jueves, 7 de noviembre de 2013

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL ACORAZADO JAIME I




Lo que a continuación se describe, es un extracto de los escritos del Auxiliar de Artillería de la Armada, graduado de Alférez de Fragata, don Antonio Antunez, ex-presidente del Comité de Gobierno del Jaime I. Dichos apuntes, totalmente ignorados hasta que fueron descubiertos, permanecieron en su domicilio de Túnez hasta el año 2003 en que gracias a la donación de los mismos efectuada por su nieto, Daniel Malaval el 24 de enero de 2002 a D. Ricardo Hernandez Conesa y D. Santiago Ibañez Rubio, dieron lugar a la publicación por estos de un reportaje en la revista Cartagena Histórica en marzo de 2003, parte del cual transcribo más adelante.

El contenido de los apuntes elaborados hace 67 años por don Antonio Antunez, ordenado y detallado por Hernandez Conesa e Ibañez Rubio, nos da a conocer una versión de lo sucedido en el acorazado en los momentos inmediatos a la sublevación militar de 1936 y de la mano de uno de los protagonistas destacados de los hechos. 

___________________________________________

LOS DÍAS ANTERIORES

Al embarcar Antunez en el acorazado, el 19 de enero de 1936, procedente del crucero Libertad, en permuta con su compañero de cuerpo y promoción Fernando Yebra Gutierrez, observó desde el primer momento como entre los oficiales del Cuerpo General y los componentes del resto de la dotación (cuerpos auxiliares de las diferentes especialidades, maquinistas, cabos y marinería), existía un estado tangible de tensión y recelos, acrecentados a diario, que presagiaban una próxima ruptura entre ambos sectores, de orígenes sociales diferentes y contrapuestos.

La situación política del país, la intensa y provocadora propaganda, así como los numerosos atentados de las fuerzas reaccionarias, especialmente de la Falange contra la República, repercutían a ojos vista en el seno de la dotación.

El Jaime I en el muelle Sur del puerto de Santa Cruz de Tenerife
Mayo de 1936
Aprovechando las maniobras efectuadas en aguas de Canarias en el mes de mayo, se produjeron las últimas informaciones sobre la inmediata sublevación. Los comandantes, como el Almirante Salas, Jefe del Estado Mayor y otros oficiales de los buques visitaron al General Franco, entonces Comandante General de Canarias, en el Palacio de Capitanía, situado en la plaza de Weyler. Días más tarde, siguiendo las reglas del protocolo tradicional, el Almirante Salas ofreció un pequeño ágape a bordo del acorazado Jaime I en honor de Franco. Esta fue la mejor ocasión para, en la intimidad, ultimar en sus menores detalles los planes militares de sublevación contra la República. Las conversaciones entre Franco, Salas, Julio Iglesias Abelaira (Comandante del acorazado) y otros jefes militares, fueron escuchadas por el propio repostero del comandante.

De vuelta de las maniobras de Canarias y antes de llegar al puerto de Vigo, se recibió un radiograma anunciando la destitución de Alcalá Zamora y la designación como Presidente de la República de Manuel Azaña. El mando del Jaime I, por medio de una simple alocución, dio a conocer este importante acontecimiento político, de tal forma que a las claras lo consideraba como un verdadero contratiempo.

SUBLEVACIÓN Y CONTRA SUBLEVACIÓN

El 17 de julio el acorazado se encontraba atracado en el puerto de Santander, con una tercera parte de su dotación de vacaciones. Su misión era custodiar al Presidente de la República, que tenía previsto pasar unos días de descanso en "Villa Piquio". Tras conocer el Gobierno los planes de la oficialidad y en concreto de su comandante, por mensajes y cartas recibidas de la U.M.R.A. (Unión Militar Republicana Antifascista) y células del Frente Popular en el buque, decide sustituirlo por el de igual empleo Joaquin García del Valle, hombre de confianza del Gobierno, quien hasta entonces había sido Jefe de la 3ª Sección del Estado Mayor de la Armada. El texto de los mensajes transmitidos por esta sustitución y nombramiento, fue:
Comandante Jaime a Ministro de Marina. Ordenada por el Sr. Ministro y V.E. entrego el mando al Capitán de navío Del Valle y saldré para Cartagena. 
Comandante del Jaime a Ministro de Marina. 17/VII/1936.- Al tomar el mando de este buque saludo a V.E. respetuosamente.
Ese mismo día, el Ministro de Marina ordena al jefe de la Base Naval de Ferrol que dispusiera la salida del acorazado de Santander a Vigo, donde rellenaría y esperaría órdenes. Una vez recibida esta el acorazado zarpa de Santander a las 11:45 horas del día 19, cursando el siguiente radio:
Situación a medio día 3/5 millas al 315 de Cabo Mayor, fresquito nordeste, marejada tendida Noroeste, visibilidad buena. Carbón nacional 267 ingles 645.
A las 14:00 horas fondeó en Vigo, si bien los verdaderos cabecillas de la sublevación no se encontraban a bordo pues el primer comandante había sido sustituido, igual que días antes el Capitán de Fragata Bernardo Navarro Capdevilla relevó al segundo, Capitán de Fragata Luis de Vierna, a quien la oficialidad consideraba como el más caracterizado por conocer todo lo que se había tramado en anteriores reuniones. Tampoco se encontraban a bordo el responsable de Falange y jefe de la sublevación al faltar los anteriores y el Capitán de Corbeta Carlos Aguilar-Tablada y Tejón, por encontrarse de vacaciones, si bien se incorporó en Vigo, cumpliendo lo ordenado en telegrama cursado por el Jefe de la Base.

Horas más tarde se presenta a bordo un oficial del ejercito, manifestando en el portalón que quería hablar con el Comandante. El oficial fue acompañado a su cámara donde se entrevistó con Del Valle. Al finalizar la reunión, salió el visitante con cara de incomodado y al subir al portalón exclamó al comandante, en voz alta y en presencia de cabos y marineros:
¡De modo que esa es su última palabra!
Contestando el Comandante:
Si, ya lo sabe usted. 
Enterados de lo ocurrido Carlos Aguilar-Tablada y el Teniente de Navío José María Otero Goyanes, dieron por hecho que el Comandante se negaba a sublevarse, por lo que fueron a verlo para que les dijese lo que habían tratado en la conversación. El Comandante les dijo que el oficial había ido a pedirle ayuda para poder declarar el estado de guerra en Vigo, a lo que había contestado que, teniendo parte de la dotación con permiso, si mandaba gente de confianza a tierra no respondía del barco, y que lo único que le garantizaba era que el buque no dispararía contra el Ejército jamás, pasare lo que pasare, y aunque recibiese orden de hacerlo.

Se recibe a bordo telegrama del Ministro de Marina:
19-7-36. Salga para Cádiz comunicando situación cada 4 horas
Sucesivamente se iban intercambiando telegramas:
20-7-36. Cumplimentando órdenes radio telegráficas V.E. salí de Vigo a las 3 horas para Cádiz. 
El acorazado salió de Vigo con tiempo cerrado en agua,  tanto que no se veían ni las boyas del puerto. En el puente estuvo hasta las 7 de la mañana Otero Goyanes, que dejando rumbo directo a las Islas Berlingas (Latitud N. de 39º 21' 00", Longitud de 3º 08' 15" O. de Cádiz), se marchó a acostar, no sin tener antes una conversación con los demás oficiales para cuestionar la actitud del Comandante, que les parecía bastante dudosa. Todos coincidieron y decidieron montar una guardia permanente, compuesta por seis oficiales armados con pistolas, acordando que si al llegar a San Vicente el Comandante no actuaba con claridad, obrarían los oficiales por su cuenta.

A las 11:00 de la mañana, Otero Goyanes fue llamado por el repostero como así se lo había ordenado para poder observar la meridiana; a la misma hora fue llamado el Alférez de Navío Falquina y  García Pruneda, ayudante en la derrota de Otero Goyanes. Éste, antes de subir al puente, fue a ver como marchaba la giroscópica, no encontrando nada anormal a su paso por las cubiertas. Posteriormente después de observar la meridiana y cuando se encontraba trabajándola en la caseta de derrota, entró en ella el oficial de guardia, Teniente de Navío José Cañas, muy descompuesto, diciendo:
Mi comandante, estoy observando muchos grupos de cabos en cubierta y me ha parecido ver pistolas debajo de las marineras.
En aquel momento se encontraban en la caseta de derrota el comandante, Carlos Aguilar-Tablada, Otero Goyanes y Carlos Falquina. Al oir a José Cañas todos menos el comandante montaron sus pistolas y salieron al puente.

