lunes, 15 de enero de 2024

MARINOS MERCANTES QUE COMBATIERON EN LOS BUQUES DE LA FLOTA REPUBLICANA

 



Tras la sublevación contra el Gobierno de la República (18/07/1936) la mayoría de Oficiales del Cuerpo General de la Armada se adhirieron a la rebelión, aquellos que quedaron en zona republicana que no pudieron pasarse al enemigo, fueron detenidos y procesados, otros fueron ajusticiados a bordo de los buques en los que estaban embarcados. 



Marino Mercante
Capitán de Corbeta de la Reserva Naval


Se hizo necesario para la Flota republicana acudir a los Capitanes y Oficiales de la Marina Mercante, muchos de ellos se enrolaron voluntariamente en la Flota gubernamental.

Se trataba de marinos civiles prestando servicio en buques de guerra, una situación que debía reconocerse oficialmente y actualizarse, tanto desde el punto de vista formal como práctico, a tal efecto y a proposición del Ministerio de Marina, el 13 de marzo de 1937 se emite un Decreto regulando la presencia de estos marinos civiles en la Marina de Guerra.

El citado Decreto reconocía la colaboración leal y valiosa que estos marinos civiles venían prestando en la Flota, y establecía las normas relativas a las que habían de ajustarse los mismos, así como fijaba los derechos a que eran acreedores.

En adelante, los Capitanes y Oficiales de la Marina Mercante que prestaban servicio en los buques de la Flota, y en los barcos, armados o sin armar, al servicio directo de ésta, tenían derecho al ingreso inmediato en la Reserva Naval, con las mismas categorías que tuviesen en la Marina Mercante.

Igualmente se les otorgaban los mismos derechos, deberes y prerrogativas que los Jefes y Oficiales de la Flota a los que se hallasen asimilados.

Se estableció que este colectivo usase el mismo uniforme de la Marina Mercante, con los galones correspondientes a la respectiva categoría, y sobre ellos, a la distancia reglamentaria, dos anclas cruzadas con una corona mural en la parte superior.

Se aprobó que, una vez acabada la guerra, estos marinos civiles ocuparían, por orden de antigüedad en la Armada, cuantas plazas o destinos vacantes en la Administración del Estado debieran ser cubiertos con Marinos mercantes y tendrían, además, preferencia absoluta para cubrir los destinos de cualquier clase relacionados con la vida marítima comercial del país que hubieran de proveerse por concurso.

A partir de la fecha de emisión del Decreto, aquellos marinos civiles que quisieran incorporarse a la Reserva Naval, tendrían que estar en posesión del título de Capitán de la Marina Mercante con más de tres años de antigüedad.

Fueron muchos los capitanes y oficiales de la Marina Mercante los que se incorporaron a la Flota, ocupando diversos puestos entre las escalas de mando de los buques. Muchos de ellos perdieron la vida a bordo de sus buques (de superficie y submarinos), otros desaparecieron para siempre en el mar. Desgraciadamente la República perdió la guerra contra los militares facciosos, y los derechos adquiridos por estos marinos se desvanecieron, es más, todos ellos sufrieron las consecuencias de la represión franquista, viendo sus vidas arruinadas, muchos de ellos, por no decir todos, sin más opción que partir hacia un exilio incierto. 

Es lamentable que, a pesar de las numerosas publicaciones editadas sobre la Guerra de España, estos marinos hayan pasado prácticamente desapercibidos, olvidados, y sin que, después de 88 años, se haya llevado a cabo ningún reconocimiento público por su lealtad a la República y la defensa de la libertad de todos los españoles.

Desde las páginas de este Blog se ha hecho mención a algunos de ellos, mi propósito es poder darles cabida a todos, para ello me sería de gran ayuda el contacto con sus familiares y desde aquí les hago el llamamiento.


Benito Sacaluga



Fuente consultada:

  • Gaceta de la República del 14 de enero de 1937




jueves, 11 de enero de 2024

PERSONAL EXPULSADO DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA SEGÚN DECRETO DEL 14 DE ENERO DE 1937

 

Gaceta de la República del 17 de enero de 1937

Decreto

Ministerio de Marina y Aire

Artículo Primero.- El personal que a continuación se relaciona causará baja definitiva en la Armada, con pérdida de empleo, sueldos, gratificaciones, derechos pasivos, honorarios, condecoraciones y demás prerrogativas que puedan corresponderles:

Barcelona, a catorce de Enero de mil novecientos treinta y siete.

Manuel Azaña.


El Ministro de Marina y Aire

Indalecio Prieto


Alfonso Arriaga y Adam (1)


RELACIÓN DE EXPULSADOS 

20 Expulsados en total



CAPITÁN DE NAVÍO

Alfonso Arriaga y Adam (1)


CAPITANES DE CORBETA

Rafael Bausá y Ruiz de Apodaca

José Luís Gener y Cuadrado

Pablo Ruiz Manuel


TENIENTE DE NAVÍO

Francisco J. Chereguini y Pardo


TENIENTE CORONEL DE INGENIEROS

Fernando Sanmartín Domínguez


TENIENTES CORONELES DE ARTILLERÍA

Amado Villar Martín

Eugenio Mariñas Gallego

Darío Sanmartín Domínguez


COMANDANTES DE ARTILLERÍA

Manuel Flethes Casso

Manuel Acedo Cerdá

José María Bustillo Delgado


CAPITANES DE ARTILLERÍA

Luis Fernández Rodríguez 

José María Otero Navascués


COMANDANTE DE INFANTERÍA DE MARINA

Luís Guijarro Alcocer


CAPITANES DE INFANTERÍA DE MARINA

Fernando de la Cruz Lacacci

Eduardo Sanchiz Melián


CAPITÁN DE INTENDENCIA

Antonio Soriano Palazón


TENIENTE DE INTENDENCIA

Luís Méndez y González


AUXILIAR DE OFICINAS Y ARCHIVOS

Alfonso Arriaga Guzmán (2)


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Benito Sacaluga.


NOTA.- 

Las expulsiones fueron en su inmensa mayoría a causa de unirse voluntariamente, podríamos decir que en un 99 %, a la sublevación contra el Gobierno de la República. También se tuvieron en cuenta a aquellos marinos a los que la sublevación les cogió en las zonas donde la rebelión triunfó desde el primer momento, especialmente en Ferrol y Cádiz, y que se mantuvieron al servicio de la Armada sublevada, también a los que se opusieron, muy pocos, casi ninguno, y que fueron fusilados por los rebeldes en el periodo tratado o en los meses inmediatos. Otros, en número insignificante, fueron reincorporados a la Armada republicana tras la revisión de sus expedientes, especialmente durante la época en la que Indalecio Prieto fue ministro de Marina y Aire.


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(1) Alfonso Arriaga y Adam. En julio de 1936 es capitán de navío y Jefe de la Sección de Personal del Ministerio de Marina en Madrid. Se niega a servir a la República, deserta y se refugia junto con su hijo Alfonso (2) en la Embajada de Finlandia en Madrid, donde permanecen ocultos hasta el 3 de diciembre de 1936, fecha en la que la Embajada es registrada por la Consejería de Orden Público, encontrando en ella a nos 500 refugiados entre los que había comisarios, agentes de policía, aristócratas, otros militares, en activo y retirados, clérigos, estudiantes falangistas, etc.. Junto con el resto de hombres detenidos, es trasladado junto a su hijo a la Cárcel de San Antón / Prisión Provincial de Hombres número 2.  (Madrid), de la que padre e hijo logran salir con la ayuda de un subalterno de la prisión.

Terminada la guerra se presenta a las fuerzas franquistas y es reincorporado a la Armada. Al poco tiempo es nombrado comandante del crucero 'Almirante Cervera'. Tras pasar por varios destinos es nombrado Almirante en 1945. En 1946 es Jefe del Estado Mayor de la Armada. Entre 1943 y 1951 fue Procurador en Cortes por designación directa de Franco. Falleció en Ferrol el 23 de julio de 1967 a los 84 años de edad.



