miércoles, 24 de junio de 2020

TENIENTES EN CAMPAÑA DE INFANTERÍA DE MARINA





Publicado en el Semanario "La Armada" (Órgano del Comisariado y Portavoz de los Marinos de la República), el nueve de julio de 1938.



Con motivo de haber acabado el curso los alumnos de la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina, tuvo lugar en la Escuela Naval Popular una ceremonia, sencilla como de guerra, pero llena de cordialidad republicana. 


Invitados por el Director de la Escuela, don Luis Junquera, asistieron el Jefe de la Base Naval don Antonio Ruiz, el laureado Jefe de la Flota don Luís González de Ubieta, el Comisario General de la misma compañero Bruno Alonso, el Coronel del Regimiento Naval n.° l, don Basilio Fuentes, el Jefe del Arsenal don Norberto Morell, el Comandante Militar de 1a Plaza don Francisco Gutiérrez, el Jefe del Estado Mayor Mixto don Vicente Ramírez, el Delegado de Propaganda del Gobierno don Miguel San Andrés, el Profesorado de la Escuela Naval, etc.

El Comisario Político de la Escuela, Ginés Ganga, dirigió unas palabras de despedida a los nuevos oficiales, y el Delegado de Propaganda, señor San Andrés, pronunció un brillante discurso ensalzando las virtudes de los marinos de la República.

He aquí la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina:

Con el número l, Luís Ardiaca Alé-; 2, Sergio Puig Almirall; 3, Ramón Bertrán Olivellas; 4, José María Sanllehy Roda; 5, Juan Aguilar Maldonado; 6, Modesto Durant Padró; 7. Eugenio Ferrández González; 8, Antonio Granda Pérez; 9, César Manzano Ortega; l0, José Martínez Rosell; 11, Juan Cacala Señar; 12, Francisco García Carmona; 13, José Escolar Jovells; 14, Luís AIsedo Renovález; 15, José Inberno Iberno; 16, Cándido Amat Juan; 17, Ángel Domínguez Jarque; 18, Gabriel Cortés Fontán; 19, Pedro Lloverás Llorach; 20, Antonio Ortuño Cánovas; 21, Antonio Oller Farrás; 22, Francisco Soto Mercader; 23, Francisco Miró Enrech; 24. Aurelio Sancho Mur; 25, Gonzalo Martín González; 26, Ramón Marcos Pérez; 27, Luís Álvarez Casco Trelle; 28, José Soler García; 29, Ramón Serrano Monclús; 30, José Andrés Martí; 31, Gabriel Ferrer Blasco; 32, Francisco Díaz López; 33, Gaspar Pérez Sellas; 34, Claudio Gauthier Marín; 35, Juan J. Navarro Izquierdo; 36, Antonio Palonés García; 37, José Nogueras Batlle; 38, Incógnito Ferrer; 39, Francisco Pérez López; 40, Adrián León Rosales; 41, Castor Serramián Casanova; 42, Fernando Catalá Portell; 43, Angel Garcerán García; 44, Ramón Pablo Palacios; 45, Salvador Carbó Chaquet; 46, Fulgencio Pujante Vivancos; 47, José Ballester Guixot; 48, Juan J. Maiquez Martínez; 49, Faustino Beleña Alfonso; 50, Jesús Jódar Carrasco; 51, Francisco López Pérez; 52, Ramón Poca Pons; 53, Juan Sebastián Cumba; 54, Juan Luís Prats; 55, Juan P. Rodríguez Pérez; 56, Antonio Rey Cotos; 57, José A . Lara Guillén; 58, Antonio Villar Filloy; 59, Miguel Valera Jiménez.





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Una vez graduados, la práctica totalidad de estos Tenientes en Campaña pasaron a prestar servicio en Cuerpos de Ejército y Brigadas Mixtas. En fecha del 1 julio de 1938 el número total de Oficiales de Campaña (Tenientes y Capitanes) ascendía a 805.






domingo, 21 de junio de 2020

EL “BIGARRENA” Y EL “DONIBANE” RUMBO AL EXILIO.



Dos pequeños pesqueros vascos protagonizan esta historia. Trece marinos, dos oficiales del ejército vasco y un polizón cruzan el Atlántico en busca de la libertad que el recién instaurado régimen franquista les negaba en España. Parten hacia el exilio. Transcribo a continuación un resumen de las vicisitudes de esta travesía de 34 días, publicadas por Sebastian Cabot en Webmar .

Foto tomada en el "Bigarrena"


EL “BIGARRENA” Y EL “DONIBANE”


El domingo 6 de agosto de 1939 dos pequeños pesqueros, “Donibane” y “Bigarrena”, salen de la barra del rió Adour a las seis y media de la tarde, del muelle Des Allées Marines del puerto de Bayona.

Son dos pequeñas embarcaciones con casco de madera, cuadernas metálicas y provistas de motor Diesel de 50 HP. Sus características: eslora 14 metros; manga 3,50 metros y un metro de calado.

Tripulación del “DONIBANE”

- Pedro Ruiz de Loizaga, capitán. (1)
- León Aguirregomezcorta.
- Mosé Bedialauneta.
- Pedro de Bernedo.
- Silvestre de Isasti.
- Francisco Valdivieso.
- Fernando de Echegoyen y
- Ramón Coscorrotza.

