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martes, 24 de marzo de 2015

EXILIO REPUBLICANO. EL INCIDENTE DEL VAPOR CUBA. EXILIADOS O ESCLAVOS.




La Republica Dominicana sufrió la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, desde 1930 hasta 1961. Su mandato estuvo acompañado por la represión absoluta y abundantes asesinatos, tortura y métodos terroristas contra la oposición. En 1937, Trujillo ordenó al Ejército matar a los haitianos que vivían en la zona fronteriza. El Ejército mató a unos 35.000 haitianos en solo seis días, desde la noche del 2 de octubre de 1937 a 8 de octubre de 1937, (Masacre de Perejil). Para evitar dejar pruebas de la implicación del Ejército, los soldados utilizaban machetes en vez de balas. Los Estados Unidos apoyaron el gobierno de Trujillo, al igual que la Iglesia católica y la élite dominicana. Este apoyo persistió a pesar de los asesinatos de políticos de la oposición, la masacre de los haitianos, y de las conspiraciones de Trujillo contra otros países. Los Estados Unidos finalmente rompieron con Trujillo en 1960, después de que agentes de Trujillo trataran de asesinar al presidente venezolano, Rómulo Betancourt, un crítico feroz de Trujillo. El 30 de mayo de 1961 Trujillo fue asesinado con armas proporcionadas por la CIA a través del estadounidense Simon Thomas Stocker. Los exiliados republicanos españoles también padecieron la dictadura de Trujillo.


El 6 de julio de 1940, sábado, arribó al puerto del viejo Santo Domingo de Guzmán el trasatlántico francés Cuba, transportando poco más de 600 refugiados de la Guerra Civil Española destinados al país en arreglo a los tratados migratorios establecidos entre el gobierno dominicano y el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE). Dentro del contingente a bordo del Cuba se hallaban personalidades cuya captura resultaba desde todo punto de vista interesante a las autoridades franquistas, como las de Ramón González Peña (dirigente de la Unión General de Trabajadores y ministro de Justicia durante el segundo gobierno de Negrín), Demófilo De Buen (jurisconsulto del Tribunal Supremo) o Matilde De la Torre (periodista y política), cercana a Negrín y a Julián Zugazagoitia, quien fue fusilado por Franco en 1940 tras su aprehensión en territorio francés. Reclutado mayormente en los campos de concentración franceses de Vernet y Colliure, el nuevo contingente hubiese elevado a cerca de 3,600 el número de los que por ese mecanismo habían llegado al país, cosa que no se produjo dado que, sorpresivamente, el gobierno desautorizó el desembarco, dando lugar a un poco claro incidente que canceló de facto la apertura inmigratoria del régimen de Rafael Leónidas Trujillo hacia los vencidos.

Llegado en la madrugada, al barco se le ordenó permanecer en el antepuerto, en tanto los representantes de los organismos de evacuación españoles hallaban una solución al delicado impasse en que se hallaba el contingente, carente desde ese momento de un destino cierto en América y ya bajo la jurisdicción formal del gobierno proalemán de Vichy, a cuyas órdenes quedaría el barco si la tripulación desertaba del bando aliado. De ocurrir esto, el contingente de refugiados enfrentaba el terrible acecho de ser enviado de vuelta a la Francia ocupada una vez el Cuba arribase a la Martinica, escala final de su travesía.

Al día siguiente, la prensa dominicana filtraba versiones de los motivos del gobierno dominicano para prohibir el ingreso de los refugiados al territorio nacional. Según el diario La Nación, la premura impuesta por el avance alemán había hecho que la mayoría de los pasajeros lo abordase careciendo de la documentación consular necesaria, aventurándose «a salir de Francia en cualquier forma» y entrando en el barco de forma intempestiva. Añadía, además, que el contingente no se había sujetado a la reciente disposición oficial de que los refugiados europeos llegasen al país por medio de la Asociación para el Establecimiento de Colonos Europeos en la República Dominicana (DORSA), con sede en Nueva York.

Durante tres días, el asunto se mantuvo envuelto en una aureola de misterio. Anclado frente al viejo Alcázar de Diego Colón, en la desembocadura del río Ozama, la prohibición absoluta de subir o bajar del barco llenó de expectación la vida de quienes esperaban en el muelle. La prensa de día 8, por ejemplo, describe con tonos dramáticos el incesante viajar de pequeñas embarcaciones repletas de personas que se acercan al trasatlántico tratando de encontrar entre los de abordo a algún pariente o amigo.

Fue hasta el martes 9 cuando, al fin, se produjo una declaración en torno al Cuba. Citando fuentes oficiales, La Nación de esa mañana publica una extensa explicación sobre las razones de la negativa dominicana. En ella, acusa a la Compañía General Trasatlántica Francesa de haber aceptado, movida por el lucro, a todo el que le pudo pagar el pasaje, desentendiéndose de observar los requisitos sobre visado consular. También se señala que dos meses atrás el gobierno dominicano había comunicado a los comités de evacuación la decisión de no seguir aceptando inmigrantes españoles pues no se había cumplido con el precepto de que un 50 por ciento de éstos se integrase por agricultores. Dice La Nación:

El gobierno dominicano fue sorprendido al encontrarse con que entre los miles de españoles enviados por los comités citados, no se encontraba ningún agricultor propiamente dicho, y que en cambio, de manera sistemática, era enviada a nuestro país una cantidad de inmigrantes francamente indeseables–con muy pocas excepciones- ya que no se trataba meramente de personas cuyas ideas o filiación política les obligaron a salir de España [...] sino de gente de profesión desconocida aún en su propio país, y cuya historia prácticamente comienza con la guerra [...] con títulos y cargos equívocos, que sólo justifican –en algunos casos - papeles de dudosa garantía. A esto se añade que las susodichas organizaciones sólo les entregaron cincuenta dólares a cada refugiado. Con suma tan pequeña, apenas podía vivir una persona dos meses en el país. Después, sin un organismo que se dedicara al estudio de las posibilidades de nuestro territorio para crear fuentes de trabajo [...] quedaron abandonados a su suerte, sin recursos para subsistir y sin preparación para realizar trabajos agrícolas, por ser gente que evidentemente no ha trabajado en la mayor parte de su vida [...]. Así pues, la actitud de una gran mayoría de los refugiados, ha sido y sigue siendo desde todo punto de vista censurable. Algunos, en vez de olvidar aquí sus rencillas [...] y deponer sus pasiones, continúan tratando de formar grupos políticos, comités, organizaciones, realizando así actividades incompatibles con su condición de refugiados; y lo que resulta aún peor es que con esto diseminan prejuicios e ideas perjudiciales para el país que les ha acogido, en el disfrute de una era de paz y trabajo.

Por lo anterior, el gobierno decidía no aceptar a los refugiados del Cuba, reiterando que todo aquel que, en lo sucesivo, llegara debía hacerlo por conducto de la DORSA. El trasatlántico permaneció en el antepuerto de Santo Domingo dos días más y zarpó el día 11 de julio hacia La Martinica, donde los emigrantes trasbordaron al vapor Saint Domingue que los condujo a México, país que los había admitido por las gestiones de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) ante el general Lázaro Cárdenas.

El tono del enfoque dado por La Nación al tema de los refugiados contrasta vivamente con el trato que ese diario, en particular, había dispensado a los desembarcos iniciados ocho meses atrás con la llegada del Flandre, el 7 de noviembre de 1939 y con la versión general sostenida por los medios de comunicación sobre la solvencia moral e intelectual del colectivo refugiado en el país, sobre sus esfuerzos por adaptarse a una nueva vida y sobre los beneficios que derivaba la sociedad dominicana de todo ello. Viniendo de La Nación, medio propiedad del dictador, lo publicado era signo de que, profunda y amenazadoramente, las relaciones del régimen de Trujillo con los refugiados habían cambiado. La negativa a dar refugio al contingente del Cuba dejaba definitivamente atrás los días en que la Guerra Civil Española motivaba de parte del régimen dictatorial sonadas declaraciones humanitaristas en defensa del derecho de asilo, para abrir paso a una etapa de confrontación política con el colectivo refugiado en el país.

