jueves, 27 de marzo de 2025

DESOLACIÓN Y MUERTE EN EL ACORAZADO "JAIME I"

 


Junio de 1937, el acorazado se encuentra en Cartagena, atracado en el muelle de La Curra, reparando las averías y desperfectos ocasionados por los recientes bombardeos aéreos selectivos contra el acorazado, llevados a cabo por la aviación rebelde los días 21 y 25 de mayo anterior estando atracado en el puerto de Almería.


Estado tras la explosión de la torre de babor


El 17 de junio siguen los trabajos de reparación, parte de los más de 800 hombres que componen su dotación, se dedican a la descarga del contenido de los pañoles de pólvora y proyectiles al objeto de garantizar la seguridad en la ejecución de las operaciones. En lugar de empezar por los pañoles de pólvora, por ser los más peligrosos, se dará preferencia a la descarga de los proyectiles almacenados en los extremos del buque.

La delicada y peligrosísima operación se va realizando con calculada y recomendada lentitud y precaución. En las torres se están dando clases teóricas a otra parte de la dotación, en imprudente cercanía con los pañoles abiertos de las pólvoras.

A las 15,30, con un cielo azul zafiro completamente despejado de nubes y un sol canicular castigando inclemente tierra y mar, sin que nada haga presentir la horrorosa catástrofe que se va a registrar a bordo, se produce una estruendosa y apocalíptica explosión en la torre de babor, que origina el fulminante desprendimiento de las tres cubiertas y la chimenea, y la voladura a gran altura de la parte alta del caparacho blindado de la torre.

La espantosa y ensordecedora deflagración conmueve y alarma a toda la ciudad, que en los primeros momentos la atribuye a uno más de los muchos y violentísimos bombardeos que ha sufrido el puerto, el Arsenal y el casco urbano de la población.

Lo mismo piensan en los primeros momentos los propios marinos del acorazado que, al grito de ¡Aviones! ¡Aviones!, abandonan la cubierta y corren a refugiarse en las entrañas del buque, al amparo del techo blindado que forma la cubierta del acorazado. Allí quedarán mortalmente atrapados por la vorágine de las llamas que, como una devastadora y espeluznante ola de fuego barre y arrasa el barco de proa a popa, mientras se suceden encadenadas explosiones a bordo. Hasta cuarenta se registran en una especie de infernal aquelarre de muerte, gritos de agonía y de terror y desolación por doquier.



La violencia de las explosiones es tan brutal, que lanza a gran distancia fuera del barco lanchas de salvamento, botes y marineros…Convertidos en alucinantes antorchas humanas, dando espantosos alaridos de dolor, aparecen sobre cubierta centenares de hombres que se arrojan de cabeza por la borda del buque buscando el alivio de las aguas, que no harán sino despertar y aumentar el dolor insufrible de las quemaduras. Agarrados fuertemente a las cadenas de las anclas, se arraciman los heridos. Decenas y decenas de cuerpos humanos horriblemente mutilados, despedazados o calcinados, saltan por los aires mezclados con toneladas de hierros, maderas y cascos de metralla de los proyectiles. Muchos perecen asfixiados en los compartimentos del buque.

Trescientos cincuenta y dos marinos muertos, y un centenar largo de heridos (tan graves algunos de ellos que no sobrevivirán a las terribles quemaduras y mutilaciones sufridas) es el sangriento balance de esta luctuosa efemérides, acaecida en una tarde cálida y luminosa a bordo del más potente navío de guerra español.


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Extractado de “Motín en la Flota” de Ernesto Méndez Luengo. Ediciones Leonesas. ISBN: 84-8012-291-9.


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Nota del Blog: Las causas de la explosión siguen sin esclarecerse. Se abrió una investigación en la Sala Sexta del Tribunal Supremo y las pruebas periciales fueron encargadas a la dirección de la Constructora Naval. Se barajaron varias posibles causas, entre ellas un acto de imprudencia y un sabotaje de la Quinta Columna. No se llegó a una conclusión definitiva. Varios historiadores e investigadores se decantan por el sabotaje.

Para mayor información visitar el siguiente enlace:







martes, 25 de marzo de 2025

LA TRIPULACIÓN DEL CRUCERO AUXILIAR "LEALTAD"

 


  El "Lealtad" era en realidad el "Darro", un mercante para frutas de cinco bodegas con entrepuentes, 88,39 metros de eslora y 3.160 toneladas de desplazamiento, construido en 1931 por la Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques para la Naviera Pinillos. Fue incautado por el Gobierno de la República, artillado y cambiado de nombre. Se le instalaron en Cartagena un cañón Vickers de 101 mm. y un Nordenfelt de 47 mm. y se pintó de gris plancha. El 26 de enero de 1939 fue devuelto a sus armadores y recuperó su antiguo nombre. En 1964 fue vendido a Sucesor de Viuda de  Enrique Illueca y cambió su nombre por el de "Rosa N. Illueca". Permaneció en activo hasta 1978, año en el que fue desguazado.



El "Darro" antes de su incautación y cambio de nombre.


DOTACIÓN DEL "LEALTAD"

(Fecha desconocida)

Comandante: José Esteve Coll. Capitán de corbeta de la Reserva Naval
Segundo Comandante: Pascual Vidal Ruíz. Teniente de navío de la Reserva Naval
Cifrador: Hermenegildo Santos Suarez
Oficial de Navegación: Antonio Gerardo Egusquiza
Capitán Maquinista: Gerardo Elicechea
Teniente Auxiliar Naval: Emilio Lozano Otón
Teniente Maquinista: Juan León Casadevall 
Auxiliar Naval: Joaquín Martínez Cordero
Auxiliar Naval: Fernando Rico López
Tercer Maquinista: Antonio Alcacer Martí
Tercer Maquinista: Francisco Gómez López
Tercer Maquinista: Francisco Marín Naranjo
Auxiliar de Máquinas: Fidel Pérez Expósito
Auxiliar de Oficinas: Dionisio Paredes Ramos
Auxiliar de Artillería: Pascual Barreiro Ruíz
Auxiliar Alumno de Artillería: Crescencio Sintes Pons
Auxiliar Alumno de Artillería: Francisco González Sellés
Auxiliar Alumno de Máquinas: Pedro Martín Ortega
Auxiliar Alumno de Máquinas: José Cañavate Barreda
Auxiliar Alumno de Máquinas: Juan López Tudela
Cabo de Oficinas: Manuel Buide Ventura
Cabo de Artillería: José Clemares Celdrán
Cabo de Marinería: Salvador Romero Romero
Cabo Fogonero: José Vázquez Martínez
Cabo Fogonero: José Casal Chao
Cabo Fogonero: Ramón Rodeiro Fraga
Cabo Fogonero: Luis Sabín del Valle
Marinero Telemetrista: Manuel Muñiz Muñiz
Marinero de 1ª Artillero: Juan Montaner Castaño
Marinero de 1ª Artillero: Servando Prado Feijó
Marinero de 2ª Artillero: Manuel Juncal Cabaleiro
Marinero de 2ª Artillero: Pedro García Momeriano
Marinero de 2ª Artillero: Antonio Rufino Jiménez
Marinero de 2ª Artillero: Emilio Carabias Saez
Marinero de 2ª Artillero: Moisés Sánchez Piñeiro
Marinero de 2ª Artillero: Esteban León Navarro
Marinero de 2ª Artillero: Mariano Lucas Imbernón
Marinero de 2ª Artillero: José Jiménez Clemente
Marinero de 2ª Artillero: Francisco Rodríguez García
Marinero de 2ª: Elías Moro García
Marinero de 2ª: Manuel Álvarez Biescas
Marinero de 2ª: Emilio Camisellas Blanco
Marinero de 2ª: Carlos Víctor Cabezón
Marinero de 2ª Timonel: Santiago Peña Colina
Marinero de 2ª Timonel: Pedro Arruza Elórtegui
Marinero de 2ª: José María Navarrto Aguilera
Marinero de 2ª: Antonio Arruza Bilbao
Marinero de 2ª: Enrique Aldecoa Marcaida
Marinero de 2ª: Manuel Bilbao Lecumberri
Marinero de 2ª: Rafael Martín Camino
Fogonero Preferente: José Santiago Rein
Fogonero Preferente: José Castañeira Díaz
Fogonero Preferente: José Torres Hernández
Marinero Fogonero: Diego Vera Madrid
Marinero Fogonero: Cayetano Jiménez Galvez
Marinero Fogonero: Andrés Muñoz Navarro
Marinero Fogonero: Sebastian Serrano
Mayordomo: Agustín Salvador Mentó
Cocinero: Luís Friera Ricatre
Cocinero: Bernardo Bilbao Lecumberri
Marinero Enfermero: Alfonso Olivares
Marinero de 2ª Repostero: Juan Inchausti Iraola
Marinero de 2ª Repostero: Mariano Huerga
Marinero de 2ª Repostero: José López López
Marinero de 2ª Radio: Manuel García Dominguez
Repostero: Ángel Martínez Martínez
Maestre Radio: José Ramos Melero
Auxiliar de Sanidad: Andrés Pardo Ros

Total tripulación: 68 marinos






Benito Sacaluga





sábado, 15 de marzo de 2025

LOS ACORAZADOS ESPAÑOLES

 


La entrada en servicio, en 1906, del "HMS Dreadnought" de la Marina Real Británica, dio nombre a esta clase de buques durante buena parte del siglo XX. El tipo "Dreadnought" representaba a acorazados con armamento pesado monocalibre, movidos por turbinas de vapor.


Acorazado "España"


Además de Gran Bretaña, países como Alemania y Japón ya habían incluido en sus planes navales la construcción de este tipo de buques, los tres acorazados aprobados en el plan Maura - Ferrándiz (1908) serán del tipo "Dreadnought". Como consecuencia del excesivo tiempo empleado en la decisión de abordar su construcción y el tiempo empleado en ella les hizo resultar inferiores en desplazamiento, velocidad y armamento a los que ya estaban en servicio en los países citados, principalmente si nos referimos a los super-dreadnought construidos por Gran Bretaña.

El proyecto de las tres unidades de acorazados que contemplaba la citada Ley fue duramente criticado por los profesionales de la Armada, en base principalmente a su desplazamiento y armamento. Para solventar estas supuestas deficiencias propusieron construir solo dos acorazados, más grandes y mejor armados, en lugar de los tres proyectados. Críticas que finalmente no fueron tenidas en cuenta.


Acorazado "Alfonso XIII"


Las críticas de la Armada no estaban exentas de justificación. Los acorazados españoles serían los más pequeños de todos los Dreadnoughts construidos hasta la fecha en el mundo. Tomando como referencia 38 Dreadnoughts botados desde 1906 hasta 1918 por Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Japón, Italia, Francia, Rusia, Brasil y Argentina, observamos que el desplazamiento medio de todos ellos ascendía a 26.376 toneladas frente a las 16.450 de los de la clase “España, un 38% menos, siendo el japonés “Fuso” el de más desplazamiento con 35.900 toneladas, más del doble que los “España”. En cuanto a la eslora media de los Dreadnoughts extranjeros, esta era de 173,99 metros frente a los 139,88 de los “España”. En relación con la velocidad máxima de los “España”, (19,5 nudos / 36,11 km/hora), era sensiblemente inferior a la del resto de Dreadnoughts, principalmente debido a la mayor potencia de la maquinaria de estos últimos, siendo la velocidad media de su conjunto de 21,16 nudos (39,18 km/hora), el italiano “Dante Alighieri” era el más veloz de entre ellos con una velocidad máxima de 22,8 nudos (42,22 km/hora), seguido del británico “Canadá” con 22,7 nudos (42,04 km/hora)

Las notables diferencias de desplazamientos, esloras y velocidades expuestas, no se daba en cuanto a lo que se refiere a la artillería principal de los buques comparados. En este aspecto los “España” con sus piezas de 305/50 estaban equiparados al resto, con la excepción de algunos acorazados que montaban piezas de superior calibre, entre ellos los estadounidenses “Nevada” y “Oklahoma” con piezas de 356/45 y los franceses “Richelieu” y “Jean Bart” con piezas de 330/50 y 380/45 respectivamente. 


Acorazado "Jaime I"

Según nos dice Cristino Castroviejo Vicente en su trabajo “Evaluación crítica de los acorazados clase España :  …si los “España” fueran unos alumnos sometidos a una evaluación y siempre teniendo en cuenta su tamaño, habrían obtenido un sobresaliente en artillado, notable en autonomía, aprobado en velocidad y suspenso en protección. A pesar de esta última e importante carencia, los Dreadnoughts españoles tuvieron un considerable valor militar.  A pesar de las críticas que sobre ellos vertieron los profesionales de la Armada, aquellos acorazados supusieron la oportunidad de ponerse al día en las nuevas tecnologías, después de lustros de atraso y abandono”

En 1908 y dentro de los planes para la modernización de la Amada, se crea la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN), de propiedad mayoritaria (60%) de las empresas británicas: John Brown & Company y Vickers-Armstrong. 

El 14 de abril de 1909 la SECN, resulta adjudicataria mediante concurso público de la construcción de la mayoría de los buques de guerra previstos por Maura y Ferrándiz, entre ellos los tres acorazados. Para desarrollar el programa de construcción de estas unidades navales, el Gobierno cedió a la SECN terrenos en arsenales y bases navales, con el fin de su adecuación a las construcciones a realizar. En menos de dos años la SECN mejoró los astilleros de Ferrol y Cartagena y los talleres de artillería de La Carraca (San Fernando-Cádiz). El astillero de Ferrol sería el encargado de la construcción de los tres acorazados.



El excesivo tiempo empleado en la construcción del "Jaime I", casi 10 años, está justificado por el estallido de la Primer Guerra Mundial, que obligó a paralizar los trabajos. Acabada la Guerra, en la Memoria de la SECN de 2018 se incluye lo siguiente:

Acorazado “Jaime I”.- Continúa este buque en la misma situación del año anterior. Por haber desaparecido las razones que motivaron la paralización de la construcción del material de artillería necesario para terminar el que ha de montar este acorazado, se ha procedido inmediatamente a continuar su fabricación. Esta artillería está actualmente toda en obra y en relativo buen estado de adelanto.

El buque sigue preparado para verificar las pruebas de máquinas cuando lo determine el Ministerio de Marina.

 En la Memoria del la SECN se 1921 se publica:

Acorazado "Jaime I"'.- Este acorazado terminó sus pruebas oficiales de velocidad, con éxito muy satisfactorio, el día 20 de mayo de 1921, continuando después en la dársena de este Arsenal todas las pruebas de maquinaria y funcionamiento de los diferentes servicios auxiliares, embarcaciones menores, etc., que se llevaron a cabo con muy buen resultado.

Terminada la instalación de la artillería verificó las pruebas oficiales de todo el armamento militar el día 8 de noviembre del mismo año, obteniéndose un resultado sumamente satisfactorio.

El buque fue entregado a la Marina el 20 de diciembre de 1921.



Benito Sacaluga.



Fuentes consultadas:

  • Los Dreadnoughts Clase España (ISBN: 978-84-938057-7-7)
  • Sociedad Española de Construcción Naval (SECN)



miércoles, 12 de marzo de 2025

LA BATERÍA DE COSTA DE VIGÍA Y EL ACORAZADO “JAIME I “

 


En 1940 se presenta el proyecto de artillado e iluminación del Estrecho de Gibraltar, en el otoño del mismo año se crean dos comisiones para la construcción de baterías de costa, entre ellas la correspondiente a la Batería de Vigía, situada detrás del Cerro del Camorro (Tarifa – Cádiz). 



Batería de Vigía. Torre de proa (Nº1) del acorazado "Jaime I"


Como pieza de artillería se aprovecha la torre de proa del acorazado “Jaime I”, buque que se encontraba en desguace en Cartagena (Murcia). Completaban la instalación el polvorín, salas de proyectiles, ascensor de proyectiles, ascensor de pólvoras y el mecanismo hidráulico central. La salas de máquinas, consisten en una sala de motores y una sala de bombas, ambas de grandes dimensiones. La sala de motores tenía dos grupos electrógenos Diesel para corriente alterna de 220 voltios, un grupo compresor, un grupo electrógeno Diesel para corriente continua de 24 voltios, un grupo de baterías para alumbrado de emergencia y un cuadro de distribución de corriente alterna.

La sala de bombas contenía entre otros elementos un transformador de corriente en alta de 12.000 voltios, así como motobombas, válvulas, electro-válvulas, depósito para líquido hidráulico etc.

Para su funcionamiento la batería contaba con una central eléctrica Otto Deutz de 200 caballos de vapor. 

En agosto de 1941 se efectúan las primeras pruebas, consistentes en tres disparos por cada uno de los dos cañones de que consta dicha torre.

Los medios de puntería con los que contaba la batería en 1942 se reducían a un telémetro Goerz. C. de 4 metros de base. Como curiosidad en las libretas de filiación del material, se ordena expresamente la prohibición de efectuar disparos con granadas de metralla. Más tarde, el Goerz. C es sustituido por un López Palomo (1) con mecanismo autoreductor y medidor de distancias. En diciembre de 1944 queda adaptada una dirección de tiro tipo “Polígono”.


Las características de los cañones y proyectiles eran las siguientes:

Dos cañones Vickers de 305 mm y 50 calibres, 305/50 según la expresión abreviada. Según lo anterior la boca del cañón tenía un diámetro de 305 mm y la longitud del cañón era de 15,25 metros. El alcance efectivo superaba las 12 millas náuticas.

La carga explosiva de los proyectiles, perforantes y semi-perforantes de que disponía la batería era de Lidita (Trinitrofenol). Se utilizaban 4 cargas de 31,97 Kgs. por disparo. Los proyectiles eran de acero endurecido, con espoletas de culote, con detonador y retardador. El peso total de cada proyectil era de 385,6 Kgs

En su creación fue la 39ª batería del 12º grupo de la Agrupación de Algeciras dependiente del Regimiento de Artillería de Cádiz nº 1. En marzo de 1941 pasó a pertenecer a la Agrupación del Estrecho del mismo Regimiento. El 30 de noviembre de 1943 pasa a depender del Regimiento Mixto de Artillería número 4 de Algeciras, en el año 1946 se convierte en la 9ª batería de costa, y es en agosto de 1947 cuando adopta su definitivo numeral como D-9 (Vigía) del II Grupo del Regimiento de Artillería de Costa de Algeciras.

Esta batería ejecuta sus últimos disparos en septiembre de 1977, habiendo sido 19 el número total de disparos efectuados por cada tubo.



Estado de la batería después de su cierre

 Imagen: Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.


En el verano del año 1985 se cierra la batería de Vigía, abandonando sus locales y dejando la pieza sellada y taponada. Actualmente el acuartelamiento se encuentra abandonado y en estado ruinoso, estando la pieza taponada en un estado notable de deterioro.


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(1) Telémetro López Palomo. Telémetro de base vertical desarrollado por el teniente coronel Juan López Palomo, a principios del siglo xx. Obtiene la distancia al blanco por semejanza de triángulos, aprovechando el triángulo rectángulo formado por la horizontal (la superficie del mar) y la proyección vertical del punto de estación del telémetro. De dicho triángulo, y como consecuencia de la medición con el aparato, se conocen los tres ángulos, ya que uno es recto y uno de los otros dos es el propio ángulo determinado por el sistema óptico del telémetro al apuntar sobre el barco. La altura del punto de estación (determinada  durante los trabajos de instalación del telémetro) es uno de los catetos del triángulo, con lo que es posible resolver el mismo y determinar el valor del otro cateto, es decir, la distancia horizontal entre el telémetro y el blanco. Además de la distancia, también determina la orientación al blanco.


Fuentes consultadas: 

  • La Batería de Vigía. César Sánchez de Alcázar. Historia Contemporánea. Aljaranda 65 (2007). 
  • Real Colegio de Artillería de Segovia.