Fuente consultadas:

  • Gaceta de la República del 17 de enero de 1937
  • Página de Alfonso Arriaga Adam


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miércoles, 10 de enero de 2024

RADIOTELEGRAFISTAS EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPUBLICA DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936

 





RELACIÓN DE RADIOTELEGRÁFISTAS EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPUBLICA 


25 EXPULSADOS DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936



OFICIALES PRIMEROS


JOSÉ RAMOS LAGO


OFICIALES SEGUNDOS


DIEGO RUÍZ MONREAL

MANUEL BESTEIRO LUACES

MANUEL PERALTA DÍAZ


OFICIALES TERCEROS


FRANCISCO ESCOBAR BEA

ANGEL PERALTA DÍAZ

FRANCISCO PEINADO CUEVAS

JUAN CECILIA MARÍN

JULIO ,PALACIOS FORNER

MANUEL SOTO VIZOSO


AUXILIARES PRIMEROS


ANTONIO CASTELLÓ REVIDIEGO

ARTURO RODRÍGUEZ ALVÁREZ

FRANCISCO MULA COBACHO

JOSÉ BELLIDO SÁNCHEZ

JOSÉ MANSO BARROS

MANUEL ALONSO MARTÍN

OSWALDO FORNARIA RUIDAVETS


AUXILIARES SEGUNDOS


ANTONIO ARMARIO DELGADO

BONIFACIO RUÍZ DÍES

HIPÓLITO CHICHARO ALDEA

JOAQUÍN FERREIRO BARREIRO

JOSÉ ENRIQUEZ ROMAY

MANUEL GAGO REGUEIRA

PASCUAL PILLADO GARCÍA

ENRIQUE GAMEZ CRIADO


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RESUMEN



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NOTA.- 

Las expulsiones fueron en su inmensa mayoría a causa de unirse voluntariamente, podríamos decir que en un 99 %, a la sublevación contra el Gobierno de la República. También se tuvieron en cuenta a aquellos marinos a los que la sublevación les cogió en las zonas donde la rebelión triunfó desde el primer momento, especialmente en Ferrol y Cádiz, y que se mantuvieron al servicio de la Armada sublevada, también a los que se opusieron, muy pocos, casi ninguno, y que fueron fusilados por los rebeldes en el periodo tratado o en los meses inmediatos. Otros, en número insignificante, fueron reincorporados a la Armada republicana tras la revisión de sus expedientes, especialmente durante la época en la que Indalecio Prieto fue ministro de Marina y Aire.




Benito Sacaluga



Fuentes:

DECRETOS PUBLICADOS EN:
GACETA DE MADRID DEL 28 DE JULIO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 30 DE JULIO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 03 DE AGOSTO DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 22 DE AGOSTO DE 1936 
GACETA DE MADRID DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 30 DE SEPTIEMBRE DE 1936
GACETA DE MADRID DEL 17 DE OCTUBRE DE 1936


lunes, 8 de enero de 2024

JUAN DE BORBÓN Y EL CRUCERO ‘BALEARES’

 

Juan de Borbón en agosto de 1936

Acaba de celebrarse en España ‘La Pascua Militar’, una ceremonia castrense implantada en nuestro país por el borbón Carlos III en el último cuatro del siglo XVIII.  Según la tradición, dicho acto solemne da inicio al año militar, se realiza un balance del año anterior y se marcan las líneas de acción a desarrollar en el que comienza. Recepción en Palacio, discursos, saludos, desfiles y toda la parafernalia uniformada que nos podamos imaginar, eso sí, a espaldas de los ciudadanos, celebrada prácticamente a puerta cerrada en un Palacio que, paradójicamente es propiedad del Estado, ósea de todos los ciudadanos españoles.

Por los medios de comunicación hemos podido llegar a conocer parte del discurso pronunciado por el rey Felipe VI, un discurso que ha suscitado no pocas críticas desfavorables, especialmente por determinados párrafos relacionados con la defensa de la democracia, la unidad nacional y la función garante de los Ejércitos en la conservación de los mismos, afirmando que:

«... durante este casi medio siglo, las Fuerzas Armadas habéis cumplido vuestra misión de contribuir a que los españoles podamos disfrutar de nuestros derechos y de nuestras libertades».

Luis Gonzalo Segura se ha apresurado a “contestar” al Borbón en las RRSS, calificando el discurso de “reaccionario, falso y ultraderechista”. Las razones que esgrime Luis Gonzalo, otrora teniente del Ejército, en apoyo de tal calificación son claras y contundentes. Os dejo aquí el enlace a su publicación: https://twitter.com/luisgonzaloseg/status/1743745786851062076?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Etweet , no obstante, y por si los censores de las redes actúan, reproduzco íntegramente el texto al final de esta entrada.

