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sábado, 15 de junio de 2024

FERNANDO DE LA PASCUA GALIANO, MAQUINISTA DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA

 


Fernando de la Pascua Galiano nace en San Fernando (Cádiz) el nueve de febrero de 1906, hijo de Salvador de la Pascua, licenciado en Derecho y de Matilde Galiano, naturales de San Fernando (Cádiz) y Sevilla respectivamente. Fusilado por los franquistas el tres de noviembre de 1936.

Según la documentación custodiada en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán (1), Fernando de la Pascua a los 16 años (1922) ya forma parte de la plantilla del Taller de Maquinaría del Arsenal de La Carraca (San Fernando - Cádiz)). Convocados en el citado Arsenal exámenes para la categoría de Aprendices Maquinistas, presenta solicitud para acceder a dicha convocatoria, solicitud que es aprobada por el Ministerio de Marina. (Estado Mayor Central. 3ª Sección - Personal), con fecha del siete de julio de 1922. Tras aprobar los exámenes celebrados el dos de septiembre de 1922 es admitido en la Armada como Aprendiz Maquinista, accediendo a dicho empleo de forma oficial el siete de noviembre del mismo año.



El dos de enero de 1923 ingresa como alumno en la Academia de Ingenieros y Maquinistas de la Armada, donde realiza los estudios correspondientes para el acceso al Cuerpo de Maquinistas. En enero de 1925 es destinado a la Escuela de Submarinos donde es adiestrado en el manejo y funcionamiento de motores Diésel. Desde la Escuela de Submarinos, el 24 de mayo embarca para realizar prácticas en el crucero 'Extremadura', prestando servicio en aguas del Protectorado Español de Marruecos hasta el 31 de agosto de 1925, fecha en la que pasa al crucero 'Méndez Núñez'. El nueve de septiembre de 1925 a bordo del 'Méndez Núñez' participa junto al grueso de la Escuadra en el desembarco de Alhucemas y posteriores bombardeos sobre objetivos militares en tierra. 



El 30 de enero de 1926 es nombrado Tercer Maquinista Habilitado.  El 14 de febrero de 1927 desembarca del 'Méndez Núñez' con destino al Departamento Marítimo de Ferrol para efectuar los exámenes de reválida en la Academia de Ingenieros y Maquinistas de la Armada, desde donde pasa a Ferrol el nueve de marzo del mismo año, quedando a las órdenes del Comandante General de la Escuadra de Instrucción.



El 23 de diciembre de 1932 se le reconoce oficialmente el empleo de Tercer Maquinista de la Armada, con antigüedad a todos efectos del nueve de septiembre de 1931. (D.O.41/1932).

En julio de 1936, Fernando de la Pascua está embarcado en el submarino 'B-6'. Después de varias misiones, el 15 de septiembre parte de Cartagena con una tripulación de 38 marinos al mando del Alférez de Navío Oscar Scharfhausen Kebbon, partidario de la sublevación, apresado y más tarde sacado de prisión por ordene del Ministerio de Marina. El Jefe de Maquinas, Juan Cumbrera González se encarga de vigilar sus movimientos y se hace cargo del mando militar del submarino. El destino es Bilbao y lleva a bordo  un cargamento de 25 toneladas de munición de fusil para el Ejército del Norte.

El día 19 de septiembre, ya en aguas del norte, es avistado por el destructor sublevado 'Velasco, dando lugar a lo que se conoce como "El Combate de Cabo de Peñas" en el que participan los rebeldes 'Velasco', 'Galicia' y 'Ciriza nº 4', combate del que se da cuenta se da cuenta en el enlace fijado al final de este artículo.

El 'B-6' resulta hundido por fuego artillero a unas 15 millas del Cabo de Peñas. El comandante obligó al submarino a combatir en superficie alertando de una inexistente vía de agua, dejándolo a merced de los cañones enemigos. 

Dos miembros de la tripulación quedan dentro del submarino hundido, el resto logra saltar al mar donde son recogidos por los buques franquistas y encarcelados en Ferrol. Son sometidos a Consejo de Guerra sumarísimo (Sumario 12/7/1936). Xosé Manuel Suárez en su libro "Crónica Negra de la Marina Española" nos aporta detalles de este hundimiento así como la composición del Consejo de Guerra: 

(2) La vista de la Causa tuvo lugar el 14 de Octubre de 1936 en la Academia de Maquinistas de Ferrol, presidiendo el Consejo de Guerra de oficiales generales el contralmirante Trullenque, actuando como fiscal el coronel Auditor Conde Pumpido, como vocales el capitán de Infantería de Marina Liaño, el coronel Maquinista Manso Díaz y los capitanes de fragata Fontela y Trinidad, como vocal ponente figuraba el teniente coronel Auditor Jesús de Cora.



 
Veintiséis de los tripulantes son acusados de delitos de sedición y rebelión militar y condenados a pena de muerte, de los cuales diez serán ejecutados en la Punta del Martillo del Arsenal ferrolano, entre ellos Fernando de la Pascua Galiano fusilado el tres de noviembre de 1936. Al resto de condenados se les conmutó la pena máxima por la de 30 años de reclusión. En definitiva un Consejo de Guerra en el que los sublevados y traidores condenaban por esos delitos a aquellos que se mantuvieron leales a ju promesa de lealtad a la República, una aberración jurídica que se mantuvo durante toda la guerra y se prolongó sine die durante la posterior dictadura franquista.

El Alférez Scharfhausen, fue juzgado cinco días más tarde, el 19 de octubre, en Consejo de Guerra aparte presidido por el franquista Nieto Antúnez, a la postre ministro de Marina en la dictadura, desde 1962 hasta 1969. Se reconoció su actuación facilitando el hundimiento del submarino. Fue exonerado de todo cargo e incorporado a la Marina sublevada, prestando inicialmente una serie de servicios secretos en Bilbao, orientados a pasar unidades republicanas a la Armada franquista. La caída de esta ciudad en 1937 le situará ya clara y abiertamente alineado con el bando rebelde. Su último destino, una vez alcanzado el grado de capitán de navío, será el de Comandante Militar de Marina de Sevilla.



Benito Sacaluga


Enlace a:

COMBATE DEL CABO DE PEÑAS


(1) Documentación del AGMAB facilitada por un sobrino nieto de Fernando de la Pascua.

(2) Crónica Negra de la Marina Española. Ferrol 1936-1939. Xosé Manuel Suárez, Doctor en Geografía e Historia. ISBN: 9788494266720.

Otra fuente consultada:

 "La Armada española durante la guerra de los tres años (1936-1939)". Autor: Laureano Rodríguez Liañez, profesor del Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla.


miércoles, 29 de noviembre de 2023

IVAN ALEKSEEVICH BURMISTROV Y LOS SUBMARINOS REPUBLICANOS 'C-6' Y 'C-4'

 


Ivan Slekseevich Burmistrov trabajó en su juventud como operario en una fábrica durante la guerra civil rusa. Fue uno de los organizadores de la Organización Juvenil Comunista "Komsomol", que fue la que en 1923, tras haber combatido por la causa bolchevique en las montañas del Cáucaso, promovió su ingreso en la Marina de Guerra.

Su primer destino en la marina fue como Fogonero en el crucero 'Komintern'. Se formó como Maquinista, para más tarde, en 1931, obtener la graduación de oficial en la Escuela Militar Frunze (Moscú).


Academia Militar Frunze en 1937
(Imagen: cultura bolchevique)

En el arma submarina fue segundo comandante de un submarino con base en Sebastopol, posteriormente pasa a desempeñar el cargo de comandante en otro.

Fue enviado a España en noviembre de 1936. El Asesor Naval de la Flota Republicana, Nikolai G. Kuznetsov, le nombra primer oficial naval soviético y le asigna la misión de incrementar la efectividad de los submarinos republicanos españoles ante la carencia de oficiales profesionales leales al Gobierno de la República.



'C-4'


Burnistrov es asignado al submarino 'C-4'. Se pone a la tarea de analizar los problemas del arma submarina republicana. Pone de manifiesto sus deficiencias materiales y , sobre todo, el bajo nivel de adiestramiento para el combate por parte de las dotaciones de los submarinos. Como resultado de las recomendaciones de Burmistrov, y debido a la falta de oficiales submarinistas leales en la Flota Republicana, el jefe de la Flota, Miguel Buiza, le designó el uno de febrero de 1937 comandante del submarino 'C-6', con el que llevó a cabo largas patrullas en el Mediterráneo y el Cantábrico, siendo así el primer oficial soviético que mandó directamente buques de guerra de la Armada de la República., 





Volvió a la Unión Soviética, pero fue destinado nuevamente a España en diciembre de 1937. Se le encargó la misión de trasladar el submarino 'C-4' desde Burdeos (Francia) a Cartagena en abril de 1938. A continuación regresó a su patria, donde fue nombrado "Héroe de la Unión Soviética" y alcanzó el grado de Capitán de Navío.


Benito Sacaluga


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Fuente consultada: Marinos soviéticos con la Flota Republicana durante la Guerra Civil. Aut. Willard C. Frank. Editorial Aglaya (2009).









miércoles, 25 de octubre de 2023

EL SUBMARINO 'B-2' EN LA GUERRA DE ESPAÑA

 

El 'B-2' fue entregado a la Armada el uno de junio de 1922, contaba pues con 14 años de servicio y no había participado en ninguna acción de guerra en la fecha de la sublevación militar de 1936. Con base en Mahón (Menorca) desde abril de 1935. La sublevación militar le sorprendió en Sóller (Mallorca) desde donde partió con destino a Pollensa (Mallorca) llegando a ese puerto el 18 de julio. Junto al aljibe 'A-3' llega a Mahón el 20 de julio por la mañana.



Con el estado de guerra proclamado, el 'B-2' sale de Mahón en la madrugada del día 21 con destino al puerto de Valencia, al mando estaba el teniente de navío Ceferino Portal Villaamil. A la altura de Palma la dotación se amotina, detiene al comandante y a su segundo, y bajo el mando del Auxiliar Segundo Naval César Casal fija rumbo de regreso a Mahón, manteniéndose así al servicio del Gobierno de la República.

Sus primeras misiones consisten en labores de vigilancia nocturna de las aguas de Menorca en prevención de cualquier ataque de las fuerzas sublevadas. Del 16 de agosto hasta el 4 de septiembre de 1936 interviene en la expedición del capitán Bayo para tomar Mallorca. Días después pasa a Cartagena, puerto donde toma el mando el alférez de navío Sebastián Gallo, partidario de la sublevación, puesto que ocupa hasta diciembre, siendo relevado por el también alférez de navío José Martínez Montero, de las mismas inclinaciones golpistas que Gallo. Es destinado a patrullar en el Mar de Alborán, concretamente entre Calaburras y Cabo de Gata. A mediados de enero de 1937 pasa a Cartagena, donde permanece hasta el 9 marzo, fecha en la que es enviado a Almería para ponerse a las órdenes del  comandante del acorazado 'Jaime I' allí atracado.

En el mes de abril de 1937 toma el mando del 'B-2' el alférez de navío José Ferrando Talayero, también simpatizante de los sublevados, y continua prestando servicios de vigilancia. El 31 de mayo se encontraba atracado en Almería cuando su puerto fue bombardeado por el acorazado nazi 'Admiral Scheer' al que acompañaban cuatro destructores, por suerte el 'B-2' no sufrió daños. El 12 de julio se nombra comandante del 'B-2' al, también franquista, teniente de navío Emilio Rodríguez Lizón. Tras varios servicios de aprovisionamiento a Mahón, quedo inoperativo en Cartagena, donde se le encontró hundido al acabar la guerra. 


Fecha desconocida

Su actividad durante la guerra fue prácticamente nula a causa, principalmente, de las inclinaciones de sus respectivos comandantes, anulando con sus decisiones y comportamiento la capacidad militar del submarino.

En 1939 fue reflotado por la Armada franquista y trasladado a Ferrol, donde por Orden Ministerial del 25 de junio de 1940 pasa a la Escuela de Mecánicos donde permanece hasta el 8 de septiembre de 1948, fecha en la que es habilitado como central eléctrica flotante afecto al Tren Naval (1) de Ferrol.

Causó baja en la Armada el 5 de abril de 1951. Se hundió en aguas del Cantábrico a causa de un fuerte temporal la noche del 28 de noviembre de 1951, cuando era remolcado por el 'Ciclope' con destino al puerto Avilés (Asturias).



Remolcador 'Cíclope'
(1921 - 1953)
Desplazamiento: 810 Ton.
Eslora: 43,5 metros
Manga: 8,84 metros
Potencia máquinas: 1.200 CV
Armamento: 1 Cañón Nordenfelt de 57 mm
Dotación: 36 marinos



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Fuente consultada: Submarinos Republicanos en la Guerra Civil Española. Ed. Gabriel Molina / M. Abella Asociados. (2003)


(1) Tren naval: Conjunto de embarcaciones de pequeño tonelaje que prestan servicio en el interior de Arsenales y Bases Navales.

jueves, 12 de octubre de 2023

EL INTENTO DE CAPTURA DEL SUBMARINO 'C-2'

 

El submarino republicano 'C-2' se encuentra el el puerto francés de Brest desde el uno de septiembre de 1937, procedente de El Musel, al objeto de llevar a cabo reparaciones. El comandante del submarino, José Luís Ferrando (1), decide apoderarse del buque y ponerlo a disposición de la armada franquista.



