Mostrando entradas con la etiqueta Ferrol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ferrol. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de marzo de 2019

SANGRE Y REPRESIÓN EN FERROL, EPÍLOGO DEL 18 DE JULIO DE 1936



La sublevación ya es un hecho. La Base Naval de Ferrol queda en manos de la Armada franquista. De inmediato comienzan las purgas, los fusilamientos y la represión indiscriminada, todos aquellos que no se adhieren de forma entusiasta a la rebelión contra la República pasan a ser objetivo de los sublevados.

Crucero "Almirante Cervera"
Imagen: Foro Naval
(1) El vicealmirante Indalecio Núñez Quijano, jefe de la Base Naval Principal de Ferrol, fue destituido del cargo por los sublevados a últimos de septiembre de 1936, pasando a residir en Burgos en situación de disponible. Le sustituyó el contralmirante Luis Castro Arizcun, que había pasado voluntariamente a la reserva en 1931 y que tras el triunfo de la sublevación había sucedido al capitán de navío Francisco Moreno como jefe del Arsenal. Ascendido a vicealmirante, Luis Castro Arizcun presentó la dimisión un año después a consecuencia de haber sido procesado y condenado en consejo de guerra el capitán de fragata Trinidad Matres por su actuación como comandante del “Méndez Núñez”, que se encontraba en aquellos días de Julio de 1936 en aguas de Guinea. Matres, a pesar de que no se sublevó, fue destituido por el gobierno de Madrid y desembarcado en Fernando Poo. Consiguió escapar y llegar a Ferrol, donde Castro le había protegido y nombrado secretario de un departamento en el Estado Mayor.

El comandante militar de Ferrol, general de brigada Ricardo Morales Díaz, fue cesado por el decreto número treinta y cuatro de la Junta de Defensa Nacional de Burgos, quedando en calidad de disponible y residenciado en Logroño. El día 24 de Septiembre de 1936 fue nombrado para sustituirle el también general de brigada Carlos Bosch Bosch.

El capitán de navío Francisco Moreno, nombrado jefe del Arsenal en sustitución de Azarola; días después pasó a formar parte de la Junta de Defensa Nacional de Burgos como jefe de la Flota. Jefe de las fuerzas de Bloqueo del Mediterráneo, ascendido a almirante y condecorado, fue nombrado capitán general del Departamento Marítimo de El Ferrol, donde murió en 1945.

El capitán de navío Manuel Vierna Belando fue nombrado comandante del crucero “Baleares” y jefe de la División de cruceros. Murió al ser hundido el “Baleares” por la Flota republicana en Marzo de 1938.

El capitán de navío Pablo Hermida Seselle, defensor del contralmirante Azarola, fue residenciado en Lugo en calidad de disponible gubernativo por orden del almirante jefe de la Base de Ferrol, aprobada por la Junta de Defensa Nacional el diez de Septiembre de 1936.

El capitán de fragata Salvador Moreno Fernández se hizo con el mando del crucero “Almirante Cervera” al triunfar la sublevación en Ferrol, saliendo a la mar en los últimos días de Julio. Una de sus primeras misiones de guerra fue cañonear la ciudad de Gijón, donde los militares sublevados resistían sitiados en los cuarteles. Los reiterados cañoneos fueron mérito para que, durante muchos años, una calle de la ciudad de Gijón llevase su nombre. Mandó el “Canarias” durante la guerra, ascendió al almirantazgo y fue condecorado. Fue ministro de Marina en dos ocasiones y falleció en Madrid en 1966.

El alcalde socialista de Ferrol, Antonio Santamaría, fue sometido a consejo de guerra junto con los concejales Manuel Morgado González del Valle, Federico Pérez Lago, Adolfo López Sánchez, Ventura Díaz Lojo y Francisco del Río Barros. En ese mismo consejo también fueron condenados José López Bouza, presidente de la Diputación; Miguel Mendiguchea Real, capitán honorario de Infantería de Marina; Fernando Carballo, empleado municipal y el guardia Juan Rincón Téllez. Antes de ser fusilados, consiguieron evadirse el alcalde Santamaría y el guardia Rincón. Murieron en el paredón Morgado, López Bouza, Mendiguchea y Carballo. Santamaría permaneció escondido en Ferrol hasta el final de la guerra en que junto con otras veintisiete personas se apoderaron de un pesquero con el que consiguieron llegar a Francia. Exiliado en Méjico y Estado Unidos, murió en Nueva York antes de que el restablecimiento de las libertades en España le permitiera regresar.

