sábado, 29 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE UN CRIMEN



Hoy se cumplen 78 años del fusilamiento del Teniente Coronel de Máquinas de la Armada Benito Sacaluga Rodriguez. Su delito fue oponerse al levantamiento militar del 18 de julio de 1936 y ser fiel a la República.

Una vez terminada la guerra, el cinco de abril de 1939, fue sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo, Causa 4/39. 

El día 29 de abril de 1939, a las 10,00 horas, en cumplimiento de la sentencia ratificada desde el Cuartel General de Franco, fue fusilado en el Arsenal Naval de Cartagena, convirtiéndose en la primera víctima de la represión franquista en esa ciudad.

La sentencia dictada fue la de condena a muerte por un delito de Rebelión Militar al no haberse unido durante la contienda a las tropas sublevadas contra el legítimo Gobierno de España.

Fue condenado a muerte por un Consejo de Guerra Sumarísimo compuesto por miembros de la Armada sublevada en armas contra la República, todos ellos traidores a España. Curiosamente el delito imputado al Tcol. Sacaluga fue el de "rebelión militar".

El Tcol.Sacaluga rehusó partir con la Flota hacia el exilio y permaneció en su puesto hasta ser detenido por las fuerzas fascistas que ocuparon Cartagena. Sus manos estaban limpias de sangre y no temía graves represalias de los sublevados. Se equivocaba.

El mismo día de la ejecución el Departamento Marítimo de Cartagena publicaba la siguiente nota en el diario "Cartagena Nueva":
"Sentencias cumplidas:
"Esta mañana a las diez ha tenido lugar la ejecución de la sentencia contra el que fue Comandante Maquinista Don Benito Sacaluga Rodríguez y el cabo Fogonero Juan Escobar Rodríguez. El acto de la ejecución se verificó en el muelle de Carbones de este Arsenal, asistiendo la fuerza de Infantería de Marina, el personal de La Maestranza de este Arsenal y comisiones de los distintos cuerpos de la Armada Terminada la ejecución desfilaron ante los cadáveres todas las fuerzas que habían formado, al grito de Viva España." 
La ejecución del crimen, cuya parafernalia fue dispuesta por el Cuartel general franquista, tuvo un espectador inesperado , reproduzco a continuación el testimonio de un testigo casual del fusilamiento de Benito Sacaluga, rescatado por Memoria Histórica de Cartagena.

Una mañana, ya acabada la guerra, Juan que entonces tenia 15 años se situó en un promontorio del Barrio de la Concepción, cerca de la rambla de Benipila desde donde se podía ver el patio de deportes del Arsenal Militar, ya que la muralla tenia una altura inferior a la actual, desde allí pudo ver un grupo de hombres armados, entre ellos reconoció a uno, era el sin duda, D. Benito. Le había servido las muestras de comida en la sede del Estado Mayor donde trabajaba como pinche de cocina.   
"D. Benito fue conducido cerca del muro donde ya no le podía ver, pero pude oír como un oficial preguntó ¿tienen algo que decir?….y se pudo oír en voz alta, ¡VIVA LA REPÚBLICA!. Sin duda alguna era Benito Sacaluga Rodríguez. Una persona de trato agradable y entrañable". 
Juan el pinche de cocina era Juan Gómez Hurtado, hijo de Juan Gómez Rodas fogonero de la Armada en aquella época desaparecido.
Aprovecho para dar las gracias a todos aquellos que han mostrado y muestran respeto por su figura, y reproducir aquí lo escrito por él a bordo del Crucero "Libertad" en septiembre de 1938, seis meses antes de ser asesinado en Cartagena:

“La sangre derramada, la que queda aún por derramar y el gigantesco esfuerzo que está haciendo la juventud española por la libertad e independencia de su Patria tiene que dar el fruto debido.  
Este fruto no lo recogerán los que , llenos de vida y entusiasmo caen gloriosamente, ni los viejos que sobrevivan a la lucha, tampoco lo recogerán en toda su madurez ninguno de los que hoy luchan por tan noble y sublime causa, sino nuestros hijos y nuestros nietos. Ellos serán los que, libres e independientes,lo recogerán en toda su extensión y disfrutaran la espléndida herencia, como los de aquellos que egoístas y atónitos contemplan nuestra gesta allende las fronteras; pues aparte de conseguir por nuestro propio y exclusivo esfuerzo, la emancipación social y soberana independencia, será nuestra victoria un sublime ejemplo a seguir por los proletarios del mundo entero.”
Anticipaba el enorme trabajo pendiente de realizar una vez dominada la sublevación fascista, posponía en dos generaciones la recogida completa de los frutos de su lucha, de la de todos sus compañeros republicanos, todos empeñando su propia vida en procurar que nuevas generaciones de españoles crecieran en libertad.

Ante tanta generosidad, deberíamos preguntarnos muy sinceramente si estamos haciendo todo lo posible para que la República vuelva a ser instaurada en España. No deberiamos hoy escatimar tiempo ni esfuerzos, debemos alejarnos de intereses personales o de grupo y actuar unidos, en otro párrafo de su artículo decía:

“Nadie ni ninguno deben por lo tanto titubear en las bifurcaciones, ni mucho menos tomar por el "atajo". Y,cuando no se trata de directrices emanadas de nuestro Gobierno, hay que seguir al guía honrado, experimentado, curtido en la noble lucha, de probada lealtad y todo esto siempre que lo haya demostrado más por sus hechos que por sus dichos. Hay que desconfiar de las facilidades para llegar pronto. Muchas direcciones desconciertan o desorientan y se han convertido precisamente en la única causa que hasta la fecha ha motivado la desunión y el atraso de la masa proletaria, sembradas en su camino, indudablemente, por quienes están interesados en su estancamiento para poder explotarla."
Lo anterior sigue siendo valido hoy, 78 años después y el trabajo está prácticamente sin continuación, se paró en abril de 1.939 y sigue prácticamente parado.


Benito Sacaluga



lunes, 10 de abril de 2017

EL CINCO POR CIENTO DE LA 43ª DIVISIÓN


Artículo del Tte. Coronel Benito Sacaluga, publicado en "La Armada" órgano del Comisariado y portavoz de los Marinos de la República, el nueve de julio de 1938.



Oficiales de la 43 División  del Ejército de la República
en la denominada "Bolsa de Bielsa"
Cuando la heroica 43ª División (1) de nuestro glorioso Ejército Popular tuvo que replegarse a través de la frontera franco española, después de agotar todas sos municiones de boca y guerra, el Gobierno francés dispuso que se hiciera un plebiscito entre los bravos que la integraban, para que cada cual expusiera libremente sus deseos, en el sentido de reintegrarse al Ejército de la República, quedarse en territorio francés o internarse en la zona facciosa. Optaron por no continuar al servicio de la República, por una u otra causa, el 5 %  de dicha División. Cantidad exigua, y mucho más si de ella descontamos a los que se quedaron en territorio francés y a los que por tener sus familias en el campo faccioso antepusieron los sentimientos familiares a los sagrados deberes para con la Patria invadida.

Pues bien; el resultado de tal plebiscito puso de manifiesto la moral del Ejército del Pueblo, su entusiasmo y su fe en la victoria de la noble causa que defiende; pues el gesto del 95 % de los integrantes de dicha División después de las vicisitudes que sufrieron, manteniéndose tanto tiempo en situación comprometida así lo demuestra, y al mismo tiempo desmiente este episodio las falsedades propaladas por las emisoras antiespañolas cuando afirmaban que a la heroica División la abastecían a través de la frontera sin comprender que su sostenimiento en tal trance no dependía de artículos de importación sino de un producto netamente español de heroísmo.

Ese pequeño porcentaje podemos también admitirlo, aunque muy por exceso, de los «españoles» que conviven con nosotros en la España leal, en la verdadera España, y que se encuentran encuadrados en lo que hemos dado en llamar la 5ª columna. Estos individuos, en realidad, no pueden considerarse en su totalidad como desafectos a la República, pues muchos de ellos no tienen ideas de ninguna clase sino que son de espíritu tan mezquino y egoísta que dejándose deslumbrar por las falsedades de las radios facciosas suponen que la cuadrilla de forajidos que sirven a Franco pudieran llegar a adueñarse de nuestra Patria, y por tal motivo ilusorio, adoptan posiciones «cómodas» con que poder demostrar a los traidores que ellos ayudaban a la «causa». Estos individuos son más despreciables y traidores que el mismo «generalísimo», pues su cobardía y servilismo es tal que se escapan a toda ponderación. No se atreven a «dar la cara», practican el «derrotismo» entre las mujeres, y son tan sensítivos, debido a su gran cobardía, que siempre se creen aludidos cuando alguien pretende mantener la voz de alerta contra sus actuaciones. Se mantienen con dinero de la República y además calumnian a todo el que cumple con su deber de español.

No pueden alegar ignorancia como pudieran alegar los que se encuentran en el «paraíso fascista» sobre lo españolísimo de nuestros ejércitos de tierra, mar y aire. Saben muy bien que desde los jefes basta el último soldado son netamente españoles, y que tanto unos como otros, saben por qué se baten, existiendo tal compenetración entre los que mandan y los que obedecen que de ello resulta el maravilloso caso de manifestarse la verdadera disciplina del Ejército del Pueblo que tanto admiran loa que egoístas e impasibles nos contemplan desde el exterior en esta sublime gesta en defensa de la libertad de nuestra Patria y... también de la de ellos.

Lo que ignoran ese 5 % , de traidores, que en sitios de más o menos importancia se mantienen emboscados conviviendo entre nosotros, es que a pesar de los reveses que hallamos sufrido y los que pudiéramos sufrir todavía, nuestro glorioso Ejército es invencible. ¿Porqué? Porque aparte de otras muchas razones, ningún Ejército, ningún pueblo que luche por su independencia, pudo ser vencido, y si ese pueblo es España, ¡menos! .Y esto que decimos no es una aseveración retórica ni hueca, ni tampoco por apasionamiento patriotero, es sencillamente una gran verdad que repetidas veces se ha demostrado y que otras tantas lo registra la Historia.

Este lastre de traidores que la República lleva a remolque, y que mantiene, se creen seguros de su impunidad y por ello hacen alardes temerarios que son los que los denuncian, pero están en un craso error, puesto que a final de cuentas serán totalmente exterminados, y si algunos logran sobrevivir al triunfo final de la República, del pueblo soberano, llevarán consigo el remordimiento de su doble traición, la cual es de tal magnitud, que solamente los que la contemplen desde lejos podrán formarse una ligera idea de ella. Del mismo modo, es tan grande, tan magnífica, tan sublime la epopeya española que estamos viviendo, de tan colosales dimensiones, que nosotros tampoco la podremos apreciar nunca. La podrán apreciar nuestros nietos al contemplar sus consecuencias universales y estudiar serenamente su desarrollo y desenlace gloriosos en la Historia de la España inmortal, invencible, heroica y siempre independiente.


Benito Sacaluga Rodríguez


NOTA DISCORDANTE. — Firmo este modesto, pero sentido trabajo, con mi nombre y dos apellidos, de los que se destaca el seudónimo con que siempre he firmado y seguiré firmando con objeto de que el que no me conozca sepa que soy hijo de padres conocidos.




(1) Fundada en junio de 1937, agrupando a las Brigadas Mixtas 72.ª, 102.ª y 130.ª. Durante buena parte de la guerra sirvió en el Frente de Aragón.

miércoles, 15 de marzo de 2017

LA BANDERA DE LA ARMADA REPUBLICANA







ESTADO MAYOR DE LA ARMADA (1)

16 de enero de 1933



Excmo. Sr.:

Dispuesto por Decreto de 23 de octubre próximo pasado que exista en la Escuadra y en cada una de las Bases Navales principales una bandera nacional, que será usada indistintamente por todas las fuerzas de la Armada, ya sean de marinería o de tropa, y con objeto de que exista la debida uniformidad entre estas banderas de la Marina y las que usa el Ejército, con arreglo a la Orden ministerial del Ministerio de la Guerra, de 6 de mayo de 1931, el Gobierno de la República, de acuerdo con los dispuesto por el Estado Mayor de la Armada, ha tenido a bien disponer:

1º. Las banderas de las Bases navales y Escuadra, creadas por Decreto de 23 de octubre último (D.O. número 253), estarán formadas por tres bandas horizontales de igual ancho: roja la superior, amarilla la central y morado obscuro la inferior. Los tres lados exteriores se ribetearan de un fleco dorado. En el centro de la franja amarilla figurará el escudo de España.

2º. En las banderas de las Bases figurará la inscripción "Base Naval Principal" bordada en letras negras dentro de las franjas amarilla y roja: en la franja morada con letras blancas bordadas figurará el nombre de la Base. La bandera de la Escuadra solo llevara en letras blancas bordadas sobre la franja morada la inscripción "Escuadra". Estas inscripciones formarán arco concéntrico con el escudo y no rebasarán en su límite exterior la mitad de la franja correspondiente.

3º. En la moharra figurará el nombre de la Base o el de la "Escuadra".

4º. Las dimensiones serán:

Bandera,de un metro por un metro.
Largo del fleco, 0,06 metros.
Largo del asta con moharra, 2,31 metros.
Lardo de la moharra, 0,25 metros
Diámetro del asta, 0,03 metros.

5º. Las astas llevarán en la mitad de su longitud un dispositivo de tornillo que permita separar la parte inferior para facilitar su traslado y colocación en la vitrina donde se guarda la bandera.

Madrid 16 de enero de 1933

                                                                                                               Giral.


En una de las salas del Museo Naval de Madrid se conserva y expone una bandera de la Escuadra Republicana. En este enlace  se puede acceder a una imagen de otra enseña.




(1) Colección Legislativa de la Armada. Tomo CX. Páginas 52 a 53. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid 1933. Documento facilitado por José Manuel Rodriguez Crespo.

(2) Moharra:  Punta del asta, que comprende la cuchilla y el cubo con que se asegura en ella.


Moharra

jueves, 9 de marzo de 2017

PROMESA DE FIDELIDAD DE LA ARMADA A LA BANDERA REPUBLICANA







La II República acababa de hacerse realidad en España. Los juramentos de lealtad a la Corona no tenían ya ninguna justificación, menos aún los que atañían a las fuerzas armadas. 

Desde el Ministerio de la Guerra se emite un Decreto para adaptar al nuevo orden los juramentos de fidelidad a la Nación y al Gobierno, como preámbulo al Decreto que la sigue, publicado en la Gaceta de Madrid y también recogido el 23 de abril de 1931 en el diario ABC, leemos lo siguiente:
"La revolución del 14 de abril, que por voluntad del pueblo ha instaurado la República en España, extingue el juramento de obediencia y fidelidad que la fuerzas armadas habían presentado a las instituciones hoy desaparecidas. No se entiende en modo alguno que las fuerzas de mar y tierra del país estaban ligadas en virtud de aquel juramento por un vínculo de adhesión a una persona o a una dinastía. La misión del Ejército, dice el art. 2º de la Ley constitutiva, es sostener la independencia de la Patria"
Lo declarado  pone de manifiesto, de una forma sencilla y clara, que el Ejército es nacional, así como que la nación no es patrimonio de una familia. La República es la nación que se gobierna a si misma y el Ejercito es la nación organizada para su propia defensa.

En base a lo anterior el Gobierno Provisional de la República, a propuesta de Manuel Azaña, ministro de la Guerra, aprueba un Decreto que establece (1) :

Art.1º.: Todos los Generales en situación de actividad o reserva y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la de retirados o separados del servicio habrán de prestar, en el plazo de cuatro días, contados desde el de la publicación de este Decreto en la Gaceta de Madrid, solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República.

Art. 2º.: El texto de la promesa se ajustará a la siguiente fórmula: "Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas"

El mismo Decreto en su Art.3., entre otras cuestiones, establece que todos aquellos miembros del Ejército que por una u otra razón se negasen a efectuar la promesa, pasarían de forma automática a la situación de retiro sin perdida de derechos ni de pensiones. Así se hizo y muchos fueron los militares que se acogieron a la oferta del Gobierno, aunque la inmensa mayoría prometió, de mejor o peor grado, su lealtad a la República. Así pués al finales de abril de 1931 todos los integrantes del Ejercito que quedaban en activo habían efectuado su promesa o estaban a punto de efectuarla.

En el texto del Decreto observamos que no se hace ninguna mención expresa a la Armada, a la Marina de Guerra, lo que no significa en modo alguno que los miembros de la Armada no efectuaran la promesa de fidelidad, todos estaban obligados.

Independientemente de la promesa de fidelidad y lealtad la República recogida en el Decreto de 1931, el 28 de marzo de 1933, bajo la presidencias de Niceto Alcalá-Zamora y siendo ministro de Marina José Giral, se emite un Decreto estableciendo de forma oficial y exclusiva la promesa a la enseña nacional en la Marina. Lo reproduzco a continuación:


PROMESA A LA BANDERA. DECRETO ESTABLECIÉNDOLA EN MARINA (2)

DECRETO


Cuanto homenaje se rinda a la Bandera Nacional, enseña sagrada de la Patria, ha de redundar en mayor prestigio del Estado y de sus Instituciones Militares, cuyas gloriosas tradiciones vienen a través de la historia ligadas siempre al mayor brillo de sus símbolos representativos. 

La promesa de fidelidad, en la forma ya decretada para el Ejército, es a la vez homenaje y acatamiento que la Marina igualmente desea tributar y rendir, a cuyo fin el Ministro que suscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros, tiene el honor de someter a la firma de  V.E. el siguiente proyecto de Decreto:

Como presidente de la República, de acuerdo con el Consejo de Ministros y a propuesta del de Marina,

Vengo en decretar lo siguiente:

Artículo 1º.- Se establece en la Marina la ceremonia de promesa de fidelidad a la Bandera Nacional. 
Artículo 2º.- La fórmula de la promesa será la siguiente: 
Pregunta: ¿ Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden ? 
Respuesta: Sí, prometo. 
Réplica: La Ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados. 
La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera. 
Artículo 3º.- Al Acto es obligatoria la asistencia de todo el personal. 
Artículo 4º.- El día 14 de Abril próximo se celebrará la ceremonia de la promesa en la Escuadra y buques, Bases navales principales, Bases navales secundarias y demás Establecimientos de la Marina. 
Artículo 5º.- En lo sucesivo se hará la promesa por el personal de marinería de nuevo ingreso al terminar el periodo de instrucción.  
Artículo 6º.- En las Escuelas de la Armada se prestará la promesa con igual ceremonial al finalizar los alumnos su instrucción militar. 
Artículo 7º.- El Personal que por no ostentar aún categoría de Oficial no prestó por escrito la promesa de fidelidad, que ordenaba el Decreto de 23 de Abril de 1931, y que sea actualmente Jefe, Oficial o Graduado de Oficial, prestará la promesa de fidelidad en los términos que señala el expresado Decreto y antes del 14 de Abril próximo.

Dado en Madrid a  veintiocho de marzo de mil novecientos treinta y tres.

Niceto Alcalá- Zamora y Torres

                                                                                        El Ministro de Marina:
                                                                                     
                                                                                        José Giral Pereira




Cinco años y cuatro meses más tarde muchos de los militares que prometieron fidelidad a la República y a su Bandera, se alzaron en armas contra ellas, sumiendo a España en una guerra cuyas consecuencias aún hoy, ochenta años después, seguimos padeciendo. Aquellos que fueron fieles a su promesa y leales a la República y a la Nación fueron perseguidos dentro y fuera de nuestras fronteras, ejecutados o encarcelados, otros lograron exiliarse para salvar sus vidas, un exilio duro y penoso sin posibilidad de volver a España, sin posibilidad de volver a estar con sus familiares.



Benito Sacaluga.






(1).- Gaceta de Madrid. Número 113. 23/04/1931. Páginas: 280 a 281

(2).-  Colección Legislativa de la Armada. Tomo CX. Páginas 188 a 189. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid 1933. Documento facilitado por José Manuel Rodriguez Crespo.