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sábado, 10 de diciembre de 2022

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL DESTRUCTOR "CHURRUCA"

 


Entrevista a Manuel Rubio, marinero del destructor “Churruca”, publicada en la revista “Estampa” (fecha sin definir). Documento aportado por Willyan Romero Sánchez.



El 16 de julio, comienza Manuel Rubio,  salimos de Cartagena para Cádiz, según nos dijeron, en misión oficial. Aquella súbita salida nos pareció un poco extraña. No obstante, en la travesía hasta Cádiz no observamos nada anormal.

¿Pararon mucho en Cádiz?

Unas horas..., no muchas. Luego dieron la orden de zarpar hacia Ceuta. Era el día 17. No entramos en Ceuta inmediatamente. Se conoce que los oficiales temían "dar el golpe''. 

A media mañana del 17 ocurrió una pequeña explosión y resultaron dos heridos. Esta coyuntura la aprovecharon los oficiales traidores para acercarse a Ceuta.

¿No observaron nada anormal en Ceuta?

No... Aunque poco después, empezaron a surgir en los muelles grupos de regulares y de legionarios, que tomaron el barco por suyo. Aquello nos alarmó, pues no teníamos noticias de que se fueran a embarcar moros. No se nos había hablado de esto, ni al llegar a Ceuta vimos en el puerto a ninguno. No sé-.., debían estar escondidos, con objeto de sorprendernos. Subirían a bordo unos cuatrocientos hombres, entre regulares y legionarios. También estaban en Ceuta el “España 5” y el “Ciudad de Algeciras”. Este último hacía uno o dos viajes al día de Algeciras a Ceuta, con pasajeros. Pero aquel día sólo llevaría moros, como asimismo el “España 5”, barco que aún dominan los facciosos. Salimos otra vez hacia Cádiz. La marinería estaba alarmada. Los jefes tenían la cara larga y cambiaban miradas significativas. Los moros parecían contentos. Nosotros presentíamos que aquello acabaría mal.

¿Y al llegar a Cádiz?

En Cádiz—continúa Manolo Rubio—salió a recibirnos el traidor Várela. Estaba radiante. Presenció el desembarco de mercenarios y, al verlos, le dijo al segundo comandante de nuestro barco: "Esto marcha mejor de lo que esperábamos... Parece mentira lo pronto que se ha arreglado todo,.."

¿Ustedes oyeron estas palabras?

Todas. Ellos no se recataron para decirlo. Se creían dueños de la situación y de todo el país, por lo visto. Pero nosotros estábamos inquietos. En Cádiz había fuerte tiroteo. Nos mirábamos unos a otros con inquietud. Otra vez dieron la orden de volver a Ceuta.

¿A embarcar más moros?

Seguramente. Pero nosotros no embarcamos más moros en el “Churruca”. El “Churruca” era del Gobierno legitimo de la República.

Al salir de Cádiz—prosigue Rubio—, el teniente nos mandó formar y nos habló así: 

"Marineros; En España hay República, pero nosotros, más republicanos todavía que ellos, vamos a salvar a España."

El hombre se explicaba muy mal, y lo que dijo era muy confuso. Tenía miedo, quería entusiasmarse, pero e! miedo no le dejaba. Cuando acabó su pobre y confusionista arenga, dijo: "¡Viva la República!", pero apenas le contestaron cinco o seis hombres. Aquel viva sonaba inconfundiblemente a traición. 

Apenas rompimos filas, nos reunimos en el sollado (que es el departamento de la marinería) cinco hombres de la dotación, tres cabos, otros marinos y yo. En pocas palabras nos pusimos de acuerdo para sublevarnos. Ante todo había que coger armas y municiones. Uno de nosotros bajó al sollado de auxiliares, adonde estaban las municiones, y nos las entregó a todos.

Eran las ocho menos diez de la mañana. A las ocho teníamos que formar. Pasábamos por frente al Peñón de Gibraltar. Rápidamente dimos la voz de alarma entre los compañeros y la consigna. Era esta: “¡Viva 1a República!"




Así fue. A las ocho tocaron a formar. Los oficiales estaban reunidos en el puente. De pronto, al grito de "¡Viva la República!", empezó el tiroteo. Los oficiales no se defendían apenas. Los apresamos. Uno de ellos, que estaba durmiendo, subió en pijama y con una pistola en la mano, diciendo: "¿Qué pasa aquí.?" Al momento hacía compañía a los otros traidores como é1.

Cuando los tuvimos detenidos, empezamos a dar vivas y a abrazarnos. Llenos de alegría. A renglón seguido le pusimos un radio al ministro de la Guerra, diciendo que la dotación del “Churruca” estaba con el Gobierno legítimo y preguntándole a donde llevábamos los prisioneros. Nos dieron la orden de llevarlos a Cartagena, y allí los dejamos. 

En seguida se formó el Comité de Barco, nombrado por votos, democráticamente. En servicio de vigilancia nos dirigimos al Estrecho, cuando pasamos a pocas millas del “Dato”. Le dirigimos un radio, que decía aproximadamente: "Marinería republicana “Churruca” a marinería republicana “Dato” invita unirse Gobierno legitimo."

¿Qué lea contestaron?

Nos contestaron que eran también leales. Y ello nos llenó de alegría, pero más tarde recibimos otro cable, en el que nos decían que por nuestra superioridad numérica nos habían ocultado que eran enemigos. Ya estaban en Ceuta.

¿Cómo funciona el Comité de Barco?

Perfectamente, y todo está en orden. Ahora nadie se "ratea" ("ratear" es huirle a la escoba y al cubo); nadie le hurta el cuerpo al trabajo. Todo está limpio y en orden. Ahora estamos en servicio de vigilancia en todo el Estrecho y las costas de Andalucía. Podéis estar tranquilos, que por el mar no pasa ningún moro.

¿Os castigan los aviones facciosos?

Al principio, sí. Pero desde que le echamos abajo varios trimotores no asoman el pelo. Creo que nos llaman '"La marina traidora". Cuando desembarcamos los moros en Cádiz, nos daban  vivas Várela y sus compinches. Les salió todo al revés. La Marina española está con el Gobierno legítimo y con el pueblo heroico de España. La consigna de la Marina republicana es la de todo el pueblo español: "¡No pasarán!"







martes, 11 de mayo de 2021

MIEMBROS DE LA ARMADA SUBLEVADOS CONTRA LA REPÚBLICA EN JULIO DE 1936

 

Por razones obvias, la lista que sigue no puede considerarse como completa, aunque si contiene los nombres de aquellos que tuvieron una participación decisiva en la sublevación. Puede considerarse fiable, ya que está elaborada en 1978 por José Cervera Pery, General Auditor del Cuerpo Jurídico Militar con libre acceso a toda la documentación existente en los archivos de la Armada, principalmente del Servicio Histórico de la Armada. Todos los que en ella figuran se sublevaron contra el Gobierno de la República en julio de 1936, considerados "héroes" por el autor de la misma, y publicada como parte del Apéndice "C" de su libro "Alzamiento y Revolución en la Marina".

Para hacernos una idea de las inclinaciones de Cervera Pery basta con leer un par de párrafos de la  introducción del libro::

"El análisis de la sublevación de las dotaciones de la Flota contra sus mandos en los primeros días del Movimiento Nacional ..."

"...Ser leal al mando era ser desleal con la República, y si no a ella en última instancia, si al Gobierno... Tal circunstancia enfrentará a unos jefes y oficiales a quienes duele el Gobierno del Frente Popular, con su secuela de asaltos, desordenes y anarquía política, y una dotaciones de auxiliares, especialistas y cabos, muy trabajados por la propaganda revolucionaria, ..."



Almirante José María Gamez Fossi, Jefe de la Base Naval de Cádiz
Alzado contra la República
Ordenó la proclamación del estado de guerra en San Fernando
Vocal de la Armada franquista en el Tribunal Supremo de Justicia Militar


Sublevados por orden alfabético:


Aguilar Tablada, Carlos, Capitán de corbeta

Aldereguia Amor, Teniente de navío

Alfaro del Pueyo, Alfonso, Teniente de navío

Álvarez Ros, Victor, Teniente de navío

Alvargonzález Leste, Auxiliar 2º de Oficinas

Amador Franco, Enrique, Alférez de navío

Antón Rozas, Gabriel, Capitán de corbeta

Antón Rozas, Santiago, Capitán de corbeta

Araoz Vergara, Juan, Alférez de navío

Arvez García, Francisco, Teniente de navío

Auz Trueba, Manuel, Capitán de Infantería de Marina

Azarola Fernández, Antonio, Alférez de navío


Baamonde Guitian, Roberto, Teniente de navío

Barón Romero, José María, Capitán de corbeta

Barreto Palacios, Fernando, Capitán de navío

Barrionuevo Pérez Rafael, Teniente de Infantería de Marina

Bastarreche y Díaz de Bulnes, Fernando, Capitán de navío

Bastarreche y Díaz de Bulnes, Francisco, Capitán de navío

Batalla Altamirano, Enrique, Teniente de navío

Benavente Campos, José, Teniente Médico

Benavente y García de la Vega, Juan, Capitán de navío

Bolin de Mesa, Antonio, Teniente de navío

Bona Orbeta, Angel, Teniente de navío

Bona Orbeta, Juan, Teniente de navío

Bruquetas Llopis, Francisco, Capitán de corbeta

Briones Mapelli, Emilio, Comandante del T-20

Buhigas García, Juan José, Teniente de navío

Bustillo Delgado, Fernando, Capitán de corbeta

Bustillo Delgado, Tomás, Alférez de navío



Contralmirante Manuel Ruiz de Atauri
Sublevado contra la República
Contralmirante Jefe del Arsenal de La Carraca
(San Fernando-Cádiz)


