Mostrando entradas con la etiqueta Escuela Naval Popular. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escuela Naval Popular. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de febrero de 2023

EL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA Y LA ESCUELA NAVAL POPULAR

 



Rafael Llobregat, de “Frente Rojo” diario del Partido Comunista de España, editado desde el 21/2/1937 hasta el 20/1/1939, publica el 25 de septiembre de 1937 el siguiente artículo en el diario “Venceremos”, Órgano del Comité Comarcal del Partido Comunista en Cartagena.



LA ESCUELA NAVAL POPULAR


En el último Consejo de Ministros se aprobó un Decreto creando la Escuela Naval Popular.

Ya “Frente Rojo” resaltó con breve comentarlo la trascendental importancia del acuerdo, sobre todo teniendo en cuenta -entre otra muchas razones- la impaciencia con que las clases populares de nuestra Marina aguardaban la aprobación de tal decreto por el cual conseguirán, al igual que lo han conquistado los soldados y clases del Ejercito Popular y de nuestra gloriosa Aviación, aprender lo más indispensable de la técnica militar, que unida a su entusiasmo y valor, a su fidelidad a la causa de ganar la guerra y consolidar y desarrollar la revolución, puedan contribuir con su esfuerzo desde los cuadros de mando  a dotar a la República de una Marina potente y popular.

Aunque no conocemos aún el texto del Decreto, creemos que la ponencia que lo haya redactado no habrá echado en olvido la rica experiencia del año largo de guerra que sufre nuestro país, ni las enseñanzas que en materia de escuelas de guerra tenemos, con el funcionamiento de las del Ejército y Aviación.

Aparte de la importancia que juegan los programas de estudios, que según nuestra opinión y de momento deben ser lo más sencillos posible, con el solo objeto de enseñar lo necesario para conseguir un buen Oficial en campaña prescindiendo de todos aquellos conocimientos útiles a los que en tiempo de paz podríamos dedicarles un espacio con el fin de crear buenos y cultos Oficiales en toda la extensión de la palabra, en la Marina debe tenderse a crear oficiales con una sola especialidad (oficiales de derrota, directores de tiro, torpedistas, radiotelegrafistas, intendentes, etc.), huyendo momentáneamente de la pretensión de conseguir oficiales que reúnan conocimientos de todas las especialidades, pues serla robar un tiempo precioso a las necesidades inmediatas de la guerra, tres son las medidas más importantes que deben tenerse en cuenta para la eficacia inmediata de la Escuela Naval Popular: loa profesores, el reclutamiento de los alumnos y los cursillos de preparación.



Cuando se ha realizado una buena política en la selección y acoplamiento de profesores, teniendo en cuenta la capacidad técnica, pero también su entusiasmo y fe antifascistas, y el reclutamiento de alumnos sea dirigido, no con el criterio de que «todo el que quiera, libremente puede solicitarlo» con tal de tener la edad, un aval, etc., sino que esto se haya hecho sobre los campos mismos de operaciones proponiendo los jefes y comisarlos a aquellos que más se distinguieron por su valer, por su capacidad, por sus dotes de mando e iniciativa en el combate, precisamente entonces es cuando estos nuevos Oficiales de las Escuelas Populares de Guerra han entrado más en consonancia con la calidad de nuestro actual y potente Ejército Popular.

Por eso creemos que en la Escuela Naval Popular se debe tener en cuenta esta experiencia de las Escuelas Populares de Guerra, tanto en lo que se refiere a los profesores como en el reclutamiento de alumnos que a nuestro juicio, deben reclutarse entre el personal de la Marina, especialmente entre los que más tiempo lleven embarcados y  hayan demostrado la capacidad y entusiasmo, así como su garantía antifascista, sin poner, desde luego, muchas trabas, puesto que la mayoría de las clases y marinos se enrolaron voluntariamente durante el curso mismo de la guerra.

Pero es preciso también crear, bien en los barcos o en la base naval más importante, cursillos de preparación para ingreso en la Escuela Naval, organizados con la ayuda de los jefes y comisarios. Porque una cosa es cierta: que por su condición de obreros, que no han podido cursar estudios, los que heroicamente rescataron los buques de nuestra Escuadra para la República; los que participaron en combates contra los piratas del Mediterráneo, muchas veces en inferioridad de condiciones; los que durante el año de guerra diariamente se juegan la vida con un heroísmo silencioso tiemblan como chiquillos ante la perspectiva de un examen. Y es preciso que se les ayude a conseguir reunir esta serie de conocimientos previos para su ingreso como alumnos de la Escuela Naval Popular, y que consigan dominar la técnica, con la misma facilidad con que han sabido dominar sus nervios y armarse de coraje y de valor frente al enemigo.

El ministro de Defensa Nacional y el Gobierno han tenido un gran acierto en no retrasar más la creación de la Escuela Naval Popular, que nos va a permitir en pocos meses enriquecer los cuadros de mando de nuestra Marina, que, al igual que nuestro potente Ejército Popular y nuestra heroica aviación sabrá hacer tragar el acíbar amargo de la derrota al fascismo nacional y extranjero en las profundidades de nuestro mar.

Rafael Llobregat

De «Frente Rojo». 






viernes, 24 de febrero de 2023

DOTACIÓN DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR DE LA REPÚBLICA AL UNO DE DICIEMBRE DE 1938

 


PERSONAL DE LA ARMADA REPUBLICANA DESTINADO EN LA ESCUELA NAVAL POPULAR SEGÚN DETALL AL UNO DE DICIEMBRE DE 1938 




Sede de la Escuela Naval Popular en Cartagena,
tras su paso por la Escuela y Base de Submarinos.