El Auxiliar Alumno de Máquinas Diego Angosto Hernández se encuentra a bordo del submarino y nos relata lo sucedido, relato que pasa a formar parte del Archivo del Contralmirante Valentín Fuentes, y que transcribo a continuación.

(2) En la noche del 18 de septiembre de 1937, a las 21 horas, el Auxiliar de Máquinas Armando Meca me avisó que se acercaba un bote al costado del submarino.. En aquel momento me encontraba en la cámara de popa del barco jugando al dominó con los fogoneros Diego Garrido Valverde, Antonio Velasco Pardo y Bernardo Sánchez. Al oír el aviso de la llegada del bote dije a estos fogoneros que se armasen y me siguiesen con idea de impedir que los hombres del bote embarcaran en el submarino.

Como mis compañeros se retasaren un poco en armarse, yo que lo había hecho antes que ellos, subí a cubierta encontrándome en ella con un grupo como de unos veinte hombres y entre ellos a nuestro comandante José Luís Ferrando, que decía. "Vamos todos para la cámara de oficiales, que estos señores traen una orden de Belarmino Tomás (3) y hay que leerla para todos. Tú vigilante, deja el fusil ahí cargado y todos para abajo"

Yo, al oír esa orden del comandante, entre en sospecha, pues sabía que un vigilante no podía abandonar la guardia por nada, y el comandante saltándose las ordenanzas mandaba ni más ni menos al vigilante que abandonase la guardia y se desarmase al mismo tiempo. Yo, ante esto, decidí quedarme en cubierta pensando que de ser cierta la citada orden, cualquier compañero me la podía comunicar después. En esto bajaron todos a excepción de cinco de los particulares que habían llegado.

Yo subí al puente, y al verme, uno de los particulares quiso subir también, a lo que me opuse, por lo que me preguntó si estaba de guardia y al contestarle que no, como así era, se marchó hacia la escotilla de la máquina donde estaban los otros cuatro.

Yo, aprovechando ese momento, me metí en la torreta para tener todos los gobiernos del submarino a la vista, pues el que conozca nuestros submarinos sabe que tienen gobierno en el puente, torreta y cámara de mando. Teniendo todos los mandos a la vista para defender el buque si era preciso, esperé. Al poco vi correr por el interior del buque, al mismo tiempo que una voz desconocida gritaba: " A ese, a ese". Esperé más y oí que el carpintero de a bordo que salía de la ducha en cueros decía: "Por lo menos dejarme que me vista", alguien le respondió: "Para lo que vas a durar, da lo mismo en cueros que vestido, amarrarlo y encerrarlo con los otros y vamos pronto por el que queda en la torreta".

A los pocos minutos entra un individuo en la cámara de mando y dice: "Torreta, torreta", a lo que no contesté. Entonces avanzó y al ponerse debajo de la torreta me hizo un disparo que no me alcanzó y que no pudo repetir pues yo le hice a él otro. Al caer sobre las planchas, oí otra vez la voz de antes que dijo: "Nos han matado el mejor, hay que ir por él cueste lo que cueste". Entonces trajeron al cabo electricista José María González para que reconociese la torreta, y el comandante le ordenó que encendiera la luz, la que apagué yo de un tiro. Desde arriba vi al cabo González esposado que se lo llevaron, e inmediatamente trajeron al mismo lugar al maquinista José Hernández, quién me habló así: "Angosto, ¿quiere usted hacerme el favor de oírme? , a lo que le contesté que sí, y diciéndome seguidamente: "Le hablo a usted con unas esposas puestas. Me dan tres minutos para que usted baje, pues de lo contrario nos matarán a los dos". Le contesté "D. José, lo siento por usted porque esos bandidos serán tan cobardes que cumplirán la amenaza, pero yo estoy aquí para defender el barco que la República nos entregó para defenderla y no se moverá de aquí hasta que no quiera yo". Se llevaron a D. José, y entonces me habló nuestro comandante, cuidando de que no le viese, y me dijo: "Angosto, ha hecho usted una barbaridad matándonos a un compañero sin saber lo que hacía. Estos señores son tan buenos defensores de la República como Ud.. Baje que tenemos que salir a la mar, Ud. cubrirá su puesto y llegando a España las autoridades decidirán lo que se ha de hacer con Ud.". Yo, al ver con el cinismo que me hablaba, sabiendo como yo que el barco tenía averías que le impedian hacerse a la mar, le pregunté: "Mi comandante, por esa palabra de honor que Uds. tanto defienden, ¿quiere contestarme a unas preguntas? Al decirme que sí, le interrogué: ¿Cómo sabiendo que el barco tiene averías se compromete a salir? A esta pregunta ya no me contestó él y sí la misma voz que lo había hecho varias veces, diciéndome: "No sea pesado pues estamos perdiendo el tiempo; son 140 millas nada más, y tenemos que dar protección a un barco que viene de Gijón con el oro de Asturias y urge salir inmediatamente".  Yo entonces le dije - al que luego supe que se trataba del comandante Julián Troncoso Sagredo (4) - : "Yo no pierdo el tiempo, y desde este momento soy el amo del 'C-2' en representación de la República, y le advierto que lo defenderé hasta vencer o morir, y morir no es fácil puesto que soy el que domina el buque en su punto más estratégico. Tengo armas y cartuchos para llenar el barco de muertos y soy de los que no desperdician balas. El comandante conoce y sabe que los tres últimos años he sido en campeón de tiro de la Marina". Entonces me dijo "Le vamos a echar algodones con gasolina para quemarle vivo y gases asfixiantes que tenemos aquí" . "Bueno, pero antes, le respondí yo, buscarán ustedes quien le ponga el cascabel al gato, que va a ser lo más difícil . Y si es a echar, yo también tengo algo y si me veo en peligros de que Uds. se apoderen del barco, que no es fácil, hundiré el 'C-2' con todos nosotros dentro, pues el comandante sabe que tengo dinamita en cantidad suficiente para hundirlo, y mi apellido en la Marina es corto pero le aseguro que será famoso".

