miércoles, 30 de noviembre de 2022

LA ODISEA DEL TRASATLÁNTICO “MANUEL ARNÚS” EN LA GUERRA DE ESPAÑA.

 


El “Manuel Arnús” fue construido para la Cia. Trasatlántica en los astilleros de Matagorda (Cádiz) por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) en 1923, se trataba de un buque mixto de pasaje y carga.



Tenía un desplazamiento de 12.350 Tn, una eslora de 137,7 metros, 17,1 metros de manga y 6,7 metros de calado. Su propulsión estaba a cargo de dos turbinas de vapor Parsons de 6.500 CV de potencia cada una alimentadas por cinco calderas a carbón de 12,6 kilos por centímetro cuadro de presión, Alcanzaba una velocidad máxima de 16 nudos. Como dato curioso apuntar que el 12 de Junio de 1930 Federico García Lorca dejaría Cuba embarcando en este buque que, tras hacer escala en Nueva York, arribaría al puerto de Cádiz el 30 de Junio de 1930.

La Cia. Trasatlántica lo utilizó para el servicio entre la Península y los puertos de Chile, Cuba, México y Estados Unidos. En 1932, finalizado el contrato con el Gobierno de la República, quedó amarrado en Mahón (Menorca), de donde partió en 1934 con destino Tarragona y ser utilizado como buque-prisión durante la huelga revolucionaria de octubre de ese año.

Al producirse la sublevación militar de 1936 se encontraba amarrado en Barcelona, siendo incautado por el Ministerio de Comunicaciones y Marina Mercante por Decreto del 7 de agosto de 1936, y toda su dotación incorporada a la Reserva Naval de la Marina de Guerra. En setiembre de 1936 recibe orden de zarpar y en concreto el día 18 inicia la que sería su última singladura desde un puerto español, el destino era Veracruz (México) haciendo escala en La Habana (Cuba). El propósito del viaje, aparte de transportar pasajeros, era cargar en México diverso armamento para el Gobierno de la República, (se habla de 20 aviones llegados a México por tren desde los EE.UU.). De la travesía hasta La Habana nos da cuenta el Oficial de Radio de a bordo, el Oficial Radiotelegrafista Civil de Primera Clase Ramiro Ruiz Bru (1), a través de  un documento guardado por su familia, el cual resumo a continuación:

Salí de Barcelona con el “Manuel Arnús” el día 18 de septiembre de 1936, por la tarde, a todo llover y en plena guerra, para un viaje rápido de unos 35 o 40 días….La oficialidad del buque, toda menos cuatro, no eran de confianza como luego se demostró, lo que estuvo a punto de costarme un serio disgusto antes de salir por haber planteado esta duda ante el Comité de Guerra que había incautado el buque, sin embargo tomé mi puesto de Oficial encargado de la radio y se me nombró también Secretario del Comité de Guerra de a bordo, compuesto por 10 hombres más de la dotación.

En estas condiciones salimos de viaje con destino Valencia, donde estuvimos breves horas, saliendo de ese puerto a meda tarde. Al poco de navegar observamos que nos seguía muy de cerca el acorazado alemán “Leipzig”. Podía ser una casualidad, pero ello nos obligó a pegarnos a la costa y navegar sin luces hasta Alicante. Breve estancia también en ese puerto, de donde salimos en la tarde. Otra vez se nos pegó en popa el mismo acorazado. Era claro que nos seguía y que deseaba apresarnos o cañonearnos, por lo que redoblamos nuestras precauciones. Pegados a la costa lo más posible, sin salirnos de las aguas jurisdiccionales y con luces apagadas siempre, navegamos hasta Almería. Entramos en el puerto y observamos que también el “Leipzig” se fondeaba en la boca del puerto. Se ordenó estar listos para una salida repentina. Tuvimos la suerte de que, en la noche, se picara bastante la mar debido a un fuerte viento de Levante, por lo que el acorazado “Leipzig” se vio obligado a levar anclas y hacerse a la mar para capear el tiempo, ya que su fondeadero no era de confianza, circunstancia que aprovechamos para salir de Almería, navegando sin luces y a toda máquina. De esta forma nos libramos de la persecución del enemigo al que ya no vimos más.  

En vista de las perspectivas y para evitar riesgos, decidimos saltarnos la escala en Málaga, puerto que, al día siguiente, fue bombardeado ferozmente y del que afortunadamente nos libramos. Enfilamos pues hacia el Estrecho de Gibraltar, que estaba muy vigilado, tanto la parte de Gibraltar como la de Ceuta y supimos por emisiones de radio Sevilla que nos estaban esperando para apresarnos. Acordamos pasar el Estrecho entre las 9 y las 10 de la noche. Aquella misma tarde se inició una maniobra muy sospechosa, que se inició virando en redondo y acercándonos mucho a la costa española. Se produjo gran alarma en la tripulación y yo, como Secretario del Comité de Guerra, tuve que subir al puente de mando a requerir los motivos de tan extraño proceder. Encontré a todos los oficiales en el puente, cosa extraña, pues lo normal es que estuvieran solamente los de guardia. Entre ellos estaba el Capitán y el “Piloto de Garantía” perteneciente al Comité de Guerra y encargado de la vigilancia del mando. Me dieron explicaciones en apariencia de verdad y no quise discutir, pero no quedamos tranquilos y empezamos a sospechar del Piloto de Garantía, que efectivamente rea un traidor como se descubrió después. Se enderezó el rumbo y continuamos viaje. Esta fue la primera intentona que hicieron los facciosos para embarrancar o entregarse al enemigo, salvándonos pues de ser apresados y la mayoría, entre ellos yo, de ser fusilados.

Desde este momento se comenzó a vigilar con más atención y a portar las armas que,  para un caso de emergencia, se nos habían entregado al salir, y de las cuales no hicimos ostentación, así que sin mostrarlas. Aquella noche, en la oscuridad, pintamos el barco con los colores de una compañía inglesa y le cambiamos los nombres a proa y popa. Después se mandaron encender todas las luces del barco, ya camuflado, y muy especialmente la toldilla de verano (cubierta alta) donde organizamos una gran fiesta a toda orquesta, de lo cual el pasaje se alegró mucho y a nosotros nos sirvió como parte del camuflaje, pues el pasaje no sabía nada de lo que estaba sucediendo. Antes, a todo llamar la atención, llenos de luces y música, como cualquier barco de turistas, enfilamos el Estrecho por el centro, mientras los reflectores de Gibraltar y Ceuta barrían completamente el paso. Cruzamos la parte más estrecha (13 millas) con el corazón en un puño, pero cada cual en su puesto y decididos a defendernos hasta donde fuera posible, para no morir fusilados ignominiosamente.      

Me subí al puente de mando, donde, como la otra vez, estaba reunida toda la oficialidad, probablemente dispuestos a hacer una señal, y nosotros, los leales, a dejar muerto de un tiro al que la hiciera.

El puesto de Gibraltar hizo, como siempre, sus señales de luces, y aunque algunos oficiales me insinuaron que no contestara, yo me puse en comunicación con la torre y le di el paso, pero un paso cambiando los numerales, nombre del barco, origen y destino. Yo sabía que Ceuta estaba vigilando nuestra comunicación, como debió de ser, pues logramos despistar a ambas partes y salir del Estrecho sin más novedad. El mayor peligro había pasado y el pasaje seguía bailando.

En la estación de radio no hubo novedad; nuestros aparatos iban silenciosos pero atendidos por dos magníficos compañeros mexicanos (Ings. Taballas y Marin, de la SECOP) que viajaban de regreso a su patria después de un viaje de emociones también en el “Magallanes”, de la misma compañía, que transportó armas para nuestra defensa. Estos compañeros fueron dos heroicos voluntarios, y después dos grandes amigos míos que se portaron excelentemente.