Relación de personal

Capitán de Navío, Luis Junquera Ruiz-Gómez
Tte. Coronel Maquinista, Benito Sacaluga Rodriguez
Capitán de Fragata, José Sierra Carmona
Comandante de Intendencia, Juan Manuel Ortí
Capitán de Intendencia, Edmundo Núñez Limón
Capitán de Corbeta, Enrique Manera Regueira
Teniente de Navío, José María de la Puerta
Comisario Político, Ginés Ganga
Comandante Médico, Sebastián Hernández Martínez
Capitán Maquinista, José Martínez Solano
Capitán Maquinista, Prudencio Piñeiro Menachos
Capitán Maquinista, Vicente Santamaría Baldos
Capitán Maquinista, Manuel Espinosa Sanjuan
Capitán de Corbeta, José María García Freire
Jefe Aux. Radiotelegrafista, Manuel Rodriguez Albiol
Teniente Maquinista, José Fernández Ortega
Teniente Maquinista, Francisco García Herrera
Teniente Maquinista, Luis Balde Fontenia
Catedrático de Francés, Gonzalo Suarez Gómez
Oficial 1º Artillería, Faustino Alarcón López
Oficial 1º Naval, Pedro Adrover Gómez
Oficial 2º Artillería, Antonio Vera González
Oficial 2º Artillería, Emilio Garzón Benítez
Oficial 2º Artillería, Manuel Conesa Ramos
Oficial 2º Artillería, Eugenio Vázquez Suarez
Comandante Infantería de Marina, Enrique Ardois Caraballo
Comandante Infantería de Marina, Blas Marzal Gómez
Comandante Infantería de Marina, Juan Luque Canis
Teniente Infantería de Marina, José Sánchez Balibres
Capitán Infantería de Marina, Emilio López de Avila
Capitán de Infantería de Marina, Juan Maraboto González
Capitán de Infantería de Marina, Pedro Roca
Capitán de Infantería de Marina, Francisco Luque Canis
Oficial 2º Oficinas y Archivos, Bartolomé Jiménez León
Oficial 2º Radiotelegrafista, Rogelio González Ballester
Oficial 2º Radiotelegrafista, Antonio López Molina
Oficial 1º Elect. y Torpedos, Miguel Matos Jiménez
Oficial 1º Elect. y Torpedos, José Casas Arevalo
Auxiliar Naval, Antonio Fernández Domingo
Auxiliar Naval, Luis Ibañez Bengochea
Auxiliar Alumno Naval, Manuel Fernández Gómez
Auxiliar Alumno Naval, Antonio Mercader Gómez
Auxiliar Alumno Naval, José Carmona Alonso
Auxiliar Máquinas, Bartolomé Campos Vidal
Auxiliar Máquinas, Manuel García Marín
Auxiliar Oficinas y Archivos, Mauricio Romero Garriga
Auxiliar C.A.S.T.A, Ginés Cano Jumilla
Auxiliar Sanidad, Enrique Martínez Ripoll
Cabo Oficinas, Juan Antonio Martínez Raja
Marinero Carpintero, Diego Martínez Alarcón
Marinero Carpintero, Salvador Garcia Miras
Marinero carpintero, Jesús J.Torres López
Marinero Corneta, Francisco González Niebla
Marinero Corneta, Antonio Sánchez Jiménez
Marinero Corneta, Pedro Buendía Barquero
Marinero Tambores, Nicolas Solano Artés
Marinero Tambores, Manuel Pedreño Alvarez
Marinero Tambores, Antonio Sánchez Amate
Marinero Chófer, Miguel Sánchez Carma
Marinero Chófer, Manuel Campello Valera
Marinero Chófer de 1ª, Jaime Roselló Gomila
Marinero Chófer de 1ª, José Piñar Arroyo
Marinero Enfermero, Joaquín Sandoval Fernández
Marinero Electricista, Manuel Cabrera
Marinero Electricista, Germán Sánchez
Fogonero Preferente, Juan Antonio Gómez Roda
Fogonero Preferente, Francisco Hernández Martínez
Fogonero Preferente, Santiago Ibañez Ródenas
Marinero de 2ª, Mariano Polo Cánovas
Marinero de 2ª, Manuel Bernabeu Puchades
Marinero de 2º, Ramón Neco Jaén
Marinero de 2ª, Vicente Ruiz García
Marinero de 2ª, Lázaro escudero Alarcón
Marinero de 2ª, José Senec Bernal
Marinero de 2ª, José Bermúdez lamela
Marinero de 2ª, Tomás Roca Martínez
Marinero de 2ª, Vicente Comes Bueno
Marinero de 2ª, José Neco Jaén
Marinero de 2ª, Gregorio García Pérez
Marinero de 2ª, Antonio Martínez Sánchez
Marinero de 2ª, Andrés Castejón Pérez
Marinero de 2ª, Antonio González Martinez
Marinero de 2ª, Pedro Conesa Martínez
Marinero de 2ª, Jaime Samper Martínez
Marinero de 2ª, Felipe Castejón Pérez
Marinero de 2ª, José Baños Pardo
Marinero de 2ª, José Miralles Parera
Marinero de 2ª, Tomás Mazón Sánchez
Marinero de 2ª, Antonio Mateo Prada
Marinero de 2ª, Alfonso Zambudio Sánchez
Marinero de 2ª, Juan González Jarillo
Marinero de 2ª, Alejandro Velasco de Castro
Marinero de 2ª, Norberto Martínez García
Marinero de 2ª, José Verdú Martínez
Marinero de 2ª, Ginés Domenech Batalla
Marinero de 2ª, Pedro Rubies Birba
Marinero de 2ª, Juan Valero Torrens
Marinero de 2ª, José madrid Sánchez
Marinero de 2ª, Francisco Rodríguez Rius
Marinero de 2ª, José ramón de Haro
Marinero de 2ª, Jaime Soler Linares
Marinero de 2ª, Manuel García Jiménez
Marinero de 2ª, José Miralles Segarra
Marinero de 2ª, José Albalá Berenguer
Marinero de 2ª, Amelio Núñez López
Marinero de 2ª, Pedro Aragonés Lloret
Marinero de 2ª, Manuel Herrera García
Marinero de 2ª, Luis Crespo Fernández
Marinero de 2ª, José González López

La relación suma un total de 109 marinos, a los que hay que añadir  los civiles, 20 hombres y 31 mujeres, para atender los distintos servicios de la Escuela.



Una clase de matemáticas



Clase de francés





0-0-0-0-0-0-0-0


















































viernes, 8 de octubre de 2021

TENEMOS ESPERANZA Y FE EN QUE NO HABRÁ CARIDAD

   


Benito Sacaluga Rodríguez, Tte. Coronel Maquinista, en el semanario “La Armada”, Cartagena 9 de octubre de 1937.


Con la creación de la Escuela Naval Popular, el ingreso en los distintos cuerpos de la Marina creemos que se sujetará a novísimos moldes, y no cabe dudar que los individuos que los integren tendrán la competencia y amor profesional que una Marina eficiente, y además republicana, requiere.

Tenemos esperanza en que los que pretendan ingresar y dedicarse a cualquiera de sus especialidades lo sea por verdadera vocación y tengan aptitud para su estudio, primero, y para su práctica después, Estas aptitud y vocación son de todo punto indispensables para que los individuos sean competentes, las cuales tienen que descubrirlas, durante su preparación preliminar, los profesores.

 

Fotografía actual del Asilo de la Rambla (Cartagena). 

En este edificio se ubicó la Escuela Naval Popular tras su paso 

por la Escuela y Base de Submarinos

 

Tenemos fe en que no habrá «caridad» para nombrar a los profesores y director de la Escuela. Estos deben ser los que tengan condiciones para ello, y no los que sencillamente quieran serlo. Además, deben estar bien retribuidos. Estos nombramientos son, a nuestro parecer, lo más esencial y delicado por ser el punto inicial, el primer paso enorme, que hay que dar para la consecución de lo que todos esperamos.

Hay que desterrar de un modo absoluto hasta el recuerdo de que en España existía una Escuela Naval Militar y otras Escuelas y Academias especiales. Las normas que en ellas se seguían contribuyeron en gran parte a que se produjeran la traición, como también muchos de los inconvenientes y obstáculos con que tropezamos hoy para vencerlos.

No sería posible admitir que la Nueva Escuela fuera ni la más remota parodia de lo que ocurría antes. De ser así la Escuela Popular, no sería Popular, pues seguiría siendo un terreno vedado para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Continuaría siendo un «comedero» familiar debido a que sólo ingresarían los parientes de los directivos de cada Cuerpo, volviéndose a formar en cada uno de ellos dinastías familiares. No puede ni debe seguirse la norma de que los que ingresen sean seres privilegiados que sin tener vocación ni aptitud para ello, se encuentren con una carrera «brillante», pagada por el Estado, que la hagan en «casa» con una rigidez ridícula por no ser más que aparente, y que en realidad estén perfectamente mimados y pagados sin más dualidad y entusiasmo que por «salir a oficial» para dejar de «estudiar» y empezar a gozar de los privilegios que en todos los órdenes tenían, sin importarles absolutamente nada el encontrarse, al finalizar la carrera, completamente limpios de los conocimientos más elementales de la profesión.

Esto es, a grandes rasgos, lo que pasaba antes, como también ocurría en los demás Cuerpos Auxiliares, «patentados» o no, en los que muchos de los que ingresaban en ellos tampoco tenían vocación ni demostraban aptitud; lo hacían en el Cuerpo que tenían más «facilidades» para ello con objeto de resolver exclusivamente el problema de los garbanzos. No les interesaba una u otra especialidad, sólo pretendían el asalto a la Santa Nómina. Para tales individuos las oposiciones de su ingreso eran siempre reñidísimas entre sus familiares y las personas influyentes o componentes del Tribunal de exámenes. Eso si, una vez ingresados se dedicaban al estudio constante del escalafón. Para ello no existía más obligación ni deber que la que tenía el Estado de pagarles puntual y mensualmente.

Esta fauna, de la que aún quedan ejemplares, no debe, en manera alguna, tener ambiente para su desarrollo en la Nueva Escuela. Tenemos mucha fe en que no ocurrirá. La Nueva Escuela debe y tiene que ser un tamiz por el que no podrá pasar el Favoritismo en ninguno de sus múltiples aspectos. Tenemos esperanza y fe en que no habrá «caridad» para que tal cosa ocurra; pues ese es el único modo de que se revelen muchas inteligencias que hasta hoy se venían malogrando.

El plan de estudios que se adopte, y el nombramiento del Director y cuadro de profesores será para nosotros un anticipo de q u e la Nueva Escuela responderá a nuestras esperanzas y que éstas se conviertan en realidades.

 El artículo está firmado con el seudónimo BESARO


**********


El 21 de noviembre de 1938, trece meses después de la publicación del artículo anterior, el Tte. Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodriguez ingresó cono Subdirector y Jefe de Estudios en la Escuela Naval Popular.




