jueves, 10 de marzo de 2016

EL SUBMARINO C-3, HUNDIDO POR LA MARINA NAZI (1936)









(1) Con la puesta de su quilla el día 5 de mayo de 1924, comienza la historia de nuestro protagonista. Concluidos los trabajos, fue botado por la S.E de C.N el día 20 de febrero de 1929 y tras las necesarias pruebas fue entregado a la Armada el 4 de mayo del mismo año. Los primeros años de su servicio los pasaría participando, como hechos más significativos, en las maniobras con la flota, además de realizar las labores de anfitrión para las pruebas de un invento español. El “Ascensor Submarino” del capitán de corbeta don Arturo Génova Torruella. Esta cápsula era capaz de llevar en su interior a una persona desde el submarino averiado a la superficie y repetir el viaje hasta poner a salvo a toda la tripulación. Las pruebas realizadas con la “Boya Génova” en el C-3 fueron satisfactorias y su artilugio fue instalado en toda la serie C. Corría el año 1931, era esta, una época de bonanza para el Arma Submarina, alcanzando las 16 unidades, récord nunca igualado en España.

Al estallar la Guerra Civil, el C-3 se encontraba en Cartagena, base en la que estaba destinado. La orden de zarpar llegó el 18 de julio y lo hizo en compañía de los submarinos C-1 C-4 C-6 y B-6. El C-3 estaba comandado por el capitán de corbeta Salas Pinto, el segundo comandante era el T.N. Viniegra González y como oficiales, estaban el A.N. Jáudenes Junco y el del mismo empleo A. Arbona Pastor que procedía del B-5. La noche en que se recibió la orden del Ministro de Marina Giral, el comandante Pinto se encontraba en Madrid, por lo que el 2º se hizo cargo del submarino.

El 18 de julio de 1936, salió de Cartagena junto con los submarinos B-6, Isaac Peral, C-4 y C-6 rumbo al Estrecho, al mando del jefe de Flotilla, capitán de fragata Francisco Guimerá Bosch, con la misión de interceptar el paso de las tropas sublevadas desde el norte de África hacia la Península, situándose escalonadamente frente a las costas andaluzas.

Vuelve a Málaga el día 20, y a la vista de su inacción contra los convoys de los sublevados, los oficiales son detenidos por ser considerados simpatizantes de los golpistas y encarcelados en el buque prisión "Monte Toro".  Del C-3 son detenidos su comandante y su segundo. Apoyado por la tripulación, queda al mando el A.N. Antonio Arbona Pastor cuyo cargo es ratificado por el nuevo jefe de la flotilla Ramírez Togores y por el Ministro de Marina al día siguiente.

Con su nuevo comandante el C-3 continuará con sus patrullas por el Estrecho. En una de estas misiones, recibe la orden de escoltar al petrolero Ophir hasta Tánger, donde varias unidades necesitan petrolear. El 29 de julio, cerca de Ceuta, soporta el ataque de la aviación nacionalista. Con su ametralladora repele a duras penas el ataque hasta que consigue hacer inmersión y pone rumbo a Málaga, donde llega con sus baterías agotadas y precisa de remolque para alcanzar el puerto. Tras esta incursión en la zona de los sublevados y una vez en Málaga recibe del C-4 toda la munición antiaérea y torpedos, así como repuestos. Era el día 1 de agosto. Desde allí pone rumbo a Cartagena al objeto de realizar las reparaciones tras el ataque. 

El 15 de agosto recibe la orden de ir al Norte para aliviar la difícil situación en la que se encuentra la zona. Junto a él partirá el C-6. En el trayecto el submarino sufre una avería que le hace regresar a Cartagena. Es reparado y el día 23 ya está de nuevo en Málaga, aunque no parte junto a sus compañeros C-1, C-2 y C-5 que esa misma noche salen rumbo al norte, si lo hace dos días después.

Una vez en el Cantábrico y tras recalar en Bilbao, realiza varias patrullas sin resultado. El 2 de octubre recibe orden de dirigirse a Tánger y después a Cartagena. En este punto, incluimos el testimonio del hijo de Pepe Sastre (miembro de la tripulación) a quien su padre le contó como habían sufrido un intento de hundimiento por buques nacionales que parecían conocer su posición exacta, concretamente menciona al crucero "Cervera". El paso del Estrecho, ahora dominado por los cruceros sublevados supone un alto riesgo, aún así alcanza Cartagena. Con una importante avería (perdida de un motor diesel) se hace a la mar el día 10 de diciembre con destino a Málaga.

Realiza una escala en Almería para desembarcar algunas piezas y continua viaje. El 11 llega a Málaga donde se le ordena que permanezca fuera del puerto, a la mañana siguiente continua en los alrededores del puerto patrullando la zona. Cuando se encontraba navegando en superficie “en pleno día” pues eran las 14 horas, yendo de un lado a otro, pasada la hora de la comida un marinero tiraba los desperdicios por la borda, alegremente, como si se tratase de tiempos de paz, Arbona llevaba al C-3 en superficie acompañado en el puente por el capitán de la Marina Mercante Agustín García, que hacía las veces de segundo comandante.

