lunes, 29 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (VI)




La situación de Cartagena en 1943, según la Policía política (*)


Puerto de Cartagena en 1868
salvadorzamora.wordpress.com
La progresiva decantación de la II GM a favor de los aliados fue cambiando progresivamente la situación política, tanto para los primeros inicios de la oposición antifranquista, como para algunas de las fuerzas y personalidades que habían apoyado al régimen. Así lo demuestran los Informes de la DGS que periódicamente se presentaban ante “Su Excelencia”, sobre la situación política en Cartagena. El informe correspondiente a mayo de 1942 señala: ... el incremento de la disidencia, no sólo en el ámbito civil, sino también en el militar; el descaro de estos desafectos al régimen; así como el acercamiento a los “masones” de personas que pasan por ser adictas al Régimen:

[…] Es asimismo muy de tener en cuenta las reuniones que existen de personal que ha pertenecido a la masonería, pues se da el caso anormal que por haber regresado varios masones de Madrid, donde fueron llamados para ser juzgados, han tenido cambios de impresiones con los masones de otras provincias, […] incluso uno de los más destacados en esta plaza, llamado José Bonmatí (o Casimiro ¿?), ha sido visitado a su regreso por todos los masones y abrazado, en plena calle, por algunos que figuran en filas nacionalistas […] Existe igualmente un Teniente Coronel de Marina llamado D. Carlos Navarro, hombre de ideas izquierdistas y del partido azañista, y al cual sorprendió el Movimiento en nuestra zona, y sigue prestando servicio en la Escuadra, el cual no se recata poco no mucho, en sus conversaciones particulares, dando noticias escandalosas sobre la situación actual […] .

La investigación acerca de la actividad de los militares y ex-militares de la Base Naval constituye pues una fijación permanente para la Brigada Político-Social y el Servicio de Información Militar (SIM) en Cartagena.

En mayo de 1943, el Comisario de Policía, Matías Caballero Párraga, envía al Director de la Seguridad del Estado, un Resumen del Informe acerca de la situación de Cartagena. Dado el alcance de su contenido y las personas implicadas, el Director de la Seguridad decide ponerlo en manos del Jefe del Estado, fuera del circuito oficial habitual de las informaciones decenales de la DGS. El general Franco no sólo lo leyó sino que, de su puño y letra, hizo sobre el texto anotaciones y comentarios, con instrucciones muy precisas, que se conservan en el documento original, en los fondos de la Fundación Francisco Franco.

El comisario Caballero Párraga comienza su informe señalando:

« […] el lamentable estado político-social de la población de Cartagena, y de la existencia de una organización formada por masones y rojos para derrotar al actual régimen […] Es evidente la peligrosidad de tales elementos, por actuar principalmente en la Base Naval, y dentro del Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, donde sujetos expulsados del Ejército, Marina, y de otros Cuerpos del Estado, tienen en su poder secretos de interés Nacional, armamento, y en general los resortes para saciar su odio a la España Nacional […] con ayuda de algún diplomático y con frecuentes reuniones de las Logias, como ya se hace constar en informes anteriores […] »
La trama conspiratoria, según el susodicho Comisario, estaba dirigida, entre otros, por Eduardo Espín Vázquez, Decano del Colegio de Abogados de Cartagena, desde 1921 hasta 1968 y cinco veces Diputado a Cortes por la circunscripción de Cartagena, desde 1916 a 1923, y vice-presidenete de las Cortes Españolas representando a la “facción ciervista” del partido conservador. Los dos hijos de Eduardo Espín, Francisco y Diego Espín Cánovas, éste también abogado, según el Informe, colaboraban con su padre en el intento de derribo del Régimen. En la dirección de la supuesta conspiración, también participaban los cuatros hermanos Serrat Andreu: Vicente, Pedro Juan, Ángel y José. Durante los últimos años de la Restauración, antes de la Dictadura de Primo de Rivera, la familia Serrat Andreu representaba uno de los principales soportes del partido liberal en Cartagena. Vicente Serrat, consignatario de buques, fue uno de los líderes del partido liberal cartagenero, varias veces concejal del ayuntamiento cartagenero y alcalde liberal de Cartagena, en 1913. Pedro Juan Serrat había sido nombrado Consejero del Banco de España, en Cartagena. (Al margen manuscrito por el propio Franco: «Confinamiento previa interrogación»)

Entre los lugares habituales de reunión se citan: algunos de los domicilios o despachos de los anteriormente mencionados; determinados cafés tradicionales de la calle Mayor o alrededores del centro de Cartagena, como el Mastia, el Columbus, el Bar San Miguel, o el Restaurante Cartagena, « desde donde suelen encargan comidas cuando están reunidos en el despacho del abogado Eduardo Espín ». También hace mención el informe a una finca situada en el barrio de Los Dolores, denominada Casablanca, propiedad del súbdito inglés Francisco Holt, quién a su vez era copropietario, entre otras, de la mina El Águila, en la sierra cartagenera. La casa de Holt es calificada en el informe como « el centro principal del Socorro Rojo ». (Al margen manuscrito: «Expulsión de Holt»)

Según dicho informe también estaba implicado en la red Manuel Cánovas Hernández, propietario de una Fábrica de Bicicletas en la Alameda de San Antón: 
« […] donde se sospecha se pueden estar fabricando armas, habiendo estado funcionando, hasta el día primero del actual, en que se han paralizado sus trabajos […] ».
Manuel Cánovas fue diputado provincial por el partido conservador en Cartagena, en junio de 1.921.

La banca cartagenera también parecía estar en el asunto, porque el director del Banco de España, Eduardo Cuadrons Martínez; el director del Banco de Industria y Comercio, Pedro Roig López; y el director del Banco Español de Crédito, Salvador de Lamo Gómez, ya que: 

« […] son íntimos e incondicionales de EDUARDO ESPÍN VÁZQUEZ y de los hermanos SERRAT ANDREU, los que se asegura, guardan divisas pertenecientes a la organización, que utilizan para sus fines […] ». (Al margen manuscrito: «Indagación»).

