jueves, 31 de julio de 2014

EL MITO DEL ALCAZAR





Milicianas republicanas durante el
asedio al Alcázar de Toledo.
Desde el mismo día en que comenzó el asedio del Alcázar de Toledo por las milicias republicanas, iniciado solo unos días después del levantamiento del 18 de julio, las tropas rebeldes comenzaron a tejer una mentira sobre los hechos, una mentira que finalmente se convirtió en leyenda cuya alimentación y difusión se extendió en el tiempo. El propio Alcázar una vez reconstruido fue convertido en un arma propagandística para el Régimen, una exaltación de la heroicidad de las tropas sublevadas junto con la habitual criminalización de los combatientes republicanos, un lugar donde se mostraban al público visitante las calamidades sufridas por sus defensores con dramatización del asunto de Moscardó y su hijo incluida. En pleno asedio se fundó por el comandante de Infantería Víctor Martínez Simancas el periódico "El Alcázar" órgano de propaganda del franquismo. En 1975, el periódico fue adquirido por la "Confederación Nacional de Hermandades de Excombatientes" y, tras la muerte de Francisco Franco, se convirtió en el medio de expresión del llamado Bunker, el grupo de dirigentes, militares y ex-militares franquistas opuestos a la transición a la democracia. Entre 1977 y 1981 El Alcázar publicó artículos del "Colectivo Almendros" entre los que no faltaban las arengas en favor de un golpe de Estado. En aquella época el director del diario era Antonio Izquierdo, que tras la disolución de Fuerza Nueva empleó el diario para promocionar el partido Juntas Españolas hasta su cierre en 1988.

Herbert R.Southworth, en su obra "El mito de la Cruzada de Franco", publicada en 1963 por la clandestina editorial "El Ruedo Ibérico" desmonta la versión franquista. Un libro que provocó que Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo con Franco creara el "Gabinete de Estudios sobre Historia -Sección de Estudios sobre la Guerra de España"- bajo la dirección de Ricardo de la Cierva con la función declarada de establecer un servicio de contrainformación que detuviese la nueva perspectiva de la historia sobre la guerra civil española.

La leyenda del Alcazar: Una maniobra de propaganda

Autor : Herbert R.Southworth

La historia del Alcázar es, desde sus inicios, como ya lo hemos visto, una falacia. El papel de los cadetes, que eran pocos y no se distinguieron durante la defensa, fue exagerado notablemente. La leyenda forjada en torno a la muerte de Luis Moscardó no tenía ninguna base real e incluso si existió la llamada telefónica - con palabras menos dramáticas - el artificioso relato de los rebeldes no es cierto, porque la ejecución de Luis Moscardó no guarda ninguna relación con la llamada telefónica en cuestión.

(1) La "novelada" versión franquista de la conversación telefónica es la siguiente:
Cándido Cabello (socialista y jefe de milicias de Toledo, hablando por teléfono al coronel Moscardó): Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado. 
Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
Jefe de milicias: Y para que veas que es verdad, ahora se pone al aparato.
Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
Coronel Moscardó: Si es cierto encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!
Vuelve a coger el aparato Cándido Cabello.
Coronel Moscardó: Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.
La edad del fusilado se falseaba cuidadosamente y Moscardó, lejos de ser el héroe irreprochable presentado por la fantasía franquista , era un veterano brutal que no solo había llevado a la fortaleza a mujeres en condición de rehenes, sino que no consintió que las mujeres y los niños, parientes de los ocupantes del Alcázar, abandonases la fortaleza, ni siquiera con protección diplomática internacional. Pero incluso sin tener en cuenta estos defectos primordiales, la historia de la resistencia del Alcázar ha sido burdamente abultada.

Aznar, en su "Historia Militar de la Guerra de España" (1958), comienza su exposición de cincuenta páginas sobre la defensa del Alcázar con estas palabras:
"Lector: vamos a entrar en un recinto sacratisimo, no solo para los españoles, sino para todo hombre civilizado.La pluma tiembla y el ánimo vacila antes de iniciar los relatos del fabuloso heroísmo y de la universal hazaña que entre los muros del Alcázar tuvieron su escenario".
Pero si Manuel Aznar sujetase mejor su temblorosa pluma y mirase con atención lo sucedido durante el asedio, vería que no pasó nada extraordinario en el Alcázar, teniendo en cuenta que se trataba de una guerra. El coronel rebelde Moscardó, con un fuerte contingente de guardias civiles y otros fornidos hombres, fue derrotado por el pueblo de Toledo y se retiró tras los muros protectores del Alcázar. Los sitiados no creían que el asedio fuese a durar mucho. Moscardó dijo más tarde a Gómez Oliveros:
"Yo no pensaba si la defensa sería larga o corta, porque suponía rápido, cosa de días, el camino de las tropas desde el Estrecho hasta Madrid"
Los que fueron voluntariamente al Alcázar creyeron, como muchos otros rebeldes, que el pronunciamiento triunfaría en muy pocos días. Pero la lucha se prolongó durante semanas y semanas. Los hombres que luchaban en el interior del Alcázar estaban mejor protegidos que la mayoría de los que combatían en el resto de España. Eran soldados profesionales en una sólida fortaleza asediada por soldados inexpertos. Si las condiciones se hubiesen invertido se habría podido hablar de heroísmo con mayor motivo. Quedaba, por supuesto, el problema de la incomodidad y de falta de alimentos; pero, como dijo Moscardó:
"En el Alcázar nadie murió de hambre" 
El agua potable no llegó a faltar. Hubo ciertamente más muertos entre los sitiadores que entre los defensores. Las bajas del Alcázar se exageraban con frecuencia de cara a la galería. Eleonora Tennant escribió:
"De los mil cien combatientes, el cincuenta y cuatro por ciento fueron muertos, heridos o enterrados bajo los escombros" 
esto es más dramático que decir sencillamente que ochenta y dos combatientes de los mil cien murieron durante el asedio. Veasé Vilanova Fuentes. Cree que las personas que resistieron en el interior de la fortaleza estuvieron mejor alimentadas que la población obrera de Madrid en 1946.

Entonces ¿por qué toda esta fanfarronada? La explicación es sencilla. La liberación de Toledo le costó a Franco, con toda probabilidad, la conquista inmediata de Madrid. Naturalmente se puede argüir que las tropas africanas estaban demasiado cansadas para atacar Madrid sin el descanso ganado en la maniobra de diversión de Toledo. Asimismo Jellinek describe bien la desorganización que reinaba en Toledo durante el asedio. Era necesario defender esa maniobra en falso. En aquellos momentos Franco estaba perdiendo la batalla de la opinión pública internacional. Las noticias de la matanza de Badajoz y otras crueldades perpetradas por el ejercito de África no daban buena publicidad. La historia del asedio, la juventud de los cadetes, el sufrimiento de las mujeres y los niños, el sacrificio paternal de Moscardó, todo ello representaba un buen material propagandístico para los periódicos de todo el mundo.

Pero Herbert L.Matthews y los demás amigos de la República pueden dejar de lado la historia del asedio del Alcázar. Aunque fuese cierta, ¿que importancia podría tener?  ¿Que demostraba? ¿Que había en el Alcázar hombres valientes? El obrero inexperto, pobremente armado de Madrid - que le plantó cara al Tercio delante de Madrid - era un hombre más valiente que Moscardó, bien seguro en los sótanos del Alcázar. El mayor peligro consistió en la explosión de minas bajo la fortaleza, la mañana del 18 de septiembre, pero Moscardó intuía sin duda que estaba a punto de recibir ayuda del Ejército de África. No fue el Alcázar, sino como escribió el poeta Alberti, Madrid la "capital de la gloria" .

La maniobra propagandística del Alcázar fue y no es más que un esfuerzo para desviar la atención de la opinión de las acciones realmente importantes por las que la historia juzgará sin piedad a los generales que, utilizando sus maneras clásicas e irreflexivas, desencadenaron sobre España una oleada de terror que luego ya no pudieron controlar.


Benito Sacaluga.

(1) Texto de la conversación no incluido en el análisis de Herbert R. Southworth.


lunes, 28 de julio de 2014

LA EXPLOSIÓN DEL "JAIME I" SEGÚN BENAVIDES




Numerosos son los artículos ya publicados en este blog sobre la explosión que acabó el 17 de junio de 1937 con el acorazado "Jaime I", amarrado en Cartagena, se han tenido en cuenta relatos y opiniones de diferentes autores, entre ellos la versión de D. Bruno Alonso, Comisario General de la Flota y testigo presencial desde el crucero "Libertad" y la del reconocido historiador D.Pedro Mª. Egea Bruno. Una explosión que aún hoy en día sigue arrojando incógnitas en cuanto a su autoria y sobre sus causas. No podía faltar la versión de Manuel D. Benavides, incluida en su gran libro "La Escuadra la mandan los cabos" (1), y por tanto procedo a transcribirla a continuación.


Acorazado "Jaime I"
Tenerife. Primaveras de 1936



LA EXPLOSIÓN DEL "JAIME I"


Parece como si la República se hubiera confabulado para que no actuase el "Jaime" con su excelente artillería de 305/50. El pretexto de que andaba poco y se hallaba expuesto a ser torpedeado era fútil, ya que podían flanquearlo los destructores.
Días antes de la explosión, apareció en el Arsenal un repuesto de tuberías, las que el acorazado necesitaba para mejorar su andar. Ubieta había mandado traerlas del Norte. El espionaje se anticipó a que las tuberías se montasen.
Con el "Jaime I", la Escuadra podía ir a todas partes. El acorazado era invulnerable a las bombas de aviación que se empleaban en nuestra guerra y su superioridad sobre los barcos facciosos, aplastante. En el bombardeo de Ceuta había desmontado las baterías de la plaza rebelde. Su bombardeo de Algeciras despobló la ciudad e hizo posible un desembarco, sugerido por la dotación a Madrid... Y en los cuatro primeros meses de campaña naval, hundió el "Dato" y patrulló el Estrecho sin que se le opusiera enemigo. Al sobrevenir la explosión estaba en estudio un proyecto para dotarlo de artillería antiaérea.
El comisario del "Jaime" nombrado por Bruno, Pradal, diputado socialista por Almería, buena persona, no conocía su oficio y no existió como comisario. Él y la dotación se ignoraban. El "Jaime" se envío a Almería de batería flotante, después de la pérdida de Málaga. Estaba bien mandarlo a Almeria. Pero el acorazado debió volver a Cartagena a limpiar fondos, aunque tuviese que esperar a que el "Cervantes" abandonara el dique. El "Jaime" necesitaba asimismo arreglar calderas. Se le retuvo en Almería y los ataques de la aviación rebelde se multiplicaron. 
Al volver con la Escuadra de bombardear la costa de Motril a Almuñecar y las fábricas de Salobreña, conducido por un mal práctico, varó en Punta Entinas. Durante el mes de mayo la violencia de los ataques aéreos aumentó: el 21, el acorazado sufrió tres bombardeos, que empezaron a las siete y cuarto de la mañana; en el segundo le colocaron tres bombas, dos en cubierta y la tercera rozó la amura de babor y explotó en el agua; la explosión causó 20 heridos, una brecha de 20 metros y un incendio pronto sofocado. El 22 de mayo los ataques fueron dos y de noche; el 23, tres ataques de noche; el 24 otros dos...El disgusto de la marinería era grande porque los dos comandantes y el comisario no dormían a bordo.
Alcanzado varias veces, el "Jaime" se trasladó a Cartagena, Las averías no eran de consideración. Se comenzaron las obras de los arreglos. El Arsenal ordenó descargar las municiones de los pañoles de pólvora y proyectiles. Debían haberse descargado primero los pañoles más peligrosos, los de pólvoras; se dio preferencia a los de proyectiles, y en lugar de adelantar la descarga de los pañoles de pólvora del centro, se empezó a descargar por los extremos.
Ejercían los mandos, el faccioso camuflado Francisco Benavente y su segundo, el tercer maquinista José Morales, hombre débil asustado por la F.A.I. Ninguno de los dos se encontraban en su puesto al ocurrir la catástrofe. Benavente se había ausentado de Cartagena. La descarga se hizo lentamente, mientras se daba clase en las torres, en contacto con los pañoles abiertos, a los marineros que aspiraban a ser cabos. Figuraba en la dotación un cabo electricista, de las promociones hechas por Ángel Cervera, tipo meloso, de un catolicismo infrahumano. Pertenecía a la Orden de la Misericordia. El oficial de cargo de artillería, de dudosa significación y el comandante lo trataban con deferencia. El cabo de la Orden de la Misericordia no sabía reír. Hacía "¿Je,je!", nunca se rió "¡Ja,ja!". Sus opiniones coincidían con las de las persona con que hablaba; él no solía opinar. Tenía manos de usurero de sacristía y manejaba los alambres como si fueran cuerdas de su propio cuerpo. El cabo electricista tampoco se encontraba a bordo el 17 de junio de 1937.
A las tres y cuarto de la tarde se produjo la explosión en las torres de babor de 305; se desprendieron tres cubiertas, colgó de un lado la chimenea y voló la parte alta del caparacho blindado de la torre.
Los marineros huyeron de cubierta al grito de "¡Aviones!" y se refugiaron en el interior del buque, donde perecieron abrasados. Se pararon los relojes y una ola de fuego recorrió el barco de proa a popa. Se alzaron en el aire hombres despellejados, con brazos y piernas convertidos en antorchas. Lanchas y marineros fueron despedidos a grandes distancias. Con el cuerpo y las ropas en jirones, se vieron aparecer sobre las planchas de acero retorcidas, figuras espantables, con fuentecillas de sangre brotándoles de los dedos. El "¡ouh!" de los alaridos se oyó cuando, al roce del agua, las quemaduras de los que cayeron al mar despertaron el dolor. Agarrados a las cadenas de las anclas se arracimaban los heridos....Trescientos muertos.
La Escuadra maniobró para evitar los riesgos de nuevas explosiones, y antes de que el fuego se corriera a los pañoles de otras torres, se abrieron las válvulas de inundación. 
El ministro llegó en avión a Cartagena. Visitó el hospital. Lloró. Se nombraron jueces, que designaron perito al director de la Constructora Naval, Esteban Calderón, teniente coronel de Artillería de la Armada. Interrumpióse el viaje del "Jaime" al fondo del mar, se le achicó el agua y el perito entró en el barco para reconocerlo.

Estas fueron las conclusiones:
a) La explosión podía atribuirse a una combustión espontanea de las pólvoras. Se desechó la hipótesis porque, periódicamente, se estudiaba el estado de las pólvoras y del cotejo de estos estudios resultaba que las pólvoras se hallaban en buen estado.
b) La explosión podía atribuirse a una elevación súbita de la temperatura. También se desechó esa hipótesis, porque se llevaba registro de las temperaturas que no indicaba anormalidad.
c) La explosión podía atribuirse a que, como se trabajaba con soplete en el barco, los sopletes se hubieran puesto en contacto con el pañol. Pero los sopletes trabajaban en cubierta aislados con sacos de arena.
Quedaban otras dos hipótesis: imprudencia o sabotaje. La explosión había sido incompleta; el pañol de proyectiles no voló. La onda explosiva dirigióse hacia arriba y hacia los lados y encontró su salida por la chimenea, parte débil, tras de destruir las calderas.
¿Donde se ocultaba el saboteador?
El ex subsecretario Benjamín Balboa también hizo una información. Balboa acudió al hospital. Los heridos le preguntaron: ¿Cree usted que el "Jaime" se salvará?. El marinero Carneiro Camino, que nadó hasta el "Libertad", al ser recogido a bordo preguntó: ¿Y como está el barco?, y comenzó su agonía, que terminó aquella noche. Con las orejas comidas por el fuego, el cabo Rogelio Souto, de los que rescataron el acorazado en julio, pedía desde la cama que lo incorporasen a otro buque. Los marineros de julio no se cuidaban de sus heridas sino de si el barco se salvaría. Es lo que preguntaron los moribundos antes de morirse.
El jefe de la Base de Cartagena, Valentín Fuentes, invitó a comer a Balboa:
-Lo lamento mucho- le dijo- tienes que marcharte en un plazo de 24 horas. Acato ordenes superiores.
Desmontados los cañones del 10, se artilló con ellos a los guardacostas de la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Cataluña y a otros barcos auxiliares. Los de gran alcance no se emplazaron, dos se enviaron a Sagunto. El desmontaje se hizo rápidamente. El ejército reclamaba artillería; se puso a su disposición la del "Jaime" y los cañones no llegaron a utilizarse ni tampoco se montaron en la costa, aunque sobró tiempo. Las costas carecían de artillería para combatir los bombardeos de los cruceros "Canarias" y "Baleares".
El cabo electricista de la Orden de la Misericordia, que al reírse hacia "¡Je,je!" y nunca "¡Ja,ja!", lo veremos reaparecer a bordo del "Méndez Núñez" en el combate del Cabo de Palos.
Desguazado el "Jaime", Franco lo entregó a los italianos a cuenta de sus deudas con ellos. 

********************* 


Mi opinión sobre las causas de la explosión, ya razonada y reiterada en varios artículos anteriores, es que la misma fue un acto más de sabotaje, de los muchos que se llevaron a cabo en la Flota, a manos del gran número de infiltrados facciosos que en ella había desde el comienzo de la guerra.



Benito Sacaluga.





(1) Publicado junto con "El último pirata del mediterráneo". Edicios Do Castro. (ISBN:84-7492-774-9).  4ª edición 2005.
                                                                                                                                                                                                              
    

martes, 24 de junio de 2014

ULLOA, EL MARINO GADITANO QUE LE DIJO NO A UN BORBÓN




Francisco Javier de Ulloa y Ramirez, Capitán General de la Armada Española, nació el 17 de agosto de 1777 en San Fernando (Cádiz). A los diez años de edad comenzó a servir en la Armada como guardiamarina. Con el empleo de Alferez de Fragata prestó servicio en el "Soberano" y en la fragata "Rosa" dando protección en la recalada de San Vicente  y Las Azores a los navíos españoles procedentes de América. En 1793 participó en la defensa de Tolón en el "María Luisa" y a las órdenes de Gravina. Desde Liorna y arbolando la insignia del general Lángara trajo en dicho navío a Cartagena al Principe de Parma. Posteriormente siendo ya alferez de navío y embarcado en el "Mejicano" participó en la defensa de Rosas. Combatió a bordo del "Santísima Trinidad", insignia de José de Cordova, catorce días después, a pesar del mal estado en que quedó el navío, consiguió rechazar a la fragata inglesa "Terpsicore". Más tarde, en 1797, tomó parte en la defensa de Cádiz esta vez embarcado en el navío "San Telmo", barco con el que partió para Brest en 1799. En 1802 ascendió a teniente de fragata.

En 1804 se declaró de nuevo la guerra a Inglaterra a causa del ataque a cuatro fragatas españolas a la altura del cabo de Santa María que en son de paz se dirigían de Montevideo a Cádiz. Ulloa fué embarcado en el "Santa Ana" donde permaneció hasta 1805 año en el que transbordó al "Castilla" y luego al "San Leandro". Destinado en estos buques combatió contra los buques ingleses que bloqueaban Cádiz. Luchó en Trafalgar a bordo del "Príncipe de Asturias" y fue el que atendió al general Gravina al caer éste herido. Por su comportamiento en Trafalgar fue ascendido a teniente de navío, apenas contaba 28 años.

Navío de línea "Santa Ana"
112  cañones
En 1808 tomó parte en el ataque y rendición de la escuadra francesa del almirante Rosily. Ulloa combatió en una división de cañoneros mandada por el brigadier Quevedo. En 1809 estando embarcado en la fragata "Atocha" le fue encomendado el cañonear las baterías de la Ciudadela de Barcelona, haciéndolo al mando de cinco faluchos cañoneros. Fue un ataque de distracción que permitió el avance de las tropas de tierra. Ostentó el mando de la fragata "Prueba" con la que fue a Montevideo, Las Antillas y México, acabando en el Mediterráneo defendiendo las aguas de San Vicente.

En 1818 el gobierno español proyectó una fuerte expedición contra las provincias disidentes del virreinato de Buenos Aires y a consecuencia de ello Antonio Ugarte, favorito de Fernando VII, concertó la famosa y bochornosa compra de barcos rusos para llevar a cabo la mencionada expedición. Se invirtieron en la compra 500.000 libras esterlinas pero los barcos presentaban signos de podredumbre y mala construcción lo que dio lugar a un gran escándalo que provocó la destitución del ministro de Marina Vazquez de Figueroa y la disolución del Almirantazgo. Ulloa fue designado por Fernando VII para tomar el mando de uno de esos barcos, la fragata "Viva", poniendo de manifiesto la firmeza de su caracter Ulloa se negó a tomar el mando de dicho barco provocando la cólera del rey y de su camarilla.

Ascendió a capitán de navío en 1822, tomando el mando del "San Pablo" volviendo a Cádiz desde Canarias para reparar el carenado. Allí permaneció durante el sitio de los franceses. Fue nombrado después comisario general del Cuerpo de Artillería de Marina. Ascendió a brigadier en 1825. Durante los dos años que estuvo en el anterior destino redacto interesantes memorias sobre el artillado de los buques.

En 1830 fue nombrado vocal de la Real Junta Superior de Gobierno de la Armada, y en 1832 ministro de Marina e interino de Guerra, teniendo que tomar las enérgicas medidas conducentes a llevar al trono a la princesa Isabel, después Isabel II, a causa de la grave enfermedad  de Fernando VII. A la muerte del rey fue reemplazado el gabinete y a Ulloa se le confirió la Comandancia General del Cuerpo de Artillería de Marina. La reina gobernadora apreció la valía de sus servicios otorgándole la Gran Cruz de Isabel la Católica.

En 1835 y 1836 rehusó la cartera de Marina por no estar de acuerdo con los programas de los presidentes Mendizabal y Calatrava, respectivamente. Volvió a hacerse cargo de la cartera en 1837 con Bardají e interinamente de la de Gobernación.

Ascendió a teniente coronel en 1839 y al año siguiente se le nombró vicepresidente de la Junta Superior de la Armada. En 1842 tomó el mando del apostadero de La Habana, desarrollando en este destino una considerable labor tanto en el arsenal como en los buques, impulsando la construcción de nuevas unidades y la adquisición de otras. En 1843 desempeñó interinamente la capitanía general de la isla; por su actuación le fue concedida la Gran Cruz de Carlos III. A su regreso a España (1846) ejerció las funciones de Senador y de Consejero de Estado. En 1847 fue Vicepresidente de la Junta Consultiva de la Armada y al establecerse al año siguiente la Dirección General fue puesto al rente de ella, ascendiendo a Capitán General de la Armada. Suprimida la Dirección General en 1855 se creó el Almirantazgo del cual ya no formó parte.

.
Durante su administración se empezó la construcción de dos navíos, cinco fragatas con máquinas, una corbeta, cinco bergantines, dos goletas, diecisiete vapores, cinco urcas y otros barcos de menor porte. Al cesar como Director de la Armada siguió viviendo en Madrid falleciendo en el mismo año a los 78 años de edad.


Benito Sacaluga



Fuente: EGM. Ed.Garrigues 1958
Bibliografía: Francisco de Paula Pavía. Galería biografica de los Generales de Marina. Madrid 1873


miércoles, 11 de junio de 2014

MARINOS REPUBLICANOS CONDENADOS - CARTAGENA 1939 -




Desde Abril de 1939, nada más acabar la guerra, y hasta el 31 de diciembre del mismo año se abrieron en Cartagena al menos 1.297 Causas contra aquellos jefes y oficiales de la Armada que permanecieron en las filas republicanas, terminado 1939 el proceso de depuración continuó indefinidamente. Cientos de  marinos pertenecientes tanto al Cuerpo General como al resto de Cuerpos  fueron sometidos a Consejo de Guerra Sumarísimo acusados de rebelión militar, curioso cargo cuando los únicos marinos que se rebelaron, que se alzaron en armas contra el gobierno legítimo eran precisamente los que les acusaban y juzgaban.

A comienzos de 1941 y para su inclusión en las causas generales que se aperturaron desde abril de 1939, los juzgados militares de instrucción de Cartagena contestan a un requerimiento efectuado por la superioridad en relacionado con información relativa a la depuración llevada a cabo en Cartagena.

El juzgado de cabecera de Cartagena contesta al requerimiento de información emitiendo el siguiente oficio:

JEFES, OFICIALES O ASIMILADOS, SI LOS HUBO, QUE DESPUÉS DEL 18 DE JULIO POR COACCIÓN O POR AFECCIÓN A LA CAUSA ROJA SIGUIERON DESEMPEÑANDO CARGOS EN BUQUES, CUARTELES DE FUERZAS AUXILIARES, ARSENAL O MÁS DEPENDENCIAS DE LA MARINA Y SÍ SE CONOCE LA ACTUACIÓN QUE TUVIERON DURANTE EL SERVICIO EN CARTAGENA.

No habiéndose terminado la depuración judicial de todos los individuos que colaboraron en la Marina Roja durante la pasada campaña es materialmente imposible contestar con exactitud al contenido de esta pregunta sin riesgo de incurrir en comisiones u errores de trascendencia, por ello se limita el Juez Instructor a hacer relación de los Oficiales que habiendo prestado servicio a los marxistas han sido condenados en Consejo de Guerra.

Causa








Condena










4/39

Benito Sacaluga Rodriguez


Tte.Coronel.Maquinista

Muerte
6/39

Camilo Molins Carreras


Contralmirante

Muerte
8/39

José Belmonte Vidal


Primer Maquinista

P.Perpetua
14/39

Sebastian Hernandez Martinez

Comandante Médico

30 años
15/39

Francisco Bosch Fdz.Villamargo

Tte.Coronel Intendencia

30 años
16/39

Miguel Morell Iglesias


Comandante Maquinista

14 años y 1 día
17/39

Manuel Pasquin Flores


Capitán de Corbeta

Separacion Serv
18/39

Ernesto Vicente Franz


Tte.Coronel Intendencia

17 años
19/39

Ricardo Noval Ruiz


Alferez de Navío

30 años
26/39

Diego Baeza Soto


Capitán Infant.de Marina

Muerte
47/39

Enrique Ardaia Carbellos


Comandante Infant. Marina

Separación Serv
48/39

Francisco García Martin


Capitán Infant.de Marina

10 años y 1 día
49/39

Juan Luque Canis


Capitán Infant.de Marina

6 meses y 1 día
50/39

Vicente Trigo Sandomingo


Capitán Infant.de Marina

10 años y 1 día
51/39

Carlos Coll Blanca


Comandante Infant. Marina

3 años
111/39

José Barbastro Samper


Coronel Intendencia

5 años
113/39

Rafael Zarauz Cánovas


Capitán Intendencia

Separación Serv
122/39

Basilio Fuentes Serna


Comandante Infant. Marina

Separacion Serv
124/39

José Moreira Gonzalez


Oficial 3º Naval

P.Perpetua
130/39

Antonio Barrera Dominguez


Capitán Maquinista

Muerte
131/39

Luis Monreal Pilón


Coronel Artillería

Muerte Indultado
160/39

Fernando Oliva Llamusi


Teniente de Navío

10 años y 1 día
189/39

Ambrosio Couto Gómez


Oficial 2º E y T.

P.Perpetua
197/39

Raimundo Otero Brañas


Oficial 3º Sanidad

Separación Serv
211/39

Manuel Baigos Monsaveli


Capitan Infant. de Marina

P.Perpetua
215/39

Federico Vidal y Cubas


Alferez de Navío

15 años
216/39

Serafín Mauriz Gorgos


Comandante Maquinista

1 año
216/39

Blas Contreras Martinez


Comandante Maquinista

30 años
216/39

Joaquin Mora Rosende


Comandante Maquinista

Muerte
216/39

Francisco Navarro Cordoba


Capitan Médico

30 años
216/39

Luis Ciga Olave


Capitán Intendencia

16 años
225/39

Jesus Permuig Seijo


Capitán Maquinista

6 años y 1 día
231/39

Antonio Berrocal Martin


Capitán Infant.de Marina

4 años
239/39

Luis Nafrías Garcia


Oficial 3º Sanidad

6 años y 1 día
250/39

Hermegildo Delgado


Oficial Intendencia

Separación Serv
250/39

Dictinio del Castillo Elajabeitia

Capitán Intendencia

6 meses y 1 día
255/39

Crotido Cabezuelas Martinez

Capitán Infant.de Marina

1 año
278/39

Horacio Olivares Bel


Comandante Médico

9 meses
344/39

Nicolas Piñeiro Bonat


Capitán de Corbeta

6 años y 1 día
256/39

Rafael Palacios Ciruelo


Capitán Infant.de Marina

1 año
366/39

Juan Manuel Ortiz García


Comandante Intendencia

Separacion Serv
385/39

Rafael Crespo Rodriguez


Capitán Ingenieros

1 año
431/39

Agustín Segovia Garcia


Comandante Médico

6 años y 1 día
460/39

Cefereino Ferro López


Capitán Infant.de Marina

Muerte
526/39

Bartolomé Cordoba López


Oficial 3º Archivos

6 meses y 1 día
526/39

Carlos Sanz de Diego


Oficial 3º Archivos

2 años
551/39

Antonio Hernandez López


Primer Maquinista

Separación Serv
610/39

Rogelio Gonzalez Vallés


Oficial 3º Radio

Separación Serv
635/39

Olegario Ferrín Rodriguez


Oficial 3º Sanidad

Separación Serv
653/39

Juan Moreno Navarro


Oficial 3º C.A.S.T.A

12 años y 1 día
658/39

Manuel Ortega Alvarez


Primer Maquinista

30 años
671/30

José M........... Ferrer


Capitán Médico

P.Perpetua
688/39

José Garzón Agustin


Oficial 3º Naval

Separacion Serv
692/39

Agustín Mora Pujadas


Oficial 3º E y T.

20 años
694/39

José Barrera Paños


Comandante Infant. Marina

6 meses y 1 día
697/39

Luis Ferrer Fuertes


Oficial 3º Máquinas

6 meses y 1 día
700/39

Joaquin Coronillas Parejo


Oficial 2º E y T.

6 meses y 1 día
715/39

Conrado Mas Ayala


Oficial 2º E y T.

6 años y 1 día
718/38

Manuel Mediera lozano


Oficial 2º Sanidad

12 años y 1 día
775/39

Joaquin Esteban


Capitán Artillería

4 meses y 1 día
789/39

Alvaro Fausto Martín


Oficial 3º E y T.

12 años y 1 día
807/39

Leoncio de la Torre Almoguera

Oficial 3º Naval

Muerte.Indultado
822/39

Ramón López Rodriguez


Capitán Maquinista

3 años
824/39

Juan Martinez Cobacho


Primer Maquinista

Separación Serv
855/39

Manuel Avelledo Alonso


Primer Maquinista

Separación Serv
878/39

Antonio Rodriguez de las Heras

Official 3º Máquinas

Separación Serv
881/39

José Meba Cayuela


Primer Maquinista

Separación Serv
883/39

José Ramón Martinez García

Capitán Maquinista

2 años
893/39

Agistín Cuesta Milvain


Oficial 3º Of. y Archivos

6 meses y 1 día
930/39

José Diaz del Villar


Teniente Médico

Separacion Serv
930/39

Miguel Zaragoza Gonzalez


Capitán Médico

Separacion Serv
935/39

José Gutierrez Gutierrez


Comandante Médico

Separacion Serv
949/39

Carlos Belmonte Jimenez


Oficial 2º E y T.

20 años
1000/39

Bartolome Gisbert Quetglas

Primer Maquinista

12 años y 1 día
1001/39

Francisco Delgado Expósito

Capitán Infant.de Marina

6 meses y 1 día
1017/39

Miguel Mato Jimenez


Oficial 3º E y T.

Separacion Serv
1033/39

José Sanz Navarro


Primer Maquinista

Separacion Serv
1066/39

Antonio Barroso Carrillo


Oficial 3º E y T.

6 años y 1 día
1076/39

Silverio Vallejo Zaragoza


Capitán Infant.de Marina

6 meses y 1 día
1086/39

Pedro Gonzalez Ros


Oficial 3º Naval

1 año
1108/39

Juan Pasquón de Flores


Capitán de...........

6 años y 1 día
1147/39

Francisco Sánchez Castillo


Capitán de...........

6 meses y 1 día
1185/39

Rosendo Corral Vidal


Oficial 3º Artillería

Muerte
1185/39

Gines Hernandez Soto


Oficial 1º S.T.


10 años y 1 día
1192/39

Carlos Esteban Hernandez


Alferez de Navío

6 años
1202/39

José López Romero


Capitán Infant.de Marina

6 meses y 1 día
1204/39

José Rodriguez Aledo


Oficial 3º Naval

6 meses y 1 día
1225/39

Juan Tornell Gómez


Oficial 3º E y T.

12 años y 1 día
1127/39

Luis Teller Casquero


Teniente Maquinista

6 meses y 1 día
1230/39

José Pérez Asensio


Capitán Maquinista

Separacion Serv
1254/39

Felipe R......de Gregorio


Primer Maquinista

20 años
1265/39

Vicente Rivas Carmona


Oficial 3º Radio

8 años
1297/39

Faustino Baños Martinez


Oficial 3º Radio

20 años

Según lo anterior durante los nueve meses que van desde abril de 1939 hasta el 31 de diciembre del mismo año se abrieron solo en Cartagena una media de cinco causas diarias contra miembros de la Flota Republicana y se dictaron 93 sentencias condenatorias a una media de una sentencia cada tres días. Tres días para instruir, imputar delitos, motivar calificación del fiscal, celebrar Consejo de Guerra y dictar sentencia, tiempo que ponen en evidencia, una vez más, la exclusiva función protocolaria de los Consejos de Guerra franquistas. La acusación principal era siempre la misma: "Rebelión Militar", por haber permanecido en las filas republicanas.

Por supuesto todas las penas impuestas llevaban aparejadas las de separación del servicio, pérdida de derechos adquiridos en la Marina, pensiones de viudedad u orfandad, etc...  La represión en Cartagena se prolongó con toda dureza hasta 1945, pero continuó latente hasta la muerte del dictador no solo en Cartagena también en toda España.

Benito Sacaluga.


Fuente: Archivo Histórico Nacional.