martes, 23 de octubre de 2012

LA REPÚBLICA Y LOS JOVENES




Un buen amigo republicano me envía por correo un vídeo grabado con ocasión de la celebración del 68 Aniversario de la Liberación de París  en el que se incluye un rendido homenaje a la bandera republicana española, en agradecimiento a los 150 republicanos españoles que integraban la "9" de Lecrerc, más conocida por La Española, primeros en pisar suelo parisino durante su liberación de la tropas fascistas. El presidente de la República francesa cerró un acto de reconocimiento a todos los que colaboraron en la derrota de los fascistas, un acto público celebrado al aire libre, en la Plaza de la Concordia, y al que asistían un nutrido grupo de republicanos españoles portando orgullosos la allí homenajeada bandera tricolor de España.Esto ocurría el pasado 25 de agosto.Desde el 25 de agosto de 1944, esa bandera no había vuelto a aparecer en las conmemoraciones.


Hace un par de días, por correo electrónico me remite una reseña sobre un acto celebrado también en París en recuerdo de las Brigadas Internacionales que vinieron a España a combatir contra el fascismo, camino que desde Francia algunos de ellos iniciaron el 22 de octubre de 1936, tres meses después de la rebelión militar de parte del ejercito español y su alzamiento en armas contra la República Española, contra España en definitiva. Los brigadistas que no cayeron en los campos de batalla o no fueron apresados por los fascistas, hace ahora 74 años que iniciaron un penoso e incierto viaje de regreso. Justo homenaje a unos hombres que desinteresadamente lucharon al lado de España en defensa de la autentica libertad.

Su envío incluye unas palabras, unas reflexiones, una crónica del acto firmada por Rose-Marie Serrano, hija del ex combatiente republicano Daniel Serrano, incansable embajadora de los republicanos españoles.Una crónica teñida por la nostalgia de unos tiempos en los que la  juventud vivia ilusionada en los ideales republicanos, crónica dedicada a la defensa del Pueblo y la Paz que los Brigadistas llevaron a cabo,en la que no podían faltar los versos dedicados a los Brigadistas por Alberti "¡Hermanos!, Madrid con vuestro nombre,  se agranda y se ilumina",  y por Neruda "Por vuestros muertos,... pasa un inmenso río con palomas de acero y de esperanza."


Sigue el mensaje de mi amigo, ya con "fondos propios", pone de manifiesto la falta de ilusión republicana que existe en la juventud española, a pesar de ser protagonistas de iniciativas recientes de gran calado en la opinión pública, y que sin embargo carecen del "hilo conductor" que les uniría a las tesis e ideas republicanas, prefiriendo protagonizar en exclusiva nuevas reivindicaciones que en si mismas son tan antiguas como las que defendían otros jóvenes y por las que dieron su vida sin contemplaciones. Rechaza de plano mi amigo la "mansedumbre" con la que gran parte de la juventud actual contempla la destrucción de su futuro, dedicados solo a lograr su propio bienestar o de asegurar su exclusivo futuro, sin darse cuenta de que esta actitud es el camino equivocado. Estoy de acuerdo.

Mi amigo tiene razón,en  los reportajes sobre las actuaciones republicanas no se ven jóvenes, en las manifestaciones juveniles no se ven banderas republicanas, con rara excepción en algunos casos. Aquellas que ondean pertenecen a los partidos políticos cómplices de la falta de un movimiento republicano renaciente. 

Estoy de acuerdo,se niegan a considerar que la única vía posible para que se cumplan sus reivindicaciones pasa por un sistema republicano de estado, mientras los partidos políticos de izquierdas les aplauden desde la hipocresía y la derecha se frota las manos ante la existencia de tan débil contrincante politico al mismo tiempo que lo despedaza y se ríe a escondidas.

Pero, ¿porqué de este rechazo a considerar la república como el camino adecuado? ¿porque viniendo de una juventud tan preparada en las universidades y escuelas de todo tipo?. La respuesta, la explicación a este abandono tiene sus raíces en una ausencia de información veraz y en un exceso de información falsa demoledora. Pretender que largos años de dictadura demonizando la república no influyan, aún en la actualidad, en la concepción personal que de ella tienen millones de jóvenes y muchos de los nacidos a partir de los años 50, es un grave error. Finalmente una "transición" anti-republicana hizo el resto. Por otro lado la juventud es amiga de tomar atajos, de estrenar modelos, de infravalorar el pasado reciente, de poner fecha de caducidad a aquello que no les diferencia de sus mayores.

La multitud de organizaciones republicanas que hoy en día existen no logran desprenderse de la imagen negativa que el franquismo consiguió crear de ellas, ellas mismas no consiguen aparcar al franquismo, apartarlo de sus actividades de una vez por todas y olvidan que antes de su derrota militar consiguieron verdaderas victorias, todas ellas sin hablar reiteradamente del pasado y precisamente hablando exclusivamente del futuro, que es lo que a la juventud realmente le importa. A través de sus medios de comunicación ponen diariamente excesivo empeño en sus criticas al rey, fácil teniendo en cuenta el rey que tenemos, y dejan de lado la verdadera cuestión, que no es otra que la exposición razonada de los inconvenientes de las monarquías en general, junto con la información sobre las ventajas de un sistema republicano. Tampoco hacen conocer a la opinión pública el significado de la república como forma de estado, eliminando así de un plumazo las nefastas pero inevitables comparaciones con "otras repúblicas" que no lo son más que en el nombre.

La desunión entre estas organizaciones es una realidad, y lo es simplemente porque no pueden existir organizaciones republicanas con diferentes intereses,con diferentes denominaciones,caminando por diferentes senderos, matizando lo que ya está meridianamente claro. ¿Intereses partidistas? ¿Ambiciones personales? ¿Carreras hacia el liderazgo? ¿Nuevos conceptos?, si ,de todo esto un poco, desgraciadamente, pero sobre todo la voluntaria perdida de un horizonte cercano al cual dirigirse unidos de forma determinada, se ve lejos, muy lejos y difícil la Tercera, una lejanía que debería ser considerada como un reto y no como un obstáculo que tal vez mañana alguien saltará, y estos planteamientos a la juventud no le valen y a mi tampoco.

No nos equivoquemos, otra vez, la caída de la monarquía no tiene porqué significar necesariamente la reinstauración automática de la República, para que eso suceda hacen falta republicanos y las aulas están vacías por ausencia de profesores. 

Un buen número de iniciativas personales en forma de blog consiguen cada día que la red no se encuentre huérfana de la historia y las ideas republicanas, sin temor y con respeto, y sin más interés que  difundir unos principios y unos valores en los que asegurar la libertad real, para todos ellos mi sincero agradecimiento, por la formación que me proporcionan y por la ilusión que me transmiten.

Benito Sacaluga.


.

miércoles, 17 de octubre de 2012

ESCLAVOS DEL FRANQUISMO



De forma masiva, sistemática y organizada, la dictadura franquista utilizó, entre 1937 y 1970, a centenares de miles de prisioneros políticos como fuerza laboral barata, absolutamente dócil y completamente segura, casi siempre recluida en alguno de los numerosos campos de concentración creados al efecto por toda España ,en el libro de Javier Rodrigo Sánchez, Los campos de concentración franquistas. Entre la historia y la memoria.  figuran documentados 72 campos de concentración, casi la mitad de ellos funcionando ya desde la misma guerra civil, con  un total de aproximadamente unos 180.000 internados debidamente contabilizados–, con lo que además de conseguir pingües beneficios económicos consiguió descongestionar las numerosas cárceles existentes en todo el territorio nacional, todas ellas abarrotadas durante los años de la más inmediata posguerra a causa de las sucesivas oleadas de detenciones masivas que se produjeron en España entera al término de la guerra civil.

Presos republicanos en un campo de concentración

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, eufemismo con el que se intentaba ocultar el nombre de los campos de concentración, fue en realidad el encargado de centralizar el uso y abuso que el franquismo hizo de sus prisioneros políticos como trabajadores forzados o esclavos, dando origen incluso, con la creación de sus campos de concentración y la instalación en las cercanías de las familias de algunos de los prisioneros en ellos internados, a la creación espontánea de nuevos núcleos de población surgidos entonces, como El Palmar de Troya, Dos Hermanas, Los Palacios o los barrios sevillanos de Torreblanca y Bellavista, aún en la actualidad formado en su gran mayoría por familiares de antiguos presos políticos esclavizados por el franquismo.

Empleados fundamentalmente en obras públicas de todo tipo –por ejemplo, en la construcción de carreteras, puentes, túneles, vías férreas, canales y marismas–, centenares de miles de prisioneros políticos del franquismo se vieron obligados al trabajo forzado, a modo de nuevos esclavos, tanto en obras tan impresionantes como las de la construcción del Valle de los Caídos –donde trabajaron hasta 1950 un total de cerca de 20.000 presos políticos, hasta la definitiva culminación de las obras de construcción tanto de los accesos por carretera como del monasterio y la cripta de aquella obra faraónica– o del pazo de Aday, como en muchas otras obras al servicio de la Iglesia católica –entre otras, los 15.000 crucifijos para escuelas y otros centros oficiales, que fueron  facturados inmediatamente después de la guerra civil desde los Talleres Penitenciarios, cuya sede central era la cárcel de Alcalá de Henares– y, cada vez en mayor medida, al servicio de gran número de empresas privadas, casi todas ellas adjudicatarias y concesionarias del propio Estado.

Según recoge Isaías Lafuente en su documentado libro, fueron prisioneros políticos quienes construyeron obras hidráulicas como los embalses del Ebro, Benagéver, Entrepeñas, Pálmaces, Mediano, Riosequillo, Revenga, Barasona, Mansilla de la Sierra, González Lacasa, El Cenajo, Torre del Águila, Barrios de Luna, Yesa, San Esteban y Linares, la Real Acequia del Jarama, canales como el Bajo del Guadalquivir, Bajo del Alberche, Montijo, Jarama, Bárdenas, Monegros, Toro-Zamora, Bierzo, Badarán y Linares del Arroyo, amén de saltos como los del Nansa y el Sil.

Fueron, igualmente, prisioneros políticos del franquismo quienes reconstruyeron pueblos y ciudades como Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Toledo, Huesca, Lleida, Gernika, Amorebieta, Éibar, Potes, Quinto de Ebro, Mediana de Aragón, Puebla de Albortón, Boadilla del Monte, Villamanín, Vilanova de la Barca, Sabiñánigo o Figueres, entre muchas otras poblaciones.

Trabajaron también en las minas de mercurio de Almadén, en los pozos Maria Luisa, Fondón y San Mamés de Duro Felguera, en las minas de antracita de Fabero y en muchas otras empresas mineras, en Asturias, Leñón, Pontevedra, Lleida, Ourense, Teruel, Albacete, Murcia y Cartagena, por ejemplo, y lo hicieron asimismo en gran cantidad de obras públicas, como en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, Zamora-A Coruña, Tudela de Veguin a Lugo de Llanera, Pedernales-Bermeo o la inconclusa Santander-Mediterráneo, así como en la primera estación ferroviaria de Chamartín, en Madrid, y en carreteras como las de Canfranc, de la carretera de A Coruña a El Escorial, variantes de carreteras como las de Madrid-Valencia Puerto Contreras,  Honrubia, Oropesa, los puertos del Escudo y del Arzobispo, el túnel de Vielha...

Además de la construcción tanto de los accesos como del monasterio y la cripta del Valle de los Caídos, fueron también prisioneros políticos del franquismo quienes construyeron desde aeropuertos como los de Sondica o Labacolla hasta estadios municipales como los de Valladolid y Palencia, pasando por cárceles como la de Carabanchel.

Entre las empresas privadas españolas que más frecuentemente tuvieron a su servicio como trabajadores forzados a prisioneros políticos del franquismo figuraron en lugar muy destacado y constante Dragados y Construcciones, Banús, A. Marroquín, San Román, Hermanos Nicolás Gómez y Construcciones ABC.

Algunas de estas empresas privadas se lucraron con el trabajo forzado y apenas pagado de gran número de prisioneros políticos del franquismo por espacio de más de dos décadas, como lo hizo en concreto la empresa Dragados y Construcciones fundamentalmente en la construcción de gran número de pantanos, mientras que en el caso de Banús lo hicieron todavía hasta el año 1969 en todo tipo de obras y construcciones.

Otras empresas que tuvieron a presos políticos trabajando a su servicio fueron, por ejemplo, Babcock-Wilcox, Carbones Asturianos, Constructora Naval, Industrias Egaña, Talleres La Trefilera, Plasencia de las Armas, Esperanza y Compañía SA, Talleres Murga, Cementos Portland-Iberia, Cementos Asland, Metro de Madrid, Riegos Asfálticos, Sacristán, Portolés y Compañía, Sicot, José M. Padró, Carbonífera Palomar, Montes de Galicia, A.Villalón, E.Osis, Elizarrán, Hidro Nitro Española, Minas del Bierzo, Experiencias Industriales, Gutiérrez Oliva, A.Carretero, Sanz Bueno, Salvador Cuota, Maquinista y Fundición del Ebro, Regino Criado, Ferrocarriles y Minas, Antracitas Gaiztarro, Múgica-Arellano y Cía, Minero Siderúrgica de Orallo, ECIA, Vías y Riegos, Duro-Felguera, C.Peña, Julián A. Expósito, Cimentaciones y Obras, E.Medrano, C.Mardellano, D.L.Pastora, M.Llagostera, I.Arribalaga, J.Dobarco, Sociedad Marcor, Ramón Echave, SAFA, Burés, Industrias Artísticas Agrupadas ...