Tripulación del “BIGARRENA”

- José María de Burgaña, capitán. (2)
- Antonio López Altonaga.
- Emilio de la Hoz.
- Cosme de Goitiz.
- José de Zabaleta,
- Ricardo de Azpirichaga y
- Joseba de Arriandiaga

Todos ellos marinos excepto Azpiritxaga y Echegoyen, oficiales del ejercito vasco hechos prisioneros y canjeados.

Este es un pequeño resumen del diario de navegación:

6 de agosto de 1939

Aprovisionados y listos los dos pesqueros saliendo a las 18,00 por la ría con bandera francesa. Al pasar frente a Brise Lames izamos la bandera venezolana al tope del trinquete y la de Euzkadi a proa, saliendo así por la barra del Adour a las 18.60 horas.

A bordo del “Bigarrena”, cuando ya estábamos en el mar, ha surgido de la bodega un individuo, que ha debido de estar oculto después de embarcar sin nuestro conocimiento en los momentos de confusión de la despedida. Dice llamarse Miguel Marina Barrero, natural de Bilbao, de 24 años. Al no haber modo de desembarcarle, continúa viaje con nosotros.

El 16 de agosto en Dakar

A las siete de la mañana, hora local, recibimos la visita de las autoridades marítimas y sanitarias, mostrándoles la patente de sanidad y demás documentación que obraban en nuestro poder. Expuesto a las autoridades el objeto de nuestra escala en el puerto, de aprovisionarnos al completo de agua, víveres y combustible.

Viernes 1 de septiembre de 1939. Singladura 11.

Dakar-Venezuela.

Por las estaciones alemanas, en sus emisiones radiadas para Centro y Sudamérica, nos enteramos que el ejército alemán, habiéndose recibido orden de oponerse a las “violencia polacas”, había comenzado a actuar encontrándose ya las fuerzas bastantes adentradas en territorio polaco. Poco después recibimos por vez primera la radio de La Habana y de ella escuchamos la confirmación del comienzo de la guerra polaco-alemana.

Lunes 4 de septiembre de 1939.

Con la emoción que es de suponer, captamos de madrugada la noticia de declaración de guerra a Alemania por parte de Inglaterra y Francia. Pescamos albacoras de 4 a 5 kgs.

Martes 5 de septiembre de 1939. Singladura 15. 

José María Burgaña
Capitán del "Bigarrena"
Navegamos con viento duro, racheado del ENE y maretón del mismo. Al amanecer arrecian los chubascos acompañados de fuerte viento…Una de las rachas toma la vela del revés y la abate, rompiendo el palo; conseguimos repararlo provisionalmente como para sostener la vela.

Por la tarde cerrados en agua bajo chubascos continuos. Pescamos dos albacoras de 60 y 100 kilogramos de peso. Hacia el anochecer cede el viento y comienza el cielo a despejar. En uno de los claros avistamos los montes de Tobago por la amura de estribor.

A las 18.30, poco antes de cerrar la noche, aparece, por la amura de babor un barco petrolero que navega sin luces rumbo al E. Nosotros encendemos las nuestras reglamentarias y a poco comienza el referido barco a maniobrar de manera extraña; parece que nos teme y trata de alejarse poniendo proa al Sur, dándonos más tarde popa y huyendo hacia el SW perdiéndose en la noche con todas las luces apagadas.

Miércoles 6 de septiembre de 1939. Singladura 16.

A las 07.00 horas, ante las bocas del Dragou, gobernamos al S75W con objeto de aterrar y seguir luego la costa Norte de la península de Paria. Hacia las 17.00 horas comunicamos con un velero que resulta ser guardacostas venezolano. Nos ofrecen víveres, que no necesitamos, y a nuestra vez le entregamos la albacora de 60 kilogramos pescada la víspera. A las 18.30 fondeamos sin novedad en la bahía de Río Caribe (Estado Sucre. Venezuela), en la que entramos portando pabellón vasco. Admitidos a libre plática, saltamos los dos capitanes a tierra y redactamos un telegrama dirigido a Caracas dando cuenta de que entraremos en La Guaira, el viernes 8 al mediodía. A las 22.45 horas levamos anclas y salimos a la mar. Tiempo encalmado y mar llana.

Jueves 7 de septiembre de 1939. Singladura 17.

Tiempo encalmado y mar llana a 04.15 horas demora el morro de Chacopata al S/v a 1 ½ millas. Pasamos por el canal comprendido entre la isla Coche y los islotes de la banda de tierra. A las 07.55 doblamos la punta Araya a ½ millas y a las 10.05, portando el pabellón vasco, atracamos en Cumana, siendo admitidos a libre plática. En Cumana nos aprovisionamos de agua y a las 12.05 largamos amarras saliendo para La Guaira. Izamos velas para aprovechar la brisa favorable que ha entablado y gobernamos al N85Wv en demanda de quedar libres de la punta Codera. Arriamos aparejos y sacamos una docena de doradas de 2 a 3 kilos.

Viernes 8 de septiembre de 1939. Singladura 18.

Amanece con viento en calma y mar llana; vamos corriendo la costa a poca distancia y a máquina moderada, para no adelantarnos a la hora prevista de llegada. A 11.45 doblamos la boya de entrada del puerto de La Guaira (Estado Vargas. Venezuela), portando ambos barcos pabellón vasco a popa. A 12.00 fondeamos en lugar designado por el práctico, siendo poco más tarde admitidos a libre plática y dando con ello feliz término a la singladura y al viaje.