**********


martes, 16 de marzo de 2021

LA ESCUELA NAVAL POPULAR ÚNICA (1938-1939)

 

Con la llegada de la República se iniciaron importantes actuaciones en relación con las Fuerzas Armadas, entre las que no podían faltar aquellas que los Cuerpos y Clases de la Armada, ajenas al Cuerpo General, venían reclamando desde hacia muchos años. Se pone en marcha la reorganización de la Armada, se estudian planes, se fijan objetivos... pero la sublevación militar da al traste con todas las iniciativas proyectadas, una de ellas logra sobrevivir, aunque solo fuese llevada a la práctica durante poco más de un año. Se trataba de la creación de una Escuela Naval Popular, el primer curso (abreviado) se inicia en febrero de 1938, a la que tuvieran acceso todos lo españoles, independientemente de la clase social a la que pertenecieran, una democratización de la Armada en toda regla, pensada para aquellos difíciles momentos (el 25 de marzo de 1938 se convocan 100 plazas de Oficiales), y también para las generaciones venideras. Llegó abril de 1939 y todo quedó como estaba antes de 1931, incluso peor.



Imagen: Cartagena Histórica (editada)


El que al inicio de la guerra fuera Jefe de Maquinas del acorazado "Jaime I", Benito Sacaluga Rodriguez, más tarde Teniente Coronel, Jefe de los Servicios de Inspección de Máquinas de la Flota, publica en el diario naval "Amanecer", editado en el propio acorazado, el 30 de abril de 1937, y bajo el título "Hagamos una Marina Popular". Un interesante artículo (1), en el que exponía sus puntos de vista sobre la formación de una Marina auténticamente popular, integrada por personal idóneo y de completa confianza para cubrir todos los puestos en que la técnica sea precisa.

Señalaba Sacaluga,

Este futuro personal que según su vocación y actitud deben cubrir las diferentes especialidades que la Marina requiere, se encuentra en estados efectivo y potencial, formando parte de las actuales dotaciones de los buques y demostrando prácticamente su capacidad, entusiasmo y lealtad.

Revisa las especialidades con que actualmente cuenta la Marina, que concreta en Navegación, Artillería, Máquinas, Aviación, Torpedos, Electricidad, Arquitectura Naval, Intendencia, Jurídico e Intervención. Exceptuando las de Máquinas y Sanidad, en todas las demás era jefe de los servicios a bordo un jefe u oficial del Cuerpo General que no en todos los casos respondía su capacidad o conocimientos técnicos con tales jefaturas, mientras los Cuerpos Auxiliares, subalternos todos del General, eran entonces los que trabajaban y mantenían en buen estado de eficiencia el material como también los que lo manejaban. 

Para Sacaluga, que llegó a ser Director y Jefe de Estudios de la Escuela, es evidente que para dirigir la navegación y artillería se requieren conocimientos técnicos que los Cuerpos Auxiliares de ambas especialidades no tienen, pero afirma que si no los tienen es sencillamente porque "no se ha querido que los tengan". 

Un año después de la publicación de Sacaluga en "Amanecer" recogida por Cervera Pery, el Semanario "La Armada", Órgano Oficial de los Marinos de la República, publica el siguiente artículo, omitiendo el nombre del autor del mismo:


“La Armada”, Cartagena dos de abril de 1938

"Publicamos este trabajo en atención al respeto y estimación profundamente antifascista del autor del mismo, y sin que su publicación suponga conformidad ni disconformidad con él, pues el acierto o desacierto de cuanto expone sólo a él le corresponde, limitándonos, como decimos, a insertarlo aquí en honor de tan querido compañero, cuyo nombre se oculta en su excesiva modestia".


ESCUELA NAVAL POPULAR ÚNICA

(E.N.P.U)


"No olvidemos en la nueva organización de la Marina de Guerra, que ésta ha de estar exclusivamente  al servicio del Pueblo"


La vieja estructuración de las diferentes Escuelas que existían en la Marina de Guerra, no se ajustaban (por causas fáciles de comprender) a las verdaderas necesidades que requiere el buen estado de eficiencia que en todo momento debe tener una Marina de Guerra. Las actuales circunstancias nos han demostrado el gran perjuicio que ello nos ha ocasionado.

En período de organización la Escuela Naval Popular, y en conocimiento de los deficientes programas presentados de las distintas especialidades, me atrevo a exponer mi modesto criterio, que someto al estudio y consideración de las autoridades correspondientes, en evitación de volver a caer en los errores cometidos y padecidos con anterioridad. No trato de herir susceptibilidades, solo un fin  me guía y es el siguiente: 

“Que el día de mañana podamos decir aquí tenemos una Marina de guerra eficiente, dotada con hijos del pueblo al servicio del mismo, y no una deficiente que sea la preocupación de él, como sucedía con la mayoría de los organismos militares, con anterioridad al 18 de Julio de 1936”.

Debe ser nuestro deseo de que con la colaboración de todo el personal y con las enseñanzas de la anterior organización, pueda llegarse a una solución, que sea la más justa y adecuada para que todos los servicios de la Marina sean lo más eficaces y llenen los anhelos de aquellos luchadores de la Causa que se encuentren capacitados, sin distinción de categorías, y con arreglo a la más pura ética moral, como corresponde a los momentos en que vivimos y a la pureza libre de ambiciones con que la Marina ha defendido la República.

PROYECTO

Objeto: Creación de la Escuela Naval Popular Única, para completar en lo sucesivo los cuadros de oficialidad y demás categorías de las distintas especialidades de la Armada.

La sublevación militar contra el legítimo Gobierno de la República ha dado lugar a la eliminación en los servicios de la Marina, de una gran parte de jefes y oficiales y a una gran enseñanza para el futuro. La escasez de este personal es tan considerable, que es necesario proveer las necesidades futuras y,   parece lógico pensar, que al terminar la contienda, han de ser necesarias fuerzas navales adecuadas y eficaces, no solo a la situación geográfica y estratégica de España, sino también a posibles compromisos internacionales y, sobre todo, para la consolidación y respeto exterior del Régimen que el País quiera darse, ya que la práctica demuestra que la Razón y Ja Justicia son mucho más respetadas al contar con el apoyo de la fuerza material y moral.

La experiencia nos ha hecho ver que la eficacia de una flota y de sus bases navales, disminuye en forma considerable al no contar con personal técnico, para que dé el máximo rendimiento la utilización de sus armas. Es materialmente imposible improvisar

Oficiales de la Armada. Basta hacer notar la diversidad de conocimientos que le son imprescindibles para poder utilizar con éxito la complicada instalación que un buque de guerra representa. En tiempos normales se requerían para llegar a alférez de navío una fuerte oposición a base de matemáticas y seis años de carrera y un año para adquirir una especialidad, deficiente por un mal de origen. En la futura Marina creo en la necesidad de la creación de los distintos Cuerpos especializados con los estudios correspondientes y adecuados en cada especialidad, para adquirir el empleo de oficial.

Estos oficiales, después de unas prácticas constantes en buques y dependencias, pasarían a ampliar estudios superiores que de antemano se fijen para su ascenso a Jefes.

Organización:

  • Cuerpo de Estado Mayor de la Armada (mando responsable y único).
  • Cuerpo de Maquinistas.
  • Cuerpo de Artillería.
  • Cuerpo de Intendencia, Oficinas y Archivos.
  • Cuerpo de Ingenieros Navales.
  • Cuerpo de Sanidad. (Médicos y Practicantes)
  • Cuerpo Jurídico.
  • Cuerpo de Torpedistas - Electricistas.
  • Cuerpo de Radiotelegrafistas.

El ingreso en la Escuela Naval Popular Única, lo será mediante un examen previo en el que se tendrán que acreditar los conocimientos siguientes:

  • Leer y escribir correctamente.
  • Gramática.
  • Aritmética.
  • Geometría (ligeras nociones).
  • Algebra (ídem),
  • Geografía Universal (ídem).
  • Historia Universal (ídem).

