jueves, 8 de febrero de 2024

CONDECORACIÓN PARA LA TRIPULACIÓN DEL PETROLERO 'ELCANO'

 


Buque petrolero de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA). Construido en el año 1919 en el Reino Unido y bautizado como 'War Master'. Adquirido por CAMPSA en 1928.


Imagen del Archivo de Manuel Rodríguez Aguilar

Peso Muerto: 7.750 Tons.

Eslora: 121,9 m.

Manga: 16 m.

Puntal: 8,7 m.

Propulsión: Máquina Alternativa de Triple Expansión

Potencia: 1.940 CV

Encontrándose en Gijón, en 1937, fue bombardeado por la aviación sublevada. Los daños fueron muy importantes y aunque se intentó reflotarlo finalmente fue desguazado.

(1) En julio de 1936 quedó incautado y militarizado por el Gobierno de la República y realizó varios viajes a puertos soviéticos del Mar Negro. En julio de 1937 zarpó de Cartagena con una tripulación voluntaria –que sería recompensada con la Medalla del Deber– para un nuevo viaje en el que cargó completo de combustible, cajas de munición y un avión desmontado con destino al puerto de Santander. Con el falso nombre de “Juanita” y enarbolando bandera británica cruzó el Estrecho de Gibraltar, burlando así la vigilancia de la flota franquista.

(2) Casi año y medio más tarde, el Gobierno de la República, a petición de la Junta de Recompensas de la Subsecretaría de Marina, resuelve conceder la Medalla del Deber a la tripulación del petrolero. 


RELACIÓN DE LA TRIPULACIÓN


DAMASO E. MENÉNDEZ FERNÁNDEZ

(Capitán de corbeta de la Reserva Naval9

DANIEL ALVAREZ RUBIERA

(Capitán de corbeta)

 JOSÉ TROYANO DE LOS RÍOS

(Alférez de navío)

 JUAN MUIÑOS CLAVIJO

(Oficial Segundo Naval)

MANUEL RIVERO FUENTES

(Capitán maquinista)

VICENTE GALLO DEL VILLAR

(Teniente maquinista)

JUAN BRIAN

(Auxiliar de torpedos)

MANUEL ALVÁREZ GIL

(Auxiliar Alumno de Artillería)

JUAN IBAÑEZ GARCÍA

(Auxiliar Alumno de Artillería)

CRESCENCIO SINTES PONS

(Auxiliar Alumno de Artillería)

VALENTÍN PÉREZ PICOS

(Auxiliar Alumno de Artillería)

JOSÉ LÓPEZ LAMELAS

(Auxiliar Alumno de Artillería)

JOSE GARCÍA CHUECA

(Auxiliar Alumno Radiotelegrafista)

PEDRO LIARTE PÉREZ

(Auxiliar Alumno Radiotelegrafista)

ANTONIO SIXTO SIXTO

(Cabo Fogonero)

PEDRO RODRIGUEZ SANTAMARIA

(Cabo Fogonero)

RODRIGO PIÑEIRO TORRES

(Cabo Fogonero)

JOSÉ TERUEL HERNÁNDEZ

(Fogonero Preferente)

JOSÉ CABANA SILVAR

(Fogonero Preferente)

ANTONIO MANTEIGA PRESEDO

(Fogonero Preferente)

HILARIO RUBIAL

(Marinero)

ÁNGEL BASTOS

(Marinero)

AURELIO ALONSO

(Marinero)

ARMANDO FERNÁNDEZ

(Marinero)

SEGUNDO EGUÍA

(Marinero)

JOSÉ BARROSO

(Marinero)

JOSÉ GALEGO

(Marinero)

MARCELINO GONZÁLEZ

(Marinero)

MANUEL MARTÍNEZ

(Marinero)

BENIGNO VÁZQUEZ

(Marinero)

FERMÍN CORONA

(Marinero)

EZEQUIEL DAMALLA

(Marinero)

CASIMIRO BARROS

(Marinero)

JOSÉ CRUJEIRAS MARIÑO

(Marinero)

JOSÉ FERNÁNDEZ VÁZQUEZ

(Mayordomo)


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(1) Puente de Mando 30/11/2022..

