lunes, 13 de noviembre de 2017

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL CRUCERO "LIBERTAD"




(1) Con la llegada de la II República, la Armada, sus miembros, tuvieron la oportunidad de organizarse para defender sus reivindicaciones y derechos. Marinos ajenos al Cuerpo General, integrados por auxiliares, y en su gran mayoría cabos y marinería de todas las especialidades de la Armada, tenían constituida una asociación de carácter político-sindicalista. Existía una delegación de ésta en cada uno de los departamentos marítimos (Ferrol, Cádiz y Cartagena) y una central en el Ministerio de Madrid. A mediados de julio de 1936, dichas asociaciones habían dado como consigna mantenerse vigilantes y a la expectativa ante las informaciones que avisaban de una sublevación militar.

Crucero "Libertad"
Buque insignia dela Flota Repúblicana


Llegado el 18 de julio, los avisos pasados por la Falange Española a los mandos y oficiales de los buques fueron conocidos por los cabos y marinería, debido sin duda a los oficiales que estaban considerados entre los de confianza para sublevarse contra el Gobierno.

La primera noticia en circular por Ferrol aludía a las fuerzas del ejército de África que se habían sublevado contra el Gobierno. y que trataban de desembarcar en Algeciras, aunque también por otro lado se tuvo conocimiento de que la Escuadra seguía leal al Gobierno de la República. Inmediatamente se celebraron en tierra reuniones entre los cabos más destacados que representaban a estas asociaciones en cada buque; la consigna en esta ocasión era impedir el triunfo del movimiento de sublevación con un plan a seguir en cada barco.

El 18 de julio realizaba su salida de Ferrol rumbo a Cádiz el "Libertad", primer barco de la Escuadra que recibía esta orden. El crucero inició su travesía a las 13:00 horas. La mayor parte de oficiales se encontraban en la cámara, donde tenían instalada una radio por la que iban conociendo los primeros detalles del llamado "movimiento salvador", con el que estaban de acuerdo todos los oficiales del buque, pues ya con anterioridad habían tratado sobre el tema en Marín, acordando sumarse al mismo.

El primer día de navegación transcurrió sin incidente alguno. Los oficiales volvieron a celebrar consulta con el tercer comandante, acordando unirse al movimiento y hablar con el comandante, confiados en que la dotación les seguiría y ajenos en absoluto a las actividades de los cabos, que se dedicaban a preparar la contra sublevación, no obstante haber sido advertidos por algunos oficiales de la excitación extraña que notaban a bordo.

En la tarde del segundo día de navegación se dió vista al puerto de Cádiz, eran las 15:00 horas del día 19 y el crucero navegaba a una velocidad de 28 millas. Fernando Pérez Méndez, considerado como el principal promotor de la sublevación contra jefes y oficiales, daba las consignas precisas y ponía en antecedentes a sus compañeros de cuantos partes de radio se habían recibido a bordo. A continuación, en el interior del buque. se celebraron diferentes reuniones en calderas y máquinas, aparatos auxiliares y otras dependencias, incluidos los sollados. Finalmente se ponían de acuerdo todos los asistentes (marineros, fogoneros, cabos auxiliares de todos los cuerpos y maquinistas) para detener a jefes y oficiales sin darles tiempo a defenderse (la reunión principal se celebra en el sollado número seis, donde se encontraban la mayor parte de los cabos). Para ello se hicieron ganzúas de los pañoles de proyectiles y pólvoras, y seguidamente se armó a los cabos y a la marinería tras reventar los armeros. 

Encontrándose a altura del Estrecho, la dotación nota algo anormal a bordo, sienten que el buque da la vuelta en redondo y en lugar de continuar hacia Algeciras observan como el barco trata de dirigirse a Cádiz. Aproximadamente a las 16:00 horas, suena, ordenado por el comandante, zafarrancho de combate y preparar la artillería. "Zafarrancho de combate" era también la consigna que habían establecido a bordo los cabos para iniciar las detenciones de los oficiales. Varios grupos armados, dirigidos por cabos, entre los que se encontraban Bertalo, Romero y Fernando Pérez Lago, se dirigen corriendo por las escotillas a cubierta. Tras observar esto, el teniente maquinista Prudencio Piñero Menacho trata de ponerse inmediatamente al habla, por medio del teléfono instalado en la oficina de máquinas, con el oficial de derrota, teniente de navío Celestino Díaz. Al no conseguirlo, sale de la oficina para avisar de lo ocurrido al jefe de máquinas, comandante maquinista Eusebio Fernández, que se encontraba descansando en su camarote, situado en las proximidades. Antes de llegar al camarote el comandante salió y ambos volvieron a intentar comunicarse con el puente sin conseguirlo; pocos instantes después ambos son detenidos por un grupo armado del que destacaba el cabo de artillería Romero.

Comandante y teniente fueron conducidos detenidos al sollado número tres, donde se encontraban el resto de oficiales y jefes del buque, a excepción del comisario de la Escuadra, teniente coronel de intendencia Federico Vidal y del teniente de navío Celestino Díaz, al que se le obligó a continuar en el puente para fondear el buque.

En el resto del crucero ocurrieron hechos parecidos; el auxiliar segundo de electricidad, Leonardo Gregorio Abella, fue llamado por el alférez de navío Juan Costela para ordenarle la preparación de la artillería. Cuando se encontraba en el montaje, se le acercó el cabo electricista Roberto Rúa, ordenando a los que estaban presentes que se marchasen, aunque el auxiliar Leonardo no hizo caso por el momento de esta orden. Habían transcurrido unos escasos segundos cuando llegó armado con una pistola un cabo de marinería, que les obligó a salir del montaje a la fuerza. Cuando el auxiliar salió ya habían sido detenidos los oficiales, a excepción del comandante, que continuó en su puesto hasta que una comisión de cabos, compuesta por Fernando Pérez, Bertalo, Romero, Ruiz y varios más, todos ellos armados con pistolas y fusiles, obligaron al comandante a bajar del puente, conduciéndolo detenido al sollado número tres, donde ya se encontraban detenidos el resto de oficiales.

En otro lugar del buque, en la caseta de señales, se encontraba esa mañana de guardia el marinero Francisco del Río Anca, cuando llegó el marinero Antonio Longueira Perelló diciéndoles a los allí presentes que había una reunión de cabos en el sollado número seis. Minutos más tarde, volvió nuevamente el marinero Longueira diciendo a los oficiales que estaban detenidos. Poco después se presentó en la caseta el cabo eléctricista Ruiz armado con una pistola, obligando a los que allí estaban a que marchasen para armarse. Con la tensión en sus más altas cotas, el marinero Del Río, le dijo: "Te salvas por no tener munición".

Posteriormente, Del Río escuchaba como el comandante le decía al auxiliar naval Dopico que había recibido un telegrama en el que se le ordenaba bombardear Cádiz, pero que él se negaba si no había una nueva confirmación. La respuesta de Dopico fue contundente: "Márchese para el camarote de mar del almirante en calidad de detenido".

Junto a Francisco del Río Anca se encontraba en la caseta de señales el timonel Manuel Gómez Zambrano, marinero de segunda, que fue obligado junto a otros a bajar al pasillo donde se encontraban los fusiles para armarse. De nuevo en la caseta, pudo ver como el cabo Bertalo llevaba al oficial Juan Costela manos arriba y detenido hacia la proa.

Tras ser detenidos los jefes y oficiales en el puente, fueron trasladados al sollado, donde ya se encontraban detenidos el cabo cartero Francisco Salazar, el contramaestre de cargo, Francisco Miguel Ferreiro, y un marinero al que habían conocido como falangista. Mientras tanto, en el puente es obligado a la fuerza el teniente de navío Celestino Días Hernández a mantenerse como oficial de derrota.

Al llegar a Tánger, el teniente de navío Celestino Díaz intentó embarrancar el barco, realizando una maniobra frente a la playa que perfectamente dio a conocer la intención de encallarlo, cosa que consiguió pero muy levemente. La maniobra fue observada desde el "Tofiño", que notó que iban hacia tierra, advirtiendo con rapidez al "Libertad", que dio enseguida las máquinas atrás. Rápidamente fue detenido el oficial y llevado al sollado junto al resto de sus compañeros. Una vez enterada la marinería de la detención, pidieron su libertad, pero el cabo Bertalo se opuso a ello y pronunció su discurso advirtiendo del peligro de soltarlo, puesto que había querido embarrancar el buque.

Pocos minutos habían transcurrido desde el fallido intento de embarrancar, cuando en el claro horizonte apareció una avioneta que en principio no es reconocida por la dotación, pero que tras pasar en reiteradas ocasiones les lanza tres bombas. Ante la excitación producida al ser atacados por primera vez, bajó un grupo de cabos al sollado para reclamar al alférez de navío Juan José Costela que subiera a dirigir el tiro antiaéreo, pero dicho oficial se negaría a efectuarlo y salir del sollado. Ante la sorpresa y rapidez de ataque producido por la avioneta, el "Libertad" no realizó ningún disparo con su fuerza antiaérea, respondiendo solamente desde la cubierta con varias descargas de fusiles que portaban cabos y marinería. Seguidamente, el auxiliar naval Francisco Gonzalez Dopico se nombró asimismo comandante, presentándose en el camarote del almirante para comunicárselo al comandante Hermenegildo.

El día 21 el "Libertad" llega a Gibraltar para hacer combustible, pero las autoridades gibraltareñas se negaron a abastecerlo mientras hubiera detenidos a bordo. Ante la negativa de suministro, se decide tomar como nuevo fondeadero Puente Mayorga (al norte de Algeciras), en el cual atracaron también varios buques de la Escuadra.

El día 22 el "Libertad" decidió dirigirse en unión de otros buques al puerto de Málaga, efectuando su llegada a primeras horas de la madrugada del 23. En este puerto, el recientemente nombrado jefe de la Flota, capitán de fragata Fernando Navarro Capdevila, enviaba nada más llegar el siguiente mensaje al ministerio:
Fondeados en Málaga: Libertad, Cervantes, Jaime I, Almirante Ferrándiz, Antequera y remolcador Cíclope para el abastecimiento general.
Puerto de Málaga (21-07-1936)
Imagen: todocoleccion.net
En los días siguientes, tanto el "Libertad" como los demás buques de la Flota, efectuaron numerosas misiones de bombardeo, bloqueo y vigilancia de las guarniciones tomadas por los sublevados. También en el mes de agosto y primeros de septiembre de 1936 apoyaría a las fuerzas del capitán Bayo para el desembarco en Mallorca. Precisamente el día 12 de agosto de 1936, en unión del destructor "Almirante Antequera" bombardeaba la costa de Soller para preparar el desembarco de Bayo, pero al día siguiente, tras sufrir un bombardeo el acorazado "Jaime I" por aviones alemanes, sería ordenado su regreso al puerto de Málaga. Regresaría de nuevo al escenario balear el día 1 de septiembre, bombardeando la isla el día 3 en unión del acorazado "Jaime I" y un guardacostas, con objeto de apoyar el embarque de las tropas republicanas.




En el mismo mes, sobre las 20:45 horas del día 19, el "Libertad" junto con los destructores "José Luis Díez", "Almirante Valdés", "Escaño", "Lepanto", "Almirante Antequera", Almirante Ferrándiz" y "Almirante Miranda" abandonaban el puerto de Cartagena para fondear en Málaga, en espera de la orden definitiva de marchar al norte. En la tarde del 21 de septiembre, en unión del grueso de la Flota zarpaba el "Libertad" para el Cantábrico desde Málaga por orden expresa del ministro de Marina, Indalecio Prieto, (2) con objeto de impedir el bloqueo marítimo al que estaban sometidos los puertos del Cantábrico por la Flota sublevada. Al mando de la fuerza y del crucero se encontraba el capitán de corbeta Miguel Buiza Fernandez-Palacios. Durante su estancia en el norte, el "Libertad" realizaría diversas misiones y bombardeos, regresando finalmente al Mediterráneo el 14 de octubre junto con el resto de la Flota.

En las últimas semanas de 1936 (el 11 de noviembre), y en su número 316, la Gaceta de la República publicaba el siguiente acuerdo con respecto al crucero "Libertad":
Tras el Consejo de Ministros y a propuesta del ministro de Marina y Aire, decreto la confirmación en su actual cargo de jefe de la Flota, además de comandante interino del crucero "Libertad", al capitán de corbeta Miguel Buiza Fernández-Palacios.
En la misma publicación se nombraban a su vez todos los comandantes de los buques republicanos. A finales de 1937 el "Libertad", según el estudio efectuado por el Estado Mayor y firmado por su jefe, futuro comandante del crucero, Luis González Ubieta, se encontraba con el casco, máquinas y artillería en buen estado, teniendo incompleta solamente su defensa antiaérea, a falta de un cañón de 101.6 mm y 45 calibres.



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(1) Extractado de Cartagena Histórica. Editorial Aglaya. Cuaderno Monográfico núm 15. Febrero 2005. Autor: Ricardo Hernández Conesa.

(2) La marcha de la Flota al Cantábrico supuso, a mi modo de ver, que la República perdiese la guerra. Aquí lo razono: LA PERDIDA DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR (1936) 

Enlace relacionado con esta entrada: EN EL CRUCERO "LIBERTAD" DEL 17 AL 21 DE JULIO DE 1936






















sábado, 4 de noviembre de 2017

LA BATALLA NAVAL DE CABO DE PALOS




(1) La salida a la mar de la Flota republicana, en aquella tarde del 5 de marzo de 1938, hacía presagiar que ésta tendría hondas repercusiones. Los cruceros "Libertad" y Méndez Núñez" eran el grueso de la Flota; cerraban la marcha los destructores "Sánchez Barcáiztegui", "Almirante Antequera", "Lepanto", "Gravina" y "Lazaga". Se trataba de proteger la primera flotilla, que había salido horas antes, en una misión delicada que se le había confiado.

Crucero "Libertad"
Imagen: Foro Militar General


Apenas abandonada Cartagena, se hizo rumbo Este, navegándose así sin novedad alguna hasta la una menos cuarto de la madrugada, en la que por sorpresa, y destacándose en la oscuridad de la noche, aparecieron tres grandes barcos de guerra cuyas luces iban apagadas, a excepción de las de alcance. Bien pronto se les identificó como el "Canarias" y "Baleares", en la cabeza, y el "Almirante Cervera" detrás.

Imagen: Asociación Cultural Mesaches

El descubrimiento mutuo realizado por ambas fuerzas fue tan fugaz, que apenas hubo tiempo para nada, a excepción del "Sánchez Barcáiztegui" que lanzó dos torpedos.

El mando de la Flota republicana, formado esta vez por el jefe Luis Gonzalez de Ubieta y por el comisario general Bruno Alonso, dió orden de virar en pos del adversario y de estar listos para un nuevo encuentro.


Por su parte, la flota sublevada, al mando de Manuel de Vierna y Belando, hizo también lo propio, pues al poco tiempo, a las dos y veinte de la madrugada, las flotas se divisaban nuevamente. De forma inmediata, los buques sublevados abrieron fuego con sus poderosos cañones de 203.siendo replicados en el acto por el "Libertad", mientras la sección de destructores de babor hacia su lanzamiento de torpedos. El "Sánchez Barcáiztegui" disparó cuatro, cinco el "Almirante Antequera" y tres el "Lepanto", con un tiro tan certero, que una luz vivísima, cuya columna se elevaba a las alturas, se produjo de pronto. Se trataba del crucero "Baleares", que había sido tocado y herido de muerte.

Los impactos de artillería recibidos por el "Baleares" en el puente, además de originar su completa destrucción, ocasionaron la muerte de Manuel de Vierna, y su Estado Mayor, sus jefes, oficiales, suboficiales y marineros que se encontraban en su puesto de combate en el puente. Seguidamente recibió el impacto de un torpedo que le produjo la destrucción de los pañoles de proa, graves incendios, explosiones internas y la inutilización de las calderas.

Al final, el "Baleares" se hundía a las cinco de la mañana, llevándose con él a un total de 788 vidas, entre ellas un contralmirante, un capitán de navío, un capitán de fragata, cuatro capitanes de corbeta, treinta oficiales, sesenta y dos suboficiales, treinta y dos cabos y seiscientos cincuenta y siete marineros. Los náufragos del "Baleares" fueron rescatados por los destructores británicos "Kempenfelt", "Boreas", "Blanche" y "Brillant".

Durante el combate, al mando de las unidades republicanas iban los siguientes comandantes: el teniente de navío Eduardo Armada Sabau, en el "Libertad"; el teniente de navío Pedro Prado Mendizabal, en el "Méndez Núñez"; el alferez de navío Alvaro Calderón Martinez, en el "Sánchez Barcáiztegui"; el alférez de navío Ricardo Noval Ruiz, en el "Almirante Antequera"; el alférez de navío David Gasca Aznar, en el "Lepanto" y el teniente de navío Ramón Guitart de Virto, en el "Lazaga".







(1) Cartagena Histórica. Cuaderno Monográfico núm. 15. Editorial Aglaya

lunes, 2 de octubre de 2017

LA ARMADA YA ES REPUBLICANA

  



Crucero "Libertad", antes "Príncipe Alfonso"
En la noche del 14 de abril de 1931 Alfonso XIII abandona Madrid. Se traslada en coche a Cartagena, allí le espera el crucero "Príncipe Alfonso" para llevarlo hasta Marsella desde donde partirá hacia París. El crucero zarpa a las 04.15 horas.  Acompaña al rey destronado su primo, el Infante Alfonso de Orleans; el último ministro de Marina de la monarquía, almirante Rivera, con su ayudante; el Duque de Miranda y el ayuda de cámara.

Al mando del buque está un gaditano, el capitán de navío Manuel Fernandez Piña (1874-1949), Jefe del Estado Mayor de la Escuadra en 1932; el siguiente 7 de abril, hallándose José Giral al frente del Ministerio de Marina, fue promovido al empleo de Contralmirante. Desde mayo de 1934 y hasta el mismo mes de 1936, desempeñó la Jefatura de la flotilla de destructores. Pasó a la reserva el 26 de enero de 1937, tras más de cuarenta y cinco años de servicio en la Armada; situación en la que se halló al fallecer en San Fernando a primeros de diciembre de 1949.

La bandera que enarbola el crucero que transporta al borbón es la bicolor con el escudo monárquico (hay quien dice que partió sin pabellón). Durante la travesía, Alfonso de Borbón redacta una proclama para la Marina, el comandante Fernandez Piña prohíbe a Alfonso de Borbón su lectura ante la tripulación. En Marsella, una vez ha desembarcado el incomodo pasajero, y nada más abandonar las aguas territoriales francesas camino de puerto español, se iza la bandera republicana.

El "traslado" se hace a espaldas de las nuevas autoridades. Miguel Maura, ministro de la Gobernación, se entera a través de una llamada anónima una vez que el buque ha zarpado, Maura creía que el ex monarca se encontraba junto con su familia en el Palacio de Oriente, tal y como le había sido comunicado por un miembro de la Casa Real. Durante el viaje, el ya ciudadano Alfonso de Borbón fue alojado en el camarote del Almirante y tratado con las mismas consideraciones que si estuviera reinando. Todo estuvo organizado desde la mañana del día 14 por el Ministerio de Marina, al Comandante General de la Escuadra se le ordenó tener el buque listo para realizar una comisión de la que no se le dieron datos. (1)

El rey, destronado y fugitivo, llega a Marsella, el primer suelo francés que pisa como ciudadano raso es el cantil de un muelle extranjero, no es recibido por nadie, en taxi se traslada al Hotel Noailles, en la Canebière.

La Armada es ya republicana, pero no lo es, ni por asomo, la inmensa mayoría de los integrantes del Cuerpo General.

La vocación monárquica entre los jefes y oficiales de la Armada era, además de ancestral, muy numerosa, para ellos significa mantener su status de privilegiados. Azaña, siendo presidente del Gobierno provisional, y el ministro de Marina, Casares Quiroga, no pierden el tiempo para comenzar a borrar el espíritu monárquico de la Armada. Solo tres días después de la proclamación de la República, el Ministerio de Marina decreta el cambio de los nombres monárquicos de las principales unidades navales. El buque, "Príncipe Alfonso", el mismo que había trasladado a Alfonso de Borbón a Marsella, pasa a llamarse "Libertad".

España es ya republicana y la Armada no puede ser ajena a esa realidad. El Gobierno provisional se pone manos a la obra, y nueve días después de su creación ordena a los miembros de todos los ejércitos prometer lealtad y fidelidad a la República, mediante Decreto del 23 de abril de 1931, la fórmula es:
"Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas"
El mismo Decreto en su Art.3., entre otras cuestiones, establece que todos aquellos miembros del Ejército que, por una u otra razón, se negasen a efectuar la promesa, pasarían de forma automática a la situación de retiro, sin perdida de derechos ni de pensiones. Así se hizo, y muchos fueron los militares que se acogieron a la oferta del Gobierno, aunque la inmensa mayoría prometió, de mejor o peor grado, su lealtad a la República. Así pués, al finales de abril de 1931 todos los militares que quedaban en activo habían efectuado su promesa o estaban a punto de llevarla a cabo.

El 24 de abril se deroga el Reglamento de Honores y Saludos y se suprimen las condecoraciones de la monarquía, con la prohibición expresa de llevarlas en los uniformes.

El 27 de abril de 1931 se sustituye en todos los buques la bandera monárquica por la tricolor republicana, junto con toda la simbología monárquica y cambio de nombres de los mismos que sean alusivos a la monarquía.

El uno de mayo de 1931, el ministro de Marina aprueba una amnistía con indulto completo, para toda clase de delitos politicos o sociales cometidos durante los últimos años de la monarquía. El indulto también afecta a las penas impuestas a marinería, tropa y clases por los consejos de disciplina.

Se crea la Sala de lo Militar en el Tribunal Supremo de Justicia y se disuelve el Consejo Supremo de Justicia Militar

Independientemente de la promesa de fidelidad y lealtad a la República, recogida en el Decreto de 1931, el 28 de marzo de 1933, bajo la presidencias de Niceto Alcalá-Zamora y siendo ministro de Marina José Giral, se emite un nuevo Decreto estableciendo de forma oficial y exclusiva la promesa a la enseña nacional en la Marina. Lo reproduzco a continuación:


DECRETO (2)

Cuanto homenaje se rinda a la Bandera Nacional, enseña sagrada de la Patria, ha de redundar en mayor prestigio del Estado y de sus Instituciones Militares, cuyas gloriosas tradiciones vienen, a través de la historia, ligadas siempre al mayor brillo de sus símbolos representativos.  
La promesa de fidelidad, en la forma ya decretada para el Ejército, es a la vez homenaje y acatamiento que la Marina igualmente desea tributar y rendir, a cuyo fin el Ministro que suscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros, tiene el honor de someter a la firma de V.E. el siguiente proyecto de Decreto:

Como presidente de la República, de acuerdo con el Consejo de Ministros y a propuesta del de Marina, Vengo en decretar lo siguiente:
Artículo 1º.- Se establece en la Marina la ceremonia de promesa de fidelidad a la Bandera Nacional. 
Artículo 2º.- La fórmula de la promesa será la siguiente:  
Pregunta: ¿ Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden ?  
Respuesta: Sí, prometo. 
Réplica: La Ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados.  
La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera. 
Artículo 3º.- Al Acto es obligatoria la asistencia de todo el personal. 
Artículo 4º.- El día 14 de Abril próximo se celebrará la ceremonia de la promesa en la Escuadra y buques, Bases navales principales, Bases navales secundarias y demás Establecimientos de la Marina. 
Artículo 5º.- En lo sucesivo se hará la promesa por el personal de marinería de nuevo ingreso al terminar el periodo de instrucción.  
Artículo 6º.- En las Escuelas de la Armada se prestará la promesa con igual ceremonial al finalizar los alumnos su instrucción militar. 
Artículo 7º.- El Personal que por no ostentar aún categoría de Oficial no prestó por escrito la promesa de fidelidad, que ordenaba el Decreto de 23 de Abril de 1931, y que sea actualmente Jefe, Oficial o Graduado de Oficial, prestará la promesa de fidelidad en los términos que señala el expresado Decreto y antes del 14 de Abril próximo.

Estandarte de la Escuadra de la República
conservado en el Museo Naval de Madrid
Urge una nueva organización de la Marina de Guerra. El 10 de julio de 1931 se emite un Decreto en el que, entre otras cuestiones, se declaran Cuerpos de la Armada: el General, y los de Máquinas, Sanidad, Intendencia y Jurídico. A renglón seguido se procede a la conversión de los cuerpos subalternos de contramaestres, radiotelegrafistas, condestables, torpedistas, electricistas, practicantes y escribientes, los cuales pasan a formar los cuerpos Auxiliares (Navales, Radiotelegrafistas, Artillería, Torpedos, Electricidad, Sanidad, Oficinas y Archivos). En el seno de estos cuerpos se equiparan en parte las categorías con las del cuerpo General, así la de jefe se equipara a la de capitán de corbeta, oficial 1º a teniente de navío, oficial 2º a alférez de navío y oficial 3º a alférez de fragata.

El elitismo ancestral del Cuerpo General comienza a resquebrajarse al mismo tiempo que las reivindicaciones del resto de la Armada son en buena parte atendidas.  Según varios autores se cometió un gran error al mantener en la Armada a elementos claramente anti-republicanos. Dichos marinos hostiles a la República deberían haber sido apartados de sus puestos aún a costa de tener que reducir momentáneamente el tamaño de la Armada, pero esa reducción ya la había descartado Casares Quiroga: "...la escala de la Marina de guerra es inferior a las necesidades nacionales".

De poco sirvió en el Cuerpo General la promesa de lealtad a la República, pocos se negaron, y a aquellos que no quisieron primeter, se les concedió, tal y como establecía el Decreto, el retiro con todas sus ventajas, la gran mayoría de los integrantes del Cuerpo General prometieron. Un error que se manifestó con toda su crudeza en 1936, cuando la mayor parte del Cuerpo General se sumó a la sublevación, cosa que no ocurrió entre los Cuerpos Auxiliares creados por la República en 1931, muy al contrario, ellos junto con la marinería evitaron que la Armada quedara en manos franquistas.

Era necesario hacer más para garantizar la fidelidad a la República de aquellos oficiales que prometieron lealtad, y también para consolidar la democracia a bordo de los buques de guerra. Se aprobaron más disposiciones y se emitieron más decretos, pero en el seno del Ministerio  el problema de las filiaciones y tendencias monárquicas de los integrantes del Cuerpo General seguía siendo una preocupación de primer nivel. Así las cosas, en el mes de julio y a propuesta del asesor personal de Casares, el capitán de corbeta Angel Rizo Bayona, se procede a las equiparación de algunos marinos pertenecientes a cuerpos distintos del General con las categorías de este último, así las nuevas categorías de los recién creados Cuerpos Auxiliares, que integraban al Cuerpo de Subalternos y Patentados. Radiotelegráfistas, Contramaestres, Condestables,Torpedistas-electricistas, Practicantes y Auxiliares de Oficinas, pasaron a denominarse Cuerpos de Auxiliares Navales de Radiotelegrafía, Sanidad, de Oficinas y Archivos, de Torpedos, de Electricidad. Se establecen en estos Cuerpos Auxiliares nuevas categorías:

  • Jefe. Equiparado a capitán de corbeta
  • Oficial 1º. Equiparado a Teniente de navío
  • Oficial 2º. Equiparado a Alferez de navío
  • Oficial 3º. Equiparado a Alferez de Fragata
  • Auxiliares 1º y 2º, equiparados a suboficiales
Ni que decir tiene que estas modificaciones cayeron mal entre los del Cuerpo General, que desde un primer momento criticaron y calificaron de equivocadas.

Muchos eran los problemas en la Armada y Casares Quiroga realizó una gran labor, aunque inacabada y sujeta al error antes comentado al no depurar en la Armada a los anti-republicanos declarados.

A Casares le sucede en el cargo José Giral Pereira y los problemas se agudizan. La monarquía dejó establecidos varios convenios para la construcción de nuevos buques con la Italia fascista de Mussolini, entonces amparada por Victor Manuel III de Saboya, y Giral decide acabar con esos planes, el Cuerpo General muestra su oposición a la medida. En el primer presupuesto de la República no se incluye partida presupuestaria alguna para la construcción de nuevos buques, eso si, se mantiene lo ya establecido a los proyectos en ejecución, concretamente lo relativo a los cruceros "Canarias" y "Baleares", cruceros que finalmente fueron puestos en servicio por los sublevados franquistas e incluidos en su flota, cruceros que, gracias a sus características técnicas y capacidad de fuego, vinieron a representar la única amenaza seria para la Flota Republicana, aparte de los buques de guerra alemanes e italianos.

En 1936 y con el Frente Popular en el Gobierno, tras dos años del denominado "Bienio Negro", Giral vuelve a ser titular de la cartera de Marina y los cambios en la organización de la Armada vuelven a tomar protagonismo, unos cambios integrados en un proyecto de Ley, y que entre otras disposiciones contemplaba el establecimiento de nuevas categorías, empleos y cuerpos:
  • Marinería: Marinero de 2ª y Marinero de 1ª
  • Cabos: Cabo de 1º (equivalente sargento del ejército) y Cabo de 2ª
  • Cuerpo Auxiliar de la Armada: Auxiliar (equivalente a brigada del ejército), teniente, capitán y comandante
  • Cuero General: Alférez de navío hasta vicealmirante
  • Cuerpo Técnico Industrial de la Armada: Teniente ingeniero hasta general
  • Cuerpo de Sanidad: Teniente médico hasta general médico
  • Cuerpo Jurídico: Teniente Auditor hasta general auditor.
El resto de integrantes de la Armada, no incluido en los Cuerpos anteriormente citados ni el de Maquinistas quedan definidos así:
  • Cuerpo de Buzos
  • Músicos de la Armada
  • Maestranza de la Armada
  • Mecanógrafas
  • Curpo de Porteros y Guarda-Almacenes
  • Cuerpos a extinguir
Según el citado proyecto de Ley, se integrarían en el Cuerpo General: Intendencia y Maquinistas. Un proyecto que no olvida procurar la igualdad de oportunidades para el acceso al Cuerpo General, de siempre sometido a un proceso de selección en el que apellidos y recomendaciones eran, si no imprescindibles, si decisivos; en este sentido la nueva ley obligaría a reservar un mínimo del 40% de las plazas para el personal procedente del Cuerpo Auxiliar, siendo el 60% restante cubierto por alumnos procedentes del proyectado Instituto Naval, cuya puesta en marcha estaba prevista para 1937. El citado proyecto de ley no pudo llegar a convertirse en ley, la sublevación militar y posterior guerra lo impidieron. Acabada la guerra, la Armada, y con ella su organización y su estructura, volvieron a estar en manos de los de siempre. Los integrantes del Cuerpo General volvieron a hacer y deshacer a su antojo, y los avances democráticos y de igualdad, conseguidos desde 1931 por el resto de Cuerpos, desaparecieron.





Benito Sacaluga






Pabellón de los buques de la
Marina de Guerra Republicana






(1) Extractado de Diario de Cádiz. Un gaditano llevó al exilio a Alfonso XIII. Juan Torrejón Chaves. 14 de abril de 2014.

(2) Colección Legislativa de la Armada. Tomo CX. Páginas 188 a 189. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid 1933. Documento facilitado por José Manuel Rodriguez Crespo.






jueves, 28 de septiembre de 2017

DUELO A MUERTE EN FERROL, JULIO DE 1936



Nos encontramos en Ferrol, es el 20 de julio de 1936, al igual que en el resto de España desde el pasado día 18 el golpe de estado militar trata de imponerse. En la Armada los leales a la República se enfrentan a los golpistas sublevados, está en juego el control de los buques y las bases navales. El acorazado "España" y el crucero "Almirante Cervera" se encuentran en Ferrol, en dique seco reparándose. Las tripulaciones de ambos buques hacen frente a los sublevados, estos últimos cuentan con dos regimientos, uno de Artillería y otro de Infantería de Marina. Los marinos republicanos tratan por todos los medios que los navíos salgan de los diques y se hagan a la mar. No lo consiguen y dos días de asedio acaban con la resistencia de los marinos leales. Juan S. Sánchez Ferragut (1), capitán de navío y comandante del "Almirante Cervera", acaba siendo fusilado por los franquistas el 25 de septiembre. En los primeros momentos de la sublevación dos oficiales de la Armada,  Dionisio Mouriño González (2), republicano, Oficial de Artillería de la Armada, a cargo del acorazado "España" y Guillermo Díaz, capitán de corbeta, al frente de fuerzas sublevadas en tierra, se enfrentan en los muelles.

Acorazado “España” (Ex “Alfonso XIII”)


En diciembre de 1966 se edita y publica en Buenos Aires (Argentina) la obra "Crónica de la Guerra Española. No apta para irreconciliables". 

En dicha obra encontramos lo siguiente:

DUELO MEDIEVAL (3)

Ricardo Giménez-Arnau (4) describe un episodio relacionado con la lucha en El Ferrol, que parece salido de las sombras del siglo XIX, un desafío a pistola y a muerte entre un marino republicano y un marino nacionalista. La suerte del acorazado "España" va a decidirse, como en las antiguas contiendas medievales, por un duelo entre los dos mejores guerreros de los bandos enfrentados.  

"El dramatismo del momento es difícil de llevar a la pluma. Nuestros hombres del dique, al ver a los dos oficiales, han enmudecido. Un silencio tremendo ha sustituido al clamor que antes levantabas gargantas y fusiles. Entonces tiene lugar un duelo personal entre Mouriño y el capitán de corbeta don Guillermo Díaz. Los dos son tiradores de concurso y juntos han tomado parte en muchos campeonatos. Este es el último en que se encuentran reunidos por el destino, y en que el premio es de mucha más trascendencia que una copa. Tira Mouriño, y la gorra de don Guillermo Díaz vuela de un balazo. El capitán de corbeta, tranquilo, como si se tratara de un concurso más, levanta lentamente el brazo, y luego dispara. Mouriño, con un balazo en el centro mismo de la frente, cae. Su gente, aterrorizada, supersticiosamente por el resultado de aquel terrible duelo, huye. Sus pisadas desordenadas rompen un silencio que duró varios minutos".

El suceso relatado por Giménez Arnau esta igualmente recogido por Daniel Sueiro en su obra "la Flota es roja", (1983), en su página 238, nos relata Sueiro:

" Hace escasos meses que ambos, (Mouriño y Díaz del Río), como primeras figuras del equipo de tiro de precisión, con pistola, del Departamento de El Ferrol, han participado juntos en el campeonato nacional de la especialidad, celebrado en San Fernando (Cádiz), exactamente en  marzo de 1936. Después de numerosas pruebas, en las que los dos componentes del equipo ferrolano apenas pudieron ocultar su propia rivalidad deportiva, ha resultado vencedor el auxiliar Mouriño; es verdad que con su victoria también queda clasificado el oficial Díaz de Río, al obtener el galardón para El Ferrol, pero el número uno ha resultado ser `para todos Dionisio Mouriño. Los dos tiradores lanzan al aire sus gorras de plato y se funden en un fraternal abrazo.

Ahora se encuentran frente a frente en una situación que desde entonces ha sido mitificada como duelo medieval o cinematográfico (5), y de acuerdo con esta versión ambos debieron medirse con las miradas en tan trágico y definitivo trance. Mouriño dispara primero, y falla. Vuela por el aire atravesada por la bala, la gorra del capitán de fragata, que hace fuego a su vez y el pistoletazo derriba en el acto al auxiliar, con un agujero negro dibujado en el centro de su frente.

Pero hay indicios de que el duelo no fue tan cinematográfico, aunque si tal vez muy medieval. El que pronto sería nombrado jefe de la Flota nacional (6) que empieza a conducir en ese momento la situación en Ferrol, da una opinión inquietante sobre el tema, escribe textualmente al respecto que "entre éste (Guillermo Díaz) y el teniente de navío don Guillermo Rodríguez, consiguieron matarlo (a Mouriño) instantáneamente".

Los seguidores de Mouriño se repliegan hacia el "España", que pasa a mandar el segundo maquinista Pedro López Amor; algunas fuerzas de otras compañías de desembarco se unen a ellos".

Dos versiones casi idénticas, solo corregidas por el almirante franquista Moreno.

Tras el suceso, tanto el acorazado “España” como el crucero “Almirante Cervera” pasaron formar parte de la flota franquista.  

Benito Sacaluga



(1) Sometido a Consejo de Guerra Sumarísimo. Hasta la celebración del Consejo de Guerra (11-09-1936) permaneció preso e incomunicado a bordo del vapor “Plus Ultra”. El fiscal Luciano Conde Pumpido solicitó el día ocho de Septiembre, en sus conclusiones provisionales, modificadas durante la celebración del Consejo de Guerra, la pena de muerte para Sánchez Ferragut, al que acusaba del delito de traición. 


Buque Prisión “Plus Ultra”

El Consejo de Guerra contra el comandante Juan Sandalio Sánchez Ferragut le condenó a pena de muerte, lo que fue confirmado por el general Emilio Mola el 17 de Septiembre. El comandante del crucero “Almirante Cervera”, Juan Sandalio Sánchez Ferragut, fue fusilado en la punta del Martillo, en el Arsenal de Ferrol, el 25 de Septiembre. Dejaba esposa, que estaba ciega, y 4 hijos.

(2) En 2019 la Asociación por la Memoria Militar Democrática llevó a cabo una iniciativa ante las autoridades militares y civiles para que fueran eliminados del callejero del Arsenal de Ferrol los nombres de militares y buques franquistas. Entre los nombres propuestos para la sustitución, todos ellos de marinos que se mantuvieron fieles a la República y que fueron asesinados por ello, figuraba el de Dionisio Mouriño González. 

Finalmente, en 2022, por la Resolución 421/04574/22 de 17 de marzo, el Ministerio de Defensa accedió a la eliminación de los nombres franquistas, pero descartó todos los nombres propuestos por la AMMD, estableciendo el criterio de que los nuevos nombres serian los de “…aquellos cuyas proezas son merecedoras de reconocimiento para el conjunto de los españoles de todos los tiempos”. Un desaire más hacia los defensores de la Libertad.

(3) Documento facilitado por José Manuel Rodríguez Crespo.

(4) Participó en la Guerra Civil Española integrado en el Cuerpo General de la Armada y llegó a alcanzar el rango de teniente de navío. Estuvo destinado en el crucero sublevado “Canarias”. Entre 1939 y 1941 ejerció como jefe del Servicio Exterior de Falange.

(5) Esta última calificación es de R. Salas Larrazábal (Historia del Ejército Popular. Pag. 109).  

(6) Francisco Moreno Fernández. Jefe de la Flota sublevada. En 1937, ascendido a vicealmirante, se le nombró almirante jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire del Bloqueo del Mediterráneo. Capitán General de Cartagena. Capitán General de Ferrol.  Franco le concedió el título póstumo de Primer Marqués de Alborán. En 2010, Moreno Fernández fue imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por el juez  Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra de España y en los primeros años del régimen franquista. Sigue enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz).