumbo que el nuestro.

Llegamos más tarde a Bilbao, en uno de los puertecitos de cuya ría se hallaba fondeado el destructor inglés "H 76", que nos habló por Scott, dándonos la numeral. El día 27, nos hicimos a la mar, con objeto de reconocer la costa basta la frontera francesa. En el camino, avistamos un buque cablero alemán, muy cargado, y, luego, un crucero de la misma nacionalidad. También distinguimos, surto en un puerto de aquella costa, otro barco de guerra germano, pero más pequeño.

A las 10‘30 horas, estábamos a la vista de Deva, cuyos objetivos atacamos, con seis salvas cada navío, el "Jaime I", el "Miguel de Cervantes" y nosotros, continuando a San Sebastián, a cuya altura estábamos a la una de la tarde, prosiguiendo hacia Fuenterrabía, en cuyas aguas se encontraba un destructor británico.

Cuando arribamos, al día siguiente, a Santander, la dotación del «Tiburón» nos contó toda la odisea de El Ferrol y lo relativo a la vigilancia establecida por los insurrectos, a todo lo largo de la costa, mediante "bous" artillados. Salimos todas las unidades para Bilbao el día 29. Teníamos noticias de que habían sido colocadas nuevas minas a su entrada, de ahí que avanzásemos a poca marcha y con mucha vigilancia. Hubo un momento de gran emoción, cuando el "José Luis Diez" iza nuestra numeral junto a la de peligro. Y era que nos habíamos metido por una zona que no había sido todavía rastreada.

En Bilbao nos enteramos de que el “Velasco” se hallaba en San Sebastián, a nuestro paso por allí, y estuvo a punto de caer en nuestras manos.

E1 día 30, hicimos una salida —aunque infructuosa— para buscar al "Cervera". Posteriormente nos enteraríamos de que dicho buque, así como los restantes piratas, había sido retirado de aquellas aguas, ante nuestra presencia, merodeando ahora por el Estrecho de Gibraltar.


Destructor "Escaño"


En compañía del "Miguel de Cervantes", "José Luís Diez" y "Escaño", entramos en Santander el día 10 de octubre, Allí, encontrábanse el "Jaime I", "Almirante Antequera" y el submarino "C 3". Hasta el día 13, estuvimos prestando servicio todos los barcos en aguas cantábricas. En dicha fecha, recibimos orden de regresar al Mediterráneo. Había que levantar e| bloqueo que los facciosos, concentrando allí todas sus unidades, hablan establecido en el Estrecho de Gibraltar. De paso, comprobaríamos la confidencia que se nos había hecho, relativa a un supuesto convoy que el enemigo trataba de entrar por Vigo, que conducía a los reclutas canarios de la quinta del 34.

Para poder hacer buenas exploraciones en este sentido, llevamos un aparato marca "Savoia", que embarcó el "Jaime I". Y nos hicimos todos a la mar en busca de adversarios... Pero no tuvimos fortuna en la búsqueda. El viaje se deslizó sin el menor incidente, a excepción de unos cuantos pesqueros vigueses hallados al pasar, cuyos tripulantes nos dieron muestras de las atrocidades que cometían los facciosos.

Era el 18 de octubre, cuando arribábamos a Málaga, de paso hacia Cartagena.


9.- Barrido sobre la costa rebelde andaluza


En la noche del 23 de Abril de 1937, la Flota Republicana abandonaba su Base Naval, rumbo al Estrecho. Durante los 8 meses últimos, nuestros barcos de guerra habían realizado una intensa campaña de protección de convoyes, luchando contra el espionaje al servicio de los facciosos practicado ininterrumpidamente por navíos alemanes e italianos, con los cuales hubo varios momentos en que estuvo la cosa a punto de pasar a mayores.

Pues bien; como el "Jaime I" estaba en Almería, salieron a buscarlo dos destructores. Loa demás, se unieron al "Libertad" y "Méndez Núñez", empezando la navegación. Fuera, topamos con el consabido barquito alemán de turno, para despistar al cual, tuvimos que hacer multitud de evoluciones. En la mañana siguiente, navegando al Oeste, avistamos al "Jaime I", que iba acompañado por el "Gravina", "Almirante Miranda" y "Lazaga", incorporándosenos todos.

Inmediatamente se destacaron el "Lepanto" y "Sánchez Barcaiztegui" hacia Málaga, cuyos objetivos empezaban a cañonear a la una de la tarde, repelidos por las baterías de tierra. A las cuatro de la tarde, se operaba contra Motril. Nueve unidades abrieron su fuego contra los p u n t o s estratégicos. Cuarteles, puentes, fábricas de azúcar (en plena producción), central eléctrica, etc., todo fue certeramente batido, corriéndose la acción por la costa hacia Torre del Mar. Sólo una batería, desde Motril. contestó débilmente.

A las seis y media, nos ametrallaba un aparato enemigo, que huyó pronto; luego, avistamos varios aparatos más, que no se acercaron. Terminada la operación de castigo, el "Jaime I" volvió, escoltado para Almería, regresando los demás para Cartagena, poco antes de llegar a cuya entrada oímos repetidamente fuertes detonaciones: eran del combate desigual que estaba sosteniendo el destructor "Sánchez Barcaiztegui" contra los cruceros enemigos "Canarias" y "Baleares", que habían querido sorprenderlo y hundirlo.


10.- Cañoneo de Ibiza


Rumbo a las Baleares, la Flota Republicana marchaba el día 29 de mayo. A las tres y medía [de la tarde, dos destructores se adelantaban con encargo de cañonear Ibiza. La operación era combinada con nuestra aviación. El castigo fue muy certero, empleándose a fondo, durante un poco tiempo, las unidades de referencia.

De allí, seguimos hacia Argel a esperar un convoy nuestro. Serían las once y cuarto de la noche, vimos muy lejos, cómo un proyector descubría un mercante, proyector que se apagó en cuanto fuimos avistados, y que parecía ser de un buque de guerra alemán. Poco antes de la medianoche, otro proyector se distinguió en la lejanía escudriñando el cielo, pero transcurrió sin novedad la escolta del convoy, al que se recogió y condujo hacia Cartagena, a cuya entrada, precisamente, tuvimos que demorar un poco, pues la aviación enemiga estaba bombardeando entonces la plaza, pasando por encima de nosotros repetidas veces, aunque sin descubrirnos.


