viernes, 29 de abril de 2022

SANGRE EN CARTAGENA UN 29 DE ABRIL



Según los cronistas, el 29 de abril de 1939, hace 83 años, en Cartagena lucia el sol primaveral, sin embargo la oscuridad y el miedo se habían hecho dueños de la ciudad....y de todas las ciudades españolas. Cartagena había sido oficialmente ocupada por las tropas franquistas el último 30 de marzo. Desde ese mismo día la maquinaria de la represión se puso en marcha, principalmente soportada en el contenido del  Bando emitido por la Junta de Defensa Nacional (28/07/1936) declarando el Estado de Guerra. En dicho Bando se indicaba que todos aquellos que se opusieran a las nuevas autoridades serían juzgados. Ni que decir tiene que aquellos que prestaron sus servicios en los ejércitos de la República se convirtieron en objetivos preferentes, objetivos que en Cartagena estaban especialmente representados por los marinos de la Flota Republicana que no habían partido hacia Bizerta a primeros de marzo, también la sufrieron aquellos marinos republicanos que volvieron a la Península confiados en las promesas de justicia y benevolencia, llevadas a cabo por los marinos franquistas desplazados a Túnez para hacerse cargo de la Escuadra republicana allí fondeada. Los que no volvieron se libraron de la represión, pero les esperaba un terrible e interminable exilio, lejos de sus familias y de España.


Tropas de la IV División Navarra 
desfilando por la Cartagena recién ocupada (31/03/1939)
(Imagen: La represión Franquista en Cartagena 1939-1945. 
Pedro María Egea Bruno

Dada la ingente cantidad de personas a procesar, se hizo necesaria la creación de consejos de guerra permanentes. Tan solo en tres semanas se habían elevado a sumario 150 Causas e informado de más de 450 sumarios de jefes, oficiales y auxiliares de la Armada. Tras los consejos de guerra, una total farsa para justificar los asesinatos, venían las penas, muchas de ellas de muerte, otras de reclusión perpetua o largos años de cárcel y todas ellas por el delito de "rebelión militar", un delito instruido y juzgado precisamente por aquellos militares que fueron los únicos que diseñaron y participaron en una rebelión militar contra el legítimo Gobierno de la II República. Todo ello amparado por un Código de Justicia Militar que modificaba sustancialmente el vigente antes de la sublevación de 1936 (ver Código de Justicia Militar. José María Dávila. Teniente Auditor de Guerra de 1ª Clase. Imprenta Aldecoa. 3ª Edición. Burgos 1938).

Consejos de Guerra cuyos integrantes, todos sin excepción e incluidos los abogados defensores, se habían sublevado aquel fatídico mes de julio de 1936. En el caso de haber testigos todos ellos eran de la acusación y sus testimonios ya habian sido previamente dirigidos y pactados con el fiscal.

Como he dicho antes, el delito de Rebelón Militar nunca faltaba de entre los cargos. Además, a modo de remate, se imputaban a los reos cargos como los de asesinato, comunismo, masonería....además de lo explicitado en la nefasta Ley de Responsabilidades Políticas recién firmada por Franco en febrero de 1939, 

El Teniente Coronel Maquinista de la Armada republicana Benito Sacaluga Rodríguez no partió con la Flota hacia África a primeros de marzo. Su conciencia estaba tranquila, solo había cumplido con su juramento de lealtad a la República y su mujer junto a sus  nueve hijos estaban con él en Cartagena. El mismo día 30 de marzo fue detenido e ingresado en prisión. Se le abrió la Causa 4/39, tras la instrucción se dispuso la celebración de un Consejo de Guerra Sumarísimo. Además de la acusación de Rebelión Militar, al no haberse pasado a la Armada franquista y permanecer en su puesto en el seno de la Flota Republicana, se le imputaron varios crímenes, sin que en ninguno de ellos hubiese participado. En verdad, su único "delito" fue permanecer en su puesto y luchar contra los sublevados desde el primer día de la guerra hasta el último, más que suficiente para que los facciosos le condenasen a muerte.