Después de todo lo expresado por Luís Gonzalo Segura, poco o nada puedo añadir yo sobre este tema, aparte de recordar un episodio de la historia contemporánea de España protagonizado por otros borbones, también admiradores de la cultura militar proteccionista y declarados partidarios, de forma entusiasta, de los militares que en 1936 se sublevaron contra el Gobierno de la II República, para subvertir precisamente esos derechos y libertades que hoy otro borbón dice defender encomendado dicha labor a los ejércitos.

Vamos con la historia: El alzamiento militar contra la República se había convertido en una guerra en la que el pueblo y los militares demócratas luchaban contra los militares facciosos.

Juan de Borbón, abuelo de Felipe VI, tiene por aquel entonces 26 años y vive en el extranjero,  concretamente en Cannes (Francia). Con el beneplácito de su regio padre, el uno de agosto de 1936 cruza la frontera y entra en España, lo hace con la intención de unirse voluntariamente a los ejércitos sublevados. Otros borbones como él ya empuñaban las armas franquistas: Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona (1); Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano (2) y José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros (3).

La entrada a España de Juan de Borbón para unirse al bando franquista se produjo por el paso de Dantxarinea (Baztan), acompañado por el conde de Ruiseñada y el infante José Eugenio de Baviera. El compromiso del abuelo de Felipe VI con el bando sublevado quedó patente cuando, al llegar a Pamplona, se puso un mono azul y la boina roja carlista, con un emblema falangista en la solapa (Imagen superior). Adopta el seudónimo de Juan López.

Desde Pamplona llega a Burgos, allí se presenta ante la Junta de Defensa Nacional y se ofrece para alistarse en sus filas, algo que no consigue.

El Borbón no se da por vencido y cuando Franco toma el mando absoluto con el cargo de Generalísimo le envía una carta, fechada el 7 de diciembre de 1936, en la que, entre otras cosas de elevado “carácter patriótico”, le dice:

Según noticias de prensa, se hallará pronto listo para hacerse a la mar el crucero Baleares, en el que podría prestar algún servicio útil, ya que he realizado mis estudios en la Escuela Naval Británica, he navegado dos años y medio en el crucero Enterprise de la cuarta Escuadra, he seguido luego un curso especial de artillería en el acorazado Iron Duke, y por último, antes de abandonar la Marina inglesa con la graduación de teniente de navío estuve tres meses en el destructor Winchester.

Yo me incorporaría directamente al buque, me abstendría en absoluto de desembarcar en puerto alguno español, y desde luego le empeño mi palabra de que no recibiría ni aun a mis amigos personales. Yo no sé, mi General, si al escribirle así infrinjo las normas protocolarias con que es normal dirigirse a un jefe de Estado. Le ruego, en todo caso, disculpe el que confíe a su corazón de soldado este anhelo mío de servir a España al lado de mis compañeros.

Con mis votos más fervientes porque Dios le ayude en la noble empresa de salvar a España, le ruego acepte el testimonio del respeto con que se reitera a sus órdenes y muy afectuosamente e.s.m.,

JUAN DE BORBÓN

 

Franco no aceptó el ofrecimiento.


Crucero 'Baleares'


El crucero ‘Baleares’ entró en servicio los últimos días de 1936. En febrero de 1937 participó en la masacre de los miles de civiles malagueños que huyen a pie de la capital por la carretera de Almería, un crimen de guerra en toda regla.

Sus acciones en la guerra naval prácticamente se reducen a un par de escaramuzas con buques de guerra republicanos y la escolta de buques con destino a puertos franquistas o el ataque a los que tienen destino zonas republicanas.

El 6 de marzo de 1938 el ‘Baleares’ es hundido en combate por buques de la Flota Republicana, en lo que vino a denominarse “Combate de Cabo de Palos”. Murieron 788 miembros de la tripulación. 

Quizás si Franco hubiera admitido el ofrecimiento de Juan de Borbón es muy posible que éste hubiera perdido la vida a bordo del 'Baleares', y la historia de España habría sido otra, no creo que mejor pero si diferente, desde luego no peor.

La guerra acaba, pero los Borbones siguen en su afán, sin importarles lo más mínimo formar parte del régimen dictatorial que se avecinaba. El 9 de abril de 1939, Alfonso XIII envió un telegrama a Franco para ponerse a su disposición:

“A sus órdenes, como siempre, para cooperar en lo que de mí dependa a esta difícil tarea, seguro de que triunfará y de que llevará a España hasta el final por el camino de la gloria y de la grandeza que todos anhelamos”.

