viernes, 15 de mayo de 2020

FUERZAS NAVALES ITALIANAS EN EL MEDITERRÁNEO. AGOSTO DE 1937



Submarino italiano "Torricelli",
ya como "General Sanjurjo"
Es sabido que la única potencia extranjera que proporcionó material de guerra a la República fue la Unión Soviética. Continuos enfrentamientos diplomáticos entre alemanes, italianos, franceses y británicos, acaecidos en el verano de 1937, en cuanto a la forma de desarrollar los controles navales sobre los buques que transportaban material hasta los puertos republicanos del Mediterráneo, al mismo tiempo que la URSS deseaba acabar con el Comité de No Intervención, del que también formaba parte, vienen a suponer que en aquellos momentos pueda decirse que el control naval establecido por los firmantes del Pacto de No Intervención estaba "colapsado".

Ante esta situación, las fuerzas sublevadas temían que la URSS aprovechase la situación para enviar a la República ingentes cantidades de material de guerra, tanto es así que el 3 de agosto de 1937, desde el Cuartel General de Franco se telegrafía a Pedro García Conde, representante de los sublevados en Roma, a efectos de conseguir que la Regia Marina italiana colabore para impedir los supuestos envíos de material de guerra. El texto del citado telegrama para Mussolini, que es traducido al alemán por el representante nazi en Salamanca y remitido también a Hitler, dice así:

"Todos los informes de los últimos días concuerdan en anunciar una fuerte ayuda rusa para los rojos, que consistiría en 100 tanques pesados, 500 medios y 2.000 ligeros, 300 ametralladoras motorizadas, 300 aviones y decenas de miles de ametralladoras, todo con unidades de mando y mantenimiento rojas. 
El informe parece exagerado, puesto que las cifras parecen sobrepasar la capacidad de una nación para ofrecer ayuda. En caso de que el informe sea confirmado, no obstante, se requiere una acción urgente para detener los transportes mientras pasan por el Estrecho al sur de Italia, y para bloquear el acceso a España. Esto puede hacerse proporcionando a España el número adecuado de buques, o por la intervención de la propia flota italiana. Unos destructores que operaran a lo largo de la costa italiana y sus puertos podrían impedir la llegada por el Mediterráneo de toda ayuda rusa. Los destructores podrían atacar abiertamente bajo la bandera italiana teniendo a bordo a un oficial español y varios marineros, e izando la bandera nacional española durante la captura. 
Envío enseguida a un delegado a Roma para negociar este asunto importante. Mientras tanto, para impedir la llegada de barcos que estén ya en camino, pido al Gobierno italiano que observe y nos informe de la posición y vista de barcos rusos y españoles que salgan de Odesa. Los barcos deben ser observados y seguidos por destructores italianos, y su situación descrita a nuestra flota". 
Dos días más tarde, el 5 de agosto, llega a Roma el delegado mencionado por Franco en su telegrama, el cual resulta ser Nicolás Franco, hermano mayor del general sublevado. Nicolás Franco, acompañado del capitán de fragata Francisco Regalado, se reúne con Mussolini y Ciano. Más tarde, Regalado conferenció con el Estado Mayor italiano, pidiendo que la Marina italiana no solo bloquease el Estrecho al sur de Sicilia, sino que también vigilase los transportes desde el mar Egeo y a lo largo de las costas de África del Norte, y que impusiera un bloqueo con submarinos que hundiesen todo barco que pretendiera entrar de noche en Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante o Cartagena.

Mussolini consintió en hacer realidad las peticiones de Franco. Para ello prepara el siguiente dispositivo:
  • Dos flotillas de submarinos para vigilar la zona del mar Egeo a la altura de la salida de los Dardanelos.
  • Tres flotillas de submarinos para vigilar el canal de Sicilia.
  • Un grupo de destructores, que junto con otros submarinos bloquearían la ruta entre Sicilia y Orán
  • Cuatro submarinos, más los dos cedidos ya a Franco, que se estacionarían a la altura de los puertos españoles.
Los resultados de la ayuda italiana fueron inmediatos, tan solo desde el 6 de agosto de 1936 hasta el 2 de septiembre siguiente, en menos de un mes,  los piratas italianos llevan a cabo las siguientes acciones contra mercantes y barcos de guerra.


Destructor "Lazaga"
Torpedeado el 20/8/1938 por el pirata italiano "Giuseppe Finzi"

Submarino italiano "Giuseppe Finzi".
En 1943 estuvo bajo bandera nazi como "UIT 21"
Autohundido en agosto de 1944.
(Imagen: lasegunda guerra.com)

La organización de esta fuerzas para ayudar a Franco fue conocida, ya antes del 10 de agosto, por Gran Bretaña, los servicios criptográficos de la Marina inglesa habían conseguido descifrar los mensajes intercambiados entre los submarinos italianos, no obstante los ingleses no dieron a conocer esta información, miraron para otro lado, temerosos de que su espionaje a los italianos fuese conocido por estos.


Benito Sacaluga




Fuente: "La Guerra Civil Española en el Mar". (Cap.14). Michael Alpert. Ed.Crítica.

domingo, 10 de mayo de 2020

ARMA SUBMARINA. PERIODO 1915-1939





Almirante Augusto Miranda y Godoy
(1) Nació el Arma Submarina en 1915, por Ley de 17 de febrero del mismo año, conocida como "Ley Miranda" porque la redactó y la propuso el Almirante Augusto Miranda y Godoy siendo Ministro de Marina, quien en virtud de las facultades que le confería la misma Ley, publicó al mes siguiente el cuarto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas con cierta visión de futuro, en el cual entre otras cosas creaba la figura de "Jefe de Máquinas", por lo tanto "el Jefe de Máquinas" celebra sus aniversarios en las mismas fechas que el Arma Submarina.

El hombre encargado de estructurar orgánicamente el Arma Submarina en un complejo formado por Base, Escuela y la Flotilla, fue el capitán de corbeta D. Mateo García de los Reyes, que llegará a ser Almirante y Ministro de Marina, firmando entonces el R.D. por el que se reconocía el carácter Militar del Cuerpo de Maquinistas, cuestión que era por otra parte profundamente necesaria para mantener la disciplina a bordo entre los Oficiales.

Toda la filosofía del espíritu que anima la actitud de la gran familia submarinista, está recogida en el lema que aparece en el escudo del Arma: "Ad Utrumque Paratus" (Siempre Listos), cuya elección se debe precisamente al Almirante García de los Reyes, quien lo practicó siempre durante toda su vida dedicada a los submarinos y que el personal de máquinas submarinista supo asimilar como algo que ya era consubstancial con su forma de entender el servicio.

Posiblemente sea en submarinos donde los Maquinistas y los Oficiales de Máquinas que los heredaron hayan sufrido menos conflictos de convivencia con otros Oficiales por no reconocerles la categoría militar, y donde seguramente los Jefes de Flotilla y los Comandantes hayan comprendido mejor la figura del Jefe de Máquinas, quizá mejor que en cualquier otro tipo de buque, porque en un submarino la sala de máquinas ocupa casi todo el barco y todos los Oficiales sin excepción "luchan con el material" y saben lo dura que es esa batalla cotidiana.

Contralmirante Mateo Gª de los Reyes
El Almirante García de los Reyes lo supo comprender así desde sus tiempos de C. de C., y a él también se debe sin duda la redacción del quinto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas, aunque se publicó después de su relevo ministerial. Reglamento en el que se reitera la importancia de este Cuerpo para la Armada, donde se crean los Jefes de Servicio de Máquinas de los Departamentos, con capacidades de intervención y de inspección que antes sólo se le conferían a Oficiales del Cuerpo General y del Cuerpo de Ingenieros Navales, y donde aparece por primera vez en el escalafón del Cuerpo el grado de General Maquinista con categoría de Contralmirante.

La Escuela y el resto de las dependencias que formaban la "Estación de Submarinos" como entonces se llamaba la actual Base de Submarinos de Cartagena, terminaron de instalarse entre los años 1918 y 1920 bajo la dirección del capitán de corbeta García de los Reyes, Jefe de la Flotilla. La Estación estaba preparada para facilitar a los submarinos los servicios de apoyo indispensables: aire comprimido, carga de baterías, alumbrado, combustible, agua dulce, etc., y talleres de mecánica, electricidad, fundición, calderería, carpintería y pintura así como un dique flotante para mantenimiento de las carenas.

