miércoles, 17 de octubre de 2012

ESCLAVOS DEL FRANQUISMO



De forma masiva, sistemática y organizada, la dictadura franquista utilizó, entre 1937 y 1970, a centenares de miles de prisioneros políticos como fuerza laboral barata, absolutamente dócil y completamente segura, casi siempre recluida en alguno de los numerosos campos de concentración creados al efecto por toda España ,en el libro de Javier Rodrigo Sánchez, Los campos de concentración franquistas. Entre la historia y la memoria.  figuran documentados 72 campos de concentración, casi la mitad de ellos funcionando ya desde la misma guerra civil, con  un total de aproximadamente unos 180.000 internados debidamente contabilizados–, con lo que además de conseguir pingües beneficios económicos consiguió descongestionar las numerosas cárceles existentes en todo el territorio nacional, todas ellas abarrotadas durante los años de la más inmediata posguerra a causa de las sucesivas oleadas de detenciones masivas que se produjeron en España entera al término de la guerra civil.

Presos republicanos en un campo de concentración

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, eufemismo con el que se intentaba ocultar el nombre de los campos de concentración, fue en realidad el encargado de centralizar el uso y abuso que el franquismo hizo de sus prisioneros políticos como trabajadores forzados o esclavos, dando origen incluso, con la creación de sus campos de concentración y la instalación en las cercanías de las familias de algunos de los prisioneros en ellos internados, a la creación espontánea de nuevos núcleos de población surgidos entonces, como El Palmar de Troya, Dos Hermanas, Los Palacios o los barrios sevillanos de Torreblanca y Bellavista, aún en la actualidad formado en su gran mayoría por familiares de antiguos presos políticos esclavizados por el franquismo.

Empleados fundamentalmente en obras públicas de todo tipo –por ejemplo, en la construcción de carreteras, puentes, túneles, vías férreas, canales y marismas–, centenares de miles de prisioneros políticos del franquismo se vieron obligados al trabajo forzado, a modo de nuevos esclavos, tanto en obras tan impresionantes como las de la construcción del Valle de los Caídos –donde trabajaron hasta 1950 un total de cerca de 20.000 presos políticos, hasta la definitiva culminación de las obras de construcción tanto de los accesos por carretera como del monasterio y la cripta de aquella obra faraónica– o del pazo de Aday, como en muchas otras obras al servicio de la Iglesia católica –entre otras, los 15.000 crucifijos para escuelas y otros centros oficiales, que fueron  facturados inmediatamente después de la guerra civil desde los Talleres Penitenciarios, cuya sede central era la cárcel de Alcalá de Henares– y, cada vez en mayor medida, al servicio de gran número de empresas privadas, casi todas ellas adjudicatarias y concesionarias del propio Estado.

Según recoge Isaías Lafuente en su documentado libro, fueron prisioneros políticos quienes construyeron obras hidráulicas como los embalses del Ebro, Benagéver, Entrepeñas, Pálmaces, Mediano, Riosequillo, Revenga, Barasona, Mansilla de la Sierra, González Lacasa, El Cenajo, Torre del Águila, Barrios de Luna, Yesa, San Esteban y Linares, la Real Acequia del Jarama, canales como el Bajo del Guadalquivir, Bajo del Alberche, Montijo, Jarama, Bárdenas, Monegros, Toro-Zamora, Bierzo, Badarán y Linares del Arroyo, amén de saltos como los del Nansa y el Sil.

Fueron, igualmente, prisioneros políticos del franquismo quienes reconstruyeron pueblos y ciudades como Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Toledo, Huesca, Lleida, Gernika, Amorebieta, Éibar, Potes, Quinto de Ebro, Mediana de Aragón, Puebla de Albortón, Boadilla del Monte, Villamanín, Vilanova de la Barca, Sabiñánigo o Figueres, entre muchas otras poblaciones.

