domingo, 5 de mayo de 2013

LA REPÚBLICA, LOS SEÑORITOS Y MACHADO.




Castas, privilegiados, señoritos antaño en sus cortijos y hoy en los consejos de administración de multinacionales y en las instituciones. Otros hombres, los verdaderos, paridos en el pueblo y convertidos en héroes incontestables y rebeldes, exigen a los reyes la inocencia en las acusaciones que contra ellos existen, pueblo levantado antes en armas, hoy protagonizando manifestaciones de rechazo a los gobernantes, a la clase dirigente, al insaciable sistema capitalista, al señoritismo, enfrentándose al sistema en extraordinarias condiciones de inferioridad tal y como los milicianos republicanos se enfrentaron a ejércitos profesionales, un pueblo que aspira a los derechos que le corresponden ya que todo lo que España tiene de grande finalmente se lo debe al pueblo. No hay poderosos, hay poder, y ese poder lo reclama hoy el pueblo una vez que su cesión al sistema, al señoritismo, ha vaciado sus graneros para contentar a los señoritos. Un poder exigible y exigido por tanto tiempo que ya nuestras memorias no son capaces de recordar su primer día. Una lucha que necesita de una herramienta básica, de la cultura, una herramienta que los señoritos rechazan concedernos sumiéndonos en la constante y machacona repetición de los textos de “sus” escritores y trabando a aquellos autores que escriben para el pueblo llano, al mismo tiempo que se les aplican los más inadecuados calificativos, intentado que el pueblo, permanezca dormido mientras se alimenta con la “cultura del consumo" , precisamente la que hace que los bolsillos de los señoritos y los usureros están cada día mas llenos y nuestros graneros más vacíos aún.

Antonio Machado, republicano convencido, escribió en el diario La Vanguardia una serie de artículos durante la guerra civil española, concretamente veintiséis, reproduzco a continuación el primero por su indudable vigencia, publicado el 16 de julio de 1.937, justo un año después del levantamiento militar e inicio de la guerra civil, pero antes y a modo de guiño a la esperanza republicana una estrofa de sus primeras obras, de principios del siglo XX :

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.

…… Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Cuando alguien me preguntó, hace .ya muchos años, ¿piensa usted que el poeta debe escribír para el pueblo, o permanecer encerrado en su torre de marfil?, era el tópico al uso de aquellos días, consagrado a una actividad aristocrática en esferas de la cultura sólo accesibles a una minoría selecta, yo contesté con estas palabras, que a muchos parecieron un tanto ingenuas: "Escribir para el pueblo, decía un maestro, ¡qué más quisiera yo !". Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es, por de pronto, escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres  cosas de inagotable contenido que no acabamos nunca de conocer. Y es mucho más, porque escribir para el pueblo nos obliga a rebasar las fronteras de nuestra patria, escribir; para los hombres de otras razas y de otras lenguas. Escribir para  el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra;, Tolstoi, en Rusia.
Es el milagro de los genios de la palabra. Tal vez alguno de ellos lo realizó sin saberlo, sin haberlo deseado siquiera. Día llegará en que sea la suprema aspiración del poeta. En cuanto a mí, mero aprendiz, no creo haber pasado de folklorista, aprendiz a mi modo, del saber popular. 
Mi respuesta era la de un español consciente de su hispanidad, que sabe, que necesita saber como en España casi todo lo grande es obra del pueblo o para el pueblo, como en España lo esencialmente aristocrático en cierto modo es lo popular. En los primeros meses de la guerra que hoy ensangrienta a España, cuando la contienda no había aún perdido su aspecto de mera guerra civil, yo escribí estas palabras que pretendian justificar mi fe democrática, mi creencia en la superioridad del pueblo sobre las clases privilegiadas.
Los milicianos de 1936



Después de puesta su vida tantas veces por su ley al tablero...

¿Por qué recuerdo yo esta frase de don  Jorge Manrique, siempre que veo, hojeando diarios y revistas, los retratos de nuestros milicianos?
Tal ves será, porque estos hombres, no precisamente soldados, sino pueblo en armas, tienen en sus rostros el grave ceño y la expresión concentrada o absorta en lo invisible, de quienes, como dice el poeta, “ponen al tablero su vida por su ley», se juegan esa moneda única, si se pierde no hay otra, por una causa hondamente sentida. La verdad es que todos estos milicianos parecen capitanes, tanto es el noble señorío de sus rostros.
Cuando una gran ciudad, como Madrid en estos días,  vive una experiencia trágica, cambia totalmente de fisonomía y en ella advertimos un extraño fenómeno compensador de muchas amarguras: la súbita desaparición del señorito. Y no es que el señorito, como algunos piensan, huya o se esconda, sino que desaparece literalmente se borra, lo borra la tragedia humana, lo borra el hombre.
La verdad es que, como decía Juan de Mairena, “no hay señoritos, sino más bien señoritismo” , una forma, entre varias, de hombría degradaba, un estilo peculiar de no ser hombre, que puede observarse a veces en individuos de diversas clases sociales, y que nada tiene que ver con los cuellos planchados, las corbatas o el lustre de las botas.
Entre nosotros, españoles, nada señoritos por naturaleza, el señoritismo es una enfermedad epidémica, cuyo origen puede encontrarse acaso en la educación jesuítica, profundamente anticristiana y, digámoslo con orgullo, perfectamente antiespañola. Porque “señoritismo" lleva implícita una estimativa errónea y servil, que antepone los hechos sociales más de superficie, signos de clase, hábitos o indumentos, a los valores propiamente dichos, religiosos y humanos. El señoritismo ignora, se complace en ignorar, jesuíticamente, la insuperable dignidad del hombre. El pueblo, en cambio, la conoce y la afirma, en ella tiene su cimiento más firme y la ética popular. «Nadie es más que nadie» reza un adagio de Castilla. ¡Expresión perfecta de modestia y de orgullo! Si, “nadie es más que nadie” porque a nadie le es dado aventajarse a todos, pues a todo hay quien gane, en circunstancias de lugar y de tiempo. “Nadie es más que nadie”, porque, y éste es el más hondo sentido de la frase, por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el valor de ser hombre. Así habla Castilla, un pueblo de señores, que siempre ha despreciado al señorito.
Cuando el Cid, el Señor por obra de una hombría el Cid, el Señor que sus propios enemigos proclaman, se apercibe, en el viejo poema, a romper el cerco que los moros tienen puesto a Valencia, llama a su mujer, doña Jimena, y a sus hijas Elvira, y Sol, para que vean "cómo se gana el pan". Con tan divina modestia habla Rodrigo de sus propias hazañas. Es el mismo, empero, que sufre destierro por haberse erguido ante el rey Alfonso y exigiéndole, de hombre a  hombre, que jure sobre los Evangelios no deber su corona al fratricidio Y junto al Cid, gran señor de sí mismo, aparecen en la gesta inmortal aquellos dos infantes, de Carrión, cobardes, vanidosos y vengativos; aquellos dos señoritos felones, estampas, definitivas de una aristocracia, encanallada. Alguien ha señalado, con certero tino, que el Poema del Cid es la lucha entre una democracia naciente y una aristocracia declinante. Yo diría, mejor, entre la hombría castellana y el señoritismo leonés de aquellos tiempos.
No faltará quien piense que las sombras de los yernos del Cid acompañan hoy a los ejércitos facciosos y les aconsejan hazañas tan lamentables como aquella del robledo de Corpes. No afirmaré yo tanto porque no me gusta denigrar al adversario, pero creo con toda el alma que la sombra de Rodrigó acompaña a nuestros heroicos milicianos. y que en el Juicio de Dios que hoy, como entonces, tiene lugar a orillas del Tajo, triunfarán otra vez los mejores. O habrá que faltarle al respeto a la misma divinidad.