11.- En busca de un convoy y del "Almirante Antequera"


Nuevamente se hacía a la mar la Flota, al atardecer del 7 de Junio, para a recoger un convoy en las costas argelinas y proteger, al regreso, la entrada en el Mediterráneo del destructor "Almirante Antequera", procedente de Casablanca, donde había estado algún tiempo en reparación.

Frente a Cabo Tenés, esperamos inútilmente la presencia del mercante "Aldecoa", al cual estuvimos llamando por radiotelegrafía toda la mañana siguiente, hasta que, por la tarde, recibimos un radio, indicándonos que dicho buque había tenido que recalar en el camino, por averías.



En su virtud, y de acuerdo con las instrucciones recibidas, nos dirigimos hacia el Estrecho de Gibraltar, para esperar al destructor que llegaba. Durante esta navegación, pudimos ver, a nuestro paso, bastantes barcos mercantes de distintas nacionalidades.

Serían las seis y media de la mañana, cuando avistamos al «Antequera», que venía con velocidad de 38 nudos, y cuya travesía del Estrecho había sido bastante accidentada y emotiva. Y acto seguido arrumbamos todos hacia Cartagena, donde llegamos sin novedad alguna. Unos cuantos días más tarde, el día 21, el "Aldecoa" entraría en la Base Naval escoltado por la Flota, salida otra vez expresamente a recogerlo en las propias costas africanas.


12.- El Combate de Cherchel


En la tarde del 6 de septiembre de 1937, la Flota Republicana se hacía a la mar, rumbo a Argel, para recoger un convoy nuestro, que llegaba, muy importante. Cerca de las cuatro, enfilaban la bocana del puerto los destructores "Lepanto", "Gravina", “Almirante Valdés”, "Jorge Juan", "Almirante Miranda", "Escaño" y "Almirante Antequera", seguidos de los cruceros "Libertad" y "Méndez Núñez".

El mando de la Flota, constituido entonces por el Jefe don Miguel Buiza, y por el Comisarlo General, camarada Bruno Alonso, arbolaba su insignia en el "Libertad".

A régimen de 20 millas, bien pronto perdíamos de vista Cartagena. Nada digno de mención aconteció en el nocturno y silencioso caminar de las naves, cuyas dotaciones, afanosas de luchar y servir a la República, vibraban del mayor entusiasmo, extremando la vigilancia. Amaneció un día espléndido, mientras los barcos seguían deslizándose imperturbablemente en pos de la misión confiada...

Serían las siete, cuando avistamos dos buques mercantes, que resultan ser el "Aldecoa" y el "Satrústegui", de los esperados, los cuales se incorporan a nosotros acto seguido y esperamos un rato, evolucionando frente a las costas africanas, a ver si llegaban también los otros mercantes que habían de salir de Bona. Pero, viendo que no daban señales de vida, el Mando dispuso regresar a nuestra Base Naval, emprendiendo el camino a continuación, aunque disminuyendo bastante la velocidad, para poder acompañar el convoy,

A las diez, sé tocó zafarrancho de combate en el "Libertad" para hacer ejercicio, el cual había de desembocar, nada más que a los diez minutos, en fuerte y real encuentre con uno de los más poderosos navíos enemigos. Allá, por la popa, a la distancia de unos 18.000 metros, se avistaba un buque de guerra cuya silueta asemejábase a los cruceros tipo "Washington", al cual pertenecían los facciosos "Canarias" y "Baleares".

El navío avistado se acercaba... Por si acaso, preparamos nuestros cañones y empezamos a medir distancias. Bien pronto iba a quedar despejada la incógnita, pues pudo verse como el barco de referencia abría fuego contra nosotros, enviándonos su primera salva. Todavía llegaba ésta por el aire, cuando ya estaban hablando también nuestros cañones, prólogo elocuente del gran combate que iba a generalizarse.

Eran, entonces, las 10’40 horas de la mañana. El "Libertad", dando vuelta rápidamente en busca del superior navío, metió toda su velocidad, mientras la bandera de combate se izaba al espacio arrancando de uno de nuestros esforzados marineros, al verla chocar y deshacerse contra un estay, la frase que luego había de popularizarse hasta convertirse en guion airoso de nuestra lucha naval.


— ¡Rómpete, pero no te rindas!



El "Méndez Núñez" viró igualmente, tratando de seguir al "Libertad", pero su menor velocidad le dejaba bastante lejos. Los destructores, en el primer momento, prosiguieron escoltando al convoy. El espíritu combativo de la dotación, estimulado por la gravedad del momento, era magnífico. Cada cual en su puesto, el "Libertad" brillaba a la altura de las mejores unidades de combate de cada tiempo y ocasión. Se crecía ante su adversario...

En el fragor de la lucha, los observadores de a bordo creyeron ver caer dos de nuestras salvas sobre el buque pirata. Y, en efecto, algo anormal debió suceder en el mismo, por cuando, a partir de tal momento, dejó de funcionar la artillería de una de sus cuatro torrea, al tiempo que el barco daba vuelta y se alejaba a toda velocidad.

Fue éste un instante de la mayor emoción. Eran las 11’15 horas. La huida del poderoso rival, lejos de calmar el ánimo, centuplicó la combatividad de la dotación republicana, siempre arengada por el Mando del barco y siempre siguiendo el ejemplo del superior de la Flota y de su E.M, Y empezó la persecución del pirata, que casi sin contestarnos, escapaba rumbo al Estrecho de Gibraltar...

Acabamos de dejar la persecución, El "Lepanto", (que con los demás destructores había dejado el convoy, mediado el encuentro, para tomar parte en la lucha, sólo pudiendo asistir a la fuga del crucero rebelde), pasó muy cerca nuestra, felicitándonos por la desigual pelea sostenida. Y salimos a recoger el convoy, al cual, al separarnos todos se le había dado un nuevo punto de reunión.

