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lunes, 26 de agosto de 2024

LA BASE NAVAL DE CARTAGENA EN 1936

 



En el trabajo de Juan Martínez Leal "Alzamiento y Revolución. El 18 de Julio en la Base Naval de Cartagena". Publicado por Anales Historia Contemporánea, podemos leer lo siguiente:

"En 1936 Cartagena era uno de los enclaves militares de mayor envergadura de la Península. Como cabecera del Departamento Marítimo del Mediterráneo, su Base Naval (1) disponía de complejas instalaciones militares. En su Arsenal, además de la factoría de construcciones navales, se encontraban el Cuartel de Marinería, el Cuartel de Guardias de Infantería de Marina, la Base de Submarinos, los Servicios de Ingeniería Naval, Las Escuelas de Buzos y Submarinistas, importantes depósitos de combustibles y municiones, así como una importantísima Estación de Radiotelegrafía. Fuera del recinto propiamente dicho, quedaban los Servicios de 1ntendencia de la Armada y la propia Jefatura de la Base".



"La Base era, además, la sede operativa de importantes dotaciones navales: Las dos flotillas de destructores, las flotillas de submarinos, las flotillas de torpederos y otros barcos auxiliares de transporte y salvamento". 



"Junto a estas fuerzas navales se encontraban los efectivos de la guarnición del Ejército, compuesta por la fuerzas del Regimiento de Artillería de Costa Nº 3 y el Regimiento de Infantería Sevilla Nº 34, que agrupaba entre oficiales y tropa un contingente de 2.443 efectivos. Estas fuerzas se integraban en la 111 División orgánica con cabecera en Valencia. Completaban estos efectivos de tierra una Compañía de la Guardia Civil, una Comandancia de Carabineros y fuerzas de Guardias de Asalto".



"Ya fuera de la ciudad, pero a pocos kilómetros, se encontraban la Base Aeronaval de San Javier, adscrita a la Jefatura de la Base, y el Aeródromo de Los Alcázares, dependiente de las Fuerzas de Aviación".


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(1) Cartagena sofocó la sublevación franquista en sus primeros días y permaneció al servicio de la República durante toda la Guerra Civil, desde su inicio en julio de 1936 y hasta el 31 de marzo de 1939, fecha en la que las tropas franquistas hicieron su entrada triunfal en la ciudad. (Egea Bruno. El final de la Guerra Civil. Cartagena. Marzo 1939. Revista Hispania Nova Nº 14). Un día después, el uno de abril, Franco daba por terminada la guerra. 
 


Tropas de la IV División Navarra desfilando por la Cartagena recién ocupada (31/03/1939)


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jueves, 22 de agosto de 2024

JULIO DE 1936. CARTAGENA DIAS ANTES DE LA SUBLEVACIÓN FACCIOSA

 


José Giral Pereira, ministro de Marina, fue probablemente el único miembro del Gobierno que tomó medidas efectivas para tratar de neutralizar la insurrección que se avecinaba. 



Enterado Giral de que algo se tramaba también en Cartagena, envió al teniente de navío Pedro Prado para averiguar el alcance de la conspiración. Prado se reúne con el teniente de navío Vicente Ramírez y con otros auxiliares de la Armada en Cartagena. El resultado es la destitución el día 14 de julio de Marcelino Galán como comandante del destructor “Almirante Ferrándiz”; de Francisco Pemartín como jefe de Estado Mayor de las flotillas de destructores; de Francisco Javier Chereguini como comandante del submarino B-5; de Manuel Álvarez como comandante del submarino C-6; del capitán de Artillería Manuel Bruquetas, y, finalmente, del capitán de Ingenieros José de la Figuera. 

Para impedir el traslado de tropas sublevadas a la Península, se ordena el día 15 la salida hacia aguas del Estrecho del destructor “Churruca” y del “Lepanto. Al “Almirante Ferrándiz” se le ordena partir hacia Barcelona, salida que se demora ante la resistencia de los jefes destinados en la flotilla de destructores, lo que obliga al ministro a ordenar al jefe de la Base, vicealmirante Márquez, se hiciese cargo del mando de la flotilla hasta la llegada de su jefe Ramón Navia-Ossorio, que había ido a Madrid a discutir con el ministro las mencionadas destituciones.

Ya en la noche del 17, y ante la evidencia de la sublevación en Marruecos, se ordena partir hacia el Estrecho a los destructores “Sánchez Barcáiztegui”, “Almirante Valdés” y “Alsedo”; también se ordena lo hagan cinco submarinos de la Base.



Estas medidas, claves desde una visión estratégica, contribuirían además a alejar de Cartagena un importante núcleo de conspiradores.

El 18 de julio a las 12,25 horas se recibe en la Estación de Radio del Arsenal el mensaje de Franco, invitando a las guarniciones de la Península a sumarse al ejemplo del Ejército de África. El mensaje decía: 

«Gloria al Ejército de África. Recibid el saludo más entusiasta de estas guarniciones que se unen a vosotros y demás compañeros peninsulares en estos momentos históricos. ¡Viva España con honra! General Franco» 

Un día más tarde la arenga de Franco fracasó y pasó a la historia. Cartagena fue la única gran base naval que quedó en manos de la República, convirtiéndose así, a lo largo de la guerra, en la sede operativa de la Flota Republicana. 


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  • Fuente: Alzamiento y Revolución. El 18 de Julio en la Base Naval de Cartagena. Aut.:Juan Martínez Leal. Publicado: Anales Historia Contemporánea





lunes, 22 de agosto de 2022

INDALECIO PRIETO OFRECE A LOS INGLESES LAS BASES NAVALES DE MAHÓN Y CARTAGENA (1938)

 

Artículo de Josep Pons Fraga, publicado en el digital “Ultima Hora” el cuatro de enero de 2021 bajo el título "La soberbia Base de Mahón" y que por su gran relevancia reproduzco a continuación.


LA SOBERBIA BASE DE MAHÓN


Uno de los episodios menos conocidos y divulgados de la Menorca republicana durante la Guerra Civil 1936-1939 acaba de ser contrastado y confirmado por el periodista e investigador Manuel Aguilera Povedano, colaborador de Ultima Hora.



Panorámica del puerto de Maó con la base naval a la izquierda y la fortaleza de La Mola al fondo, durante la Guerra Civil. | Archivo Diario Menorca.

Consiste en la propuesta de cesión del puerto de Maó a Inglaterra que a principios de 1938 efectuó el socialista Indalecio Prieto, entonces al frente del Ministerio de Defensa Nacional. Manuel Aguilera, licenciado en Periodismo y doctor en Historia con premio extraordinario por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, ejerce como profesor de Periodismo en el CESAG–Universidad Pontificia Comillas, y estudia la Guerra Civil.

Los hechos que ha conseguido verificar arrancan en el libro del capitán Alberto Bayo "Mi desembarco en Mallorca", que publicó en 1944 durante su exilio en México. Advierte Aguilera que «Bayo odiaba a Prieto por abandonarle en su empresa mallorquina así que, ya en el exilio, aprovechó su libro para destapar todas sus miserias». La más relevante se titula «Prieto trató de entregar a España». Bayo avisa al lector: «Lo que voy a decir es muy grave». Explica que vio a Prieto ofrecer «los puertos de Vigo, Cartagena y Mahón» a dos oficiales ingleses [Pearson y Goddard] a cambio del apoyo del Reino Unido al Gobierno de la Segunda República. Según el relato de Alberto Bayo, el ministro le dijo: «Lo que has oído debes olvidarlo ahora mismo». Este episodio histórico no estaba verificado hasta ahora.

El único historiador que lo había investigado era el inglés Burnett Bolloten, tras localizar, en 1948 en la embajada de Lima, a uno de los oficiales ingleses que intervino. Pero la escueta respuesta que obtuvo consistió en que era un asunto confidencial y que «el Ministerio de Asuntos Exteriores es la única autoridad que puede confirmarlo».

El ‘informe Goddard’

Aguilera prosiguió su trabajo y buscó el informe de los oficiales Pearson y Goddard en el Foreign Office de Londres, pero no lo localizó. Tampoco obtuvo respuesta de la familia de Goddard, hasta que el historiador Julius Ruiz, de la Universidad de Edimburgo, le facilitó la documentación del Foreign Office sobre la Guerra Civil española, y allí aparece el documento que acredita y confirma esta historia.

Bayo relata que, en febrero de 1938, Indalecio Prieto manifestó al coronel Goddard y su ayudante, Pearson, a través de Gisela, su secretaria-traductora: «El Gobierno está muy convencido de que esta guerra la tenemos perdida si Inglaterra nos ve con malos ojos» y les expuso una «proposición confidencial, cuya contestación espero con impaciencia».