 


El día 16 del mismo mes que ocurrió el asalto al barco, nuestro comandante me llamó a su cámara y muy amable me invitó a sentarme, lo que no acepté por llevar la ropa sucia, pues llegaba de trabajar en el motor que tenía el destino, y me dijo: "Angosto Ud. estuvo en la destrucción de las minas de Bilbao con dinamita, ¿no es cierto?" . Contesté que sí "¿Le sobró dinamita, verdad? ". Le contesté nuevamente que sí, "Y que hizo con ella?, la tengo yo a bordo, le dije. "Me la va Ud. a dar para tirarla al agua, pues es peligroso tenerla a bordo" "No señor, le dije, la dinamita la conozco bien, he gastado mucha, y la dinamita la reconozco todas las mañanas, y el día que presente síntomas peligrosos la tiraré al agua". "Pero ¿qué interés tiene Ud. en tener esto aquí?, "Nada, mi comandante, no ha terminado la guerra todavía y nos puede hacer falta" "¿Y para qué?", "Mire, Ud. sabe que en España escasean los víveres, y no podemos ver un día en la mar sin comida, y con la dinamita mataría yo pescado para comer. Además suponga Ud. que tuviésemos una avería en la mar, que tuviéramos que pedir auxilio y que el primer barco que acudiese fuera un rebelde, pues entonces con la dinamita me hundo yo con el 'C-2' antes de entregarlo al enemigo". "Angosto, me dijo, pone Ud. las cosas demasiado graves".

Al decir yo en el dialogo con Troncoso que tenía algo para echar, fue recordado por José Luís Ferrando este asunto de la dinamita, y aconsejó al Troncoso y su escuadrilla marchar, puesto que no conseguirían nada más que aumentar el número de bajas. Ante esto salieron por el único sitio que no les podía ver, dejando amarrados a trece de la dotación, pues los demás estaban de paseo en tierra.

Yo seguía en la torreta sin saber que se habían marchado, y salió Garrido para decirme: "Cabo Angosto, baje Ud. que le abrace, que si no es por Ud. nos matan a todos y se llevan el 'C-2'". Yo le dije: "Mira garrido, si me engañas, y me haces salir mandado por ellos, al primero que mato es a ti". "No. no le engaño, baje Ud. que se han marchado" "Bueno pues avisa a los demás que se reconozcan todos los rincones bien, no nos hayan dejado algo por ahí, y tu sal a cubierta y te hablaré por un portillo de babor del que he roto el cristal". Al poco subió, y al asegurarme de nuevo que habían marchado, yo conocía bien a Garrido, salí.  Este fue para mi el peor rato de mi vida, pues era un juguete de todos, y no sé el tiempo que mis pies no tocaron la cubierta del 'C-2'.

Bueno, todo esto es muy largo, pero ,los detalles más importantes quedan relatados aquí.

Simplemente estábamos vendidos por Jesús Lasheras (5) y José Luis Ferrando, comandante del barco.

 

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(1) José Luis Ferrando Talayero, alférez de navío, comandante del 'C-2'. En los Apuntes de las Fuerzas Navales Republicanas en el Cantábrico, custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, formando parte del lote referido a Asturias se habla de Ferrando en estos términos:

“….En los submarinos, es urgente y necesario relevar al comandante del submarino C-2, el cual tiene probado que no siente la causa del pueblo ni mucho menos, pues es un hombre que tiene tal miedo que no toca una vez la sirena que no marcha a un refugio, que cuantos planes de operaciones se le dan, no los cumple, saliendo siempre y haciendo inmersión a los 200 metros de la boca del puerto, quedándose acodado a dormir hasta que se le gastan las baterías, e insistentemente reúne a la tripulación indicándoles la conveniencia de marcharse para Francia, pues según su expresión "el Norte está ya perdido", aparte de ser monárquico y no querer en la navegación sacar siquiera una vez el periscopio, creemos es más que sobrado para que sea relevado aunque sea por su capitán, al que le podían dar unas orientaciones provisionales hasta que viniera otro submarinista”.

(2) "Submarinos republicanos en la guerra civil española": (2ª Edición- 2003). Págs.: 265/266/267. Editado por Librería Gabriel Molina /M. Abella Asociados.

(3) Belarmino Tomás Álvarez. Diputado (PSOE) en las Cortes Generales por Oviedo (1936-1939).

(4) Julian Troncoso Sagredo, comandante de Caballería, participante en varios frentes de Marruecos, fiel al levantamiento y  destinado durante la guerra a efectuar acciones de sabotaje en el sur de Francia para impedir la entrega de material bélico al Ejército gubernamental, cuando no a la captura de embarcaciones de la marina leal a las órdenes del Gobierno legítimo, y curiosamente presidente de la Federación Española de Fútbol desde 1937 a 1938, por decisión del general Moscardó desde su cargo de Presidente del Consejo Nacional de Deportes. (Fuente: Vicente Masià, en Historias del Fútbol).

(5) Jesús Lasheras. Teniente de navío. Comandante del 'C-4'


Enlaces de interés: 

"El caso del submarino rojo"

"El asalto al submarino 'C-2



domingo, 3 de septiembre de 2023

SUBMARINOS DE LA CLASE 'D', UN PROYECTO REPUBLICANO

 


El 22 de noviembre de 1932 el Gobierno de la Republica, con José Giral como ministro de Marina, encarga a la Sociedad Española de Construcción Naval el diseño y construcción en Cartagena de una serie de tres submarinos, dando origen a la Clase 'D'. El diseño y proyecto fue llevado a cabo por el ingeniero naval Áureo Fernández Ávila, jefe del astillero de la factoría, ajustándose a las especificaciones técnicas dictadas por una junta de especialistas presidida por el contralmirante García de los Reyes.




Las principales características, según proyecto, de estos sumergibles, mejoraban a los de la Clase 'C' y eran las siguientes:


Las tres unidades proyectadas, 'D-1', 'D-2' y 'D-3' fueron puestas en quilla respectivamente el 23 de septiembre de 1933, el 19 de noviembre de 1934 y el 11 de diciembre de 1934. La construcción de estas unidades quedó paralizada al iniciarse la Guerra de España, no reanudándose hasta el mes de febrero de 1940. La entrega a la Armada del 'D-1' fue en 1947, la del 'D-2' en 1951 y la del 'D-3' en 1954. 

Estos submarinos presentaban una gran serie de defectos de diseño y construcción, así como falta de calidad en los materiales utilizados. Bajo bandera franquista se cambió el numeral de estas unidades por los de 'S-11', 'S-21' y 'S-22'. En 1956 y con la ayuda y colaboración de la US Navy, se procedió a la modernización del 'D-2' ('S-21') y el 'D-3' ('S-22'), no obstante prácticamente solo se utilizaron para tareas de formación de submarinistas. 

El 'S-11' fue dado de baja en la Armada en 1965 y los 'S-21' y S-22' en 1971.


Imagen de una unidad de la Clase 'D'
Postal editada por el Museo Naval de Madrid
Facilitada por José M. Rodriguez Crespo.




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miércoles, 19 de julio de 2023

JOSÉ GIRAL PEREIRA Y EL ARMA SUBMARINA.

 




Con motivo del primer aniversario de la II República Española, José Giral Pereira, ministro de Marina, escribió en abril de 1932 un artículo para la revista ilustrada “Nuevo Mundo”, del que extraigo lo que directamente afecta al arma submarina:  

La consideración internacional de nuestra nación se debe en buena parte a su posición entre mares, a su interposición en las líneas de comunicación entre países de varios continentes, a sus islas tan codiciadas, a su dominio en el estrecho de Gibraltar. Todo ello nos obliga a pensar seriamente en nuestra política naval republicana.

Nuestra Constitución y el sentir general de nuestro pueblo nos obligan a una política pacifista. España renuncia a la guerra como instrumento de política internacional, dice el artículo 6º de nuestro código fundamental. Y la representación de España ha puesto en la Conferencia para la limitación y reducción de armamentos, que no pueden construirse navíos de tonelaje superior a 10.000 toneladas ni artillarse con cañones de más de 203 milímetros de calibre; ni tampoco que ningún submarino pueda desplazar más de 1.000 toneladas, limitando su radio de acción para privarle de todo carácter agresivo, siendo su aspiración, bien expresada en Ginebra, que las Marinas de todas las naciones concreten su función al servicio de verdaderas gendarmería costeras y a la contribución adecuada a la flota de política internacional, procediéndose por las potencias interesadas a la neutralización de los estrechos.

Pero mientras lleguen a cumplirse estos generosos deseos (y por desgracia ello ha de tardar), España no puede renunciar, porque otra cosa sería suicidarse, a defender su territorio, y con él los intereses materiales y espirituales de nuestro pueblo, y necesita indispensable y urgentemente reformar su Marina de guerra, colocándola dentro de la modestia de nuestro medios económicos en condiciones de máxima eficacia. Para proteger al país en caso de agresión y para proteger también a nuestra flota mercante. Y para ocupar en el concierto internacional el puesto que nos es debido por nuestra historia y por nuestra innegable influencia. 

 


 

En nuestra posición defensiva son los submarinos los barcos más adecuados, incluso contra grandes unidades; por su velocidad, por su facilidad de ocultación, por su radio de acción, por lo que pueden hacer y por lo que impiden hacer.

Actualmente dispone nos de trece submarinos, algunos de los cuales pasan ligeramente de las 1.000 toneladas; pero la necesidad de aumentar esta parte de nuestra flota es a todas luces evidente, y aún con las limitaciones de tonelaje que puedan imponerse en la llamada Conferencia del Desarme, para reducirlos a misiones meramente defensivas.

El programa naval de 1915 establecía la construcción de 28 submarinos y faltan por lo tanto para cumplirlo quince unidades, pero estimamos que en atención a las consideraciones antes expuestas deberíamos poseer y sostener un mínimo de cincuenta submarinos.

Fuente utilizada: RGM. Mayo de 1932

 

En el siguiente Cuadro se relacionan los 13 submarinos a los que alude José Giral en su artículo:

De los 37 nuevos submarinos que en 1932 Giral tenía pensado construir solo tres unidades vieron los astilleros de la S.E.C.N de Cartagena, me refiero al 'D-1' la primera unidad de la serie 'D', cuya quilla se plantó el 23 de septiembre de 1933, la del 'D-2' se plantó el 19 de noviembre de 1934 y la del 'D-3' el 11 de diciembre del mismo año. Al iniciarse la Guerra de España la construcción de estos tres submarinos quedó paralizada y sus esqueletos oxidándose en las gradas. Allí permanecieron hasta que en 1944 el gobierno franquista retomó su construcción, por cierto con un pésimo resultado y problemas de todo tipo que obligaron a varias modificaciones, las últimas en 1956 en colaboración con la US Navy en base a los acuerdos entre USA y Franco de 1953.

 


 Benito Sacaluga.



 




 

viernes, 20 de agosto de 2021

ANTONIO ARBONA PASTOR, ALFÉREZ DE NAVÍO

 


Antonio Arbona Pastor nace el 5 de septiembre de 1906, en Sóller (Mallorca), en el seno de una familia de marinos. En 1925 ingresa en la Escuela Naval. El 20 de agosto de 1930 ya es Alférez de navío.




De ideas falangistas, aunque bien relacionado en los círculos socialistas y anarquistas de Sóller. No obstante, en el estallido de la sublevación de julio de 1936 se mantuvo leal a la República, esta decisión motivó que el sublevado capitán de corbeta Fernández de Bobadilla le dirigiese las siguientes palabras por no adherirse a la sublevación:

“…Arbona, tú que presumías de falangista no te has unido a nosotros por cobarde. Asco me da dirigirme a ti. Si lo hago es para que toda la dotación conozca que eres un cobarde, y lo mismo que has sido cobarde una vez lo serás mil veces…”

El 18 de julio de 1936, se encontraba en Cartagena, a bordo del submarino ”C-3”, proveniente del “B-5”. El submarino recibe orden de zarpar, su comandante, el capitán de corbeta Javier de Salas Pinto se encuentra en Madrid, razón por la que toma el mando el Segundo comandante, teniente de navío Rafael Vinegra González, el resto de la oficialidad la conforman los alféreces de navío Luís Jaudénes Junco y Antonio Arbona Pastor.

A la vista de sus antecedentes y comportamiento, la dotación del submarino detiene a la oficialidad y la encierra bajo vigilancia en la camareta del comandante. Tras reunirse el recién formado Comité del buque, se considera probada la lealtad a la República de Antonio Arbona, siendo liberado y elegido comandante del submarino. El 21 de julio, el Jefe de la Flotilla de Submarinos, ratifica en su cargo a Antonio Arbona.

Al mando del “C-3”, Arbona parte hacia el Cantábrico el 15 de agosto, junto con el “C-6”.  Ya en ruta, el “C-3” debe regresar a Cartagena por averías, partiendo hacia el Norte de nuevo en misión 10 días después, junto al “C-4” y el “C-5” en busca del acorazado “España” y el crucero “Almirante Cervera”. El viaje fue aprovechado para transportar a Bilbao armamento, portátil y municiones.  Días más tarde se les uniría el “C-6”.

El 12 de agosto de 1936 mientras patrullaba frente a las costas de Málaga,  el “C-3” fue avistado, torpedeado y hundido por el submarino alemán “U-34”, que actuaba en el marco de la “Operación Úrsula”. Antonio Arbona Pastor encuentra la muerte junto a buena parte de la tripulación, estaba a punto de cumplir 30 años. (Pueden encontrar detalles sobre la Operación Úrsula y el hundimiento del “C-3” en los enlaces que se incluyen al final de esta página).



La viuda de Antonio Arbona, Carmen Ana Salicrup, madre de dos hijas pequeñas, acabada la guerra solicitó una pensión de viudedad, el régimen franquista se la denegó. Tras la caída del franquismo se le reconocieron los derechos a la viuda de Arbona, concediéndosele una pensión como viuda de guerra a cobrar de forma retroactiva, calculada en base a todos los haberes económicos que hubiera recibido desde la fecha del fallecimiento de su marido. Carmen Ana Salicrup falleció en Soller a la edad de 85 años.