Pero antes, ya en las primeras horas de la tarde, hizo acto de presencia la aviación enemiga. Fueron, primero, tres aviones de gran bombardeo, a los que se unió, a los pocos minutos, un nuevo aparato, pero éste, torpedero. Dieron vuelta para poder atacarnos desde la dirección del sol, cosa que no consiguieron ante el nutrido y certero fuego antiaéreo que les hicimos. Y tuvieron que descargar a destiempo, pero muy cerquita de nuestros barcos. El avión torpedero tiró dos torpedos contra el destructor "Jorge Juan", sin alcanzarlo, pasando los mismos por la popa del “Méndez Núñez», que estaba a unas tres millas.

A las cuatro de la tarde, encontrándonos frente a Orán, divisamos, entre la bruma, un, al parecer, buque de guerra, de iguales características q u e el pirata de la mañana. Se tocó zafarrancho de combate y se previno la gente. Acabamos por identificar al “Canarias", el cual, a una distancia de 12.000 metros, nos abrió fuego, que instantáneamente fue replicado por nuestras baterías.

Ahora que, en honor a la verdad, se nos adelantó el "Méndez Núñez", pues éste, como marchaba tras de nosotros, le pilló más cerca y veía mejor el enemigo. Fueron sus disparos los primeros republicanos. Los destructores s a l i e r o n bien pronto en pos del adversario, el "Lepanto", fue el único, entre ellos, que usó de la artillería.

Como durante la mañana, el enemigo estaba situado en lo oscuro del horizonte, metido siempre entre la bruma; nosotros, en la dirección del sol, ofreciendo mejor blanco. Sin embargo, era deficiente su dirección de tiro, pues ninguna de sus salvas llegó hasta nuestro lado.

Hasta las seis y media, duró el segundo encuentro. Ahora que con muchas intermitencias, pues el pirata, cada vez que se veía apurado, se escondía entre la bruma, al amparo de su buena velocidad y superior potencia artillera, y entonces no había manera de medir distancias ni centrarlo bien.

Pero la lucha terminó, como por la mañana, desapareciendo el enemigo, aunque no en la forma espectacularmente fugitiva de la otra vez. Lo cierto y fijo fue que nuestros barcos quedaron dueños de la situación. Las armas navales de la República se imponían una vez más...

A las ocho de la noche, nos sorprendió el ataque de un avión enemigo, cuyas bombas nos cayeron a unos quince metros del costado de estribor, sin consecuencias. Un rato antes, había cruzado cerca un avión nuestro.

Por cierto, que, instantes antes de empezar el segundo encuentro, evolucionaron cuatro cazas republicanos. Y tres bimotores lo habían hecho al mediodía. Digno de mención es que, durante este último combate, un petrolero inglés a quién le pilló cerca, pidió auxilio a Gibraltar...

Por la noche, desde la emisora sevillana; el beodo Queipo de Llano diría que el "Canarias" había luchado con toda nuestra escuadra hasta hundir el "Libertad". 


13.- La batalla de Cabo de Palos


La salida a la mar que la Flota Republicana verificaba aquella tarde del 5 de marzo de 1938, iba a tener hondas repercusiones. Los cruceros "Libertad" y "Méndez Núñez" — grueso de la Flota— cerraban marcha a los destructores "Sánchez Barcaiztegui", "Almirante Antequera", "Lepanto", "Gravina», y "Lazaga".

Tratábase de proteger a la primera flotilla, salida horas antes en la misión delicada que se le había confiado. Apenas abandonada Cartagena, se hizo rumbo este, navegándose así sin novedad alguna hasta la una menos cuarto de la madrugada, en que, inopinadamente, destacándose en el oscuro de la noche, aparecieron tres grandes barcos de guerra cuyas luces iban apagadas, a excepción de la de alcance. Bien pronto se les identificó: "Canarias" y "Baleares", a la cabeza, y "Almirante Cervera", detrás.

Avistamiento fugaz, para ambas fuerzas, el realizado. No hubo tiempo para nada, a excepción del "Sánchez Barcaiztegui", que lanzó dos torpedos. El mando de la flota, formado esta vez por el jefe don Luis G. de Ubieta y por el Comisario General camarada Bruno Alonso, dio orden de virar en pos del enemigo y de estar listos para un nuevo encuentro.

Por su parte, los facciosos hicieron también lo propio, pues al rato— a las dos y veinte de la madrugada — se hacía nuevo avistamiento. Inmediatamente, los buques piratas abrieron fuego con sus poderosos cañones de 203 mm, siendo replicados en el acto por el "Libertad", mientras la sección de destructores de babor hacía su lanzamiento de torpedos. El "Sánchez Barcaiztegui" disparó cuatro; cinco, el "Almirante Antequera", y tres el "Lepanto", con tiro tan certero, que una luz vivísima, cuya columna se elevaba a las alturas, se produjo, de pronto: Era que el crucero "Baleares" había sido tocado, herido de muerte.



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miércoles, 23 de julio de 2025

TOMÁS ACCIÓN GOLPE, COMANDANTE MAQUINISTA DE LA FLOTA DE LA REPÚBLICA

 



Tomás Acción Golpe nace el cinco de junio de 1897 en Iñás, Ayuntamiento de Oleiros (A Coruña).  

Con 15 años,  el 21 de octubre de 1912 entra a trabajar como aprendiz mecánico en la Sociedad Española de Construcción Naval en Ferrol. En marzo de 1916 fue nombrado aprendiz del Cuerpo de Torpedistas y Electricidad debiendo presentarse el día 31 de dicho mes en Ferrol para embarcar en el crucero "Carlos V".



Se presenta a la convocatoria (10/07/1916) para el ingreso en la 2ª Sección de la Escuela de Ingenieros y Maquinistas de la Armada. Es declarado Aprendiz Maquinista de la Armada. El 15 de septiembre embarca en el acorazado "España" para efectuar las prácticas reglamentarias, finalizadas éstas pasa a la Academia de Ingenieros y Maquinistas. El día uno de enero de 1918 será la fecha oficial de su ingreso en el Cuerpo con la categoría de Tercer Maquinista. Asciende a Segundo Maquinista en febrero de 1923. Primer Maquinista en junio de 1929. Teniente Maquinista desde el 22 de diciembre de 1930. Capitán Maquinista desde el uno de octubre de 1935 (D.O.245). 

El 30 de junio de 1936, estando disponible forzoso en Ferrol, es destinado al acorazado "Jaime I" (Diario Oficial del Ministerio de Marina 30/6/36), siendo nombrado 2º Jefe de Máquinas del acorazado el dos de julio del mismo año, puesto que ocupaba al iniciarse la sublevación militar y permaneciendo leal al Gobierno de la República.