«Si Inglaterra nos da el triunfo, España por mi mediación, entregará a Inglaterra las soberbias rías de Vigo, donde puede cobijarse la escuadra inglesa con holgura; la base naval de Cartagena, inexpugnable; y la soberbia base de Mahón, única en el Mediterráneo», dijo Prieto, según Bayo. Según su versión, el ministro afirmó: «Con estos tres puntos, Inglaterra vería su poderío reforzado en el Mediterráneo y en el Atlántico, y España quedaría agradecida bajo la protección inglesa, sacudiéndose para siempre toda posibilidad de influencia rusa».

El coronel Goddard comunica al Gobierno inglés el 1 de mazo de 1938 que el ministro Indalecio Prieto les ha ofrecido los puertos de Cartagena y Maó.

Coronel Goddard: «Neutralizaría la ocupación italiana de Mallorca»

El 1 de marzo de 1938 el coronel Robert Goddard comunica por escrito al Gobierno británico que Indalecio Prieto «había ofrecido los puertos de Cartagena y Mahón en momentos de necesidad». Así lo recoge el informe, que ha dado a conocer ahora el doctor Manuel Aguilera. Goddard añade que «Prieto aprovechó la oportunidad para preguntar otra vez si Inglaterra era favorable a la causa republicana, porque le gustaría una visita de la flota británica a Menorca. Esto neutralizaría la ocupación italiana de Mallorca». Este informe militar, redactado por el coronel Goddard, confirma, 82 años después, gran parte de la versión de Bayo: el ministro del PSOE estaba dispuesto a ceder soberanía española a cambio de la victoria, pero –concluye Aguilera– «los ingleses no se movieron. Seis meses después pactarían con Hitler en Munich».

Bayo, el capitán que fracasó en Mallorca y que odiaba a Prieto

Alberto Bayo (1892- 1967) participó en la Guerra Civil española y después en la revolución cubana, que llevó a Fidel Castro al poder. Leal al Gobierno de la República, dirigió la intervención de Eivissa y Formentera el 8 y 9 de agosto de 1936, y el desembarco de Mallorca —en poder de los sublevados— el 16 de agosto. La operación, que empezó en Maó, donde reunió las tropas republicanas, acabó en fracaso. Alberto Bayo fue cuestionado por esta derrota, pero salió absuelto. En sus memorias dirige graves acusaciones contra Indalecio Prieto, con quien mantuvo fuertes discrepancias.

La oferta de Prieto

En febrero de 1938 Indalecio Prieto ofrece a Inglaterra –según Alberto Bayo– la ría de Vigo y las bases de Maó y Cartagena para que Gran Bretaña apoye al Gobierno de la Segunda República en la guerra.

La respuesta inglesa

El coronel Robert Goddard comunica al Gobierno de Inglaterra que Prieto les ha ofrecido los puertos de Cartagena y Maó «en momentos de necesidad». Pero el Gobierno de Gran Bretaña nunca respondió.



En la imagen, el capitán Alberto Bayo



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domingo, 19 de enero de 2020

¡SANTA LIBERTAD!



El desenlace de las denominadas Jornadas de Mayo (1937) trae añadido como consecuencia el encarcelamiento de grupos de anarquistas integrados en varios colectivos. En el mes de julio siguiente la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) reclaman en Cartagena la liberación de sus compañeros prisioneros: 

Jefe de la Base Naval de Cartagena, Jefe Superior de Policía. Autoridades todas de la España leal: Libertad, Libertad para nuestros presos. La hora lo requiere. Que no forme el Pueblo de vosotros la misma opinión que de Franco o de un Cardenal Segura.


Imagen: Flickr


¡SANTA LIBERTAD!

Artículo publicado en “Agenda Nueva”. Órgano de la Federación Comarcal de Sindicatos Únicos, Cartagena, 21 de julio de 1937.


Se ha cumplido el primer aniversario del cruento y criminal alzamiento fascista. El pasado año, tal día como hoy, un pueblo noble y trabajador, cual es el madrileño (que a estas horas derrocha valor por toneladas) rompiendo las tradiciones que abarcan las palabras JURIDICIDAD, LEGALISMO, CÓDIGO PENAL y demás zarandajas, abría las puertas de la Cárcel Modelo y del resto de las prisiones madrileñas, liberando a sus hermanos de las taras que una sociedad burguesa y capitalista con el beneplácito de un Gobierno titulado Republicano, quería imprimir perennemente en sus inmaculados titulo de ciudadanos libres. Los ladrones, los asesinos y los estafadores, en aquella época andaban sueltos y bien considerados. En las cárceles no habla más que personas decentes.

De esos hombres liberados por el Pueblo, muchos, muchísimos murieron con las armas en la mano peleando frente al Fascio. Y su última palabra antes de caer para siempre era un grito de ¡LIBERTAD¡ grito pronunciado de forma salvaje, feroz, pero que a pesar de su intenso dramatismo, se convertía paradójicamente en una bella melodía, en un delicioso poema.

Otros, hoy día, son caudillos de nuestro glorioso Ejército Popular y miembros destacados del mismo. Su valor quintaesenciado, su deseo vehementísimo de exterminar a los opresores de las libertades de la humanidad, les ha cubierto de gloria y conducido al pináculo de la fama.

Un año; año sangriento, año odiado, año maldito en lo que abarca de cruento y feroz. Año próspero, año fecundo, año ubérrimo y germinador por lo que respecta a conquistas y avances revolucionarios. Pero siempre hay un "pero" en la vida. El de este momento, está representado por 1os muchísimos detenidos que nuevamente se encuentran privados de libertad en aquellos recintos que tan generosa y justicieramente abrió de par en par el pueblo, con su certero instinto, que es sin duda la suprema Ley.

En Cartagena muy especialmente, compañeros nuestros, hombres libres, por motivos más o menos fútiles, muy alejadas por cierto de la intensidad del drama que vivimos, se hallan encerrados en prisiones militares. Arsenal, etc.

Nosotros, los componentes de la CNT/FAI, que no estamos acostumbrados a suplicar, ni rogar, ni siquiera a pedir más que  aquello qué entendemos justo estimamos que la mejor forma de celebrar este primer aniversario de la lucha por las libertades humanas, es liberar a todos los que privados de este don tan preciado, sean compañeros o no, se hallan aislados de la gran familia proletaria. Las cárceles para los fascistas que por desgracia aún quedan en Cartagena, y que son precisamente los mayores enemigos de las libertades públicas. Nuestros compañeros, libres, con nosotros, ayudando a conquistar la España oprimida por los clérigos y degenerados.

Jueves Santo, los cumpleaños de las personas exreales, los aniversarios de la implantación de regímenes republicanos, servían en los anteriores "estados sociales" para promulgar amnistías más o menos amplias. Celebremos, pues, nosotros este año de lucha liberando a los que son sangre de nuestra sangre, compendio de nuestro espíritu, motivo de nuestra vida.  Que no vayan, precisamente los tiranos, a ser nuestros maestros de liberalismo.


Jefe de la Base Naval de Cartagena, Jefe Superior de Policía. Autoridades todas de la España leal: Libertad, Libertad para nuestros presos. La hora lo requiere. Que no forme el Pueblo de vosotros la misma opinión que de Franco o de un Cardenal Segura.

¡Libertad¡ ¡LIBERTAD AMPLIA! Que el grito de abajo las cadenas sea una realidad  en esta fecha.

Que las compañeras, las hijas y las madres de los detenidos, no tengan en un día como hoy, que derramar ni una lágrima viendo a los suyos a través de rejas.

¡SANTA LIBERTAD!

L. B.



N. de la Redacción: Este artículo del compañero L. B. debió haber sido publicado el día 18. La falta de espacio nos lo impidió. Hoy lo hacemos porque, desgraciadamente, no ha perdido actualidad ya que continúan presos auténticos antifascistas y revolucionarios.







sábado, 30 de marzo de 2019

CARTAGENA, LA LLAVE MAESTRA PERDIDA POR LOS SUBLEVADOS




Cartagena, Base Naval y Arsenal (1936)
Lo que viene a continuación es un resumen de parte de lo acontecido en la Base Naval de Cartagena y su Arsenal, en los primeros días de la sublevación militar de julio del 36. "El Noticiero" de Cartagena, en su número del 30 de julio de 1936, se hace eco de un articulo publicado en "El Liberal" de Murcia, de título "Cartagena ha salvado a España y a la República", en el que se da cuenta de una entrevista realizada al entonces Teniente de Navío D. Antonio Ruíz y al Concejal del Ayuntamiento de Cartagena D. Alejandro del Castillo, en la que ambos exponen muy escuetamente su versión de los hechos que supusieron que la Base y el Arsenal quedarán en manos republicanas. Aunque el artículo/entrevista no aporta datos nuevos sobre la generalidad de lo acontecido el 18 de julio de 1936 en Cartagena y días inmediatos posteriores, sí que nos ofrece información sobre determinados hechos puntuales que merece la pena conocer y calibrar, artículo que transcribo a continuación.


CARTAGENA HA SALVADO A ESPAÑA Y A LA REPÚBLICA


Desde los primeros chispazos de la sublevación fascista se pusieron en tensión vibrante los espíritus ciudadanos, y pudimos darnos cuenta de la importancia decisiva que Cartagena adquiría para los facciosos.

La situación geográfica y militar de  esta plaza es de sobra conocida por todos, y las repercusiones, de no haber sido tomado el Arsenal a tiempo por las fuerzas leales, habrían sido catastróficas para la Libertad. Dominado por los fascistas el departamento marítimo de mayor importancia militar y, por tanto, la base de aprovisionamiento de la Escuadra, aún cuando el personal subalterno de esta, inflamado en tanto patriotismo, hubiese querido defenderse, sin municiones ni material de guerra, la flota habría fracasado,  y los temidos refuerzos de África estarían yugulando el glorioso movimiento libertador del pueblo en armas.

Por otra pare, al dominar los facciosos el Arsenal, con la ayuda de ciertos elementos militares reaccionarios por todos conocidos, los fuertes y baterías costeras que defienden Cartagena se habrían inclinado por la sedición, aprovechando el confusionismo y el desconcierto de la hora trágica para fusilar a los leales artilleros, que desde los primeros instantes dieron el pecho contra sus jefes sublevados contra la República.

Con el Arsenal y la Base de San Javier -también en manos fascistas-, se habría cercado el Aeródromo de Los Alcázares y dada la superioridad de fuerzas, aún cuando muy heroicamente se hubieran defendido, la derrota hubiera sido inevitable para los esforzados aviadores. Con estas fortalezas y elementos a la vista, la marcha y organización de columnas sobre Alicante, Murcia, Valencia y Madrid -y más teniendo en cuenta los puntos estratégicos en poder de los rebeldes- habrían sido labor fácil, y el sesgo de los acontecimientos, terrible para los destinos de la República.

CARTAGENA LLAVE DE LA SUBLEVACIÓN

Era Cartagena, sin duda, la plaza preparada por los fascistas como base fundamental y estratégica, centro nervioso de enorme importancia para sus operaciones posteriores en la Península, pero hay más: teniendo Cartagena los elementos bélicos citados, Arsenal, polvorines con abundancia de material de guerra para suministro de la Escuadra, etc. y quedando éstos en manos fascistas el dominio absoluto de las Baleares hubiera sido seguro e inevitable.

Pero no ha sido así. Cartagena no podía manchar su gloriosa tradición republicana y liberal dando el triunfo a los enemigos de la República, que muy hondo habían calado las raíces de la subversión. Y conviene que se proclame en voz muy alta, en tonos que venzan la resistencia de los oídos más sordos. La prensa habla de los combates en Somosierra, en Barcelona, en Málaga, y en tantos otros sitios donde la sangre generosa del pueblo se derrama en defensa de la Libertad, en una lucha fratricida criminal, desencadenada por los últimos representantes de la España negra, despótica, absolutista, enemiga de las libertades colectivas; pero a Cartagena, que ha tenido, y tiene aún, la llave que inutiliza al adversario, apenas se le concede importancia en sus galeradas. ¡Y ha sido ella, oírlo bien, quien dio los elementos del tiempo a los leales, y restó las más poderosas armas a los traidores y extraviados enemigos!

DOS HOMBRES

Cuando la ciudad ha recobrado su ritmo normal, hemos ido a visitar a dos hombres, un marino y un concejal republicano, que han desempeñado papeles de importancia máxima en esta hora febril y sangrienta para España. En el edificio de Capitanía General el orden y la disciplina son absolutos en estas horas primeras de la noche. Ya en el despacho del almirante jefe de la Base Naval Principal, hemos oído pormenores en el relato de los sucesos, que dan una idea clara, exacta, de cómo estos dos hombres, don Antonio Ruíz (1) y don Alejandro del Castillo (2), han sabido jugarse la vida en defensa de sus ideales y sus sentimientos de lealtad a la República legalmente constituida. Dos hombres, y ya mencionaremos otros en próximos reportajes, a los cuales debe gratitud la República. Un concejal que cumplió sus deberes ciudadanos con indomable energía, y un marino bravo, inteligente y leal, cuyo fervor republicano fue para él cansa de infinitas amarguras, pero que permaneció virilmente erguido en sus convicciones, sin claudicar jamás, un marino de los que precisa la República en los sitios de máxima confianza y responsabilidad. 

Entre el humo de los cigarrillos se inicia una conversación amigable, sin empaques inactuales ni afectaciones ridículas. Hablamos como tres camaradas, como tres hombres que se sienten unidos por un sentimiento que domina a todos los sentimientos en esta hora de peligro y combate. Algunas veces la emoción se traduce en un silencio hondo,  pero este silencio es prestamente roto por el trueno de un camión cargado de milicianos que, con el puño en alto, saludo antifascista, vitorean a la República, y seguimos conversando.

ANTECEDENTES DE LA SUBLEVACIÓN

El día 9 de julio llegó Cartagena el teniente de navío don Antonio Ruíz, destinado de segundo comandante al submarino "C-5". El señor Ruiz, seguidamente de tomar posesión de su destino,  pudo darse cuenta de que algo raro se tramaba por los jefes y oficiales da la Base de Submarinos; seguidamente se puso al habla con el jefe de órdenes de la Flotilla de Submarinos y segundo comandante del "C-2" don Vicente Ramírez, el cual le puso en conocimiento que, efectivamente, existía una situación delicada. La primera manifestación que notaron estos dos marinos republicanos fue cierta oposición a que se cumplieran órdenes dadas  por el señor ministro de Marina por conducto del almirante jefe de la Base, señor Márquez. Esta oposición fue cortada con la actitud del jefe de la Base de Submarinos, don Francisco Guimerá, al mismo tiempo, era cortada la maniobra por el almirante Márquez en !a flotilla de destructores. Así las cosas se dio orden de salida a la mar de los submarinos, notándose cierta oposición por algunos comandantes a la salida de estos buques, siendo sin embargo efectuada dicha salida. A partir de entonces, las relaciones entre oficialidad y dotaciones fueron muy tirantes, cosa que se agravó aún más al ser detenido Antonio Ruíz por el jefe interino de la Base de Submarinos en la noche del sábado día 18, y por reconocer el personal subalterno y de marinería que querían quitarse de en medio a este prestigiosos oficial republicano. Toda la noche del sábado estuvo detenido este oficial, y en la mañana del domingo fue puesto en libertad por orden del almirante Márquez, que no entendía esta detención.

EL PERSONAL DE SUBMARINOS DESCUBRE LA TRAMA

Al volver a su destino en la Base de Submarinos, el señor Ruíz encontró en un estado de verdadera excitación a las dotaciones de los submarinos y personal subalterno de la Base, ya que las armas les  habían sido recogidas por los jefes. Paralelamente a esto, en todas las dependencias de la Marina se suscitaba el mismo problema, basado en la visión de los hechos que estaban sucediendo. El personal tenía la evidencia de que algo anormal se tramaba.

Al día siguiente, lunes, día 20, la dotación de la Base de Submarinos se levantó decididamente contra la oficialidad, siendo detenidos todos los oficiales y jefes por considerarlos autores del movimiento que se estaba preparando en España; necesitando de un jefe que obedeciera las órdenes del Gobierno, nombraron al segundo maquinista D. Manuel Martinez, jefe de la Base de Submarinos.