Calderón López-Bago, Manuel, Capitán de corbeta

Camacho Dietta, Francisco, Oficial 3º Naval

Cano Manuel y Aubarede, Emilio, Capitán de corbeta

Cantalapiedra Fernández, Mariano, Auxiliar 1º Oficinas y Archivos

Cañas Arce, José, Teniente de navío

Carbo Ortiz Repiso, Antonio, Alférez de navío

Cardona Rodriguez, Pedro Antonio, Alférez de navío

Carre Chicharro, Casimiro, Capitán de fragata

Luis Carrero Blanco, Capitán de corbeta

Carsi Aranzolo, Javier, Alférez de navío

Casajus Rueda, Victorino, Alférez de navío

Castaneda Barca, Manuel, Alférez de navío

Castro Arizcum, Luis, Contralmirante en la Reserva

Castro Calzado, Angel, Teniente de navío

Cervera Cabello, Rafael, Capitán de corbeta

Cervera Cervera, Pascual, Capitán de corbeta

Cervera Tribout, José, Capitán de corbeta

Cervera Valderrama, Juan, Vicealmirante

Cierva Miranda, Fernando, Teniente de navío

Claudin Moncada, Fernando. Alférez de navío

Conforto Thomas, Juan, Capitán de corbeta

Corpas Prieto, Antonio, Alférez de navío

Cubillo Merelo, Ignacio, Teniente de navío

Cheriguini Diaz Sutil, Pedro, Teniente de navío

Chereguini Pardo, Francisco, Teniente de navío


De Miguel Roncero, C, Capitán de Infantería de Marina

De la Huerta, Enrique, Teniente coronel de Infantería de Marina

Diaz Calderón, Carlos Capitán de Infantería de Marina

Diaz Hernández, Celestino, Teniente de navío

Diaz del Río y Pita Da Veiga, Guillermo, Capitán de fragata

Díaz Pache, Antonio, Teniente de navío



Capitán de corbeta Luis Carrero Blanco
Sublevado contra la República
Integrado en el Cuartel General de Franco
(Imagen: R.A.H)


Erroteta Escoriaza, N, Marinero

Escrigas Cruz, Fausto, Capitán de fragata

Esmoris Durán, Angel, Teniente de Infantería de Marina

Espinosa Ferrándiz, Luis, Teniente de navío

Espinosa Piedra, Juan, Auxiliar 1º de Artillería

Estrada Berro, Manuel, Teniente de navío

Estrada Cepeda, J. Alférez de navío


Falquina y Garcia de P., Carlos, Alférez de navío

Fernandez Bobadilla, Gabriel, Capitán de corbeta

Fernández Loaysa, J.C., Alférez de navío

Fernández de Mesa, José, Alférez de navío

Fernández Piña, Manuel, Contralmirante

Fernández Vázquez, Ramón. Teniente Médico

Fontenla Maristany, Miguel, Capitán de navío

Franco y Salgado Araujo, Hermenegildo

Fullea y Carlos Roca, José. Teniente de navío


Galán Armario, Andrés, Teniente de navío

Galán Arrabal, Marcelino, Capitán de fragata

Gamez Fossi, José María, Almirante

Gamez Fossi, Ramón, Capitán de navío

Galvache Ruiz, Francisco, Teniente de navío

Garat Rull, Juan, Capitán de corbeta

Garces López, José, Teniente de navío

Garces López, Juan, Teniente de navío

García de la Mata, Juan, Capitán de corbeta

García de Lomas Barrachina, José, Capitán de corbeta

García de Wuesada y de Gregorio, Pedro, Alférez de navío

Garrido Casadevante, Federico, Capitán de fragata

Garrido Rodriguez, José, Auxiliar 2º Naval

Gavira Martínez, Francisco, Capitán de Infantería de Marina

Gener Cuadrado, Eduardo, Teniente de navío

Gener Cuadrado, Juan Antonio, Teniente de navío

Genova Torruella, Arturo, Capitán de corbeta

Gomez Pablos, Sebastián, Vicealmirante

Gomez Ruíz, Diego, Teniente de navío

González Aledo Rithwagen, Jaime, Teniente Coronel de Ingenieros Navales

González Constela, Juan José, Alférez de navío

González López, José Ramón, Alférez de navío

Gonzalo Rabe, Federico, Alférez de navío

González Ramos Izquierdo, Félix, Teniente de navío

Gordo Guerra, Francisco, Oficial 3º de Electricidad

Granullaque González, José, Alférez de navío

Guitian Carlos Roca, Antonio, Teniente de navío

Gutierrez Ozores, Pedro, Teniente de navío

Gutierrez de Ruvalcaba, Gustavo, Capitán de corbeta

Guzmán Supervielle, Francisco, Alférez de navío



A la izquierda el Contralmirante Luis Castro Arizcun, sublevado en Ferrol
A la derecha el Vicealmirante Juan Cervera Valderrama sublevado en Cádiz, 
se incorporó al Estado Mayor de Franco en Salamanca.


Haya Gonzalez, Juan José, Teniente de navío

Hierro Hernández, Manuel, Teniente de navío

Hurtado Martín, José maría, Alférez de navío


Ibañez de Aldecoa, Castor, Capitán de fragata

Isasi Ivison, Ricardo, Comandante de Intendencia


Jaudenes Bárcena, Ángel, Capitán de fragata


Lallemand Menacho, Luis, Capitán de corbeta

Laulhe Alegret, Carlos, Teniente de navío

Laulhe Alegret, Juan, Teniente de navío

Lazaga Azcarate, Juan, Alférez de navío

Leal Armada, José, Oficial 3º Naval

Llano de Vierna, José Luis, Alférez de navío

Llano de Vierna, Ramón, Teniente de navío

Lizaur Guernica, Eduardo, Alférez de navío

Lobo Andrada, Mariano, Alférez de navío

Lopez Permuy, Antonio, Contralmirante retirado

López Rapallo, Julio, Capitán de Intendencia

Lucio Villegas, Rafael, Capitán de fragata


Manera Regueira, Enrique, Alférez de navío

Marín Barranco, Agustín, Capitán de corbeta

Marquez Román, Francisco, Vicealmirante

Martinez de Galinsoga, Francisco, Teniente de Infantería de Marina

Martínez de Velaco, Dionisio, Teniente de navío

Martos Jiménez, Rafael, Teniente de navío

Mateos Vivancos, José María, Alférez de navío

Meana Brun, Isidro, Alférez de navío

Mier del Río, Miguel Ángel, Vicealmirante

Miranda Sánchez, José Luis, Teniente de navío

Molins Soto, Alejandro, Capitán de corbeta

Montero Azcárraga, Eduardo, Capitán de corbeta

Mora Figueroa, Manuel, Teniente de navío

Moreno Fernández, Francisco, Capitán de navío

Moreno Fernández, Salvador, Capitán de fragata

Moreno de Guerra Alonso, Antonio, Capitán de navío

Moreno de Guerra Fernández, Francisco, Capitán de corbeta

Moreno Mateo-Sagasta, José María, Teniente de navío

Moro Reyna, Rafael, Capitán de corbeta

Moscoso del Prado, José, Alférez de navío


Navia Osorio Castropol, Ramón, Contralmirante

Nieto Antunez, José, Teniente de navío

Nieto Antunez, Pedro, Capitán de corbeta

Noval Bruzola, Sebastián, Capitán de Intendencia

Nuñez Iglesias, Francisco, Alférez de navío

Nuñez Iglesias, Indalecio, Capitán de corbeta

Nuñez de Olaeta, Narciso, Teniente de navío

Nuñez de la Puente, Rodrigo, Capitán de fragata

Nuñez Quijano, Indalecio, Vicealmirante

Nuñez Rodriguez, Francisco, Capitán de corbeta


Ojeda López, Ramón, Teniente de navío

Oliag García, Vicente, Alférez de navío

Alfredo Oliva Llamusi, Alfredo, Teniente de navío

Olivera Manzorro, Ricardo, Teniente coronel de Infantería de Marina

Ortiz Repiso Eulate, Arturo, Teniente de navío

Otero Goyanes, José María, Teniente de navío

Ozamiz López, Félix, Teniente de navío




Teniente de navío Manuel Mora Figueroa 
Sublevado contra la República en Cádiz 
Jefe de la Falange en Cádiz


Palomo Barba, Manuel, Capitán Médico

Pascual de Pobil Chicheri, Luis, Contralmirante

Pastor Fernández de Checa, Manuel, Capitán de corbeta

Pastor Fluxa, Modesto, Capitán maquinista

Pavón Rodriguez, Francisco, Alférez de navío

Pedro Fernández, José de, Teniente de navío

Pemartin Sanjuan, Francisco, Capitán de corbeta

Pérez Zorrilla, Venancio, Capitán de navío

Pinto Gómez, Felipe, Capitán de corbeta

Piñera Galindo, Juan de la, Capitán de fragata

Pita da Veiga y Sanz, Gabriel, Alférez de navío

Portal Villamil, Ceferino, Teniente de navío

Posada Ortega, Agustín, Teniente de navío

Preysler Pastor, Joaquín, Teniente de navío

Puente y Magallanes, Federico, Capitán de fragata


Quiroga Posada, Javier, Teniente de navío


Ramos Izquierdo, Rafael, Capitán de fragata

Regalado Rodriguez, Francisco, Capitán de fragata

Ripolles de la Cruz, Emilio, Capitán de Ingenieros Navales

Rivas Pardo, Agustín, Teniente de navío

Rivera Almagro, Cayetano, Capitán de corbeta

Rocha Nogues, Fernando, Alférez de navío

Rodríguez Gil de Atienza, José Ramón, Capitán de corbeta

Rodriguez Guerra y Guernica, José, Teniente de navío

Ruiz de Atauri, Manuel, Contralmirante

Ruiz González , Faustino, Capitán de corbeta

Ruiz Marset, Pablo, Capitán de corbeta


Saiz Chan, Manuel, Alférez de navío

Saíz Corratge, Isidro, Capitán de corbeta

Salas González, Javier de, Vicealmirante

Salgado Araujo, Luis, Alférez de navío

Salorio Suarez, Enrique, Alférez de navío

Sánchez Barcaiztegui, Federico, Alférez de navío

Sánchez Vizcaino, Otón, Capitán de corbeta

Scharfaussen Kebbon, Guillermo, Teniente de navío

Seijo López, Manuel, Teniente de navío

Sierra Carmona, Manuel, Capitán de corbeta

Silvestre Sebastia, Jose, Alférez de navío

Soler Espiauba, Juan, Teniente de navío

Sunico Castedo, Manuel, Capitán de corbeta

Suanzes Piñeiro, Ángel, Capitán de fragata

Suarez Abeleira, Manuel, Capitán de Infantería de marina


Tapia Manzanares, José, Teniente de navío

Taviel de Andrade, Francisco, Capitán de corbeta

Tejera Victory, Luis, Alférez de navío

Tocornal Lacalle, Tomás, Oficial 2º de Artillería


Ugidos Soler, Luis, Teniente de navío


Vidal y Doggio, Federico, Teniente coronel de Intendencia

Vidania Olasategui, Vicente, Alférez de navío

Vierna Belando, Luis, Capitán de fragata

Vierna Belando, Manuel, Capitán de navío

Vizcarrondo Martínez, Rafael


**********


Listado e Imágenes: "Alzamiento y Revolución en la Marina" José Cervera Pery. Editorial Sanmartín (1978)





















viernes, 25 de diciembre de 2020

JULIO DE 1936 A BORDO DEL ACORAZADO “JAIME I”, DECLARACIÓN DE UNO DE LOS OFICIALES SUBLEVADOS CONTRA EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA.

 

(1) El 21 de agosto de 1936 “La Correspondencia de San Fernando” publica lo siguiente:


Noticia facilitada por la Jefatura de la Base Naval
Informe del Teniente de Navío D. José María Otero Goyanes sobre la sublevación del “Jaime I”



Salimos de Santander por orden del Ministro de Marina para Vigo con objeto de rellenar de carbón y esperar allí órdenes. A la llegada a Vigo, nos encontramos con barcazas preparadas y enseguida de fondear se empezó con el carboneo, haciendo solamente 450 Tn. Estando en esa faena y a eso de las siete de la tarde del 17 de julio, vino a bordo un oficial del Ejército, el cual pasó a hablar con el señor comandante. Más tarde me enteré por el propio señor comandante que dicho oficial le había comunicado de orden del Comandante Militar de la Plaza, que a las dos de la madrugada se iba a declarar el estado de guerra en Vigo y quería saber con que gente del barco podía contar para reforzar la guarnición. El señor Comandante le contestó que no tiraría en contra y que no podía en modo alguno dar ayuda por necesitar de toda la gente por ser escasa, ya que había parte con permiso de verano.

Como luego diré, la conversación sostenida por el señor Comandante y el referido oficial, fue oída por unos cabos que fueron luego los que componían el Comité.

Mientras esto sucedía, y enterados jefes y oficiales de lo que estaba pasando en todos los barcos, por los radios sorprendidos, tratamos el tercer comandante don Carlos Aguilar Tablada y yo (ambos con la representación de jefes y oficiales mejor dicho él con la del otro tercero don Rafael Moro, pues con el segundo poco se podía hablar, pues no se daba cuenta exacta del asunto, y yo con la de todos los oficiales a excepción del capitán maquinista don Tomás Acción) de la conveniencia de obrar rápida y enérgicamente.

Como no conocíamos bien el señor comandante, por haber embarcado el día antes, decidimos plantearle toda la cuestión, cosa de la que quedó encargado el tercer comandante Aguilar Tablada. Más tarde dicho jefe me llamó y me dijo que le había hablado y que aunque sin ver en él energía, notaba que sería fácil de convencer. Se recibió luego la orden de salida para Cádiz, orden que se cumplimentó a las tres de la mañana del día 18. A la mañana siguiente y en vista del malestar que había entre los oficiales por no haberse decidido nada, fui nuevamente a hablar con el referido tercer comandante, el cual me dijo que los dos le iríamos a hablar claramente al comandante y que de esa entrevista sacaríamos ya la consecuencia para obrar, caso necesario, directamente por nuestra cuenta. Efectivamente a eso de las 11 de la mañana y aprovechando que nos encontrábamos en el puente, el tercer comandante referido, el señor comandante, el alférez de navío don Carlos Falquina (cuyo destino era el de ayudante mío en la derrota) y yo, decidimos sacar la conversación en la caseta de derrota. He de hacer constancia que con anterioridad habíamos decidido los oficiales (y los jefes creo que también) ir armados y montar una guardia permanente de seis oficiales. En la caseta de derrota empezamos a hablar con el señor comandante al cual efectivamente notamos fácil de convencer, pero sin darnos una contestación categórica a nuestras proposiciones, una de las cuales, la más importante, era al llegar a cabo San Vicente, hacer rumbo a Ceuta a donde entraríamos de noche y allí pedir una sección del Tercio para que no fuese posible ninguna sublevación a bordo. Nos pareció que el señor comandante estaba de acuerdo con esta idea, pero como digo sin darnos una contestación categórica. Después comentamos entre nosotros esta conversación y decidimos que si al llegar a San Vicente el señor comandante no se decidía en hacer rumbo a Ceuta, entonces obrar por nuestra cuenta.

Pensaba comunicar esta decisión en la cámara a la hora de comer pero no me dio tiempo por lo siguiente: A eso de las doce y media de esa mañana, y estando todavía en la caseta de derrota, el oficial de guardia teniente de navío don José Cañas, desde la puerta de la referida caseta, le dijo al señor comandante: 

“Mi comandante estoy observando una actitud especial entre los cabos los cuales se están reuniendo en cubierta y he creído ver alguna pistola”
Al oír esto montamos nuestras pistolas y salimos de la caseta. Efectivamente observamos que todos los cabos se dirigían hacia el puente y sacaban sus pistolas de debajo de las marineras. Inmediatamente se me ocurrió decirle al tercero que yo me quedaba en la escala de estribor y que fuese él a la de babor como así hizo.

El alférez de navío Falquina (con la arrancada que lo caracterizaba) quiso ser el primero en dar la cara y por la escala de babor y con la pistola en la mano, bajo a hacer frente a todos los cabos, pero antes de llegar al puente bajo el cabo de artillería Julián Fernández que venía en cabeza, le pegó un tiro en el vientre que le hizo caer.

Yo que observé esto disparé mi pistola contra dicho cabo el cual rodó a cubierta, y desde entonces se sostuvo un intenso tiroteo que durante veinte minutos impidió que nadie subiese al puente. De pronto me di cuenta de que habían herido al tercer comandante, el cual dejó por tano libre la escala de babor, por donde subieron varios cabos, que por cierto y con la cobardía que les caracteriza, al pasar ante el tercero herido siguieron disparando a bocajarro hasta rematarlo. A todo esto el señor comandante y el oficial de guardia se dedicaban a arengar a la marinería, que ajena a todo esto dormía en el castillo. Dicha marinería, casi en su totalidad, respondió con vivas al señor comandante y a los oficiales y salieron hacia popa para armarse y venir en nuestra ayuda. De pronto noté que me habían herido en un hombro e inmediatamente un golpe en el costado que me hizo caer sin sentido. Antes de esto observé que uno de los cabos que habían subido por la escala de babor disparaba por detrás sobre el teniente de navío Cañas, el cual cayó muerto sobre el puente. Cuando volví en mi, me encontré con que dos marineros me llevaban a la enfermería en medio de un fuego espantoso sobre el puente, procedente de ametralladoras instaladas en las Torres 2 y 3.  También tengo que hacer constar que los marineros que me llevaban, secundados por otros que habían llegado ya al puente en ayuda nuestra gritaban: 

“Canallas, cobardes, alto el fuego, que está don José Mª Otero herido”
.Al llegar a la enfermería me curó el médico Solana y me llevaron en unión del alférez de navío Falquina a la enfermería de infecciosos. Todo esto pasaba a la altura del cabo Mondogo costa de Portugal, y tengo la impresión de que si hubiésemos tenido un poco más de suerte y no hubiésemos caído tan pronto, otro hubiera sido el resultado de la sublevación por la cantidad de marinería que venía en nuestra ayuda, pero que al llegar al puente y encontrarse sin oficiales se iban entregando a los cabos y también a las Clases, los cuales aparecieron una vez dominada la situación en cubierta con sus pistolas.

Una vez en la enfermería me vino a visitar el Comité de Cabos, presidido por el cabo Souto, que según él me dijo era el jefe de dicho Comité. Por este Comité me enteré de que habían recibido orden de Madrid de tirarnos al agua a muertos, heridos y prisioneros, pero que ellos no hacían esto por el aprecio que nos tenían y que solamente lo hacían con los muertos, como así hicieron.

También me dijeron que habían registrado mi camarote, y que habían encontrado una porción de papeles que les hacían ver que yo me relacionaba con fascistas y que estos papeles los habían metido dentro de un sobre en donde  yo tenía que firmar diciendo que eran de mi propiedad. Los examiné y al ver que efectivamente eran míos (aunque entre ellos iban cartas de mi familia que ni siquiera me hablaban del fascio) no tuve inconveniente y firmé. También me comunicó el referido Comité que el señor comandante debía estar en un estado próximo a la locura, pues pedía a grandes voces (naturalmente yo de esto me enteré por medio de los mismos cabos) que lo detuvieran, que no podía seguir de comandante después de haberle asesinado a sus oficiales y también me enteré de que se negó a ocupar sus alojamientos terminantemente,  alojándose en una caseta de proa.

También me dijo el Comité que desde la salida de Santander estaban en comunicación con Madrid sin que nosotros nos enterásemos.

Supe también que las Clases iban haciendo de oficiales, aunque saqué la impresión de que quién mandaba verdaderamente en el barco era el Comité, siendo después del capitán de navío don Joaquín García del Valle (yo creo que antes) el comandante del barco el Oficial 3º Naval de cargo y de Oficial de puente un  segundo contramaestre llamado Juan Maniños.

He de hacer constar también, lo verdaderamente inexplicable, como es por la enfermería de infecciosos donde yo estaba, yo creo que pasó a ver como me encontraba casi toda la dotación del barco y todos en una actitud que no me es posible explicar por lo de respetuoso y verdadero afecto.

Al día siguiente y a eso de las siete de la tarde (día 21) entrábamos en Tánger en cuya entrada nos atacó un avión, dándose el caso de que la dotación se metió toda en la protectora y a su paso por delante de la enfermería yo les gritaba: “Canallas, cobardes, no dejéis a los oficiales sin proteger ni a los heridos”, dándose el caso también inexplicablemente de que no me hiciesen nada.

A eso de las ocho me desembarcaron en una camilla, en unión del alférez de navío Falquina y de varios marineros y cabos, lo cuales entramos en el Hospital Español de dicho puerto.

Los dos oficiales (Falquina y yo) entramos conducidos por el Comité y con un oficio en el que se decía que quedáramos detenidos y a disposición el comandante del “Jaime I”. En esta situación estuvimos en dicho hospital, en una sala todos los heridos reunidos. Al día siguiente falleció el cabo de artillería Julián Fernández al que yo había herido, confesándose y arrepintiéndose en alta voz de su actuación pidiéndole perdón al alférez de navío Falquina y dirigiéndose a mí en unos términos que francamente me emocionaron, teniendo que recogerle su última voluntad, que por escrito traslade al ministro de España. 

El día 29 falleció el alférez de navío Falquina, al cual dejamos en depósito en el cementerio en espera de poder trasladarlo a Tetuán con objeto de hacerle un entierro con los honores que le corresponden máxime después de haberse comportado como un héroe.

Quiero destacar asimismo, la infame conducta el Ministro de España señor Prieto y del Administrador del Hospital, tanto conmigo como con el teniente de navío Gómez Ruiz que desde el día 21 se encontraba también en el hospital por enfermo. Continuamente nos amenazaban con detenernos en el "Tofiño" o en cualquier barco de guerra. Nos prohibieron las visitas, etc, etc.

Diariamente venían a vernos el médico del “Tofiño” acompañado del Comité del barco, armados con pistolas y de paisano con el propósito de llevarnos al “Tofiño” en cuanto yo pudiese moverme, cosa que se evitó debido a la conducta admirable de los médicos Amiera y Sirven que todo lo que diga de su manera de proceder es poco.

Quiero también hacer constar la conducta de los practicantes Alcalá y Álvarez, el último de los cuales fue echado del hospital, sin duda por su actuación respecto a nosotros.

El día 9 de agosto el señor director del hospital, Dr. Amiera, recibió un telegrama del Juez Instructor de la Flota (un tal Balboa, maestre radiotelegrafista) (3) diciendo que el detenido T. de N. José Mª Otero fuese entregado en el primer barco de guerra y conducido a Málaga. Dicho Dr. entregó el telegrama al señor Ministro de Italia, el cual nos envío al Juez Instructor de Tánger (italiano), el cual al ver que estábamos detenidos nos dijo que en una zona internacional nadie podía estar detenido sin orden suya y por lo tanto si queríamos salir tanto del Hospital como de Tánger que él nos garantizaba dicha salida.

Le dijimos que queríamos entrar en la zona española, eso hicimos el día 9 acompañados por la policía. Este día llegamos a Tetuán (el  teniente de navío Gómez Ruiz y yo) presentándonos al general Orgaz y al jefe de las Fuerzas Navales, quedando agregados al Estado Mayor. 

De la actuación de los jefes y oficiales del “Jaime I” nada puedo decir de cómo se llevó a cabo, por no habérseme dicho más que estaban detenidos en una casamata. Se que el jefe de máquinas y dos oficiales maquinistas siguen actuando después de haber caído el barco en poder de los rojos.

Tetuán 15 de agosto de 1936

JOSE Mª OTERO (2)

(Rubricado)


Bien hasta aquí la particular versión de un militar sublevado sobre lo sucedido en el acorazado "Jaime I"  del 17 al 21 de julio de 1936. Un relato para sus jefes sublevados que éstos publican en la prensa local de San Fernando (Cádiz) un mes después de ocurridos los hechos, con el golpe de estado fracasado y España en guerra. Como es habitual los defensores de la libertad son calificados de asesinos, sin tener en cuenta que las víctimas fueron consecuencia de un intercambio de disparos. 

Dicen los franquistas que solo publicamos las versiones republicanas de la guerra, pues bien, aquí está la versión de uno de los sublevados, vanagloriándose de su actuación, de su rebelión contra el Gobierno legitimo, contra su uniforme, contra sus superiores y contra sus compañeros de armas, todo ello con el único objetivo de acabar con el sistema de libertades y justicia social que regía en la España de entonces. Su comportamiento le valió al sublevado José Mª Otero Goyanes la concesión de la Medalla Militar individual, que le fue concedida el 10 de noviembre de aquel mismo año. Acabada la guerra el franquismo recompensó espléndidamente a la familia Otero Goyanes. En el municipio de Ribeira una plaza lleva el nombre del militar sublevado y a la postre fiel y contumaz franquista.

El 25 de febrero de 2014, el Ayuntamiento de Ribeira, desestimó con los votos del Partido Popular la solicitud de retirada de la placa y cambio de nombre de la plaza, contraviniendo así lo dispuesto en la Ley de Memoria Histórica.




1.- Documento facilitado por Miguel Ángel López Moreno 

2.- Para saber más del firmante de la carta recomiendo visitar el siguiente enlace:

Los Hermanos Otero Goyanes


3.- José Balboa López (hermano de Benjamín Balboa) fue nombrado Juez Instructor de los procedimientos que se seguían contra los marinos sublevados. Fusilado el 29 de mayo de 1936.






viernes, 14 de junio de 2019

EL CRUCERO "ALMIRANTE CERVERA" YA ES UN BARCO PIRATA.





Crucero "Almirante Cervera"




Diario La Voz.  (Madrid). 27 julio 1936



El "Almirante Cervera" es desde hoy un barco pirata por haberse sublevado contra la República. No podrá arbolar el pabellón de España. 

La Gaceta de hoy, lunes, publica el siguiente decreto de Marina:

"Conocedor el Gobierno de la República de que el crucero "Almirante Cervera", a Ias órdenes de jefes y oficiales de la Marina de guerra española, se ha colocada fuera de toda legalidad al sublevarse contra el Gobierno de la República, único Poder legitimo representante de la soberanía nacional, este acto de alta traición obliga a que dicho buque de guerra no pueda ser considerado ni por el Gobierno español ni por los gobiernos de otros estados con derecho a arbolar el pabellón de España, careciendo, por tanto, de la nacionalidad española. No teniendo otra alguna, toda la actuación de dicho buque de guerra tiene que ser considerada como un acto de piratería, con arreglo a las normas Internacionales sancionadas por las legislaciones de todos los estados, lo cual autoriza a que dicho buque de guerra pueda ser detenido y apresado y .juzgada su tripulación como responsable de tal acto de piratería. 
Por lo expuesto, a propuesta del, ministro de Marina, y de acuerdo con el Consejo de Ministros,  
Vengo en decretar lo siguiente: 
Artículo único.- . El Gobierno legítimo representante de la soberanía nacional de España, ante el acto de rebelión realizado por el buque de guerra de la Marina española crucero "Almirante Cervera", colocándose fuera de la ley, declara dicho buque de guerra excluido de las listas de la Marina militar y sin derecho a usar el pabellón español, perdiendo todo carácter militar la dotación que lo tripula, debiendo, en consecuencia, ser considerado contó buque pirata, que podrá ser detenido y apresado en alta mar, o en cualquier puerto que se encuentre,  para ser juzgados sus tripulantes con arreglo a las normas Internacionales que persiguen la piratería, y conforme a la legislación penal del país del buque que realice la captura. 
Dado en Madrid a 25 de julio de 1936. 
MANUEL AZAÑA 
El ministro de Marina, JOSÉ GIRAL PEREIRA

Al capitán de navío Sánchez Ferragut, le fusilaron en el Arsenal de Ferrol, en el lugar conocido como la Punta del Martillo, a las seis de la tarde del día 25 de Septiembre de 1936. Era el comandante del crucero “Almirante Cervera” cuando se produjo la sublevación en la Base y le fusilaron como le podían haber condecorado con la “Laureada de San Fernando” o la “Militar individual”. Las verdaderas razones por las que le dieron plomo en vez de medallas no las he podido descubrir, pero no creo que ande muy descaminado al decir que los fusilamientos de Sánchez Ferragut y, un mes antes, del teniente de navío Sánchez Pinzón, también del “Cervera”, respondieron a la necesidad que tenían los insurrectos de eliminar a unos testigos incómodos.