Pedro Roig López fue falangista de primera hora, Delegado de Administración de FE en Cartagena, cuando Tomás Cerezo era Jefe Local, a principios de 1940. Salvador de Lamo Gómez fue concejal en el Ayuntamiento de Cartagena por el partido liberal, en 1917 y 1922.

Referente a los militares profesionales y a sus servicios de información había numerosos implicados, entre ellos, el jefe del SIM en Cartagena, Jesús Zapata:

« […] los planos de las defensas de Cartagena, emplazamientos de fortines, polvorines, etc. son confeccionados por FRANCISCO ESPÍN CÁNOVAS y BLAS CÁNOVAS HERNANDEZ, y se sospecha que también lo efectúa y toma parte en los trabajos, Don RAFAEL SÁNCHEZ LEÓN, hijo político del último, y Capitán de Artillería, con destino en la Fábrica de La Ñora (Murcia) […] Comprobado que el Jefe del S.I. militar de Cartagena, Teniente de Intendencia Don JESÚS ZAPATA ALBALADEJO, perteneció a la masonería, Logia “Aurora”, nombre simbólico de Marat, donde ingresó en el año 1923 […] » (Al margen manuscrito. «¿Quién es?»)
Asimismo, el comisario Caballero Párraga añade una información de la que debía estar muy seguro para incluirla, dados los apellidos de las personas implicadas:

« […] que esta organización cuenta con el Capitán de Artillería de guarnición en Cartagena Don JOSÉ LÓPEZ PINTO, hijo del General fallecido, el que también tiene una hermana llamada Lolita, que no se recata de hablar en contra de nuestro Glorioso Movimiento, y de nuestro invicto Caudillo […] ».
José López Pinto


El General de División de Artillería, José López Pinto, muerto súbitamene en 1942, mientras ostentaba el cargo de Capitán General de la VI Región Militar (Burgos), estaba considerado como uno de los adalides y promotores de la sublevación militar del 18 de julio, siendo Gobernador Militar de Cádiz. Además de un héroe de la Cruzada era un “cartagenero de pro”, marrajo, Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús Nazareno, Presidente del Patronato de la “Gota de leche” de la Casa del Niño, etc. Todo un personaje del Régimen en Cartagena y fuera de ella. Además, su esposa fue condecorada con la “Gran Cruz de la Beneficiencia”, por «su caritativa obra durante la contienda». Que el hijo y la hermana del ilustre Capitán General, aparecieran como elementos contrarios al Movimiento nacido del 18 de julio, era un escándalo y un golpe difícilmente soportable por el régimen, que no pasaba precisamente por su mejor momento.

La colaboración del Cuerpo Diplomático consular representado en Cartagena en la  conspiración, se concretaba en:
« […] Comprobado que DIEGO SEGURA APARICIO, masón con el grado de aprendiz, perteneciente a la Logia “Aurora”, y condenado, actúa activamente y sigue de Vice-cónsul de Portugal, suponiéndose que es con el que cuentan, para por medio de la valija diplomática, transmitir y recibir consignas del Extranjero […] » (Al margen manuscrito: «Ojo, comprobarlo. A Portugal una vez comprobado y expulsado »)

Curiosamente no se hace referencia a Leverkus, ni al consulado inglés, que es mencionado en otros informes. Aunque sí se hace a significativos elementos de esta colonia como Holt. Al otro gran núcleo de investigación, el Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, y a su director Luis Vial y Diestro.

Por último, el Informe intenta demostrar la componente comunista de la supuesta conspiración que sitúa en El Algar, en Murcia y en el Puerto de Mazarrón. Al frente de esta facción sitúa a :

« los hermanos JOSÉ y FRANCISCO LUENGO […] y a un tal PATERNA, dueño de los coches de Línea Cartagena-La Unión-El Algar […] ». 
Esta parte es mucho más genérica y está más desdibujada e imprecisa que la anterior. Parece como si se quisiera forzar la implicación comunista en la trama que, en el esquema propagandístico del Régimen, debía ser no sólo masónica, sino también marxista.

En resumen, el susodicho Informe implica en la supuesta conspiración masónica, a una parte cualitativamente significativa de la burguesía y los profesionales cartageneros, así como a militares y personalidades importantes del régimen franquista. Al frente de la misma sitúa a Eduardo Espín Vázquez, quien junto a José Maestre, lideró el partido conservador, en Cartagena, en los años previos a la Dictadura de Primo de Rivera. En su órbita hace girar como cómplices a sus hijos y a los tres directores de las entidades bancarias representadas en Cartagena. Uno de estos directores, Roig, era falangista, otro de ellos, Salvador de Lamo había sido un destacado miembro del partido liberal cartagenero. Por otra parte, señala también como conspiradores a la familia Serrat Andreu, cuyas inclinaciones liberales habían sido manifiestas. Vicente Andreu, junto a Payá, dirigió los destinos del partido liberal cartagenero, en los últimos años de la Restauración. Consecuentemente, el Informe ponía como máximos dirigentes de la conspiración a los dos principales líderes de los partidos dinásticos cartageneros, el conservador Eduardo Espín, y el liberal, Vicente Serrat. Asimismo son encartados en la conspiración determinados empresarios cartageneros e ingleses, a quienes acusa de fabricar armas o ser el soporte del Socorro Rojo. En el ámbito militar hay que destacar la alusión a la manifiesta deslealtad del Jefe del SIM, en Cartagena, y en el diplomático, a la actuación del Consulado de Portugal. Resulta relevante la presunta implicación en esta trama de reconocidos y expresos de personas afectas al Régimen, como el hijo y la hermana de López Pinto; el Director del Consejo Ordenador y ex-alcalde franquista de Cartagena Luis de Vial y Diestro; o el Director del Banco Mercantil, el falangista Pedro Roig.

El comisario informante da todos estos hechos como probados. Aunque como hemos visto, en algunos aspectos, sólo existen “sospechas” más o menos fundadas. Vistas las consecuencias posteriores que, en la medida de lo posible, más adelante detallaremos, todo parece apuntar a que, este Informe más que poner al descubierto una conspiración política, sólidamente estructurada y articulada, expresa la disconformidad con el Régimen de determinadas capas de la burguesía empresarial, profesional y militar cartagenera, que sociológicamente siempre se habían ubicado políticamente en la derecha conservadora, el centro liberal, o el republicanismo moderado.

El devenir de la II GM y la posible caída del Régimen, al pairo del cambio de escenario internacional, provoca la reacción de múltiples personalidades y grupos de la política tradicional cartagenera que empiezan a moverse. Son estos primeros movimientos los que empieza a detectar la policía y el SIM y los que constituyen la base del Informe.

Asimismo nos revela la profunda desconfianza de la facción más dura, germanófila, autoritaria y militar del régimen, en Cartagena, hacia determinados estamentos y personas que por su anglofilia, su pasado con el ancien regime liberal-monárquico, su tibieza anti-republicana, su comportamiento religioso o social, su fortuna o éxito profesional, o su posición expectante ante el futuro, estaban bajo permanente sospecha de desafección dada la situación política internacional.

(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)




A propósito del general López Pinto.


  • Citado el general López Pinto en el informe de Martinez Ovejero aprovecho para incluir en esta entrada el artículo que sobre él general golpista publicó La Verdad en 2010 y la carta que dirige la Asociación de Memoria Histórica de Cartagena al director del diario en relación con el articulo publicado .


El 26 de julio de 2010 el diario La Verdad publica un artículo titulado "José López Pinto,Artillero y Marrajo",  en el que se ofrece una versión "maquillada" del general franquista. El día siguiente, 27 de julio de 2010, el Presidente de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena se dirige por carta al director de La Verdad, comunicación que reproduzco a continuación :

Estimado Sr. Director del periódico La Verdad

En repuesta  y aclaración, del articulo aparecido en su diario el pasado 26 de Julio 2010, Titulado José López-Pinto, Artillero y Marrajo, desde mi punto de vista, se publican verdades a media, tergiversando, el papel en la historia de López- Pinto.

LV. Textual: En 1931 fue destinado a Granada y en noviembre a Murcia, ascendiendo a general de brigada al año siguiente, siendo nombrado en 1934 gobernador militar de Cartagena. El Ayuntamiento solicitó el relevo de López Pinto como gobernador militar el 28 de febrero de 1936.

Aclaración: Después del triunfo del frente popular el 22 de febrero de 1936, se produce en Cartagena, una manifestación de más de 15.000 ciudadanos, la más importante registrada en nuestra ciudad hasta ese momento, que acompaña a la reposición del Ayuntamiento, pide al Gobierno democrático de la Republica, la libertad de los presos políticos y sociales y la separación de sus cargos por considerar los enemigos de la democracia, del primer Jefe de la Base Naval, Contraalmirante Cervera y del Gobernador militar de la plaza José López-Pinto.

L.V. Textual: Marchando a Cádiz donde el 18 de Julio 1936, siguiendo las ordenes del general Queipo de Llano declaró el estado de guerra. Dominó la sublevación del arsenal de la Carraca.

Aclaración: Que sublevación. Los militares que defendían el Arsenal de la Carraca, eran fieles al gobierno democrático de la República Española, y solo  generales como Franco, Queipo de Llano, López Pinto etc. etc. pese a  jurar lealtad al gobierno y a una bandera traicionaron a la misma y sometieron a este país en un baño de sangre.
López Pinto, declaró el estado de guerra en Cádiz y su provincia. Se apodero del  Gobierno Civil. Reprimió con brutalidad la resistencia ofrecida por el Arsenal de la Carraca y extendió la violenta ocupación a los pueblos de la provincia de Cádiz y algunos de la de Málaga, dando muerte a niños, ancianos mujeres y enfermos.

LV. Textual: Por orden de Franco se incorporó al mando de la 6ª División Orgánica de Burgos. Los años siguientes de la guerra civil continuó en el frente del Norte.

Aclaración: En el frente Norte, recibiendo ordenes del general Franco, dirigirá  las operaciones militares que extenderá el terror a Bilbao (17 de Junio 1937) y Santander (27 de Agosto 1937).

LV Textual: López-Pinto fue hermano mayor marrajo, entre los años 1917-1924

Parece ser práctica común, en las cofradías de Semana Santa de Cartagena el tener en su seno y al mismo tiempo homenajear a personas, golpista y antidemócratas, solamente cito 2 casos:


  • López Pinto. Hermano Mayor Marrajo
  • Francisco Franco. Medalla de Honor de la Cofradía California.

Si más se despide atentamente,
Enrique Jesús Nicolás Paredes
Presidente,  Asociación Memoria  Histórica de  Cartagena.



Benito Sacaluga



domingo, 28 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (V)

El Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, 
empresa clave en la estrategia del Régimen y de la oposición anti-franquista (*)


Viene de la entrada anterior


Gradas horizontales 1, 2 y 3 del COCNM
juanalmarzapozuelo.blogspot
......Especial atención merece la situación de: « […] los militares que después de condenados por un Tribunal Militar y expulsados del Ejército han sido colocados con buenos sueldos en aquella factoría […] », refiriéndose al Consejo Ordenador de CNM que dirigía Luis de Vial, quien compatibilizó su cargo en los astilleros cartageneros con la alcaldía de Cartagena, entre diciembre de 1939 y junio de 1941. En general, en los informes de la policía y del SIM, respecto a la situación de Cartagena, se advierte una poco disimulada crítica a la actitud del Director de la factoría de Cartagena del CO de CNM, por el amparo que, a juicio de los falangistas y personalidades más ortodoxas del régimen residentes en Cartagena, ofrecía a obreros izquierdistas y ex-militares con simpatías republicanas, a los que además ofrecía “buenos sueldos”.