(2) Gaceta de la República del 15 de noviembre de 1938




miércoles, 7 de febrero de 2024

EL 'CUBA' Y EL EXILIO REPUBLICANO ESPAÑOL

 



Texto publicado por Sebastian Cabot en webmar.com. el 13/10/2019


El 'Cuba', Distintivo FNRQ matricula de St Nazaire, Fue un buque de pasaje construido por Swan, Hunter & Richarson en Newcastle en 1923 con nº de obra 1108, para la Trasatlántica Francesa, destinado a la línea de las Antillas.


'Cuba'


Tenía 11.337 Toneladas de Registro Bruto (TRB), 145 metros de eslora por 19 de manga y 10,7 de puntal. Estaba propulsado por un par de hélices arrastradas por sendos grupos turbo reductores de 5.400 HP unitarios, fabricados por el propio astillero y alimentados por media docena de calderas acuatubulares en dos salas, quemando petróleo. En pruebas dio 15,5 nudos quedando con una velocidad de servicio de 14 nudos. 

Los entrepuentes de las bodegas estaban habilitados para ampliar la tercera clase, una tercera económica, camastros a tres alturas con servicios comunes, en esta zona metieron a unos precios desorbitados a nuestros compatriotas.

En junio de 1940 cuando los alemanes estaban a las puertas de Paris fue fletado por el SERE (Servicio de Emigración para Republicanos Españoles), para transportar 630 refugiados españoles con destino a Santo Domingo, la mayor parte de ellos eran militantes comunistas procedentes de los campos de castigo de Verner y Collioure, la salida estaba prevista para el día 15, pero la situación en Francia hizo que hasta las cuatro de la madrugada el día 20 de junio no se pudiera salir, dentro de una comitiva de embarcaciones de todo tipo que huían por la ría de Burdeos abajo de los nazis. Aparte de los refugiados españoles iban abordo, funcionarios franceses, judíos y bastantes ciudadanos franceses huyendo de la guerra. Hay datos de que abordo se llevaba parte de las reservas de oro del Banco de Francia con destino a la Martinica.

El 22 llegaron a Casablanca y corrió el rumor de que todos los refugiados españoles serian desembarcados. Las autoridades marroquíes subían abordo todos los días a inspeccionar a los españoles, hasta que el 25, una vez firmada la rendición por Petain, dieron vía libre y salieron de Casablanca rumbo a Santo Tomé pendientes de los submarinos, esta vez, ingleses.

El 4 de julio atracaron en Santo Tomé para repostar. También les devolvieron los pasaportes y las cartillas sanitarias a los refugiados españoles. Dos refugiados saltaron por la borda con el animo de pedir asilo en tierra, territorio norteamericano, pero fueron capturados y devueltos abordo.

El sábado 6 de julio de 1940, a las cuatro de la madrugada largó la potera en la dársena del puerto viejo de Santo Domingo de Guzmán, frente a la casa de Diego Colón, transportando 630 refugiados españoles destinados al país conforme a los convenios migratorios establecidos entre el Gobierno Dominicano y el Servicio de Emigración para Republicanos Españoles (SERE), previo abono de 600 USD por cabeza. El nuevo contingente hubiese elevado a cerca de 3.600 el número de los que por ese mecanismo habían llegado al país, pero no se produjo porque, sorpresivamente, el Gobierno desautorizó el desembarco, al barco se le ordenó permanecer al ancla, en tanto los representantes de los organismos de evacuación españoles buscaban una solución al delicado impasse en que se hallaba el contingente, carente desde ese momento de un destino cierto en América y ya bajo la jurisdicción formal del gobierno pro-alemán de Vichy, a cuyas órdenes quedaría el barco si la tripulación desertaba del bando aliado. De ocurrir esto, el contingente de refugiados se enfrentaba el terrible hecho de ser enviado de vuelta a la Francia ocupada una vez el “Cuba” arribase a La Martinica, escala final de la travesía. 

Dentro del contingente a bordo del “Cuba” se hallaban personalidades, cuya aprensión resultaba desde todo punto de vista interesante a las autoridades franquistas, como las del almirante Luis González de Ubieta y su mujer doña Concha, Ramón González Peña (dirigente de UGT y ministro de Justicia durante el segundo gobierno de Negrín), Demófilo de Buen (jurisconsulto del Tribunal Supremo) o Matilde de la Torre periodista y política cercana a Juan Negrin y a Julian Zugazagoitia, quien quedó en Francia, siendo apresado por la Gestapo y fusilado por Franco en 1940 ..