Relato de la sublevación del "Almirante Cervera", de la mano de Marcelino Laruelo, en el siguiente enlace: 





Benito Sacaluga




sábado, 30 de marzo de 2019

CARTAGENA, LA LLAVE MAESTRA PERDIDA POR LOS SUBLEVADOS




Cartagena, Base Naval y Arsenal (1936)
Lo que viene a continuación es un resumen de parte de lo acontecido en la Base Naval de Cartagena y su Arsenal, en los primeros días de la sublevación militar de julio del 36. "El Noticiero" de Cartagena, en su número del 30 de julio de 1936, se hace eco de un articulo publicado en "El Liberal" de Murcia, de título "Cartagena ha salvado a España y a la República", en el que se da cuenta de una entrevista realizada al entonces Teniente de Navío D. Antonio Ruíz y al Concejal del Ayuntamiento de Cartagena D. Alejandro del Castillo, en la que ambos exponen muy escuetamente su versión de los hechos que supusieron que la Base y el Arsenal quedarán en manos republicanas. Aunque el artículo/entrevista no aporta datos nuevos sobre la generalidad de lo acontecido el 18 de julio de 1936 en Cartagena y días inmediatos posteriores, sí que nos ofrece información sobre determinados hechos puntuales que merece la pena conocer y calibrar, artículo que transcribo a continuación.


CARTAGENA HA SALVADO A ESPAÑA Y A LA REPÚBLICA


Desde los primeros chispazos de la sublevación fascista se pusieron en tensión vibrante los espíritus ciudadanos, y pudimos darnos cuenta de la importancia decisiva que Cartagena adquiría para los facciosos.

La situación geográfica y militar de  esta plaza es de sobra conocida por todos, y las repercusiones, de no haber sido tomado el Arsenal a tiempo por las fuerzas leales, habrían sido catastróficas para la Libertad. Dominado por los fascistas el departamento marítimo de mayor importancia militar y, por tanto, la base de aprovisionamiento de la Escuadra, aún cuando el personal subalterno de esta, inflamado en tanto patriotismo, hubiese querido defenderse, sin municiones ni material de guerra, la flota habría fracasado,  y los temidos refuerzos de África estarían yugulando el glorioso movimiento libertador del pueblo en armas.

Por otra pare, al dominar los facciosos el Arsenal, con la ayuda de ciertos elementos militares reaccionarios por todos conocidos, los fuertes y baterías costeras que defienden Cartagena se habrían inclinado por la sedición, aprovechando el confusionismo y el desconcierto de la hora trágica para fusilar a los leales artilleros, que desde los primeros instantes dieron el pecho contra sus jefes sublevados contra la República.

Con el Arsenal y la Base de San Javier -también en manos fascistas-, se habría cercado el Aeródromo de Los Alcázares y dada la superioridad de fuerzas, aún cuando muy heroicamente se hubieran defendido, la derrota hubiera sido inevitable para los esforzados aviadores. Con estas fortalezas y elementos a la vista, la marcha y organización de columnas sobre Alicante, Murcia, Valencia y Madrid -y más teniendo en cuenta los puntos estratégicos en poder de los rebeldes- habrían sido labor fácil, y el sesgo de los acontecimientos, terrible para los destinos de la República.

CARTAGENA LLAVE DE LA SUBLEVACIÓN

Era Cartagena, sin duda, la plaza preparada por los fascistas como base fundamental y estratégica, centro nervioso de enorme importancia para sus operaciones posteriores en la Península, pero hay más: teniendo Cartagena los elementos bélicos citados, Arsenal, polvorines con abundancia de material de guerra para suministro de la Escuadra, etc. y quedando éstos en manos fascistas el dominio absoluto de las Baleares hubiera sido seguro e inevitable.

Pero no ha sido así. Cartagena no podía manchar su gloriosa tradición republicana y liberal dando el triunfo a los enemigos de la República, que muy hondo habían calado las raíces de la subversión. Y conviene que se proclame en voz muy alta, en tonos que venzan la resistencia de los oídos más sordos. La prensa habla de los combates en Somosierra, en Barcelona, en Málaga, y en tantos otros sitios donde la sangre generosa del pueblo se derrama en defensa de la Libertad, en una lucha fratricida criminal, desencadenada por los últimos representantes de la España negra, despótica, absolutista, enemiga de las libertades colectivas; pero a Cartagena, que ha tenido, y tiene aún, la llave que inutiliza al adversario, apenas se le concede importancia en sus galeradas. ¡Y ha sido ella, oírlo bien, quien dio los elementos del tiempo a los leales, y restó las más poderosas armas a los traidores y extraviados enemigos!

DOS HOMBRES

Cuando la ciudad ha recobrado su ritmo normal, hemos ido a visitar a dos hombres, un marino y un concejal republicano, que han desempeñado papeles de importancia máxima en esta hora febril y sangrienta para España. En el edificio de Capitanía General el orden y la disciplina son absolutos en estas horas primeras de la noche. Ya en el despacho del almirante jefe de la Base Naval Principal, hemos oído pormenores en el relato de los sucesos, que dan una idea clara, exacta, de cómo estos dos hombres, don Antonio Ruíz (1) y don Alejandro del Castillo (2), han sabido jugarse la vida en defensa de sus ideales y sus sentimientos de lealtad a la República legalmente constituida. Dos hombres, y ya mencionaremos otros en próximos reportajes, a los cuales debe gratitud la República. Un concejal que cumplió sus deberes ciudadanos con indomable energía, y un marino bravo, inteligente y leal, cuyo fervor republicano fue para él cansa de infinitas amarguras, pero que permaneció virilmente erguido en sus convicciones, sin claudicar jamás, un marino de los que precisa la República en los sitios de máxima confianza y responsabilidad. 

Entre el humo de los cigarrillos se inicia una conversación amigable, sin empaques inactuales ni afectaciones ridículas. Hablamos como tres camaradas, como tres hombres que se sienten unidos por un sentimiento que domina a todos los sentimientos en esta hora de peligro y combate. Algunas veces la emoción se traduce en un silencio hondo,  pero este silencio es prestamente roto por el trueno de un camión cargado de milicianos que, con el puño en alto, saludo antifascista, vitorean a la República, y seguimos conversando.

ANTECEDENTES DE LA SUBLEVACIÓN

El día 9 de julio llegó Cartagena el teniente de navío don Antonio Ruíz, destinado de segundo comandante al submarino "C-5". El señor Ruiz, seguidamente de tomar posesión de su destino,  pudo darse cuenta de que algo raro se tramaba por los jefes y oficiales da la Base de Submarinos; seguidamente se puso al habla con el jefe de órdenes de la Flotilla de Submarinos y segundo comandante del "C-2" don Vicente Ramírez, el cual le puso en conocimiento que, efectivamente, existía una situación delicada. La primera manifestación que notaron estos dos marinos republicanos fue cierta oposición a que se cumplieran órdenes dadas  por el señor ministro de Marina por conducto del almirante jefe de la Base, señor Márquez. Esta oposición fue cortada con la actitud del jefe de la Base de Submarinos, don Francisco Guimerá, al mismo tiempo, era cortada la maniobra por el almirante Márquez en !a flotilla de destructores. Así las cosas se dio orden de salida a la mar de los submarinos, notándose cierta oposición por algunos comandantes a la salida de estos buques, siendo sin embargo efectuada dicha salida. A partir de entonces, las relaciones entre oficialidad y dotaciones fueron muy tirantes, cosa que se agravó aún más al ser detenido Antonio Ruíz por el jefe interino de la Base de Submarinos en la noche del sábado día 18, y por reconocer el personal subalterno y de marinería que querían quitarse de en medio a este prestigiosos oficial republicano. Toda la noche del sábado estuvo detenido este oficial, y en la mañana del domingo fue puesto en libertad por orden del almirante Márquez, que no entendía esta detención.

EL PERSONAL DE SUBMARINOS DESCUBRE LA TRAMA

Al volver a su destino en la Base de Submarinos, el señor Ruíz encontró en un estado de verdadera excitación a las dotaciones de los submarinos y personal subalterno de la Base, ya que las armas les  habían sido recogidas por los jefes. Paralelamente a esto, en todas las dependencias de la Marina se suscitaba el mismo problema, basado en la visión de los hechos que estaban sucediendo. El personal tenía la evidencia de que algo anormal se tramaba.

