viernes, 29 de mayo de 2020

LAS BOMBAS CAEN SOBRE EL "ALMIRANTE LOBO"






El "Almirante Lobo" (1) fue un transporte de tropas de la Armada Española desde 1909 hasta 1942. Otro barco de transporte, dado de alta en la Armada en octubre de 1954, llevó su mismo nombre, siendo este último dado de baja en 1977.

Durante la Guerra de España el "Almirante Lobo" prestó servicio en la Flota de la República. En el mes de mayo de 1938, estando atracado en el Puerto de Valencia, fue alcanzado durante un bombardeo de la aviación enemiga. Un marinero del buque, bajo el título "Se ha salvado el viejo" nos cuenta lo sucedido. 

Buque de transporte "Almirante Lobo"


¡SE HA SALVADO EL VIEJO!

Se ha salvado el viejo y nos cabe la honra de poder decir que hemos sido nosotros, su dotación, los que con más fervor hemos trabajado en su salvación.

La tarde era plácida, tranquila. Nada turbaba la limpidez del cielo valenciano, pero aparecieron las feroces alas negras recortando en la altura sus siniestras siluetas, toque de alarma. Gente que corre a refugiarse contra la saña de los asesinos del aire. Silbidos de bombas seguidos de espantosas explosiones...

Pasó la muerte con su guadaña implacable. Alguien da la voz de que el viejo ha sido tocado e inmediatamente la tripulación con el Comandante a la cabeza se lanza en su defensa. Ha sido en la amura de estribor.

El agua va entrando sin descanso en la bodega de proa. A falta de palletes se colocan colchonetas y el único medio de achique de que disponemos es el de los baldes. Todo es febrilidad. Los baldes, se llenan y se vacían incesantemente. Corre el agua por las tracas y al caer por los imbornales da la sensación de ser un llanto copioso que derramara dolorido por su herida.

A pesar de nuestros esfuerzos vemos que se escora. Lentamente se va recostando sobre las aguas del Mediterráneo, de ese mar que tanto le conoce. Se recuesta lentamente como revelándose a irse. No quiere abandonarnos. El nos quiere tanto como nosotros le queremos a él. Llegan los bomberos con las primeras bombas de achique. Ayudamos a colocarlas llenos de confianza. Son como el cabo de salvación, pero se niegan a funcionar. Al cabo de un rato interminable empiezan a tirar agua; pero a pesar de eso el barco se nos va. Llega un momento en que lo damos por irremisiblemente perdido. Se redoblan los esfuerzos. Hay que retirar todo lo de valor que hay a bordo y en poco tiempo se consigue. Hasta la gaviota “Cirila” está en tierra curioseando por entre los enseres como si no diera crédito a lo que ocurría.

Por todos lados se ven caras tristes mientras se trabaja. Alguien ha visto unas lágrimas furtivas en los ojos del Comandante y lo refiere lleno de emoción. Yo miro a mis compañeros y los veo animados en el trabajo pero tristes en el corazón. No necesito preguntarles pues sé que todos piensan igual que yo. ¿Verdad compañeros que en aquellos momentos recordabais  todos las noches de navegación callada a bordo de ese barco que de forma tan cobarde quieren arrebatarnos? No podemos hacer nuestra la idea de que fuera a terminar de ese modo la labor callada pero fructífera de nuestro “Lobo”.

Llegan nuevas bombas de achique de mayor potencia. Se agiganta la esperanza que todavía quedaba en nuestros corazones. Más agua que sale despedida violentamente. Ansiedad en los pechos y... por fin el barco sale arriba. Remolcadores que llegan... Ya nos arrastran... Todos los ojos se clavan en un punto. Es el punto de salvación. ¡El dique! Entramos en él y ansiosamente contemplamos la numeración que va surgiendo a medida que el dique sube. Ya se ve el tondo... Paulatinamente nos vamos quedando en seco...

De todos los pechos se ha escapado un suspiro de satisfacción al contemplar el barco completamente a salvo. En pocos días estará nuevamente en condiciones de poder surcar las aguas de este mar implacable que quería arrebatárnoslo. Vaya con mi alegría la eterna gratitud hacia los que incansablemente, noche y día, trabajaron por salvar este barco que tan estrechamente está ligado a nosotros.

José U. RAMOS
Marinero
A bordo del “Almirante Lobo”
Mayo de 1938.

La Armada 
11/06/1938


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(1) Transporte "Almirante Lobo" (1909-1942)


Construido para España en los Astilleros Scott, Kinghorm. (Gran Bretaña)


Entregado a la Armada en 1909

Cometido: Transporte de tropas.

Desplazamiento: 2.545 tons.
Eslora: 79 m.
Manga: 11,58 m.
Calado: 4,32 m.
Potencia máquinas: 1.170 CV
Velocidad: 11 nudos
Autonomía: 4.500 mn.
Combustible: Carbón
Armamento: 2 Nordenfelt de 42 mm situados en el castillo.
Tripulación: 70 marinos

Fecha de Baja en la Armada: 1942


"Almirante Lobo"
Embarque de tropas con destino a Marruecos. 
La Carraca. San Fernando (Cádiz)
Imagen: Vidamaritima







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