Entre españoles, lo esencial humano se encuentra con la mayor pureza y el más acusado relieve en el alma popular. Yo no sé si puede decirse lo mismo de otros países. Mi folklore no ha traspuesto las fronteras de mi patria. Pero me atrevo a asegurar que en España el prejuicio aristocrático, el de escribir exclusivamente para los mejores, pueda aceptarse y aún convertirse en norma literaria, solo con esta  advertencia: la  aristocracia española está en el pueblo, escribiendo para el pueblo se escribe para los mejores. Si quisiéramos piadosamente no excluir del goce de una literatura popular a Ias llamadas  clases tendríamos que rebajar el nivel humano y la categoría estética de las obras que hizo suyas e! pueblo y entreverarlas con frivolidades y pedanterías. De un modo más o menos consciente es esto lo que muchas veces hicieron nuestros clásicos. Todo cuanto hay de superfluo en “El Quijote” no proviene de concesiones hechas al gusto popular, o como se decía antes, a la necedad del vulgo, sino por el contrario a la perversión estética de la corte. Alguien ha dicho con frase desmesurada, inaceptable: ad pedem ittera, pero con  profundo sentido de verdad, en nuestra gran literatura casi todo lo que no es folklore es pedantería. 
Pero dejando a un lado el aspecto español  o, mejor españolista, de la cuestión se encierra a mi juicio, en este claro dilema: o escribimos sin olvidar al pueblo, o sólo escribiremos tonterías, y volviendo al aspecto universal del problema, que es el de la difusión de la cultura y el de su defensa voy a leeros palabras de Juan de Mairena, un profesor apócrifo o hipotético, que  proyectaba en nuestra patria una Escuela Popular de Sabiduría Superior.
'La cultura vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercancías, el cual, repartido entre muchos, entre los más, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusión de la cultura sería para los que así piensan, si esto es pensar, un despilfarro o dilapidación de la cultura, realmente lamentable”. ¡Esto es tan lógico!... Pero es extraño que sean, a veces, los antimarxistas, que combaten la interpretación materialista de la Historia, quienes expongan una concepción tan espesamente materialista de la difusión cultural.
En efecto, la cultura vista desde fuera, como si dijéramos desde la ignorancia o, también, desde la pedantería, puede aparecer como un tesoro cuya posesión y custodia sean el privilegio de unos pocos y el ansia de cultura que siente el pueblo, y que nosotros quisiéramos contribuir a aumentar en el pueblo, aparecería como la amenaza a un sagrado depósito. Pero nosotros, que vemos la cultura desde dentro, quiero decir desde el hombre mismo, no pensamos ni en el caudal, ni en el tesoro, ni en el depósito de la cultura, como en fondos o existencias que puedan acapararse, por un. lado, o, por otro, repartirse a voleo, mucho menos que puedan ser entrados a saco por las turbas. Para nosotros, defender y difundir la cultural es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante.
¿Cómo? Despertando al dormido. Y mientras mayor sea el número de despiertos... . .
Para mí, decía Juan de Mairena, sólo habría una razón atendible contra una gran difusión de la cultura o tránsito de la cultura , concentrada en un estrecho círculo de elegidos o  privilegiados, a otros ámbitos más extensos, si averiguásemos que el principio de Carnot - Clausius, rige también para esa clase de energía espiritual que despierta al durmiente. En ese caso habríamos de proceder con sumo tiento, porque una difusión de la cultura implicaría, a fin de cuentas, una degradación de la misma que la hiciese prácticamente inútil. Pero nada hay averiguado, a mi juicio, sobre este particular. Nada serio podríamos oponer a una tesis contraria que, de acuerdo con la más acusada apariencia, afirmase la constante reversibilidad de la energía espiritual que produce la cultura.
Para nosotros, la cultura ni proviene de energía que se degrada al propagarse, ni es caudal que se aminore al repartirse; su defensa, obra será de actividad generosa, lleva implícitas las dos más hondas paradojas de la ética : sólo se pierde lo que se guarda, sólo se gana lo que se da. .. .
Enseñad al que no sabe, despertad  al dormido, llamad a la puerta de todos los corazones, de todas las conciencias, y como tampoco es el hombre para la cultura, sino la cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hombre, de ningún modo un fardo ingenie para levantado en vilo por todos los hombres, de tal suerte que tan sólo el peso de la cultura, pueda repartirse entre todos, si mañana un vendaval de cinismo, de elementalidad humana, sacude el árbol de la cultura y se lleva algo más que sus hojas secas, no os asustéis. Los árboles demasiado frondosos necesitan perder algunas de sus ramas, en beneficio de sus frutos. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el huracán.
Antonio Machado
16 julio de 1937