Al día siguiente, lunes, día 20, la dotación de la Base de Submarinos se levantó decididamente contra la oficialidad, siendo detenidos todos los oficiales y jefes por considerarlos autores del movimiento que se estaba preparando en España; necesitando de un jefe que obedeciera las órdenes del Gobierno, nombraron al segundo maquinista D. Manuel Martinez, jefe de la Base de Submarinos.

INTERVIENE LA AUTORIDAD CIVIL

Seguidamente una comisión de marinería y operarios de la Base y el Arsenal se personaron en el Ayuntamiento a requerir a la autoridad civil para que interviniera rápidamente en el asunto y se restableciera la normalidad en el Arsenal, poniendo al frente de los mandos jefes afectos a la República y de toda confianza del Gobierno. El Ayuntamiento envió al concejal don Alejandro del Castillo al Arsenal, quien arengó a la marinería y les recomendó la mayor disciplina, teniendo en cuenta los momentos graves que atravesaba España, y se confirmó  provisionalmente el mando de la Base Naval y al propio tiempo de jefe general del Arsenal militar al citado don Manuel Gutiérrez que así lo pedía todo el personal. Inmediatamente, y en vista de que el personal no accedía a que hubiera un solo mando de los que ya existían en manos de personas que no fueran clara y terminantemente conocidas y probadas como tales republicanos, se pidió unánimemente por todo el personal que fuese nombrado jefe de la Base Naval Principal del Departamento a don Antonio Ruiz. que días antes había estado detenido por los sublevados y entonces, el Concejal, señor Castillo, se trasladó al Ayuntamiento, donde habló con el señor ministro de Marina para proponerle los deseos de todos ante los graves acontecimientos que habían sido motivados por quienes precisamente debieron mantener la disciplina en todo momento estando al lado del  Gobierno legalmente constituido.

EL TENIENTE RUÍ Z, JEFE DE LA BASE

El señor ministro de Marina ratificó las medidas turnadas por el señor Castillo y dio su conformidad al nombramiento del señor Ruiz para jefe de la Base Naval Principal. Comunicado al personal la decisión del señor Ministro de Marina nombrando jefe al señor Ruiz, automáticamente cesaron las actitudes violentas en todos los departamentos del Arsenal, poniéndose con toda disciplina a las órdenes de! nuevo jefe y por tanto del Gobierno, dándose vivas entusiastas a la República y al jefe que acababa de tomar posesión, garantía de lealtad a la República que veían en peligro momentos antes.

Una vez posesionado del mando de la Jefatura de la Base el señor Ruiz se tomaron todas las medidas para asegurar la situación; y se da el caso extraordinario que en menos de dos horas se quitó de en medio a todo persona que pudiera perturbar la buena marcha del servicio para con el Gobierno de la República,  quedando todas las secciones y dependencias en manos de personas de absoluta lealtad y garantía.

VICEALMIRANTE DEL PUEBLO, NORMALIDAD Y DISCIPLINA

El jefe de la Base empezó, de acuerdo con el señor Ministro, los trabajos para la salida y distribución de aprovisionamiento de material para la Escuadra de operaciones, dándose el caso que la normalidad en los servicios es absoluta, y la disciplina en todos los miembros que componen las dependencias de la Base es modelo de una organización,  jamás conocida en este departamento.

Noche y día el señor Ruiz con sus ayudantes don José Delmas, auxiliar primero de Artillería, que a la vez hace de secretario, y don Ángel Guevara (3), tercer maquinista, en unión del señor Castillo que coopera con el jefe de la Base Naval en todo momento, han sido los sostenes principales para que, en unión de todas las clases subalternas y de marinería y algunos jefes y oficiales de diferentes cuerpos se lleve a cabo con rapidez asombrosa toda la labor que en estos momentos difíciles esta realizando la Marina, cuyo principal baluarte en Cartagena es don Antonio Ruíz, que acredita ser un vicealmirante de los que la República necesita, es decir, un hombre moderno, inteligente, con precisión y acierto en el mando, no haciendo incompatible la disciplina con las buenas formas y el corazón puesto en todo momento al servicio del deber, que es la causa que defiende el pueblo y por lo tanto, la República. 

E. S.

(De "El Liberal" de Murcia)


Información no contenida en el artículo reproducido:


(1) Antonio Ruíz Gonzalez 
Capitán de navío
Jefe de la Base Naval de Cartagena

Informe elaborado sobre los mandos de la Flota, por los servicios rusos de información destacados en Cartagena. 195 50m (M1) Hur Tis ua ERA SA Hiof/soydne rusarciiyas ru.

Antonio Ruiz González en primer plano
"Es masón desde antes del movimiento. Uno de sus hermanos, que figura como uno de los dirigentes del fascismo español, es tercer comandante del crucero “Canarias". Otro hermano se encuentra en Ceuta. Su mujer e hijo viven en Sevilla donde gozan de grandes atenciones por parte de los fascistas. El marido de su hermana ha sido fusilado por los republicanos por traidor. En el comienzo del movimiento, Antonio Ruiz fue nombrado Jefe de la Base de Cartagena, luego Subsecretario de Marina y más tarde, de nuevo, Jefe de le Base. En la actualidad es "miembro" de la C.N.T."

El 4 de Marzo (1939), cuando se tuvo conocimiento de la preparación de un golpe fascista en Cartagena, el Comité Provincial del Partido tomó una serie de medidas preventivas. El Secretario del Comité Provincial propuso al Jefe de Policía el reforzamiento de los puestos de guardia. Habiéndose enterado de esto el Jefe de la Base ordenó la detención del Secretario del Comité Provincial de Cartagena. A través de su ayudante lleva a cabo una política dirigida contra el Partido y contra los rusos.

Ha tomado la decisión de excluir de la Base y de la defensa de costas a todos los oficiales comunistas y antifascistas, habiendo trasladado a dichos puestos a secundarios. Lleva una política descarada de sabotaje en la reparación de los buques. Esto se ha señalado particularmente en la reparación del crucero "Libertad”, ya que antes de proceder a ella se ocuparon de la reparación del dique bajo pretexto de que este se derrumbaría, cosa completamente absurda ya que el "Cervantes” había sido reparado en él. Además, el dique podía haber sido reparado hace tiempo ya que el "Cervantes" había salido de él hace tres meses. Existen informes en el Comité Provincial de que siendo Subsecretario se le extraviaron unos 80.000 francos y que al parecer tenía preparado un velero a motor para huir al campo faccioso.

Desde el punto de vista de sus cualidades personales no tiene ningún valor. No se ocupa del trabajo y no visita nunca las unidades. Las baterías de costa y las antiaéreas  tienen poca munición de reserva, lo mismo que las unidades navales. El Jefe de le Base no toma ninguna medida para movilizar los recursos existentes y organizar la producción de obuses en la Base, despreciando todas los proposiciones que se le hacen en ese sentido. En cambio, se ocupa mucho de su propia persona y de su carrera. Se ha rodeado de fascistas encubiertos en los cuales se apoya para su trabajo.

Nota del Blog.- Los informes elaborados por los rusos sobre el personal de la Flota han de tomarse con precaución, para ellos todo aquel que no fuese partidario decidido del Partido Comunista, o mostrase menosprecio hacia ellos, estaba mal considerado, y por tanto los informes carecen de cierta objetividad, aunque desde luego deben ser tenidos en cuenta.
La pertenencia de Ruiz a la CNT es muy posible que se deba a intereses personales, al parecer muy lejanos a los principios anarquistas de esta organización sindical. Según el prestigioso historiador Luis Miguel Pérez Adán (Instituto Cartagenero de Investigaciones Históricas): "A finales de 1936, ya se pone de manifiesto el profundo malestar existente en la propia Federación Comarcal de Cartagena por las continuas exclusiones, provocaciones e incluso detenciones que por parte de los mandos y autoridades de la base naval de Cartagena vienen sufriendo los militantes anarquistas; esta persecución, en opinión de los confederados, no solo ponía en peligro la revolución, sino también el propio desarrollo de la guerra contra los fascistas. En el informe que el Comité Comarcal dirige al nacional en noviembre de 1936, ya manifiestan estas denuncias y el sacrificio al que se está sometiendo a la CNT en Cartagena". Es lícito pensar que si el Jefe de la Base, Antonio Ruiz, fuese miembro leal y activo de la CNT estas situaciones contra el sindicato no se habrían producido.
Según Manuel Dominguez Benavides, ("La Escuadra la mandan los cabos"), "Antonio Ruiz es el marino que no ha defendido a nadie ni ha perseguido a nadie. Al verlo, según el momento en que se le encuentre, lo mismo puede decirse de él que es un presunto suicida que un gran señor. Ni una cosa ni otra. No sabe sonreír y procura hablar lo menos posible para que no se pueda comprobar el grado de su inteligencia. Es el jefe de las base en la época en que Gutierrez, jefe del Arsenal, comienza a fusilar a los detenidos, debería haberlo destituido".
El cinco de marzo de 1939 sale de Cartagena con la Flota rumbo a Bizerta (Túnez). Las autoridades francesas lo internan en el campo de Maknassy, junto con toda la Jefatura de la Flota. Una vez liberado pasa a Orán, donde fue director de la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles (JARE), después viaja a Méjico, donde establece su residencia. Una vez muerto el dictador Franco vuelve por unos días a España, pasa unos días en San Fernando (Cádiz) y vuelve a Méjico.

(2) Alejandro Castillo Roda. 
Lorca (Murcia) 12/02/1902 - México DF 28/10/1984.

Trabajó en las oficinas de Construcción Naval y fue director gerente de Suministros Ind. Sanjis y de Romeo-Remington en Cartagena. Desde 1924 a 1938 perteneció a la logia “Paz, Trabajo y Justicia” de Cartagena con el nombre simbólico de “Callés” y donde alcanzó el grado 3º. Fue elegido concejal republicano del ayuntamiento de la citada localidad en las elecciones municipales de 1931, ejerciendo como teniente de alcalde. Detenido el 18 de noviembre de 1934 por su participación en el movimiento revolucionario. Perteneció a Alianza Republicana, al Partido Radical y al Partido Radical Socialista antes de ingresar en el PSOE. Miembro de la Sociedad de Oficios Varios (UGT) desde 1932 y de la AS de Cartagena desde 1936. Durante la guerra civil fue delegado de Marina en la Base Naval de Cartagena de julio a octubre de 1936 y desde esa fecha juez municipal en la mencionada población. Exiliado después de la guerra civil en Orán (Argelia) donde fue funcionario de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) y delegado de la Legación de México en África del Norte hasta mayo de 1942, que llegó a México a bordo del Nyassa. Allí trabajó como gerente de varias empresas y falleció el 28 de febrero de 1984.

Fuentes: Fundación Pablo Iglesias. Archivo JARE/AMAE (M); Documentación Alejandro Castillo Roda (FPI); Catálogo archivos particulares FPI, V. 2, p. 31; P.M. EGEA BRUNO. Alejandro Castillo Roda.

(3) Angel Guevara de la Rosa. Vélez Blanco 29-11-1907. Tercer maquinista. En julio del 36 estaba destinado en el destructor "Almirante Valdés". En marzo del 39 marcha el exilio. Condenado en rebeldía en 1943 por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo a 12 años y un día.

Fuente: "El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española (1850-1950). A. de la Vega Blasco. Ed. Mº de Defensa (2009)




Benito Sacaluga.


lunes, 10 de septiembre de 2018

EL CORTO MANDATO DEL JEFE DE LA BASE NAVAL DE CARTAGENA (1936)






El seis de julio de 1936, los generales golpistas ya tenían muy avanzados sus planes, retomados nada más formar gobierno Azaña el anterior 19 de febrero. El ocho de marzo, antes de que Franco iniciase su “destierro” a Canarias, se reunió en Madrid, en el domicilio de un jefe de la CEDA, con varios generales, Emilio Mola, Luis Orgaz Yoldi, Villegas, Joaquín Fanjul, Ángel Rodríguez del Barrio, Miguel García de la Herrán, Manuel González Carrasco, Andrés Saliquet y Miguel Ponte, junto con el coronel José Enrique Varela y el teniente coronel Valentín Galarza. La suerte estaba echada.


En la foto el General Orgaz en Barcelona, acabada la guerra.
Era un gran enemigo de la República, por lo que intervino en todas las conspiraciones que se organizaron para derrocar este sistema político. Su implicación en la sublevación de Sanjurjo le llevó a prisión. En 1936 reaparece en escena para participar en el levantamiento del 18 de julio.

Ante los constantes rumores de golpe militar, el gobierno de la República confiaba en su capacidad para desmontar cualquier intento de golpe o levantamiento militar, tal y como lo hizo en el intento del general Sanjurjo en 1932, sin embargo, según Paul Preston, el Director General de Seguridad, organizó la instalación de numerosas escuchas telefónicas en todos aquellos lugares donde se estaba urdiendo la conspiración. Para el mes de mayo ya tenía confeccionada una lista de 500 implicados en la conspiración que entregó al presidente Azaña y al jefe del gobierno, Casares Quiroga, con la recomendación de que se procediera a sus detenciones. Pero Azaña y Casares Quiroga no hicieron nada al respecto y los preparativos golpistas continuaron.

Así llegamos al cinco de julio, fecha en la que el almirante D. Francisco Márquez Román se hace cargo de la Base Naval Principal de Cartagena. El almirante, recién ascendido, venía de desempeñar el cargo de Jefe de la Jurisdicción Gubernativa de Madrid y de la Sección de Personal del Ministerio . Diario Oficial del Mº de Marina del 16 de mayo de 1934.

En el Arsenal es recibido por el almirante Camilo Molins Carreras, jefe accidental de la Base, el contralmirante Navía Osorio, jefe de las flotillas de destructores, y por los señores Gámez jefe de Estado Mayor de la Base, Bastarreche jefe de E.M. de las flotillas de destructores, capitán de fragata don Antonio Alonso y el coronel de Artillería Manuel Bruquetas.

Inmediatamente el almirante Márquez toma posesión del mando. El acto tuvo lugar en el salón de recepciones, en presencia de todos los Jefes de Cuerpos, Servicios y Comandantes de barcos afectos a la Base y de los oficiales más caracterizados de los Cuerpos Auxiliares de la Armada. 

Un día más tarde, el seis de julio, el nuevo Jefe de la base es cumplimentado por el contralmirante Navia Osorio, a quien acompañaban los capitanes de navío Fernando de Barreto y Miguel Fontenla, jefes de las segunda y primera flotillas de destructores, y los capitanes de fragata Marcelino Galán, comandante del “Almirante Ferrándiz"; Valentín Fuentes, comandante del "Lepanto"; José M. Sánchez Ferragut, comandante del "Alcalá Galiano"; Casimiro Carre comandante del "José Luis Diez", Fernando Bastarreche jefe de Estado Mayor de las Flotillas y el capitán de corbeta Rafael Cervera comandante del "Sánchez Barcáiztegui". Posteriormente Márquez Román es saludado por el Comandante Militar de Cartagena, general Martínez Cabrera, seguido de los capitanes de fragata José María Aznar, ayudante Mayor del Arsenal, Eduardo García Ramírez, director de la Escuela de Armas Submarinas, Francisco Guanera, Jefe de la Estación de Submarinos y Manuel Duran, Secretario de la Comisión Inspectora, el capitán de corbeta José León de la Rocha, jefe de la Base Aeronaval de San Javier, el coronel maquinista Honesto Requejo, el comandante maquinista Antonio Guerra, el capitán de Intendencia don José Balboa, y capitanes de corbeta Rafael Guitián, Carlos Roca y Manuel Pasquín.


Imagen aérea de Cartagena, incluyendo su base naval, tomada el 18 de junio de 1936,
un mes antes del inicio de la guerra civil.

Poco duró en el cargo el nuevo Jefe de la Base, exactamente 13 días. El 18 de julio, en Cartagena y su Base Naval, se lucha por contener la sublevación, el almirante Márquez está indeciso y no actúa en contra del levantamiento. Se difunde el rumor de que el Arsenal está sublevado y de que los marino fieles a la República han sido detenidos, La muchedumbre, como reacción, se dirige al Arsenal, y el almirante Molins, Jefe del Arsenal, que acaba de poner el libertad al teniente de navío José Ruiz de Ahumada (1), detenido por los conspiradores, deja libre la entrada en el recinto a los sindicalistas, para demostrar que no hay presos en él. La apertura del Arsenal fue el pistoletazo de salida, se detuvieron a todos los jefes y oficiales que se encontraban en el Arsenal. Se abren los pañoles de armas y se hacen con ellas.

A primeras horas del día 20 la situación está controlada, el golpe en Cartagena ha sido un fracaso. Es entonces cuando el Jefe de la Base, el recién nombrado almirante Márquez entrega el mando al teniente de navío Antonio Ruiz González, que había sido detenido por los sublevados. En el Arsenal, Molins traspasa sus poderes al segundo maquinista Manuel Gutiérrez Pérez. Antonio Ruiz González lleva a cabo los siguientes nombramientos de acuerdo con el Ministerio de Marina, entre otros: Jesús Hernández Guirao, Jefe del Estado Mayor de la Base; Eusebio Vivancos Cerezuela, 2º Jefe del EM de la base; Carlos Balandrón Vences, Ayudante Mayor del Arsenal y a José Melíá García como secretario del anterior. Entre ellos no hay ningún oficial del Cuerpo General. Se nombra Jefe de la Flota al capitán de fragata Fernando Navarro Capdebvila.

El depuesto Jefe de la Base, almirante Márquez Román, marcha a Madrid. Finalmente será ejecutado por las milicias republicanas del Frente Popular.

El almirante Molins es sometido a Consejo de Guerra por un Tribunal Popular republicano y resulta absuelto. En 1939 los franquistas le someten a un nuevo Consejo de Guerra, encontrándole    culpable de varios cargos, entre ellos el de ¡¡¡rebelión militar !!!, y es condenado a muerte. En julio de 1939 es ejecutado y sepultado en la fosa común del cementerio de Los Remedios, en Cartagena. 