Como nota pintoresca de esta última parte de la travesía,  al igual que nos ocurrió con el petrolero, que al vernos realizó una extraña maniobra alejándose de nosotros, nos sucedió lo mismo con algunos otros barcos. Son conocidas las precauciones adoptadas por todos los mercantes, especialmente ingleses y franceses, con motivo de la declaración de la guerra con Alemania. Nuestras pequeñas embarcaciones en el horizonte, daban la impresión del lomo de los submarinos y esta semejanza es la que determinó que los barcos señalados al vernos tomaran rumbo contrario a la dirección que seguían.

En Venezuela hemos sido cordialmente recibidos. Se ha constituido una sociedad con el título de “Pesquerías Vascas del Caribe” de la que es presidente el antiguo empleado del Banco de Vizcaya y alto funcionario de Hacienda del Gobierno Vasco, D. Juan de Olazabal, e inmediatamente las dos pequeñas lanchas de seis toneladas, se dedican activamente a la pesca, mientras se estudian otros proyectos de mayor envergadura. 



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(1) PEDRO RUIZ DE LOIZAGA URIGOITIA (Guernica, 1906- Bilbao,1992)

Capitán de la Marina Mercante. Al estallar la guerra estaba embarcado en un pesquero. En diciembre de 1936 fue nombrado capitán del bou armado "Iparreko-Izarra" con el que realizó servicios de vigilancia costera y alguno de protección a mercantes.

Tras la caída de Bilbao pasó a Santoña y luego a Santander, una vez incorporado el buque a las Fuerzas Navales del Cantábrico. Al perderse Santander marchó a Gijón, de donde salió en septiembre rumbo a Le Verdon. Regresó a la zona republicana e ingresó en Carabineros de Mar como capitán. Se le dio el mando del motovelero "Margarita Taberner" que hacía el enlace entre Levante y Cataluña.

Al acabar la guerra se refugió en Francia. Junto con el capitán Burgaña marchó a Venezuela en dos pequeños pesqueros "Donibane" y "Bigarrena", con otros marinos vascos y continuó allí trabajando en el mar, hasta su vuelta a España.

(2) JOSÉ MARIA BURGAÑA BELAUSTEGI (Motrico, 1905- Caracas,1987)

Capitán de la Marina Mercante. La guerra le sorprendió en aguas de Irlanda al mando de las parejas "Domayo" y "Mourisca", con las que luego organizaría el núcleo de los Servicios Marítimos de las Milicias Vascas.

En octubre entró en la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi como secretario de la Jefatura y en febrero pasó a ser delegado de Marina en Portugalete, encargándose de organizar las labores de rastreo de minas. Sus cuatro hermanos, Luís, Cesáreo, Ignacio e Hilario, sirvieron con él en la Marina vasca.

Al caer Bilbao se refugió en Francia y de allí marchó en 1939 a Venezuela al frente de dos pequeños pesqueros construidos en Bayona, "Donibane" y "Bigarrena", tripulados por personal de la antigua marina de Euzkadi.

En Venezuela se afincó definitivamente y trabajó como marino y profesor de náutica. Fue además colaborador de varias publicaciones. Dejó escrito un curioso libro, El Vasco, Pueblo Singular (Editorial Sucre, Caracas, 1978).  Falleció en Caracas en 1987.






sábado, 20 de junio de 2020

EL "TRAMONTANA"





Originalmente era un bacaladero de la compañía PYSBE (Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España), gemelo del "Mistral", luego transformado en bou "Gipuzkoa". No llegó a incorporarse a la Marina Auxiliar de Euzkadi porque en septiembre de 1936 fue reclamado por el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, cuando estaba seleccionado para ser artillado.


El "Tramontana" operó el resto de la guerra en el Mediterráneo, convertido en un buque muy singular. Se le destinó a cometidos especiales, generalmente bajo dependencia directa del Estado Mayor de la Marina. Durante toda la guerra mantuvo a la mayoría de su primitiva tripulación de PYSBE, que encabezaba Mariano Manresa capitán de corbeta de la Reserva Naval, santanderino; como Primer Oficial iba el lequeitiarra Isaac Echave, con categoría de teniente de navío; de jefe de máquinas, el capitán maquinista Alvaro Arechavaleta, de Erandio; de 2º Manuel Aberasturi, de Arteaga, y de 3º Eduardo Echaniz, de Elgoibar. Más adelante se incorporarían los alféreces de navío de la Reserva: Antón Brouard, de Lequeitio, y Amadeo Uribe, de Busturia. También la mayoría de los subalternos y marinería eran vascos y alguno cántabro.

Prieto reclamó el buque para dedicarlo al traslado de oro del Banco de España desde Cartagena a Marsella con el fin de pagar compras de material militar hechas en Francia. El "Tramontana" realizó cuatro de estos viajes el 12 y 29 de octubre de 1936, el 9 de diciembre y el 10 de enero de 1937, transportando 1.688 cajas con más de 110 toneladas de oro sin sufrir ningún percance. Una vez finalizados los transportes de oro, se dedicó a labores de transporte de guerra, realizando un viaje mensual entre Cartagena y los puertos republicanos del Mediterráneo. En el verano de 1937 se le instaló a popa una ametralladora antiaérea y desembarcó Mariano Manresa, asumiendo el mando del buque el teniente de navío Isaac Echave.

