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domingo, 19 de mayo de 2013

REPUBLICANOS ESPAÑOLES DEPORTADOS A CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS, HOMENAJEADOS EN AUSTRIA


ACTOS DEL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN (AUSTRIA) - 2013*



Prisioneros de Mauthausen saludan a la 11ª División Acorazada de los EE UU por su liberación bajo una pancarta escrita en español con el texto :

"Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras"


GUSEN-ARTHEIM

Tiempo muy lluvioso. Viernes 10 de Mayo, la Amical de Mauthausen española, los alumnos de los institutos de secundaria de Manresa y Santa Coloma de Gramanet, y las delegaciones de AGE y Republicanos-RPS de Cantabria, participaron en un acto de recuerdo en el castillo de Hartheim, una "factoría selectiva" en donde se realizaban experimentos de vivisección, y en donde se gaseaba y quemaba a los que caían extenuados trabajando en los túneles industriales próximos. En el exterior del castillo fue colocada por sus familiares, una plaza conmemorativa en memoria de Jerónimo José Cicero, de Cantabria.  Al día siguiente, sábado, la "embajada popular española" participó en un acto internacional de homenaje a los republicanos españoles y demás víctimas, asesinados en el KZ de Gusen, contando con la presencia de varios supervivientes de los KZ, aportando un componente testimonial muy emotivo que se mantuvo a flor de piel de los presentes durante todo el desarrollo del acto.

 MAUTHAUSEN


La foto superior corresponde al monumento dedicado a los 7.000 Republicanos Españoles muertos por la Libertad. 
Ha sido sufragado íntegramente por los supervivientes españoles, caso único en Mauthausen.
Ningún gobierno de España ha querido nunca saber nada de ellos.


El vergonzoso caso de la delegación oficial española 



Doce de mayo de 2013, nueve de la mañana. cielo cubierto, pero sin lluvia ni frío.

Delegación de Chequia
Miles de personas procedentes de Europa y otros continentes, agrupados por nacionalidades, van concentrándose ante los monumentos erigidos en memoria de las víctimas del campo de exterminio nacionalsocialista de Mauthausen (Austria). El correspondiente a los deportados españoles, es el único que hubo de ser sufragado por los propios supervivientes, tras quedar éstos abandonados a su suerte al ser liberado el campo el 5 de mayo de 1945. Finalmente, Francia accedió a protegerles y reconocerles.

Cada grupo está compuesto por representación diplomática y militar, instituciones públicas,  organizaciones memorialistas, estudiantes, asociaciones juveniles, culturales, y diversos colectivos y particulares sensibles al significado de esta conmemoración. 

Finalizado el acto en cada monumento, la representación de cada país inicia un recorrido por los demás obeliscos. A su llegada son saludados por la representación diplomática respectiva, y los militares del país visitante proceden solemnemente a depositar una corona de laurel, acompañados en ocasiones con la interpretación las vibrantes notas de las cornetas y el retumbar de los tambores, mientras los civiles permanecen en actitud de profundo respeto y los militares realizan el saludo reglamentario.

La delegación de Hungría
Frente al adusto monumento de granito, la representante de la Amical de Mauthausen, Rosa Torán,  pronuncia unas palabras de saludo, presentando a los alumnos de los institutos de secundaria de Manresa y Santa Coloma de Gramanet, y de los demás participantes, entre los que se encontraban familiares de deportados cántabros asesinados en Mauthausen y al castillo de Artheim, miembros de la asociación AGE de Cantabria y Región de Murcia y Republicanos-RPS de Cantabria, y componentes de la asociación austriaca de los descendientes de los supervivientes españoles que se quedaron a vivir en aquel país.

Poco después se incorporó la delegación francesa con un secretario de embajada al frente, que además de hacer una ofrenda floral ante el monumento español, dirigió un emotivo discurso en reconocimiento a los combatientes republicanos, que tras exiliarse a Francia al término de la guerra civil, continuaron la lucha durante la ocupación nazi, siendo deportados a Mauthausen al ser capturados, y a los que Francia acogió y otorgó la nacionalidad tras la liberación del campo.