Fuente consultada: Todoavante



Enlaces citados anteriormente











domingo, 10 de mayo de 2020

ARMA SUBMARINA. PERIODO 1915-1939





Almirante Augusto Miranda y Godoy
(1) Nació el Arma Submarina en 1915, por Ley de 17 de febrero del mismo año, conocida como "Ley Miranda" porque la redactó y la propuso el Almirante Augusto Miranda y Godoy siendo Ministro de Marina, quien en virtud de las facultades que le confería la misma Ley, publicó al mes siguiente el cuarto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas con cierta visión de futuro, en el cual entre otras cosas creaba la figura de "Jefe de Máquinas", por lo tanto "el Jefe de Máquinas" celebra sus aniversarios en las mismas fechas que el Arma Submarina.

El hombre encargado de estructurar orgánicamente el Arma Submarina en un complejo formado por Base, Escuela y la Flotilla, fue el capitán de corbeta D. Mateo García de los Reyes, que llegará a ser Almirante y Ministro de Marina, firmando entonces el R.D. por el que se reconocía el carácter Militar del Cuerpo de Maquinistas, cuestión que era por otra parte profundamente necesaria para mantener la disciplina a bordo entre los Oficiales.

Toda la filosofía del espíritu que anima la actitud de la gran familia submarinista, está recogida en el lema que aparece en el escudo del Arma: "Ad Utrumque Paratus" (Siempre Listos), cuya elección se debe precisamente al Almirante García de los Reyes, quien lo practicó siempre durante toda su vida dedicada a los submarinos y que el personal de máquinas submarinista supo asimilar como algo que ya era consubstancial con su forma de entender el servicio.

Posiblemente sea en submarinos donde los Maquinistas y los Oficiales de Máquinas que los heredaron hayan sufrido menos conflictos de convivencia con otros Oficiales por no reconocerles la categoría militar, y donde seguramente los Jefes de Flotilla y los Comandantes hayan comprendido mejor la figura del Jefe de Máquinas, quizá mejor que en cualquier otro tipo de buque, porque en un submarino la sala de máquinas ocupa casi todo el barco y todos los Oficiales sin excepción "luchan con el material" y saben lo dura que es esa batalla cotidiana.

Contralmirante Mateo Gª de los Reyes
El Almirante García de los Reyes lo supo comprender así desde sus tiempos de C. de C., y a él también se debe sin duda la redacción del quinto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas, aunque se publicó después de su relevo ministerial. Reglamento en el que se reitera la importancia de este Cuerpo para la Armada, donde se crean los Jefes de Servicio de Máquinas de los Departamentos, con capacidades de intervención y de inspección que antes sólo se le conferían a Oficiales del Cuerpo General y del Cuerpo de Ingenieros Navales, y donde aparece por primera vez en el escalafón del Cuerpo el grado de General Maquinista con categoría de Contralmirante.

La Escuela y el resto de las dependencias que formaban la "Estación de Submarinos" como entonces se llamaba la actual Base de Submarinos de Cartagena, terminaron de instalarse entre los años 1918 y 1920 bajo la dirección del capitán de corbeta García de los Reyes, Jefe de la Flotilla. La Estación estaba preparada para facilitar a los submarinos los servicios de apoyo indispensables: aire comprimido, carga de baterías, alumbrado, combustible, agua dulce, etc., y talleres de mecánica, electricidad, fundición, calderería, carpintería y pintura así como un dique flotante para mantenimiento de las carenas.

De todo aquel complejo de apoyo, talleres, dique y resto de servicios, que en principio estaba bajo el mando de un Ingeniero Naval, llegó a estar mandado por un Comandante del Cuerpo de Máquinas primero y por un Teniente Coronel después, gracias al tesón de los miembros del Cuerpo y al lento pero efectivo reconocimiento de sus valores y de su formación por los Jefes del Arma Submarina. El Jefe del Arma Submarina desempeña la Jefatura de la Flotilla, a la vez que la Dirección de la Escuela y la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena. 

Durante la Guerra de España (1936-1939) hubo dos grupos de Submarinos en la Flota republicana, con Bases en Cartagena y en Mahón. 

Durante aquel período no hubo Jefe de Flotilla, actuando como tales los Comandantes más antiguos, sin embargo, desempeñaron la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena los siguientes Oficiales:

Capitán de Fragata, D. Francisco Guimerá y Bosch.
Segundo Maquinista, D. Manuel Martínez Cobacho.
Capitán de Navío, D. Valentín Fuentes y López.

Cómo llegó a ser Jefe de la Base un Segundo Maquinista se explica por la aplicación de leyes de equiparación para el mando de los Cuerpos de la Armada promulgadas por Gobiernos de la República,  leyes que en el bando sublevado no se aplicaron.

Los Maquinistas que embarcaron en la primera Flotilla de Submarinos de la Armada, formada por el "Isaac Peral", (A-0), "Narciso Monturiol" (A-l), "Cosme García" (A-2) y el A-3, realizaron cursos de formación y adiestramiento en EE.UU. (New London) y en Italia (La Spezia).


Submarino "A-0" en New York 
(Construido en USA)

Submarino "A-1"
(Construido en Italia)

Submarino "A-2"
(Construido en Italia)
(Imagen: la rioja.com)


Submarino "A-3"
(Construido en Italia)
(Imagem: todosubmarinos)

CLASE B

Todos construidos en Cartagena por la SECN










"B-5"





CLASE C

Todos construidos en Cartagena por la SECN



















Entre aquellos Maquinistas que realizaron cursos en el extranjero para embarcar en la Primera Flotilla, figuraban entre otros (2):

Primer Maquinista (Teniente), D. Francisco Hernández Segura.
Primer Maquinista (Teniente), D. José Navarro Monreal.
Primer Maquinista (Teniente), D. Juan Corona Morena.
Primer Maquinista (Teniente), D. Florentino Gómez Mariogómez

que fueron los primeros Jefes de Máquinas de los cuatro primeros Submarinos de la Flotilla, respectivamente en el mismo orden que se citaban más arriba.

También hemos de recordar el Buque de Salvamento de Submarinos "Kanguro", cuyo primer Jefe de Máquinas fue D. Honesto Requejo Resines. 

Buque de salvamento de submarinos "Kanguro"
(Imagem: vidamarítima)

Oficiales de Máquinas en los cursos de Submarinos. Escuela de Submarinos de Cartagena:


El Curso número Uno se realizó desde el primero de abril al primero de agosto del año 1918. En aquel curso solamente tomaron parte Oficiales del Cuerpo General ya que la plantilla de Maquinistas embarcados estaba completa. A todos los que habían realizado cursos de Submarinos en EE.UU. y en Italia, embarcados en la Flotilla, se les reconoció la "Aptitud" de Submarinos (S).