**********
(1) José Ruiz de Ahumada, teniente de navío en 1936. Afiliado a Falange Española, participante activo en las reuniones preparatorias de la sublevación militar que tuvieron lugar en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena. Según el mismo decía, fue salvado de ser fusilado por la fuerzas republicanas de Cartagena el 18 de julio de 1936, gracias a la mediación de dos cabos y seis fogoneros. Comandante del “Gravina” en 1938, a pesar de sus intentos de pasarse al bando sublevado, no lo pudo realizar en toda la guerra. Llevó el buque hasta Bizerta. Acabada la guerra es eximido de toda responsabilidad republicana y retorna a la Armada. retornando a la nueva flota nacional al poco tiempo.

En agosto de 2005 se publica el libro “Así empezó todo. Memorias de un marino de la República”. El autor es su hijo Manuel Ruiz Sierra, oficial del arma de Caballería, el prólogo es de José Sierra Campos, familiar de ambos y contralmirante de la Armada, El libro recoge las memorias de José Ruiz de Ahumada. Contiene 247 páginas, de las cuales solo 78 se dedican al texto de las “memorias” de tan curioso “marino republicano”, el resto son ilustraciones y documentación sobradamente conocida obtenida de los Boletines Oficiales de Marina, Defensa, Aire, etc...con algunas citas de Cervera Pery, Cerezo, Cervera Valderrama, etc...

El libro es todo un poema, si ya han leído ustedes algo de la Flota Republicana léanlo, puede que rían o hasta que lloren, da para todo. Si se inician en el tema, o quieren conocer la historia, por favor, empiecen por otros autores.


Benito Sacaluga





Fuentes:

El Noticiero de Cartagena 06-07-1936
Hombres de Armas de la República. Juan Barba Lagomazzini. Págs.: 496-497
Diario Oficial Mº de Marina
Artehistoria

jueves, 28 de septiembre de 2017

DUELO A MUERTE EN FERROL, JULIO DE 1936



Nos encontramos en Ferrol, es el 20 de julio de 1936, al igual que en el resto de España desde el pasado día 18 el golpe de estado militar trata de imponerse. En la Armada los leales a la República se enfrentan a los golpistas sublevados, está en juego el control de los buques y las bases navales. El acorazado "España" y el crucero "Almirante Cervera" se encuentran en Ferrol, en dique seco reparándose. Las tripulaciones de ambos buques hacen frente a los sublevados, estos últimos cuentan con dos regimientos, uno de Artillería y otro de Infantería de Marina. Los marinos republicanos tratan por todos los medios que los navíos salgan de los diques y se hagan a la mar. No lo consiguen y dos días de asedio acaban con la resistencia de los marinos leales. Juan S. Sánchez Ferragut (1), capitán de navío y comandante del "Almirante Cervera", acaba siendo fusilado por los franquistas el 25 de septiembre. En los primeros momentos de la sublevación dos oficiales de la Armada,  Dionisio Mouriño González (2), republicano, Oficial de Artillería de la Armada, a cargo del acorazado "España" y Guillermo Díaz, capitán de corbeta, al frente de fuerzas sublevadas en tierra, se enfrentan en los muelles.

Acorazado “España” (Ex “Alfonso XIII”)


En diciembre de 1966 se edita y publica en Buenos Aires (Argentina) la obra "Crónica de la Guerra Española. No apta para irreconciliables". 

En dicha obra encontramos lo siguiente:

DUELO MEDIEVAL (3)

Ricardo Giménez-Arnau (4) describe un episodio relacionado con la lucha en El Ferrol, que parece salido de las sombras del siglo XIX, un desafío a pistola y a muerte entre un marino republicano y un marino nacionalista. La suerte del acorazado "España" va a decidirse, como en las antiguas contiendas medievales, por un duelo entre los dos mejores guerreros de los bandos enfrentados.  

"El dramatismo del momento es difícil de llevar a la pluma. Nuestros hombres del dique, al ver a los dos oficiales, han enmudecido. Un silencio tremendo ha sustituido al clamor que antes levantabas gargantas y fusiles. Entonces tiene lugar un duelo personal entre Mouriño y el capitán de corbeta don Guillermo Díaz. Los dos son tiradores de concurso y juntos han tomado parte en muchos campeonatos. Este es el último en que se encuentran reunidos por el destino, y en que el premio es de mucha más trascendencia que una copa. Tira Mouriño, y la gorra de don Guillermo Díaz vuela de un balazo. El capitán de corbeta, tranquilo, como si se tratara de un concurso más, levanta lentamente el brazo, y luego dispara. Mouriño, con un balazo en el centro mismo de la frente, cae. Su gente, aterrorizada, supersticiosamente por el resultado de aquel terrible duelo, huye. Sus pisadas desordenadas rompen un silencio que duró varios minutos".

El suceso relatado por Giménez Arnau esta igualmente recogido por Daniel Sueiro en su obra "la Flota es roja", (1983), en su página 238, nos relata Sueiro:

" Hace escasos meses que ambos, (Mouriño y Díaz del Río), como primeras figuras del equipo de tiro de precisión, con pistola, del Departamento de El Ferrol, han participado juntos en el campeonato nacional de la especialidad, celebrado en San Fernando (Cádiz), exactamente en  marzo de 1936. Después de numerosas pruebas, en las que los dos componentes del equipo ferrolano apenas pudieron ocultar su propia rivalidad deportiva, ha resultado vencedor el auxiliar Mouriño; es verdad que con su victoria también queda clasificado el oficial Díaz de Río, al obtener el galardón para El Ferrol, pero el número uno ha resultado ser `para todos Dionisio Mouriño. Los dos tiradores lanzan al aire sus gorras de plato y se funden en un fraternal abrazo.

Ahora se encuentran frente a frente en una situación que desde entonces ha sido mitificada como duelo medieval o cinematográfico (5), y de acuerdo con esta versión ambos debieron medirse con las miradas en tan trágico y definitivo trance. Mouriño dispara primero, y falla. Vuela por el aire atravesada por la bala, la gorra del capitán de fragata, que hace fuego a su vez y el pistoletazo derriba en el acto al auxiliar, con un agujero negro dibujado en el centro de su frente.

Pero hay indicios de que el duelo no fue tan cinematográfico, aunque si tal vez muy medieval. El que pronto sería nombrado jefe de la Flota nacional (6) que empieza a conducir en ese momento la situación en Ferrol, da una opinión inquietante sobre el tema, escribe textualmente al respecto que "entre éste (Guillermo Díaz) y el teniente de navío don Guillermo Rodríguez, consiguieron matarlo (a Mouriño) instantáneamente".

Los seguidores de Mouriño se repliegan hacia el "España", que pasa a mandar el segundo maquinista Pedro López Amor; algunas fuerzas de otras compañías de desembarco se unen a ellos".

Dos versiones casi idénticas, solo corregidas por el almirante franquista Moreno.

Tras el suceso, tanto el acorazado “España” como el crucero “Almirante Cervera” pasaron formar parte de la flota franquista.  

Benito Sacaluga



(1) Sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo. Hasta la celebración del Consejo de Guerra (11-09-1936) permaneció preso e incomunicado a bordo del vapor “Plus Ultra”. El fiscal Luciano Conde Pumpido solicitó el día ocho de Septiembre, en sus conclusiones provisionales, modificadas durante la celebración del Consejo de Guerra, la pena de muerte para Sánchez Ferragut, al que acusaba del delito de traición. 


Buque Prisión “Plus Ultra”

El Consejo de Guerra contra el comandante Juan Sandalio Sánchez Ferragut le condenó a pena de muerte, lo que fue confirmado por el general Emilio Mola el 17 de Septiembre. El comandante del crucero “Almirante Cervera”, Juan Sandalio Sánchez Ferragut, fue fusilado en la punta del Martillo, en el Arsenal de Ferrol, el 25 de Septiembre. Dejaba esposa, que estaba ciega, y 4 hijos.

(2) En 2019 la Asociación por la Memoria Militar Democrática llevó a cabo una iniciativa ante las autoridades militares y civiles para que fueran eliminados del callejero del Arsenal de Ferrol los nombres de militares y buques franquistas. Entre los nombres propuestos para la sustitución, todos ellos de marinos que se mantuvieron fieles a la República y que fueron asesinados por ello, figuraba el de Dionisio Mouriño González. 

Finalmente, en 2022, por la Resolución 421/04574/22 de 17 de marzo, el Ministerio de Defensa accedió a la eliminación de los nombres franquistas, pero descartó todos los nombres propuestos por la AMMD, estableciendo el criterio de que los nuevos nombres serian los de “…aquellos cuyas proezas son merecedoras de reconocimiento para el conjunto de los españoles de todos los tiempos”. Un desaire más hacia los defensores de la Libertad.

(3) Documento facilitado por José Manuel Rodríguez Crespo.

(4) Participó en la Guerra Civil Española integrado en el Cuerpo General de la Armada y llegó a alcanzar el rango de teniente de navío. Estuvo destinado en el crucero sublevado “Canarias”. Entre 1939 y 1941 ejerció como jefe del Servicio Exterior de Falange.

(5) Esta última calificación es de R. Salas Larrazábal (Historia del Ejército Popular. Pag. 109).  

(6) Francisco Moreno Fernández. Jefe de la Flota sublevada. En 1937, ascendido a vicealmirante, se le nombró almirante jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire del Bloqueo del Mediterráneo. Capitán General de Cartagena. Capitán General de Ferrol.  Franco le concedió el título póstumo de Primer Marqués de Alborán. En 2010, Moreno Fernández fue imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por el juez  Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra de España y en los primeros años del régimen franquista. Sigue enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz).