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viernes, 9 de junio de 2023

BUQUES DE GUERRA EXTRANJEROS QUE AYUDARON A FRANCO EN LA GUERRA DE ESPAÑA (1936 - 1939)

 


Además de los 55 submarinos italianos que ayudaron a Franco durante la Guerra de España, otros 56 barcos de guerra de superficie alemanes e italianos prestaron servicio en algún momento a los sublevados. 

Acompaño Cuadros relacionando dichos buques de guerra con detalle de las misiones que llevaron a cabo. Las unidades italianas constan en la Oficina de Historia Naval de la Marina de Guerra Italiana. 







RESUMEN DE LAS  MISIONES DESEMPEÑADAS


ALEMANES

'Albatros'.- Agosto 1936. Evacuación desde Bilbao de súbditos alemanes
'Almiral Graf Spee'.- 1937. Apresa al mercante republicano 'Aragón''
'Almiral Scheer'.-  1937. Bombardeo de Almería
'Deutschland'.- 1936 - 1937. Patrulla de control naval
'Karlsrhue'.- 1937. Patrulla de control naval
'Koenigsberg'.- 1936 - 1937. Operó en el Cantábrico. Apresó al 'Marta Junquera'
'Koln'.- Apresamiento del vapor 'Aragón'
'Leipzig'.- 1937.  Patrulla de control naval
'Leopard'.- 1936. Patrulla de control naval
'Luchs'.- 1936. Patrulla de control naval
'Möwe'.- 1936 - 1937. Patrulla de control naval
'Seadler'.- 1936. Evacuación de súbditos alemanes
'Wolff'.- 1936. Patrulla de control naval

ITALIANOS

'Armando Díaz'.- 1936 - 1937. Protección de convoyes italianos
'Alberico de Barbiano'.- 1936 - 1937. Protección de convoyes italianos
'Alvise da Mosto'.- 1936 - 1937. Patrulla de control naval
'Aquila'.- 1936 - 1937. Cedido a Franco en 1937. Rebautizado como 'Ceuta'
'Aquilone'.- 1937. Vigilancia de tráfico mercante en el Canal de Sicilia
'Ardimentoso'.- 1937. En Base en Palma de Mallorca
'Audace'.- 1937. En Base de Palma de Mallorca
'Augusto Riboti'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'Bartolomeo Colleoni'. 1936  Patrulla de control naval
'Carlo Mirabello'.- 1936. Patrulla de control naval
'Daniele Marin'.- Patrulla de control naval. En Base de Palma de Mallorca 
'Dardo'.- 1937. Vigilancia de tráfico mercante en el Canal de Sicilia
'Emanuele Filiberto Duca d'Aosta.- 1936 - 1937. En Base de Palma de Mallorca
'Emanuele Pessagno'.- 1936. Patrulla de control naval
'Eugenio di Savoia'.- 1936 - 1937. Bombardeo de Barcelona y Valencia
'Euro'.- 1937. Vigilancia del tráfico mercante en el Canal de Sicilia
'Falco'.- 1936 - 1937. Cedido a Franco en 1937. Rebautizado como 'Melilla'
'Fume'.- 1936. Patrulla de control naval
'Francesco Nullo'.- 1937 - 1938. Patrulla de control naval
'General Carlo Montanari'.- 1938. En Base de Palma de Mallorca
'Giovanni da Vaerazzano'.- 1936 - 1937. Protección de convoyes italianos
'Gorizia'.- 1936. Evacuación de súbditos italianos
'Grecale'.- 1936. Patrulla de control marítimo en Cataluña
'Lampo'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'Leone'.- 1937. Protección de convoyes italianos
'Luca Tarigo'.- 1938. En Base de Palma de Mallorca
'Luigi Cadorna'.- 1937. Protección de convoyes italianos
'Maestrale'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'Muzio Attendolo'.- 1936. Protección de convoyes italianos
'Nembo'.- 1937. Vigilancia del tráfico mercante en el Canal de Sicilia
'Nicoloso da Recco'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'Ostro'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'Pola'.- 1936. Patrulla de control marítimo en Barcelona
'Quarto'.- 1936 - 1938. Patrulla de control marítimo. Fondeado en Palma de Mallorca
'Raimondo Montecuccoli'.- 1936. En Base de Palma de Mallorca
'S. Gioigio'.- 1936. En Base Palma de Mallorca
'Saetta'.- 1937. Torpedeo y hundió al petrolero republicano 'Campeador'
'Sciroco'.-  1936. Patrulla de control naval
'Strale'.- 1937. Vigilancia del tráfico mercante en el Canal de Sicilia
'Turbine'.- 1937. Hundió al mercante soviético 'Timiriazev'
 'Ugolino Vivaldi'.- 1936 - 1938. Escolta del mercante franquista 'Marques de Comillas'

Ante los reiterados incumplimientos del Pacto de No Intervención firmado en agosto de 1936, se crean en marzo de 1937 las patrullas de control naval, aunque su entrada en el escenario español se demoró hasta finales del abril. El plan consistía en que se detendrían en el mar a los mercantes que encontrasen durante la patrulla, y que la naturaleza de su carga sería inspeccionada por el observador del Comité de No Intervención que estaría a bordo, impidiéndose así el envío de material militar a cualquier puerto español, tanto a los republicanos como a los que estaban en poder de los sublevados.  Dichas  patrullas navales se adjudicaron por zonas a Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña, según el siguiente mapa.



Línea roja: Gran Bretaña
Línea azul: Francia
Línea verde: Italia
Línea gris: Alemania

Por supuesto, tanto los buques italianos como los alemanes se comportaban de acuerdo con los intereses de Franco. Lo hacían obstaculizando o impidiendo el tráfico mercante con destino a puertos republicanos, principalmente en la ruta soviética, y mirando para otro lado cuando se trataba de barcos con destino a puertos franquistas o a Portugal. Los buques italianos destacados en el Canal de Sicilia, en caso de detectar algún mercante procedente de la URSS por la ruta del Mar Negro, avisaban de inmediato a la marina de guerra franquista para que los interceptase, de igual manera actuaban las unidades alemanas destacadas entre Castellón y Almería. Por otro lado, dado que penetraban en aguas territoriales republicanas, llevaban a cabo una efectiva labor de espionaje sobre los movimientos de las fuerzas navales de la República, información que sin demora comunicaban a los sublevados. 

Tanto los alemanes como los italianos incumplieron reiteradamente los acuerdos del Pacto, un Pacto que básicamente consistía en evitar la intervención extranjera en la Guerra de España; firmado por 27 estados europeos, prácticamente todos con la excepción de Andorra, Liechtenstein, Mónaco, Suiza, y la Ciudad del Vaticano. 

Además de la colaboración antes descrita, alemanes e italianos no tenían reparos en atacar buques españoles o bombardear poblaciones republicanas, como ejemplos puedo citar el ataque por un submarino italiano al crucero ' Miguel de Cervantes', el hundimiento del submarino 'C-3' por ataque del submarino alemán 'U-34', el hundimiento del petrolero 'Campeador' a cargo de un destructor italiano, el bombardeo de la ciudad de Almería por cuenta del crucero alemán 'Almiral Scheer', o los bombardeos sobre Barcelona y Valencia llevados a cabo por el crucero italiano 'Eugenio de Savoia'. 