Jaime Quintanilla, primer alcalde republicano de Ferrol, médico, socialista, murió “paseado” a mediados de Agosto de 1936 después de estar preso en el “Plus Ultra”,

También fue fusilado el 14 de Octubre de 1938 el capitán de Infantería de Marina retirado Ramón Cebral Sueiras, que había estado en la defensa fallida del Ayuntamiento de Ferrol al iniciarse la sublevación.

En lo que se refiere a la dotación del “Cervera”, todavía el día catorce de Marzo de 1939 eran pasados por las armas en el mismo lugar en que lo había sido su comandante el auxiliar de oficinas Manuel Barreiro Rey y el marinero armero Manuel Antonio López Iglesias. En ese mismo “rollo” que formaba parte de la causa instruida, se habían conmutado las penas de muerte por las de reclusión perpetua a Enrique Lon Leira, Angel Seijo, Rafael Pajés, Agustín Rodeiro, Manuel Orgando y Juan Bautista Morgado.

Continuando con lo acontecido a la tripulación del crucero “Almirante Cervera”, estos son algunos de los datos que se pudieron reunir. En el ayuntamiento de Ferrol, formando parte de los que, con el alcalde a la cabeza, trataban de defenderlo, y en calles próximas fueron detenidos los siguientes marineros del “Cervera”, todos con armas, correajes y cartucheras:

Marinero Enrique Rodríguez Caro, fusilado el uno de Septiembre de 1936.
Cabo de Marinería Nicanor Martínez Fernández-Escalera, probablemente fusilado el día 30 de Septiembre de 1936.
Marinero Manuel Lago Delgado.
Marinero Eusebio Faramiña Conde.
Marinero Daniel Varela Carral, fusilado el 30 de Septiembre de 1936.
Marinero Enrique Vigo Teijeiro.
Marinero Castor Porta Beltrán, fusilado el 30 de Septiembre de 1936.
Marinero Eduardo Martínez Martínez.
Marinero Pío Rodríguez Bouza, fusilado el día 30 de Septiembre de 1936.
Marinero Isidro Grandal Bello, fusilado el día 30 de Septiembre de 1936.
Marinero Bernardo Villa Fraguela, fusilado el 5 de Septiembre de 1936.
Marinero Eugenio Salgado López, fusilado el 5 de Septiembre de 1936.
Marinero Angel Sanz Serantes, fusilado el 5 de Septiembre de 1936.

No pudieron ser detenidos y fueron declarados en rebeldía los cabos de Artillería del “Cervera”: Nemesio Fernández Fernández, Enrique Longueira Patiño, Juan Cipriano Casteleiro Feal y Antonio García Purriño. Todos ellos estaban procesados por rebelión.

También fue declarado en rebeldía el cabo apuntador del “Cervera” Domingo Lizoain Sanmartín, al que se tenía como uno de los principales dirigentes izquierdistas de a bordo. A Lizoain se le atribuía también ser el dirigente del complot que en Octubre de 1934 impidió que el “Cervera” bombardeara a los revolucionarios asturianos cuando se encontraba junto con otros buques de la Escuadra en El Musel. Parece ser que Lizoain, en aquella ocasión, fue el que tiró al mar las “llaves de fuego”, sin las cuales no se podía utilizar la artillería del crucero.

Uno de los paisanos que se destacó a bordo del crucero “Almirante Cervera” fue Venancio Pérez Blanco, antiguo cabo de Marina, socialista destacado del Ferrol, que fue detenido el día tres de Agosto de 1936 y fusilado quince días más tarde, cuando contaba con veintitrés años de edad.

El día veintiocho de Enero de 1937 fueron fusilados el cabo Radio Antonio Miras Varela y el cabo de Marinería Antonio Romero Souto, ambos del “Cervera”.