Curiosamente, no sería La Nación el medio por el que los refugiados y la sociedad dominicana en general seguirían percibiendo los contornos del cambio de actitud del régimen. Poco más de ese tenor aparecería en las páginas del diario, que, justo en la víspera, había dedicado dos notas editoriales dedicadas a destacar la vigencia de los principios humanitarios proclamados por Trujillo y el interés y el deber de practicarlos, incluso, por sobre los peligros de infiltración del enemigo extranjero.

A poco de partir el Cuba, el diario La Tribuna publicaba una caricatura alusiva al tema de los refugiados extranjeros en cuyo cintillo podían leerse algunas de las ideas con que comenzaría a representarse en círculos oficiales la presencia de los refugiados españoles: la decepción inmigratoria y la peligrosidad política.

Puesto al calce de la escena donde un hombre levanta en vilo a otro con la intención de lanzarlo al mar, el cintillo decía:

Extranjero ingrato ¡...te abrimos nuestros brazos hospitalarios y nos pagas con ingratitudes, haciendo propagandas subversivas de empresas que merecen todo crédito. Viniste en barco de tu país, de donde te arrojaron por algo mal hecho que hicistes... pero ahora vas a tener que regresar nadando. Como estoy haciendo a ti se le debe hacer a todos aquellos que en vez de regar nuestros campos con agua extraída de la fuente de la gratitud, se complacen en hacer todo lo contrario... PERRO INDESEABLE!...

Algunos días después, era el diario La Opinión el que volvía sobre estas representaciones. Comentando la «Apelación aTrujillo», una carta abierta donde una fracción de los exilados le solicitaba intervenir en defensa de los principios del derecho de asilo violados en Francia por la Gestapo, que había entregado a Franco a Julián Zugazagoitia, Cruz Salido y otros lideres, próximos a ser ejecutados, La Opinión afirmaba:

Hay muchos de estos refugiados que observan una conducta discreta y agradecida, pero la mayor parte de ellos, con una tozudez digna de haber sido aplicada en mejor ocasión, no piensan en otra cosa que en la política de España, aprovechando las garantías condicionales de que disfrutan para desahogar sus odios y para hablar en el país de doctrinas que jamás podrán aclimatarse, ni siquiera superficialmente, entre nosotros...Porque ya lo hemos dicho muchas veces... lo que aquí deseamos y necesitamos en materia de emigración es la llegada de gente trabajadora e inclinada a arraigar entre nosotros DEFINITIVAMENTE y no a los que carecen de todo sentimiento de gratitud y se expresan o se conducen de una forma censurable o desdeñosa.

Semanas más tarde, cuando visitaba el país el Sr. José Tomás y Piera, enviado por la JARE para conocer sobre la angustiosa situación en que vivía la mayoría de los exilados, la pizarra pública del Nuevo Diario sentenciaba lo siguiente:

Están de pláceme los refugiados españoles con la llegada al país del Ex-Ministro D. José Tomás y Piera, que a manera de Mesías viene a resolver la situación económica de los mismos y a prepararles la maleta a cuantos deseen trasladarse a México. Es una buena oportunidad que se nos presenta a los dominicanos de que nos saquen de aquí a muchos elementos que se han hecho acreedores a nuestro desprecio. ¡Que se vayan de aquí los que no desean vivir aquí!

En suma, la explicación que comenzó a configurarse oficiosamente sobre la política de inmigración de refugiados españoles desarrollada desde mediados de 1939 tendió a construir imágenes que hacían aparecer, por un lado, al gobierno dominicano como parte defraudada en los arreglos migratorios establecidos con los organismos de evacuación republicanos, en tanto, por el otro, presentaba a los llegados como una colectividad que no había sido consecuente en cuanto a corresponder la hospitalidaddominicana. ¿En qué medida reflejaban estas versiones las realidades del proceso de incorporación a la sociedad dominicana seguido por los refugiados en los meses previos?

En relación con los presuntos fines agrícolas de la política del régimen había existido, ciertamente, una gran desorganización. A la hora del incidente, la gran mayoría de las colonias agrícolas pobladas con refugiados ostentaba un perfil productivo muy bajo, por no decir que inexistente. Iniciados muchos de los asentamientos hacia finales del mes de febrero de 1940 (apenas cuatro meses antes del arribo del Cuba), la situación imperante en la mayoría de ellos era humana y productivamente deplorable. Poseyendo, generalmente, profesiones de base urbana, una gran mayoría de los llegados no era apta para el trabajo agrícola y presentaba graves problemas de adaptación climática al medio rural dominicano, lo que aunado a la ausencia de apoyos productivos y técnicos que facilitasen su esfuerzo de adaptación a la vida de las colonias intervino de modo relevante en los magros resultados que registraban hacia julio de 1940.

La fallida campesinización y el éxodo hacia las ciudades presionó en tal modo los espacios urbanos que pronto, muy pronto, el exilio español comenzó a ser considerado como un fenómeno problemático. Justo en los días en que el régimen se empeñaba en interesar a Roosevelt en la capacidad de la República Dominicana para absorber refugiados europeos, cientos de españoles desocupados se amontonaban en las ciudades, reclamando ayuda de sus organismos para ser evacuados del país. Sin embargo, el gobierno dominicano no podía, en rigor, declararse defraudado por el fracaso agrícola de la inmigración.

Como veremos, ese fracaso no obedecía, estrictamente, a la capacidad organizativa y financiera del SERE en cuanto a cumplir con la proporción de agricultores establecida y dotar los recursos adecuados para su establecimiento productivo, sino que tuvo también mucho que ver con la propia capacidad –o interés– del gobierno para impulsar los fines que decía perseguir. De hecho, más de un lector tuvo que sentirse confundido al leer en La Nación que al contingente del Cuba se le negaba la entrada por el envío sistemático de población no agricultora. No sólo porque los fines de fomento agrícola se hallaron relativamente ausentes como marco explicativo en la llegada de los tres contingentes que arribaron durante 1939, sino porque el propio diario se había encargado de difundir imágenes triunfalistas y promisorias sobre los alcances de la colonización agrícola. Entre abril y junio de 1940, el diario publicó reportajes y notas editoriales que proyectaban una visión exitosa del proceso de colonización; sus títulos son suficientemente expresivos: «Colonización progresiva y eficaz», «Un nuevo aspecto de la colonización agrícola dominicana», «Españoles en la agricultura», «Los colaboradores de Trujillo. Hombres de España en El Seibo», además de un extenso reportaje a doble página dedicado a la colonia de Pedro Sánchez.

Pero si las imágenes vertidas por la prensa en los meses previos al arribo del Cuba contradecían la versión de la decepción agricultora, en mucho mayor medida contradecían la idea de un colectivo inmigrado integrado por personas «francamente indeseables –con muy pocas excepciones». Muchos eran los técnicos y profesionales que en esos días, «títulos equívocos» o no, elevaban el nivel de desempeño de las políticas públicas del régimen, según podía leerse en las propias páginas del diario, que se constituyó en foro sistemático de la acción cultural del exilio en los distintos ámbitos en que este incidía. La «diseminación de prejuicios e ideas», –aspecto que, sin eufemismos, debe entenderse como la difusión de ideologías anarquistas, socialistas o comunistas– no dejaba de ser, a lo más, un fenómeno de carácter informal y cotidiano, pues las distintas configuraciones políticas del exilio evitaron premeditadamente la manifestación pública de sus representaciones políticas, o al menos lo hicieron hasta los días del incidente. En principio, la inquietud política por el posicionamiento crítico que los exilados asumían colectivamente frente al escenario de la Guerra Mundial, los avances del totalitarismo y el problema de la democracia, resulta ser el único elemento que podría explicarnos la sorpresiva dureza de lo expresado por La Nación, cosa que obliga a resolver analíticamente la paradójica apertura de un régimen totalitario a la inmigración de un exilio liberal en todos sus matices posibles.

¿Por qué facilitó el dictador la inmigración de una colectividad que había librado una guerra por principios e ideologías sociales por su inspiración proscritos en la ley dominicana?

El hecho de que la política que hizo llegar a la República Dominicana poco más de tres mil refugiados españoles tuviese un carácter en muchos aspectos informal, carente de bases institucionales claras e inmerso en el secreto mundo de la tiranía, traslada una apreciable carga de ambigüedad a las interpretaciones esbozadas por los historiadores sobre los determinantes y la naturaleza de la política seguida hacia el exilio republicano. En ausencia de bases documentales firmes, las interpretaciones sobre la paradójica política de inmigración del régimen dictatorial han hecho jugar diversos factores. Por una parte, los historiadores han tendido generalmente a convalidar los propios argumentos esgrimidos por el régimen como motivo para negar el ingreso a los pasajeros del Cuba y cancelar la apertura a la inmigración masiva de refugiados españoles, esto es, se ha admitido que los intereses de colonización agrícola realmente estimularon los contactos con el SERE. La tesis del trujillismo sobre el fracaso del proyecto inmigratorio por incumplimiento de la contraparte española en cuanto al envío de agricultores –tesis que siguió figurando en explicaciones oficiales posteriores–, ha sido aceptada sin crítica por los académicos a la hora de explicar la hechura de la política.

El interés colonizador del régimen dominicano se asume bajo el doble aspecto de política para el incremento de la producción agrícola y de política con objetivos de carácter demográfico. Según Naranjo, Trujillo inscribía la llegada de los refugiados españoles dentro de los «deseos de poblar el país con mano de obra blanca y fomentar el desarrollo de la agricultura mediante la creación de colonias». Lo racial pesa más en la explicación de Vega, para quien el interés del tirano se vio, además, mediado por «su deseo de mejorar la raza» y acentuar el carácter hispánico de la cultura dominicana, concibiendo la llegada de los refugiados dentro del proyecto de dominicanización de la frontera con Haití.

Aunque muchos dominicanos, de cualquier condición intelectual, leyeron desde ópticas racistas e hispanistas la política que traía a los refugiados españoles, es difícil sostener que el régimen efectivamente se hallase interesado en asentarlos en el país. Analizado como proceso de implementación, desde el reclutamiento en los consulados de París y Burdeos la política del estado dominicano deja ver un débil interés por lograr la efectiva inserción de los llegados en la agricultura. Basta observar, en ese sentido, la dinámica posterior a su llegada para comprender que ni la recepción, ni el asentamiento, ni las medidas de sostén de los refugiados en las colonias agrícolas del estado dominicano parecieron enmarcarse en la lógica de una política que persiguiera ese tipo de fines.

Trujillo admitió a los exiliados españoles en el contexto de una campaña de imagen ante la sociedad internacional,  para lavar sus muchos crímenes. Una vez conseguido este objetivo impidió la llegada de más republicanos españoles y a los que admitió les hizo la vida imposible para que abandonaran el país, prácticamente les trataba como a esclavos. 


Benito Sacaluga.


Fuente: Academia Dominicana de la Historia


sábado, 5 de abril de 2014

EL HIJO DEL HERRERO



D.Enrique Martinez Godinez
(*) Los sucesos ocurridos a bordo del destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.

Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio. Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.


Destructor "Lepanto"
En “El hijo del herrero", lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.. Es ésta, a grandes rasgos, la temática principal de la obra. Se trata de un libro concebido como un diálogo entre Enrique Martínez Ros, hijo del protagonistas, y su hija, la autora del libro, que a la evocación de los recuerdos de su padre, responde completando la información con los datos que ha ido recopilando a lo largo de casi tres años de investigación. La diferencia entre lo que dice el padre y lo que responde la hija queda manifiesta en la utilización de dos diferentes fuentes en la escritura.

¿Qué motivaciones me han llevado a escribir esta obra?:

Mi infancia transcurrió en una época de silencios. De temores y silencios… En la Cartagena de los años cincuenta y sesenta no se podía hablar acerca del pasado. De este modo, la gente de mi generación nació sin historia. Sin historia reciente. Ignorábamos casi todo sobre la infancia y juventud de nuestros padres y madres, sobre la de nuestros abuelos y abuelas, a pesar de que supiéramos recitar de corrido la lista de los reyes godos y conociéramos la historia de los  traidores, que vendidos al imperio romano, acabaron con la vida del rebelde Viriato. A veces, alguien elevaba un poquitín el volumen en medio de las conversaciones que en voz baja sostenían las personas mayores, y algún chavalín o chavalina cazábamos en el aire algún fragmento de conversación, algún dato que nos hacía que aumentaran nuestras irresolutas incógnitas sobre los tiempos de ayer. Para cualquier estudiante de Bachillerato, acostumbrado a no concluir el estudio del texto de Historia, porque durante el curso nunca se pasaba del tema del reinado de Fernando VII, suponía un enigma el visionado de las películas “¿Dónde vas Alfonso XII?” y “¿Dónde vas triste de ti?” en que te enterabas que antes de la república ésa de los rojos, había habido otra república en España, y que una reina había sido expulsada del país para, años después, pedir los políticos a su hijo que volviera y se hiciese cargo del trono. Y cuando años después, en Cartagena, leíamos “Mr. Witt en el Cantón” no nos enterábamos de nada, porque no teníamos ni idea de lo que había sido la insurrección cantonal. La palabra “requeté”… aquí, en nuestra ciudad, poca gente sabía lo que significaba… Y cuando mi madre cantaba el romance de Marianita Pineda, la chica a la que mataban por bordar una bandera… ¿qué idea podía yo tener sobre esa pretendida “bandera de la libertad”?

A veces, en medio de tanto murmullo y tanto silencio, nos podíamos enterar de algo, y así, yo me enteré de que había tenido un abuelo rojo. ¿Rojo? Los rojos eran, según me contaban las Madres Claretianas, con las que cursé la Enseñanza Primaria, los enemigos de Dios y de la Iglesia. El carnaval, lo habían inventado los rojos y los masones. Los rojos eran los enemigos del orden, y por su culpa, y la culpa de una cosa que se llamaba república, España había estado a punto de romperse. Y mira por dónde, ahora yo me enteraba de que a mi abuelo lo habían matado por rojo, y que al enterarse, la Madre Patrocinio le cogió inquina a mi hermana y mi madre tuvo que ir a poner a la monja en su sitio. Pero si mi padre siempre decía que mi abuelo era la persona más justa y honrada que había conocido… Si me enseñó que la verdad era lo más importante, tan importante, que a su padre, el decir siempre la verdad, fue lo que le costó la vida… Si yo siempre había oído decir que mi abuelo se pasó la vida haciendo el bien a todas las personas que tenía a su alrededor…

¡Cuántos enigmas sin esclarecer! ¡Cuántas preguntas sin responder! ¡Cuántas verdades por revelar! Mi padre siempre decía: “Si yo pudiera escribir un libro, en el que contara toda la verdad, de lo que ocurrió…”

Él no pudo hacerlo, pero yo sí que lo he hecho ¿Y por qué? Porque quería enterarme, de una vez por todas, de cuál había sido la verdad, y después de saberla yo, darla a conocer, que el mayor número de gente posible se enterara de ella. Por eso lo he escrito. Y no me ha resultado fácil.

En primer lugar, intenté hacerlo basándome en los relatos que fui escuchando de la familia. Después, quise completarlo con algunos documentos que mi tía Carmelina conservaba en su casa… Insuficiente, todo eso era insuficiente. Había que comparar esos datos, había que contrastarlos con los de los documentos de los archivos, para que la base fundamental fuese tan sólida que no quedase ninguna duda sobre la veracidad de los hechos relatados. Por eso me fui a la hemeroteca del Archivo Municipal, al Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, al Archivo Histórico Naval de Cartagena… para eso escribí, pidiendo documentación, al Archivo General de la Armada del Viso del Marqués, y he leído un montón de libros sobre la guerra y la posguerra en Cartagena… Hasta he consultado los cinco ladrillos de la obra de los hermanos Moreno de Alborán y Reyna, los almirantes hijos de Moreno, el también almirante y ministro franquista, con la pretensión de no basarme únicamente en historiadores con simpatía hacia los republicanos, sino de buscar también el punto de vista de los escritores franquistas…

Quizás haya escrito muy tarde este libro. Debería haberlo hecho hace años, cuando todavía vivía mi padre, antes de que hubiesen desaparecido muchos testigos… el relato habría sido más completo, no habrían faltado ciertos datos, habría tenido mayor cohesión…He intentado, no obstante, llevar a cabo mi labor con la mayor ecuanimidad, con la mayor honradez, con el mayor respeto a la verdad posible. No sé si lo he llegado totalmente a conseguir. A vosotros, a vosotras, a quienes leáis este libro, os corresponde decidirlo.

Palacio Consistorial de Cartagena
Previo a la lectura de "El hijo del herrero", convendría tener una visión global de lo que es esta obra. En la presentación intenté conducir a esa impresión general a través de la proyección de algunas diapositivas que fui comentando, de las cuales he tomado unas cuantas para explicar en esta página ciertos pasajes importantes de esta historia: Enrique Martínez Godínez, a quien vemos en esta foto con el uniforme de Sanidad de la Armada, es el principal protagonista. Perteneció a una familia de artesanos. Su padre, Antonio Martínez Torres, conocido popularmente en Cartagena como "Antonio el Herrero" fue el artífice, entre muchas otras obras de arte, de las rejas del Palacio Consistorial de Cartagena. Simultaneaba su trabajo en la fragua con la práctica de la ciencia Homeopática. En cuanto a su madre, Dolores Godínez Aroca, era hija de Juan Miguel Godínez, un conocido marmolista, de cuyas manos salió la cruz que se encuentra a la entrada del cementerio de Nuestra Sra. de Los Remedios. Enrique Martínez Godínez simultaneaba su trabajo como Practicante de la Armada con la práctica de la Homeopatía, ciencia a la que accedió de la mano de su padre. Era muy joven cuando se enamoró de Pepa Ros, con quien posteriormente contrajo matrimonio. Pepa era hija de José Ros Pagán, trabajador de la Maestranza, y de Ángeles Cases Gómez. A lo largo de toda su carrera profesional estuvo embarcado en varias ocasiones, aunque la mayor parte del tiempo desempeñó sus servicios en el Hospital Militar de Cartagena. 

El destino le jugó la mala pasada de que al estallar la guerra se encontrase en la mar. Quizás, de haber estado trabajando en tierra, todo habría discurrido de distinta manera. Al menos, ésa fue siempre la idea que me transmitían los distintos miembros de la familia.

Enrique Martínez Godínez, el hijo del herrero, nunca habría podido imaginar los episodios tan trágicos de los que iba a ser testigo. Su vida transcurría de la manera más apacible, entre su trabajo en el hospital, la práctica de la medicina homeopática en su domicilio, la atención prioritaria a la educación de sus hijos y su aplicación a las tareas de tipo manual en sus ratos libres. Abonaba puntualmente sus cuotas al colegio de huérfanos, con vistas a que, en el caso de que algo le sucediese, no quedase su familia desamparada,  pero de nada le sirvió. Sus hijos no pudieron cobrar la orfandad.



Auxiliar Pedro Cerezuela Navarro
(Imagen: en posidonia)

En 1935, Enrique fue destinado al destructor "Lepanto", comandado por el capitán de fragata Valentín Fuentes López. Coincidió en este barco con el auxiliar del C.A.S.T.A. Pedro Cerezuela Navarro y el cabo artillero Camilo Campillo López. Los trágicos destinos de Enrique Martínez, Pedro Cerezuela y Camilo Campillo quedarían unidos para siempre, marcados por los trágicos sucesos acaecidos a partir del golpe de estado del 18 de julio de 1936. Don Valentín, extraordinario profesional, leal al gobierno legítimamente constituido no cedió ante las presiones de sus oficiales para que se uniese a la sublevación. Informó a la dotación del buque de su fidelidad a la República, siendo secundado por la mayoría de la tripulación. Ninguno de los que así se manifestó pudo llegar a imaginarse que su lealtad pudiera, tres años más tarde, ser pagada con la vida.

Éste es el punto de arranque del núcleo del libro. Todo lo que quedaba por venir sería consecuencia de lo vivido en esos momentos.


Portada del libro.



(*) Artículo publicado en "En Posidonia" Aut.Pepa Martinez.





domingo, 19 de mayo de 2013

REPUBLICANOS ESPAÑOLES DEPORTADOS A CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS, HOMENAJEADOS EN AUSTRIA


ACTOS DEL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN (AUSTRIA) - 2013*



Prisioneros de Mauthausen saludan a la 11ª División Acorazada de los EE UU por su liberación bajo una pancarta escrita en español con el texto :

"Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras"


GUSEN-ARTHEIM

Tiempo muy lluvioso. Viernes 10 de Mayo, la Amical de Mauthausen española, los alumnos de los institutos de secundaria de Manresa y Santa Coloma de Gramanet, y las delegaciones de AGE y Republicanos-RPS de Cantabria, participaron en un acto de recuerdo en el castillo de Hartheim, una "factoría selectiva" en donde se realizaban experimentos de vivisección, y en donde se gaseaba y quemaba a los que caían extenuados trabajando en los túneles industriales próximos. En el exterior del castillo fue colocada por sus familiares, una plaza conmemorativa en memoria de Jerónimo José Cicero, de Cantabria.  Al día siguiente, sábado, la "embajada popular española" participó en un acto internacional de homenaje a los republicanos españoles y demás víctimas, asesinados en el KZ de Gusen, contando con la presencia de varios supervivientes de los KZ, aportando un componente testimonial muy emotivo que se mantuvo a flor de piel de los presentes durante todo el desarrollo del acto.

 MAUTHAUSEN


La foto superior corresponde al monumento dedicado a los 7.000 Republicanos Españoles muertos por la Libertad. 
Ha sido sufragado íntegramente por los supervivientes españoles, caso único en Mauthausen.
Ningún gobierno de España ha querido nunca saber nada de ellos.


El vergonzoso caso de la delegación oficial española 



Doce de mayo de 2013, nueve de la mañana. cielo cubierto, pero sin lluvia ni frío.

Delegación de Chequia
Miles de personas procedentes de Europa y otros continentes, agrupados por nacionalidades, van concentrándose ante los monumentos erigidos en memoria de las víctimas del campo de exterminio nacionalsocialista de Mauthausen (Austria). El correspondiente a los deportados españoles, es el único que hubo de ser sufragado por los propios supervivientes, tras quedar éstos abandonados a su suerte al ser liberado el campo el 5 de mayo de 1945. Finalmente, Francia accedió a protegerles y reconocerles.

Cada grupo está compuesto por representación diplomática y militar, instituciones públicas,  organizaciones memorialistas, estudiantes, asociaciones juveniles, culturales, y diversos colectivos y particulares sensibles al significado de esta conmemoración. 

Finalizado el acto en cada monumento, la representación de cada país inicia un recorrido por los demás obeliscos. A su llegada son saludados por la representación diplomática respectiva, y los militares del país visitante proceden solemnemente a depositar una corona de laurel, acompañados en ocasiones con la interpretación las vibrantes notas de las cornetas y el retumbar de los tambores, mientras los civiles permanecen en actitud de profundo respeto y los militares realizan el saludo reglamentario.

La delegación de Hungría
Frente al adusto monumento de granito, la representante de la Amical de Mauthausen, Rosa Torán,  pronuncia unas palabras de saludo, presentando a los alumnos de los institutos de secundaria de Manresa y Santa Coloma de Gramanet, y de los demás participantes, entre los que se encontraban familiares de deportados cántabros asesinados en Mauthausen y al castillo de Artheim, miembros de la asociación AGE de Cantabria y Región de Murcia y Republicanos-RPS de Cantabria, y componentes de la asociación austriaca de los descendientes de los supervivientes españoles que se quedaron a vivir en aquel país.

Poco después se incorporó la delegación francesa con un secretario de embajada al frente, que además de hacer una ofrenda floral ante el monumento español, dirigió un emotivo discurso en reconocimiento a los combatientes republicanos, que tras exiliarse a Francia al término de la guerra civil, continuaron la lucha durante la ocupación nazi, siendo deportados a Mauthausen al ser capturados, y a los que Francia acogió y otorgó la nacionalidad tras la liberación del campo.

Acto de Serbia en el monumento a sus victimas
Posteriormente y en obelisco levantado por  Francia, los españoles fueron invitados a participar en el acto que estaba presidido por el embajador de Francia. En su presencia, el secretario de embajada no tuvo reparo en reconocer la deuda histórica que su país tiene contraída con la gesta de los republicanos españoles, mencionando que ha sido en el año 2012 la primera vez que la bandera republicana española ha ondeado junto a la francesa en un acto oficial (fue en el Ayuntamiento de París, 25 de agosto). Las banderas de la República Española se intercalaron con las de Francia, mientras los jóvenes estudiantes catalanes, desplegaban una enorme bandera tricolor. Al finalizar,  los españoles fueron invitados a iniciar los primeros compases de la Marsellesa. 

Representación Italiana
Ante la llegada de las representaciones de otros países al monumento español, sin una delegación diplomática que los recibiese, como se hace en el resto de los monumentos, el colectivo de españoles hubo de asumir dicha función, agradeciendo expresivamente este homenaje a las diferentes delegaciones que lo visitaban. 

“Ahí llegan….” “Tarde, como siempre” –añadió alguien-. Todas las miradas se dirigieron hacia las tres personas que jadeantes y desgreñadas, se aproximaban por la pendiente. La estampa de la representación diplomática española no era patética, si no más bien parecía sacada de una película de Berlanga. Un secretario anodino y dos trabajadores –no funcionarios- de la Embajada, era todo lo que estado español había movilizado como representación en un acto internacional de esta resonancia y categoría.

Representación completa del gobierno de España

Uno de los “diplomáticos”, portaba asida una corona de laurel, como si de una cesta de manzanas se tratara, mientras que con la otra mano, llevaba recogida como con pudor la bandera de la monarquía española. 

Delegación de Bosnia-Herzegovina
Apenas recuperado el aliento, y dejada sin solemnidad alguna la corona junto a las demás, uno de los miembros de la asociación AGE, Floren Dimas, se dirigió al que hacía las veces de embajador, José María Valdemoro, encargado de negocios de la embajada, reprochándole el lamentable espectáculo que ofrecía la delegación diplomática española en Austria.  “Como militar y como español, me avergüenza que vengan ustedes con una triste corona, cuando las legaciones que han pasado por aquí esta mañana y que hemos tenido que recibir los que estamos aquí, lo han hecho con toda solemnidad, y han sido oficiales de sus ejércitos los que han transportado sus ofrendas florales”. “¿Donde están los militares españoles que vienen a rendir homenaje a los valientes soldados republicanos asesinados en Mauthausen?”.

Miembro de las Fuerzas Escocesas
de la Delegación Inglesa
La respuesta del “embajador” -con voz casi inaudible- fue esta: “En Viena no hay agregado militar, está en Berlín, y no ha venido porque ustedes nos acusarían de derroche en las actuales circunstancias, si nos gastásemos quinientos euros en el transporte”. “Más se han gastado los chinos y los cubanos que han enviado una dignísima representación desde mucho más lejos” – le respondió Floren Dimas.  Este diálogo fue seguido atentamente por los asistentes y recogido por las cámaras de foto y de vídeo, como testimonio de la ramplonería de la ridícula representación de la diplomacia del estado español, en la conmemoración del Memorial Mauthausen.

Comenzado el acto principal en la gran explanada de la fortaleza, fueron desfilando las delegaciones nacionales presididas por supervivientes y altas autoridades civiles y militares, seguidos de la participación más variada imaginable (trajes de época, familias con niños en carritos, inválidos en sillas de ruedas, boys scouts marciales y serios, escolares, un obispo polaco, sacerdotes ortodoxos, etc.). Al frente del grupo español, se colocaron los tres representantes de la embajada española, seguidos a distancia de los demás. Al llegar al final del recorrido, el encargado de negocios español inclinó la bandera monárquica ante la pirámide de coronas laureadas. En ese momento y ante los supervivientes y autoridades de todos los países, la delegada de Republicanos-RPS de Cantabria, Beatriz Sainz, mientras levantaba la bandera de la República exclamó con voz fuerte: “¡Esta es la bandera de España!”.

El gallardete republicano español junto
al monumento de Albania
Contrastando con la esperpéntica representación oficial de España, que por no tener ni siquiera tenía una silla reservada junto a las demás delegaciones y hubieron de sentarse entre el público –con la bandera monárquica plegada en ristre-, los demás países se volcaron en rivalizar por dar mayor prestancia, solemnidad y significación a su delegaciones. El sentimiento compartido de los españoles allí presentes, fue de humillación y vergüenza.

Ningún representante de ninguna fuerza política ni sindical de la izquierda española, ha sido visto por Mauthausen en esta conmemoración, a pesar de las militancias de miles de los republicanos españoles allí asesinados. Ni una triste corona de flores se dignaron a enviar. Como siempre, ha sido la España civil, la de los simples ciudadanos, la que ha tomado la iniciativa para mantener la Memoria Histórica de sus mejores hombres y mujeres por defender la libertad. 

Y mientras esto sucedía la Delegada del Gobierno de España en Barcelona participaba en un acto de homenaje a la División Azul en la comandancia de la Guardía Civil y entregaba diplomas a los que combatieron en las filas del ejercito nazi.

Una muestra más del abandono oficial de las víctimas del fascismo por parte del Estado Español, de su Gobierno y de sus Instituciones.

Nota: Hay centenares de fotos del homenaje que por motivos obvios de espacio no podemos incluir. Pensamos que con las que aquí se ofrecen, será suficiente para hacerse una idea del desarrollo general de los actos, y hasta es posible que su visión consiga contagiar las mismas emociones (y vergüenzas) que sintieron los españoles que estuvieron allí.

*Remitido.

martes, 16 de abril de 2013

HOMENAJE FRANCÉS A LOS REPUBLICANOS ESPAÑOLES



Intervención de Catherine Peyge, alcaldesa de Bobigny, el 13 de abril de 2013, durante el acto de inauguración de una calle en esa localidad francesa en honor a los republicanos españoles.




(1) "Al atardecer del 24 de agosto de 1944, una pequeña vanguardia de la segunda División Blindada del general Leclerc  se abalanzó hacia un París insurgente pero que seguía ocupado por los alemanes y alcanzó el Ayuntamiento. Los quince blindados tomaron posición para defender el Comité Nacional de Liberación que se había instalado allí.

Los parisinos que habían acudido se extrañaban de descubrir los nombres de esos blindados : Madrid, Guadalajara, Brunete, Guernica, Teruel e incluso Don Quijote…

Dos días después, el general de Gaulle, el general Leclerc y los miembros del Comité de Liberación subían a pie los Campos Elíseos en medio del alborozo popular. Las noticias de entonces muestran imágenes de esos mismos carros blindados que abrían la marcha y aseguraban la protección de ambos hombres de la muchedumbre de los parisinos que los aclamaban, pero esas imágenes dejan en el anonimato a los hombres que conducían esos carros blindados.

La amnesia embargó la historia oficial en relación con  esos hombres. Para el gran público, salieron por fin del anonimato y del olvido sesenta años más tarde, en agosto de 2004, en un artículo del Nouvel Observateur firmado por el general Michel Roquejoffre.

Escribía : « Son los vehículos del teniente Amado Granell, quien soñaba con la restauración de la República en España ; del sargento Campos, anarquista, evadido de España, jefe de comando en los cuerpos francos de Africa ; del sargento jefe Garcès, aragonés de Zaragoza, matador de toros bajo el nombre de Larita II, veterano de la Legión ; de Enguinados, nacido en México de madre india y de padre español, alistado a los 15 años en las filas republicanas ; de Juan Reiter, de origen alemán, antiguo jefe de batallón del ejército republicano español, evadido de España ; de Carino López, marinero pescador gallego quien, después de la desbandada de los Republicanos, llegó a Orán en una pequeña chalupa… » 
Subraya el general Roquejoffre : "Esos españoles habían vuelto a tomar las armas para liberar Francia. Los franceses deben saberlo (…) Tienen derecho a todo el agradecimiento de los franceses". 