El Gobierno de la República denunció en Londres y en muy numerosas ocasiones los incumplimientos del Pacto por parte de Alemania e Italia. En ningún momento fueron atendidas las peticiones españolas, permitiendo a Hitler y a Mussolini actuar con total impunidad. 



Benito Sacaluga



Enlaces de interés:







Fuente consultada: La marina italiana en la guerra de España. J.J. Alcofar Nassaes.







































lunes, 28 de febrero de 2022

EL VAPOR "SOTÓN" Y EL CRUCERO NAZI "KÖNIGSBERG"


El "Sotón", propiedad de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, estuvo durante la Guerra de España prestando servicio para la República, principalmente dedicado al transporte de carbón y mineral de hierro entre Bilbao y Gijón.


(Imagen: buques.org)

En el siguiente cuadro se detallan sus principales características: 



El tres de enero de 1937 el diario "El Liberal" (Madrid) publica en portada (1) lo siguiente:

La intolerable injerencia alemana en los asuntos españoles
El Crucero ligero alemán "Königsber" cañonea al vapor español "Sotón" en aguas jurisdiccionales y leales de la República.

 

Crucero ligero "Königsberg=

Berlin 2.- El Ministerio de la Guerra ha entregado a la prensa el siguiente comunicado:

El crucero "Kónigsberg" intimó al vapor español "Sotón" a que se detuviera, y la tripulación del barco no hizo caso del aviso. El crucero entonces disparó dos cañonazos.

Tal medida tampoco produjo efecto, y hubo de repetirse. El vapor español, al huir, embarrancó en el puerto de Santoña, abandonándolo sus tripulantes por propia voluntad, y todos los marineros fueron llevados a tierra en un vapor pesquero. El crucero “Königsberg” continuó su camino y ningún miembro de la tripulación española se halla a bordo."- Fabra.

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 La prensa vasca publica lo siguiente:

Bayona 2. Comunican de Bilbao que se ha confirmado que el boque español “Sotón”, al ser detenido por un buque de guerra alemán, se hallaba en aguas territoriales. El “Sotón" aseguraba el servicio de cabotaje entre Bilbao y Santander y navegaba cerca de las costas para burlar la vigilancia de los barcos insurrectos.- Fabra.

Los hechos ocurrían el uno de enero de 1937, a la altura de Santoña (Santander), cuando navegaba desde Bilbao a Gijón. La tripulación del vapor no obedeció la orden de detenerse del crucero nazi a pesar de los disparos de cañón del crucero, poniendo rumbo al puerto santoñés y quedando varado en la Punta de San Carlos a causa de la marea baja. Los nazis se retiraron del escenario. Fue reflotado al día siguiente con auxilio de remolcadores santanderinos, consiguiendo llegar a Santander escoltado por varios patrulleros y el destructor "José Luis Díez". Siguió prestando servicio.

Meses después y durante el transcurso de uno de los bombardeos que la aviación facciosa efectuaba sobre El Musel, el "Sotón" fue alcanzado mientras se encontraba cargando carbón en el dique exterior, quedando allí semihundido y en esas condiciones hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que fue reflotado por la Comisión de la Armada para el Salvamento de Buques y entregado a su propietario, Duro Felguera, la cual en 1963 lo vendió a la Cia. de Navegación Vasco Asturiana. Fue desguazado en 1964, tras 44 años de servicio.


(Imagen: buques.org. editada)

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Nota.- El nombre del barco figura distinto en varias publicaciones, en una aparece sin acentuar (Soton) y en otras acentuado (Sotón)


Fuentes consultadas: 

  • "La marina mercante y el tráfico marítimo en la guerra civil" 
  •  buques.org.

(1) Documento original cedido por Willyam Romero Sánchez.


viernes, 15 de mayo de 2020

FUERZAS NAVALES ITALIANAS EN EL MEDITERRÁNEO. AGOSTO DE 1937



Submarino italiano "Torricelli",
ya como "General Sanjurjo"
Es sabido que la única potencia extranjera que proporcionó material de guerra a la República fue la Unión Soviética. Continuos enfrentamientos diplomáticos entre alemanes, italianos, franceses y británicos, acaecidos en el verano de 1937, en cuanto a la forma de desarrollar los controles navales sobre los buques que transportaban material hasta los puertos republicanos del Mediterráneo, al mismo tiempo que la URSS deseaba acabar con el Comité de No Intervención, del que también formaba parte, vienen a suponer que en aquellos momentos pueda decirse que el control naval establecido por los firmantes del Pacto de No Intervención estaba "colapsado".

Ante esta situación, las fuerzas sublevadas temían que la URSS aprovechase la situación para enviar a la República ingentes cantidades de material de guerra, tanto es así que el 3 de agosto de 1937, desde el Cuartel General de Franco se telegrafía a Pedro García Conde, representante de los sublevados en Roma, a efectos de conseguir que la Regia Marina italiana colabore para impedir los supuestos envíos de material de guerra. El texto del citado telegrama para Mussolini, que es traducido al alemán por el representante nazi en Salamanca y remitido también a Hitler, dice así:

"Todos los informes de los últimos días concuerdan en anunciar una fuerte ayuda rusa para los rojos, que consistiría en 100 tanques pesados, 500 medios y 2.000 ligeros, 300 ametralladoras motorizadas, 300 aviones y decenas de miles de ametralladoras, todo con unidades de mando y mantenimiento rojas. 
El informe parece exagerado, puesto que las cifras parecen sobrepasar la capacidad de una nación para ofrecer ayuda. En caso de que el informe sea confirmado, no obstante, se requiere una acción urgente para detener los transportes mientras pasan por el Estrecho al sur de Italia, y para bloquear el acceso a España. Esto puede hacerse proporcionando a España el número adecuado de buques, o por la intervención de la propia flota italiana. Unos destructores que operaran a lo largo de la costa italiana y sus puertos podrían impedir la llegada por el Mediterráneo de toda ayuda rusa. Los destructores podrían atacar abiertamente bajo la bandera italiana teniendo a bordo a un oficial español y varios marineros, e izando la bandera nacional española durante la captura. 
Envío enseguida a un delegado a Roma para negociar este asunto importante. Mientras tanto, para impedir la llegada de barcos que estén ya en camino, pido al Gobierno italiano que observe y nos informe de la posición y vista de barcos rusos y españoles que salgan de Odesa. Los barcos deben ser observados y seguidos por destructores italianos, y su situación descrita a nuestra flota". 
Dos días más tarde, el 5 de agosto, llega a Roma el delegado mencionado por Franco en su telegrama, el cual resulta ser Nicolás Franco, hermano mayor del general sublevado. Nicolás Franco, acompañado del capitán de fragata Francisco Regalado, se reúne con Mussolini y Ciano. Más tarde, Regalado conferenció con el Estado Mayor italiano, pidiendo que la Marina italiana no solo bloquease el Estrecho al sur de Sicilia, sino que también vigilase los transportes desde el mar Egeo y a lo largo de las costas de África del Norte, y que impusiera un bloqueo con submarinos que hundiesen todo barco que pretendiera entrar de noche en Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante o Cartagena.

Mussolini consintió en hacer realidad las peticiones de Franco. Para ello prepara el siguiente dispositivo:
  • Dos flotillas de submarinos para vigilar la zona del mar Egeo a la altura de la salida de los Dardanelos.
  • Tres flotillas de submarinos para vigilar el canal de Sicilia.
  • Un grupo de destructores, que junto con otros submarinos bloquearían la ruta entre Sicilia y Orán
  • Cuatro submarinos, más los dos cedidos ya a Franco, que se estacionarían a la altura de los puertos españoles.
Los resultados de la ayuda italiana fueron inmediatos, tan solo desde el 6 de agosto de 1936 hasta el 2 de septiembre siguiente, en menos de un mes,  los piratas italianos llevan a cabo las siguientes acciones contra mercantes y barcos de guerra.


Destructor "Lazaga"
Torpedeado el 20/8/1938 por el pirata italiano "Giuseppe Finzi"

Submarino italiano "Giuseppe Finzi".
En 1943 estuvo bajo bandera nazi como "UIT 21"
Autohundido en agosto de 1944.
(Imagen: lasegunda guerra.com)

La organización de esta fuerzas para ayudar a Franco fue conocida, ya antes del 10 de agosto, por Gran Bretaña, los servicios criptográficos de la Marina inglesa habían conseguido descifrar los mensajes intercambiados entre los submarinos italianos, no obstante los ingleses no dieron a conocer esta información, miraron para otro lado, temerosos de que su espionaje a los italianos fuese conocido por estos.


Benito Sacaluga




Fuente: "La Guerra Civil Española en el Mar". (Cap.14). Michael Alpert. Ed.Crítica.

miércoles, 26 de junio de 2019

LOS BUQUES DE GUERRA ALEMANES E ITALIANOS SE RÍEN DEL PACTO DE NO INTERVENCIÓN






Álvarez del Vayo, (sentado con gafas), en una reunión
del Comité de No Intervención.
A finales de agosto de 1936 los 27 estados europeos, todos menos Andorra, Liechtenstein, Mónaco, Suiza, y  Ciudad del Vaticano, suscribieron el "Acuerdo de No Intervención en España". Dicho pacto obligaba a los firmantes a abstenerse rigurosamente de toda injerencia, directa o indirecta, en los asuntos internos de España, y prohibían la exportación, reexportación y el tránsito a España, posesiones españolas o zona española de Marruecos, de toda clase de armas, municiones y material de guerra. Para el cumplimiento del acuerdo se creó en Londres el 9 de septiembre un Comité de No Intervención, (una gran farsa diplomática) bajo presidencia británica, en el que estaban representados todos las principales potencias europeas, incluidas Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética.

Para que el pacto se cumpliera se dispuso vigilancia naval en las zonas marítimas de la península y las islas Baleares, una vigilancia que debía afectar a la intervención activa o pasiva de buques de guerra extranjeros y al control de buques mercantes que transportasen suministros extranjeros, bien para la República o bien para los ejércitos sublevados. Las zonas de vigilancia se repartieron de la siguiente forma:

Francia: Todo el litoral gallego y parte del asturiano hasta Avilés, en el sur las aguas existentes entre Ayamonte (Huelva) y Almería, y las zonas marítimas de Mallorca e Ibiza.

Gran Bretaña: Las aguas comprendidas entre Avilés (Asturias) e Irún (País Vasco).

Italia: Aguas entre Castellón y Port Bou (Gerona), y las de la isla de Menorca.

Alemania: Todo el litoral entre Almería y Castellón.

Alemanes e italianos incumplieron el pacto desde el minuto uno en beneficio de las tropas sublevadas del general Franco. Gran Bretaña y Francia miraron para otro lado. Muchas fueron las quejas de la diplomacia española motivadas por los escandalosos incumplimientos de germanos e italianos, reclamaciones que se iniciaron nada más firmarse el Pacto y que se prolongaron durante casi toda la guerra. Reclamaciones españolas que no obtuvieron respuesta, ni adecuada ni efectiva, de ninguno de integrantes del Pacto, con la única excepción de la Unión Soviética, nación que, a la vista de los acontecimientos y de las ayudas de todo tipo que los sublevados venían recibiendo de Italia y de Alemania desde el inicio de la guerra, decidió en octubre de 1936 prestar ayuda material a la República Española.

El ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, viaja a Cartagena entre el 21 y 23 de noviembre de 1936, al objeto de comprobar in situ las agresiones sufridas por varias unidades de la Flota en el puerto de Cartagena. A su vuelta a Madrid emite un informe para el Consejo de Ministros, detallando además una serie de informaciones, relativas a la actividad de los buques de guerra alemanes e italianos en las aguas jurisdiccionales españolas, actividades que se venían realizando desde el momento mismo del inicio de la guerra. 

Reproduzco a continuación el texto íntegro de una nota facilitada a la prensa el 23 de noviembre de 1936, por el Ministerio de Marina y Aire:


El informe del ministro de Marina y Aire cabe resumirlo así:  
No ha sido preciso esperar que los Gabinetes de Berlín y Roma reconociesen al Gobierno Franco para advertir que los buques militares de ambas naciones, que en número crecido pululan desde julio último por nuestras costas, realizaban acciones reñidas con los deberes que impone la neutralidad, dedicándose al auxilio de las escasas unidades de la escuadra española que quedaron en poder de los rebeldes. 
La Flota republicana ha sido constantemente espiada por dichos buques extranjeros, que en estratégicas posiciones podían darse cuenta perfecta de los movimientos de aquélla, los cuales eran al instante conocidos por los buques rebeldes. Además, hay señales bastante claras para asegurar que en base de idénticos servicios de espionaje venían efectuándose los ataques aéreos que han sufrido algunas de nuestras naves del Mediterráneo. 
Procede, para que esto no se limite a una vaga generalización, formular las debidas puntualizaciones: 
El día 4 de Agosto, al disponerse a realizar la Flota republicana un ataque contra Ceuta, apareció antepuesto el acorazado alemán "Deutschland", que previamente fondeó delante de la fortaleza del Hacho (Ceuta), por lo cual hubo de desistirse de la operación, encaminada a impedir el envío de los refuerzos que los facciosos embarcan allí. 
Durante la estancia en Málaga de la Flota republicana, hasta mediados de Septiembre, raro fue el día que no aparecieron en dicho puerto un acorazado, un crucero o un destructor alemán, cuyas estaciones radiotelegráficas participaban al enemigo los movimientos de los barcos. Las noches de bombardeo, el buque alemán de servicio permaneció iluminado, con lo cual se indicaba de modo perfecto el emplazamiento de la ciudad, resultando inútil que en ésta se apagara por completo el alumbrado. En esa misma forma procedieron un buque de guerra alemán y un italiano la noche que la escuadrilla de junkers encargada de los bombardeos nocturnos realizó el dispuesto contra Alicante. Con la presencia de barcos de guerra alemanes hicieron alternar siempre otros italianos. 
Cuando la Flota republicana se hallaba en el Cantábrico, al salir de Gijón el conjunto de ella, en operación hacia Bilbao, surgió un crucero alemán, que la siguió de cerca hasta llegar a Bilbao la tarde del 26 de Septiembre. Al día siguiente, cuando la flota marchaba a bombardear algunos objetivos en la costa guipuzcoana, fue objeto también de estrecha vigilancia por el mismo acorazado, qué apareció a la altura de Ondárroa, convoyando a un buque cablero de la misma nacionalidad. La disposición de los pescantes del cablero hizo sospechar que fuera él quien minó el puerto de Bilbao, pues conviene advertir que entonces no contaban los rebeldes con ningún buque minador, siendo muy difícil efectuar operación semejante con embarcaciones no preparadas especialmente. 
Al regresar del Cantábrico la Flota y salir de Cartagena el "Méndez Núñez" y tres destructores para reunirse a ella, fue comunicada esta salida a los rebeldes por un destructor alemán que se hallaba a la entrada del referido puerto. A partir de entonces se ha acusado frecuentemente la presencia de un buque de guerra alemán a la entrada de Cartagena, sin duda con el encargo de comunicar a diario la situación de nuestros barcos. A veces ese buque levaba anclas y describía un círculo completo alrededor de nuestras naves para imponerse de la situación de cada una de ellas y de su estado de conservación, apareciendo de nuevo más tarde para comprobar si continúan en el mismo fondeadero. 
Esta última semana se han registrado bombardeos nocturnos desde el mar contra algunos puntos de la costa de Levante y han sido echados a pique varios buques españoles que cargados de víveres navegaban por el Mediterráneo. Unos y otros hechos, efectuados siempre de noche, han sido atribuidos al crucero rebelde "Canarias". Hay motivos suficientes para creer que esas agresiones no ha podido realizarlas totalmente el citado buque, cuya presencia en sitios muy distantes de los lugares en que ocurrieron algunos ataques pudo ser perfectamente comprobada. Por lo tanto, es lógico deducir que buena parte de esas agresiones cometidas al amparo de la obscuridad corrieron a cargo de buques de guerra extranjeros. 
Expuestos estos antecedentes, llegamos al relato de lo ocurrido ayer en Cartagena: 
A las nueve de la mañana, dos de nuestros cruceros, él "Cervantes" y el "Méndez Núñez", que juntamente con el acorazado "Jaime I " se hallaban a la entrada del puerto, fueron atacados por varios submarinos. Los torpedos que se lanzaron contra el "Méndez Núñez" no dieron en el blanco. Uno de los disparos contra el "Cervantes" lo alcanzó en popa por la banda de estribor produciéndole averías. Los puntos, muy distantes entre sí, en que se hallaban el "Méndez Núñez" y el "Cervantes", y el escaso tiempo que medió entre los disparos contra uno y otro, así como la opuesta dirección del lanzamiento de los torpedos, permite afirmar que los submarinos agresores fueron, cuando menos, dos.  
Estos sumergibles forzosamente han de pertenecer a una escuadra extranjera. Los rebeldes no han dispuesto en ningún momento de submarinos, pues todos los de bandera española han permanecido fieles al Gobierno. De nuestros arsenales, sólo uno, el de Cartagena, que está en nuestro poder, se halla capacitado para construcción de esa clase de embarcaciones. Los rebeldes, por consiguiente, ni contaban con submarinos ni los han podido construir. 
En la Jefatura de la Base Naval de Cartagena hay trozos del torpedo que averió al “Cervantes". Los torpedos italianos son iguales a los que usa la Marina española. El examen del material recogido permite asegurar que el torpedo no es ni español ni italiano, apreciándose claramente la diferencia en la clase de los tornillos. 
Después de la agresión relatada, se aproximó a la entrada del puerto de Cartagena un destructor alemán que durante el ataque estuvo a la vista, pero bastante alejado, v después de apreciar los efectos de la agresión volvió a alejarse.
Fuente del comunicado: Hemeroteca Digital de la BNE.




Benito Sacaluga. 

martes, 5 de febrero de 2019

EUROPA HIZO QUE LA REPÚBLICA PERDIERA LA GUERRA





Acorazado "Admiral Graf Spee"
Presente en el Mediterráneo
durante la Guerra de España.(4)
(Imagen: www.eurasia1945)
(1) De acuerdo con el planteamiento expuesto por el general italiano Ettore Grasseti (2), recogido por Dominguez Benavides, Francia e Inglaterra entregaron el Mediterráneo occidental a Franco y sus aliados. Perdido el dominio de ese mar por la República, la guerra estaba perdida, al quedar los combatientes sin el suministro de material de guerra y la retaguardia sin artículos de primera necesidad. La opinión de Manuel Chaves Nogales en 1938 es elocuentemente ilustrativa al respecto:
"Después de dos años y medio de guerra, es evidente que Franco ya no tiene ninguna esperanza de triunfar por las armas y no le queda sino una posibilidad para la victoria: rendir al adversario mediante el hambre. El hambre en la España republicana es, de hecho, una realidad innegable. La zona leal se encuentra sometida desde hace ya largos meses a un régimen de subalimentación que ha empezado a producir terribles consecuencias en las masas populares: la tuberculosis y el raquitismo infantil están haciendo estragos...La táctica consistente en matar de hambre a la España republicana, es la consecuencia lógica del nuevo giro que Mussolini y Hitler le han dado a su política de intervención en España teniendo en cuenta, por un lado el fracaso militar del Caudillo, y por otro, los excelentes frutos cosechados en la conferencia de Munich" (3)
Las aguas cercanas a los puertos de Levante se convertirían en tumbas de numerosos buques cargados de armas, alimentos y medicinas.

Lo peor de todo era que tanto la armada británica como la francesa estaban bien presentes en el Mediterráneo. Tan asiduas eran sus visitas a los puertos peninsulares, que fueron incluso testigos de ataques a los buques de la Armada republicana. La presencia en el Mediterráneo de buques de guerra alemanes e italianos, especialmente submarinos, apoyando claramente a los sublevados, es de sobra conocida por franceses y británicos sin que hagan nada por evitarlo. Finalizada la guerra el propio Mussolini no tendrá empacho en reconocerlo. 

En un documento del Duce dado a la prensa italiana para su publicación finalizada la guerra, el líder fascista llegará a afirmar:
"Nuestra Marina contribuyó silenciosa, pero eficazmente a la victoria de Franco. El transporte de tropas y material de guerra pudo hacerse gracias a una perfecta organización de nuestras bases y medios, dedicándose a el noventa y dos barcos que llegarían a realizar doscientos veinte viajes. El número de unidades de superficie que tomaron parte en acciones de guerra y escolta fue de noventa y una. Se verificaron ochocientos setenta servicios de vigilancia y escolta. Las acciones de guerra ejecutadas por nuestras unidades fueron noventa y una, hundiendo en pocos días dieciocho mercantes con un total de setenta y dos mil ochocientas toneladas"
El trabajo de Laureano Rodriguez, anteriormente reproducido, son apenas dos páginas, de un total de 50, dedicadas en parte al papel que la Armada de la República desempeñó en la Guerra de España, desde el golpe militar de 1936 hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que la Flota Republicana parte de Cartagena para poner a salvo los buques a causa de la sublevación de la ciudad promovida por el último traidor a la República, por el coronel Casado. (Ver: Coronel Casado, cronología y consecuencias de una traición)

En el texto anteriormente reproducido se pone de manifiesto, y documenta por medio de las declaraciones de Mussolini, la impunidad con la que fascistas y nazis actuaron en contra de la República en apoyo sin limitaciones a un general sublevado. Los buques alemanes e italianos actuaron como auténticos piratas, navegando a sus anchas por las costas españolas y el Mediterráneo Occidental, incumpliendo el Pacto de No Intervención, firmado en Londres en agosto de 1936, con el que se buscaba evitar la intervención extranjera en la Guerra Civil Española y la internacionalización del conflicto. Alemania, Italia y Portugal nunca cumplieron con lo firmado en Londres. La Flota republicana no podía atacar a estos buques de guerra extranjeros. Las patrullas de Francia e Inglaterra miraron para otro lado ante los constantes y evidentes incumplimientos. Portugal proporcionó al bando sublevado importantes apoyos de todo tipo, entre otros, permitir el paso por su territorio de los ejércitos sublevados, el desembarco en sus puertos de las ayudas de todo tipo proporcionadas por fascistas y nazis a los ejércitos de Franco, y un enclave perfecto para el espionaje franquista, alemán e italiano. De nada sirvieron las constantes quejas diplomáticas del Gobierno de la República ante el Comité de No Intervención.

Antonio de Oliveira Salazar y Francisco Franco

Tres dictadores, Hitler, Mussolini y Oliveira Salazar fueron los artífices de la victoria de Franco, a la postre otro dictador más. En España la guerra acabó en 1939, pero el destino quiso que ese mismo año comenzara en Europa la II Guerra Mundial, provocada y orquestada por los mismos que ayudaron Franco, por los mismos a los que Francia e Inglaterra no supieron parar los pies en España. Desde luego pagaron muy cara su indiferencia ante la destrucción de las libertades que supuso el resultado de la Guerra de España, durante cinco largos años (1939-1945) tuvieron que sentir en sus propias carnes el horror de nazis y fascistas. Sin embargo, curiosidades del destino, fueron miles los republicanos españoles, aquellos mismos a los que Francia abandonó, los que colaboraron con Francia en la lucha contra la invasión nazi, buena parte de ellos, integrados en la División Leclerc, fueron los primeros en entrar en agosto de 1944 en un París liberado.



Benito Sacaluga.






(1) Laureano Rodriguez."La Armada Española durante la guerra de los tres años (1936-1939)".Congreso homenaje al ingeniero y general D. Salvador Padilla Escabí. 

(2) Pedro Mª Egea Bruno, "La represión al término de la guerra civil. El modelo de Cartagena". Anales de Historia Contemporánea, nº 7 (1989), págs: 156-157.

"La línea costera de Sardinia y Sicilia, constituye, con las Islas Baleares, una vez colocadas bajo nuestro control, un sistema que neutraliza la arteria inglesa Gibraltar-Malta. Con la influencia italiana en Palma de Mallorca y la influencia alemana en Ceuta y Melilla, el Eje Roma-Berlín se prolonga dentro del Mediterráneo Occidental (Mallorca, Cagliari y Trapani), corta la gran arteria británica por su cabeza en Gibraltar y continua su influencia hasta el Este con la isla de Pantelaria. En relación a Francia, Casablanca-Orán, en el Oeste, de Algeciras Y Philipville en el Centro, y de Suez a Túnez en el Oeste. De esta manera, el sistema arterial de la metrópoli francesa al norte de África gala, base de la movilización general francesa, puede ser cortado". Manuel Dominguez Benavides.

(3) Manuel Chaves Nogales. "La España de Franco" Córdoba, 2012.

(4) Acorazado de 186 metros de longitud, 21’6 metros de manga, 7’4 metros de calado y 12.100 toneladas de desplazamiento. Impulsado por ocho motores diésel Man de potencia total 52.771 C.V. Velocidad máxima 28,50 nudos. Nueve cañones de 280 mm en tres torretas triples, ocho piezas de 150 mm en los costados (4+4), seis baterías L/45 de 88 mm. sobre pedestales abiertos, ocho antiaéreos de 37 mm, diez ametralladoras de 20 mm y ocho tubos lanzatorpedos de 530 mm.

El "Graf Spee" entró a servir en la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) el 9 de Abril de 1936 al mando del capitán Conrad Patzig. Al cabo de tres meses, en Agosto, formó parte del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española, realizando una navegación en torno a las Islas Canarias y el África Occidental Francesa, antes de llevar a cabo hasta un total de cuatro patrullas alrededor de España. (Fuente: Eurasia 1945). 









lunes, 6 de julio de 2015

EL BLOQUEO DE LA REPÚBLICA Y LA AYUDA PORTUGUESA



Serrano Suñer, Franco y Salazar en Sevilla. Foto:ABC
Es sobradamente conocido, o debería serlo, el abandono a su suerte de la República Española llevado a cabo por países como Inglaterra, Francia o Estados Unidos. El denominado acuerdo de No-Intervención en el "conflicto" español, fue realmente un bloqueo a los ejércitos y la marina de la República, o lo que es lo mismo a la defensa de la nación española. Las actuaciones de estos países junto con su permisividad total ante la flagrante ayuda de todo tipo que alemanes, italianos y portugueses prestaron desde el inicio de la guerra al ejercito sublevado, sin duda marcaron el curso de la guerra y decidieron su resultado.

Según Benavides (1), las guerras se hacen con máquinas y municiones, y las máquinas y municiones para el Ejército republicano debían venir o traerse del extranjero. No nos las dejaron traer. Nuestra relativa superioridad naval , la mejor técnica de los marinos leales y el valor combativo de las dotaciones, fueron contrarrestados por Alemania e Italia con sus marinas y por Inglaterra, con sus atracos al Derecho Internacional.

El bloqueo de España lo estableció el Comité de No-Intervención. En virtud del mismo se privaba al Gobierno de la República de la posibilidad de adquirir, en el exterior, los medios para defenderse. Italia, Alemania y Portugal se obligaban, al igual que los otros signatarios, a prohibir "Las exportaciones directas o indirectas, la reexportación o el tránsito por España, por las posesiones españolas o por la zona española de Marruecos, de armas, municiones y material de guerra".

La política de No-Intervención, aplicada unilateralmente por el Comité de Londres, bajo la dirección de Inglaterra, terminó por constituir un verdadero bloqueo de la España republicana. El 7 de octubre de 1936, el Delegado soviético propuso la "discusión del control de los puertos portugueses". Portugal había sido convertido en la base principal de aprovisionamiento de los facciosos. La replica de Lord Pylmouth, presidente del comité, fue hecha pública el 15 de octubre: La petición se desestimaba porque faltaba la evidencia de que el acuerdo estuviera siendo violado en efecto. El 30 de octubre, Mr.Eden se refirió a lo mismo en la cámara de los Comunes: "Debo afirmar categóricamente que el Gobierno, jamás ni por un momento, admitió tal proposición. No poseemos prueba alguna que permita sostener las alegaciones soviéticas".