Al día siguiente, la prensa dominicana filtraba versiones de los motivos del Gobierno dominicano para prohibir el ingreso de los refugiados al territorio nacional. Según el diario La Nación: El vocero de Trujillo, la premura impuesta por el avance alemán había hecho que la mayoría de los pasajeros lo abordase careciendo de la documentación consular necesaria, aventurándose «a salir de Francia en cualquier forma» y entrando en el barco de modo intempestivo. Añadía, además, que el contingente no se había sujetado a la reciente disposición oficial de que los refugiados europeos llegasen al país por medio de la Asociación para el Establecimiento de Colonos Europeos en la República Dominicana, con sede en Nueva York.

Durante tres días, el asunto se mantuvo envuelto en una aureola de misterio. Anclado frente al viejo Alcázar de Diego Colón, en la desembocadura del río Ozama, la prohibición absoluta de subir o bajar del barco llenó de expectación la vida de quienes esperaban en el muelle. La prensa del día 8, por ejemplo, describe con tonos dramáticos el incesante viajar de pequeñas embarcaciones repletas de personas que se acercan al trasatlántico tratando de encontrar entre los de abordo a algún pariente o amigo.

No fue hasta el martes 9 cuando, al fin, se produjo una declaración en torno al “Cuba”, citando fuentes oficiales, La Nación de esa mañana publica una extensa explicación sobre las razones de la negativa dominicana. En ella, acusa a la Compañía General Trasatlántica Francesa de haber aceptado, movida por el lucro, a todo el que le pudo pagar el pasaje, desentendiéndose de observar los requisitos sobre visado consular.

También se señala que dos meses atrás el Gobierno dominicano había comunicado a los comités de evacuación la decisión de no seguir aceptando inmigrantes españoles pues no se había cumplido con el precepto de que un 50 por ciento de éstos se integrase por agricultores. Dice La Nación : 

El Gobierno dominicano fue sorprendido al encontrarse con que entre los miles de españoles enviados por los comités citados, no se encontraba ningún agricultor propiamente dicho, y que en cambio, de manera sistemática, era enviada a nuestro país gente de profesión desconocida aún en su propio país, y cuya historia prácticamente comienza con la guerra con títulos y cargos equívocos, que sólo justifican en algunos casos papeles de dudosa garantía. A esto se añade que las susodichas organizaciones sólo le entregaron cincuenta dólares a cada refugiado. Con suma tan pequeña, apenas podía vivir una persona dos meses en el país. Después, sin un organismo que se dedicara al estudio de las posibilidades de nuestro territorio para crear fuentes de trabajo quedaron abandonados a su suerte, sin recursos para subsistir y sin preparación para realizar trabajos agrícolas, por ser gente que evidentemente no ha trabajado en la mayor parte de su vida. 

Algunos, en vez de olvidar aquí sus rencillas y deponer sus pasiones, continúan tratando de formar grupos políticos, comités, organizaciones, realizando así actividades incompatibles con su condición de refugiados; y lo que resulta aún peor es que con esto diseminan prejuicios e ideas perjudiciales para el país que les ha acogido, en el disfrute de una era de paz y trabajo.

Por lo anterior, el Gobierno decidía no aceptar a los refugiados del “Cuba”, reiterando que todo aquel que, en lo sucesivo, llegara, debía hacerlo por conducto de la DORSA.

El trasatlántico permaneció en el antepuerto de Santo Domingo dos días más y zarpó el día 11 de julio hacia La Martinica. La noche del 11, ya rumbo a la Martinica y ante el temor de que fueran devueltos a Francia un grupo de españoles, con el visto bueno de Luis G. de Ubieta y con su ayuda, preparan un comando para hacerse con el “Cuba” y llevarlo a Méjico.


Luis Gonzáles de Ubieta


El capitán del “Cuba”, que posiblemente estaba al tanto de la idea de los españoles, llamó a don Luis para informarle que acababa de recibir ordenes de dirigirse a Guadalupe, donde serian trasbordados a otro barco, el 'Saint Dominique', que los llevaría a Mejico, ya que la JARE, Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles, con la ayuda del general Lázaro Cárdenas, se había hecho cargo de ellos tras desembarcar en el puerto de  Coatzacoalcos.

En el Archivo de José Giral, custodiado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid se conserva una relación nominal de los refugiados españoles llegados a la localidad mexicana de Coatzacoalcos a bordo del barco "Saint Dominique". Signatura: AHN,Diversos-Jose_Giral,1,N.133

Después de esta azarosa travesía con los refugiados españoles, la historia del 'Cuba' se puede resumir en tres fechas:

31/10/1940 - Procedente de Fort de France con 1.259 pasajeros, con pabellón de las Fuerzas Navales de la Francia Libre fue abordado por el crucero británico 'HMS Moreton Bay" y desviado a Freetown.

