miércoles, 23 de febrero de 2011

ACUSAR FALSAMENTE O MORIR



No voy ha descubrir ahora las "irregularidades" de los consejos de guerra franquistas, especialmente una vez terminada la guerra, ya se ha tratado en entrada anteriores. La existencia de testigos que firmaban declaraciones falsas para imputar delitos a determinados procesados, se producían, principalmente, a causa de varios motivos :

  • Obligatoriedad por ley de denunciar a todo aquel que pudiera ser tachado de contrario al régimen, bajo pena de ser detenido y acusado de colaborador.
  • Intereses personales para conseguir subirse al carro de los vencedores.
  • Venganzas personales, revanchismo y ajustes de cuentas.
  • Coacciones que podían derivar en tremendas palizas o incluso la muerte en caso de negativa a colaborar, de negativa a firmar declaraciones falsas, dictadas por el aparato represor.
De este último motivo, quiero aportar información sobre dos casos ocurridos en Cartagena en los que los protagonistas tenían vinculación con la Armada. El texto está recogido de una publicación reciente de Memoria Histórica de Cartagena.


Cartagena 22/02/2011

Magdalena vivía en Barrio de Peral, en el número dos de la Calle de Santa Teresa. No podía imaginar, en los primeros tiempos de su noviazgo con Florencio, ese chico de Los Dolores, que su familia pudiera tener ninguna lejana relación con sus vecinos. Pero conforme fueron tomando confianza, con el paso del tiempo, él le contó que su padre, Pedro Cerezuela Navarro, había sido fusilado después de la guerra. Nada tenía esto de extraño; en una ciudad como Cartagena, en la que más de un sesenta y cinco por ciento de la población había sido víctima de una cruel represión, era normal la cotidiana relación con hijos, hermanos, nietos o sobrinos de personas que habían sido fusiladas o se encontraban en prisión.
Lo que sí podía considerarse una casualidad era que su novio le comentara que su padre había sido detenido junto con alguien de su barrio, un practicante llamado Enrique Martínez Ros. – “¡Claro! ¡El de la Homeopatía!” – exclamó su madre cuando se lo comentó.

El practicante había vivido, y lo seguía haciendo su familia, en el número ocho de su misma calle, y todos los vecinos conocían perfectamente los sucesos relacionados con su muerte.  No llegó a ser condenado a muerte, como lo fue el que, de haber vivido, se habría convertido en su suegro. Enrique Martínez había muerto a consecuencia de los golpes recibidos en un interrogatorio al que fue sometido por el S.I.P. Su cadáver fue arrojado al mar para aparecer tres días más tarde en la costa de Mazarrón.
Ese relato lo había oído muchas veces en su infancia. Recuerda perfectamente cuando apareció la esquela en el periódico y su madre dijo: “¡Qué valor ha tenido doña Pepa! ¡Qué valor!”. Se refería a que la viuda mandó publicar una esquela en la que, debajo del nombre, hizo figurar “cuyo cadáver fue hallado el día 28 de Mayo del corriente asesinado en la playa de Mazarrón” y realmente era necesario tener mucho valor para hacer constar ese texto en una esquela en el año 1939.
Nadie supo en el barrio por qué lo asesinaron. Tampoco su novio sabía por qué su padre había sido fusilado.

Su suegra le habló de la gran amistad existente entre su marido y el practicante, a pesar de la diferencia de edad existente entre ellos. Florencio, el padre de Pedro Cerezuela, maestro del ramo de Artillería retirado, había sido una persona muy estimada durante el tiempo en que estuvo trabajando en el Arsenal, época en la que Enrique Martínez lo conoció, y de cuya laboriosidad y sentido de la responsabilidad guardaba muy buen recuerdo. Al coincidir en el mismo buque con el hijo, y reconocer en él los mismos rasgos de formalidad, responsabilidad y eficiencia que en su padre, se sintió inmediatamente movido por un gran afecto hacia él. Por eso, durante todo el tiempo que navegaron en el Lepanto, siempre que se encontraban libres de servicio, marchaban juntos a todas partes.
Isidora, que así se llamaba su suegra, le dijo que en una de las visitas a su marido cuando se hallaba en prisión, éste le contó que al principio de la guerra, en un atraque del buque, bajaron los dos a tierra con la intención de comprar juguetes, él, para Florencio, su único hijo, el practicante, para sus dos pequeñas, Pepita y Carmelina. Esa tarde se cruzaron con un vehículo en el que llevaban a unos prisioneros y los que lo conducían los invitaron a ir con ellos. Se imaginaron que esos hombres iban con destino al paredón y se negaron a subir. Según le dijo su marido, alguien había dicho que sí los acompañaron, pero no era cierto. Pedro fue fusilado el 14 de febrero de 1940.

Ahora, tantos años después, la familia conoce algunos detalles de lo ocurrido. Ahora han podido, por fin, leer el resumen de la sentencia y conocer que fue declarado culpable de haber presenciado el fusilamiento de los oficiales del Lepanto. Ahora han podido, por fin, leer la denuncia que contra él presentó Pedro Tárraga, el barbero del barco. Ahora han podido, al fin, saber que según los informes del S.I.P. era considerado como persona de derechas y que, siendo hombre reservado y poco comunicativo, nunca hizo ninguna manifestación en ningún sentido.

Lo que no saben es por qué fue declarado culpable de haber presenciado unos hechos en los que nunca estuvo presente. Tampoco saben por qué fue acusado de ello, qué motivo pudo inducir a nadie a declarar que se encontraba en un lugar en el que nunca estuvo.

Pedro Cerezuela fue sacado un día de su celda para ser llevado a declarar. Volvió con múltiples heridas, abatido, humillado… “¿Qué ha pasado?” – le preguntó Enrique Martínez – “Que he tenido que firmar lo que me han dicho, porque si no… me mataban” – respondió – “Pues a mí me tendrán que matar” – Dijo Enrique Martínez – “Me tendrán que matar antes que firmar esa infamia”.
Enrique Martínez Godínez murió el 25 de mayo de 1939, víctima de una paliza, por negarse a firmar una declaración falsa.

Pedro Cerezuela Navarro escapó a la muerte en el interrogatorio, pero no lo hizo ante el pelotón de fusilamiento el 14 de febrero de 1940, declarado culpable de ser testigo de unos hechos que no presenció.

Enrique Martinez Godinez

Pedro Cerezuela Navarro



Benito Sacaluga



jueves, 17 de febrero de 2011

EL ESTADO MAYOR DE LA FLOTA EN ABRIL1938




Al menos desde el 18 de agosto de 1937, el Tte.Coronel Maquinista Sacaluga ya operaba a bordo del Libertad como Jefe de los Servicios e Inspección de Máquinas de la Flota, tal y como se  autodenomina en oficio núm. 48 de la Jefatura de los Servicios de Máquinas que dirige al Jefe de la Flota, en la fecha citada, dando cuenta del personal afecto al servicio y proponiendo personal para cubrir las vacantes existentes, como consecuencia del aumento de plantilla que solicitó y que le fue concedido por el Jefe de la Flota.

A continuación transcribo el Oficio literalmente y en su totalidad :

Señor Jefe de la Flota

Habiendo recaído resolución a la propuesta formulada por esta Jefatura referente al personal que debía estar afecto a ella, inserta en el D.O. nº190, tengo el honor de indicar a V.E. el personal que, dentro de la plantilla aprobada, existe destinado en la actualidad, y al mismo tiempo proponer el que debía cubrir el aumento concedido, teniendo en cuenta para ello las condiciones que en dicha propuesta se señalaban, esto es, haber estado embarcado en buques de la Flota por lo menos, 10 meses a partir del 19 de julio de 1936.

-Personal de referencia :

Un Teniente Coronel Maquinista :D.Benito Sacaluga Rodriguez, actualmente Jefe de los Servicios e Inspección de Máquinas de la Flota.

Un Capitán Maquinista :D.Santiago López, afecto actualmente a dicha Jefatura e Inspección de Máquinas.

Un Primer o Segundo Maquinista:No existiendo Primeros Maquinistas que reunan las condiciones fijadas, se propone al 2º Maquinista D.Frutos Fernandez Serrano.

Un Tercer Maquinista :D.Antonio Aguilar García, que viene desempeñando este destino desde el 1 de agosto de 1936.

Un Auxiliar de Máquinas :D.Guillermo Hervás

Dos Fogoneros Preferentes :D.Carlos Brage VarelaD.Enrique Conesa García.

A bordo Libertad, Cartagena 18 de agosto de 1937
El Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota

Benito Sacaluga

(Rubricado y sellado)

En el mes de abril de 1938, el Estado Mayor de la Flota Republicana decide que todos los servicios de Sanidad, Económico Administrativos e Inspeciones de Máquinas y Tiro de la Flota sean ubicados a bordo del Crucero Libertad y así lo comunica mediante circular orden número 71 de dicho Estado Mayor, posteriormente con fecha del 23 de abril comunica ,desde el Miguel de Cervantes, a dichos departamentos la situación de "listo" del Libertad para instalar en el los servicios afectos al Estado Mayor.

Con fecha 27 de abril de 1938 el Comandante del Libertad, D. Eduardo Armada comunica al Estado Mayor, el cumplimiento de la orden, mediante oficio dirigido al JEM de la Flota, firmado por él y por el Comisario Político, (firma ilegible), a bordo del Libertad. 


En la comunicación incluye una reseña del personal afectado, que reproduzco a continuación :

INSPECCIÓN DE TIRO NAVAL:

Capitán de Fragata D. Nicolás Piñero Bonet
Marinero repostero D.Santiago Mosquera

SERVICIOS ECONÓMICO ADMINISTRATIVOS:

Tte.Coronel de Intendencia D. Ernesto Vicente Frantz 
Auxiliar 1º Oficinas y Archivos D.Mauricio Romero Garriga 
Marinero amanuense D. Rafael  Otones

INSPECCIÓN DE MAQUINAS :

Tte.Coronel Maquinista D.Benito Sacaluga Rodriguez 
Comandante Maquinista D.Manuel Golpe Mosquera 
Auxiliar de Máquinas D. Guillermo Hervas Fernandez 
Auxiliar 1º de Oficinas y Archivos D.Manuel Pérez de Evora Bustamante 
Marinero chofer D. Atanasio FelixMarinero 
Repostero D.José Blanco Pedro.

JEFATURA DE SANIDAD

Comandante Médico D. Baldomero Madrid LópezMarinero 
Amanuense D.Juan Antonio Montero Gutierrez.




Desplazamiento 7.975 tons estándar, 9.240 a plena carga 

Dimensiones Eslora: 176,62 m (579' 6'') Manga: 16,61 m (54' 6'') Calado: 5,03 m (16' 6'') 

Propulsión 4 Hélices, Turbinas Parsons, 8 Calderas Yarrow 80.000 CV.= 33-34 nudos. 4.950 millas/ 15 nudos 
Armamento 8x152 mm (6'') /50 cal (3 montajes dobles y 2 montajes simples) -4x101,6 mm (4'') /45 cal. AA -2x47mm AA -12 tubos lanzatorpedos - 533,4 mm (21'') (4 montajes triples) 
Protección V= 75-50 mm (3''-2'') H=25 mm (1'') 
Tripulación 566


Benito Sacaluga






miércoles, 9 de febrero de 2011

EL STANBROOK





Artículo publicado en el diario Información, en su edición para la Vega Baja de Alicante :


E. DE GEA Información.es, – 7 Febrero 2011
El barco carbonero británico Stanbrook forma parte de la historia española. Fue la última embarcación que evacuó a miles de refugiados republicanos al finalizar la Guerra Civil desde el Puerto de Alicante. Entre sus pasajeros figuraban Manuel Martínez Rives y Adauto Mora Menárguez, ambos vecinos de Rojales.
Abril de 1939. La Guerra Civil acaba de terminar y en el puerto de Alicante se refugian miles de republicanos, muchos con sus familias, que huyen de la represión franquista. Bloqueada esta salida de los derrotados por la armada del general golpista Franco y los aviones de la Alemania nazi, la llegada de los barcos del gobierno de la Segunda República es casi imposible. Sin embargo, uno de los que logró burlar el bloqueo fue el Stanbrook, que meses más tarde fue hundido por el torpedo de un submarino alemán. El capitán Archibald Dickson se hundió con él.
Entre los 2.638 refugiados que pudieron embarcar con destino a Oran (Argelia) un lejano ya 28 de marzo de 1939, se encontraban Manuel Martínez (nacido en 1917) y Adauto Mora (nacido en 1907), dos vecinos de Rojales que habían luchado para defender la República en diversos frentes, como Teruel o Granada. El primero ya nunca regresó a España y falleció en Marruecos, donde se instaló tras pasar largos años en los campos de concentración y de trabajo argelinos y marroquíes. El segundo murió en La Linea de la Concepción tras haber participado en la II Guerra Mundial luchando con la armada Inglesa, sobre todo en el frente noruego y licenciándose en 1946.
El hijo de éste, Adauto Mora López, de 73 años, reside en Torrevieja tras pasar casi toda su vida en el Reino Unido. Ahora, más de 70 años después de que su padre zarpara en el Stanbrook, relata que “tuvo suerte porque pudo embarcar. En el Puerto de Alicante se vivieron escenas de pánico y muchos se suicidaron mientras esperaban la llegada de barcos que nunca atracaron”. Adauto Mora padre fue uno de los principales actores de aquellos días para que el Stanbrook zarpara pese a las reticencias de su capitán, ante el riesgo de ser hundido y por los miles de refugiados que se agolpaban en el puerto.
“Lo primero que hizo al llegar a España tras la muerte de Franco fue coger el carné de la CNT. Era muy idealista, pero no extremista”, señaló su hijo, quien añadió: “Mi padre se quedó muy desilusionado tras el final de la II Guerra Mundial, cuando los aliados no quisieron acabar con el régimen franquista. Decía que los utilizaron como carne de cañón (a los españoles en la contienda mundial)”.
En la cárcel con Camacho
Dolores Gómez, de 92 años, reside en Rojales. Su esposo, Manuel Martínez, fue otro de los rojaleros que pudo exiliarse en el barco inglés para evitar ser represaliado. Él estuvo encarcelado en Orán junto al recientemente fallecido y fundador de CC OO, Marcelino Camacho. “Cuando llegaron a Orán estuvieron un mes dentro del barco antes de poder bajar a tierra”, señala la anciana refiriéndose a su esposo y a Adauto Mora, sobre quienes añade: “Estuvieron mucho tiempo juntos y lo pasaron muy mal. Se escaparon varias veces de los campos de concentración, pero los cogieron”.
Dolores Gómez explica que, junto a los anteriores, hubo otros dos vecinos de Rojales que embarcaron en el Stanbrook (”El Chiro” y “El Matón”). “Los fascistas en Rojales no paraban de venir a mi casa y a la de los padres de mi esposo para que les dijeramos dónde estaba. No se creían que había partido a Argelia”. Dolores Gómez, con una bandera republicana en sus manos, estuvo presente en 2009 en el Puerto de Alicante, cuando se homenajeó al capitán del Stanbrook. La misma bandera que quiere que le acompañe cuando deje esta vida y “sin pasar por la Iglesia”.

Algunos datos sobre el buque :


El Stanbrook fue un buque carbonero británico, de 1.383 toneladas, 70,1 metros de eslora, 10,4 metros de manga, una velocidad máxima de 12 nudos, y con capacidad para 24 tripulantes, que efectuó la única evacuación de refugiados republicanos desde el puerto de Alicante en los últimos días de la Guerra Civil Española.

Con el número 124287 fue construido en 1909 por la Tyne Iron Shipbuilding Co Ltd, en los astilleros de Willington, para la compañía Fisher Renwick Manchester-London Stamers, que lo denonimó Lancer. En 1937 fue comprado por la Stanhope Steamship Co, y renombrado como Stanbrook. Ese mismo año se llevó a cabo otra operación comercial, donde acabó en manos de la naviera griega G.M. Mavroleon, que lo cambió el nombre por el de Polyfloisvios, aunque finalmente regresó a sus anteriores dueños, que le devolvieron el de Stanbrook.

Quedó bajo el mando del capitán Archibald Dickson, fue hundido en 1939 por el torpedo de un submarino alemán, poco después del desembarco de los refugiados españoles. Su capitán Archibald Dickson murió en el hundimiento.


Capitán Archibald Dickson
En el Puerto de Alicante,

antes de partir rumbo a Orán.








Benito Sacaluga

martes, 8 de febrero de 2011

LOS CONSEJOS DE GUERRA FRANQUISTAS AL DESCUBIERTO







El pasado 5 de febrero, la revista Tiempo se hace eco de una noticia alentadora, especialmente para todos aquellos que estamos inmersos en la investigación de los crímenes "legales", amparados por consejos de guerra, carentes de las más elementales garantías para los procesados, cometidos por el franquismo desde 1.936.
Aunque con cierto retraso, se da trámite de cumplimiento a uno de los contenidos más espinosos de la ley de la memoria histórica.  Confiemos en que el acceso a la documentación digitalizada, sobre los consejos de guerra franquistas , esté exento de las dificultades que en la actualidad presenta la consulta de estas causas.
No cabe duda de que el impacto que dicha información va a suponer será de magnitudes considerables, familiares de miles de represaliados que, debido a los inconvenientes que presenta actualmente el acceso a la información, no han podido tener conocimiento exacto de los motivos, pruebas y circunstancias que rodearon la muerte de sus familiares, en breve van a poder obtener con facilidad y  de primera mano una serie de datos irrefutables sobre el proceder del franquismo, desde antes aún de finalizar la guerra civil y hasta mediados de los años 50.
Los nombres y apellidos de los militares franquistas que formaron parte de los consejos de guerra, responsables directos de las condenas, la mayoría de ellas de pena de muerte, quedaran expuestos a la luz, y así podremos ver como, insignes prohombres de misa diaria, respetados e incluso admirados durante lustros, rubricaron con su firma y sin vacilar,  miles de ejecuciones de militares y civiles republicanos. Los libros de historia y las biografías de estos militares deberán ser objeto de las modificaciones y ampliaciones oportunas.

Tiempo,  5 Febrero 2011
El Ministerio de Defensa que dirige Carme Chacón elaborará este año un censo de las causas judiciales militares que se abrieron durante el franquismo, en aplicación de la ley de la memoria histórica. Una vez realizado el citado inventario, los responsables de la Subdirección General de Archivos empezarán la digitalización de toda la documentación, que incluye los consejos de guerra, para ponerlos a disposición del público en general y en particular de los investigadores que analizan ese período de la historia de España.

Benito Sacaluga