viernes, 30 de diciembre de 2011

EL TITANIC Y EL SENADO DE ESTADOS UNIDOS

(1) La espectacular tragedia del Titanic provocó que desde un primer momento los periódicos emprendiesen una frenética labor entre los supervivientes al hundimiento, la necesidad de publicar se antepuso a la comprobación de la veracidad de los relatos de los pasajeros desembarcados del Carpathia en el puerto de Nueva York para dar paso a los detalles sensacionalistas.


Impulsada por el senador republicano William Alden Smith se crea una comisión investigadora en el Senado de los EE.UU, compuesta por otros seis senadores y el propio Smith. Cuando el Carpathía atracó en Nueva York, llevando a bordo a los supervivientes, el senador Alden estaba presente en el muelle. Al día siguiente, en un salón del Hotel Astoria, comenzó la primera sesión con la asistencia de periodistas y curiosos, el salón se llenó por completo y muchos asistentes tuvieron que presenciar el acto de pie.


El primero en ser escuchado fue Mr.Ismay, presidente de la White Star, comenzando su declaración expresando el dolor por las vidas humanas perdidas. A continuación la comisión le preguntó por qué él se había salvado mientras más de mil quinientas personas habían perdido la vida por la ausencia de botes salvavidas. Se defendió argumentando que en el momento en que bajaban el bote C no había mujeres ni niños en las cercanías.

A continuación le tocó el turno de declarar al capitán del Carpathia, Arthur Henry Rostron, que fue tratado por el senador Smith como un héroe, y autorizado a continuar la navegación en el Carpathia hacia el Mediterráneo esa misma tarde.

Siguieron declaraciones de numerosos nombres ilustres, entre ellos el científico Guglielmo Marconique se puso a entera disposición del jurado si este quería profundizar en algún tema.


Al día siguiente comenzó el interrogatorio a los testigos. El tercer día la investigación se traslada al Capitolio, en Washington. A medida que avanzaban los días aumentaban los detalles que confirmaban la opinión ya difundida de que la tragedia se había debido a una sucesión de hechos negativos. El oficial J.Groves Boxhall admitió no saber que los botes salvavidas podían cargarse plenamente antes de hacerlos descender al mar; el vigía Frederick Fleet declaró que si hubiera tenido unos binoculares habría podido ver antes el iceberg. Mientras tanto la prensa estadounidense atacaba duramente al armador, además retenido en EE.UU por ordenes del senador Smith

Estas durisimas publicaciones fueron vistas en el Reino Unido como un nuevo ataque antibritÁnico por parte de los yanquis, incapaces de aceptar la supremacía de la Marina Británica.

Se procedió a investigar el tráfico telegráfico mantenido entre el Titanic y los buques que se encontraban en las inmediaciones. Un maquinista del Californian declaró a la prensa que se habían visto bengalas de llamada de auxilio lanzadas desde el Titanic y que el capitán no había intervenido para salvar a los náufragos.

En su comparecencia ante la comisión, Lord, el capitán de Californian, contestó a las preguntas que le efectuaron, todas intrascendentes y sin aludir a las declaraciones de su maquinista. La opinión pública se mostró implacable y durante largo tiempo, provocando finalmente la dimisión de Lord. La comisión continuó su trabajo durante diez días más, durante los cuales se volvió a interrogar al presidente de la White Star en cuatro ocasiones.


El 28 de mayo, el senador Smith presentó al Senado de Estados Unidos una relación final de 23 páginas sobre toda la investigación, después de escuchar a 68 testigos elegidos entre los más de 700 supervivientes. Sus "culpables" fueron el capitán Edward John Smith, que minimizó el peligro de los icebergs y no dio orden de reducir la velocidad del barco, y el capitan Stanley Lord por no haber proporcionado desde el Californian asistencia inmediata a los náufragos.Muy distinto fue el parámetro de juicio usado frente al capitán James Henry Moore  comandante del Mount Temple, que también retrasó la intervención de su barco en la zona del hundimiento para evitar el riesgo de los icebergs. 

Se puso en evidencia que los compartimentos estancos no habían funcionado como se esperaba; pero el astillero de Belfast no fue atacado de manera directa y la figura de lord Willian James Pirrie no resultó cuestionada.


El documento preveía una serie de sugerencias tendentes a hacer más segura la navegación transoceánica en particular, con la adopción de la más severa normativa norteamericana en lugar de la débil y superada del Imperio Británico.

La investigación del Senado de Estados Unidos no podía ser bien aceptada por el poder británico ni por la opinión pública, en general, del Reino Unido, fundamentalmente porque tocaba el orgullo nacional, ya herido con el naufragio. El propio hecho de efectuarse una investigación en un país extranjero sobre un barco de Su Majestad no podía ser aceptado sin más; el modo en que el senador Smith condujo la investigación y la ferocidad de los relatos periodísticos fueron analizados y criticados con ardor por los británicos, que vivieron la iniciativa como un ataque político contra su nación.

El senador Smith no era, por cierto, experto en temas de navegación marítima y sus preguntas revelaron más de una vez su profunda ignorancia en la materia. Por lo tanto, ¿que credibilidad podía tener su decisión de retener e impedir el regreso de la tripulación y en particular del presidente de la Star, puesto en la picota del peor modo?. Todo fue vivido como una absurda y desmañada tentativa de desacreditar ante el mundo entero la experiencia y profesionalidad de la tradición marinera británica. Tendría que haber sido el Ministerio de Comercio Marítimo del Reino Unido, única autoridad reconocida, quien hubiese establecido con serenidad y profesionalidad que mecanismos no habían funcionado y que medidas, en términos de seguridad en la navegación era necesario pensar para el futuro inmediato.

Pasado el gran revuelo que levantó la investigación norteamericana, le tocaba a la justicia británica demostrar al mundo entero como de debía llevar a cabo una seria y escrupulosa investigación sobre un desastre naval como el del Titanic, investigación que detallaré en la próxima publicación.

BSA

(1) Extractado. E.Salvat.ISBN 978-84-471-1394-1


miércoles, 28 de diciembre de 2011

A DIFERENCIA DE ESPAÑA..."LA ROSENTRASSE Y LOS CRÍMENES FRANQUISTAS"





LA ROSENSTRASSE Y LOS CRÍMENES FRANQUISTAS

Autor : Floren Dimas Balsalobre

En marzo de 1943, apenas quedaban ya judíos en Berlín.

Para festejar el 54 cumpleaños de Hitler, se quiso declarar la capital de Alemania “freijuden” (libre de judíos). El 27 de febrero hubo una gran redada en las fábricas en las trabajaban alemanes “mischechen”, es decir, judíos casados con arios o no judíos, protegidos hasta entonces por las leyes raciales de Nüremberg.

Mil setecientos de ellos fueron hacinados en un edificio de la Rosenstrasse (calle de las Rosas), cerca del cuartel general de la Gestapo, a la espera de ser deportados a los campos de exterminio. Al pesar del régimen de terror que imperaba, el 27 de febrero comenzaron a concentrarse en el entorno, varios cientos de familiares no judíos, cuyo número aumentaba cada día, exigiendo a gritos la libertad, e incluso, llamando “asesinos” a los guardianes SS. Tras varios intentos inútiles por dispersarlos, incluso usando tanquetas, el mismo Himmler departió con el Führer la conveniencia de dar marcha atrás, ante la dimensión que estaba adquiriendo aquel escándalo “entre alemanes”, terminando por darse la contraorden, siendo anulada la orden de deportación y llegando vivos muchos de ellos al final de la contienda. Caso único registrado en la maquinaria letal del Holocausto.

Muchas son las hipótesis barajadas desde entonces, sobre las verdaderas causas de esta sorprendente medida, pero que sea cual sea la causa real, nos sitúa ante una pregunta inquietante:

“¿Encontró el nazismo la necesaria complicidad para el Holocausto, en el silencio cómplice de la sociedad alemana y en la de los países ocupados?”. Según parece constatado esta actitud, pasiva la mayoría de las veces, mucho tuvo que ver en el ascenso del nazismo al poder y con las barbaries que protagonizó antes y durante la guerra, la vista gorda, la indiferencia y también, la aprobación implícita, de la mayor parte de los ciudadanos. Al final de la guerra, nadie en Alemania ignoraba lo sucedido, y hasta el final, optaron por callar. 

“¿Hubiera podido llevarse a cabo el Holocausto, si el caso aislado de la Rossentrasse se hubiera generalizado?”, la pregunta sigue estando abierta.

Los crímenes franquistas, solo han sido conocidos en toda su dimensión, gracias al trabajo de las asociaciones memorialistas, en una labor que ha sido obstaculizada sistemáticamente, utilizando todos los resortes, por los gobiernos habidos en España, desde la muerte de Franco y hasta muy recientemente. Todavía en la actualidad, algunas –demasiadas- instituciones estatales, autonómicas y municipales, se oponen a los trabajos de investigación. La ley de la Memoria Histórica, aunque ha puesto medios para la  cuantificación y calificación de aquellos crímenes masivos, mantiene sin embargo la legalidad del franquismo, de los tribunales represores y la validez de las sentencias, lo que en términos estrictamente jurídicos, se conoce como una ley “aberrante”.

A pesar del muro de silencio y olvido, levantado por los políticos de una transición falazmente ejemplar, ya no es posible alegar por más tiempo, ignorancia sobre la impunidad de la represión franquista, ante el cúmulo de pruebas presentadas en el despacho del juez Garzón, y por multitud de testimonios y fehacientes, por el asesinato de casi doscientos mil republicanos, por fusilamiento, hambre o torturas.

Así, mientras en Francia acaba de aprobase una ley, que convierte en delito el negacionismo, de actos considerados crímenes contra la humanidad o genocidios, aquí en España se tolera la existencia de partidos políticos, organizaciones, editoriales y medios de comunicación, que justifican, e incluso exaltan, el mayor crimen realizado en la historia de España, a la vez que glorifican a sus responsables.

Y lo que es casi tan grave: el silencio corporativo de la sociedad española actual, capaz de emocionarse y solidarizarse en torno a las víctimas del terrorismo, y fría como el granito, o dolorosamente indiferente, ante el sufrimiento de decenas de miles de familiares de las víctimas del franquismo, cuyos familiares están desaparecidos y repartidos, por cualquiera de las fosas comunes, desperdigadas por las cunetas de España., o esperando en los cementerios a que llegue el momento de hacerles justicia.

Alguna responsabilidad habrá de imputarse al PSOE, tras tantos años de gobierno, por haber llegado a 2012 manteniendo a Franco y José Antonio en el Valle de los Caídos, y permitiendo que sus sombras alargadas, sigan perpetuando una impronta totalitaria, no solo en el callejero urbano, si no en amplios sectores políticos, económicos y sociales de nuestro país.

Calabardina 26 de diciembre de 2011.

Floren Dimas Balsalobre

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL "CONTRAMAESTRE CASADO"





El "Contramaestre Casado" era en 1936 uno de los buques de transporte dependientes del Estado Mayor de la Armada. Era un barco de vapor preparado para el transporte de carbón, construido en  Barrow-in-Furness (Gran Bretaña) por Vickers Ltd., en 1920, siendo entregado a la Armada el 8 de febrero de 1921. 



En la imagen durante la II Guerra Mundial, con los indicativos de neutralidad en el costado.


Con 3.282 toneladas brutas de desplazamiento, tenía una eslora de 104, 2 metros, con 14,6 de manga u 6 de calado. Lo propulsaba un motor de triple expansión alimentado por tres calderas Wowden que le daban una fuerza de 1.900 CV capaces de hacer andar el buque a 10,5 nudos. Para autodefensa se le instalaron cuatro cañones de 42 mm, repartidos dos en la toldilla y dos en el castillo, siendo tripulado por una dotación de 107 marinos.

Intervino en la Campaña de Marruecos transportando el vital carbón que servía de combustible a los buques de guerra, abasteciendo a las fuerzas allí destacadas. 

El 20 de julio de 1936 se encontraba atracado en los muelles del Arsenal de Ferrol. Esa misma noche un nutrido grupo de integrantes de los cuerpos auxiliares y marinería, con el objeto de mantener el buque bajo bandera republicana, arrestaron a los oficiales que se encontraban a bordo 

A la vista de la imposibilidad de salir de Ferrol, el día 21 al atardecer se procedió a liberar a los oficiales y al comandante, al mismo tiempo que se rendían a las fuerzas sublevadas. Nadie resultó herido, ni entre los arrestados ni entre los fieles al gobierno republicano, estos últimos fueron detenidos en su totalidad y se les abrió la Causa 29/1936.

En el Consejo de Guerra Sumarísimo derivado de la citada Causa se condenó a la pena de muerte a siete personas, entre ellas tres maquinistas, todos fusilados el 30 de agosto de 1936 en Ferrol.

Juan Pernas Fernandez: Segundo Maquinista desde 1933. Nacido en Ferrol el 21 de junio de 1901.Ingresó en el Cuerpo en 1920.

Nicolás Noche Pérez: Tercer Maquinista. Ingresó en el Cuerpo en 1933.Masón.

Julio Catalá Jaso. Sin datos.

Durante la Guerra de España fue habilitado como barco-prisión. Tras la guerra siguió sirviendo a la Armada franquista hasta su baja en 1953 y desguazado en Málaga. 



Fuente consultada: Foro Naval

sábado, 17 de diciembre de 2011

CARTAGENA, ULTIMO BASTIÓN REPUBLICANO




Ayer día 16 de diciembre asistí a una conferencia sobre "La represión de los Miembros de la Armada Republicana" pronunciada por D.Antonio Martinez Ovejero, el acto tuvo lugar en las instalaciones de la UNED de Cartagena, enmarcada dentro del ciclo que Memoria Histórica de Cartagena viene desarrollando, y de la que destaco y resumo cogido a oído lo, para mi, más interesante.


Nuevos datos, estadísticas referidas a la Región de Murcia, especialmente a Cartagena y un análisis objetivo de las singularidades que marcaron el comportamiento de los marinos republicanos desde el inicio de la guerra civil hasta 1945 fecha oficial del "último" ajusticiado. Comportamiento que como el ponente explica tiene sus raíces hundidas en el año 1931, fecha en la que las libertades asomaron tímida y fugazmente en el seno de la Marina Española.
Según los datos oficiales prácticamente más del 80% de los marinos republicanos sometidos a Consejo de Guerra a partir de 1936 y hasta 1945 pertenecían a los Cuerpos Auxiliares de Marina, en su mayoría suboficiales y cabos en sus especialidades - radio, tiro naval, torpedos,  etc...- y al Cuerpo de Maquinas, junto con un determinado numero de sus oficiales y mandos. Como referencia valida de estos porcentajes citar que de los 51 marinos sepultados en la Fosa X del Cementerio de Los Remedios de Cartagena solamente tres de ellos eran Oficiales en 1936. Cuerpos Auxiliares de Especialistas y de Maquinas que desde tiempos remotos han sido tratados injustamente por la Marina en beneficio del elitista Cuerpo General al que de forma contundente tenían negado el acceso los miembros de otros cuerpos. de la Armada.
Este sectarismo, muy arraigado en la Marina, provocó que, con la instauración de la II República y las leyes y disposiciones que se fueron adoptando en relación con la reorganización de la Armada, los integrantes de los cuerpos auxiliares acariciaran la oportunidad de reivindicar muchos de los derechos que hasta entonces les estaban negados a causa de la posición intransigente del Cuerpo General. Por otro lado su condición de especialistas daba paso al germen de las reivindicaciones digamos laborales y una masiva afiliación a organizaciones de la izquierda española o en su defecto a la identificación con sus ideales o esencia de sus fundamentos políticos.
Según lo anterior se forman las primeras "organizaciones" en el seno de la Armada, circunstancia ésta que si bien permite una mayor facilidad para la puesta en realidad de sus pretensiones, endurece aún más si cabe la postura del Cuerpo General negándose a admitir cualquier posibilidad de ver disminuida su privilegiada posición y además ser "contaminados" por "pseudomarinos" de procedencia distinta de las Academias Navales. Igual situación de asociacionismo y reivindicaciones se producía simultáneamente entre los trabajadores civiles de astilleros, talleres, etc...entre los que una vez acabada la guerra se realizó una profunda purga sometiéndoles a la jurisdicción militar y aplicandoseles las leyes y procedimientos judiciales y el Código Penal de la Marina de Guerra como si de militares se tratase.


Según Antonio Martinez explica, y yo comparto, fue precisamente este movimiento republicano entre los cuerpos auxiliares y trabajadores relacionados con la industria de guerra naval, así como el aporte numérico de combatientes a las filas republicanas - el tercero en importancia después de Madrid y Valencia-el factor determinante que permitió que Cartagena permaneciese en manos republicanas hasta el fin de la contienda, última tierra republicana invadida, al mismo tiempo que supuso para toda la ciudad de Cartagena y resto de la región de Murcia una especial y acentuada actuación represora por parte de las tropas franquistas durante los primeros meses de la posguerra y del franquismo hasta bien entrada la década de los años 60 del pasado siglo XX.
Como dato curioso y al mismo tiempo tremendo, explica Antonio Martinez, que aquellos marinos republicanos integrados en las dotaciones de buques hundidos o capturados por las tropas sublevadas, eran calificados de "PIRATAS" y como a tales se les juzgaba al considerarles responsables de la encautación a España y cambio de bandera de los buques en los que navegaban.

(1)Represión instrumentada en Cartagena con gran alarde de medios, de forma inmediata a la ocupación se pusieron en funcionamiento tres juzgados militares permanentes ubicados en las instalaciones de las Escuelas Graduadas, las autoridades de Marina establecieron un Consejo de Guerra Permanente y 57 Juzgados de Instrucción.  A la tres semanas de la ocupación  ya se habían elevado a Sumario 150 Causas e informado en más de 450 abiertas contra Jefes,Oficiales y Auxiliares de la Armada. La Falange contribuyó en enorme medida al suministro de "reos"a través de su Servicio de Información e Investigación.

Gran ocasión para el Cuerpo General de cobrarse las deudas con los Cuerpos Auxiliares. 

Como miembros de aquellos Consejos de Guerra cabe destacar a : (1)


Manuel Vela
Ramón Agacino
Rafael Barrionuevo
Joaquin López Cortijo
Pablo Hermida
José Emilio Diez
José de Gandarillas
Joaquin Matos Calderón
Miguel de Páramo
Hermenegildo Altozano
Antonio Cañas
Eduardo Viscosillas
Rafael Fernandez de Henestrosa
Augusto Chereguini
Luis Orcasitas
José Martinez Sapiña
Enrique Vidal Lorente
Sebastian Sart Montaner
José Imaz Echevarri
Ernesto Llamas del Toro
Vicente Navarro Flores y 
Andrés Criado de Molins

La "defensa" estuvo casi siempre encomendada a Martinez de Galinsoga, José Cervera, Urquizu Ormaechea, Montaner Delgado, Gómez Mariscal,Carlos Sánchez Sicilia, Emilio Brios de Montiano, Alberto Meca Motilla, Miguel Batista Gutierrez, Esteban García Hernandez, Bernardo Gonzalez Rizo y José López Pinto.


Abogados y jueces contaban en sus respectivas familias con algún que otro represaliado por el movimiento izquierdista.


(1)  La Represión Franquista en Cartagena. Autor : Pedro María Egea Bruno.


De estos Consejos de Guerra salieron cientos de penas de muerte y miles de condenas a prisión.




En algunos casos se dictaron condenas a muerte reconociendo en el sumario que (sic) 
"no existen pruebas suficientes para determinar la culpabilidad del acusado"
quien, no obstante, finalmente era fusilado o recluido en prisión.


Es imposible resistirse a imaginar como se hubiese desarrollado la guerra si Cartagena,sus bases, talleres y puerto hubiesen caído en los primeros momentos en manos del ejercito sublevado, situación ésta que evitaron en muy gran medida los marinos y ciudadanos de Cartagena, manteniendola fiel a la República hasta el fin de la guerra.

Desde aquí mi agradecimiento a D.Antonio Martinez Ovejero por sus importantes aportaciones en el campo de la investigación histórica relacionada con la Armada Española y el franquismo en general.





Benito Sacaluga