INTERVIENE LA AUTORIDAD CIVIL

Seguidamente una comisión de marinería y operarios de la Base y el Arsenal se personaron en el Ayuntamiento a requerir a la autoridad civil para que interviniera rápidamente en el asunto y se restableciera la normalidad en el Arsenal, poniendo al frente de los mandos jefes afectos a la República y de toda confianza del Gobierno. El Ayuntamiento envió al concejal don Alejandro del Castillo al Arsenal, quien arengó a la marinería y les recomendó la mayor disciplina, teniendo en cuenta los momentos graves que atravesaba España, y se confirmó  provisionalmente el mando de la Base Naval y al propio tiempo de jefe general del Arsenal militar al citado don Manuel Gutiérrez que así lo pedía todo el personal. Inmediatamente, y en vista de que el personal no accedía a que hubiera un solo mando de los que ya existían en manos de personas que no fueran clara y terminantemente conocidas y probadas como tales republicanos, se pidió unánimemente por todo el personal que fuese nombrado jefe de la Base Naval Principal del Departamento a don Antonio Ruiz. que días antes había estado detenido por los sublevados y entonces, el Concejal, señor Castillo, se trasladó al Ayuntamiento, donde habló con el señor ministro de Marina para proponerle los deseos de todos ante los graves acontecimientos que habían sido motivados por quienes precisamente debieron mantener la disciplina en todo momento estando al lado del  Gobierno legalmente constituido.

EL TENIENTE RUÍ Z, JEFE DE LA BASE

El señor ministro de Marina ratificó las medidas turnadas por el señor Castillo y dio su conformidad al nombramiento del señor Ruiz para jefe de la Base Naval Principal. Comunicado al personal la decisión del señor Ministro de Marina nombrando jefe al señor Ruiz, automáticamente cesaron las actitudes violentas en todos los departamentos del Arsenal, poniéndose con toda disciplina a las órdenes de! nuevo jefe y por tanto del Gobierno, dándose vivas entusiastas a la República y al jefe que acababa de tomar posesión, garantía de lealtad a la República que veían en peligro momentos antes.

Una vez posesionado del mando de la Jefatura de la Base el señor Ruiz se tomaron todas las medidas para asegurar la situación; y se da el caso extraordinario que en menos de dos horas se quitó de en medio a todo persona que pudiera perturbar la buena marcha del servicio para con el Gobierno de la República,  quedando todas las secciones y dependencias en manos de personas de absoluta lealtad y garantía.

VICEALMIRANTE DEL PUEBLO, NORMALIDAD Y DISCIPLINA

El jefe de la Base empezó, de acuerdo con el señor Ministro, los trabajos para la salida y distribución de aprovisionamiento de material para la Escuadra de operaciones, dándose el caso que la normalidad en los servicios es absoluta, y la disciplina en todos los miembros que componen las dependencias de la Base es modelo de una organización,  jamás conocida en este departamento.

Noche y día el señor Ruiz con sus ayudantes don José Delmas, auxiliar primero de Artillería, que a la vez hace de secretario, y don Ángel Guevara (3), tercer maquinista, en unión del señor Castillo que coopera con el jefe de la Base Naval en todo momento, han sido los sostenes principales para que, en unión de todas las clases subalternas y de marinería y algunos jefes y oficiales de diferentes cuerpos se lleve a cabo con rapidez asombrosa toda la labor que en estos momentos difíciles esta realizando la Marina, cuyo principal baluarte en Cartagena es don Antonio Ruíz, que acredita ser un vicealmirante de los que la República necesita, es decir, un hombre moderno, inteligente, con precisión y acierto en el mando, no haciendo incompatible la disciplina con las buenas formas y el corazón puesto en todo momento al servicio del deber, que es la causa que defiende el pueblo y por lo tanto, la República. 

E. S.

(De "El Liberal" de Murcia)


Información no contenida en el artículo reproducido:


(1) Antonio Ruíz Gonzalez 
Capitán de navío
Jefe de la Base Naval de Cartagena

Informe elaborado sobre los mandos de la Flota, por los servicios rusos de información destacados en Cartagena. 195 50m (M1) Hur Tis ua ERA SA Hiof/soydne rusarciiyas ru.

Antonio Ruiz González en primer plano
"Es masón desde antes del movimiento. Uno de sus hermanos, que figura como uno de los dirigentes del fascismo español, es tercer comandante del crucero “Canarias". Otro hermano se encuentra en Ceuta. Su mujer e hijo viven en Sevilla donde gozan de grandes atenciones por parte de los fascistas. El marido de su hermana ha sido fusilado por los republicanos por traidor. En el comienzo del movimiento, Antonio Ruiz fue nombrado Jefe de la Base de Cartagena, luego Subsecretario de Marina y más tarde, de nuevo, Jefe de le Base. En la actualidad es "miembro" de la C.N.T."

El 4 de Marzo (1939), cuando se tuvo conocimiento de la preparación de un golpe fascista en Cartagena, el Comité Provincial del Partido tomó una serie de medidas preventivas. El Secretario del Comité Provincial propuso al Jefe de Policía el reforzamiento de los puestos de guardia. Habiéndose enterado de esto el Jefe de la Base ordenó la detención del Secretario del Comité Provincial de Cartagena. A través de su ayudante lleva a cabo una política dirigida contra el Partido y contra los rusos.

Ha tomado la decisión de excluir de la Base y de la defensa de costas a todos los oficiales comunistas y antifascistas, habiendo trasladado a dichos puestos a secundarios. Lleva una política descarada de sabotaje en la reparación de los buques. Esto se ha señalado particularmente en la reparación del crucero "Libertad”, ya que antes de proceder a ella se ocuparon de la reparación del dique bajo pretexto de que este se derrumbaría, cosa completamente absurda ya que el "Cervantes” había sido reparado en él. Además, el dique podía haber sido reparado hace tiempo ya que el "Cervantes" había salido de él hace tres meses. Existen informes en el Comité Provincial de que siendo Subsecretario se le extraviaron unos 80.000 francos y que al parecer tenía preparado un velero a motor para huir al campo faccioso.

Desde el punto de vista de sus cualidades personales no tiene ningún valor. No se ocupa del trabajo y no visita nunca las unidades. Las baterías de costa y las antiaéreas  tienen poca munición de reserva, lo mismo que las unidades navales. El Jefe de le Base no toma ninguna medida para movilizar los recursos existentes y organizar la producción de obuses en la Base, despreciando todas los proposiciones que se le hacen en ese sentido. En cambio, se ocupa mucho de su propia persona y de su carrera. Se ha rodeado de fascistas encubiertos en los cuales se apoya para su trabajo.

Nota del Blog.- Los informes elaborados por los rusos sobre el personal de la Flota han de tomarse con precaución, para ellos todo aquel que no fuese partidario decidido del Partido Comunista, o mostrase menosprecio hacia ellos, estaba mal considerado, y por tanto los informes carecen de cierta objetividad, aunque desde luego deben ser tenidos en cuenta.
La pertenencia de Ruiz a la CNT es muy posible que se deba a intereses personales, al parecer muy lejanos a los principios anarquistas de esta organización sindical. Según el prestigioso historiador Luis Miguel Pérez Adán (Instituto Cartagenero de Investigaciones Históricas): "A finales de 1936, ya se pone de manifiesto el profundo malestar existente en la propia Federación Comarcal de Cartagena por las continuas exclusiones, provocaciones e incluso detenciones que por parte de los mandos y autoridades de la base naval de Cartagena vienen sufriendo los militantes anarquistas; esta persecución, en opinión de los confederados, no solo ponía en peligro la revolución, sino también el propio desarrollo de la guerra contra los fascistas. En el informe que el Comité Comarcal dirige al nacional en noviembre de 1936, ya manifiestan estas denuncias y el sacrificio al que se está sometiendo a la CNT en Cartagena". Es lícito pensar que si el Jefe de la Base, Antonio Ruiz, fuese miembro leal y activo de la CNT estas situaciones contra el sindicato no se habrían producido.
Según Manuel Dominguez Benavides, ("La Escuadra la mandan los cabos"), "Antonio Ruiz es el marino que no ha defendido a nadie ni ha perseguido a nadie. Al verlo, según el momento en que se le encuentre, lo mismo puede decirse de él que es un presunto suicida que un gran señor. Ni una cosa ni otra. No sabe sonreír y procura hablar lo menos posible para que no se pueda comprobar el grado de su inteligencia. Es el jefe de las base en la época en que Gutierrez, jefe del Arsenal, comienza a fusilar a los detenidos, debería haberlo destituido".
El cinco de marzo de 1939 sale de Cartagena con la Flota rumbo a Bizerta (Túnez). Las autoridades francesas lo internan en el campo de Maknassy, junto con toda la Jefatura de la Flota. Una vez liberado pasa a Orán, donde fue director de la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles (JARE), después viaja a Méjico, donde establece su residencia. Una vez muerto el dictador Franco vuelve por unos días a España, pasa unos días en San Fernando (Cádiz) y vuelve a Méjico.

(2) Alejandro Castillo Roda. 
Lorca (Murcia) 12/02/1902 - México DF 28/10/1984.

