domingo, 17 de agosto de 2014

CELESTINO ROS MARTINEZ






Segundo maquinista desde el 9 de septiembre de 1933, nacido en Cartagena el 30 de octubre de 1901, en 1936 estaba embarcado en el acorazado “Jaime I”, permaneció fiel a la República y por el Diario Oficial nº 26 de ese año pasó destinado voluntario al submarino “C-2”. 

Como todos los profesionales que no estaban en la zona sublevada, fue separado del servicio en 1937 (BOE nº 103/1937), en el mismo año la República lo ascendió a teniente (OM de 10/10/1937). Al final de la guerra fue de nuevo separado del servicio y condenado a 6 años y un día por un delito de adhesión a la rebelión con atenuantes (Causa 857/39). En 1939 los informes del Servicio de Información Personal (SIP) lo consideraban con antecedentes de derechas, persona de costumbres religiosas y de orden, sin embargo, la  Comisión de Maquinistas consideró que su aptitud profesional era «regular», sus cualidades morales, «buenas»; sus ideas políticas, de «izquierdas». En consecuencia, emite una calificación final de «sospechoso».

Durante la guerra, la trayectoria del teniente Ros fue la que sigue:

Al principio continuó en el submarino “C-2”, del que fue segundo y comandante, permaneciendo a bordo, en Francia, durante las reparaciones. El capitán de corbeta ruso Nicolai Eguipko ( alias Juan Valdés) lo califica así: «Muy inteligente, habla francés y es digno de confianza sin lugar a dudas». El 8 de julio de 1938 pasó a disposición del jefe de la Base Naval de Cartagena, y el 25 de mismo mes embarcó en el submarino “C-1”, permaneciendo en él hasta el 22 de enero de 1939, fecha en la que pasó al destructor “Alcalá Galiano”. 

Durante los sucesos del 5 de marzo de 1939, en Cartagena, se rebeló contra la República y defendió la capitanía contra las fuerzas gubernamentales, siendo herido y encarcelado. Como se observa, las opiniones son dispares en este caso y la trayectoria del teniente Ros alternativa. Por ello, la condena que se le impuso fue mínima para aquellos tiempos.

El comandante del “C-1”, Grachev envió una carta particular al Jefe de la Flota en la que explicaba al Jefe del E.M. que en un accidente ocurrido en septiembre “el submarino se comportó cobardemente y que de no haber sido por el maquinista Celestino Ros el submarino se habría perdido.

Cuando el "C-2" se encontraba en Brest (Francia) estaba al mando José Luis Ferrando Talayero, funcionario franquista que escondía su verdadero compromiso político a favor de la rebelión y que esperaba su hora para actuar. Lo mismo ocurría con Lasheras, comandante del C4. 

El 28 de septiembre, el submarino "C-2" se encontraba aún en la rada de Brest con apenas una docena de hombres a bordo; el resto de la tripulación estaba de permiso en la ciudad.  Encontrándose a bordo Lasheras, comandante del "C-4", el teniente coronel Troncoso, uno de los responsables de los servicios secretos franquistas en Francia, y una decena de agentes fascistas, atracan y toman posesión del edificio republicano con la complicidad de Ferrando Talayero, comandante del "C-2". 

En el intento de los fascistas por apoderarse del submarino fue uno de los marineros encargado de las calderas, Diego Angosto Hernández, quién consiguió abrir fuego sobre los asaltantes. Mató a uno de los agentes franquistas, Gabarain Goñi, causando así la fuga de los agresores. Hay que señalar que los agentes franquistas ya habían recuperado las embarcaciones refugiadas en Brest. El ataque del submarino "C-2" se inscribe, en parte, en este marco. En una carta, el vicecónsul de Brest lamenta la pasividad de las autoridades marítimas francesas. En abril de 1938, una carta del cónsul de Nantes alerta a Celestino Ros Martínez, nuevo comandante del "C-2", entonces en reparación a San Nazario, sobre la presencia de Ferrando Talayero a pesar de la medida de expulsión tomada en su contra y manifiestamente no aplicada.

Benito Sacaluga.




Fuente: RHN. Nº 106. (Antonio de la Vega Blasco) y Ateneo Republicano de Galicia


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