Anteriormente, en el interior del acorazado, quince Cabos habían preparado un plan a la salida de Vigo, que no era otro que tomar el barco en sus manos. El día 20 a las 12:00 horas, nada más salir de Vigo para Cádiz, los cabos, sin perder tiempo, fueron al pañol de las pistolas, cogiendo al jefe de este, y tras amenazarlo de muerte lo tuvieron vigilado por un cabo de confianza sin salir de ese lugar.

Se recibe un radiograma en claro desde la Ciudad Lineal, controlada por los leales bajo la dirección del oficial tercero radiotelegrafista, Benjamín Balboa, que decía:
No esperar más, apoderarse del buque. Viva la República.
Varios cabos hacen saltar los candados del pañol, en donde se encontraban un gran número de pistolas y se arman rápidamente distribuyéndose por la cubierta principal y muy cerca de la antecámara de Jefes y del Comedor de Oficiales.

A las 11:40 horas, el auxiliar Antonio Antunez, que ya había alertado a su compañero Julio García y le había proporcionado gran cantidad de municiones de pistola, invita al cabo, también de guardia interior, Julio Arias, a acompañarle. Al llegar a un lugar poco apartado y sin más precauciones le dice:
Cabo Arias, estoy al corriente de todos los preparativos que ustedes han tomado para pasar al ataque contra la oficialidad del cuerpo general; que yo se también que se preparan ellos mismos para rebelarse contra el gobierno de la República.
El cabo Arias, como era de esperar, se hizo el sorprendido y negó tales afirmaciones por lo que a los cabos se refería. Antunez insistió, completando sus anteriores afirmaciones con la siguiente declaración:
Cabo Arias, si yo no fuese un hombre leal a la República, dispuesto a combatir en su defensa, todos ustedes habrían sido ya detenidos.
Al final de esta importante conversación, Antunez y Arias convinieron que debería establecerse un estrecho ligazón entre todos los que, por los mismos objetivos y en defensa de la causa común, estaban ya a punto de desencadenar la ofensiva contra la rebelión. 

Mientras tanto en la sala de radiogramas, se habían recibido varios mensajes de otros barcos aludiendo a la toma de estos y a la detención de sus jefes y oficiales. Finalmente, el oficial 3º radiotelegrafista Balboa, desde la Ciudad Lineal transmite al Jaime I:
No aguardéis más
El cabo radiotelegrafista Manuel López contesta:
Estamos preparados. Viva la república
Desde Madrid se emite al acorazado:
Camaradas Jaime I: todo el verdadero pueblo español está pendiente en estos momentos de la actitud de nuestra Flota. Ha llegado el momento de demostrar que los traidores no tienen lugar en nuestros barcos. Nunca he dudado de vuestro heroísmo y vuestra lealtad. Seguid el ejemplo del crucero Libertad cumpliendo vuestro deber. Viva la Libertad. Viva la Revolución. Mueran los traidores.
Los cabos radiotelegrafistas de servicio aquella mañana, Manuel López Pinal y Antonio Gil Carbonell, comunicaron todos los mensajes recibidos, con clave o sin ella, solamente a sus compañeros para que estuvieran informados de lo que acontecía.

Después de la salida del comedor, sobre las 12:30 horas, se organizan varios grupos para detener a los jefes y oficiales.Un grupo formado por los cabos Fernando Alonso, José Conde, Rogelio Souto y José Mosquera, en unión de varios marineros, irrumpen en el comedor de oficiales deteniendo a los allí presentes. Rápidamente el cabo Alonso sale y se integra en otro grupo que, formado por los cabos Julio Arias, Domingo García y Vicente Mera con algunos marineros, entran en la cámara de oficiales procediendo a la detención de los que allí se hallaban. El cabo de artillería José Gonzalez se destaca al mando de otro grupo que se dirige al comedor de jefes, deteniendo allí al Capitán de Corbeta Rafael Moro y al Comandante de Máquinas Benito Sacaluga; posteriormente se dirige a la cámara de jefes y detiene al segundo comandante, Bernardo Navarro. Detenidos los jefes y oficiales en el interior, cabos y marinería se dirigen a cubierta, comienzan a salir por todas las escotillas con pistolas y fusiles y una vez en ella comienzan a pasear y hacer grupos de cinco, hasta que pasados unos minutos el cabo de marinería Julian Fernandez toma la iniciativa y se dirige al puente acompañado de varios más.

El comandante Del Valle, desde el puente, les pregunta que querían, siendo contestado por el cabo Julian que estaba al mando del grupo y que el gobierno de la República mandaba le entregaran el mando del buque, el comandante dijo que subiera una comisión para hablar con él, el cabo Julian se negó a ello diciendo que bajaran ellos. Por su parte viendo el cariz que tomaba la situación, Otero Goyanes le dijo al C.C. Aguilar-Tablada que se fuese a babor con la misión de evitar que, por la escotilla volante subiese alguien al puente. Otero y el Alférez de Navío Falquina se quedaron defendiendo la escala principal. Entonces Falquina dijo dirigiéndose al Comandante:
Mi comandante, yo arreglaré esto, 
y acto seguido pistola en mano bajó del puente haciendo caso omiso a la recomendación de no hacerlo que le gritaba Otero. Apenas llegó al puente bajo, el cabo Julian le disparó hiriéndole en el vientre. Inmediatamente comenzó a subir la escala al puente el cabo Julian, cuando Otero disparó sobre él, alcanzándole en el pecho, se giró, cayendo a cubierta sobre los demás cabos, lo que provocó el pánico, y dio comienzo un tiroteo sobre el puente. La principal preocupación de los jefes y oficiales de allí era la munición, pues solamente contaban con el contenido de sus cargadores.

Mientras tanto, el Comandante y el T.N. Cañas intentaban arengar a la marinería que se encontraba en el castillo, para ponerla a su lado. varios cabos subieron por dentro del palo, entre los que se encontraba el cabo de artillería Avelino Prendes, que apareció en lo alto de la caseta de derrota disparando sobre Cañas, que cayó muerto en el acto.

Otero disparó sobre ellos pero al mismo tiempo veía caer herido de muerte a Aguilar-Tablada en el centro del puente. Entonces fue cuando se dio cuenta de que todo estaba perdido por haber quedado la escala de babor libre, y comprendía que pronto lo atacarían por la espalda, pues quedaba solo en el puente. Efectivamente, al poco rato, Otero sintió que había sido herido en un hombro, y posteriormente, al subir los cabos por las escalas de estribor y babor, uno de ellos le dio un culatazo que le fracturó varias costillas y le dejó sin sentido. Tras finalizar el combate, el puente había quedado semi-barrido por los disparos de varios cargadores de ametralladoras que desde la toldilla Antonio Antunez había realizado, además de los efectuados por cabos y marinería.


Parte de la dotación del Jaime I
después de su toma para la República


Un mensaje dirigido al Ministro de Marina decía:
Situación a las 01:20 horas, cuadrícula 41º 2'N. 9º 7'. Jefes y Oficiales francos de servicio. Resistiendo Jefes y Oficiales de servicio en el puente. Rendidos violentamente resultó muerto Capitán de Corbeta y un Teniente de Navío. Heridos graves, un Teniente de navío, un Alférez de Navío, un Cabo de Artillería y dos marineros leales. Rogamos urgentemente instrucciones respecto a cadáveres. Situación a las 15:00 horas: Lat.N 39º 37' Long. W 9º 24' existencias de carbón a las 15:00 horas 1.022 toneladas, llevaremos próximamente a Tánger 700 toneladas, rogamos instrucciones caso de necesitar carbonear.¡Viva la república!
Por otro conducto y el 14 de septiembre de 1936 Antonio Antunez, firma en exclusiva como miembro del Comité el siguiente parte de bajas:

ACORAZADO JAIME I

BAJAS HABIDAS EN EL PERSONAL DE DOTACIÓN DE ESTE BUQUE A PARTIR DEL 18 DE JULIO DE 1.936

Capitán de Corbeta Carlos Aguilar-Tablada
Capitán de Corbeta Rafael Moro
Teniente de Navío José Cañas Arez
Teniente de Navío Enrique Batalla
Teniente de Navío Francisco calvache
Teniente de Navío Antonio Bolin de Mesa
Teniente de Navío Agustín Rivas Pardo
Alférez de Navío Carlos Falquina
Alférez de Navío Juan garcés López
Alférez de Navío José Luis de Guzmán
Alférez de Navío Luis tejera
Auxiliar 1º de Oficinas Juan Lorente Sánchez
Auxiliar 1º de Oficinas José Vera fernandez
Maestre de Marineria: Manuel Luque Gutierrez
Cabo de Artillería Julian Fernandez Diego.

A bordo en Málaga.
POR EL COMITÉ:
Antonio Antunez.


PRIMER COMITÉ

Inmediatamente después del enfrentamiento armado, el grupo dirigente republicano se reúne y acuerda constituirse en Comité de gobierno, máxima autoridad a partir de ese momento en la Unidad. El Auxiliar Antunez ocupa la plaza dirigente de ese organismo militar y se hizo una distribución de tareas, de acuerdo con las afinidades profesionales de cada uno de sus componentes. Seguidamente, los jefes y oficiales son trasladados detenidos a la casamata número uno, excepto el primer y segundo comandante que quedarían detenidos en sus camarotes hasta su liberación, el Capitán Médico que lo haría en la enfermería y el contador en su camarote. Posteriormente, ambos, se fugaron del acorazado.

Los únicos oficiales que quedaron libres fueron:

Benito Sacaluga,Comandante de Máquinas, su lealtad a la República estaba fuera de toda duda, el Capitán Tomás Acción, Capitán Maquinista de ideología comunista, que sería posteriormente presidente del segundo comité y Ricardo Castro,Teniente Maquinista, sindicalista.

Tras la toma del barco, fue dirigido a Tánger cumplimentando órdenes; antes de entrar a puerto es bombardeado por un avión sublevado, cuyo piloto provoca engaño al sobrevolar varias veces el acorazado alzando el puño, para después lanzar varias bombas incendiarias que ocasionaron daños.

Una vez atracado, a propuesta del médico, los heridos fueron trasladados al Hospital Español de Tánger. De los heridos hospitalizados, el cabo Juan Fernandez fallece el día 22 y el Alférez de Navío Falquina el 29. El T.N. Otero Goyanes pasa a la zona nacional el 29 de agosto, y el último en abandonar el hospital.una vez restablecido, fue el marinero Saturnino Morviedro, que lo hizo el tres de septiembre para embarcar nuevamente en el acorazado.

El Jaime I se aprovisiona escasamente en Tánger, de donde es obligado por las autoridades a salir el día 22. Tras su salida, bombardea los cuarteles de Ceuta, antes de fondear en Gibraltar a las 4:30 según su cuaderno de bitácora. Ese mismo día, en Gibraltar, junto al resto de la escuadra, fondea a su costado el Torpedero 14, al mando el T.N. Fernando Oliva y de su segundo, el A.N. Carlos Esteban. Ambos son obligados a subir a bordo y tras una conversación con el Comité, éste decide que Carlos Esteban embarque en el acorazado como oficial de derrota, más tarde sería nombrado su comandante.

El Jaime I abandona Gibraltar y se traslada a Málaga, puerto que desde ese momento tomó como base, cursándose el siguiente telegrama:
Del Jefe de la Base al Ministro: Málaga 12:00 horas. Fondeados Málaga, Libertad, Cervantes, Jaime I, Ferrandiz, Antequera y Cíclope, para abastecimiento general. Recibidas instrucciones enviadas por avión. Le saludo.
Lo anterior es una versión más que aceptable del desarrollo de los acontecimientos vividos en el Jaime I durante los primeros días de la sublevación militar contra la República, aunque algunos detalles han de ser tomados con las debidas reservas. En el fondo el relato coincide con el contenido de otros realizados por varios autores, incluidos aquellos claramente partidarios del golpe de estado. Por otro lado la versión ofrecida coincide en lo esencial con lo declarado por Benito Sacaluga durante el desarrollo del Consejo de Guerra a que fue sometido en abril  de 1939.


Benito Sacaluga.


Fuente: Cartagena Histórica. Marzo 2003 DL: MU-2129. Ediciones Aglaya.





martes, 5 de noviembre de 2013

LA ESCUELA NAVAL POPULAR







RELACIÓN DEL PERSONAL DE LA FLOTA QUE HA DE EFECTUAR EL PRIMER CURSO ABREVIADO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR.
-ESTADO MAYOR DE LA FLOTA-

Artillería

Sr. Moya García. Oficial. Director de Torpedos del crucero Libertad.
Sr.Cros Sánchez. Comandante de montaje del crucero Libertad
Sr.Martinez Diaz. Comandante de montaje del crucero Libertad
Sr.Ramonde Tarrio. 2º Director de Tiro del crucero Libertad.
Sr.Lafuente Pardo. 2º Director de Tiro del crucero Mendez Nuñez
Sr.García Zamora. Comamndante de Montaje del crucero Mendez Nuñez
Sr.Jimenez Torres. Director de Torpedos del crucero Mendez Nuñez
Sr.Barril Rosales. Inspector de Artillería
Sr.Maturana Navarro.  2º Director de Tiro del destructor Almirante Antequera
Sr.Luque Cantero. 1er. Director de Tiro del destructor Lepanto
Sr.Cano Onrrubia.2º Director de Tiro del destructor Jorge Juan
Sr.Caparros Gómez.1er. Director de Tiro del destructor Almirante Valdés. 
Sr. Martinez Guardiola. 2º Director de Tiro del destructor Sánchez Barcaiztegui
Sr. Pena Sixto. 1er. Director de Tiro del destructor Gravina
Sr.Escarabajal Peralta. 1er. Director de Tiro del destructor Almirante Miranda
Sr.Herranz Morales. 2º Director de Tiro del destructor Alsedo
Sr.Segui Ferrer. 1er. Director de Tiro del destructor Lazaga

Torpedos

Sr.Ros Andreu. 1er.Director de torpedos  destructor Almirante Antequera
Sr.Vivancos Cerezuela. 1er. Director de torpedos destructor Lepanto
Sr.Salmeron Jiménez. 2º Director de torpedos destructor Jorge Juan
Sr.García Caamaño. 1er.Director de torpedos destructor Almirante Valdes
Sr.Rascado Souto. 2º Director destructor de torpedos Sácnhez Barcaiztegui
Sr.López Prego. 2º Director de torpedos destructor Gravina
Sr.Pérez Marin. 1er.Director de torpedos destructor Alsedo
Sr.Pita Blanco. 1er.Director de torpedos destructor Lazaga

Los "bocetos" de la Escuela Naval Popular comienzan a tener forma en el mes de abril de 1937, dos meses antes Málaga había caído en manos fascistas y en las proximidades de Madrid se libraba la Batalla del Jarama. Cuando en el mes de diciembre de 1937 se imparte el primer curso en la Escuela Naval Popular acaba de comenzar la Batalla de Teruel y acto seguido la ofensiva fascista sobre Cataluña y Valencia desde Aragón. El fracaso de la batalla de Teruel y el derrumbe del frente de Aragón provocaron la crisis de marzo de 1938 en el bando republicano cuando el presidente del gobierno Juan Negrín intentó que Indalecio Prieto cambiara de ministerio y dejara el de Defensa, ya que Prieto consideraba que lo que había sucedido mostraba que el ejército republicano nunca podría ganar la guerra y que había que negociar una rendición con apoyo franco-británico.

Curiosa la figura de Prieto durante toda su vida y terribles las consecuencias de su intervención en la guerra desde la cartera de Marina y Aire primero y desde la de Defensa después. Terribles consecuencias sobre todo para la Flota Republicana al enviar en 1936 los buques al Cantábrico desguarneciendo las aguas del Estrecho y provocando la perdida de su control marítimo, que una vez en poder fascista permitió a Franco el traslado del grueso de las tropas del Norte de África, y posteriormente al otorgar el mando de unidades navales a oficiales partidarios del levantamiento militar contra la República. Prieto jamás debería haber sido ministro de Marina ni de Defensa. Ante la negativa de Prieto de abandonar sus cargos Negrín expulsó a Prieto de su cartera y del Gobierno, pero el daño ya estaba hecho y era irreparable.