El 29 de abril de 1939 Benito Sacaluga, a la edad de 56 años, fue pasado por las armas, convirtiéndose así en el primer ejecutado en el Arsenal de Cartagena una vez acabada la guerra. Por indicación del Cuartel General de Franco, (Burgos Orden 4118-2797), se obligó a todo el personal militar y civil del Arsenal a presenciar la ejecución y desfilar ante el cadáver cantando el "cara al sol" y dando vítores a Franco...., según testigos presenciales fue un momento terrible...

La familia, esposa y nueve hijos, no fue informada de la ejecución, no pudieron despedirse de él. Su cuerpo fue trasladado al Cementerio Municipal de Cartagena y sepultado en la tristemente famosa "Parcela X". 

Sus servicios a la causa republicana fueron innumerables. El 18 de julio de 1936, siendo Comandante de Máquinas del acorazado “Jaime I”, colaboró decididamente en evitar que la sublevación a bordo triunfase. Se mantuvo en ese cargo hasta junio de 1937, fecha en la que el acorazado fue hundido en el puerto de Cartagena a causa de un sabotaje. Ascendido a Teniente Coronel fue nombrado Jefe de los Servicios de  Inspección de Maquinas de la Flota, cargo que ejerció hasta finalizada la guerra. 

Decidido firmemente a que el espíritu democrático y la igualdad fueran instaurados en la Armada, diseñó lo que más tarde sería la Escuela Naval Popular, de la cual fue Director. Según sus propias palabras:

"No olvidemos en la nueva organización de la Marina de Guerra, que ésta ha de estar exclusivamente  al servicio del Pueblo"

“Que el día de mañana podamos decir aquí tenemos una Marina de guerra eficiente, dotada con hijos del pueblo al servicio del mismo, y no una deficiente que sea la preocupación de él, como sucedía con la mayoría de los organismos militares, con anterioridad al 18 de Julio de 1936”. (Semanario “La Armada” 02-04-1938).

Con la llegada de la dictadura, la Escuela Naval Popular, el gran proyecto de Sacaluga para democratizar la Armada, dejó de existir. Un proyecto hecho realidad en 1938 que,  a buen seguro, hoy en día sería un gran avance que la Armada lo retomase y pusiese en práctica.

Colaboró asiduamente en la prensa cartagenera y en los diarios oficiales editados a bordo de los buques, también en el Semanario “La Armada”. El contenido de sus artículos, siempre defendiendo la causa republicana, fue utilizado en su contra como prueba de cargo durante el Consejo de Guerra. Su republicanismo nunca estuvo en duda, hasta un destacado historiados franquista especializado en la Armada le llega a calificar como “republicano fiel” cuando a él se refiere.

Gracias a la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, desde el año 2010 los restos del Tcol. Benito Sacaluga Rodríguez, arrojados por el franquismo a una fosa común, reposan en una digna sepultura junto a los de otros 50 asesinados más, en el cartagenero Cementerio de los Remedios.

En su lápida se puede leer:


CAÍDOS POR LA LIBERTAD

FUSILADOS POR EL

RÉGIMEN FRANQUISTA

POR SU LEALTAD A LA

REPÚBLICA ESPAÑOLA

1939 - 1940 


Sepultura que acoge los restos de Benito Sacaluga
junto a otros 50 represaliados por el Franquismo
en el periodo 1939-1940.
Cementerio de Los Remedios (Cartagena)

Desde aquí, una vez más, reitero mi agradecimiento a la Asociación Memoria Histórica de Cartagena.

Salud y República.


Benito Sacaluga.


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domingo, 20 de marzo de 2022

EL CAMBIO DE NOMBRE DE NUEVE CALLES DEL ARSENAL DE FERROL

 


En el contenido de la Disposición del Mº de Defensa del 18 de marzo 2022, (reproducida en la imagen), en la que se da cuenta de la decisión de cambiar el nombre de nueve calles del Arsenal de Ferrol, para nada se cita que los nombres de las calles sustituidos están todos ellos relacionados directamente con el franquismo, tampoco que haya sido en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica vigente, tal y como lo han venido reclamando desde hace años el colectivo Militares Antifranquistas (MA) y la Asociación para la Memoria Militar Democrática (AMMD) ante varias instancias tanto municipales como militares, políticas y gubernamentales.



