martes, 13 de agosto de 2013

A VUELTAS CON EL GOLPE DE ESTADO DEL CORONEL CASADO






Segismundo Casado
El seis de marzo de 1939 el coronel Casado, con la ayuda de todos los partidos políticos y sindicatos a excepción de Partido Comunista da un golpe de estado contra Negrín, partidario éste de continuar la contienda en espera de una más que posible intervención internacional derivada del ya puesto en marcha plan de Hitler, el 14 de marzo las tropas alemanas cruzan la frontera de Checoeslovaquia. Tras el golpe Casado constituye el Consejo Nacional de Defensa. El objetivo de este Consejo no era otro que negociar con Franco la rendición de todas las tropas republicanas para asi poner fin a la guerra. 

El tema del golpe de estado de Casado es muy amplio y está lleno de controversias, versiones y puntos de vista diferentes, no voy a analizarlo aquí y ahora, solo pretendo dejar constancia de unas declaraciones efectuadas por uno de sus instigadores.

José Pradas García
José García Pradas, anarquista, dirigente de la CNT, periodista, director de los periódicos CNT y Frente Libertario, combatiente del Ejercito Popular en la sierra de Madrid y en Guadalajara, fue uno de los valedores importantes del golpe de estado del coronel Casado, estuvo detenido por el Gobierno y a él corresponden las declaraciones que se transcriben a continuación.

Unas declaraciones de gran interés dada la fecha en que se producen, dieciséis de marzo de 1939, solo tres días antes de que Franco se negase a cualquier tipo de negociaciones y solo admitíese la rendición incondicional. Ante este fracaso de Casado el veintidós de marzo, seis días después de las declaraciones de García Pradas, la CNT y la FAI, que habían apoyado sin reservas el golpe, lanzan a través de su Comité Nacional Libertario un comunicado en apoyo de Negrín en el que proclaman que es necesario continuar la guerra hasta ganar la paz.




Madrid.- El director de CNT García Pradas relata hechos vividos durante su estancia en El Pardo como prisionero de Casado.


En una sala del Palacio de El Pardo, con centinelas en una puerta y escachas en otra, charlaban en voz baja Gomez Ossorio, Gobernador Civil de Madrid, Trifón Gómez , Intendente General y el teniente coronel Gallego. 

A Gallego le había engañado el teniente coronel Barceló. Le llamó al puesto de mando del Primer Cuerpo de Ejército y cuando le hizo volver a su División, los controles, traicioneramente avisados, le detuvieron del modo más cobarde. A Gómez Ossorio y al Intendente General se les apresó en el Gobierno Civil. 

Llevados al antiguo Cuartel General de la 7ª División, hubieron de sufrir allí en un ambiente patibulario toda suerte de vejaciones morales y hasta la de comparecer ante un estúpido tribunal chequista integrado por mozalbetes de ignorancia supina y de mentalidad trastornada por el miedo a reacciones terroristas. 

Allí estábamos también Salgado y yo. Cerca de cuatro horas pasamos con las muñecas atadas a la espalda. Nos llevaron a El Pardo. Recordaremos siempre con orgullo aquella altivez revolucionaria con que recorrimos el último camino de Andrés Nin. En El Pardo nos trataron bien durante los dos primeros días a los cinco detenidos que estábamos juntos. Aún no había ido por allí Dieguez, el Comisario de Fortificaciones, Felix Montiel y otros elementos del Partido Comunista. 

Precedido por motoristas vimos que llegaba un coche con banderín de mando.Poco después nos vimos sorprendidos con la visita del teniente coronel Barceló (1). Entró en la sala silenciosamente, muy erguido, inquisitiva la mirada. Fumaba un cigarro habano y apoyaba su mano derecha en un bastón aldeano. No se quitó la gorra ni saludó a ninguno de nosotros. Entró un ayudante y en la puerta se quedaron tres o cuatro fusileros. Barceló había pertenecido al Partido Comunista. Desde hace un par de meses en todas partes se hablaba mal de él. Cuando se constituyó el Consejo Nacional fue uno de los primeros Jefes que llamaron al coronel Casado para ofrecerle incondicional adhesión. Horas después era el “hombre de paja” de los rebeldes. Nos habló de traición de algunos aliados. Gómez Ossorio y el Intendente General le hicieron ver lo absurdo que resultaba que actuando en nombre del Gobierno de Negrín encarcelase a autoridades dignas de la confianza de Negrín. “Yo no soy comunista” dijo “Soy militar”, pero el Partido Comunista es el único que no se ha salido de la legalidad; se mueve dentro de la Constitución y este es el caso: ese partido me llamaba al cumplimiento del deber; se ha fijado en mi limpia historia política, en mi capacidad militar, en mi lealtad inquebrantable, en mis dotes personales y ha visto en mi al hombre de la situación; la figura del momento, de aquí sea hoy el Jefe del Ejercito del Centro. 

Esta sarta de majaderías nos impedía que diéramos impulso al hecho de que el teniente coronel se hubiera ascendido sin contar con Negrín. Según él la situación del Consejo Nacional era insostenible. De allí a pocas horas Casado se rendiría porque ya actuaba en contra suya la aviación republicana. 

Al salir se detuvo ante Gallego, quiso hablarle y no supo. No se atrevió, le dio una palmada en la cara a guisa de despedida que Gallego hubiera contestado con un tiro Yo le hubiera dado el de gracia.

Luis Barceló, a la derecha de la foto
con los galones de Tte.Coronel
(1) Luis Barceló Jover, (1896-1939), madrileño, coronel del arma de Infantería, afiliado al PC. Tras el rechazo de la rebelión en Madrid se encarga de organizar las unidades milicianas , participó y dirigió operaciones militares en el sector del Alberche, Valdemorillo y Pozuelo, estuvo al frente de las tropas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo. Se opuso a la junta constituida después del golpe de estado de Casado y asumió por su cuenta el mando del Ejército del Centro. Fue hecho prisionero por los casadistas, juzgado (represaliado) en procedimiento sumarísimo condenado a muerte y fusilado dos meses antes del fin de la guerra. Me imagino que las declaraciones de García Pradas serían de gran peso para su condena.

Garcia Pradas se exilió el 30 de marzo de 1939, primero a Francia y después a Inglaterra, en 1950 abandonó su militancia en la CNT. Murió en Londres en 1988, a la edad de setenta y ocho años.


Benito Sacaluga


Fuentes: Cartagena Nueva (16/03/1939) y S.B.H.A.C


1 comentario:

  1. Y otra vez vemos la desunión entre los partidos y los militares de la República española, mermando así su capacidad de reacción.

    Lamentable.

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