En consejo de guerra celebrado en Ferrol el día veinticinco de Junio de 1938, el tribunal militar estuvo formado por el contralmirante Andrés Freire de Arana, capitanes de navío Manuel Pita da Veiga Morgado y Ángel Fernández Piña, coronel de Intendencia Manuel Otero Brage, coronel de Máquinas José Manso Díaz, bajo la presidencia del contralmirante José Mª Franco de Villalobos. Actuó como vocal ponente el coronel auditor de la Armada Eugenio Blanco Serrano, y como fiscal, el teniente auditor provisional Fermín Celada de Andrés Moreno. 

En este consejo de guerra se dictaron las siguientes condenas:

Teniente de navío José Estrella Martínez, a seis meses y un día.
Teniente de navío Enrique Seris Granier y Sostoa, a seis años y un día.
Auxiliar segundo de Oficinas Manuel Barreiro Rey, a pena de muerte, fusilado el catorce de Marzo de 1939.
Cabo de Artillería Enrique Longueira Cendán, a pena de muerte; conmutada.
Cabo de Artillería Angel Seijo Montouto, a pena de muerte; conmutada.
Cabo de Artillería Rafael Pagés García, a pena de muerte; conmutada.
Marinero fogonero Agustín Rodeiro Cartelle, a pena de muerte; conmutada.
Marinero Manuel Vidal Ogando, a pena de muerte; conmutada.
Marinero Juan Bautista Morgado Porta, a pena de muerte; conmutada.
Marinero Manuel Antonio López Iglesias, a pena de muerte, fusilado el catorce de Marzo de 1939.
Oficial tercero de Artillería Félix Gómez Solano, a reclusión perpetua.
Cabo radiotelegrafista Manuel Rodríguez Niebla, a reclusión perpetua.
Cabo radiotelegrafista Francisco Martínez Ibáñez, a reclusión perpetua.
Cabo de Marinería Arsenio Rivas Iglesias, a reclusión perpetua.
Cabo de Marinería Nicolás Ogando Toimil, a reclusión perpetua.
Cabo de Marinería Antonio Picos Calvo, a reclusión perpetua.
Fogonero preferente Nicolás Pedreira Cruz, a reclusión perpetua.
Oficial tercero naval Manuel Fernández Silva, a reclusión perpetua.
Auxiliar segundo de Artillería Amadeo Salgado Pérez, a reclusión perpetua.
Auxiliar segundo Naval Antonio Bastida Pozo, a reclusión perpetua.
Auxiliar segundo de Artillería Miguel Llanos Vaello, a seis años de prisión.
Marinero radiotelegrafista Juan José Barceló Ruidaverch, a doce años de prisión.
Cabo de Artillería Francisco Ropero Viciedo, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería José Fernández Serrano, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Alfonso Rodríguez Paz, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Manuel Cendón Durán, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Antonio Corbeira Rodríguez, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Ricardo Pego Ribas, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Manuel Franco Alegre, a diez años de prisión.
Cabo de Marinería Manuel Domínguez Gil, a diez años de prisión.
Cabo de Artillería Fernando Lobo Martín, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Lino Sánchez Bustelo, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Sebastián Lozano Rojas, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Jesús Cruz Cousillas, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Eduardo Rivas Fernández, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Rodolfo Murciano Rutea, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería Manuel Gómez Llerena, a ocho años de prisión.
Cabo de Artillería José Quevedo García, a ocho años de prisión.
Marinero Andrés Yáñez Farina, a ocho años de prisión.
Marinero José Martínez Diz, a ocho años de prisión. 
Cabo de Artillería Francisco Izquierdo López, a seis años de prisión.
Marinero Alfonso Verdagué Sandoval, a seis años de prisión.
Gilberto Segade Rosewarner, a seis años de prisión.
Auxiliar segundo naval Diego Jiménez Morales, a tres años de prisión.

Fueron absueltos en este consejo de guerra los siguientes:

Auxiliar segundo naval José Montero Ameneiros; auxiliar segundo radiotelegrafista Pascual Pillado García; los cabos de Artillería Juan Vázquez García, José Mª Veiga Agra y José García Bermúdez; los cabos de Marinería Andrés Francisco Fernández, Andrés Fernández López, Joaquín Fernández López y Ramón Rey Novo; marineros Jesús Sande González, Fernando Carrillo Pavón, Justo Villamor Ortega, Evaristo Cantos Pacheco, Laureano Aragón Muros, José Cea Expósito y Adolfo García Serantes.