La ministra Robles oculta las verdaderas razones de los cambios justificándolos así: "Para optimizar la eficiencia en la organización del Arsenal de Ferrol que permita una mejor identificación de la situación física de sus diferentes organismos, unidades y servicios, y aplicando los criterios anteriormente expuestos, se considera conveniente denominar algunas de sus calles, así como una plaza, con los nombres de héroes y buques que han destacado a lo largo de la historia de la Armada Española", insisto en que para nada hace mención a las antiguas denominaciones de las calles, que según lo denunciado por MA y AMMD son los siguientes: 

  • Almirante Fernández Martín
  • Soldado Lois 
  • Almirante Vierna
  • Salvador Moreno
  • Marqués de Alborán (Francisco Moreno)
  • Cándido Pérez 
  • González-Llanos
  • Crucero Baleares 
  • Almirante Honorio Cornejo 


Por otro lado, la ministra hace caso omiso a los nombres propuestos por MA y AMMD para renombrar dichas calles y elegidos por votación entre sus miembros, nombres todos ellos de marinos leales a la República, significados durante la Guerra de España y finalmente represaliados:

  • Condestable Dionisio Mouriño González 
  • Contralmirante Antonio Azarola Gresillón
  • Cabo Artillería Naval Ramiro Corredeguas Castro 
  • Teniente de Navío Luís Sánchez Pinzón. 
  • Capitán de Navío Sandalio Sánchez Ferragut 
  • Condestable Vicente Peña Tarrasa, guerrillero antifranquista 
  • Condestable Carlos Allegue Caruncho 
  • Teniente. Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodríguez
  • Coronel Médico de la Armada Luís Pérez Carballa
  • Capitán de Corbeta Antonio Sanjuán Cañete.
Con esta negativa a la lista propuesta, la ministra contradice en parte el texto que ella misma rubrica:
“…la Armada siempre ha recordado el valor y el mérito de sus hombres y mujeres de reconocido e indiscutido prestigio, antes y ahora, así como las gestas llevadas a cabo a bordo de sus buques…”. 

En lugar de los nombres propuestos, elige nombres "neutros" relacionados con la historia de la Armada, todos ellos muy anteriores a la Guerra de España y por supuesto a la instauración de la II República, 

  • Juan Sebastián de Elcano  
  • Nao Victoria
  • Nao Santa María
  • Galera La Loba
  • Ana de Sotomayor 
  • Galeón Santiago de Oliste
  • Corbeta Atrevida  
  • Fragata Acorazada Numancia
  • Jorge Juan

Queda meridianamente claro que para la ministra los marinos españoles que dieron su vida por la libertad, defendiendo la República, ni merecen ser recordados, ni son acreedores de homenaje alguno. Una triste decisión tomada para, sin duda y entre otros motivos, no soliviantar al amplio espectro de franquistas que integran las Fuerzas Armadas, bien en activo o en situación de retiro, tampoco a las organizaciones defensoras del franquismo, ni a partidos políticos, (Partido Popular y Vox), nostálgicos del franquismo por mucho que en el caso del PP lo nieguen tímidamente. En el caso de Vox su adicción al franquismo está fuera de toda duda. 

No obstante la falta de coraje democrático de la ministra al negarse a incluir nombres de marinos republicanos en las calles del Arsenal ferrolano, no cabe más que congratularse de la decisión de eliminar de nuestras calles estos vestigios del golpismo y el franquismo más extremo y aplaudir la decisión, fruto ésta de las incesantes actuaciones de MA y de la AMMD, auténticos responsables de haber hecho realidad este acto de justicia, pospuesto desde hace más de 40 años. Aunque en este caso el objetivo no haya sido conseguido en su totalidad, al no haberse aceptado la lista de nombres propuesta, no cabe duda de que ha sido una notable victoria sobre ese franquismo que se niega a salir de nuestra sociedad... también de nuestras instituciones. 


Benito Sacaluga





lunes, 28 de febrero de 2022

EL VAPOR "SOTÓN" Y EL CRUCERO NAZI "KÖNIGSBERG"


El "Sotón", propiedad de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, estuvo durante la Guerra de España prestando servicio para la República, principalmente dedicado al transporte de carbón y mineral de hierro entre Bilbao y Gijón.


