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domingo, 20 de abril de 2025

LA QUINTA COLUMNA EN LA BASE NAVAL DE CARTAGENA



"La expresión Quinta Columna, atribuida por unos a Mola y por otros al General Varela, se usa desde 1936 para denominar en tiempos de conflicto bélico a los sectores de la población y ejército que mantienen lealtad hacia el bando enemigo, colaborando con este desde la clandestinidad e infiltrados en el ejército que defiende la zona o el país. Se trata pues de un conglomerado de personas desleales a la comunidad donde residen, colaboracionistas de muy diversas formas con el enemigo."


Cartel republicano denunciando a la 5.ª Columna.


El profesor de Historia en la Universidad de Murcia Pedro Mª Egea Bruno publica en 2022, un amplio y excelente trabajo del que se hace eco la Revista Internacional de la Guerra Civil (1936-1939), bajo el título de "El sabotaje durante la Guerra Civil: la industria naval de Cartagena". (https://portalinvestigacion.um.es/documentos/63c0b38b3df4c204fbb04dfb) , del que he extractado lo que sigue a continuación.

La implantación y desarrollo de la Quinta Columna en Cartagena se vio favorecida por la decisión del ministro de Marina de reponer en la Armada (Decreto de siete de mayo de 1937) a aquellos oficiales que habían sido dados de baja en la misma por su participación en la sublevación de Julio de 1936.  

Derivados de esta decisión, el 18 de mayo de 1937 se llevaron a cabo nombramientos de responsabilidad a, entre otros, Patricio Rodríguez Roda, habilitado de teniente coronel de Ingenieros, fue designado Jefe del Arsenal; Lorenzo Pallarés Cachá, teniente coronel de Artillería de la Armada fue designado como Jefe de de los Servicios Industriales de fabricación de Bombas y Proyectiles; Antonio González Guzmán, capitán de Intendencia de la Armada ocupó el cargo de los Servicios de Intendencia y José Muñoz Vizcaino, coronel de Carabineros pasó a ser el Jefe de los Servicios de Orden Público.

Durante el periodo comprendido entre diciembre de 1937 y diciembre de 1938 se siguen incorporando a la Base a partidarios del la sublevación del 36. Carlos Esteban Hernández, alférez de navío, de filiación falangista, fue designado Jefe del Estado Mayor de la Base, a éste le sucedió el teniente de navío Fernando Oliva Llamusi, de igual significación, puesto que ocupó hasta el 1 de abril de 1939. José Montoya Pascual un fascista declarado, fue designado secretario de la Jefatura del Arsenal.

Los quintacolumnistas campaban a sus anchas por la Base, y lo que es peor de forma evidente. A los pocos días del sabotaje del acorazado “Jaime I”, el Comisario General de la Flota transmitía a Indalecio Prieto, ministro de Marina: «La impresión que tengo es que en la base y en Cartagena están incrustados muchos fascistas», Prieto no actuó. Más tarde, el 11 de mayo de 1938, el Jefe del Estado Mayor de Marina, con Prieto ya cesado en sus cargos, escribía a Juan Negrín, nuevo ministro de Defensa Nacional, tras una visita a la Base:  «Moral derrotista. Mucho fascista con entera libertad de acción». Sin lugar a dudas la actuación de Quinta Columna en Cartagena fue demoledora tanto para la Armada como para la industria de guerra ubicada en Cartagena. 

El 1º de noviembre de 1937, Prieto, a propuesta de Bruno Alonso, nombra al capitán de Ingenieros Rafael Crespo Rodríguez director jefe del Astillero, se olvidaba de que sobre él pesaba la sospecha de la voladura del acorazado "Jaime I" cuatro meses antes.

Con Crespo se inició el sabotaje a gran escala. Según su propio testimonio mantuvo sin ocupación a gran parte de la plantilla, a veces más del 50%. Redujo los turnos obreros de tres a dos, lo que implicaba la paralización de la actividad desde las 10 de la noche hasta las seis de la mañana. Multiplicó los costes de producción y retrasó de forma sistemática las obras a ejecutar, contando con la colaboración de los marinos. Una de las prácticas utilizadas fue el escalonamiento en las peticiones de obras. Dilató y entorpeció la compra de materiales, con errores en las medidas, «inexplicables en un ingeniero de su capacidad técnica, dejando de observar las más elementales reglas de previsión y coordinación de pedidos, con los consiguientes retrasos, ensayos y trabajos innecesarios Ocurrió tanto en la obra naval como en la fabricación de proyectiles, cuya producción diaria de 150 unidades se podía haber multiplicado con una mano de obra aleccionada por la dirección. La labor de Crespo se distinguió por las dificultades que opuso al alargamiento del dique seco proyectado en 1933, a pesar de su urgente necesidad, como aparecía reflejado en la memoria presentada a Indalecio Prieto por Luis González de Ubieta, jefe del Estado Mayor de la Marina. Crespo dio cuenta de la peligrosidad de su empleo, falseando cálculos y boicoteando las bombas de desagüe para simular filtraciones, consiguiendo retardar la rehabilitación del crucero "Libertad", alcanzado por la aviación enemiga el 17 de junio de 1938, obviando que meses atrás se había varado en las mismas condiciones al "Miguel de Cervantes" . 

Las dilataciones lastraron la eficacia de la flota. Ese fue el objetivo declarado por Crespo: «El criterio mantenido de retardar las operaciones y el entrelazado de éstas, permiten asegurar que solo en rarísimas ocasiones han salido los tres cruceros rojos juntos a la mar», retrasos en las reparaciones que se puede ver en el siguiente Cuadro:

Las consecuencias eran de una enorme gravedad, como declaró Pedro Rodríguez Contreras, coronel auditor de la Armada: «…siempre había fuera de servicio tres o cuatro destructores» . De este modo, el "Libertad" tuvo que combatir solo con los barcos enemigos que, desde noviembre de 1937, tras el control del Cantábrico, incrementaron su presencia en el Mediterráneo.

En las filas republicanas hubo más que sospechas de aquellas acciones. Desde el ministro y el comisario al último eslabón de la cadena, pasando por las distintas afiliaciones políticas y sindicales. A la impunidad contribuyeron la ineficacia de las medidas adoptadas, el papel del Servicio de Información Militar (SIM), más pendiente de las cuestiones políticas que industriales, la nula formación técnica de los comisarios y la propia red quintacolumnista, que sirvió de amparo a los saboteadores. En última instancia, contaron con el respaldo del Cuerpo Jurídico, que imposibilitó la actuación de la justicia contra los responsables de las acciones encubiertas.

Hubo denuncias, como las cursadas por el propio jefe de la flota, Miguel Buiza, entre otras sobre la reparación del destructor "Sánchez Barcáiztegui", dando un parte «redactado en términos casi violentos», en el que aludía a la necesidad de realizar una rápida y rigurosa investigación sobre las actuaciones de los ingenieros, en particular de Pedro Vargas Serrano y Patricio Rodríguez Roda. Hizo otro tanto el también jefe de la flota González Ubieta cuando solicitó enjuiciar a los responsables de las averías y consiguiente inutilización del destructor "Lazaga". También el SIM acusó al Taller de Óptica, «…por demora en las obras y sabotaje». Se abrieron sumarios, pero quedaron en nada, como los instruidos a Pedro Vargas y Rafael Crespo. Las detenciones por sabotaje fueron contadas, sin que se produjera ningún procesamiento.

El balance no pudo ser más negativo para la República.



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lunes, 20 de marzo de 2023

CAPITÁN DE CORBETA ENRIQUE MANERA REGUEYRA.


Enrique Manera Regueyra nace en Alcalá de Henares (Madrid) el 19-09-1907. Su padre, Enrique Manera Valdés era teniente coronel de Caballería, fallecido en uno de los combates acontecidos durante la Guerra del Rif entre España y las tropas de Abd el-Krim.

Cursó estudios en el colegio Nuestra Señora del Carmen para huérfanos de la Armada. Ingresó en la Escuela Naval Militar como guardiamarina en 1926. Alférez de navío en 1931. Siguió los cursos de submarinista y tuvo destinos en estas unidades y en barcos de superficie. 



Al comenzar la Guerra Civil, se encontraba destinado en el submarino B-2 de la flotilla de Mahón. El 20 de julio de 1936 fue detenido por ser sospechoso de apoyar el levantamiento militar y encerrado en la fortaleza de La Mola (Mahón). Fue puesto en libertad y se le nombró comandante del submarino B-4. Por sus ideas antirrepublicanas, fue sumariado en Cartagena y destituido del mando. En diciembre de 1937, pasó destinado de profesor a la Escuela Naval Popular, posteriormente fue destinado al destructor “Alsedo” como su comandante  hasta el final de la guerra.



Concluida la Guerra, salió absuelto en el Consejo de Guerra a que fue sometido por los franquistas por haber prestado servicios en la Armada republicana durante la contienda, reincorporándose a la Armada franquista fue destinado a diferentes buques. En septiembre de 1947 ingresó en la Escuela de Guerra Naval y obtuvo el diploma de Estado Mayor en 1948. En la Escuela de Guerra Naval estuvo destinado muchos años y su labor de profesor de Estrategia fue continua en sucesivas promociones.



Al mismo tiempo, ejerció los cargos de subdirector y jefe de estudios de la Escuela de Guerra Naval. También fue profesor de la Escuela Superior del Ejército y de la de Estado Mayor del Ejército. En 1964 era capitán de navío, y fue agregado naval en París, La Haya y Bruselas, hasta 1967. Con el grado de Contralmirante fue jefe del Servicio Histórico del Estado Mayor de la Armada hasta 1979 y secretario del Consejo Superior de la Armada, hasta su retiro.

En definitiva otro oficial de la Flota republicana que nunca debió haber sido reincorporado a ella tras ser detenido en Mahón al principio de la sublevación franquista. Otro de tantos a los que Indalecio Prieto calificaba de "aprovechables".



Fuentes:

  • Real Academia de la Historia
  • Webmar.


martes, 2 de agosto de 2022

MARINOS AFECTOS A LOS SUBLEVADOS Y QUE PRESTARON SERVICIO EN LA ARMADA REPUBLICANA DURANTE LA GUERRA DE ESPAÑA

     

Se conserva en el Archivo Naval de Cartagena un documento (incompleto) expedido por el Juzgado Militar de Instrucción de Cartagena en el que se da cuenta de aquellos marinos de la Armada de la República que desde sus puestos colaboraron, de una u otra forma, con los sublevados desde julio de 1936 hasta el final de la guerra, según ellos mismos reconocieron y pudieron probar en el transcurso de los Consejos de Guerra franquistas celebrados contra todos los miembros de la Flota republicana una vez acabada la guerra. En dichos Consejos de Guerra quedó certificada su "afección a la Causa Nacional" y por tanto su colaboración con los sublevados desde el seno de la filas republicanas Por supuesto todas las sentencias fueron absolutorias y todos ellos pudieron continuar carrera en la Armada franquista.

Es de resaltar el caso del teniente de navío Ramón Guitart de Virto, ascendido a capitán de corbeta durante la guerra y comandante del destructor republicano "Lazaga", condecorado con el Distintivo de Madrid por el Gobierno de la República como integrante del colectivo de marinos que participaron en el conocido como Combate Naval de Cabo de Palos (06/03/1938) en el que fue hundido el crucero sublevado "Baleares". 

Entre los pertenecientes al Cuerpo de Maquinistas de la Armada cabe resaltar al teniente coronel maquinista José de la Vega Morales (Mº de Marina) y al teniente maquinista Vicente Santamaria Valdó (Jefe de máquinas del "Alsedo") que llegó con el franquismo a Teniente Coronel. 

Destructor "Lazaga"





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viernes, 12 de marzo de 2021

LLAMADA CONTRA LOS TRAIDORES

 


Desde el primer momento en que se inició la Guerra de España, se tenía conocimiento del elevado número de traidores que hacian de las suyas en el seno de la Flota Republicana, camuflados de leales al Gobierno, situación que se mantuvo hasta el final. 

El 27 de febrero de 1937, en el semanario "La Armada" se publica la siguiente colaboración, firmada bajo el pseudónimo Spartaco:





OJO AVIZOR

El enemigo en nuestras filas no puede abiertamente dar a conocer su calidad de tal, y su conducta a bordo, en manera alguna puede dar gritos de ¡Viva el Fascio! ¡Arriba España! y otros por el estilo. ¡No!.  Porque sabría que se les fusilaría sin contemplaciones. ¿Qué creéis que harían entonces?

Sencillamente, primero aparentar con palabras y gritos, que eran, los más revolucionarios de a bordo, para no hacerse sospechosos, después, procurar impedir que el buque pudiera ser un arma eficaz contra los facciosos, y para ello empezarían por minar la disciplina revolucionaria, procurarían por todos los medios restar prestigio al Mando, sobretodo si veían que era defensor a bordo de la clase proletaria.

Protestarían de todo, harían ambiente constante de que todas las órdenes eran injustas y desacertadas. Procurarían vivir lo más cómodamente y, naturalmente, no harían ningún sacrificio que pudiera redundar en beneficio de la causa y traer más pronto la victoria.

Si había una orden que molestase su comodidad personal, dirían que era equivocada y absurda. Tratarían de impedir y sabotearían toda acción o trabajo organizado con el fin de mejorar nuestra capacidad ofensiva o defensiva contra los enemigos del pueblo y de la independencia de España.

Camaradas antifascistas: ¡Vigilad y observad quienes son los que se comportan como en este ejemplo.

¡Tened cuidado con ellos!


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viernes, 5 de febrero de 2021

ADIÓS A LOS ANARQUISTAS, BIENVENIDOS LOS TRAIDORES

 


(1) Desde finales de julio de 1937, la F.A.I. había perdido posiciones en la mayoría de los buques, menos en uno, la nave capitana, el “Libertad”, donde, por el contrario, las acrecentó. El aumento de la fuerza política del “Libertad” produjo en el “Jaime I” un sobresalto que se tradujo en la práctica de un antianarquismo violento que, si no obligó a capitular al crucero, le bajó los ánimos.



No hubo conjura. Se aprovechó un estado generalizado de ánimo, del que se contagiaron numerosos confederales desencantados de la autodisciplina y opuestos a las aspiraciones anarcosindicalistas que pretendían cantonalizar la Flota y que uno de los suyos fuese el ministro de Marina. Pero una vez realizada la desintoxicación libertaria, Bruno Alonso, estimulado por el ministro y con el favor y la aquiescencia del jefe de la Base, se soltó su pelambrera prietista y las medidas de higiene se convirtieron en un vapuleo frenético contra los cabos y marinerías.

La falta de cautela, el moderado uso de la inteligencia, la imposición de criterios irreductibles – “El ministro es infalible; todos sus nombramientos son acertados”- , la desidia en la vigilancia, la teoría de los “aprovechables”, la obstinación en el error, la propaganda derrotista… todo parecía encaminarse a suprimir o anular a los cabos y marineros de julio, mientras las dotaciones comprobaban que muchos mandos se daban a futuros traidores, que a Scharfhaussen, coautor del asesinato de Marchante, se le hacía comandante del “B-6”; que Mariano Romero, Lara y Dorda, Carlos Barreda, Núñez de Castro y tantos y tantos recibían mandos de buques; que José Balboa, nombrado por Antonio Ruiz secretario de la subsecretaría, era jefe del “Socorro Blanco”, que Agulló, designado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas del Cantábrico, era faccioso, como su jefe Navarro; que la explosión y pérdida del “Jaime I” se preparó dentro del acorazado, que el Ministerio, en fin, era un reducto en el que se emboscaban espías y traidores.

Y, sin embargo, y a pesar de todas esas calamidades que la pasión y la estupidez acumularon sobre la Flota, ésta se mostró siempre superior al adversario por el valor y la técnica de sus hombres. Ni por casualidad, en el transcurso de la guerra se atrevió la Marina facciosa a desafiar a Cartagena, muchas veces bombardeada, nunca por el marino rebelde, sino por la aviación italo-alemana.


(1) La Batalla del Anarquismo, en “La Escuadra la mandan los cabos” de Manuel Domínguez Benavides. Ediciones Roca SA. México. 1976



viernes, 8 de enero de 2021

CALLEJERO FRANQUISTA EN SAN FERNANDO (CÁDIZ)

 


Leo con estupor (y con excesivo retraso) una noticia publicada el 11 de septiembre de 2018 en el Blog “San Fernando, Ayer y Hoy…y otras historias”

Firmada por Leonor, la información nos habla de la existencia en San Fernando (Cádiz) de una calle dedicada a “Ruiz de Ahumada”, con comienzo en la calle Fray Jerónimo de la Concepción y que termina en el Callejón de la Marina. La información dice así:

La calle Ruiz de Ahumada lleva oficialmente el nombre desde el día 30 de enero de 1996 y hace referencia al Teniente de Navío don José Ruiz de Ahumada, afiliado a Falange Española en 1936, participante activo en las reuniones preparatorias de la sublevación militar que tuvieron lugar en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena, según él salvado de ser fusilado por las fuerzas republicanas de Cartagena el 18 de julio de 1936 gracias a la mediación de dos cabos y seis fogoneros. Comandante del Gravina en 1938, a pesar de sus intentos de pasarse al bando sublevado, los cuales evidentemente no llegaron a conocimientos de sus mandos al igual que su condición de falangista, orgulloso saboteador y delator, según relata, de los intereses generales del gobierno legítimo, de las unidades navales republicanas y de los marinos de la Flota. 

Acabada la guerra es salvado de toda responsabilidad republicana por las declaraciones de amigos falangistas y miembros de la Armada.

Información sacada del blog de Benito Sacaluga donde se pueden conocer más detalles sobre este personaje.

Efectivamente, en este blog y bajo el título “Semillas al Viento”, publiqué el 17 de abril de 2011, información sobre José Ruiz de Ahumada, extraída del libro "Así empezó todo. Memorias de un Marino de la República" (2005), cuyo autor es D. Manuel Ruiz Sierra, Coronel de Caballería, hijo de Ruiz de Ahumada.

Cuando publiqué mi artículo desconocía la existencia de una calle en San Fernando en memoria suya. Pero ahí está el nombre de la calle desde enero de 1996.

Todo un esperpento, que al igual que el título del libro en su memoria nos lleva, una vez más, a la confusión y a la desinformación. Si a Ruiz de Ahumada se le  califica en el libro como Marino de la República hay que admitir que es correcto, pues perteneció a la Marina de Guerra de la República, como todos los marinos que se sublevaron contra ella, pero dejó de serlo desde que en el verano de 1936 participase activamente en las reuniones preparatorias de la sublevación militar que tuvieron lugar en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena en el mes de julio de ese año, para después, desde la comandancia de un buque leal al Gobierno, colaborar con los facciosos facilitando su victoria contra la democracia. Todo un “héroe falangista”, "digno" de que ya en democracia (1996) el Ayuntamiento de San Fernando ponga su nombre a una de sus calles.