Muchos otros miembros del acorazado “España”, principalmente, y del resto de buques y dependencias de la Base de Ferrol fueron sometidos a consejos de guerra y fusilados o condenados a muchos años de prisión. Michel Alpert, en su libro “La guerra civil española en el mar”, cita un informe enviado por el comandante del destructor inglés “Fearless” al agregado naval de la embajada en el que da cuenta del fusilamiento en Ferrol de 110 marineros a consecuencia de ciertos amotinamientos producidos en el acorazado “España” y en el crucero “Baleares”. Por necesidades de la guerra y escasez de medios, los buques de guerra nacionalistas salieron a la mar con dotaciones improvisadas. Gran parte de los marinos de esas dotaciones fueron, meses más tarde, detenidos y sometidos a consejos de guerra que, como se puede ver con el citado del “Cervera”, se celebraron hasta dos años después de iniciada la guerra. Téngase en cuenta que además de las dependencias militares, se habilitaron en Ferrol como barcos-prisión el “Plus Ultra”, el “Contramaestre Casado” y el “Genoveva”.

Otra parte no pequeña de la marinería fue destinada, como castigo, a brigadas de choque que operaron en el frente occidental de Asturias. Era otra forma de depuración en la que el consejo de guerra y el fusilamiento se sustituía por las misiones más peligrosas frente al enemigo. Se comprende así mejor el hecho de que cuando faltaban pocos días para que se consumase la derrota republicana en el Frente Norte, todavía desertasen de las filas nacionalistas infantes de Marina de los que guarnecían la desembocadura del Nalón.


***************


(1) "Más sangre y represión como epílogo del triunfo de la sublevación en la ciudad y base naval de Ferrol." del libro "Muertes Paralelas: El destino trágico de los prohombres de la República". Gijón, 2004. Autor:  Marcelino Laruelo Roa. 
Texto reproducido  procedente de Asturias Republicana.

Sinopsis del libro: 

La aparición de nueva documentación y, sobre todo, la apertura de archivos militares que hasta ahora habían sido inaccesibles a los investigadores, ha posibilitado que se pueda documentar lo que les aconteció a importantes hombres de la República que cayeron ante los pelotones de ejecución franquistas. Además, en no pocos casos, esas nuevas fuentes permitieron sacar del olvido y reivindicar para la historia de España a figuras prominentes de las tres primeras décadas del siglo XX.

En este libro se detalla el inicuo proceso de la justicia militar inversa que les llevó al paredón y el apretado resumen de su trayectoria vital. Almirantes y generales, dirigentes sindicales y diputados, gobernadores civiles y catedráticos, periodistas y abogados, sus vidas y sus muertes son un ejemplo de dignidad y sacrificio que merece la pena conocer.






domingo, 3 de marzo de 2019

LAS CALLES FRANQUISTAS DEL ARSENAL DE FERROL



Transcribo a continuación noticia publicada el uno de marzo actual en Diario de Ferrol, relacionada con el cambio de los nombres franquistas de sus calles por otros de personas que “hayan luchado y sufrido por los valores democráticos y cívicos”.

Entre los nombres propuestos figura el Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodriguez, alma de este blog.

Benito Sacaluga
en el centro, con la gorra bajo el brazo.
Entre 18 julio de 1936 y
17 de junio de 1937

MILITARES SE UNEN A LAS PETICIONES PARA QUE SE RETIREN LAS CALLES FRANQUISTAS DEL ARSENAL .



La Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 vuelve a resonar en la actualidad ante la existencia, todavía, de vestigios del franquismo en la ciudad naval. Es el caso del callejero del Arsenal ferrolano, que conserva vías dedicadas a cargos que fueron partícipes en la guerra civil y posterior dictadura, de las cuales muchos partidos políticos ya pidieron en su día su retirada.