Los aprobados en este examen, ingresarán en la E. N. P. U. en la que seguirán un curso general idéntico para todas las especialidades a excepción de Jurídico y Sanidad, y cuyo curso tendrá una duración de 12 meses, y durante el cual se estudiarán las siguientes materias:

  • Aritmética.
  • Algebra elemental.
  • Geometría y plana del espacio.
  • Trigonometría rectilínea y esférica.
  • Tecnicismo Naval.
  • Francés o inglés (ligeras nociones).
  • Geografía e Historia Universal.
  • Ordenanzas y Moral Militar
  • Ejercicios militares y marineros.
  • Códigos de Señales.
  • Prácticas de taller a voluntad (fragua, ajuste y torno) de estas prácticas se exceptuará ai Cuerpo de Intendencia.

Respecto al personal que pueda cubrir las plazas que se convoquen se reservará un tanto por ciento, que deberá determinarse, para el personal existente en la Marina, pues hay que tener presente que ésta cuenta con un núcleo de Maquinistas, Auxiliares, Auxiliares Alumnos, Cabos, Fogoneros y Marineros de todas las especialidades cuya lealtad al Régimen y servicios prestados en la actual contienda los hace acreedores a constituir la Oficialidad democrática de la futura Marina, ello claro es siempre que sean voluntarios para ello, ya que es probable que exista quien por sus condiciones de edad, categoría, temor a la responsabilidad, modestia personal, deseos de mejora económica sin aumento de categoría, no quieran someterse al esfuerzo que estos estudios representan.

E1 primer curso general para todas las especialidades debe tener carácter eliminatorio; es decir, que aquel que sea incapaz de ser declarado apto en el mismo ha de quedar eliminado definitivamente de poder seguir los restantes, ya que sin esos conocimientos es imposible llegar a adquirir los que siguen.

Se estima que debe ser admitido el doble número de individuos que el de plazas convocadas, y aquello sque mejor puntuación obtengan al final del curso eliminatorio serian los que pasasen al siguiente y el resto de los aptos podrían repetirlo por una sola vez.

Al anunciar la convocatoria se designarán las plazas que a cada categoría le corresponde, con objeto de que resulte la distribución más equitativa. Dada la diversidad del personal que puede tomar parte en este curso, será necesario fijar previamente las condiciones económicas que han de disfrutar, en forma tal que no sufran perjuicio en sus intereses.

Los aprobados en dicho curso eliminatorio general pasarán a seguir los de las respectivas especialidades, teniendo que estudiar las siguientes materias:

Estado Mayor. Primer curso, 12 meses de duración:

  • Astronomía y Navegación.
  • Meteorología.
  • Física, Mecánica y Óptica (Elementos).
  • Tecnicismo Naval.
  • Geografía Marítima.
  • Derecho Marítimo Internacional.
  • Francés o inglés (traducir).
  • Faenas marineras.
  • Señales y Código.
  • Ordenanzas y Moral militar.
  • Máquinas, motores, calderas y electricidad (ligeras nociones).

Los aprobados pasarán a seguir un segundo curso, también de 12 meses de duración:

  • Astronomía y Navegación.
  • Meteorología.
  • Geografía Marítima,
  • Tecnicismo Naval.
  • Maniobras y Reglamento de abordaje.
  • Derecho Marítimo Internacional.
  • Francés o inglés.
  • Ejercicios marineros y militares.
  • Química (ligeras nociones),
  • Torpedos, minas, paravanes y cargas de profundidad (ligeras nociones).
  • Artillería, pólvoras y explosivos (ligeras nociones).
  • Historia Naval.
  • Señales y Código.
  • Documentación y Reglamentos.

Durante estos cursos se disfrutarán los días de permiso que reglamentariamente se disponga. 

Los aprobados en dichos cursos serán ascendidos a Alférez de Navío efectivo (aspirante al Cuerpo de Estado Mayor), y como tales embarcarán en los distintos buques para hacer el curso práctico, que tendrá también una duración de 12 meses.



Prácticas de navegación

  • Táctica y Cinemática Naval en Flotilla
  • Guerra Química, Submarina y Aviación.
  • Tiro de Artillería y Torpedos
  • Minas (fondeo, rastreo con paravanes y levado).
  • Señales y Código

Estas prácticas se realizarán en los buques siguientes: 

  • Acorazados o Cruceros, 4 meses
  • Destructores, 3 meses 
  • Submarinos, 4 meses
  • Minadores, un mes. 

Los que terminen dichas prácticas con aprovechamiento serán ascendidos al empleo de Teniente de Navío. Terminadas dichas prácticas se anunciará una convocatoria para el ingreso en el Cuerpo de Estado Mayor de Marina, que será el responsable y mando único en todos los buques, Bases navales y demás dependencias. Todos los demás Cuerpos especializados, dentro de su autonomía propia, estarán subordinados al Mando único y responderán de sus servicios ante él.

A dicha convocatoria, para la que previamente se fijarán los cursos y programas, podrán concurrir todos los Tenientes de Navío que así lo deseen. Los aprobados en estos cursos ingresarán en el Cuerpo de Estado Mayor con la categoría de Jefe, y, como tales, en condiciones de ejercer el mando que se les ordene.

Los reprobados en estos cursos, así como en el práctico, podrán repetirlo por una sola vez, y de no aprobar quedarán reprobados definitivamente. Este personal sólo podrá ejercer el mando en buques auxiliares y servicios secundarios de los buques, como tales Oficiales efectivos, y desde ese momento se regularán sus haberes por años de servicios, cuyos aumentos de sueldo le serán reconocidos para la pensión de retiro.

A continuación detallaré otra especialidad:

Artillería.

  • Primer curso de 12 meses de duración:
  • Material de Artillería y armas portátiles.
  • Física Mecánica y Óptica.
  • Pólvoras y Explosivos.
  • Química.
  • Dirección de tiro.
  • Geografía Marítima.
  • Astronomía y Navegación.
  • Francés o inglés (traducir).
  • Derecho Marítimo Internacional.
  • Ejercicios militares.
  • Ordenanzas y moral militar.
  • Prácticas de taller (fragua, torno y ajuste).


Segundo curso, también de doce meses de duración.

  • Material de artillería y armas portátiles.
  • Física, Mecánica y Óptica.
  • Pólvoras químicas y mecánicas.
  • Explosivos y gases.
  • Química.
  • Dirección de tiro.
  • Astronomía y navegación (ligeras nociones).
  • Francés o inglés.
  • Ejercicios militares.
  • Documentación y Reglamentos.
  • Historia Naval,
  • Electricidad (ligeras nociones).
  • Ordenanzas y moral militar.
  • Prácticas de taller (fragua, torno y ajuste).

Durante estos cursos tendrán los permisos reglamentarios que se estipulen.

Los aprobados en dichos cursos serán ascendidos a tenientes efectivos de dicha especialidad, pasando a hacer el curso práctico siguiente, que tendrá una duración  de 12 meses.

Viaje de estudios, visita a las fábricas de artillería y baterías de costa: dos meses, Talleres de artillería y laboratorios, prácticas de taller, arme, desarme, regulación material de artillería y pruebas de explosivos; seis meses. Ejercicios de tiro de artillería en acorazados, cruceros y destructores: cuatro meses.


Fotografía actual del Asilo de la Rambla (Cartagena). En este edificio se ubicó la Escuela Naval Popular tras su paso por la Escuela y Base de Submarinos


Terminadas dichas prácticas se anunciará una convocatoria para el ingreso en el Cuerpo de Artillería de la Armada, con los curaos y programas que de antemano se fijen y al que podrán concurrir todos los aprobados si así lo desean.

Los aprobados en estos curros ingresarán en el Cuerpo de Artillería con la categoría de capitanes, pasando destinados a los buques y dependencias, siendo responsables ante el Mande único de todos los servicios de su especialidad.

Los reprobados en estos cursos así como en los prácticos, podrán repetirlo por una sola vez, y de no aprobar, quedarán reprobados definitivamente. Este personal sólo podrá ejercer destinos secundarios y auxiliares como tal Oficial efectivo, y a partir de cuya fecha su sueldo será regulado por años de servicios con objeto de no perjudicarles en sus intereses económicos,  los aumentos de sueldo le serán reconocidos para la pensión de retiro.

Las normas para el resto de las especialidades serán idénticas a las del Cuerpo de Artillería, que se cita como base, variando solamente los conocimientos que tendrán que adquirir, que serán en armonía con la misión a desempeñar en su especialidad, exceptuándose los Cuerpos Jurídico y Sanidad.

