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domingo, 2 de marzo de 2025

PROMESA DE FIDELIDAD Y LEALTAD A LA REPÚBLICA


En abril de 1931 España se deshace democráticamente de la Monarquía para convertirse en una República. Se extingue por tanto el juramento de obediencia y fidelidad que las Fuerzas Armadas españolas habían prestado ante la monarquía. Se hace imprescindible que los miembros de las Fuerzas Armadas se comprometan con su fidelidad a la República, con la obediencia a sus leyes, y que empeñen su honor en defenderla con las armas.




El 22 de abril, ocho días después de instaurada la República, el Gobierno emite un Decreto, dirigido a todos los componentes de las Fuerzas Armadas, en el que se establece lo necesario para el compromiso de los militares para con la República. Nadie está obligado a asumir el compromiso, aquellos que en el ejercicio de su libertad no lo hicieran, aunque causarían baja en el Ejército, recibirían los haberes pasivos íntegros que les correspondiesen. 


Decreto del 22 de abril de 1931
Gobierno Provisional de la República.


La revolución del 14 de abril, que por voluntad del pueblo ha instaurado la República en España, extingue el juramento de obediencia y fidelidad que las fuerzas armadas de la nación habían prestado a las Instituciones hoy desaparecidas.

No se entienda en modo alguno que las fuerzas de mar y tierra del país estaban ligadas en virtud de aquel Juramento por un vínculo de adhesión a una dinastía o una persona. La misión del Ejército, dice el artículo 2.° de la ley Constitutiva, es sostener la independencia de la Patria . 

Esta doctrina tan sencilla y tan clara, sobre la cual fundará la República su política militar, va a tener ahora, un desarrollo completo y su perfección. El Ejército es nacional así como la nación no es patrimonio de una familia. La República es la nación que se gobierna a si misma. El Ejército es la nación organizada para su propia defensa.

Resulta pues evidente que tan sólo en la República pueden llegar el Estado y sus servidores en armas a la identidad de propósitos, de estímulos y de disciplina, en que se su sustenta la paz Interior, y en caso de agresión, la defensa eficaz de su suelo.

Al tender hoy la República a los generales, jefes y oficiales de su Ejercito la fórmula de una promesa de fidelidad, de obediencia a sus leyes y de empeñar su honor en defenderla con las armas, les brinda la ocasión de manifestar libre y solemnemente los sentimientos que, como a todos los ciudadanos españoles dirigen hoy su conducta.

El Gobierno de la República se complace en declarar su satisfacción por el comportamiento de los militares en los días que acaban de transcurrir y asegura a cuantos desde ahora la sirven que en el régimen y gobierno del Ejército seguirá las mismas normas de legalidad y responsabilidad de severa disciplina, de benigna consideración a los sentimientos respetables y de recompensa a las virtudes cívicas que se propone aplicar en todos los organismos e institutos del Estado.  

Respetuosa la República con la conciencia individual, no exige las promesas de adhesión,  los que opten por servirla otorgarán la promesa; los que rehúsen prestarla será que prefieren abandonar el servicio. 

La República es para todos los españoles, pero solo pueden servirla en puestos de confianza los que sin reservas y fervorosamente adopten su régimen. Retirar del servicio activo a los que rehúsen la promesa de fidelidad no tiene carácter de sanción, sino de ruptura de su compromiso con el Estado.

Fundado en estas consideraciones y a propuesta del ministro de la Guerra, el Gobierno provisional de la República decreta:

Artículo 1.-  Todos los Generales en situación de actividad o reserva, y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la situación de retirados o separados del servicio habrán de prestar en el plazo de cuatro días, contados desde la fecha de publicación de este Decreto en la Gaceta de Madrid, solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República.

Artículo 2.-  El texto de la promesa se ajustará a la siguiente fórmula: 
“Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas”

Artículo 3.-  En todos los Cuerpos y dependencias militares se dispondrán pliegos enteros encabezados con la fórmula prevista en el Artículo anterior. Los generales, jefes, oficiales y asimilados de los Cuerpos, centros o dependencias militares estamparán su nombre, apellidos y rúbrica en los pliegos dispuestos, mencionando el Cuerpo, centro o dependencia en que están destinados.

Firmará primero el jefe del Cuerpo, centro o dependencia, y ante él, o ante el jefe en quien delegue, irán firmando o los generales, jefes y oficiales de plantilla o agregados a su unidad o establecimiento.

El personal en situación de reemplazo, disponibilidad, reserva o supernumerario, firmará en los pliegos dispuestos en el Gobierno Militar del lugar de su residencia. La misma norma se aplicará a los transeúntes o en uso de licencia o permiso, utilizando pliegos distintos para los de cada empleo y Arma o Cuerpo. Los que se encuentren en el extranjero con destino, comisión o licencia comparecerán a firmar en la Embajada o Consulado de la nación. El plazo concedido en el Artículo 1º. Del presente Decreto se entenderá prorrogado para este personal, lo mismo que para el de las Islas Baleares y Canarias, posesiones españolas de África y zona del Protectorado en Marruecos, hasta el tercer día en que la fórmula sea conocida oficialmente en las Embajadas o Consulados o por la autoridad militar superior respectiva.

A los hospitalizados se les invitará a firmar por el Director del Hospital Militar en que se encuentren. A los que estuvieran en clínicas particulares o de baja en su casapor enfermedad, los jefes de los Cuerpos, centros o dependencias les harán llevar los pliegos de firmas. Entre las autoridades y jefes de Cuerpos, centros o dependencias militares se darán los debidos conocimientos del personal no presente en sus destinos que hubieran estampado su firma en lugar distinto al de su residencia.

No tendrán validez los pliegos con firmas que carezcan del encabezamiento prescrito en el Artículo 3.

Artículo 4.- Las autoridades regionales remitirán sin dilación al Ministerio de la Guerra los pliegos con las firmas del persona a sus órdenes y una relación de los que voluntariamente no hubieran firmado, así como de los que por hallarse en ignorado paradero, no cumplan tampoco con los dispuesto en el Artículo anterior.

Los pliegos de firmas y relaciones pasarán a las respectivas secciones del Ministerio de la Guerra para la debida anotación en las hojas de servicio de los generales, jefes, oficiales y asimilados.

Artículo 5.-  Los generales, jefes, oficiales y asimilados que, en uso de la libertad que se les confiere, no otorguen la promesa con las formalidades prescritas y dejen por tanto de figurar en los pliegos de firmas, causaran baja en el Ejército, pasando los generales a la situación de separados del servicio que define la Ley de 29 de junio de 1918, y los jefes y oficiales a la de retirados, con el haber pasivo que les corresponda.

Artículo 6.- Cuando el Ministerio de la Guerra lo determine, las autoridades regionales darán las órdenes e instrucciones precisas para demandar la promesa a las clases e individuos de tropa de los Cuerpos, centros o dependencias de la región. A ello queda igualmente obligado el personal con asimilación militar que sirve en fábricas, talleres, parques y laboratorios, aunque no estén como clases o individuos de tropa.

Dado en Madrid a 22 de abril de 1931. 

El presidente del Gobierno Provisional
Niceto Alcalá-Zamora y Torres.
 

El ministro de la Guerra
Manuel Azaña


Cinco años más tarde se pudo comprobar como la mayoría de los militares de los ejércitos españoles incumplieron su promesa levantándose en armas contra la República....y perdieron así su honor.




Benito Sacaluga




lunes, 10 de septiembre de 2018

EL CORTO MANDATO DEL JEFE DE LA BASE NAVAL DE CARTAGENA (1936)






El seis de julio de 1936, los generales golpistas ya tenían muy avanzados sus planes, retomados nada más formar gobierno Azaña el anterior 19 de febrero. El ocho de marzo, antes de que Franco iniciase su “destierro” a Canarias, se reunió en Madrid, en el domicilio de un jefe de la CEDA, con varios generales, Emilio Mola, Luis Orgaz Yoldi, Villegas, Joaquín Fanjul, Ángel Rodríguez del Barrio, Miguel García de la Herrán, Manuel González Carrasco, Andrés Saliquet y Miguel Ponte, junto con el coronel José Enrique Varela y el teniente coronel Valentín Galarza. La suerte estaba echada.


En la foto el General Orgaz en Barcelona, acabada la guerra.
Era un gran enemigo de la República, por lo que intervino en todas las conspiraciones que se organizaron para derrocar este sistema político. Su implicación en la sublevación de Sanjurjo le llevó a prisión. En 1936 reaparece en escena para participar en el levantamiento del 18 de julio.

Ante los constantes rumores de golpe militar, el gobierno de la República confiaba en su capacidad para desmontar cualquier intento de golpe o levantamiento militar, tal y como lo hizo en el intento del general Sanjurjo en 1932, sin embargo, según Paul Preston, el Director General de Seguridad, organizó la instalación de numerosas escuchas telefónicas en todos aquellos lugares donde se estaba urdiendo la conspiración. Para el mes de mayo ya tenía confeccionada una lista de 500 implicados en la conspiración que entregó al presidente Azaña y al jefe del gobierno, Casares Quiroga, con la recomendación de que se procediera a sus detenciones. Pero Azaña y Casares Quiroga no hicieron nada al respecto y los preparativos golpistas continuaron.

Así llegamos al cinco de julio, fecha en la que el almirante D. Francisco Márquez Román se hace cargo de la Base Naval Principal de Cartagena. El almirante, recién ascendido, venía de desempeñar el cargo de Jefe de la Jurisdicción Gubernativa de Madrid y de la Sección de Personal del Ministerio . Diario Oficial del Mº de Marina del 16 de mayo de 1934.