Al día siguiente, a media tarde y ya alejados de las costas españolas, tuvimos un encuentro con la aviación; una escuadrilla enemiga se nos vino encima en un vuelo de reconocimiento. Uno de los aparatos se destacó y voló muy bajo sobre nosotros, tratando de reconocernos sin duda, pero por lo visto no lo consiguió y, después de tenernos un cuarto de hora esperando la bomba, se alejaron por donde habían venido. No me cabe duda de que esta suerte se debió al camuflaje del barco, ya que en aquel entonces los servicios de espionaje del bando facciosos no estaban tan desarrollados como lo estuvieron después.

Desde este punto, para seguir despistando, hicimos rumbo a la Isla Madera, con objeto también de evitarnos posibles ataques aéreos de las bases de Larache y Tablada, y hasta Canarias. En las proximidades de la Isla de Madera y considerándonos ya a salvo de otros ataques enfilamos rumbo normal.

No hubo a bordo ni el más ligero contratiempo; parece que la tripulación se esmeró más que nunca en cumplir para que no hubiera una queja y redoblaron sus atenciones con aquel pasaje que, después, nos acusó de criminales y terroristas. Incluso entre la oficialidad, tanto de cubierta como de máquinas, a pesar de los recelos, se estableció la cordialidad y tampoco hubo contratiempos, si bien después nos acusaron de sublevación y nos amenazaron de muerte.

Como una hora antes de llegar a La Habana, a punto de tomar el Práctico, recibí las señales de socorro (S.O.S) del “Cristóbal Colón”, de nuestra Compañía, embarrancado intencionalmente por un Capitán traidor (no recuerdo el nombre y otros detalles) en unos arrecifes de Las Bermudas. Me dijo que toda la tripulación y pasaje estaban a salvo y estaban atendidos y que no necesitaban ningún auxilio nuestro. Excuso la premura con la que comuniqué personalmente al puente, y note que, lo que en otra ocasión hubiera sido verdadera conmoción a bordo, no fue considerado de importancia por nuestros oficiales. Yo, todo confiado, no acababa de dudar y darme cuenta de la traición que me rodeaba.

Así entramos en la bahía de La Habana, aproximadamente a las 9 de la noche del 25 de octubre de 1936. Fondeamos en el sitio de costumbre, pasando las revistas de Sanidad, Aduanas  e Inmigración sin novedad y despidiendo al pasaje muy cordialmente. Se notaba cierta expectación por ser el primer barco que arribaba en plena guerra, a lo cual nosotros contribuimos con nuestra serenidad para no dar demasiada importancia a lo que en nuestra España estaba ocurriendo.


Hasta aquí el relato de Ramiro Ruiz Brú sobre la travesía Barcelona – La Habana. 


Al poco de atracar en el puerto de La Habana la oficialidad y parte de la tripulación de buque desertan, con su capitán Manuel Corbera a la cabeza, dejando al buque inoperativo, el cual permanece internado en el citado puerto durante año y medio. A primeros de marzo de 1938 el Secretario de Estado cubano hizo entrega oficial del barco al Cónsul de España. Es entonces cuando el presidente mexicano Lázaro Cárdenas manda a Cuba al comandante de la Zona Naval de Acapulco con cinco oficiales de la Armada mexicana, para que se pusieran a disposición de la Embajada de España en La Habana para llevar el buque hasta Veracruz, travesía que se inicia el 27 de mayo de 1938.

Una vez en Veracruz, el Gobierno mexicano desconfía de que el buque, con su cargamento de armas procedentes de USA pueda llegar a un puerto republicano español sin ser apresado por algún buque franquista o incluso entregado por la tripulación a los rebeldes. Así las cosas, México paraliza la salida del “Arnús” y además lo incauta al igual que el armamento que debía transportar a España.

Finalizada la Guerra de España, el “Manuel Arnús” se convierte en albergue provisional para los refugiados españoles que van llegando a México desde diferentes puertos con destino Veracruz, (“Sinaia”,“Ipanema”,etc...). Se habilitaron dependencias y espacios. De sus 600 plazas originales se pasó a cerca de 2.500, habilitando asimismo y de forma adecuada tanto cocinas como servicios médicos.

El final del “Antonio Arnús” es tan triste como sus últimos años de vida. La Cia. Trasatlántica, propietaria del barco en 1936, intentó recuperarlo pero México se negó rotundamente (recordemos que México rompió relaciones con la España de Franco, y que éstas no se reanudaron hasta la muerte del dictador y restauración de la democracia en España). Lo cierto es que el Gobierno mexicano, con la intervención de Indalecio Prieto, en noviembre de 1942 procedió a la venta del buque, que se encontraba en pésimas condiciones, a los EE.UU. Fue trasladado a Galveston, al noroeste del Golfo de México, para su transformación en buque hospital. La situación en que se encontraba el buque y un elevado coste de las transformaciones necesarias hicieron desestimar el proyecto. Sacaron del “Antonio Arnús” todo aquello que tenía algún valor, también sus máquinas, y pasó a ser destinado como buque blanco para las prácticas de tiro. Finalmente fue hundido el 26 de octubre de 1946 durante unas prácticas de bombardeo aéreo en el Pacífico. 


(1)  RAMIRO RUIZ BRU



Ramiro Ruiz Bru, a la izquierda de la imagen, México.

Radiotelegrafista Civil de Primera Clase. Nacido en Valencia el 16/04/1897. Fallecido en México en 1967. 

Al iniciarse la guerra se encontraba en Barcelona con su esposa y su hija, fue desembarcado del “Manuel “Arnús” y destinado por la Unión de radiotelegrafistas Españoles (URE) al servicio del Gobierno. Fue destinado a la instalación de 20 puestos receptores de radio en los altos del Hotel Colón, incautado por el P.S.U.C (Partido Socialista Unificado de Cataluña), con el cargo de Subjefe de Sección. De inmediato fue nombrado Inspector Jefe de la “Hispano Marítima, S.A.”, incautada por la URE y bajo el control de la Generalitat de Cataluña. Destinado nuevamente al “Manuel Arnús” en septiembre de 1936.

Permanece en México tras la llegada a Veracruz del “Manuel Arnús”, su familia se reúne con él una vez acabada la guerra, en 1939. Legalmente imposibilitado para navegar, se traslada a Tepic ciudad situada en el estado mexicano de Nayarit. Abre varios comercios relacionados con su profesión hasta que es contratado por la compañía de radiodifusión Xela, en Ciudad de México. Su nostalgia por la navegación y los barcos le acompañó toda su vida.


Ficha de Ramiro Ruiz Bru
Servicio de Inmigración de México de Ramiro Ruiz Bru


*************************

 

Fuentes consultadas:

Marinos Mercantes (webmar)

La Sevilla que no vemos.

Portal de Archivos Españoles (PARES)

Todoavante

Buques.org




martes, 22 de noviembre de 2022

INAUGURACIÓN DEL MEMORIAL AL PRISIONERO CLEOMINIO MUÑIZ LORENZO.

 

PUBLICADO POR  LA ASOCIACIÓN POR LA MEMORIA MILITAR DEMOCRÁTICA

Autor: José Manuel Rodriguez Crespo

Capitán de la Marina Mercante



El pasado 18 de noviembre de 2022, se cumplía el 85º aniversario del asesinato de Cleominio Muñiz Lorenzo, un muchacho de 18 años recién cumplidos, que tuvo el fatídico y macabro honor de ser el primer muerto del infrahumano Campo de Concentración de Camposancos, ubicado en el edificio y recinto del colegio de los Jesuitas de la citada parroquia, perteneciente al Concello de A Guarda (provincia de Pontevedra).

Este muchacho, que era uno más en el primer contingente de prisioneros enviados desde el recién caído Frente Norte –recordemos que Gijón cayó el 21 de Octubre de 1937- estaba siendo interrogado en el siniestro torreón de los Jesuitas, conocido desde entonces por los vecinos como “el torreón de las torturas” (sobre todo en su segunda planta), donde aún hoy en día, en pleno verano, al pasar por la calle pegados al lado del torreón que da la sombra, se puede notar un brusco cambio de temperatura que provoca un ligero cambio sensitivo en la piel, acompañado del llamativo silencio que siempre hay justo en ese sitio.