Trascurridos ya casi 5 meses de guerra y lamentando pérdidas entre las filas del Arma Submarina (pues ya habían caído el B-5 y B-6), Arbona adopta esta postura descuidada, que pagaría muy caro.  En las inmediaciones se encontraba el U-34, un submarino de la bisoña Kriegsmarine, que formaba parte de la operación Ursula.  Así pues el día 12 tenemos al C-3, como se ha dicho, navegando en superficie y al U-34 navegando sigilosamente en inmersión de regreso a su base.

El comandante Grosse no dejaría pasar esta oportunidad tan ventajosa y ordena el disparo de un único torpedo. Aunque lanzar ese torpedo en pleno día y teniendo en cuenta el tipo de objetivo (de poco calado) suponía un riesgo muy alto y contravenía las ordenes recibidas de evitar que Alemania se viese comprometida, el comandante se arriesgó. El torpedo impactó contra el C-3 en la banda de babor a los dos tercios de la eslora total, produciendo el inmediato hundimiento del submarino republicano y la perdida de 37 vidas, pues de los 40 tripulantes salvaron sus vidas tan solo los marineros Isidoro de la Orden Ibañez y Asensio Lidón Jiménez así como el capitán de la Marina mercante Agustín García Viñas (que como se ha dicho actuaba como 2º).

Los supervivientes fueron recogidos por botes del buque hospital Artabro que salieron inmediatamente en su auxilio. Sigilosamente el U-34 abandona la zona en medio del revuelo y retransmite el siguiente mensaje: “a las 14:19 hemos hundido submarino de la clase C delante de Málaga, en la bahía se hallaba fondeado destructor ingles HO”.

El mismo día a las 10 de la noche, se anunciaba desde el Ministerio de Marina la pérdida del C-3 en estos términos: “Esta tarde a las dos y media a la altura de Málaga, fue torpedeado por un submarino, evidentemente extranjero, el submarino C-3, afecto a la flota republicana.”

En la redacción de este comunicado seguramente contó el testimonio de Lidón, quien aseguró haber avistado la inconfundible estela del torpedo, que se dirigía hacia el C-3. Así las cosas, el 13 de diciembre, ABC publica este titular: “UN SUBMARINO REPUBLICANO TORPEDEADO POR OTRO EXTRANJERO” otros titulares como este “LA AGRESIÓN A NUESTRA ESCUADRA POR SUBMARINOS EXTRANJEROS” hacen que la versión del torpedeamiento cobre más fuerza.

Inexplicablemente, en días posteriores, empieza a formarse otra teoría que atribuía el hundimiento a una explosión interna. Los testigos presenciales desde los pesqueros “Joven Antonio” y “Joven Amalia” que faenaban en la zona, así como los que estaban en la costa, aseguraron no haber oído explosión y describen una nube de humo blanco, lo que hace pensar en un posible accidente con las baterías. El propio Jefe de la flotilla de submarinos Remigio Verdia Joli, apoyaba esta teoría firmando un informe que aseguraba como causa la explosión interna y que decía así:

“Considero debe descartarse por completo la idea  de que el buque fuera torpedeado por las siguientes razones: 1º No se observó la columna de agua de 60 u 80 metros como la que produce un torpedo. 2º No se puede demostrar que la explosión fuera grande porque, entonces, todos los testigos de dentro y de fuera del submarino la hubieran claramente percibido. 3º Ninguno de los que estaban en el puente vieron estela ni periscopio. 4º Ninguno de los pescadores de las proximidades los vieron tampoco. 5º Sobre las cabezas de los náufragos no cayeron restos de la explosión.”

Se ha especulado mucho sobre esta confusión y se apuntan diversas causas que lo explican:

Si el torpedo alcanzó al C-3 y no detonó, pudo abrir una vía de agua que condujese a la explosión de las baterías. Si el torpedo alcanzó al C-3 y explotó, la explicación de porque no se escucho la detonación, es atribuida a la dirección del viento. Los informes de la Kriegsmarine confirman el ataque de Grosse, pero ¿Pudo haber aprovechado este capitán la circunstancia de presenciar como se hundía el C-3 y atribuirse el mérito?.

También corrió el rumor del sabotaje. Algunos historiadores apuntan que Arbona había sido mantenido al mando del submarino a pesar de sus ideales nacionales, por su competencia, y en este mismo sentido se orientan las declaraciones de un compañero de Arbona: 

“…se sospechó de su comandante, el cual había recibido el 18 de agosto un mensaje desde el bando sublevado acusándole de cobardía, ya que en el pasado había expresado ideas falangistas”.

El mensaje a que se refiere está firmado por el capitán de corbeta Fernández de Bobadilla y dice así: 

“Arbona, tu que presumías de falangista te has unido a nosotros por cobarde. Asco me da dirigirme a ti. Si lo hago es para que toda la dotación conozca que eres un cobarde, y lo mismo que has sido cobarde una vez lo serás mil veces”.