(Imagen: buques.org)

En el siguiente cuadro se detallan sus principales características: 



El tres de enero de 1937 el diario "El Liberal" (Madrid) publica en portada (1) lo siguiente:

La intolerable injerencia alemana en los asuntos españoles
El Crucero ligero alemán "Königsber" cañonea al vapor español "Sotón" en aguas jurisdiccionales y leales de la República.

 

Crucero ligero "Königsberg=

Berlin 2.- El Ministerio de la Guerra ha entregado a la prensa el siguiente comunicado:

El crucero "Kónigsberg" intimó al vapor español "Sotón" a que se detuviera, y la tripulación del barco no hizo caso del aviso. El crucero entonces disparó dos cañonazos.

Tal medida tampoco produjo efecto, y hubo de repetirse. El vapor español, al huir, embarrancó en el puerto de Santoña, abandonándolo sus tripulantes por propia voluntad, y todos los marineros fueron llevados a tierra en un vapor pesquero. El crucero “Königsberg” continuó su camino y ningún miembro de la tripulación española se halla a bordo."- Fabra.

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 La prensa vasca publica lo siguiente:

Bayona 2. Comunican de Bilbao que se ha confirmado que el boque español “Sotón”, al ser detenido por un buque de guerra alemán, se hallaba en aguas territoriales. El “Sotón" aseguraba el servicio de cabotaje entre Bilbao y Santander y navegaba cerca de las costas para burlar la vigilancia de los barcos insurrectos.- Fabra.

Los hechos ocurrían el uno de enero de 1937, a la altura de Santoña (Santander), cuando navegaba desde Bilbao a Gijón. La tripulación del vapor no obedeció la orden de detenerse del crucero nazi a pesar de los disparos de cañón del crucero, poniendo rumbo al puerto santoñés y quedando varado en la Punta de San Carlos a causa de la marea baja. Los nazis se retiraron del escenario. Fue reflotado al día siguiente con auxilio de remolcadores santanderinos, consiguiendo llegar a Santander escoltado por varios patrulleros y el destructor "José Luis Díez". Siguió prestando servicio.

Meses después y durante el transcurso de uno de los bombardeos que la aviación facciosa efectuaba sobre El Musel, el "Sotón" fue alcanzado mientras se encontraba cargando carbón en el dique exterior, quedando allí semihundido y en esas condiciones hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que fue reflotado por la Comisión de la Armada para el Salvamento de Buques y entregado a su propietario, Duro Felguera, la cual en 1963 lo vendió a la Cia. de Navegación Vasco Asturiana. Fue desguazado en 1964, tras 44 años de servicio.


(Imagen: buques.org. editada)

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Nota.- El nombre del barco figura distinto en varias publicaciones, en una aparece sin acentuar (Soton) y en otras acentuado (Sotón)


Fuentes consultadas: 

  • "La marina mercante y el tráfico marítimo en la guerra civil" 
  •  buques.org.

(1) Documento original cedido por Willyam Romero Sánchez.


miércoles, 23 de febrero de 2022

PRISIÓN MILITAR NAVAL, JULIO DE 1939

 


De "No Crecieron Rosas sobre sus Tumbas". Autora: Ana María Alcaraz Roca. Ediciones Aglaya (2007).




El calor apretaba en el campo de deportes del Arsenal (de Cartagena). Se iba a celebrar la misa de campaña conmemorativa del Glorioso Alzamiento Nacional. Un palco cubierto con un entoldado protegía a las autoridades del intenso sol que se derramaba como fuego derretido de una caldera sobre el pavimento. Allí estaban todos, la plana mayor del nuevo régimen en el tercer aniversario triunfal; Pedro Bañón Pascual, comandante de la plaza y José Martinez-Sapiña, capitán honorario del Cuerpo Jurídico Militar. Todos con sus uniformes de gala, impolutos, blanquísimos, reverberando al sol, plenos de galones y condecoraciones. El jefe Local de la Falange, Tomás Cerezo Muñoz, presidente de la corporación municipal, acompañado por sus concejales representaba el estamento civil de la ciudad. La crema de la oligarquía urbana se cocía en el tórrido calor de julio, a pesar del toldo que a duras penas les protegía de la canícula.