A este reclamo se une ahora el “Manifiesto en contra del franquismo en la Fuerzas Armadas, cuyo portavoz, el capitán de navío del Cuerpo de Ingenieros Electricistas de la Armada retirado, Arturo Maira, envió un escrito con esta petición al vicealmirante jefe del Arsenal de Ferrol, Antonio Duelo Menor; a demás autoridades de la Armada; al Ministerio de Defensa; la Delegación del Gobierno en Galicia; y al alcalde local, Jorge Suárez.

“Creo sinceramente que, de una vez por todas, la Armada debe dar prioridad a la democracia y, en este caso, al pueblo de Ferrol que nos aloja en su ciudad desde hace siglos”, manifiesta en su carta Maira, al mismo tiempo que reitera que “en el Arsenal se está incumpliendo la Ley de Memoria Histórica”.

Son un total de nueve las placas que actualmente dan nombre a algunas de las calles de las instalaciones militares, recordando al Almirante Vierna, el Crucero Baleares -“constituye una exaltación colectiva de la sublevación militar y Guerra civil”-, destaca el portavoz del Manifiesto, al Soldado Lois, al Almirante Fernández Martín, al Marqués de Alborán, al Almirante Honorio Cornejo, a Cándido Pérez, a Salvador Moreno y a González Llanos.

“Me parece oportuno señalar que la Armada debe intentar por todos los medios posibles recuperar su armonía con el pueblo español, soberano de acuerdo con la Constitución y democrático en sus sentimientos, valores y sentido histórico”, asegura el firmante de la carta.
“Personas dignas” 

Desde el “Manifiesto en contra del franquismo en la Fuerzas Armadas” ven lógico renombrar estas mismas calles con “personas dignas”, relacionadas con la Armada y con el Arsenal ferrolano que “hayan luchado y sufrido por los valores democráticos y cívicos”.

Así, ayudados por el historiador Bernardo Máiz, realizaron una selección de 15 candidatos para ocupar estas placas y una votación entre varias decenas de firmantes del Manifiesto, de la que salieron elegidos diez.

Condestable Dionisio Mouriño; Contralmirante Antonio Azarola (jefe del Arsenal); cabo Artillería Naval Ramiro Corredeguas; Teniente de Navío Luís Sánchez (dotación “Cervera”); Capitán de Navío Sandalio Sánchez (Comandante del “Cervera”); Condestable Vicente Peña (Guerrillero Antifranquista); Condestable Carlos Allegue; Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga (Jefe de Máquinas del “Jaime I”); Coronel Médico de la Armada Luís Pérez; y Capitán de Corbeta Antonio Sanjuán, conforman la lista de nombres propuestos por Máiz y los militares firmantes del documento.

Además, debido a que en la Punta del Martillo del Arsenal local se fusilaron, durante la sublevación de 1936 y años posteriores, a un número indeterminado de marinos y ciudadanos cuyo “único delito fue cumplir con su deber, la defensa de la legal y legítima II República Española”, desde “Manifiesto en contra del franquismo en las Fuerzas Armadas” instan a levantar un monumento o placa conmemorativa en dicha zona. “Es lo menos que podemos hacer en su memoria, como consuelo de sus descendientes y como ejemplo para todos los presentes y futuros miembros de la Armada, de lo que jamás debió haber ocurrido”, aseguran.

Vieja demanda 

El cambio de nombres en el callejero militar de Ferrol es un tema que irrumpe en la actualidad de vez en cuando desde hace años y son muchas las fuerzas políticas que han solicitado formalmente la retirada de estas placas.

En 2009, el pleno de la corporación local, con Vicente Irisarri como alcalde, aprobó una moción impulsada por Esquerda Unida en la que se pedía la retirada de estos nombres –tuvo el apoyo del PSOE y BNG y PP e Independientes por Ferrol se abstuvieron–. Dos años más tarde, la asociación Ferrolterra Nosa Memoria se unía a la misma petición y Gaspar Llamazares (IU) realizó una pregunta parlamentaria al Gobierno por el retraso en el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica en las instalaciones militares basadas en la ciudad naval.

En 2012 el grupo municipal de Esquerda Unida criticaba a Defensa por mantener este callejero y en 2014 el PSOE propuso también eliminar estos nombres. Ese mismo año, el Arsenal retiró la placa de una calle dedicada a Carrero Blanco. Al año siguiente nace la Asociación de Familiares de Marinos Víctimas do Franquismo na Base Naval de Ferrol, para reivindicar su memoria y hechos como los enfrentamientos armados que sucedieron del 19 al 21 de julio de 1936 en los que la marinería se enfrentó para impedir que los sublevados se hiciesen con el control de los buques de guerra aquí destinados, como el “Almirante Cervera” y el “España”.