Me parece que el tan preparado Felipe VI debería revisar sus discursos y sobre todo aquellos que mezclan la unidad de España con sus ejércitos, ya que como bien dice Luis Gonzalo Segura :

“…en las democracias plenas los militares no son garantes de nada. Son un colectivo más subordinado al poder civil” 

Felipe VI debe, o debería, conocer al menos las trayectorias de sus antepasados, ser consciente de la "mochila que lleva a sus espaldas" y tener en cuenta que todos los galones y bandas militares que adornan su figura son un mero ornamento autorizado por una Constitución 

Una Constitución que debe ser modificada lo antes posible en lo relativo al Título II en toda su extensión, y consecuentemente del  Art.3 de su Título Preliminar. 

 

Benito Sacaluga

 

 (1) Carlos de Borbón y Orleans. Alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, muerto heroicamente al frente de sus hombres en Elgoibar el 27 de Septiembre de 1936. 

(2) Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto el 21 de Diciembre de 1938 en Lérida.

(3) José Eugenio de Baviera y Borbón, Alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire

 

 

Fuentes consultadas:

 

  • Blog personal del General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez 
  • El día en el que Juan de Borbón se unió a Franco en la Guerra Civil. (lamarea.com 05/08/2015)

 

Texto de lo publicado por Luís Gonzalo Segura en X el pasado 6 de enero.


Felipe VI, mentiroso y ultraderechista

Felipe VI ha emitido un discurso ultraderechista y plagado de falsedades durante la Pascua Militar. Sin embargo, lejos de generar alarma en los medios de comunicación, estos lo han difundido con una inquietante normalidad.

El jefe del Estado español ha elogiado a los militares como defensores del «marco de convivencia democráticamente elegido por los españoles»; ha afirmado que «durante este casi medio siglo, las Fuerzas Armadas habéis cumplido vuestra misión de contribuir a que los españoles podamos disfrutar de nuestros derechos y de nuestras libertades»; y que deben modernizarse, «pero sin dejar de ser impecablemente respetuosos con las tradiciones y costumbres nacionales, asumiendo un papel fundamental en la preservación de la identidad histórica de España».

En primer lugar, es falso que los militares hayan contribuido a que los españoles puedan disfrutar de derechos y libertades durante los últimos cincuenta años: han protagonizado golpes de Estado, intentonas golpistas, pronunciamientos, amenazas, manifiestos franquistas y cartas golpistas y ultras. Si se disfrutan de derechos y libertades no es gracias a los militares, como en Portugal, sino a pesar de ellos.

En segundo lugar, convertir a los militares en garantes de la «convivencia» o «la preservación de la identidad histórica de España» es parte del ideario ultraderechista y del anacrónico y franquista Artículo 8 de la Constitución Española, pues en las democracias plenas los militares no son garantes de nada. Son un colectivo más subordinado al poder civil. De hecho, no hay mayor señal de falta, carencia o debilidad democrática que otorgar a los militares papel alguno en la defensa o preservación de la misma. Una democracia plena, madura y fuerte no necesita que la defiendan, al menos en una lógica interior, se defiende por sí misma.

Y un jefe de Estado democrático no elogiaría que los militares ocupen papel alguno en la democracia, sino que lo criticaría y trabajaría para terminar con una situación tan antidemocrática.

Y, sobre todo, unos medios de comunicación y una sociedad democráticos estarían muy alarmados ante un discurso tan reaccionario, falso y ultraderechista. Sobre todo, si omite el grave problema ultraderechista que todavía hoy existe en el Ejército español y falsea la amenaza que los militares han representado en los últimos cincuenta años, golpe de Estado incluido, para la democracia y la sociedad civil.

Una prueba de todo lo reseñado es que el teniente general Mena fue destituido en el año 2006 por amenazar con el artículo 8 de la Constitución Española, precisamente en una Pascua Militar.

Es decir, Felipe VI no solo se ha situado en las coordenadas golpistas del teniente general Mena, es que le ha parafraseado y hasta homenajeado reforzando sus argumentos.

Si fuera un jefe de Estado electo, sería destituido, pero siendo hijo de un delincuente múltiple impune y descendiente de una de las familias más delictivas de la historia de España, y esta un estado fallido al servicio de Estados Unidos, no pasará nada. Pero no deja de ser gravísimo y revelador.

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