Después del verano los viajes como transporte continuaron al mismo ritmo. En el transcurso de uno de ellos, el 14 de octubre, el "Tramontana" fue atacado por el submarino italiano "Galileo Galilei" (CC Alfredo Criscuolo) que, operando bajo bandera española como "General Mola II", le lanzó tres torpedos. El ataque se produjo de madrugada cuando el barco cruzaba frente a Tarragona en dirección a Barcelona, a la altura del cabo de Salou. Dos torpedos pasaron por proa y popa sin alcanzar al barco y el tercero, bien centrado, pasó afortunadamente por debajo.

En febrero de 1938 trasladó a Rosas 250 minas que debían servir para establecer las defensas submarinas del puerto. Durante el mes de junio se le montó en Cartagena 1 cañón Vickers de 101’6 mm. a proa, conservando a popa la ametralladora antiaérea. Nunca llegaría a emplear el cañón en acción de guerra y la ametralladora sólo en una ocasión, durante un ataque aéreo contra Barcelona. En julio fue asignado a la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Valencia, muy mermada por varios ataques aéreos, aunque el "Tramontana" siguió prestando los mismos servicios de transporte entre Cartagena, Valencia y Almería.

El 31 de agosto desembarcó el comandante Isaac Echave y varios tripulantes, reclamados por el ministro de Hacienda para que se presentaran en Barcelona. Más adelante se trasladarían a Francia con Mariano Manresa, el antiguo comandante del buque, para hacerse cargo del tesoro de la República. A ellos se les encomendó conducirlo a México, a bordo del yate "Vita". La tripulación del yate estaba formada por oficiales y marineros vascos y cántabros, bajo el mando del capitán José Ordorika, de Lequeitio, y de Mariano Manresa como administrador responsable de la operación. El tesoro llegó a Veracruz en el "Vita" el 23 de marzo de 1939 y sirvió para auxiliar a los republicanos en el exilio después de la guerra. A Echave le sustituyó en el mando del "Tramontana" el teniente de navío Manuel Hoyos Amenabar de Santurce, que sólo estaría un mes, pues a finales de septiembre tomaría el mando el alférez de navío Amadeo Uribe, antiguo oficial del bou "Donostia" y permanecería en él hasta el fin de la guerra.


El episodio final de la Guerra Civil en el mar, el abandono de Cartagena por la Flota Republicana, tuvo también nombres vascos entre sus protagonistas. El 5 de marzo de 1939, la Flota se vio obligada a abandonar su base de Cartagena al estallar en la ciudad una rebelión de signo franquista, al tiempo que en Madrid triunfaba el golpe de Estado del coronel Casado. Otros buques también siguieron a la Flota en su salida, como el "Tramontana" y el "Transporte T-C" (ex SAC-2), cargados de personas que escapaban de la ciudad presintiendo el final.

En vista de que la situación no estaba clara, el Jefe de la Flota, decidió no regresar y puso rumbo a las costas de Argelia. Una de las pocas voces discordantes fue la del comandante del destructor "Almirante Antequera", el ya teniente de navío del Cuerpo General Pedro Marcos Bilbao, que pretendió regresar a Cartagena para no abandonar a los republicanos que habían quedado allí, pero el Jefe de la Flota le obligó a reincorporarse a la formación. A bordo del buque insignia, el crucero "Miguel de Cervantes", varios mandos socialistas y el Jefe del Estado Mayor detuvieron a una treintena de marinos, entre ellos al 2º comandante, capitán de corbeta Rafael Menchaca, por temor a que intentaran apoderarse del buque para regresar a Cartagena.

Finalmente la Flota entró en el puerto tunecino de Bizerta el 7 de marzo, después de solicitar asilo para sus tripulaciones. El "Tramontana", el "T-C" y otras embarcaciones lo hicieron en Orán el mismo día, iniciando un goteo de llegadas de buques sueltos que se prolongaría todo el mes. La guerra había concluido en el mar. Muchos marinos vascos fueron a parar a campos de concentración: Marcos Bilbao, Menchaca, Azkune, Uribe, Palacios, Iribar, Agirre, Acha, ... Para ellos empezó entonces el largo camino del exilio.



Fuente: Publicado en guipuzkoakultura. Marinos Vascos en la Armada Republicana. 

domingo, 14 de junio de 2020

EL ATAQUE Y ABORDAJE AL VAPOR "MAR CANTÁBRICO"




El "Mar Cantábrico era una motonave de carga construida en 1930 para la Cia.Marítima del Nervión. El 18 de julio de 1936 se encontraba atracado en el puerto de Valencia, al fracasar en esa plaza la sublevación militar el buque es incautado por el Gobierno de la República y utilizado, en un primer momento, como barco prisión para los militares sublevados en esa zona.




Veinte días más tarde sirve de transporte a las tropas gubernamentales que al mando del capitán Uribarri ocupan Ibiza y Formentera, primer paso para el proyectado desembarco en Mallorca, volviendo luego a Valencia. Días más tarde sale de Valencia con rumbo a Mahón, para desde allí transportar contingentes de tropas hasta Mallorca.

Félix Gordón Ordás
En diciembre de 1936 pone rumbo al puerto de New York (USA) al objeto de recoger armamento y material de aviación. Durante el trayecto, el 6 de enero de 1937, el Senado de los Estados Unidos aprueba una ley prohibiendo el envío de armas a España. El que años mas tarde fuese presidente del Consejo de Ministros de la República en el Exilio, Félix Gordón Ordás (1) por entonces embajador de España en México, interviene ante el gobierno de USA y consigue que el "Mar Cantábrico" zarpe rumbo a España con parte del cargamento, teniendo que renunciar a cargar 10 aviones de combate. Desde ese momento el ejército sublevado conoce la operación.

Desde New York, el buque se dirige al puerto de Veracruz (México) a completar carga. Desde allí, el 19 de febrero de 1937, partiría para España con una ruta desconocida para su capitán en evitación de que la misma fuese conocida por el espionaje franquista. Zarpa el "Mar Cantábrico" de Veracruz, camuflado, cambia su nombre por el británico "Adda" matriculado en New Castle, emplea lonas embreadas para alterar su perfil y cambia colores. Según las instrucciones recibidas, un día después de zarpar el capitán abre el sobre sellado que le fue entregado poco antes de la salida, allí figura el puerto de destino, Santander, y la clave secreta para comunicarse por radio con Madrid. 

El día 21/02/37, Indalecio Prieto trasmitió dos mensajes al Lendakari Aguirre, el primero con las instrucciones que llevaba el capitán, con enlaces de interés, indicativos de llamada, onda, datos de claves a utilizar, etc. y el segundo con el conocimiento de embarque, con la carga que transportaba.  Los días 22, 23 y 25 el barco comunicó con Gordón Ordás por radio. Todas estas comunicaciones fueron en claro y captadas por Palma Radio, llegando lógicamente a los mandos navales franquistas, que no tienen ninguna dificultad en descifrarlas gracias a las claves dadas a conocer por Prieto en sus mensajes a Aguirre ya interceptados.

Conocida al detalle la información, la marina sublevada solo tiene que esperar tranquilamente a que el mercante se "ponga a tiro" y prepara un dispositivo para apresarlo o hundirlo. Finalmente  el "Mar Cantábrico" es cañoneado por el "Canarias" a pocas millas del puerto de Santander, abordado, la tripulación apresada y conducido a Ferrol, quedando a disposición de la marina sublevada; una vez artillado (piezas de artillería, ametralladoras y cañones antiaéreos), el 25 de junio de 1937 queda convertido en crucero auxiliar al servicio de los sublevados. Finalizada la guerra el buque vuelve a sus propietarios y sigue con sus viajes comerciales. En 1970 es vendido a un armador mexicano, finalmente en 1973 se procede a su desguace.

El "Mar Cantábrico" ya convertido en crucero auxiliar.
Imagen: Vida marítima
Hasta aquí un pequeño resumen de la historia del "Mar Cantábrico".... y la puesta de manifiesto de un error más de los muchos cometidos por Prieto desde que llegó al Ministerio de Marina (1936) y hasta que Negrín lo echó en abril de 1938.

Hasta tal punto Prieto era desconocedor de lo que pasaba en la Flota, que pensaba que el "Mar Cántabrico" había sido hundido, como lo demuestra el encargo que realiza, días después del combate, a la Sala 6ª del Tribunal Supremo para que se recabe (cito textualmente) "Información relativa al hundimiento del vapor Mar Cantábrico". Sabiendo que el "José Luís Díez" estuvo presente en el escenario, el Tribunal Supremo decide interrogar a la tripulación del destructor, el cual se encuentra en Burdeos. El Tribunal Supremo cursa orden vía telegrama al Consulado de España en Bayona, para que desde allí se proceda a realizar las investigaciones solicitadas por el ministro. El consulado designa a Manuel F. Atejada para que se traslade a Burdeos y lleve a cabo las investigaciones.

El 22 de marzo de 1937, más o menos dieciséis días después de la pérdida del mercante, el informe se termina y es enviado a Prieto. El informe, que se muestra a continuación y que incluye la declaración de un marinero del buque, aparte de concretar con relativa claridad lo realmente sucedido, nos vuelve a poner de manifiesto en manos de quién estaban las dotaciones de los buques de la Flota, y me refiero tanto al ministro como a sus ayudantes, así como a un buen puñado de oficiales traidores a la República.










Por fin Indalecio Prieto se enteró de lo que le había sucedido al mercante, no solo de que estaba a flote con bandera franquista, también de que el excelente contingente de armamento y víveres que transportaba había quedado para siempre en manos del enemigo. 

Tal hazaña, llevada a cabo por el crucero "Canarias" contra un mercante desarmado, motivó a Franco para conceder (30-9-1938) la Cruz Laureada de San Fernando, de forma colectiva, a toda la tripulación del "Canarias", una condecoración que tiene por objeto: "Honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España".

Imagino que más tarde, Prieto también se enteraría del destino de la  tripulación del "Mar Cantábrico", compuesta por una brigada internacional de 60 hombres y un número no precisado de marinos republicanos.