Los presos habían levantado una tarima cubierta con una alfombra roja y sobre la que se alzaba un ara también de madera construida para la ocasión y recubierta con los ornamentos sagrados. A la espalda del altar una gigantesca bandera de España con el águila imperial bordada en el centro se tensaba sobre un bastidor. Delante del teatral escenario se situaba una mesita encima de la cual una custodia dorada que contenía las hostias sin consagrar relucía al sol en la mañana estival. Todo el conjunto estaba cubierto con un paño que pretendía convertir aquel improvisado altar en algo solemne pero que en realidad lo asemejaban a un tenderete de feria.

El capellán castrense pronunciaba su homilía, que más que una exhortación religiosa parecía un panfleto de Falange. En ella incluía las palabras con las que el Papa Pío XII se había dirigido al Caudillo felicitándolo por haber liberado a la católica nación española del terror y las hordas rojas. El sacerdote era odiado por los reclusos pues una de sus funciones consistía en confesarlos antes de llevarlos ante el paredón de fusilamiento. Pero más que por esta tarea, inherente a su cargo, los reos lo detestaban por atribularlos con aquellos sermones apocalípticos con la moralidad del régimen triunfante que el ministro de Dios les lanzaba todos los domingos en la misa. Sin embargo los miembros del escalafón superior lo respetaban sobre todo desde que introdujo la novedad de que los presos asistiesen maniatados a los actos religiosos.

Aquella mañana oficiaba la misa conmemorativa ayudado de sacerdotes de otras parroquias. Antes de comenzar la lectura de los evangelios se dirigió a los asistentes. Sus primeras palabras fueron para aquella masa sufriente, para los prisioneros:

Queridísimos hermanos en Cristo. Antes de proceder a celebrar el sacrificio de la Santa Misa, me gustaría comenzar estas efemérides gloriosas leyendo, una vez más, el telegrama que nuestro Pontífice dirigió al Generalísimo al día siguiente de la aplastante victoria contra el terror rojo.

"Levantando vuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente con Vuestra Excelencia deseada victoria católica España, hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas tradiciones cristianas que tan grande la hicieron  Con estos sentimientos efusivamente enviamos a V.E. y a todo el noble pueblo español nuestra apostólica bendición"

Damián sabía abstraerse, era un viejo ejercicio que había aprendido no sabia ni cuando. Se fijaba en los detalles accesorios y su imaginación se lanzaba sin riendas a componer filigranas en las que se regocijaba para huir de algo que no le gustaba, en este caso el mensaje laudatorio y apocalíptico que desgranaba el capellán castrense. De cuando en cuando llegaban a su mente, que dejaba de divagar, tal vez cansada de aquellos viajes, algunas palabras de la prédica. Retazos de un discurso ultramontano que rápidamente alejaba de sí como si fuese una mosca azul.

Queridos hermanos -continuó la homilía- hoy celebramos el tercer aniversario del Glorioso Alzamiento Nacional, vosotros, (se dirigió a los presos señalándoles con el índice) estáis aquí el dominio rojo os tentó como lo hizo con nuestro Señor Jesucristo cuando estaba retirado en el desierto. Os tentó con el terrible pecado de la soberbia, porque queríais mandar tanto como ellos. ¿Ay, la tentación del poder! -graznó moviendo la cabeza admonitoriamente- Y eso era un imposible ya que atentaba contra el orden natural de las cosas. Es más, atentaba contra el orden impuesto por la Divina Providencia. Nuestro Señor, cuando oraba en Getsemaní, sabiendo en su infinita sabiduría que lo iban a matar, aceptó la voluntad del Padre.

Ellos mandan porque Dios así lo ha querido, son capitanes, tenientes o generales, vosotros sois solo marinos. Y habéis cometido pecado, el mayúsculo pecado de la soberbia que engendra todos los actos de rebelión. Pero como dice el refrán, lo que hoy nos parece malo, mañana se convierte en bueno. El triunfo del comunismo, que tanta sangre católica derramó, ha permitido a los españoles de fe edificar sobre sus ruinas, sangre, fuego y lágrimas un nuevo Estado más fuerte y poderoso, como afirmó nuestro invicto general Mola en un acto de inspiración divina.