En el Arsenal es recibido por el almirante Camilo Molins Carreras, jefe accidental de la Base, el contralmirante Navía Osorio, jefe de las flotillas de destructores, y por los señores Gámez jefe de Estado Mayor de la Base, Bastarreche jefe de E.M. de las flotillas de destructores, capitán de fragata don Antonio Alonso y el coronel de Artillería Manuel Bruquetas.

Inmediatamente el almirante Márquez toma posesión del mando. El acto tuvo lugar en el salón de recepciones, en presencia de todos los Jefes de Cuerpos, Servicios y Comandantes de barcos afectos a la Base y de los oficiales más caracterizados de los Cuerpos Auxiliares de la Armada. 

Un día más tarde, el seis de julio, el nuevo Jefe de la base es cumplimentado por el contralmirante Navia Osorio, a quien acompañaban los capitanes de navío Fernando de Barreto y Miguel Fontenla, jefes de las segunda y primera flotillas de destructores, y los capitanes de fragata Marcelino Galán, comandante del “Almirante Ferrándiz"; Valentín Fuentes, comandante del "Lepanto"; José M. Sánchez Ferragut, comandante del "Alcalá Galiano"; Casimiro Carre comandante del "José Luis Diez", Fernando Bastarreche jefe de Estado Mayor de las Flotillas y el capitán de corbeta Rafael Cervera comandante del "Sánchez Barcáiztegui". Posteriormente Márquez Román es saludado por el Comandante Militar de Cartagena, general Martínez Cabrera, seguido de los capitanes de fragata José María Aznar, ayudante Mayor del Arsenal, Eduardo García Ramírez, director de la Escuela de Armas Submarinas, Francisco Guanera, Jefe de la Estación de Submarinos y Manuel Duran, Secretario de la Comisión Inspectora, el capitán de corbeta José León de la Rocha, jefe de la Base Aeronaval de San Javier, el coronel maquinista Honesto Requejo, el comandante maquinista Antonio Guerra, el capitán de Intendencia don José Balboa, y capitanes de corbeta Rafael Guitián, Carlos Roca y Manuel Pasquín.


Imagen aérea de Cartagena, incluyendo su base naval, tomada el 18 de junio de 1936,
un mes antes del inicio de la guerra civil.

Poco duró en el cargo el nuevo Jefe de la Base, exactamente 13 días. El 18 de julio, en Cartagena y su Base Naval, se lucha por contener la sublevación, el almirante Márquez está indeciso y no actúa en contra del levantamiento. Se difunde el rumor de que el Arsenal está sublevado y de que los marino fieles a la República han sido detenidos, La muchedumbre, como reacción, se dirige al Arsenal, y el almirante Molins, Jefe del Arsenal, que acaba de poner el libertad al teniente de navío José Ruiz de Ahumada (1), detenido por los conspiradores, deja libre la entrada en el recinto a los sindicalistas, para demostrar que no hay presos en él. La apertura del Arsenal fue el pistoletazo de salida, se detuvieron a todos los jefes y oficiales que se encontraban en el Arsenal. Se abren los pañoles de armas y se hacen con ellas.

A primeras horas del día 20 la situación está controlada, el golpe en Cartagena ha sido un fracaso. Es entonces cuando el Jefe de la Base, el recién nombrado almirante Márquez entrega el mando al teniente de navío Antonio Ruiz González, que había sido detenido por los sublevados. En el Arsenal, Molins traspasa sus poderes al segundo maquinista Manuel Gutiérrez Pérez. Antonio Ruiz González lleva a cabo los siguientes nombramientos de acuerdo con el Ministerio de Marina, entre otros: Jesús Hernández Guirao, Jefe del Estado Mayor de la Base; Eusebio Vivancos Cerezuela, 2º Jefe del EM de la base; Carlos Balandrón Vences, Ayudante Mayor del Arsenal y a José Melíá García como secretario del anterior. Entre ellos no hay ningún oficial del Cuerpo General. Se nombra Jefe de la Flota al capitán de fragata Fernando Navarro Capdebvila.

El depuesto Jefe de la Base, almirante Márquez Román, marcha a Madrid. Finalmente será ejecutado por las milicias republicanas del Frente Popular.

El almirante Molins es sometido a Consejo de Guerra por un Tribunal Popular republicano y resulta absuelto. En 1939 los franquistas le someten a un nuevo Consejo de Guerra, encontrándole    culpable de varios cargos, entre ellos el de ¡¡¡rebelión militar !!!, y es condenado a muerte. En julio de 1939 es ejecutado y sepultado en la fosa común del cementerio de Los Remedios, en Cartagena. 

**********
(1) José Ruiz de Ahumada, teniente de navío en 1936. Afiliado a Falange Española, participante activo en las reuniones preparatorias de la sublevación militar que tuvieron lugar en la Escuela de Armas Submarinas de Cartagena. Según el mismo decía, fue salvado de ser fusilado por la fuerzas republicanas de Cartagena el 18 de julio de 1936, gracias a la mediación de dos cabos y seis fogoneros. Comandante del “Gravina” en 1938, a pesar de sus intentos de pasarse al bando sublevado, no lo pudo realizar en toda la guerra. Llevó el buque hasta Bizerta. Acabada la guerra es eximido de toda responsabilidad republicana y retorna a la Armada. retornando a la nueva flota nacional al poco tiempo.

En agosto de 2005 se publica el libro “Así empezó todo. Memorias de un marino de la República”. El autor es su hijo Manuel Ruiz Sierra, oficial del arma de Caballería, el prólogo es de José Sierra Campos, familiar de ambos y contralmirante de la Armada, El libro recoge las memorias de José Ruiz de Ahumada. Contiene 247 páginas, de las cuales solo 78 se dedican al texto de las “memorias” de tan curioso “marino republicano”, el resto son ilustraciones y documentación sobradamente conocida obtenida de los Boletines Oficiales de Marina, Defensa, Aire, etc...con algunas citas de Cervera Pery, Cerezo, Cervera Valderrama, etc...

El libro es todo un poema, si ya han leído ustedes algo de la Flota Republicana léanlo, puede que rían o hasta que lloren, da para todo. Si se inician en el tema, o quieren conocer la historia, por favor, empiecen por otros autores.


Benito Sacaluga





Fuentes:

El Noticiero de Cartagena 06-07-1936
Hombres de Armas de la República. Juan Barba Lagomazzini. Págs.: 496-497
Diario Oficial Mº de Marina
Artehistoria

sábado, 28 de mayo de 2016

LA MARINA MERCANTE DE FRANCO (1936)



El "Ciudad de Alicante", mixto de pasaje y carga.
Durante la guerra llevó  el falso nombre de Naoik 
con registro del puerto noruego de Batha.
Nada más producirse el alzamiento y una vez ocupadas las primeras bases navales y puertos comerciales y pesqueros, se procede a la incautación de todo tipo de navíos destinados a la Marina Mercante que se encontraban en las zonas bajo mando de los sublevados. A tal efecto se dictan numerosos decretos desde la Junta de Defensa Nacional en Salamanca y posteriormente desde el Cuartel General en Burgos.



El primero de los Decretos fue el nº 50 del Gobierno de Salamanca, de fecha 27 de octubre de 1936:

Decreto nº 50
 "La necesidad de perseguir el continuo contrabando, obliga, dada la escasez de buques de guerra, a habilitar como cruceros auxiliares algunos buques rápidos de la Marina Mercante, los cuales serán convenientemente armados y equipados en los arsenales del Estado, y, por ello dispongo: 
1.- Se incauta el Estado de los buques que se citan en Orden de esta misma fecha del Estado Mayor de la Armada, que serán artillados y dotados por el Estado. 
2.- Las dotaciones de las compañías propietarias, armadoras del buque incautado, podrán seguir prestando sus servicios en el mismo y sus sueldos y manutención correrán a cargo del Estado, quedando desde dicho momento militarizados, con las asimilaciones correspondientes al personal de la Armada. 
3.- Desde que estos buques empiecen su armamento se considerarán buques de guerra. 
4.- El Estado Mayor de la Armada dictará las disposiciones complementarias, para la composición de las dotaciones de dichos buques".
Dado en Salamanca a 27 de octubre de 1936 
Francisco Franco


Nada más firmarse el Decreto quedaron incautados los siguientes buques de la Cia.Trasmediterránea:

Ciudad de Alicante, 
Ciudad de Valencia, 
Ciudad de Palma, 
Dómine, 
Mallorca, 
Rey Jaime I, 
V. Puchol, 
A. Lázaro y 
Ciudad de Mahón.


Días más tarde se dicta el siguiente Decreto:
Decreto nº 63 
Los buques de la Compañía Transmediterránea (1) que presta el servicio de comunicaciones marítimas de Soberanía, son, según los términos de su contrato con el Estado, unidades auxiliares de la Marina de Guerra. 
La Compañía, además, ha puesto su flota y cuantos medios y elementos dispone al servicio de las necesidades militares y de transporte del movimiento nacional. 
La índole especial de los servicios que en estos momentos prestan los buques en cuestión hace indispensable que en todos ellos, estén o no armados, se militaricen sus tripulaciones mientras dure la campaña. 
Por lo expuesto 
DISPONGO
Primero.- Los buques de la Compañía Transmediterránea que designe el Estado Mayor de la Marina para utilizarlos como cruceros auxiliares u otros servicios quedarán completamente a las órdenes de dicho Organismo, sin que la Compañía tenga en ellas más intervención que las incidencia del personal y la de prestar los auxilios que le solicite el Estado Mayor de la Armada. Está incautación tendrá lugar con arreglo a lo dispuesto sobre el caso en el contrato celebrado entre el Estado y la Compañía el ocho de abril de 1931.
Segundo.- Los buques no requisados para servicios militares prestaran los que se dispongan por el Gobierno, bajo las normas que este trace y las órdenes de la Compañía, pero llevando a bordo el personal de la Marina Militar que se designe, cuyos haberes y manutención correrán por cuenta del Estado.
Tercero.- El Director de la Compañía Transmediterránea quedará a las órdenes del Estado Mayor de la Marina para los efectos de los buques movilizados y servicios especiales que se encomienden a los que estén dedicados al tráfico.
Cuarto.- Todo el personal de la Compañía Transmediterránea, tanto de los buques Incautados como de los de tráfico y servicios de las oficinas de tierra queda desde este momento movilizado y sujeto al Código Penal de la Marina de Guerra. Para las relaciones militares de este personal entre si y con los demás de los Cuerpos armados, el Estado Mayor dispondrá las equiparaciones militares que han de señalárseles.
Quinto.- Por la Comisión de Hacienda de la Junta Técnica del Estado, y a propuesta del Estado Mayor de la Marina, se librarán los créditos necesarios para las atenciones del personal y material de los buques incautados por dicho Organismo y que se deriven del presente Decreto.
Dado en Salamanca a treinta y uno de octubre de 1936 
Francisco Franco.
La Compañía Trasmediterránea era propiedad exclusiva de Juan March Ordinas. (2) Al término de la primera gran guerra ya había amasado una considerable fortuna y fundado su propia compañía naviera, la Compañía Trasmediterránea, con la que controlaba la práctica totalidad de las operaciones del Mediterráneo occidental. En 1.923 fue elegido diputado a Cortes por Mallorca, cargo que no impidió que vendiera miles de fusiles Mauser 98 al caudillo rifeño Abd el-Krim, fusiles que eran utilizados para combatir a las fuerzas españolas de Marruecos, soldados de cuya muerte a causa de los disparos de los fusiles que vendía también sacaba provecho alquilando sus barcos a la Corona para que muertos y heridos españoles fueran repatriados a España, negocio redondo.En 1.926 crea la Banca March.

Con la llegada de la República cambió su suerte. Pese a su gran poder e influencia fue detenido y encarcelado bajo la acusación de apoyar a la dictadura de Primo de Rivera y por la práctica del contrabando de armas. Recluido en la prisión de Alcalá de Henares no tuvo ningún problema en escapar y huir del país previo soborno a un funcionario. Cuando su fuga fue conocida por los ciudadanos se acuñó la frase “O la República acaba con March, o March acabará con la República” y así fue. Desde entonces su mayor objetivo fue derribar el Gobierno legítimamente constituido. Esperó al 18 de julio de 1.936, donde su intervención fue decisiva. Desde un principio financió ampliamente a los golpistas a través de sus oficinas en el extranjero. Acabada la guerra regresó a España y se cobró su aportación junto con unos fabulosos intereses.

Para entonces había quedado claro que March podía hacer eliminar a un adversario con un golpe de cuchillo, derribar un gobierno democrático que le era hostil o financiar un golpe de estado. Y Franco lo sabía. Pese a su apariencia respetable era un hombre que carecía de los más elementales escrúpulos. Uno de sus grandes lemas en síntesis era “Todo hombre tiene su precio, y si no lo tiene es que no vale nada”.


Benito Sacaluga



(1) Compañía Trasmediterránea.
(2) JUAN MARCH, MECENAS DEL GOLPE DE ESTADO

lunes, 19 de enero de 2015

LA GESTA DE LOS MARINOS REPUBLICANOS



La dotación del "Jaime I" una vez
recuperado para la República.
La decidida actuación de los marinos republicanos no pertenecientes al Cuerpo General impidió que la Flota gubernamental cayera en manos de los golpistas. De haber sido así, y ésta hubiese quedado en poder de los facciosos, el traslado de fuerzas sublevadas desde África habría sido inmediato, y posteriormente se habría imposibilitado totalmente la llegada de los suministros que destinados al ejército republicano debían venir por mar. El bloqueo de los puertos por parte de los golpistas habría sido total. Sin el grueso de la Flota en manos del Gobierno la guerra, la resistencia al fascismo, habría durado muy poco. 

Los cuerpos auxiliares, especialistas, radiotelegrafistas, electricistas, maquinistas, artilleros, fogoneros, marinería en general, etc...conocedores de la intención de los comandantes de los buques de entregar los navíos a los sublevados, actuaron en consecuencia para evitar tal traición. Mucho se ha escrito por los historiadores franquistas sobre determinadas actuaciones criminales de los marinos republicanos para con la oficialidad rebelde. Cierto es que no se andaron con contemplaciones a la hora de enfrentarse a los mandos sublevados que opusieron resistencia, pero el asunto se ha magnificado y hasta podríamos decir que "novelado" al objeto de calificar a los marinos leales a la República como simples asesinos, nada más lejos de la realidad. Ante una situación como fue la rebelión de los comandantes y oficialidad de los buques, y su decidido propósito de entregar una flota completa a los enemigos del Gobierno, su actuación para evitar la traición fue proporcionada y ajustada a las circunstancias, y aunque si es cierto que en esos primeros momentos y en algunas ocasiones las dotaciones se tomaron la justicia por su mano, no es menos cierto que solo se actuó contra militares manifiestamente golpistas y levantados en armas contra  la República y contra el Gobierno democraticamente elegido en febrero de 1936, y que también muchos de los leales perdieron la vida en estas operaciones.

Aunque en este blog existe abundante información sobre el desarrollo de los acontecimientos vividos en la Armada durante la Guerra Civil, tanto en sus momentos iniciales como en el transcurso de la misma, considero necesario transcribir una mínima parte de la obra "Guerra y Revolución en España (1936-1939)", en la que se relata de forma resumida el papel de los marinos republicanos en los primeros días del golpe de estado y sublevación contra la II República Española.