Los 60 brigadistas fueron "juzgados" y fusilados en la Punta del Martillo del Arsenal de Ferrol, los marinos españoles fueron también "juzgados" y 25 de ellos fusilados, entre ellos dos menores de edad. Se supone que sus restos reposan en fosas comunes de los cementerios de O Val, Serantes y Canido. El encargado de "legalizar" esta masacre no fue otro que Luciano Conde-Pumpido Tourón, designado por Franco en 1936 como Vocal del Alto Tribunal de Justicia Militar. Acabada la guerra Luciano Conde Pumpido pasó a formar parte del Consejo Supremo de Justicia Militar, por el que pasaron para su confirmación o conmutación miles de condenas a muerte.




Benito Sacaluga.




(1) Félix Gordón Ordás. León, 11 junio 1885 – Ciudad de México (México), 26 enero 1973. Presidente del Consejo de Ministros del Gobierno de la República en el Exilio (París, 1951-1960). 


miércoles, 10 de junio de 2020

LA DOTACIÓN DEL "LAZAGA" QUE COMBATIÓ EN CABO DE PALOS




El destructor "Lazaga" participó, integrado en una flotilla de destructores, en el combate naval de Cabo de Palos (6 de marzo de 1938), durante el transcurso de cual resultó hundido el crucero rebelde "Baleares". Por el elevado número de unidades navales que participaron, el combate de Cabo de Palos está considerado como la mayor batalla naval de la Guerra de España. 

El comandante del "Lazaga", el capitán de corbeta Ramón Guitart de Virto, con fecha del 28 de abril de 1938, a requerimiento del mando, envía a la Jefatura del Estado Mayor de la Flota una relación de los marinos que estaban a bordo durante el mencionado combate, a efectos de la concesión por el Gobierno de la República del "Distintivo de Madrid" (1) condecoración que alcanzó a todas las dotaciones y buques que participaron en Cabo de Palos. Al comandante de la Escuadra, Luis González de Ubieta, le fue impuesta la "Placa Laureada de Madrid", así denominada por considerarse a Madrid la capital mundial del antifascismo; había sido creada por Decreto el 5 de marzo de 1937, y estaba pensada para premiar hechos extraordinariamente heroicos o de capacidad militar.


Distintivo de Madrid


Solo tres militares republicanos recibieron esta recompensa: el general José Miaja Menant (concedida el 12 de junio de 1937 por la defensa de Madrid), el general Vicente Rojo Lluch (concedida el 10 de enero de 1938 por la conquista de Teruel) y, finalmente, tal como se ha dicho anteriormente, el capitán de corbeta Luis González de Ubieta (concedida el 16 de marzo de 1938 por el hundimiento del "Baleares".


Laureada de Madrid



RELACIÓN DE PERSONAL QUE ESTABA A BORDO DEL DESTRUCTOR "LAZAGA" DURANTE LA NOCHE DEL DÍA 6 DE MARZO DE 1938 (2)



Cap. De Corbeta (Cmte) Ramón Guitart de Virto
Comte. Reserva Naval Francisco Bayona Soler
Tte. de Navío Reserva Naval Antonio Fernández Santos
Comisario Político Manuel Palacios Rey
Of.1º Naval (2º Cmte) Manuel Huertas Morion
Capitán Maquinista Bartolomé Gibert Quetglas
Teniente Maquinista Felipe Fernández Feal
Teniente Maquinista Manuel Vázquez Vergara
Teniente Maquinista Alfonso Chao García
Teniente Maquinista Manuel Abeledo Alonso
Of. 2º Elect. y Torpedos José Campoy Ureña
Auxiliar de Artillería Rafael Brotons Carbonell
Auxiliar de Sanidad Francisco González Benitez
Auxiliar de Máquinas José López Borrego
Auxiliar de Máquinas David Laencina Vázquez
Auxiliar de Máquinas Manuel Suano Gómez
Auxiliar de Máquinas Andrés Francés Morales
Aux. Alumno Naval Francisco Luna Benitez
Aux. Alumno Elect. yTorp. Ismael de Andrés Sanz
Aux. Alumno Elect. yTorp. Manuel García Serna
Aux. Alumno Artillería Juan Moya Nieto
Aux. Alumno Artillería Manuel Iglesias Tapia
Aux. Alumno Artillería Julio Moreno Peña
Aux. Alumno Artillería Vicente García Ruiz
Aux. Alumno Máquinas José Alonso Cabrera
Aux. Alumno Máquinas Angel Martín Benito
Aux. Alumno Radio Francisco García Ruiz
Aux. Alumno Radio Alfredo Salvador Cuesta
Aux. Alumno Electricidad Julio Méndez Durán
Aux. Alumno Electricidad Joaquín Crespi Martinez
Oficial 1º Elect. Cifrador Antonio Antolín Bregua
Cabo de Marinería Francisco Ros Maiquez
Cabo de Marinería Aurelio Llorach Rubio
Cabo de Marinería Salvador Cascales Hernández
Cabo Electricista Miguel Jiménez Galvez
Cabo de Oficinas Julio Gómez Rey
Marinero Enfermero Lucinio Basanta Viapo
Marinero Despensero Benjamín Gutierrez Suárez
Marinero Cocinero Eduardo Laraudogoitia V.
Marinero Cocinero Joaquín Garvín Ramirez
Marinero Carpintero Basilio Crespo González
Marinero Amanuense Antonio Tárraga Sánchez
Marinero Armero Pedro Tárrraga Sánchez
Marinero Telemetrista Victoriano Orbaneja Noriega
Cabo Apuntador Francisco Jorquera Egea
Cabo Apuntador Rafael Dasi Navarro
Cabo Apuntador Bartolomé Núñez Toledo
Cabo Apuntador Juan Nicolás Cuadrado
Marinero Apuntador Miguel Moreno Rubio
Marinero Apuntador Manuel Cañagueral Boyer
Marinero Apuntador Sebastián Sánchez Gutierrez
Marinero Señalero Raul Silva Legorburu
Marinero Señalero Francisco Amadeo Díaz
Marinero Señalero Luis Clavería Rodrigo
Marinero de 1ª Sebastián Diaz Gonzalez
Marinero de 1ª Antonio Sánchez Gallardo
Marinero de 1ª Salvador Mateo Fernández
Marinero de 1ª Antonio Montoya Martínez
Marinero de 1ª Andrés Lassus Denclás
Marinero de 2ª Salvador Navarro Gallardo
Marinero de 2ª José Torres Martín
Marinero de 2ª Alfonso Bernal Fuentes
Marinero de 2ª Javier González García
Marinero de 2ª Luis Roig Prunellas
Marinero de 2ª José Robert Cardona
Marinero de 2ª Manuel Botias Turpín
Marinero de 2ª Manuel Cuevas Díaz
Marinero de 2ª José Hernández López
Marinero de 2ª Gregorio Sánchez la Blanca


Nota.- La dotación asignada en esta clase de destructores (Alsedo) era de +- 86 marinos, el listado anterior suma 69 miembros. Es posible que el listado esté incompleto en relación con la Marinería.





Benito Sacaluga.






(1) El Distintivo de Madrid estaba equiparado en cuanto a méritos a la Placa Laureada de Madrid, hasta el punto de pasar a regirse según su Reglamento. Este distintivo lo ostentaban las banderas o enseñas de las unidades recompensables, aunque también existió un distintivo personal, que podía lucirse, bordado en seda verde, en la manga izquierda de la camisa. El diseño había de ser el mismo que el de la Placa Laureada de Madrid. Además, la bandera de la unidad (en este caso buque) ostentaría el mismo Distintivo en triple tamaño, amén de una corbata con los colores nacionales y dos pequeños distintivos bordados en sus puntas.

Para la ocasión que nos ocupa se creó otro diseño, detallado en una Circular de la Subsecretaría de Marina de agosto de 1938, (DO nº 196). Esta versión del distintivo refleja con meridiana claridad la misma esencia de la distinción, es decir el mito de la ciudad de Madrid como emblema de la lucha por la República española; de hecho, el diseño se corresponde totalmente con el escudo de la Villa de Madrid, bordado en oro y plata. Este modelo de distintivo aparece presentado en dos modalidades. La primera debía bordarse sobre un gallardete; en este caso los laureles se bordaban en verde, para que destacara sobre el amarillo de la enseña nacional. El otro modelo era para el uniforme. Ambos son idénticos y presentan bajo el escudo de Madrid la inscripción "6-3-1938" bordada en rojo.

(2) Fuente:  Archivo General de la Marina Alvaro de Bazán,





sábado, 6 de junio de 2020

ANGEL LANDA SIERRA, ARTILLERO DE LA FLOTA REPUBLICANA




Angel Landa a los 97 años de edad
Imagen: El País
(1) El día en que se proclamó la Segunda República, Ángel Landa fue a clase en el colegio de los Maristas de Balmaseda. Hijo de Maximino Landa y María Sierra, no llegó a conocer a sus padres y se crió con sus hermanas mayores en el caserío de unos tíos. Con 16 años entró a trabajar en la fábrica de boinas La Encartada, con un jornal de 50 céntimos diarios.

Las charlas con su cuñado Emeterio y la lectura diaria de El Liberal y de otros libros despertaron su conciencia política y se afilió a la UGT. Durante la revolución de octubre de 1934, Ángel y otros compañeros socialistas planificaron volar el puente de El Berrón para evitar la llegada de tropas desde Burgos a la zona minera vizcaína. “Llegada la hora, fuimos al puente”, relata. 
“Había que hacer un agujero grande en el centro para meter la dinamita. Estábamos en ello, cuando se oyó que alguien se acercaba del pueblo. Hubo disparos. Nos dispersamos y al día siguiente, la Guardia Civil hizo algunas detenciones. Ahí quedó todo”.

Para apartarse de la creciente violencia política, decidió alistarse en la Marina para hacer el servicio militar. El 7 de septiembre de 1935 ingresó en la base de Ferrol. Tras mes y medio de instrucción, fue destinado a la base de San Javier a una escuadrilla de hidroaviones. Por Navidad, solicitó un permiso para volver a casa. Esos 25 días fueron los últimos que pasó en Balmaseda, adonde no regresó hasta 36 años después.

La noche del 18 de julio de 1936, el corneta de San Javier llamó a formar a la tropa. 
“El oficial de radio nos reunió para decirnos que había recibido una alerta de Madrid dando poderes al personal para apoderarse de la base y encerrar a toda la oficialidad. El corneta tocó dos veces más, pero ninguno salió”. Los 32 oficiales rebeldes fueron después detenidos y posteriormente fusilados.
Durante la guerra estuvo embarcado como artillero en el acorazado "Jaime I" y los destructores "Churruca" y "Ulloa". Con el primero, zarpó en febrero de 1937 rumbo a Almería, pero los continuos bombardeos de los Junkers alemanes aconsejaron regresar a Cartagena. Allí les aguardaba la tragedia. Mientras era reparado en el muelle, el 17 de junio el "Jaime I" sufrió una serie de explosiones, cuyo origen nunca se aclaró. 
“Yo volví a nacer aquel día”, recuerda Landa. “Aquello era un infierno por el repiqueteo continuo de las explosiones, acompañadas de largas llamaradas, como un volcán. Alrededor del buque se hallaban infinidad de cuerpos despedazados”.




La noche del 5 de marzo de 1938, embarcado entonces en el "Ulloa", participó en el combate naval que acabó con el crucero franquista "Baleares". Ese día, la flota republicana puso en fuga al "Canarias" y al "Almirante Cervera", los otros dos colosos de la flota franquista.

Más que las batallas, Ángel rememora con horror los bombardeos de la aviación enemiga. 
“Nada tan impresionante como resistir a pie firme, sobre la cubierta, un fuerte bombardeo en el espacio reducidísimo de una bahía como la de Cartagena”.
Antes del final de la guerra, el "Ulloa" realizó varias travesías de Cartagena a Barcelona con una preciosa carga: el tesoro del Banco de España. Hasta 200 cajas por viaje con barras de oro y plata. Los barcos zarpaban a las seis de la tarde y llegaban a Barcelona a las cuatro de la mañana para ocultar lo más posible la maniobra. Ángel participó en 11 de aquellas expediciones. 
“Cada vez que llegábamos y descargábamos las cajas, Hacienda nos daba un kilo de lentejas, otro de arroz, algunas latas de carne argentina y también latas de sardinas y tabaco Gener”.
Los últimos días de la guerra los pasó en el hospital, recuperándose de una herida en la pierna izquierda. De allí salió in extremis a primera hora del 5 de marzo de 1939 para embarcar en el "Tramontana", un barco que contaba en su tripulación con muchos vascos, “todos conocidos míos”.

Si el grueso de la flota republicana de Cartagena puso rumbo al puerto tunecino de Bizerta, el "Tramontana" se dirigió a Orán (Argelia), para cargar carbón y seguir ruta hacia América. Las autoridades francesas lo impidieron. El buque quedó atracado en la base de Mers el Kebir y su tripulación fue enviada primero a un centro de internamiento cerca del puerto y a finales de julio al campo de concentración de Relizane, a unos 200 kilómetros al sur de Orán.
 “Allí nos alojaron en barracas de adobe. En cada una éramos 15 personas. Los vascos a la nuestra la llamábamos el Botxo”.
Muy pronto, las condiciones de vida en el campo se hicieron insoportables. Finalmente, Ángel salió de Orán en el vagón de un tren de mercancías con destino a Bouarfa, un campo de trabajo en la frontera con Marruecos. La travesía, de 600 kilómetros, fue penosísima: 
“Íbamos custodiados por soldados coloniales árabes. Nos daban de comer pan y latas de sardinas. Lo que nunca durante la guerra, en aquel tren me acordé de mi hermana Petra y se me saltaron las lágrimas”.
En medio del desierto, cerca de la cordillera del Atlas, su compañía tenía que cavar un talud de tres metros en las obras del ferrocarril transahariano. La temperatura a mediodía superaba los 40 grados. Cada trabajador tenía para todo el día una cantimplora con un litro de agua. El último destino de su compañía en Argelia fue una mina de carbón en Kenazda, cerca del campo de Colomb Bechar. Ángel evitó el trabajo de la mina porque le hicieron jefe de cocina, llevándose con él a un grupo de amigos vascos.

Tras vivir tres años en la posada española de Orán, en agosto de 1946, a bordo del petrolero "Minatitlán", Ángel y su amigo Teodoro Alluntis llegaron al puerto mexicano de Tampico. Desde allí se trasladaron en autobús a la capital federal y se alojaron en una pensión regentada por socialistas bilbaínos. En la oficina de la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) les dieron 300 pesos a cada uno y algo de ropa.

Una semana después, Ángel encontraba trabajo en una empresa dirigida por Martín García Urtiaga, natural de Portugalete, que antes de la guerra había sido director de Campsa en Bilbao. En esta compañía se jubiló en diciembre de 1990. 
“México fue mi salvación. Aunque es muy grande la distancia que me separaba de mi familia, estaba satisfecho porque aquí es donde logré organizarme y crear una familia”, resume.
Regresó a Balmaseda en 1971. El reencuentro con su cuñado Emeterio fue “algo así como volver a nacer”, se emociona. “Al charlar con él de nuestras cosas del pasado se me hacía un nudo en la garganta”. Ha vuelto en otras ocasiones; en 1978, en compañía de su esposa mexicana Mina y de dos nietos. “Conocieron a mi familia y les gustó mucho mi tierra”. En 1995, mecanografió en 130 folios unos “apuntes personales” en los que relataba su historia, memorias de un artillero que ahora salen por primera vez del ámbito familiar.




(1) El País. 24/12/2013. Recuerdos del último artillero. Entrevista realizada por Asís Ulla.