jueves, 2 de mayo de 2013

JUAN MARCH, MECENAS DEL GOLPE DE ESTADO





Juan March Ordinas nació en 1890 en Santa Margalida, un pueblo cercano a la localidad mallorquina de Capdepera, su padre era tratante de ganado porcino. Su falta de aptitud para los estudios se compensó con un elevado instinto comercial.

El origen de su fortuna no guarda ninguna relación con  el negocio familiar sino directamente con el contrabando y en sus inicios como prestamista privado. Los beneficios de los préstamos se invertían en la compra de terrenos a bajo precio puestos a la venta a causa del empobrecimiento de la aristocracia local. Posteriormente esos mismos terrenos eran vendidos a los campesinos a los que al mismo tiempo les prestaba dinero para la operación, prestamos que originaban elevadas sumas en concepto de intereses. Después de su éxito como prestamista organizó una importante red de contrabando trasportando productos desde Mallorca al Levante español. Todavía no se había consolidado el negocio del turismo, estamos hablando de los principios del siglo XX, y la isla de Mallorca obtenía gran parte de sus ingresos gracias al contrabando, principalmente de tabaco aunque March traficaba también con maquinaria, armas y la cocaína que se consumía en los círculos bohemios de Barcelona.

Durante la primera guerra mundial se dedicó además al aprovisionamiento de los submarinos austriacos que se ocultaban en las aguas de la isla de Cabrera, actividad con la que provocó un conflicto diplomático con Inglaterra ya que España tenia ante el conflicto una posición de neutralidad y las operaciones de March eran permitidas por el gobierno español.

Al término de la primera gran guerra ya había amasado una considerable fortuna y fundado su propia compañía naviera, la Compañía Trasmediterránea, con la que controlaba la práctica totalidad de las operaciones del Mediterráneo occidental. En 1.923 fue elegido diputado a Cortes por Mallorca, cargo que no impidió que vendiera miles de fusiles Mauser 98 al caudillo rifeño Abd el-Krim, fusiles que eran utilizados para combatir a las fuerzas españolas de Marruecos, soldados de cuya muerte a causa de los disparos de los fusiles que vendía también sacaba provecho alquilando sus barcos a la Corona para que muertos y heridos españoles fueran repatriados a España, negocio redondo.En 1.926 crea la Banca March.

Con la llegada de la República cambió su suerte. Pese a su gran poder e influencia fue detenido y encarcelado bajo la acusación de apoyar a la dictadura de Primo de Rivera y por la práctica del contrabando de armas. Recluido en la prisión de Alcalá de Henares no tuvo ningún problema en escapar y huir del país previo soborno a un funcionario. Cuando su fuga fue conocida por los ciudadanos se acuñó la frase “O la República acaba con March, o March acabará con la República” y así fue. Desde entonces su mayor objetivo fue derribar el Gobierno legítimamente constituido. Esperó al 18 de julio de 1.936, donde su intervención fue decisiva y dio origen a la guerra civil. Desde un principio financió ampliamente a los golpistas a través de sus oficinas en el extranjero. Acabada la guerra regresó a España y se cobró su aportación junto con unos fabulosos intereses.

Para entonces había quedado claro que March podía hacer eliminar a un adversario con un golpe de cuchillo, derribar un gobierno democrático que le era hostil o financiar un golpe de estado. Y Franco lo sabía. Pese a su apariencia respetable era un hombre que carecía de los más elementales escrúpulos. Uno de sus grandes lemas en síntesis era “Todo hombre tiene su precio, y si no lo tiene es que no vale nada”.

Desde el final de la guerra y hasta su muerte, Juan March pudo dedicarse tranquilamente a sus negocios. Tal como se había pactado, el régimen de Franco le devolvió su apoyo financiero con intereses y le permitió desarrollar sin límite sus actividades. Gracias a ello el antiguo tratante de ganado consolidó una inmensa fortuna y llegó a figurar entre las siete primeras del mundo. En los años 50 ya se codeaba con los Getty, los Rothschild o los Rockefeller, para entonces ya había hecho edificar una mansión en la costa este de la isla de Mallorca, por supuesto con capilla incluida además de un gran jardín con plantas exóticas que pasa por ser el más importante de Europa.

Desde la atalaya de su gloria quiso emular a sus pares norteamericanos, creando una fundación que llevase su nombre. Creó la Fundación Juan March.

En sus últimos años vivió totalmente alejado de Mallorca. En la isla se cuenta que el motivo era el miedo. Conocía bien a sus paisanos para ignorar que había dejado una larga lista de victimas que en cualquier momento podían ajustarle las cuentas. Irónicamente el hombre más poderoso del país, más poderoso aún que Franco, carecía del valor para enfrentarse con su propio pasado. Al final March solo pisaba la isla para eventos familiares de importancia y siempre en medio de excepcionales medidas de seguridad coche blindado incluido.

March falleció anciano, en 1.962, victima de un accidente de coche en una solitaria carretera madrileña. Todavía hoy se maneja la hipótesis de un atentado. Nunca se sabrá. Fue enterrado en un lujoso panteón de Palma diseñado por el mismo arquitecto que había diseñado el Valle de Los Caídos. Su imperio financiero sigue funcionando a través de sus herederos siendo la Banca March su buque insignia.

Extractado de : La Paternidad del pirata.Miguel Dalmau. Tintalibre abril 2013.


martes, 30 de abril de 2013

PUNTOS NEGROS EN EL CUERPO DE MAQUINAS DE LA FLOTA REPUBLICANA


El Jefe de Máquinas de un buque es el máximo responsable del departamento de máquinas y tiene encomendada la dirección, supervisión y mantenimiento de los sistemas de propulsión y servicios auxiliares del barco.

Si por cualquier motivo la maquinaria de un buque deja de funcionar o lo hace de forma inadecuada a las exigencias de su misión necesita ser reparado y por tanto apartado del servicio, esta situación representa un considerable perjuicio económico para el armador, perjuicio que refiriéndonos a buques de guerra en tiempo  de conflicto adquiere unas dimensiones extraordinarias.

De lo anterior la especial y relevante importancia de cumplir al pie de la letra los protocolos de mantenimiento tanto en su aspecto preventivo como en el correctivo sin olvidar el valor de una evaluación predictiva constante de la maquinaria y sus componentes accesorios.

Para llevar a cabo las tareas relativas al funcionamiento y  mantenimiento de la maquinaria que los buques tienen instalada  se cuenta a bordo con equipos dirigidos por el Jefe de Máquinas entre los que se encuentran Oficiales de Máquinas de diversa graduación, Auxiliares de Máquinas y personal subalterno.

Lo anterior en su sentido conceptual prácticamente no ha experimentado variación al menos desde 1936, fecha de inicio de la Guerra Civil española.

Ya en entradas anteriores se ha puesto de manifiesto el elevado número de incidencias que presentaban algunos buques de la Flota Republicana, incidencias, averías que daban lugar al amarre de sus buques de guerra por largos periodos de tiempo e incidencias que en su mayoría tenían su origen en una falta de mantenimiento o en una ejecución defectuosa del mismo, dando lugar a numerosos informes elaborados por la Jefatura de Inspección de Máquinas de la Flota dirigidos a su Estado Mayor en los que se ponía de manifiesto el origen extraordinario de las averías e incluso se rechazaba la existencia de muchas de ellas o su grado de alcance, motivos por los cuales se implantaba entre los  responsables de los buques la lógica sombra de la duda sobre posibles actuaciones de sabotaje o colaboracionismo con el enemigo

El 18 de septiembre de 1.937, quince meses después de comenzada la guerra, el jefe de los Servicios de Inspección en cumplimiento de las órdenes recibidas emite informe sobre la situación de la maquinaria del Destructor Almirante Valdés:

Sr.Jefe de la Flota, 
En cumplimiento a lo ordenado y referente a la propuesta presentada por el Jefe de Máquinas del destructor “A.Valdés”  con motivo del estado en que, dice en ella, se ha encontrado la instalación propulsora de dicho buque al hacerse cargo de su actual destino y como consecuencia de ello  propone modificar técnicamente el sistema actual de entretenimiento del material y obtener así las máximas prestaciones con que fueron proyectados, sugiriendo al mismo tiempo el nombramiento de una ponencia que estudie en firme y con eficacia las normas aplicables a tal fin, debo manifestarle :
Destructor de la clase Churruca
"Almirante Valdés"
Que dicho Maquinista se hizo cargo del destino que hoy ocupa el día ocho del corriente mes interviniendo la entrega de máquinas el jefe que suscribe. Dicha entrega se hizo reglamentariamente, esto es, saliendo el buque a la mar donde permaneció navegando más de 48 horas. En el Acta de entrega consta que “el estado general de las calderas es BUENO; que las maquinas propulsoras están en BUEN ESTADO DE CONSERVACION Y LIMPIEZA y que no dan más de 280 revoluciones por minuto; que los aparatos auxiliares están en BUEN ESTADO DE CONSERVACION Y LIMPIEZA, dando los ventiladores actualmente y por término medio 700 revoluciones por minuto. Observándose torceduras de eje en el Br.popa y desprendido de su base el de Br.proa”. Como consecuencia de estas observaciones se reconocieron los ventiladores aludidos y todos los demás, resultando de ello que en ninguno de los ventiladores existían torceduras en sus ejes aunque si se encontraban flojos los pernos de sujeción de los aludidos Br.popa y Br.proa. Esta anormalidad se corrigió rápidamente por el personal de a bordo, del mismo modo que pudo haberse corregido antes en evitación de una avería que hubiera requerido varios días de trabajo... Respecto a la velocidad de estos ventiladores ya se venían cambiando los aros-muelles de sus émbolos por encontrarse rotos, estando reemplazados en la actualidad ocho de ellos y que una vez probados a una presión de 14 Kgs. dieron más de las 1.000 revoluciones que de construcción tienen señalada. Cuando navegando trabajen con 16 Kgs. de presión pasarán fácilmente del expresado número de revoluciones. Entre los varios defectos observados por al Inspección de Máquinas y que pasaron desapercibidos para el jefe de Máquinas se detectó que estaban desprendidas las planchas separadoras de los fluxes de algunas calderas.
Estas consideraciones que efectúa el Jefe que suscribe sobre la actuación profesional del Jefe de Máquinas podrías hacerlas análogas del de otro destructor, los cuales son los únicos de todos de los que tienen el mismo cargo en los buques de la Flota y Flotillas cuyas actuaciones han obligado a que esta jefatura tuviera que proceder a amonestarles, bien por ausentarse de a bordo durante la realización de trabajos de urgencia, bien por falta de celo o por oponerse a ordenes recibidas alegando que “su” personal de a bordo no tenían la obligación de ejecutar trabajos que según ellos debían llevarse a cabo por la S.E. de C.N.
Estas exposiciones y muchas otras más que podrían hacerse  referente a la actuación de estos Jefes de Máquinas, se efectúan con objeto de que sirvan de fundamento o información para el parecer e informe que finalmente emite esta Jefatura sobre el asunto que se le consulta.
En efecto, siendo misión de esta Jefatura e Inspección de los Servicios de Máquinas de la Flota procurar por todos los medios que los buques afectos a la misma se encuentren siempre en condiciones de desempeñar las comisiones de GUERRA que los mandos respectivos les confieran, y teniendo en cuenta que el volumen de trabajo que actualmente tiene que atender la SECN y la falta de personal especializado para ello y siendo además ineludible para el personal de máquinas de los buques atender al “manejo, conservación y reparación de máquinas, calderas y aparatos auxiliares” se ve precisada esta jefatura a hacer cumplir dicha obligación por mandato de la Ley y sobre todo porque nos encontramos en estado de GUERRA, procurando , no obstante, atenuar el trabajo de dicho personal cuando las circunstancias, el cumplimiento de las misiones y el servicio lo permitan, desviando el mismo a la SECN y evitando siempre desviar trabajos no urgentes o prescindibles.
El Mando seguramente habrá observado que en la Flota hay buques con elevado tiempo de servicio, de los cuales no solo no parten objeciones  ociosas sino que siempre se encuentra su personal dispuesto a la colaboración y cumplimiento de buen grado de las órdenes. En estos buques el personal de máquinas trabaja incansablemente y solo solicitan ayuda para aquellos trabajos en que les es imprescindible el auxilio del Taller, consiguiendo siempre las velocidades pedidas por el Mando respectivo; ello demuestra sencillamente que la dirección, la observación constante de los aparatos cuando están funcionando para anotar anormalidades en el momento de iniciarse y proceder a su corrección inmediata, el celo y amor profesional…etc, de los respectivos Jefes de Máquinas dan el fruto natural de tal proceder, siendo esta conducta el mejor procedimiento para corregir las deficiencias que se puedan producir, o lo que es mejor, evitarlas en la mayoría de los casos, prueba de ello la simple comparación entre los servicios prestados por estos buques y los realizados por aquellos que no cumplen sus obligaciones.
Además no deben ignorar los Jefes de Máquinas y sus mandos respectivos que los buques no se encontraban en las mejores condiciones de eficiencia cuando se inició la sublevación y que sus dotaciones los conservaron heroicamente para la República.; como tampoco las causas por las cuales no entrega la SECN  los de nueva construcción en las condiciones y plazo de contrato, por lo tanto las deficiencias que emanen de lo apuntado tienen que irlas sorteando las Jefaturas de las distintas especialidades afectas a los E.E.M.M. de la Flota y Flotillas, como también la Jefatura del Arsenal y personal técnico a sus ordenes, evitando en lo posible que las dotaciones se priven del descanso a que tienen derecho, pero sin olvidar nunca que estamos en GUERRA cuando sea necesario trabajar intensamente sin tiempo limitado, actitud y comportamiento que afortunadamente practica la mayoría del personal de las dependencias y dotaciones de la Flota y las Flotillas.
Por lo expuesto y con referencia a la propuesta formulada sobre el nombramiento de una ponencia para que se estudie lo que está sobradamente estudiado, asi como la creación de equipos de auxilio para cada buque, el Jefe que suscribe no puede tomar en consideración tal propuesta y en su lugar procede a exigirles a algunos Jefes de Máquinas que cumplan estrictamente con sus obligaciones y que ejecuten a bordo aquellas reparaciones cuya solución evita averías mayores y la inmovilización segura del buque. Ello sin perjuicio de solicitar nuevamente a ese Mando que Maquinistas, Auxiliares y Fogoneros, de depósito en el Arsenal o destinados en buques o dependencias sin rendimiento profesional sean destinados a aquellos buques que se encuentran en reparación o que accidentalmente estén realizando reparaciones urgentes, dependiendo siempre su control de esta Jefatura de los Servicios de Inspección de Máquinas de la Flota.
Es cuanto tengo que informar a V.E. en cumplimiento de mi deber.

A bordo “LIBERTAD” a 18 de septiembre de 1.937
El Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota.Fdº.: Tte. Coronel Benito Sacaluga.



DESTRUCTOR ALMIRANTE VALDÉS

Cuando se realiza el Informe detallado anteriormente el destructor Almirante Valdés (Clase Churruca Primera Serie ) tiene solo 4 años y medio de estado operativo. Fue botado en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) de Cartagena el 8 de septiembre de 1.930 y entregado a la Armada el 17 de marzo de 1.933. Durante la guerra estuvo adscrito a la Flotilla de Destructores con base en Cartagena. El 18 de julio de 1.936 su comandante , el Capitán de Corbeta Francisco Taviel de Andrade  junto con sus oficiales, estando el buque recalado frente a Melilla a donde se dirigió cumpliendo ordenes del Gobierno de bombardear los acuartelamientos de tropas, intentó unirse al Alzamiento, operación que fue impedida por la tripulación, quedando el buque bajo el mando de su Jefe de Máquinas Santiago López Jiménez procediéndose al arresto de los oficiales sublevados y poniendo rumbo a Cartagena. En 1.939 partió desde Cartagena con el grueso de la Flota hacía Bizerta, puerto donde el 29 de marzo de 1.939 fue entregado por Túnez a la marina franquista y para la que siguió prestando servicio hasta diciembre de 1.957, diecisiete años, siendo por tanto su vida útil 24 años.La práctica totalidad de la tripulación republicana que llevó el buque hasta Bizerta fue internada en el campo de concentración de Meheri-Zabbens.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES

Desplazamiento : 1.800 toneladas
Eslora : 102 metros
Manga ; 9,70 metros
Calado : 3 metros
Puntal : 6 metros
Propulsión :
4 Calderas Yarrow
2 Turbinas  Parsons
Combustuible :  Fuel
Potencia nominal : 42.000 CV
Velocidad máxima : 36 nudos
Autonomía : 2.950 millas a 14 nudos

Armamento 
5 Cañones Vickers de 120/45 mm.
1 Cañón Vickers Antiaéreo de 76,2 mm.
6 Tubos Lanzatorpedos de 450 mm.
2 Morteros Lanzacargas

Dotación
190 Tripulantes.


Benito Sacaluga



Fuente : Archivo General de la Marina Alvaro de Bazán

sábado, 20 de abril de 2013

FIESTA DE LA LIBERTAD EN CARTAGENA







14 de abril de 2013:

Remitido


Por primera vez se celebró en Cartagena la "Fiesta de la Libertad", en la fecha conmemorativa de la instauración de la II República Española.

La Asociación Memoria Histórica de Cartagena, con el apoyo de la Asamblea 15M, Colectivo Carmen Conde, CCOO, EQUO, Juventudes Comunistas, La Huertecica, Frente Cívico, Izquierda Unida, PCE, Plataforma 8 Marzo, PSOE, Intersindical Región Murciana y UGT, convocó a los ciudadanos y ciudadanas amantes de la DEMOCRACIA y la LIBERTAD a los actos conmemorativos de la efemérides del 14 de abril.


A las 11 de la mañana, en el Cementerio Municipal Nuestra Señora de los Remedios, de Cartagena, se congregó un grupo de unas 200 personas que rindieron homenaje a los caídos por la Libertad, concentrándose, en primer lugar, en la tumba donde reposan los restos de los 51 republicanos ejecutados que fueron sepultados en la, en su día, denominada"Fosa X", y que fue dignificada hace dos años, con la restauración llevada a cabo por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena.

A continuación se dirigieron a la sepultura de los marinos fallecidos en el crucero Cervantes, también restaurada por esta Asociación, y a la que se devolvió el texto original que había sido mutilado durante los años de la dictadura.

La tercera parada del recorrido tuvo lugar frente al memorial, también erigido por esta Asociación, que se encuentra junto a la tapia en la que se llevaban a cabo los fusilamientos de los republicanos, ejecutados por las autoridades fascistas, memorial que recoge los nombres, tanto de los fusilados en Cartagena, como de quienes, siendo procedentes de esta ciudad, lo fueron en otros lugares.

No faltó en el itinerario un momento para detenerse frente a la sepultura del joven cartagenero Pencho Egea López, fallecido en Valencia, en los años setenta a consecuencia del impacto de una bala de goma disparada por la policía nacional durante una manifestación.

Una vez concluidos los actos de homenaje, se formó espontáneamente una caravana de vehículos que, mostrando a través de sus ventanillas banderas republicanas, se encaminó, por las calles de Cartagena, en dirección a los locales de la Asociación de Vecinos de la Urbanización Mediterráneo, donde, a partir de la 1 de mediodía, comenzó la celebración de la "Fiesta de la Libertad", con intervención de las organizaciones convocantes.

Tras las distintas intervenciones, se llevó a cabo una comida de fraternidad, amenizada con fondo musical, y después tuvo lugar una serie de actuaciones de grupos musicales, bailes y recital de poesía.

La fiesta, en la que participaron alrededor de 300 personas, se prolongó hasta bastante tarde.

Enrique Jesús Nicolás Paredes
Presidente Asociación Memoria Histórica de Cartagena