Acto de Serbia en el monumento a sus victimas
Posteriormente y en obelisco levantado por  Francia, los españoles fueron invitados a participar en el acto que estaba presidido por el embajador de Francia. En su presencia, el secretario de embajada no tuvo reparo en reconocer la deuda histórica que su país tiene contraída con la gesta de los republicanos españoles, mencionando que ha sido en el año 2012 la primera vez que la bandera republicana española ha ondeado junto a la francesa en un acto oficial (fue en el Ayuntamiento de París, 25 de agosto). Las banderas de la República Española se intercalaron con las de Francia, mientras los jóvenes estudiantes catalanes, desplegaban una enorme bandera tricolor. Al finalizar,  los españoles fueron invitados a iniciar los primeros compases de la Marsellesa. 

Representación Italiana
Ante la llegada de las representaciones de otros países al monumento español, sin una delegación diplomática que los recibiese, como se hace en el resto de los monumentos, el colectivo de españoles hubo de asumir dicha función, agradeciendo expresivamente este homenaje a las diferentes delegaciones que lo visitaban. 

“Ahí llegan….” “Tarde, como siempre” –añadió alguien-. Todas las miradas se dirigieron hacia las tres personas que jadeantes y desgreñadas, se aproximaban por la pendiente. La estampa de la representación diplomática española no era patética, si no más bien parecía sacada de una película de Berlanga. Un secretario anodino y dos trabajadores –no funcionarios- de la Embajada, era todo lo que estado español había movilizado como representación en un acto internacional de esta resonancia y categoría.

Representación completa del gobierno de España

Uno de los “diplomáticos”, portaba asida una corona de laurel, como si de una cesta de manzanas se tratara, mientras que con la otra mano, llevaba recogida como con pudor la bandera de la monarquía española. 

Delegación de Bosnia-Herzegovina
Apenas recuperado el aliento, y dejada sin solemnidad alguna la corona junto a las demás, uno de los miembros de la asociación AGE, Floren Dimas, se dirigió al que hacía las veces de embajador, José María Valdemoro, encargado de negocios de la embajada, reprochándole el lamentable espectáculo que ofrecía la delegación diplomática española en Austria.  “Como militar y como español, me avergüenza que vengan ustedes con una triste corona, cuando las legaciones que han pasado por aquí esta mañana y que hemos tenido que recibir los que estamos aquí, lo han hecho con toda solemnidad, y han sido oficiales de sus ejércitos los que han transportado sus ofrendas florales”. “¿Donde están los militares españoles que vienen a rendir homenaje a los valientes soldados republicanos asesinados en Mauthausen?”.

Miembro de las Fuerzas Escocesas
de la Delegación Inglesa
La respuesta del “embajador” -con voz casi inaudible- fue esta: “En Viena no hay agregado militar, está en Berlín, y no ha venido porque ustedes nos acusarían de derroche en las actuales circunstancias, si nos gastásemos quinientos euros en el transporte”. “Más se han gastado los chinos y los cubanos que han enviado una dignísima representación desde mucho más lejos” – le respondió Floren Dimas.  Este diálogo fue seguido atentamente por los asistentes y recogido por las cámaras de foto y de vídeo, como testimonio de la ramplonería de la ridícula representación de la diplomacia del estado español, en la conmemoración del Memorial Mauthausen.

Comenzado el acto principal en la gran explanada de la fortaleza, fueron desfilando las delegaciones nacionales presididas por supervivientes y altas autoridades civiles y militares, seguidos de la participación más variada imaginable (trajes de época, familias con niños en carritos, inválidos en sillas de ruedas, boys scouts marciales y serios, escolares, un obispo polaco, sacerdotes ortodoxos, etc.). Al frente del grupo español, se colocaron los tres representantes de la embajada española, seguidos a distancia de los demás. Al llegar al final del recorrido, el encargado de negocios español inclinó la bandera monárquica ante la pirámide de coronas laureadas. En ese momento y ante los supervivientes y autoridades de todos los países, la delegada de Republicanos-RPS de Cantabria, Beatriz Sainz, mientras levantaba la bandera de la República exclamó con voz fuerte: “¡Esta es la bandera de España!”.

El gallardete republicano español junto
al monumento de Albania
Contrastando con la esperpéntica representación oficial de España, que por no tener ni siquiera tenía una silla reservada junto a las demás delegaciones y hubieron de sentarse entre el público –con la bandera monárquica plegada en ristre-, los demás países se volcaron en rivalizar por dar mayor prestancia, solemnidad y significación a su delegaciones. El sentimiento compartido de los españoles allí presentes, fue de humillación y vergüenza.

Ningún representante de ninguna fuerza política ni sindical de la izquierda española, ha sido visto por Mauthausen en esta conmemoración, a pesar de las militancias de miles de los republicanos españoles allí asesinados. Ni una triste corona de flores se dignaron a enviar. Como siempre, ha sido la España civil, la de los simples ciudadanos, la que ha tomado la iniciativa para mantener la Memoria Histórica de sus mejores hombres y mujeres por defender la libertad. 

Y mientras esto sucedía la Delegada del Gobierno de España en Barcelona participaba en un acto de homenaje a la División Azul en la comandancia de la Guardía Civil y entregaba diplomas a los que combatieron en las filas del ejercito nazi.

Una muestra más del abandono oficial de las víctimas del fascismo por parte del Estado Español, de su Gobierno y de sus Instituciones.

Nota: Hay centenares de fotos del homenaje que por motivos obvios de espacio no podemos incluir. Pensamos que con las que aquí se ofrecen, será suficiente para hacerse una idea del desarrollo general de los actos, y hasta es posible que su visión consiga contagiar las mismas emociones (y vergüenzas) que sintieron los españoles que estuvieron allí.

*Remitido.

martes, 2 de abril de 2013

LOS MITOS DEL 18 DE JULIO CONTRA LA REPUBLICA


En vísperas de aniversario de nuestra II República.


Desde 1.936, hace las friolera de 77 años se viene haciendo germinar la idea de que el levantamiento militar de 1.936 estuvo motivado por los desmanes cometidos en las calles españolas a cargo de los partidos, sindicatos y otras organizaciones de izquierdas, el golpe de estado se justificaba por la necesidad de poner freno a lo que los golpistas denominaban una invasión comunista, para acabar con inventadas conspiraciones judeo-masónicas……..últimamente y a la vista de la imposibilidad de sostener tales consignas gracias a la testaruda e incansable tarea de historiadores, cronistas y estudiosos, junto con el acceso a los archivos y la desclasificación como secreto de muchos expedientes y documentos, cada vez más se puede comprobar a través de artículos de prensa, ciertas cadenas de televisión y radio, foros libres y demás medios de expresión nostálgicos de la dictadura como se ha procedido a cambiar el mensaje para justificar un golpe de estado seguido de un levantamiento militar que provocó una guerra fratricida entre los españoles, una guerra que aún hoy en día se quiere seguir presentando por los herederos del franquismo como inevitable y justa.

Ahora los motivos de los nostálgicos del régimen para justificar el levantamiento en armas contra el legitimo gobierno de España, como digo ante la imposibilidad de mantener las mentiras por más tiempo, se centran  en  calificar de insostenible a la situación que venía atravesando España como consecuencia de un supuesto mal gobierno soportado desde la proclamación de la II República en 1931 y con especial foco en el periodo inmediatamente posterior a las elecciones generales de febrero de 1.936, en las que triunfa la coalición de izquierdas denominada Frente Popular.

Esta claro que nada puede justificar un golpe militar y menos aún si se produce en un país que disfruta de un régimen democrático y libre tal y como sucedía en la España de 1.936, pero también está claro que muchos no piensan de esta forma e intentan manipular interesadamente la realidad haciendo de sus tergiversaciones su único argumento para defender un levantamiento en armas de parte del ejercito contra el pueblo, haciendo único responsable de esta tragedia al régimen republicano, a su forma, esencia y práctica e intentando así, de paso, impedir que un régimen republicano vuelva a instaurarse en España.

La polémica suscitada por el contenido del  Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, en el que se trata de dar consistencia histórica a lo que no son más que leyendas publicadas para mantener la idea de la justificación del levantamiento militar de 1936, ha provocado que diversos historiadores españoles entre ellos Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma y Francisco Pérez Sánchez, han publicado el libro titulado “Los mitos del 18 de julio”, unas leyendas elaboradas por los franquistas y con las que han bombardeado a los españoles desde 1.936.

Figuran en el citado libro diez puntos esquemáticos que hacen que la versión franquista se desmorone :

UNO. El golpe del 18 de julio no fue obra sólo de militares, sino también de civiles con papel sustancial para que triunfase.

DOS. Que no fue “un golpe doméstico”, sino que “contó con la connivencia de una potencia extranjera, la Italia fascista, a la que se compró armamento antes del golpe.