La gesta de los marineros 
Los planes facciosos comenzaban a fallar. Y si la resistencia popular no pudo impedir en el Suroeste de España, por la proximidad de África y de la frontera portuguesa, ciertos éxitos de los rebeldes, en lo fundamental, comenzaban a desmoronarse las ilusiones facciosas de un avance incontenible sobre Madrid y de una victoria relámpago. 
Pero lo que llevó el desconcierto a las filas de los sublevados fue su aplastante derrota en la Escuadra; creían que ésta seria suya con facilidad; se habían olvidado de las tripulaciones, que hicieron fracasar sus planes. 
EI hecho impresionante, que no se había dado en ningún país, y que la República — por distintas causas que trataremos a su debido tiempo — no supo aprovechar adecuadamente, fue que la Escuadra, dirigida por los marineros, con excepción de un pequeño número de barcos, quedó al lado del Gobierno republicano e infligió a los facciosos su primera gran derrota. 
Al estallar la sublevación, la Escuadra española se componía de dos acorazados: el «Jaime I» y el «España», que se hallaba desarmado en EI Ferrol; cinco cruceros: «Libertad», «Miguel de Cervantes», «Méndez Núñez», «Almirante Cervera’» y «República»; doce destructores, ocho torpederos, doce submarinos, cinco cañoneros, nueve guardacostas y otras unidades auxiliares. Aparte de esto se construían en distintas gradas los cruceros «Canarias» y «Baleares», tres minadores, cinco destructores, tres submarinos y un cañonero. 
La oficialidad de la Flota estaba en su mayoría comprometida en el levantamiento. En el mes de mayo, y por consejo del general Franco, la Escuadra había realizado en aguas de Canarias unas maniobras navales planeadas por el jefe de Estado Mayor de la Marina, Javier Sala —almirante comprometido en el alzamiento—, con el fin de sondear la disposición de los jefes de la Marina a participar en la sublevación. Las conversaciones sostenidas entre Franco y los jefes de la Escuadra terminaron con un completo acuerdo y despejaron la última incógnita que aún retrasaba la inclusión de las tropas coloniales en el dispositivo de la sublevación: los jefes de la Escuadra se comprometieron a desembarcarlas en la Península. Los informes sobre estos conciliábulos, recibidos aquellos días en el Ministerio de Marina, permitían sospechar que los jefes de la Flota proyectaban sublevarse con Franco en Canarias, pasar de allí a Marruecos y proceder al traslado del ejército de África. 
El aplazamiento de la rebelión por aquellas fechas, hizo, no obstante, impracticable este proyecto. EI subsecretario de Marina, general Matz, a la vista de la sospechosa conducta de los mandos de la Escuadra, dispuso que ésta regresara a sus bases sin tocar los puertos de Marruecos. Las unidades mayores —un acorazado y varios cruceros— pusieron rumbo a EI Ferrol. Los destructores regresaron a Cartagena. En dichas bases se hallaban la mayoría de las unidades de la Flota al estallar la sublevación, mientras que en la de Cádiz sólo se encontraban los cañoneros «Canovas» y «Lauria», el desmantelado crucero «República» y algunos otros buques de escasa eficacia. En la base de Mahón fondeaba una flotilla de submarinos, integrada por el B-1, B-2, B-3 Y B-4. 
El 17 de julio, después de producirse la sublevación en Melilla, los destructores «Almirante Valdés», «Sánchez Barcáztegui» y «Lepanto», anclados en Cartagena, así como una flotilla de submarinos de la misma Base, recibieron del Gobierno la orden de hacerse a la mar, rumbo a África, con la misión de impedir el traslado de tropas por el Estrecho de Gibraltar y de bombardear los cuarteles de los rebeldes en Melilla. Esta medida de emergencia, cursada sin una previa depuración de los oficiales sospechosos, pudo haber facilitado la entrega de los buques a los militares rebeldes. De los mandos de los tres destructores, sólo Valentín Fuentes, comandante del «Lepanto», era leal a la República. Los otros esperaban la ocasión propicia para sumarse a los sublevados y creyeron que el momento había llegado al avistar Melilla en la madrugada del 18 de julio. En vez de bombardear la plaza, metieron el «Sánchez» y el «Valdés» en el puerto y entablaron negociaciones con los facciosos a fin de estudiar juntos la forma de engañar a la marinería y envolverla en la sublevación.
La vigilancia de los cabos, fogoneros, auxiliares y marineros, impidió que la traición se consumara. Al comprobar que sus oficiales estaban en franca rebeldía, cortaron estacha y se hicieron de nuevo a la mar. El comandante del «Valdés» aún intentaría encallar el buque contra el morro del muelle. A las 10 de la noche, con la hélice rota y una vía de agua, los marineros del «Valdés» lograron, venciendo enormes dificultades, poner el buque en franquía, fuera del alcance de las baterías de costa. Las dotaciones de ambos destructores detuvieron a los mandos y los condujeron a la Península, mientras el «Lepanto» quedaba al largo de Melilla. 
En la tarde del 18 de julio, los comandantes del «Churruca» y del «Laya» recibieron del Ministerio de Marina órdenes de abrir fuego contra los barcos que intentaran transportar tropas o pertrechos de guerra a la Península y de cañonear la plaza de Ceuta. Los oficiales, ya en plena rebelión, ocultaron a la marinería estas órdenes.
El «Churruca» embarcó en Ceuta la Quinta Bandera del Tercio y la volcó sobre Cádiz. La oficialidad del «Laya» puso el barco al servicio de los rebeldes de Larache. Más al salir de nuevo al mar, auxiliares, maquinistas, cabos y marinería, se adueñaron de los fusiles de los pañoles, redujeron a los mandos después de cruzar algunos disparos y pusieron los buques a disposición del gobierno.
La noche del 19 al 20 de julio, la dotación del submarino C-3 comprobó que su comandante incumplía la orden de hundir los buques que salieran con tropas o material bélico de Melilla, detuvo a los oficiales y advirtió a los demás submarinos la deslealtad de sus mandos. El día 22 todos los submarinos de la base de Cartagena se hallaban a las órdenes del gobierno.
Del mismo arrojo y. fidelidad a la República dieron pruebas las dotaciones de los cruceros «Libertad» y «Miguel de Cervantes» y la del acorazado «Jaime I». El 18 de julio, al conocer la sublevación en Cádiz, el gobierno ordenó a los tres buques zarpar de las bases de Galicia, con la misión de dirigirse a Cádiz y de rendir al faccioso Varela. En la Estación de Comunicaciones Radiotelegráficas de la Marina, instalada en Madrid, el radiotelegrafista Benjamín Balboa detuvo al jefe de los servicios, complicado en la sublevación, y consiguió establecer dialogo directo con los operadores de los buques, advirtiéndoles que vigilasen a sus mandos. Para impedir que se cerrasen las estaciones de radio y se aislase a la marinería, se dio a los comandantes la orden de comunicar cada dos horas la situación geográfica de los barcos. A los radiotelegrafistas se les cursó el siguiente radio:
«EI Jefe de los Servicios de Comunicaciones del Ministerio de Marina ha sido detenido por complicidad con la rebelión. En su poder encontramos claves que también poseen los comandantes de los buques. Desde este momento y para que no seáis sorprendidos si los conjurados alegan cumplir órdenes del ministro no aceptéis ningún telegrama en clave. Todos los que partan de esta Estación serán transmitidos en lenguaje corriente. Considerad facciosos los que así no vayan. Así se convirtieron los radiotelegrafistas en heraldos de la República en alta mar. Ellos ponían en guardia a los cabos, fogoneros, maquinistas y marineros de las intenciones de la oficialidad.
«Gracias a ellos —escribe Benavides— no hubo en los barcos las sorpresas que se produjeron en los cuarteles. Los oficiales no podían burlar a las dotaciones con la mentira de que tornaban las armas en defensa del régimen... EI soldado sólo oye al oficial sublevado; el marinero oye, por medio del radiotelegrafista, la voz del Gobierno.» 
Los primeros en adueñarse del buque son los marineros del «Libertad». Al llegar a la altura de Cádiz, los mandos del crucero empiezan a esgrimir toda clase de pretextos para incumplir la orden gubernativa de bombardear los objetivos militares de la ciudad. 
El radiotelegrafista Antonio Cortejosa capta la voz de Madrid: «Os están traicionando a vosotros y a la República. Empuñad las armas». Los cabos Romero y Bertalo se adueñan de los pañoles, distribuyen 200 fusiles entre la marinería, organizan la lucha. Poco después se telegrafía a Madrid: «Dotación detuvo jefes y oficiales, que se encuentran vigilados en sus camarotes. Ponemos buques a disposición del Gobierno». 
A las 5,30 de la tarde del día 19, cien fusiles encañonaron el puente del «Miguel de Cervantes». Los oficiales facciosos entregaron sus pistolas a los marineros y quedaron detenidos. 
A las dos de la tarde del día 20 la marinería del «Jaime I» interceptó un radiograma faccioso por el que se mandaba al comandante del buque desviar el rumbo hacia Ceuta. La dotación, dirigida por los cabos Rogelio Souto, García, Alonso y Mosquera, por el condestable Antúnez y el maquinista Caneiro, se armó de fusiles y conminó a los oficiales a rendirse. En el puente se entabló un choque breve, pero sangriento. Así se radió a Madrid: 
«Dotación buque, tras breve lucha, pónese con gran entusiasmo órdenes República. Tomó mando auxiliar naval, que conducirá buque a Tánger cumpliendo órdenes anteriores para hacer carbón y desembarcar heridos». 
Cuando el «Jaime I» llegó a Tánger el 21 de julio, ya se habían concentrado allí los buques héroes. Era una Armada asombrosa, rescatada por marineros, cabos y maestres para la República, depurada de oficiales fascistas y gobernada por los Comités de a bordo. 
En el Norte, el destructor «José Luis Díez», dirigido por el oficial José Antonio Castro (1), se incorporó a la lucha contra los facciosos desde el primer día. 
Las bases de Mahón, Cartagena, Cádiz y El Ferrol fueron también escenario de duros combates de la marinería contra los rebeldes. Las dos primeras —Cartagena y Mahón— fueron conquistadas para la República. 
A la Flota republicana se sumó también el crucero «Méndez Núñez». Sorprendido por la sublevación en Guinea, la dotación, orientada por el maquinista Rodríguez Sierra y otros, desembarcó a los mandos rebeldes y puso rumbo a la Península. La marinería española había escrito la página más gloriosa de su historia. 
El Encargado de Negocios hitleriano en España, Voelckers, escribiría a éste respecto a su gobierno: 
«La defección de la Marina frustró, por vez primera, los proyectos de Franco. Fue este un fallo de organización muy grave, que amenazó con desbaratar el plan en su conjunto, que sacrificó inútilmente las guarniciones de las grandes ciudades... y que, sobre todo, hizo que se perdiera un tiempo precioso.» 
Los facciosos sólo consiguieron retener en Melilla el cañonero «Dato» y varios transportes. Con la Escuadra, ya leal, en el Estrecho, el sucesivo traslado de tropas hubo de ser suspendido. 
De momento, los marinos revolucionarios habían cerrado el camino del mar a los facciosos.

El posterior y totalmente desafortunado envío del la Flota al Cantábrico permitió que las aguas del Estrecho de Gibraltar quedarán bajo dominio de los facciosos. Decisiones equivocadas del ministro de Marina y las consecuencias de la existencia de un gran número de oficiales y mandos que siendo afines a los golpistas permanecieron en la Flota, en su Estado Mayor y en el propio Ministerio, proporcionando información al enemigo, saboteando operaciones y buques, junto con las intervenciones de los submarinos piratas italianos y nazis gracias a la inacción de Francia e Inglaterra en lo relativo al cumplimiento y observancia de sus obligaciones derivadas del Pacto de No Intervención, impidieron que la magnífica Flota republicana pudiera desplegar todo su potencial. No menos importante fue la decisión del Gobierno de no utilizar la Flota para impedir la llegada a España de los convoyes italianos y alemanes con suministros de todo tipo para los sublevados, limitándose ésta a la escolta de aquellos buques que transportaban material para la República.


Benito Sacaluga



(1) Entiendo que el autor quiere referirse a Juan Antonio Castro Izaguirre, aunque éste no se hizo cargo del "José Luis Diez" hasta 1937, en el puerto francés de El Havre donde se encontraba reparando, previa deserción de su comandante, oficiales y el jefe de máquinas.




miércoles, 26 de febrero de 2014

LOS HERMANOS OTERO GOYANES








En los primeros días de julio de 1936, el teniente del Cuerpo Jurídico, Joaquín Otero Goyanes, acompañado por Tomás Garicano Goñi, visitan a su hermano José María, teniente de navío de treinta años destinado en el acorazado "Jaime I", amarrado en el puerto de Vigo. 

No era estrictamente una visita familiar. Ambos hermanos estaban involucrados en una trama de conspiración, cuyo objetivo era preparar un levantamiento militar contra el régimen republicano. En el interior del buque, José María Otero Goyanes actuaría de enlace por ser el oficial más antiguo. Subieron a bordo el comandante jurídico del ejército Joaquín Otero Goyanes  y el capitán del mismo cuerpo Tomás Garicano Goñi, para poner en su conocimiento lo que iba a suceder, explicando todo lo referente al "Movimiento" e informando que se había llegado a un acuerdo con el oficial de radio Félix Fernández Fournier para que fuesen avisados en el momento oportuno. También se informó de las ramificaciones de la operación, en la que también participaban parte de la sociedad civil representada por miembros de la CEDA, los monárquicos de Renovación Española y los militantes de  Falange Española. Esa misma noche regresaron a Coruña en la seguridad de la participación de la oficialidad del "Jaime I" en la sublevación.

Tomás Garicano Goñi,
General del Cuerpo Jurídico del Ejercito del Aire,
 en el centro de la imagen.
(Foto: El País)
Sin embargo había dudas preocupantes sobre la VIII División Orgánica, dudas que se extendían a los niveles más altos de la cadena de mando. El general Salcedo, máxima autoridad, permaneció indeciso y Caridad Pita, jefe de la XV Brigada, era un convencido republicano, leal y fiel al Gobierno, (ambos serán fusilados en los primeros días de la insurrección).  El contacto directo de Mola en Coruña era Garicano Goñi (posteriormente ocupó altos cargos en la dictadura, entre ellos Gobernador Civil de Barcelona, ministro de Interior y miembro del Consejo Nacional de FET y de las JONS.), quien actuaba de enlace con el coronel Martín Alonso. En los primeros días de julio, los enlaces de Mola, Otero Goyanes y Garicano Goñi, llevaron a Luis de Castro Arizcun, contralmirante en la reserva, un mensaje en clave para los conspiradores de Ferrol. Unos días antes habían estado en Coruña para entregar información de los preparativos del levantamiento al abogado Eugenio Vegas Letapié, amigo de Joaquín Otero. Ambos pertenecian al circulo monárquico madrileño ligado a la revista ultraconservadora Acción Española e ingresaron en el cuerpo jurídico militar al mismo tiempo.

Los hermanos Otero Goyanes eran hijos de Joaquín Otero Bárcena (1874-1956), abogado, quien ocupó cargos políticos importantes en la monarquía de Alfonso XIII, Gobernador Civil, diputado en el Parlamento y gentilhombre de la Casa del Rey. La casa de la familia era un palacio situado en un pazo de Santiago y ésta pasaba la época de verano en Ribeira, donde está enterrado.

Rebelión militar.

Al llegar las primeras noticias de la rebelión militar en Marruecos el Jaime I está atracado en Santander, donde recibió la orden de zarpar hacia Cádiz, pasando previamente por Vigo para cargar carbón. Se dirige a la salida de la ría en la mañana del día 20, unas horas antes de que se proclamara el estado de guerra en esa ciudad. La marinería y los cabos sospechan que la oficialidad pretende apoderarse del acorazado en alta mar, por lo que al día siguiente y adelantándose a los oficiales se sublevan contra el mando. La mayor parte de la oficialidad es sorprendida cuando se encontraba en el comedor, el resto se encuentra en el puente de mando, iniciándose un tiroteo con el resultado de dos oficiales muertos y varios heridos , entre ellos Otero Goyanes que es herido en un hombro y atendido en la enfermería del buque. La marinería toma el mando del buque y pone rumbo a Tánger para unirse al resto de la Flota. Una vez allí se desembarca a los heridos.  Pasadas una semanas Otero Goyanes consigue pasar a zona sublevada con la ayuda del director del Hospital donde se encontraba internado. Desde Tánger llega a Tetuán y se presenta ante el mando de los sublevados. Esta acción le valió al sublevado José Mª Otero Goyanes la concesión de la Medalla Militar individual, que le fue concedida el 10 de noviembre de aquel mismo año.

Es en el mismo mes de noviembre, cuando en sesión plenaria, presidida por el industrial conservero José Pérez Martínez, apodado el Abadiño, el Ayuntamiento de Ribeira aprueba nombrar hijo adoptivo de esta ciudad a D. José María Otero Goyanes. La exposición de motivos se efectúa en el lenguaje propio de su tiempo, basados en el heroísmo para hacer frente a las "hordas envenenadas por las ideas anarquistas (...) solo obedientes a las consignas recibidas de sus secuaces de Moscú". En ese mismo pleno, también se acordó cambiar el nombre de la Puerta del Sol, por el nombre del “valiente marino”, con motivo de la nueva reconquista de España, cambio que autoriza el alcalde, ordenando la compra de una placa adecuada al propósito y su “colocación en la casa propiedad del señor Joaquín Otero Bárcena, padre del ilustre marino”.

Durante la Guerra Civil, José María prestó servicio en el Estado Mayor de la Armada, entonces basado en el Cuartel General del Generalísimo. De allí pasa  al crucero "Baleares",  más tarde como comandante de los buques “Huesca” y "Hernán Cortés". En enero de 1940 ascendió a capitán de corbeta, y permaneció en el Estado Mayor como ayudante-secretario del almirante jefe, encargándose también del negociado de Armas Submarinas (1940-1943). Después pasó destinado como segundo al buque-escuela Juan Sebastián Elcano (1943-1944), para más tarde ser comandante del destructor Huesca (1945-1946) y jefe de la Flotilla de Lanchas Rápidas. En julio de 1945 fue promovido a capitán de fragata, fue comandante del crucero Galicia (1947) y del cañonero Hernán Cortés (1947-1949), para retornar al Estado Mayor de la Armada como secretario (1949-1952), y de allí pasar a la Embajada de Lisboa como agregado naval (1953-1955). Capitán de navío en diciembre de 1955, fue jefe de la tercera sección del Estado Mayor de la Armada. 


Destructor "Huesca" ex "Alessandro Poerio" (1915-1953)
Entregado por Italia a Franco en octubre de 1937

Imagen: Todoavante

El hermano de José María, Joaquín, Marqués de Revilla, aunque civil, licenciado en Filosofía y Letras, también se une a la sublevación. Destituye en Santiago de Compostela a los miembros del Consejo Provincial el 27 de julio de 1936, tomando posesión de la presidencia y continúa su carrera participando como fiscal y juez en múltiples consejos de guerra en Galicia y Asturias, tanto contra civiles como contra militares, alcanzando el grado militar de Auditor General. El caso más conocido es el consejo de guerra que tuvo lugar en Barcelona en abril de 1939, contra el general de la Guardia Civil de Galicia, José Aranguren, una sesión que no duró más de dos horas, en la que se acusa a Aranguren de sedición, siendo condenado y ejecutado cinco días más tarde.

También Joaquin Otero vio recompensada su ayuda a la sublevación militar y posterior represión. En 1944 fundó Metalúrgicas del Noroeste, una empresa con sede en Vilagarcía de Arousa que se dedicaba a la extracción y explotación de tungsteno y luego estaño, exportando estos materiales a  varios países del mundo; era propietario de Minerales Compostela y en 1961 fundó la fábrica de conservas. Northwest Refrigerators , hoy Frinsa.

Además, y como terrateniente, heredó de su familia numerosas tierras, incluidas las de la Isla de Sálvora , que se completó en 1958 cuando recibió la transferencia de la propiedad de la Isla por parte de la dictadura franquista, una cesión en usufructo por un tiempo de 99 años.

El pasado 25 de febrero de 2014, el Ayuntamiento de Ribeira, desestimó con los votos del Partido Popular la solicitud de retirada de la placa y cambio de nombre de la plaza, contraviniendo lo dispuesto en la Ley de Memoria Histórica. El motivo alegado por el Alcalde para el incumplimiento de la Ley fue en base a evitar la “apertura de nuevas heridas sin cerrar otras”, incumpliendo claramente la Ley, cuyo Art.15 reproduzco a continuación:

Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura: 
Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos. 
1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas. 
2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley. 
3. El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior 
4. Las Administraciones públicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este artículo.

¿Por qué razón se permite al Partido Popular el incumplimiento reiterado, público y notorio de la ley?



Benito Sacaluga



Fuentes consultadas:



Archivo del Cuartel General de la Armada
    Comisión para la recuperación de la Memoria Histórica de Barbanza
      Real Academia de la Historia



        martes, 27 de agosto de 2013

        ¿NACIONALISTAS O GOLPISTAS?

        Autor: Vicenç Navarro (*)

        Ha sido práctica común en la historiografía dominante en España, tanto en la época dictatorial como en el periodo democrático, referirse a la Guerra Civil como un conflicto entre las dos Españas, la España nacional por un lado, y la España republicana por el otro, presentando tal conflicto como parte de un conflicto internacional en el que Hitler y Mussolini apoyaron a las tropas “nacionales” y la Unión Soviética apoyó a las tropas republicanas, considerándose tales apoyos como semejantes en cuanto a cantidad y calidad de material bélico. Esta versión de la Guerra Civil se complementa con otra que atribuye la derrota del bando republicano a las divisiones internas del Gobierno Republicano, instrumentalizado éste por el Partido Comunista, que decian era un mero agente de transmisión de Stalin.

        La Guerra Civil, sin embargo, fue un alzamiento de militares profesionales del Ejército, que invadió el sur de España mandando tropas extranjeras: la Legión Extranjera y las tropas marroquíes. Como bien ha escrito la historiadora británica Helen Graham (en su excelente libro Breve Historia de la Guerra Civil), la Guerra Civil vio la paradoja de ser una supuesta “Cruzada en defensa de la civilización cristiana” llevada a cabo por tropas mercenarias islamistas, por cierto, conocidas por su enorme brutalidad, y lideradas por el mariscal Mohamed Mezian que acaba de ser homenajeado en Marruecos por el Embajador del Gobierno español con asistencia de altos mandos del ejército español. Es más, estas tropas fueron equipadas con material alemán e italiano, contando con el apoyo de 75.420 soldados italianos pertenecientes a destacamentos fascistas italianos que gozaron de plena autonomía, sin obedecer las órdenes de los líderes militares españoles. Además de estas tropas extranjeras, los asesores nazis alemanes fueron los que definieron la estrategia aérea del bando golpista, realizando los bombardeos que incluyeron ataques sistemáticos a la población civil, no sólo de Guernica, sino de 26 otras ciudades españolas, incluyendo gran parte de las ciudades de Cataluña, bombardeos que tuvieron como objetivo desmoralizar a la ciudadanía que vivía en tales centros urbanos. En estos bombardeos jugaron un papel clave los espías fascistas en el lado republicano, incluyendo personas de derechas tan conocidas como Josep Pla (que tiene monumentos en varias partes de Catalunya). El lado golpista no tuvo nunca escasez de equipamiento militar y ello como consecuencia del apoyo conocido y público de la Alemania Nazi y de la Italia fascista a los golpistas españoles. Nunca antes un gobierno español había sido tan dependiente de los intereses y fuerzas extranjeras como lo fue el bando golpista. Llamar a este bando, el bando nacional, identificado con la defensa de la nación española, tal como los golpistas se autodefinieron, es ignorar que su victoria se debía a fuerzas extranjeras sin las cuales el golpe militar hubiera sido una nota a pie de página en la historia de España, como lo fueron otros alzamientos militares anteriores.

        Fue precisamente la gran resistencia popular a este alzamiento lo que explica que, a pesar de la enorme ayuda nazi y fascista italiana a los golpistas, éstos no ganaron hasta tres años después de iniciarse el golpe. La República tuvo muy poca ayuda militar. El infame pacto de No Intervención se debía –tal como señaló Winston Churchill- a que las clases dominantes de Gran Bretaña y Francia antepusieron sus intereses de clase (temerosos del contagio que una República española progresista pudiera haber tenido en las clases populares de sus propios países) a sus intereses nacionales y geopolíticos, que les habrían tenido que movilizar para interrumpir la expansión del nazismo y del fascismo en Europa. En realidad, los únicos países que ayudaron a España fueron México y la Unión Soviética, ayuda que fue enormemente dificultada por el comportamiento del gobierno francés que no colaboró en su mayoría en el tráfico de armas a la España republicana. La única ayuda extranjera vino a través de las Brigadas Internacionales, cuyo efectivo en batalla nunca alcanzó más de 12.000 soldados, aun cuando el número de brigadistas extranjeros a lo largo de todo el período fue de alrededor de 30.000. Por otra parte, las tensiones dentro del lado republicano no fueron la causa, sino el síntoma de la falta de apoyo internacional. Algún cronista de tales desacuerdos, como George Orwell, exageraron el papel del Partido Comunista, atribuyéndole una influencia de la que tal partido carecía. Orwell, que como indica Helen Graham no conocía ni el catalán ni el castellano, atribuyó erróneamente a los comunistas el deseo legítimo de la Generalitat de Catalunya de recuperar (durante los famosos sucesos de Mayo) el control de la situación que había perdido inmediatamente después del golpe militar del 18 de julio.

        El enorme desequilibrio de equipamiento militar fue lo que dio la victoria a los golpistas, los cuales eran plenamente conscientes de que tenían a la mayoría de la población en contra, tal como reconoció el golpista General Queipo de Llano (hoy enterrado con todos los honores en la Iglesia de la Macarena en Sevilla, ciudad en la que sus tropas asesinaron a 36.422 ciudadanos) en su defensa de lo que él llamaba el “terror saludable” necesario –según él- para imponer su mandato. Este terror de los golpistas continuó después de su victoria con el asesinato de 192.684 personas (ejecutadas o asesinadas entre abril de 1936 y junio de 1944 en cárceles o campos de concentración, según cifras del propio Ministerio de Justicia de aquel régimen, además de 30.000 que todavía hoy permanecen desaparecidos. La mayoría de estas víctimas del fascismo no han sido ni homenajeadas ni reconocidas durante el período democrático, habiendo retrasado el gobierno socialista español tal homenaje por temor a antagonizar a los herederos de los golpistas.


        (*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas de la Universitat Pompeu Fabra

        jueves, 15 de agosto de 2013

        CORONEL CASADO: CRONOLOGÍA Y CONSECUENCIAS DE UNA TRAICIÓN.

        El quince de marzo de 1939 tropas alemanas y húngaras atraviesan la frontera de Checoeslovaquia con 200.000 soldados integrados en tres cuerpos de ejército. Desde España empieza a tomar más fuerza que nunca la esperanza de que la ayuda internacional a la República se materialice de forma rápida. La II Guerra Mundial solo tardaría seis meses en estallar y la intervención internacional en España sería inevitable. El golpe de estado que el coronel Casado lleva a cabo solo nueve días antes de la invasión de Checoeslovaquia provoca que la victoria franquista se materialice con gran rapidez. El uno de abril las tropas sublevadas toman posesión de los últimos reductos republicanos y se declara el fin de la guerra. La única oportunidad que le quedaba a España para ganar la guerra se pierde gracias a Casado y a los que le apoyaron, entre ellos todos los partidos políticos incluidos anarquistas y sindicatos obreros, el único que se mantiene fiel a la legalidad constitucional y al Gobierno es el Partido Comunista.

        Ese mismo quince de marzo se publican en diarios franceses y españoles unas declaraciones del coronel Casado, aún expectante ante un cambio de opinión de Franco en sus exigencias de incondicionalidad como respuesta a sus primeras proposiciones de rendición. Una respuesta favorable de Franco a una rendición negociada que nunca llegó. Casado y los suyos no consiguieron ni la paz ni su salvación personal. Casado y los suyos lo único que hicieron fue entregarle a Franco la victoria en bandeja de plata.


        Declaraciones a la prensa efectuadas por el coronel Casado el 15 de marzo de 1939


        París.- Comentando la toma del poder por el Consejo Nacional de Defensa, el coronel Casado  ha manifestado a los periodistas: 

        “Los militares no deben inmiscuirse en la dirección política del país cuando el Gobierno representa al pueblo, pero cuando ya no le representa sería traicionar al pueblo dejarle obrar. Cuando el presidente de la República no volvió a España todo el mundo comprendió que el Gobierno no disfrutaba ya de la legitimidad constitucional y además el Gobierno estaba totalmente desacreditado en el país. Después de la dimisión de Azaña la única autoridad en el país en estado de guerra estaba representada en los Jefes supremos del Ejército. Ahí reside la legalidad. El pueblo no quiere que haya represalias; que todos los hijos de España puedan vivir dentro de la concordia que desean todos los españoles. Naturalmente haremos todo para facilitar la evacuación de los que se estimen comprometidos. Si el enemigo no acepta condición alguna, si obedeciendo a las consignas de Berlín quiere ejercer la represión, continuaremos la guerra. Ya conocen ustedes las proposiciones del Consejo Nacional para obtener una paz digna, pero el Ejército permanece dispuesto para adoptar cualquier decisión que sea necesaria. Sin embargo esperamos que lleguemos a una liquidación de la guerra”.

        Interrogado acerca del movimiento sedicioso, declaró que:
        "Se adoptarían medidas contra el partido y los afiliados comunistas".

        Madrid.- El coronel Casado ha hecho entre otras las siguientes manifestaciones a los periodistas extranjeros:

        “Nadie mejor que ustedes conocen lo sucedido en Madrid durante la semana última, un Gobierno que se desplaza por su impopularidad y un Consejo de Defensa que recoge el poder abandonado en la calle para llevar a cabo los fines expuestos en el manifiesto hecho público en el momento de su constitución. El Consejo Nacional de Defensa surgió ante la ilegitimidad y el desprestigio fuera y dentro de España del Gobierno del doctor Negrín. Una vez desaparecidos los poderes moderador y legislativo del Estado, la única autoridad legal por lo tanto, reside en aquella que el mando militar recibió por la declaración del estado de guerra”.

        Preguntado por el enemigo, el coronel Casado respondió que
        "...ya hace algún tiempo se aguarda y que mientras no se hayan logrado las finalidades esenciales perseguidas por el Consejo Nacional de Defensa, el ejército republicano sabrá oponerse con gallardía a cualquier intento de los invasores. Es sabido por todo el mundo que no es nuestro propósito continuar la lucha, sino logar una paz honrosa y dar así cumplimiento a los anhelos del pueblo que aspira a que no haya represalias y a mantener la integridad de la soberanía nacional, haciendo posible así la convivencia de todos los españoles  y facilitar la salida de España a todos los que lo deseen".

        A otra pregunta contestó:
        “Hace tiempo que los elementos comunistas preparaban el golpe que han realizado ahora, pero en tres días se preparó el contragolpe que lo ha frustrado plenamente, porque cuando el pueblo  lo quiere son muchas las posibilidades que se encuentran por parte de todos”

        Terminó manifestando que 
        "Los Tribunales permanentes militares habían comenzado sus actuaciones para juzgar a los que intervinieron en la fracasada intentona comunista".


        Parece claro que cualquiera que lea estas declaraciones y desconozca lo realmente sucedido se formará de Casado una imagen de salvador del pueblo español y pertinaz defensor de España ante las hordas comunistas, prácticamente el mismo discurso y la misma imagen que Franco acuñó sobre su persona. 

        En definitiva dos militares golpistas movidos por su "entrega" a España y a los españoles, garantes de la paz y la concordia, casi nada.

        Para que la interpretación del golpe y las declaraciones de Casado sean más fáciles de valorar vamos a tener en cuenta la cronología de los acontecimientos:



        17/05/1937: Negrin es nombrado Presidente del Consejo de Ministros. La campaña del Norte está en su fase media. En octubre el ejercito republicano es derrotado en este frente.

