jueves, 7 de abril de 2011

DESTRUCTOR ALMIRANTE FERRANDIZ




En septiembre de 1936 el grueso de la Flota Republicana se encontraba en aguas del Mediterráneo, entre otras posiciones impidiendo el paso de los convoyes de tropas sublevadas hacia la península procedentes del norte de África a través del Estrecho de Gibraltar. La negativa de los gobiernos franceses en Túnez y británico en Gibraltar a dar puerto a la Flota obligó a esta a establecer Málaga como punto de concentración más próximo al estrecho.

A pesar de el dominio de estas aguas fueron varios los convoyes de tropas que lograron burlar el bloqueo contando con la ayuda de la aviación italiana y alemana, que efectuó 470 bombardeos sobre la Flota, - en uno de estos bombardeos fue alcanzado en Málaga el Acorazado Jaime I, en el que impactaron 2 bombas lanzadas desde un Junkers alemán-,consiguiendo desembarcar en la península para reforzar el mantenimiento de la sublevación en ciudades como Cádiz, Algeciras y Sevilla un contingente de tropas de más de 23.000 hombres en menos de 6 meses.

Una desafortunada decisión, no tomada precisamente por los "Cabos" sino por un político investido de Ministro de Marina, Indalecio Prieto, supone un duro golpe para la supremacía republicana en el mar. Prieto ordena el 21 de septiembre que partan desde Málaga a Bilbao el acorazado "Jaime I", los cruceros "Libertad y Cervantes" y  los destructores "Lepanto", "Escaño", "José Luis Diez", "Antequera", "Valdés" y "Miranda" los cuales llegaron el 24 a Bilbao, para "asegurar" Bilbao según pretendía Prieto.

La marina sublevada ante esta maniobra y disponiendo ya del crucero "Canarias", manda a éste junto con el "Cervera" contra los buques de vigilancia del Estrecho, en esos momentos el "Almirante Ferrandiz" y el "Gravina". El 29 de septiembre a la altura de Cabo Espartel en el norte de África, una andanada de proyectiles de 200 mm del "Canarias" lanzada a más de 10 millas del "Ferrandiz" lo alcanza de lleno, otra posterior provoca su hundimiento, ocasionando la muerte de la práctica totalidad de la tripulación. Ese mismo día Prieto ordena la vuelta de la Flota a aguas del Estrecho.

Podemos decir que la orden de Prieto significó la perdida del control del Estrecho y con ella el quebrantamiento de la hegemonía naval de la República.




DESTRUCTOR ALMIRANTE FERRANDIZ




Astilleros SECN de Cartagena
Clase Churruca
Alta en la Flota : 1.929
Hundido : 1.936

Desplazamiento a plena carga : 1.800 T.
Eslora : 101,00 metros
Manga : 9,60 metros
Calado : 3,30 metros

Armamento

5 Cañones de 120 mm
1 Cañón antiaéreo de 76,20 mm
4 Ametralladoras
6 Tubos lanzatorpedos de 534 mm
2 Lanzadores de cargas de profundidad

Maquinaria

2 Turbinas Parsons
4 Calderas Yarrow
2 Hélices
Potencia : 42.000 CV
Velocidad punta : 36 nudos = 67 Kms/hora
Autonomía : 4500 millas a 14 nudos

Tripulación : 160 


Benito Sacaluga






domingo, 3 de abril de 2011

UNA HORA



Como ya puse de manifiesto en la entrada " La sentencia", la condena a muerte se le notifica al Tte.Coronel Maquinista Benito Sacaluga el día 15 de abril de 1939, curiosamente un día después del aniversario de la proclamación de la II República.

Como sucedía desde su entrada en prisión su esposa le visitaba diariamente, pasando con él largos ratos. La comida diaria era habitualmente llevada hasta el Arsenal por su hijo Juan, de 11 años, el más pequeño de los nueve.

El día 28 de abril se recibe del Cuartel General de Franco un telegrama confirmando la autorización para la ejecución de la sentencia a muerte y disponiendo los actos que debían acompañarla.

Durante todo ese tiempo ningún miembro de su familia conoció el contenido de la sentencia, ni por boca de Benito, ni por terceras personas las cuales siguieron las instrucciones dadas por él de guardar silencio.

Durante las visitas de su esposa, contaba esta, que se dedicaba a escribir anotaciones en hojas de papel, anotaciones llenas de apartados y aclaraciones sobre lo escrito y a transmitirle esperanzas optimistas sobre su futuro. Solo quedó una carta dirigida a su familia y escrita la noche anterior a la ejecución la cual puso en manos de un cura amigo con el encargo de entregársela a su esposa una vez consumada la ejecución.

Solo su hijo de 11 años conoció el desenlace antes que el resto de la familia, se lo espetó uno de los guardias de servicio en el Arsenal al ir a entregarle la comida del día, con la que regresó aterrorizado a su casa.

Catorce días sin derrumbarse ante su familia, conocedor de su muerte inmediata, 14 días buscando en su interior las causas de su próxima muerte sin encontrar otras diferentes que la oposición a una dictadura, con las manos limpias de sangre y la satisfacción del deber cumplido, esperando quizás un indulto a la muerte y en el mejor de los casos largos años de prisión, apartado de su familia y de lo que fue su vida : La Marina.

Cumplida la ejecución a las 10,00 horas en punto y celebrados los desfiles fascistas, es trasladado al Cementerio de los Remedios, donde se registra su entierro a las 11.00 horas, según consta en el libro de registro del Cementerio, cuya anotación os dejo en imágenes.


PINCHE EN LAS  IMÁGENES PARA AMPLIAR

Una hora, después del tiro de gracia, con el cuerpo aún caliente y flexible, es enterrado con la única compañía de Juan Escobar compañero de paredón. Una sola hora, sin duelo, sin despedidas, sin últimos besos, sin su uniforme de marino. Una hora en la que la sangre derramada por él en el paredón del Arsenal aún seguiría fresca y húmeda y en la que los cañones de los fusiles y de la pistola de reglamento que lo mataron aún conservarían el calor producido por el estallido de la pólvora. Una hora.

Franco bajo palio ante Pio XII
Aquellos que contra el levantaron infundios y calumnias contribuyendo al aderezo de la farsa de su juicio ¿que sentirían al conocer la noticia? Los marinos cobardes que a sabiendas de que era un hombre honrado le condenaron a muerte ¿como podían después cantar a los compases de la salve marinera y santiguarse al paso de la Virgen del Carmen?. Yo me pregunto : ¿Que clase de religión o fe es esa que acoge en su seno a los asesinos e incluso les rinde tributo y honores? ¿Que clase de religión o creencia es aquella que se aparta de los más altos preceptos y mandamientos impuestos por su fundador para servir descaradamente a los poderosos a cambio de más poder y privilegios? ¿Que clase de religión permite que a una guerra fratricida provocada por dictadores se le denomine "Cruzada Nacional"?. ¿Acaso la iglesia católica recuperó el espíritu inquisidor contra los defensores de la República y de la libertad, convirtiendo a las fuerzas sublevadas en espada justiciera contra el infiel?, pero en el fondo... ¿Acaso tiene algo que ver la iglesia católica con el Cristianismo?




Benito Sacaluga


LOS MAQUINISTAS QUE NO SIRVIERON A FRANCO



Emblema del Cuerpo de Maquinistas (1931)


Una vez finalizada la guerra civil los maquinistas de ambos bandos que lograron sobrevivir se enfrentaron a un futuro completamente diferente. De nada les valió a los perdedores la ancestral falta de consideración militar hacia su Cuerpo, que el Cuerpo General les impuso durante prácticamente toda su existencia a la hora de ser juzgados por los tribunales militares franquistas, pero mucho supuso para los vencedores la pertenencia al ejercito sublevado. El destino de los maquinistas republicanos que formaban parte de los mandos,  salvo contadas excepciones, fue la muerte, la prisión o la retirada del servicio sin derecho alguno, el de las categorías inferiores, desde Primeros Maquinistas a Terceros Maquinistas es donde se llegan a aplicar las "leyes" con mas dureza.

Mandos del Cuerpo de Maquinistas según el escalafón franquista que combatieron en las filas republicanas y que sobrevivieron a la guerra :

Coroneles Maquinistas

  • Honesto Requejo Rasines. Jefe de los Servicios de Máquinas de la Base Naval de Cartagena : 6 meses y un día de prisión menor.Disponible forzoso el 31.01.1940.
Tenientes Coroneles Maquinistas 
  • Ramón Nieto Lores, Inspector de Máquinas de Arsenal  de La Carraca : Pasa a la Reserva en 1940.
  • José de la Vega Morales.Jefe del Detall de Auxiliares de Máquinas y Fogoneros en el Ministerio de Marina :Absuelto en Consejo de Guerra
Comandantes Maquinistas
  • Eustaquio Fernandez García.Jefe de Máquinas del Crucero Libertad: Absuelto en Causa 1006/39.Pasa a la Reserva en 1941
  • Benito Sacaluga Rodriguez.Jefe de Máquinas Acorazado Jaime I.Fusilado en Cartagena.Causa 4/1939.
  • Miguel Morey Iglesias.Sección de Máquinas Ministerio de Marina : Condenado en Consejo de Guerra.Muere en la prisión de Chinchilla en 1940.
  • Antonio Portal de la Grela.Sección de Máquinas Ministerio de Marina. Continuo carrera.General de Brigada en 1944.
  • Serafin Mauriz Corgos.Jefe de Máquinas del crucero Cervantes :Consejo de Guerra , 1 año de prisión, retirado en 1940
Capitanes Maquinistas

  • Celso Pérez Fuentes.Jefe de Máquinas del planero Tofiño : Causa 214/39, 20 años de prisión.
  • José R.Martinez  García.Jefe de Máquinas del destructor Almirante Antequera. Retirado en 1940
  • Augusto Lorenzo Rodriguez .Jefe de Máquinas del destructor Churruca: Absuelto en Consejo de Guerra.Continuó carrera hasta el grado de Coronel.
  • Jerónimo Balsalobre Peñalva.Comisión Inspectora del Arsenal de Cartagena : 1 año de prisión militar.Indultado en 1941. Ascendió a Comandante.
  • José Perez Asensio .Jefe de Máquinas del  destructor Almirante Ferrandiz : Separado del Servicio.
  • Blas Contreras Martinez .Segundo Jefe de Máquinas del crucero Cervantes: Causa 216/39, 20 años de prisión y baja en la Armada.
  • Jesús Permuy Seijo.Segundo Jefe de Máquinas del Crucero Canarias : Consejo de Guerra, 6 años y un día.Separado del Servicio.
  • Manuel Golpe Mosquera.Ayudante Personal del General de Brigada Alonso Méndez: Consejo de Guerra, 6 meses de prisión.Continuó carrera, retirado con el grado de Coronel.
  • Manuel Paradela Jiménez.Jefe de Máquinas del destructor Sanchez Barcaiztegui.Absuelto en Consejo de Guerra, continuó carrera hasta grado de Coronel.
Tenientes Maquinistas
  • Manuel Fajardo Blanco.Jefe de Máquinas del destructor Lazaga.Absuelto en Consejo de Guerra, siguió carrera hasta el grado de Coronel.
  • José Rodriguez López. Crucero Cervantes.Consejo de Guerra, 20 años y un día.
  • Vicente Santamaría Baldo. Jefe de Máquinas del cañonero Alsedo.Causa 1239/39, absuelto, siguió carrera hasta Teniente Coronel.
  • Prudencio Piñeiro Menacho.Crucero Libertad.Consejo de Guerra, absuelto, siguió carrera hasta Coronel.
Exiliados :

  • Capitán Maquinista Santiago López Jimenez.Jefe de Máquinas del destructor Almirante Valdes.
  • Capitan Maquinista Julian Sarabia Vera.Jefe de Máquinas del destructor Alcalá Galiano.
  • Capitán Tomás Acción Golpe.Segundo Jefe de Máquinas del acorazado Jaime I.
  • Teniente Maquinista Ricardo de Castro Calvelo.Acorazado Jaime I.
Pasados al bando franquista :

  • Comandante Maquinista Bartolomé  Tous Rotger.Supernumerario.Pasa a la RerservA EN 1944
  • Capitán Maquinista Mario Corcuerea Llantada.Supernumerario. Continuó carrera hasta el grado de  Coronel.
  • Capitán Maquinista José Espin Peña.Jefe de Máquinas crucero Mendez Nuñez.Siguió carrera hasta grado de Coronel.
  • Teniente Maquinista José Romero Diaz.Crucero Mendez Nuñez.Consejo de Guerra.Absuelto, siguió carrera hasta Teniente Coronel.
Desertores

  • Capitán Maquinista Pedro Loyola Larrañaga.Segundo Jefe de Máquinas del Crucero Libertad. Deserta en  Falmouth en 1937.
  • Capitán Maquinista José Fernandez Diaz.Jefe de Máquinas del destructor José Luis Diez.Deserta en Burdeos en 1938,Absuelto en Consejo de Guerra, siguió carrera hasta el grado de Coronel.
Fusilados antes de 1939
  • Capitán Maquinista Modesto Pastor Fluxa.Jefe de Maquinas del destructor Lepanto.Fusilado en Málaga el 15 de agosto de 1936
  • Comandante Maquinista José Aguilar Carrión.Jefe de los Servicios de Máquinas de la Base Naval Secundaria de Baleares.Asesinado en La Mola (Mahón) el 03.08.1936.

Al contrario que  estos marinos, la práctica totalidad de los que combatieron en el ejercito sublevado hicieron notables carreras posteriormente, manteniéndose en la Armada y llegando a empleos de Generales y Coroneles en la mayoría de los casos.



Benito Sacaluga







martes, 29 de marzo de 2011

EL 18 DE JULIO A BORDO DEL LEPANTO


Pepa Martínez 24 Marzo 2011  *

El comandante del destructor Lepanto, el capitán de fragata don Valentín Fuentes López,  era un gran profesional y en su trato a los subalternos mostraba una exquisita delicadeza y una gran humanidad. No hacía gala de la insolencia y el orgullo tan comunes en la mayoría de los miembros del Cuerpo General; en cuanto a sus ideas políticas, tampoco alardeaba de ellas. Aunque favorable a la Monarquía, el advenimiento de la República había sido aceptado por él como el resultado de la voluntad popular, y no se dedicaba a las conspiraciones propias de sus compañeros de cuerpo; su espíritu castrense se traducía en una inquebrantable fidelidad hacia el Gobierno.



Destructor Lepanto


Don Valentín era un hombre bondadoso, de recta conducta, fiel a las órdenes recibidas, y ajeno por completo a conspiraciones. Se había reincorporado a la Marina la primavera anterior, tras un largo período trabajando como Ingeniero y Geógrafo en el Instituto Geográfico y Catastral, con la categoría de Jefe Superior de Administración Civil, mientras que en la militar había quedado en situación de supernumerario. Durante esa etapa había permanecido alejado de las luchas políticas e igualmente lo había hecho tras su reingreso, siendo de todos conocida su lealtad; por tanto, ninguno de sus compañeros le había hecho partícipe de la conspiración que se estaba incubando. Cuando el 18 de julio llegó el Lepanto frente a Melilla, ignorando la situación real de la plaza, don Valentín dejó que entrase un mercante, después de trasladarse allí un oficial para pedirle al capitán que le informase de lo que ocurría. Tan sólo se pudo saber que las tropas se habían levantado. Continuaron reconociendo algunos otros buques mercantes, sin novedad alguna.

La tripulación se hallaba presa del nerviosismo cuando por la mañana se presentó frente a la plaza el destructor Sánchez Barcáiztegui, procedente de Cartagena. Sobre mediodía, llegó el Almirante Valdés, y dos horas más tarde llegó al Lepanto un bote con el 2º Comandante del Sánchez, don Rafael Cervera, que subió a bordo y estuvo hablando un rato con el Comandante en la caseta de derrota; marchó luego a hablar con el Comandante del Valdés y después se reincorporó a su buque. – ¿De qué habrían hablado? – se preguntaban todos.

Algunos ya tenían noticias de ello gracias al Cabo Radio Dopico, que fue comunicando a sus compañeros las órdenes que iban llegando. Al marchar Cervera, don Valentín reunió a todos los oficiales en el puente y les expuso la situación. Éstos, hasta entonces, le habían mantenido al margen y no le habían llevado la contraria en ningún momento; según las órdenes recibidas antes de su salida de Cartagena debían hacerlo así, e intervenir sólo si veían que intentaba hacer cualquier cosa que pudiera poner en peligro el alzamiento, pero llegados al punto de captar su intención de mantenerse fiel al Gobierno, no podían continuar inhibiéndose ni, mucho menos, prestarle su apoyo.  

Desde el primer momento, el Comandante del Gravina, Alberto Caso Montaner, que se hallaba circunstancialmente en el Lepanto, adoptó una actitud pro–golpista,  que fue secundada por la práctica totalidad de los oficiales. Dijo entonces don Valentín que aún quedaba un oficial por consultar, que era el Maquinista de Cargo, don Ginés Jorquera, y le mandó llamar. La tripulación observaba, expectante, las idas y venidas; algunos cabos, que ya sabían acerca de las órdenes recibidas, comenzaron a hacer conjeturas acerca de lo que estaría ocurriendo en el puente, mientras don Valentín y don Ginés conferenciaban sobre la postura a adoptar y llegaban a la conclusión de que su deber era acatar las órdenes del Gobierno y explicar a la dotación los motivos para ello.

Mientras tanto, los cabos Triviño, Luque, José Fernández y Rubio y el Contramaestre Tomás Díaz, junto a unos cuantos más, preguntaron a los oficiales que qué ocurría, contestándoles éstos que no pasaba nada.

Don Ginés reunió a toda la dotación que no se encontraba de servicio y les explicó que se trataba de una sublevación fascista, que el Sánchez y el Valdés se dirigían a Melilla para unirse a los sublevados, pero que el Comandante había dicho que no recibía órdenes más que del poder constituido, que el Lepanto estaba a las órdenes del Gobierno.

Casi todos los presentes dijeron de no entrar en Melilla; unos pocos callaron, sin atreverse a expresar su opinión en voz alta, al saberse en minoría. A partir de entonces hubo bastante movimiento en el buque; algunos corrían gritando: “¡Viva la República!”; otros exclamaban: “¡Hay que defender a la República ¡Nos la quieren quitar!”. Después, se agrupó una representación de la dotación, al pie del puente, desde donde el Comandante les dirigió la palabra para afirmar que él era el único republicano entre los oficiales y les prometió que hasta que la situación no se aclarara, se quedaría voltejeando fuera del puerto. Los oficiales consideraron llegado el momento de definirse ante la dotación. El Alférez de Navío don Alberto Caso, se dirigió a los representantes de la tripulación, explicando en nombre de los oficiales, que no se había sublevado Melilla en solitario, que se había producido un Movimiento Nacional siendo el Jefe el General Franco y que por el bien de España se debía entregar el barco, pero la representación se opuso a ello y la oficialidad no pudo hacer nada. Se encontraban en clara desventaja, por lo que optaron por retirarse de cubierta.

El Lepanto continuó voltejeando frente a la costa de Melilla, sin que saliera ningún barco con tropas, hasta la llegada de los submarinos. Esa noche se recibió orden de marchar hacia Barcelona, pero hubo que cambiar el rumbo, ante la repentina contraorden de dirigirse hacia Málaga. El Lepanto fue el único buque cuyo comandante se mantuvo, desde el primer momento, fiel al Gobierno de la República. No contó con el apoyo de los oficiales, pero la gran mayoría de la dotación estuvo a su lado. No se dio a bordo ningún acto de insubordinación; los oficiales no fueron detenidos sino hasta la llegada a la ciudad de Málaga.

El estudio de los hechos de esos días no podía hacer predecir, dada la ausencia de actos violentos en los primeros momentos del golpe de estado, que al final de la contienda se abriesen cinco distintos sumarios con el fin de investigar los sucesos de ese buque, de los cuales derivaran 3 condenas a separación de servicio, 12 a diferentes penas de prisión y 7 a pena de muerte. Enrique Martínez Godínez, el practicante del barco, no llegó a ser juzgado; halló la muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante el interrogatorio.

El estudio de las causas judiciales relacionadas con los sucesos del Lepanto son una más de las muestras de la feroz represión de los vencedores sobre los vencidos. Muchos de los tripulantes huyeron de España al final de la guerra. Los 23 represaliados lo fueron por el único delito de haberse mantenido fieles al gobierno legitimo.

*Texto recibido de Memoria Histórica de Cartagena


Benito Sacaluga