TRES. Que la fecha de inicio del golpe está ligada a esos contratos y al apoyo fascista prometido “y desde luego nada tiene que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que no precipitó nada”.

CUATRO. Que la defensa de la Iglesia y del catolicismo “simplemente no existió en el diseño y ejecución del golpe, y no fue ni un objetivo explícito de los golpistas ni su principal motivación, ni hay prueba alguna de que lo fuera”.

CINCO. Que el golpe no pretendía acabar con ninguna insurrección armada en marcha, “sino con las reformas progresistas, pero democráticas, del primer bienio republicano que los gobiernos Azaña-Casares Quiroga retomaron e impulsaron”. 

SEIS. Que “ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra con el propósito de subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936, bien porque no querían, bien porque no podían hacerlo”.

SIETE. Que “no había en marcha ninguna intervención de la Komintern ni de la URSS en España”, porque en “ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna ‘expansión comunista’, pues el comunismo ni pudo si supo salir de la URSS”.

OCHO. Que “no había antes de la guerra una ‘violencia revolucionaria’ o un ‘terror rojo’ extendido, no había ninguna dinámica de exterminio ni ‘liquidación de los enemigos de clase’ que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las ‘gentes de orden’, pues el número de empresarios y propietarios que lo fueron en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo, y el de religiosos inexistente”.

NUEVE. Que “la República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra, sino que fue destruida por un golpe militar que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del territorio y en la capital, se encaminó automáticamente a una guerra civil”.

DIEZ. Que la República “tuvo que bregar por otro lado con una izquierda obrera que tendía con frecuencia al maximalismo, es decir, que consideraba que la democracia era irreconciliable con el capitalismo e inviable mientras este existiese, y que temía que se entregase pacíficamente al fascismo como había sucedido en toda Europa”.

La otra leyenda propagada por los defensores del levantamiento militar es la relativa a las atrocidades de las que se responsabiliza el Frente Popular, de sus asesinatos incontrolados y gratuitos, de sus venganzas, de sus checas,… haciendo creer a la opinión pública desinformada que el Frente Popular, el gobierno de la República, consentía y propiciaba las acciones criminales que se atribuían a los republicanos como por ejemplo el tristemente célebre episodio de Paracuellos del Jarama mostrando a los golpistas como victimas y defensores de la paz y el orden cuando está meridianamente claro que fueron todo lo contrario tanto durante los años de guerra como en los posteriores.

Floren Dimas Balsalobre, investigador, memorialista y amigo nos arroja luz sobre la realidad de estas leyendas y al mismo tiempo pone de manifiesto donde estaba la verdadera represión y el asesinato generalizado, un sistema franquista que nada tiene que envidiar en su funcionamiento y razón de ser a los por todo el mundo condenados campos de exterminio nazis.

"Los crímenes cometidos dentro del territorio republicanos, casi todos llevados a cabo en los cuatro primeros meses del golpe de estado, lo fueron por bandas de asesinos que actuaron en lugares en donde la República no tenía medios coercitivos para impedirlo, salvo el caso de Paracuellos, una matanza organizada sistemáticamente, sí, pero por cuenta y parte de algunos elementos del PCE afines a las órdenes de Stalin, y en medio de la barahúnda de un Madrid sitiado y a punto de derrumbarse ante las tropas de Yagüe. 
El gobierno instalado en Valencia se horrorizó al enterarse de estos crímenes por las llamadas telefónicas de los embajadores de Finlandia y los Países Bajos. Las medidas de orden en la retaguardia republicana tomadas a partir de entonces, se cumplieron a rajatabla. No hay más asesinatos a partir de entonces. En Murcia, el 13 de marzo de 1937, se ejecutó en Espinardo a dos milicianos de retaguardia (una especie de policía civil) por haber asesinado en Murcia a dos gitanos, cuando los conducían de Águilas a Lorca para presentarlos ante el juez por el tema de una reyerta; por su cuenta continuaron el viaje a Murcia para dárselas de valientes en un tren atestado de gente, y al bajar en la estación de Carmen, los llevaron a un callejón cercano (donde ahora está el parking), los soltaron, y les dispararon por la espalda en cuanto echaron a correr. Casualmente un chavalín que vendía periódico los vio, y cuando se personaron el factor y los guardias de asalto al escuchar los dispararos, el chaval testificó que no es que los gitanos se habían escapado, si no que los habían asesinado. La alocución del fiscal José Gomís en el juicio (aparece en trascripción taquigrafiada en el diario El Liberal de Murcia) es un alegato enérgico y de una grandeza jurídica tal, que debería enseñarse en la Escuela de Práctica Jurídica.
Al contrario que en Alemania, la sociedad española se divide entra los que desconocen los horrores del franquismo, incluso durante la guerra civil, pero sobre todo, durante la larga posguerra. Con cifras de exterminio mucho más modestas que las del nazismo, 171.000 republicanos con nombres apellidos, con lugar y fecha del asesinato (listas entregadas en la sala sexta de la Audiencia Nacional que llevaba el juez Garzón) fueron ejecutados por sentencias de tribunales militares. 