Recientemente, en 2016, el grupo parlamentario confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea instó al Gobierno de Mariano Rajoy a retirar los nombres de “connotados golpistas y ministros de la dictadura franquista” del callejero del Arsenal ferrolano.

Lo que desean ahora desde el Manifiesto es que no ocurra “una vez más otra manipulación histórica manejada por personas simpatizantes con el anterior régimen que, por desgracia, como la experiencia reciente nos demuestra, no son infrecuentes en nuestras Fuerzas Armadas, sobretodo en sus escalones superiores”, indican.

Diario de Ferrol
01 marzo 2019




viernes, 12 de junio de 2015

MUERTE EN FERROL TRAS EL 18 DE JULIO DE 1936




Contralmirante D. Antonio Azarola
Es el triunfo de los alzados en Ferrol lo que determina la caída de todo el territorio de su influencia en menos de diez días, como caen las fichas de un dominó. Pero la importancia de Ferrol va más allá de ser centro de comarca: su pérdida para la República es la caída de la Base Naval lo que es determinante para el triunfo del alzamiento en Galicia y para el dominio marítimo en el Atlántico Norte y en el Cantábrico. ¿Habría triunfado el alzamiento en esa base si los mejores navíos no hubiesen sido enviados a intentar detener el paso de tropas a la península por el Estrecho? Desde luego que no, fue providencial para el éxito del levantamiento la salida del Arsenal de los cruceros "Libertad" y "Cervantes" el día 18 con órdenes gubernamentales de dirigirse al sur, ya que eran los dos mejores barcos de los disponibles junto al acorazado "Jaime I", el día 19 en Vigo, que recibió idéntica orden. El "España" estaba prácticamente desarmado y el "Almirante Cervera" en dique seco limpiando fondos. Los otros buques del Arsenal no tenían gran valor militar, por anticuados o por hallarse en reparaciones. 

Los cruceros "Libertad" y "Cervantes", y el acorazado "Jaime I", que habían salido por estar en mejor situación de navegación y combate, se mantuvieron fieles al Gobierno, por la acción de suboficiales y marinería. Probablemente Ferrol no hubiese sido ganado por el bando sublevado de haber permanecido en Galicia esos tres navíos, con más de dos mil hombres. Al salir hacia el sur los cruceros y el acorazado pasaban a formar parte de la flota de la República, pero se había perdido la Base de Ferrol, en la que se hallaban en construcción dos modernos cruceros -el "Canarias" y el "Baleares"- y cuatro minadores que enseguida prestarían servicio a los sublevados.

Una vez que la sublevación fascista triunfa en Ferrol, y casi inmediatamente, comienzan las actuaciones contra aquellos marinos que intentaron sofocarla o que simplemente no se adhirieron a ella desde el primer momento. El segundo maquinista de la Armada, Don Pedro López Amor, es sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo acusado de un delito de sedición a bordo del acorazado “España”. Este consejo de guerra, presidido por el contralmirante Franco Villalobos y del que forman parte el coronel maquinista Manso, el teniente coronel maquinista Mauriz, el coronel de infantería de Marina Liaño, el teniente coronel de infantería de Marina De las Huertas y el capitán de fragata Luis Vierna, mientras actúa de fiscal el coronel auditor de la Base Conde Pumpido, condena a muerte a López Amor.

Su ejecución tuvo lugar el jueves 30 de madrugada, por disparos de una sección de infantería de Marina en el cementerio de Canido. No se ha hallado en los archivos el sumario abierto contra Amor, que entra el 26 de julio en el “Plus Ultra”, del que desembarca el 29 por orden del Estado Mayor de la Base -como consta en su expediente personal-, por lo que consideramos probable que el maquinista hubiese sido fusilado sin sentencia, dada la extrema rapidez con la que se obró en este caso. De ser así, el primer fusilado tras consejo de guerra en Ferrol sería el contralmirante Azarola, el 4 de agosto. 