Las condiciones de salubridad eran leoninas, cáusticamente hablando, puesto que una de las consignas que tenían mentalmente interiorizadas los sublevados era el negarles implícitamente el “estatus” de “prisionero de guerra” para no tener que cumplir con el Primer Convenio Internacional de Ginebra de 1929 sobre el trato justo a los prisioneros de guerra y que en España entró en vigor en julio de 1931; observe el lector que como fue en plena  recién proclamada República y que, al que estas líneas escribe, se le ocurre pensar que igual los militares franquistas pensaron que “la cosa no iba con ellos”, porque como era de la República…

Esta brutal dureza se manifestaba no sólo en las condiciones físicas del recinto, que eufemísticamente podríamos calificarlas de “espartanas”, y que incluso sorprende hoy en día al verlas (y eso que el visitante ya va apercibido de lo que va a ver), sino también en el trato y consideración hacia la condición humana, donde el dormir hacinados en el suelo, la subalimentación, el frio y la humedad, las palizas sistemáticas a los prisioneros por el mero hecho de ser Republicanos (y por lo tanto unos seres vivos “apaleables”), y hasta el negarles el agua para beber. Hecho este último el que condujo a Cleominio a la muerte, puesto que en uno de los breves descansos en los interrogatorios (para que descansasen los falangistas interrogadores, no los interrogados), el muchacho se acercó a la ventana con su escudilla a recoger agua de la lluvia para beber. Desde abajo el falangista que con su fusil “Mauser” (así consta en el registro) montaba guardia en el patio, le vio primero y nada más verle asomarse, acerrojó el fusil, apuntó y le disparó sin contemplaciones. Muerte en el acto. El cuerpo del muchacho se precipitó al vacío y cayó ya muerto en el patio, y más le valió así, porque la caída desde aquella altura le habría supuesto la muerte igualmente pero con más sufrimiento. Y aquí viene lo más cruel: el cuerpo del malogrado Cleominio quedó allí tirado dos días, ¡dos!, que hasta se veía desde las casas de los vecinos más inmediatos.


El profesor Leo Blanco Nova en una de sus interpretaciones al violín.


Uno de esos vecinos, fue la señora que con otras mujeres de la parroquia, se conmovieron, se apiadaron y hasta fueron a buscar al cura de la parroquia de Camposancos. Según nos cuentan durante la inauguración del Memorial las nietas de estas mujeres, cargaron el cadáver a lomos de un caballo, lo taparon con hierba para que nadie lo viera (ni un solo soldado franquista o miliciano falangista las ayudó) y lo enterraron en el citado cementerio parroquial; eso sí, en la denominada “parcela de pobres”. Y desde aquel día nunca, NUNCA, faltaron flores en “a foxa do preso”. Y anteayer, 85 años después, estas niñas y niños –hoy jubilados- se enteraron del nombre “do preso” al que su madre llevaba flores y que su padre con restos  de construcción de otras tumbas, marcó la fosa para que se supiese cual era y no cayese en el olvido.  El 18 de noviembre 2022 revelaron su identidad.

Y aquí llega la persona, Daniel Pazó Tiedrá -escultor en piedra e hijo del Artillero del Acorazado "Jaime I" Daniel Pazó Vila-, quien nada más conocer la historia in situ por boca del Vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del Campo de Concentración de Camposancos y fosa común de Sestás, tuvo la idea de dignificar aún más aquella tumba anónima dando luz a los olvidados por la Historia allí sepultados, el cual de su pecunio, esculpió el monumento que hoy preserva del ignomioso olvido, tanto a Cleominio Muñíz Lorenzo (18 años, Avilés), como a los otros seis prisioneros que “por allí yacen” -ya que se sabe que están por allí al lado, pero no exactamente donde-, 


Anastasio Hernández Martín (21 años, vecino de Matiko-Bilbao) 

Maximino Díez Llorente (54 años, vecino de Gijón) 

Isidoro Prieto Polo (28 años, Mieres) 

Ramón Llerandi Vallejo (21 años, Oviedo) 

Camilo Álvarez Hernández (23 años, Iruña-Oviedo) y 

Camilo Arango García de Los Cabos (35 años, Oviedo).


Muertos todos ellos por las torturas y malos tratos a los que fueron sometidos por los sublevados, y que en el libro de defunciones del Registro Civil del Juzgado de A Guarda constan con cínicos dictámenes clínicos como “adenoma prostático”, “hemorragia interna”, “uremia consecutiva a angina gangrenosa”, “fiebre tifoidea” y otros… Ahora, como muy bien dijo nuestro querido compañero Marcos Santos Soto, que intervino el segundo en el acto, ya vuelven a tener nombre y apellidos devolviéndoles SU Dignidad, y sus familias tienen ya donde llorar a sus Héroes; pero no sólo son “Héroes” para sus familiares: ¡son nuestros HÉROES!. 

El acto fue  presentado por Bárbara Domínguez González, Licenciada en Ciencias Políticas, la cual, ante unas cien personas repartidas por todo los lados del cementerio, fue dando paso a cada uno según guión, comenzando primeramente por la interpretación del himno de Riego al violín por el Titulado Superior de Música de violín Leo Blanco Novoa y profesor del conservatorio profesional de música de Vigo, seguidamente tomaron la palabra José Antonio Uris Guisantes, quien hizo una breve semblanza de los siete prisioneros rescatados del olvido y Daniel Pazó Tiedra, el escultor y padre del monumento, quien explicó el qué y el porqué del monumento-memorial y expresó su infinita gratitud con la o las personas que con anterioridad corrieron el riesgo de marcar con una cruz la tumba. 

Acto seguido el Profesor Leo Blanco interpretó la pieza “Siciliana” y seguidamente se le cede la palabra a nuestro compañero en la AMMD, el ex-cabo de Infantería Marcos Santos Soto, y de cuya emocionada intervención incluimos aquí el texto: 


Boa tarde a todas e todos, e moitas grazas de corazón, desde o máis profundo do meu corazón pola vosa compañía. Para min é unha honra representar hoxe neste acto de dignidade necesaria ao Colectivo Republicano de Redondela, a Asociación de Memoria Militar Democrática, ao Colectivo de Militares Demócratas Anemoi, a Asociación Civil Milicia y Republica, e a Asemblea Republicana Galega.

Unha honra ser convidado pola Asociación para a Recuperación da Memoria Histórica do Campo de Concentración de Camposancos e foxa común de Sestás,

 



Marcos Santos Soto y Leo Blanco Novoa

 

A este acto de dignade necesaria para estas sete persoas asasinadas pola barbarie do nacional-catolicismo español. E digo asasinadas con claridade e rotundidade porque fronte ao fascismo non valen as ambigüidades nin os eufemismos. O de non chamar as cousas polo seu nome deixámolo para os asasinos miserables que agás no caso de Cleominio, cuxa historia encolle o corazón a quen o teña; dicían que os outros seis morreron por “ enfermidade”. Dende o primeiro momento, xente anónima deixou flores frescas na tumba de Cleominio e como consecuencias deste acto de bondade sabemos que aquí esta soterrado Cleominio Muñiz, e a súa familia e as de Anastasio Hernández Martín, Máximo Díez Llorente, Isidoro Prieto Polo, Ramón Llerandi Vallejo, Camilo Álvarez Fernández, e Ovidio Arango García, Xa saben onde chorar aos seus heroes. Heroes asasinados polos que se ergueron contra a legalidade para sumirnos nuha das máis crueis e asasinas ditaduras da historia. Unha ditadura sucedida por un estado que non soubo Transicionar, un estado cómplice de continuar a herdanza do asasino na forma da monarquía, un estado cómplice de non saber depurar un exército fascista pois seguiron os mesmos amnistiados namentres a unión militar democrática ata ben entrados os 80 seguían na cadea e nunca ascenderon; un estado que deixaba durmir ao tribunal de orde público para deixar que madrugase como Audiencia Nacional con máis da metade dos seus membros sen mudar. Mudar todo para que nada mude. Un estado que se segue negando a extraditar a torturadores que finan tranquilamente como o asasino Franco sen pagar polo seus crimes, un estado que a dia de hoxe nos segue a mermar dereitos e cun goberno que se autodefine como o mais progresista da historia endurecendo o código penal ca letra pequena e segue sen derogar a lei mordaza e deixando que seus cans protexan aos fascistas nas súas manifestacións mentes mallan e mallan nos obreiros que defenden o seu pan. Queridas compañeiras oxalá algún día, gracias a anónimos como o que nos ocupa no caso de Cleominio, dou grazas a que de verdade mude o estado e todas e cada unha das familias dos asasinados poidan chorar aos seus heroes e devolverlles a dignidade como hoxe neste acto se lle está a devolver a Cleominio, Anastasio, Maximino, Isidoro, Ramón, Camilo e Ovidio. ¡Compañeiros, agora si, que a terra vos sexa leve!.


Terminada esta sentida intervención, toma la palabra el ex-Alcalde de A Guarda y Presidente de la Asociación Memorialista José Manuel Domínguez Freitas -y cuyo discurso puede leerse en la web oficial de su asociación-, el cual hace un repaso de las acciones llevadas a cabo por la recuperación de la memoria de todos los prisioneros del campo de concentración y realiza los agradecimientos a todas las personas que tuvieron relación tanto con el actual monumento, como sobre todo con la preservación de la tumba y de la memoria durante todos estos años desde 1937. En su intervención desvela la identidad de dichas personas:

Sinto hoxe unha satisfacción especial que entre nós están familiares (Fefa, Cecilia e José Benito) do albanel camposino, Cándido Martínez Martinelli e de Josefa Vicente Martínez. Cándido foi artífice de preparar a tumba de Cleominio e colocar unha cruz abandonada, súa esposa de poñer flores ao igual que fixeron as camposinas, Eladia Loureiro Vega, Avelina Vázquez do Barrio do Palomar (casada anos mais tarde con un prisioneiro), Blanca Carrero Veiga (esposa de Agustín Moeira Portela) Todas elas, ata hoxe sen saír a luz pública foron (entre outras máis de Salcidos e A Guarda) as que axudaron a ducias de prisioneiros.
y aprovecha para dar la entrada a los descendientes de los allí recordados, los cuales explican sus experiencias y recuerdos descarnadamente. Emocionantísimos esos momentos. El público rompe en aplausos en verdadera muestra de agradecimiento. Imposible transmitir en estas pocas líneas aquel momento. Que nuestros lectores intenten hacerse una imagen mental.

Terminada la intervención de Freitas, se procede a descubrir el memorial retirando las banderas Republicanas que lo cubrían, mientras el profesor Leo Blanco interpretaba “La Internacional” en una magistral intervención, al igual que las veces anteriores. Una vez interpretada La Internacional e Inaugurado el Memorial, como cierre del acto, se procede por parte de este que escribe, al accionamiento del centenario gramófono que se ve en la imagen, y de un disco de 90 años con el Himno de la II República, el Himno de Riego, como homenaje final a los asesinados para traerles las mismas notas musicales de su época y por la que lucharon hasta sus últimas consecuencias. 

Terminamos este relato de la misma forma con la que muy bien terminó su alocución nuestro compañero Marcos: ¡Compañeros, ahora sí, que la tierra os sea leve!


A la izquierda Marcos Santos Soto, a la derecha

José Manuel Rodriguez Crespo.


Camposancos (Pontevedra) 18 de noviembre de 2022




*******************************




miércoles, 19 de octubre de 2022

JULIÁN FERNÁNDEZ DIEGO, CABO DEL ACORAZADO “JAIME I”

 


El 20 de julio de 1936 el acorazado “Jaime I” navega desde Vigo rumbo a Cádiz. Los radiotelegrafistas ya han avisado a la dotación del levantamiento militar en África. La dotación se organiza para evitar que el buque caiga en manos de los sublevados. Ese mismo día, a las 12 en punto de la mañana, la dotación hace prisioneros a 13 Oficiales y 3 Jefes que estaban comiendo. A continuación un grupo de cabos y marinería, en el que encuentra el cabo de artillería Julián Fernández Diego, se dirige al puente de mando para detener a los Oficiales que allí estuviesen, entre ellos se encontraba el teniente de navío José María Otero Goyanes quién dispara su pistola contra el cabo Fernández cuando éste subía por la escalerilla de acceso al puente (1), hiriéndole de gravedad, provocando así el posterior tiroteo en el que hay  muertos y heridos, tiroteo que se zanja con la detención de todos los oficiales y conservación del buque a las órdenes del Gobierno. Nada más llegar el acorazado a Tánger Julián Fernández es trasladado al Hospital de la ciudad, lugar en donde fallece.

(1) Autoría del disparo reconocida por el propio José Mº Otero Goyanes en informe que envía a la Jefatura de la Base Naval de Cádiz el 15 agosto de 1936. Otero Goyanes logró escaparse del Hospital de Tánger con la ayuda del Juez Instructor de dicha plaza y vía Tetuán incorporarse a la Armada sublevada.





El diario “El Popular” de Málaga se hace eco de la muerte del cabo Fernández, publicando el siguiente artículo, firmado por un miembro de la tripulación del acorazado:


EL DOLOR DE LA MARINERÍA ANTE LA MUERTE DE UN CAMARADA

El dolor cubre con su negro manto a todos los marinos por la muerte de un camarada. Cuando los pronósticos eran más halagüeños la maldita Parca tronchó la vida del héroe anónimo.

Julián Fernández Diego, cabo de artillería de la dotación del acorazado “Jaime I” acaba de fallecer en el Hospital de Tánger. Los plomos certeros del adversario atravesaron su pecho puesto al descubierto en la defensa de los más caros ideales. 

El desenlace que ayer nos comunicaron, abrió la herida profunda que, taimadamente y con plena consciencia de los actos, nos han inferido los traidores a la República, los enemigos del Progreso y de la Libertad.

Uno menos entre los millares de luchadores que se levantaron en armas en defensa de las libertades amenazadas, representa una pérdida enorme y de suma importancia. Todos unidos hemos de enfrentarnos con el adversario dispuestos a perder, si es necesario, el amado tesoro de la vida. Pero esto ha de ser para derrotarlo definitivamente, descalabrarlo por completo. 

Julián Fernández no pereció en medio de esta lucha que estamos dispuestos a seguir con su ejemplo de heroísmo los marinos españoles, ha muerto en los momentos de máxima emoción, cuando todos los corazones palpitaban al unísono, en el preciso instante en que la avalancha invadía la cubierta del acorazado empuñando un arma, pero su gloria 

no ha de ser menos imperecedera, esa gloria caracterizada por el arrojo y valentía tan singular desplegados en la contienda para la toma del buque.

No te olvidamos, camarada. Tu rasgo de elevada dignidad y hombría lo llevamos esculpido con caracteres indelebles en nuestro corazón. La Historia, la verdadera Historia, que sabe premiar las buenas acciones, lo tendrá en cuenta para la posteridad. Desde este castillo flotante, que fue tu hogar largos meses, te rendimos el merecido tributo de admiración. Los que quedamos sabremos recoger tu siembre de ardor exaltado por la causa. Con el puño en alto, símbolo de honradez, te saludamos silenciosamente.

La sangre derramada a raudales por todos los amantes de la Libertad, entre los cuales quedas inscrito para la eternidad, será abono fecundo para un mañana venturoso, ese mañana que los retardatarios de toda laya pretenden ahogar en su gestación, pero que los hijos del pueblo, los marinos españoles, no consentirán de ningún modo.

¡Descansa en paz, heroico espartano de un mundo nuevo! ¡¡ Descansa en paz!!

Carlos Romero

Acorazado “Jaime I”. 

Málaga.


******************************* 


Nota.- Apunta el autor del artículo que la Historia no olvidaría a Julián Fernández Diego. Tenía razón, hoy, 86 años después de su muerte, se le sigue recordando.


Enlaces de interés: 

El 18 de julio de 1936 en el acorazado "Jaime I"

El 18 de julio de 1936 en el acorazado "Jaime I", otra versión más.





lunes, 17 de octubre de 2022

MAQUINISTAS DE LA ARMADA SEPARADOS DEL SERVICIO EN FEBRERO DE 1937

 

BOLETIN OFICIAL DE ESTADO (B.O.E) FRANQUISTA DEL 25 DE FEBERO DE 1937. SUPLEMENTO 47´.




SECCIÓN DE MARINA


S.E. el Generalísimo de los Ejércitos nacionales ha dispuesto, de acuerdo con el dictamen de la Junta Superior de la Armada, que queden separados del servicio, sin derecho a retiro, viudedades, pensiones, ni emolumentos de ninguna clase, uso de uniforme, cartera militar y cualquier ventaja que pueda corresponder a los retirados del Ejército y Armada, al personal de la Primera y Segunda Sección del Cuerpo de Maquinistas en activo que a continuación se expresa:


 






 



miércoles, 12 de octubre de 2022

LA MATANZA DE LA TRIPULACIÓN DEL CARGUERO "UDONDO"

 


El "Udondo" era un carguero de 3.925 Toneladas de Registro Bruto y 6.818 Toneladas Peso Muerto. Construido en 1903, en los astilleros Hall, Russell & Co. Ltd (Glasgow-Escocia) para J. Knott, de Newcastle, y bautizado "Provan" Estaba  propulsado por una maquina a vapor de triple expansión de 1.500 HP de potencia, alimentada por el vapor producido por dos calderas a carbón. Tenía una eslora de 105,2 metros, la manga era de 15,2 metros y el puntal de 5,4. 


El "Udondo" renombrado como "SAC Coruña"

(Imagen: buques.org)


Fue botado como "Provan", para en 1904 pasar a denominarse "Black Prince". En 1922 fue adquirido por Naviera del Guadalquivir que volvió a cambiar su nombre por el de "Guadiaro", hasta que en 1926 es adquirido por Bergé y Cia y pasa a llamarse "Udondo". En 1936 es comprado por el armador Pérez y Echevarrieta conservando su nombre, hasta que en 1938 pasa a ser propiedad de Pedro Pérez Gante operando con el nombre de "Gante". En 1939 vuelve a cambiar de propietario siendo adquirido por el armador José de Navas Escudero, quien le denomina "Albareda". Once años después, en 1950, es adquirido por Transportes, Aduanas y Consignaciones (TAC), cambiando nuevamente su nombre por el de "SAC Coruña", nombre con el que fue desguazado en Barcelona en el año 1965.

Al comenzar la Guerra de España estaba fondeado en Bilbao, acababa de ser vendido por Bergé y Cia. al armador Pérez Echevarrieta. Desde el inicio la guerra comenzó a prestar servicio para el Gobierno de la República, transportando principalmente carbón desde puertos asturianos a Valencia. La tripulación del buque estaba compuesta totalmente por personal civil de la Marina Mercante, 

El 12 de septiembre de 1936, el "Udondo" navegaba en lastre por aguas del Cantábrico procedente de Santander y con destino Gijón, donde cargaría carbón para llevarlo a Valencia. A la altura de El Musel fue detenido por el crucero sublevado "Almirante Cervera" y  escoltado por los bous "Tritonia" y "Santa Urbana" fue conducido hasta Ribadeo y desde allí a Ferrol. A bordo del "Udondo" iba toda la tripulación (40 hombres) y dos pasajeros.

Una vez en Ferrol los 40 tripulantes y los dos pasajeros fueron desembarcados y presos. El "Udondo" fue camuflado y utilizado puntualmente por los sublevados como transporte de guerra. En esos momentos el jefe de la Base de Ferrol era el vicealmirante Indalecio Núñez Quijano, el coronel auditor de la Base era José García-Rendueles Gutierrez, entre otros "méritos" responsable del proceso contra el contralmirante Antonio Azarola Gresillón, 2º jefe  de la Base jefe del Arsenal y ex ministro de Marina, finalmente fusilado en Ferrol  el 4 de agosto de 1936.

Núñez y García-Rendueles decidieron que toda la tripulación del mercante debía ser pasada por las armas, decisión que se hizo efectiva pocos días después. No se celebró ningún Consejo de Guerra.

Los fusilamientos de estos 42 hombres fueron llevados a cabo entre el 25 y el 27 de septiembre a razón de 14 diarios. Tuvieron lugar contra uno de los muros del Cementerio de Serantes. Fueron asesinados por grupos. Los primeros fueron el capitán del buque, los oficiales, el contramaestre y los maquinistas. Una vez recibido el trio de gracia, sus cuerpos fueron arrojados a una fosa común recién excavada. Una autentica matanza, un crimen de guerra más en el haber de la Armada franquista, sin más propósito que advertir a los marinos mercantes de las terribles consecuencias que suponía trabajar en buques leales al Gobierno si estos eran apresados por un buque de guerra sublevado.


LISTA DE ASESINADOS



Oscar Blanco García, capitán, 35 años, de Gijón
Juan López Campos, primer oficial, 28 años, de Cartagena
Arturo Caballar Solana, segundo oficial, 31 años, de Valencia
Luis Maroto Chapa, tercer oficial, 29 años, de Valencia
José Otero Pérez, Agregado, 25 años, de Erandio
Pedro Zabala Arrizubieta, jefe de máquinas, 59 años de Valencia
Máximo Piñera Piñera, segundo maquinista, 55 años de Gijón
Bernabé Caicoya Sánchez tercer maquinista, 35 años de Gijón
Ángel Loroño Echandía, alumno de máquinas, 21 años
Fernando Cuadrado Sancha, radiotelegrafista, 42 años de Palma de Mallorca
José Sendón Seoane, contramaestre, 43 años de Porto do Son
Eugenio Dopazo Calviño, calderetero, 24 años, de Marín
Francisco Arruabarrena Albonigamenor mayordomo, 43 años, de Bermeo
Ignacio Anasagasti Arruabarrena, cocinero, 22 años, de Bermeo.
Valentín Ces Queiro, marinero, 24 años de Noia
Antonio Torres Rodríguez, marinero, 28 años, de Pobra do Caramiñal
José González Romay, marinero, 30 años, de Palmeira-Ribeira
José Romay Betanzos, marinero, 26 años de Ribeira
Valentín Betanzos Pérez, marinero, 27 años, de Ribeira
Emilio Pardo Otero, marinero, 44 años, de Burela
Antonio Rodríguez Casais, fogonero, 27 años, de Pobra
Constante Cancelo Casás, fogonero, 26 años, de Pontevedra
Manuel Izaguirre Lijarregui, engrasador,32 años de Vizcaya.
Santiago Celaya Aguirre, fogonero, 25 años
Leandro Uriarte Echandía, fogonero, 24 años
Máximo Madariaga Macuadra, fogonero, 21 años
José Senén Balsa Iglesias fogonero, 34 años, de Gijón
Juan Ibinarraga Lopategui, fogonero, 30 años, de Munguía
Ramón Fernández Fernández, fogonero, 29 años, de Muros
Fidel Sarriugarte Goicoechea, fogonero, 27 años, de Vizcaya
Félix Berrueco Rojas  mozo, 25 años, de Gijón
Antonio Méndez Ardá, mozo, 26 años de Fene
Ricardo Fornés Chust, palero, 33 años, de Barcelona
Manuel Figueras Braña, palero, 23 años, de Gijón
Cristino Fernández Valdés, palero, 43 años, de Gijón
Teófilo Zorroza Guezurraga, palero, 21 años
Carmelo Zorrilla Zabala, camarero, 20 años, de Bilbao
Saturnino Cancedo San Ciprián, camarero, 34 años. de Santander
Fernando Castillo Machazo, marmitón, 39 años, de Santander
Santiago Gondra Zigorraga, marmitón, 22 años, de Busturia
Santiago Cela López, pasajero, 29 años, de Madrid 
José Fernández Santiago, pasajero, 42 años, de Muros




El "Udondo" en medio de un temporal
(Imagen: buques.org)


María Josefa Zorroza, sobrina paterna de uno de los tripulantes, el palero Teófilo Zorroza Gezurraga, embarcado a los 20 años en el "Udondo" para ayudar económicamente a la familia, tiene presentada querella (4591-10) en Argentina sobre los crímenes del franquismo ante la jueza María Servini de Cubría. 



*******************************



Fuentes consultadas:

  • webmar
  • aberriberri bloga
  • buques. org








domingo, 2 de octubre de 2022

ANTONIO BLANCH LATORRE, CAPITÁN DE LA AERONÁUTICA NAVAL.

 


Natural de L'Hospitalet de Llobregat. En 1936 era piloto del Cuerpo Auxiliar de la Aeronáutica Naval, con el grado de Sargento y estaba destinado en Cádiz. No obstante su simpatía por la República, hubo de sumarse al ejército sublevado… pero por poco tiempo.


Antonio Blanch Latorre

El 15 de diciembre de 1936 salió en un hidroavión Dornier pilotado por el Alférez de Navío José Moreno Mateo-Sagasta desde la base de la Mar Chica (Melilla), con la misión de proteger un convoy franquista de tres buques mercantes. 

Cuando se encontraban a unas 20 millas de Ceuta, Blanch Latorre instó al piloto a cambiar la ruta,  seguir rumbo a Málaga y entregar el avión a las fuerzas republicanas. El alférez Moreno se niega y se produce un forcejeo con Blanch, sacan las pistolas y Moreno es abatido de un tiro en la cabeza. Blanch se hace con los mandos del avión y ameriza en el puerto de Málaga, entrega el aparato y se pasa a las fuerzas republicanas junto con el mecánico del aparato Evaristo Carballeira López. Es ascendido a Teniente.

Polikarpov I-15 - Chato.


El 25 de enero de 1937 es ascendido a Capitán por méritos de campaña y destinado a la escuadrilla de “Chatos” (Polikarpov I-15) comandada por Andrés García Lacalle.

El 13 de marzo de 1937, en el transcurso de una operación de bombardeo sobre el aeródromo de Azuqueca (Guadalajara), base de los bombarderos italianos, fue derribado. Su paracaídas no llegó a abrirse.

La noticia de su entierro se publicó en el diario La Vanguardia.







Benito Sacaluga.



Fuentes:
“Hombres de armas de la República” (Mº de Defensa)
Web: L’Hospitalet de Llobgegat. Imatges retrospectives d’una ciutat.



sábado, 1 de octubre de 2022

miércoles, 28 de septiembre de 2022

LA OCASIÓN PERDIDA POR EL ACORAZADO "JAIME I"

 

Lo que sigue a continuación es una transcripción del capitulo titulado "Que empiecen ellos", del libro "La Escuadra la mandan los cabos" publicado en México en 1944, obra del escritor y politico socialista Manuel Dominguez Benavides, a la postre Comisario de la Flota Republicana. En resumen, y centrando la atención en el acorazado "Jaime I", nos viene a contar el error cometido por el Gobierno de Casares Quiroga los primeros días de la guerra. Un error que permitió a los sublevados hacerse dueños de la Base Naval de Ferrol...y de toda Galicia, y que de haberse evitado habría dejado a los sublevados en una posición insostenible, sin más salida al mar que Cádiz y prácticamente sin ningún buque de guerra aprovechable, además los cruceros "Canarias y "Baleares", en construcción en Ferrol, habrían quedado integrados en la Flota Republicana. La hegemonía naval republicana en el Cantábrico y el Mediterráneo habría sido incontestable.



Acorazado "Jaime I" en el puerto de Barcelona. Abril de 1931

(Imagen: ABC)


"Que empiecen ellos"


El buque (Jaime I) salió de Santander (17/07/1936) para Vigo con orden de hacer relleno de carbón y esperar instrucciones en este último puerto. Los santanderinos, congregados en el muelle, aclamaron a la marinería.

Navegaron durante el día y llegaron de noche a Vigo. Un oficial de la guarnición subió a bordo y propuso al nuevo comandante ( Joaquín García del Valle) que se sumara al Movimiento iniciado en África y secundado por algunas guarniciones de Andalucía. A este proposición, el mando debió contestar deteniendo al emisario y dando cuenta al Ministerio. No lo hizo; desde que entró en el barco, García del Valle no fue más que un uniforme vacío. La oficialidad prescindió de él, y la dotación, que no lo conocía, lo miró como un comandante más, es decir como un sublevado en potencia. El mando lo ejercía el tercer comandante, Carlos Aguilar Tablada.

García del Valle aceptó el papel pasivo que le asignaban sus compañeros y renunció a mandar. El mando efectivo se preocupó de que los marineros no hablasen con los trabajadores vigueses que estibaban el carbón. La orden de relleno era de 1.100 toneladas. Ante el peligro de que la marinería entrase en conversaciones con los estibadores solo se estibaron 500 toneladas, cantidad justa para llegar a Cádiz, en poder de los sediciosos.

Navegando de Santander a Vigo, y a pesar de la vigilancia que se ejercía sobre los radiotelegrafistas, los cabos se mantuvieron alerta.

En los dinamos de guardia, el cabo Souto dijo a su compañero García:
- Se ha sublevado la guarnición de África; las dotaciones comienzan a apoderarse de los barcos.

Antes de entrar en Vigo, se adoptaron precauciones con objeto de desbarrar cualquier intentona de embarrancar el buque. A los cabos del "Jaime" no se les ocurrió que el barco pudiera ser sustraído a la autoridad de la República, ni tampoco temieron que los mandos intentasen apoderarse de él. Tan conscientes eran de su fuerza que su única preocupación nacía de que pretendieran arrebatárselo con un acto de sabotaje.

El armamento de los leales, reducíase a las treinta pistolas de la Compañía de desembarco. Los cabos electricistas Alonso, Souto y García, los cabos radio Arias y Salgado, el condestable Antúnez, el maquinista Carreiro y el marinero Carlos Romero organizaron la lucha.

¿Qué pasaba en Vigo? Las torres del "Jaime" no tenían más que moverse y los rebeldes de Vigo no se hubieran sublevado y las provincias de Pontevedra y Orense serían sometidas. El "Jaime" no tenía sino que acercarse a La Coruña y habrían caído las provincias de Coruña y Lugo. Las cosas no sucedieron de esa manera y Galicia se perdió para la República, se desangró por la República y fue movilizada contra la República.

Dueña la República de los barcos, Galicia pudo haber sido conservada para la legalidad. Pero, Madrid, con su devoción ortodoxa por los medios tradicionales, se obsesionaba con unos deseos insensatos: no excitar en la Península a los que aún no se habían sublevado, con la esperanza de mantenerlos dentro del orden.

-El movimiento es tan amplio que carece de detalles. Dijo Casares Quiroga el día 18.

La acción de los gobernantes no respondió a ese pensamiento, como si un demonio burlón se obstinara en confundirlos en cuanto a las previsiones.

En Galicia, las tropas no habían salido de los cuarteles. En África y Andalucía, sí. Los gobernantes juzgaron discreto movilizar la Escuadra contra las costas de las dos zonas sublevadas. Les embargaba otra preocupación, que pasaran tropas de Marruecos a la Península. Misión de los barcos sería impedirlo, y por ello, se les ordenó hacer rumbo al Estrecho y se abandonó a los campesinos gallegos con sus escopetas de matar conejos, que no sirven para matar falangistas ni guardias civiles.

Fue un horror.

El "Jaime I" seguía en el puerto. La marinería desayunaba, baldeaba, limpiaba las pinturas, formaba el rancho, almorzaba y por grupos de cinco a seis, a la hora del descanso paseábase por cubierta, por el castillo, por los entrepuentes, por debajo de las torres...vigilaba por los oficiales. Los cabos decían a los marineros:
- No los miréis de frente...No hay que desafiarlos....Que empiecen ellos.

Sentados bajo las torres decían canciones de la tierra que se divisaba desde el buque con sus arroyos y sus caminos, sombríos en los pinares, claros en los prados y en los labrantíos. 

El "Jaime" cortó estachas y se echó al Atlántico. En esa ocasión, en lugar de salir con babor y estribor de guardia, salió con una sola brigada de guardia para alejar a la marinería de la torva atmósfera en que se la notaba envuelta. Cuantos menos marineros delante, mejor.

Ya se ha ido el "Jaime". ¿Qué va a ser de Galicia?


******************************


Nota.- El día 20 de julio, navegando rumbo al Estrecho, la dotación se hizo con el control del buque, manteniéndolo leal al Gobierno. Puso rumbo a Tánger y desde allí a Málaga, puerto al que arribó el día 21.

Benito Sacaluga.







viernes, 23 de septiembre de 2022

LAS PRINCIPALES UNIDADES DE LA ARMADA, SITUACIÓN GEOGRAFICA EN JULIO DE 1936.

 

El 18 de julio de 1936 la sublevación militar contra el Gobierno de la República está prácticamente cristalizada. En el seno de la Armada las dotaciones de los buques se enfrentan a la oficialidad partidaria de poner los mismos al servicio de los sublevados. En algunos casos las dotaciones no consiguen hacerse con aquellas unidades que se encuentran en zonas de España donde la sublevación en tierra ha tenido éxito, principalmente en Ferrol y Cádiz. El día 21 quedan definitivamente claras las posiciones. En resumen son 45 los buques principales que quedan al servicio del Gobierno y 26 aquellos que caen en manos de los sublevados. El detalle se puede ver en los siguientes cuadros.






*****************************************


viernes, 9 de septiembre de 2022

EL TRASATLÁNTICO "JUAN SEBASTIÁN ELCANO"

 


El trasatlántico “Juan Sebastián Elcano” era el primero de una serie de tres buques similares contratados por Compañía Trasatlántica Española y destinados a cubrir las líneas entre España y América. Los dos restantes recibieron los nombres de "Magallanes" y "Marqués de Comillas", respectivamente.


"Juan Sebastián Elcano"


De 9.964 toneladas de registro bruto y 13.173 de desplazamiento máximo, medía 145,13 m de eslora total, 17,14 m de manga, 9,79 m de puntal y 7,88 m de calado. Estaba propulsado por dos turbinas de vapor Curtiss Parsons, fabricadas, bajo licencia, en los talleres de Ferrol, engranadas a simple reducción, que tomaban vapor de cinco calderas de tiro forzado, en origen diseñadas para consumir carbón y luego adaptadas para fuel, con 15 hornos y una presión máxima de 25,20 kilos por centímetro cuadrado, que desarrollaban una potencia de 8.290 caballos sobre dos líneas de ejes y mantenía una velocidad de crucero de 14,4 nudos, con un consumo de 61,7 toneladas de fuel por singladura. Tenía capacidad para 773 pasajeros, repartidos en las tres clases tradicionales: 149 en primera clase, 53 en segunda, 43 en tercera y 528 para emigrantes

El 18 de julio de 1936, el trasatlántico “Juan Sebastián Elcano” (Cia. Trasatlántica) se encontraba en San Juan de Puerto Rico. De allí zarpó en viaje a Santo Domingo, La Guaira y Puerto Cabello y después de recalar de nuevo en San Juan, hizo viaje directo a Barcelona, a donde arribó el 15 de agosto y a su llegada fue requisado por la República para el alojamiento de refugiados, situación en la que permaneció hasta el mes de octubre.

Sin embargo, ante la necesidad que tenía el Gobierno de la República de disponer de barcos de capacidad y velocidad para asegurar el suministro de armamento y municiones, a partir del 15 de enero de 1937 el trasatlántico español comenzó a viajar a Odessa, puerto principal de la URSS en el Mar Negro.

El trasatlántico quedó internado en el citado puerto del Mar Negro y la tripulación fue desembarcada y concentrada en tierra, siendo parcialmente repatriada a partir de 1939. Después de la guerra, el barco fue incautado e incorporado a la Marina de Guerra de la URSS como buque taller con el nombre de !Volga", siendo artillado, según el Jane’s, con cinco cañones de 75 milímetros, tres de ellos antiaéreos. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial fue transformado en buque hospital y rebautizado con el nombre de "Odessa".

Cuando acabó la IIGM fue devuelto a su condición de buque mercante y conservando sus dos chimeneas –según cita González Echegaray– pasó a llamarse “Jakutia”. Durante muchos años, poco más se supo del otrora elegante trasatlántico español, perdiéndose posteriormente la pista por completo. Sin embargo, a raíz de la desaparición de la URSS, a comienzos del siglo XXI se supo que el barco había sido desguazado en Inkerman, localidad situada en la península de Crimea, en 1968.


(Publicado en  Puente de mando el 05/10/2020).



lunes, 22 de agosto de 2022

INDALECIO PRIETO OFRECE A LOS INGLESES LAS BASES NAVALES DE MAHÓN Y CARTAGENA (1938)

 

Artículo de Josep Pons Fraga, publicado en el digital “Ultima Hora” el cuatro de enero de 2021 bajo el título "La soberbia Base de Mahón" y que por su gran relevancia reproduzco a continuación.


LA SOBERBIA BASE DE MAHÓN


Uno de los episodios menos conocidos y divulgados de la Menorca republicana durante la Guerra Civil 1936-1939 acaba de ser contrastado y confirmado por el periodista e investigador Manuel Aguilera Povedano, colaborador de Ultima Hora.



Panorámica del puerto de Maó con la base naval a la izquierda y la fortaleza de La Mola al fondo, durante la Guerra Civil. | Archivo Diario Menorca.

Consiste en la propuesta de cesión del puerto de Maó a Inglaterra que a principios de 1938 efectuó el socialista Indalecio Prieto, entonces al frente del Ministerio de Defensa Nacional. Manuel Aguilera, licenciado en Periodismo y doctor en Historia con premio extraordinario por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, ejerce como profesor de Periodismo en el CESAG–Universidad Pontificia Comillas, y estudia la Guerra Civil.

Los hechos que ha conseguido verificar arrancan en el libro del capitán Alberto Bayo "Mi desembarco en Mallorca", que publicó en 1944 durante su exilio en México. Advierte Aguilera que «Bayo odiaba a Prieto por abandonarle en su empresa mallorquina así que, ya en el exilio, aprovechó su libro para destapar todas sus miserias». La más relevante se titula «Prieto trató de entregar a España». Bayo avisa al lector: «Lo que voy a decir es muy grave». Explica que vio a Prieto ofrecer «los puertos de Vigo, Cartagena y Mahón» a dos oficiales ingleses [Pearson y Goddard] a cambio del apoyo del Reino Unido al Gobierno de la Segunda República. Según el relato de Alberto Bayo, el ministro le dijo: «Lo que has oído debes olvidarlo ahora mismo». Este episodio histórico no estaba verificado hasta ahora.

El único historiador que lo había investigado era el inglés Burnett Bolloten, tras localizar, en 1948 en la embajada de Lima, a uno de los oficiales ingleses que intervino. Pero la escueta respuesta que obtuvo consistió en que era un asunto confidencial y que «el Ministerio de Asuntos Exteriores es la única autoridad que puede confirmarlo».

El ‘informe Goddard’

Aguilera prosiguió su trabajo y buscó el informe de los oficiales Pearson y Goddard en el Foreign Office de Londres, pero no lo localizó. Tampoco obtuvo respuesta de la familia de Goddard, hasta que el historiador Julius Ruiz, de la Universidad de Edimburgo, le facilitó la documentación del Foreign Office sobre la Guerra Civil española, y allí aparece el documento que acredita y confirma esta historia.

Bayo relata que, en febrero de 1938, Indalecio Prieto manifestó al coronel Goddard y su ayudante, Pearson, a través de Gisela, su secretaria-traductora: «El Gobierno está muy convencido de que esta guerra la tenemos perdida si Inglaterra nos ve con malos ojos» y les expuso una «proposición confidencial, cuya contestación espero con impaciencia».

«Si Inglaterra nos da el triunfo, España por mi mediación, entregará a Inglaterra las soberbias rías de Vigo, donde puede cobijarse la escuadra inglesa con holgura; la base naval de Cartagena, inexpugnable; y la soberbia base de Mahón, única en el Mediterráneo», dijo Prieto, según Bayo. Según su versión, el ministro afirmó: «Con estos tres puntos, Inglaterra vería su poderío reforzado en el Mediterráneo y en el Atlántico, y España quedaría agradecida bajo la protección inglesa, sacudiéndose para siempre toda posibilidad de influencia rusa».

El coronel Goddard comunica al Gobierno inglés el 1 de mazo de 1938 que el ministro Indalecio Prieto les ha ofrecido los puertos de Cartagena y Maó.

Coronel Goddard: «Neutralizaría la ocupación italiana de Mallorca»

El 1 de marzo de 1938 el coronel Robert Goddard comunica por escrito al Gobierno británico que Indalecio Prieto «había ofrecido los puertos de Cartagena y Mahón en momentos de necesidad». Así lo recoge el informe, que ha dado a conocer ahora el doctor Manuel Aguilera. Goddard añade que «Prieto aprovechó la oportunidad para preguntar otra vez si Inglaterra era favorable a la causa republicana, porque le gustaría una visita de la flota británica a Menorca. Esto neutralizaría la ocupación italiana de Mallorca». Este informe militar, redactado por el coronel Goddard, confirma, 82 años después, gran parte de la versión de Bayo: el ministro del PSOE estaba dispuesto a ceder soberanía española a cambio de la victoria, pero –concluye Aguilera– «los ingleses no se movieron. Seis meses después pactarían con Hitler en Munich».

Bayo, el capitán que fracasó en Mallorca y que odiaba a Prieto

Alberto Bayo (1892- 1967) participó en la Guerra Civil española y después en la revolución cubana, que llevó a Fidel Castro al poder. Leal al Gobierno de la República, dirigió la intervención de Eivissa y Formentera el 8 y 9 de agosto de 1936, y el desembarco de Mallorca —en poder de los sublevados— el 16 de agosto. La operación, que empezó en Maó, donde reunió las tropas republicanas, acabó en fracaso. Alberto Bayo fue cuestionado por esta derrota, pero salió absuelto. En sus memorias dirige graves acusaciones contra Indalecio Prieto, con quien mantuvo fuertes discrepancias.

La oferta de Prieto

En febrero de 1938 Indalecio Prieto ofrece a Inglaterra –según Alberto Bayo– la ría de Vigo y las bases de Maó y Cartagena para que Gran Bretaña apoye al Gobierno de la Segunda República en la guerra.

La respuesta inglesa

El coronel Robert Goddard comunica al Gobierno de Inglaterra que Prieto les ha ofrecido los puertos de Cartagena y Maó «en momentos de necesidad». Pero el Gobierno de Gran Bretaña nunca respondió.



En la imagen, el capitán Alberto Bayo



***************************************




jueves, 18 de agosto de 2022

EL ACORAZADO "JAIME I" AL DESGUACE

 

El 17 de junio de 1937 el acorazado “Jaime I” queda semihundido en el puerto de Cartagena. A las 15,22 horas, una explosión interna en los pañoles de la Torre nº 3, por causas aún hoy sin determinar, aunque todo apunta a un sabotaje, deja inutilizado al acorazado.


Semihundido tras la explosión


Para aprovechar su artillería principal (305 mm) se piensa en instalarla en la defensa de las costas republicanas, concretamente en Rosas, Cabo Norfeu, Barcelona, Montjuich, Faro de Canet en Sagunto y Valencia. Pero no sería hasta una vez acabada la guerra cuando las piezas por fin se instalan en las baterías costeras del Estrecho de Gibraltar (Vígia y Escabel) y en Mallorca (Refeubeitx y Cabo Blanco).

A efectos administrativos, el “Jaime I” es dado de baja en la Armada el 3 de julio de 1939, pero no sería hasta el 31 de marzo de 1941 cuando a través de un Decreto se constituiría una Junta de Desguace ateniéndose a:

(1) …”Las necesidades de interés nacional, y en algunos casos, de su defensa, se ve en ocasiones imperfectamente atendidas a causa de las circunstancias de índole exterior motivadas por la guerra (IIGM), que restringen y dificultan determinados aprovisionamientos que aún no han podido ser resueltos totalmente por nuestra autarquía.

Supeditar la satisfacción de esas necesidades a un régimen normal de abastecimiento o suministro puede, en algunos casos, demorar su cumplimiento, de tal suerte que el remedio no se completa por su tardanza en ser ejecutado (…) Tal es el caso que se presenta con el aprovechamiento de los restos del acorazado “Jaime I” que pueden suministrar materiales valiosísimos hoy de escasa producción e importación y que precisan ser puestos al servicio de nuestra economía (…)” 

Después de 20 años de servicio en la Armada, el último de los acorazados de la Clase España dejaba de existir. De sus compañeros de Clase, el “España” se perdió en 1923, embarrancado frente al Cabo Tres Forcas (Marruecos) durante la Guerra del Rif, el “Alfonso XIII”, renombrado “España” en 1931, y desde 1936 al servicio de la Armada sublevada, se hundió el 30 de abril de 1937 por el impacto de una mina a la altura de Galizano (Santander), en el transcurso de la Guerra de España.


Acorazado "Jaime I"


**************************


(1) Historiales de los acorazados de la Clase España. Alejandro Anca Alamillo.



martes, 2 de agosto de 2022

MARINOS AFECTOS A LOS SUBLEVADOS Y QUE PRESTARON SERVICIO EN LA ARMADA REPUBLICANA DURANTE LA GUERRA DE ESPAÑA

     

Se conserva en el Archivo Naval de Cartagena un documento (incompleto) expedido por el Juzgado Militar de Instrucción de Cartagena en el que se da cuenta de aquellos marinos de la Armada de la República que desde sus puestos colaboraron, de una u otra forma, con los sublevados desde julio de 1936 hasta el final de la guerra, según ellos mismos reconocieron y pudieron probar en el transcurso de los Consejos de Guerra franquistas celebrados contra todos los miembros de la Flota republicana una vez acabada la guerra. En dichos Consejos de Guerra quedó certificada su "afección a la Causa Nacional" y por tanto su colaboración con los sublevados desde el seno de la filas republicanas Por supuesto todas las sentencias fueron absolutorias y todos ellos pudieron continuar carrera en la Armada franquista.

Es de resaltar el caso del teniente de navío Ramón Guitart de Virto, ascendido a capitán de corbeta durante la guerra y comandante del destructor republicano "Lazaga", condecorado con el Distintivo de Madrid por el Gobierno de la República como integrante del colectivo de marinos que participaron en el conocido como Combate Naval de Cabo de Palos (06/03/1938) en el que fue hundido el crucero sublevado "Baleares". 

Entre los pertenecientes al Cuerpo de Maquinistas de la Armada cabe resaltar al teniente coronel maquinista José de la Vega Morales (Mº de Marina) y al teniente maquinista Vicente Santamaria Valdó (Jefe de máquinas del "Alsedo") que llegó con el franquismo a Teniente Coronel. 

Destructor "Lazaga"





******************************