Benito Sacaluga





lunes, 10 de abril de 2017

EL CINCO POR CIENTO DE LA 43ª DIVISIÓN


Artículo del Tte. Coronel Benito Sacaluga, publicado en "La Armada" órgano del Comisariado y portavoz de los Marinos de la República, el nueve de julio de 1938.



Oficiales de la 43 División  del Ejército de la República
en la denominada "Bolsa de Bielsa"
Cuando la heroica 43ª División (1) de nuestro glorioso Ejército Popular tuvo que replegarse a través de la frontera franco española, después de agotar todas sos municiones de boca y guerra, el Gobierno francés dispuso que se hiciera un plebiscito entre los bravos que la integraban, para que cada cual expusiera libremente sus deseos, en el sentido de reintegrarse al Ejército de la República, quedarse en territorio francés o internarse en la zona facciosa. Optaron por no continuar al servicio de la República, por una u otra causa, el 5 %  de dicha División. Cantidad exigua, y mucho más si de ella descontamos a los que se quedaron en territorio francés y a los que por tener sus familias en el campo faccioso antepusieron los sentimientos familiares a los sagrados deberes para con la Patria invadida.

Pues bien; el resultado de tal plebiscito puso de manifiesto la moral del Ejército del Pueblo, su entusiasmo y su fe en la victoria de la noble causa que defiende; pues el gesto del 95 % de los integrantes de dicha División después de las vicisitudes que sufrieron, manteniéndose tanto tiempo en situación comprometida así lo demuestra, y al mismo tiempo desmiente este episodio las falsedades propaladas por las emisoras antiespañolas cuando afirmaban que a la heroica División la abastecían a través de la frontera sin comprender que su sostenimiento en tal trance no dependía de artículos de importación sino de un producto netamente español de heroísmo.

Ese pequeño porcentaje podemos también admitirlo, aunque muy por exceso, de los «españoles» que conviven con nosotros en la España leal, en la verdadera España, y que se encuentran encuadrados en lo que hemos dado en llamar la 5ª columna. Estos individuos, en realidad, no pueden considerarse en su totalidad como desafectos a la República, pues muchos de ellos no tienen ideas de ninguna clase sino que son de espíritu tan mezquino y egoísta que dejándose deslumbrar por las falsedades de las radios facciosas suponen que la cuadrilla de forajidos que sirven a Franco pudieran llegar a adueñarse de nuestra Patria, y por tal motivo ilusorio, adoptan posiciones «cómodas» con que poder demostrar a los traidores que ellos ayudaban a la «causa». Estos individuos son más despreciables y traidores que el mismo «generalísimo», pues su cobardía y servilismo es tal que se escapan a toda ponderación. No se atreven a «dar la cara», practican el «derrotismo» entre las mujeres, y son tan sensítivos, debido a su gran cobardía, que siempre se creen aludidos cuando alguien pretende mantener la voz de alerta contra sus actuaciones. Se mantienen con dinero de la República y además calumnian a todo el que cumple con su deber de español.

No pueden alegar ignorancia como pudieran alegar los que se encuentran en el «paraíso fascista» sobre lo españolísimo de nuestros ejércitos de tierra, mar y aire. Saben muy bien que desde los jefes basta el último soldado son netamente españoles, y que tanto unos como otros, saben por qué se baten, existiendo tal compenetración entre los que mandan y los que obedecen que de ello resulta el maravilloso caso de manifestarse la verdadera disciplina del Ejército del Pueblo que tanto admiran loa que egoístas e impasibles nos contemplan desde el exterior en esta sublime gesta en defensa de la libertad de nuestra Patria y... también de la de ellos.

Lo que ignoran ese 5 % , de traidores, que en sitios de más o menos importancia se mantienen emboscados conviviendo entre nosotros, es que a pesar de los reveses que hallamos sufrido y los que pudiéramos sufrir todavía, nuestro glorioso Ejército es invencible. ¿Porqué? Porque aparte de otras muchas razones, ningún Ejército, ningún pueblo que luche por su independencia, pudo ser vencido, y si ese pueblo es España, ¡menos! .Y esto que decimos no es una aseveración retórica ni hueca, ni tampoco por apasionamiento patriotero, es sencillamente una gran verdad que repetidas veces se ha demostrado y que otras tantas lo registra la Historia.

Este lastre de traidores que la República lleva a remolque, y que mantiene, se creen seguros de su impunidad y por ello hacen alardes temerarios que son los que los denuncian, pero están en un craso error, puesto que a final de cuentas serán totalmente exterminados, y si algunos logran sobrevivir al triunfo final de la República, del pueblo soberano, llevarán consigo el remordimiento de su doble traición, la cual es de tal magnitud, que solamente los que la contemplen desde lejos podrán formarse una ligera idea de ella. Del mismo modo, es tan grande, tan magnífica, tan sublime la epopeya española que estamos viviendo, de tan colosales dimensiones, que nosotros tampoco la podremos apreciar nunca. La podrán apreciar nuestros nietos al contemplar sus consecuencias universales y estudiar serenamente su desarrollo y desenlace gloriosos en la Historia de la España inmortal, invencible, heroica y siempre independiente.


Benito Sacaluga Rodríguez


NOTA DISCORDANTE. — Firmo este modesto, pero sentido trabajo, con mi nombre y dos apellidos, de los que se destaca el seudónimo con que siempre he firmado y seguiré firmando con objeto de que el que no me conozca sepa que soy hijo de padres conocidos.




(1) Fundada en junio de 1937, agrupando a las Brigadas Mixtas 72.ª, 102.ª y 130.ª. Durante buena parte de la guerra sirvió en el Frente de Aragón.

martes, 15 de marzo de 2016

SABOTAJES A LA FLOTA REPUBLICANA




Los numerosos y continuos sabotajes a las unidades de la Flota Republicana, por parte de aquellos que siendo partidarios del golpe estado y posterior sublevación militar permanecieron en las filas republicanas, tanto dentro de la propia Flota como en la Base de Cartagena, en su Arsenal e incluso en los talleres de la Constructora Naval, fueron determinantes en el resultado de la guerra. Dichos sabotajes comenzaron a llevarse a cabo desde el inicio de la sublevación de julio de 1936.

El día 16 de noviembre de 1936, el Comité Central de la Flota, desde el crucero “Libertad”, emitía la siguiente Circular:

" En vista de lo expuesto por el Jefe de las Flotillas de Destructores en la tarde de hoy, comunicamos a todos los Comandantes y Comités de los buques lo siguiente:

En el destructor “Almirante Antequera” que debía de haber quedado listo en el día de hoy, se ha encontrado, al efectuar las pruebas, una tuerca en el interior de una válvula, originando la inutilidad de la misma y por consiguiente la inhabilitación del destructor para navegar. Como estos actos, que pueden ser de sabotaje, ya han sido repetidos en distintas ocasiones este Comité Central ante el peligroso y vergonzoso caso, ha tomado las siguientes medidas:

1º.- Los Comités elegidos por sufragio popular tendrán un plazo de inamovilidad de tres meses de duración como mínimo, a partir del día de la fecha, debiendo de obrar durante todo ese tiempo con la máxima energía, sin transigir en ningún momento a la actuación generalmente equivoca y perturbadora de una exigua minoría reaccionaria, para cuyo fin dará cuenta inmediata a esta Jefatura y Comité Central al objeto de eximirse de una responsabilidad que sobre él pudiera recaer, facilitando para ello datos concretos para mejor juzgar a aquellos que escudándose en la profesión que ejercen, perturban la labor de los que con gran tesón luchamos en defensa de la noble causa de la República.

2º.- Asumirán totalmente la responsabilidad que les correspondan, los Comités y Jefes de Sección, debiendo responder éstos con eficacia del perfecto funcionamiento de la Sección que les está encomendada.

Asimismo será mayor la responsabilidad de los Jefes de Sección, pudiendo recaer en los subalternos de éstos, por las deficiencias que puedan observarse como resultado de un control mal ejercido en una reparación efectuada en malas condiciones por los obreros que intervengan.

Por consiguiente para evitar estas deficiencias se hace más necesario que nunca el control que se debe ejercer sobre estos, ya que con el nombre de obreros se albergan elementos reaccionarios, cuya función es en extremo perturbadora para los fines que se persiguen.

Muchos pretenden que la Flota no esté lista, ni se halle en disposición de actuar, mientras los barcos facciosos se pasean por el Mediterráneo bombardeando a su libre albedrío a los pueblos hermanos, facilitando su labor destructora elementos que aportando un cúmulo de impedimentos a la realización de un trabajo.

3º.- Para el mejor desarrollo de los trabajos que en los buques averiados se efectúen, todo el personal de la Sección de Máquinas, Artillería y Torpedos quedará a bordo mientras duren dichas reparaciones, en el bien entendido de que no podrán ausentarse del barco hasta que las reparaciones hallan tocado a su fin, garantizando con su presencia e intervención el control que se debe mantener en todo momento.

En consecuencia consideramos que no debe ser objeto de discusión el cumplimiento de esta orden. Así pues, en todos los buques que se hallen comprendidos en plan de reparación, se abstendrán de salir a tierra los individuos que correspondan a la Sección donde se estén efectuando las reparaciones, pudiendo salir el resto con arreglo a lo vigente en el vigente horario de francos. 

Los barcos que se hallen listos de reparación disfrutaran de los beneficios que señala el citado vigente horario, pudiendo inclusive los de localidad anticipar su salida a las trece horas en lugar de a las catorce.

Los barcos que estén pendientes de salida, o sea, a régimen de dos horas, podrán disfrutar del mismo beneficio, limitándose a hacer actos de comparecencia por el buque de guerra que se halle amarado en el Club de Regatas, o bien por vía telefónica, cada dos horas, donde les informaran de las novedades.