El agradecimiento de la Francia oficial fue harto modesto. No obstante Francia tenía esa deuda de honor que hubiera debido saldar para borrar el profundo sentimiento de vergüenza inspirado por su actitud hacia esos hombres, hacia los Republicanos Españoles, hacia vosotros quienes estáis aquí hoy en nombre de ellos.

Cuando necesitabais ayuda Francia os abandonó. Cuando hubiera podido acogeros con los brazos abiertos, lo hizo apuntándoos con las bayonetas.

Sí, en la España de 1939, “Ellos” sí que pasaron…pero eso sucedió debido a la traición  en la que, después del fracaso del Frente Popular, Francia participó. Después de su proclamación el 14 de abril de 1931, la República española le daba miedo a todos los bien-pensantes, como le daba miedo a la City de Londres y a Wall Street. Representó sin embargo una esperanza para los pueblos del mundo entero que se organizaron en un formidable movimiento para sostenerla.

Decenas de miles de mujeres y hombres, en particular en Francia, se alistaron en las Brigadas Internacionales, para combatir a su lado, a vuestro lado. Con sus sombras y sus luces, las Brigadas escribieron una de las páginas que marcaron el siglo.

Su heroísmo, el de los combatientes republicanos no bastaron.

La política de no-intervención de las grandes potencias democráticas abandonó de hecho España a Franco. Dejó el campo libre al apoyo masivo que le aportaron  la Italia de Mussolini y sobre todo la Alemania de Hitler que utilizó España para experimentar sus técnicas de guerra y los bombardeos masivos de poblaciones civiles.

¿Cómo olvidar ? Aquel día, el 26 de abril de 1937, en Guernica, era día de mercado cuando surgieron los aviones de la Legión Cóndor enviada por Hitler y arrasaron Guernica bajo una lluvia de bombas. Hoy el horror de aquel acto sigue siendo experimentado. En efecto, Picasso volvió ese crimen imprescriptible pintando su célebre y dramático cuadro dedicado a la ciudad vasca, mientras Paul Eluard anunciaba como visionario la “victoria” futura de los muertos de Guernica.

Frente a una potencia tecnológica superior, mal equipados, débilmente sostenidos por la falsa generosidad de Stalin, los ejércitos de la República acabaron cediendo. Los historiadores no han acabado de hurgar en las fosas de la guerra de España, una guerra que sigue atormentando nuestra memoria con imágenes terribles.

¿ Cómo olvidar las de la « Retirada » ? Esos centenares de miles de mujeres, de niños, de soldados exhaustos, azorados, estremeciéndose de frío, de hambre, heridos o enfermos, andando –hormigueros humanos de desesperanza y de miserias – hacia la esperanza que representaban para ellos  Francia.

Ésta  os acogió como bandidos. Hacinados en campos o abandonados con vuestra hambre, vuestra sed, sin cuidados, sin cobijo, entregados a los piojos, al tifus, muchos de los vuestros murieron. Los blindados de la Liberación que conducíais en el combate hubieran podido llevar otros nombres: Los de Argelès, del Vernet, de Gurs, de Agde, de Bram, de Setfonds…todos esos campos de concentración del Suroeste donde  la Francia de entonces os hacinó.

Hubieran podido llamarse también, Setat Relizane, Bou-Arfa, camp Morand, Oued-Akrouch, Kenadsa, Tandara…esos campos de Africa del Norte, entre ellos los siniestros campos llamados « de castigo» de Hadjerta M’guil, Ain el Ourak, Meridja o Djelfa, verdaderas colonias penitenciarias donde, sometidos a los trabajos forzados, estabais entregados al sadismo de guardias que tenían derecho de vida y muerte sobre vosotros.  Todos esos nombres de campos de concentración franceses que habéis conocido a menudo antes de conocer los campos nazis. Había más de una cincuentena, han sido borrados de la memoria francesa, sin duda por estar demasiado cargados de vergüenza. No obstante, en cuanto Francia hubo declarado la guerra a la Alemania nazi, fue de aquellos campos de donde surgisteis para volver a tomar las armas y combatir, en primera línea, a aquel enemigo que nos era común.

Mucho tiempo fue acreditada la idea de que no habíais sido sino un puñado en participar en la Liberación de Francia.

La verdad es que –en la diversidad de lo que érais- habéis sido decenas de miles en combatir para ella : en los ejércitos aliados, bajo el uniforme de La Francia Libre, en las filas de los Francos Tiradores y Partisanos, en los de la M. O. I., en los maquis del Limousin, de los Glières, del Vercors, como guía de clandestinos en los Pirineos…

Cuando uno de vosotros caía, poníais en su tumba una pequeña bandera republicana. Pedíais que la inscripción « muerto por Francia » -lo que era el caso- fuera reemplazada por « muerto por la Libertad » 

Vuestro compromiso en los combates de la Francia Libre respondía a valores universales : los de la Libertad, de la Justicia, de la Democracia, esos valores encarnados por la República que habíais defendido durante más  de treinta meses de una atroz guerra civil. Una vez liberada Francia, viendo de nuevo traicionadas vuestras esperanzas de liberar España a su vez, habéis preferido la sombra y el silencio a la fama de los héroes.

Sí, Francia os debe su total reconocimiento y su gratitud.

Bautizando con vuestro nombre esta calle de Bobigny, tenemos la plena conciencia de sólo pagar un modesto tributo, pero lo hacemos con todo corazón.

¡Honor a vosotros, hombres de la República española, combatientes de la Libertad ! "

Catherine Peyge
Alcaldesa de Bobigni
13 Abril 2013.

El 26 de agosto de 1.944 las tropas aliadas entraron triunfantes en París, Los soldados españoles de la División Leclerc desfilaron llevando en sus estandartes los colores de la Segunda República Española; las posteriores protestas del régimen franquista fueron ignoradas por el gobierno francés.


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Fuente:  Traducción al español de Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos Españoles de la Región Parisina). Publicada en Radio BCN Estación Mediterránea ABF. 


martes, 2 de abril de 2013

LOS MITOS DEL 18 DE JULIO CONTRA LA REPUBLICA


En vísperas de aniversario de nuestra II República.


Desde 1.936, hace las friolera de 77 años se viene haciendo germinar la idea de que el levantamiento militar de 1.936 estuvo motivado por los desmanes cometidos en las calles españolas a cargo de los partidos, sindicatos y otras organizaciones de izquierdas, el golpe de estado se justificaba por la necesidad de poner freno a lo que los golpistas denominaban una invasión comunista, para acabar con inventadas conspiraciones judeo-masónicas……..últimamente y a la vista de la imposibilidad de sostener tales consignas gracias a la testaruda e incansable tarea de historiadores, cronistas y estudiosos, junto con el acceso a los archivos y la desclasificación como secreto de muchos expedientes y documentos, cada vez más se puede comprobar a través de artículos de prensa, ciertas cadenas de televisión y radio, foros libres y demás medios de expresión nostálgicos de la dictadura como se ha procedido a cambiar el mensaje para justificar un golpe de estado seguido de un levantamiento militar que provocó una guerra fratricida entre los españoles, una guerra que aún hoy en día se quiere seguir presentando por los herederos del franquismo como inevitable y justa.

Ahora los motivos de los nostálgicos del régimen para justificar el levantamiento en armas contra el legitimo gobierno de España, como digo ante la imposibilidad de mantener las mentiras por más tiempo, se centran  en  calificar de insostenible a la situación que venía atravesando España como consecuencia de un supuesto mal gobierno soportado desde la proclamación de la II República en 1931 y con especial foco en el periodo inmediatamente posterior a las elecciones generales de febrero de 1.936, en las que triunfa la coalición de izquierdas denominada Frente Popular.

Esta claro que nada puede justificar un golpe militar y menos aún si se produce en un país que disfruta de un régimen democrático y libre tal y como sucedía en la España de 1.936, pero también está claro que muchos no piensan de esta forma e intentan manipular interesadamente la realidad haciendo de sus tergiversaciones su único argumento para defender un levantamiento en armas de parte del ejercito contra el pueblo, haciendo único responsable de esta tragedia al régimen republicano, a su forma, esencia y práctica e intentando así, de paso, impedir que un régimen republicano vuelva a instaurarse en España.

La polémica suscitada por el contenido del  Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, en el que se trata de dar consistencia histórica a lo que no son más que leyendas publicadas para mantener la idea de la justificación del levantamiento militar de 1936, ha provocado que diversos historiadores españoles entre ellos Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma y Francisco Pérez Sánchez, han publicado el libro titulado “Los mitos del 18 de julio”, unas leyendas elaboradas por los franquistas y con las que han bombardeado a los españoles desde 1.936.

Figuran en el citado libro diez puntos esquemáticos que hacen que la versión franquista se desmorone :

UNO. El golpe del 18 de julio no fue obra sólo de militares, sino también de civiles con papel sustancial para que triunfase.

DOS. Que no fue “un golpe doméstico”, sino que “contó con la connivencia de una potencia extranjera, la Italia fascista, a la que se compró armamento antes del golpe.

TRES. Que la fecha de inicio del golpe está ligada a esos contratos y al apoyo fascista prometido “y desde luego nada tiene que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que no precipitó nada”.

CUATRO. Que la defensa de la Iglesia y del catolicismo “simplemente no existió en el diseño y ejecución del golpe, y no fue ni un objetivo explícito de los golpistas ni su principal motivación, ni hay prueba alguna de que lo fuera”.

CINCO. Que el golpe no pretendía acabar con ninguna insurrección armada en marcha, “sino con las reformas progresistas, pero democráticas, del primer bienio republicano que los gobiernos Azaña-Casares Quiroga retomaron e impulsaron”. 

SEIS. Que “ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra con el propósito de subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936, bien porque no querían, bien porque no podían hacerlo”.

SIETE. Que “no había en marcha ninguna intervención de la Komintern ni de la URSS en España”, porque en “ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna ‘expansión comunista’, pues el comunismo ni pudo si supo salir de la URSS”.

OCHO. Que “no había antes de la guerra una ‘violencia revolucionaria’ o un ‘terror rojo’ extendido, no había ninguna dinámica de exterminio ni ‘liquidación de los enemigos de clase’ que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las ‘gentes de orden’, pues el número de empresarios y propietarios que lo fueron en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo, y el de religiosos inexistente”.

NUEVE. Que “la República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra, sino que fue destruida por un golpe militar que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del territorio y en la capital, se encaminó automáticamente a una guerra civil”.

DIEZ. Que la República “tuvo que bregar por otro lado con una izquierda obrera que tendía con frecuencia al maximalismo, es decir, que consideraba que la democracia era irreconciliable con el capitalismo e inviable mientras este existiese, y que temía que se entregase pacíficamente al fascismo como había sucedido en toda Europa”.

La otra leyenda propagada por los defensores del levantamiento militar es la relativa a las atrocidades de las que se responsabiliza el Frente Popular, de sus asesinatos incontrolados y gratuitos, de sus venganzas, de sus checas,… haciendo creer a la opinión pública desinformada que el Frente Popular, el gobierno de la República, consentía y propiciaba las acciones criminales que se atribuían a los republicanos como por ejemplo el tristemente célebre episodio de Paracuellos del Jarama mostrando a los golpistas como victimas y defensores de la paz y el orden cuando está meridianamente claro que fueron todo lo contrario tanto durante los años de guerra como en los posteriores.

Floren Dimas Balsalobre, investigador, memorialista y amigo nos arroja luz sobre la realidad de estas leyendas y al mismo tiempo pone de manifiesto donde estaba la verdadera represión y el asesinato generalizado, un sistema franquista que nada tiene que envidiar en su funcionamiento y razón de ser a los por todo el mundo condenados campos de exterminio nazis.

"Los crímenes cometidos dentro del territorio republicanos, casi todos llevados a cabo en los cuatro primeros meses del golpe de estado, lo fueron por bandas de asesinos que actuaron en lugares en donde la República no tenía medios coercitivos para impedirlo, salvo el caso de Paracuellos, una matanza organizada sistemáticamente, sí, pero por cuenta y parte de algunos elementos del PCE afines a las órdenes de Stalin, y en medio de la barahúnda de un Madrid sitiado y a punto de derrumbarse ante las tropas de Yagüe. 
El gobierno instalado en Valencia se horrorizó al enterarse de estos crímenes por las llamadas telefónicas de los embajadores de Finlandia y los Países Bajos. Las medidas de orden en la retaguardia republicana tomadas a partir de entonces, se cumplieron a rajatabla. No hay más asesinatos a partir de entonces. En Murcia, el 13 de marzo de 1937, se ejecutó en Espinardo a dos milicianos de retaguardia (una especie de policía civil) por haber asesinado en Murcia a dos gitanos, cuando los conducían de Águilas a Lorca para presentarlos ante el juez por el tema de una reyerta; por su cuenta continuaron el viaje a Murcia para dárselas de valientes en un tren atestado de gente, y al bajar en la estación de Carmen, los llevaron a un callejón cercano (donde ahora está el parking), los soltaron, y les dispararon por la espalda en cuanto echaron a correr. Casualmente un chavalín que vendía periódico los vio, y cuando se personaron el factor y los guardias de asalto al escuchar los dispararos, el chaval testificó que no es que los gitanos se habían escapado, si no que los habían asesinado. La alocución del fiscal José Gomís en el juicio (aparece en trascripción taquigrafiada en el diario El Liberal de Murcia) es un alegato enérgico y de una grandeza jurídica tal, que debería enseñarse en la Escuela de Práctica Jurídica.
Al contrario que en Alemania, la sociedad española se divide entra los que desconocen los horrores del franquismo, incluso durante la guerra civil, pero sobre todo, durante la larga posguerra. Con cifras de exterminio mucho más modestas que las del nazismo, 171.000 republicanos con nombres apellidos, con lugar y fecha del asesinato (listas entregadas en la sala sexta de la Audiencia Nacional que llevaba el juez Garzón) fueron ejecutados por sentencias de tribunales militares. 

En las tapias del cementerio de Granada, entre 1936 (sic) y 1947 se asesinaron a 2.002 personas  http://es.wikipedia.org/wiki/Fusilamientos_en_el_cementerio_de_Granada , en el cementerio general de Málaga de San Rafael. 7.000 incluyendo a varias mujeres embarazas, asesinadas entre el 7 y el 28 de febrero de 1937, tras la toma de la ciudad por los franquistas; lo cuenta la historiadora Eiroa San Martín en su libro “Viva Franco, mujer y violencia en Málaga, 1937”
La matanza de Badajoz: (http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Badajoz) Se calcula en 2.000 los republicanos, todos paisanos, asesinados cerca de la actual presa de Vélez de Banaudilla, incontables (no se han encontrado los registros) los fusilados en el campo de concentración de Castuera (leer testimonio en: http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Castuera
No se computan aquí los fallecidos por hambre, a causa de las palizas –innumerables-, los suicidios, los cientos de miles de condenados a condenas de presidio en condiciones infrahumanas, los exiliados, los depurados y separados de sus trabajos o funciones, y un largo etc. de represaliados bajo las más variados formas de persecución. La cifra puede alcanzar los cinco dígitos, tirando por lo bajo.
Otro campo del que no tienen aún datos porque las listas han aparecido recientemente en el Archivo General de la Administración, es el de Miranda de Ebro y sobre todo, en el de Albatera http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Albatera
Solo en Murcia (Espinardo) son enterrados en fosas comunes 1.050, 38 en Lorca, 23 en Caravaca, 34 en Totana, 6 en Mazarrón, 175 en Cartagena (Los Remedios), entre 7 y 12.000 en el cementerio general de Valencia (la alcaldesa Rita Barberá prohibió que se levantase un monumento a su memoria), 1.300 en el Campo de la Bota en Barcelona http://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_del_Campo_de_la_Bota)
Oviedo:   http://www.fosacomun.com/Santander: http://politica.elpais.com/politica/2012/02/07/actualidad/1328612620_891857.htmlen Colmenar Viejo: http://www.congresovictimasfranquismo.org/wp-content/uploads/2011/12/10.-VVAA.-Ejecuciones-en-Colmenar-Viejo.pdf  y en las tapias del Cementerio del este en Madrid, http://www.memoriaylibertad.org/LISTADO_ABIERTO_VICTIMAS_MORTALES_DEL_FRANQUISMO_EN_MADRID_.htm



En relación con Paracuellos del Jarama ,finalizada la guerra, se montó la mayor operación policial-militar de la historia de España, para detener a los autores, cómplices, inductores, encubridores, etc., de la masacre. Según la Causa General-Madrid,, entre 1939 y 1942, hubieron más de 300 ejecutados por esta causa, es decir, que estos crímenes no quedaron impunes, como se da a entender en la literatura pro-franquista, tipo Pío Moa o César Vidal, y los contertulianos de Intereconomía, la COPE  y Libertad Digital.
Ni cualitativa ni cuantivamente, admiten comparacion las presiones de las facciones enfrentadas; una duró cuatro meses (lo que tardó la Repúplica en recuperar el control perdido por la sublevación) y la otra duró los tres años de guerra (las matanzas de civiles, especialmente en áreas rurales, eran la norma en los avances de los llamados "nacionales") prosiguiendo con una extrema saña en la posguerra hasta 1948, y salpicando ocasionalmente de sangre los muros de los cementerios hasta dos meses antes de que el dictador expirase por fin.



Mapa de los Campos de Concentración franquistas


Si se pregunta a cualquier español qué sabe de Dachau, Auswichtz, Trebilnka o Mauthausen, seguro que lo asocia al genocidio nazi. Si se les pregunta por la geografía del horror franquista que hemos repasado someramente aquí, seguro que la expresión del 99,9 % de los encuestados será de total desconocimiento."

Han sido muchos años de desinformación, de adoctrinamiento, de represión, de difundir una historia falsa. 

Todas las historias, hasta las más falsas, tienen algo de verdad, por tanto no solo debemos limitarnos a leer, también debemos interpretar lo leído, conocer la verdad es muy importante y no podemos dejarnos engañar, menos aún cuando la evidencia está al alcance de nuestra mano.

Hay dos libros cuya lectura quiero recomendar  :


Conocer nuestra historia es vital:

 “La historia es émula del tiempo, depósito de acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.
Miguel de Cervantes.



Benito Sacaluga

domingo, 2 de diciembre de 2012

LA CORONA INTERINA


Se van a cumplir 34 años desde que se aprobó la vigente Constitución Española, la denominada "Carta Magna".

Entre los muchos vacíos que la carta tiene se encuentra uno de muy especial relevancia y que afecta ni más ni menos que a la gobernabilidad del estado. Me estoy refiriendo al que se deriva de su Titulo II, artículo 57.5 y que trata sobre la abdicación o renuncia a la corona. En el citado artículo queda establecido "que tanto las abdicaciones o renuncias, y en cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la corona, se resolverán por una ley orgánica" ,  leyes éstas que deben ser aprobadas  en  el parlamento por mayoría absoluta, es decir con la mitad más uno de los votos de nuestros diputados en el Congreso y senadores en el Senado.


Después de 34 años de la redacción y aprobación del Titulo II,  la ley orgánica que establece como de obligatoria creación para resolver las cuestiones sucesorias no existe, encontrándonos desde entonces ante un vacío legal. Si el rey, actualmente con 75 años de edad y precaria salud, se viera incapacitado para desempeñar sus funciones, deberíamos improvisar deprisa y corriendo los mecanismos necesarios y "convenientes" para que su hijo Felipe se ciñera la corona.

No todos los expertos en estos temas coinciden en la necesidad de aprobar ya la ley orgánica y tener los deberes hechos si se llegase a producir una abdicación del rey, unos están a favor de su tramitación inmediata y otros se decantan por esperar hasta que se produzca la necesidad imperiosa de abdicación y en estas andamos, una vez más desoyendo el mandato constitucional que no es otro que la redacción y aprobación de la tan mencionada ley orgánica.

Uno de los problemas de las monarquías y el que más ríos de sangre ha hecho correr a lo largo de la historia junto con los derivados de la religión, es precisamente el conflicto sucesorio en las monarquías , la abdicación o renuncia a los tronos. Si nos centramos en España y hasta el día de hoy jamás un rey a abdicado o renunciado a la corona de forma voluntaria y en circunstancia normales a nivel general y todos sin excepción lo han hecho obligados precisamente por las circunstancias, en muchos casos de forma violenta y siempre con consecuencias traumáticas.

Otro de los problemas de las monarquías se deriva de la capacidad de los coronados para ejercer sus funciones, en esto estamos como cuando después de haber hecho la mili te entregaban una cartilla en la que se reflejaban tus aptitudes y en la que se hacia constar "el valor se le supone". Si esta capacidad para reinar es ya escasa en la juventud,  y más escasa en la madurez, tal y como sucede con nuestro rey, lo normal es que llegada la ancianidad la incapacidad mental sea total y además se vea agravada por problemas de salud relevantes y diferentes a los mentales como también es el caso, lo que haría necesaria la inhabilitación del monarca, una inhabilitación que honrosamente se vería travestida de abdicación por problemas de salud. Otra cuestión muy importante es saber quien determina o diagnostica tal incapacidad para seguir ejerciendo la jefatura del estado.

No debemos olvidarnos de los problemas por los que a nivel de imagen atraviesa actualmente la casa real, problemas de los que al igual que los icerbers solo conocemos su tercera parte, mal momento pues ahora para que el parlamento se ponga a redactar una ley que tiene como objeto definir las condiciones en las que se debe producir el relevo en la corona ostentada por un rey vivo. La presunta corrupción de miembros de la casa real y de sus nobles más allegados no es un tema baladí aunque así lo quieran hacer parecer los medios de comunicación a las ordenes del gobierno, los partidos o la mismísima Zarzuela, y un movimiento de los políticos relacionado con la abdicación del monarca no haría más que empañar, más aún si cabe, la conveniencia de la monarquía como sistema de estado en España, ellos lo saben (PP y PSOE) y por tanto no moverán pieza hasta que la situación de incapacidad del monarca sea tan manifiesta que produzca hasta pena. Como diría Rajoy "ahora eso no toca". El resto de partidos callan esperando su momento. Llegado el momento y si la ley solo cuenta con mayoría absoluta, cosa más que probable, estaríamos ante una manifestación encubierta de rechazo al sistema monárquico por parte de los votos efectuados en contra de la aprobación de la ley y no debemos olvidar que a nuestros representantes los elige el pueblo español y son por tanto depositarios de nuestros votos en Congreso y Senado.

Tal y como está el panorama en España y la creciente voluntad republicana de los españoles, nuestros gobernantes se enfrentan al dilema de si coger al toro por los cuernos antes de que el clamor republicano sea mayor o esperar tiempos mejores deseando larga vida y salud mental al rey.Una huida hacia adelante más para evitar enfrentarse a verdaderos problemas con tal de no hacer peligrar los privilegios adquiridos en casi 34 años. 

Al fin y al cabo serán ellos, los políticos y no nosotros, ni el rey, los que decidirán como y cuando se debe relevar al monarca a través de una ley por ellos redactada y aprobada, lo que viene a demostrar una vez más la inutilidad y ausencia total de Juan Carlos I, una ley orgánica franquista le dio el trono de una España reprimida por el franquismo y la iglesia y una ley orgánica de última hora le dirá cuando debe retirarse a sus cotos de caza y dar paso a un heredero cuyo único merito conocido es ser el hijo de un discípulo de Franco, hoy en día justamente desprestigiado y que aún habiendo transcurrido 34 años sigue sin jurar la Constitución Española y sin renegar del juramento prestado a los Principios Fundamentales del Movimiento Franquista.

Cosas de las monarquías, unos esos sistemas donde parte de la población ( sus súbditos)  no puede escapar como consecuencia de que no es consciente de su prisión.