En las tapias del cementerio de Granada, entre 1936 (sic) y 1947 se asesinaron a 2.002 personas  http://es.wikipedia.org/wiki/Fusilamientos_en_el_cementerio_de_Granada , en el cementerio general de Málaga de San Rafael. 7.000 incluyendo a varias mujeres embarazas, asesinadas entre el 7 y el 28 de febrero de 1937, tras la toma de la ciudad por los franquistas; lo cuenta la historiadora Eiroa San Martín en su libro “Viva Franco, mujer y violencia en Málaga, 1937”
La matanza de Badajoz: (http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Badajoz) Se calcula en 2.000 los republicanos, todos paisanos, asesinados cerca de la actual presa de Vélez de Banaudilla, incontables (no se han encontrado los registros) los fusilados en el campo de concentración de Castuera (leer testimonio en: http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Castuera
No se computan aquí los fallecidos por hambre, a causa de las palizas –innumerables-, los suicidios, los cientos de miles de condenados a condenas de presidio en condiciones infrahumanas, los exiliados, los depurados y separados de sus trabajos o funciones, y un largo etc. de represaliados bajo las más variados formas de persecución. La cifra puede alcanzar los cinco dígitos, tirando por lo bajo.
Otro campo del que no tienen aún datos porque las listas han aparecido recientemente en el Archivo General de la Administración, es el de Miranda de Ebro y sobre todo, en el de Albatera http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Albatera
Solo en Murcia (Espinardo) son enterrados en fosas comunes 1.050, 38 en Lorca, 23 en Caravaca, 34 en Totana, 6 en Mazarrón, 175 en Cartagena (Los Remedios), entre 7 y 12.000 en el cementerio general de Valencia (la alcaldesa Rita Barberá prohibió que se levantase un monumento a su memoria), 1.300 en el Campo de la Bota en Barcelona http://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_del_Campo_de_la_Bota)
Oviedo:   http://www.fosacomun.com/Santander: http://politica.elpais.com/politica/2012/02/07/actualidad/1328612620_891857.htmlen Colmenar Viejo: http://www.congresovictimasfranquismo.org/wp-content/uploads/2011/12/10.-VVAA.-Ejecuciones-en-Colmenar-Viejo.pdf  y en las tapias del Cementerio del este en Madrid, http://www.memoriaylibertad.org/LISTADO_ABIERTO_VICTIMAS_MORTALES_DEL_FRANQUISMO_EN_MADRID_.htm



En relación con Paracuellos del Jarama ,finalizada la guerra, se montó la mayor operación policial-militar de la historia de España, para detener a los autores, cómplices, inductores, encubridores, etc., de la masacre. Según la Causa General-Madrid,, entre 1939 y 1942, hubieron más de 300 ejecutados por esta causa, es decir, que estos crímenes no quedaron impunes, como se da a entender en la literatura pro-franquista, tipo Pío Moa o César Vidal, y los contertulianos de Intereconomía, la COPE  y Libertad Digital.
Ni cualitativa ni cuantivamente, admiten comparacion las presiones de las facciones enfrentadas; una duró cuatro meses (lo que tardó la Repúplica en recuperar el control perdido por la sublevación) y la otra duró los tres años de guerra (las matanzas de civiles, especialmente en áreas rurales, eran la norma en los avances de los llamados "nacionales") prosiguiendo con una extrema saña en la posguerra hasta 1948, y salpicando ocasionalmente de sangre los muros de los cementerios hasta dos meses antes de que el dictador expirase por fin.