        11/05/1937: El presidente de la República Manuel Azaña encarga al socialista Julián Besteiro, que iba a acudir a Londres con ocasión de la coronación del rey Jorge VI, que pida al gobierno británico la mediación en la guerra de España

        21/12/1937: Se inicia la batalla de Teruel

        22/02/1938: El ejército republicano es derrotado y Teruel vuelve a estar en manos franquistas

        15/04/1938: Tras la victoria en el frente de Aragón las tropas franquistas llegan a Vinaroz (Castellón) dividiendo en dos la zona aún republicana.

        15/03/1938; Se establecen dos corrientes en el seno republicano, representadas por las denominaciones informales de “partido de la resistencia” seguidores de las teorías de Negrín y formado por el Partido Comunista y un sector del PSOE y el “partido por la paz” encabezado por Manuel Azaña, Izquierda Republicana, Unión Republicana y una parte importante del PSOE liderada por Indalecio Prieto.

        06/04/1938: En contra de Azaña, Negrín destituye a Indalecio Prieto como ministro de Defensa y le expulsa del Gobierno. Negrin asume personalmente la cartera de Defensa. En días posteriores a su toma de posesión como ministro de Defensa declara :

        "Yo estoy tan seguro de mi causa, de mí, que las derrotas militares no las creo nunca decisivas. Yo me batiré en Barcelona, me batiré en Figueras. En tanto que yo luche, no seré vencido".

        15/04/1938: Julian Besteiro se pone en contacto con la quinta columna de Madrid y a través de ella con el gobierno de Franco en Burgos.

        24/07/1938: Se inicia la ofensiva republicana que deriva en la Batalla del Ebro.

        29/07/1938:  Azaña se entrevista en secreto con el representante británico en Barcelona John Lech para que propusiera a su gobierno un plan de paz. Tanto Negrín como Franco tuvieron conocimiento  inmediato de esta entrevista "secreta". 

        29/09/1938: Se firman los acuerdos de Munich entre Gran Bretaña y Francia, por un lado, y Alemania e Italia por otro, acuerdos por los cuales Checoeslovaquia es entregada a Hitler. 

        02/11/1938: Inglaterra autoriza a Mussolini a intervenir formal y directamente con sus ejércitos al lado de Franco.

        05/11/1938: El coronel Casado se reune en Madrid con Juan Negrín y con el general José Miaja, jefe de los Ejércitos de la región Centro-Sur y solicita que retire del Gobierno a los comunistas para después empezar conversaciones sobre una paz negociada. Negrin se niega en redondo.

        15/11/1938: Julian Besteiro ante la comisión Ejecutiva del PSOE manifiesta :
        "la guerra ha estado inspirada, dirigida y fomentada por los comunistas"…. "si la guerra se ganara, España sería comunista".

        16/11/1938: El Ejército del Frente Popular es derrotado en la Batalla del Ebro.

        23/12/1938: El ejercito sublevado inicia la campaña de Cataluña.

        26/01/1939: Las tropas de Franco entran en Barcelona sin resistencia.

        27/01/1939: Casado comienza a tener contactos con la quinta columna de Madrid, manifestándoles sus intenciones de derribar a Negrín.

        30/01/1939: La quintacolumna de Madrid le entrega a Casado un pliego con las concesiones de Franco si la República se rinde :
        ...Para los jefes y oficiales que depongan voluntariamente las armas, sin ser culpables de la muerte de sus compañeros, ni responsables de otros crímenes, aparte de la gracia de la vida, la benevolencia será tanto mayor cuanto más significados y eficientes sean los servicios que en estos últimos momentos prestan a la causa de España o haya sido menor su intervención y malicia en la guerra.

        Los que rinda las armas evitando sacrificios estériles y no sean reos de asesinatos y otros crímenes graves podrán obtener un salvoconducto que les pongan fuera de nuestro territorio, gozando entre tanto de plena seguridad personal...

        Ni el mero servicio en el campo rojo, ni el haber militado simplemente como afiliado en campos políticos extraños al Movimiento Nacional serán motivos de responsabilidad criminal.
        02/02/1939; Casado se reúne con generales Miaja, Matallana y Menéndez a los que les expone su decisión de sublevarse contra el gobierno de Negrín.

        04/02/1939: Azaña inicia su huida a Francia.

        05/02/1939: Franco reconsidera sus concesiones y hace entrega de una nueva misiva:
        "Tenéis la guerra totalmente perdida. Es criminal toda prolongación de la resistencia. La España Nacional exige la rendición incondicional del ejército rojo"
        06/02/1939: Azaña y su familia se instalan provisionalmente en Collonges-sous-Salève (Francia)

        09/02/1939: Casado se reúne con el teniente coronel Cipriano Mera y le explica sus intenciones. Mera se une al golpe.

        12/02/1939: Negrin recibe un telegrama del general Vicente Rojo, militar de su absoluta confianza, en el que le reprocha su política de no rendición y le presenta su dimisión como Jefe del Estado Mayor.

        18/02/1939: Negrin conmina a Azaña para que regrese a España y le envía un comunicado a Francia:

        El gobierno, unánime, reitera la imprescindible necesidad de que el presidente [de la República] se traslade a esta zona [Centro-Sur] por los siguientes razones:

        Primera. Mientras exista un Gobierno debe estar en territorio español el Jefe del Estado, máxime en circunstancias presentes, ya que no hay ningún motivo de orden material o de seguridad que lo impida.

        Segunda. La labor de Gobierno se encuentra entorpecida por la ausencia del presidente, pues hay disposiciones que sólo violentando la ley pueden darse por Orden Ministerial...

        Tercera. Al país se le daría la sensación de un abandono por parte de la Suprema Magistratura de la nación...

        Cuarta. En el orden internacional no pueden ocultarse los peligros de su presencia en el extranjero como son el riesgo de que se declare indeseable su estancia mientras ejerza suprema magistratura; (...) debilitación de la propia autoridad del gobierno por creerse no existe tal Gobierno mientras Jefe Estado esté fuera territorio nacional...

        Quinta. Existe el peligro de un reconocimiento de Franco por ciertos países a causa de la ausencia del presidente...

        Sexta. Las gestiones que realiza el Gobierno para poner fin a la situación actual se encuentran dificultadas por el mismo motivo.

        Séptima. En un último término invoco al patriotismo y sentido de responsabilidad del presidente quien estoy seguro pensará conmigo que las más altas jerarquías estamos obligados en estos momentos a imponer con nuestro ejemplo la serenidad necesaria e impedir que el fin de esta contienda tenga un desenlace trágico y bochornoso.
        25/02/1939: Azaña contesta a Negrin reiterándole su postura de no volver a España y afirmando que Francia y Gran Bretaña no iban a reconocer a Franco por su ausencia de España sino porque "hemos perdido la guerra".
        Francia y Gran Bretaña reconocen como legítimo al Gobierno de Franco y suprimen las relaciones diplomáticas con el Gobierno de la República.

        28/02/1939: Azaña dimite oficialmente como Presidente de la Republica, su sustitución se efectúa según la Constitución y la presidencia recae en el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio.(En contra de lo que Casado dice, en España hay un gobierno legitimo).

        02/03/1939: El mariscal Petain es nombrado embajador de Francia en Burgos.

        04/03/1939: Cartagena y su Base Naval se sublevan contra el Gobierno

        05/03/1939: Casado, aún con esperanzas de una paz negociada que le salve, comienza su golpe en Madrid, justificándolo ante la opinión publica como la respuesta a un supuesto complot comunista para hacerse con el poder una de cuyas "pruebas" serían los nombramientos que habría hecho el presidente Negrín de militares comunistas para que ocuparan la cúpula del Ejército Popular de la República. Estas justificaciones eran totalmente falsas según se demostró más tarde a partir de los diarios oficiales del Ministerio de Defensa del 3 y 4 de marzo de 1939 custodiados en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. La Flota Republicana parte de Cartagena rumbo a África en busca del exilio.

        06/03/1939: Todos los partidos políticos y organizaciones del Frente Popular, excepto el Partido Comunista de España hicieron públicos en Madrid manifiestos y declaraciones en los que prestaban su apoyo al golpe, tal como habían pactado semanas antes. Asimismo quedó constituido oficialmente el Consejo Nacional de Defensa presidido por el general José Miaja aunque los dos hombres fuertes del mismo eran el propio Casado que se reservó para sí mismo la Consejería de Defensa y Julián Besteiro que ocupó la de Estado.

        La Flota está camino de Africa, Negrin envía el siguiente radiograma a Buiza:

        "Ministro de Defensa Nacional a jefe Flota: Dominada situación creada en Cartagena dispongan que Flota se reintegre a su base"

        cuando se emite el radiograma la 206.ª Brigada Mixta ya se había apoderado del centro de Cartagena e iniciaba el ataque al Parque de Artillería y al Arsenal.  El almirante Buiza ordena el regreso a Cartagena, los casadistas con el Jefe del Estado Mayor a la cabeza se niegan y la Flota pone rumbo a Argel. Las autoridades francesas ordenan a Buiza que ponga rumbo a Bizerta en el Protectorado francés de Túnez.

        07/03/1939: El PCE junto con la 8ª División organiza en Madrid la resistencia a  los casadistas dando comienzo a lo que vino en denominarse “la pequeña guerra civil de Madrid”.

        La 206ª Brigada Mixta recupera Cartagena y la Base Naval.

        La Flota llega a Bizerta y fondea en su bahía, donde permanece hasta que es entregada a la Armada franquista.

        09/03/1939: El IV Cuerpo de Ejercito de Cipriano Mera llega a Madrid y se enfrenta con la 8ª División republicana.

        11/03/1939: Las tropas leales al Gobierno son obligadas a retroceder, saliendo de Madrid por su zona norte, hacia Fuencarral y El Pardo.