En este sentido, independientemente de la conciliadora actitud y la más objetiva y profesional política de reclutamiento de personal del Director del Consejo, Luis de Vial, hay que señalar que, recién terminada la guerra civil, el estado operativo de la práctica totalidad de las unidades de la flota era desastroso. El concurso de técnicos y de mano de obra especializada y cualificada para la reparación de navíos de guerra, era necesario y urgente.

En agosto de 1940, se encontraban en “gran reparación”, en la factoría de Cartagena: cinco destructores (José Luis Díez, Lepanto, Churruca, Alcalá Galiano y Sánchez Barcáiztegui), todos los que poseía la flota; dos submarinos, el C-2 y el C-4; el cañonero Dato y el torpedero T-14. Además se encontraba en construcción el submarino D-1. Esta enorme carga de trabajo requería el concurso de personal técnico y obrero. Los controles políticos, para trabajadores presuntamente izquierdistas y ex-militares de supuestas simpatías republicanas o masónicas expulsados de la Marina, fueron necesariamente más livianos.

Así, un año más tarde, en mayo de 1943, un Informe sobre la situación de Cartagena, presentado a Franco señalaba:
« […] Todos los mandos de dicho Consejo, del que es Director Don LUIS VIAL y DIESTRO están en manos de personas peligrosas para nuestro Régimen, […] constituyendo un grave peligro, ya que a su alcance y disposición, están los secretos, planos, materiales, y toda la importantísima gama de actividades de la Constructora, comprobándose así mismo ser cierto el amparo y protección a todos los elementos rojos y masones, desafectos a la Causa Nacional, y los que en el momento que demuestran haber sido expulsados y procesados por sus actividades en contra del Régimen, son inmediatamente admitidos ocupando cargos de importancia y responsabilidad […] »  
El control político, sindical y militar del Consejo Ordenador no era un tema baladí. La cuestión del espionaje militar en la Constructora preocupaba no sólo a los militares españoles, sino también a ingleses y alemanes. De un lado, hasta 1940, los astilleros cartageneros fueron una empresa hispano-británica, creada en 1908, cuya tecnología naval era básicamente inglesa, procedente de empresas y socios tecnológicos británicos como Vickers, Armstrong, etc. Con esta tecnología se habían construidos la mayoría de los buques de la flota de guerra española, que en aquellos momentos se encontraba en fase de profunda reparación y modernización.

Almirante Erich Raeder
De otro lado, la tecnología utilizada en la construcción de los futuros submarinos españoles era alemana. Hitler, a través del Almirante Raeder, jefe de la Marina de Guerra, la Kriegsmarine, accedió a que fuera utilizada su tecnología en la construcción de submarinos españoles, a cambio de materias primas (wolframio, estaño, etc.).

El almirantazgo alemán y los astilleros alemanes Germania Werf negociaron con una Comisión española, encabezada por Juan Antonio Suances, las condiciones económicas de utilización de planos, patentes, materiales especiales, etc. para construir en España estos submarinos, más tarde conocidos como tipo “G”, que sería aprobada por el Consejo de Ministros en septiembre de 1941. Si bien, durante la II GM, no se llegó a terminar de construir ningún submarino con esta tecnología en Cartagena, el Consejo Ordenador dispuso de información tecnológica potencialmente muy apetecible para los servicios secretos aliados, dada la importancia de la guerra submarina en la contienda.

Por otra parte, no hay que olvidar el componente obrero del Consejo, permanente presente en los análisis políticos de las autoridades cartageneras, cuya expresión más clara es el texto de la Sentencia que condenó a muerte a Alfonso Martínez Peña, el buzo, trabajador del Consejo, por un delito de asociación y propaganda ilícita de la Unión Nacional. Dicha Sentencia consideraba un elemento agravante, que los encartados fueran trabajadores militarizados de los astilleros cartageneros y del pernicioso efecto de la propaganda de Unión Nacional sobre dicho colectivo laboral que: 
« […] para mayor peligrosidad se efectuaba principalmente en una factoría militarizada con muy abundan-te personal obrero […] ».
La memoria de la tradición obrera y sindical de la antigua Constructora Naval, de orientación mayoritariamente libertaria, aunque también socia-lista pesaba en el imaginario de las autoridades de la Marina cartagenera.

Asimismo, en Cartagena, también era objeto de atención para la DGS, la llamada “propaganda anglófila”:
« […] los ingleses de esta Plaza, […] que hacen muchos viajes a Alicante y Valencia donde recogen la valija diplomática, y también van mucho a Denia, donde parece ser existe una vasta red de espionaje […] ».
El cónsul del Reino Unido en Cartagena era Guillermo Leverkus. El consulado inglés, situado en la calle de San Francisco, nº 10-2º, al igual que el consulado alemán, también estaba dotado de personal diplomático. William Louis Cassar ocupaba «oficialmente el cargo de bibliotecario». Todo el mundo y especialmente la policía y el SIM se preguntaban qué hacía un bibliotecario en el Consulado del Reino Unido en Cartagena. La representación consular cartagenera velaba por los intereses económicos británicos en la ciudad y en la provincia (Mazarrón y Águilas): la explotación de determinadas minas, como la del Águila, por la Sociedad Barrington & Holt ; o The Cartagena Mining and Water Co. Ltd. propiedad de la familia Leverkus, que explotaba el manantial de agua de la pedanía de Perin, entre otras empresas.

Por otra parte, el puerto de Cartagena y la Base de Submarinos eran lugar habitual de fondeo y reparación de la flota alemana del Mediterráneo, información muy valiosa en aquellos días. Además, el consulado inglés tenía la función de contactar con la oposición al régimen para proveerle de información, entre otras cuestiones de la evolución de la II GM y la situación internacional, cuyo objeto era intentar neutralizar el sesgo germanófilo y pro-nazi de la propaganda política del Régimen en aquellas fechas.

En resumen, la defensa en toda su extensión de los intereses británicos en la zona, llevaban al consulado a intervenir en actividades de espionaje y contraespionaje. De ahí el especial interés policial, político y militar por las actividades del cónsul Leverkus, su empresa y sus empleados. Algunos de los cuales, como José Cegarra Martín fue detenido por la policía política cartagenera por: 
« […] hacer propaganda contra el Estado Nacional Sindicalista y sostener correspondencia de carácter subversivo […] ».
Por último, con respecto a los comunistas, no existían evidencias externas de actividades del PCE, ni en Cartagena, ni en Murcia. Así lo afirmaba el Informe de la DGS, de 26 de mayo de 1942: 

« […] con referencia a supuestos movimientos comunistas, hechas gestiones acerca de ello con elementos que estarían enterados, dicen que en Cartagena,no hay indicios de tal cosa […] ».
De acuerdo con los datos aportados, a mediados de 1942, la vigilancia policial y militar se centraba sobre la masonería republicana y los supuestos anglófilos. También la información oficial del Gobierno Civil, a lo largo de los meses de mayo y junio de 1942, en más de una ocasión, hizo referencia directa a supuestas campañas masónicas, así como a sanciones impuestas a determinados ciudadanos, acusados de propaganda contra el Régimen:
« […] a través de campañas de difamación que las sociedades secretas de tipo masónico han ordenado realizar en Murcia […] dado que dichas campañas han encontrado ambiente propicio en casinos, cafés y centros de recreo, he ordenado al servicio secreto y a todos los servicios de Información e Investigación a mis órdenes, la vigilancia más es-trecha para averiguar la identidad de quienes, consciente o inconscientemente, actúen de vehículos de tales noticias […] ».
Meses más tarde, una vez constatada la derrota de Hitler en Stalingrado y culminado con éxito el desembarco aliado en África del Norte, así como la expulsión de las tropas alemanas de dicho territorio, la situación política en Cartagena se hizo mucho más complicada.


Benito Sacaluga




(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)





jueves, 25 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (IV)




Sabotaje alemán en el Arsenal de Cartagena (*)


Viene de la entrada anterior

...Podríamos continuar con los condecorados expresamente por el III Reich, como el Contralmirante González-Aller, Comandante-Jefe del Arsenal o Augusto Cheriguini, Comandante del Puerto de Cartagena, cuya complicidad con la Kriegsmarine, la Marina de guerra alemana o los Servicios Secretos del III Reich fueron puestos en evidencia por el Informe elaborado por el Servicio de Inteligencia del Reino Unido, cuyo embajador en Madrid, el conservador Samuel John Gurney Hoare, primer Vizconde de Templewood, el 25 de febrero de 1944, entregó al ministro de Asuntos Exteriores de Franco, José Félix de Lequerica, sobre el sabotaje a que se veían sometidos los barcos aliados que recalaban en puertos españoles.

Samuel John Gurney Hoare

Desde el inicio de la II GM, en 1939, hasta la fecha de elaboración del Informe, febrero de 1944, veinte buques aliados habían sido atacados en España por saboteadores al servicio del III Reich, que operaban en nuestro país. En lo que respecta a Cartagena, dicho informe hace referencia al intento de sabotaje del buque cisterna italiano Lavoro, el 31 de Octubre de 1943, en el Arsenal de Cartagena, después que Italia, caído Mussolini, hubiera capitulado, y el General Badoglio hubiera declarado la guerra a Alemania (13/10/1943), formando ahora parte del bando aliado.

Almirante W.Canaris
Uno de los saboteadores procedente del buque alemán Lipari, murió por la explosión prematura de una de las bombas. Este ataque contra el Lavoro fue seguido y precedido por otros sabotajes, que sí tuvieron éxito. Así se expresaba el informe británico que denunciaba que en una visita a nuestro país, realizada por el Almirante Wilhem Canaris, Jefe de los Servicios Secretos alemanes, se acordó con sus homólogos españoles intensificar los ataques contra barcos aliados en: Sevilla, Huelva, CARTAGENA, Bahía de Gibraltar y otros puertos españoles:
« […] Aunque el gobierno español profese ignorancia de las actividades de sabotaje del enemigo, ni ignorancia o impotencia pueden explicar la attitud (sic) de un número de súbditos españoles y funcionarios que viven cerca de las bases enemigas […] quienes no sólo han deliberadamente ignorado las actividades de sabotaje del enemigo llevadas a cabo a pocos metros de ellos, sino que también han facilitado ayuda activa a los agentes enemigos interesados […] »
En la prensa local, no se hizo referencia alguna a este atentado o a cualquier otro atentado o incidente de esta naturaleza, ocurrido en el Arsenal de Cartagena. Sin embargo, poco más de una semana después de la entrega oficial del Informe británico a las autoridades diplomáticas españolas y cuatro meses después del intento de sabotaje, en el Noticiero de Cartagena, aparece una Requisitoria del Juez Instructor de la Comandancia Militar de Marina de Cartagena, con el siguiente texto:
«[…] Por la presente se llama y emplaza a los oficiales del buque alemán Lipari, Walter Schroeder y Hans Richter como posibles responsables de un frustrado sabotaje […] para que en el plazo de 30 días, si se encuentran en España, o 90 si se encuentran en el extranjero, comparezcan en este Juzgado, de lo contrario serán declarados rebeldes […]»
Esta rápida reacción de la Marina, a instancia de la diplomacia franquista, es una muestra del impacto que la denuncia del Reino Unido hizo en el gobierno español. Como analizaremos detenidamente más adelante, en marzo de 1944, una vez derrotada Italia, Franco mostraba mucho más cuidado en escenificar ante los aliados, su presunta neutralidad.

No obstante ello, es necesario señalar que esta requisitoria es una mera formalidad jurídica. Los saboteadores estaban perfectamente identificados por las autoridades cartageneras de la Marina. A pesar de la gravedad del delito, cuando se produjo el intento de sabotaje se les dejó marchar sin cargos. Hechos parecidos llevaron ante el pelotón de fusilamiento a centenares de resistentes antifranquistas. Por bastante menos, pocos meses después, en enero de 1945, con la firma de Bastarreche, serían ejecutados en el patio del Arsenal de Cartagena, Alfonso Martínez Peña y Tomás Rubio Martínez.

Cuatro meses más tarde del intento de sabotaje, los últimos responsables de la ocultación del delito y el debido castigo a los responsables, Bastarreche, González-Aller y Chereguini, ordenaron al Capitán de Infantería de Marina, Samuel Gómez Novel, en calidad de juez militar, retomar la instrucción sumarial del caso y proceder a la búsqueda y captura de los autores de un “frustrado sabotaje”, sin indicar siquiera en la requisitoria, ni donde, ni cuando se produjo el delito. Siguiendo las instrucciones de sus superiores, los germanófilos marinos hicieron también cumplido honor a la confianza depositada en ellos por el ya declinante III Reich.

Los oficiales alemanes autores del sabotaje, nunca se presentaron al juez militar, tampoco fueron detenidos y consecuentemente jamás fueron juzgados, pero el intento de “guardar las formas” nos indica que algo estaba cambiando. De hecho, en el ámbito cartagenero, el cónsul inglés Guillermo Leverkus, en tanto que miembro del Cuerpo Consular residente en Cartagena, empezó a ser invitado a algunos de los actos oficiales del Régimen a los que, hasta ese momento, había sido permanentemente excluido. Así, junto al cónsul alemán Fricke, y al resto de las autoridades cartageneras, entre las que se encontraba González-Aller, en representación de Bastarreche, fue invitado, el 2 de mar-zo de 1944, a la fiesta que con motivo del día de su patrón, celebraba el Cuerpo de Policía. Cuya Brigada Político-Social era la encargada de vigilar estrechamente sus movimientos, como demuestran algunos de los partes policiales que veremos más adelante. Asimismo también fue invitado y asistió al acto de entrega del Diploma como hijo adoptivo y predilecto de la ciudad de Cartagena del Almirante Bastarreche, en mayo de 1944, presenciando la ceremonia desde un lugar destacado y con gran repercusión en la prensa local.

En cualquier caso, en el microcosmos cartagenero, el caso del Lavoro es una muestra clara y evidente de la colaboración activa y la complicidad manifiesta entre las autoridades cartageneras de la Marina española y la Kriegsmarine, no sólo durante la época de la No Beligerancia, hasta el 3 de octubre de 1943; sino también, a partir de esa fecha, una vez declarada formalmente la Neutralidad de España ante la II GM.


Benito Sacaluga




(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)



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martes, 23 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (III)

Cartagena y la II Guerra Mundial Falangistas, republicanos, espías, germanófilos y aliadófilos. (*)


Esvástica nazi
Durante los primeros años de la posguerra las autoridades del régimen no sólo estaban preocupadas por los problemas de abastecimiento. El curso de la II Guerra Mundial (en adelante, II GM) y su posible influencia en la vida política española, también estaba “presente en su afán”. Tras casi tres años de victorias continuas de los ejércitos alemanes y del Eje, en todos los frentes, excepción hecha de la invasión de Inglaterra, las cosas empezaron a cambiar. En el otoño–invierno de 1942, los aliados lanzaron la operación Torch. Ingleses y norteamericanos desembarcaron en el Norte de África, el 8 de noviembre de 1942. Asimismo, en enero de 1943, el Cuartel General del Führer reconocía oficialmente la derrota de los ejércitos alemanes en Stalingrado.

Ambos acontecimientos supusieron un punto de inflexión y un notable cambio de tendencia en el curso de la II GM. En principio, el desembarco en el Norte de África hizo saltar todas las alarmas a las autoridades españolas, a pesar de las garantías dadas por Roosevelt a Franco de que las tropas aliadas no iban a invadir territorio español.

El nuevo escenario de la II GM pasaba a desarrollarse en las mismas puertas de casa: el Mediterráneo y el Norte de África. Consecuentemente la Base Naval de Cartagena, el más importante núcleo militar español del Mediterráneo, cobró un considerable protagonismo y un papel muy significativo, tanto en el ámbito militar como en el político. Esta situación tuvo importantes repercusiones en la vida política cartagenera: franquistas y anti-franquistas, aliadófilos y germanófilos, empezaron a pensar firmemente que las cosas podían cambiar, en uno u otro sentido. Inmediatamente, en la medida que pudieron, todos ellos empezaron a jugar sus respectivas bazas.

La desclasificación de los archivos de la Administración norteamericana ha permitido conocer la intensidad, el alcance y la naturaleza de la cooperación entre la Alemania nazi y la Italia fascista con el régimen de Franco, durante la Guerra Civil y la II GM. Estos documentos han desvelado que en España, durante la II GM, operaba la Kriegsorganitation Spanien (en adelante KOSp), la Organización de Guerra Alemana en España, que tuvo una importante delegación y una significativa actuación en Cartagena, por los motivos anteriormente mencionados. La neutralidad oficial española no impidió, ni el comercio con las potencias del eje, ni el desembarco tolerado y protegido de una tupida e intensa red de militares y espías alemanes. La KOSp estuvo ampliamente protegida por las autoridades civiles y militares del régimen franquista. Esta protección y cobertura también se tuvo en Cartagena, como más tarde demostraremos. Un elemento fundamental de acicate a la colaboración entre nazis y franquistas fue la estrecha relación que se había establecido entre militares alemanes y españoles durante la Guerra Civil española.

Germanófilos en Cartagena


Medalla de la Orden del Águila Alemana
La política oficial cartagenera había sido profundamente afecta a los intereses del III Reich, al menos hasta 1942. Después de esa fecha, si bien la tendencia mayoritaria no cambia, empiezan a detectarse algunas disidencias. Los buenos oficios y los negocios del cónsul alemán Enrique Fricke, puestos de manifiesto por Francisco José Franco habían conseguido construir una tupida red de colaboradores y simpatizantes con el régimen nazi. El embajador Von Stoherer, así como otros altos funcionarios de la embajada alemana en España, reforzaban estas complicidades militares, económicas, e ideológicas, en sus periódicas visitas a Cartagena. Prueba de ello, es que no fueron pocas las autoridades civiles y militares condecoradas por el III Reich, en Cartagena. Desde el gobernador civil de Murcia, Sergio Orbaneja, hasta el General del Arsenal de Cartagena, Cristóbal González-Aller, pasando por el Comandante Militar de Marina, Augusto Cheriguini, o el periodista de El Noticiero y Cónsul de Perú en Cartagena, José Moncada Moreno, entre otros muchos. Todos ellos recibieron del gobierno alemán condecoraciones y reconocimientos, como las Cruces de 1ª clase de la Orden del Águila alemana; e incluso la valiosa Cruz del Merito con la Espada y la Estrella del Águila alemana (González-Aller). Probablemente en correspondencia a la interesada generosidad apologética alemana con estos militares y civiles cartageneros, al cónsul alemán en Cartagena, Enrique Fricke también le fue impuesta nada menos que la Orden del Yugo y las Flechas, una de las más preciadas condecoraciones del régimen. El consulado alemán en Cartagena estaba dotado además, nada menos que con un Secretario-Canciller, Carlos Muller, de nacionalidad alemana.

Los lazos que ayudaban a reforzar las buenas relaciones entre la élite político-administrativa cartagenera y el Tercer Reich, no sólo hacían referencia al ámbito militar, sino también al cultural y laboral: la asistencia de los hijos de los más representativos dirigentes falangistas cartageneros al Colegio Alemán de Cartagena; el sesgo pro-alemán de la información sobre la evolución de la II GM, omnipresente en la prensa, la radio, y en el cine a través de los Noticiarios de la UFA (Universum Film AG), la productora cinematográfica oficial alemana; la promoción del estudio del alemán como lengua de futuro; la germanofilia y la exaltación del régimen nacional-socialista; etc. Todo ello formaba parte sustancial de la vida cultural y la propaganda política oficial de Cartagena durante la primera mitad de la década de los cuarenta. Asimismo, 170 trabajadores cartageneros fueron voluntariamente a prestar sus servicios en las fábricas del Reich. La cooperación hispano-alemana llegaba hasta la mesa de los cartageneros: las simientes de patatas que se sembraban en la Huerta de Murcia y en el Campo de Cartagena procedían de Alemania.

En este sentido, pueden resultar útiles unas breves reseñas biográficas que nos ayuden a comprender el grado de compromiso con el régimen de algunos de estos militares y civiles, que tuvieron una influencia determinante en la política cartagenera:

a)
Francisco Bastarreche y Díez de Bulnes, sin duda el más importante, era bastante más que un Jefe de la Marina y un profesional de la Armada. Su trayectoria personal, familiar y política así lo ponen de manifiesto. Siendo Capitán de navío, junto con el Capitán de corbeta Pedro Nieto Antúnez, declaró el estado de guerra en la Base de Marín encabezando la sublevación en Galicia de julio de 1936. Los hidroaviones de esta base bombardearon el Cervera y el España, fondeados en El Ferrol, hasta que sus dotaciones que defendían la legalidad republicana se rindieron a los rebeldes.

Formó parte del tribunal de diversos Consejo de Guerra sumarísimos que tuvieron lugar en El Ferrol, en 1936, contra altos oficiales de la Marina que habían permanecido fieles a La República, entre ellos: Juan Sánchez Ferragut, comandante del Almirante Cervera y otros miembros de la tripulación (Causa nº 39/36), en total nueve penas de muerte; así como a los oficiales y la dotación del Torpedero T-2 (causa 65/36), cuatro condenados a muerte y cinco a reclusión perpetua.

En febrero de 1937, Bastarreche participó en uno de los episodios más sanguinarios y trágicos de la guerra civil. Siendo Comandante del crucero Canarias, en colaboración con el Cervera y con la aviación italiana y alemana, bombardeó y ametralló a los más de 60.000 civiles, ancianos, mujeres y niños, que huían por la carretera de la costa de Málaga a Almería, tras la toma de Málaga por las tropas rebeldes. Los cálculos más optimistas hablan de más 5.000 muertos, casi todos mujeres y niños. Tras ser Jefe de la Base de Cádiz, en 1941, es nombrado Capitán General-Almirante del Departamento Marítimo del Mediterráneo, en Cartagena. Entre 1941-44, firma y confirma más de cincuenta sentencias de pena de muerte dictadas por los tribunales de la Armada en Cartagena.

Fue designado por Franco, Consejero Nacional del Movimiento (2/1/1943), era la única persona que ostentaba esta nominación en la provincia de Murcia, por lo tanto detentaba la máxima autoridad política en la provincia. Asimismo, era Presidente de la “Hermandad de Mártires de la Cruzada”. Ya que su hermano Fernando Bastarreche, Comandante del Sánchez Barcáiztegui, fue sometido a Consejo de Guerra, condenado a muerte y fusilado en Málaga (21/8/1936) por haberse unido a la sublevación del 18 de julio, desobedeciendo las órdenes del gobierno republicano.

Estaba casado con Concepción Moreno, hermana de Francisco y Salvador Moreno, jefes de la sublevación en Ferrol y Galicia, en julio de 1936. Salvador Moreno fue nombrado Jefe de la Flota, desde la constitución de la Junta de Defensa, en Burgos (24/7/1936) y confirmado luego como Ministro de Marina. Francisco Moreno, nada más terminar la guerra, fue nombrado Capitán General del Departamento Marítimo del Mediterráneo, primero en Cartagena y después en Ferrol, donde murió en 1945.

Hijo adoptivo y predilecto de Cartagena, estaba en posesión de la Gran Cruz del Mérito Agrícola. Durante su mandato, 1946, se terminaron las obras de canalización de las aguas de río Taibilla, que deberían suministrar de agua potable a la Base Naval y de paso al pueblo de Cartagena.

b)
Manuel López Andújar, falangista de primera hora, ingeniero-director de Unión Eléctrica, en Cartagena. Además como alcalde de una ciudad, mayor de 50.000 habitantes, era Procurador en Cortes por el tercio municipal.

c)
Vicente Sergio Orbaneja y Castro, capitán de Sanidad Militar, pediatra, camisa vieja, uno de los promotores de la Falange en Mallorca, primo lejano del fundador de Falange, Jose Antº Primo de Rivera, protagonizó la sublevación y brutal represión en Mallorca, junto al Conde Rossi y Ladislao López Bassa. Asimismo participó en las negociaciones previas del Decreto de Unificación. Es nombrado Gobernador Civil de Murcia, en mayo de 1940. Anteriormente había sido Gobernador Civil de las provincias de León y de Tenerife. En esta última provincia, tuvo serios enfrentamientos con el Capitán General de Canarias, el general monárquico y héroe de la Cruzada Ricardo Serrador Santés, quién terminó provocando su cese y posterior traslado a Murcia.

Este “camisa vieja” constituye junto a Querejeta el paradigma de la actuación populista y nacional-católica, contra estraperlistas, blasfemos, y mujeres incontroladas de vida airada. Su mandato fue el más breve de todos los gobernadores civiles que tuvo la provincia durante el franquismo, no llegó siquiera a siete meses. A propuesta del Gobierno del Reich, Orbaneja fue condecorado con la Cruz del Mérito de Primera Clase de la Orden del Águila Alemana por «sus relevantes méritos en la pasada Cruzada».

A su salida del Gobierno Civil de Murcia, fue nombrado Jefe Superior de Policía de Madrid. Tampoco duró mucho tiempo en ese cargo. Siete meses más tarde fue cesado y nombrado en un puesto relacionado con las prisiones militares. Nueve meses más tarde, con motivo de haber cesado de este último puesto, la propia Secretaría General de Falange en un Informe fechado en septiembre de 1941, acusa a Sergio Orbaneja de colaborar con una agencia probritánica, con objeto de conspirar contra Serrano Suñer, a quién hacía responsable de su personal infortunio y ocaso político. Al parecer su fervor falangista se atenuó bastante. El otrora germanófilo condecorado y martillo de herejes, blasfemos y prostitutas, regresó a las Islas Baleares tildado de conspirador anti-falangista y anglófilo, por sus propios compañeros.

d)
Elías Querejeta Insausti, nacido en San Sebastián, militante del primer requeté guipuzcoano, herido de guerra en Eibar, miembro de la Comisión Gestora nombrada por el Gobierno Civil para regir la Diputación provincial de Guipúzcoa, en mayo de 1938. Jefe Provincial de FET y de las JONS de Guipúzcoa, en mayo de 1939; elegido Presidente de la Diputación, en septiembre de 1939. Fue nombrado Gobernador Civil, el 20 de octubre de 1941 y Procurador en las Cortes Orgánicas de Franco por el tercio sindical, en el grupo de técnicos del Sindicato del Papel y Artes Gráficas.

e)
Cristóbal Graciá Martínez, abogado albaceteño nacido en Caudete. En 1934, era el Jefe Provincial de Acción Popular Agraria, en Albacete. En enero de 1936, fue nombrado Delegado Provincial de Trabajo y se presentó a las elecciones por la CEDA, por dicha provincia. Al término de la Guerra Civil, Cristóbal Graciá se incorporó a la vida política albacetense. El 3 de junio de 1942 se le nombró presidente de la Diputación, ocupando este cargo hasta el 21 de junio de 1943. Durante este último año era secretario provincial del Movimiento y fue nombrado Gobernador Civil de Murcia, cargo que posteriormente pasó a ocupar en Salamanca. Durante 1958 fue Director General de Previsión del Mº de Trabajo. Murió en Caudete en 1988.

f)
Julio Iglesias-Ussel Lizana, cartagenero, tenía 28 años cuando fue nombrado gobernador, Comandante de Infantería, falangista, era hijo de Julio Iglesias Abelaira, Comandante del acorazado Jaime I, fusilado por los republicanos, en Madrid, en 1936, donde se encontraba en comisión de servicio; y de Adela Lizana Ussel de Guimbarda, procedente de una familia de rancio abolengo cartagenero. La sublevación le pilló como Teniente, en Cartagena, desde donde fue trasladado a Córdoba, donde se pasó al ejército rebelde. Fue ascendido y condecorado varias veces. Después de la guerra, antes de ser nombrado Gobernador Civil de Murcia, en octubre de 1940, era Jefe de las Milicias de FET y de las JONS de Cataluña.

g)
José de la Figuera Calín, Marqués de Fuente El Sol, fue nombrado por Iglesias-Ussel alcalde de Cartagena, el 6 de junio de 1941. Sustituyó a Luis de Vial y precedió a López Andújar. Era hijo de José de la Figuera y de la Cerda, sacado de la cárcel de San Antón, con otros 48 presos políticos, y asesinado en Cartagena el 18 de Octubre de 1936.

Casi todos ellos tienen un nombramiento de carácter político del más alto nivel dentro del régimen, más allá de sus responsabilidades locales o provinciales. Participaron personalmente en la conspiración militar que desembocó en la sublevación contra la República. Algunos como Bastarreche, Ussel-Lizana o el Marqués de Fuente El Sol tienen algún familiar directo, padre o hermano, asesinado o ejecutado durante la guerra civil. Todo ello, les merece la confianza de Franco que les integra en el núcleo duro del régimen. No obstante ello, también existen excepciones como el caso Orbaneja de distanciamiento por motivos, al parecer más personales que políticos. La lista podría extenderse mucho más.


Benito Sacaluga




(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)