Mapa de los Campos de Concentración franquistas


Si se pregunta a cualquier español qué sabe de Dachau, Auswichtz, Trebilnka o Mauthausen, seguro que lo asocia al genocidio nazi. Si se les pregunta por la geografía del horror franquista que hemos repasado someramente aquí, seguro que la expresión del 99,9 % de los encuestados será de total desconocimiento."

Han sido muchos años de desinformación, de adoctrinamiento, de represión, de difundir una historia falsa. 

Todas las historias, hasta las más falsas, tienen algo de verdad, por tanto no solo debemos limitarnos a leer, también debemos interpretar lo leído, conocer la verdad es muy importante y no podemos dejarnos engañar, menos aún cuando la evidencia está al alcance de nuestra mano.

Hay dos libros cuya lectura quiero recomendar  :


Conocer nuestra historia es vital:

 “La historia es émula del tiempo, depósito de acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.
Miguel de Cervantes.



Benito Sacaluga

miércoles, 17 de octubre de 2012

ESCLAVOS DEL FRANQUISMO



De forma masiva, sistemática y organizada, la dictadura franquista utilizó, entre 1937 y 1970, a centenares de miles de prisioneros políticos como fuerza laboral barata, absolutamente dócil y completamente segura, casi siempre recluida en alguno de los numerosos campos de concentración creados al efecto por toda España ,en el libro de Javier Rodrigo Sánchez, Los campos de concentración franquistas. Entre la historia y la memoria.  figuran documentados 72 campos de concentración, casi la mitad de ellos funcionando ya desde la misma guerra civil, con  un total de aproximadamente unos 180.000 internados debidamente contabilizados–, con lo que además de conseguir pingües beneficios económicos consiguió descongestionar las numerosas cárceles existentes en todo el territorio nacional, todas ellas abarrotadas durante los años de la más inmediata posguerra a causa de las sucesivas oleadas de detenciones masivas que se produjeron en España entera al término de la guerra civil.

Presos republicanos en un campo de concentración

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, eufemismo con el que se intentaba ocultar el nombre de los campos de concentración, fue en realidad el encargado de centralizar el uso y abuso que el franquismo hizo de sus prisioneros políticos como trabajadores forzados o esclavos, dando origen incluso, con la creación de sus campos de concentración y la instalación en las cercanías de las familias de algunos de los prisioneros en ellos internados, a la creación espontánea de nuevos núcleos de población surgidos entonces, como El Palmar de Troya, Dos Hermanas, Los Palacios o los barrios sevillanos de Torreblanca y Bellavista, aún en la actualidad formado en su gran mayoría por familiares de antiguos presos políticos esclavizados por el franquismo.

Empleados fundamentalmente en obras públicas de todo tipo –por ejemplo, en la construcción de carreteras, puentes, túneles, vías férreas, canales y marismas–, centenares de miles de prisioneros políticos del franquismo se vieron obligados al trabajo forzado, a modo de nuevos esclavos, tanto en obras tan impresionantes como las de la construcción del Valle de los Caídos –donde trabajaron hasta 1950 un total de cerca de 20.000 presos políticos, hasta la definitiva culminación de las obras de construcción tanto de los accesos por carretera como del monasterio y la cripta de aquella obra faraónica– o del pazo de Aday, como en muchas otras obras al servicio de la Iglesia católica –entre otras, los 15.000 crucifijos para escuelas y otros centros oficiales, que fueron  facturados inmediatamente después de la guerra civil desde los Talleres Penitenciarios, cuya sede central era la cárcel de Alcalá de Henares– y, cada vez en mayor medida, al servicio de gran número de empresas privadas, casi todas ellas adjudicatarias y concesionarias del propio Estado.

Según recoge Isaías Lafuente en su documentado libro, fueron prisioneros políticos quienes construyeron obras hidráulicas como los embalses del Ebro, Benagéver, Entrepeñas, Pálmaces, Mediano, Riosequillo, Revenga, Barasona, Mansilla de la Sierra, González Lacasa, El Cenajo, Torre del Águila, Barrios de Luna, Yesa, San Esteban y Linares, la Real Acequia del Jarama, canales como el Bajo del Guadalquivir, Bajo del Alberche, Montijo, Jarama, Bárdenas, Monegros, Toro-Zamora, Bierzo, Badarán y Linares del Arroyo, amén de saltos como los del Nansa y el Sil.

