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martes, 5 de agosto de 2025

A BORDO DEL CRUCERO LIBERTAD. JULIO DE 1936 A MARZO DE 1938.

 



Relato de la dotación del crucero “Libertad” publicado en el semanario “La Armada” en octubre y noviembre de 1938.


ÍNDICE


1.- El crucero "Libertad y el 18 de julio de 1936

2.- Bombardeos frente a Cádiz

3.- Hacia Tánger

4.- Concentración de la Flota en Tánger

5.- Réplica a una amenaza telegráfica facciosa

6.-¡Aquellos valientes camaradas del «Cánovas del Castillo...!

7.- El desembarco en la Isla de Mallorca

8.- La expedición al Norte

9.- Barrido sobre la costa rebelde andaluza

10.- Cañoneo de Ibiza

11.- En busca de un convoy y del «Almirante Antequera»

12.- El Combate de Cherchel

13.- La Batalla de Cabo de Palos



1.- El crucero "Libertad" y el 18 de julio de 1936


2.- Bombardeos frente a Cádiz

Cádiz estaba ya, al poco, a la vista, ofreciendo un aspecto de ciudad en plena actividad devastadora, ardiendo por sus cuatro costados y oyéndose más y más, a medida que nos acercábamos, fuerte tiroteo. Cuando estábamos ya frente a la plaza, vimos salir del puerto un vaporcito que arbolaba, al parecer, una bandera roja, dirigiéndose hacia nosotros. Para prevenir sorpresas, fuimos siguiendo la marcha de la embarcación con nuestros cañoncitos de saludo, dando vuelta inopinadamente la misma y regresando a puerto.

Mientras el Gobierno nos diera órdenes, contestando al despacho elevado al hacernos cargo del buque, empezamos a dar vueltas frente a Cádiz. Seguramente fue captado por los facciosos de la plaza el anterior despacho, identificándonos, por cuanto no tardó mucho en presentarse un avión, que nos lanzó cinco bombas por el costado de babor, sin alcanzarnos, afortunadamente.

El Ministerio nos señaló que fondeásemos en Rota, donde vendría un petrolero a rellenarnos de combustible.


3.- Hacia Tánger


Pero, después de bombardearnos el aparato, en la incertidumbre de si los destructores y submarinos permanecían o no fíeles al Gobierno (los facciosos se jactaban ya de poseer algunas unidades), no nos pareció prudente pasar la noche en el punto ordenado, máxime cuando todo el litoral parecía sernos hostil, y pusimos proa a Tánger, en cuyo lugar se estaba concentrando la Escuadra.

A las siete de la tarde, un radiotelegrama del Ministerio nos advertía respecto a los cañoneros "Laya" y "Dato", que andaban por el Estrecho y cuya actitud no estaba todavía definida, pues no contestaban a las llamadas que se les hacía por radio. A las 21 horas, navegando todo el camino con las luces apagadas, entrábamos en el puerto de Tánger.

Aquella misma noche, se nombró comandante del «Libertad», provisionalmente, al auxiliar naval camarada Dopico. A las 23'59 horas, un despacho circular del Ministerio ponía en guardia a todas las unidades de Mar, Tierra y Aire contra la estación radiotelegráfica EBC, de San Fernando, en poder de los rebeldes. Estuvimos pendientes siempre de las noticias que iba dando el Gobierno sobre la marcha de los acontecimientos. Por ellas, nos enteramos, contrariamente a lo que aseguraban los facciosos, que Madrid, Barcelona, Valencia, Cartagena, Alicante, las provincias del Norte y algunas otras capitales de importancia seguían en poder de la República, así como los destructores y submarinos, lo que nos alegró extraordinariamente. Aquella agitada noche, todo el personal durmió con el fusil a la cabecera...


4.- Concentración de la Flota en Tánger


Durante todo el día 20, fueron concentrándose en Tánger las unidades navales adictas. Llegó, primero, el guardacostas “Uad-Lucus”; luego, el destructor “Churruca”, que, después de haber realizado un transporte de tropas a la Península a favor de los rebeldes, su dotación había detenido a jefes y oficiales, manteniendo el barco para la República; y siguieron arribando: el cañonero “Laya”, crucero “Miguel de Cervantes”, destructores “Almirante Ferrándiz” y “Sánchez Barcaiztegui».

Cada vez que se incorpora un nuevo buque, el entusiasmo entre las dotaciones, al cual se unen muchos habitantes de la ciudad, es delirante.  En la madrugada de este día, el “Tofiño” nos comunicó, para su traslado al Gobierno, el radiograma siguiente, captado a los facciosos: 


«El general Franco a generales de división y comandantes militares. — 

Visto persisten algunos focos de rebeldía, es necesario aplastar con toda energía todo conato resistencia, imponiendo medidas de rigor en proporción a los excesos cometidos. — El movimiento es arrollador y triunfante. — No deben permitir jamás la huida a cabecillas responsables. No dar el menor crédito a patrañas que, en su desesperación, extienden los cercados y divulgar la verdad con notas por las radios locales».

 

En contestación a una llamada apremiante nuestra, interesando la posesión del navío por su dotación, a mediodía, se recibía a bordo del "Libertad" un despacho del acorazado "Jaime I", en el que se nos decía haberse hecho dueña del buque la misma, noticia que, al ser divulgada entre las dotaciones de todos los barcos surtos en el puerto, produjo indescriptible alegría, dado el valor decisivo del navío en cuestión.

No hace más que cruzar el espacio, durante toda la jornada, un avión rebelde, volando a gran altura y sin arrojar explosivo alguno, habida cuenta de que estamos en un puerto internacional.


Acorazado "Jaime I"


5.- Réplica a una amenaza telegráfica facciosa


En la mañana del día 21 se hico cargo de hizo cargo de la Jefatura de la Flota el capitán de fragata don Fernando Navarro, enviado por el Gobierno el día anterior.

Horas antes, se había captado un despacho cursado por el general Franco al jefe de la Base Naval de Cádiz, concebido en estos términos: 


“Guarniciones Norte España pertenecientes 5.ª, 6.ª, 7.ª y 8.ª Divisiones, informadas elevado espíritu patriótico y secundadas con entusiasmo y eficacia por la población civil en sagrada misión salvar patria, se mantienen con orgullosa actitud envían efusivo saludo a las fuerzas que, con mismo entusiasmo, participan movimiento Andalucía, convencidos próximo triunfo final.  Contrariamente noticias absolutamente falsas radiadas desde Madrid, estas fuerzas dominan situación, reinando casi absoluta tranquilidad. Fuerzas motorizadas, equipos móviles, se dirigen rápidamente a Madrid, desde Zaragoza, Pamplona, Logroño, Burgos y Valladolid, secundando movimiento convergente columnas Algeciras

y...” (hasta aquí lo captado).

La propia mañana, la estación de Cádiz hacía público este radio:

«Jefe División a todos los Aeródromos y para general conocimiento. —

Manifiesto solemnemente que, en el mismo momento que sean bombardeados por algún aparato los cuarteles o edificios de esta ciudad de Cádiz, ordenaré inmediatamente fusilamiento del general Núñez de Prado, que se encuentra aquí detenido. ¡Viva España! ¡Viva la República!

El Mando de la Flota contestó de esta forma: 

«La Flota atenta al Gobierno a sediciosos Cádiz. —

Si Escuadra tiene conocimiento se procede fusilamiento general Núñez de Prado, fusilará 90 jefes y oficiales y un general del Cuerpo General que tiene prisioneros.»

A la mayor brevedad, los rebeldes contestaban: 

«General Franco a Escuadra. — 

Esperamos que la caballerosidad con que se ha portado siempre la Marina evite derramamiento de sangre».


6.- ¡Aquellos valientes camaradas del "Cánovas del Castillo"...!


Ese mismo día 21 de Julio, cerca del atardecer, salimos para Gibraltar a petrolear, en unión del crucero gemelo "Miguel de Cervantes". íbamos con propósitos de cañonear, al pasar, los objetivos de Ceuta; pero la niebla reinante nos lo impidió.



A las diez de la noche, estábamos ya en la Base Naval inglesa, desde donde llamamos al "Jaime I"—que había entrado y quedado en Tánger— , para que se nos incorporase, arribando después de la medianoche, junto con el "Torpedero 14", que había escapado de Algeciras. Aquella noche, desde la emisora sevillana, el beodo Queipo de Llano diría que nuestro acorazado había sido hundido en el Estrecho y seriamente averiados los cruceros "Libertad" y "Miguel de Cervantes".

Durante aquellas horas, recibimos una angustiosa llamada radiotelegráfica del cañonero "Cánovas del Castillo", diciéndonos estaban dentro del arsenal de La Carraca, batiéndose con el crucero "República", cañonero "Lauria" y buque escuela "Elcano", los cuales estaban en manos de los facciosos, por lo que era indispensable y urgentísimo que fuera en su ayuda uno de nuestros cruceros, advirtiéndonos, finalmente, que no hiciéramos caso de las noticias que facilitaban el "República" y “Elcano", pues eran tendenciosas e inexactas.

A la vista de ello, se envió a estos camaradas un despacho preguntándoles si podían salir con el cañonero. Los camaradas del "Cánovas del Castillo" nos enviaron, finalmente, este nuevo y viril despacho:

"En contestación a vuestro radio, podemos decir que es imposible salir de este Arsenal de La Carraca por encontrarnos en reparación. — Tenemos maquinarías desmontadas. — Rogamos máxima urgencia en nuestra ayuda. — Tenemos continuo tiroteo con los mandos y tropas insurrectas. — Esperamos hagan posible darnos ayuda. — De no ser por barcos, podría ser por aviación, a la cual esperamos sin desmayar, ya que, de no venir nadie, nos encontramos perdidos"

¡Viva la República, hermanos!


7.- El desembarco en la Isla de Mallorca

El día 1 de septiembre acompañados del "Jaime I", salimos hacia las Baleares, a media velocidad, no llegando a Mahón h a s t a la noche del siguiente día por haber tenido que dar un rodeo grandísimo, para que nuestro paso permaneciera en el mayor secreto para los facciosos mallorquines.

En la madrugada del día 3, nos dirigimos al Sur de Mallorca, frente a Manacor, donde nos encontramos al "Jaime I", al "Torpedero 17", un submarino tipo B, al guardacostas "Tetuán" y el trasatlántico "Marqués de Comillas", además del mercante "Mar Negro”.

Se trata de protegerla retirada y reembarque de la columna leal que había desembarcado en la isla bastantes días antes. Es jefe de dicha columna el Capitán Bayo, quien se e encontraba, no obstante, confiado en la pronta caída de la isla en poder de las armas republicanas.


El capitán Bayo durante la operación de Mallorca


Como la Flota ha de cooperar con sus fuegos a la operación de reembarco, unos miembros del E. M. de la columna vienen al acorazado y a nosotros para marcarnos los objetivos a cañonear.

El "Jaime I" empieza seguidamente a actuar sobre el pueblo costero en cuyas inmediaciones estamos, siguiéndole después nosotros, que disparamos cuatro salvas sobre una batería emplazada al lado de una iglesia, tres de cuyos cañones desmontamos. Las fuerzas leales están ya en tierra concentrándose para la retirada. En dichos momentos llegó a nuestro costado el "Torpedero 17", a cuyo bordo va el ¡efe de la columna de desembarco, Capitán Bayo, al cual se le había mandado aviso. Nos saluda a todos el visitante, pasando a hablar seguidamente con el Jefe de la Flota y Comité Central, a quienes dice que, a pesar de lo difícil de la operación, tiene confianza en llevarla a cabo bien. Se contraría bastante cuando se le comunica la orden recibida del Ministerio, a virtud de la cual, loa barcos deben salir para Málaga.

A las tres, nos atacan dos trimotores facciosos, sin consecuencias. Nuevamente sufrimos otro ataque de aviación, a las 7’30, aunque esta vez por cuatro aparatos, con igual resultado negativo.

La columna de desembarco encuentra muchas dificultades en tierra, pues los rebeldes han concentrado frente a ella todas sus fuerzas. Y acabamos por enterarnos de que el Mando de las fuerzas combinadas ha decidido realizar inmediatamente la operación, reembarcando a la gente para trasladarla a los frentes de la Península, donde hacía más falta por el momento. Los milicianos no se resignan a ello, pero acaban por convencerse de la necesidad. A las 10 de la noche, se nos acerca el "Tetuán", con instrucciones de Bayo, para que nos acercásemos lo más posible a tierra, frente a Cala Cervera, al objeto de empezar a recoger la fuerza desembarcada, cosa que verificamos enseguida nosotros y el acorazado.

Son las dos, cuando llegan las primeras barcazas con la gente, operación que se prolonga toda la noche, hasta que, a eso de las ocho de la mañana del nuevo día, nos hicimos a la mar convoyando al «Mar Negro».


8.- La expedición al Norte


Como ya se ha dicho más de una vez, a las 5 de la tarde del día 21 de septiembre salía de Málaga la Flota Republicana, rumbo al Cantábrico. Hasta la mañana del día 25, no avistamos Cabo de Peñas, en cuyas proximidades vislumbramos un pequeño bulto, que luego resultó ser nuestro sumergible "C 4", el cual vino hacia nosotros para trasladarnos una orden del Ministerio, por virtud de la cual, tres destructores tenían que seguir a Santander, entrando el grueso de la Flota en Gijón.

Antes de la entrada en el Cantábrico, se hicieron ejercicios de combate en todas las unidades, proviniéndonos, además, contra la posibilidad de minas, ya que parecía haber estado dedicado a su fondeo, previamente, el destructor en poder de los facciosos "Velasco", que patrullaba por aquellas aguas.

AI parecer, según nos contaron las autoridades civiles y militares, así como los dirigentes politices y sindicales venidos a bordo o nuestra entrada en el puerto asturiano, nuestra presencia había causado, al primer momento, gran confusión, dada la semejanza del "Jaime I" con el "España" y la nuestra con el «Almirante Cervera», tomándonos algunos por rebeldes y creyendo que los destructores, en vez de acompañarnos, estaban evolucionando para atacamos. Pero esta impresión errónea fue muy fugaz, desechándose inmediatamente,

Entre las personalidades que vinieron a saludarnos, figuraban los dirigentes revolucionarios socialistas González Peña y Belarmino Tomás, además del comunista Manso, quienes arengaron a las dotaciones. Por la tarde, multitud de embarcaciones rodeaban a nuestros barcos, destacando en ellas el personal femenino, que parecía muy entusiasta.

Cuando, al día siguiente, abandonábamos dicho puerto, distinguimos, a lo lejos, un buque de guerra que nos llenó de sospechas. Destacáronse a reconocerlo nuestros destructores, resultando ser un crucero alemán, que se dirigía al propio Gijón y que, al vernos salir, dio vuelta, poniendo el mismo rumbo que el nuestro.

Llegamos más tarde a Bilbao, en uno de los puertecitos de cuya ría se hallaba fondeado el destructor inglés "H 76", que nos habló por Scott, dándonos la numeral. El día 27, nos hicimos a la mar, con objeto de reconocer la costa basta la frontera francesa. En el camino, avistamos un buque cablero alemán, muy cargado, y, luego, un crucero de la misma nacionalidad. También distinguimos, surto en un puerto de aquella costa, otro barco de guerra germano, pero más pequeño.

A las 10‘30 horas, estábamos a la vista de Deva, cuyos objetivos atacamos, con seis salvas cada navío, el "Jaime I", el "Miguel de Cervantes" y nosotros, continuando a San Sebastián, a cuya altura estábamos a la una de la tarde, prosiguiendo hacia Fuenterrabía, en cuyas aguas se encontraba un destructor británico.

Cuando arribamos, al día siguiente, a Santander, la dotación del «Tiburón» nos contó toda la odisea de El Ferrol y lo relativo a la vigilancia establecida por los insurrectos, a todo lo largo de la costa, mediante "bous" artillados. Salimos todas las unidades para Bilbao el día 29. Teníamos noticias de que habían sido colocadas nuevas minas a su entrada, de ahí que avanzásemos a poca marcha y con mucha vigilancia. Hubo un momento de gran emoción, cuando el "José Luis Diez" iza nuestra numeral junto a la de peligro. Y era que nos habíamos metido por una zona que no había sido todavía rastreada.

En Bilbao nos enteramos de que el “Velasco” se hallaba en San Sebastián, a nuestro paso por allí, y estuvo a punto de caer en nuestras manos.

E1 día 30, hicimos una salida —aunque infructuosa— para buscar al "Cervera". Posteriormente nos enteraríamos de que dicho buque, así como los restantes piratas, había sido retirado de aquellas aguas, ante nuestra presencia, merodeando ahora por el Estrecho de Gibraltar.


Destructor "Escaño"


En compañía del "Miguel de Cervantes", "José Luís Diez" y "Escaño", entramos en Santander el día 10 de octubre, Allí, encontrábanse el "Jaime I", "Almirante Antequera" y el submarino "C 3". Hasta el día 13, estuvimos prestando servicio todos los barcos en aguas cantábricas. En dicha fecha, recibimos orden de regresar al Mediterráneo. Había que levantar e| bloqueo que los facciosos, concentrando allí todas sus unidades, hablan establecido en el Estrecho de Gibraltar. De paso, comprobaríamos la confidencia que se nos había hecho, relativa a un supuesto convoy que el enemigo trataba de entrar por Vigo, que conducía a los reclutas canarios de la quinta del 34.

Para poder hacer buenas exploraciones en este sentido, llevamos un aparato marca "Savoia", que embarcó el "Jaime I". Y nos hicimos todos a la mar en busca de adversarios... Pero no tuvimos fortuna en la búsqueda. El viaje se deslizó sin el menor incidente, a excepción de unos cuantos pesqueros vigueses hallados al pasar, cuyos tripulantes nos dieron muestras de las atrocidades que cometían los facciosos.

Era el 18 de octubre, cuando arribábamos a Málaga, de paso hacia Cartagena.


9.- Barrido sobre la costa rebelde andaluza


En la noche del 23 de Abril de 1937, la Flota Republicana abandonaba su Base Naval, rumbo al Estrecho. Durante los 8 meses últimos, nuestros barcos de guerra habían realizado una intensa campaña de protección de convoyes, luchando contra el espionaje al servicio de los facciosos practicado ininterrumpidamente por navíos alemanes e italianos, con los cuales hubo varios momentos en que estuvo la cosa a punto de pasar a mayores.

Pues bien; como el "Jaime I" estaba en Almería, salieron a buscarlo dos destructores. Loa demás, se unieron al "Libertad" y "Méndez Núñez", empezando la navegación. Fuera, topamos con el consabido barquito alemán de turno, para despistar al cual, tuvimos que hacer multitud de evoluciones. En la mañana siguiente, navegando al Oeste, avistamos al "Jaime I", que iba acompañado por el "Gravina", "Almirante Miranda" y "Lazaga", incorporándosenos todos.

Inmediatamente se destacaron el "Lepanto" y "Sánchez Barcaiztegui" hacia Málaga, cuyos objetivos empezaban a cañonear a la una de la tarde, repelidos por las baterías de tierra. A las cuatro de la tarde, se operaba contra Motril. Nueve unidades abrieron su fuego contra los p u n t o s estratégicos. Cuarteles, puentes, fábricas de azúcar (en plena producción), central eléctrica, etc., todo fue certeramente batido, corriéndose la acción por la costa hacia Torre del Mar. Sólo una batería, desde Motril. contestó débilmente.

A las seis y media, nos ametrallaba un aparato enemigo, que huyó pronto; luego, avistamos varios aparatos más, que no se acercaron. Terminada la operación de castigo, el "Jaime I" volvió, escoltado para Almería, regresando los demás para Cartagena, poco antes de llegar a cuya entrada oímos repetidamente fuertes detonaciones: eran del combate desigual que estaba sosteniendo el destructor "Sánchez Barcaiztegui" contra los cruceros enemigos "Canarias" y "Baleares", que habían querido sorprenderlo y hundirlo.


10.- Cañoneo de Ibiza


Rumbo a las Baleares, la Flota Republicana marchaba el día 29 de mayo. A las tres y medía [de la tarde, dos destructores se adelantaban con encargo de cañonear Ibiza. La operación era combinada con nuestra aviación. El castigo fue muy certero, empleándose a fondo, durante un poco tiempo, las unidades de referencia.

De allí, seguimos hacia Argel a esperar un convoy nuestro. Serían las once y cuarto de la noche, vimos muy lejos, cómo un proyector descubría un mercante, proyector que se apagó en cuanto fuimos avistados, y que parecía ser de un buque de guerra alemán. Poco antes de la medianoche, otro proyector se distinguió en la lejanía escudriñando el cielo, pero transcurrió sin novedad la escolta del convoy, al que se recogió y condujo hacia Cartagena, a cuya entrada, precisamente, tuvimos que demorar un poco, pues la aviación enemiga estaba bombardeando entonces la plaza, pasando por encima de nosotros repetidas veces, aunque sin descubrirnos.


11.- En busca de un convoy y del "Almirante Antequera"


Nuevamente se hacía a la mar la Flota, al atardecer del 7 de Junio, para a recoger un convoy en las costas argelinas y proteger, al regreso, la entrada en el Mediterráneo del destructor "Almirante Antequera", procedente de Casablanca, donde había estado algún tiempo en reparación.

Frente a Cabo Tenés, esperamos inútilmente la presencia del mercante "Aldecoa", al cual estuvimos llamando por radiotelegrafía toda la mañana siguiente, hasta que, por la tarde, recibimos un radio, indicándonos que dicho buque había tenido que recalar en el camino, por averías.



En su virtud, y de acuerdo con las instrucciones recibidas, nos dirigimos hacia el Estrecho de Gibraltar, para esperar al destructor que llegaba. Durante esta navegación, pudimos ver, a nuestro paso, bastantes barcos mercantes de distintas nacionalidades.

Serían las seis y media de la mañana, cuando avistamos al «Antequera», que venía con velocidad de 38 nudos, y cuya travesía del Estrecho había sido bastante accidentada y emotiva. Y acto seguido arrumbamos todos hacia Cartagena, donde llegamos sin novedad alguna. Unos cuantos días más tarde, el día 21, el "Aldecoa" entraría en la Base Naval escoltado por la Flota, salida otra vez expresamente a recogerlo en las propias costas africanas.


12.- El Combate de Cherchel


En la tarde del 6 de septiembre de 1937, la Flota Republicana se hacía a la mar, rumbo a Argel, para recoger un convoy nuestro, que llegaba, muy importante. Cerca de las cuatro, enfilaban la bocana del puerto los destructores "Lepanto", "Gravina", “Almirante Valdés”, "Jorge Juan", "Almirante Miranda", "Escaño" y "Almirante Antequera", seguidos de los cruceros "Libertad" y "Méndez Núñez".

El mando de la Flota, constituido entonces por el Jefe don Miguel Buiza, y por el Comisarlo General, camarada Bruno Alonso, arbolaba su insignia en el "Libertad".

A régimen de 20 millas, bien pronto perdíamos de vista Cartagena. Nada digno de mención aconteció en el nocturno y silencioso caminar de las naves, cuyas dotaciones, afanosas de luchar y servir a la República, vibraban del mayor entusiasmo, extremando la vigilancia. Amaneció un día espléndido, mientras los barcos seguían deslizándose imperturbablemente en pos de la misión confiada...

Serían las siete, cuando avistamos dos buques mercantes, que resultan ser el "Aldecoa" y el "Satrústegui", de los esperados, los cuales se incorporan a nosotros acto seguido y esperamos un rato, evolucionando frente a las costas africanas, a ver si llegaban también los otros mercantes que habían de salir de Bona. Pero, viendo que no daban señales de vida, el Mando dispuso regresar a nuestra Base Naval, emprendiendo el camino a continuación, aunque disminuyendo bastante la velocidad, para poder acompañar el convoy,

A las diez, sé tocó zafarrancho de combate en el "Libertad" para hacer ejercicio, el cual había de desembocar, nada más que a los diez minutos, en fuerte y real encuentre con uno de los más poderosos navíos enemigos. Allá, por la popa, a la distancia de unos 18.000 metros, se avistaba un buque de guerra cuya silueta asemejábase a los cruceros tipo "Washington", al cual pertenecían los facciosos "Canarias" y "Baleares".

El navío avistado se acercaba... Por si acaso, preparamos nuestros cañones y empezamos a medir distancias. Bien pronto iba a quedar despejada la incógnita, pues pudo verse como el barco de referencia abría fuego contra nosotros, enviándonos su primera salva. Todavía llegaba ésta por el aire, cuando ya estaban hablando también nuestros cañones, prólogo elocuente del gran combate que iba a generalizarse.

Eran, entonces, las 10’40 horas de la mañana. El "Libertad", dando vuelta rápidamente en busca del superior navío, metió toda su velocidad, mientras la bandera de combate se izaba al espacio arrancando de uno de nuestros esforzados marineros, al verla chocar y deshacerse contra un estay, la frase que luego había de popularizarse hasta convertirse en guion airoso de nuestra lucha naval.


— ¡Rómpete, pero no te rindas!



El "Méndez Núñez" viró igualmente, tratando de seguir al "Libertad", pero su menor velocidad le dejaba bastante lejos. Los destructores, en el primer momento, prosiguieron escoltando al convoy. El espíritu combativo de la dotación, estimulado por la gravedad del momento, era magnífico. Cada cual en su puesto, el "Libertad" brillaba a la altura de las mejores unidades de combate de cada tiempo y ocasión. Se crecía ante su adversario...

En el fragor de la lucha, los observadores de a bordo creyeron ver caer dos de nuestras salvas sobre el buque pirata. Y, en efecto, algo anormal debió suceder en el mismo, por cuando, a partir de tal momento, dejó de funcionar la artillería de una de sus cuatro torrea, al tiempo que el barco daba vuelta y se alejaba a toda velocidad.

Fue éste un instante de la mayor emoción. Eran las 11’15 horas. La huida del poderoso rival, lejos de calmar el ánimo, centuplicó la combatividad de la dotación republicana, siempre arengada por el Mando del barco y siempre siguiendo el ejemplo del superior de la Flota y de su E.M, Y empezó la persecución del pirata, que casi sin contestarnos, escapaba rumbo al Estrecho de Gibraltar...

Acabamos de dejar la persecución, El "Lepanto", (que con los demás destructores había dejado el convoy, mediado el encuentro, para tomar parte en la lucha, sólo pudiendo asistir a la fuga del crucero rebelde), pasó muy cerca nuestra, felicitándonos por la desigual pelea sostenida. Y salimos a recoger el convoy, al cual, al separarnos todos se le había dado un nuevo punto de reunión.

Pero antes, ya en las primeras horas de la tarde, hizo acto de presencia la aviación enemiga. Fueron, primero, tres aviones de gran bombardeo, a los que se unió, a los pocos minutos, un nuevo aparato, pero éste, torpedero. Dieron vuelta para poder atacarnos desde la dirección del sol, cosa que no consiguieron ante el nutrido y certero fuego antiaéreo que les hicimos. Y tuvieron que descargar a destiempo, pero muy cerquita de nuestros barcos. El avión torpedero tiró dos torpedos contra el destructor "Jorge Juan", sin alcanzarlo, pasando los mismos por la popa del “Méndez Núñez», que estaba a unas tres millas.

A las cuatro de la tarde, encontrándonos frente a Orán, divisamos, entre la bruma, un, al parecer, buque de guerra, de iguales características q u e el pirata de la mañana. Se tocó zafarrancho de combate y se previno la gente. Acabamos por identificar al “Canarias", el cual, a una distancia de 12.000 metros, nos abrió fuego, que instantáneamente fue replicado por nuestras baterías.

Ahora que, en honor a la verdad, se nos adelantó el "Méndez Núñez", pues éste, como marchaba tras de nosotros, le pilló más cerca y veía mejor el enemigo. Fueron sus disparos los primeros republicanos. Los destructores s a l i e r o n bien pronto en pos del adversario, el "Lepanto", fue el único, entre ellos, que usó de la artillería.

Como durante la mañana, el enemigo estaba situado en lo oscuro del horizonte, metido siempre entre la bruma; nosotros, en la dirección del sol, ofreciendo mejor blanco. Sin embargo, era deficiente su dirección de tiro, pues ninguna de sus salvas llegó hasta nuestro lado.

Hasta las seis y media, duró el segundo encuentro. Ahora que con muchas intermitencias, pues el pirata, cada vez que se veía apurado, se escondía entre la bruma, al amparo de su buena velocidad y superior potencia artillera, y entonces no había manera de medir distancias ni centrarlo bien.

Pero la lucha terminó, como por la mañana, desapareciendo el enemigo, aunque no en la forma espectacularmente fugitiva de la otra vez. Lo cierto y fijo fue que nuestros barcos quedaron dueños de la situación. Las armas navales de la República se imponían una vez más...

A las ocho de la noche, nos sorprendió el ataque de un avión enemigo, cuyas bombas nos cayeron a unos quince metros del costado de estribor, sin consecuencias. Un rato antes, había cruzado cerca un avión nuestro.

Por cierto, que, instantes antes de empezar el segundo encuentro, evolucionaron cuatro cazas republicanos. Y tres bimotores lo habían hecho al mediodía. Digno de mención es que, durante este último combate, un petrolero inglés a quién le pilló cerca, pidió auxilio a Gibraltar...

Por la noche, desde la emisora sevillana; el beodo Queipo de Llano diría que el "Canarias" había luchado con toda nuestra escuadra hasta hundir el "Libertad". 


13.- La batalla de Cabo de Palos


La salida a la mar que la Flota Republicana verificaba aquella tarde del 5 de marzo de 1938, iba a tener hondas repercusiones. Los cruceros "Libertad" y "Méndez Núñez" — grueso de la Flota— cerraban marcha a los destructores "Sánchez Barcaiztegui", "Almirante Antequera", "Lepanto", "Gravina», y "Lazaga".

Tratábase de proteger a la primera flotilla, salida horas antes en la misión delicada que se le había confiado. Apenas abandonada Cartagena, se hizo rumbo este, navegándose así sin novedad alguna hasta la una menos cuarto de la madrugada, en que, inopinadamente, destacándose en el oscuro de la noche, aparecieron tres grandes barcos de guerra cuyas luces iban apagadas, a excepción de la de alcance. Bien pronto se les identificó: "Canarias" y "Baleares", a la cabeza, y "Almirante Cervera", detrás.

Avistamiento fugaz, para ambas fuerzas, el realizado. No hubo tiempo para nada, a excepción del "Sánchez Barcaiztegui", que lanzó dos torpedos. El mando de la flota, formado esta vez por el jefe don Luis G. de Ubieta y por el Comisario General camarada Bruno Alonso, dio orden de virar en pos del enemigo y de estar listos para un nuevo encuentro.

Por su parte, los facciosos hicieron también lo propio, pues al rato— a las dos y veinte de la madrugada — se hacía nuevo avistamiento. Inmediatamente, los buques piratas abrieron fuego con sus poderosos cañones de 203 mm, siendo replicados en el acto por el "Libertad", mientras la sección de destructores de babor hacía su lanzamiento de torpedos. El "Sánchez Barcaiztegui" disparó cuatro; cinco, el "Almirante Antequera", y tres el "Lepanto", con tiro tan certero, que una luz vivísima, cuya columna se elevaba a las alturas, se produjo, de pronto: Era que el crucero "Baleares" había sido tocado, herido de muerte.



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viernes, 5 de febrero de 2021

ADIÓS A LOS ANARQUISTAS, BIENVENIDOS LOS TRAIDORES

 


(1) Desde finales de julio de 1937, la F.A.I. había perdido posiciones en la mayoría de los buques, menos en uno, la nave capitana, el “Libertad”, donde, por el contrario, las acrecentó. El aumento de la fuerza política del “Libertad” produjo en el “Jaime I” un sobresalto que se tradujo en la práctica de un antianarquismo violento que, si no obligó a capitular al crucero, le bajó los ánimos.



No hubo conjura. Se aprovechó un estado generalizado de ánimo, del que se contagiaron numerosos confederales desencantados de la autodisciplina y opuestos a las aspiraciones anarcosindicalistas que pretendían cantonalizar la Flota y que uno de los suyos fuese el ministro de Marina. Pero una vez realizada la desintoxicación libertaria, Bruno Alonso, estimulado por el ministro y con el favor y la aquiescencia del jefe de la Base, se soltó su pelambrera prietista y las medidas de higiene se convirtieron en un vapuleo frenético contra los cabos y marinerías.

La falta de cautela, el moderado uso de la inteligencia, la imposición de criterios irreductibles – “El ministro es infalible; todos sus nombramientos son acertados”- , la desidia en la vigilancia, la teoría de los “aprovechables”, la obstinación en el error, la propaganda derrotista… todo parecía encaminarse a suprimir o anular a los cabos y marineros de julio, mientras las dotaciones comprobaban que muchos mandos se daban a futuros traidores, que a Scharfhaussen, coautor del asesinato de Marchante, se le hacía comandante del “B-6”; que Mariano Romero, Lara y Dorda, Carlos Barreda, Núñez de Castro y tantos y tantos recibían mandos de buques; que José Balboa, nombrado por Antonio Ruiz secretario de la subsecretaría, era jefe del “Socorro Blanco”, que Agulló, designado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas del Cantábrico, era faccioso, como su jefe Navarro; que la explosión y pérdida del “Jaime I” se preparó dentro del acorazado, que el Ministerio, en fin, era un reducto en el que se emboscaban espías y traidores.

Y, sin embargo, y a pesar de todas esas calamidades que la pasión y la estupidez acumularon sobre la Flota, ésta se mostró siempre superior al adversario por el valor y la técnica de sus hombres. Ni por casualidad, en el transcurso de la guerra se atrevió la Marina facciosa a desafiar a Cartagena, muchas veces bombardeada, nunca por el marino rebelde, sino por la aviación italo-alemana.


(1) La Batalla del Anarquismo, en “La Escuadra la mandan los cabos” de Manuel Domínguez Benavides. Ediciones Roca SA. México. 1976



lunes, 1 de febrero de 2021

BERNARDO BLANCO RODAL




Bernardo Blanco Rodal nació en 1914, en Cangas (Pontevedra), en el Barrio del Muelle. Fue uno de los hijos menores de Joaquín Blanco y Dolores Rodal, concretamente el séptimo de nueve hermanos. Con tan solo 14 años ingresó como voluntario en la Armada. Durante su formación navega a bordo del Buque Escuela “Galatea”.

Iniciada la Guerra de España es Cabo de Artillería y está destinado en el crucero “Miguel de Cervantes”. Formó parte del primer Comité del buque (julio 1936). Más tarde ingresa en la Escuela Naval Popular de Cartagena, graduándose como Oficial del Cuerpo General de la Armada, Alférez de navío, y es destinado al crucero “Libertad”.

Blanco Rodal pierde la vida cuando contaba 24 años, como consecuencia de un ataque aéreo al crucero “Libertad” llevado a cabo por la aviación facciosa estando el crucero en el puerto de Cartagena. Una de las bombas alcanza al crucero y se incendia un pañol. Bernardo acude en auxilio de los compañeros que allí se encontraban. Los gases del incendio le provocan una intoxicación muy grave que provoca su muerte.

Sobre la fecha exacta de su muerte no hay datos claros y se presume que fue a finales de octubre o principios de noviembre de 1938. La fecha de su entierro si está clara, Beatriz Iglesias Barreiro publica en el blog “La Isla de los Ratones” una biografía de Blanco Rodal, familiar suyo, y sitúa la fecha de su entierro en el seis de noviembre de 1938, coincidiendo con lo publicado en el Semanario “La Armada” de fecha 12 de noviembre de 1938 (pág.2). 

Como se ha dicho, el sepelio tiene lugar el seis de noviembre, hasta el Cementerio de Cartagena acompañaron al féretro los mandos del “Libertad” y una numerosa parte de su dotación, el Comisario General, Jefes de la Flota y de la Flotilla de Destructores. 



Según nos relata Victoria Fernández Díaz en su libro “El Exilio de los Marinos Republicanos” (pág.26. nota 8): Durante el entierro hubo un ataque aéreo. Los muchísimos marinos que asistían al acto  aguantaron formados e impávidos al lado del féretro hasta que los aviones se alejaron y se le dio sepultura. 

La prensa local se hizo eco del fallecimiento y entierro de Bernardo, coincidiendo en calificarle como un héroe. 

Añadir que los franquistas, ya acabada la guerra y según consta en el AGMAB, tenían incluido en sus “listas negras” a Bernardo, con el grado de Auxiliar Alumno de Artillería.


Benito Sacaluga



Publicación consultada e imagen de B. Blanco: La historia de un cangués del ejército republicano. (ailladosratos.org. noviembre 2020)


miércoles, 9 de septiembre de 2020

JOSÉ PÉREZ JURADO, JEFE DE DERROTA DEL CRUCERO LIBERTAD


Publicado en "La Voz" (Alicante) el 19 de agosto de 1936.




Un marino alicantino, uno de los pocos funcionarios netamente republicanos del Ministerio de Marina y alto funcionario de la Dirección de la Marina Civil, D. José Pérez Jurado, ha estado breves horas en Alicante. En la actualidad el Sr. Pérez Jurado es Jefe de Derrota del crucero "Libertad". Hemos conversado con él y nos ha hecho historia de las actividades de la escuadra leal en el transcurso de la lucha contra loa facciosos.


Por orden del ministro de Marina, comienza diciendo, en la madrugada del 24 de julio se me hizo salir en avión para Los Alcázares con la misión de arrojar periódicos de Madrid sobre Albacete en plena sublevación.Cumplida la misión, desde Los Alcázares, en un hidroavión, en un salto sobre el mar, llegué a Málaga, lugar de mi destino. 

En la madrugada del día 25 se me dio el puesto de Jefe de Derrota del crucero "Libertad", barco insignia de la flota que mandaba D. Miguel Buiza, jefe competentísimo, republicano y patriota digno de mandar aquellas tripulaciones, de cuya abnegación y entusiasmo por las fuerzas republicanas, destreza y disciplina nunca se podrá hacer el elogio merecido.

A poco de embarcar, el "Libertad", con el "Cervantes" y el "Jaime " se hacía a la mar, dispuesto y preparado para el combate.

EL CRUCERO "LIBERTAD"

En línea, la Escuadra pasó junto a las costas africanas. Era un tanteo preliminar. Marchábamos a 16 kilómetros de la costa, y al ofrecernos Ceuta blanco se abrió fuego de cañón contra la plaza durante hora y media. Nuestras baterías vomitaban fuego sin cesar, y del certero tiro de nuestros artilleros darán fe los ceutíes. La artillería enemiga nos contestó; pero sus tiros quedaron enormemente cortos.

Los buques pasaron de largo indemnes, para volver a poco, y ya a una distancia de nueve kilómetros, reproduciendo el cañoneo, que duró otra hora y media, con eficacia aún mayor. Ceuta, mejor dicho los rebeldes de Ceuta, contestaron torpemente. Sus proyectiles ya no caían lejos, sino que iban festoneando nuestros navíos, pero sin lograr hacer un solo blanco No demostraron, no han demostrado todavía, su pericia y su destreza los artilleros de Marruecos. Un trimotor salió en nuestra persecución; pero tampoco los bombardeos se acreditaron, y el aparato volvió hacia Río Martín, habiendo perdido el tiempo. El "Libertad" regresó a Almería después de esta magnifica diversión estratégica. Los otros dos buques, a su base de Málaga.

CONTRA MELILLA

El domingo 26 se reunieron los tres barcos en el centro del Mediterráneo, y a las tres de la tarde se presentaron frente a Melilla, abriendo fuego de cañón contra la plaza, fortificaciones y aeródromo de Mar Chica. El bombardeo no cesó durante cuatro horas. De sus efectos debe hablar mejor el enemigo. Durante toda la acción no cesaron de zumbar sobre nosotros los aviones facciosos; pero inútilmente. Los buques regresaron sin novedad a Málaga. Estas operaciones se simultanearon con la no menos importante de vigilar las costas africanas para impedir, como se ha impedido, que de allí vinieran fuerzas sublevadas a España.

EN EL ESTRECHO

Otro día, nuestros tiros fueron contra las fortificaciones del Estrecho, principalmente contra las de Tarifa. Y siempre, los buques regresaron a sus bases sin novedad y con la tripulación completa y llena de fe en la victoria.

OPERACIÓN SIMULTÁNEA. ALGECIRAS Y EL "DATO"

El 7 de agosto se llevó a cabo una operación de mayor envergadura. Ya ha hablado minuciosamente de ella la Prensa. Fue una operación simultánea, bombardeándose terriblemente Ardía, Larache, Cádiz, Ceuta y Algeciras. La fase más importante se desarrolló frente a Algeciras y a la vista del vecindario de Gibraltar, en buena parte integrado por los fascistas monárquicos huidos. Ellos tendrán recuerdo trágico de lo que sus ojos vieron.

"El Libertad" preparó la operación, acallando los fuegos enemigos de Punta Carnero y Getares en Algeciras, y el "Jaime I", majestuoso y temerario, penetró en la bahía hasta dos mil metros, abriendo un cañoneo terrorífico, certero e incesante sobre el cañonero "Dato", al que el segundo blanco abrió brecha en su costado, haciendo saltar la santabárbara, quedando envuelto en llamas y destruido. Luego, el cañoneo terrible iba destruyendo la Aduana, los almacenes del puerto, estación del ferrocarril y los depósitos de municiones, así como dos barcos transportes que los rebeldes tenían requisados. Los gigantescos incendios envolvían Algeciras y las explosiones de los depósitos de guerra atronaban constantemente el espacio. Un proyectil cayó en la comandancia militar, destruyéndola, y a continuación otro convirtió en ruinas el Cuartel de Artillería y otro, después, acabó con la central eléctrica. Fue algo espantoso. Difícilmente se dará al enemigo un castigo tan severo. La población, empavorecida huyó al campo entre columnas de humo, estampidos y explosiones incesantes.

La operación tuvo otra fase. Temiéndose un bombardeo de los facciosos, se cañonearon las concentraciones enemigas entre el río Guadiaro y La Línea, en combinación acertadísima con la aviación leal. ¡Sin una baja!

Por la tarde del mismo día, el "Cervantes" se incorporó al "Jaime” y al "Libertad". Entrando en la bahía de Algeciras daba la impresión de ser una ciudad muerta, deshabitada.

Y así, durante más de veinte días han luchado los buques republicanos, eficazmente ayudados por la aviación, y así seguirán luchando hasta el fin. Las tripulaciones, bravas y entusiastas, no se dejarán vencer.

Ahora regreso a Madrid, termina diciendo el señor Pérez Jurado, para dar cuenta al ministro de la actuación de la Armada en esos días y para que se me destine  a donde hagan falta mis servicios.




lunes, 18 de febrero de 2019

HIMNO DEL CRUCERO "LIBERTAD"







Ve rumbo al mar,
crucero valeroso.
ve “Libertad”
buscando ansioso
al traidor
a la Patria.
Vamos, cantando,
a la batalla,
tranquilos y serenos.
Solo queremos
la victoria
o la tumba en el mar.

¡Firmes!
Firmes en los puestos de combate
¡Nunca!
¡Nunca! Esa bandera se arriará
¡Siempre!
Siempre la vida dispuestos a dar
por nuestra patria y por la Libertad.
¡Vivan los marinos! ¡Viva el “Libertad”!

Que hable la voz
viril de sus cañones.
Lancémonos
con brío a luchar
y a morir 
por la causa.
Vamos seguros
de la victoria
que el mar nos guarda.
Solo esperamos
el combate
para vencer y triunfar.

¡Firmes!
Firmes en los puestos de combate
¡Nunca!
¡Nunca! Esa bandera se arriará
¡Siempre!
Siempre la vida dispuestos a dar
por nuestra patria y por la Libertad.
¡Vivan los marinos! ¡Viva el “Libertad”!












miércoles, 16 de mayo de 2018

EL CRUCERO "LIBERTAD" . OPERACIONES 1936 / 1937




Texto extraído de la Revista "La Armada" nº90. (12/11/1938)








El desembarco en la isla de Mallorca.



El día 1 de Septiembre de 1936, acompañados del “Jaime I”, salimos hacia las Baleares, a media velocidad, no llegando a Mahón hasta la noche del siguiente día, por haber tenido que dar un rodeo grandísimo  para que nuestro paso permaneciera en el mayor secreto para los facciosos mallorquines.

"Marqués de Comillas"
En la madrugada del día 3, nos dirigimos al sur de Mallorca, frente a Manacor, donde nos encontramos al “Jaime I”, al "Torpedero 17", un Submarino tipo B, al guardacostas “Tetuán” y al transatlántico “Marqués de Comillas”, además del mercante “Mar Negro”.

Se trataba de proteger la retirada y reembarque de la columna leal que había desembarcado en la isla bastantes días antes. Es jefe de dicha columna el capitán Bayo, quien se encontraba aún confiado en la pronta caída de la isla en poder de las armas republicanas.

Como la Flota ha de cooperar con sus fuegos a la operación de reembarco, unos miembros del E. M. de la columna vienen al acorazado y a nosotros para marcarnos los objetivos a cañonear. El “Jaime I” empieza enseguida a actuar sobre el pueblo costero en cuyas inmediaciones estamos, siguiéndole después nosotros, que disparamos cuatro salvas sobre una batería emplazada al lado de una iglesia, tres de cuyos cañones destruimos.

Las fuerzas leales están ya en tierra concentrándose para la retirada. En dichos momentos llegó a nuestro costado el "Torpedero 17", a cuyo bordo va el jefe de la columna de desembarco, capitán Bayo, al cual se le había mandado aviso. Nos saluda a todos el visitante, pasando a hablar seguidamente con el Jefe de la Flota y el Comité Central, a quienes dice que, a pesar de lo difícil de la operación, tiene confianza en llevarla a cabo bien. Se contraría bastante cuando se le comunica la orden recibida del Ministerio (1), a virtud de la cual, los barcos deben salir para Málaga,

A las tres, nos atacan dos trimotores facciosos, sin consecuencias. Nuevamente sufrimos otro ataque de aviación, a las 7,30, aunque esta vez por cuatro aparatos, con igual resultado negativo. La columna de desembarco encuentra muchas dificultades en tierra, pues los rebeldes han concentrado frente a ella todas sus fuerzas. Acabamos por enterarnos de que el Mando de las fuerzas combinadas ha decidido realizar inmediatamente la operación, reembarcando a la gente para trasladarla a los frentes de la Península, donde hacía más falta por el momento. Los milicianos no se resignan a ello, pero acaban por convencerse de la necesidad.

Guardacostas "Tetuán"
A las 10 de la noche, se nos acerca el “Tetuán”, con instrucciones de Bayo, para que nos acercásemos lo más posible a tierra, frente a Cala Cervera, al objeto de empezar a recoger la fuerza desembarcada, cosa que verificamos enseguida nosotros y el acorazado. Son las dos, cuando llegan las primeras barcazas con la gente, operación que se prolonga toda la noche, hasta que, a eso de las ocho de la mañana del nuevo día, nos hicimos a la mar convoyando al “Mar Negro”.

La expedición al Norte.

A las 5 de la tarde del día 21 de Septiembre salía de Málaga la Flota Republicana, rumbo al Cantábrico (2). Hasta la mañana del día 25, no avistamos Cabo de Peñas, en cuyas proximidades vislumbramos un pequeño bulto, que luego resultó ser nuestro sumergible “C 4”, el cual vino hacia nosotros para trasladarnos una orden del Ministerio, por virtud de la cual, tres destructores tenían que seguir a Santander, entrando el grueso de la Flota en Gijón. 

Antes de la entrada en el Cantábrico, se hicieron ejercicios de combate en todas las unidades, previniendonos, además, contra la posibilidad de minas, ya que parecía haber estado dedicado a su fondeo, previamente, el destructor en poder de los facciosos “Velasco”, que patrullaba por aquellas aguas.

AI parecer, según nos contaron las autoridades civiles y militares, así como los dirigentes politicos y sindicales venidos a bordo o a nuestra entrada en el puerto asturiano, nuestra presencia había causado, al primer momento, gran confusión, dada la semejanza del “Jaime I” con el “España” y la nuestra con el “Almirante Cervera”, tomándonos algunos por rebeldes y creyendo que los destructores, en vez de acompañarnos, estaban evolucionando para atacamos.

Entre las personalidades que vinieron a saludarnos, figuraban los dirigentes revolucionarios socialistas González Peña y Belarmino Tomás, además del comunista Manso, quienes arengaron a las dotaciones. Por la tarde, multitud de embarcaciones rodeaban a nuestros barcos, destacando en ellas el personal femenino, que parecía muy entusiasta.




Belarmino Tomás Álvarez
Diputado del Frente Popular por Asturias /(1936)

Cuando, al día siguiente, abandonábamos dicho puerto, distinguimos, a lo lejos, un buque de guerra que nos llenó de sospechas. Destacáronse a reconocerlo nuestros destructores, resultando ser un crucero alemán, que se dirigía al propio Gijón y que, al vernos salir, dió vuelta, poniendo el mismo rumbo que el nuestro. Llegamos más tarde a Bilbao, en uno de los puertecítos en cuya ría se hallaba fondeado el destructor inglés «H 76», que nos habló por scott (3), dándonos la numeral.

El día 27, nos hicimos a la mar, con objeto de reconocer la costa hasta la frontera francesa. En el camino, avistamos un buque cablero alemán, muy cargado, y, luego, un crucero de la misma nacionalidad. También distinguimos, surto en un puerto de aquella costa, otro barco de guerra germano, pero más pequeño.

A las 10‘30 horas, estábamos a la vista de Deva, cuyos objetivos atacamos, con seis salvas cada navío, el “Jaime I”, el “Miguel de Cervantes” y nosotros, continuando a San Sebastián, a cuya altura estábamos a la una de la tarde, prosiguiendo hacia Fuenterrabía, en cuyas aguas se encontraba un destructor británico. Cuando arribamos, al día siguiente, a Santander, la dotación del “Tiburón” nos contó toda la odisea de Ferrol y lo relativo a la vigilancia establecida por los insurrectos a todo lo largo de la costa, mediante «bous» artillados.

Salimos todas las unidades para Bilbao el día 29. Teníamos noticias de que habían sido colocadas nuevas minas a su entrada, de ahí que avanzásemos a poca marcha y con mucha vigilancia. Hubo un momento de gran emoción, cuando el “José Luis Diez” iza nuestra numeral junto a la de peligro. Y era que nos habíamos metido por una zona que no había sido todavía rastreada. En Bilbao nos enteramos de que el “Velasco” se hallaba en San Sebastián, a nuestro paso por allí, y estuvo a punto de caer en nuestras manos.

El día 30, hicimos una salida -aunque infructuosa-  para buscar al “Cervera”. Posteriormente nos enteraríamos de que dicho buque, así como los restantes piratas, había sido retirado de aquellas aguas, ante nuestra presencia,  estando merodeando ahora por el Estrecho de Gibraltar.

Crucero "Miguel de Cervantes"
En compañía del “Miguel de Cervantes”, el “José Luís Diez” y el “Escaño”, entramos en Santander el día 10 de Octubre, Allí, se encontraban el “Jaime I”, “Almirante Antequera” y el submarino “C 3”. Hasta el día 13, estuvimos prestando servicio todos los barcos en aguas cantábricas. En dicha fecha, recibimos orden de regresar a1 Mediterráneo. Había que levantar el bloqueo que los facciosos, concentrando allí todas sus unidades, habían establecido en el Estrecho de Gibraltar.


De paso, comprobaríamos la confidencia que se nos había hecho, relativa a un supuesto convoy que el enemigo trataba de entrar por Vigo, convoy que conducía a los reclutas canarios de la quinta del 34. Para poder hacer buenas exploraciones en este sentido, llevamos un aparato marca «Savoia», que embarcó el “Jaime I”. Y nos hicimos todos a la mar en busca de adversarios... Pero no tuvimos fortuna en la búsqueda. El viaje se deslizó sin el menor incidente, a excepción de unos cuantos pesqueros vigueses hallados al pasar, cuyos tripulantes nos dieron muestras de las atrocidades que cometían los facciosos. Era el 18 de octubre, cuando arribábamos a Málaga, de paso hacia Cartagena.

Barrido sobre la costa rebelde andaluza.

En la noche del 23 de Abril de 1937, la Flota Republicana abandonaba su Base Naval (Cartagena), rumbo al Estrecho. Durante 1os meses últimos, nuestros barcos de guerra habían realizado una intensa campaña de protección de convoyes, luchando contra el espionaje al servicio de los facciosos practicado ininterrumpidamente por navíos alemanes e italianos, con los cuales hubo varios momentos en que estuvo la cosa a punto de pasar a mayores.




Pues bien; como el “Jaime I” estaba en Almería, salieron a buscarlo dos destructores. Los demás, se unieron al “Libertad” y al “Méndez Núñez”, empezando la navegación. Fuera, topamos con el consabido barquito alemán de turno, para despistarlo tuvimos que hacer multitud de evoluciones. En la mañana siguiente, navegando al Oeste, avistamos a1 “Jaime I”, que iba acompañado por el “Gravina”, “Almirante Miranda” y “Lazaga”, se nos incorporaron todos. Inmediatamente se destacaron el “Lepanto” y “Sánchez Barcáiztegui" hacia Málaga, cuyos objetivos empezaban a cañonear a la una de la tarde, siendo repelidos por las baterías de tierra.

A las cuatro de la tarde, se operaba contra Motril. Nueve unidades abrieron su fuego contra los puntos estratégico. Cuarteles, puentes, fábricas de azúcar (en plena producción), central eléctrica, etc., todo fue certeramente batido, corriéndose la acción por la costa hacia Torre del Mar. Sólo una batería, desde Motril. contestó débilmente. A las seis y media, nos atacaba un aparato enemigo, que huyó pronto; luego, avistamos varios aparatos más, que no se acercaron.




Terminada la operación de castigo, el “Jaime I” volvió, escoltado para Almería, regresando los demás para Cartagena, poco antes de llegar oímos repetidamente fuertes detonaciones: eran del combate desigual que estaba sosteniendo el destructor “Sánchez Barcáiztegui” contra los cruceros enemigos “Canarias” y “Baleares”, que habían querido sorprenderlo y hundirlo.

Cañoneo de Ibiza.

Rumbo a las Baleares, la Flota Republicana marchaba el día 29 de mayo. A las tres y medía de la tarde, dos destructores se adelantaban con encargo de cañonear Ibiza. La operación era combinada con nuestra aviación. El castigo fue muy certero, empleándose a fondo, durante un poco tiempo, las unidades de referencia.

De allí, seguimos hacia Argel a esperar un convoy nuestro. Serían las once y cuarto de la noche, vimos muy lejos, cómo un proyector descubría un mercante, proyector que se apagó en cuanto fuimos avistados, y que parecía ser de un buque de guerra alemán. Poco antes de la medianoche, otro proyector se distinguió en la lejanía escudriñando el cielo, pero transcurrió sin novedad la escolta del convoy, al que se recogió y condujo hacia Cartagena, cuya entrada en puerto tuvimos que demorar un poco, pues la aviación enemiga estaba bombardeando entonces la plaza, pasando por encima de nosotros repetidas veces, aunque sin descubrirnos.

En busca de un convoy y del “Almirante Antequera”.

Nuevamente se hacía a la mar la Flota, al atardecer del 7 de Junio, para recoger un convoy en las costas argelinas y proteger, al regreso, la entrada en el Mediterráneo del destructor  “Almirante Antequera”, procedente de Casablanca, donde había estado algún tiempo en reparación. Frente a Cabo Tene, esperamos inútilmente la presencia del mercante «Aldecoa», al cual estuvimos llamando por radiotelegrafía toda la mañana siguiente, hasta que por la tarde recibimos un radio, indicándonos que dicho buque había tenido que recalar en el camino, por averías. En su virtud, y de acuerdo a las instrucciones recibidas, nos dirigimos hacia el Estrecho de Gibraltar, para esperar al destructor que llegaba.

Destructor "Almirante Antequera"

Durante esta navegación, pudimos ver, a nuestro paso, bastantes barcos mercantes de distintas nacionalidades. Serían las seis y media de la mañana, cuando avistamos al “Antequera”, que venía con velocidad de 38 nudos, y cuya travesía del Estrecho había sido bastante accidentada y emotiva. Acto seguido arrumbamos todos hacia Cartagena, donde llegamos sin novedad alguna. Unos cuantos días más tarde, el día 21, el «Aldecoa» entraría en la Base Naval escoltado por la Flota, que había salido otra vez expresamente a recogerlo en las propias costas africanas.


Vapor "Aldecoa"
Imagen: vidamaritima.com



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Imágenes no incluidas en la publicación original.


(1) Indalecio Prieto asumió la cartera de Marina y Aire el 4 de septiembre de 1936, solo un día después comete su primer gran error. Nota no incluida en el original.

(2) Otro monumental error de Prieto, que costó la pérdida del control de las aguas del Estrecho. Nota no incluida en el original.

(3) Código de señales luminosas emitidas desde un proyector. Nota no incluida en el original.


sábado, 5 de mayo de 2018

EL CRUCERO "LIBERTAD" Y EL 18 DE JULIO DE 1936








E1 17 de julio, en El Ferrol

(1) Aquel memorable día de 1936, nuestro crucero se hallaba ea la Base de El Ferrol. Serían las once de mañana, recibimos orden de estar listos para hacernos a la mar, con rumbo a La Coruña, a las tres de la tarde, en cuya población, al decir de los elementos fascistoides de a bordo, reinaba un fuerte movimiento huelguista de carácter político-social.

Esta salida, no obstante, por causas aún no conocidas, no llegó a efectuarse, suspendiéndose posteriormente. Así es que, por la tarde, a la hora acostumbrada, salieron los francos a tierra, donde ya se iba generalizando el rumor de un levantamiento militar en África. Al día siguiente, causó sorpresa general, cuando, en vez de darse los consabidos francos de ría, se dijo que, a las dos de la tarde, saldríamos para Algeciras. Y se hacen víveres, petróleo y agua, quedando el barco listo para la marcha.

Antes de nuestra salida, vemos al “Miguel de Cervantes” salir de la dársena en que estaba, aprestándose también a petrolear. El otro crucero del mismo tipo, el “Almirante Cervera", quedaba en dique. Horas más tarde, cuando hasta la ría ferrolana llegasen los estruendos de la sublevación, tal circunstancia privaría a la República de uno de sus mejores buques, propiciando su caída en manos de los sublevados, pese a la valiente defensa hecha del mismo por un puñado de camaradas fieles al Gobierno, quienes, finalmente. sucumbieron ante el aplastante número de los asaltantes que, desde tierra, les tenían cercados por todas partes.

Rumbo a Algeciras

A las 13'48 horas de dicho día 18, a régimen de 25 millas, el «Libertad» abandonaba su Base, arrumbando seguidamente hacia el Sur. Por ser verano y haberse concedido los reglamentarios permisos, las dotaciones de loa barcos quedaban reducidas a sus dos tercios. Cuando iniciamos la navegación, ya era de dominio general, a bordo, el hecho de la sublevación en Marruecos, así como el de que tropas legionarias y moras estaban desembarcando en Cádiz y Algeciras. Sabíamos también que el Gobierno nos ordenaba ir contra ellas, a la vez que evitar nuevos desembarcos. Todos teníamos la impresión de que aquello era cosa de días...

Una cosa nos extrañó poderosamente durante la travesía: los aparatos de radio de a bordo fueron retirados. Con esta medida, no podíamos enterarnos de lo que estaba aconteciendo. Sin embargo, por si estaba dictada contra los pusilánimes que pudieran dejarse impresionar por el movimiento subversivo, nada objetamos. Por lo demás, los radiotelegrafistas de confianza del buque iban dando noticias de la marcha de los sucesos a los elementos de probada lealtad de la dotación. Así, se fue formando un pequeño núcleo de gente adicta al Gobierno de la República, el cual fue engrosando aceleradamente, firmemente dispuesto a afrontar los acontecimientos.

Este mismo personal radiotelegráfico fue quien nos puso en antecedentes de la circular dirigida por el general Franco, en la propia mañana, desde la estación de Las Palmas, a los generales jefes de las ocho regiones militares del país, así como a los jefes de los departamentos navales, concebido en estos términos: 
"En radiograma de esta fecha, digo a general jefe Circunscripción Oriental de África, lo siguiente: ¡Gloria al Ejército de África! ¡España sobre todo! Recibid el saludo más entusiasta de estas guarniciones, que se unen a vosotros y demás compañeros de la Península en estos momentos históricos. ¡Viva España con honor! "


Se prepara la dotación frente a cualquier contingencia 

El día 19, amaneció espléndido. Navegábamos ya a una velocidad de 27 millas, vibrando sobremanera el barco a impulso de sus máquinas. Hacia las nueve de la mañana, el cabo de radio, camarada Fernando Pérez,  avisó a dos compañeros de los del núcleo leal, indicándoles que, según noticias recogidas en la estación, el movimiento subversivo se extendía por la Península, muchas de cuyas capitales estaban ya en poder de los rebeldes, añadiéndoles que el Presidente de la República y el Gobierno habían estado hablando por radio, desde Madrid, al pueblo, así como al Ejército, Marina y Aviación, haciendo un llamamiento a todos para sofocar la sublevación, por lo que se impone -terminó diciendo el cabo Pérez - el apoderarnos de nuestro buque antes de que el personal dudoso nos haga una traición.

Estas mismas palabras fueron dichas seguidamente a numerosos cabos y marineros de confianza, incluyendo a fogoneros« maquinistas y algunos auxiliares. Como consecuencia de todo esto, se consolidó el núcleo adicto formado, que ansiaba entrar en acción. A las 14,50 horas, el Ministerio de Marina enviaba al comandante del “Libertad” el siguiente despacho: 
“Estaciónese proximidad Cádiz. Establezca contacto, por radio con jefe rebelde plaza, conminándole a rendirse. De no hacerlo, bombardeará puntos estratégicos de la plaza en poder rebelde. En la tarde de hoy, escuadrilla aviación, con la que establecerá contacto por radio, cooperará con los buques en la rendición de los rebeldes”.

Llegando frente a Cádiz, vimos como el mando, en vez de preparar los cañones de 152 mm., únicos útiles para una acción sobre la costa, lo hacía solamente con los de 47 mm., de saludo, cosa que ya nos puso a todos los que estábamos enterados del radiotelegrama del Ministerio, pensando que se acercaba el momento decisivo. Bueno será decir que los oficiales, durante todo el día, estuvieron fiscalizando enormemente a la dotación, disolviendo corrillos que comentaban las incidencias de tierra y llamando la atención de la gente sobre otras cosas insustanciales, no permitiendo a nadie la entrada en sollados, como no fuera debidamente justificada.

La dotación, dueña del buque.

Por la tarde, viendo a la dotación bastante excitada y recelosa, el mando ordenó subir de los pañoles municiones para las piezas de 152 milímetros, previa llamada a los artilleros, coincidiendo ésta con una reunión que se celebraba en el sollado 4 de fogoneros (lugar apenas frecuentado por la oficialidad), donde hicieron acto de presencia bastantes cabos, fogoneros y marineros, ultimándose el propósito de afrontar la situación. Cuando los artilleros se dirigían a sacar los proyectiles ordenados, el cabo Romero, so pretexto de ir al pañol a recoger saquetes para los mismos, fue a proa y, en compañía de varios cabos marineros, cogieron los fusiles que, de antemano, habían depositado en el citado sollado 4, con las correspondientes municiones, tomadas al pañol del condestable. Inmediatamente se cursó un aviso a los camaradas de popa, para que se armaran también. A los cinco minutos, gran parte de la dotación, toda ella gente de confianza, estaba armada, provista de diversos elementos.

Un grupo se dirigió al puente y otros a ocupar los puntos estratégicos de cubierta, procediéndose a la detención de todos los oficiales, que apenas ofrecieron resistencia, a los cuales se quitaron las pistolas y mandó al sollado 3, bajo guardia.

El crucero “Libertad” había sido mantenido para la República por su dotación...



Cartagena 1938
Crucero "Libertad"
Buque insignia de la Flota Republicana



(1) Extractado del semanario La Armada (29/10/38 y 12/11/38)