martes, 18 de diciembre de 2012

MAQUINISTAS VIEJOS,MAQUINISTAS NUEVOS

Dedicamos estos Apuntes a todos los viejos Maquinistas y a los Oficiales de Máquinas que padecen enfermedad y a todos los que sufrieron perjuicio por el simple hecho de haberse dedicado a esta profesión, deseando que les traigan recuerdos agradables de juventud que sirvan de consuelo. Tampoco olvidamos a los que desgraciadamente ya no están entre nosotros, porque se hundieron con los Submarinos en la Guerra o en accidente, o dieron su vida por la Patria o por sus ideales, y a todos los fallecidos tanto en Paz como en Guerra. Citamos aquí en su recuerdo y representación de todos ellos al Capitán de Máquinas (S) Don José Cifuentes González, Jefe de Máquinas del Submarino C-4, último submarino superviviente de los que iniciaron la Guerra, que se perdió con su barco hundido en 1946 por colisión accidental con el "Lepanto" al salir a superficie en aguas de Sóller.

MAQUINISTAS VIEJOS, MAQUINISTAS NUEVOS
SUBMARINOS Y RECUERDOS
Autor : 
Ramón Terrones Pazos
Coronel del Cuerpo de Maquinas

Los Maquinistas y los Oficiales de Máquinas en Submarinos (Los Jefes de Máquinas nacieron el mismo año que el Arma Submarina)
Nació el Arma Submarina en 1915 siendo Rey S.M. Alfonso XIII, por Ley de 17 de febrero del mismo año, conocida como "Ley Miranda" porque la redactó y la propuso el Almirante Excmo. Sr. Augusto Miranda y Godoy siendo Ministro de Marina, quien en virtud de las facultades que le confería la misma Ley, publicó al mes siguiente el cuarto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas con cierta visión de futuro, en el cual entre otras cosas creaba la figura de "Jefe de Máquinas"... Por lo tanto "el Jefe de Máquinas" celebra sus aniversarios en las mismas fechas que el Arma Submarina...
El hombre encargado de estructurar orgánicamente el Arma Submarina en un complejo formado por Base, Escuela y la Flotilla, fue el también su primer Jefe el Capitán de Corbeta D. Mateo García de los Reyes, que llegará a ser Almirante y Ministro de Marina, firmando entonces el R.D. por el que se reconocía el carácter Militar del Cuerpo de Maquinistas, cuestión que era por otra parte profundamente necesaria para mantener la disciplina a bordo entre los Oficiales. Toda la filosofía del espíritu que anima la actitud de la gran familia submarinista, está recogida en el Lema que aparece en el escudo del Arma: "AD UTRUMQUE PARATUS" (Siempre Listos), cuya elección se debe precisamente al Almirante García de los Reyes, quien lo practicó siempre durante toda su vida dedicada a los Submarinos y que el personal de máquinas submarinista supo asimilar como algo que ya era consubstancial con su forma de entender el servicio.
Posiblemente sea en submarinos donde los Maquinistas y los Oficiales de Máquinas que los heredaron hayan sufrido menos conflictos de convivencia con otros Oficiales por no reconocérseles la categoría Militar, y donde seguramente los Jefes de Flotilla y los Comandantes hayan comprendido mejor la figura del Jefe de Máquinas, quizá mejor que en cualquier otro tipo de buque, porque en un Submarino la sala de máquinas ocupa todo el barco y todos los Oficiales sin excepción "luchan con el material" y saben lo dura que es esa batalla cotidiana.
El Almirante García de los Reyes lo supo comprender así desde sus tiempos de C. de C. y a él también se debe sin duda la redacción del quinto Reglamento del Cuerpo de Maquinistas, aunque se publicó después de su relevo ministerial, Reglamento en el que se reitera la importancia de este Cuerpo para la Armada, donde se crean los Jefes de Servicio de Máquinas de los Departamentos, con capacidades de intervención y de inspección que antes sólo se le conferían a Oficiales del Cuerpo General y del Cuerpo de Ingenieros Navales, y donde aparece por primera vez en el escalafón del Cuerpo el grado de General Maquinista con categoría de Contralmirante. Comienza a funcionar el apoyo al Arma Submarina La Escuela y el resto de las dependencias que formaban la "Estación de Submarinos" como entonces se llamaba la actual Base de Submarinos de Cartagena, terminaron de instalarse entre los años 1918 y 1920 bajo la dirección del Capitán de Corbeta García de los Reyes, Jefe de la Flotilla. La Estación estaba preparada para facilitar a los submarinos los servicios de apoyo indispensables: aire comprimido, carga de baterías, alumbrado, combustible, agua dulce, etc., y talleres, de mecánica, electricidad, fundición, calderería, carpintería y pintura así como un dique flotante para mantenimiento de las carenas. Aquel dique, que durante muchos años fue estampa típica de la Dársena del puerto de Cartagena también fue motivo de preocupaciones para los oficiales de Guardia Militar en la Base... especialmente en días de mucho viento
De todo aquel complejo de apoyo, talleres, dique y resto de servicios, que en principio estaba bajo el mando de un Ingeniero Naval, llegó a estar mandado por un Comandante del Cuerpo de Máquinas primero y por un Teniente Coronel después, gracias al tesón de los miembros del Cuerpo y al lento pero efectivo reconocimiento de sus valores y de su formación por los Jefes del Arma Submarina... a lo largo de setenta y cinco años.
El Jefe del Arma Submarina desempeña la Jefatura de la Flotilla, a la vez que la Dirección de la Escuela y la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena, y así ha sido siempre excepto en dos períodos:
— El de 1936-1939, en el cual a causa de la Guerra Civil, hubo tres grupos de Submarinos: dos del bando Republicano, con Bases en Cartagena y en Mahón y uno perteneciente al Bando Nacional, desde 1937, que tenía la Base en Sóller.
Durante aquel período no hubo Jefe de Flotilla en ninguno de los bandos, actuando como tales los Comandantes más antiguos, sin embargo, desempeñaron la Jefatura de la Base de Submarinos de Cartagena los siguientes Oficiales:
Capitán de Fragata, D. Francisco Guimerá y Bosch.
Segundo Maquinista, D. Manuel Martínez Cobacho.
Capitán de Navio, D. Valentín Fuentes y López.
Cómo llegó a ser Jefe de la Base un Segundo Maquinista se explica por la aplicación de Leyes de equiparación para el mando de los Cuerpos de la Armada promulgadas por Gobiernos de la República, que no llegaron a tener aplicación en el bando Nacional.
— El de 1958-1959, cuando la Jefatura de la Base de Cartagena recayó en el C.N. D. Alfredo Lostau Santos mientras que la de la Flotilla era desempañada sucesivamente por:
Capitán de Fragata D. Guillermo Carrero Carre, y
Capitán de Fragata D. Pedro Duran Juan.

Maquinistas en la Primera Flotilla de Submarinos
Los Maquinistas que embarcaron en la primera Flotilla de Submarinos de la Armada, formada por el "Isaac Peral", (A-0), "Narciso Monturiol" (A-l), "Cosme García" (A-2) y el A-3, realizaron cursos de formación y adiestramiento en EE.UU. (New London) y en Italia (La Spezia).
Entre aquellos Maquinistas que realizaron cursos en el extranjero para embarcar en la Primera Flotilla, figuraban entre otros:
Primer Maquinista, D. Francisco Hernández Segura.
Primer Maquinista, D. José Navarro Monreal.
Primer Maquinista, D. Juan Corona Morena.
Primer Maquinista, D. Florentino Gómez Mariogómez
que fueron los primeros Jefes de Máquinas de los cuatro primeros Submarinos de la Flotilla, respectivamente en el mismo orden que se citaban más arriba.

También hemos de recordar el Buque de Salvamento de Submarinos "KANGURO", cuyo primer Jefe de Máquinas fue D. Honesto Requejo Resines, buque que también formó parte de las estampas típicas de la Dársena de Cartagena durante muchos años.




Oficiales de Máquinas en los cursos de Submarinos.
Escuela de Submarinos de Cartagena

El Curso Número Uno se realizó desde el primero de abril al primero de agosto del año 1918. En aquel curso solamente tomaron parte Oficiales del Cuerpo General ya que la plantilla de Maquinistas embarcados estaba completa. A todos los que habían realizado cursos de Submarinos en EE.UU. y en Italia, embarcados en la Flotilla, se les reconoció la "Aptitud" de Submarinos (S).
Nos hubiera gustado traer aquí, antes de adentrarnos más en este capítulo de la historia del Cuerpo de Máquinas, relativo a los Oficiales de Máquinas que han sido Submarinistas, la lista de todos los Jefes del Arma que tuvieron la oportunidad de conocer muy de cerca, prácticamente conviviendo en la misma inmensa sala de máquinas que es un submarino con los Oficiales del Cuerpo de Maquinistas y con sus herederos los del Cuerpo de Máquinas, ahora también ya desaparecidos legalmente por su integración en el Cuerpo General, aunque su espíritu seguirá muchos años todavía escondido entre bombas de trimado, baterías de acumuladores pianos de soplado y motores principales...
... Quizá a la espera de relevo en otro Cuerpo de Máquinas, como algunos agoreros empiezan a vaticinar?
También nos hubiera gustado relacionar a todos los Submarinistas del Cuerpo de Máquinas desde sus orígenes... pero tampoco es posible en una obra de esta naturaleza.
Por eso, en representación de todos los Jefes del Arma y por el significado que tuvo para los Maquinistas, una vez más recordamos aquí al Almirante García de los Reyes, bajo cuyo mando se desarrollaron 20 Cursos, y porque fue sin duda el Jefe de Flotilla que dirigió la formación de más Submarinistas. 
Los cursos en Cartagena se interrumpen a causa de la Guerra Civil. El curso número 34 fue el último que se realizó antes de la Guerra Civil, Alzamiento Nacional o Guerra de Liberación, que de todas estas y más formas se le llamó a la lucha fratricida que se entabló en España de 1936 a 1939.
En total antes de la guerra se formaron en Submarinos unos 50 Maquinistas (cuyos nombres desgraciadamente no conservamos en su totalidad), en 18 años, con una media anual de casi 3 Alumnos, desde 1917 hasta 1935 ambos inclusive, que constituyeron la época dorada de la Flotilla de Submarinos española porque llegó a tener 16 submarinos, el doble de la cifra actual: 8, que es la mayor alcanzada después de aquella guerra.
Al iniciarse el Alzamiento Nacional, la Base de Cartagena, la Escuela de Submarinos y todos los Submarinos que tenía la Flotilla en 1936, doce en total, quedaron en el Bando Republicano, pero no se tienen noticias de que se hayan realizado cursos de Submarinos durante el conflicto, salvo los que se desarrollaron en la Zona Nacional; lo cierto es que el Gobierno de la República contaba con pocos Oficiales del Cuerpo General de Submarinistas adictos a su causa y tuvo que recurrir después al reclutamiento de Oficiales soviéticos voluntarios para completar las dotaciones de Submarinos.
Cursos de Submarinos realizados fuera de Cartagena
Cuando el Bando Nacional adquirió los Submarinos "General Mola" y "General Sanjurjo" en 1937, cuyos Jefes de Máquinas respectivos fueron:
Capitán Maquinista D. José Albarrán Espejo, y
Capitán Maquinista D. Francisco Echevarría Bilbao.
se realizaron a bordo de los mismo unos cursillos para formar Oficiales de Submarinos y, posteriormente, ya terminada la Guerra Civil, en la Base Naval de Sóller, ESCUELA DE ARMAS (Sección de Submarinos), cursos de "Aptitud" para Submarinistas en los que participó el siguiente personal de Máquinas:

CURSO 1. (Del 20-11 -39 al 20-05-40) 
Tercer Maquinista D. Ángel García Llamas.
Tercer Maquinista D. Vicente Selles Vaello.
Tercer Maquinista D. Rafael Vicaría Juan.
CURSO 2. (Del 01 -08-40 al 31 -01 -41) 
Auxiliar de Máquinas, D. José Rodríguez Naveira.
Auxiliar de Máquinas, D. Antonio Vázquez Chao.
Auxiliar de Máquinas, D. Antonio Tirado Parrado.
Auxiliar de Máquinas, D. José Vázquez Garfia.

Al terminar la Guerra se produjo un vacío de Maquinistas El 12 de julio de 1940 se promulgó la Ley de reorganización de las escalas de los Cuerpos Militares facultando a los respectivos Ministros y concretamente al de Marina, a pasar a la escala de Complemento o al retiro a aquellos Oficiales que se sospechara que eran poco adictos al nuevo Orden establecido al concluir la Guerra Civil.
Aquella Ley, contra la que no se podrían interponer recursos, y el Decreto de 31 de julio de 1940, por el que se creó el Cuerpo de Suboficiales, integrando en él a los Maquinistas de la Segunda Sección del Cuerpo de Maquinistas, que tenían categoría de Oficial, dejaron este Cuerpo prácticamente diezmado.
Puesto que en España quedaban muy pocos Oficiales del Cuerpo de Maquinistas con Aptitud en Submarinos poco tiempo después de terminar la Guerra, ya que una abrumadora mayor parte de los que poseían la "Aptitud" habían muerto por unas u otras causas, habían sido "depurados" por la famosa Ley del 1940 o se encontraban en el Cuerpo de Suboficiales por decreto, fue necesario cubrir puestos de plantilla de Maquinistas de Submarinos con Oficiales de Complemento, con Suboficiales y con personal de Cuerpos Auxiliares.

La Escuela de Submarinos de Cartagena funciona otra vez

Después de terminar el Curso 2 de SOLLER se reanudaron los cursos de la ESCUELA DE SUBMARINOS de CARTAGENA con el NUMERO 35 (del 01-05-41 al 30-10-41), pero no asistió ningún personal Maquinista al curso de Oficiales porque realmente la plantilla de Submarinos debía nutrirse de personal de la antigua Segunda Sección del Cuerpo de Maquinistas, los cuales habían pasado al Cuerpo de Suboficiales.

Por Ley de 26 de Mayo de 1944 se creó el Cuerpo de Máquinas, con los mismo derechos y prerrogativas Militares que los restantes Cuerpos Patentados de la Armada, integrando en él a los Oficiales del Cuerpo de Maquinistas de la Primera Sección y previo curso en la Escuela Naval a Maquinistas de la Segunda, fijando que en lo sucesivo el ingreso en el Cuerpo sería en la Escuela Naval por oposición.
Desde el último curso de SOLLER hasta que empezaron a salir de la Escuela Naval Militar los primeros Tenientes de Máquinas procedentes de los cursos para el Cuerpo de Suboficiales (de la antigua Segunda Sección del Cuerpo de Maquinistas), transcurrieron tres años sin formar Oficiales de Máquinas para Submarinos.
Los cursos desarrollados en la Escuela de Submarinos servían en principio para reconocer la "Aptitud" para embarcar en Submarinos, pero en el transcurso del tiempo se convirtieron en cursos de ESPECIALIDAD para Oficiales, quedando la Aptitud para Suboficiales y Cabos.
Al curso número 43 asistieron los últimos Oficiales de Máquinas que habían pertenecido al antiguo Cuerpo de Maquinistas.
Desde que teminó la Guerra en 1939 hasta 1953 se realizaron 15 cursos incluidos los de Sóller, formando 30 submarinistas para Máquinas con una media anual de dos por curso, bastante inferior a la del período anterior a 1936 desde la creación del Arma.
En honor a la verdad hay que añadir que con la guerra se inició un período negro para la Flotilla de Submarinos, con un número de barcos que nunca fue superior a 5, llegando incluso a tener durante mucho tiempo tan sólo uno operativo.

Se produce otro vacío de Oficiales de Máquinas en Submarinos

Los primeros planes de Estudios para obtener la graduación de Teniente duraban siete años, largos años en comparación con el resto de las carreras Militares, y se estipulaban dos cuestiones:
Un período previo de estudios en la antigua Escuela de Maquinistas, rebautizada Escuela de Mecánicos, antes de pasar a la Escuela Naval, y un Curso de Submarinos de seis meses de duración, que tenían por objeto el ocupar el tiempo en una Carrera demasiado larga y conseguir que fueran Submarinistas todos los Oficiales de Máquinas, para aliviar así penurias casi crónicas desde el fin de la guerra de esta clase de personal en los submarinos.
Las seis primera Promociones realizaron el Curso de Submarinos antes de terminar los estudios de la carrera y algunas de ellas llevaron con verdadero orgullo el distintivo de la Aptitud (S) sobre el uniforme de Alumno equiparado a Guardiamarina, hasta que se les prohibió su uso, verbalmente, planteándose un conflicto difícil por faltar reglamentación al respecto, que se solucionó reglamentando la prohibición, pero... con carácter retroactivo para quienes antes se le había reconocido el Curso que implicaba el uso del distintivo...
Aquella decisión que hoy podemos calificar de equivocada, que además terminó por dejar sin validez el Curso de Submarinos realizado durante la carrera, hizo que durante algunos años no hubiera suficientes Oficiales de Máquinas voluntarios para repetirlo (voluntarios como era preceptivo por Reglamento) y tuvieron que ser nombrados forzosos por orden de antigüedad como Alumnos de la Escuela de Submarinos.
Sería patético narrar ahora las múltiples anécdotas de juventud relativas a los subterfugios que se ideaban, con más o menos éxito, por algunos para ser declarados inútiles para Submarinos en el reconocimiento médico previo al nombramiento como Alumno y las que se practicaban después de ser nombrado, durante una fase inicial del Curso en la que se examinaban las capacidades sicofísicas de aptitud, en cámaras hiperbáricas, tanques de escape libre, etc.
Otros se atrevían a renunciar simplemente alegando que no eran voluntarios y algunos lo pasaron muy mal...
Hay que decir sin embargo que había voluntarios "in pectore" y que paradójicamente algunos de estos fueron declarados inútiles para submarinos por errores que hoy parecen increíbles. Por entonces se empezaba a emplear en cierto Hospital Naval, que no en los tres que entonces había, un Audiómetro seguramente muy rudimentario, que declaró sordo a alguno que todavía hoy con sesenta años largos conserva una agudeza de oído envidiable y que solamente recuperó la confianza en sí mismo y en su oído, aunque ya tarde para ser Submarinista, después de visitar un par de "otorrinos"...
También hubo sin embargo algún Jefe de Máquinas de Submarino a quien con el tiempo se le endureció el oído y cuentan que encontrándose al mando de la Guardia Militar en la Base una noche de tormenta, con fuerte viento racheado, fue llamado por teléfono por el Jefe de la Flotilla interesándose por el estado de los "cocos" que afirmaban el dique flotante:
— A la orden de VS. mi Comandante, ya están encendidos.
— ¿Cómo encendidos? Me refiero a los "cocos" del dique.
— Sí Señor, vengo de allí y los focos ya están encendidos.
Tardó bastante en comprender por qué fue relevado de la Guardia...

Se incorporan a Submarinos los nuevos Oficiales del Cuerpo de Máquinas
Desde el curso número 43 de 1948 hasta el curso número 48 de 1953, al que se incorporaron Tenientes de la Primera Promoción, no hubo Oficiales del Cuerpo de Máquinas en ninguno de los cursos intermedios.
En el Curso Número 48 que se llevó a cabo desde el 20 de enero al 20 de julio de 1953 se incorporaron al Curso de Especialidad de Submarinos los primeros Oficiales del nuevo Cuerpo de Máquinas, y a partir de aquí casi todos nombrados con carácter forzoso por orden de antigüedad.
Como anécdota, podemos relatar que el Teniente de Máquinas Vázquez Chao fue nombrado para hacer el curso de Submarinos por tercera vez, después de haberlo realizado en Sóller y también en Cartagena anteriormente, como parte de los estudios de la Carrera lo mismo que todos los Tenientes de las seis primeras promociones.
Después de años de penuria submarinista por falta de barcos, pero seguramente más lleno de anécdotas que ningún otro período, llegó el año 1973 que ya se puede considerar un buen año para la Flotilla de Submarinos y por fin se pudo hablar en voz alta de su resurgimiento: habían desaparecido todos los barcos anteriores a la guerra y los de postguerra. Ya se habían incorporado los cinco Submarinos de la Serie 30, habiendo sido primer Jefe de Máquinas del cabeza de Serie "ALMIRANTE GARCÍA DE LOS REYES" (S-31), el entonces Capitán de Máquinas D. Luis Fernández García, y habían empezado a incorporarse los Submarinos que forman la Flotilla actual, de cuyo barco más antiguo, el DELFÍN (S-61) fue primer Jefe de Máquinas el Teniente D. Gabriel SarroIparraguirre.
Hay tres épocas de esplendor submarinista que se caracterizaron no sólo por el número de submarinos, sino también por la intensificación de cursos y el lógico incremento de submarinistas... y otra cosa muy importante: el incremento de cursos en el extranjero, que servían por una parte para relacionarse con colegas de otras Marinas y, por otra, para "cobrar dietas de extranjero que levantaban la paletilla", la siempre caída paletilla... Se decía de los afortunados que su escudo de armas era un león rampante sobre un campo de... divisas.
En el curso número 76 se han incorporado los últimos Oficiales del Cuerpo de Máquinas, en total, salvo omisión involuntaria, han obtenido la ESPECIALIDAD DE SUBMARINOS para prestar servicio en Máquinas 163 Oficiales a lo largo de unos 75 años...
Desde el curso 77 el curso lo realizan Oficiales del Cuerpo General de varias escalas y Oficiales de la Reserva Naval activa.
Queremos desear aquí muchos éxitos a todos los nuevos Oficiales que se van incorporando a las tareas que desempeñaban los del Cuerpo de Máquinas, procedentes en su mayor parte de la Reserva Naval Activa, algunos menos de la Escala Especial del Cuerpo General y unos pocos de la Sección Transitoria del Cuerpo General, paradójicamente muy pocos ya que se trata de los portadores por Ley del testigo de Jefes de Máquinas.
Los Oficiales de la Sección Transitoria deben saber que hay una gran tarea pendiente en relación con la Organización de los Servicios de Máquinas, tanto con respecto al personal como con respecto al material, en particular con la preparación operativa, el apoyo logístico en varios aspectos y la formación y adiestramiento de especialistas, tareas inacabadas del Cuerpo del que proceden, heredero a su vez de las que había iniciado el Cuerpo de Maquinistas desde que se creó su Escuela de Ferrol en 1850...
Además deben saber que el Cuerpo de Máquinas no es el Primer Cuerpo de Oficiales que se unifica con el Cuerpo General, también un antiguo Cuerpo de Artillería de la Armada se integró en el Cuerpo General por unos motivos que se nos antojan muy parecidos a los que ocasionaron la integración del Cuerpo de Máquinas y sin embargo nadie piensa, que sepamos, en volver a recrear un Cuerpo de Artillería de la Armada...
Cartagena, 1990.

domingo, 16 de diciembre de 2012

ADELINA KONDRATIEVA, BRIGADISTA INTERNACIONAL



Firmado :Dolores Cabra
Remitido : Floren Dimas


    A las 5,30 de la madrugada del día 14 de diciembre de 2012 fallecía en Moscú, a los 95 años de edad, Adelina Kondratieva, Presidenta de AGE. La gran luchadora por la libertad, brigadista internacional, gran impulsora del movimiento memorialista en España desde que nos conocimos a principios de los años 90. 


    Nacida en Buenos Aires en el año 1917, de padres rusos emigrados. Su padre Benjamín Abramson había escapado de la represión zarista en 1910 con una condena a muerte emigrando a Argentina. Allí residió la familia hasta 1932 en que se trasladan a Rusia para participar, con gran ilusión, en la construcción del Estado socialista. Se acoplaron con dificultades. Se incorporó con 14 años a la escuela. Cuando solicitó su ingreso en la Unión de Juventudes Comunistas, se le denegó su ingreso por considerarla "hija de un trotskista con el agravante de haber nacido en Buenos Aires". Le costó dos solicitudes más, a la tercera la admitieron. 


    Adelina, con su padre Benjamín, y con identidades falsas, salieron en enero del 1937 con rumbo a España, donde ya se encontraba su hermana Paulina, para participar en la lucha contra el fascismo. Después de atravesar clandestinamente la Europa fascista y Francia, consiguen llegar a Barcelona y Valencia. Adelina, tiene entonces 19 años y por sus conocimientos de español, se le destina como intérprete y traductora en la Aviación, en el Estado Mayor de la Fuerza Aérea de la República, con sede en Albacete, ciudad que también acogía a las Brigadas Internacionales, donde permaneció destacada en la finca de Los Llanos, sede de la aviación. En la Aviación Republicana Española obtiene la graduación de teniente. Trabajó, entre otros, con el asesor Smushkevich, conocido en España como el general Douglas. Adelina recuerda que le fue de gran ayuda la atención paternal y las enseñanzas de Núñez Maza.


    Su hermana Paulina trabajaba con el asesor soviético Xanti Mansurov con quien se casó después. Xanti tuvo diferentes misiones en España. Fue consejero de las unidades militares en la defensa de Madrid, asesor del Cuerpo de Madrid-Cataluña y también de la 35 división, organizador en el XIV Cuerpo de Guerrilleros, y colaborador en la preparación de oficiales. 

    La guerra dificultaba el contacto con su familia, pero en febrero de 1937 una agradable sorpresa, supuso la visita, en vísperas del cumpleaños de Adelina, de Paulina y Xanti. A su padre no lo volvería a ver hasta finales de 1937.


    Uno de los trabajos de Adelina y sus compañeros era pasar toda la noche atentos a la información de la centralita que daba los partes de los aeródromos. La mayor parte de la vida en Albacete, la desarrollaba Los Llanos por donde pasaban aviadores rusos y españoles. Su memoria no ha olvidado sus nombres, y cuando ha vuelto a reunirse en Madrid, en tiempos posteriores, con los pilotos de la Asociación de Aviadores de la República, Adelina ha sentido el calor y el afecto que imperaba entre todos ellos en aquellas fechas. Cuando disponía de tiempo iba a la ciudad en la moto de un mecánico ruso, Gregori Sokolov. Disfrutaba recorriendo las calles, la plaza del Ayuntamiento y aprovechaba para comprarse ropa de abrigo: “Una señora me hizo un par de jerséis que eran la envidia de mis camaradas y de gran utilidad en este clima tan frió”.


    Uno de los episodios más fijos en la memoria de Adelina es el bombardeo de la capital el 20 de febrero de 1937: “Ese bombardeo fue algo macabro. Durante casi toda la noche el cielo de Albacete permaneció resplandeciente por las explosiones de las bombas y el ruido era estremecedor. Las acciones se repetían tras un breve intervalo de tiempo y uno tenía la impresión que aquella era una noche interminable. Al día siguiente fuimos a la ciudad y los estragos del bombardeo dejaron heridas las calles y plazas, especialmente las pérdidas fueron más intensas entre el Altozano y la estación de ferrocarril”, contaba en una de sus entrevistas. 


    En 1938 regresó a Moscú donde ingresó en la Universidad Obrera para adultos. Se doctoró en Ciencias Históricas, especializándose en movimiento sindical latinoamericano. En 1941, estudia italiano en la Facultad Militar de Idiomas Extranjeros, para servir durante la invasión nazi como intérprete de los prisioneros italianos en el frente ruso. Chocó con sus superiores por el mal trato que se les daba.


    Fue Teniente Superior del Ejército Soviético entre 1941-1949, y participó activamente en toda la campaña militar durante la ocupación alemana de la URSS. 


    Al final de la guerra se reincorpora al Instituto Militar de Idiomas. Se casó con el también militar Alexander Kondratiev y tuvo una hija, Elena. 


    En 1951 es detenido su padre, con 63 años, acusado de trotskista. Adelina, hubo de acompañarle en su detención por orden del mayor. De su padre no consiguieron ninguna confesión. Todas las acusaciones fueron refutadas. Consiguió lo que se llamaba una condena ¡Leve!: cinco años de gulag con destierro subsiguiente, sin poder vivir en ninguna ciudad importante. Fue liberado tras la muerte de Stalin.


    Tras muchas vicisitudes, por "ser hija de detenido y además extranjera", continuó su vida como jefa de la cátedra de español en el Instituto de Pedagogía.


    En los años 90 comenzó a realizar viajes periódicos a España. Conocimos a las dos hermanas en Madrid y las animamos a publicar en la editorial Compañía Literaria que dirigía Juan Barceló su libro de memorias “Mosaico Roto”. Desde aquella época contactó con numerosos círculos de exiliados, expresos, guerrilleros antifranquistas, antiguos militares de la República, etc. y fue la inspiradora y principal impulsora del Homenaje a las Brigadas Internacionales del año 96. 


    Posteriormente, en marzo de 1997, impulsó la creación de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) y la digitalización de archivos y documentación dispersa por todo el mundo y especialmente por Rusia relativa a la Guerra Civil. Viajamos juntas por numerosos países, Gran Bretaña, Italia, Canadá, USA, México, Suiza, Luxemburgo, y sobre todo por la inmensa Rusia, solicitando a los exiliados y a los brigadistas que colaboraran en la labor de recuperación de la memoria histórica de España. Residió largas temporadas en España incluso en condiciones económicas muy difíciles, para formar equipos de trabajo, conseguir apoyos y reunir materiales y personas dispuestas a dar un fuerte impulso a la recuperación de la memoria histórica. 


    Hasta su fallecimiento fue Presidenta de AGE y Presidenta de la Sección Española de los militares participantes en la Guerra Civil Española del Comité de Veteranos de Rusia. Se encontraba en constante relación con los que fueron  niños de la guerra  del Centro Español de Moscú, con los círculos de hispanistas rusos, especialmente con nuestra amiga Natalia Malinovskaya y con los supervivientes brigadistas de todo el mundo y participó e impulsó las diferentes actividades de memoria histórica tanto en Rusia como en España u otros países relacionados con la historia de la Guerra Civil y la dictadura franquista, incluyendo su participación en jornadas de apoyo a los antiguos guerrilleros, homenajes a los brigadistas, a los antiguos militares republicanos, los niños de la guerra, y Caravanas de la Memoria de AGE, y especialmente en los trabajos para la digitalización de los numerosos archivos rusos que contienen materiales importantes sobre la guerra y el exilio español en la URSS, la última cita con los archivos la tuvimos ambas en octubre de este año, con la dirección del RGASPI en Moscú, negociando de nuevo la digitalización del fondo 45, fondo de Brigadas Internacionales, objetivo que perseguíamos en AGE desde 1997 acudiendo ambas a las reuniones anuales del Incomka como miembros observadores, y que sistemáticamente nos «complicó»  el Ministerio de Cultura de España, tanto si gobernaba el PP como el PSOE, aunque ello no impidió que volviéramos a intentarlo año tras año, firmando convenios de AGE con el Ministerio de Cultura de la Federación Rusa, con el Consejo Internacional de Archivos, y consiguiendo por fin apoyos del Archivo Nacional de Cataluña, en fin, tantas actividades, tanta energía, tanta sabiduría e inteligencia sólo podían tenerla los brigadistas internacionales y los guerrilleros antifranquistas.


    La última vez que estuve con ella en Moscú, fue con motivo del 75 aniversario de la evacuación de los niños de la guerra. En el Centro Español de Moscú asistimos a los actos y en el gran salón tuvo una de sus últimas intervenciones públicas, en apoyo solidario a la lucha por el mantenimiento del Centro, en peligro de desahucio por la falta de apoyo del gobierno de España. Tuvimos en esos días también un entrañable encuentro en el Comité de Veteranos con nuestras gentes queridas.


    Juntas mantuvimos una larga batalla para conseguir que España le concediera la pensión que por ley le correspondía como teniente de aviación de la República, pero tropezamos sistemáticamente con murallas infranqueables y diques de contención que amparan las absurdas y temibles  burocracias y la mala intención de altos estamentos políticos. No  lo conseguimos y Adelina, en este último viaje a Moscú, me volvió a repetir su deseo de vivir el resto de sus días en España. Yo siempre le decía que España, en estos tiempos, es una madrastra para sus hijos más nobles pero que seguiríamos intentándolo.




    Ahora Adelina ya no está pero ahí queda registrado todo su combate por la libertad, por la justicia y por los derechos humanos.

    En una de sus últimas cartas a los compañeros y socios de AGE que me dictó decía:
    ... Desde aquí, soñando con verles lo más pronto posible me despido con sentimientos tristes pero con ánimos para el futuro que junto a vosotros continuaremos forjando en esta batalla de las personas honradas. Pienso que en la situación actual el gran fracaso es de la derecha que no admitió la derrota sobre el fascismo y el gran fracaso es también de la izquierda que no mostró la historia real a las siguientes generaciones. De ahí la crisis de valores y la vuelta de los fascismos en sus peores manifestaciones ante el asombro de la juventud, que desconoce el horror que traen las dictaduras...
    La más auténtica resistencia a la tiranía y a los fascismos hemos tenido el honor y la gloria de tenerlos en AGE encarnados en una mujer excepcional, cuya profunda honradez y entereza moral ha ido iluminando los caminos con la luz y las ideas de su sabiduría, inteligencia, y generosidad.

    ¡Hasta siempre Adelina!

    Dolores Cabra
    Secretaria General de AGE

    miércoles, 12 de diciembre de 2012

    CARTAGENA EN LA POSTGUERRA





    Algunos datos de la postguerra cartagenera entre
    1939 y 1944


    El municipio de Cartagena tenía en el momento de finalización de la guerra civil entre 114.000 y 120.000 habitantes, la misma que hoy tiene toda la provincia de Teruel y el doble de la que actualmente tiene Melilla.

    Hasta 1942 no se experimentó aumento significativo de la población. En 1939 se produjeron 1.784 nacimientos inscritos en el Registro Civil, lo que representaba un incremento de la población del 1,56 % , las defunciones fueron prácticamente el doble de los nacimientos alcanzando las 3.170 muertes registradas, un 2,78 %. A las cifras de fallecidos y a efectos del censo debemos descontar una importante cifra de personas desaparecidas o exiliadas que lógicamente no pudieron cursar su baja en el padrón municipal.

    En el año 1940 había en Cartagena 1.247 viudas con edades comprendidas entre los 20 y los 39 años.

    Entre 3.000 y 4.000 niños y niñas cartageneros se criaron sin padre, el 90 %  sin ningún tipo de recursos a causa de que sus padres habían servido en el ejercito o la marina republicana y por tanto no tenían derecho a ningún tipo de pensión.

    Entre abril y octubre de 1939, casi cuatro mil hombres, uno de cada ocho (12,5%) entre 15 y 60 años, fueron detenidos, encarcelados o procesados en Cartagena.

    El número aproximado de fusilados en Cartagena entre 1939 y 1945 fue de 176, de los cuales 116 eran militares y 60 civiles.

    Entre 1939 y 1943, fueron 12.845 cartageneros (11,26%), funcionarios civiles o militares, profesionales liberales,abogados, médicos....y trabajadores de las empresas de defensa o de los servicios públicos, fueron sometidos a procesos de depuración política. De ellos 4.000 fueron despedidos, unos 2.000 sancionados con suspensiones temporales de empleo y sueldo, traslados,congelación vitalicia o temporal de categorías...1.733 jefes,oficiales, y suboficiales del Ejercito, la Marina y las Fuerzas de Seguridad fueron expulsados de las fuerzas armadas.

    En el periodo comprendido entre 1939 y 1941, el 25% de la población carecía de recursos o empleo para sobrevivir, Auxilio Social repartía cerca de 7.200 raciones diarias de comida en 1939, raciones que eran consumidas por el 6% de la población.

    Salarios mensuales periodo 1940-1942

    • Empleada de hogar, interna a tiempo completo : 40 ptas.
    • Aprendiz : 30 ptas
    •  Peón de construcción : 180 ptas.
    • Oficial peluquero : 250 ptas.
    • Maestro nacional : 416 ptas.........


    Un conserje de la falangista Central Obrera Nacional Sindicalista (CONS) (CNS),
     disuelta en 1940 e integrada en la Organización Sindical Española,
    el sindicato vertical franquista :

    458 ptas.



    Fuente ; Cartagena Histórica

    sábado, 8 de diciembre de 2012

    LA FLOTA EN 1940




    Con la victoria del ejercito sublevado en todos los frentes y la toma por las armas de todos los pueblos y ciudades de España, en 1939 se pone a fin a la guerra iniciada tres años antes tras el golpe de estado protagonizado por gran parte de ejercito.

    La base naval de Cartagena al igual de la de Mahón estaban en pésimas condiciones a causa de los bombardeos sufridos. A la ingente perdida de efectivos humanos tanto por muerte en acto de combate, como en los fusilamiento que tuvieron lugar desde abril de 1939, hay que unir las bajas derivadas de la depuración llevada a cabo por la marina franquista, la cárcel y el exilio. En total se cifra en un 60 % la disminución de efectivos existentes al comienzo de la guerra, tanto en lo que se refiere al Cuerpo General de la Armada como al resto de Cuerpos.


    La Flota necesitaba una total reorganización de todos sus componentes, de todos sus medios y por supuesto de todos los cuerpos y escalas. En una primera instancia y para llevar a cabo esta “puesta a flote” de la Armada se crea el Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares (COCNM) organismo que toma el control de todas las instalaciones y astilleros que desde principio de siglo habían estado bajo la administración de la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN)

    Las instalaciones cartageneras dependientes de COCNM quedan bajo la dirección de Luis de Vial, cargo que simultanea con la alcaldía de Cartagena. Durante el tiempo que duró su dirección y muy especialmente en los primeros años fue objeto de un continuo seguimiento a cargo de la policía y del SIM, siendo objeto de duras críticas a causa del amparo que a juicio de los falangistas y miembros del régimen residentes en Cartagena, ofrecía a obreros izquierdistas y ex-militares con simpatías republicanas.


    En el mes de agosto de 1940 se encontraban en reparación  en la factoría de Cartagena los destructores José Luis Diez, Lepanto, Churruca, Alcalá Galiano y Sánchez Barcaiztegui, los submarinos C-2 y C-4, el cañonero Dato y el torpedero T-14. En construcción se encontraba el submarino D-1.
    Teniendo en cuenta al elevado alcance de las reparaciones que se debían efectuar y el elevado número de buques se propició que los controles políticos a que se sometía a los trabajadores a causa de sus tendencias políticas, masónicas, republicanas o al hecho de haber sido expulsados de la armada, fueran menos intensos.

    Como consecuencia de lo anterior en 1943 se presenta a Franco un informe sobre la situación de Cartagena:
    “ (…) Todos los mandos del dicho Consejo, del que es director Don Luis Vial y Diestro están en manos de personas peligrosas para nuestro Régimen(…) constituyendo un grave peligro, ya que a su alcance y disposición, están los secretos, planos, materiales y toda la importantísima gama de actividades de la Constructora, comprobándose asimismo ser cierto el amparo y protección a todos los elementos rojos y masones, desafectos a la Causa Nacional, y los que en el momento que demuestran haber sido expulsados y procesados por sus actividades en contra del Régimen, son inmediatamente admitidos ocupando cargos de importancia y responsabilidad(…)”

    El control político, sindical y militar del Consejo Ordenador no era un tema baladí. La cuestión del espionaje militar en la Constructora preocupaba no solo a los militares españoles, sino también a ingleses y alemanes. De un lado hasta 1940 los astilleros cartageneros fueron una empresa hispano-británica, creada en 1908, cuya tecnología naval era básicamente inglesa, procedente de empresas y socios tecnológicos británicos como Vickers y Armstrong. Con esta tecnología se habían construido la mayoría de los buques de la flota de guerra española, que en aquellos momentos se encontraba en fase de profunda reparación y modernización.

    De otro lado, la tecnología utilizada en la construcción de los futuros submarinos españoles era alemana. Hitler a través del Almirante Raeder, Jefe de la Marina de Guerra, la Kriegsmarine, accedió a que fuera utilizada su tecnología en la construcción de submarinos españoles a cambio de materias primas como wolframio, estaño, etc.

    El almirantazgo alemán y los astilleros alemanes Germania Werf negociaron con una comisión española, encabezada por Juan Antonio Suanzes, las condiciones económicas de utilización de planos, patentes, materiales especiales,,etc. para construir en España estos submarinos, más tardes conocidos como tipo “G”, que sería aprobada por el Consejo de Ministros en septiembre de 1941. Si bien durante la II Guerra Mundial no se llegó a terminar de construir ningún submarino con esta tecnología en Cartagena, el Consejo Ordenador dispuso de información técnica potencialmente muy apetecible para los servicios secretos aliados, dada la importancia de la guerra submarina en la contienda.


    Fuente:Cartagena Histórica