Fueron, igualmente, prisioneros políticos del franquismo quienes reconstruyeron pueblos y ciudades como Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Toledo, Huesca, Lleida, Gernika, Amorebieta, Éibar, Potes, Quinto de Ebro, Mediana de Aragón, Puebla de Albortón, Boadilla del Monte, Villamanín, Vilanova de la Barca, Sabiñánigo o Figueres, entre muchas otras poblaciones.

Trabajaron también en las minas de mercurio de Almadén, en los pozos Maria Luisa, Fondón y San Mamés de Duro Felguera, en las minas de antracita de Fabero y en muchas otras empresas mineras, en Asturias, Leñón, Pontevedra, Lleida, Ourense, Teruel, Albacete, Murcia y Cartagena, por ejemplo, y lo hicieron asimismo en gran cantidad de obras públicas, como en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, Zamora-A Coruña, Tudela de Veguin a Lugo de Llanera, Pedernales-Bermeo o la inconclusa Santander-Mediterráneo, así como en la primera estación ferroviaria de Chamartín, en Madrid, y en carreteras como las de Canfranc, de la carretera de A Coruña a El Escorial, variantes de carreteras como las de Madrid-Valencia Puerto Contreras,  Honrubia, Oropesa, los puertos del Escudo y del Arzobispo, el túnel de Vielha...

Además de la construcción tanto de los accesos como del monasterio y la cripta del Valle de los Caídos, fueron también prisioneros políticos del franquismo quienes construyeron desde aeropuertos como los de Sondica o Labacolla hasta estadios municipales como los de Valladolid y Palencia, pasando por cárceles como la de Carabanchel.

Entre las empresas privadas españolas que más frecuentemente tuvieron a su servicio como trabajadores forzados a prisioneros políticos del franquismo figuraron en lugar muy destacado y constante Dragados y Construcciones, Banús, A. Marroquín, San Román, Hermanos Nicolás Gómez y Construcciones ABC.

Algunas de estas empresas privadas se lucraron con el trabajo forzado y apenas pagado de gran número de prisioneros políticos del franquismo por espacio de más de dos décadas, como lo hizo en concreto la empresa Dragados y Construcciones fundamentalmente en la construcción de gran número de pantanos, mientras que en el caso de Banús lo hicieron todavía hasta el año 1969 en todo tipo de obras y construcciones.

Otras empresas que tuvieron a presos políticos trabajando a su servicio fueron, por ejemplo, Babcock-Wilcox, Carbones Asturianos, Constructora Naval, Industrias Egaña, Talleres La Trefilera, Plasencia de las Armas, Esperanza y Compañía SA, Talleres Murga, Cementos Portland-Iberia, Cementos Asland, Metro de Madrid, Riegos Asfálticos, Sacristán, Portolés y Compañía, Sicot, José M. Padró, Carbonífera Palomar, Montes de Galicia, A.Villalón, E.Osis, Elizarrán, Hidro Nitro Española, Minas del Bierzo, Experiencias Industriales, Gutiérrez Oliva, A.Carretero, Sanz Bueno, Salvador Cuota, Maquinista y Fundición del Ebro, Regino Criado, Ferrocarriles y Minas, Antracitas Gaiztarro, Múgica-Arellano y Cía, Minero Siderúrgica de Orallo, ECIA, Vías y Riegos, Duro-Felguera, C.Peña, Julián A. Expósito, Cimentaciones y Obras, E.Medrano, C.Mardellano, D.L.Pastora, M.Llagostera, I.Arribalaga, J.Dobarco, Sociedad Marcor, Ramón Echave, SAFA, Burés, Industrias Artísticas Agrupadas ...

La Iglesia católica española, convertida prácticamente desde el mismo inicio de la guerra civil en uno de los más importantes e influyentes apoyos de Franco tras haber declarado formal y oficialmente que la insurrección militar era una “Cruzada”, se benefició asimismo del trabajo esclavo de gran número de prisioneros políticos del franquismo. Entre otras construcciones para la Iglesia católica en las que fueron obligados a trabajar como esclavos numerosos presos políticos de distintas regiones españoles, figuran las de la reconstrucción de la catedral y el seminario de Vic, el colegio de los escolapios de San Antón en Madrid, el seminario orensano de Ervedelos, la vallisoletana iglesia del Carmen y los conventos de las madres adoratrices de Cartagena, Valladolid y Alcalá de Henares.

Los beneficios obtenidos por el franquismo a costa de la práctica esclavitud de sus prisioneros políticos: más de 130.000 millones de pesetas, unos 780 millones de euros. Ello se deduce del estudio de las muy detalladas memorias anuales remitidas a Franco por el Patronato para la Redención de Penas entre 1939 y 1970, conservadas aún en los archivos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Sólo entre los años 1939 y 1945, Franco dispuso mensualmente de una media de unos 10.000 presos políticos republicanos convertidos por él en sus esclavos, siendo en total durante aquellos años unos 110.000 los presos políticos laboralmente explotados en colonias, talleres, destacamentos penales y empresas privadas.


El profesor Francisco Moreno Gómez ha cifrado el jornal medio de un preso político esclavizado por el franquismo en 4,75 pesetas, en el caso de ser un hombre con esposa y un hijo a su cargo y que estuviese al servicio de algún organismo público del Estado, y de 14 pesetas si trabajaba al servicio de una empresa privada, de las que sólo 50 céntimos iban a parar al propio preso, 3 pesetas eran destinadas a su familia, 1,40 eran retenidas en teoría para su alimentación y las 9,10 pesetas restantes iban a parar a Hacienda, aunque se ignora bajo qué concepto se les sometía oficialmente a tan cuantiosa exacción fiscal.

Este dinero era periódicamente ingresado por el Patronato para la Redención de Penas en una cuenta cifrada del Banco de España, a nombre del entonces subsecretario de Presidencia del Gobierno, Luis Carrero Blanco, conforme ha podido documentar y probar recientemente el ya citado profesor Antonio Miguel Bernal.

Aunque se tenían algunas referencias merced a la publicación de las memorias de algunos antiguos presos políticos del franquismo, ha sido ahora cuando se ha documentado ya con rigor histórico la existencia en la España de la guerra y la posguerra civil de auténticos campos de exterminio. A diferencia de los campos de concentración, en los que los prisioneros políticos eran utilizados sistemáticamente como “esclavos” y donde en no pocos casos los internados fallecían también a causa de las pésimas condiciones de vida y trabajo a las que se encontraban sometidos, los campos de exterminio franquistas eran, al igual que sus homólogos nazis de tan triste recuerdo, centros destinados fundamental y casi exclusivamente a la pura y simple ejecución de sus internados. Está perfectamente documentada la existencia en la población extremeña de Castuera de un campo de exterminio creado a principios de la guerra civil, inmediatamente después de la toma de Badajoz por las tropas franquistas, a mediados de agosto de 1936, en el que a diario se produjeron fusilamientos y donde existe un gran número de fosas llenas de cadáveres de presos políticos republicanos que allí fueron exterminados.(1)


Lista de algunos de los campos de concentración franquistas que funcionaron durante la guerra civil española o los años siguientes:

Campo de Los Merinales en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de La Corchuela en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de El Palmar de Troya en Utrera (Sevilla)
Hostal de San Marcos de León
Campo de concentración de Miranda de Ebro
Campo de concentración de Castuera
Campo de la península de Llevant en Mallorca
Campo de Formentera
Campo de concentración de La Isleta Gran Canaria
Campo de concentración de Lazareto de Gando Gran Canaria
Campo de concentración "Los Arenales" en las afueras de Cáceres
Campo de concentración de la Cartuja de Porta Coeli (Valencia)1
Campo de concentración de Los Almendros (Alicante)
Campo de concentración de Albatera en la provincia de Alicante
Campo de Concentración de el Pasaje Camposancos – A Guarda.
Campo de concentración de Ronda en Málaga.
Campo de concentración de San Pedro de Cardeña. Burgos
Campo de concentración de Betanzos, antigua fabrica de curtidos.
Campo de concentración de Horta. Barcelona
Campo de concentración de Poblenou. Barcelona
Monasterio de Corbán. Santander
Campo de concentración del cuartel de infantería. Santander
Fábrica de Tabacalera. Santander
Castillo-Faro de Castro Urdiales (Cantabria)
Campo de concentración de Soria
Campo de concentración de Burgo de Osma (Soria)



Benito Sacaluga

(1) Extractado de un articulo de Jordi García Soler, publicado por la Agrupación Madrileña de Profesionales del PCE.