De lo dicho en el anterior párrafo, estarán exentos de dicho beneficio los buques que se hallen fondeados fuera de malecones, haciendo constar que el individuo que no se presente a bordo será castigado con la máxima severidad por entenderse que la pérdida de buque en tiempo de guerra debe considerarse como boicot a la República.

Compañeros, nos parece vergonzoso que teniendo el enemigo un solo destructor, “Velasco” (tipo Lazaga), lleve cuatro meses funcionando sin interrupción, mientras que nosotros con doce destructores modernos y dos tipo Lazaga, no nos sea posible disponer en este momento de más de cuatro unidades operativas.

Esto es indignante y no debemos de tolerarlo bajo ningún concepto todos los que tenemos la responsabilidad de velar por la eficacia de nuestros destructores, para poder demostrar así que somos los únicos dueños de los martes que baten el litoral hispánico, demostrando así que los barcos piratas son insuficientes para combatir contra la eficacia de nuestra Flota".

Curiosa circular, donde se pone de manifiesto una cierta falta de disciplina militar en la Flota, en mi opinión a causa de la intervención en el mando de los Comités. A correcto proceder dicha Circular debería ser exclusivamente una Orden emanada del mando militar de la Flota, orden y punto,  y no una exposición de razones justificativas de su emisión, acompañadas de una inoportuna arenga, casi implorando o motivando a las dotaciones para conseguir el cumplimiento de sus obligaciones. La función de los Comités era, o al menos debería haberlo sido, el control de las dotaciones en relación con su voluntad inequívoca de servir a la República, la depuración de elementos afines a la sublevación, y el control de un estricto cumplimento de las órdenes recibidas del Estado Mayor y del Gobierno a través del ministerio de Marina. A mi modo de ver, la intromisión de los Comités en funciones exclusivamente militares, tanto de organización como de estrategia y combate, fue un error muy grave. En el mando de un buque de guerra no deben intervenir politicos y mucho menos si éstos carecen de los conocimientos necesarios, tal y como es el caso de lo ocurrido en la Flota.

No obstante, la mencionada Circular tuvo escaso o nulo efecto en relación con la lucha contra los sabotajes. Los actos de sabotaje se siguieron produciendo durante toda la guerra, tanto en las bases (Cartagena, Málaga y Mahón), arsenales y talleres, como en alta mar o  en puertos extranjeros, sabotajes incluso realizados por miembros de la marina alemana. Los simpatizantes con la sublevación se encontraban en todas las escalas y a todos los niveles, sobre todo dentro de la oficialidad, y además las actuaciones de la denominada Quinta Columna (1) no fueron combatidas con efectividad en ningún momento. Es cierto que muchos marinos traidores fueron detectados y apresados, pero estos solo representaban una pequeña parte de todos los pro-franquistas infiltrados en la Marina Republicana. 

Por otro lado no podemos olvidar la existencia de amplias redes de espionaje, unas redes que incluso realizaban su labor desde el Ministerio de Marina. Este espionaje era tan intenso y efectivo que en muchas ocasiones las órdenes emanadas desde el ministerio eran conocidas antes por la Quinta Columna que por los destinatarios de las mismas.


Benito Sacaluga.



Enlaces en este blog relacionados con sabotajes:














(1) QUINTA COLUMNA

La expresión, atribuida por unos a Mola y por otros al General Varela, se usa desde 1936 para denominar en tiempos de conflicto bélico a los sectores de la población que mantienen lealtad hacia el bando enemigo, colaborando con este desde la clandestinidad e infiltrados en el ejercito que defiende la zona o el país. Se trata pues de un conglomerado de personas desleales a la comunidad donde residen, colaboracionistas de muy diversas formas con el enemigo.

En la Segunda Guerra Mundial la expresión se siguió utilizando, en este caso la Quinta Columna estaba formada por aquellos franceses, centro-europeos,etc...,que deseaban el triunfo de la invasión de sus países por la fuerzas nazis y a tal efecto colaboraban de diversas formas con el III Reich.





sábado, 6 de febrero de 2016

FALANGISTAS EN LA FLOTA REPUBLICANA



Indagar, bucear en los sumarios de las Causas judiciales abiertas por el franquismo durante y después de la mal llamada Guerra Civil, es una labor que debe realizarse siempre con las debidas reservas. La información en ellos contenida puede llevarnos a conclusiones equivocadas y, lo que es peor aún, ayudar a tergiversar una historia ya de por si manipulada hasta la extenuación por los cronistas del franquismo. Debemos tener en cuenta que los encausados republicanos se jugaban la vida con sus declaraciones ante los Consejos de Guerra y por tanto, en muchos casos, se mentía en relación con sus ideales republicanos y su voluntaria lucha contra el fascismo. En el caso de los testigos la gran mayoría de las veces estaban ya "instruidos" para que sus declaraciones inculpasen al encausado a cambio de un trato favorable o de la condonación de penas.

En otras ocasiones los sumarios de los Consejos de Guerra nos ponen de manifiesto, una vez más, la importante cifra de personas que aún luchando en las filas de la República mantenían intactas sus convicciones fascistas. Un elevado número de personas pertenecientes a todas las escalas de la Flota Republicana que desde el seno de la misma colaboraban con los golpistas en el suministro de información y sabotajes, bien agrupados en torno a la denominada "Quinta Columna" (1), o bien por su cuenta y riesgo.

Transcribo a continuación la declaración de un encausado ante el Juez Instructor de la Causa 1189/39, destinada a "esclarecer" los sucesos ocurridos en el "Jaime I", en la que se ponen de manifiesto una serie de graves acusaciones contra los integrantes de la Flota Republicana, acusaciones realizadas por un miembro de la marinería del "Jaime I" de tan solo 20 años de edad en el momento en que se le toma declaración y por tanto de tan solo 17 / 18 años cuando se producen los hechos que "relata" y cuya pertenencia a la Falange se esgrime como virtud, una pertenencia a la Falange que queda certificada en Autos por la Jefatura Local de Falange en Madrid - Puente de Vallecas según escrito dirigido al juez Instructor, firmado por el Jefe local y dos "camisas viejas", además de otro fechado el 8 de mayo de 1939 en el que se le califica como "persona adicta al Glorioso Movimiento Nacional", y se pide su puesta en libertad. En junio de 1939 se le concede la libertad provisional. Finalmente el 7 de septiembre de 1939 queda en total libertad por sobreseimiento de todos los cargos que se le imputaban.


Transcripción literal de la declaración ante el Consejo de Guerra


Declaración de Ángel González Arcos


En Ferrol a 29 de septiembre de 1938, tercer año triunfal, ante el Sr. Juez Instructor y en mi presencia compareció el anotado al margen, de 20 años de edad, soltero, marinero de la Armada, que enterado por el Sr. Juez de la obligación que tiene de decir verdad y de las penas en que incurre el reo por falso testimonio, después de prestar juramento, preguntado convenientemente declara:

Que al surgir el Movimiento Nacional se encontraba embarcado en el acorazado “España”, pero con licencia de verano en Madrid. Desde el día 18 de julio de 1936, fecha en la que se presentó en el Ministerio de Marina hasta el 29 del mismo mes que salió para Cartagena permaneció acuartelado en el citado Ministerio, a las órdenes de un teniente de Infantería de Marina y de un Oficial 1º Naval llamado D. Laureano.

Que como ha declarado el día 29 de julio salió para Cartagena habiendo sido destinado a prestar servicio en el Arsenal. 

Que el Ayudante Mayor del Arsenal era un Teniente Maquinista cuyo nombre ignora, el segundo un Oficial 1º Naval llamado D (…….) Guerrero que más tarde fue Comisario Político de dicho Arsenal. 

Que el que tenía el mando del Cuartel de Marinería era un oficial segundo de Artillería llamado D. Jaime. 

Que después el jefe de la guardia del Arsenal fue el Oficial 2º Naval D. Francisco Llorca, quien antes había sido Comandante del “España nº 3”, que este individuo fue nombrado más tarde Segundo de la Ayudantía Mayor.

Que después el declarante embarcó en el “Jaime I” siendo comandante de este barco el Oficial 3º Naval D. Salvador Corrales. Que el Comité del barco estaba constituido por el Auxiliar segundo de Artillería D. Antonio Antunez, el Cabo de Artillería José María González Padín, Cabos Electricistas Souto Martínez y Fernando Alonso Alonso, Cabo López fogonero preferente Cesar Verdial y el marinero Carlos Romero. 

Que en el “Jaime” oyó decir a los cabos Martínez e Ibáñez, todos ellos de Artillería y al de Marinería (.……….) que la oficialidad del barco se había sublevado y que entonces ellos, cumpliendo órdenes del Gobierno de la República se apoderaron del buque, fusilando a dichos Oficiales, que ignora las causas por las cuales no fue fusilado el Comandante llamado D. Joaquín y que al Segundo lo desembarcaron en Cartagena. 

Que del Comité Central que radicaba en el “Libertad” solo conocía al Cabo López.

Que en Almería trajeron a bordo, conducidos por la Guardia Roja, formada entre otros por los cabos Ibáñez y (……..) y el Segundo Maquinista Daniel García Rego a cuatro sacerdotes a los cuales les obligaron a echar carbón en las calderas, golpeándoles con sus palas y falleciendo uno de ellos en una casamata y al resto se los llevaron en un coche ignorando el declarante su paradero.

Que otro de los componentes de la Guardia Roja era el marinero (……..).

Que oyó decir que el principal autor del fusilamiento de la oficialidad fuera el Auxiliar Segundo Antonio Antunez.

Que el maquinista Rafael García Rego como jefe de la Guardia Roja era el encargado de ir a buscar a los presos que se hallaban en Málaga para luego ir a fusilarlos.

Que de los Contramaestres conoció a uno llamado D .Juan Callejón que más tarde formó también parte del Comité y a otro llamado D. Alejo el cual fue detenido e ingresado en la cárcel de San Antón por creerlo fascista, que desde luego este último Contramaestre se negó a formar parte del Comité. 

Que de los componentes de la Guardia Roja conoció, por comer en el mismo rancho que el declarante a un marinero al que todos llamaban Baiche……, el cual manifestó al declarante que al regresar a la Guardia Roja de una de sus correrías habían estado en la cárcel apoderándose de los presos a los cuales fusilaron en el Cementerio. 

Que este individuo, en más de una ocasión mostró al declarante carteras con dinero, así como relojes y plumas estilográficas producto del robo y saqueo. 

Que todos de los componentes de la Guardia Roja al regresar al barco se jactaban de todas sus tropelías y hechos vandálicos efectuados en el día.

Que uno de los dirigentes rojos a bordo del “Jaime I” era el cabo de artillería Avelino Prendes Gutiérrez, ya fallecido.

Que el 25 de agosto al salir el barco para Almería dirigieron la palabra a la dotación el auxiliar Antunez y el cabo Ibáñez, en el sentido de que el Ejército y la Oficialidad de la Marina habían traicionado a la República y todos debíamos permanecer unidos para defenderla.

Que aquella noche salió el barco para Almería con el objetivo de carbonear y al terminar esta operación para Málaga y a los pocos días para Palma de Mallorca con objeto de cooperar al desembarco del capitán Bayo.

Que al fracasar el desembarco de Mallorca salieron para Barcelona en donde los Sindicatos les hicieron objeto de toda clase de agasajos y regalos consistentes en aparatos de radio, buzos, zapatos, etc, los cuales eran repartidos entre la dotación por el Comité.

Que de Málaga salieron para El Musel y de aquí para Santander y luego a bombardear Deva.

Que después de bombardear Deva salieron para Bilbao y en Portugalete había dos barcos prisión a los que fue la Guardia Roja del “Jaime” a sacar varios presos que luego fusilaron.

Que a la altura de Oporto encontraron cuatro bous de pesca a los cuales detuvieron repartiendo la pesca entre los barcos y deteniendo a los patrones.

Que del Segundo Comité que se constituyó a bordo formaba parte el cabo (…….), que más tarde fue del Comité Central.

Que el representante de la marinería en el Comité era Carlos Romero, individuo que usaba gafas, este individuo escribía en dos periódicos “El Amanecer” y “Armada” violentos artículos contra el fascismo.

Que en Cartagena conoció al comandante de Infantería de Marina Diego Baeza al cual ascendieron a coronel confiándole el mando de todas las fuerzas de Infantería de Marina.

Que el declarante antes del Movimiento estaba afiliado a Falange Española de Madrid, de lo que puede dar testimonio D. Salvador Lucía en la actualidad alférez o teniente del Tercio de Santa Gadea en el Frente de Cantabria y D. Florencio Lucía padre del anterior cartero urbano en Portugalete.

Que el padre del declarante fue asesinado por los rojos en Madrid por pertenecer a Acción Popular y a la Agrupación de Padres de Familia.

Que no tiene más que añadir a lo declarado, que lo dicho es verdad, de todo lo cual se afirma y ratifica, y después de leer la presente declaración la firma con el Sr. Juez y conmigo Secretario, de lo que certifico.

Firmado y rubricado: Declarante, Juez y Secretario.

La cuestión es: ¿Se debe dar crédito a las declaraciones en contra de los fieles a la república de un falangista infiltrado en la Flota Republicana?..... Por supuesto los cronistas e "historiadores" franquistas han tomado estas declaraciones como veraces sin ningún genero de dudas y así han construido la leyenda que transformaba en salvadores de la Patria a simples golpistas.


Benito Sacaluga.



(1) QUINTA COLUMNA

La expresión, atribuida por unos a Mola y por otros al General Varela, se usa desde 1936 para denominar en tiempos de conflicto bélico a los sectores de la población que mantienen lealtad hacia el bando enemigo, colaborando con este desde la clandestinidad e infiltrados en el ejercito que defiende la zona o el país. Se trata pues de un conglomerado de personas desleales a la comunidad donde residen, colaboracionistas de muy diversas formas con el enemigo.

En la Segunda Guerra Mundial la expresión se siguió utilizando, en este caso la Quinta Columna estaba formada por aquellos franceses, centro-europeos,etc...,que deseaban el triunfo de la invasión de sus países por la fuerzas nazis y a tal efecto colaboraban de diversas formas con el III Reich.


jueves, 21 de agosto de 2014

REQUIEM POR EL JAIME I




Estado tras la explosión en la zona del mástil de proa
El 17 de junio de 1937 el acorazado Jaime I, el navío más poderoso de la Flota Republicana se hunde en el Muelle de La Curra del Arsenal de Cartagena, donde se encontraba  reparando los daños causados en el mes de mayo por los impactos de varios proyectiles frente a  las costas de Almería. Pasadas las 3 de la tarde varias explosiones iniciadas en la Torre número 3 acabaron con el acorazado. Aún hoy en día se desconocen exactamente las causas de las explosiones, existiendo varias versiones que van desde la causalidad fortuita hasta el sabotaje o el accidente. 

La ciudad de Cartagena quedó conmocionada por el suceso, el elevado número de muertos y heridos y lo que el acorazado significaba para la Flota y para la ciudad, sumió a los cartageneros en una mezcla de tristeza y rabia. El sábado siguiente a la explosión, el diario "Venceremos" órgano del Comité Comarcal del Partido Comunista, llevaba en su portada los siguientes artículos y notas:



EL ENTIERRO DE LOS MARINOS DEL "JAIME I" CONSTITUYÓ UNA FERVOROSA MANIFESTACIÓN DE ENTUSIASMO ANTIFASCISTA Y DE SOLIDARIDAD

A 5,45 de la tarde de ayer tuvo lugar el acto de la conducción al cementerio de los desafortunados marinos del "Jaime I", muertos a causa de la explosión ocurrida en el mismo. La plaza del Hospital Militar, desde donde partió la comitiva, estaba rebosante de público y de Fuerzas del Ejército, Marina, Aviación, Carabineros y Asalto. Asistieron las autoridades civiles y militares, representaciones de sindicatos y partidos políticos, otros centros oficiales y del Frente Popular. 
El aspecto de aquellos contornos era de una impresión honda y fuerte. Cuarenta cadáveres en camiones y una profusión de coronas de flores, de pensamientos, de banderas..... Evolucionó una escuadrilla de nuestros cazas sobre la multitud en una labor de vigilancia. Los asistentes saludaban con muestras de simpatía a los aviadores.
Impresionante cortejo que emprendió su marcha camino del Cementerio donde han de reposar unos valientes. Ambiente de dolor que levanta con fuerza nuestra fe en el triunfo. La Banda del Regimiento Naval nº 1 interpretaba la "Marcha fúnebre proletaria", "Brigadas Rojas", la "Internacional" y el "Himno Nacional". El pueblo, millares de mujeres, hombres y niños, acudieron a rendir su último tributo a los muertos. Los balcones de las casas, las calles, los montículos, las plazas, todo estaba abarrotado. Una vez despedido el duelo las fuerzas formadas desfilaron ante los 40 cadáveres. Iban las fuerzas del Regimiento Naval nº 1, Artillería, Marina, Infantería, Aviación,  Asalto y Carabineros.
Nuestro  pésame profundo y sentido a la Marina y a los familiares de los caídos, como asimismo a los  15 militantes de nuestro partido, obreros de la Constructora.  Nuestro puerto se ha teñido con sangre. las aguas de la bahía han conocido del heroísmo de unos hombres.


BASE NAVAL DE CARTAGENA

En nombre del Excmo.Sr. Ministro de Defensa Nacional y en el propio, esta Jefatura se complace en hacer pública por medio de la prensa sus felicitaciones a los médicos, practicantes, enfermeros y demás personal sanitario de los Hospitales y Casas de Socorro de esta población y a cuentos intervinieron en el socorro de las víctimas del acorazado "Jaime I", por el extraordinario, celo, rapidez y abnegación con que fueron atendidos, así como por el buen funcionamiento de todos los servicios.
El Jefe de la Base Naval. Valentin Fuentes.

JUZGADOS

Ha sido nombrado por el Tribunal Supremo para entender en el Sumario del accidente del "Jaime I", el magistrado de la Sala 6ª Ricardo Calderón, habiéndose trasladado ya a Cartagena.



SOCORRO ROJO INTERNACIONAL

El accidente tan lamentable del "Jaime I" ha causado muchas bajas entre nuestros marinos. En cumplimiento del deber han sido segadas en flor muchas vidas de lo mejor de nuestra juventud. Bastantes hermanos nuestros nos han saludado por última vez desde nuestro acorazado. Han desaparecido para nosotros, pero siempre estarán en nuestro interior. Junto a su barco han muerto. Siempre en nuestra mente y en nuestros trabajos perdurará el recuerdo inolvidable de los hermanos caídos.
Manos enemigas han hecho mella en nuestros marinos. Podemos decir todos bien alto: ¡Marinos del Jaime! Habéis muerto. Pero no ha sido así. Seréis el acicate que impulse nuestras tareas y a los marinos en la lucha. Sabremos vengarnos. Y desde aquí, familiares de las victimas, esposas, padres, hermanos niños, el S.R.I ayuda a las victimas del fascismo. Si te encuentras necesitado acude a nuestra puerta. Manos de hermanos proletarios te acogerán. Con esta convicción ven.

EDITORIAL

Unidad y limpieza de la retaguardia pedimos para vengar a las victimas del Jaime I

Ayer tarde fueron conducidos a su última morada los cadáveres de las victimas del "Jaime I", entre los que se encontraban los camaradas de la Constructora Naval que en el  momento de producirse el hecho se hallaban a bordo del acorazado. 
El pueblo de Cartagena, el pueblo antifascista, tanto militar como civil, en medio de un profundo silencio rindió el último homenaje a los que cayeron para siempre en el cumplimiento de un deber para con la España Republicana. Este mismo pueblo que anteriores ocasiones rindió justo homenaje a la trayectoria que en holocausto de nuestra causa siguieron estos hermanos caídos, cuando tanta falta hacían en esto momentos, apretaban los dientes de indignación y su silencio más profundo era la promesa firme de que, cueste lo que cueste, el pueblo español terminará con los enemigos que en el otro campo nos hacen la guerra, y con los que aquí dentro sirven también a los deseos de los invasores italianos y alemanes.
Nosotros no queremos entrar en estos momentos a analizar las causas ni los motivos que hayan determinado el que unas vidas en plena juventud fuesen eliminadas.
Nosotros, que ante el fragor dramático de la lucha cruel que sostenemos, hemos puesto y ponemos a prueba en cada momento nuestro espíritu republicano, no podemos ante un hecho de esta naturaleza, circunscribirnos a rendir unas palabras que reflejen el dolor y la emoción que experimentamos ante los cadáveres de nuestros heroicos marinos y obreros de la Constructora Naval. No es esta nuestra misión en estos críticos instantes. Queremos con serenidad sacar las consecuencias que de este hecho se derivan, esperando que por quien corresponda se ponga en claro, para que se enteren todos de la verdad escueta y desnuda.
Pero nosotros, que en todo momento y todos los días estamos golpeando con fuerza en las puertas de quien en Cartagena tienen el deber y la obligación de escuchar los latidos del pueblo que lucha con entusiasmo en las trincheras de la libertad, queremos también hoy, al rendir tributo a los caídos, volver a gritar con más energía, con más ímpetu para decir al pueblo antifascista de todas las tendencias que es necesario, que urge que entre todos unidos hagamos que se lleve a la practica la limpieza que en nuestra retaguardia, y con más acentuado peligro en organismos de responsabilidad, está haciendo falta, lugares en los que solo pueden estar aquellos que ahora y siempre dieron pruebas fehacientes de su acendrado antifascismo.
Esta advertencia, este llamamiento que hacemos a todos no puede ser uno más, que se quede circunscrito a un comentario más o menos razonado, sino que por el contrario urge transformar en acciones positivas, en realidades tangibles, los anhelos del pueblo antifascista de Cartagena que exige con toda energía la eliminación de los que por incapacidad unos, y por peligrosos otros, no son acreedores a seguir ni un momento más en los puestos que ocupan sin la confianza de las masas populares.
Si no actuamos con energía y decisión en estos momentos, los camaradas que heridos en los Hospitales han quedado con vida, nos exigirán en su día cuentas de nuestra actuación.



Acorazado "Jaime I" en 1936


Como ya he explicado en artículos anteriores las causas de la explosión siguen aun hoy en día sin estar claras. Yo siempre me he inclinado por un acto de sabotaje perpetrado desde las filas republicanas por infiltrados quintacolumnistas.  El editorial de Venceremos pone en duda la posibilidad de un accidente como causa de la explosión y hace hincapié en la necesidad urgente de señalar y depurar a los infiltrados, tanto militares como civiles. 

En estos momentos estoy estudiando el expediente judicial relativo a la explosión : Tribunal Supremo. Sala 6ª. Juzgado Especial de Cartagena. Auditoria de la Flota Republicana. Pieza Principal. Trozo Tercero. Explosión en el acorazado "Jaime I". Las conclusiones a las que llegue serán publicadas aquí, con detalle, valoradas y documentadas.


Benito Sacaluga


jueves, 31 de octubre de 2013

EL ASALTO AL SUBMARINO C-2




Submarino C-2


Una vez que el grueso Flota, enviada desde el Mediterráneo por Indalecio Prieto, abandona el Cantábrico (13-10-1936), decisión, la de enviarla, que provoca la perdida del dominio del Estrecho de Gibraltar y posiblemente de la Guerra, los submarinos "C-2" y "C-5" permanecen en la zona patrullando las aguas de Bilbao y Gijón. Un mes más tarde, el 11 de noviembre se nombra como comandante del "C-2" al teniente de navío Eugenio Calderón.

En el mes de junio de 1937 los sublevados toman Bilbao y los "C-2", "C-4"  deben replegarse y fijan su base en el puerto de El Musel (Gijón). El seis de julio es nombrado José Ferrando Talayero (1) como comandante del "C-2".

Siendo El Musel fuertemente bombardeado, el "C-2" parte hacia el puerto francés de Brest para someterse a reparaciones importantes, puerto en el que se encuentra el "C-4" por los mismos motivos, el comandante del "C-4" es el teniente de navío Lasheras. Nada más llegar el "C-2" a Brest (1-09-1937) el capitán de corbeta Pedro Prado se hace cargo de los dos submarinos e intenta acelerar los trámites y reparaciones para una pronta incorporación a la guerra.

Sobre el asalto al "C-2" existen varias versiones y en cada una de ellas el relato de lo sucedido es diferente.



Una versión, publicada en varias páginas de  Internet posteriormente al franquismo:

Estando los submarinos reparándose, los comandantes de ambos submarinos (Lasheras y Ferrando) se ponen en contacto con agentes franquistas y deciden apoderarse del C-2, que está en condiciones de navegar, y trasladarse con él a la zona nacional con una dotación reducida, compuesta por los hombres de confianza de ambos comandantes. 
El 28 de septiembre, a primeras horas de la noche, se encontraba el submarino fondeado con menos de una docena de hombres a bordo, pues el resto habían salido francos de servicio. A bordo de una lancha se acercaron al submarino el comandante del C-4, teniente de navío Lasheras, el Jefe franquista del Servicio de Información Militar de la zona fronteriza con Francia, comandante Troncoso (1), junto a un grupo de agentes, que piden permiso para subir a bordo, a lo que accede el comandante del C-2, teniente de navío Ferrando Talayero. Lasheras y sus acompañantes, pistola en mano, se hicieron rápidamente dueños de la situación. Pero el centinela, un cabo fogonero apostado en la torreta, disparó sobre el grupo que estaba penetrando por la escotilla, matando a uno de ellos. Los asaltantes intentan poner los motores en marcha sin conseguirlo a causa de un fallo en los acumuladores, por lo que se da por fracasada la operación. El teniente de navío Lasheras y los demás, a los que se añadieron el teniente de navío Ferrando y el maquinista naval Tabuza, reembarcaron en la lancha y regresaron al muelle, desapareciendo rápidamente de Brest. El fracaso de la intentona fue sonado y conocido fuera de nuestras fronteras, provocando la destitución  del comandante Troncoso y su paso a otro puesto en la red de espionaje franquista.

Otra versión, firmada por Gonzalo Garcival en ABC, en 1970, finales de la dictadura:

En perfecta colaboración con el comandante del C-2 un comando formado por nueve hombres, siete españoles y dos franceses fija el asalto para las nueve de la tarde del siete de septiembre (1937). Repartidos en tres automóviles - Ford y Citroen-, se dirigieron a Brest. Previamente el comandante del submarino mantuvo una conversación con los autores del golpe. A bordo de un bote, los del comando enfilaron al submarino. En la cubierta de éste dos marineros fusil al hombro hacían la guardia. Al acercarse el bote se gritó a los de la guardia que a bordo venía un emisario de Belarmino Tomás, diputado socialista y gobernador civil de Asturias. El supuesto enviado explicó el motivo de la visita: era preciso dirigir el submarino a Gijón para embarcar al gobernador ante la inminente caída de Asturias en manos fascistas. Los marineros de guardia ayudaron a los del bote a subir a cubierta. Troncoso obligó a los guardianes a bajar al interior. Luego llamaron al oficial de guardia para darle cuenta de la pretendida misión. El capitán -que como hemos dicho estaba sobre aviso- no se inmutó, sin embargo el oficial de guardia sospechó y dio la voz de alarma. Los del comando sacaron sus pistolas y bombas de mano y redujeron a la tripulación. formada por unos cuarenta hombres. Uno por uno fueron maniatados, incluido el capitán para no despertar sospechas. Sin embargo un marinero logró escapar haciéndose fuerte en la torreta, desde donde disparaba. Mientras tanto el comando intentó poner en marcha el submarino sin lograrlo por estar descargados los acumuladores. El marinero de la torreta seguía disparando impidiendo la salida de los asaltantes. De ellos. José Maria Gabarain Goñi de veintiún años, se lanzó con arrojo al tirador. En el cuerpo a cuerpo recibió un disparo mortal en la cabeza. Su cadáver tardó dos días en ser devuelto a España. 

Eran las diez y media y no había manera de hacerse a la mar, los tripulantes del C-2, maniatados suplicaban no ser matados. El comando no tenía otra salida que abandonar el submarino. Ya habían reducido al marino de la torreta lanzando bombas de mano. Cuando llegaban a tierra las sirenas sonaban dado la alarma, y por radio desde el submarino se comunicaba el asalto a las autoridades de Brest, añadiendo que su capitán estaba en poder del comando. Camino de Hendaya fueron atrapados todos por la policía francesa, excepto Troncoso que fue protegido por el embajador de Argentina en España, entonces refugiado en la ciudad fronteriza. Troncoso paso a España por Irún oculto en el portamaletas del coche del embajador. Pocos días después el temerario militar volvía a cruzar la frontera en sentido contrario. Al conocer la detención y encarcelamiento de sus compañeros de comando se presentó ante las autoridades francesas para responder de ellos cuando estaban a punto de ser llevados por tren a Barcelona. Troncoso lo evitó fue detenido y encarcelado con total incomunicación, él y los jóvenes a su mando salieron de prisión en abril de 1938.
La versión del protagonista:

Posteriormente, el cabo Diego Angosto Hernandez, el mismo que impidió que el "C-2" cayera en manos fascistas, el que según la versión  de ABC (1970) fue reducido con bombas de mano relata su versión de los hechos en una entrevista concedida al diario Cartagena Nueva:

Noche del 18 de septiembre de 1937, son las 21,00 horas. Al  C-2 se acercaba un bote, el Auxiliar de Máquinas D.Armando Meca comunicó a Angosto que llegaba el bote con el comandante del C-4, D.Jesús de Lasheras y varios particulares. 
Yo me encontraba en esos momentos hablando con los fogoneros Diego Criado, Antonio Velasco y Bernardo Sánchez, al oír esa noticia les ordené que se armaran y cogiendo mi revolver salí a cubierta. Nuestro comandante, José Luis Ferrando, ordenó que fuéramos todos, incluso el vigilante a la cámara de oficiales pues nos tenía que leer una orden de Belarmino Tomás. Subí por la escotilla de máquinas y por entre el grupo de hombres que había entre dicha escotilla y la torreta pase al puente. Allí pensé que si aquellos hombres venían por el C-2,estando yo en el puente podían gobernar el submarino desde la cámara de mando, pero si yo me metía en la torreta dominaba los dos sitios, osea gobierno del puente y cámara de mando. Me metí en la torreta no sin antes haber contestado a un individuo que con marcado acento francés me preguntó si estaba de guardia, y al que recibí ya con el revolver en la mano. Poco después oí una voz que gritaba: ! A ese¡ !A ese¡. Escuché también ruido sobre las planchas. Un individuo me habló desde la cámara de mando sin obtener contestación, pues yo quería verlo antes de supiera donde estaba. Como no le contesté me hizo un disparo. Lo que me supuse era realidad. No le replique, como no hice ruido debió creer que no estaba allí. 

La torreta estaba a oscuras, el individuó subió la escala y al llegar a la mitad le hice un disparo mortal. Le atravesé la cabeza. Entonces trajeron al cabo electricista, José María Gonzalez, para que reconociera quien había en la torreta. Llegó dando voces: !Vilariño¡ !Vilariño¡. No contesté. Vi a un hombre con gabardina detrás de Gonzalez no le disparé por no matar a éste. El comandante ordenó a Gonzalez que encendiera la luz de la torreta, Gonzalez encendió la luz, pero antes de adquirir toda su intensidad quedó hecha pedazos por un disparo de mi revolver.
El resto de la declaración de Diego Angosto no lo he podido localizar, queda pues pendiente conocer su versión sobre la huida de los asaltantes y quienes eran los marinos del "C-2" que finalmente les acompañaron.

Estas son, tres versiones de los hechos, digamos que, con algunos matices, las más extendidas, a mi entender demasiado novelesca y tintada de imposible heroísmo la de ABC. El episodio del comando saltando al cuerpo del marinero que se encuentra en la torreta armado con un fusil y disparando es imposible de creer a poco que se conozca la torreta de un submarino y su escotilla de acceso.

Sin embargo en los momentos posteriores al asalto, los mandos militares republicanos ofrecen públicamente una diferente versión, entiendo que al objeto de silenciar, en la medida de lo posible, el alto número de oficiales, que sirviendo en los buques de la República, colaboraban constante y activamente con las tropas franquistas, consecuencia lógica de otra de las decisiones equivocadas de Indalecio Prieto, consistente en sacar de las prisiones a marinos sublevados y ponerlos al mando de buques de la Flota Republicana.

La versión pública la recoge escuetamente el diario Cartagena Nueva en septiembre de 1937:

“El submarino republicano español C-2 ha sido objeto de un asalto  mientras se encontraba fondeado en el puerto francés de Brest.  

Varios individuos entre los que uno de ellos dijo ser el comandante del submarino C-4 se adentraron en el sumergible después de derribar al centinela francés del Arsenal. Los asaltantes ordenaron a la tripulación del C-2 que se congregasen en uno de los departamentos del submarino. Uno de los marineros consiguió refugiarse en la torreta y desde allí disparó y mató a uno de los asaltantes. 

Una vez recuperado de la agresión, el centinela francés dio aviso a la guardia francesa del Arsenal. Los asaltantes al oír la sirena del submarino, accionada por el marinero que había dado muerte a uno de los asaltantes, huyeron en automóvil llevándose como rehenes al comandante del C-2 y al Oficial de Máquinas, resultando detenidos cuando intentaban pasar la frontera por Irun. 

Uno de ellos era portador de una carta del comandante militar rebelde de Guipuzcoa, Comandante Troncoso, en la que invitaba al comandante del C-2 a entregar el submarino a cambio de una recompensa de 2 millones de pesetas. 

El asaltante muerto era un terrorista apellidado Gabarain Goñi. Entre los detenidos: Rafael Perella, Antonio Martin, Roberto Chais y el terrorista Orandon que al igual que el resto eran sobradamente conocidos  por haber intervenido en otros hechos delictivos contra barcos gubernamentales españoles. 

El comandante del C-2 manifestó a la prensa:  Reservo mis declaraciones para el magistrado que ha de interrogarme. Todo lo que puedo decir es que el relato que se ha hecho del ataque al submarino no es absolutamente exacto. Soy amigo de Jesús de las Heras, comandante del C-4 desde la época en que nos conocimos en la Escuela Naval de San Fernando. Le considero un excelente oficial y sigo siendo su amigo.”
Posteriormente a la publicación de esta página, el diario La Vanguardia publicó el 19 de octubre de 2014 una reseñas del episodio del asalto al submarino. La información está extraída del libro  "Nuit franquiste sur Brest" del historiador bretón Patrick Gourlay y que transcribo a continuación:

En el verano de 1937, el Norte se desmoronaba; el 19 de junio caía Bilbao en manos de los rebeldes, un mes después le llegaba el turno a Santander. Destacados en el Cantábrico por Indalecio Prieto, los submarinos republicanos C-2 y C-4 evacuaban hacia Gijón a las autoridades civiles y militares. Dañados y averiados por los bombardeos sufridos en ese puerto, un mes después zarpaban de Gijón. El C-4 hacia Burdeos. El C-2 se dirigió el 26 de agosto hacia Brest para ser reparado.
Llegó al puerto bretón el 1 de septiembre, sin conocimiento de las autoridades francesas. Su comandante era el Teniente de navío José Ferrando Talayero, un joven apuesto de 29 años de escaso entusiasmo republicano, como la mayoría de los oficiales de Cartagena.
El Finisterre bretón recibió aquel verano un verdadero éxodo de huidos del Norte español, más de 5.000 personas a bordo de cargueros, pesqueros, yates y de todo lo que flotara. Con su gobierno del timorato frente popular, Francia estaba dividida ante el drama español. En ese contexto, el famoso Sifne, el espionaje franquista en la zona fronteriza, del que los periodistas Josep Pla y Carles Sentís eran colaboradores, apenas tardó dieciocho días en intentar hacerse con el C-2. El escritor bretón Patrick Gourlay, un profesor de enseñanza media autor de varios libros de historia local, ha dedicado su último libro, Nuit franquiste sur Brest, a aquel suceso. Un episodio, explica Gourlay, que tuvo un considerable impacto en la ciudad, y en Francia, pero cuya memoria sería enterrada por los mucho mayores desastres e impresiones, de guerra, ocupación, resistencia y liberación, que Francia viviría pocos años después.
"Descubrí el asunto en una historia de la Bretaña, una fugaz referencia, me interesó enseguida y quise saber más", explica. Gourlay se dio cuenta de que aquel episodio daba para algo más que un mero artículo de prensa y de ahí salió el libro. Su relato es una mezcla de novela de espías, folletín y crónica social. 
A principios de septiembre el Sifne ya sigue el rastro de los dos submarinos de setenta metros de eslora, que formaban parte de una serie de seis construida en Cartagena con licencia americana a finales de los años veinte. Un apetitoso objetivo para los franquistas, que habrían tenido serios problemas si la República hubiera hecho buen uso de la flotilla de Cartagena en el estrecho. En cualquier caso, hacerse con esas naves en territorio francés era militarmente útil pero políticamente arriesgado para los rebeldes.
El protagonista de la operación fue el comandante Julián Troncoso, amigo de Nicolás Franco, militar africanista preso de Abd el Krim durante dieciocho meses tras el desastre de Anual, que había sido nombrado jefe del sector militar del Bidasoa. Su organización, que tiene una villa en Biarritz, es una especie de precursor de los GAL: en primavera de 1937 el grupo vuela una carga de motores de aviación para el gobierno republicano en el puerto de Burdeos, en junio, en el estuario de la Gironda, captura el petrolero Campoamor, cargado de combustible soviético para el Bilbao asediado. A Miguel Ibáñez, segundo de Troncoso, se le imputan atentados como el de la oficina de reclutamiento que la República tiene en Marsella. 
El 4 de septiembre los hombres de Troncoso ya rondan al C-2 y a su tripulación en Brest. El comandante del C-4 Jesús Miguel Las Heras ya está en su órbita. Se utilizan los servicios de "la bella Mingua", una mujer fatal italoespañola asentada en Brest que reparte pasquines a los tripulantes del submarino prometiendo inmunidad y dinero si llevan la nave a zona rebelde. Se habla de dos millones de pesetas. La bella tienta a Ferrando, que mantiene contacto directo con Troncoso. La situación está cargada de ambigüedad y desconfianza. Hay familias en las zonas de unos y otros, donde se fusila con ligereza, "parece que se vigilaban entre ellos", dice Gourlay sobre la tripulación del submarino. 
La CNT está al corriente de la situación, envía a un grupo a Brest desde Barcelona que se infiltra en el proyecto de Troncoso y establece contacto con los tripulantes considerados "seguros" del submarino. Se les advierte y se introducen armas para prevenir cualquier intentona. 
El 18 de septiembre, cuando en el submarino solo hay 11 tripulantes (35 de permiso en la ciudad) Troncoso y sus hombres se acercan en una barca. Parece que el traidor Ferrando ha sugerido el día y la hora. El grupo se sirve de Las Heras, el comandante del C-4, para hacer ver que traen un mensaje del gobierno desde Asturias. Una vez a bordo, aparecen juntas la verdad y las pistolas.
La tripulación no coopera y es maniatada, mientras los franquistas intentan poner en marcha el submarino, demasiado averiado o saboteado para funcionar. Entonces ocurre lo imprevisto. El cabo de máquinas, Diego Angosto Hernández, veterano cenetista de 50 años y delegado sindical del C-2, se hace fuerte en la torreta con un revolver, lo que impide el acceso al puente de mando. Un joven falangista del comando intenta reducirlo a tiros pero recibe una bala en la cabeza. Angosto era uno de los que estaba al corriente del operativo a través de los informes de Manolo, el agente cenetista que infiltra a dos de sus hombres entre los asaltantes. A las tres horas estos huyen con el cadáver del donostiarra José María Gabaraín Goñi. Angosto acciona las sirenas, el puerto se despierta. El golpe de mano ha fracasado.
El comando de Troncoso está compuesto por una mezcla muy franquista de lumpen requetés, ultraderechistas franceses y dos marqueses de la más reciente nobleza hispana; Linares (Antonio Martín y Montis) y Miravalles, este último (Rafael Parrella) hace de chófer a Troncoso con su propio automóvil. A las 24 horas muchos han logrado pasar a España -entre ellos Troncoso que atraviesa la frontera de Hendaya en el portamaletas del coche diplomático del embajador argentino-, pero la mayoría son detenidos a 30 kilómetros de Burdeos, entre otros; Las Heras, Ferrando, su oficial de máquinas, y el francés Robert Chaix, uno de los jefes del Partido Social Francés (derecha nacionalista) en Biarritz. 
Desde Irun, Troncoso telefonea jactancioso a la policía francesa y anuncia su visita para liberar a sus hombres. Una vez en territorio galo, el ministro del interior francés, el socialista Marx Dormoy, ordena su detención. "Será la guerra entre España y Francia", clama el africanista, mientras desde España se amenaza con enviar a 200 requetés para liberarle. El ministro no cede; "En Francia aún manda el gobierno francés", dice. Franco cierra la frontera y arresta al cónsul francés en Málaga.
En Brest y en toda Francia el escándalo divide al país. Le Figaro describe a los piratas fascistas como "audaces asaltantes". L'Humanite, el diario comunista, llama a "detener la intervención nazi-fascista en Francia". Prisioneros de guante blanco, los fascistas españoles son juzgados el 22 de marzo de 1938. La justicia francesa se inhibe en el caso del intento de toma del submarino. La prensa derechista francesa que durante meses ha presentado el caso como un "asunto entre españoles" que no concierne a Francia, logra imponer su tesis. Troncoso y dos colaboradores son condenados a cinco días firmes de cárcel y a seis meses -que ya han cumplido- por tenencia de armas, y salen en libertad cuatro días después. La izquierda considera la sentencia un escándalo.
Todos estos meses, mientras en Barcelona comunistas y anarquistas se tirotean (las jornadas de mayo de 1937), en Brest actúa un genuino frente popular en apoyo al submarino republicano, que une en la acción a gente de los bandos enfrentados en Catalunya, como el editor de Le Libertaire, René Lochu, anfitrión de Nestor Majno y su compañera Galia cuando el revolucionario ucraniano pasó por Brest en 1927, y el sindicalista Yves Labous, comunista y posterior inquilino del campo de concentración nazi de Buchenwald. Estibadores y obreros bretones del arsenal de Brest organizan campañas de solidaridad que incluyen tareas de vigilancia e información especialmente en la zona portuaria.
En España Troncoso recibirá el mando de una brigada en la batalla del Ebro en la que la noticia de su muerte, luego desmentida, llegaría a la prensa francesa. No sólo sobrevivió al Ebro, sino que fue nombrado presidente de la Federación Española de Fútbol en 1939 por el general Moscardó, antes de ser adjunto de Santiago Bernabeu y procurador en Cortes. Murió en 1964. 
El C-2 zarpó de Saint Nazaire ya reparado hacia Cartagena el 17 de junio de 1938, adonde llegó el 25 de agosto. Para entonces, su nuevo comandante era el soviético Nikolái Pávlovich, Equipko (probablemente una errónea transcripción del apellido Kipkó), alias Juan Valdés. El segundo oficial, también soviético, se llamaba Yégorov.
En marzo del año siguiente, cuando estalló la frustrada revuelta casadista-quintacolumnista en la base de Cartagena, el C-2 huyó hacia Mallorca con muchos sublevados a bordo y se entregó a los franquistas. Después de la guerra, la nave operó en la Armada franquista hasta 1951, cuando se hundió justamente mientras era remolcada de camino hacia su desguace.
Estas son versiones de lo que sucedió, seguro que existirá alguna más, y  una vez más, la imposibilidad de acceder a determinados archivos oficiales nos impide conocer exactamente lo que sucedió. En mi opinión, y en resumen, un claro acto de traición más de los muchos que perpetraron los oficiales fascistas “infiltrados oficialmente”  en la flota republicana gracias a Indalecio Prieto, en este caso fallido gracias a la intervención de un cabo republicano. El "C-2", que mediante esta operación de asalto pudo llegar a ser el primer submarino de la flota franquista siguió siendo republicano.

Artemio Precioso
Parece que el destino del "C-2" era caer en manos fascistas con la mediación de un traidor. Después del intento de asalto y de ser reparado, el "C-2" fue comandado por el capitán de fragata soviético Nicolai Pavlovich Equipko, conocido como Juan Valdés, y con él también ruso V.A. Erogo, como segundo comandante.  El 3 de marzo de 1939 estalla la revuelta de Cartagena. El "C-2", que se encontraba en el Arsenal de la ciudad, bajo el mando circunstancial del capitán de corbeta Monreal, abandona la Base el día seis al penetrar en ella las fuerzas del Mayor Artemio Precioso, quien recuperó la Base para las fuerzas republicanas, y pone rumbo a Palma de Mallorca, llevándose parte de los sublevados de la Base de Cartagena. En Palma de Mallorca Paulovihc se entrega voluntariamente junto con el submarino a las tropas nacionales el siete de marzo.

Tampoco el final del "C-2" fue demasiado honroso. Después de prestar servicio en la Armada franquista se hundió en 1951 en Estaca de Bares, cuando iba remolcado camino de Avilés para ser desguazado. 

Benito Sacaluga.


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(1) Apuntes de las Fuerzas Navales Republicanas en el Cantábrico, custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, formando parte del lote referido a Asturias.

“….En los submarinos, es urgente y necesario relevar al comandante del submarino C-2, el cual tiene probado que no siente la causa del pueblo ni mucho menos, pues es un hombre que tiene tal miedo que no toca una vez la sirena que no marcha a un refugio, que cuantos planes de operaciones se le dan, no los cumple, saliendo siempre y haciendo inmersión a los 200 metros de la boca del puerto, quedándose acodado a dormir hasta que se le gastan las baterías, e insistentemente reúne a la tripulación indicándoles la conveniencia de marcharse para Francia, pues según su expresión "el Norte está ya perdido", aparte de ser monárquico y no querer en la navegación sacar siquiera una vez el periscopio, creemos es más que sobrado para que sea relevado aunque sea por su capitán, al que le podían dar unas orientaciones provisionales hasta que viniera otro submarinista”.
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(2) Julian Troncoso, comandante de Caballería, participante en varios frentes de Marruecos, fiel al levantamiento y  destinado durante la guerra a efectuar acciones de sabotaje en el sur de Francia para impedir la entrega de material bélico al Ejército gubernamental, cuando no a la captura de embarcaciones de la marina leal a las órdenes del Gobierno legítimo, y curiosamente presidente de la Federación Española de Fútbol desde 1937 a 1938 por decisión del general Moscardó desde su cargo de Presidente del Consejo Nacional de Deportes.

Desde la presidencia de la Federación manifestó a un periódico:
"Ante todo nosotros somos una dependencia tan disciplinada como las restantes del Consejo Nacional de Deportes que preside el general Moscardó, y que las normas que ese organismo señale, serán precisamente las que nosotros sigamos. Dentro de este criterio, y como función esencial del fútbol y de los demás deportes, está bien entendido que los clubs, las Federaciones y los jugadores han dejado de ser esas entidades que funcionaban con independencia y hasta con anarquía muchas veces, para convertirse en elementos sumisos al mecanismo deportivo del Estado, al que tienen la obligación de servir""
(Fuente: Vicente Masià, en Historias del Fútbol.


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