Trabajaron también en las minas de mercurio de Almadén, en los pozos Maria Luisa, Fondón y San Mamés de Duro Felguera, en las minas de antracita de Fabero y en muchas otras empresas mineras, en Asturias, Leñón, Pontevedra, Lleida, Ourense, Teruel, Albacete, Murcia y Cartagena, por ejemplo, y lo hicieron asimismo en gran cantidad de obras públicas, como en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, Zamora-A Coruña, Tudela de Veguin a Lugo de Llanera, Pedernales-Bermeo o la inconclusa Santander-Mediterráneo, así como en la primera estación ferroviaria de Chamartín, en Madrid, y en carreteras como las de Canfranc, de la carretera de A Coruña a El Escorial, variantes de carreteras como las de Madrid-Valencia Puerto Contreras,  Honrubia, Oropesa, los puertos del Escudo y del Arzobispo, el túnel de Vielha...

Además de la construcción tanto de los accesos como del monasterio y la cripta del Valle de los Caídos, fueron también prisioneros políticos del franquismo quienes construyeron desde aeropuertos como los de Sondica o Labacolla hasta estadios municipales como los de Valladolid y Palencia, pasando por cárceles como la de Carabanchel.

Entre las empresas privadas españolas que más frecuentemente tuvieron a su servicio como trabajadores forzados a prisioneros políticos del franquismo figuraron en lugar muy destacado y constante Dragados y Construcciones, Banús, A. Marroquín, San Román, Hermanos Nicolás Gómez y Construcciones ABC.

Algunas de estas empresas privadas se lucraron con el trabajo forzado y apenas pagado de gran número de prisioneros políticos del franquismo por espacio de más de dos décadas, como lo hizo en concreto la empresa Dragados y Construcciones fundamentalmente en la construcción de gran número de pantanos, mientras que en el caso de Banús lo hicieron todavía hasta el año 1969 en todo tipo de obras y construcciones.

Otras empresas que tuvieron a presos políticos trabajando a su servicio fueron, por ejemplo, Babcock-Wilcox, Carbones Asturianos, Constructora Naval, Industrias Egaña, Talleres La Trefilera, Plasencia de las Armas, Esperanza y Compañía SA, Talleres Murga, Cementos Portland-Iberia, Cementos Asland, Metro de Madrid, Riegos Asfálticos, Sacristán, Portolés y Compañía, Sicot, José M. Padró, Carbonífera Palomar, Montes de Galicia, A.Villalón, E.Osis, Elizarrán, Hidro Nitro Española, Minas del Bierzo, Experiencias Industriales, Gutiérrez Oliva, A.Carretero, Sanz Bueno, Salvador Cuota, Maquinista y Fundición del Ebro, Regino Criado, Ferrocarriles y Minas, Antracitas Gaiztarro, Múgica-Arellano y Cía, Minero Siderúrgica de Orallo, ECIA, Vías y Riegos, Duro-Felguera, C.Peña, Julián A. Expósito, Cimentaciones y Obras, E.Medrano, C.Mardellano, D.L.Pastora, M.Llagostera, I.Arribalaga, J.Dobarco, Sociedad Marcor, Ramón Echave, SAFA, Burés, Industrias Artísticas Agrupadas ...

La Iglesia católica española, convertida prácticamente desde el mismo inicio de la guerra civil en uno de los más importantes e influyentes apoyos de Franco tras haber declarado formal y oficialmente que la insurrección militar era una “Cruzada”, se benefició asimismo del trabajo esclavo de gran número de prisioneros políticos del franquismo. Entre otras construcciones para la Iglesia católica en las que fueron obligados a trabajar como esclavos numerosos presos políticos de distintas regiones españoles, figuran las de la reconstrucción de la catedral y el seminario de Vic, el colegio de los escolapios de San Antón en Madrid, el seminario orensano de Ervedelos, la vallisoletana iglesia del Carmen y los conventos de las madres adoratrices de Cartagena, Valladolid y Alcalá de Henares.

