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lunes, 17 de agosto de 2015

ATAQUES A LA FLOTA REPUBLICANA





Que durante la dictadura y los años inmediatamente posteriores el aparato franquista dedicara miles y miles de páginas a desprestigiar a  la Flota Republicana y su papel en la Guerra Civil era lo esperado, sin embargo y a pesar de los años transcurridos y la ingente información hoy existente nuestra Armada sigue golpeando a los marinos republicanos, sin ningún pudor además de con muy escasa o nula veracidad y rigor, unos ataques que no deberían ser consentidos y ni mucho menos financiados por el Estado.

En el nº 16 de la publicación "Cuadernos de Pensamiento Naval" correspondiente al primer semestre de 2014, publicación editada por el Ministerio de Defensa y por tanto pagada por todos los españoles, nos encontramos con un artículo del capitán de navío retirado D. José Manuel Gutierrez de la Cámara y Señán titulado: "Importancia de las Operaciones Navales en el desenlace final de la Guerra Civil. La lucha por el control del Estrecho y el Mediterráneo Occidental" . Ante este sugerente título se hace imposible ignorar sin más su contenido, máxime si como ya he expuesto está elaborado en 2014, setenta y cinco años después de que acabase la guerra. Puesto a su lectura con la ilusión de encontrar un relato objetivo la decepción aflora en el primer párrafo, que nada tiene que ver con la Armada y todo con el ataque a la República Española desde la falsedad a la que el régimen franquista y sus actuales partidarios nos tenían y nos tienen acostumbrados, dice así:

"En el programa de Lenin, apoyado por la propaganda y el dinero ruso, España era el próximo objetivo del bolchevismo, para lo que se creó el Partido Comunista que aunque no fue muy bien aceptado, dada la inclinación a la anarquía y aversión a las leyes del carácter español, logró establecer unas células que más adelante evolucionarían. La República fue en principio bien acogida, ante la caótica situación, pero ninguno de los políticos en el poder presentó un programa realista. Entretanto, creció con fuerza un anarquismo acentuado que actuó mediante asesinos pagados, primero en Barcelona y más tarde en Madrid, llegándose a un estado de repulsa de la opinión pública, y cuando se alcanzó el plazo de las elecciones, los partidos de derechas obtuvieron abrumadora mayoría, pero a la hora de acceder al poder las izquierdas se rebelaron, culminando la revuelta con el levantamiento de Asturias que mostró la verdadera cara de los propósitos antidemocráticos y aunque se logró dominar, dejó tras de sí una estela de odio que el gobierno no fue capaz de controlar.

En las elecciones de 1936 el Frente Popular consiguió hacerse con el poder en un segundo escrutinio realizado de modo abusivo por los partidos de izquierda que tras hacerse con los escaños discutidos, utilizaron la mayoría para anular los escaños obtenidos en las provincias y adjudicárselos, aún cuando el porcentaje de derechas era muy superior, pero las turbas incontroladas se hicieron con el poder".

La lectura de lo anterior, así sin avisar y más aún viniendo de un oficial de la Armada española, además de revolver el estómago nos da una clara idea de por donde van las cosas en nuestra Armada o al menos en parte de ella, no olvidemos que el panfleto está editado por el Ministerio de Defensa hace tan solo un año. No voy a entrar en detalle sobre lo escrito por el CN (RR) Gutiérrez de la Cámara, estos dos párrafos iniciales de su artículo contienen tantas falsedades que hacen imposible cualquier análisis o discusión.

A continuación siguen 35 páginas en las que el autor trata de relatar las operaciones navales de la flota republicana y de la flota sublevada, (a la que él denomina nacional), desde el golpe de estado franquista hasta el final de la guerra. Un relato basado principalmente en un trabajo de los hermanos Moreno, adheridos al golpe y sublevados ambos desde sus inicios, "La Guerra silenciosa y silenciada". Un relato en el que como de costumbre se minimiza la importancia de la ayuda de las marinas italiana y alemana y en el que no se desaprovecha ocasión para tirar por los suelos a mandos, oficiales y marinería de la Flota Republicana. Un relato más contra los defensores de la libertad.

Ciertamente el panfleto no tiene ninguna importancia, se trata, imagino, de un simple divertimento del autor sin ningún valor histórico ni documental, con demasiadas imprecisiones y carente de objetividad. No obstante el hecho de que aún hoy en día se siga intentando desprestigiar con falsedades e imprecisiones a la República y a su Flota y que además se lleve a cabo desde instituciones del Estado es lo que en cierto modo me preocupa y desde aquí me tomo la libertad de denunciarlo.


Benito Sacaluga


lunes, 19 de enero de 2015

LA GESTA DE LOS MARINOS REPUBLICANOS



La dotación del "Jaime I" una vez
recuperado para la República.
La decidida actuación de los marinos republicanos no pertenecientes al Cuerpo General impidió que la Flota gubernamental cayera en manos de los golpistas. De haber sido así, y ésta hubiese quedado en poder de los facciosos, el traslado de fuerzas sublevadas desde África habría sido inmediato, y posteriormente se habría imposibilitado totalmente la llegada de los suministros que destinados al ejército republicano debían venir por mar. El bloqueo de los puertos por parte de los golpistas habría sido total. Sin el grueso de la Flota en manos del Gobierno la guerra, la resistencia al fascismo, habría durado muy poco. 

Los cuerpos auxiliares, especialistas, radiotelegrafistas, electricistas, maquinistas, artilleros, fogoneros, marinería en general, etc...conocedores de la intención de los comandantes de los buques de entregar los navíos a los sublevados, actuaron en consecuencia para evitar tal traición. Mucho se ha escrito por los historiadores franquistas sobre determinadas actuaciones criminales de los marinos republicanos para con la oficialidad rebelde. Cierto es que no se andaron con contemplaciones a la hora de enfrentarse a los mandos sublevados que opusieron resistencia, pero el asunto se ha magnificado y hasta podríamos decir que "novelado" al objeto de calificar a los marinos leales a la República como simples asesinos, nada más lejos de la realidad. Ante una situación como fue la rebelión de los comandantes y oficialidad de los buques, y su decidido propósito de entregar una flota completa a los enemigos del Gobierno, su actuación para evitar la traición fue proporcionada y ajustada a las circunstancias, y aunque si es cierto que en esos primeros momentos y en algunas ocasiones las dotaciones se tomaron la justicia por su mano, no es menos cierto que solo se actuó contra militares manifiestamente golpistas y levantados en armas contra  la República y contra el Gobierno democraticamente elegido en febrero de 1936, y que también muchos de los leales perdieron la vida en estas operaciones.

Aunque en este blog existe abundante información sobre el desarrollo de los acontecimientos vividos en la Armada durante la Guerra Civil, tanto en sus momentos iniciales como en el transcurso de la misma, considero necesario transcribir una mínima parte de la obra "Guerra y Revolución en España (1936-1939)", en la que se relata de forma resumida el papel de los marinos republicanos en los primeros días del golpe de estado y sublevación contra la II República Española.

La gesta de los marineros 
Los planes facciosos comenzaban a fallar. Y si la resistencia popular no pudo impedir en el Suroeste de España, por la proximidad de África y de la frontera portuguesa, ciertos éxitos de los rebeldes, en lo fundamental, comenzaban a desmoronarse las ilusiones facciosas de un avance incontenible sobre Madrid y de una victoria relámpago. 
Pero lo que llevó el desconcierto a las filas de los sublevados fue su aplastante derrota en la Escuadra; creían que ésta seria suya con facilidad; se habían olvidado de las tripulaciones, que hicieron fracasar sus planes. 
EI hecho impresionante, que no se había dado en ningún país, y que la República — por distintas causas que trataremos a su debido tiempo — no supo aprovechar adecuadamente, fue que la Escuadra, dirigida por los marineros, con excepción de un pequeño número de barcos, quedó al lado del Gobierno republicano e infligió a los facciosos su primera gran derrota. 
Al estallar la sublevación, la Escuadra española se componía de dos acorazados: el «Jaime I» y el «España», que se hallaba desarmado en EI Ferrol; cinco cruceros: «Libertad», «Miguel de Cervantes», «Méndez Núñez», «Almirante Cervera’» y «República»; doce destructores, ocho torpederos, doce submarinos, cinco cañoneros, nueve guardacostas y otras unidades auxiliares. Aparte de esto se construían en distintas gradas los cruceros «Canarias» y «Baleares», tres minadores, cinco destructores, tres submarinos y un cañonero. 
La oficialidad de la Flota estaba en su mayoría comprometida en el levantamiento. En el mes de mayo, y por consejo del general Franco, la Escuadra había realizado en aguas de Canarias unas maniobras navales planeadas por el jefe de Estado Mayor de la Marina, Javier Sala —almirante comprometido en el alzamiento—, con el fin de sondear la disposición de los jefes de la Marina a participar en la sublevación. Las conversaciones sostenidas entre Franco y los jefes de la Escuadra terminaron con un completo acuerdo y despejaron la última incógnita que aún retrasaba la inclusión de las tropas coloniales en el dispositivo de la sublevación: los jefes de la Escuadra se comprometieron a desembarcarlas en la Península. Los informes sobre estos conciliábulos, recibidos aquellos días en el Ministerio de Marina, permitían sospechar que los jefes de la Flota proyectaban sublevarse con Franco en Canarias, pasar de allí a Marruecos y proceder al traslado del ejército de África. 
El aplazamiento de la rebelión por aquellas fechas, hizo, no obstante, impracticable este proyecto. EI subsecretario de Marina, general Matz, a la vista de la sospechosa conducta de los mandos de la Escuadra, dispuso que ésta regresara a sus bases sin tocar los puertos de Marruecos. Las unidades mayores —un acorazado y varios cruceros— pusieron rumbo a EI Ferrol. Los destructores regresaron a Cartagena. En dichas bases se hallaban la mayoría de las unidades de la Flota al estallar la sublevación, mientras que en la de Cádiz sólo se encontraban los cañoneros «Canovas» y «Lauria», el desmantelado crucero «República» y algunos otros buques de escasa eficacia. En la base de Mahón fondeaba una flotilla de submarinos, integrada por el B-1, B-2, B-3 Y B-4. 
El 17 de julio, después de producirse la sublevación en Melilla, los destructores «Almirante Valdés», «Sánchez Barcáztegui» y «Lepanto», anclados en Cartagena, así como una flotilla de submarinos de la misma Base, recibieron del Gobierno la orden de hacerse a la mar, rumbo a África, con la misión de impedir el traslado de tropas por el Estrecho de Gibraltar y de bombardear los cuarteles de los rebeldes en Melilla. Esta medida de emergencia, cursada sin una previa depuración de los oficiales sospechosos, pudo haber facilitado la entrega de los buques a los militares rebeldes. De los mandos de los tres destructores, sólo Valentín Fuentes, comandante del «Lepanto», era leal a la República. Los otros esperaban la ocasión propicia para sumarse a los sublevados y creyeron que el momento había llegado al avistar Melilla en la madrugada del 18 de julio. En vez de bombardear la plaza, metieron el «Sánchez» y el «Valdés» en el puerto y entablaron negociaciones con los facciosos a fin de estudiar juntos la forma de engañar a la marinería y envolverla en la sublevación.
La vigilancia de los cabos, fogoneros, auxiliares y marineros, impidió que la traición se consumara. Al comprobar que sus oficiales estaban en franca rebeldía, cortaron estacha y se hicieron de nuevo a la mar. El comandante del «Valdés» aún intentaría encallar el buque contra el morro del muelle. A las 10 de la noche, con la hélice rota y una vía de agua, los marineros del «Valdés» lograron, venciendo enormes dificultades, poner el buque en franquía, fuera del alcance de las baterías de costa. Las dotaciones de ambos destructores detuvieron a los mandos y los condujeron a la Península, mientras el «Lepanto» quedaba al largo de Melilla. 
En la tarde del 18 de julio, los comandantes del «Churruca» y del «Laya» recibieron del Ministerio de Marina órdenes de abrir fuego contra los barcos que intentaran transportar tropas o pertrechos de guerra a la Península y de cañonear la plaza de Ceuta. Los oficiales, ya en plena rebelión, ocultaron a la marinería estas órdenes.
El «Churruca» embarcó en Ceuta la Quinta Bandera del Tercio y la volcó sobre Cádiz. La oficialidad del «Laya» puso el barco al servicio de los rebeldes de Larache. Más al salir de nuevo al mar, auxiliares, maquinistas, cabos y marinería, se adueñaron de los fusiles de los pañoles, redujeron a los mandos después de cruzar algunos disparos y pusieron los buques a disposición del gobierno.
La noche del 19 al 20 de julio, la dotación del submarino C-3 comprobó que su comandante incumplía la orden de hundir los buques que salieran con tropas o material bélico de Melilla, detuvo a los oficiales y advirtió a los demás submarinos la deslealtad de sus mandos. El día 22 todos los submarinos de la base de Cartagena se hallaban a las órdenes del gobierno.
Del mismo arrojo y. fidelidad a la República dieron pruebas las dotaciones de los cruceros «Libertad» y «Miguel de Cervantes» y la del acorazado «Jaime I». El 18 de julio, al conocer la sublevación en Cádiz, el gobierno ordenó a los tres buques zarpar de las bases de Galicia, con la misión de dirigirse a Cádiz y de rendir al faccioso Varela. En la Estación de Comunicaciones Radiotelegráficas de la Marina, instalada en Madrid, el radiotelegrafista Benjamín Balboa detuvo al jefe de los servicios, complicado en la sublevación, y consiguió establecer dialogo directo con los operadores de los buques, advirtiéndoles que vigilasen a sus mandos. Para impedir que se cerrasen las estaciones de radio y se aislase a la marinería, se dio a los comandantes la orden de comunicar cada dos horas la situación geográfica de los barcos. A los radiotelegrafistas se les cursó el siguiente radio:
«EI Jefe de los Servicios de Comunicaciones del Ministerio de Marina ha sido detenido por complicidad con la rebelión. En su poder encontramos claves que también poseen los comandantes de los buques. Desde este momento y para que no seáis sorprendidos si los conjurados alegan cumplir órdenes del ministro no aceptéis ningún telegrama en clave. Todos los que partan de esta Estación serán transmitidos en lenguaje corriente. Considerad facciosos los que así no vayan. Así se convirtieron los radiotelegrafistas en heraldos de la República en alta mar. Ellos ponían en guardia a los cabos, fogoneros, maquinistas y marineros de las intenciones de la oficialidad.
«Gracias a ellos —escribe Benavides— no hubo en los barcos las sorpresas que se produjeron en los cuarteles. Los oficiales no podían burlar a las dotaciones con la mentira de que tornaban las armas en defensa del régimen... EI soldado sólo oye al oficial sublevado; el marinero oye, por medio del radiotelegrafista, la voz del Gobierno.» 
Los primeros en adueñarse del buque son los marineros del «Libertad». Al llegar a la altura de Cádiz, los mandos del crucero empiezan a esgrimir toda clase de pretextos para incumplir la orden gubernativa de bombardear los objetivos militares de la ciudad. 
El radiotelegrafista Antonio Cortejosa capta la voz de Madrid: «Os están traicionando a vosotros y a la República. Empuñad las armas». Los cabos Romero y Bertalo se adueñan de los pañoles, distribuyen 200 fusiles entre la marinería, organizan la lucha. Poco después se telegrafía a Madrid: «Dotación detuvo jefes y oficiales, que se encuentran vigilados en sus camarotes. Ponemos buques a disposición del Gobierno». 
A las 5,30 de la tarde del día 19, cien fusiles encañonaron el puente del «Miguel de Cervantes». Los oficiales facciosos entregaron sus pistolas a los marineros y quedaron detenidos. 
A las dos de la tarde del día 20 la marinería del «Jaime I» interceptó un radiograma faccioso por el que se mandaba al comandante del buque desviar el rumbo hacia Ceuta. La dotación, dirigida por los cabos Rogelio Souto, García, Alonso y Mosquera, por el condestable Antúnez y el maquinista Caneiro, se armó de fusiles y conminó a los oficiales a rendirse. En el puente se entabló un choque breve, pero sangriento. Así se radió a Madrid: 
«Dotación buque, tras breve lucha, pónese con gran entusiasmo órdenes República. Tomó mando auxiliar naval, que conducirá buque a Tánger cumpliendo órdenes anteriores para hacer carbón y desembarcar heridos». 
Cuando el «Jaime I» llegó a Tánger el 21 de julio, ya se habían concentrado allí los buques héroes. Era una Armada asombrosa, rescatada por marineros, cabos y maestres para la República, depurada de oficiales fascistas y gobernada por los Comités de a bordo. 
En el Norte, el destructor «José Luis Díez», dirigido por el oficial José Antonio Castro (1), se incorporó a la lucha contra los facciosos desde el primer día. 
Las bases de Mahón, Cartagena, Cádiz y El Ferrol fueron también escenario de duros combates de la marinería contra los rebeldes. Las dos primeras —Cartagena y Mahón— fueron conquistadas para la República. 
A la Flota republicana se sumó también el crucero «Méndez Núñez». Sorprendido por la sublevación en Guinea, la dotación, orientada por el maquinista Rodríguez Sierra y otros, desembarcó a los mandos rebeldes y puso rumbo a la Península. La marinería española había escrito la página más gloriosa de su historia. 
El Encargado de Negocios hitleriano en España, Voelckers, escribiría a éste respecto a su gobierno: 
«La defección de la Marina frustró, por vez primera, los proyectos de Franco. Fue este un fallo de organización muy grave, que amenazó con desbaratar el plan en su conjunto, que sacrificó inútilmente las guarniciones de las grandes ciudades... y que, sobre todo, hizo que se perdiera un tiempo precioso.» 
Los facciosos sólo consiguieron retener en Melilla el cañonero «Dato» y varios transportes. Con la Escuadra, ya leal, en el Estrecho, el sucesivo traslado de tropas hubo de ser suspendido. 
De momento, los marinos revolucionarios habían cerrado el camino del mar a los facciosos.

El posterior y totalmente desafortunado envío del la Flota al Cantábrico permitió que las aguas del Estrecho de Gibraltar quedarán bajo dominio de los facciosos. Decisiones equivocadas del ministro de Marina y las consecuencias de la existencia de un gran número de oficiales y mandos que siendo afines a los golpistas permanecieron en la Flota, en su Estado Mayor y en el propio Ministerio, proporcionando información al enemigo, saboteando operaciones y buques, junto con las intervenciones de los submarinos piratas italianos y nazis gracias a la inacción de Francia e Inglaterra en lo relativo al cumplimiento y observancia de sus obligaciones derivadas del Pacto de No Intervención, impidieron que la magnífica Flota republicana pudiera desplegar todo su potencial. No menos importante fue la decisión del Gobierno de no utilizar la Flota para impedir la llegada a España de los convoyes italianos y alemanes con suministros de todo tipo para los sublevados, limitándose ésta a la escolta de aquellos buques que transportaban material para la República.


Benito Sacaluga



(1) Entiendo que el autor quiere referirse a Juan Antonio Castro Izaguirre, aunque éste no se hizo cargo del "José Luis Diez" hasta 1937, en el puerto francés de El Havre donde se encontraba reparando, previa deserción de su comandante, oficiales y el jefe de máquinas.




domingo, 18 de mayo de 2014

IMPUNIDAD DE LOS CRÍMENES FRANQUISTAS Y PARTIDO POPULAR



(1) Introducción.

Desde AGE (Archivo,Guerra y Exilio) hemos venido haciéndonos eco durante años, de las estrategias de impunidad practicadas en España desde 1975, en relación con los crímenes franquistas; desde la ley de amnistía de 1977, a la ley de la Memoria Histórica de 2007. Se trata de 30 años de ingeniería jurídica, que ha tenido por objeto que NI UN SOLO responsable de los decenas de miles de franquistas, implicados en ejecuciones, torturas y encarcelamiento o exilio de sus víctimas, haya sido nunca procesado, como sí lo han sido los responsables del mismo tipo de delitos en Latinoamérica, Francia, Alemania o Italia, en relación con los crímenes cometidos durante el pasado siglo XX por las dictaduras implantadas en aquellos países.

El caso que nos ocupa, es la culminación de este alambicado proceso, puesto en marcha desde los sótanos jurídicos de los gobiernos del PSOE y del PP, para impedir por todos los medios que pudieran progresar acciones judiciales, bien desde dentro de España, o bien desde el extranjero, como es el caso de la denominada "Querella Argentina", viéndose cerrada así cualquier posibilidad de hacer una luz de justicia, en favor de las víctimas y de sus descendientes acreedores a la misma.

Durante años, se ha llegado a llamarnos con apelativos nada amables, a los que -basándonos en la doctrina Nizkor- hemos estado denunciando estas maniobras, a veces aplaudidas desde sectores "oficiales" de la izquierda parlamentaria y social, e incluso por algunas asociaciones memorialistas que, suponemos de buena fé, han creído posible encontrar "atajos", para el reconocimiento jurídico de la condición de las víctimas del franquismo, a través de una Justicia Universal bloqueada, en parte, a causa de acciones judiciales anteriores, defectuosamente presentadas a sabiendas, que han terminado por general jurisprudencia en archivo, cerrando así el camino a poder progresar en el ámbito de la justicia española demandas posteriores.

El "caso Mauthausen" que hace unos días ha cerrado el PP (con la antesala jurídica preparada durante el mandato del gobierno socialista de Zapatero), se ha archivado. El único caso abierto ante la justicia española, por la que podría haberse condenado a responsables del asesinato de republicanos españoles en los campos de exterminio nacional-socialistas, ha sido sobreseído y archivado. Lo ha hecho el magistrado Ismael Moreno -que ha estado demorando el señalamiento de la vista oral todo lo que ha querido-, con el auxilio entusiasta del Fiscal General del Estado, a las órdenes de Rajoy, Eduardo Torres Dulce.

Para acabar con la impunidad, así lo decía el Equipo Nizkor hace casi una década, únicamente hay una vía: la institucional, es decir, una ley emanada del Parlamento español, que condene jurídicamente ilegales el régimen franquista, sus leyes represivas y sus tribunales, y que declare nulas de pleno derecho sus sentencias. Evidentemente, una ley con este alcance, solo podrá promulgarse en el marco del advenimiento de la III República. "Eso una utopía" afirman algunos.

La única "utopía" realmente existente, radica en esperar la Verdad, la Justicia y la Reparación, dentro del actual sistema de poder existente en España, encabezado por un Rey que no ha jurado la Constitución Española de 1978, para no incurrir en perjurio, ya que juró ante los evangelios su lealtad incondicional a la dictadura del general Franco, el 22 de julio de 1969.


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NOTA DE PRENSA 
Equipo Nizkor 

Cierre del último caso posible a favor de las víctimas españolas de los campos de exterminio de la IIGM. Caso Szehinskyj 


Mediante la divulgación de los documentos bajo la rúbrica "Caso Szehinskyj", el 18 de marzo de 2014 hicimos público por primera vez este caso que se sustancia ante la Audiencia Nacional dentro del procedimiento contra varios SS Totenkopf, ya que el devenir del mismo, y del procedimiento en su conjunto, es expresión del problema de la impunidad en España, y, por tanto, hay que verlo como un acto más de perfección del sistema (modelo de impunidad) y no como un asunto de "justicia universal". El pasado día 15 de marzo de 2014 entró en vigor la Ley Orgánica 1/2014, de 13 de marzo, de modificación de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, relativa a la justicia universal.


La nueva redacción del artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) en lo que se refiere a crímenes contra la humanidad, genocidio y crímenes de guerra queda así: 
"4. Igualmente, será competente la jurisdicción española para conocer de los hechos cometidos por españoles o extranjeros fuera del territorio nacional susceptibles de tipificarse, según la ley española, como alguno de los siguientes delitos cuando se cumplan las condiciones expresadas:  
a) Genocidio, lesa humanidad o contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, siempre que el procedimiento se dirija contra un español o contra un ciudadano extranjero que resida habitualmente en España, o contra un extranjero que se encontrara en España y cuya extradición hubiera sido denegada por las autoridades españolas".
La L.O. 1/2014 incluye una Disposición Transitoria Única disponiendo que:
    "Las causas que en el momento de entrada en vigor de esta Ley se encuentren en tramitación por los delitos a los que se hace referencia en la misma quedarán sobreseídas hasta que no se acredite el cumplimiento de los requisitos establecidos en ella".
Tenemos razones fundadas para pensar que el motivo real que subyace en esa reciente modificación de la LOPJ para limitar la jurisdicción de los tribunales españoles y disponer el archivo de varios casos, es la oposición a la causa referida y que se conoce como "Caso Mauthausen", ya que es la ÚNICA en condiciones procesales de llegar a un juicio oral y a una sentencia, situación procesal que no se ha concretado a fecha de hoy por decisión deliberada de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y del Juez del caso, pues desde hace aproximadamente un año se reunieron las condiciones procesales para tener a uno de los procesados en suelo español y a disposición de la justicia española (como es sabido, en el ordenamiento jurídico español no existe el juicio en contumacia o ausencia, con lo que sólo si la/s persona/s acusada/s se encuentran a disposición de las autoridades judiciales españolas, se concretiza la posibilidad de llegar a juicio).

Theodor Szehinskyj reside en los Estados Unidos, si bien le fue revocada su ciudadanía estadounidense tras un proceso de desnaturalización motivado por su pasado nazi y su participación en la persecución del Gobierno nacionalsocialista de Alemania contra prisioneros por motivos de raza, religión y origen nacional en el periodo en que sirvió como guarda armado de campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Se desempeñó como guardia de las SS Totenkopf, entre otros, en el campo de concentración de Sachsenhausen, (situado a las afueras de la ciudad de Oranienburg, unos 29 km. al Norte de Berlín), campo en el que estuvieron detenidos centenares de nacionales españoles, entre ellos Francisco Largo Caballero, histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores, que durante la Segunda República Española fue Ministro de Trabajo (1931-1933) y ya durante la Guerra Civil Presidente del Gobierno.


Las acusaciones particulares y populares representadas por el Equipo Nizkor en la causa, solicitaron la ampliación de querella respecto de Theodor Szehinskyj mediante escrito registrado el 16/11/2011 en la Audiencia Nacional, y ello por
"por violación de las leyes y usos de la guerra en vigor en la fecha de los hechos y por los delitos de asesinato, exterminio por motivos políticos, persecución por motivos políticos, esclavitud, trabajos forzados, deportación, detención ilegal, tortura y por actos inhumanos cometidos contra nacionales españoles... en su carácter de población civil y en cuanto prisioneros de guerra, delitos todos ellos con origen en actos que por su carácter sistemático y a gran escala constituyen crímenes contra la humanidad." 

El juez titular el Juzgado Central Número 2 de la Audiencia Nacional (JCI Núm. 2), Ismael Moreno, dictó auto de imputación contra el mismo el 07dic11, acompañado de Comisión Rogatoria a los EE.UU. para que autoridades de ese país certificaran la documentación probatoria presentada contra el imputado.

El 11sep12 las acusaciones representadas por el Equipo Nizkor solicitaron el procesamiento del imputado y la emisión de orden internacional de detención contra el mismo, días después de que, tras varios meses, entrara en el Juzgado la respuesta de las autoridades estadounidenses, confirmatoria de la documentación probatoria.

El 20nov12, las acusaciones representadas por el Equipo Nizkor presentaron un escrito solicitando al titular del JCI Núm. 2 que ordenara a Asuntos Consulares la emisión de un título de viaje a nombre del imputado,"pues ya no es ciudadano de los Estados Unidos, se encuentra localizado en este país y sometido a un procedimiento de 'removal'", esto es, de simple entrega y no de extradición.

El 26feb13 el Juez Titular del JCI Núm. 2 dictó auto de procesamiento contra Theodor Szehinskyj, pero en lugar de decretar Orden Internacional de Detención, como había hecho respecto de otros procesados en el mismo caso, ordena "librar comunicación a las Direcciones Generales de la Policía y de la Guardia Civil, para que se proceda a su Búsqueda, Captura e Ingreso en Prisión a disposición de este Juzgado y a resultas de esta causa, librándose en este sentido las correspondientes requisitorias", si bien de las actuaciones resulta que el procesado se halla localizado en los Estados Unidos y "ha sido objeto de orden de deportación de las autoridades judiciales del citado país y que podría ser deportado a España".

Esto quiere decir que al menos desde la fecha del Auto de Procesamiento, el Juzgado en cuestión podría haber activado la entrega del procesado a las autoridades españolas mediante la mera orden a Consulares de emitir un título válido de viaje para el mismo, y sin lugar a dudas, esta posibilidad devenía cierta después de que "mediante comunicación escrita [de] marzo de 2013, la Embajada de los EE.UU. en España informa fehacientemente [al Juzgado] que mediante la recepción por parte de las autoridades estadounidenses del correspondiente título de viaje el procesado puede ser deportado a España." Obtenido el título de viaje, la entrega del procesado se podría haber producido en un tiempo aproximado de dos meses. 

Desde entonces, tanto la Fiscalía de la Audiencia Nacional como el mismo Juzgado han recurrido a toda suerte de maniobras procesales dilatorias, especialmente graves si se tiene en cuenta la avanzada edad de víctimas, familiares y, por supuesto, del propio procesado. Por otra parte, se trata también de la única causa sobre hechos que afectan a la historia de España en cuanto tal: la alineación de España con las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial y el exterminio de nacionales españoles, especialmente en el campo de Mauthausen. Este archivo, ordenado por la ley 1/2014, de 13 de marzo, tiene un agravante de crueldad, dado que la edad de las víctimas y de los victimarios nos permite decir que intencionadamente están cerrando toda posibilidad histórica de justicia en España por estos crímenes.

El 14 de abril de 2014, coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Segunda República (1931) y en evidente desprecio a las víctimas, el Juez Ismael Moreno emitió el Auto declarando concluso este sumario y remitiendo las actuaciones a la Sección 4ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia "a fin de que se pronuncie sobre la concurrencia de los requisitos previstos en el apartado a) del Art. 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial a los efectos de cumplir con el mandato previsto en la disposición transitoria de la Ley Orgánica 1/2014, de 13 de marzo..."

En todo caso, las acusaciones particulares y populares representadas por el Equipo Nizkor en la causa, mantendrán las apelaciones y recursos necesarios, hasta agotar la jurisdicción, muy posiblemente ante el Tribunal Constitucional. Y decimos muy posiblemente, porque la capacidad de ingeniería jurídica y política de los distintos Gobiernos es enormemente imaginativa cuando se trata de mantener la impunidad. Es un acto más de desprecio a las víctimas del franquismo y de continuidad de la defensa de los criminales de guerra nacionalsocialistas y franquistas; esta actuación permite cerrar en forma prácticamente definitiva y con manifiesta iniquidad las responsabilidades ante la justicia por los crímenes cometidos en contra de los republicanos españoles durante la Segunda Guerra Mundial. Junto con la Ley de Amnistía, la Ley de la "Memoria", y el planteamiento "doctrinal" de la impunidad a todos los niveles del aparato judicial y de práctica totalidad de los partidos políticos, se cierra toda oportunidad de justicia. 

De nada sirve que los convenios internacionales y el derecho penal internacional aplicable estén por encima de la Constitución. De nada sirve que la Constitución garantice el derecho a la tutela judicial efectiva. Por encima de todo ese discurso falsamente garantista está la defensa del régimen franquista y de sus dirigentes y, por supuesto, de sus aliados nacionalsocialistas. Es la perfección de lo que en nuestro documento de 2004 calificamos como modelo español de impunidad" con toda su iniquidad, impiedad e inhumanidad. 

Tutela judicial efectiva vs jurisdicción universal


Recordamos que el "caso Mauthausen" está basado en la nacionalidad de las víctimas y eso no es "justicia universal", sino "tutela judicial efectiva", esto es, el derecho de acceso a la justicia y al amparo de jueces y tribunales que tiene cualquier ciudadano, tal cual lo recoge la Constitución en vigencia en su artículo 24.

Es precisamente este derecho a la tutela judicial efectiva lo que viene a cerrar la ley propuesta y diligentemente tramitada por el Gobierno del Partido Popular, y no la jurisdicción universal, que dejó de existir para los tribunales españoles tras la reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial operada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2009. (Ley Orgánica 1/2009, de 3 de noviembre, complementaria de la Ley de reforma de la legislación procesal para la implantación de la nueva Oficina judicial, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial.)

La mayoría de los casos que se cierran ahora, unos doce según información periodística, están basados en la nacionalidad de las víctimas y no en la jurisdicción universal, aunque el único caso que estaba en condiciones de llegar a juicio oral era el caso de las víctimas republicanas en los campos de exterminio nacionalsocialistas de Mauthaussen, Sachsenhausen y Flossenbürg.

Charleroi y Madrid, 18 de marzo de 2014


Benito Sacaluga




(1) Floren Dimas







lunes, 14 de abril de 2014

ENTRE ALAMBRADAS





Hoy se cumplen 83 años de la proclamación de la II República Española, hace unos días, el 1 de abril, se cumplieron 75 años de la total ocupación de España por las tropas franquistas. Ya durante los años de la Guerra Civil la represión franquista se llevó a cabo de forma extrema y sin contemplaciones en las zonas del país que el ejército sublevado iba ocupando, una represión injustificable y atroz pero en cierta manera "legitimada" por los franquistas al estar enmarcada en un conflicto bélico. Sin embargo, una vez finalizada la guerra la represión se agudizó hasta convertirse en una implacable persecución cuyo objeto no era otro que la aniquilación de todos aquellos que defendieron a España del fascismo, tanto hacia los que lo hicieron en los frentes o desde la retaguardia, como hacia toda la población civil contraria al levantamiento militar y muy especialmente contra aquellos españoles de ideas republicanas. Si en otras contiendas cuando finalizaban se juzgaba a los militares o civiles responsables de crímenes de guerra, en España se perseguía de forma general a todos los militares de los ejércitos de la República y a todos aquellos civiles de ideas republicanas aunque no hubiesen cometido ningún tipo de delito, ni civil, ni militar. En los meses inmediatamente anteriores al fin de la guerra y tras el cientos de miles de españoles se vieron obligados a marchar al exilio en evitación de la muerte a manos de pelotones de fusilamiento franquistas o en el mejor de los casos tener que enfrentarse a la reclusión por largos años en campos de concentración y cárceles. Un exilio indirecto que obligaba en muchos casos a pasar primero por campos de concentración en Francia y norte de África, un destino incierto y una larga espera que muchos no lograron superar. El régimen franquista sometió al olvido oficial a todos los exiliados republicanos exigiendo sobre este tema una amnesia nacional. 

(1) El fervoroso falangista José Esteban Vilaró en su libro de 1939, El ocaso de los dioses rojos: una de las pocas obras publicadas en España durante la temprana fase de la posguerra que comentara sobre los refugiados españoles radicados en Francia. Aquí el autor franquista les concede a los nuevos desarraigados un lugar precario en la historia nacional; los "rojos" sobrevivirán sólo en la infamia, antes de que desaparezcan del imaginario colectivo y de los anales de la historia para siempre. Dice Esteban Vilaró: "[Ellos] se marchitarán sin gloria por los más remotos lugares del mundo. Es, al fin y al cabo, la historia de todos los emigrados […] La historia de todos los emigrados es la historia de un lento desaparecer sin gloria". 
Los vencidos serán desterrados del suelo nacional; los desterrados se desvanecerán de la memoria nacional. La edición del diccionario Espasa-Calpe que se publicó en 1950 en la España de Franco omitió por completo el vocablo exilio.
Pero los perdedores de la guerra, desprovistos de su lugar en la patria, en ningún momento cedieron ni la palabra ni la memoria; se llevaron sus historias y sus recuerdos como los bultos sobre el hombro con los cuales cruzaron la frontera y se iniciaron en la larga  etapa del exilio. Heridos por la guerra igual a los caballeros mutilados franquistas, ellos también conllevaron las señales de la historia y la memoria como cicatrices en el cuerpo. Gracias en parte a su compromiso con la memoria y con la verdad, y por su labor siempre activa hacia el futuro se ha podido rescatar el capítulo silenciado de los exiliados y reintegrarlo dentro de la conciencia de la nación.

El falangista Vilaró se equivocaba, ni Franco, ni los cuarenta años de dictadura han conseguido doblegar al espíritu republicano español. La II Republica aunque vencidos sus ejércitos no fue derrotada. Varios y muy numerosos han sido y vienen siendo los actos, publicaciones, documentales, etc... que vienen a resucitar la memoria ya perdida en algunos casos, a refrescar la latente en otros y a reivindicar ante las nuevas generaciones lo que fue y significó. Hoy quiero destacar el testimonio de uno de estos soldados españoles exiliados, con solo 18 años de edad, de Eulalio Ferrer Rodriguez (2)  que dan cuerpo a su libro "Entre alambradas. Diario de los Campos de Concentración" (3). Libro que da soporte al trabajo de Francie Cate-Arries (4) Una “historia del cautivo” moderna: el drama quijotesco del exilio español de 1939, según Eulalio Ferrer en Entre alambradas, en el que interactúa con el Quijote de Cervantes consiguiendo así un bello y revelador relato junto con importantes reflexiones que han de servir hoy para fortalecer los ideales republicanos y potenciar los esfuerzos encaminados a la vuelta a una España Republicana.

 Nos describe así el campo de concentración francés:
En cuanto a las condiciones del campo, pues era el campo libre. Era playa, playa húmeda. Con los Pirineos orientales a un lado. Mes de febrero, fríos, con esos vientos cortantes... Entonces, el dormir allí... pues... era una proeza. Una proeza que nos llenó de piojos porque como nos juntábamos unos a otros para prestarnos calor... pues entonces eso criaba piojos y teníamos piojos. Y además teníamos que hacer nuestras deposiciones en la misma orilla de la playa, y se les ocurrió a los franceses en lugar de aljibes, en aquellos días, poner unas bombas que extraían y depuraban, teóricamente, el agua del mar. Y lo que extraían eran nuestros propios detritus y claro, la cantidad de gente que murió de disentería fue enorme... 
Entre las escasísimas posesiones que lleva consigo el joven Ferrer al ser internado en el campo de concentración en Francia, hay un ejemplar de Don Quijote de la Mancha. El autor explica en el inaugural escrito de su diario –fechado el 14 de abril de 1939– lo que significó el libro de Cervantes en ese infierno de Argelès-sur-Mer: 
Es mi libro de cabecera en el sentido literal de la palabra. Apoyo mi cabeza sobre el macuto en que guardo este librito, por su tamaño, de apretada letra, edición Calleja de 1902. Hijo del azar, nunca imaginé la dosis de esperanza y de aliento que su lectura, apenas iniciada en la edad escolar, me habría de proporcionar aquí, en este campo arenoso y maloliente, entre tantos miles de confinados, con su densidad humana diversa y agobiante. Recuerdo cómo lo encontré, sin darme cuenta de lo que recibía, cuando alineados cerca de Port-Vendrès, un miliciano de barba crecida, regordete, de estatura mediana, con deteriorado uniforme de soldado y manta al hombro, me gritó con cierta aspereza: Cambio este libro por cigarros. Instintivamente saqué de uno de mis bolsos la cajetilla que me dejó Cillán y se la entregué al rudo miliciano, extremeño me dijo que era. No siendo fumador, el cambio me pareció neutral. Eché un vistazo al librito, antes de guardarle. Era Don Quijote de la Mancha. [….] Ahora lo leo con avidez. El personaje me obsesiona en este ambiente de ideales frustrados, donde los locos ya abundan. Sí, el azar me ha hecho un regalo extraordinario. […]
A lo largo de su diario, el autor explica que lee y relee la novela incansablemente: "Quizá me obsesione el personaje en este clima de ideales en derrota que han de triunfar, pero así lo siento". Una expresión quijotesca tanto de esperanza como de valor frente a los desafíos de la vida en el campo, la fe en que el triunfo se descubre no en la victoria sino en la razón de la lucha, no son sólo el leit-motif del libro de memorias de Ferrer. También expresan uno de los temas más perdurables de la literatura del exilio escrita en México, especialmente durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, no hay otro icono cultural más significativo dentro del exilio español de 1939 que el de don Quijote. Y más que ninguno de todos los autores-testigos de los campos en Francia, es Eulalio Ferrer quien cuenta su historia "concentracionaria" a través del lenguaje, las lecciones, y las modalidades apropiadas del texto cervantino. El eje narrativo principal del libro Entre alambradas surge del deseo fundamental compartido entre todos los internados: el de liberarse de la prisión del campo. Este sueño con la libertad, lograda a través de la emigración a América o por un regreso poco probable a España bajo una soñada amnistía general, obsesiona tanto a Ferrer como a todos los demás internados a su alrededor. Sin lugar a dudas, los individuos que más claramente exhiben su profunda ansia por liberarse son las numerosas víctimas de arenitis (la neurosis de la arena); son víctimas y veteranos de la guerra tan heridos ya por el trauma de la violencia y el desarraigo que se han perdido a sí mismos en el mundo de la locura. Es aquí, entre estas frágiles figuras, que Ferrer percibe más nítidamente la presencia de su héroe cervantino: "Nunca el más grande loco de nuestra historia estuvo mejor acompañado. Y no lo digo por mí, que no sé en qué grado lo estaré, sino por todos estos admirables locos con quienes comparto el confinamiento. En cada uno de ellos creo ver un gesto, una mirada, una ilusión de don Quijote". Día tras día en casi cada escrito del diario, Ferrer nos presenta a los numerosos habitantes del llamado CLI (Centro de Locos Incurables), con quienes el peripatético cronista se encuentra mientras que cruza el arenal con una curiosidad periodística. Observa intrigado cómo cada sujeto de su estudio ensaya compulsivamente el soñado día de la liberación. En Argelès-sur-Mer, se encuentra con Valentín Cordero, quien cada día ejecuta un rito de saludar entusiasmado un avión de rescate que sólo lo ven sus propios ojos. Un ex-profesor de matemáticas tira una piedrecita tras otra dentro del agua del mar que le separa de España, cuidadosamente haciendo un récord escrito en la pequeña libreta prendida de un cordel alrededor del cuello: ''Anota, según dice, la cantidad de tiempo y de piedras que se necesitarían para secar el mar". En otro campo, otro puente hacia la salvación es concebido por un ingeniero vasco quien trabaja incansablemente sobre el diseño de un túnel subterráneo entre el campo de Barcarès y la ciudad de Barcelona. Otro proyecto de investigación es el del viejo maestro don Matías; éste intenta musicalizar toda la poesía de Antonio Machado: "Se identifica como un liberal literal y piensa que un día vendrá una ola gigante que nos llevará lejos... muy lejos... ¡a América!". 

Por su parte, ninguno de los otros internados, por muy cuerdos que sean, se libran de la obsesión por escaparse de los tristes confines del campo. Es siempre el país de México que se recrea en la mente de los refugiados como el principal objeto del deseo. De hecho, le han puesto el mote de "América" a una prostituta del campo de Argelès que se presenta un día en el barrancón. Ferrer, sin interés alguno en esta triste Maritornes, escribe de su Dulcinea azteca como un hombre enamorado: "A todos nos quema el ansia de embarcar hacia México. Es un nombre mágico que alienta el deseo y nos deslumbra con todas las intensidades de la esperanza. Los que soñamos todos los días con este viaje –México divino, hallarte quiero en mi camino–, acortando o alargando fechas en el vuelo prolongado de la fantasía, somos llamados 'los ilusionistas de México". Con un fervor epistolario, inspirado directamente en su devoción a su "México divino", y mayor aún que el que el Quijote mismo dirige a su querida, Ferrer inicia una larga "campaña de cartas", remitiéndoselas a los funcionarios de comité de auxilio para refugiados, el SERE. Armado con una anticuada máquina de escribir que se le aparece, según dice, "milagrosamente" en el barrancón, Ferrer, con la misma intensidad que los compañeros del "Centro de Locos Incurables", escribe una carta tras otra, enviándosela a los líderes del PSOE afiliados con el comité de auxilio. Agarrados de las promesas de socorro que luego reciben, Ferrer y su padre esperan reunirse con el objeto idealizado de su imaginación, México: "Es un faro de esperanza que se enciende sobre nuestro destino".

Pero si Ferrer y los otros imaginan a "México" como una bella Dulcinea-Salvadora, la fea realidad de las luchas intestinas dentro de los campos, transforma al sueño dorado en un oscuro tema de discordia. Los internados se informan de la rivalidad política entre los dos líderes republicanos en el exilio, Juan Negrín e Indalecio Prieto, y de su lucha por controlar los recursos monetarios de auxilio para refugiados. Ya para el otoño de 1939, es cada vez más difícil que los llamados ilusionistas de México sigan fieles al ideal de la liberación de los campos. El 27 de octubre, uno de los días más fríos del año, cuando los internados parecen haber perdido por completo la ilusión de escaparse de la alambrada, Ferrer se pasa el día entero en el barrancón, leyendo su novela, buscando consuelo y confort en la única figura que nunca le defrauda, don Quijote: "Nada le humilla, nada le derrota [...]". Evidentemente su ideal más alto es el de la libertad. Y a él conduce todo el libro. Una y otra vez, el cronista Ferrer comenta que camina por el campo como si caminara por las páginas de la novela tan admirada; observa cuadros de costumbres como si los interpretaran los mismos protagonistas cervantinos. Se acuerda del famoso Caballero de la Triste Figura no sólo al contemplar a los locos; en particular, Ferrer percibe la presencia de su héroe en los personajes igualmente quijotescos de los señores mayores, hombres algo endebles que todavía son capaces de instruirle al joven sobre las lecciones de la vida e inspirarle con el ejemplo de su espíritu inquebrantable. Estos hombres admirables desfilan por las páginas del diario, evocando con su figura andrajosa la dignidad de un Quijote harapiento. La pluma del cronista desdibuja al cojo Liqui Sánchez, quien perdió la pierna en la sublevación de los mineros de Asturias en 1934; a pesar de su cojera, dice Ferrer, "Lleva con enorme entereza nuestro destino y no permite que nadie le ayude". Allí va Joaquín Toyos, un viejo socialista igual al padre de Ferrer; Toyos es un activista anciano quien encarna al ídolo cervantino cien por cien: "Toyos, cada vez más sordo, recita a Miguel Seisdedos hasta que se duerme. Figura quijotesca, que cabalga sobre el Rocinante de la bondad; que mira con los ojos desbordados del ideal". Ni que decir tiene que el hombre más respetado entre la comunidad de los mayores, en el cual Ferrer reconoce el legado de don Quijote, es su propio padre, "forjado en el idealismo". Después que al padre le trasladan a otro campo, padre e hijo inician una correspondencia en la cual se dirigen palabras de consuelo y consejo, evocando así las palabras epistolarias que se envían los dos protagonistas de Cervantes. 

Estas historias personales narradas entre alambradas, comprenden una serie colectiva de "historias de cautivos" capaces de inspirar, instruir, y entretener a sus prójimos los oyentes cautivos. Evidentemente, todo narrador es cautivo, igual al narrador cervantino más famoso de Argel, pero típicamente las aventuras contadas son las de esclavitud y liberación. Las historias más frecuentes son las de los cautivos recién liberados de las prisiones de Franco. "Jacinto", condenado a pena de muerte, pudo liberarse por enchufe familiar; él les cuenta a los internados del campo historias de terror del tiempo que pasó como prisionero político. En julio de 1939, noticias de la patria llegaron por medio de otros atrevidos viajeros, antiguos cautivos de Franco que les cuentan a Ferrer y sus compañeros sus aventuras; explica Ferrer: ''A los alrededores de Barcarès ha llegado una barca española con 27 evadidos. Todos son gallegos y hablan del terror que impera en España. Cerca de un millón de prisioneros de guerra, millares de fusilamientos cada semana, persecución brutal a todo lo que huela a 'rojo.' Y hambre, mucha hambre". Desde el escrito inicial de su diario, Ferrer señala con frecuencia que su esperanza y fe en el futuro son respaldadas por los actos colectivos de conmemoración y solidaridad que se celebran en los campos. La lucha quijotesca que emprendieron los combatientes republicanos hasta encontrarse en los campos en el exilio, es la lucha de toda una nación que trasciende los esfuerzos individuales y la trayectoria personal. Ferrer documenta meticulosamente los detalles de las ceremonias colectivas que conmemoran días festivos de particular significancia ideológica; la celebración de dichos actos crea un espíritu de optimismo y de orientación para el futuro. Por elegir el 14 de abril, aniversario de la República española, como la fecha inaugural de su diario, Ferrer lograr entretejer los hilos de su historia personal dentro del tejido más amplio de la historia nacional de España. Meses después, el 18 de julio, aniversario del comienzo de la trágica guerra civil, aparecen por todo el campo banderitas republicanas confeccionadas por los mismos internados; Ferrer describe los emblemas en miniatura de la joven democracia colocados por encima de esculturas patrióticas hechas de arena y pequeños decorados conmemorativos hechos de piedrecitas, improvisaciones creativas que sirven para honrar a los muertos en la guerra. Ferrer imagina la grandilocuente pompa y triunfalista solemnidad que, sin duda, habrá acompañado los desfiles militares en esa misma fecha en el Madrid de Franco, y defiende los humildes actos de patriotismo entre sus compañeros, vigilados cruelmente por las tropas coloniales en los campos de Francia, como la auténtica expresión del ideal más grande del pueblo español, la libertad: "En Madrid habrá desfiles victoriosos, encabezados por los moros --los senegaleses de España--, mientras aquí honramos a los que cayeron y cantamos una libertad en cautiverio, preferida al cautiverio sin libertad y con muerte". 

Ferrer se enorgullece de que los cautivos quijotescos siguen alzando la voz en nombre de la libertad; su protesta le hace recordar un sueño suyo durante una incómoda noche estival de calor e insomnio. En el sueño, Ferrer ve entre nubes a una serie de figuras ensombrecidas que flotan sobre la playa del campo: Luis Cillán, el compañero con quien cruzó la frontera; Antonio Machado y su anciana madre, con quienes Ferrer se encontró de veras justo después de entrar en Francia; y por último, el compañero familiar que le insta a mantener la fe: ''Allí viene, flotando con su Clavileño, don Quijote. Me guiña los ojos y levanta el puño...". Esta alusión a don Quijote como una celestial criatura emblemática de la fe republicana --fe en la liberación de la prisión del exilio, fe en la justicia venidera en la patria, fe en el regreso y la reconquista de una España libre-- se expresa asimismo en otras publicaciones del exilio en México a lo largo de los años de la Segunda Guerra Mundial. En el invierno de 1941, por ejemplo, la revista Romance publicó una reseña de la nueva edición de la novela en la Colección Austral; en este breve ensayo, el anónimo autor se enfocó en el tema de la significancia de Don Quijote dentro del contexto de la crisis actual de la guerra en Europa; concluye su reseña alentando a la figura del vencido a que siga adelante: "Hasta el hombre que perdió su hombría de bien puede recuperarse y recuperarla si consigue sentir como propios los impulsos, siempre hidalgos, siempre viriles, aunque no siempre razonables, de don Quijote. Y sí, en último término, la locura es, como se dice, morbo pegadizo, y se nos contagia la prestanciosa y sublime enajenación del ascético caballero de las llanuras castellanas, eso iremos ganando. Porque es preferible perder la razón que la conciencia y la dignidad propias del hombre" (Don Quijote de la Mancha). Al contemplar el momento de la salida definitiva del campo de concentración, el cronista Ferrer se refiere al bulto pesado compuesto de los numerosos folios de su diario como una especie de archivo nacional ambulante; dice el joven: "Son historia. Conmigo se quedarán hasta el último punto de mi destino las libretas con el Diario [...]". Ferrer, como tantos miles de españoles obligados a huir de su patria, y así enajenados de la venidera versión de la historia oficial de España, se plantea en más de una ocasión, ¿quién o quiénes redactarán la historia de su pueblo? Leyendo en el campo de Argelès el libro titulado Madrid de César Falcón, Ferrer critica como mala y sectaria esta versión de la defensa de la capital: "Si nosotros no sabemos escribir nuestra propia historia, nos debería extrañar menos la que escribirán los vencedores". 

El diario de Eulalio Ferrer se concluye el 7 de diciembre de 1939, cuando debido al frío feroz, el joven ya no puede escribir más. Redactando la última entrega desde el pueblecito congelado de La Ferté-Imbault, al finalizar su primer jornal en una compañía de trabajo forzado, explica que da por terminado el diario: "Lo hago con tristeza. Pero el trabajo que se nos ha impuesto es duro. Tino me ayudó con el pico. Pero la pala me ha desgarrado la piel de la mano con la que escribo". Concluye con la irracional expresión de un hombre que lleva en las venas la sangre de Cervantes y lleva en la cabeza las palabras de don Quijote: "Vaya a enfrentarme a estas nuevas jornadas de mi experiencia con la voluntad indomable de un carácter en el que la fortaleza ha vencido a la angustia; en el que la resistencia ha podido más que el dolor". En su hermosa introducción a la edición española del diario publicada en 1988, el conocido historiador mexicano Fernando Benítez comenta en el proceso de quijotización experimentado por Eulalio Ferrer: "El cronista, a quien siempre alentó la lectura de Don Quijote terminó convirtiéndose en una figura quijotesca. Gran parte de su fortuna la empleó en formar un museo donde se admira la forma en que don Quijote y Sancho fueron interpretados por los artistas y los artesanos de muy diversas naciones. Este museo único en el mundo lo regaló a México, fundó becas, otorgó premios como el de Menéndez y Pelayo". Su Museo Iconográfico del Quijote se inauguró en 1987 en Guanajuato con la presencia de Miguel de la Madrid y Felipe González, los dos Jefes de Estado de las dos patrias de Eulalio Ferrer, México y España. Sobre el día de la inauguración del museo, Ferrer ha dejado escrito: "Si alguna idea certera he podido concebir, bajo el doble influjo de mi temprana imaginación y el espíritu maduro de un oficio creador, ésta es la que hoy ha culminado en Guanajuato. Don Quijote atesora los símbolos máximos de la ofrenda solidaria: el de un amante de la libertad, el de una encarnadura inobjetable e ideal del universo español, el de una gratitud desde las entrañas de la hermandad". En la ocasión de la muerte en 1998 de su amigo Octavio Paz, Ferrer se acordó de lo que el gran poeta mexicano había dicho de él unos meses antes; se refirió a Ferrer como "puente cultural entre México y España". Efectivamente, el puente que le facilitó al joven refugiado español el cruce por encima de la primera fase del exilio, y llegar sano y salvo a las riberas de una nueva vida en México, fue forjado con una fuerza del espíritu cultivado, de forma auténticamente quijotesca, en el suelo arenoso de los campos de concentración. 

Benito Sacaluga



 (1)Todo el texto en cursiva Francie Cate-Arries REVISTA DE ESTUDIOS CERVANTINOS Nº 12 / ABRIL-MAYO 2009 


(2) Presidente de la Fundación Cervantina de México, fundador de Publicidad Ferrer, creador del Museo Iconográfico del Quijote.

(3) EDITORIAL GRIJALBO. ISBN: 9788425320828

(4) Profesora de Estudios Hispanicos  en The College of William & Mary en Williamsburg. Brooklyn. New York (USA)


Obra recomendada:

"El Exilio de los marinos republicanos" Autora: Victoria Fernandez Diaz. Universidad de Valencia. ISBN: 978-84-370-7395-8


viernes, 14 de junio de 2013

DIARIO LA REPÚBLICA (CARTAGENA 10-12-1931)






Noticias referentes a Marina de Guerra de la II República Española publicadas en el Diario "La República".  Cartagena 10 de diciembre de 1.931

BUQUES DE GUERRA

"Torpedero 13"

Torpedero Clase T
 Fondeó en Valencia el torpedero número 13, que se dirige a esta capital para proceder a su total desguace.

"Tetuán"

Llegó a Palma de Mallorca el guardacostas Tetuán.

 NOTAS DE MARINA

Por haber sido  nombrado Ayudante del Presidente de la República, el capitán de corbeta don Gumersindo de Azcárate, ayer hizo entrega del mando del transporte de guerra "Almirante Lobo” al teniente de navío don Miguel (ilegible). El acto fue presidido por el capitán de fragata don Julio Iglesias y en representación del Estado Mayor asistió el capitán de corbeta don Carlos Barreda.

Ha sido pasaportado para Mahón, el operario de tercera clase don Antonio Conesa.

Ha sido designado para la Casa Militar del Presidente de la República, el teniente de navío don José Estrella.

Pasan destinados a la Compañía de Ordenanzas del Ministerio de Marina, el primer ayudante auxiliar de primera de Infantería de Marina don Julio García. Ayudantes Auxiliares de primera, don Luis Serra, don Ignacio Herranz y don Juan Pérez, Ayudantes Auxiliares de segunda don Guillermo Blanco, don José Nogueira, don José Fernández, don Antonio Bello, don Diego Sánchez y don Alejandro Pérez.

Se concede derecho al percibo de quinquenios y anualidades reglamentarias, a los Auxiliares de Oficinas y Archivos primeros de primera, don Carlos Nieto y don Antonio García de la Vega, Auxiliares primeros don Juan García y don Pedro García y al segundo don Francisco Sobrao.

El Gobierno de la República se ha  servido disponer que las disposiciones ministeriales de 21 del mes último (D.O. núm. 264), referentes a envío de actas de clasificación para el ascenso del personal de los Cuerpos auxiliares que se expresa, así como la declaración previa del que tiene vacante para ello con motivo de la reorganización dispuesta por Decreto de 10 de julio del corriente año y debe sufrir el correspondiente examen, se entiendan modificadas en el sentido siguiente:

1º.- Que no deberán ser reconocidos para el ascenso ni sufrir el citado examen los primeros Contramaestres de primera clase don Antonio Blanco Paz, don Benigno Dávila Pérez, don Francisco Navarrete Ceniza y don Gabriel Estrella Padilla, los tres primeros por haberse accedido a su petición del retiro del servicio y el último por estar propuesto para su ingreso en la escala de reserva auxiliar de las del Cuerpo General de la Armada.

2.° Que por los propios motivos que el último de los contramaestres citado en el punto anterior, no sean tampoco examinados ni remitidas sus actas de clasificación, los primeros condestables de primera clase don José Riera Siboni y don Francisco Molero Segovia, asi como los primeros condestables don Antonio Jiménez Vergel y don Ángel Pérez López.

3.º Que el personal de contramaestres y condestables que se reseña a continuación  el cual tendrá vacante para el ascenso con motivo de las bajas a |que se refieren los puntos anteriores, sean reconocidos para el ascenso y cursadas al Ministerio sus actas de clasificación, prestando el examen reglamentario en la Base naval a que esté afecto o en la que corresponda si está embarcado, conforme a lo prevenido en orden de 13 de noviembre último (D.O.núm. 257).

4° Que sean reconocidos para el ascenso y remitidas también a este Ministerio sus actas de clasificación, los segundos condestables don Francisco Arroyo Cervantes, don Ricardo Torres Quiroga, don José Hernández Ramos y don Enrique Sanmartín García; y

5.º Que el primer contramaestre de primera clase don Manuel Fernández Silva, destinado en la Base naval principal de Cádiz, preste en ella el citado examen en vez de hacerlo en la de Ferrol, conforme estaba prevenido.

Personal de referencia :

Primer contramaestre don Diego Jerez Muñoz, submarino C 1, ídem don Manuel Baños Albaladejo, "José Luis Diez", ídem don Luis Amorós Mira, submarino C 2,ídem don Miguel Escalona Gómez, cañonero "Canalejas", primer condestable don Francisco Benítez Sánchez, Cádiz, ídem don Manuel Fando del Río  "J. Luis Diez", ídem don Antonio Díaz Lorenzo,"Lazaga", ídem don Jesús Veiga Tarracido, Ferrol.

El Gobierno de la República ha tenido a bien resolver de conformidad con lo informado por la Sección de Máquinas del Ministerio y en analogía con lo dispuesto en la Orden Ministerial de 21 de noviembre próximo pasado para los Cuerpos Auxiliares de la Armada, sean examinados de suficiencia para poder optar a las plazas de Oficiales terceros del Cuerpo de Auxiliares de Máquinas, creadas por Decreto de 14 de noviembre último, los Mecánicos de la antigua tercera Sección del Cuerpo de Maquinistas que se hallan en los destinos que se expresan en la relación que se reseña, los que se encontrarán concentrados en Madrid y Navales de Ferrol, Cádiz y Cartagena en las mismas fechas que el personal que ha de examinarse pertenecientes a  los demás Cuerpos Auxiliares.

Es así mismo la voluntad del Gobierno de la República, se remitan a este Ministerio por las autoridades de quienes dependan, los informes reservados revisados por las Juntas respectivas y las actas de los reconocimientos de notoriedad de los que se hallen embarcados; serán examinados por la Junta nombrada por Orden ministerial de 21 de noviembre pasado (D. O. 264) a la que se incorporó por Orden ministerial ;de 26 del mes último (D. O. 268), el Capitán Maquinista don Benito Sacaluga Rodríguez, el que desempeñará esta comisión, en las mismas condiciones.



domingo, 9 de junio de 2013

EL CÓDIGO DE FRANCO (I)


Palacio de la Isla ( Burgos)
Cuartel General de Franco durante la Guerra Civil
En enero de 1938, Franco completa su estrategia para llegar a ocupar el poder absoluto en España, de lo que el denominaría  Nuevo Estado o Nueva España.  El día 31 de enero de 1938 Franco constituye su primer gobierno oficioso y lo hace en uso del poder que le otorga la proclamación efectuada por los golpistas el 1 de octubre de 1936 por la que se le nombra Jefe del Gobierno del Estado y "legitimado" por su  Ley de Administración Central del Estado, aprobada el 30 de enero de 1938 , ley que se acompaña de una extensa nómina estructural y una finalidad exclusiva : La normalización política, otorgar carácter de legalidad a los resultados obtenidos por las armas y la concentración en la persona de Franco de todo el poder con el apoyo unánime del ejercito. Un primer gobierno cuyos miembros coincidían de forma muy estrecha en las ideas propias del conservadurismo tradicional y del  derechismo reaccionario. Un primer gobierno que ya adelantaba como iban a ser los que se formasen en años posteriores, una mezcla proporcionada de fascismo y catolicismo eran los pilares del nuevo estado franquista. Un primer gobierno en el que falangistas y carlistas no llegaron a colmar todas sus aspiraciones de intervenir.

Tres meses más tarde, en el mes de Abril de 1938 el ejercito sublevado a través de la Junta de Defensa Nacional y del Gobierno del General Franco da a conocer desde su Cuartel General en Burgos con sede en el Palacio de la Isla un nuevo Código de Justicia Militar, dejando sin efecto de manera formal, en todas aquellas plazas en poder de los ejércitos de Franco, los textos del Código y Leyes vinculadas aprobados por el Gobierno de España en 1931. Un nuevo código que persigue dar carácter de legalidad a todos los procedimientos judiciales iniciados por los sublevados desde 1936 contra los militares fieles al gobierno y los ciudadanos libres. En las ciudades y pueblos que se mantienen en libertad se sigue aplicando el código militar y el penal republicano, los únicos legales y vigentes.

Para la redacción del nuevo código los asesores de Franco toman como punto de partida el Código de Justicia Militar vigente el 14 de Abril de 1931, fecha de proclamación de la II República y último día del reinado de Alfonso XIII. Los textos monárquicos, idénticos a los que estuvieron vigentes durante la dictadura de Primo de Rivera, son adaptados por los rebeldes a su ideología fascista y a los postulados católicos, las modificaciones y reformas introducidas en el Código por la República desde Mayo de 1931 son eliminadas.

El código franquista se compone de tres tratados:

  • Organización y Atribuciones de los Tribunales Militares
  • Leyes Penales del Ejército
  • Determinación de los procedimientos a seguir por los Tribunales para la aplicación de las Leyes Penales Militares

A modo de introducción del Tratado Primero los redactores no tienen ningún rubor en definir el concepto de jurisdicción como (sic) “La potestad que el estado tiene de declarar, definir y aplicar el derecho por medio de los órganos adecuados y precisos para ello.” definición que literalmente desautoriza a sus redactores, invalida el total contenido del código y todas las consecuencias de su aplicación en base a que el único representante legitimo del estado español y único reconocido legítimamente con capacidad para legislar era el gobierno de España constituido bajo la II República y no un grupo de militares sublevados que de ninguna forma podía ser considerado como estado. Las leyes de la República no se derogaron nunca. Si bien el parte informando de la terminación de la guerra puso fin a la República, no puso éste fin a la legalidad de la misma, sino que se hace con el poder un régimen ilegal. Ilegalidad que queda refrendada por Resolución de la 39 Asamblea General de las Naciones Unidas, de 12 de diciembre de 1946 :

"Convencidos de que el Gobierno fascista de Franco en España, impuesto por la fuerza al pueblo español ... no representa al pueblo español..." 
GA Res. 39(I), Fifty-ninth Plenary meeting, 12 December 1946]

A pesar de que la monarquía española no tenia en esos momentos legitimidad en España el Art.1º del reformado código de 1938 establece  (sic) : La jurisdicción de Guerra se ejerce en nombre del Rey por las autoridades y los tribunales que esta ley establece” … ¿A que rey aludían los golpistas?. En realidad se trataba de una alusión que solo pretendía llenar el vacío existente en cuanto a estado legitimo que existía en el ejercito sublevado además de intentar justificar el levantamiento como parte de un servicio a la corona de España, justificación que como hemos podido comprobar era totalmente falsa.

Con los nuevos procedimientos en la mano el ejercito sublevado lleva a cabo miles de consejos de guerra, incluso contra civiles, antes de ocupar totalmente España, abolir la República e instalar una dictadura como forma de estado en España. Consejos de guerra que estando basados en procedimientos ilegítimos deben por tanto ser en su totalidad considerados nulos y anuladas todas las sentencias dictadas. Una vez autoimpuesto de legitimidad, el franquismo siguió durante años celebrando miles y miles de consejos de guerra aplicando su Código de 1938, concretamente hasta 1945 año en que se introducen algunas pequeñas modificaciones que aún lo endurecen más. Cuarenta años más tarde, en 1986, con la democracia instaurada en España, se aprueba la Ley Orgánica 13/85 y se modifica el Código, modificación que no afecta a aquellos que en ese momento se encontrasen cumpliendo condena por aplicación del texto de 1945 debiendo por tanto cumplir íntegramente sus penas.

Negándome a considerar legítimos los consejos de guerra del franquismo desde 1936 hasta 1975, aún más si cabe debo considerar inválidos todos aquellos que tuvieron lugar durante la guerra, meses inmediatamente posteriores y hasta 1945.

Era tal la falta de legitimidad de las acciones llevadas a cabo por los sublevados a través de sus tribunales civiles y militares que el propio Franco, ante las previsiones de un  fin próximo de la guerra, en diciembre de 1938 constituyó  una comisión integrada por veintidós juristas para que elaborasen un informe sobre la muy probable ilegitimidad del poder ejercido desde el 18 de julio de 1936, y por tanto de la validez de las leyes promulgadas, un informe al que aún hoy en día no se tiene acceso público. Un informe innecesario si tenemos en cuenta las definiciones admitidas internacionalmente de Crímenes de Guerra, Crímenes contra la Humanidad  y Crímenes contra la paz :

Crímenes de guerra : 
Serán considerados crímenes de guerra las violaciones de las leyes o usos de la guerra. Tales violaciones comprenden, sin que esta enumeración tenga un carácter restrictivo, el asesinato, el maltrato o la deportación para realizar trabajos en condiciones de esclavitud, o con cualquier otro propósito, de poblaciones civiles en territorios ocupados, o que en ellos se encuentren; el asesinato o el maltrato de prisioneros de guerra o personas en el mar; la matanza de rehenes, el saqueo de la propiedad pública o privada, la destrucción arbitraria de ciudades, villas o aldeas, o la devastación no justificada por las necesidades militares. 
Crímenes contra la Humanidad : 
Serán considerados crímenes contra la humanidad el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación y otros actos inhumanos cometidos contra la población civil, o las persecuciones por razones políticas, raciales o religiosas, cuando tales actos sean cometidos o tales persecuciones sean llevadas a cabo en ejecución de, o en conexión con, cualquier crimen contra la paz o cualquier crimen de guerra.
Crímenes contra la paz : 
Serán considerados crímenes contra la paz la planificación, la preparación, el inicio o la conducción de una guerra de agresión o una guerra que supone la violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales, o bien la participación en un plan común o en una conspiración cuyo objetivo es la ejecución de cualquiera de los actos precedentes.
Una ilegitimidad que viene siendo claramente denunciada hasta nuestros días por diferentes organismos internacionales y que abiertamente definen al régimen franquista como un sistema dictatorial con orígenes, naturaleza, estructura y conducta general propia de un régimen fascista, modelado sobre y en gran medida establecido gracias a la ayuda recibida de la Alemania Nazi de Hitler y la Italia Fascista de Mussolini.

Un Código y unas Leyes militares que lejos de limitar su competencia al terreno estrictamente militar amplían su capacidad para poder intervenir en procedimientos contra personas e instituciones civiles. En mayo de 1931 la II República, un mes después de ser proclamada, dictó un Decreto para que la jurisdicción militar aún en tiempos de guerra, dejase de aplicarse a civiles y solo tuviera aplicación en el ámbito militar, el Decreto se elevó a Ley en septiembre del mismo año, su articulo uno decía así :
  La Jurisdicción de Guerra queda reducida a los hechos o delitos esencialmente militares, de que aquella conoce por razón de la materia, desapareciendo la competencia basada en la calidad de la persona o el lugar de la ejecución de los delitos
El artículo 95 de la Constitución 1931 dice : 
La jurisdicción penal militar quedará limitada a los delitos militares, a los servicios de armas y a la disciplina de todos los institutos armados.
Franco cambia esta ley, a todas luces constitucional, justa y democrática, dictando en el Art. 4 de su nefasto y particular código de justicia el siguiente contenido:
La competencia de la jurisdicción militar, con exclusión de todas las demás, se determina, en materia criminal por razón de la persona responsable, del delito cometido y del lugar en que se cometa.
De esta forma cualquier ciudadano podía ser sometido a un Consejo de Guerra en base a la calificación del delito efectuada por los militares o al lugar donde dicho delito se comete. Sobra decir que las consecuencias de este concreto articulo fueron miles de consejos de guerra contra civiles  por delitos tipificados exclusivamente en el Código Penal Común. A modo de ejemplo de la barbaridad que representaba esta ley franquista decir que la redacción de un artículo criticando al Ejercito o a uno de sus miembros, aunque este tuviese el grado de soldado raso, era considerado delito y el responsable sometido a Consejo de Guerra bajo leyes militares.

El Código redactado en 1985 y vigente en 1986 aún posibilita el sometimiento de civiles a la jurisdicción militar, aunque esta posibilidad queda limitada por las leyes internacionales :

"Artículo 7. Los preceptos de esta ley son aplicables a todos los hechos previstos en la misma con independencia del lugar de comisión, salvo lo establecido por Tratados y Convenios internacionales."

En atención a las penas establecidas por el ilegitimo nuevo código franquista de 1938 y el de 1945 tiene especial importancia el restablecimiento  de las penas de muerte y de cadena perpetua, aplicable tanto a los delitos militares como a los  comunes, penas que la II República suprimió en 1932 y que habían estado vigentes en la España moderna desde 1870.



Benito Sacaluga



Fuente citas en cursiva:: Código de Justicia Militar.Edición 1938.Imprenta Aldecoa (Burgos), Constitución Española de 1931, Equipo Nizkor.