Durante su destino en el "Jaime I", aparte de su función como 2º Jefe de Máquinas, fue miembro de su Comité y presidente del mismo por votación unánime durante cuatro meses. Colaboró asiduamente en el periódico "Amanecer", confeccionado en la propia imprenta del acorazado, del que llegó a ser Director. Dicho periódico constaba de cuatro páginas tamaño folio y se publicó desde enero de 1937 a junio del mismo año fecha en la que se produjo la explosión por sabotaje del acorazado. "Amanecer" ofrecía, además de su editorial, comunicaciones del Comité Central de la Flota, partes de guerra, artículos, noticias internacionales, fragmentos de discursos, etc.

La intervención de Acción Golpe fue fundamental para que el Alférez de Navío Carlos Esteban Hernández, 2º Comandante del "Torpedero 14" que fue llevado a bordo del acorazado no fuera fusilado. De igual modo evitó que el marinero Ángel González Arcos perteneciente a la tripulación del "Jaime" fuera acusado de sedición y rebelión militar por tener carnet de Falange de Madrid.

Como presidente del Comité fue requerido a redactar un informe sobre la actuación del Comandante de Máquinas Antonio Porta de la Grela en el "Jaime I" haciendo constar en el mismo los informes favorables del personal de Máquinas. Dicho comandante fue puesto en libertad.

Después de la explosión del "Jaime I" ( Cartagena 17 junio 1937), fue destinado como Jefe de Máquinas al destructor "Almirante Valdés", pero antes de tomar posesión del cargo fue nombrado Comisario del destructor "Lazaga" (13-07-1937), ocupación que desempeñó durante ocho meses, al mismo tiempo que ocupaba un cargo directivo en la Casa Gallega de Cartagena y colaboraba con la emisora de la Flota en emisiones dedicadas a Galicia.

El día 13 de octubre de 1937 fue ascendido al grado de Comandante (Diario Oficial del Mº de Defensa nº 246).

En febrero de 1938 son suprimidos todos los cargos de Comisarios en la Flota y Acción Golpe es nombrado Inspector de Trabajos en los Buques de la Zona de Levante, teniendo como base la ciudad de Valencia, función que ejerció durante ocho meses.

El 11 de diciembre de 1938 es nombrado Jefe de Máquinas del crucero "Libertad". Después de la marcha de Cartagena de la Flota fue nombrado Jefe de Material de Cartagena.

La noche del 28 al 29 de marzo de 1939 salió en el barco de vigilancia "V-24" (Bou Teresa) con 178 refugiados a bordo, incluidos 16 tripulantes, 28 mujeres y siete niños. Llega al puerto de Orán en Argelia donde fue llevado a un Centro de Internamiento. A partir de ese momento tuvo que sufrir, en varios campos de trabajo, a saber Camp Morand, Bou-Árfa, Colomb-Béchar y Missour, penalidades y malos tratos hacia los refugiados españoles que fueron obligados, por parte de las autoridades francesas, a trabajar en la construcción del ferrocarril en el desierto argelino en condiciones de esclavitud.


En el centro de la foto, el Comandate Maquinista Tomás Acción Golpe
en el Campo de Bou-Árfa


En la Orden del B.O.E. franquista, nº 325 se dispone que cause baja en la Armada con pérdida de todos sus derechos, por no haber efectuado su presentación ante las autoridades franquistas e ignorándose su paradero.

Fue procesado por el Juzgado Especial de la Marina, Causa 1189/1939 por los delitos de sedición y rebeldía.

En el último campo en que estuvo recluido fue el de Missour, ignorándose si logró huir de dicho campo o estuvo en él hasta la liberación del norte de África por parte de los Aliados.

Murió en la ciudad de Casablanca (Marruecos francés), el 26 de abril de 1947, a los 49 años de edad. Sus restos reposan en el Cuadro 63, Fila 8 nº7 del sector IV del cementerio Bem M´Sick de dicha ciudad marroquí.

El cuatro de julio de 2023, el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática otorgó una "Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal" en favor de Tomás Acción Golpe.


BUQUES DE LA ARMADA EN LOS QUE NAVEGÓ TOMÁS ACCIÓN GOLPE


Crucero "Carlos V"

Acorazado "España"

Torpedero "Nº2"

Contratorpedero "Terror"

Crucero "Río de la Plata"

Submarino "A-3"

Contratorpedero "Audaz"

Destructor "Proserpina"

Buque Escuela "Galatea"

Destructor "Lazaga"

Crucero "Almirante Cervera"

Destructor "Villaamil"

Crucero "Miguel de Cervantes"

Acorazado "Jaime I"

Crucero "Libertad"



Fuente:

  • Extractado del libro " Por la estela del navío. Historia triste de una revolución alegre". Autor: Moisés Acción Portela. Editorial Circulo Rojo (2023).



sábado, 24 de mayo de 2025

EL DESTRUCTOR “SÁNCHEZ BARCAÍZTEGUI” EL 25 DE ABRIL DE 1937.

 


En la mañana del 25 de abril de 1937, el crucero sublevado “Canarias” localiza en el Mediterráneo a la Flota republicana, conformada en esta ocasión por los cruceros "Libertad", "Méndez Núñez" y cinco destructores, pero la pierde vista a causa de una espesa bruma. En el mismo escenario, el también sublevado “Baleares” abre fuego contra un destructor republicano y es contestado con una salva de torpedos.



A unas 20 millas de Cartagena, los dos cruceros sublevados localizan al destructor “Sánchez Barcaíztegui” y le disparan con sus artillerías de proa a una distancia de 12.000 metros. El destructor, bajo el mando del alférez de navío Álvaro Calderón, zigzagueó  a la vez que lanzaba una cortina de humo y  disparaba contra el “Baleares”. Ninguno de los buques implicados consiguen impactos. Los cruceros sublevados, al percatarse de que se encuentran al alcance de las baterías de costa republicanas, huyen del escenario a toda velocidad. Los cruceros leales “Libertad” y “Méndez Núñez” salen del puerto de Cartagena en persecución de los cruceros sublevados pero, debido a su menor velocidad, no llegaron a avistarlos, pasadas tres horas suspenden la búsqueda.

El comandante del “Sánchez Barcáiztegui” informó al Jefe de la Flota de lo siguiente:

Durante el combate que sostuvo pudo apreciar que el crucero alemán “Leipzig”, que estaba a sus proximidades poco desenfilado, comunicaba con los cruceros enemigos por medio de proyector. También se observó que, al salir la Flota del puerto en persecución del adversario, la radio del “Leipzig”, en onda de 5 metros, comunicaba constantemente en cifrado con un buque próximo, lo cual hace suponer que informaban al  enemigo de la salida y el movimiento de nuestros barcos. 

En definitiva, la niebla imposibilitó que el encuentro entre las dos flotas fuera decisivo. Todo se redujo al intento de caza de un destructor republicano (“Sánchez Barcaíztegui”), una acción finalmente abortada por el comportamiento del destructor y las baterías de costa republicanas.


Crucero "Baleares"


Según el consejero ruso a bordo del “Almirante Antequera”: 

“El Sánchez se comportó con pericia, valor y agresividad, utilizando todas sus ventajas y efectuando 150 disparos en treinta minutos. Algo de elevado mérito, considerando que mandaba el buque un alférez de navío”.


Benito Sacaluga



Fuentes consultadas:

  • Extractado de "La Guerra Civil Española en el Mar". Michael Alpert. Ed-.Crítica (2008)
  • Cartagena Nueva (27/4/37)

martes, 20 de mayo de 2025

CAPITÁN MAQUINISTA SANTIAGO LÓPEZ JIMÉNEZ

 


Nacido en Ferrol el 12 de octubre de 1895. Por parte paterna sus ascendientes eran de Cuenca y por la materna sevillanos y de Badajoz. Ingresó en la Armada en 1916. Capitán Maquinista desde el 10/06/1933. Jefe de Maquinas del destructor “Almirante Valdés” cuando se produjo la sublevación militar de julio de 1936.


Dentro del círculo el Capitán Maquinista Santiago López Jiménez


Tuvo un gran protagonismo en apoyo y dirección de los marinos republicanos que detuvieron a los oficiales del Cuerpo General a bordo del destructor “Almirante Valdés”, el 18 de julio en la mar tras unos confusos momentos en Melilla.

López Jiménez mandó el barco en su travesía hacia Cartagena adonde llegó el 19 a las cinco de la tarde. Su llegada fue una espoleta para la explosión de los sucesos en el Arsenal:

“…cuando a las cinco de la tarde, tal y como tenía anunciado, arriba a puerto el destructor “Almirante Valdés”, viene al mando el capitán jefe de máquinas Santiago López Jiménez y trae prisionera a toda la oficialidad. El Valdés fue objeto de un recibimiento popular apoteósico. Entre vítores y adhesiones a la causa republicana, un enorme gentío lleva a hombros al capitán hasta el Ayuntamiento, donde es obligado a salir al balcón y dirigir un parlamento a la muchedumbre”

El capitán López Jiménez entregó a los prisioneros, con una orden escrita, siendo trasladados posteriormente al buque prisión “J.J.Sister” fondeado en Málaga.


"J.J. Sister". Compañía Trasmediterránea 


Como a tantos otros, las autoridades franquistas lo habían separado del servicio (BOE 103/37-Burgos), por no presentarse a las autoridades sublevadas. La República lo ascendió a comandante (DO 246/37).

Acabada la guerra marchó al exilio. Curiosamente no hay noticias de que se le abriera Consejo de Guerra, simplemente los franquistas le dieron de baja en la Armada.


Benito Sacaluga



Fuentes consultadas:


  • El Cuerpo de Maquinistas de la Armada (1850-1950). Mº de Defensa (2009)
  • República y Guerra Civil en Cartagena, 1931-1969. J. Martínez Leal
  • Revista Ahora del 28 de julio de 1936


domingo, 18 de mayo de 2025

GUILLERMO MARTÍNEZ LÓPEZ, SEGUNDO MAQUINISTA DE LA FLOTA DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

 


Nacido el 11/11/1902 en Ferrol, hijo de Evaristo, mecánico, e Isolina, ambos naturales de Ferrol. Casado con Ginesa García Ballester, hermana de los también maquinistas Lutgardo y José. Ingresó en la Armada en el año 1920. Segundo Maquinista desde el 09/09/1933. Cuando se produce la sublevación facciosa se encuentra destinado en el submarino “C-3”. Miembro de la Logia “Atlantida nº5” desde 1931, con el nombre simbólico “Guillermo Tell”.


Dotación del submarino "C-3"
Posiblemente entre estos marinos se encuentre Guillermo Martínez López


Llegó a Santander, a bordo del submarino "C-3", cuando la Flota acudió al Frente Norte. Pidió combatir en tierra y así se le concedió. Desembarcó en Santander y se le asignó una Sección como Alférez en uno de los tres batallones que acudieron al socorro del frente de Asturias.

Falleció combatiendo, al frente de sus hombres, el 14 de octubre de 1936 en Nonín (Oviedo). El general jefe de Operaciones del Norte, Mariano Gamir Ulibarri, ordenó que el auditor de guerra del Ejército instruyese juicio contradictorio para la concesión de la Laureada de San Fernando. Antes, Gamir había afirmado: 

“Murió heroicamente en el ataque a Nonín…Reiteradamente este Estado Mayor se ha dirigido al Excmo. Sr. Ministro de Marina y al Comisario de Guerra en Santander señalando la ejemplaridad de su conducta y de la muerte del citado oficial, quien se hizo en todo momento merecedor de los máximos honores de la guerra”.

El Comisario de la Flota, Bruno Alonso, escribió un artículo titulado “Un espejo para todos” dedicado a Martínez López en el periódico del acorazado “Jaime I” Amanecer, número 6, fechado el 23 de enero de 1937.


UN ESPEJO PARA TODOS


El espejo al que me refiero es el que fue Maquinista de nuestra Flota camarada Guillermo Martínez.

Era yo Comisario general de Guerra en la provincia de Santander, cuando últimamente visitaba nuestra Flota aquel puerto donde tantas veces se baño mi juventud. Guillermo Martínez fue allí desembarcado presentándose a mis órdenes sin explicarme el motivo.

Era un hombre como un roble, alfo, mofletudo, colorado y de anchas espaldas, me dejó perplejo por que no sabía quien era ni en que podríamos emplearle. Quería ir a las Milicias a luchar frente al enemigo y dudábamos emplearlo por no conocerlo.

Asturias estaba mal y pedían nuestro auxilio, Santander, presuroso, manda sus batallones en los cuales se enrola el Maquinista Guillermo dándosele el grado de Alférez.

La lucha es dura porque el enemigo ha recibido refuerzos y ataca el cerco de Oviedo. El batallón de Guillermo defiende una posición desde la cual se causan al enemigo, compuesto de falangistas, moros y mercenarios, infinidad de bajas.

El enemigo carga con todas sus fuerzas sobre aquella posición cuyos defensores acorralados por las ametralladoras, cañones y aviación va cediendo poco a poco su resistencia.

La posición no se puede sostener más, la gente es bisoña e inferior en número y elementos y tiene que replegarse. Guillermo Martínez se resiste a replegarse y se queda en la posición amparando con su pecho el repliegue de sus compañeros. Continúa solo, disparando contra el enemigo que está a menos de 100 metros hasta que una bala traidora le desploma para no levantarse, dando su aliento postrero en un viva a la República.

Guillermo Martínez fue un gigante de la Flota, mejor dicho, fue un espejo para todos.

Bruno Alonso.


La esposa de Guillermo se exilió al terminar la guerra, estableciéndose en Méjico. El hijo de ambos, también llamado Guillermo, era en 1985 ingeniero director general de la empresa Industrias CHSA en Tlanepantla, Méjico.




Fuente consultada:

El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española. Antonio de la Vega Blasco. Ministerio de Defensa 2009.




jueves, 1 de mayo de 2025

FLOTA, ESCUADRA Y FLOTILLAS EN LA ARMADA

 


A lo largo de las entradas publicadas en este Blog, se citan con profusión los términos Flota, Escuadra y Flotilla para referirnos a agrupaciones de buques de guerra, como por ejemplo Flota Republicana, Flotilla de Submarinos, etc. términos muchas veces utilizados de forma errónea en las fuentes primarias. Al objeto de aclarar algunas dudas que me plantean los lectores voy a intentar definir estos términos, de forma resumida, acudiendo a la Enciclopedia General del Mar, publicada por Ediciones Garriga en 1958.


Flotilla de destructores en Santa Cruz de La Palma durante las maniobras navales de Mayo de 1936.


FLOTA


Se denomina Flota al conjunto de todos los buques pertenecientes a la Marina de Guerra de un país (1). También se llama Flota a una parte de esos efectivos de guerra, formando una unidad estratégica, constituida por la reunión de varias escuadras concentradas para llevar a cabo una misión principal.


ESCUADRA


Conjunto de buques de guerra que constituyen una unidad táctica mandada por un almirante y que puede estar integrada por una o varias divisiones de unidades mayores, por lo menos cruceros, formadas aquellas por a lo más cuatro unidades y mandadas también, por lo general, por almirantes subordinados.
Al conjunto de dos buques mayores se le suele llamar división, aunque algunos le denominan también sección, siendo esta palabra generalmente usada para el conjunto de dos destructores.

Atendiendo a la misión de la Escuadra puede calificarse como ofensiva, defensiva, guardacostas, de reserva, de observación, de exploración, de apoyo (para un desembarco), o de instrucción.

A  nivel mundial y en los tiempos de la Guerra Civil española, este concepto de Escuadra era más rígido; una Escuadra solía constar de una fuerza compuesta por dos o más divisiones de acorazados llamada también a veces Escuadra de combate, unas divisiones de cruceros y varias Flotillas de destructores.

FLOTILLA


Se llama así a la reunión de buques de guerra de pequeño desplazamiento (hasta destructores) formando un conjunto orgánico subordinado a un jefe.

También es una unidad orgánica en la que se agrupan destructores, corbetas, submarinos o lanchas. El número de buques que la forman es variable según los casos. En el caso de los destructores el número de los que constituyen una Flotilla es variable según los países. Así puede estar constituida una Flotilla por ocho buques y mandada por un capitán de navío. La Flotilla se divide en este caso en dos escuadrillas y cada una de éstas en dos Secciones de dos barcos. En muchas ocasiones también al conjunto de cuatro o seis buques se le denominó Flotilla.


Flotilla de Submarinos. Cartagena 1934


ESCUADRILLA


Conjunto táctico formado por dos o tres Secciones (dos unidades por Sección) de buques de guerra menores que los cruceros, como son los destructores, torpederos, submarinos y lanchas rápidas. La agrupación de dos o tres escuadrillas constituye una Flotilla.



Benito Sacaluga.

 


(1) También se denomina Flota al conjunto de buques mercantes de un país.



miércoles, 9 de abril de 2025

EL FACTOR HUMANO DEL ACORAZADO “JAIME I” EN 1936

 




(Extractado de “Entre la Historia y la Propaganda: Las dos sublevaciones del acorazado Jaime I en 1936”.  Pedro Mª Egea Bruno. Universidad de Murcia)


El Estado General de la Armada de 1936, con pequeñas diferencias sobre la realidad de julio, nos aproxima al factor humano del acorazado. Se anotan 854 hombres, bajo el mando de 30 jefes y oficiales del Cuerpo General. La primera característica a destacar es la juventud de la oficialidad. La media de edad no llega a los 30 años. Todos han recibido su primer nombramiento con el régimen monárquico, algunos durante la regencia de María Cristina, la gran mayoría a lo largo del reinado de Alfonso XIII y los más recientes en la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

La antigüedad en el empleo que ostentan apenas supera los tres años, es decir casi todos han tenido su último ascenso en el bienio radical-cedista, en concreto el 56,5%, a lo que se añade el 17,4% que lo recibieron en la etapa primorriverista. Sólo el 26,1%, ha sido promovido durante el primer bienio, el período más genuinamente republicano. La inmensa mayoría se incorporará al barco a lo largo de 1935. Tan corto espacio de tiempo, para concitar las necesarias complicidades, argumenta que las solidaridades sean ideológicas o de clase. Las de la tripulación también.

En junio de 1936 se encuentran a las órdenes del comandante Julio Iglesias y Abelaira, capitán de navío de 57 años, ascendido en 1932, que ha tomado posesión de su puesto en mayo de 1935 y que es sustituido del cargo en Santander el 15 de julio de 1936 por el también capitán de navío Joaquín García del Valle. El segundo comandante, Francisco Guimerá y Bosch, es capitán de fragata, tiene 48 años y ha alcanzado su empleo en agosto de 1931; está pendiente de tomar plaza y la sublevación lo impide debiendo permanecer en Cartagena. Figuran dos terceros comandantes con el grado de capitán de corbeta, Carlos Aguilar Tablada y Tejón, de 35 años, y Rafael Moro Reyna, de 33.

Se alistan ocho tenientes de navío, entre los que se distinguen por su posterior intervención en el desarrollo de los hechos, José Mª Otero Goyanes, de 30 años, José Cañas Arce, de 28, y Félix Fernández Fournier, de 31. Con ellos, cinco alféreces de navío y seis de fragata. Concurren un capitán de Intendencia, que hace de habilitado, Luis López de Longoria, y un teniente médico, José A. Solana y Gutiérrez-Solana. También oficiales, los especialistas del Cuerpo de Maquinistas de la Armada asumirán, en forma significada, un papel contrario al resto de oficiales del Cuerpo General. Son los casos del comandante Benito Sacaluga Rodríguez, jefe de máquinas, del capitán Tomás Acción Golpe, 2º jefe de máquinas, y del teniente Ricardo Castro Calvelo.

Por debajo, el Cuerpo de Suboficiales (oficiales terceros y auxiliares) con un protagonismo singularizado en la sublevación y en el control del buque a partir de julio de 1936, en particular los maquinistas y el personal de Radio. Se destacarán Antonio Antúnez Aguilar, José Caneiro Pernas, Salvador Corrales Vidal, Manuel Gómez García, Daniel García Rego, José Díaz Peña y Manuel Fernández Olivares. No eran desde luego la mayoría. Para el capitán de fragata Bernardo Navarro Capdevila, “adoptaron una actitud muy cómoda, no interviniendo en la rebelión, sin ponerse en contra tampoco para evitar las consecuencias que ello les hubiera podido traer”. Se contabilizan seis auxiliares navales, 11 de artillería, dos de sanidad, tres de oficinas y archivos, 16 de maquinistas, dos de radiotelegrafía, dos de buzos, cinco de electricidad y 18 de máquinas. Su edad media se eleva a los 35 años por la presencia del personal de máquinas, cuyo promedio es de 42,5. Sin ellos se reduce a 30. El 50% ha ingresado en el escalafón durante los años de la II República y más del 80% ha ascendido durante esta etapa. Un elevado número, algo más del 75%, se ha incorporado al acorazado durante 1935. El resto lo ha hecho en 1934 (17%), 1936 (6%) y 1933 (2%). La dotación se completa con 158 cabos y 578 marineros.


Tenerife. Mayo de 1936

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jueves, 27 de marzo de 2025

DESOLACIÓN Y MUERTE EN EL ACORAZADO "JAIME I"

 


Junio de 1937, el acorazado se encuentra en Cartagena, atracado en el muelle de La Curra, reparando las averías y desperfectos ocasionados por los recientes bombardeos aéreos selectivos contra el acorazado, llevados a cabo por la aviación rebelde los días 21 y 25 de mayo anterior estando atracado en el puerto de Almería.


Estado tras la explosión de la torre de babor


El 17 de junio siguen los trabajos de reparación, parte de los más de 800 hombres que componen su dotación, se dedican a la descarga del contenido de los pañoles de pólvora y proyectiles al objeto de garantizar la seguridad en la ejecución de las operaciones. En lugar de empezar por los pañoles de pólvora, por ser los más peligrosos, se dará preferencia a la descarga de los proyectiles almacenados en los extremos del buque.

La delicada y peligrosísima operación se va realizando con calculada y recomendada lentitud y precaución. En las torres se están dando clases teóricas a otra parte de la dotación, en imprudente cercanía con los pañoles abiertos de las pólvoras.

A las 15,30, con un cielo azul zafiro completamente despejado de nubes y un sol canicular castigando inclemente tierra y mar, sin que nada haga presentir la horrorosa catástrofe que se va a registrar a bordo, se produce una estruendosa y apocalíptica explosión en la torre de babor, que origina el fulminante desprendimiento de las tres cubiertas y la chimenea, y la voladura a gran altura de la parte alta del caparacho blindado de la torre.

La espantosa y ensordecedora deflagración conmueve y alarma a toda la ciudad, que en los primeros momentos la atribuye a uno más de los muchos y violentísimos bombardeos que ha sufrido el puerto, el Arsenal y el casco urbano de la población.

Lo mismo piensan en los primeros momentos los propios marinos del acorazado que, al grito de ¡Aviones! ¡Aviones!, abandonan la cubierta y corren a refugiarse en las entrañas del buque, al amparo del techo blindado que forma la cubierta del acorazado. Allí quedarán mortalmente atrapados por la vorágine de las llamas que, como una devastadora y espeluznante ola de fuego barre y arrasa el barco de proa a popa, mientras se suceden encadenadas explosiones a bordo. Hasta cuarenta se registran en una especie de infernal aquelarre de muerte, gritos de agonía y de terror y desolación por doquier.



La violencia de las explosiones es tan brutal, que lanza a gran distancia fuera del barco lanchas de salvamento, botes y marineros…Convertidos en alucinantes antorchas humanas, dando espantosos alaridos de dolor, aparecen sobre cubierta centenares de hombres que se arrojan de cabeza por la borda del buque buscando el alivio de las aguas, que no harán sino despertar y aumentar el dolor insufrible de las quemaduras. Agarrados fuertemente a las cadenas de las anclas, se arraciman los heridos. Decenas y decenas de cuerpos humanos horriblemente mutilados, despedazados o calcinados, saltan por los aires mezclados con toneladas de hierros, maderas y cascos de metralla de los proyectiles. Muchos perecen asfixiados en los compartimentos del buque.

Trescientos cincuenta y dos marinos muertos, y un centenar largo de heridos (tan graves algunos de ellos que no sobrevivirán a las terribles quemaduras y mutilaciones sufridas) es el sangriento balance de esta luctuosa efemérides, acaecida en una tarde cálida y luminosa a bordo del más potente navío de guerra español.


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Extractado de “Motín en la Flota” de Ernesto Méndez Luengo. Ediciones Leonesas. ISBN: 84-8012-291-9.


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Nota del Blog: Las causas de la explosión siguen sin esclarecerse. Se abrió una investigación en la Sala Sexta del Tribunal Supremo y las pruebas periciales fueron encargadas a la dirección de la Constructora Naval. Se barajaron varias posibles causas, entre ellas un acto de imprudencia y un sabotaje de la Quinta Columna. No se llegó a una conclusión definitiva. Varios historiadores e investigadores se decantan por el sabotaje.

Para mayor información visitar el siguiente enlace:







lunes, 26 de agosto de 2024

LA BASE NAVAL DE CARTAGENA EN 1936

 



En el trabajo de Juan Martínez Leal "Alzamiento y Revolución. El 18 de Julio en la Base Naval de Cartagena". Publicado por Anales Historia Contemporánea, podemos leer lo siguiente:

"En 1936 Cartagena era uno de los enclaves militares de mayor envergadura de la Península. Como cabecera del Departamento Marítimo del Mediterráneo, su Base Naval (1) disponía de complejas instalaciones militares. En su Arsenal, además de la factoría de construcciones navales, se encontraban el Cuartel de Marinería, el Cuartel de Guardias de Infantería de Marina, la Base de Submarinos, los Servicios de Ingeniería Naval, Las Escuelas de Buzos y Submarinistas, importantes depósitos de combustibles y municiones, así como una importantísima Estación de Radiotelegrafía. Fuera del recinto propiamente dicho, quedaban los Servicios de 1ntendencia de la Armada y la propia Jefatura de la Base".



"La Base era, además, la sede operativa de importantes dotaciones navales: Las dos flotillas de destructores, las flotillas de submarinos, las flotillas de torpederos y otros barcos auxiliares de transporte y salvamento". 



"Junto a estas fuerzas navales se encontraban los efectivos de la guarnición del Ejército, compuesta por la fuerzas del Regimiento de Artillería de Costa Nº 3 y el Regimiento de Infantería Sevilla Nº 34, que agrupaba entre oficiales y tropa un contingente de 2.443 efectivos. Estas fuerzas se integraban en la 111 División orgánica con cabecera en Valencia. Completaban estos efectivos de tierra una Compañía de la Guardia Civil, una Comandancia de Carabineros y fuerzas de Guardias de Asalto".



"Ya fuera de la ciudad, pero a pocos kilómetros, se encontraban la Base Aeronaval de San Javier, adscrita a la Jefatura de la Base, y el Aeródromo de Los Alcázares, dependiente de las Fuerzas de Aviación".


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(1) Cartagena sofocó la sublevación franquista en sus primeros días y permaneció al servicio de la República durante toda la Guerra Civil, desde su inicio en julio de 1936 y hasta el 31 de marzo de 1939, fecha en la que las tropas franquistas hicieron su entrada triunfal en la ciudad. (Egea Bruno. El final de la Guerra Civil. Cartagena. Marzo 1939. Revista Hispania Nova Nº 14). Un día después, el uno de abril, Franco daba por terminada la guerra. 
 


Tropas de la IV División Navarra desfilando por la Cartagena recién ocupada (31/03/1939)


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sábado, 20 de julio de 2024

DESTRUCTOR 'LAZAGA'

 

El 'Lazaga' formó parte de la clase Alsedo, autorizada al amparo de la Ley Miranda (1915). A causa de la IGM su puesta en quilla se demoró hasta 1920. Fueron los astilleros de la S.E.C.N. en Cartagena los encargados de la construcción de las tres unidades de la Clase ('Alsedo' , 'Velasco' y 'Lazaga').


(1924 - 1961)


En Julio de 1936, estando destinado oficialmente en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz), se encontraba en la Base Naval de Cartagena realizado reparaciones. Al mando estaba el capitán de corbeta José María García Freire, partidario de la sublevación militar. El 20 de julio la dotación del destructor se hizo con el gobierno del mismo y fue puesto a disposición de la República. De forma provisional se nombra comandante del 'Lazaga' a su Jefe de Máquinas, teniente maquinista Manuel Fajardo Blanco, puesto en el que permanece hasta febrero de 1937, fecha en la que toma el mando el teniente de navío Ramón Guitart de Virto (1), (Decreto Mº de Marina del 3 de febrero de 1937. Gaceta de la República nº 35/1937), cargo que ocupó hasta el final de la guerra.

En marzo de 1937, junto a los submarinos 'B-1' y 'B-2', fue destinado a Almería como escolta del acorazado 'Jaime I'. Perdido el acorazado en junio de 1937, el 'Lazaga' queda destinado en Cartagena con la principal misión de patrullar las aguas próximas a la entrada del puerto.

El seis de marzo de 1938 formaba parte de la 2ª Flotilla de Destructores que participaron en el Combate de Cabo de Palos, en el que resultó hundido el crucero franquista 'Baleares'.

El 20 de agosto de 1938 fue atacado por el submarino pirata italiano 'Giuseppe Finzi', seis días más tarde participó en la operación montada para facilitar al destructor 'José Luís Díez', procedente del puerto francés de L'Havre, el paso del Estrecho de Gibraltar.



En enero de 1939 se encuentra inmovilizado en Cartagena a causa de una avería en sus calderas. El cinco de marzo de ese mismo año es alcanzado durante un bombardeo aéreo a cargo de 5 trimotores Savoia-Marchetti. Allí quedó hasta mediados de 1939, cuando es trasladado a Ferrol para reparaciones y modernización, trabajos que se prolongaron casi cuatro años, siendo puesto nuevamente en servicio en diciembre de 1943. Fue dado de baja en la Armada el 20 de febrero de 1961.



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(1) Ramón Guitart de Virto fue expulsado de la Armada de la República por Decreto del Mº de Marina del 16 de octubre de 1936 (D.O. Mº Marina y Aire del 19/10/1936). Fue repuesto en su empleo por Decreto del 30 de enero de 1937 tras acreditarse que había permanecido fiel a la República sin tomar parte en la sublevación militar de julio de 1936.(Gaceta de la República nº 33/1937)