Trabajó en las oficinas de Construcción Naval y fue director gerente de Suministros Ind. Sanjis y de Romeo-Remington en Cartagena. Desde 1924 a 1938 perteneció a la logia “Paz, Trabajo y Justicia” de Cartagena con el nombre simbólico de “Callés” y donde alcanzó el grado 3º. Fue elegido concejal republicano del ayuntamiento de la citada localidad en las elecciones municipales de 1931, ejerciendo como teniente de alcalde. Detenido el 18 de noviembre de 1934 por su participación en el movimiento revolucionario. Perteneció a Alianza Republicana, al Partido Radical y al Partido Radical Socialista antes de ingresar en el PSOE. Miembro de la Sociedad de Oficios Varios (UGT) desde 1932 y de la AS de Cartagena desde 1936. Durante la guerra civil fue delegado de Marina en la Base Naval de Cartagena de julio a octubre de 1936 y desde esa fecha juez municipal en la mencionada población. Exiliado después de la guerra civil en Orán (Argelia) donde fue funcionario de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) y delegado de la Legación de México en África del Norte hasta mayo de 1942, que llegó a México a bordo del Nyassa. Allí trabajó como gerente de varias empresas y falleció el 28 de febrero de 1984.

Fuentes: Fundación Pablo Iglesias. Archivo JARE/AMAE (M); Documentación Alejandro Castillo Roda (FPI); Catálogo archivos particulares FPI, V. 2, p. 31; P.M. EGEA BRUNO. Alejandro Castillo Roda.

(3) Angel Guevara de la Rosa. Vélez Blanco 29-11-1907. Tercer maquinista. En julio del 36 estaba destinado en el destructor "Almirante Valdés". En marzo del 39 marcha el exilio. Condenado en rebeldía en 1943 por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo a 12 años y un día.

Fuente: "El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española (1850-1950). A. de la Vega Blasco. Ed. Mº de Defensa (2009)




Benito Sacaluga.


miércoles, 27 de marzo de 2019

BOMBARDEOS DE LA AVIACIÓN ITALIANA SOBRE CARTAGENA (1938-1939)



BOMBARDEOS DIURNOS SOBRE CARTAGENA 1938-1939, EFECTUADOS POR LA UNIDAD DE ÉLITE ITALIANA “8º STORMO DI BOMBARDAMENTO VELOCE” CON BASE EN BALEARES. (1)



Desde el inicio de la guerra Cartagena soportó numerosos bombardeos aéreos, en esta entrada nos centramos en los llevados a cabo por los trimotores Savoia Marchetti S-79 de Mussolini durante 1938 y 1939; bombardeos diurnos que dieron comienzo a raíz del hundimiento, el seis de marzo de 1938, del crucero sublevado “Baleares” por unidades de la Flota Republicana.


Unidades italianas de Savoia Marcheti S-79 en formación,
foto tomada desde la quinta unidad.

Imagen: lasegundaguerra

1938

7 de marzo.-  Primer bombardeo: Las bombas cayeron en el exterior del puerto, entre barcos anclados en la dársena interior, alcanzando ligeramente al destructor “Alsedo”; una bomba cayó en la calle Gisbert, en la ladera del Hospital Militar destrozando el nuevo quirófano; al marcharse los aviones dejaron caer una bomba en las inmediaciones de Cabo Tiñoso. Los tres aviones de delante eran de la 10ª y los de atrás de la 19ª, todos al mando del coronel Rossanigo.

7 de marzo.- Segundo bombardeo: Tres aviones de la 18ª lanzan sus bombas en la ruta oeste-este, cayendo todas en la transversal del muelle, una entre los tinglados 2 y 3, una en la balaustrada de la muralla que deja cortado el teléfono, dos arriba en Capitanía, un impacto directo en el tinglado 2, y varias bombas más en la explanada del muelle, frente al Hospital.

7 de marzo.- Tercer bombardeo: Tres aviones de la 52ª lanzan sus bombas algo tarde, cayendo tres en la fábrica de productos químicos, una en la calle Rosario que destroza seis casas, varias más en los muelles de Santa Lucia, otra en la puerta del cuartel de la 223ª Brigada Mixta, y una más en la puerta del cuartel de Infantería de Marina.

10 de octubre.- Primer bombardeo: La cuña de cinco Savoia de la 10ª iba al mando del coronel Giordano, y realizó un tiro certero sobre las instalaciones del Arsenal, alcanzando un  dique flotante dentro de la dársena, el taller de arboladura, la machina, muelle de Poniente, los fosos de la base de submarinos y el muelle de Armamento; una bomba alcanzó al destructor “Ulloa” frente al muelle de regatas, y una última cayó en una casa en la carretera del barrio Peral.

10 de octubre.- Segundo bombardeo: Los cinco aviones de la 19ª van al mando del teniente coronel Gostoli, jefe del 28 Gruppo, no lanzan sus bombas ya que poco después de despegar, el avión del jefe tiene que volver a Ibiza por problemas en los motores. Los otros cuatro aviones pasarán por encina de Cartagena sin lanzar su carga.

10 de octubre.- Tercer bombardeo: Los cinco aviones de la 18ª y 52ª al mando del teniente coronel Seidi, jefe del 27º Gruppo, lanzaron la carga en el puerto, chorreando al “Almirante Antequera” y al “Almirante Miranda”, alcanzando los muelles de Rolandi y Pedreño, y derribando en Santa Lucia cuatro casas completamente y resultando otras tres dañadas.

4 de noviembre.- Primer bombardeo: Los cinco Savoia de la 18ª y la 52ª  van al mando del teniente Zerilli y descargan todas las bombas desde la bocana del puerto y falda de Galeras  hasta la explanada frente al Hospital Militar, chorreando solo al “Méndez Núñez” y a un mercante anclado en el muelle Alfonso XII.

4 de noviembre.- Segundo bombardeo: Los cinco aviones de la 10ª y 19ª  al mando del teniente coronel Gastoli quedan separados en dos grupos debido al certero tiro de la DCA, y tan solo el grupo de tres lanza sus bombas en las instalaciones de la Constructora y el Arsenal, alcanzando varios de los almacenes, junto a los careneros, y unas oficinas. Varias bombas se fueron a las faldas de Galeras o a la rambla de Benipila. Los otros dos aviones soltarán la  carga en los alrededores de Los Urrutias, ocho bombas más.

6 de noviembre.-  Los cinco aviones de la 18ª y la 52ª, al mando del teniente coronel Seidi, llevan bombas de 50 kilos tipo torpedín, de las que muchas no explotaron al caer en las aguas interiores del puerto. El tiro concentrado solo alcanzó levemente al petrolero “Campillo”

7 de noviembre.- Los cinco Savoia de la 18ª y la 52ª van al mando del teniente coronel Seidi, entran de manera transversal y lanzan las bombas en los inicios del muelle de La Curra, chorreando al “Libertad”, hundiendo el “Aljibe 3” y el motovelero “Julio Casciaro” que estaba en los muelles de Santa Lucia. Resulta alcanzado el buque  “Essex Lance, que llegó el 2 de noviembre trayendo carbón para descargar. Tras ser reparado salió el día 27.

15 de noviembre.- Los aviones lanzan las bombas buscando la línea del dique de la Curra y los buques republicanos allí anclados. Estas caen en dos grupos pero sin provocar impactos de importancia en las unidades navales. Tres impactos destrozan algunas viviendas en el barrio de Santa Lucia (de Francisco Ferrer en la guerra), y la boca de un refugio en el que hubo varios atropellos, y algunas más en el monte de San Julián. Al huir de la aviación republicana, lanzaron algunas bombas más en el mar.

24 de noviembre.-  Los cinco aviones de la 18ª y la 52ª van al mando del teniente Zannini, lanzan sus bombas por las inmediaciones del muelle de la Curra, alcanzando ligeramente a los buques de guerra allí anclados. Uno de los aviones que iba retrasado lanzó sus bombas en San Julián y en el barrio de Santa Lucia, sin graves consecuencias. Una primera bomba fue descargada en la playa del Portús.

28 de diciembre.- Los cinco Savoia de la 10ª y la 19ª van al mando del teniente coronel Corti (sucesor de Gostoli en el 28º Gruppo), lanzan su carga de bombas en la dársena interior del puerto, de manera muy compacta pero con problemas en uno de los aviones, que no suelta su carga. Alcanzan entre otros al “Jaime I” en la Curra, casi año y medio después de la explosión que lo inutilizó completamente.

Bombardeo del 28/12/1938




1939


1 de enero.- Los cinco aviones de la 18ª y la 52ª  al mando del capitán Quattrociocchi, realizaron otro ataque casi igual al anterior, pero más concentrado, y más cercanas las bombas a la línea del muelle Alfonso XII, sin consecuencias. Cayeron otras dos bombas cerca de las Islas Hormigas. El bombardeo de “Año Nuevo” fue comentado en Cartagena.

Savoia S-79 cargando bombas.


5 de enero.-  El impresionante tiro en cortina de las baterías de Cartagena, deshacen a la cuña de Savoias obligando a una suelta de las bombas en las faldas del monte de San Julián, sin consecuencias. Solo el crucero “Libertad” resultó ligeramente alcanzado y el “Vigilante 2” tocado.  Hay combate con cazas tras el bombardeo, y uno de los S-79 volvió a su base acribillado.

9 de enero.-  Cinco Savoia de la 10ª y la 19ª van cargados hasta los topes, con más de mil kilos de bombas por avión. Las enormes bombas, de 250 kilos, caen paralelas al cantil del muelle de Alfonso XII y alcanzan al “Ulloa”, “Almirante Valdés” y al Club de Regatas, dentro del Arsenal al dique seco, alguna en Capitanía y alguna en el almacén de trigo de la zona de los tinglados. Resultó dañado el buque inglés “Stanford”.

1 de febrero.-  Primer bombardeo: Al mando del teniente coronel Seidi la cuña de cinco aviones entró por el Mar Menor cuando un error de situación de los cuatro gregarios les hacia lanzar todas sus bombas en la rambla del Beal, en fincas como Calzada, Monte Mayor y otras, sin consecuencias. La formación sigue hacia Cartagena donde las bombas del avión de Seidi alcanzan al “Méndez Núñez”, las inmediaciones del Hospital Militar y la explanada del muelle.

1 de febrero.- Segundo bombardeo: Al mando del capitán Cuattrociocchi, la cuña del 27º Gruppo alcanza un nuevo objetivo en Cartagena, como es la estación de ferrocarril, así como el Cuartel de Artillería. Al salir del objetivo, los bombarderos son alcanzados por seis cazas, entablándose el mayor combate de toda la guerra civil. Los cinco S-79 reciben numerosos impactos de los I-16 provenientes de El Carmoli. Fueron destrozados doce edificios y parcialmente alcanzados otros catorce.

Caza Polikarpov I-15. "Chato"

5 de febrero.- Los cinco Savoia de la 10ª y 19ª van al mando del teniente coronel Corti, atacan los barcos de la Escuadra situados frente al Hospital Militar, alcanzando a éste, así como a las numerosas barcazas que llevaban y traían marineros a los buques, provocando uno de los mayores desastres en cuanto a víctimas. Muchos marineros pacientes del Hospital y varios asfixiados en el refugio de la calle del Pozo, son el alto precio pagado por uno de los peores ataques perpetrados por el 8º Stormo en Cartagena. Casas en las calles Andrino y Escorial fueron destrozadas por impactos directos.

7 de febrero.- Dos formaciones de cinco aviones cada una vuelan juntas y en la misma línea de ataque, al mando del coronel Giordano. El bombardeo de alfombra es tremendo y se cuela entre las nubes que tapan la ciudad. Resultan alcanzados cuatro barcos en el puerto, las instalaciones del Arsenal y la base de submarinos, 10 bombas caen en el Portús, por donde sale la formación. La Comandancia Militar fue tocada por un proyectil de 100 kilos, y otros seis impactaron en la zona del muelle. También hubo un combate con los cazas republicanos, esta vez de La Aparecida.

8 de febrero.- Primer bombardeo: Cinco aviones de la 18ª y 52ª bombardean a ciegas, ya que la nubosidad es imponente. Alcanzan el caso urbano al realizar la suelta tarde, y aunque hay pocas víctimas, llegan a destrozar un total de dos edificios y dañar parcialmente a otros 27.

8 de febrero.- Segundo bombardeo: La segunda formación llega escasamente 15 minutos después y se encuentra con el humo y las nubes tremendas, pero su objetivo se ve algo más entre los huecos de las nubes, y sus bombas alcanzan a cuatro barcos, la estación de submarinos, el edificio del matadero y la zona de Algameca junto a la rambla de Benipila.

9 de febrero.- Al mando del capitán Scarabelliotto la cuña de aviones busca de nuevo la zona de atraque de los buques de guerra republicanos y alcanza de lleno con sus bombas al “Méndez Núñez” en los careneros, causando destrozos y víctimas. Varios de los tinglados de la S.E.C.N son también parcialmente destrozados, quedando perforado el tanque de gasolina, destruida la plataforma de la vía férrea, y con desperfectos en su taller de maquinaria y líneas eléctricas, así como el taller de fundición. Hasta ocho bombas impactaron en la zona de Santa Lucia.

Bombarderos Savoia S-79
sobrevolando el puerto de Tarragona (1937)

Imagen: lasegunda guerra.

10 de febrero.- Una vez más los aviones iban al mando del capitán Cuattrociocchi, pero esta vez las nubes bajas y densas, que llevaban varios días sobre Cartagena, les impiden ver bien el objetivo. Las bombas se adentran por el puerto hasta el muelle de los tinglados, y allí alcanzan al mercante inglés “African Explorer”, cargado de grano. El barco quedó semihundido. La historia del cargamento del buque también fue muy conocida. Otras bombas también alcanzaron Santa Lucía y el monte Atalaya, extremos del bombardeo.

13 de febrero.- Los cinco aviones van comandados por el teniente coronel Seidi y cargados de bombas grandes, alcanzan al “Almirante Antequera”, los muelles de Figueroa y Pedreño, 9 edificios de Santa Lucía destrozados y 18 con desperfectos, y es que este barrio se llevó hasta 22 impactos directos. Alcanzada la fábrica de cristal, la de Peñarrolla en sus talleres de fundición, electricidad y agua, y alguna más en los alrededores. También hubo un ligero combate de la formación de bombarderos contra seis cazas, (en dos grupos de 3), I-15 de El Carmolí, que con gran acierto alcanzan a cuatro de los Savoia, a los que causaron heridos. Ninguno de los aviones resultó derribado.

28 de febrero.- Una nueva cuña descarga sus bombas en Santa Lucia, aunque el efecto del ataque genera dos tipos de lanzamientos. Uno de ellos impacta en la explanada de los muelles de Santa Lucía, en el “Méndez Núñez”, la fabrica de desplatación, hunde al “Joven Pura”, y en casas del barrio; una bomba destrozó la cocina del cuartel del 7º Regimiento de Retaguardia  Un segundo grupo llega a los buques anclados en el dique de la Curra y rodea al crucero “Libertad”. Hubo un ligero combate con cazas republicanos.

1 de marzo.- Los cinco Savoia al mando del teniente coronel Corti, atacan los barcos de la Escuadra en una pasada transversal alcanzando las instalaciones del Arsenal, donde cayeron 7 de las bombas, y destrozando la Ayudantía Mayor, taller de escofina, transformador y el alojamiento del personal de guardia. Dentro del puerto fue alcanzado por una bomba el remolcador “Río Turia” resultando hundido.

2 de marzo.- Los cinco Savoia de la 18ª y 52ª van al mando del teniente coronel Seidi y tiene un objetivo no atacado hasta ahora, pues sus bombas, en un reguero largo y estrecho, buscan la zona de los depósitos de la Algameca, cayendo todas paralelas a la rambla, aunque la cola del ataque alcanza el barrio de la Concepción. Curioso ataque a una hora no asidua, coincidiendo con la visita del jefe del gobierno, señor Negrín, a Cartagena.

5 de marzo.-  Al mando de la cuña de cinco aviones, en uno de los bombardeos famosos a la ciudad de Cartagena, en plena sublevación interior y con la confusión reinante en ambos bandos, se encontraba el capitán Santini. De nuevo bombas grandes buscando las faldas de Galeras, esta vez caen muy juntas a lo largo del muelle de almacenes y la fábrica de torpedos. En este muelle del Arsenal, un impacto directo abre la proa del “Sánchez Barcáiztegui” utilizándolo para la marcha posterior. Varios talleres de la S.E.C.N son alcanzados, y también el “Lazaga” y el “Alcalá Galiano”.

El "Sánchez Barcáiztegui" tras el impacto recibido.

6 de marzo.- Primer bombardeo: Los cinco aviones de la 10ª van al mando del general Maceratini, jefe de toda la Aviacione Legionaria delle Baleari, y es que la tensa situación requería un testigo de excepción. A las 9,28 despegan de La Aparecida siete I-15 para interceptar a la unidad italiana, que al pasar por la vertical de Cartagena no descarga las bombas. En una segunda pasada bombardea la finca de La Flora, lugar donde se asentaba el aeródromo cartagenero. De este hecho no hemos encontrado testigos. El resto de las bombas las dejarán en Los Alcázares.