El curso número 34 fue el último que se realizó antes de la Guerra de España. 

En total antes de la guerra se formaron en Submarinos unos 50 Maquinistas, desde 1917 hasta 1935 ambos inclusive, que constituyeron la época dorada de la Flotilla de Submarinos española porque llegó a tener 16 submarinos, el doble de la cifra actual: 8, que es la mayor alcanzada después de aquella guerra.

Base de Submarinos de Cartagena (1920)
(Imagen: Antonio Arévalo)

Al iniciarse la sublevación, la Base de Cartagena, la Escuela de Submarinos y todos los submarinos que tenía la Flotilla en 1936, doce en total, quedaron en manos de la República.  No se tienen noticias de que se hayan realizado cursos de Submarinos durante la guerra.



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(1) Extractado de "Maquinistas Viejos, Maquinistas Nuevos, Submarinos y Recuerdos". Ramón Terrones Pazos. Coronel del Cuerpo de Máquinas. Revista de Historia Naval (1990).

(2) Con anterioridad a estos cursos, un grupo de Maquinistas, en posesión de estudios básicos sobre el arma submarina, se desplazó a New York (USA) para realizar los cursos preceptivos y pruebas para poder traer a España su primer submarino, el "A-0" (Clase Holland) construido allí por la Electric Boat,Co. El submarino llegó a Canarias en marzo de 2017, tras recorrer más de 4.000 millas y 23 días de navegación en plena IGM.  Los Maquinistas que formaron parte de la dotación en este viaje fueron (3):

Primer Maquinista (Teniente) Francisco Hernandez.
Segundo Maquinista (Alférez) Antonio Hernandez.
Tercer Maquinista (Alferez Graduado) Antonio Santos.
Tercer Maquinista (Alférez Graduado) Benito Sacaluga 
Tercer Maquinista (Alférez Graduado) Bartolomé Tous
Tercer Maquinista Antonio (Alférez Graduado) Barreda.
Tercer Maquinista (Alférez graduado) José Fontán
Tercer Maquinista Manuel (Alferez Graduado) Ortega.

A los anteriores Maquinistas acompañaban en la misión los siguientes Fogoneros:

Fogonero Preferente Juan Carmona.
Fogonero Preferente Antonio Piñeiro.
Fogonero Preferente Andrés Mariño.
Fogonero Preferente Cándido Casal.

El resto de la dotación, no relacionada con la maquinaria del submarino era la siguiente:

Alférez de Navío Luis de Vial.
Alférez de Navío J. Mª de Rotaeche.
Segundo Contramaestre Casimiro Castro.
Cabo Radio Antonio Garcia.
Cabo Radio José Martinez
Cabo Radio Aurelio Mediavilla.
Cabo Radio Bernando Alonso.
Cabo Radio Salvador Lledó
Artillero Manuel Conesa
Marinero Radio Julian Cecilia.

A todos ellos se les impuso la Medalla del Mérito Naval.

Según lo anterior, más del 50 % de la dotación del submarino estaba dedicada al funcionamiento de su maquinaria.

(3) Revista General de Marina, editada por el Ministerio de Defensa, en su número correspondiente al mes de julio de 2011. Nota: Las imágenes aquí reproducidas no están incluidas en la publicación citada.





sábado, 9 de mayo de 2020

LOS MAQUINISTAS DE LOS SUBMARINOS REPUBLICANOS (1936-1939)



Academia de Maquinistas de Ferrol
(1) El Cuerpo de Maquinistas estaba constituido en julio de 1936 por el escalafón del Cuadro 1. En la Primera Sección, los empleos eran de general maquinista (general de brigada) a teniente, y en la Segunda Sección (a extinguir) los empleos eran: primer maquinista (teniente), segundo (alférez) y tercer maquinista (alférez graduado), la Primera Sección se nutría de la Segunda por medio de una oposición y varios cursos en la Academia de Maquinistas de Ferrol.







En julio de 1936 los Maquinistas, jefes y oficiales, que habían hecho el curso de Submarinos ascendía a 116, distribuidos de la siguiente forma: 28 en la primera sección y 88 en la segunda (ver Cuadro 2) de ellos 50 estaban embarcados en submarinos o destinos afines; ninguno pertenecía a la Primera Sección, cuatro eran primeros maquinistas destinados en tierra (tres en Cartagena en la Estación de Submarinos y Dique flotante y uno de Cargo en Mahón); 15 segundos en submarinos y buque de rescate "Kanguro", y 31 terceros, todos en submarinos. Del total, 29 quedaron en zona sublevada y 86 en zona republicana, recordemos que todos los submarinos y sus bases quedaron en poder de la República.  De un solo maquinista se desconoce en que zona quedó y su trayectoria.


Atendiendo al total de efectivos de los maquinistas submarinistas, el 18 de julio de 1936, quedaron en zona sublevada  216 hombres, de ellos 173 se adhirieron a la sublevación, otros 39 de declararon republicanos y de 4 de ellos se desconoce su afiliación. En zona republicana quedaron 291 de los que 279 fueron leales a la República, dos eran partidarios de los sublevados y de los otros 10 se desconoce su adscripción.

Quizá no sea aventurado decir que los submarinistas, técnicos especializados, eran la vanguardia progresista de un Cuerpo progresista, claramente republicano, liberal y no extremista.

Como dato a tener en cuenta cabe destacar que 62 de los Oficiales que prestaron servicio en la zona republicana, continuaron carrera en la Armada franquista después de la guerra. El 12 de julio de 1940 se promulgó una Ley para reorganizar las escalas de los distintos Cuerpos y Armas de las Fuerzas Armadas en la que se dice:
"En el periodo actual de liquidación de la Guerra se han incorporado a las filas de los ejércitos personal que por diversas causas no actuaron con las tropas nacionales"

Los muertos en combate o acto de servicio



Iniciamos este distinguido grupo con la muerte, mandando un batallón en Nonín (Oviedo), en el Frente Norte, el 14 de octubre de 1936, del segundo maquinista Guillermo Martínez López, quien por desear combatir desembarcó de la Flota en Santander y se presentó a Bruno Alonso pidiendo un puesto en el combate. Su muerte fue heroica defendiendo la posición encomendada. 

Un mes y medio antes de la muerte de Martinez López había fallecido el primer maquinista Alicio Vázquez Hinojosa, también combatiendo en tierra, en Llerena (Badajoz), Frente de Extremadura.

El 17 de octubre de 1936 desaparece en aguas de Estepona el submarino B-5 y con él su dotación de la que formaban parte cuatro maquinistas: el de cargo, segundo maquinista Miguel Godinez Avecilla; y los terceros Bartolomé Tudela Lorca, José Díaz Martínez y Joaquín Muiños Rico.