De todo aquel complejo de apoyo, talleres, dique y resto de servicios, que en principio estaba bajo el mando de un Ingeniero Naval, llegó a estar mandado por un Comandante del Cuerpo de Máquinas primero y por un Teniente Coronel después, gracias al tesón de los miembros del Cuerpo y al lento pero efectivo reconocimiento de sus valores y de su formación por los Jefes del Arma Submarina. El Jefe del Arma Submarina desempeña la Jefatura de la Flotilla, a la vez que la Dirección de la Escuela y la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena. 

Durante la Guerra de España (1936-1939) hubo dos grupos de Submarinos en la Flota republicana, con Bases en Cartagena y en Mahón. 

Durante aquel período no hubo Jefe de Flotilla, actuando como tales los Comandantes más antiguos, sin embargo, desempeñaron la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena los siguientes Oficiales:

Capitán de Fragata, D. Francisco Guimerá y Bosch.
Segundo Maquinista, D. Manuel Martínez Cobacho.
Capitán de Navío, D. Valentín Fuentes y López.

Cómo llegó a ser Jefe de la Base un Segundo Maquinista se explica por la aplicación de leyes de equiparación para el mando de los Cuerpos de la Armada promulgadas por Gobiernos de la República,  leyes que en el bando sublevado no se aplicaron.

Los Maquinistas que embarcaron en la primera Flotilla de Submarinos de la Armada, formada por el "Isaac Peral", (A-0), "Narciso Monturiol" (A-l), "Cosme García" (A-2) y el A-3, realizaron cursos de formación y adiestramiento en EE.UU. (New London) y en Italia (La Spezia).


Submarino "A-0" en New York 
(Construido en USA)

Submarino "A-1"
(Construido en Italia)

Submarino "A-2"
(Construido en Italia)
(Imagen: la rioja.com)


Submarino "A-3"
(Construido en Italia)
(Imagem: todosubmarinos)

CLASE B

Todos construidos en Cartagena por la SECN










"B-5"





CLASE C

Todos construidos en Cartagena por la SECN



















Entre aquellos Maquinistas que realizaron cursos en el extranjero para embarcar en la Primera Flotilla, figuraban entre otros (2):

Primer Maquinista (Teniente), D. Francisco Hernández Segura.
Primer Maquinista (Teniente), D. José Navarro Monreal.
Primer Maquinista (Teniente), D. Juan Corona Morena.
Primer Maquinista (Teniente), D. Florentino Gómez Mariogómez

que fueron los primeros Jefes de Máquinas de los cuatro primeros Submarinos de la Flotilla, respectivamente en el mismo orden que se citaban más arriba.

También hemos de recordar el Buque de Salvamento de Submarinos "Kanguro", cuyo primer Jefe de Máquinas fue D. Honesto Requejo Resines. 

Buque de salvamento de submarinos "Kanguro"
(Imagem: vidamarítima)

Oficiales de Máquinas en los cursos de Submarinos. Escuela de Submarinos de Cartagena:


El Curso número Uno se realizó desde el primero de abril al primero de agosto del año 1918. En aquel curso solamente tomaron parte Oficiales del Cuerpo General ya que la plantilla de Maquinistas embarcados estaba completa. A todos los que habían realizado cursos de Submarinos en EE.UU. y en Italia, embarcados en la Flotilla, se les reconoció la "Aptitud" de Submarinos (S).



El curso número 34 fue el último que se realizó antes de la Guerra de España. 

En total antes de la guerra se formaron en Submarinos unos 50 Maquinistas, desde 1917 hasta 1935 ambos inclusive, que constituyeron la época dorada de la Flotilla de Submarinos española porque llegó a tener 16 submarinos, el doble de la cifra actual: 8, que es la mayor alcanzada después de aquella guerra.

Base de Submarinos de Cartagena (1920)
(Imagen: Antonio Arévalo)

Al iniciarse la sublevación, la Base de Cartagena, la Escuela de Submarinos y todos los submarinos que tenía la Flotilla en 1936, doce en total, quedaron en manos de la República.  No se tienen noticias de que se hayan realizado cursos de Submarinos durante la guerra.