Pero no es necesaria la celebración de un proceso sumarísimo, muchas veces se pasa por las armas sin juicio. El domingo 16 de agosto es sacado del “Plus Ultra” un grupo de quince que son abatidos en el cementerio de Canido. Uno de ellos es Jaime Quintanilla Martínez, presidente de la Federación Provincial Socialista (PSOE). Médico de profesión, contaba 45 años y dejaba viuda a la maestra Ángela Ulla, con la que había tenido dos hijos, Jaime, militante de Juventud Socialista, y Ángel.  Juan García Niebla, maestro de escuela en Ferrol, de la Institución Libre de Enseñanza, director de una revista pedagógica, es otro de esos quince. Su ingreso en el “Plus Ultra” como detenido por Marina tiene lugar el 11 de agosto. 

Hay que decir que la versión oficial sobre la muerte de Niebla y Quintanilla es ejemplo de como se justifican los crímenes por referencias a pesquisas y, conjuntamente, por intentos de huida. La comunicación de la Delegación de Orden Público de Ferrol, publicada en “La Voz de Galicia” el 18 de agosto bajo el titular "QUINCE FUSILADOS POR DESARMAR A LOS FALANGISTAS", señala que varios detenidos en el "Plus Ultra" son conducidos por fuerzas de la Guardia Civil y falangistas, de noche, a un lugar no concretado, con el objeto de practicar gestiones sobre un supuesto depósito de armas y concretar cargos, cuando de repente los detenidos se lanzan en masa sobre sus guardianes, tras el llamamiento de García Niebla a por ellos y abajo los fascistas, desarmando a dos falangistas, es entonces cuando el jefe de la GC da la orden de disparar y mueren los detenidos.

Los quince son enterrados en una fosa común del camposanto de Canido, como consta en el libro registro de este cementerio, lugar donde se producían casi a diario los paseos de grupos enteros de presos sacados del “Plus Ultra” y de la Escollera. Algunos afirman que el fusilamiento del exalcalde y sus compañeros fue en el castillo de San Felipe, en el municipio de Serantes, lo que hubeira provocado el esfuerzo de llevar luego los cuerpos hasta el cementerio de Ferrol. Realmente, lo que se procuraba en las ejecuciones, como en la mayoría de las actividades humanas, era ahorrar trabajo: los condenados, sobre todo si nos referimos a los paseados, eran eliminados lo más cerca posible de su sepultura. La lista completa de asesinados ese 17 de agosto en Canido es ésta:

Alfonso Abrodes Rey, obrero de 23 años.
José Pérez Cisneros, 24, carpintero, vecino de Fene.
Ramón Souto González, 36, industrial, alcalde de Fene; candidato del PSOE a diputado en 1933.
Jesús Tenreiro Prim, 34 años, secretario del Ayto. de Fene.
Alfonso Raja Coronado, auxiliar del acorazado "España", 33 años.
Ángel Monteagudo Carro, maquinista del “España”, 33 años.
Avelino Parrilla Ares, suboficial de la Armada, de Mugardos.
Jaime Quintanilla Martínez, 45 años, médico, socialista.
Juan García Niebla, 60 años, maestro, natural de La Graña-Ferrol.
Ángel García Toribio, 36 años, de Pontedeume, registrador de la propiedad, de Izquierda Republicana.
Ramón Ríos Sordo, maquinista naval retirado, teniente de alcalde de Mugardos, militante de Izquierda Republicana.
Cipriano Canosa Caruncho, 39 años, maquinista.
Manuel Besteiro Luaces, 37 años, radiotelegrafista.
Manuel Serantes Canosa, oficial del “España”.
Juan Romalde Prieto, 40 años, oficial 3º de artillería de la Armada.

Según la época predominó una u otra forma de represión: el método ilegal fue el más utilizado en los primeros meses, entre agosto y octubre de 1936, a partir de noviembre de ese año el "paseo"(1) decayó (sin desaparecer) y fue la actividad incesante de los consejos de guerra la que le sustituyó como medio represor: la apariencia de legalidad se imponía. Sin embargo, entre julio de 1936 y diciembre de 1939 de los 709 ejecutados en Ferrol y comarca, un 65 por cien fueron víctimas de un paseo, lo que hace concluir que la represión en la comarca, y probablemente en toda Galicia, se caracterizó por el predominio de ejecuciones extralegales.

Agosto y setiembre de 1936 son los meses más sangrientos, con trescientas ochenta víctimas. Se producen ejecuciones colectivas sin juicio previo; se saca a los detenidos de la Escollera, del “Plus Ultra”. El camposanto de Canido ve la muerte de Jaime Quintanilla (alcalde desde 1931), Juan García Niebla (maestro), Guillermo Cedrón (del PCE), José López Bouza, el exsacerdote Matías Usero (de Unión Republicana), el sindicalista Mario Rico...; el 22 de setiembre treinta y tres personas en el cementerio de Serantes; en el mismo lugar a finales de ese mes cuarenta y dos del mercante “Udondo” son pasados por las armas por decisión de las autoridades de Marina. ¡Viva la muerte! La borrachera de la violencia baja en los meses siguientes, quizás por falta de víctimas, dada la amplia mortalidad anterior, y son los consejos de guerra los que ahora provocan fusilamientos a veces masivos, como el de treintay dos marinos del “España” en diciembre. La aplicación de la pena máxima, o duras penas de cárcel, a los opositores al nuevo régimen se mantiene como norma y sobrepasará el final de la guerra.

Del total de ejecutados en tres años (709), los domiciliados en la comarca ferrolana serían algo más de quinientos represaliados. Con domicilio en Ferrol y Serantes (estos dos municipios se unen en 1940) más de doscientos, le siguen en cuantía los vecinos de Fene (39), Mugardos (36), Cedeira (31), Pontedeume (24), Narón (23), Ortigueira (19), Ares (16), Mañón (12), Monfero (11), Cabanas (9), Cerdido (9), Neda (9), Miño (8), As Pontes (7), Valdoviño (5), Vilarmaior (3) y Moeche (1). Del exterior destacan los procedentes del resto de Galicia, de la zona norte (Asturias, Vizcaya, Cantabria) y de otras costeras (de Murcia, Barcelona, Valencia). En la lista aparecen doce mujeres, hay por tanto mayoría abrumadora de varones; por edades se puede hablar de una cierta juventud de los represaliados: casi el setenta por cien tenía menos de 41 años, siete de cada diez, mientras que el cuarenta y cuatro de cada cien era menor de 31 años, con 45 casos que no llegaban a los 21 años, los más jóvenes sólo tenían dieciséis o diecisiete años. La represión afectó a todos los sectores sociales, pero lo hizo en mayor proporción sobre los asalariados, obreros de la construcción naval, trabajadores del mar, labradores y militares sobre todo de la Armada, en su mayor parte marineros o fogoneros, cabos y suboficiales, por este orden. Esos dos grupos aportan más de la mitad de los ejecutados, pero el perfil profesional de los represaliados muestra un amplio abanico, con estamentos de clase media (funcionarios, maestros, oficiales militares,abogados, comerciantes, propietarios rentistas, profesionales por cuenta propia...) junto a clases populares, todos interesados en la defensa de un régimen de derechos individuales y libertades que garantizaba la Constitución de 1931.

Lo anterior no es más que un brevísimo resumen, una mínima muestra de la represión llevada a cabo en Ferrol por los golpistas en los días inmediatos a su levantamiento en armas contra la República. La represión y el terror se extendió durante toda la guerra y continuó durante la dictadura, tanto en Galicia como en el resto de España.


Benito Sacaluga.



Extractado de: "DE PERPETUA A MUERTE. HISTORIAS DE LA GUERRA CIVIL..." Autor: XOSÉ MANUEL SUÁREZ.



(1) En el llamado paseo, no se precisaban retorcer las normas del Derecho: las víctimas eran sacadas de las cárceles (barcos, prisiones del Arsenal, cuarteles...), para ser fusilados contra los muros de un cementerio, cerca de una fosa común preparada al efecto. Luego una nota de la comandancia de la Guardia Civil, del Jefe de Policía o del Delegado de Orden Público, bastaba para justificar la“ejecución” un intento de fuga de los reos, o simplemente las victimas quedaban en el anonimato, desaparecidas.