        12/03/1939: Se alcanza un acuerdo para poner fin a los combates en el que se garantizan la ausencia de represalias, el intercambio de prisioneros y el mantenimiento de los mandos en sus puestos. Casado no respetó este pacto y tomó numerosas represalias justificando estas atribuyendo a los militares leales al Gobierno crímenes que luego se demostró no habían cometido. Se procede al fusilamiento de Luis Barceló Jefe del I Cuerpo de Ejercito acusado de rebelión por no haberse adherido al golpe. Este mismo día Casado comunica al gobierno de Burgos a través de la quinta columna, que él mismo y el general Matallana querían acudir a la capital de la "España Nacional" para negociar los términos de la paz partiendo de las llamadas "Concesiones del Generalísmo" que los agentes franquistas le habían entregado a Casado un mes antes de que éste diera el golpe de estado.

        13/03/1939: El diario casadista El Heraldo de Madrid publica :
        ¿cuál era el fin primordial -en apariencia al menos- del eje Roma-Berlín? Extirpar la planta comunista del suelo europeo. ¿Qué motivo han invocado Italia y Alemania para su intervención en la guerra de España? Impedir la aclimatación de esa planta en nuestra tierra. Ahora bien: la República española se ha adelantado por sí misma, sin auxilio alguno a este afán. ¿Cómo, pues, podrán, en lo sucesivo, justificar las potencias totalitarias en [sic] una lucha que a nosotros solamente afecta? No leguemos a los que han de suceder a la nuestra, tan atormentada, el solo recuerdo de nuestra gran tragedia. Pongamos a ésta el epílogo de una paz española...

        16/03/1939: Petain establece en San Sebastian la sede de la embajada francesa.

        18/03/1939: Besteiro se dirige por radio a los españoles en los siguientes términos:

        Julian Besteiro


        ....la necesidad de sofocar el pasado levantamiento comunista y los cuidados conducentes a prevenir la repetición de semejantes contingencias no ha hecho olvidar un momento al Consejo Nacional de Defensa, lo que constituye su misión y la verdadera razón de su existencia. (...) Es además nuestro deseo tener a la opinión debidamente informada del proceso de nuestra actuación para el logro de esa anhelada finalidad. En prueba de ello queremos poner en vuestro conocimiento los términos exactos de la comunicación que el Consejo de Defensa dirige al Gobierno Nacionalista (...) ese comunicado dice así: "Consejo Nacional de Defensa a Gobierno Nacionalista.- Ha llegado el momento de que este Consejo Nacional de Defensa se dedique por completo a su misión fundamental y, en consecuencia, se dirige a ese Gobierno para hacerle presente que estamos dispuestos a llevar a efecto negociaciones que nos aseguren una paz honrosa y que al mismo tiempo puedan evitar estériles efusiones de sangre. Esperamos su decisión"

        19/03/1939: Franco contesta a Casado enviando una nota en la que decía que no estaba dispuesto a que acudieran a Burgos los mandos superiores enemigos  y además le recordaba a Casado que "sólo aceptaba la rendición sin condiciones".

        25/03/1939

        26/03/1939: Después de varias reuniones, conversaciones, intercambio de propuestas, etc… Franco desecha las negociaciones y como "contestación final" a Casado decide iniciar la ofensiva definitiva en todos los frentes.

        28/03/1939: Madrid se rinde.

        29/03/1939: Caen Valencia y Alicante.

        31/03/1939: Caen Murcia y Cartagena.

        01/04/1939: Fin de la guerra.

        A partir de aquí cada uno puede sacar sus propias conclusiones sobre lo que significó el golpe de Casado, (el segundo en tres años llevado a cabo por los militares contra la República) lo que es cierto y probado es que el golpe acabó con las últimas esperanzas de ganar la guerra y que la represión franquista se llevó a cabo sin restricciones, nada de paz y concordia, nada de paz honrosa.

        A continuación dejo unas breves notas publicadas por los historiadores Angel Viñas y Fernando Hernandez sobre el golpe de Casado :

        "Las razones de la insurrección casadista están claras. Ante todo, la creencia de que al ofrecer en almoneda la cabeza de Negrín y el poder comunista a Franco, éste podría mostrar condescendencia. Pero hubiese bastado con leer aquel monumento a la monstruosidad jurídica que fue la Ley de Responsabilidades Políticas... para darse cuenta de qué forma se manifestaría la proverbial "magnimidad" del Caudillo. Ni siquiera avezados luchadores como los libertarios [que se aliaron con Casado] alcanzaron a comprender que lo que se les venía encima no tenía paralelo con lo que ellos, y la izquierda en general, habían experimentado en etapas anteriores"

        "En cualquier caso es sobre Casado, y no Negrín, en quien debe caer la responsabilidad histórica de haber inducido la desintegración de la resistencia republicana de forma tal que dejó estancados a millares y millares de combatientes. Cómo se hubiera configurado su evacuación de haberse podido avanzar en los planes negrinistas será siempre especulativo. No cabe duda, sin embargo, de que la realidad fue la más amarga y desastrosa posible y la mejor que Franco jamás hubiera podido desear".

        En definitiva y en mi modesta y simple opinión lo que llevaron a cabo Casado y sus seguidores fue una traición a la República basada en demonizar a los comunistas, gran objetivo de Franco, para conseguir una solución a sus situaciones personales una vez que veían la guerra perdida.

        El Ejército del Frente Popular aún contaba con más de 200.000 hombres, aviación, artillería y la Flota prácticamente intacta. Los nazis invadieron Polonia el uno de septiembre de 1939, el 3 de septiembre, el Reino Unido, Australia, y Nueva Zelanda le declararon la guerra a Alemania, seguidos rápidamente por Francia, Sudáfrica y Canadá. Es lógico pensar que si la guerra en España se hubiera prolongado seis meses más los aliados europeos habrían intervenido de forma decisiva contra Franco, no ya para defender a la República Española sino para defender a Europa de la invasión nazi, del fascismo, labor esta en la que España era pionera desde 1936.

        Según todo lo anterior parece lícito reconocer que el Partido Comunista de España, junto con una pequeña facción de PSOE, se quedaron solos en la defensa de España contra el fascismo. Según se ha podido comprobar posteriormente a través de documentos desclasificados no existía ningún plan o proyecto de Stalin para sovietizar España, tal como afirmaban los seguidores de Casado y especialmente el PSOE a través de Besteiro. Tampoco conviene olvidar que fue Rusia el único país que a nivel estatal prestó de forma continuada ayuda material a la República.(1)

        LOS FINALES

        • Manuel Azaña falleció en Montauban ( Francia) el tres de noviembre de 1940. En diciembre de 1939 Franco le aplicó su Ley de Responsabilidades Políticas procediéndose al embargo de todos sus bienes (incautados por Falange Española, previamente) y una multa de cien millones de pesetas.
        • Segismundo Casado se exilió a Marsella, residió luego en Gran Bretaña, Venezuela y Colombia. En 1961 regresa a España donde es sometido a Consejo de Guerra y absuelto. Fallece en Madrid en 1968.
        • Julian Besteiro permaneció en España, es sometido a Consejo de Guerra y condenado a 30 años de prisión. En 1940 muere en la prisión de Carmona (Sevilla).
        • Juan Negrín se exilia a Francia, de allí pasa a Londres, luego a Méjico. Regresa al Reino Unido y posteriormente pasa a residir en Paris donde fallece en 1956 con 64 años. En 1946 fue expulsado de PSOE. En el año 2008 es rehabilitado por el PSOE en su 37º Congreso Federal Socialista, Alfonso Guerra calificó la devolución póstuma del carnet del partido a Negrin como:
        "Un acto de reparación de una injusticia. El PSOE se equivocó".
         Según el historiador Angel Viñas:
        "pocos son los políticos republicanos que hayan sido tan vilipendiados, injuriados, difamados, ennegrecidos y distorsionados como Juan Negrín"




        (1) Al hilo de la ayuda rusa mucho se ha hablado de su elevado coste económico, pero nada o muy poco se ha dicho sobre el coste de la ayuda que Franco recibió de Alemania e Italia, una ayuda que acabada la guerra representaba una cantidad desorbitante. A Italia hubo que pagarle más de 7.000 millones de liras... y se estuvo pagando hasta 1967. Hitler fue mas exigente y ya en 1938 instaló en España 17 compañías mineras principalmente en Galicia, cuya explotación, mayoritariamente de wolframio, disfrutaba en exclusiva sin tener que pagar ni un solo marco por el material que extraía con mano de obra de presos republicanos, el valor del material se consideraba como pago de la deuda. Un wolframio que era destinado a sus industrias militares.

        Hasta tal punto era demandado el wolframio (segundo material más duro después del diamante y con el punto de fusión más alto de todos los metales conocidos 3.400 ºC) por las industrias de guerra, aviación, maquinaria pesada y de iluminación que su precio pasó de 7.000 pesetas la tonelada en 1941 hasta las 335.000 pesetas en 1944, un material que era vital para los nazis tal y como lo aseguró en 1943 el embajador alemán en España :
        “El wolframio es para nosotros prácticamente lo que la sangre para el hombre”. 
        Además y entre otras concesiones de Franco, Alemania utilizaba España como ruta de comercio desde Latinoamerica de diamantes industriales y otras materias primas.  Un informe gubernamental que se preparó para Franco decía: "Los alemanes consideran a España como una colonia suya". Terminada la II Guerra Mundial Franco aprovechó para dar unilateralmente por saldada la deuda con Hitler.


        Fuentes: Cartagena Nueva, Angel Viñas, Michael Alpert, Julio Arostegui, Wikipedia