6 de marzo.- Segundo bombardeo: Los cinco Savoia de la 18ª y 52ª van al mando del teniente coronel Seidi, que de nuevo van tras los numerosos polvorines, almacenes y depósitos que existen en los montes de la Estación Naval de La Algameca. Las bombas empiezan a caer en las faldas del monte de Galeras, justo en la desembocadura de la rambla, y luego en dirección a los terrenos de propiedad militar, alejándose de Cartagena.

10 de marzo.- Primer bombardeo:  Los cinco S-79 van al mando del capitán Scarabellotto, y aunque tienen como objetivo la estación ferroviaria y el barrio de Santa Lucia, las bombas caen en la zona de los Molino Marfagones, sin provocar destrozos ni víctimas.

10 de marzo.- Segundo bombardeo: Con el puerto absolutamente vacío desde el día 5, los Savoia italianos castigan las instalaciones ferroviarias de Cartagena, con resultados mediocres, ya que muchas de las bombas se van a las faldas de San Julián, al barrio de Santa Lucía y al muelle de Pedreño, donde provocan un incendio en un mercante desconocido.

15 de marzo.- Primer bombardeo: Una patrulla de tres Savoia del 28º Gruppo vuelve a bombardear la Algameca, aunque el tiro largo de la formación alcanza zona militar despoblada y el monte Atalaya, pero en medio varias bombas caen en el barrio de la Concepción y causan víctimas.

15 de marzo.- Segundo bombardeo: La despedida del 8º Stormo Italiano sobre Cartagena estuvo comandada por el coronel Cassiani, tercer y último jefe de esta unidad. El reguero de bombas grandes es con diferencia el más tremebundo de toda la guerra, comparable al del 8 de febrero, pero con la particularidad de que aquel nublado día las fotos no mostraban nada. Este día final se muestra como los impactos empiezan en la plaza de toros, Hospital Militar, y de ahí hacia adentro, en pleno casco urbano, alcanzando el cuartel de Despeñaperros. No hay mucha documentación del que fue el último bombardeo recibido por Cartagena en la guerra civil española, solo dos semanas antes del final. Ni el 8º Stormo ni ninguna otra unidad de la aviación sublevada lanzó más bombas en la Base Naval Principal. El último balance: 16 edificios destruidos, 25 edificios dañados y seis coches destrozados.




(1) Miguel S. Puchol Franco / Francisco Javier García Tous. Cartagena Histórica Nº12/2005. Editorial Aglaya.

Fuentes:

Archivo Municipal de Cartagena.
Unidad Especial de Desactivación de Explosivos en Algameca.
Grupo de Desactivación de Explosivos. Comandancia Guardia Civil. Murcia.
Biblioteca Naval del Departamento de Cartagena.
República y Guerra Civil en Cartagena. Juan Soler Cantó. Univ. de Murcia.
Bombardeos del Litoral Mediterráneo durante la Guerra Civil. Quirón Ediciones.
La Artillería en Cartagena. Juan A. Gómez Vizcaíno. Edit.Aglaya
4ª Escuadrilla de Defensa de Costas. Guerra Aérea en Cartagena.
Ataques a las Bases Aéreas del Mar Menor (1936-1939). Miguel S. Puchol Franco. Revista Española de Historia Militar nº 58.







lunes, 10 de septiembre de 2018

EL CORTO MANDATO DEL JEFE DE LA BASE NAVAL DE CARTAGENA (1936)






El seis de julio de 1936, los generales golpistas ya tenían muy avanzados sus planes, retomados nada más formar gobierno Azaña el anterior 19 de febrero. El ocho de marzo, antes de que Franco iniciase su “destierro” a Canarias, se reunió en Madrid, en el domicilio de un jefe de la CEDA, con varios generales, Emilio Mola, Luis Orgaz Yoldi, Villegas, Joaquín Fanjul, Ángel Rodríguez del Barrio, Miguel García de la Herrán, Manuel González Carrasco, Andrés Saliquet y Miguel Ponte, junto con el coronel José Enrique Varela y el teniente coronel Valentín Galarza. La suerte estaba echada.


En la foto el General Orgaz en Barcelona, acabada la guerra.
Era un gran enemigo de la República, por lo que intervino en todas las conspiraciones que se organizaron para derrocar este sistema político. Su implicación en la sublevación de Sanjurjo le llevó a prisión. En 1936 reaparece en escena para participar en el levantamiento del 18 de julio.

Ante los constantes rumores de golpe militar, el gobierno de la República confiaba en su capacidad para desmontar cualquier intento de golpe o levantamiento militar, tal y como lo hizo en el intento del general Sanjurjo en 1932, sin embargo, según Paul Preston, el Director General de Seguridad, organizó la instalación de numerosas escuchas telefónicas en todos aquellos lugares donde se estaba urdiendo la conspiración. Para el mes de mayo ya tenía confeccionada una lista de 500 implicados en la conspiración que entregó al presidente Azaña y al jefe del gobierno, Casares Quiroga, con la recomendación de que se procediera a sus detenciones. Pero Azaña y Casares Quiroga no hicieron nada al respecto y los preparativos golpistas continuaron.

Así llegamos al cinco de julio, fecha en la que el almirante D. Francisco Márquez Román se hace cargo de la Base Naval Principal de Cartagena. El almirante, recién ascendido, venía de desempeñar el cargo de Jefe de la Jurisdicción Gubernativa de Madrid y de la Sección de Personal del Ministerio . Diario Oficial del Mº de Marina del 16 de mayo de 1934.

En el Arsenal es recibido por el almirante Camilo Molins Carreras, jefe accidental de la Base, el contralmirante Navía Osorio, jefe de las flotillas de destructores, y por los señores Gámez jefe de Estado Mayor de la Base, Bastarreche jefe de E.M. de las flotillas de destructores, capitán de fragata don Antonio Alonso y el coronel de Artillería Manuel Bruquetas.

Inmediatamente el almirante Márquez toma posesión del mando. El acto tuvo lugar en el salón de recepciones, en presencia de todos los Jefes de Cuerpos, Servicios y Comandantes de barcos afectos a la Base y de los oficiales más caracterizados de los Cuerpos Auxiliares de la Armada. 

Un día más tarde, el seis de julio, el nuevo Jefe de la base es cumplimentado por el contralmirante Navia Osorio, a quien acompañaban los capitanes de navío Fernando de Barreto y Miguel Fontenla, jefes de las segunda y primera flotillas de destructores, y los capitanes de fragata Marcelino Galán, comandante del “Almirante Ferrándiz"; Valentín Fuentes, comandante del "Lepanto"; José M. Sánchez Ferragut, comandante del "Alcalá Galiano"; Casimiro Carre comandante del "José Luis Diez", Fernando Bastarreche jefe de Estado Mayor de las Flotillas y el capitán de corbeta Rafael Cervera comandante del "Sánchez Barcáiztegui". Posteriormente Márquez Román es saludado por el Comandante Militar de Cartagena, general Martínez Cabrera, seguido de los capitanes de fragata José María Aznar, ayudante Mayor del Arsenal, Eduardo García Ramírez, director de la Escuela de Armas Submarinas, Francisco Guanera, Jefe de la Estación de Submarinos y Manuel Duran, Secretario de la Comisión Inspectora, el capitán de corbeta José León de la Rocha, jefe de la Base Aeronaval de San Javier, el coronel maquinista Honesto Requejo, el comandante maquinista Antonio Guerra, el capitán de Intendencia don José Balboa, y capitanes de corbeta Rafael Guitián, Carlos Roca y Manuel Pasquín.


Imagen aérea de Cartagena, incluyendo su base naval, tomada el 18 de junio de 1936,
un mes antes del inicio de la guerra civil.

Poco duró en el cargo el nuevo Jefe de la Base, exactamente 13 días. El 18 de julio, en Cartagena y su Base Naval, se lucha por contener la sublevación, el almirante Márquez está indeciso y no actúa en contra del levantamiento. Se difunde el rumor de que el Arsenal está sublevado y de que los marino fieles a la República han sido detenidos, La muchedumbre, como reacción, se dirige al Arsenal, y el almirante Molins, Jefe del Arsenal, que acaba de poner el libertad al teniente de navío José Ruiz de Ahumada (1), detenido por los conspiradores, deja libre la entrada en el recinto a los sindicalistas, para demostrar que no hay presos en él. La apertura del Arsenal fue el pistoletazo de salida, se detuvieron a todos los jefes y oficiales que se encontraban en el Arsenal. Se abren los pañoles de armas y se hacen con ellas.

A primeras horas del día 20 la situación está controlada, el golpe en Cartagena ha sido un fracaso. Es entonces cuando el Jefe de la Base, el recién nombrado almirante Márquez entrega el mando al teniente de navío Antonio Ruiz González, que había sido detenido por los sublevados. En el Arsenal, Molins traspasa sus poderes al segundo maquinista Manuel Gutiérrez Pérez. Antonio Ruiz González lleva a cabo los siguientes nombramientos de acuerdo con el Ministerio de Marina, entre otros: Jesús Hernández Guirao, Jefe del Estado Mayor de la Base; Eusebio Vivancos Cerezuela, 2º Jefe del EM de la base; Carlos Balandrón Vences, Ayudante Mayor del Arsenal y a José Melíá García como secretario del anterior. Entre ellos no hay ningún oficial del Cuerpo General. Se nombra Jefe de la Flota al capitán de fragata Fernando Navarro Capdebvila.

El depuesto Jefe de la Base, almirante Márquez Román, marcha a Madrid. Finalmente será ejecutado por las milicias republicanas del Frente Popular.

El almirante Molins es sometido a Consejo de Guerra por un Tribunal Popular republicano y resulta absuelto. En 1939 los franquistas le someten a un nuevo Consejo de Guerra, encontrándole    culpable de varios cargos, entre ellos el de ¡¡¡rebelión militar !!!, y es condenado a muerte. En julio de 1939 es ejecutado y sepultado en la fosa común del cementerio de Los Remedios, en Cartagena. 

**********
(1) José Ruiz de Ahumada, teniente de navío en 1936. Afiliado a Falange Española, participante activo en las reuniones preparatorias de la sublevación militar que tuvieron lugar en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena. Según el mismo decía, fue salvado de ser fusilado por la fuerzas republicanas de Cartagena el 18 de julio de 1936, gracias a la mediación de dos cabos y seis fogoneros. Comandante del “Gravina” en 1938, a pesar de sus intentos de pasarse al bando sublevado, no lo pudo realizar en toda la guerra. Llevó el buque hasta Bizerta. Acabada la guerra es eximido de toda responsabilidad republicana y retorna a la Armada. retornando a la nueva flota nacional al poco tiempo.

En agosto de 2005 se publica el libro “Así empezó todo. Memorias de un marino de la República”. El autor es su hijo Manuel Ruiz Sierra, oficial del arma de Caballería, el prólogo es de José Sierra Campos, familiar de ambos y contralmirante de la Armada, El libro recoge las memorias de José Ruiz de Ahumada. Contiene 247 páginas, de las cuales solo 78 se dedican al texto de las “memorias” de tan curioso “marino republicano”, el resto son ilustraciones y documentación sobradamente conocida obtenida de los Boletines Oficiales de Marina, Defensa, Aire, etc...con algunas citas de Cervera Pery, Cerezo, Cervera Valderrama, etc...

El libro es todo un poema, si ya han leído ustedes algo de la Flota Republicana léanlo, puede que rían o hasta que lloren, da para todo. Si se inician en el tema, o quieren conocer la historia, por favor, empiecen por otros autores.


Benito Sacaluga





Fuentes:

El Noticiero de Cartagena 06-07-1936
Hombres de Armas de la República. Juan Barba Lagomazzini. Págs.: 496-497
Diario Oficial Mº de Marina
Artehistoria

jueves, 9 de febrero de 2017

DIEGO BAEZA SOTO (1892-1939)



Emblema del Regimiento Naval nº1 
(1) Posiblemente, el verdadero artífice de que la Base Naval de Cartagena quedará en favor de la República, fue Diego Baeza. Es cierto que como máxima autoridad en la ciudad, estaba el General Toribio Martínez Cabrera, hombre realmente republicano, que no sucumbió a envites de los almirantes para sublevarse y aguantó como única autoridad militar fiel al gobierno, pero no es menos cierto que sin el hacer de Diego Baeza esto no se hubiera producido.

Baeza, asumió la autoridad dentro de la Base al ponerse al frente de la emisora central de radio, en unión de los auxiliares que vigilaron durante dos días los mensajes recibidos y emitidos, así como de los movimientos de los sublevados, que posteriormente hacía pasar al exterior a través de dos mensajeros y estos los hacían llegar al Ayuntamiento, en donde se encontraba constituido en sesión permanente el Frente Popular.

Natural y vecino de Cartagena, nació el 19 de noviembre de 1892, ingresó en el Cuerpo el 29 de noviembre de 1910 y tomó posesión como Juez de la Base Naval de Cartagena el 28 de marzo de 1935. Tenía su domicilio en Cartagena, en el Barrio de La Concepción. El 18 de julio le sorprendió estando destinado como juez permanente del Arsenal y, tras quedar sofocada la sublevación, fue nombrado Jefe del Regimiento Naval el día 20, a las dos de la tarde, en virtud de una orden del recién nombrado Jefe de la Base Naval, Antonio Ruiz Gonzalez, siéndole entregado el mando por el Teniente Coronel de Infantería de Marina Francisco Ariza.

El día 22 por la tarde, el Jefe de la Base, Antonio Ruiz, le ordena preparar la Compañía de Arsenales para salir para el frente de Hellín a la primera indicación del Gobernador Militar, General Toribio Martínez.

Al crearse el Regimiento Naval número 1, el Comandante Baeza crea 23 batallones de milicias de infantería, que marchan a los distintos frentes por este motivo, fue habilitado de Teniente Coronel y más tarde de Coronel. (Gaceta de la República de fecha 20/11/1936)

Cuando en el mes de marzo de 1939 la Flota salió de Cartagena para el exilio, el crucero "Miguel de Cervantes" estuvo esperándole para que embarcara en él, pero por no dejar a su esposa, Luisa Aguilar Molero, desamparada a la edad de cuarenta y tres años y por creer que al cumplir con su deber no sería tan duramente castigado, no subió a bordo.

Textos como el publicado en El Liberal de Murcia, el 22 de julio de 1936: "El Regimiento de Infantería de Marina está puesto en manos de un republicano demócrata cien por cien"  o los entresacados del librillo "Figuras y gestas del Regimiento Naval nº1" de la CNT, en cuyas narraciones Salvador Martínez (2) dice: "Este hombre, carne y sangre del pueblo,estalló el criminal movimiento de los generales traidores y él estuvo en su puesto, no vaciló ni un instante, se puso al lado del Gobierno legítimo de la nación..." o "Este hombre...formidable luchador antifascista... está ofrendando, cada día, cada minuto, un nuevo sacrificio a la República, de la que es un devoto fervorísimo" o "El popular D.Diego Baeza, prestigioso soldado de la República, fue siempre y estuvo junto al pueblo y creó de su alma, preñada de lealtad y valor, el alma de este Regimiento Naval", o sus propias declaraciones en una entrevista en el mismo librillo: "¿que piensa de esta guerra mi coronel?...esta guerra fomentada por una cuadrilla de españoles traidores, hombres sin honor y sin vergüenza...", fueron aprovechadas por el fiscal para basar su acusación.

Su delito fue ponerse a las órdenes del Frente Popular y ser nombrado Jefe del Regimiento Naval existiendo comandantes, por ello se le acusó de autor consumado de un delito de rebelión militar y se le aplicó el artículo 128 del Código Penal de la Marina de Guerra.

Las actuaciones del sumario dieron comienzo el día 17 de abril de 1939 y en sentencia dictada el 14 de junio fue condenado a la pena de muerte. La ejecución, a la que compareció vestido de paisano, se cumplió el lunes 31 de julio, a las seis de la mañana, en el Arsenal de Cartagena, por un piquete de Infantería de Marina. Tras recibir los auxilios del sacerdote y certificar el Teniente médico su muerte, su cuerpo fue trasladado al cementerio municipal y enterrado, sobre las 7 horas, en la parcela de San Teodoro, fila 2ª, fosa 6, de su propiedad.




(1) Texto de Ricardo Hernandez Conesa y Santiago Ibáñez Rubio. Cartagena Histórica. Cuaderno Monográfico nº 36.
(2) Un ejemplar del librillo "Figuras y Gestas del Regimiento Naval nº1", dedicado por el autor al Coronel Baeza está a la venta a través de Internet, el inconveniente es su elevado precio: 300,- euros.



Como a muchos otros marinos republicanos, a Diego Baeza y a pesar de haber sido fusilado en 1939, el Tribunal especial de represión de la Masonería y el Comunismo le aperturó en 1948 el Sumario 805/48 por delito de masonería. permaneciendo encausado hasta 1963, año en el que dicho tribunal fue suprimido (Ley 154/63).