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(1) Extractado de "Maquinistas Viejos, Maquinistas Nuevos, Submarinos y Recuerdos". Ramón Terrones Pazos. Coronel del Cuerpo de Máquinas. Revista de Historia Naval (1990).

(2) Con anterioridad a estos cursos, un grupo de Maquinistas, en posesión de estudios básicos sobre el arma submarina, se desplazó a New York (USA) para realizar los cursos preceptivos y pruebas para poder traer a España su primer submarino, el "A-0" (Clase Holland) construido allí por la Electric Boat,Co. El submarino llegó a Canarias en marzo de 2017, tras recorrer más de 4.000 millas y 23 días de navegación en plena IGM.  Los Maquinistas que formaron parte de la dotación en este viaje fueron (3):

Primer Maquinista (Teniente) Francisco Hernandez.
Segundo Maquinista (Alférez) Antonio Hernandez.
Tercer Maquinista (Alferez Graduado) Antonio Santos.
Tercer Maquinista (Alférez Graduado) Benito Sacaluga 
Tercer Maquinista (Alférez Graduado) Bartolomé Tous
Tercer Maquinista Antonio (Alférez Graduado) Barreda.
Tercer Maquinista (Alférez graduado) José Fontán
Tercer Maquinista Manuel (Alferez Graduado) Ortega.

A los anteriores Maquinistas acompañaban en la misión los siguientes Fogoneros:

Fogonero Preferente Juan Carmona.
Fogonero Preferente Antonio Piñeiro.
Fogonero Preferente Andrés Mariño.
Fogonero Preferente Cándido Casal.

El resto de la dotación, no relacionada con la maquinaria del submarino era la siguiente:

Alférez de Navío Luis de Vial.
Alférez de Navío J. Mª de Rotaeche.
Segundo Contramaestre Casimiro Castro.
Cabo Radio Antonio Garcia.
Cabo Radio José Martinez
Cabo Radio Aurelio Mediavilla.
Cabo Radio Bernando Alonso.
Cabo Radio Salvador Lledó
Artillero Manuel Conesa
Marinero Radio Julian Cecilia.

A todos ellos se les impuso la Medalla del Mérito Naval.

Según lo anterior, más del 50 % de la dotación del submarino estaba dedicada al funcionamiento de su maquinaria.

(3) Revista General de Marina, editada por el Ministerio de Defensa, en su número correspondiente al mes de julio de 2011. Nota: Las imágenes aquí reproducidas no están incluidas en la publicación citada.





sábado, 9 de mayo de 2020

LOS MAQUINISTAS DE LOS SUBMARINOS REPUBLICANOS (1936-1939)



Academia de Maquinistas de Ferrol
(1) El Cuerpo de Maquinistas estaba constituido en julio de 1936 por el escalafón del Cuadro 1. En la Primera Sección, los empleos eran de general maquinista (general de brigada) a teniente, y en la Segunda Sección (a extinguir) los empleos eran: primer maquinista (teniente), segundo (alférez) y tercer maquinista (alférez graduado), la Primera Sección se nutría de la Segunda por medio de una oposición y varios cursos en la Academia de Maquinistas de Ferrol.







En julio de 1936 los Maquinistas, jefes y oficiales, que habían hecho el curso de Submarinos ascendía a 116, distribuidos de la siguiente forma: 28 en la primera sección y 88 en la segunda (ver Cuadro 2) de ellos 50 estaban embarcados en submarinos o destinos afines; ninguno pertenecía a la Primera Sección, cuatro eran primeros maquinistas destinados en tierra (tres en Cartagena en la Estación de Submarinos y Dique flotante y uno de Cargo en Mahón); 15 segundos en submarinos y buque de rescate "Kanguro", y 31 terceros, todos en submarinos. Del total, 29 quedaron en zona sublevada y 86 en zona republicana, recordemos que todos los submarinos y sus bases quedaron en poder de la República.  De un solo maquinista se desconoce en que zona quedó y su trayectoria.


Atendiendo al total de efectivos de los maquinistas submarinistas, el 18 de julio de 1936, quedaron en zona sublevada  216 hombres, de ellos 173 se adhirieron a la sublevación, otros 39 de declararon republicanos y de 4 de ellos se desconoce su afiliación. En zona republicana quedaron 291 de los que 279 fueron leales a la República, dos eran partidarios de los sublevados y de los otros 10 se desconoce su adscripción.

Quizá no sea aventurado decir que los submarinistas, técnicos especializados, eran la vanguardia progresista de un Cuerpo progresista, claramente republicano, liberal y no extremista.

Como dato a tener en cuenta cabe destacar que 62 de los Oficiales que prestaron servicio en la zona republicana, continuaron carrera en la Armada franquista después de la guerra. El 12 de julio de 1940 se promulgó una Ley para reorganizar las escalas de los distintos Cuerpos y Armas de las Fuerzas Armadas en la que se dice:
"En el periodo actual de liquidación de la Guerra se han incorporado a las filas de los ejércitos personal que por diversas causas no actuaron con las tropas nacionales"

Los muertos en combate o acto de servicio



Iniciamos este distinguido grupo con la muerte, mandando un batallón en Nonín (Oviedo), en el Frente Norte, el 14 de octubre de 1936, del segundo maquinista Guillermo Martínez López, quien por desear combatir desembarcó de la Flota en Santander y se presentó a Bruno Alonso pidiendo un puesto en el combate. Su muerte fue heroica defendiendo la posición encomendada. 

Un mes y medio antes de la muerte de Martinez López había fallecido el primer maquinista Alicio Vázquez Hinojosa, también combatiendo en tierra, en Llerena (Badajoz), Frente de Extremadura.

El 17 de octubre de 1936 desaparece en aguas de Estepona el submarino B-5 y con él su dotación de la que formaban parte cuatro maquinistas: el de cargo, segundo maquinista Miguel Godinez Avecilla; y los terceros Bartolomé Tudela Lorca, José Díaz Martínez y Joaquín Muiños Rico.

El submarino "B-5" en Cartagena
El 12 de diciembre de 1936, el submarino C-3 se hunde, a causa de una explosión, en las proximidades de Málaga. Solo se salvaron de la muerte dos hombres que se encontraban en la torreta. Todos lo maquinistas murieron: el segundo José Sastre Gabarrón y los terceros Miguel Palmer Bonet, Juan Baamonde López y Antonio Asensio Martinez.

Recreación del submarino "C-3"
El 30 de diciembre de 1936, el submarino C-5 se hunde en las proximidades de Ribadesella, sin dejar rastro ni supervivientes. Mueren sus cuatro maquinistas: el segundo Eusebio Fernández Vázquez y los terceros Mario Montenegro Vieites, Diego Martínez Otón y Mariano Sánchez Velasco.

Submarino "C-5"·

Fusilados y paseados durante la guerra


El 11 de octubre de 1939, el segundo maquinista Francisco Baptista Florence es fusilado contra la tapia del cementerio de San Fernando (Cádiz), le acompañan en el paredón otros dos maquinistas que no eran submarinistas: los segundos Aquilino Pombo Ríos y Enrique Fernández García. Fueron  fusilados sin juicio, les sacaron del Arsenal, les llevaron al cementerio, les mataron y allí los dejaron. Eran los maquinistas más antiguos en sus barcos, respectivamente "Elcano", "República" y "Lauria".

El 19 de septiembre de 1936, es hundido el submarino "B-6", combatiendo con el destructor "Velasco" y el remolcador "Galicia", a unas quince millas al norte de Cabo Peñas. Los supervivientes fueron sometidos a consejo de guerra y murieron ejecutados once hombres, entre ellos los maquinistas segundos Juan Cumbrera González y terceros Fernando de Pascua Galiano y Andrés Navarro Barcelona. El tercer maquinista Baltasar Zaragoza Nicolás, también condenado a muerte, fue indultado.

El "B-6" hundiéndose, visto desde el "Velasco"



Fusilados después de la guerra


El 29 de abril de 1939, es fusilado en Cartagena el Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodríguez, submarinista a bordo del A-0 en 1916, condenado por rebelión militar en la Causa 4/39. Había sido durante la guerra Jefe de Máquinas del acorazado "Jaime I", Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota y director de la Escuela Naval Popular. En junio de 1931 formó parte de la Comisión de Maquinistas que, por orden de Casares Quiroga, ministro de Marina, debía estudiar y proponer la reorganización de las funciones encomendadas al Cuerpo.

El 29 de julio de 1939, en cumplimiento de la sentencia de la Causa 130/39 fue fusilado en Cartagena el primer maquinista Antonio Barrera Rodriguez. En julio de 1936 estaba en Mahón con Cargo de la Base Naval. Su hija, Encarnación Barrera Beardo, estaba casada con el del mismo Cuerpo Aquilino Pombo, cuya muerte hemos visto líneas arriba.


Condenados en Consejo de Guerra


Diecisiete fueron los maquinistas republicanos condenados a diversas penas de prisión en los Consejos de Guerra celebrados a partir de 1939. Destacan los cinco condenados a prisión  perpetua, los doce restantes acumularon un total de ciento veintiséis años, distribuidos en  dos condenas de veinte, una de quince, tres de doce y de seis años las restantes. Entre los condenados a cadena perpetua, el primer maquinista Manuel Ortega Álvarez, soltero, sin familia, natural de Utrera, no resistió la prisión y se suicidó.


Los exiliados


Dieciocho maquinistas eligieron el exilio al final de la guerra; unos pasaron a Francia, tras la ocupación de Cataluña, y otros se fueron con la Flota a Bizerta.

El capitán Tomás Acción Golpe, jefe de máquinas del crucero "Libertad" durante la guerra, desembarcó en Bizerta y tras permanecer en el campo de Maknassy pasó a Argelia, donde vivió hasta su muerte. También en Bizerta comenzó una nueva vida el maquinista Vicente Selles Vaello, trabajó en ferrocarriles, pesqueros  e incluso montó una fábrica de lámparas; falleció en Túnez en 1957. Había sido jefe de máquinas del "Ulloa".

Alfonso García Martinez, segundo maquinista, jefe de máquinas del "José Luis Díez" cuando este buque pasó el Estrecho, falleció en Méjico pocos años después. Las peripecias de los maquinistas Ginés Jorquera García y Julio Lizano Otín tras su paso por Francia fueron paralelas. Para poder salir del campo de concentración en el que la republicana Francia les tenia encerrados, se alistaron en una compañía de trabajadores, la número 117, que prestaba servicio en el Departamento de Nord, a unos 30 Km. de Dunquerque; tras el ataque alemán, pasaron a Inglaterra, que los devolvió a Francia, huyendo de nuevo a Inglaterra y de allí a Casablanca, donde encontraron trabajo. Ambos fallecieron en el exilio.

Sudamérica en general y Venezuela en particular, acogieron a muchos de ellos, tanto por afinidades políticas como por necesidad de técnicos cualificados. Ejemplo de ello fueron los terceros José Fernández Ortega, que tras navegar por todo el mundo se instaló en Venezuela, donde murió; José Fernandez Santiago, que aunque vivió en Venezuela largos años puedo volver a España, falleciendo en 1972. El primer maquinista no submarinista Epifanio García González, masón, venerable de la Logia de Cartagena Atlantida, fue profesor de la Escuela Naval de Venezuela.

Los que continuaron carrera


Catorce maquinistas submarinistas, que habían prestado servicio en zona republicana, pudieron continuar carrera al finalizar la guerra. Las Causas que se les formaron para determinar sus conductas, bien fueron sobreseídas o resueltas con absoluciones o ligerisimas penas. Para ello tuvieron que demostrar su ideología antes del 18 de julio o que durante la guerra habían actuado en quinta columna. Los "avales" de personas afectas al bando sublevado fueron fundamentales en la llamada "depuración".

Cabe destacar en este apartado al maquinista Antonio Porta de la Grela, comandante en 1935, hizo la guerra en zona republicana, donde ascendió a teniente coronel en 1937, estaba destinado por Orden Ministerial, de 7 de junio de 1936, como auxiliar del Primer Negociado y Detall de Auxiliares y Máquinas y Fogoneros de la Sección de Máquinas, en Madrid. Es el único submarinistas que pasó la llamada "depuración" sin problemas y que alcanzó el generalato. 






(1) Extractado de "El Cuerpo de Máquinas en los Submarinos durante la Guerra de España". Antonio de la Vega Blasco, Capitán de Corbeta. Revista de Historia Naval (20/1988). Instituto de Historia y Cultura Naval. Armada Española.

jueves, 7 de mayo de 2020

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ACORAZADOS DE LA CLASE ESPAÑA.





La entrada en servicio en 1906 del "HMS Dreadnought" de la Marina Real Británica, dio nombre a esta clase de buques durante buena parte del siglo XX. El tipo "Dreadnought" representaba a acorazados con armamento pesado monocalibre, movidos por turbinas de vapor.

Acorazado "España" en 1914
El proyecto de las tres unidades de acorazados tipo Dreadnought que contemplaba la Ley Maura-Ferrándiz (1907) fue duramente criticado por los profesionales de la Armada, en base principalmente a su desplazamiento y armamento. Para solventar estas supuestas deficiencias propusieron construir solo dos acorazados, más grandes y mejor armados, en lugar de los tres proyectados. Críticas que finalmente no fueron tenidas en cuenta.

Las críticas de la Armada no estaban exentas de justificación. Los acorazados españoles serían los más pequeños de todos los Dreadnoughts construidos hasta la fecha en el mundo. Tomando como referencia 38 Dreadnoughts botados desde 1906 hasta 1918 por Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Japón, Italia, Francia, Rusia, Brasil y Argentina, observamos que el desplazamiento medio de todos ellos ascendía a 26.376 toneladas frente a las 16.450 en el proyecto de los de la clase España, un 38% menos, siendo el japonés “Fuso” el de más desplazamiento con 35.900 toneladas, más del doble que los España. En cuanto a la eslora media de los Dreadnoughts extranjeros, ésta era de 173.99 metros frente a los 139.88 de los “España”. En relación con la velocidad máxima de los España, 19,5 nudos (22,44 mnh), era sensiblemente inferior a la del resto de Dreadnoughts, principalmente debido a la mayor potencia de la maquinaria de estos, siendo la velocidad media de su conjunto de 21,16 nudos (24,35 mnh), siendo el italiano “Dante Alighieri” el más veloz de entre ellos con una velocidad máxima de 22,8 nudos (26,23 mnh), seguido del británico “Canadá” con 22,7 nudos (26,12 mnh).

Acorazado "España" ex "Alfonso XIII"
Las notables diferencias de desplazamientos, esloras y velocidades expuestas, no se daba en cuanto a lo que se refiere a la artillería principal de los buques comparados. En este aspecto los España con sus piezas de 305/50 estaban equiparados al resto, con la excepción de algunos acorazados que montaban piezas de superior calibre, entre ellos los estadounidenses “Nevada” y “Oklahoma” con piezas de 356/45 y los franceses “Richelieu” y “Jean Bart” con piezas de 330/50 y 380/45 respectivamente.

Cristino Castroviejo Vicente, estudioso de temas navales y autor de varios libros, nos dice, en su "Evaluación Crítica de los Acorazados Clase España", entre otras muchas consideraciones lo siguiente:
El proyecto y construcción de los tres acorazados de esta Clase fueron el comienzo del resurgir de la industria naval española. A pesar de todas las restricciones, carencias y circunstancias, incluida la imprescindible y decisiva aportación técnica y material de Gran Bretaña, su construcción fue un logro notable.
Aún teniendo en cuenta las críticas que sobre estos buques se vertieron, los profesionales de la Armada tuvieron la oportunidad de ponerse al día en nuevas tecnologías, después de años y años de atraso. Al mismo tiempo, constituyeron una excelente aula de aprendizaje para formar a los nuevos especialistas que dotarían los buques en los siguientes programas navales.

Blindaje de los España
(Imagen: Vickers Ltd.)

De haberse visto arrastrada España a la guerra contra Alemania (IGM), cosa que estuvo a punto de suceder, los dos acorazados que estaban en servicio hubiera sido las únicas armas modernas que aquella podría aportar. En este supuesto, su zona de operaciones más probable hubiera sido el bloqueo del Adriático o los Dardanelos, donde su presencia constituiría un considerable refuerzo.
Lo mismo podemos decir del personal de astilleros. Todo ello vino acompañado de una mejora de la capacidad laboral de las maestranzas, dando lugar a la aparición de una nueva generación de técnicos altamente especializados. Asimismo, la industria auxiliar experimentó un importante salto cualitativo que redundó en otros aspectos del desarrollo económico de la España de aquellos años. La suma de estos factores llevaría en pocos años a un elevado grado de autonomía técnica, alcanzándose el principal objetivo que se marcó la Ley Maura-Ferrándiz.

Acorazado "Jaime I"

Los tres Dreadnought construidos en nuestro país, el “España” que daba nombre a la Clase, el “Alfonso XIII”, renombrado “España” en 1931 y el “Jaime I”, tuvieron corta vida y un  desgraciado final.

El primer “España”, entregado a la Armada el 8/9/1913, se hundió tras embarrancar a la altura del Cabo de Tres Forcas (Melilla) durante la Guerra del Rif, se hunde el 19/11/1924,  a punto de cumplir sus once años desde su entrada en servicio.

El "España" embarrancado en Cabo Tres Forcas.
(Imagen: Vida Marítima)
El segundo “España”, ex “Alfonso XIII”, fue entregado a la Armada el 19/8/1915. Cayó en manos de la marina sublevada en julio de 1936, se hundió el 30/4/1937 en aguas del Cantábrico, frente a Santander, tras 22 años de servicio. Seis "Gourdou Leseurre GL-32", pilotados por Baquedano, De la Mata, R. Panadero, García Borrajo, Zambudio y Vabss, aviones capaces para hacer bombardeo en picado pese a su velocidad de solo 280 kilómetros/hora pero habilitados para llevar una bomba de 250 kilogramos. Según relató Antonio García Borrajo, les dio tiempo a despegar, bombardear, volver a cargar y bombardear. Aunque alcanzaron al acorazado su blindaje le permitió resistir, pero al navegar muy forzado a toda máquina y en zig-zag, no pudo evitar el campo de minas sembrado por el minador sublevado "Vulcano", una mina al estallar junto a su casco le hizo ir a pique. El propio Borrajo presenció desde el aire como la tripulación fue recogida por el destructor sublevado "Velasco", que se acercó para ello. Borrajo en ese momento no hizo uso de sus cuatro ametralladoras.


El "España" ex "Alfonso XIII" en el momento de su hundimiento
Foto tomada desde el destructor "Velasco"

El “Jaime I”, fue entregado a la Armada el 20/12/1921, con un retraso importante en relación con los planes iniciales provocado por la I Guerra Mundial. Permaneció leal a la República en 1936 y para ella combatió. El 17 de junio de 1937 se hundió estando atracado en el puerto de Cartagena, puerto al que había llegado procedente de Almería para llevar a cabo reparaciones. Una explosión provocada en el pañol de pólvoras de su Torre nº 3 fue la causa de su hundimiento, contaba solo 15 años y medio de servicio desde su entrega a la Armada.


Detalle del estado del "Jaime I" tras la explosión.
Las causas de la explosión siguen hoy en día sin aclarase, a pesar de haber transcurrido 83 años desde el suceso. El Gobierno la República, en las semanas inmediatas posteriores a la explosión, puso en manos de Tribunal Supremo las investigaciones. A partir de la Pieza Principal se abrieron varias piezas separadas o trozos, más de 1.000 folios en total, siendo el más detallado el Tercero, llevado por el Magistrado Instructor D. Juan José González de la Calle. Se nombran peritos y técnicos navales, y se toma declaración a miembros de la dotación presentes en el buque en el momento de la explosión y días anteriores. A lo largo de 60 folios se recogen las actuaciones, poniendo de relieve todo un abanico de declaraciones contradictorias. Finalmente no se llega a ninguna conclusión, no descartandose que el motivo de la explosión fuese la consecuencia de un acto de sabotaje. Hoy en día, de forma totalmente extraoficial y ajena a la Armada, se sigue investigando sobre el tema.



Benito Sacaluga