Los beneficios obtenidos por el franquismo a costa de la práctica esclavitud de sus prisioneros políticos: más de 130.000 millones de pesetas, unos 780 millones de euros. Ello se deduce del estudio de las muy detalladas memorias anuales remitidas a Franco por el Patronato para la Redención de Penas entre 1939 y 1970, conservadas aún en los archivos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Sólo entre los años 1939 y 1945, Franco dispuso mensualmente de una media de unos 10.000 presos políticos republicanos convertidos por él en sus esclavos, siendo en total durante aquellos años unos 110.000 los presos políticos laboralmente explotados en colonias, talleres, destacamentos penales y empresas privadas.


El profesor Francisco Moreno Gómez ha cifrado el jornal medio de un preso político esclavizado por el franquismo en 4,75 pesetas, en el caso de ser un hombre con esposa y un hijo a su cargo y que estuviese al servicio de algún organismo público del Estado, y de 14 pesetas si trabajaba al servicio de una empresa privada, de las que sólo 50 céntimos iban a parar al propio preso, 3 pesetas eran destinadas a su familia, 1,40 eran retenidas en teoría para su alimentación y las 9,10 pesetas restantes iban a parar a Hacienda, aunque se ignora bajo qué concepto se les sometía oficialmente a tan cuantiosa exacción fiscal.

Este dinero era periódicamente ingresado por el Patronato para la Redención de Penas en una cuenta cifrada del Banco de España, a nombre del entonces subsecretario de Presidencia del Gobierno, Luis Carrero Blanco, conforme ha podido documentar y probar recientemente el ya citado profesor Antonio Miguel Bernal.

Aunque se tenían algunas referencias merced a la publicación de las memorias de algunos antiguos presos políticos del franquismo, ha sido ahora cuando se ha documentado ya con rigor histórico la existencia en la España de la guerra y la posguerra civil de auténticos campos de exterminio. A diferencia de los campos de concentración, en los que los prisioneros políticos eran utilizados sistemáticamente como “esclavos” y donde en no pocos casos los internados fallecían también a causa de las pésimas condiciones de vida y trabajo a las que se encontraban sometidos, los campos de exterminio franquistas eran, al igual que sus homólogos nazis de tan triste recuerdo, centros destinados fundamental y casi exclusivamente a la pura y simple ejecución de sus internados. Está perfectamente documentada la existencia en la población extremeña de Castuera de un campo de exterminio creado a principios de la guerra civil, inmediatamente después de la toma de Badajoz por las tropas franquistas, a mediados de agosto de 1936, en el que a diario se produjeron fusilamientos y donde existe un gran número de fosas llenas de cadáveres de presos políticos republicanos que allí fueron exterminados.(1)


Lista de algunos de los campos de concentración franquistas que funcionaron durante la guerra civil española o los años siguientes:

Campo de Los Merinales en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de La Corchuela en Dos Hermanas (Sevilla)
Campo de El Palmar de Troya en Utrera (Sevilla)
Hostal de San Marcos de León
Campo de concentración de Miranda de Ebro
Campo de concentración de Castuera
Campo de la península de Llevant en Mallorca
Campo de Formentera
Campo de concentración de La Isleta Gran Canaria
Campo de concentración de Lazareto de Gando Gran Canaria
Campo de concentración "Los Arenales" en las afueras de Cáceres
Campo de concentración de la Cartuja de Porta Coeli (Valencia)1
Campo de concentración de Los Almendros (Alicante)
Campo de concentración de Albatera en la provincia de Alicante
Campo de Concentración de el Pasaje Camposancos – A Guarda.
Campo de concentración de Ronda en Málaga.
Campo de concentración de San Pedro de Cardeña. Burgos
Campo de concentración de Betanzos, antigua fabrica de curtidos.
Campo de concentración de Horta. Barcelona
Campo de concentración de Poblenou. Barcelona
Monasterio de Corbán. Santander
Campo de concentración del cuartel de infantería. Santander
Fábrica de Tabacalera. Santander
Castillo-Faro de Castro Urdiales (Cantabria)
Campo de concentración de Soria
Campo de concentración de Burgo de Osma (Soria)



Benito Sacaluga

(1) Extractado de un articulo de Jordi García Soler, publicado por la Agrupación Madrileña de Profesionales del PCE.


lunes, 15 de octubre de 2012

EL RANCHO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR


En 1938 el Teniente Coronel Maquinista Benito Sacaluga es el Subdirector de la Escuela Naval Popular de Cartagena. La guerra civil y su negativo desarrollo para España no impiden que este centro de formación para marinos siga con su actividad, que incluso se estudien proyectos para la mejora de los planes de estudios.

Como en el resto de España los víveres son escasos y las redes de abastecimiento de los mismos cada vez más precarias para las plazas republicanas. La Escuela Naval Popular no escapa a los racionamientos.

El 26 de noviembre de 1938 Benito Sacaluga emite un informe para general conocimiento de alumnos y plantilla de la Escuela detallando las existencias de víveres y las diferencias existentes con el suministro anterior y cuya copia incluyo más adelante.
....Azucar, judias y garbanzos, café, patatas y boniatos, tomates, experimentan una merma en el ya de por si muy escaso suministro. Aumentan la existencias de arroz, lentejas,carne y pescado fresco.

Al final del informe Sacaluga escribe :

".....Tanto la escasez como la falta de existencias complican notablemente el problema del abastecimiento, al cual la Dirección de la Escuela dedica especial atención, con objeto de que diariamente quede resuelto de modo que las raciones sean lo más abundantes posible y nutritivas dentro de la escasez actual, y tiene la seguridad de que si sufriera el suministro una nueva merma, lo que no es probable, todos lo sobrellevaríamos con el mismo espíritu de sacrificio que los que con la misma o menos ración y soportando las inclemencias del invierno, se encuentran luchando y ofrendado la vida, cada día y cada hora, en defensa de la Independencia de España"



Así pensaban y así actuaban los verdaderos marinos republicanos, ajenos al desaliento y con fe en la victoria, a pesar del desarrollo negativo de los acontecimientos y de compartir filas con marinos traidores camuflados al servicio de los franquistas, informadores y saboteadores,que más tarde lucirían en sus manchados uniformes esplendidos galones y entorchados como pago a sus servicios.

Benito Sacaluga





Gráfico por países del seguimiento del blog

LOS REPUBLICANOS Y SU EXILIO


EXILIO
(Del lat. exilĭum).
1. m. Separación de una persona de la tierra en que vive.
2. m. Expatriación, generalmente por motivos políticos.
3. m. Efecto de estar exiliada una persona.
4. m. Lugar en que vive el exiliado.


En todas las guerras hay ganadores y perdedores. La mayoría de los enfrentamientos se producen entre diferentes países, entre diferentes naciones o pueblos, todos los soldados que en ellas intervienen ansían su fin, un fin a ser posible con resultado de victoria, pero sobre todo un fin que les permita volver a sus países  a sus hogares, con los suyos, una vuelta a veces complicada y larga pero cierta para aquellos que han combatido hasta el fin por la defensa de su país, de su patria, y para aquellos que cautivos del enemigo han soportado largos años de prisión en incomprensibles campos de concentración. Separemos de estos soldados a los criminales de guerra, ellos tampoco volverán a sus hogares, se refugiaran al amparo de algún dictador, a las orillas de un mar templado, metamorfoseados en modélicos ciudadanos aficionados a la jardinería, auto mantenidos por los botines logrados a costa de vidas ajenas.

En otras guerras, en las llamadas guerras civiles, en las guerras entre ciudadanos del mismo país, el fin de las  mismas en caso de derrota no garantiza el regreso a aquellos que marcharon huyendo del conflicto y los que se quedaron para combatir o se negaron a la huida se ven  obligados a salir de su patria por primera vez y con poca o ninguna esperanza de regresar, huyendo de la muerte o de la prisión, de las represalias, simplemente por haber combatido en el bando perdedor o ser portadores de unas ideas diferentes. Obligados a protagonizar un exilio que les salvará la vida. Sus ideas y la defensa de ellas son, en la inmensa mayoría de los casos, la única causa. Unas ideas que desde la derrota y la opresión transmutan ,en muchos casos, hacia la sensación de haber tomado decisiones equivocadas solo fruto de la generosidad.

En el caso de España, no podemos engañarnos, si la victoria hubiera sido republicana los protagonistas del exilio habrían sido aquellos que apoyaron la sublevación. Esto no sucedió y por tanto solo cabe imaginar. Lo realmente acontecido desde abril de 1939 está hoy al alcance de todos, no lo ha estado siempre, solo desde la muerte del dictador Franco empezaron a abrirse los cajones, todavía quedan muchos por abrir, y a manifestarse las prisioneras memorias de los protagonistas, todos involuntarios objetivos de una venganza sin limites ni razón y de la que aún hoy pueden verse y sentirse sus consecuencias.

Antes de comenzar la guerra, y durante el primer trimestre de 1936, fueron cientos de miles los españoles que cruzaron las fronteras huyendo de la hostilidad y de la violencia. Un exilio que fue constante y  cuyas condiciones nunca llegaron a ser aventuradas por sus protagonistas, de haber sido así muchos habrían preferido quedarse en España, con todas las consecuencias, más aún  si aquellos que escogieron Francia como país de destino hubieran podido intuir la inminente invasión de los nazis.

En Francia  oleadas de refugiados españoles cruzan desde enero de 1939 las recién abiertas fronteras franco-españolas, a los pocos días de la caída de Barcelona, y se distribuyen principalmente por las regiones del sur, Burdeos, Toulouse y algunas poblaciones de las costa atlántica francesa. Dos meses más tarde, desde el puerto de Cartagena parte rumbo a África lo que queda de la Flota. Desde Alicante inician el camino algunos buques mercantes repletos de republicanos.

Se estima en casi medio millón el numero de españoles que en marzo de 1939 se habían refugiado en Francia, entre ellos casi 200.000 eran civiles.Iniciada la invasión nazi, muchos de los procedentes del ejercito republicano se unirán al poco tiempo a la resistencia francesa contra la ocupación alemana, otros son enviados por el Régimen de Vichy a realizar trabajos forzados. Aquellos que se unieron a la resistencia, luchando para conseguir la derrota del aliado de Franco, albergaban la esperanza de que esa derrota propiciase la liberación de España. Cuando las tropas del general Lecrerc luchaban por la liberación de Paris, fue la sección española de su ejercito la primera que puso los pies en suelo parisino.

Mejico acoge a más de 20.000 españoles, Estados Unidos acepta una acogida selectiva de españoles, entre ellos se encontraban Severo Ochoa y Ramón J.Sender. Procedentes de Francia unos cuantos miles de refugiados se instalan en Argentina, Venezuela y Colombia, algunos en Cuba. 
Mejico y Sudamérica dan hogar a,Max Aub, Ramón J. Sender, Arturo Barea, Manuel Andújar, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Buñuel, Picasso,Sánchez Albornoz, Vicente Aleixandre.... y miles de españoles anónimos. Los cuadros y dirigentes del Partido Comunista de España son acogidos junto con sus familias en la Unión Soviética. Unos 10.000 españoles son deportados y enviados a los campos de concentración nazis.

Este éxodo no acaba en 1939, ni en 1945, la policía y el aparato franquista persigue de forma implacable cualquier semilla de oposición a su dictadura, sus labores de depuración son minuciosas y constantes, realmente la salida de españoles no termina hasta que se produce la muerte del dictador en 1975. En resumen tres años de guerra y treinta y seis de posguerra.

Unos exiliados a los que la propaganda franquista presentaba como fugitivos de la justicia, como activistas contra el pueblo español, como "rojos" asesinos, comunistas, anarquistas.... o como revolucionarios sin bandera, cuando en realidad solo huían de la muerte o de los campos de concentración del aparato franquista, penas a las que se enfrentaban por el solo hecho de  haber combatido por su libertad y la de los españoles, una libertad que militares sublevados y capitalistas querían abolir y finalmente abolieron con la ayuda de los fascistas italianos y alemanes y la política de no intervención del resto del mundo.



Benito Sacaluga


jueves, 4 de octubre de 2012

FLOTA REPUBLICANA, LA PÉRDIDA DEL ESTRECHO



LA BATALLA DE CABO ESPARTEL




El pasado mes de septiembre se han cumplido 76 años desde que dos destructores de la Flota Republicana, el "Almirante Ferrandiz" y el "Gravina" se enfrentaban en combate con dos cruceros de las fuerzas sublevadas, el "Canarias" y el "Almirante Cervera". La batalla se desarrolló en aguas del Estrecho de Gibraltar, en aguas atlánticas próximas al Cabo Espartel, en el norte de Marruecos y a escasos kilómetros de Tánger.

La guerra acababa prácticamente de comenzar y las maniobras de los sublevados estaban prácticamente centradas en trasladar desde Canarias y  África, vía Ceuta los contingentes de tropas y armamento con el que continuar la invasión de España desde el sur, todo ellos con total afán de notoriedad por parte del general Franco, "independizándose" en sus acciones del resto de los sublevados en el Norte comandados por Mola.

En esos momentos se difundió el rumor de que Mola estaba preparando un ataque definitivo sobre Bilbao, ciudad que junto a Gijón y Santander seguía siendo plaza republicana, una vez perdidas las posiciones de San Sebastián, Irún y Fuenterrabía. Los puertos de estas plazas republicanas del Cantábrico se encontraban sometidos a un fuerte bloqueo por parte de la escuadra sublevada y los suministros para estas ciudades muy comprometidos.

La conjunción de las dos situaciones, la amenaza de una ofensiva sobre Bilbao y los problemas de suministros a causa del bloqueo franquista, provocaron que el ministerio de Prieto tomara una decisión poco meditada y que sin embargo influyó de forma desproporcionada en el resultado de una guerra que acababa de comenzar, muy especialmente en lo que a la marina de guerra se refiere.

Prieto, Ministro de Marina y Aire, ordena que el grueso de la Flota Republicana abandone sus bases en el Mediterráneo y se dirija al Cantábrico para romper el bloqueo y además proteger Bilbao de un supuesto ataque. Con esta operación las aguas del estrecho quedan muy desprotegidas, en ellas el Almirante Ferrandiz y el Gravina siguen vigilando el tráfico desde Ceuta hacia la península

De forma apresurada y sin tiempo para realizar los aprovisionamientos que hubieran sido aconsejables, doce unidades navales bajo el mando del entonces Jefe de la Armada, el CN Miguel Buiza Fernandez-Palacios parten hacia el Norte, Los navíos que el 21 de septiembre partieron hacia el Cantábrico fueron :

  • Acorazado Jaime I, con Benito Sacaluga como Comandante de Máquinas.
  • Crucero Libertad como Buque Insignia
  • Crucero Miguel de Cervantes
  • Destructor José Luis Diez
  • Destructor Escaño
  • Destructor Lepanto
  • Destructor Almirante Valdés
  • Destructor Almirante Antequera
  • Destructor Almirante Miranda
  • Tres submarinos de la Clase C.
En sus bodegas transportaban importantes cantidades de municiones de guerra para el ejercito republicano de tierra y bombas de aviación, municiones de las que carecían los republicanos de esas plazas y  que  con su entrega  permitieron prolongar su defensa.

El día 24 los barcos fueron avistados desde las costas vascas, con su llegada se quebrantó el bloqueo y se consiguió el reabastecimiento  de la población y de las tropas. Cierta normalidad en las aguas y la seguridad que proporcionaban las unidades de la Flota, permitieron que buena parte de la flota pesquera de bajura  de Vizcaya y Asturias volviese a faenar.

Mientras que esto sucede y en contra de todas las previsiones del Gobierno, los sublevados consiguen poner en funcionamiento el crucero "Canarias" y, casi precipitadamente, parte junto al "Almirante Cervera" rumbo a las desprotegidas aguas del Mediterráneo, el día 29 ya han pasado el Estrecho de Gibraltar. Ese mismo día avistan al "Almirante Ferrandiz" y lo identifican, el "A. Ferrandiz" navega a 16.000 metros del "Canarias". En ese momento el "Canarias" se dispone a estrenar sus ocho cañones de 203 mm y lanza sus andanadas sobre el Ferrándiz, una de ellas, la segunda, le impacta a 16.000 metros, otra a 20.000 metros con el destructor en retirada, en total recibe seis impactos de 203 mm y se hunde incendiado sin haber realizado ni un solo disparo con su artillería y con toda su tripulación, en total 160 marinos. Parte de ellos son recogidos por el "Canarias", otros por un mercante francés que se encontraba en las inmediaciones, la mayor parte de la tripulación pereció.

Al mismo tiempo que el "Canarias" bombardea al "Ferrandiz", su compañero, el crucero ligero "Almirante Cervera", hace lo propio con el "Gravina", desde luego con mucha menos puntería que la conseguida por el "Canarias" sobre el "Ferrandiz", después de más de 300 disparos de su artillería consigue que dos proyectiles impacten en el "Gravina", el cual logra retirarse hasta el puerto de Casablanca. 

Ese mismo día, los dos cruceros sublevados comenzaron a dar escolta a los convoyes franquistas procedentes de África, y desde aquel día los sublevados no tuvieron ningún problema en esas aguas, ninguna dificultad para sus transportes de tropas y suministros, el Gobierno Republicano nunca dio instrucciones a la Flota para que se impidiera.    

Ante esta victoria de la armada sublevada, Prieto ordena que la Flota vuelva urgentemente al Mediterráneo, solo permanecerán en la costa norte el "José Luis Diez", un torpedero y dos submarinos de la clase C.

Poco o nada positivo se obtuvo del traslado de la Flota a Bilbao, sin embargo las consecuencias de esta decisión fueron desastrosas, tampoco, y a pesar de su enorme capacidad, la Flota enviada al norte tomó ninguna iniciativa, se limitó a mantener una postura estática, no recibió ninguna orden de participar en acciones de guerra y permitió que el tráfico de los mercantes alemanes, cargados de material para los sublevados siguieran sus rutas sin ningún tropiezo.

ALMIRANTE FERRANDIZ


 Astilleros SECN de Cartagena
Clase Churruca
Alta en la Flota : 1.929
Hundido : 1.936

Desplazamiento a plena carga : 1.800 T.
Eslora : 101,00 metros
Manga : 9,60 metros
Calado : 3,30 metros

Armamento

5 Cañones de 120 mm
1 Cañón antiaéreo de 76,20 mm
4 Ametralladoras
6 Tubos lanzatorpedos de 534 mm
2 Lanzadores de cargas de profundidad

Maquinaria

2 Turbinas Parsons
4 Calderas Yarrow
2 Hélices
Potencia : 42.000 CV
Velocidad punta : 36 nudos = 67 Kms/hora
Autonomía : 4500 millas a 14 nudos

Tripulación : 160 


Destructor Gravina


Benito Sacaluga


Más sobre la pérdida del Estrecho en este enlace: