lunes, 13 de noviembre de 2017

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL CRUCERO "LIBERTAD"




(1) Con la llegada de la II República, la Armada, sus miembros, tuvieron la oportunidad de organizarse para defender sus reivindicaciones y derechos. Marinos ajenos al Cuerpo General, integrados por auxiliares, y en su gran mayoría cabos y marinería de todas las especialidades de la Armada, tenían constituida una asociación de carácter político-sindicalista. Existía una delegación de ésta en cada uno de los departamentos marítimos (Ferrol, Cádiz y Cartagena) y una central en el Ministerio de Madrid. A mediados de julio de 1936, dichas asociaciones habían dado como consigna mantenerse vigilantes y a la expectativa ante las informaciones que avisaban de una sublevación militar.

Crucero "Libertad"
Buque insignia dela Flota Repúblicana


Llegado el 18 de julio, los avisos pasados por la Falange Española a los mandos y oficiales de los buques fueron conocidos por los cabos y marinería, debido sin duda a los oficiales que estaban considerados entre los de confianza para sublevarse contra el Gobierno.

La primera noticia en circular por Ferrol aludía a las fuerzas del ejército de África que se habían sublevado contra el Gobierno. y que trataban de desembarcar en Algeciras, aunque también por otro lado se tuvo conocimiento de que la Escuadra seguía leal al Gobierno de la República. Inmediatamente se celebraron en tierra reuniones entre los cabos más destacados que representaban a estas asociaciones en cada buque; la consigna en esta ocasión era impedir el triunfo del movimiento de sublevación con un plan a seguir en cada barco.

El 18 de julio realizaba su salida de Ferrol rumbo a Cádiz el "Libertad", primer barco de la Escuadra que recibía esta orden. El crucero inició su travesía a las 13:00 horas. La mayor parte de oficiales se encontraban en la cámara, donde tenían instalada una radio por la que iban conociendo los primeros detalles del llamado "movimiento salvador", con el que estaban de acuerdo todos los oficiales del buque, pues ya con anterioridad habían tratado sobre el tema en Marín, acordando sumarse al mismo.

El primer día de navegación transcurrió sin incidente alguno. Los oficiales volvieron a celebrar consulta con el tercer comandante, acordando unirse al movimiento y hablar con el comandante, confiados en que la dotación les seguiría y ajenos en absoluto a las actividades de los cabos, que se dedicaban a preparar la contra sublevación, no obstante haber sido advertidos por algunos oficiales de la excitación extraña que notaban a bordo.

En la tarde del segundo día de navegación se dió vista al puerto de Cádiz, eran las 15:00 horas del día 19 y el crucero navegaba a una velocidad de 28 millas. Fernando Pérez Méndez, considerado como el principal promotor de la sublevación contra jefes y oficiales, daba las consignas precisas y ponía en antecedentes a sus compañeros de cuantos partes de radio se habían recibido a bordo. A continuación, en el interior del buque. se celebraron diferentes reuniones en calderas y máquinas, aparatos auxiliares y otras dependencias, incluidos los sollados. Finalmente se ponían de acuerdo todos los asistentes (marineros, fogoneros, cabos auxiliares de todos los cuerpos y maquinistas) para detener a jefes y oficiales sin darles tiempo a defenderse (la reunión principal se celebra en el sollado número seis, donde se encontraban la mayor parte de los cabos). Para ello se hicieron ganzúas de los pañoles de proyectiles y pólvoras, y seguidamente se armó a los cabos y a la marinería tras reventar los armeros. 

Encontrándose a altura del Estrecho, la dotación nota algo anormal a bordo, sienten que el buque da la vuelta en redondo y en lugar de continuar hacia Algeciras observan como el barco trata de dirigirse a Cádiz. Aproximadamente a las 16:00 horas, suena, ordenado por el comandante, zafarrancho de combate y preparar la artillería. "Zafarrancho de combate" era también la consigna que habían establecido a bordo los cabos para iniciar las detenciones de los oficiales. Varios grupos armados, dirigidos por cabos, entre los que se encontraban Bertalo, Romero y Fernando Pérez Lago, se dirigen corriendo por las escotillas a cubierta. Tras observar esto, el teniente maquinista Prudencio Piñero Menacho trata de ponerse inmediatamente al habla, por medio del teléfono instalado en la oficina de máquinas, con el oficial de derrota, teniente de navío Celestino Díaz. Al no conseguirlo, sale de la oficina para avisar de lo ocurrido al jefe de máquinas, comandante maquinista Eusebio Fernández, que se encontraba descansando en su camarote, situado en las proximidades. Antes de llegar al camarote el comandante salió y ambos volvieron a intentar comunicarse con el puente sin conseguirlo; pocos instantes después ambos son detenidos por un grupo armado del que destacaba el cabo de artillería Romero.

Comandante y teniente fueron conducidos detenidos al sollado número tres, donde se encontraban el resto de oficiales y jefes del buque, a excepción del comisario de la Escuadra, teniente coronel de intendencia Federico Vidal y del teniente de navío Celestino Díaz, al que se le obligó a continuar en el puente para fondear el buque.

En el resto del crucero ocurrieron hechos parecidos; el auxiliar segundo de electricidad, Leonardo Gregorio Abella, fue llamado por el alférez de navío Juan Costela para ordenarle la preparación de la artillería. Cuando se encontraba en el montaje, se le acercó el cabo electricista Roberto Rúa, ordenando a los que estaban presentes que se marchasen, aunque el auxiliar Leonardo no hizo caso por el momento de esta orden. Habían transcurrido unos escasos segundos cuando llegó armado con una pistola un cabo de marinería, que les obligó a salir del montaje a la fuerza. Cuando el auxiliar salió ya habían sido detenidos los oficiales, a excepción del comandante, que continuó en su puesto hasta que una comisión de cabos, compuesta por Fernando Pérez, Bertalo, Romero, Ruiz y varios más, todos ellos armados con pistolas y fusiles, obligaron al comandante a bajar del puente, conduciéndolo detenido al sollado número tres, donde ya se encontraban detenidos el resto de oficiales.

En otro lugar del buque, en la caseta de señales, se encontraba esa mañana de guardia el marinero Francisco del Río Anca, cuando llegó el marinero Antonio Longueira Perelló diciéndoles a los allí presentes que había una reunión de cabos en el sollado número seis. Minutos más tarde, volvió nuevamente el marinero Longueira diciendo a los oficiales que estaban detenidos. Poco después se presentó en la caseta el cabo eléctricista Ruiz armado con una pistola, obligando a los que allí estaban a que marchasen para armarse. Con la tensión en sus más altas cotas, el marinero Del Río, le dijo: "Te salvas por no tener munición".

Posteriormente, Del Río escuchaba como el comandante le decía al auxiliar naval Dopico que había recibido un telegrama en el que se le ordenaba bombardear Cádiz, pero que él se negaba si no había una nueva confirmación. La respuesta de Dopico fue contundente: "Márchese para el camarote de mar del almirante en calidad de detenido".

Junto a Francisco del Río Anca se encontraba en la caseta de señales el timonel Manuel Gómez Zambrano, marinero de segunda, que fue obligado junto a otros a bajar al pasillo donde se encontraban los fusiles para armarse. De nuevo en la caseta, pudo ver como el cabo Bertalo llevaba al oficial Juan Costela manos arriba y detenido hacia la proa.

Tras ser detenidos los jefes y oficiales en el puente, fueron trasladados al sollado, donde ya se encontraban detenidos el cabo cartero Francisco Salazar, el contramaestre de cargo, Francisco Miguel Ferreiro, y un marinero al que habían conocido como falangista. Mientras tanto, en el puente es obligado a la fuerza el teniente de navío Celestino Días Hernández a mantenerse como oficial de derrota.

Al llegar a Tánger, el teniente de navío Celestino Díaz intentó embarrancar el barco, realizando una maniobra frente a la playa que perfectamente dio a conocer la intención de encallarlo, cosa que consiguió pero muy levemente. La maniobra fue observada desde el "Tofiño", que notó que iban hacia tierra, advirtiendo con rapidez al "Libertad", que dio enseguida las máquinas atrás. Rápidamente fue detenido el oficial y llevado al sollado junto al resto de sus compañeros. Una vez enterada la marinería de la detención, pidieron su libertad, pero el cabo Bertalo se opuso a ello y pronunció su discurso advirtiendo del peligro de soltarlo, puesto que había querido embarrancar el buque.

Pocos minutos habían transcurrido desde el fallido intento de embarrancar, cuando en el claro horizonte apareció una avioneta que en principio no es reconocida por la dotación, pero que tras pasar en reiteradas ocasiones les lanza tres bombas. Ante la excitación producida al ser atacados por primera vez, bajó un grupo de cabos al sollado para reclamar al alférez de navío Juan José Costela que subiera a dirigir el tiro antiaéreo, pero dicho oficial se negaría a efectuarlo y salir del sollado. Ante la sorpresa y rapidez de ataque producido por la avioneta, el "Libertad" no realizó ningún disparo con su fuerza antiaérea, respondiendo solamente desde la cubierta con varias descargas de fusiles que portaban cabos y marinería. Seguidamente, el auxiliar naval Francisco Gonzalez Dopico se nombró asimismo comandante, presentándose en el camarote del almirante para comunicárselo al comandante Hermenegildo.

El día 21 el "Libertad" llega a Gibraltar para hacer combustible, pero las autoridades gibraltareñas se negaron a abastecerlo mientras hubiera detenidos a bordo. Ante la negativa de suministro, se decide tomar como nuevo fondeadero Puente Mayorga (al norte de Algeciras), en el cual atracaron también varios buques de la Escuadra.

El día 22 el "Libertad" decidió dirigirse en unión de otros buques al puerto de Málaga, efectuando su llegada a primeras horas de la madrugada del 23. En este puerto, el recientemente nombrado jefe de la Flota, capitán de fragata Fernando Navarro Capdevila, enviaba nada más llegar el siguiente mensaje al ministerio:
Fondeados Málaga, Libertad, Cervantes, Jaime I, Almirante Ferrándiz, Antequera y remolcador Cíclope para el abastecimiento general.
Puerto de Málaga (21-07-1936)
Imagen: todocoleccion.net
En los días siguientes, tanto el "Libertad" como los demás buques de la Flota, efectuaron numerosas misiones de bombardeo, bloqueo y vigilancia de las guarniciones tomadas por los sublevados. También en el mes de agosto y primeros de septiembre de 1936 apoyaría a las fuerzas del capitán Bayo para el desembarco en Mallorca. Precisamente el día 12 de agosto de 1936, en unión del destructor "Almirante Antequera" bombardeaba la costa de Soller para preparar el desembarco de Bayo, pero al día siguiente, tras sufrir un bombardeo el acorazado "Jaime I" por aviones alemanes, sería ordenado su regreso al puerto de Málaga. Regresaría de nuevo al escenario balear el día 1 de septiembre, bombardeando la isla el día 3 en unión del acorazado "Jaime I" y un guardacostas, con objeto de apoyar el embarque de las tropas republicanas.

En el mismo mes, sobre las 20:45 horas del día 19, el "Libertad" junto con los destructores "José Luis Díez", "Almirante Valdés", "Escaño", "Lepanto", "Almirante Antequera", Almirante Ferrándiz" y "Almirante Miranda" abandonaban el puerto de Cartagena para fondear en Málaga, en espera de la orden definitiva de marchar al norte. En la tarde del 21 de septiembre, en unión del grueso de la Flota zarpaba el "Libertad" para el Cantábrico desde Málaga por orden expresa del ministro de Marina, Indalecio Prieto, (2) con objeto de impedir el bloqueo marítimo al que estaban sometidos los puertos del Cantábrico por la Flota sublevada. Al mando de la fuerza y del crucero se encontraba el capitán de corbeta Miguel Buiza Fernandez-Palacios. Durante su estancia en el norte, el "Libertad" realizaría diversas misiones y bombardeos, regresando finalmente al Mediterráneo el 14 de octubre junto con el resto de la Flota.

En las últimas semanas de 1936 (el 11 de noviembre), y en su número 316, la Gaceta de la República publicaba el siguiente acuerdo con respecto al crucero "Libertad":
Tras el Consejo de Ministros y a propuesta del ministro de Marina y Aire, decreto la confirmación en su actual cargo de jefe de la Flota, además de comandante interino del crucero "Libertad", al capitán de corbeta Miguel Buiza Fernández-Palacios.
En la misma publicación se nombraban a su vez todos los comandantes de los buques republicanos. A finales de 1937 el "Libertad", según el estudio efectuado por el Estado Mayor y firmado por su jefe, futuro comandante del crucero, Luis González Ubieta, se encontraba con el casco, máquinas y artillería en buen estado, teniendo incompleta solamente su defensa antiaérea, a falta de un cañón de 101.6 mm y 45 calibres.



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(1) Extractado de Cartagena Histórica. Editorial Aglaya. Cuaderno Monográfico núm 15. Febrero 2005. Autor: Ricardo Hernández Conesa.

(2) La marcha de la Flota al Cantábrico supuso, a mi modo de ver, que la República perdiese la guerra. Aquí lo razono: LA PERDIDA DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR (1936) 

Enlace relacionado con esta entrada: EN EL CRUCERO "LIBERTAD" DEL 17 AL 21 DE JULIO DE 1936






















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