El nacimiento de este nuevo Estado que hoy conmemoramos se ha hecho bajo el símbolo de la Cruz. La cruz redentora que nos protege a todos, a vosotros también, con el símbolo del perdón, perdón para todos porque no no hay nada más querido al señor que el retorno del hijo pródigo al redil de la iglesia...

El discurso quedó interrumpido pues un murmullo como de viento súbito se levantó entre los presos asistentes. muchos de ellos ya conocían el contenido de las sentencias que los condenaban al paredón de fusilamiento. El murmullo fue acallado por la elevación del tono de la voz del oficiante. El cura continuó su perorata:

Gracias a nuestro invicto Caudillo y a la sangre de los mártires derramada durante la Santa Cruzada hemos podido aplastar a la hidra de siete cabezas, al marxismo, síntesis de toda herejía y máximo exponente de los designios de Belcebú...

De repente, ante la sorpresa de todos los asistentes, se alzó una voz como un alarido desgarrador y terrible:

¿Perdón? ¿Perdón dice? ¿Qué clase de perdón es este que nos llevará a todos al paredón de fusilamiento? Además, aquí mismo, en el mismo lugar en el que ahora convocáis a Dios, fusiláis a sus hijos. Seguro que si miramos al suelo encontraremos restos de sangre, sangre humana, sangre de los compañeros, que anteayer mandatéis directamente al otro mundo. Yo os maldigo. Malditos seáis, vosotros y vuestro perdón. Si me tenéis que matar, matadme de una vez. De algo hay que morir, pero no me obliguéis a asistir a estos actos con los que tratáis de justificaros. No me obliguéis a adorar a este Dios que promete perdón mientras empuña el fusil. No me obliguéis a irme al otro mundo con las tripas sucias, sucias de vuestra mierda...

El exabrupto fue rápidamente cortado con dos culatazos de fusil en el estómago del recluso propinados por dos marinos del piquete de guardia. No obstante el dolor, la miseria y la humillación que latían tras la palabras del prisionero que, doblado por el dolor, se llevaron a la celda de incomunicados, se extendió como un fuego devorador. Se levantaron voces entre los asistentes. Sin embargo el clamor fue rápidamente silenciado por los soldados de guardia. La misa continuó su curso, esta vez con un pelotón de marinos rodeando los presos, presto a cortar cualquier conato de rebeldía que brotase de aquellos que sabían que iban a morir.

No tuvieron empacho en invocar a Dios, en recibir el cuerpo de Cristo en la comunión con total tranquilidad a pesar de estar rodeados por los fusiles que se alzaban y por aquella masa de presos, de personas que sufrían. Con su interpretación mezquina del mensaje cristiano olvidaban que el hijo de Dios también fue un preso que sufrió torturas y la muerte y que siempre estuvo al lado de los perdedores, de los que padecían hambre y sed de justicia. Ellos poseían la fuerza de las armas y eran los vencedores de la "Santa Cruzada" por tanto, suponían, que Dios estaba de su parte. Ninguno de los presos comulgó. Después de oído el ite, misa est, el oficiante acabó la ceremonia con tres vivas al caudillo y tres arriba España que solo la tribuna presidencial coreó.

Al abandonar el Campo de Deportes del Arsenal, Damián pido apreciar nítidamente en la tapia los desconchones de las balas y algunas manchas en el suelo. Supo entonces con una de esas corazonadas que él a veces sentía, que su suerte estaba echada. No podía esperar justicia, iba a morir y era preciso que se despidiese del mundo. Antes de entrar en el recinto miró hacia el cielo sabiendo que tal vez sería la última vez que lo contemplase. Oyó el mugido de la sirena de algún mercante que entraba en el puerto y una lágrima cayó de sus ojos. Abatido y ya presto a desprenderse de todo, agachó la cabeza y penetró en el reducto sombrío y aterrador del Penal.


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