domingo, 23 de febrero de 2014

LA MARINA LEAL







En febrero de 1937 Madrid resistía desde 1936 e impecablemente los ataques de los ejércitos franquistas. La Batalla del Jarama acababa de comenzar y al poco Málaga caía en manos de los sublevados, el día ocho.
La ofensiva sobre Málaga, aislada ya de las posiciones republicanas, comenzó a mediados de enero partiendo de Ronda, con la colaboración de unidades expedicionarias italianas avanzando desde Motril y Alhama y la utilización de la costa como línea de avance. Una línea que permitía contar con el apoyo desde el mar de los cruceros "Almirante Cervera", "Baleares" y "Canarias", protegidos por submarinos italianos, en operaciones de bombardeo intensivo de los objetivos militares....y de la población civil. Marbella, Fuengirola, Torremolinos y finalmente Málaga recibieron todo el potencial de fuego de los cruceros sublevados y la aviación. La masacre de la carretera Málaga-Almeria puso el broche asesino a la operación. Una vez tomada Málaga se inició una de las mayores represiones conocidas desde la llevada a cabo en Badajoz.  En solo una semana se asesinó en las playas a más de 4.000 civiles. Por otro lado, y paralelamente, las detenciones y consejos sumarísimos se llevaban a cabo con gran intensidad dirigidos por el grupo especial de fiscales, 16.952 personas fueron sentenciadas a muerte en pocos meses, un grupo de fiscales entre el que se encontraba el excarcelado Carlos Arias Navarro "El carnicero de Málaga", a la postre último presidente de Gobierno franquista, el mismo que treinta y ocho años más tarde, con lágrimas en los ojos, dio al mundo la noticia de la muerte del dictador, un verdugo que murió en su cama bajo la protección de la Ley de Amnistía.

Las posibilidades de Málaga para resistir eran nulas, la ciudad estaba desprotegida militarmente ante un enemigo tan potente, los milicianos hicieron lo que pudieron con escasez de armamento y sin más estrategia que la defensa a ultranza de la posición. La Flota Republicana no intervino en ninguna de las fases. En esas fechas solo se encontraba en Málaga el  guardacostas "Xauen", finalmente hundido por el jefe de la Base para evitar que cayese en manos del enemigo. El grueso de la flota republicana se encontraba en Cartagena. A finales de enero la Flota había iniciado tímidas operaciones de búsqueda de barcos sublevados cercanos al litoral malagueño, una operación realizada bajo la amenaza de la cierta existencia de submarinos alemanes en la zona y que se dio por concluida sin resultados ante la observación efectuada por el Jefe del Estado Mayor de la Armada, el Capitán de Corbeta Luis Junquera, al Jefe de la Flota, relativa a que en caso de tener que iniciar combate contra los cruceros sublevados pocas serian las posibilidades de éxito para los republicanos "Libertad" y "Mendez Núñez". La importancia de Málaga no era tanta como para arriesgar unidades de la Flota en acciones navales de dudoso resultado, eso pensaba Junquera y por supuesto Indalecio Prieto, Ministro de Marina, estaba de acuerdo. Finalmente la Flota Republicana no intervino y Málaga fue bombardeada a placer.

La caída de Málaga provocó la exigencia por parte de los comiunistas de ceses fulminantes en el Ministerio de la Guerra, se llegó a pedir el cese de Largo Caballero y de su Estado Mayor. La Flota Republicana también fue blanco de criticas y acusaciones de falta de iniciativa y deslealtad. El colaboracionismo de sus mandos con el enemigo se intuia como causa del desastre y las criticas negativas alcanzaron también a las tripulaciones, criticas injustificadas que el Comisario Bruno Alonso combatió en el seno de la Flota y ante la opinión pública.

El 16 de febrero el diario "Cartagena  Nueva" publicaba el siguiente Editorial:

LA MARINA LEAL

A propósito de la proclama que el Comisario político de la Flota ha dirigido a todas las dotaciones, se nos vienen a los puntos de la pluma algunas consideraciones que vamos a tratar de coordinar y exponer desde esta columna.
A la Marina Leal le ha salido una serie de defensores gratuitos que nada tienen que defender porque -que nosotros sepamos- ningún órgano responsable la ha atacado. Nuestro fraternal colega "Solidaridad Obrera" destacó, razonandola, la incapacidad manifiesta del Ministro de Marina y Aire. Censuró su actuación y pidió su dimisión fulminante, pero ni en uno solo de sus escritos atacó a las dotaciones.
La CNT por medio de sus comités de Propaganda ha hablado de la ineficacia evidente de nuestra Flota pero ha sabido apreciar con justeza donde tiene su origen esta ineficacia. Y allí donde ésta radicaba la ha descubierto y la ha atacado. Nadie ha osado poner en sus discursos o en sus escritos censura ni crítica agrias para la actuación de la Marina Leal, nadie que sea responsable. 
Es por eso por lo que estimamos inútil la defensa. La Marina del Pueblo está exenta de toda culpa porque, disciplinada y leal, va allí donde le ordenan ir. Si no es culpable de la falta de eficacia, como nos consta, huelgan los defensores a menos que estos se adjudiquen el título de tales para congraciarse con la Marina que -dicho sea de paso- maldita la gracia que le hará saberse defendida de un delito que solo existe en la mente calenturienta del defensor sin defensa. Todo esto tiene un tufillo marcadísimo de proselitismo hábil.
La proclama del Comisario político de la Flota deja entrever que de la calle llega el rumor derrotista contra la Marina, evidentemente es un rumor que debe ahogarse. El texto de la proclama, enérgico y atinado, advierte a las dotaciones del peligro de este rumor insensato y aporta medidas para evitar su propaganda. Nos parece muy bien. Como celebramos igualmente la actitud adoptada por el camarada Bruno Alonso respecto a la callada labor de propaganda partidista que, al parecer se realiza en la Flota. Como revolucionarios compartimos su criterio y elogiamos la forma y el fondo de la proclama que comentamos. 
Ya lo sabe la Marina Leal. Nadie medianamente responsable la ha atacado. Nadie, pues, tiene por qué defenderla. Las dotaciones se deben a una disciplina que acatan. Cada cual en su puesto tiene un deber que cumplir. Cúmplalo como hasta ahora y acoja los rumores callejeros con el desprecio que merecen. !Ah¡ y puesto que no los precisa jubile a sus defensores espontáneos. 
En definitivas cuentas otra actuación "desafortunada" de Indalecio Prieto, Ministro de Marina y Aire, ni barcos ni aviones acudieron en defensa de Málaga, ni tan siquiera lo intentaron, los mandos lo decidieron así, no las dotaciones de los buques.


Benito Sacaluga


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