Fuera como fuese el C-3 se fue al fondo con 37 marineros en su interior. Afortunadamente para Alemania su actuación permaneció en secreto, hasta muchos años después cuando el capitán francés Claude Houan descubrió en los archivos de la Kriegsmarine este hecho.

En febrero cayó Málaga y el C-3 pasó al olvido, y aunque se anunció su desaparición, el intento de los nacionales de hacer pasar los submarinos Archimide y Torricelli, por los desaparecidos C-3 y C-5, sirvió para que los familiares dudasen cuales eran las verdaderas noticias. ¿Habían muerto sus familiares o se habían pasado de bando?.

Esta duda fue resuelta en 1997 con el descubrimiento del pecio por el abogado malagueño Antonio Checa. Mientras pescaba,  quedó intrigado por unas manchas de gasoil que llegaban a la superficie, realizó inmersiones con cámaras de vídeo submarinas, descubriendo un submarino partido en dos, posado a 70 metros de profundidad.

En octubre de 1998 la Armada envía a la zona al buque de salvamento “Mar Rojo” de cuyas investigaciones se desprende la identidad del submarino cuyo pecio reposa a 70 metros de profundidad en las coordenadas N 36º 39' 52,6" W 4º 21' 33,5” ¡EL C-3!.



(*) LISTA DE DESAPARECIDOS

Alférez de Navío D. Antonio Arbona Pastor

Auxiliar 2º Naval D. Francisco López Lozano
Auxiliar 2º Electricidad y Torpedos D. Enrique Más Ayala
Auxiliar 2º Electricidad y Torpedos D. Manuel Pacheco López
Auxiliar 2º Radio D. Francisco Carrillo Mira
Auxiliar 2º de Torpedos D. Francisco Martín Portugués
Auxiliar 2º de Torpedos D. Carlos Sánchez Bernal
Auxiliar 2º de Máquinas D. José García Paredes
Auxiliar 2º de Máquinas D. Fulgencio Conesa Pérez

2º Maquinista D. José Sastre Gabarrón
3º Maquinista D. Miguel Palmer Bonet
3º Maquinista D. Antonio Asensio Martínez

3º Maquinista D. Juan Baamonde López

Cabo de Marinería D. José Rodriguez Ruiz
Cabo de Marinería D. Esteban Berenguer Robert
Cabo de Marinería D. José Sánchez Velasco
Cabo Electricista D. Pedro Saura Galindo
Cabo Electricista D. Joaquín Ruiz Baena
Cabo Electricista D. José Martínez Ponce
Cabo de Artillería D. Hipólito Rodríguez Anido
Cabo de Artillería D. Ismael Conte Aviño
Cabo Radio D. Constantino Blanco Sánchez
Cabo Enfermero D. Francisco Fuentes Quesada
Cabo de Fogoneros D. José Samper Torregrosa
Cabo de Fogoneros D. Francisco Torremé Sevilla

Marinero Carpintero D. José Carrión Luján
Marinero de 1ª D. José Caparrós Rubio
Marinero de 1ª D. Antonio Jiménez Saura
Marinero de 1ª D. Diego García Llamas
Marinero de 1ª D. Salvador Caparrós Rubio
Marinero de 1ª D. José Fernández Martínez
Marinero de 2ª D. José Limón García
Marinero de 2ª D. Pascual Martínez García
Marinero Cocinero D. Francisco Ros Nicolás

Fogonero Preferente D. Gabriel García García
Fogonero Preferente D. Benito Pardillo Bruno
Fogonero Preferente D. Bartolomé López Cobo



(*) La anterior lista de bajas está tomada de la página web citada en (1), cuyo contenido se ha extractado, y el número de bajas (37) coincide con lo hasta ahora publicado en diversos medios. No obstante según la información enviada al Estado Mayor de la Flota por el Comité Central de la misma desde el crucero "Libertad", con fecha del 13 de diciembre de 1936, el número de victimas no coincide. Concretamente se incluyen entre ellas al 2º Comandante Capitán Mercante D. Manuel Sanjurjo García, al Marinero de 1ª Antonio Martinez Tudela y al Marinero de 2ª D. Emiliano Gabriel Sánchez. Según la información de "sensaciones.org" al 2º Comandante del submarino se le identifica como el Capitán Mercante Agustín Garcia Viñas y no como el que cita el Comité Central en su oficio (Manuel Sanjurjo). Recordemos, además, que el 2º Comandante García Viñas es uno de los tres marinos que consigue salvar la vida. 

Teniendo en cuenta que el informe del Comité se efectúa justo un día después del hundimiento y los "continuos" cambios en las dotaciones, cambios en los que intervenía de manera directa el Comité Central, muchas veces sin contar con el conocimiento y/o aprobación expresa de la Jefatura de la Flota, actitud ésta que provocó más de una llamada de atención al Comité Central, y sobre todo que el 2º Comandante lograra salvar la vida, parece evidente que la información facilitada por el Comité Central queda bastante en entredicho, por no calificarla directamente de errónea en cuanto al número de victimas y la identidad exacta de estas.



(1) Extractado de http://www.sensaciones.org/((c) Sensaciones.org - Todo el contenido puede ser utilizado haciendo mención a esta web.)








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