El submarino "B-5" en Cartagena
El 12 de diciembre de 1936, el submarino C-3 se hunde, a causa de una explosión, en las proximidades de Málaga. Solo se salvaron de la muerte dos hombres que se encontraban en la torreta. Todos lo maquinistas murieron: el segundo José Sastre Gabarrón y los terceros Miguel Palmer Bonet, Juan Baamonde López y Antonio Asensio Martinez.

Recreación del submarino "C-3"
El 30 de diciembre de 1936, el submarino C-5 se hunde en las proximidades de Ribadesella, sin dejar rastro ni supervivientes. Mueren sus cuatro maquinistas: el segundo Eusebio Fernández Vázquez y los terceros Mario Montenegro Vieites, Diego Martínez Otón y Mariano Sánchez Velasco.

Submarino "C-5"·

Fusilados y paseados durante la guerra


El 11 de octubre de 1939, el segundo maquinista Francisco Baptista Florence es fusilado contra la tapia del cementerio de San Fernando (Cádiz), le acompañan en el paredón otros dos maquinistas que no eran submarinistas: los segundos Aquilino Pombo Ríos y Enrique Fernández García. Fueron  fusilados sin juicio, les sacaron del Arsenal, les llevaron al cementerio, les mataron y allí los dejaron. Eran los maquinistas más antiguos en sus barcos, respectivamente "Elcano", "República" y "Lauria".

El 19 de septiembre de 1936, es hundido el submarino "B-6", combatiendo con el destructor "Velasco" y el remolcador "Galicia", a unas quince millas al norte de Cabo Peñas. Los supervivientes fueron sometidos a consejo de guerra y murieron ejecutados once hombres, entre ellos los maquinistas segundos Juan Cumbrera González y terceros Fernando de Pascua Galiano y Andrés Navarro Barcelona. El tercer maquinista Baltasar Zaragoza Nicolás, también condenado a muerte, fue indultado.

El "B-6" hundiéndose, visto desde el "Velasco"



Fusilados después de la guerra


El 29 de abril de 1939, es fusilado en Cartagena el Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodríguez, submarinista a bordo del A-0 en 1916, condenado por rebelión militar en la Causa 4/39. Había sido durante la guerra Jefe de Máquinas del acorazado "Jaime I", Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota y director de la Escuela Naval Popular. En junio de 1931 formó parte de la Comisión de Maquinistas que, por orden de Casares Quiroga, ministro de Marina, debía estudiar y proponer la reorganización de las funciones encomendadas al Cuerpo.

El 29 de julio de 1939, en cumplimiento de la sentencia de la Causa 130/39 fue fusilado en Cartagena el primer maquinista Antonio Barrera Rodriguez. En julio de 1936 estaba en Mahón con Cargo de la Base Naval. Su hija, Encarnación Barrera Beardo, estaba casada con el del mismo Cuerpo Aquilino Pombo, cuya muerte hemos visto líneas arriba.


Condenados en Consejo de Guerra


Diecisiete fueron los maquinistas republicanos condenados a diversas penas de prisión en los Consejos de Guerra celebrados a partir de 1939. Destacan los cinco condenados a prisión  perpetua, los doce restantes acumularon un total de ciento veintiséis años, distribuidos en  dos condenas de veinte, una de quince, tres de doce y de seis años las restantes. Entre los condenados a cadena perpetua, el primer maquinista Manuel Ortega Álvarez, soltero, sin familia, natural de Utrera, no resistió la prisión y se suicidó.


Los exiliados


Dieciocho maquinistas eligieron el exilio al final de la guerra; unos pasaron a Francia, tras la ocupación de Cataluña, y otros se fueron con la Flota a Bizerta.

El capitán Tomás Acción Golpe, jefe de máquinas del crucero "Libertad" durante la guerra, desembarcó en Bizerta y tras permanecer en el campo de Maknassy pasó a Argelia, donde vivió hasta su muerte. También en Bizerta comenzó una nueva vida el maquinista Vicente Selles Vaello, trabajó en ferrocarriles, pesqueros  e incluso montó una fábrica de lámparas; falleció en Túnez en 1957. Había sido jefe de máquinas del "Ulloa".

Alfonso García Martinez, segundo maquinista, jefe de máquinas del "José Luis Díez" cuando este buque pasó el Estrecho, falleció en Méjico pocos años después. Las peripecias de los maquinistas Ginés Jorquera García y Julio Lizano Otín tras su paso por Francia fueron paralelas. Para poder salir del campo de concentración en el que la republicana Francia les tenia encerrados, se alistaron en una compañía de trabajadores, la número 117, que prestaba servicio en el Departamento de Nord, a unos 30 Km. de Dunquerque; tras el ataque alemán, pasaron a Inglaterra, que los devolvió a Francia, huyendo de nuevo a Inglaterra y de allí a Casablanca, donde encontraron trabajo. Ambos fallecieron en el exilio.

Sudamérica en general y Venezuela en particular, acogieron a muchos de ellos, tanto por afinidades políticas como por necesidad de técnicos cualificados. Ejemplo de ello fueron los terceros José Fernández Ortega, que tras navegar por todo el mundo se instaló en Venezuela, donde murió; José Fernandez Santiago, que aunque vivió en Venezuela largos años puedo volver a España, falleciendo en 1972. El primer maquinista no submarinista Epifanio García González, masón, venerable de la Logia de Cartagena Atlantida, fue profesor de la Escuela Naval de Venezuela.

Los que continuaron carrera


Catorce maquinistas submarinistas, que habían prestado servicio en zona republicana, pudieron continuar carrera al finalizar la guerra. Las Causas que se les formaron para determinar sus conductas, bien fueron sobreseídas o resueltas con absoluciones o ligerisimas penas. Para ello tuvieron que demostrar su ideología antes del 18 de julio o que durante la guerra habían actuado en quinta columna. Los "avales" de personas afectas al bando sublevado fueron fundamentales en la llamada "depuración".

Cabe destacar en este apartado al maquinista Antonio Porta de la Grela, comandante en 1935, hizo la guerra en zona republicana, donde ascendió a teniente coronel en 1937, estaba destinado por Orden Ministerial, de 7 de junio de 1936, como auxiliar del Primer Negociado y Detall de Auxiliares y Máquinas y Fogoneros de la Sección de Máquinas, en Madrid. Es el único submarinistas que pasó la llamada "depuración" sin problemas y que alcanzó el generalato. 






(1) Extractado de "El Cuerpo de Máquinas en los Submarinos durante la Guerra de España". Antonio de la Vega Blasco, Capitán de Corbeta. Revista de Historia Naval (20/1988). Instituto de Historia y Cultura Naval. Armada Española.