Está claro que los ingleses "no sabían" porque "no querían". A través de sus consulados en Galicia le era fácil conocer los que realmente sucedía en relación con las intervenciones alemana e italiana, por ejemplo la existencia de baterías antiaéreas nazis en Ferrol. También obviaron la llegada en 1937 de una comisión italiana acompañada por Suances, para analizar la capacidad de los astilleros ferrolanos para montar destructores con piezas traídas desde Italia. La idea se descartó, la marina italiana prefirió ceder a Franco los destructores "Falco", "Aquila" "Guglielmo Pepe" y Alexandro Poerio" y dos submarinos a los que los rebeldes bautizaron como "Sanjurjo" y "Mola" y a los que se les hizo responsables del torpedeo del "Cervantes", cuando en realidad el ataque fue efectuado por un submarino italiano en presencia de un destructor inglés.

El 2 de enero de 1937 desembarcaron en Cádiz 10.000 italianos, los mismos que participaron en la toma de Málaga y en la Batalla de Guadalajara. Tras la derrota de los fascistas en Guadalajara, los nazis consiguieron que Inglaterra, Italia, Alemania y Francia autorizasen el bloqueo de España por los Pirineos, la frontera con Francia fue cerrada y se entregó la vigilancia de los puertos republicanos a las marinas alemana e italiana. La tenaz defensa de los derechos españoles hecha por el delegado soviético en el Comité de Londres se estrelló contra la voluntad inglesa de favorecer a Franco y dejar libre el camino a italianos y alemanes. Igualmente la URSS politicamente tuvo que mirar para otro lado ante el apresamiento o hundimiento de barcos rusos cargados de suministros para la República, (17 buques mercantes entre agosto y diciembre de 1936), su intervención habría sido considerada como una efectiva declaración de guerra.

La ayuda alemana e italiana a los sublevados está sobradamente puesta de manifiesto en infinitas publicaciones y siempre ha sido de dominio público, no así la intervención portuguesa, decisiva para el resultado de la guerra pero prácticamente desconocida por la mayoría de los españoles.

(2) Aunque el gobierno portugués no manifiesta claramente su apoyo a los sublevados hasta que corta relaciones con el gobierno de Madrid actúa, desde el primer momento, como si de hecho estuviese ya en hostilidades con aquel; a todos los efectos sus acciones conducen a un inestimable apoyo al ejército insurrecto tanto en el plano internacional, con maniobras dilatorias en las negociaciones de los acuerdos, como en la ayuda material. No se puede ocultar la colaboración oficiosa del gobierno de Salazar con los sublevados siendo Portugal la principal base de encuentro de los rebeldes; autoridades civiles y militares andaban abiertamente por Lisboa donde tenían su centro político a través del cual obtenían material de guerra para el ejército sublevado. La libertad de maniobra es manifiesta y se dispuso del territorio portugués como lugar de conspiración donde relevantes personalidades de la derecha española encontraban todo tipo de facilidades otorgadas por parte del Estado Novo, y, aunque esta ayuda se presenta en los medios diplomáticos como un mero gesto de cortesía y de hospitalidad a los emigrados políticos del país vecino, no tiene nada de extraño que Lisboa conociese la preparación del levantamiento contra la República Española.

El gobierno de Salazar ofrecería un auxilio de primordial importancia dando facilidades para la adquisición y transporte de material vía Portugal. Esta nación no podía aportar armas pero permitió la utilización de su territorio para que otras naciones facilitaran el abastecimiento necesario y fue allí donde tuvo lugar la llegada de los primeros aviones de los que Burgos carecía, tras las diligencias efectuadas antes de estallar la insurrección.  Si los aeropuertos portugueses fueron lugar de escala de los aviones que Hitler enviaba a los sublevados, el suelo lusitano sirvió de paso para traslados de tropas y material y los puertos estuvieron abiertos a los navíos con abastecimiento bélico . Otro aspecto, también de gran importancia, de la ayuda de facto a los sublevados  fueron las facilidades concedidas para las operaciones financieras. Agentes nacionalistas podían adquirir material en fábricas extranjeras a través de industrias portuguesas; igualmente firmas nacionales lusitanas hacían transacciones con el extranjero y luego con los sublevados españoles, directamente o a través del Estado portugués.

Pero mucho más que un refugio de preparación política, un cuartel general para sus actividades, un lugar donde encuentran hospitalidad figuras relevantes del 18 de julio, un camino por donde atraviesa el material de guerra, una actividad doctrinaria en la radio y la prensa, Salazar va a ofrecer a la causa nacionalista toda una máquina diplomática a su servicio; ciertamente, si valioso es el apoyo de Salazar a Franco en el terreno peninsular, su mayor batalla la va llevar a cabo en la escena internacional donde «Portugal defiende la causa nacionalista con el mismo interés que defiende la cuestión nacional». Cuando estalla la sublevación Salazar tenía tomada la decisión. Desde el principio Portugal define una postura de apoyo a los sublevados. Portugal decide desde el mismo 19 de julio utilizar sus medios políticos y diplomáticos al servicio de los golpistas.

Portugal nunca ocultó su decidido apoyo a Franco, el presidente Salazar así lo puso de manifiesto ante la Asamblea Nacional el 22 de mayo de 1939:
«En todos los dominios en que era libre nuestra acción, ayudamos en lo que pudimos al nacionalismo español ...enfrentados por todas partes a la incomprensión y a la ceguera de Europa, donde la España nacional tan pocas amistades contaba, fuimos desde la primera hora lo que debimos ser: amigos fieles de España, en el fondo, peninsulares. Perdimos vidas, corrimos riesgos, compartimos sufrimientos, y no tenemos cuentas que presentar. Vencimos, es todo» 
Olvidaba aquí el dictador Salazar su adhesión al Pacto de No Intervención que firmó el 27 de agosto de 1936.

El dictador Salazar y el dictador Franco establecieron a lo largo de dos décadas una relación de conveniencia con la que pretendieron reforzar sus posiciones en el contexto internacional. Los dos dictadores ibéricos no llegaron a ser amigos, se aproximaron y alejaron en varias ocasiones, pero se ayudaron y fueron solidarios el uno con el otro. A pesar de existir la desconfianza característica cuando se trata de una relación entre vecinos, Franco y Salazar supieron sacar sus dividendos.(3)


Benito Sacaluga




(1) La Escuadra la mandan los cabos. Manuel Dominguez Benavides
(2) Portugal ante la Guerra Civil Española. Soledad Gómez de las Heras Hernandez
(3) ABC (31.07.2013)

lunes, 29 de septiembre de 2014

FRANCIA E INGLATERRA CONTRA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA


Submarino italiano "Torricelli" cedido a la marina sublevada y
finalmente bautizado como "General Sanjurjo"
En 1936, recién iniciada la rebelión militar en España, el gobierno francés propició un pacto de no intervención extranjera en la Guerra Civil Española evitando  la internacionalización del conflicto en un momento de máxima tensión entre democracias y dictaduras en Europa. Pretendían "aislar" la agresión fascista al pueblo español mirando para el lado de sus intereses y negando la realidad de la importancia del movimiento fascista, al que sin ningún pudor rebajaron a la categoría de "conflicto". A esta cobardía obedeció la primera de las grandes medidas internacionales: el Acuerdo General sobre la No-Intervención, al que se sumaron 27 países de Europa, acuerdo que nunca se plasmó en un documento escrito, y el establecimiento como consecuencia de ello de un Comité de No Intervención ubicado en Londres. Los ingleses conservadores no tuvieron ningún pudor en hacer patentes sus simpatías por los rebeldes franquistas, Francia, por su parte, que al principio intentó tímidamente ayudar a la República, a la que cobró unos 150 millones de dólares en ayuda militar (aviones, pilotos, etc.), tuvo que someterse a las directrices del Reino Unido y suspender de inmediato la ayuda. Después de esto Francia y Gran Bretaña intentaron suprimir la participación de sus ciudadanos en apoyo de la causa republicana, aunque muchos franceses e ingleses fueron a España como voluntarios, entre los que destacaron Malraux y Orwell, integrados o no en las Brigadas Internacionales.

A finales de agosto de 1936 los 27 estados europeos, todos menos Andorra, Liechtenstein, Mónaco, Suiza, y el Vaticano, que suscribieron el "Acuerdo de No Intervención en España" decidieron "abstenerse rigurosamente de toda injerencia, directa o indirecta, en los asuntos internos de España y de los españoles y prohibieron la exportación y el tránsito a España y sus territorios no peninsulares de toda clase de armas, municiones y material de guerra . El gobierno republicano, a través de Julio Álvarez del Vayo, Ministro de Estado, después de haberse quejado en varias ocasiones de los incumplimientos del Pacto de No Intervención por parte de Italia y de Alemania, que suministraban material bélico y ayuda militar al bando rebelde, buscó la protección internacional y el 25 de septiembre de 1936 solicitó el amparo de la Sociedad de Naciones, pero el organismo internacional se desentendió e hizo caso omiso de las quejas del Gobierno de la República, dando carta blanca por omisión a las intervenciones nazis y fascistas. España comenzó a recibir material de guerra de la Unión Soviética a partir del mes siguiente. Vista la inoperancia del Comité de No Intervención el gobierno británico propuso a finales de 1936 un plan de control naval para la supervisión de los barcos que se dirigían a puertos españoles en un momento en que alemanes e italianos estaban incrementando considerablemente su ayuda al bando rebelde.

El plan consistía en que la carga de los barcos mercantes sería inspeccionada por un observador del Comité de No Intervención que subiría a bordo y presenciaría el desembarco en puerto español. Para efectuar este control las marinas de las cuatro potencias se desplegarían en las costas españolas, adjudicándose a Gran Bretaña la costa vasca y la zona del Estrecho desde Huelva hasta el cabo de Gata en Almería, más las islas Canarias; a Francia la costa cantábrica desde el País Vasco, la costa gallega, el Protectorado Español de Marruecos y Mallorca e Ibiza, y a Alemania y a Italia la costa mediterránea desde el Cabo de Gata hasta la las aguas territoriales francesas. No es nada exagerado decir que en aquellos momentos había más barcos extranjeros que españoles en el Mediterráneo, el Cantábrico y la zona Atlántica del Estrecho de Gibraltar.

Alemania, Italia y Portugal nunca respetaron el pacto y lo hicieron con el beneplácito pasivo de Francia e Inglaterra, de tal forma que la ayuda italo-germana llegaba a las zonas rebeldes sin ningún problema, bien a través de las costas ya ocupadas o bien a través de los puertos portugueses. A petición de Franco, Mussolini desplegó la flota italiana de submarinos a lo largo de todo el Mediterráneo para que torpedeara a los mercantes españoles y soviéticos que se dirigieran a los puertos españoles transportando material bélico desde el Mar Negro. Entre el 19 de agosto de 1937 y principios de septiembre se produjeron por lo menos veinte ataques de los submarinos italianos "fantasmas" o "piratas", aunque Gran Bretaña sabía que se trataba de submarinos italianos, Italia lo negaba, pero los ingleses no llegaron al fondo del asunto ya que su información provenía de haber descifrado los mensajes intercambiados entre los submarinos italianos, prueba que no podía esgrimir en evitación de delatarse como conocedora de las claves utilizadas por la marina italiana.

En la conferencia de Nyon, celebrada entre el 11 y el 14 de septiembre de 1937, se acordó una serie de rutas marítimas que debían seguir los mercantes en el Mediterráneo y que serían patrulladas por destructores y aviones británicos y franceses que tendrían su base principal en Argel, entonces colonia francesa. Así todo submarino en inmersión que atacara a un barco neutral sin advertencia o que se encontrara cerca del lugar de ataque, sería hundido. Los buques franceses y británicos también intervendrían ante los ataques a barcos neutrales por parte de aviones y de buques de superficie no españoles.

Ni Alemania ni Italia cumplieron los acuerdos, los ataques de los submarinos fantasma italianos, los bombardeos aéreos alemanes y el constante suministro de material bélico a los rebeldes no solo no se suspendió sino que aumentó impunemente en las mismas narices de los barcos de guerra franceses e ingleses que patrullaban el Atlántico portugués y el Mediterráneo y por supuesto también la vía del Norte con destino a los puertos del Cantábrico ya en manos rebeldes. La aviación italiana y alemana partía desde Mallorca con total impunidad, con sus aparatos camuflados bajo insignias franquistas en su cola y sus alas. Británicos y franceses lo sabían y callaban. Por el contrario el "celo" de los buques franceses e ingleses, y los consentidos ataques de los submarinos italianos, consiguieron interrumpir los aprovisionamiento procedentes de Rusia, tanto bélicos como aquellos consistentes en víveres para la población civil republicana y el Ejercito Popular.

Transcribo a continuación parte de lo expuesto por Manuel D.Benavides sobre este asunto, en su libro "La Escuadra la mandan los Cabos".


El general Ettore Grasseti, encargado de un curso militar en la Universidad de Milán, explicó a los alumnos:

"La línea costera de Sardinía y Sicilia, constituye, con las Islas Baleares, una vez colocadas bajo nuestro control, un sistema que neutraliza la arteria inglesa Gibraltar-Malta. Con la influencia italiana en Palma de Mallorca, y la influencia alemana en Melilla y Ceuta, el eje Roma-Berlín se prolonga dentro del Mediterráneo occidental, corta la gran arteria británica por su cabeza en Gibraltar, y continua su influencia hacia el Este. En relación con Francia, la comunicación italiana entre Baleares y Sicilia corta las comunicaciones francesas de Marsella, via Casablanca-Orán, en el oeste de Algeciras y Phillipville en el Centro, y de Suez a Túnez en el Oeste. De esta manera el sistema arterial de la metrópoli francesa al norte del África gala, base de la movilización general francesa, puede ser cortado".
De acuerdo con los principios expuestos por el general Grasseti, Francia e Inglaterra entregaron el Mediterráneo a Franco y a sus aliados. Perdido el dominio de esa mar por la República la guerra estaba perdida. Las tropas carecerán de elementos de combate y la retroguardia de artículos de primera necesidad. Los puertos de Levante se convertiran en tumbas de barcos con las bodegas cargadas de armas, medicinas y alimentos, La URSS arriesgará la guerra para ayudarnos. En un momento de lucidez, Zugazagoitia reconocerá en su desolador libro "Historia de la Guerra de España":
"Es de ahí de donde nos llega el único material que recibimos. Es una transacción comercial, sin ella hace tiempo que la República hubiera perecido. Eso no se paga con dinero...Lo que si sé es que España jamás hubiera aceptado un peligro semejante para ayudar a Rusia que es, aparte de la patria del proletariado, título en cuyo nombre se le piden sacrificios inimaginables, una nación con fronteras e intereses concretos, de cuya defensa y custodia están encargados los rusos"
¿Se hallaban ausentes los barcos de guerra ingleses del Mediterráneo?, no y tampoco los franceses. Tan frecuentes eran sus visitas a los puertos de la Península, que un destructor inglés vió torpedear a los cruceros "Cervantes" y "Méndez Nuñez" en Cartagena, y otro, el "Hunter", chocaría con una mina a una milla de Almería. Una flotilla de destructores republicanos, con el "Lazaga" en cabeza, encontró los botes de salcvamento con el comandante y la tripulación, a los que recogió como recogió a los muertos y heridos. El "Lazaga" remolcaría y salvaría luego al "Hunter".

Supondrá el lector que el Almirantazgo ingles tenía alguna opinión acerca de la guerra naval que Alemania e Italia hacían a España.

El general Matz, jefe de la comisión de municiones en París, fue designado para formar parte de la misión extraordinaria que, presidida por Julian Besteiro (PSOE), envió la República al acto de la coronación del rey de Inglaterra. La misión tenia un caracter meramente protocolario y de amistad mal correspondida. Besteiro, de espaldas a la República y contra la República pretendió darle otra.
- ¿No le parece a usted, -dijo al general- que debemos hacer gestiones para provocar una intervención inglesa?
- Perdone usted, D.Julián, yo no puedo hacer sino lo que me ha ordenado el Gobierno.
El Almirantazgo obsequió a los marinos extranjeros con un banquete. En el curso del mismo, el general Matz expresó al Lord del Almirantazgo el sentimiento, por la agresión a un destructor inglés torpedeado a la altura de Málaga.
- Ya sabemos de donde proceden los ataques -repuso el Lord- Ustedes nada tienen que ver con eso. Al contrario, estamos agradecidos a la República.
(¡Lástima que la república no pudiera decir lo mismo!)

A las pocas horas, los diarios daban la noticia de que el destructor, a juicio del Almirantazgo, había chocado con una mina. El Almirantazgo sabía que los submarinos desconocidos del Mediterráneo occidental tenían sus bases en San Antioco y Cerdeña, cerca de Caloporto, y que los que operaban en el Mediterráneo oriental, eran cuatro con base en la isla de Leros. Le constaba al Almirantazgo que esos submarinos pertenecian a la Flota italiana y que cada submarinista recibía cuatrocientas libras esterlinas de gratificación por barco hundido. Los ingleses que negaban conocer su existencia hundieron a dos de ellos.

A mayor abundamiento, el ministro de Defensa nacional publicó el 7 de marzo de 1938 una nota que ofrecía el máximo interés para el Almirantazgo. Decía:
"Está comprobado que desde hace ya un año cumplido, febrero de 1937, vienen actuando en nuestro litoral submarinos alemanes en buen número, habiéndose podido registrar entre ellos la presencia de los siguientes: "U-28", "U-29" y "U-36". Últimamente ha aparecido , además, el "U-54". Durante los primeros meses de 1937, parte de estos submarinos hubieron de funcionar en el Cantábrico, siempre con el buque arsenal "Wollin", con el cual fondearon unas veces en Pasajes y otras en El Ferrol".
"Para cubrir las necesidades de los submarinos alemanes fuincionaban otros buques-arsenales: el "Liselotte Essberger", el "Neptun" y el "Augusto Schultze".
Las lamentaciones del Almirantazgo, si lamentaciones hubo, se reservaron para el final, cuando se hizo público por los periódicos de Mussolini un documento explicativo acerca de la participación italiana en España, del cual son estos datos:
"Nuestra Marina contribuyó silenciosa , pero eficazmente. El transporte de tropas y materiales pudo hacerse gracias a una perfecta organización de nuestras bases y medios, dedicándose a él 92 barcos que realizaron 220 viajes. El número de nuestras unidades de superficie que tomaron parte en acciones de guerra y escolta fue de 91. Se verificaron 870 servicios de vigilancia y escolta. Las acciones de guerra ejecutadas por nuestras unidades fue de 101. En pocos días de acción hundieron 18 vapores con un total de 72.800 toneladas"
Lo que Benavides nos relata se refiere únicamente al apoyo a los rebeldes derivado de las armadas italiana y alemana, importantisimo y decisivo para el desenlace de la guerra, no obstante las ayudas de estos países fueron mucho más amplias y abarcaron todo tipo de intervenciones, incluida la inicial italiana anterior al levantamiento en armas de los franquistas. Es de tal magnitud la ayuda prestada por Alemania e Italia que es imposible de cuantificar con exactitud. Material de guerra, blindados, aviones, submarinos y personal militar.....Unas ayudas que Franco finalmente no pagó en su totalidad una vez que el III Reich fué derrotado.

Al hilo de la ayuda rusa mucho se ha hablado de su elevado coste económico, pero nada o muy poco se ha dicho sobre el coste de la ayuda que Franco recibió de Alemania e Italia, una ayuda que acabada la guerra representaba una cantidad desorbitante. A Italia hubo que pagarle más de 7.000 millones de liras... y se estuvo pagando hasta 1967. Hitler fue mas exigente y ya en 1938 instaló en España 17 compañías mineras principalmente en Galicia, cuya explotación, mayoritariamente de wolframio, disfrutaba en exclusiva sin tener que pagar ni un solo marco por el material que extraía con mano de obra de presos republicanos, el valor del material se consideraba como pago de la deuda. Un wolframio que era destinado a sus industrias militares.

Hasta tal punto era demandado el wolframio (segundo material más duro después del diamante y con el punto de fusión más alto de todos los metales conocidos 3.400 ºC) por las industrias de guerra, aviación, maquinaria pesada y de iluminación que su precio pasó de 7.000 pesetas la tonelada en 1941 hasta las 335.000 pesetas en 1944, un material que era vital para los nazis tal y como lo aseguró en 1943 el embajador alemán en España :
“El wolframio español es para nosotros prácticamente lo que la sangre para el hombre”. 
Además y entre otras concesiones de Franco, Alemania utilizaba España como ruta de comercio desde Latinoamerica de diamantes industriales y otras materias primas.  Un informe gubernamental que se preparó para Franco decía:
"Los alemanes consideran a España como una colonia suya".
Terminada la II Guerra Mundial, Franco aprovechó para dar unilateralmente por saldada la deuda con Hitler. No obstante España se convirtió en un excelente refugió para los criminales nazis, debidamente protegidos por el régimen franquista.

Si importante fue la ayuda alemana e italiana, de ninguna de las maneras podemos olvidar la "ayuda" prestada por Europa a Franco, con Francia e Inglaterra a la cabeza, "autorizando" las operaciones llevadas a cabo por italianos y alemanes, tanto por medio de acciones armadas en el mar y en el aire como por la entrega de ingentes cantidades de suministros de todo tipo. Desde luego nada de nada tiene la República que agradecer a Europa, tampoco aquellos españoles que acudieron a los territorios franceses en busca del obligado exilio. Sin embargo mucho es lo que Francia debe agradecer a los republicanos españoles que lucharon contra la invasión nazi en territorio francés.


Benito Sacaluga.