11/1940 - Es requisado por el Ministerio de Transporte de Guerra Británico como transporte de tropas, con pabellón británico distintivo BDQP y matricula de Liverpool. La tripulación estaba formada por 223 marinos, a los cuales 29 eran artilleros, 3 señaleros y 10 del Estado Mayor del Ejercito de Tierra.



El 'HMS Watchman' durante la II GM


06/04/1945 - Cuando formaba parte del convoy VWP 16 es torpedeado a la entrada del canal de Southampton, cuando procedía a entrar en puerto procedente de Le Havre, por el submarino alemán 'U-1195', en posición 50.36N y 00.57W. Las 732 almas a bordo entre tripulación y pasaje fueron salvados. El submarino fue hundido con toda su tripulación, unos momentos después por el destructor inglés 'HMS Watchman'.


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martes, 6 de febrero de 2024

MARINOS DEL CUERPO GENERAL EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA EL 13 DE FEBRERO DE 1937

 


Ramón Navia-Osorio y Castropol
Sublevado contra la República (1)


Relación de marinos del Cuerpo General expulsados de la Armada de la República el 13 de febrero de 1937


CUERPO GENERAL


CONTRALMIRANTES

Ramón Navia-Osorio y Castropol

CAPITANES DE NAVÍO

Antonio Guitián y Arias

Pablo Hermida Seselle

CAPITANES DE CORBETA

José María Amusategui Rodriguez

José González Llanos y Caruncho

José María Noval Fernández

TENIENTES DE NAVÍO

Antonio Blanco García

Ginés Sanz y García de Paredes

Ángel Rivas Suardiaz

Adolfo Baturone Colombo

Diego Gómez Ruíz

Bernardino Vez Ferrer

Luís Díez del Corral

José María Mena y Ruíz del Portal

José Estrán López

Manuel Cervera y Cabello

Miguel Morillo Martín

Juan Rivas Suardiaz

José J. Liaño y Pacheco

Joaquín Cervera Abreu

José R. Dolarrea y Pinillo

ALFÉRECES DE NAVÍO

Vicente Planelles Ripoll

Luís Abarca Toca

Antonio Pasquín Dabán

José Ramón Suárez y Suárez

José Luís Ortiz Repiso y Eulate

Juan Lazaga y Azcárate

Augusto Tomás Royo

José Ramón González López

Pascual Pery Junquera

Francisco Pavón Rodríguez

Javier Prieto Puga

Antonio González Fernández

Casimiro Echevarría Acha

Manuel Quijano Párraga

Carlos Benítez Martos

José López Aparicio


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Fuente consultada:

  • Gaceta de la República del 14 de Febrero de 1937


NOTA.- Dado el elevado número de marinos expulsados, es imposible aquí pormenorizar individualmente sobre los motivos de las expulsiones de cada uno.

No obstante, las expulsiones fueron en su inmensa mayoría a causa de unirse voluntariamente, podríamos decir que en un 99 %, a la sublevación contra el Gobierno de la República. También se tuvieron en cuenta a aquellos marinos a los que la rebelión les cogió en las zonas donde la rebelión triunfó desde el primer momento, especialmente en Ferrol y Cádiz, y que se mantuvieron al servicio de la Armada sublevada, también a los que se opusieron, muy pocos, casi ninguno, y que fueron fusilados por los rebeldes en el periodo tratado o en los meses inmediatos.

Otros, en número insignificante, fueron reincorporados a la Armada republicana tras la revisión de sus expedientes, especialmente durante la época en la que Indalecio Prieto fue ministro de Marina y Aire.

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(1) Ramón-Navia Osorio y Castropol.- Alcanzó el grado de contraalmirante el 27 de diciembre de 1934 y con dicho grado fue segundo jefe del Estado Mayor de la Marina y jefe del Departamento de Cartagena, puesto del que fue cesado el 21 de mayo de 1936.​

Se sumó a la sublevación del 18 de julio de 1936. Habiendo fracasado el mismo en la ciudad de Cartagena fue arrestado, no sin antes haber intentado que toda la flota a su mando zarpara del puerto. Fue fusilado el 20 de octubre de 1936.

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Enlace de interés:


JEFES Y OFICIALES DEL CUERPO GENERAL EXPULSADOS DE LA ARMADA DE LA REPÚBLICA DESDE EL 18 DE JULIO HASTA EL 31 DE OCTUBRE DE 1936.


domingo, 4 de febrero de 2024

EL DESTRUCTOR ‘LEPANTO’ FRENTE A LAS COSTAS DE MELILLA. JULIO DE 1936.

 

Declaraciones de la dotación del destructor ‘Lepanto’ al semanario “La Armada”, publicadas el 18 de septiembre de 1938.






Era la madrugada del 17 de Julio, cuando el destructor ‘Lepanto’ se hacía a la mar desde Cartagena con rumbo a Almería.

La dotación creía hallarse ante uno de esos viajes grises que se realizaban. De ahí que cayera presa de la mayor extrañeza al recibir orden, durante el trayecto, de tener preparadas las armas automáticas de a bordo.

No obstante, al arribar a Almería.  Se observó que la mayor tranquilidad reinaba entre la población. Ello contribuyó a desvanecer los recelos y dudas originadas con la anterior medida.

Sin embargo fueron de notar las numerosas visitas al buque realizadas durante toda la tarde por elementos oficiales para hablar con el comandante, el CN Valentín Fuentes, figurando entre los visitantes el Gobernador Civil y el diputado socialista por la provincia Gabriel Pradal.

A eso de las nueve de la noche, la mayor parte de la dotación, que estaba paseando en tierra, fue llamada urgentemente al buque, y una hora más tarde el ‘Lepanto’ salía rumbo a Melilla.

Rumores de un alzamiento militar en nuestro protectorado marroquí empezaron a llegar a la dotación. Un despacho del Ministerio de Marina, previniendo contra todo transporte de  fuerzas a la Península, fue recibido en la estación de radio en las primeras horas de la madrugada.


Protectorado español en Marruecos


Al amanecer del día 18 avistamos a los destructores ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’, que se hallaban evolucionando frente a Melilla. Al cruzar frente al ‘Sánchez Barcaíztegui, insignia de nuestra Flotilla, nuestro comandante preguntó al Jefe del Estado Mayor de la misma. ¿Qué noticias nuevas hay?, a lo que se le respondió: La plaza está en estado de guerra, ahora iré ahí, a bordo.



La misma mañana se recibió un despacho radiotelegráfico del Ministerio de Marina, dirigido a los tres buques, ordenando estar listos para abrir fuego sobre los objetivos militares de Melilla que un hidroavión señalaría oportunamente. El comandante del ‘Lepanto’ mandó prepararse para cumplir con lo ordenado. En estos momentos, desde la capitana, se ordena a los barcos de la Flotilla la formación en línea de fila natural, a cuyo final nos incorporamos, hasta que con asombro, vemos que los otros dos destructores enfilan decididamente la entrada del puerto de la plaza sublevada. A la vista de ello, Valentín Fuentes ordenó salir de la formación y mantenernos por aquellas aguas, mientras convocaba en el puente junta de oficiales decía: 

Esos barcos, desobedeciendo al Gobierno, van a entrar en Melilla.

Rápidamente subieron al puente todos los oficiales. Se les podía ver muy preocupados. Una vez reunidos, el comandante dio lectura al radiotelegrama anteriormente señalado, así como a este otro recibido a las 15,30 horas del día: 

Inmediatamente a recibir este radio, romperán el fuego los tres barcos sobre campamentos y cuarteles de regulares, centros militares y agrupaciones de fuerzas. La República Española espera, de la lealtad y disciplina de esas dotaciones, sabrán hacer honra a la tradición brillante de la Marina. Continuarán el fuego hasta la solicitud de tregua o haber consumido la mitad de los cargos. En todo caso, darán cuenta inmediatamente del fiel cumplimiento de estas órdenes. Evitarán disparos sobre edificios enclavados en el casco de la población. 



El comandante añadió: 

Como los otros dos barcos que han de intervenir también en la operación nos han abandonado, entrando en la plaza a cañonear, ante la delicada situación presente y la eventualidad de un desastre, creo conveniente pedirles a ustedes su opinión. 

Expuestos los respectivos pareceres, la mayoría de la oficialidad se mostró opuesta a cumplir la orden ministerial, salvo el Maquinista de cargo, Ginés Jorquera, que se mantuvo firme y abogó por la fidelidad al Gobierno republicano.

Vista la posición, mayoritaria de los oficiales, Jorquera para ir ganando tiempo y preparar a la dotación frente a los presuntos sediciosos, propuso el envío de un despacho al Gobierno indicándole el paso al enemigo de los destructores ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’, así como el desconocimiento de los objetivos a cañonear sobre Melilla, por no haber podido ver el hidro de referencia. El comandante hizo suya la propuesta, pero no así los oficiales.

Mientras tanto, el jefe de máquinas, apellidado Pastor, aprovechándose de que el comandante se hallaba enfrascado en tal reunión, bajó del puente y llamó aparte a los elementos más antiguos de los Cuerpos Auxiliares y les dijo que en España no existía ya Gobierno, y que lo más prudente era sumarse al movimiento sublevado. Los interesados, por toda respuesta exclamaron: 

¡No obedecemos más órdenes que las del Gobierno legítimo¡. 

Jorquera, en una escapada, tomó contacto con algunos de la dotación, exponiéndoles la situación que se daba a bordo y previniendo contra ella.



C.N. Valentín Fuentes López


Ante la actitud intransigente de los oficiales, se desestimó  el radiotelegrama propuesto por Jorquera, conviniéndose enviar otro con el siguiente texto, que fue cursado a las 17,15: 

“Estoy completamente solo ante Melilla. Dada superioridad fuerzas contrarias, que harán estéril toda actuación mía, con segura destrucción barco, sin conseguir objetivos consulto a V.E,”

Pero ya, un poco antes, Valentín Fuentes, mediante despacho cifrado, había puesto en conocimiento del Ministerio la verdad del paso de los otros dos destructores, que era precisamente lo que no quería confesar la oficialidad.

Hubo un momento en el que el ‘Lepanto’ parecía enfilar también la entrada del puerto. Algunos elementos de la dotación subieron presurosos al puente para mostrar su extrañeza al comandante, a la par que su decisión inquebrantable de permanecer fieles a la República y al Gobierno legítimo. Valentín Fuentes les aseguró que nada tenían que temer y que el barco no entraría en Melilla.

A las 19,45 horas se recibió otro radio desde el Ministerio: 

Consérvese a prudente distancia frente a situación exacta del ‘Sánchez Barcaíztegui’ y ‘Almirante Valdés’ procurando impedir salida buques mercantes. Escuadrilla submarina va en su socorro.

Otra vez el ‘Lepanto’ impulsado por no se qué influencias extrañas, de las que no andaba muy ajeno el Oficial de Guardia, que intentaba de continuo, aprovecharse del nerviosismo del momento, parecía volver a enfilar la entrada a Melilla. Nuevamente subió la gente a hablar con el comandante, que les reiteró sus anteriores palabras y ordenó corregir el rumbo.

Bueno será advertir, a todo esto, que el barco llevaba encendidas solo dos calderas, conviniendo el comandante con el maquinista Manuel Sáncha, y contra la opinión del jefe de máquinas, que se encendiesen las dos calderas restantes, para poder afrontar, llegado el caso de ser atacados por el ‘Sánchez Barcaíztegui’ y el ‘Almirante Valdés’, semejante eventualidad, que de otro modo sería fatal dada la desigualdad de fuerzas.

Bien pronto, a las pocas horas, iba a despejarse la incógnita en torno a ambos destructores, cuya incierta actividad hasta entonces había intrigado enormemente a los del ‘Lepanto’, que no sabían si tenerlos por amigos o por enemigos, aunque, dada su presencia en Melilla más cabía pensar lo segundo.

Al amanecer vimos salir del puerto al ‘Sánchez Barcaíztegui’, que tomó rumbo noroeste. Apenas se distinguía  ya su silueta. Luego, unas dos horas más tarde y con el mismo rumbo, salía también, muy despacio, el ‘Almirante Valdés’.

Nosotros, que continuábamos en servicio de vigilancia por aquellas aguas, pensábamos: ¿Será este un plan convenido para atacarnos cada buque por un costado?

A las once de la noche quedaba la situación completamente despejada. Los radiotelegrafistas de los tres destructores, mediante comunicaciones cruzadas entre sí, nos hacían conocer la buena nueva de que, tanto el uno como el otro de los barcos salidos de Melilla habían sido ganados por su dotaciones, devolviéndolos a la República, para lo cual mandaban ambos a Málaga y Cartagena respectivamente.



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