jueves, 28 de septiembre de 2017

DUELO A MUERTE EN FERROL, JULIO DE 1936



Nos encontramos en Ferrol, es el 20 de julio de 1936, al igual que en el resto de España desde el pasado día 18 el golpe de estado militar trata de imponerse. En la Armada los leales a la República se enfrentan a los golpistas sublevados, está en juego el control de los buques y las bases navales. El acorazado "España" y el crucero "Almirante Cervera" se encuentran en Ferrol, en dique seco reparándose. Las tripulaciones de ambos buques hacen frente a los sublevados, estos últimos cuentan con dos regimientos, uno de Artillería y otro de Infantería de Marina. Los marinos republicanos tratan por todos los medios que los navíos salgan de los diques y se hagan a la mar. No lo consiguen y dos días de asedio acaban con la resistencia de los marinos leales. Juan S. Sánchez Ferragut (1), capitán de navío y comandante del "Almirante Cervera", acaba siendo fusilado por los franquistas el 25 de septiembre. En los primeros momentos de la sublevación dos oficiales de la Armada,  Dionisio Mouriño González (2), republicano, Oficial de Artillería de la Armada, a cargo del acorazado "España" y Guillermo Díaz, capitán de corbeta, al frente de fuerzas sublevadas en tierra, se enfrentan en los muelles.

Acorazado “España” (Ex “Alfonso XIII”)


En diciembre de 1966 se edita y publica en Buenos Aires (Argentina) la obra "Crónica de la Guerra Española. No apta para irreconciliables". 

En dicha obra encontramos lo siguiente:

DUELO MEDIEVAL (3)

Ricardo Giménez-Arnau (4) describe un episodio relacionado con la lucha en El Ferrol, que parece salido de las sombras del siglo XIX, un desafío a pistola y a muerte entre un marino republicano y un marino nacionalista. La suerte del acorazado "España" va a decidirse, como en las antiguas contiendas medievales, por un duelo entre los dos mejores guerreros de los bandos enfrentados.  

"El dramatismo del momento es difícil de llevar a la pluma. Nuestros hombres del dique, al ver a los dos oficiales, han enmudecido. Un silencio tremendo ha sustituido al clamor que antes levantabas gargantas y fusiles. Entonces tiene lugar un duelo personal entre Mouriño y el capitán de corbeta don Guillermo Díaz. Los dos son tiradores de concurso y juntos han tomado parte en muchos campeonatos. Este es el último en que se encuentran reunidos por el destino, y en que el premio es de mucha más trascendencia que una copa. Tira Mouriño, y la gorra de don Guillermo Díaz vuela de un balazo. El capitán de corbeta, tranquilo, como si se tratara de un concurso más, levanta lentamente el brazo, y luego dispara. Mouriño, con un balazo en el centro mismo de la frente, cae. Su gente, aterrorizada, supersticiosamente por el resultado de aquel terrible duelo, huye. Sus pisadas desordenadas rompen un silencio que duró varios minutos".

El suceso relatado por Giménez Arnau esta igualmente recogido por Daniel Sueiro en su obra "la Flota es roja", (1983), en su página 238, nos relata Sueiro:

" Hace escasos meses que ambos, (Mouriño y Díaz del Río), como primeras figuras del equipo de tiro de precisión, con pistola, del Departamento de El Ferrol, han participado juntos en el campeonato nacional de la especialidad, celebrado en San Fernando (Cádiz), exactamente en  marzo de 1936. Después de numerosas pruebas, en las que los dos componentes del equipo ferrolano apenas pudieron ocultar su propia rivalidad deportiva, ha resultado vencedor el auxiliar Mouriño; es verdad que con su victoria también queda clasificado el oficial Díaz de Río, al obtener el galardón para El Ferrol, pero el número uno ha resultado ser `para todos Dionisio Mouriño. Los dos tiradores lanzan al aire sus gorras de plato y se funden en un fraternal abrazo.

Ahora se encuentran frente a frente en una situación que desde entonces ha sido mitificada como duelo medieval o cinematográfico (5), y de acuerdo con esta versión ambos debieron medirse con las miradas en tan trágico y definitivo trance. Mouriño dispara primero, y falla. Vuela por el aire atravesada por la bala, la gorra del capitán de fragata, que hace fuego a su vez y el pistoletazo derriba en el acto al auxiliar, con un agujero negro dibujado en el centro de su frente.

Pero hay indicios de que el duelo no fue tan cinematográfico, aunque si tal vez muy medieval. El que pronto sería nombrado jefe de la Flota nacional (6) que empieza a conducir en ese momento la situación en Ferrol, da una opinión inquietante sobre el tema, escribe textualmente al respecto que "entre éste (Guillermo Díaz) y el teniente de navío don Guillermo Rodríguez, consiguieron matarlo (a Mouriño) instantáneamente".

Los seguidores de Mouriño se repliegan hacia el "España", que pasa a mandar el segundo maquinista Pedro López Amor; algunas fuerzas de otras compañías de desembarco se unen a ellos".

Dos versiones casi idénticas, solo corregidas por el almirante franquista Moreno.

Tras el suceso, tanto el acorazado “España” como el crucero “Almirante Cervera” pasaron formar parte de la flota franquista.  

Benito Sacaluga



(1) Sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo. Hasta la celebración del Consejo de Guerra (11-09-1936) permaneció preso e incomunicado a bordo del vapor “Plus Ultra”. El fiscal Luciano Conde Pumpido solicitó el día ocho de Septiembre, en sus conclusiones provisionales, modificadas durante la celebración del Consejo de Guerra, la pena de muerte para Sánchez Ferragut, al que acusaba del delito de traición. 


Buque Prisión “Plus Ultra”

El Consejo de Guerra contra el comandante Juan Sandalio Sánchez Ferragut le condenó a pena de muerte, lo que fue confirmado por el general Emilio Mola el 17 de Septiembre. El comandante del crucero “Almirante Cervera”, Juan Sandalio Sánchez Ferragut, fue fusilado en la punta del Martillo, en el Arsenal de Ferrol, el 25 de Septiembre. Dejaba esposa, que estaba ciega, y 4 hijos.

(2) En 2019 la Asociación por la Memoria Militar Democrática llevó a cabo una iniciativa ante las autoridades militares y civiles para que fueran eliminados del callejero del Arsenal de Ferrol los nombres de militares y buques franquistas. Entre los nombres propuestos para la sustitución, todos ellos de marinos que se mantuvieron fieles a la República y que fueron asesinados por ello, figuraba el de Dionisio Mouriño González. 

Finalmente, en 2022, por la Resolución 421/04574/22 de 17 de marzo, el Ministerio de Defensa accedió a la eliminación de los nombres franquistas, pero descartó todos los nombres propuestos por la AMMD, estableciendo el criterio de que los nuevos nombres serian los de “…aquellos cuyas proezas son merecedoras de reconocimiento para el conjunto de los españoles de todos los tiempos”. Un desaire más hacia los defensores de la Libertad.

(3) Documento facilitado por José Manuel Rodríguez Crespo.

(4) Participó en la Guerra Civil Española integrado en el Cuerpo General de la Armada y llegó a alcanzar el rango de teniente de navío. Estuvo destinado en el crucero sublevado “Canarias”. Entre 1939 y 1941 ejerció como jefe del Servicio Exterior de Falange.

(5) Esta última calificación es de R. Salas Larrazábal (Historia del Ejército Popular. Pag. 109).  

(6) Francisco Moreno Fernández. Jefe de la Flota sublevada. En 1937, ascendido a vicealmirante, se le nombró almirante jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire del Bloqueo del Mediterráneo. Capitán General de Cartagena. Capitán General de Ferrol.  Franco le concedió el título póstumo de Primer Marqués de Alborán. En 2010, Moreno Fernández fue imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por el juez  Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra de España y en los primeros años del régimen franquista. Sigue enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz).




martes, 5 de septiembre de 2017

ALICIO VÁZQUEZ HINOJOSA, MAQUINISTA REPUBLICANO





Alicio nació en Ferrol el 7 de agosto de 1897, su padre era Juan Vazquez Lage, en aquel momento soldado de Infantería de Marina, de veintinueve años de edad, y su madre Filomena Hinojosa Freire, de veintinueve años, natural de Ferrol.

Su instancia para solicitar el ingreso en el Cuerpo tiene fecha de 17 de junio de 1915 y aportó certificado de haber trabajado en el Astillero y Varadero de La Coruña desde 14 de enero de 1913 a 24 de febrero de 1915. Fue nombrado aprendiz en DO 207/15 de 16 de octubre de 1915.


Castillo de San Felipe (Ferrol)


Los tres días clave de julio de 1936 en Ferrol estaba en Madrid, enfermo de pulmón desde 1930. En años anteriores estuvo embarcado en los "Contramaestre Casado" ,"Gaviota" y "Macias". Había contraído matrimonio en la iglesia del castillo de San Felipe el 16 de diciembre de 1919, estando destinado en el "Cataluña". Fue un hombre de profundas convicciones republicanas. Alternó con importantes republicanos en la vida política y en la naval y militar. A pesar de su enfermedad y de su no radicalización partidista, consideró que debía colaborar en el triunfo de la República y por ello, desde los primeros momentos, adiestró a voluntarios socialistas republicanos en Madrid y al frente de ellos partió al combate allí donde avanzaban las tropas sublevadas. Falleció en acción de guerra en Llerena (Badajoz), frente de Extremadura en aquellos momentos, el 31 de agosto de 1936. Ostentaba el grado de Primer Maquinista, número 53 en el escalafón.

La Junta de Clasificación lo había considerado "Sospechoso" al ser de ideas políticas de "Izquierdas"; profesionalmente "Bueno" y cualidades morales "Regular"..







Extractado de El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española. Antonio de la Vega Blasco. Mº de Defensa.2009.








lunes, 10 de julio de 2017

UN EXCELENTE BLOG EN AUXILIO DE LA MEMORIA REPUBLICANA






Hace unos días ha salido a la luz un nuevo Blog sobre la Flota Republicana, sin duda una muy buena noticia. 

Sin más os dejo el enlace a su última publicación, un detallada exposición sobre aquellos que de una forma u otra y en el seno de la Armada Gubernamental traicionaron su juramento de fidelidad a la República. Un excelente trabajo.





Sin duda un Blog a seguir.



Benito Sacaluga.





miércoles, 21 de junio de 2017

BENJAMÍN BALBOA LÓPEZ, EL PRIMER HÉROE DE LA II REPÚBLICA.





La actuación de Benjamín Balboa frente a los golpistas sublevados fue decisiva para conseguir que las unidades de la Flota permaneciesen del lado de la República. De no haber sido así la guerra habría durado pocas semanas. Sus valores como persona y militar, junto con su absoluta lealtad a la República, fueron decisivos.

Benjamín Balboa (sentado)
Imagen: Mundo Gráfico/Estampa
(1) Benjamín Balboa López nace en Boimorto (La Coruña), el 18 de marzo de 1901, hijo de un maestro de la República.  Oficial de 3ª clase (asimilado a alférez) del Cuerpo Auxiliar de Radiotelegrafistas de la Armada. Al producirse la sublevación militar del 18 de julio de 1936 desempeñó un importantisimo papel en el desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en el centro de comunicaciones que la Armada tenía instalado en la Ciudad Lineal de Madrid desde la cual, mediante TSH (2) y utilizando el sistema Morse, se establecían todas las comunicaciones con las bases navales y los buques de la Flota. Aunque existen diversas versiones sobre como se produjeron tales hechos, parece fuera de toda duda que Balboa, sobre las 6,30 horas de la mañana del 18 de julio, captó un mensaje del general Franco transmitido desde Tenerife y dirigido al jefe de la Circunscripción Oriental de África (Melilla), que decía:



Gloria al heroico Ejercito de África. España sobre todo. Recibid el saludo entusiasta de estas guarniciones, que se unen a vosotros y demás compañeros Península en estos momentos históricos. Fe ciega en el triunfo. Viva España con honor. General Franco.
Momentos después volvió a detectar otro radiograma con el mismo texto e idéntica firma, dirigido a los generales jefe de la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª y 8ª División Orgánica en Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Burgos, Valladolid y La Coruña: al comandante militar de Baleares, al general jefe de la División de Caballería, en Madrid; al jefe de la circunscripción de Ceuta y Larache; al jefe de las fuerzas militares de Marruecos y a los almirantes jefes de las bases navales de Ferrol, Cadiz y Cartagena. Todavía captó otro mensaje, transmitido desde la base naval de Cartagena, que terminaba con la orden de "cursése a las guarniciones" y que aumento aún más sus sospechas. La indignación que le produce en hecho en si - escribe Daniel Sueiro en La Flota es Roja - se acrecienta en Balboa ante la descarada pretensión de los sublevados de servirse de ellos y utilizar nada menos que la vía oficial para propagar el alzamiento y levantar a los cuarteles y demás dependencias militares de Madrid y, sobre todo, le duele que sea un compañero el que, desde la estación de radio de Cartagena esté dando curso a tales mensajes.

Obedeciendo al primer impulso, con el texto de la circular de Franco garrapateado en una hoja que sostiene nerviosamente en la mano, pulsa el entrecortado reproche que quiere hacer llegar al radiotelegrafista de Cartagena:
...no hagas eso compañero...no transmitas esa circular...no te das cuenta de que es un acto de subversión 
la respuesta quiere ser una justificación y es una llamada angustiosa por parte del auxiliar de radio, Albiol,  que Balboa sabe captar: estaba cumpliendo órdenes superiores, de jefes que en ese momento le rodeaban en la misma estación de radio. Y la circular no solamente había sido transmitida ya a Madrid sino también a la base de Mahón. Sin perder más tiempo Benjamín Balboa corre a uno de los teléfonos cuidándose de no utilizar el que estaba conectado con el domicilio del jefe de la Estación, el capitán de corbeta Cástor Ibáñez Aldecoa, sin duda al pie del aparato en sus habitaciones, a la espera de aquella noticia. Saltándose así a su jefe inmediato, por las buenas razones que tiene para hacerlo, se pone al habla con el jefe de la secretaría del Ministerio de Marina, el teniente de navío Prado Mendizabal, al que lee por teléfono el texto lanzado por Franco. Prado copia rápidamente las palabras que Balboa le dicta y antes de colgar y pasárselas a su ministro, Giral, le indica al radiotelegrafista que, por su parte, pase a limpio la circular y se la envíe con toda urgencia y en sobre cerrado y personal al ministro de la Guerra y presidente del Consejo, Casares Quiroga... Y en ese momento es cuando aparece el jefe del servicio, capitán Ibáñez Aldecoa. Al darse cuenta de que el esperado mensaje de Franco, en lugar de ser transmitido a las guarniciones, para que se sumen al alzamiento, como estaba previsto por la conspiración, iba ser enviado al ministro o al jefe del Gobierno se apoderó bruscamente de él, arrebatándolo de las manos del funcionario, reclamando la vía jerárquica del Jefe del Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Salas, como primer destinatario natural y obligado del mismo. Mientras se dirigía a la cabina telefónica de la misma estación no ahorró palabras de desprecio y de amenaza por las conducta del auxiliar Balboa. Con el almirante Salas sostuvo una eufórica y alborozada conversación en alta voz, después de la entusiasmada transmisión de la circular de Franco, manteniendo ostensiblemente abierta la puerta de la cabina, como para contagiar a las fuerzas de custodia y demás presentes de su propia alegría.

El capitán y jefe del centro hizo hincapié, antes de atravesar los cien metros de jardín que le separaban de su vivienda privada, de que desde ese momento era aún más rigurosa la orden dada por él acerca de la utilización exclusiva del teléfono conectado con su casa, con la prohibición consiguiente de utilizar los otros dos teléfonos. Y ese teléfono que Ibáñez Aldecoa quería que le sirviera para enterarse de lo que hablaban subordinados suyos en los que no confiaba, sirvió también a éstos, que por lo demás mantenían hacia su jefe una actitud equivalente y opuesta, para escuchar algo de lo que él mismo decía en tal momento. Así fue como el mismo Balboa pudo oír la conversación personal que, a renglón seguido, mantuvo Ibáñez Aldecoa con su jefe el vicealmirante Javier de Salas. Quería éste que el mensaje de Franco se hiciere llegar, por los medios que fuera, a todas las guarniciones. Y replicaba Aldecoa: Hazlo tú. Y un nuevo apremio por la otra parte. Ibáñez Aldecoa confiesa: Es que tengo aquí un hueso... En un momento dado Ibáñez Aldecoa se decide a intentar transmitir la llamada de Franco a las guarniciones, de acuerdo con los deseos de Salas y siguiendo, sin duda, los planes trazados con anterioridad.

Ya es de día cuando atraviesa de nuevo el jardín y llega a la puerta del gabinete telegráfico . Allí le sale al encuentro Benjamín Balboa, que seguramente le está esperando. El capitán de corbeta quiere hacer valer su autoridad y le indica al auxiliar que se considere arrestado.
Usted -le grita- está contraviniendo mis órdenes. Retírese como arrestado a su habitación. Y a partir de este momento le prohíbo que entre en la sala de aparatos. 
 Balboa reacciona con energía y con ira le replica:
No acato esa orden. Tengo una misión que cumplir y la cumpliré. cueste lo que cueste y pese a quién pese. Estoy aquí para defender a la República contra aquellos que, como usted sabe, la traicionan. Y desde este momento es usted, no yo, quién tiene prohibida la entrada en el local.
El auxiliar de radio apunta al capitán Aldecoa con su pistola, una Luger 22, de nueve tiros, más uno en la recámara, con el cargador completo. Allí mismo lo detiene y lo encierra en sus habitaciones. No salga usted de su casa, le advierte antes de retirarse, Si lo intenta se hará fuego contra usted. De esta forma se hizo dueño de la situación, y el Gobierno de la República no perdió el contacto con las bases navales ni con la mayoría de los barcos que componían la escuadra, impidiendo, entre otras cosas, el paso del estrecho de Gibraltar al grueso de las fuerzas sublevadas en el protectorado marroquí. Convertido en hombre de confianza de la Marina de guerra republicana, fue ascendido a Oficial 1º, equiparado a capitán, del cuerpo al que pertenecía, desempeñando diversos cargos públicos a lo largo de la contienda, entre ellos el de Subsecretario de Marina y Aire. Al finalizar la guerra se exilió a México, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1976.




(1) Extraído de S.B.H.A.C (Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores). Galería de héroes republicanos de la Guerra Civil Española.

(2) Telegrafía sin hilos