lunes, 17 de agosto de 2020

EN LA FLOTA REPUBLICANA SE SUPRIMEN LOS COMITÉS POLÍTICOS.



En el centro, Bruno Alonso, Comisario General de la Flota
desde diciembre de 1936, a bordo del crucero "Libertad"
Existieron y existen diversas opiniones, unas a favor y otras en contra, sobre la decisión del Gobierno de la República, a propuesta de Indalecio Prieto, Ministro de Marina y Aire, de suprimir los Comités existentes a bordo de los buques, sustituyendo éstos por un Comisario Político en cada unidad. 

Es importante tener en cuenta que hasta la toma de esta decisión, y según Decreto del 19 de noviembre de 1936 Art.5 (Azaña/Galarza) "El mando de cada uno de los buques corresponde al Comandante del mismo y al Presidente del respectivo Comité"; una disposición que sin duda menoscababa la autoridad del comandante del buque. Por otro lado, y siempre según el Decreto de 1936, si el comandante del buque era nombrado por el Ministerio de Marina, el presidente del Comité lo era por los miembros del mismo; el Segundo comandante era nombrado por el comandante pero requería la aprobación del presidente del Comité. A la hora de sacar conclusiones sobre la decisión de suprimir los Comités, no conviene olvidar que estamos hablando de buques de guerra en situación de combate desde julio de 1936, tampoco que entre las dotaciones de dichos buques existía un elevado número de partidarios de la reciente sublevación, muy especialmente entre los miembros del Cuerpo General.

Reproduzco a continuación el literal contenido del Decreto en el que se suprimen los Comités Políticos creados en 1936.

GACETA DE LA REPÚBLICA
Número 131
11 de Mayo de 1937

MINISTERIO DE MARINA Y AIRE

Decreto

El Decreto de diez y siete de Noviembre de mil novecientos treinta y seis dio a la Flota Republicana una organización circunstancial, dividida en dos ramas, una esencialmente militar y otra de carácter político, acoplándose a esta última los Comités que venían funcionando a bordo de los barcos y del seno de los cuales nacía el Comité Central, cuya presidencia se confió, por el referido Decreto, al Delegado político. Sí bien han de mantenerse las funciones de este tipo, deben simplificarse, sin debilitar por ello su eficiencia, confiriéndolas a menor número de personas y acomodándolas a los nuevos perfiles que de modo natural adquiere la Flota, luego de disipada la perturbación producida al quedar repentina y casi totalmente desprovista de mandos leales.

Los órganos que entonces surgieron reclaman hoy, con claro sentido de la realidad, su propia supresión, para que el importante cometido que les fue asignado se realice en forma más eficaz y sencilla.

En virtud de 1o expuesto, de acuerdo con el Consejo de Ministros y a propuesta del Ministro de Marina y Aire,

Vengo en decretar lo siguiente:

Artículo primero. Quedan suprimidos el Comité Central y los demás Comités de la Flota, así como cuantas otros pudieran subsistir, en servicios militares dependientes del Ministerio de Marina y Aire.

Artículo segundo. Las funciones encomendadas a dichos Comités por el Decreto de diez y siete de Noviembre de mil novecientos treinta y seis quedan atribuidas al Delegado Político de la Flota y a los Comisarios que se designen para cada unidad o grupo de unidades.

Artículo tercero. Los Comisarios a que se refiere el artículo segundo serán nombrados y separados libremente por el Ministro de Marina y Aire, a propuesta del Delegado político.

Artículo cuarto. Los Comisarios, de acuerdo con el Delegado político, podrán elegir como asesores suyos a los miembros de los Comités disueltos o a otros elementos de las respectivas dotaciones.

Artículo quinto. Queda subsistente, en la parte no modificada por este Decreto, el de diez y siete de Noviembre de mil novecientos treinta y seis.

Dado en Valencia, a diez de Mayo de mil novecientos treinta y siete.