La Iglesia católica española, convertida prácticamente desde el mismo inicio de la guerra civil en uno de los más importantes e influyentes apoyos de Franco tras haber declarado formal y oficialmente que la insurrección militar era una “Cruzada”, se benefició asimismo del trabajo esclavo de gran número de prisioneros políticos del franquismo. Entre otras construcciones para la Iglesia católica en las que fueron obligados a trabajar como esclavos numerosos presos políticos de distintas regiones españoles, figuran las de la reconstrucción de la catedral y el seminario de Vic, el colegio de los escolapios de San Antón en Madrid, el seminario orensano de Ervedelos, la vallisoletana iglesia del Carmen y los conventos de las madres adoratrices de Cartagena, Valladolid y Alcalá de Henares.

Los beneficios obtenidos por el franquismo a costa de la práctica esclavitud de sus prisioneros políticos: más de 130.000 millones de pesetas, unos 780 millones de euros. Ello se deduce del estudio de las muy detalladas memorias anuales remitidas a Franco por el Patronato para la Redención de Penas entre 1939 y 1970, conservadas aún en los archivos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Sólo entre los años 1939 y 1945, Franco dispuso mensualmente de una media de unos 10.000 presos políticos republicanos convertidos por él en sus esclavos, siendo en total durante aquellos años unos 110.000 los presos políticos laboralmente explotados en colonias, talleres, destacamentos penales y empresas privadas.


El profesor Francisco Moreno Gómez ha cifrado el jornal medio de un preso político esclavizado por el franquismo en 4,75 pesetas, en el caso de ser un hombre con esposa y un hijo a su cargo y que estuviese al servicio de algún organismo público del Estado, y de 14 pesetas si trabajaba al servicio de una empresa privada, de las que sólo 50 céntimos iban a parar al propio preso, 3 pesetas eran destinadas a su familia, 1,40 eran retenidas en teoría para su alimentación y las 9,10 pesetas restantes iban a parar a Hacienda, aunque se ignora bajo qué concepto se les sometía oficialmente a tan cuantiosa exacción fiscal.

Este dinero era periódicamente ingresado por el Patronato para la Redención de Penas en una cuenta cifrada del Banco de España, a nombre del entonces subsecretario de Presidencia del Gobierno, Luis Carrero Blanco, conforme ha podido documentar y probar recientemente el ya citado profesor Antonio Miguel Bernal.

Aunque se tenían algunas referencias merced a la publicación de las memorias de algunos antiguos presos políticos del franquismo, ha sido ahora cuando se ha documentado ya con rigor histórico la existencia en la España de la guerra y la posguerra civil de auténticos campos de exterminio. A diferencia de los campos de concentración, en los que los prisioneros políticos eran utilizados sistemáticamente como “esclavos” y donde en no pocos casos los internados fallecían también a causa de las pésimas condiciones de vida y trabajo a las que se encontraban sometidos, los campos de exterminio franquistas eran, al igual que sus homólogos nazis de tan triste recuerdo, centros destinados fundamental y casi exclusivamente a la pura y simple ejecución de sus internados. Está perfectamente documentada la existencia en la población extremeña de Castuera de un campo de exterminio creado a principios de la guerra civil, inmediatamente después de la toma de Badajoz por las tropas franquistas, a mediados de agosto de 1936, en el que a diario se produjeron fusilamientos y donde existe un gran número de fosas llenas de cadáveres de presos políticos republicanos que allí fueron exterminados.(1)


Lista de algunos de los campos de concentración franquistas que funcionaron durante la guerra civil española o los años siguientes:

Campo de Los Merinales en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de La Corchuela en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de El Palmar de Troya en Utrera (Sevilla)
Hostal de San Marcos de León
Campo de concentración de Miranda de Ebro
Campo de concentración de Castuera
Campo de la península de Llevant en Mallorca
Campo de Formentera
Campo de concentración de La Isleta Gran Canaria
Campo de concentración de Lazareto de Gando Gran Canaria
Campo de concentración "Los Arenales" en las afueras de Cáceres
Campo de concentración de la Cartuja de Porta Coeli (Valencia)1
Campo de concentración de Los Almendros (Alicante)
Campo de concentración de Albatera en la provincia de Alicante
Campo de Concentración de el Pasaje Camposancos – A Guarda.
Campo de concentración de Ronda en Málaga.
Campo de concentración de San Pedro de Cardeña. Burgos
Campo de concentración de Betanzos, antigua fabrica de curtidos.
Campo de concentración de Horta. Barcelona
Campo de concentración de Poblenou. Barcelona
Monasterio de Corbán. Santander
Campo de concentración del cuartel de infantería. Santander
Fábrica de Tabacalera. Santander
Castillo-Faro de Castro Urdiales (Cantabria)
Campo de concentración de Soria
Campo de concentración de Burgo de Osma (Soria)



Benito Sacaluga

(1) Extractado de un articulo de Jordi García Soler, publicado por la Agrupación Madrileña de Profesionales del PCE.


lunes, 15 de octubre de 2012

EL RANCHO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR


En 1938 el Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga es el Subdirector de la Escuela Naval Popular de Cartagena. La guerra civil y su negativo desarrollo para España no impiden que este centro de formación para marinos siga con su actividad, que incluso se estudien proyectos para la mejora de los planes de estudios.

Como en el resto de España los víveres son escasos y las redes de abastecimiento de los mismos cada vez más precarias para las plazas republicanas. La Escuela Naval Popular no escapa a los racionamientos.

El 26 de noviembre de 1938 Benito Sacaluga emite un informe para general conocimiento de alumnos y plantilla de la Escuela detallando las existencias de víveres y las diferencias existentes con el suministro anterior y cuya copia incluyo más adelante.
....Azucar, judias y garbanzos, café, patatas y boniatos, tomates, experimentan una merma en el ya de por si muy escaso suministro. Aumentan la existencias de arroz, lentejas,carne y pescado fresco.

Al final del informe Sacaluga escribe :

".....Tanto la escasez como la falta de existencias complican notablemente el problema del abastecimiento, al cual la Dirección de la Escuela dedica especial atención, con objeto de que diariamente quede resuelto de modo que las raciones sean lo más abundantes posible y nutritivas dentro de la escasez actual, y tiene la seguridad de que si sufriera el suministro una nueva merma, lo que no es probable, todos lo sobrellevaríamos con el mismo espíritu de sacrificio que los que con la misma o menos ración y soportando las inclemencias del invierno, se encuentran luchando y ofrendado la vida, cada día y cada hora, en defensa de la Independencia de España"



Así pensaban y así actuaban los verdaderos marinos republicanos, ajenos al desaliento y con fe en la victoria, a pesar del desarrollo negativo de los acontecimientos y de compartir filas con marinos traidores camuflados al servicio de los franquistas, informadores y saboteadores,que más tarde lucirían en sus manchados uniformes esplendidos galones y entorchados como pago a sus servicios.

Benito Sacaluga





Gráfico por países del seguimiento del blog

LOS REPUBLICANOS Y SU EXILIO


EXILIO
(Del lat. exilĭum).
1. m. Separación de una persona de la tierra en que vive.
2. m. Expatriación, generalmente por motivos políticos.
3. m. Efecto de estar exiliada una persona.
4. m. Lugar en que vive el exiliado.


En todas las guerras hay ganadores y perdedores. La mayoría de los enfrentamientos se producen entre diferentes países, entre diferentes naciones o pueblos, todos los soldados que en ellas intervienen ansían su fin, un fin a ser posible con resultado de victoria, pero sobre todo un fin que les permita volver a sus países  a sus hogares, con los suyos, una vuelta a veces complicada y larga pero cierta para aquellos que han combatido hasta el fin por la defensa de su país, de su patria, y para aquellos que cautivos del enemigo han soportado largos años de prisión en incomprensibles campos de concentración. Separemos de estos soldados a los criminales de guerra, ellos tampoco volverán a sus hogares, se refugiaran al amparo de algún dictador, a las orillas de un mar templado, metamorfoseados en modélicos ciudadanos aficionados a la jardinería, auto mantenidos por los botines logrados a costa de vidas ajenas.

En otras guerras, en las llamadas guerras civiles, en las guerras entre ciudadanos del mismo país, el fin de las  mismas en caso de derrota no garantiza el regreso a aquellos que marcharon huyendo del conflicto y los que se quedaron para combatir o se negaron a la huida se ven  obligados a salir de su patria por primera vez y con poca o ninguna esperanza de regresar, huyendo de la muerte o de la prisión, de las represalias, simplemente por haber combatido en el bando perdedor o ser portadores de unas ideas diferentes. Obligados a protagonizar un exilio que les salvará la vida. Sus ideas y la defensa de ellas son, en la inmensa mayoría de los casos, la única causa. Unas ideas que desde la derrota y la opresión transmutan ,en muchos casos, hacia la sensación de haber tomado decisiones equivocadas solo fruto de la generosidad.

En el caso de España, no podemos engañarnos, si la victoria hubiera sido republicana los protagonistas del exilio habrían sido aquellos que apoyaron la sublevación. Esto no sucedió y por tanto solo cabe imaginar. Lo realmente acontecido desde abril de 1939 está hoy al alcance de todos, no lo ha estado siempre, solo desde la muerte del dictador Franco empezaron a abrirse los cajones, todavía quedan muchos por abrir, y a manifestarse las prisioneras memorias de los protagonistas, todos involuntarios objetivos de una venganza sin limites ni razón y de la que aún hoy pueden verse y sentirse sus consecuencias.

Antes de comenzar la guerra, y durante el primer trimestre de 1936, fueron cientos de miles los españoles que cruzaron las fronteras huyendo de la hostilidad y de la violencia. Un exilio que fue constante y  cuyas condiciones nunca llegaron a ser aventuradas por sus protagonistas, de haber sido así muchos habrían preferido quedarse en España, con todas las consecuencias, más aún  si aquellos que escogieron Francia como país de destino hubieran podido intuir la inminente invasión de los nazis.

En Francia  oleadas de refugiados españoles cruzan desde enero de 1939 las recién abiertas fronteras franco-españolas, a los pocos días de la caída de Barcelona, y se distribuyen principalmente por las regiones del sur, Burdeos, Toulouse y algunas poblaciones de las costa atlántica francesa. Dos meses más tarde, desde el puerto de Cartagena parte rumbo a África lo que queda de la Flota. Desde Alicante inician el camino algunos buques mercantes repletos de republicanos.

Se estima en casi medio millón el numero de españoles que en marzo de 1939 se habían refugiado en Francia, entre ellos casi 200.000 eran civiles.Iniciada la invasión nazi, muchos de los procedentes del ejercito republicano se unirán al poco tiempo a la resistencia francesa contra la ocupación alemana, otros son enviados por el Régimen de Vichy a realizar trabajos forzados. Aquellos que se unieron a la resistencia, luchando para conseguir la derrota del aliado de Franco, albergaban la esperanza de que esa derrota propiciase la liberación de España. Cuando las tropas del general Lecrerc luchaban por la liberación de Paris, fue la sección española de su ejercito la primera que puso los pies en suelo parisino.

Mejico acoge a más de 20.000 españoles, Estados Unidos acepta una acogida selectiva de españoles, entre ellos se encontraban Severo Ochoa y Ramón J.Sender. Procedentes de Francia unos cuantos miles de refugiados se instalan en Argentina, Venezuela y Colombia, algunos en Cuba. 
Mejico y Sudamérica dan hogar a,Max Aub, Ramón J. Sender, Arturo Barea, Manuel Andújar, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Buñuel, Picasso,Sánchez Albornoz, Vicente Aleixandre.... y miles de españoles anónimos. Los cuadros y dirigentes del Partido Comunista de España son acogidos junto con sus familias en la Unión Soviética. Unos 10.000 españoles son deportados y enviados a los campos de concentración nazis.

Este éxodo no acaba en 1939, ni en 1945, la policía y el aparato franquista persigue de forma implacable cualquier semilla de oposición a su dictadura, sus labores de depuración son minuciosas y constantes, realmente la salida de españoles no termina hasta que se produce la muerte del dictador en 1975. En resumen tres años de guerra y treinta y seis de posguerra.

Unos exiliados a los que la propaganda franquista presentaba como fugitivos de la justicia, como activistas contra el pueblo español, como "rojos" asesinos, comunistas, anarquistas.... o como revolucionarios sin bandera, cuando en realidad solo huían de la muerte o de los campos de concentración del aparato franquista, penas a las que se enfrentaban por el solo hecho de  haber combatido por su libertad y la de los españoles, una libertad que militares sublevados y capitalistas querían abolir y finalmente abolieron con la ayuda de los fascistas italianos y alemanes y la política de no intervención del resto del mundo.



Benito Sacaluga