Mientras que en sus despachos los políticos meditaban sobre la rendición de la República, los marinos republicanos creaban escuelas para ser más eficaces en el combate. Mientras que los políticos daban por perdida la República y con ella las libertades y derechos conseguidos, desde la Marina de la República se ponían los medios para acabar con la desigualdad de clases y se sentaban las bases para que el progreso de todos sus miembros y el de los aspirantes a serlo se fundamentara en la educación, el estudio, el mérito, la capacidad y la entrega en un plano de igualdad, un plan y un objetivo idéntico al que la II República puso en marcha en 1931 para todos los españoles.

El desenlace de la guerra acabó en un instante con los inmensos avances alcanzados en la España republicana desde 1931 hasta 1939,  por supuesto también con la Escuela Naval Popular.


Benito Sacaluga.






domingo, 3 de noviembre de 2013

DESTRUCTOR "CISCAR"





El "Ciscar" era un destructor de la clase Churruca. De la misma clase se construyeron por la Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena (Murcia) dieciséis buques entre 1927 y 1937. La botadura del "Ciscar" tuvo lugar en 1936. Sirvió en la Guerra Civil integrado en la Flota Republicana, al igual que la totalidad de sus compañeros de clase con la excepción del "Churruca 1º" y el "Alcalá Galiano 1º" que fueron vendidos a la Armada Argentina el mismo año de su botadura (1927). Solo uno de ellos, el "Almirante Ferrandiz" fue hundido (1937) en combate con la marina franquista, lo fue a manos del crucero "Canarias" mientras se encontraba patrullando en solitario y sin apoyo aéreo en aguas del Estrecho de Gibraltar. Seis proyectiles de 200 mm., lanzados desde una distancia de 11 millas provocaron su hundimiento y la muerte de 160 hombres de su tripulación, prácticamente toda. En el año 1973 se incorporaron a la Armada Española cinco destructores norteamericanos de la clase Gearing, construidos a finales de la II Guerra Mundial, buques que fueron incluidos en una "nueva" clase Churruca aunque nada tenían que ver con la primera clase Churruca española. Los nombres dados a los Gearing en España fueron:

Blas de Lezo (D-65), Langara (D-64), Gravina (D-62), Mendez Nuñez (D-63) y Churruca (D-61). Todos fueron desguazados a principios de los noventa, con la excepción del Churruca (D-61), que siendo utilizado como blanco naval, fue hundido durante unas maniobras navales en 1989.

Destructor "Ciscar"
Clase C de la Armada Española

El "Alacalá Galiano 1º"
ya convertido en el ARA "Juan de Garay" de la Armada Argentina

El clase Gearing "USS Basilone (DD824)"
de la Armada USA


Los Churruca:
Churruca (CH) 1927 a 1927, vendido a Argentina, rebautizado como ARA Cervantes
Alcalá Galiano (AG) (I) 1927 a 1927, vendido a Argentina como ARA Juan de Garay
Destructor Sánchez Barcáiztegui (SB) desde 1928 hasta 1964
Destructor José Luis Díez (JD) desde 1929 hasta 1965
Destructor Almirante Ferrándiz (AF) desde 1929 hasta 1937, hundido por el Canarias
Destructor Lepanto (L) desde 1930 hasta 1957
Destructor Churruca (CH) desde 1931 hasta 1963
Destructor Alcalá Galiano (AG) desde 1931 hasta 1957
Destructor Almirante Valdés (AV) desde 1933 hasta 1957
Destructor Almirante Antequera (AA) desde 1935 hasta 1965
Destructor Almirante Miranda (AM) desde 1936 hasta 1970
Destructor Císcar (CR) desde 1936 hasta 1957, hundido
Destructor Escaño (E) desde 1936 hasta 1963
Destructor Gravina (G) desde 1936 hasta 1963
Destructor Jorge Juan (JJ) desde 1937 hasta 1959
Destructor Ulloa (UA) desde 1937 hasta 1963

La clase Churruca derivaba de la clase Scott inglesa. Sus líneas eran preciosas y sus características técnicas, prestaciones y capacidad de fuego les situaban entre los mejores buques de guerra del mundo en su clase.

Destructor "HMAS Stuart"
de la Clase Scott inglesa.
Nada más comenzar la guerra el "Ciscar" fue enviado al Cantábrico. Su primer enfrentamiento serio en combate tuvo lugar en junio de 1937 con el crucero sublevado "Almirante Cervera", sin que de tal combate se produjeran daños de consideración en ninguno de los buques. En el mismo mes y ante la próxima caída de Bilbao, parte junto con el "Jose Luis Diez" rumbo a Francia transportando refugiados españoles. Con Bilbao bajo dominio fascista, ambos destructores toman Santander como base, una vez que cae Santander se ubican en el puerto de El Musel en Gijón.

En mayo de 1937, fuerzas de la Policía y la Marina Auxiliar de Euzkadi se hacen cargo de los destructores "José Luis Díez" y "Císcar" y desalojan a sus dotaciones a petición del mando republicano. Los días siguientes embarcan en ellos más de 200 oficiales y marineros de la Marina Auxiliar de Euzkadi para sustituir a sus antiguas tripulaciones, en las que no se confiaba. 

En el mes de octubre y durante un intenso bombardeo sobre El Musel es alcanzado por una bomba que le produce una gran brecha en el costado de estribor, otra alcanza a la sala de máquinas. El destructor queda semi-sumergido y no es hasta el mes de marzo de 1938 cuando es puesto a flote y conducido por la armada sublevada hasta los astilleros de Ferrol para ser reparado.

En abril  de 1939 forma parte de la expedición franquista que se traslada a Bizerta (Tunez) para hacerse cargo del resto de la Flota Republicana, a bordo viaja el contralmirante fascista Salvador Moreno.

En 1957, ya convertido en un buque de prácticas adscrito a la Escuela Naval de Marín, se hunde en la entrada de la Ria de Ferrol.

En 1937, encontrándose el "Ciscar" en El Musel, el Comité del buque emite un informe sobre su estado y sobre la tripulación dirigido al Comité Central de la Flota en el Cantábrico:

Informe emitido por el Comité de célula del "Císcar" al Comité de Flota, el 12 de agosto de 1937, estando el destructor en el puerto de El Musel (Gijón). (1)
Dotación 193.
Su estado político es el siguiente:
Dudosos: 3
Gubernamental: 8
Antifascistas: 43
PNV: 15
ANV: 7
Izq. Republicana: 4
PSOE: 2
PCE: 85 + 3 simpatizantes
JSU: 3
FAI: 1
Juvent. Libertarias: 1
STV: 10 (varios militantes del PNV y ANV)
UGT: 11 (varios militantes del PCE)
CNT: 5 (algún militante del PCE) 
Al mismo tiempo, se están formando patrocinadas por el Partido las JSU y existe un grupo numerosísimo del SRI que le hacen recaudar cantidades superiores a 2.000 pesetas. 
El estado antifascista de la dotación del buque es excelente quedando solamente grupos que, aunque disciplinados y cumplidores de las órdenes de los mandos, las acogen con censuras debido a la inseguridad tenida en el Estado Mayor y Mando. 
MANDO DEL BUQUE.- El comandante pertenece al P. Comunista; su relación con la dotación deja algo que desear, no simpatizando con ella; es cumplidor y hace cumplir las órdenes con disciplina, ignorando hasta que punto es competente en táctica naval. 
DELEGADO POLÍTICO.- No existe en el buque, aunque ficticiamente está ocupado ese puesto por el Sr. Noreña; por esa causa se han presentado y siguen presentándose problemas que al intentar resolverlos por los mandos y E. Mayor han dado pruebas de su falta de táctica política, originándose las discordias que se notan entre la dotación. 
ESTADO MAYOR.- La opinión que hay a bordo de este organismo es pésima, siendo de notar el deseo de la dotación de no estar inactiva, achacándose todo al E.M. y teniendo que sufrir al mismo tiempo los efectos de la mala opinión pública sin que una sola vez este Alto Mando salga en defensa ni aun lo amortigua; debiendo significarse si algún individuo de los que integran las dotaciones de los buques en el caso de necesitar apoyo o ventilar algo de este Mando, no es atendido debidamente.  
En lo que respecta al estado sanitario, sobresale la enfermedad venérea y la incapacidad o falta de voluntad del médico, quedando considerado en el grupo de dudosos.
INFORME TÉCNICO.- Este buque, por haber sido entregado el 24 de Octubre del año 1936, su casco se puede considerar como nuevo en lo que respecta a su estado general, estando hoy sucio exteriormente (necesitando entrar en dique). Sus máquinas pueden entrar en el mismo estado de vida del buque, aunque con desgastes superiores a lo que le correspondía normalmente debido a la mala calidad de algunos materiales y excesivo trabajo efectuado por este buque en aguas de Levante. Sus características son: potencia, 44.000 caballos que dan un máximo de 35 millas, siendo de opinión de la parte técnica de la célula que recargando las seguridades de las calderas podría aumentar algo su velocidad. Este buque se entregó con muchas faltas en los cargos. 
ARTILLERÍA.- Esta reúne excelentes condiciones por ser nueva de construcción y de gran ángulo, observándose alguna deficiencia en su conjunto con la dirección de tiro por carecer el buque de ésta; no obstante, podría conseguirse subsanar algunas de estas deficiencias colocándole a la dirección auxiliar una red eléctrica que dé fuego a la vez a los cuatro cañones. Los cañones carecen de aro de demora, siendo necesario para mayor eficacia artillera la colocación de éstos. 
MUNICIONES.- En el cargo del buque en tiempo de paz corresponden 750 proyectiles de distinta clasificación, existiendo en tiempo de guerra un sobrecargo de 1.000. Actualmente tenemos a bordo 220 que en caso de un combate en un tiempo máximo de 5 minutos nos quedaríamos sin munición. En lo que respecta a estopines, se carece a bordo de un número necesario, debiendo tener en cuenta que al enviar municiones vengan éstas con estopines eléctricos. 
TORPEDOS.- Por ser los montajes de torpedos de nueva construcción, funcionan perfectamente, no obstante, carecemos de una dirección de tiro completa, por la cual el tiro de noche se podría hacer a la perfección, dando entonces la efectividad necesaria a los montajes, pues ahora, por tener que funcionar sin este mecanismo que, junto con una buena instalación eléctrica con unos buenos aparatos, nos daría mayor eficacia. De día ya no hay tanta dificultad, por lo tanto, podemos disparar los montajes individualmente sin restar eficacia al lanzamiento de torpedos. 
CARGAS DE PROFUNDIDAD.- Para un tiro perfecto de cargas contra submarinos tenemos una gran necesidad de dotar al barco de unos aparatos llamados "lanza cargas", los cuales, colocados en cada banda, pueden lanzar la carga a una distancia determinada, pues el "lanza cargas" de que disponemos tiene el inconveniente de que para que el lanzamiento resulte eficaz tiene que colocarse el barco muy cerca del submarino, lo cual es peligrosísimo para el buque. 
ELECTRICIDAD.- Falta este informe (se dará). 
MUY RESERVADO.- Datos después de la última operación del día diez han mejorado mucho las relaciones entre la dotación, comandante, 2º comandante y jefe de Estado Mayor.

Se han notado las deficiencias en la parte eléctrica en relación con el tiro de los cañones y en las guardias de vigilancia de cubierta, como también en la suciedad del casco. Se gastaron municiones de cañón, quedando muy poca de ella.

Es de notar que en el buque hay muy poco material de repuesto, cosa que se nota en los trabajos de electricidad y de máquinas. 
Mandos del "Císcar" y adscripción política: 

Comandante, Juan Antonio Castro Izaguirre. PCE (*)
2º Comandante, José R. Martínez García. Gubernamental
Oficial, Rafael Menchaca Ugalde. PCE
Id. Enrique Bilbao Bilbao. PSOE-UGT
Id. Antonio Fernández Santos. PCE-UGT
Capitán médico, José Monmeneu Ferrer. (Desconfianza)
2º Maquinista, Rodolfo Babio Arroyo. Antifascista (**)
3º Maquinista, Feliciano Vila Otero. Id.
Id. Nicanor Lanao Cusi. PCE
Id. Jesús Gil Palero. Antifascista
Id. Basilio Manivesa del Río. PCE (***)
Id. Ramón Laboríe Solano. PCE
Id. Manuel Fernández Rosado. Antifascista
2º Mqnista. Naval, Justo del Río Goiriena. UGT
Id. Id. Juan M. Ordorica González PNV-UGT
Auxiliar Máquinas, Rafael López Pineda. Gubernamental
Id. Id. José Barros Castro. Id.
Id. Id. Guillermo Mera Cid. Id.
Auxiliar 1º Naval, Manuel Saavedra Basoa. Id.
Id. 2º Id. Juan Buhigas Bas. Id.
Id. Artillería, Manuel Ruiz Vázquez. PCE
Aux. Electr. y Torp. Pedro Acosta Rivera. (Desconfianza)
Id. Id. Id. José Campoy Ureña. Gubernamental
Auxiliar Torpedos, Juan F. Tornell Gómez. Antifascista
Id. Oficinas, José Mª Irusta Mendieta. PNV-STV
Id. Sanidad, Anastasio Arbe Oleagoitia. STV
Id. Radio, Francisco López Estrella. Antifascista
Id. 2º C.A.S.T. Isidoro Ojaos Gálvez. PCE
Juan Antonio Castro
(*) Juan Antonio Castro Izaguirre nace en Tolosa el 26 de junio de 1911. Falleció en Biarritz el 23 de junio de 1994. Estudia el bachiller en el Colegio de PP. Escolapios e impulsado por decidida vocación, ingresa en 1931 en la Academia Naval de San Fernando (Cádiz) donde cursa los estudios correspondientes al Cuerpo General de la Armada, saliendo el año 1936 con el grado de Alférez de Fragata. En la guerra civil hace sus primeras armas en tierra, en la defensa de Tolosa y más tarde en Irún, pasando a continuación a la base naval de Cartagena donde se le destina al crucero "Méndez Núñez" de segundo Comandante. En abril de 1937 pasa a Bilbao, tomando el mando del destructor "Ciscar", con el que hace la campaña del Norte hasta su parcial hundimiento en El Musel, puerto de Gijón.


De allí pasa a Francia por mar y se reúne con su familia en San Juan de Luz, poniéndose inmediatamente a las órdenes del Gobierno de la República, quien le da orden de tomar el mando del destructor "José Luis Díez", que se encuentra en reparación en el puerto francés de El Havre. Durante parte de 1938 se ocupa de la reparación del destructor, al que cambia de tripulación, rodeándose de elementos vascos de confianza. A fines de agosto de 1938 intenta forzar el paso del Estrecho de Gibraltar, combatiendo con fuerzas muy superiores de la Escuadra franquista  y baterías costeras es alcanzado por un obús del crucero "Canarias", entra en Gibraltar donde repara averías, saliendo de dicho puerto a fines de año. Cortado el paso por el minador "Vulcano", que lo aborda resultando ambos buques con grandes averías, embarrancando el destructor republicano en territorio inglés.

Castro pasa a Cartagena y de allí a Barcelona y a Francia, terminando la guerra civil poco después. Comenzada la segunda guerra mundial, es internado con otros muchos refugiados españoles en el campo de concentración de Gurs, de donde consigue escapar ante la proximidad de las tropas alemanas, embarcando en San Juan de Luz en un langostero, al que conduce hasta las costas de Irlanda junto con otros exiliados vascos. Antes de terminar el año 1940, se presenta a las fuerzas francesas libres del General de Gaulle, haciendo la guerra en aguas del Pacífico de segundo comandante del crucero francés "Triomphant". Terminado el conflicto y adquirida la nacionalidad francesa, contrae matrimonio con Simone Larrodé y ostenta diversos mandos dentro de la marina francesa. Pide el retiro y pasa al Cuerpo de Meteorología de la marina francesa.

(**) Rodolfo Babio Arroyo nace en Portugalete (Vizcaya) el 19 de marzo de 1900. Ingresa en el Cuerpo en 1919. Segundo Maquinista desde el 17 de diciembre de 1932. Al estallar la guerra se encuentra de permiso en Bilbao. Terminada la guerra es procesado y absuelto. Se retira en 1941 según la Ley 12 junio 1940.

(***) Basilio Manivesa del Rio nace el 29-09-1908. Ingresa en el Cuerpo el 9 de septiembre de 1931. Se exilia al finalizar la guerra, En 1940 es dado de baja en la Armada

 Benito Sacaluga.


(1)   Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, publicado por "Asturias Republicana"
(*)   www.euskomedia.org/
(**) y (***) El Cuerpo de Maquinistas de la Armada. A. de la Vega Blasco. Ministerio de Defensa.





jueves, 31 de octubre de 2013

EL ASALTO AL SUBMARINO C-2




Submarino C-2


Una vez que el grueso Flota, enviada desde el Mediterráneo por Indalecio Prieto, abandona el Cantábrico (13-10-1936), decisión, la de enviarla, que provoca la perdida del dominio del Estrecho de Gibraltar y posiblemente de la Guerra, los submarinos "C-2" y "C-5" permanecen en la zona patrullando las aguas de Bilbao y Gijón. Un mes más tarde, el 11 de noviembre se nombra como comandante del "C-2" al teniente de navío Eugenio Calderón.

En el mes de junio de 1937 los sublevados toman Bilbao y los "C-2", "C-4"  deben replegarse y fijan su base en el puerto de El Musel (Gijón). El seis de julio es nombrado José Ferrando Talayero (1) como comandante del "C-2".

Siendo El Musel fuertemente bombardeado, el "C-2" parte hacia el puerto francés de Brest para someterse a reparaciones importantes, puerto en el que se encuentra el "C-4" por los mismos motivos, el comandante del "C-4" es el teniente de navío Lasheras. Nada más llegar el "C-2" a Brest (1-09-1937) el capitán de corbeta Pedro Prado se hace cargo de los dos submarinos e intenta acelerar los trámites y reparaciones para una pronta incorporación a la guerra.

Sobre el asalto al "C-2" existen varias versiones y en cada una de ellas el relato de lo sucedido es diferente.



Una versión, publicada en varias páginas de  Internet posteriormente al franquismo:

Estando los submarinos reparándose, los comandantes de ambos submarinos (Lasheras y Ferrando) se ponen en contacto con agentes franquistas y deciden apoderarse del C-2, que está en condiciones de navegar, y trasladarse con él a la zona nacional con una dotación reducida, compuesta por los hombres de confianza de ambos comandantes. 
El 28 de septiembre, a primeras horas de la noche, se encontraba el submarino fondeado con menos de una docena de hombres a bordo, pues el resto habían salido francos de servicio. A bordo de una lancha se acercaron al submarino el comandante del C-4, teniente de navío Lasheras, el Jefe franquista del Servicio de Información Militar de la zona fronteriza con Francia, comandante Troncoso (1), junto a un grupo de agentes, que piden permiso para subir a bordo, a lo que accede el comandante del C-2, teniente de navío Ferrando Talayero. Lasheras y sus acompañantes, pistola en mano, se hicieron rápidamente dueños de la situación. Pero el centinela, un cabo fogonero apostado en la torreta, disparó sobre el grupo que estaba penetrando por la escotilla, matando a uno de ellos. Los asaltantes intentan poner los motores en marcha sin conseguirlo a causa de un fallo en los acumuladores, por lo que se da por fracasada la operación. El teniente de navío Lasheras y los demás, a los que se añadieron el teniente de navío Ferrando y el maquinista naval Tabuza, reembarcaron en la lancha y regresaron al muelle, desapareciendo rápidamente de Brest. El fracaso de la intentona fue sonado y conocido fuera de nuestras fronteras, provocando la destitución  del comandante Troncoso y su paso a otro puesto en la red de espionaje franquista.

Otra versión, firmada por Gonzalo Garcival en ABC, en 1970, finales de la dictadura:

En perfecta colaboración con el comandante del C-2 un comando formado por nueve hombres, siete españoles y dos franceses fija el asalto para las nueve de la tarde del siete de septiembre (1937). Repartidos en tres automóviles - Ford y Citroen-, se dirigieron a Brest. Previamente el comandante del submarino mantuvo una conversación con los autores del golpe. A bordo de un bote, los del comando enfilaron al submarino. En la cubierta de éste dos marineros fusil al hombro hacían la guardia. Al acercarse el bote se gritó a los de la guardia que a bordo venía un emisario de Belarmino Tomás, diputado socialista y gobernador civil de Asturias. El supuesto enviado explicó el motivo de la visita: era preciso dirigir el submarino a Gijón para embarcar al gobernador ante la inminente caída de Asturias en manos fascistas. Los marineros de guardia ayudaron a los del bote a subir a cubierta. Troncoso obligó a los guardianes a bajar al interior. Luego llamaron al oficial de guardia para darle cuenta de la pretendida misión. El capitán -que como hemos dicho estaba sobre aviso- no se inmutó, sin embargo el oficial de guardia sospechó y dio la voz de alarma. Los del comando sacaron sus pistolas y bombas de mano y redujeron a la tripulación. formada por unos cuarenta hombres. Uno por uno fueron maniatados, incluido el capitán para no despertar sospechas. Sin embargo un marinero logró escapar haciéndose fuerte en la torreta, desde donde disparaba. Mientras tanto el comando intentó poner en marcha el submarino sin lograrlo por estar descargados los acumuladores. El marinero de la torreta seguía disparando impidiendo la salida de los asaltantes. De ellos. José Maria Gabarain Goñi de veintiún años, se lanzó con arrojo al tirador. En el cuerpo a cuerpo recibió un disparo mortal en la cabeza. Su cadáver tardó dos días en ser devuelto a España. 

Eran las diez y media y no había manera de hacerse a la mar, los tripulantes del C-2, maniatados suplicaban no ser matados. El comando no tenía otra salida que abandonar el submarino. Ya habían reducido al marino de la torreta lanzando bombas de mano. Cuando llegaban a tierra las sirenas sonaban dado la alarma, y por radio desde el submarino se comunicaba el asalto a las autoridades de Brest, añadiendo que su capitán estaba en poder del comando. Camino de Hendaya fueron atrapados todos por la policía francesa, excepto Troncoso que fue protegido por el embajador de Argentina en España, entonces refugiado en la ciudad fronteriza. Troncoso paso a España por Irún oculto en el portamaletas del coche del embajador. Pocos días después el temerario militar volvía a cruzar la frontera en sentido contrario. Al conocer la detención y encarcelamiento de sus compañeros de comando se presentó ante las autoridades francesas para responder de ellos cuando estaban a punto de ser llevados por tren a Barcelona. Troncoso lo evitó fue detenido y encarcelado con total incomunicación, él y los jóvenes a su mando salieron de prisión en abril de 1938.
La versión del protagonista:

Posteriormente, el cabo Diego Angosto Hernandez, el mismo que impidió que el "C-2" cayera en manos fascistas, el que según la versión  de ABC (1970) fue reducido con bombas de mano relata su versión de los hechos en una entrevista concedida al diario Cartagena Nueva:

Noche del 18 de septiembre de 1937, son las 21,00 horas. Al  C-2 se acercaba un bote, el Auxiliar de Máquinas D.Armando Meca comunicó a Angosto que llegaba el bote con el comandante del C-4, D.Jesús de Lasheras y varios particulares. 
Yo me encontraba en esos momentos hablando con los fogoneros Diego Criado, Antonio Velasco y Bernardo Sánchez, al oír esa noticia les ordené que se armaran y cogiendo mi revolver salí a cubierta. Nuestro comandante, José Luis Ferrando, ordenó que fuéramos todos, incluso el vigilante a la cámara de oficiales pues nos tenía que leer una orden de Belarmino Tomás. Subí por la escotilla de máquinas y por entre el grupo de hombres que había entre dicha escotilla y la torreta pase al puente. Allí pensé que si aquellos hombres venían por el C-2,estando yo en el puente podían gobernar el submarino desde la cámara de mando, pero si yo me metía en la torreta dominaba los dos sitios, osea gobierno del puente y cámara de mando. Me metí en la torreta no sin antes haber contestado a un individuo que con marcado acento francés me preguntó si estaba de guardia, y al que recibí ya con el revolver en la mano. Poco después oí una voz que gritaba: ! A ese¡ !A ese¡. Escuché también ruido sobre las planchas. Un individuo me habló desde la cámara de mando sin obtener contestación, pues yo quería verlo antes de supiera donde estaba. Como no le contesté me hizo un disparo. Lo que me supuse era realidad. No le replique, como no hice ruido debió creer que no estaba allí. 

La torreta estaba a oscuras, el individuó subió la escala y al llegar a la mitad le hice un disparo mortal. Le atravesé la cabeza. Entonces trajeron al cabo electricista, José María Gonzalez, para que reconociera quien había en la torreta. Llegó dando voces: !Vilariño¡ !Vilariño¡. No contesté. Vi a un hombre con gabardina detrás de Gonzalez no le disparé por no matar a éste. El comandante ordenó a Gonzalez que encendiera la luz de la torreta, Gonzalez encendió la luz, pero antes de adquirir toda su intensidad quedó hecha pedazos por un disparo de mi revolver.
El resto de la declaración de Diego Angosto no lo he podido localizar, queda pues pendiente conocer su versión sobre la huida de los asaltantes y quienes eran los marinos del "C-2" que finalmente les acompañaron.

Estas son, tres versiones de los hechos, digamos que, con algunos matices, las más extendidas, a mi entender demasiado novelesca y tintada de imposible heroísmo la de ABC. El episodio del comando saltando al cuerpo del marinero que se encuentra en la torreta armado con un fusil y disparando es imposible de creer a poco que se conozca la torreta de un submarino y su escotilla de acceso.

Sin embargo en los momentos posteriores al asalto, los mandos militares republicanos ofrecen públicamente una diferente versión, entiendo que al objeto de silenciar, en la medida de lo posible, el alto número de oficiales, que sirviendo en los buques de la República, colaboraban constante y activamente con las tropas franquistas, consecuencia lógica de otra de las decisiones equivocadas de Indalecio Prieto, consistente en sacar de las prisiones a marinos sublevados y ponerlos al mando de buques de la Flota Republicana.

La versión pública la recoge escuetamente el diario Cartagena Nueva en septiembre de 1937:

“El submarino republicano español C-2 ha sido objeto de un asalto  mientras se encontraba fondeado en el puerto francés de Brest.  

Varios individuos entre los que uno de ellos dijo ser el comandante del submarino C-4 se adentraron en el sumergible después de derribar al centinela francés del Arsenal. Los asaltantes ordenaron a la tripulación del C-2 que se congregasen en uno de los departamentos del submarino. Uno de los marineros consiguió refugiarse en la torreta y desde allí disparó y mató a uno de los asaltantes. 

Una vez recuperado de la agresión, el centinela francés dio aviso a la guardia francesa del Arsenal. Los asaltantes al oír la sirena del submarino, accionada por el marinero que había dado muerte a uno de los asaltantes, huyeron en automóvil llevándose como rehenes al comandante del C-2 y al Oficial de Máquinas, resultando detenidos cuando intentaban pasar la frontera por Irun. 

Uno de ellos era portador de una carta del comandante militar rebelde de Guipuzcoa, Comandante Troncoso, en la que invitaba al comandante del C-2 a entregar el submarino a cambio de una recompensa de 2 millones de pesetas. 

El asaltante muerto era un terrorista apellidado Gabarain Goñi. Entre los detenidos: Rafael Perella, Antonio Martin, Roberto Chais y el terrorista Orandon que al igual que el resto eran sobradamente conocidos  por haber intervenido en otros hechos delictivos contra barcos gubernamentales españoles. 

El comandante del C-2 manifestó a la prensa:  Reservo mis declaraciones para el magistrado que ha de interrogarme. Todo lo que puedo decir es que el relato que se ha hecho del ataque al submarino no es absolutamente exacto. Soy amigo de Jesús de las Heras, comandante del C-4 desde la época en que nos conocimos en la Escuela Naval de San Fernando. Le considero un excelente oficial y sigo siendo su amigo.”
Posteriormente a la publicación de esta página, el diario La Vanguardia publicó el 19 de octubre de 2014 una reseñas del episodio del asalto al submarino. La información está extraída del libro  "Nuit franquiste sur Brest" del historiador bretón Patrick Gourlay y que transcribo a continuación:

En el verano de 1937, el Norte se desmoronaba; el 19 de junio caía Bilbao en manos de los rebeldes, un mes después le llegaba el turno a Santander. Destacados en el Cantábrico por Indalecio Prieto, los submarinos republicanos C-2 y C-4 evacuaban hacia Gijón a las autoridades civiles y militares. Dañados y averiados por los bombardeos sufridos en ese puerto, un mes después zarpaban de Gijón. El C-4 hacia Burdeos. El C-2 se dirigió el 26 de agosto hacia Brest para ser reparado.
Llegó al puerto bretón el 1 de septiembre, sin conocimiento de las autoridades francesas. Su comandante era el Teniente de navío José Ferrando Talayero, un joven apuesto de 29 años de escaso entusiasmo republicano, como la mayoría de los oficiales de Cartagena.
El Finisterre bretón recibió aquel verano un verdadero éxodo de huidos del Norte español, más de 5.000 personas a bordo de cargueros, pesqueros, yates y de todo lo que flotara. Con su gobierno del timorato frente popular, Francia estaba dividida ante el drama español. En ese contexto, el famoso Sifne, el espionaje franquista en la zona fronteriza, del que los periodistas Josep Pla y Carles Sentís eran colaboradores, apenas tardó dieciocho días en intentar hacerse con el C-2. El escritor bretón Patrick Gourlay, un profesor de enseñanza media autor de varios libros de historia local, ha dedicado su último libro, Nuit franquiste sur Brest, a aquel suceso. Un episodio, explica Gourlay, que tuvo un considerable impacto en la ciudad, y en Francia, pero cuya memoria sería enterrada por los mucho mayores desastres e impresiones, de guerra, ocupación, resistencia y liberación, que Francia viviría pocos años después.
"Descubrí el asunto en una historia de la Bretaña, una fugaz referencia, me interesó enseguida y quise saber más", explica. Gourlay se dio cuenta de que aquel episodio daba para algo más que un mero artículo de prensa y de ahí salió el libro. Su relato es una mezcla de novela de espías, folletín y crónica social. 
A principios de septiembre el Sifne ya sigue el rastro de los dos submarinos de setenta metros de eslora, que formaban parte de una serie de seis construida en Cartagena con licencia americana a finales de los años veinte. Un apetitoso objetivo para los franquistas, que habrían tenido serios problemas si la República hubiera hecho buen uso de la flotilla de Cartagena en el estrecho. En cualquier caso, hacerse con esas naves en territorio francés era militarmente útil pero políticamente arriesgado para los rebeldes.
El protagonista de la operación fue el comandante Julián Troncoso, amigo de Nicolás Franco, militar africanista preso de Abd el Krim durante dieciocho meses tras el desastre de Anual, que había sido nombrado jefe del sector militar del Bidasoa. Su organización, que tiene una villa en Biarritz, es una especie de precursor de los GAL: en primavera de 1937 el grupo vuela una carga de motores de aviación para el gobierno republicano en el puerto de Burdeos, en junio, en el estuario de la Gironda, captura el petrolero Campoamor, cargado de combustible soviético para el Bilbao asediado. A Miguel Ibáñez, segundo de Troncoso, se le imputan atentados como el de la oficina de reclutamiento que la República tiene en Marsella. 
El 4 de septiembre los hombres de Troncoso ya rondan al C-2 y a su tripulación en Brest. El comandante del C-4 Jesús Miguel Las Heras ya está en su órbita. Se utilizan los servicios de "la bella Mingua", una mujer fatal italoespañola asentada en Brest que reparte pasquines a los tripulantes del submarino prometiendo inmunidad y dinero si llevan la nave a zona rebelde. Se habla de dos millones de pesetas. La bella tienta a Ferrando, que mantiene contacto directo con Troncoso. La situación está cargada de ambigüedad y desconfianza. Hay familias en las zonas de unos y otros, donde se fusila con ligereza, "parece que se vigilaban entre ellos", dice Gourlay sobre la tripulación del submarino. 
La CNT está al corriente de la situación, envía a un grupo a Brest desde Barcelona que se infiltra en el proyecto de Troncoso y establece contacto con los tripulantes considerados "seguros" del submarino. Se les advierte y se introducen armas para prevenir cualquier intentona. 
El 18 de septiembre, cuando en el submarino solo hay 11 tripulantes (35 de permiso en la ciudad) Troncoso y sus hombres se acercan en una barca. Parece que el traidor Ferrando ha sugerido el día y la hora. El grupo se sirve de Las Heras, el comandante del C-4, para hacer ver que traen un mensaje del gobierno desde Asturias. Una vez a bordo, aparecen juntas la verdad y las pistolas.
La tripulación no coopera y es maniatada, mientras los franquistas intentan poner en marcha el submarino, demasiado averiado o saboteado para funcionar. Entonces ocurre lo imprevisto. El cabo de máquinas, Diego Angosto Hernández, veterano cenetista de 50 años y delegado sindical del C-2, se hace fuerte en la torreta con un revolver, lo que impide el acceso al puente de mando. Un joven falangista del comando intenta reducirlo a tiros pero recibe una bala en la cabeza. Angosto era uno de los que estaba al corriente del operativo a través de los informes de Manolo, el agente cenetista que infiltra a dos de sus hombres entre los asaltantes. A las tres horas estos huyen con el cadáver del donostiarra José María Gabaraín Goñi. Angosto acciona las sirenas, el puerto se despierta. El golpe de mano ha fracasado.
El comando de Troncoso está compuesto por una mezcla muy franquista de lumpen requetés, ultraderechistas franceses y dos marqueses de la más reciente nobleza hispana; Linares (Antonio Martín y Montis) y Miravalles, este último (Rafael Parrella) hace de chófer a Troncoso con su propio automóvil. A las 24 horas muchos han logrado pasar a España -entre ellos Troncoso que atraviesa la frontera de Hendaya en el portamaletas del coche diplomático del embajador argentino-, pero la mayoría son detenidos a 30 kilómetros de Burdeos, entre otros; Las Heras, Ferrando, su oficial de máquinas, y el francés Robert Chaix, uno de los jefes del Partido Social Francés (derecha nacionalista) en Biarritz. 
Desde Irun, Troncoso telefonea jactancioso a la policía francesa y anuncia su visita para liberar a sus hombres. Una vez en territorio galo, el ministro del interior francés, el socialista Marx Dormoy, ordena su detención. "Será la guerra entre España y Francia", clama el africanista, mientras desde España se amenaza con enviar a 200 requetés para liberarle. El ministro no cede; "En Francia aún manda el gobierno francés", dice. Franco cierra la frontera y arresta al cónsul francés en Málaga.
En Brest y en toda Francia el escándalo divide al país. Le Figaro describe a los piratas fascistas como "audaces asaltantes". L'Humanite, el diario comunista, llama a "detener la intervención nazi-fascista en Francia". Prisioneros de guante blanco, los fascistas españoles son juzgados el 22 de marzo de 1938. La justicia francesa se inhibe en el caso del intento de toma del submarino. La prensa derechista francesa que durante meses ha presentado el caso como un "asunto entre españoles" que no concierne a Francia, logra imponer su tesis. Troncoso y dos colaboradores son condenados a cinco días firmes de cárcel y a seis meses -que ya han cumplido- por tenencia de armas, y salen en libertad cuatro días después. La izquierda considera la sentencia un escándalo.
Todos estos meses, mientras en Barcelona comunistas y anarquistas se tirotean (las jornadas de mayo de 1937), en Brest actúa un genuino frente popular en apoyo al submarino republicano, que une en la acción a gente de los bandos enfrentados en Catalunya, como el editor de Le Libertaire, René Lochu, anfitrión de Nestor Majno y su compañera Galia cuando el revolucionario ucraniano pasó por Brest en 1927, y el sindicalista Yves Labous, comunista y posterior inquilino del campo de concentración nazi de Buchenwald. Estibadores y obreros bretones del arsenal de Brest organizan campañas de solidaridad que incluyen tareas de vigilancia e información especialmente en la zona portuaria.
En España Troncoso recibirá el mando de una brigada en la batalla del Ebro en la que la noticia de su muerte, luego desmentida, llegaría a la prensa francesa. No sólo sobrevivió al Ebro, sino que fue nombrado presidente de la Federación Española de Fútbol en 1939 por el general Moscardó, antes de ser adjunto de Santiago Bernabeu y procurador en Cortes. Murió en 1964. 
El C-2 zarpó de Saint Nazaire ya reparado hacia Cartagena el 17 de junio de 1938, adonde llegó el 25 de agosto. Para entonces, su nuevo comandante era el soviético Nikolái Pávlovich, Equipko (probablemente una errónea transcripción del apellido Kipkó), alias Juan Valdés. El segundo oficial, también soviético, se llamaba Yégorov.
En marzo del año siguiente, cuando estalló la frustrada revuelta casadista-quintacolumnista en la base de Cartagena, el C-2 huyó hacia Mallorca con muchos sublevados a bordo y se entregó a los franquistas. Después de la guerra, la nave operó en la Armada franquista hasta 1951, cuando se hundió justamente mientras era remolcada de camino hacia su desguace.
Estas son versiones de lo que sucedió, seguro que existirá alguna más, y  una vez más, la imposibilidad de acceder a determinados archivos oficiales nos impide conocer exactamente lo que sucedió. En mi opinión, y en resumen, un claro acto de traición más de los muchos que perpetraron los oficiales fascistas “infiltrados oficialmente”  en la flota republicana gracias a Indalecio Prieto, en este caso fallido gracias a la intervención de un cabo republicano. El "C-2", que mediante esta operación de asalto pudo llegar a ser el primer submarino de la flota franquista siguió siendo republicano.

Artemio Precioso
Parece que el destino del "C-2" era caer en manos fascistas con la mediación de un traidor. Después del intento de asalto y de ser reparado, el "C-2" fue comandado por el capitán de fragata soviético Nicolai Pavlovich Equipko, conocido como Juan Valdés, y con él también ruso V.A. Erogo, como segundo comandante.  El 3 de marzo de 1939 estalla la revuelta de Cartagena. El "C-2", que se encontraba en el Arsenal de la ciudad, bajo el mando circunstancial del capitán de corbeta Monreal, abandona la Base el día seis al penetrar en ella las fuerzas del Mayor Artemio Precioso, quien recuperó la Base para las fuerzas republicanas, y pone rumbo a Palma de Mallorca, llevándose parte de los sublevados de la Base de Cartagena. En Palma de Mallorca Paulovihc se entrega voluntariamente junto con el submarino a las tropas nacionales el siete de marzo.

Tampoco el final del "C-2" fue demasiado honroso. Después de prestar servicio en la Armada franquista se hundió en 1951 en Estaca de Bares, cuando iba remolcado camino de Avilés para ser desguazado. 

Benito Sacaluga.


************

(1) Apuntes de las Fuerzas Navales Republicanas en el Cantábrico, custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, formando parte del lote referido a Asturias.

“….En los submarinos, es urgente y necesario relevar al comandante del submarino C-2, el cual tiene probado que no siente la causa del pueblo ni mucho menos, pues es un hombre que tiene tal miedo que no toca una vez la sirena que no marcha a un refugio, que cuantos planes de operaciones se le dan, no los cumple, saliendo siempre y haciendo inmersión a los 200 metros de la boca del puerto, quedándose acodado a dormir hasta que se le gastan las baterías, e insistentemente reúne a la tripulación indicándoles la conveniencia de marcharse para Francia, pues según su expresión "el Norte está ya perdido", aparte de ser monárquico y no querer en la navegación sacar siquiera una vez el periscopio, creemos es más que sobrado para que sea relevado aunque sea por su capitán, al que le podían dar unas orientaciones provisionales hasta que viniera otro submarinista”.
************

(2) Julian Troncoso, comandante de Caballería, participante en varios frentes de Marruecos, fiel al levantamiento y  destinado durante la guerra a efectuar acciones de sabotaje en el sur de Francia para impedir la entrega de material bélico al Ejército gubernamental, cuando no a la captura de embarcaciones de la marina leal a las órdenes del Gobierno legítimo, y curiosamente presidente de la Federación Española de Fútbol desde 1937 a 1938 por decisión del general Moscardó desde su cargo de Presidente del Consejo Nacional de Deportes.

Desde la presidencia de la Federación manifestó a un periódico:
"Ante todo nosotros somos una dependencia tan disciplinada como las restantes del Consejo Nacional de Deportes que preside el general Moscardó, y que las normas que ese organismo señale, serán precisamente las que nosotros sigamos. Dentro de este criterio, y como función esencial del fútbol y de los demás deportes, está bien entendido que los clubs, las Federaciones y los jugadores han dejado de ser esas entidades que funcionaban con independencia y hasta con anarquía muchas veces, para convertirse en elementos sumisos al mecanismo deportivo del Estado, al que tienen la obligación de servir""
(Fuente: Vicente Masià, en Historias del Fútbol.


************