MANUEL AZAÑA DÍAZ

El Ministro de Marina y Aire,
INDALECIO PRIETO TUERO



Benito Sacaluga.

miércoles, 12 de agosto de 2020

LA EXPLOSIÓN EN EL "JAIME I" (17/6/1937) SEGÚN UN TESTIGO PRESENCIAL




Documento sobre la voladura del “Jaime I” de autoría no verificada,  encontrado en Bizerta dentro de un sobre con más documentación, dirigido a: “Camarada Augusto Pérez, embarcado en el crucero “Libertad”.  (1)

17 de junio.

Página 1 del documento citado
Día trágico para la Marina Republicana. Me encontraba a bordo del “Jaime I” dando clase a varios compañeros en la casamata 8 cuando una explosión, percibida más por sus efectos que por el ruido que suele acompañarlas, me empujó en unión de los compañeros hacia el mamparo de popa de la casamata, donde permanecimos unos instantes en la más completa obscuridad y notando como aumentaba la producción de gases al oír unos ruidos parecidos a los que se originan en una botella o tubería de aire comprimido cuando por rotura u otra causa sale el aire al exterior a través de un orificio relativamente pequeño si se le compara con la presión del aire. 

La atmósfera era irrespirable a consecuencia principalmente de la gran cantidad de carbón que, finamente pulverizado, contenía; también contenía humo, pero sin que se percibiese olor a pólvora. Pasó por mi imaginación la idea de una potente bomba de aviación sin embargo la conmoción notada no era tan violenta como suelen ser las producidas por bombas o proyectiles. 

A tientas me acerqué al cañón de popa para ver si por alguno de los huecos que dan al exterior se podía respirar mejor, observando que por los correspondientes a los anteojos no solamente no entraba aire, sino que aún salía humo y polvillo de carbón de la casamata, por lo cual la respiración se hacía allí todavía más difícil; bajé de la plataforma del cañón y buscando aire más respirable , me agaché a la parte inferior del mantelete, pareciéndome que entraba algo de aire del exterior por el resquicio que hay entre el mantelete, móvil horizontalmente con el cañón, y el costado, debido a lo cual se respiraba algo mejor. Indiqué a los demás que aquello pasaría y procurasen mientras tanto respirar lo mejor posible por la nariz; se notó un pequeño aumento de la presión y temperatura, dando la impresión de que algún incendio se había producido, en cuyo momento supuse que no era bomba de aviación el origen de aquello; no obstante, unas explosiones que se empezaron a oír y que producían alguna sacudida en el buque me hicieron nuevamente dudar al creer que eran disparos contra aviones.

Continuaron las explosiones y al ver que el aire era cada vez más irrespirable abandoné la idea de aviones y supuse que era algo más grave, por lo cual dije a los demás: “Hay que procurar salir de la casamata; yo se donde está la puerta y veré si por ella se puede salir”; me acerqué a ella pero la salida no era fácil, pues la puerta era precisamente una de las entradas de humo y carbón, de modo que salir era peor. Dije: Por la puerta no se puede salir, hay que buscar otra salida”. “No hay salidas”, oí, bueno, pues intentemos sacar un cañón de batería, tal vez si lo logramos rápidamente podamos salir por la tronera antes de que sea demasiado tarde.

Pronto, sin embargo, hube de convencerme de que aquello era más fácil decirlo que hacerlo, pues en medio de aquella obscuridad que no permitía dar un paso con seguridad, al buscar febrilmente las herramientas tropezábamos unos con otros y con todo menos con lo que buscábamos; esto unido a la asfixia que ponía en aprieto nuestra vida, determinaba una confusión que me hizo pensar que si no había otro procedimiento para salir, por aquel bien perdidos estábamos. 

Las explosiones se sucedían, y en medio de este caos, notamos otra especie de onda explosiva débil,  que nos envolvió, y al pasar unos instantes oí decir: “parece que por allí se ve algo de luz o salida de humo”. Y pensé: “A ese pobre hombre la asfixia ya lo ha privado de la razón; no obstante miré como los demás en todas direcciones y no vi nada, pero al pasar escasamente un segundo me pareció que también lo veía hacia proa de la casamata; allí me dirigí y ya había dos o tres cuando llegué, uno de los cuales precisamente al tratar de saltar puso un pie en el vacío y seguramente hubiera caído de no encontrar con los brazos los cuerpos de los compañeros, a los que se aferró fuertemente, evitando así la caída. 

En efecto, allí había una escotilla de carbonear abierta, por la que entraba una débil luz, y en el piso de la casamata estaba la otra escotilla debajo de la anterior, por la que estuvo a punto de caer aquel compañero; ayudándonos unos a otros pudimos salir todos, y al preguntar desde arriba si quedaba alguno más y no obtener contestación, cada uno se fue por su lado, yo me dirigí a la toldilla, desde donde salté a la barandilla y de allí a un bote que, como se abrió en aquel momento, caí al agua y nadé hasta el malecón, donde después de ayudar a transportar algún herido, cogí el chinchorro de a bordo que me trajo al “Libertad”.



(1)  Parte de un artículo de  Manuel Rolandi Sánchez-Solís, publicado en Cartagena Histórica, diciembre 2009.

domingo, 5 de julio de 2020

LA ESCUADRA




Publicado en el semanario "La Armada", 11 de septiembre de 1937.


Autor: Juan Oyarzabal, capitán de fragata,  Director de Tiro del acorazado "Jaime I" (15/12/1936 al 02/07/1937);  2º comandante del destructor "Almirante Antequera" (02/07/1937 al 20/12/1937); comandante del destructor "Almirante Valdés" (20/12/1937 al 29/03/1939).



Juan de Oyarzabal y Orueta


LA ESCUADRA


¿Qué hace la Escuadra? ¿No sale?
¿Siempre ha de estar en el puerto?
Decidme: ¿Qué hace la Escuadra?
¿Qué hacen estos marineros?

Claveles de voz y sangre
en el aire florecieron.

Cortó el humo del tabaco
la tirantez del momento
y la voz de la Marina,
la voz de los marineros,
la voz que se hizo gigante,
llenando todo el silencio,
subió por los anaqueles,
se enredó en los pensamientos,
cubrió insignias de partido,
con un tapiz de desprecio,
y empinándose en las mesas
sobre los vasos sedientos,
sobre las botellas pródigas,
sobre los discursos huecos,
habló a los hombres de tierra,
habló a los hombres del pueblo,
¡habló como sabe hablar
la voz de los marineros!

¿Qué hace la Escuadra?... Escuchadme
hombres de tierras adentro.
La Escuadra sale en las horas
alfombradas de silencio
a inquietar al enemigo
con despertares sangrientos.
La Escuadra presta su ayuda
para la causa del pueblo
en las noches sin esquinas
abiertas al mar y al viento.
¿Qué hace la Escuadra?...Escuchadme
La Escuadra viste de acero
a mares que han desnudado
los piratas extranjeros.

La Escuadra le da a la mar
sus más gloriosos momentos...
¡La Escuadra pintó de gris
a todos los paralelos! 

¿Qué hace la Escuadra? .. Escuchadme
¡Escuchadme, compañeros!
La escuadra va navegando
con todo el mando en su puesto.
El aliento de sus hombres
le da a la Escuadra su aliento,
y en sus miradas despiertas
y en sus músculos de hierro,
y en sus cañones potentes
y en sus corazas de acero
lleva la Escuadra la fuerza
de sus bravos marineros...
¡¡Así busca al enemigo
la Escuadra de nuestro pueblo!!

Después cuando la victoria
florece en los masteleros,
cuando huelen a romance
los gallardetes señeros,
la Escuadra vuelve a su base,
la Escuadra vuelve a su puerto,
sonrisas de litorales
en sus rodas recogiendo,
tras haber barrido el mar
con almas de marineros...
¡¡Tras haber cortado el tallo
de la rosa de los vientos!!

Y entonces dicen algunos
de los de tierras adentro:
¿Qué hace la Escuadra? ¿No sale?
¿Siempre ha de estar en el puerto?

Juan Oyarzabal









miércoles, 24 de junio de 2020

TENIENTES EN CAMPAÑA DE INFANTERÍA DE MARINA





Publicado en el Semanario "La Armada" (Órgano del Comisariado y Portavoz de los Marinos de la República), el nueve de julio de 1938.



Con motivo de haber acabado el curso los alumnos de la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina, tuvo lugar en la Escuela Naval Popular una ceremonia, sencilla como de guerra, pero llena de cordialidad republicana. 


Invitados por el Director de la Escuela, don Luis Junquera, asistieron el Jefe de la Base Naval don Antonio Ruiz, el laureado Jefe de la Flota don Luís González de Ubieta, el Comisario General de la misma compañero Bruno Alonso, el Coronel del Regimiento Naval n.° l, don Basilio Fuentes, el Jefe del Arsenal don Norberto Morell, el Comandante Militar de 1a Plaza don Francisco Gutiérrez, el Jefe del Estado Mayor Mixto don Vicente Ramírez, el Delegado de Propaganda del Gobierno don Miguel San Andrés, el Profesorado de la Escuela Naval, etc.

El Comisario Político de la Escuela, Ginés Ganga, dirigió unas palabras de despedida a los nuevos oficiales, y el Delegado de Propaganda, señor San Andrés, pronunció un brillante discurso ensalzando las virtudes de los marinos de la República.

He aquí la primera promoción de Tenientes en Campaña de Infantería de Marina:

Con el número l, Luís Ardiaca Alé-; 2, Sergio Puig Almirall; 3, Ramón Bertrán Olivellas; 4, José María Sanllehy Roda; 5, Juan Aguilar Maldonado; 6, Modesto Durant Padró; 7. Eugenio Ferrández González; 8, Antonio Granda Pérez; 9, César Manzano Ortega; l0, José Martínez Rosell; 11, Juan Cacala Señar; 12, Francisco García Carmona; 13, José Escolar Jovells; 14, Luís AIsedo Renovález; 15, José Inberno Iberno; 16, Cándido Amat Juan; 17, Ángel Domínguez Jarque; 18, Gabriel Cortés Fontán; 19, Pedro Lloverás Llorach; 20, Antonio Ortuño Cánovas; 21, Antonio Oller Farrás; 22, Francisco Soto Mercader; 23, Francisco Miró Enrech; 24. Aurelio Sancho Mur; 25, Gonzalo Martín González; 26, Ramón Marcos Pérez; 27, Luís Álvarez Casco Trelle; 28, José Soler García; 29, Ramón Serrano Monclús; 30, José Andrés Martí; 31, Gabriel Ferrer Blasco; 32, Francisco Díaz López; 33, Gaspar Pérez Sellas; 34, Claudio Gauthier Marín; 35, Juan J. Navarro Izquierdo; 36, Antonio Palonés García; 37, José Nogueras Batlle; 38, Incógnito Ferrer; 39, Francisco Pérez López; 40, Adrián León Rosales; 41, Castor Serramián Casanova; 42, Fernando Catalá Portell; 43, Angel Garcerán García; 44, Ramón Pablo Palacios; 45, Salvador Carbó Chaquet; 46, Fulgencio Pujante Vivancos; 47, José Ballester Guixot; 48, Juan J. Maiquez Martínez; 49, Faustino Beleña Alfonso; 50, Jesús Jódar Carrasco; 51, Francisco López Pérez; 52, Ramón Poca Pons; 53, Juan Sebastián Cumba; 54, Juan Luís Prats; 55, Juan P. Rodríguez Pérez; 56, Antonio Rey Cotos; 57, José A . Lara Guillén; 58, Antonio Villar Filloy; 59, Miguel Valera Jiménez.





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Una vez graduados, la práctica totalidad de estos Tenientes en Campaña pasaron a prestar servicio en Cuerpos de Ejército y Brigadas Mixtas. En fecha del 1 julio de 1938 el número total de Oficiales de Campaña (Tenientes y Capitanes) ascendía a 805.