En los Cuerpos en que sea preciso poseer un título facultativo. Licenciado en Derecho, Medicina o el de Practicante, se darán el máximo de facilidades al personal para que puedan obtener los indicados títulos, y dadas las características especiales de los Cuerpos de Sanidad y Jurídico, para éstos deberán redactarse unas normas y programas distintos.

En lo sucesivo y con objeto de cubrir las vacantes que esta nueva reorganización ha de producir en las distintas categorías y especialidades, será conveniente dotar a la Marina con personal exclusivamente voluntario. Este personal ingresaría en la E. N. P. U. con la categoría de marinero y haría los estudios de las distintas especialidades con arreglo a los programas y cursos que de antemano se fijen, siendo este personal el que a partir de la categoría de Cabo, el único que tendrá derecho a cubrir las vacantes de los Cuerpos Patentados, después de aprobar los correspondientes cursos.

El personal que por su poca capacidad no llegue al empleo de Oficial, se regirá por un sueldo inicial y aumentos de sueldo por años de servicio lo suficientemente retribuido para atender a sus necesidades económicas, estos aumentos de sueldo le serán reconocidos para la pensión de retiro.

La base fundamental de la máxima armonía y convivencia tan necesaria entre todo el personal para la mayor eficacia de la futura Marina democrática, depende de la nueva reorganización e ideal proyecto que se lleve a efecto, y por ello me he atrevido a sacar a la luz este modesto trabajo.


******************



(1) Recogido por José Cervera Pery, en "La Escuela Naval de Cartagena. Un intento frustrado", publicado en Cartagena Histórica. Cuaderno Monográfico nº 12. (Junio 2004)




miércoles, 24 de junio de 2020

TENIENTES EN CAMPAÑA DE INFANTERÍA DE MARINA





Publicado en el Semanario "La Armada" (Órgano del Comisariado y Portavoz de los Marinos de la República), el nueve de julio de 1938.



Con motivo de haber acabado el curso los alumnos de la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina, tuvo lugar en la Escuela Naval Popular una ceremonia, sencilla como de guerra, pero llena de cordialidad republicana. 


Invitados por el Director de la Escuela, don Luis Junquera, asistieron el Jefe de la Base Naval don Antonio Ruiz, el laureado Jefe de la Flota don Luís González de Ubieta, el Comisario General de la misma compañero Bruno Alonso, el Coronel del Regimiento Naval n.° l, don Basilio Fuentes, el Jefe del Arsenal don Norberto Morell, el Comandante Militar de 1a Plaza don Francisco Gutiérrez, el Jefe del Estado Mayor Mixto don Vicente Ramírez, el Delegado de Propaganda del Gobierno don Miguel San Andrés, el Profesorado de la Escuela Naval, etc.

El Comisario Político de la Escuela, Ginés Ganga, dirigió unas palabras de despedida a los nuevos oficiales, y el Delegado de Propaganda, señor San Andrés, pronunció un brillante discurso ensalzando las virtudes de los marinos de la República.

He aquí la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina:

Con el número l, Luís Ardiaca Alé-; 2, Sergio Puig Almirall; 3, Ramón Bertrán Olivellas; 4, José María Sanllehy Roda; 5, Juan Aguilar Maldonado; 6, Modesto Durant Padró; 7. Eugenio Ferrández González; 8, Antonio Granda Pérez; 9, César Manzano Ortega; l0, José Martínez Rosell; 11, Juan Cacala Señar; 12, Francisco García Carmona; 13, José Escolar Jovells; 14, Luís AIsedo Renovález; 15, José Inberno Iberno; 16, Cándido Amat Juan; 17, Ángel Domínguez Jarque; 18, Gabriel Cortés Fontán; 19, Pedro Lloverás Llorach; 20, Antonio Ortuño Cánovas; 21, Antonio Oller Farrás; 22, Francisco Soto Mercader; 23, Francisco Miró Enrech; 24. Aurelio Sancho Mur; 25, Gonzalo Martín González; 26, Ramón Marcos Pérez; 27, Luís Álvarez Casco Trelle; 28, José Soler García; 29, Ramón Serrano Monclús; 30, José Andrés Martí; 31, Gabriel Ferrer Blasco; 32, Francisco Díaz López; 33, Gaspar Pérez Sellas; 34, Claudio Gauthier Marín; 35, Juan J. Navarro Izquierdo; 36, Antonio Palonés García; 37, José Nogueras Batlle; 38, Incógnito Ferrer; 39, Francisco Pérez López; 40, Adrián León Rosales; 41, Castor Serramián Casanova; 42, Fernando Catalá Portell; 43, Angel Garcerán García; 44, Ramón Pablo Palacios; 45, Salvador Carbó Chaquet; 46, Fulgencio Pujante Vivancos; 47, José Ballester Guixot; 48, Juan J. Maiquez Martínez; 49, Faustino Beleña Alfonso; 50, Jesús Jódar Carrasco; 51, Francisco López Pérez; 52, Ramón Poca Pons; 53, Juan Sebastián Cumba; 54, Juan Luís Prats; 55, Juan P. Rodríguez Pérez; 56, Antonio Rey Cotos; 57, José A . Lara Guillén; 58, Antonio Villar Filloy; 59, Miguel Valera Jiménez.





***************


Una vez graduados, la práctica totalidad de estos Tenientes en Campaña pasaron a prestar servicio en Cuerpos de Ejército y Brigadas Mixtas. En fecha del 1 julio de 1938 el número total de Oficiales de Campaña (Tenientes y Capitanes) ascendía a 805.






domingo, 31 de mayo de 2020

EL ESPÍRITU REPUBLICANO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR






El 20 de noviembre de 1937, a pocas semanas de la entrada en funcionamiento de la recién creada Escuela Naval Popular, en el semanario La Armada (Órgano Oficial de los Marinos de la República), se publica un artículo en el que se ponen de manifiesto diversas consideraciones sobre el espíritu republicano de la Escuela, junto con un planteamiento de la necesaria reorganización democrática y estructural de la Armada.


Fotografía actual del Asilo de La Rambla (Cartagena),
donde se ubicó la Escuela Naval Popular tras su
paso por la Escuela y Base de Submarinos

Un mismo molde dará siempre la misma figura


Pronto estará en marcha la Escuela Naval Popular. Esto puede considerarse como la elección del solar en el cual debe levantarse la nueva Marina republicana. Ahora bien, dicha Marina debe ser obra exclusiva de la España republicana, para que siendo un organismo del Estado lo sea del pueblo, esto es, que sea de hecho popular. Debe ser, en suma, una creación de la República, y como creación debe dársele una organización que responda a su carácter militar y democrático. De no dársele nueva organización y empezar a funcionar la Escuela siguiendo los métodos y procedimientos que hasta 1936 tuvo la fenecida Escuela Naval Militar, y después, regirse por la vigente organización de la Armada se obtendrían oficiales cuya “substancia” será republicana, no cabe duda, pero tendrían que seguir el camino trazado por quienes no lo eran y sujetarse a las normas establecidas por los devotos de la más hermética reacción, resultaría a fin de cuentas que siendo los nuevos oficiales de substancia republicana tendrían la misma “figura” de los de “antes”.

La Organización actual de la Armada es una ley aprobada por las Cortes republicanas, estudiada y «propuesta» previamente por comisiones, que se nombraron con tal objeto, de cada uno de los Cuerpos de la Armada que en aquella fecha se denominaban «patentados» y sin intervención de los que formaban los auxiliares llamados entonces «clases subalternas». Cada comisión redactó su proyecto con respecto al Cuerpo a que pertenecía los cuales se discutieron en las sesiones plenarias y se aprobaron por «unanimidad». Sin embargo, nada de lo que apareció en el Decreto primero, y en la Ley después, se parecía en nada a lo discutido y aprobado. La Ley orgánica de la Armada que aprobaron las Cortes fue íntegramente lo propuesto por UN SOLO CUERPO de los que nombraron para su estudio.

Todas las comisiones nombradas, menos una, estaban de acuerdo sobre la creación de una Entidad superior en la que estuvieran representados todos los Cuerpos además de una representación civil y parlamentaría. Esta era la más importante y transcendental BASE que se trataba de establecer por considerarla de perentoria necesidad para la Marina.

Todas las comisiones consideraban de imprescindible necesidad la creación de un organismo que discutiera y tramitara las decisiones ministeriales para impedir sus tradicionales extra limitaciones de las que nunca se podía protestar ni de palabra ni por escrito, pues el Ministro, escudado tras el falso concepto de la disciplina, impedía que los interesados pudieran hacerse oír, tanto de forma particular como colectivamente.

Esta propuesta de los Cuerpos auxiliares de entonces no era, ni mucho menos, una creación patrocinada por ellos, ya que en España se estableció varias veces el Almirantazgo y otras tantas fue deshecho por Ministros a quienes estorbaba para sus manejos. El Almirantazgo inglés fue siempre el modelo adoptado por todas las marinas del mundo por ser una de las instituciones más eficaces para el engrandecimiento de una marina. Dicho Almirantazgo está compuesto por dos lores civiles y dos secretarios también civiles, uno de ellos permanente y otro parlamentario y forman parte de él todos los Jefes de los distintas Cuerpos especiales.

Esta especie de Almirantazgo, denominándolo Junta consultiva, o como mejor le cuadrara o estimaran, era lo que se propuso, en cuya constitución entraran todos los jefes de Sección o de Cuerpo, como también una representación parlamentaria y un financiero político o del Ministerio de Hacienda, la cual debía presidirla el Ministro de Marina al que le serviría, en todos los casos, de asesoramiento. Dicho Ministro y el Subsecretario debían ser siempre civiles.


Ministerio de Marina en 1932

Sobre esta BASE fundamental que se propuso, estando de acuerdo todas las comisiones MENOS UNA, se ha escrito y hablado mucho por autoridades de la Marina, tanto españolas como extranjeras, y entre estas últimas, algunas inglesas con fecha anterior a su implantación en Inglaterra.

En España, dijo el Conde de Salazar: «Uno de los vicios o defectos más substanciales es la falta de estabilidad del régimen gubernativo de la Armada que depende absolutamente de la voluntad o del capricho del Ministro».

El almirante Topete, escribió:

“La Marina no tendrá base segura sin una institución que garantice los derechos y satisfaga las justas aspiraciones de cuantos sirven en la Armada. Institución en la que estén representados los distintos cuerpos y que tiene provechoso ejemplo en Inglaterra, o sea, en la Nación que todo lo fía a sus escuadras y mira el engrandecimiento de su Marina como emblema de su poder en el mundo”.

El almirante Antequera propuso al Gobierno la siguiente disyuntiva:

Vicealmirante Juan B. Antequera Bobadilla
“O un Almirantazgo como en Inglaterra, o una Junta de Jefes de reconocida competencia para aconsejar al ministro, pero que jamás la Marina pueda estar regida por la voluntad de un solo hombre”.

El almirante inglés lord Hamilton, dijo:

“El Almirantazgo es necesario para evitar las deplorables consecuencias de las oligarquías y que el espíritu de cuerpo se manifieste perjudicialmente”.

Lord Brassy escribía:

“La Armada debe ser continuamente vigilada por una activa y cuidadosa intervención parlamentaria”.


Es, pues, una verdadera necesidad nacional la creación de una Junta de Jefes de los distintos Cuerpos, incluso los llamados auxiliares, que sea un dique, cuando haga falta, contra el error, el capricho...etc. de los ministros, siendo preciso que las Cortes la implanten cuanto antes, dándole garantía de estabilidad e independencia. Una vez constituida esta Junta asesora del ministro, puede arrancar de ella la Nueva Organización de la Marina republicana, pues estando en ella representados POR IGUAL todos los Cuerpos y presidida por el Ministerio, ninguno de ellos podrá tener preponderancia sobre los demás. Los servicios y cometidos de cada uno serán, los que se detallen en los respectivos reglamentos orgánicos, y se deberá poner especial cuidado en que ninguno de ellos invada las atribuciones de otro.

Una vez organizada la Marina con bases justas y democráticas de las que se deriven los métodos y procedimientos que el estado actual de España requiere no cabe duda que los oficiales que se formen en la Nueva Escuela, además de ser substancialmente republicanos tendrán siempre la figura de tales.

Artículo firmado por:

BESARO (1)





(1) Seudónimo utilizado por el Teniente Coronel de Máquinas Benito Sacaluga Rodriguez. Promotor de la Escuela. Profesor y Director de la Escuela Naval Popular.


Enlace de interés: La Escuela Naval Popular Única

Nota: Las imágenes no están incluidas en el artículo publicado en La Armada.

jueves, 25 de abril de 2019

LA ESCUELA NAVAL POPULAR: EL PROYECTO SACALUGA







El próximo 29 de abril se cumplen 80 años del fusilamiento en Cartagena de Benito Sacaluga Rodríguez, Teniente Coronel de Máquinas de la Flota Republicana, su delito: ser leal a la II República y a su legítimo Gobierno. 

Tte.Coronel Maquinista
Benito Sacaluga Rodríguez
De entre los muchos servicios que desde su cargo prestó a la II República, cabe destacar su enorme interés y dedicación a la formación del personal de la Armada, materializado en su colaboración entusiasta en la creación de la que sería denominada Escuela Naval Popular, con sede en Cartagena (Murcia). Una Escuela Naval basada en las directrices marcadas por el estudio, el esfuerzo, la lealtad y la fidelidad a los principios republicanos de igualdad entre clases.

En el 80 aniversario de su muerte, y a modo de humilde homenaje a su figura, reproduzco a continuación una síntesis de lo por él publicado el 30 de abril de 1937, en el diario naval “Amanecer”, editado a bordo del acorazado “Jaime I”, del que por entonces Sacaluga era su comandante de máquinas.

Ante la imposibilidad de hacerme con el citado ejemplar de “Amanecer”, recurro a lo publicado por Cartagena Histórica en su Cuaderno Monográfico número 12 del mes de junio de 2004, bajo el título “La Escuela naval de Cartagena 1938-1939”, firmado por José Cervera Pery, General Auditor del Cuerpo Jurídico Militar de la Armada y autor de varios libros sobre historia naval. En realidad Cervera-Pery se limita a transcribir parcialmente el artículo de Benito Sacaluga, eso si, sin perder la ocasión de manchar su memoria, tal como hace al final de su publicación, en su nota núm.3, de la cual doy amplia información al final de esta entrada.

EL PROYECTO SACALUGA

El que fuera jefe de máquinas del acorazado “Jaime I” al producirse el alzamiento militar, comandante Benito Sacaluga, más tarde profesor e incluso director de la Escuela Naval Popular, y fusilado en Cartagena al término de la guerra, publicó en el diario naval Amanecer editado en el propio acorazado, el 30 de abril de 1937 y bajo el título de Hagamos una Marina Popular, un interesante artículo en el que exponía sus puntos de vista sobre la formación de una Marina auténticamente popular integrada por personal idóneo y de completa confianza para cubrir todos los puestos en que la técnica fuese precisa. 

Señalaba Sacaluga: ...este futuro personal que, según su vocación y actitud, deben cubrir las diferentes especialidades que la Marina requiere, se encuentra en estados -efectivo y potencial- formando parte de las actuales dotaciones de los buques y demostrando prácticamente su capacidad, entusiasmo y lealtad.

Revisa las especialidades con que actualmente cuenta la Marina, que concreta en Navegación, Artillería, Máquinas, Aviación, Torpedos, Electricidad, Arquitectura Naval, Intendencia, Jurídico e Intervención. Exceptuando las de Máquinas y Sanidad, en todas las demás era jefe de los servicios a bordo un jefe u oficial del llamado Cuerpo General que no en todos los casos respondía su capacidad o conocimientos técnicos con tales jefaturas, mientras los llamados Cuerpos Auxiliares, subalternos todos del General, eran entonces los que trabajaban y mantenían en buen estado de eficiencia el material como también los que lo manejaban. Para Sacaluga es evidente que para dirigir la navegación y artillería se requieren conocimientos técnicos que los cuerpos auxiliares de ambas especialidades no tienen, pero establece que "si no los tienen ha sido sencillamente por que no se ha querido que los tengan".

En la hora de una necesaria reorganización de la Marina, el tecnicismo de todas las especialidades que la integren deben poder alcanzarlo todos los ciudadanos que en ella ingresen en cada especialidad, y estos según su amor al estudio puedan llegar a ocupar todos los puestos y todas las categorías sin que nadie, personal o colectivamente, pueda creerse que es de una “casta” superior a los demás (clara alusión al Cuerpo General). Esto hay que desterrarlo radicalmente. Todos los cuerpos deben ser semejantes en categorías militares, no existiendo más diferencias entre ellos que el cometido de cada uno.

Tras estas consideraciones expone en líneas generales algunas ideas propias sobre la organización que deben tener los servicios de máquinas “creyendo interpretar los deseos de sus compañeros”, teniendo entendido que considera como compañero profesional a todo el personal, ya sean maquinistas, auxiliares, operarios o fogoneros.

La organización que debe tener lo concerniente a los “Servicios de Máquinas” debe ser objeto de dos estudios, uno el que concierne a dicho Servicio y otro consistente en la redacción del “Reglamento Orgánico del Cuerpo”, los cuales a pesar de tener varios puntos de contacto son muy diferentes, puesto que el primero debe tratar clara y terminantemente de todos aquellos servicios que deben estar sólo y exclusivamente a cargo del personal de Máquinas, indicando todos los organismos necesarios para su mejor desarrollo y eficacia, tanto en los buques como en las Bases Navales principales y secundarias y demás dependencias de la Marina; centros de enseñanza profesional y mixta, comisiones, provincias marítimas, etc. Expresando también las conexiones en estas últimas con el personal de la Marina Mercante y sin dejar de aclarar concretamente las relaciones del Cuerpo de Máquinas con los demás cuerpos de la Marina cuyos cometidos estén relacionados. 

Con respecto al futuro Reglamento del Cuerpo, opina debe desterrarse por completo la división de este en dos “castas”. El personal de Máquinas debe estar encuadrado en un solo Cuerpo que comprenda todas sus categorías siendo un cuerpo técnico. Y el personal de fogoneros debe formar el Cuerpo de Fogoneros. El ingreso en el mismo debe ser por personal civil procedente de las modernas escuelas de trabajo que, seleccionado por su profesorado según sus aptitudes y vocación, se presente para su ingreso. Este personal, después de un examen teórico-práctico, iría a los buques como Fogoneros-Alumnos donde permanecerían como tales por lo menos seis meses en prácticas en buques que naveguen, o reunir un determinado número de horas de servicio en calderas en actividad.

Una vez terminadas dichas prácticas pasarían los alumnos fogoneros a la Academia del Cuerpo, en la que después de un semestre preparatorio quedaría seleccionado este personal pasando a ser alumno de Máquinas los que reunieran las condiciones prefijadas y siguiendo en dicha Academia los cursos necesarios. Los que no fueran seleccionados para ser alumnos de Máquinas podrían seguir en el Cuerpo de Fogoneros o separarse del Servicio si así lo deseasen. 

En cuanto a los fogoneros actuales, preferentemente podrían pasar a ser Fogoneros-Alumnos en un examen de suficiencia para reunir las condiciones que se determinaran.

Expone Sacaluga que : el actual Cuerpo de Auxiliares de Máquinas debe suprimirse, pero no de un modo egoísta y lesivo para los individuos que actualmente lo forman, sino acoplándolos en el nuevo Cuerpo de Máquinas, dándoles con ello la satisfacción que se merecen por sus servicios y lealtad, y que debido a la circunstancia de la edad de la mayoría de sus componentes pronto quedarán eliminados por retiro forzoso a voluntario. En dicho acoplamiento debe procurarse que cubran los empleos de la misma categoría que para los demás cuerpos auxiliares se adopten, cuyos empleos se extinguirán al llegar al último de los que quedan en activo. También debe dársele ingreso en el Cuerpo de Máquinas a los actuales Operarios, pues su preparación les capacitaría también para el ingreso en la Academia como alumnos.

Con respecto al Reglamento Orgánico del Cuerpo único que se cree, debe ser parco en determinaciones y sus diferentes empleos y jerarquías militares debe sujetarse a las que tengan los demás Cuerpos de las distintas especialidades que integre el personal de la Marina, entendiendo que bajo ningún concepto ene crearse otros cuerpos para los servicios de Máquinas.

Termina Sacaluga su razonada exposición señalando que: tanto la organización de los Servicios de Máquinas como, los Reglamentos Orgánicos de los Cuerpos de Máquinas y Fogoneros, no deben ser obra de un solo individuo por mucha capacidad que para ello se le reconozca, debiendo ser una labor de conjunto, en la que debe quedar eliminada por completo la rutina seguida hasta aquí y sobretodo el egoísmo personal o colectivo de un grupo, recomendando que el estudio se haga muy detenidamente para cuando llegue el periodo de calma que tiene que suceder al triunfo del Gobierno legítimo de España, poder presentar a dicho Gobierno un trabajo lo más perfecto posible dentro de las normas democráticas que afortunadamente deben imperar para la nueva organización de los organismos militares del Estado.

Termina Cervera Pery olvidando el rigor histórico que debe acompañar a quién como él se cataloga como escritor de libros de historia naval, más aún si se trata de calificar conductas de otras personas. 

Como digo, termina Cervera Pery su artículo escribiendo lo siguiente:

“Posiblemente la publicación de este artículo no cayera en el vacío y le valiera a su autor la dirección de la Escuela Naval Popular en su última etapa. De aquí el interés que pueda suscitar su reproducción. Lástima que las excelentes cualidades pedagógicas de don Benito Sacaluga no se vieran acompañadas de otra línea de conducta. Pero sería materia de otro tema que nada tiene que ver con el que nos ocupa". En este último párrafo nos remite Cervera Pery a su nota nº 3, de las insertadas al final de su artículo, en la que dice lo siguiente:

"Don Benito Sacaluga sorprendentemente se quedó en Cartagena. A la entrada de las tropas nacionales se le instruyó rápidamente un consejo de guerra que lo condenó a tres penas de muerte. Obró en su contra la crueldad ejercida con los obispos de Murcia y Guadix a los que obligó a carbonear el “Jaime I”. Es incompresible que con estos antecedentes no huyera con la Escuadra a Bizerta”.

Ya en varias ocasiones he desmontado en este Blog las falsas acusaciones que durante el Consejo de Guerra Sumarísimo se vertieron contra Benito Sacaluga: testigos falsos presentados por el fiscal en colaboración con los servicios de información franquistas, negativa del tribunal a la presentación de pruebas y testigos de la “defensa”…, en definitiva un Consejo de Guerra más de los franquistas, todos ellos una mera pantomima destinada a justificar su cruenta e indiscriminada represión contra todos los demócratas.

Es cierto que en Almería se utilizaron presos para el carboneo del acorazado, unos presos que fueron conducidos al mismo por la denominada “Guardia Roja” al mando del maquinista Daniel García Rego.

Si acudimos al contenido del Consejo de Guerra Sumarísimo (Causa 4/39), ya reproducido en este blog, veremos que Benito Sacaluga se opuso a que los presos de mayor edad y baja condición física trabajasen estibando en el interior de las carboneras del buque, y recomendó que si debían colaborar en el carbonero lo hicieran en cubierta, petición que no fue aceptada por el entonces comandante provisional del buque y jefe de las fuerzas navales de Almería Joaquin García Rego.

Según se  desprende de la declaración jurada de Juan Lorenzo Castro, 2º Maquinista de la Armada, declaración efectuada en la Causa 1189/39, fue el Comité del buque quién dio la orden de que los presos efectuaran los trabajos de carboneo y fue el Comité quien vigiló que así de hiciera; el Tribunal no accedió a interrogar a Juan Lorenzo como testigo de la defensa propuesto por Sacaluga, en esos momentos prisionero en Cartagena a pocos metros de la sala del tribunal.   Por otro lado y según queda recogido en la prensa franquista el obispo de Guadix salió con vida del "Jaime I", al igual que el de Almería y ambos fueron "paseados" bastantes días después de salir del acorazado y fusilados por milicianos junto al barranco de "El Chisme".

Comprobaremos también que nada se dice en la Causa sobre el obispo de Murcia, si del de Guadix y Almería.

Lo cierto es que el obispo de Guadix, monseñor Manuel Medina-Olmos, lo era desde 1928, siendo anteriormente y desde 1926 obispo auxiliar de Granada. 

Lo cierto es que Medina Olmos fue detenido en su palacio episcopal por el alcalde de Guadix con dos cabos y dos carabineros a las 10 de la mañana del 27 de julio de 1936. 

Lo cierto es que el 12 de agosto fue internado en el convento de las Adoratrices una vez convertido en prisión. Desde allí fue trasladado al buque prisión “Astoy Mendi” el 28 de agosto, ese mismo día por la tarde pasó a formar parte de los presos designados para carbonear en el “Jaime I”, presos que salieron del "Astoy-Mendy" para cumplir con ese concreto cometido.

Según publica la web católica “Hispania Martyr” en relación con el obispo de Guadix:

" Benito Sacaluga, jefe de los Servicios de Máquinas de la Escuadra de la República, ante el Consejo de Guerra en relación con los asesinatos en Almería, manifestaba: “...de quien decían ser un Obispo, y Oficiales de la Guardia Civil …fueron traídos al buque “Jaime I” para hacer la estiba de las carboneras y él (Sacaluga) llegó por la mañana, … donde estaba el Comité, y el cabo Arias le dijo a Sacaluga: todos esos obispos y guardias civiles que hay ahí encerrados vamos a buscarlos para que hagan la estiba de las carboneras".

“… Que ese mismo día el declarante (Sacaluga) vio en la cámara de dinamos, al que decían era el Obispo de Guadix, allí asfixiado… (le confunde con el padre jesuita Martín Santaella)… me propuse que los presos políticos, en caso de que les hicieran trabajar, fuera en cubierta acarreando espuertas, donde estuvieran a la vista y no fueran maltratados dentro del barco." 

Sigue “Hispania Martyr”: Tras el agotador trabajo, fueron devueltos al "Astoy Mendi", ordenando el capitán que todos los que fueren sacerdotes o profesores se tenían que inscribir en una lista para ser devueltos a la prisión de las Adoratrices. 

En la noche del 30 de agosto el obispo de Guadix, junto con otros prisioneros, fue sacado del barco prisión y conducido en una camioneta hasta una zona denominada “El Barranco del Chisme”, lugar donde a las 4 de la mañana fueron todos fusilados por un grupo de milicianos.  Fin de la historia.

Una historia que Cervera-Pery debería haber consultado y que sobre la veracidad de la misma Hispania Martyr aporta pruebas testificales irrefutables, historia por cierto admitida por la página web "generalísimo franco". No olvidemos que en el Consejo de Guerra se acusó a Sacaluga de provocar la muerte del obispo de Guadix. Imagino que de dicho Consejo de Guerra habrá sacado Cervera-Pery su “información”. Si Cervera-Pery hubiera investigado sobre el obispo de Guadix comprendería, se explicaría, las razones que tuvo Sacaluga para permanecer en su puesto y no huir con la Flota a Bizerta: no era culpable de nada más que de haber sido leal a la República.

Termino diciendo que a Benito Sacaluga Rodriguez se le condenó a muerte por la comisión probada de un delito de “Rebelión Militar”, acusación que formularon y juzgaron los únicos militares que se rebelaron contra la República y contra su Gobierno. Cosas del franquismo. 

Ninguna de las acusaciones que se vertieron contra Benito Sacaluga en el Consejo de Guerra Sumarísimo, ni en publicaciones franquistas posteriores, pudieron ser jamás probadas, y eso a pesar de que, aún después de su muerte en 1939 y hasta 1963, el franquismo lo siguió intentando a través del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.


Benito Sacaluga.








martes, 5 de noviembre de 2013

LA ESCUELA NAVAL POPULAR







RELACIÓN DEL PERSONAL DE LA FLOTA QUE HA DE EFECTUAR EL PRIMER CURSO ABREVIADO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR.
-ESTADO MAYOR DE LA FLOTA-

Artillería

Sr. Moya García. Oficial. Director de Torpedos del crucero Libertad.
Sr.Cros Sánchez. Comandante de montaje del crucero Libertad
Sr.Martinez Diaz. Comandante de montaje del crucero Libertad
Sr.Ramonde Tarrio. 2º Director de Tiro del crucero Libertad.
Sr.Lafuente Pardo. 2º Director de Tiro del crucero Mendez Nuñez
Sr.García Zamora. Comamndante de Montaje del crucero Mendez Nuñez
Sr.Jimenez Torres. Director de Torpedos del crucero Mendez Nuñez
Sr.Barril Rosales. Inspector de Artillería
Sr.Maturana Navarro.  2º Director de Tiro del destructor Almirante Antequera
Sr.Luque Cantero. 1er. Director de Tiro del destructor Lepanto
Sr.Cano Onrrubia.2º Director de Tiro del destructor Jorge Juan
Sr.Caparros Gómez.1er. Director de Tiro del destructor Almirante Valdés. 
Sr. Martinez Guardiola. 2º Director de Tiro del destructor Sánchez Barcaiztegui
Sr. Pena Sixto. 1er. Director de Tiro del destructor Gravina
Sr.Escarabajal Peralta. 1er. Director de Tiro del destructor Almirante Miranda
Sr.Herranz Morales. 2º Director de Tiro del destructor Alsedo
Sr.Segui Ferrer. 1er. Director de Tiro del destructor Lazaga

Torpedos

Sr.Ros Andreu. 1er.Director de torpedos  destructor Almirante Antequera
Sr.Vivancos Cerezuela. 1er. Director de torpedos destructor Lepanto
Sr.Salmeron Jiménez. 2º Director de torpedos destructor Jorge Juan
Sr.García Caamaño. 1er.Director de torpedos destructor Almirante Valdes
Sr.Rascado Souto. 2º Director destructor de torpedos Sácnhez Barcaiztegui
Sr.López Prego. 2º Director de torpedos destructor Gravina
Sr.Pérez Marin. 1er.Director de torpedos destructor Alsedo
Sr.Pita Blanco. 1er.Director de torpedos destructor Lazaga

Los "bocetos" de la Escuela Naval Popular comienzan a tener forma en el mes de abril de 1937, dos meses antes Málaga había caído en manos fascistas y en las proximidades de Madrid se libraba la Batalla del Jarama. Cuando en el mes de diciembre de 1937 se imparte el primer curso en la Escuela Naval Popular acaba de comenzar la Batalla de Teruel y acto seguido la ofensiva fascista sobre Cataluña y Valencia desde Aragón. El fracaso de la batalla de Teruel y el derrumbe del frente de Aragón provocaron la crisis de marzo de 1938 en el bando republicano cuando el presidente del gobierno Juan Negrín intentó que Indalecio Prieto cambiara de ministerio y dejara el de Defensa, ya que Prieto consideraba que lo que había sucedido mostraba que el ejército republicano nunca podría ganar la guerra y que había que negociar una rendición con apoyo franco-británico.

Curiosa la figura de Prieto durante toda su vida y terribles las consecuencias de su intervención en la guerra desde la cartera de Marina y Aire primero y desde la de Defensa después. Terribles consecuencias sobre todo para la Flota Republicana al enviar en 1936 los buques al Cantábrico desguarneciendo las aguas del Estrecho y provocando la perdida de su control marítimo, que una vez en poder fascista permitió a Franco el traslado del grueso de las tropas del Norte de África, y posteriormente al otorgar el mando de unidades navales a oficiales partidarios del levantamiento militar contra la República. Prieto jamás debería haber sido ministro de Marina ni de Defensa. Ante la negativa de Prieto de abandonar sus cargos Negrín expulsó a Prieto de su cartera y del Gobierno, pero el daño ya estaba hecho y era irreparable.

Mientras que en sus despachos los políticos meditaban sobre la rendición de la República, los marinos republicanos creaban escuelas para ser más eficaces en el combate. Mientras que los políticos daban por perdida la República y con ella las libertades y derechos conseguidos, desde la Marina de la República se ponían los medios para acabar con la desigualdad de clases y se sentaban las bases para que el progreso de todos sus miembros y el de los aspirantes a serlo se fundamentara en la educación, el estudio, el mérito, la capacidad y la entrega en un plano de igualdad, un plan y un objetivo idéntico al que la II República puso en marcha en 1931 para todos los españoles.

El desenlace de la guerra acabó en un instante con los inmensos avances alcanzados en la España republicana desde 1931 hasta 1939,  por supuesto también con la Escuela Naval Popular.


Benito Sacaluga.